martes, 2 de junio de 2009

Comentario de Cuarenta Hadices -VII


Sharhe Chehel Hadiz
Imam Jomeiní
Traducción de Raúl González Bórnez

Primer hadiz
El combate del ego-VII
Sobre la cura de las enfermedades morales

Sí, querido ¡Despierta del sueño! Hazte consciente de tu falta de atención y esfuérzate mientras todavía estés a tiempo de arrepentirte. Considera el tiempo del que todavía dispones como un tesoro y, mientras te quede vida, fuerza y juventud, no hayas sido derrotado por una moral corrupta y los hábitos viciosos no se hayan apoderado de ti, aprovecha la oportunidad y busca un remedio para eliminar tus malos hábitos y extinguir las llamas de los deseos inmoderados y de la ira.
El mejor remedio que los maestros de moral y las gentes del camino espiritual han encontrado para combatir esos vicios morales, consiste en que tomes en cuenta cada uno de los hábitos inadecuados que descubras en ti, te enfrentes y resistas a ellos con fuerza y hombría y te propongas con firmeza actuar durante un tiempo contra los deseos de tu ego y las exigencias de esos vicios, pidiendo en todo momento a Dios que te auxilie en este combate y te permita salir victorioso de él.
Es seguro que, después de poco tiempo, habrás conseguido eliminar ese mal temperamento; que Satanás y sus ejércitos abandonen esa trinchera y que, en su lugar, se establezcan los ejércitos del bien.

Por ejemplo, una de las enfermedades morales que llevan a la persona a su destrucción y son causa de la opresión del alma en la tumba y del castigo en ambos mundos, es el mal comportamiento con la gente de la casa o con los vecinos o con los compañeros de trabajo o con la gente con la que tratas al ir a comprar o en la zona en la que vives. Estos comportamientos vienen generados por la ira y las pasiones.
Si la persona quiere combatir esas inclinaciones y se mantiene un tiempo en la trinchera, atento a luchar contra esos malos hábitos cada vez que aparezcan y que el fuego de la ira se encienda, abrasándole por dentro e incitándole a un mal comportamiento y a dirigirse a los demás con malos modos; si actúa al contrario de lo que ellos le sugieren, obrando con gentileza y educación, maldiciendo interiormente a Satanás y buscando frente a él refugio en Dios, yo te aseguro que, después de una cuantas veces, su actitud cambiará completamente y los buenos hábitos se apoderarán de su interior y harán casa en él. Pero si actúa conforme a los deseos de su ego, es posible que, en primer lugar, le destruyan en este mismo mundo.
Me refugio en Dios Altísimo de la ira que en un instante puede destruir a una persona en ambos mundos. No quiera Dios que seamos víctimas del ego.
Es posible que la persona, en un ataque de ira, profiera insultos contra Dios, tal y como hemos visto hacer a algunas personas dominadas por la ira, apartándose con ello de la fe.
Los filósofos han dicho que un barco que no tiene patrón que lo salve, en medio de las fuertes olas del mar que le golpean, está más cerca de la salvación que la persona dominada por la ira.
O si, Dios no lo quiera, eres una persona que participa en los debates académicos con un espíritu agresivo y discutidor, tal y como les ocurre a algunos de nuestros estudiosos dominados por este mal, debes actuar un tiempo en contra de tu ego, particularmente en las reuniones generales, llenas de sabios y gentes comunes.
Si se suscitan debates y ves que la otra parte esgrime argumentos convincentes, tú debes admitir tu error y aceptar los argumentos de la otra parte. De esa manera, existe la esperanza de que, después de poco tiempo, hayas podido eliminar ese vicio.
Dios no quiera que las palabras de uno de los sabios y de los gnósticos sean ciertas cuando dice:
«Me fue revelado en una visión que las disputas entre la gente del Fuego, a las que Dios Altísimo se refiere, son los discutidores entre la gente de conocimiento y entre los transmisores de hadices.»
Si la persona piensa que es posible que esas palabras sean ciertas, debería esforzarse mucho para eliminar ese defecto.

Fue trasmitido por muchos compañeros del Profeta que:
«Vino a nosotros el Mensajero de Dios, un día que nos encontrábamos discutiendo un asunto relativo a la religión y se enfadó como nunca le habíamos visto enfadado. Después dijo: «En verdad, los que existieron antes de vosotros fueron destruidos por esto mismo. Apartaos de las discusiones, porque, en verdad, el creyente no discute. Apartaos de las discusiones porque el discutidor se pierde a sí mismo. Apartaos de las discusiones porque el Día del Levantamiento yo no intercederé por él. Apartaos de la discusión porque yo gratificaré con tres casas en el Paraíso, una en sus jardines, otra en la mitad de él y otra en lo alto de él, a quien abandone la discusión aun teniendo razón. Abandonad la discusión porque lo primero que Dios me prohibió después de la adoración a los ídolos fue discutir.»
Y también, fue relatado que él, las bendiciones sean con él y con su familia, dijo:
«No completa el creyente verdaderamente su fe hasta que no se aparta de las discusiones, aun teniendo la razón.»

Los hadices de este tipo son abundantes. ¡Que malo es que una persona, para obtener una victoria parcial que no procura ningún fruto ni beneficio, se prive de la intercesión del Profeta, las bendiciones y la paz sean con él y con su familia.
El debate intelectual, que es la mejor forma de adoración y obediencia a los mandatos divinos si se realiza con una intención correcta, destruye sus efectos si se realiza con una actitud pecaminosa.
En toda circunstancia la persona debe observar uno a uno todos los aspectos erróneos y pecaminosos de su conducta y erradicarlos de su alma, controlando las tendencias de su ego. Una vez que el usurpador es expulsado el dueño de la casa se asienta en ella. No se necesita ningún otro esfuerzo adicional.


Conclusión

Cuando finaliza el combate del alma en esta estación, la persona consigue expulsar de su territorio a los ejércitos satánicos y se establecen en él los ángeles divinos y éste se convierte en el lugar de adoración de los siervos rectos de Dios, las tareas de la senda espiritual hacia Dios se tornan fáciles y el camino recto propio de la condición humana se vuelve claro y evidente.
Las puertas de los paraísos se abren para ella y las puertas de los infiernos y los caminos descendentes se cierran para ella.
Dios bendito y ensalzado la contempla con ojos favorables y misericordiosos y la introduce en la vía de la gente de fe. Pasa a ser de las gentes de la alegría y de los compañeros del lado derecho y se abre para ella una senda hacia el conocimiento divino, que es el la razón última de la creación de los seres humanos y de los genios (yinn), y Dios Altísimo la toma de la mano en esa senda llena de peligros.

Quería haber hecho una alusión a la tercera morada del alma y las particularidades del combate en ella y las asechanzas de Satanás en este nivel, pero posteriormente no consideré que fuera el momento y cambié de opinión.
Pido a Dios bendito y ensalzado que me dé la oportunidad de hacerlo en algún otro momento.

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