Mostrando entradas con la etiqueta República Española. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta República Española. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de mayo de 2010

Entrevista a Julio Anguita


"Para mí la República es el acuerdo entre la mayoría de los ciudadanos para afrontar la crisis porque hay un modelo de economía que ha fracasado"

El Día de Córdoba
22-05-2010

Por una confusión, la entrevista con Julio Anguita acaba siendo un encuentro entre cafés en el bar El Sótano, a la entrada de la plaza de la Corredera. Pide por favor no posar para las fotos, y mientras comenzamos a hablar, el fotógrafo roba las instantáneas de un político que siempre fue maestro o de un maestro que siempre fue político. Por encima de estos términos sobrevuela en el encuentro la clave de su vida: Julio Anguita se precia de tener una ideología.

Me han dicho que no tiene usted sentido del humor.

Cierto. Cuando hago una entrevista en absoluto tengo sentido del humor. En mi vida privada y con mis amigos soy el primero que cuenta chistes. En una entrevista interesa mi posición y esa posición ha de darse con seriedad.

¿Sabe usted lo que es el amor?

Supongo que los sabemos todos. Sí, lo sé.

Decía Bobby Fisher que el ajedrez no era más importante que la vida, el ajedrez era la vida. ¿Cuál es su vida?

Mi vida es una serie de satisfacciones, de deseos, de pulsiones y de vivencias y memoria. Usted y yo somos memoria, memoria andante. Si nos quitasen la memoria seríamos zombies.

En esa memoria, ¿se siente usted mas político o más educador?

No hay diferencia. Todo ser humano intenta proyectar a los demás sus vivencias y necesita comunicación. Todo ser humano es político. Los que dicen que son apolíticos o ignoran lo que son o son unos farsantes y mienten. Otra cosa es el que sea concejal o diputado o viva de esas cosas, pero el político con mayúsculas en el sentido griego, que es de lo que estamos hablando, somos todos. Yo he compaginado ambas actividades, son dos caras de la misma moneda.

Hablando de educación, ¿Quién tiene la culpa de que cuando se evalúa la educación en España siempre nos dan un suspenso?

Para empezar los padres, responsables de no saber educar a sus hijos diciéndoles que estudiar es su obligación. Hemos educado a unos hijos queriéndoles evitar las cosas malas por las que nosotros pasamos. Nuestra generación se educó sabiendo que teníamos derechos pero también obligaciones. Hoy, gran error de la democracia, no se educa a los hijos en deberes. Una parte del profesorado, sólo una parte, no hace nada más que quejarse en vez de hacer piña con los demás para resolver el problema. Y por supuesto es culpable la administración, una administración claudicante, asustada, pendiente del voto, que cree que no hay que ir a contracorriente y refugiada en apuestas técnicas para no enfrentarse a problemas que son de relaciones humanas y autoridad democrática.

¿Qué es un comunista?

Desde tiempo inmemorial la humanidad ha tenido colectivos que han tendido a la estricta igualdad. Ahora bien, hay una inflexión, el comunismo de inspiración marxista, eso es otra cosa. Marx planteó que el comunismo era una visión científica en la medida en que no obedecía sólo a pulsiones, a deseos de justicia, sino que se preparaba, se organizaba, se sistematizaba. Y a partir de ahí, Marx define el comunismo y su definición es la que me sirve: comunismo es todo el movimiento real que continuamente va superando contradicciones. Después están las aplicaciones de esa teoría a la realidad, donde hay de todo. Hay hechos gloriosos y horrores, pero como en todo. Cuando me confieso comunista no tengo ningún complejo de inferioridad.

¿Qué hubiera sido de esta ciudad sin alcaldes comunistas?

Por el principio de Marx aquí no hubo una aplicación de una política comunista, no se abolió la propiedad privada, ni el Estado ni las instituciones. Lo que hubo fue una corporación con una minoría mayoritaria que se unió para ir en la realidad concreta superando contradicciones. Empezamos a hablar de la participación ciudadana, de las infraestructuras. Tuvimos que aprender muchísimo y funcionamos como un equipo.

Aquella unión de PCE, PSOE, PSA y UCD en el gobierno de la ciudad parece una quimera hoy día. Me refiero al entendimiento y la colaboración.

Bueno era hija de las circunstancias, tenga en cuenta que la Transición había pasado hacía apenas dos años y era tal el cúmulo de problemas y la situación de los municipios que no ponerse de acuerdo para hacer lo fundamental era suicida, y aquí lo conseguimos, nos pusimos de acuerdo con un programa, siempre con un programa, y lo empezamos a desarrollar. Cuando pasó un año o dos ya hubo las primeras disensiones y fue como consecuencia del enfrentamiento con el obispo. Se fue UCD, luego el PSOE, quedamos en minoría el PCE y el PSA.

Aquel enfrentamiento siendo usted alcalde con el obispo Infantes Florido eran del tipo del cura Don Camilo y Peppone de Giovanni Guareshi.

No. Don Camillo y Peppone, con todos los respetos a Guareschi (autor de los libros), es una caricatura. Esas películas de comunistas y curas son tomaduras de pelo, son falsas. Mi debate con el obispo, lo voy a contar por primera vez, tiene varias etapas. Recién elegido alcalde, el PCE me pidió que mediara ante el obispo para quitar una inmunda lápida que estaba colgada en la Catedral, no sé si estará todavía, donde venía la lista de los sacerdotes muertos por la revolución comunista. Le tuve que decir al obispo que aquí nunca hubo una revolución comunista, que aquello era históricamente una calumnia, una falsedad. Me dijo que no y tuvimos ya el primer atranque porque en aquel debate hubo ya palabras tensas. Después, en otra ocasión fui a pedir si era posible, porque venían unos mandatarios árabes, pedí, con mucho cuidado si podían rezar en el mihrab y también fue que no y luego vino ya lo de la cesión de la pequeña mezquita de Abú Imán a unos que venían a restaurarla. Pero era una cuestión en la que salió a relucir una cuestión que hoy debería estar totalmente claro, que Iglesia y Estado deberían estar totalmente separados.

Seguirá IU en la alcaldía de Córdoba.

Una de las cosas que me tienen equilibrado es que tengo un distanciamiento con la política cordobesa. No sé nada de la política cordobesa ni me meto en cábalas.

Trigo se fue, Rosa se fue...

Se fueron sí, uno cuando terminó su mandato y la otra señora se fue en pleno mandato. No son cosas equiparables, hay matices importantes y gordos.

¿Los políticos de los primeros años de la democracia tienen algo que ver con los de ahora?

Los que ejercíamos la función política en aquellos años entramos en política porque previamente teníamos ideas políticas. Yo era comunista y como consecuencia entré en política. Creo que ahora pesa más alcanzar el cargo que tener una ideología. La política no es un juego para políticos profesionales. Los tránsfugas no tienen ideología, sino intereses.

¿Es necesaria una Tercera República o el problema será mayor que la solución?

La Tercera República, como todo, es necesaria si trae un proyecto. La República por la República no tiene sentido. Cuando la Revolución de 1868 echó a Isabel II, el general Prim dijo en el Congreso, "los Borbones en España jamás", y a los ocho años su hijo Alfonso XII estaba gobernando de nuevo. Las Cortes Constituyentes de la II República, en la madrugada del 20 al 21 de noviembre de 1931, es curiosa la fecha, declararon fuera de la ley a Alfonso XIII y despojaron al monarca de todos sus derechos tanto para él como para todos sus descendientes. La decisión de la última legitimidad, no digo legalidad, digo legitimidad política, que hemos tenido, que es la de la República, no se ha cumplido, tenemos al nieto de Alfonso XIII reinando. Para mi la república significa el acuerdo entre la inmensa mayoría de los ciudadanos para afrontar la situación de la crisis económica porque hay un modelo de economía que ha fracasado. Hace falta un modelo para hablar de corresponsabilidad, de ética, de economía, de derechos, de deberes; y para reestablecer esa legitimidad rota. Y también para ver que la Transición fue una gran ilusión, los grandes problemas no se han afrontado. El franquismo existía antes que Franco. Franco es hijo del franquismo. Con Franco estaba toda la jerarquía de la Iglesia, todos los obispos, estaba el capital, estaba la banca y un grupo nutrido de la clase trabajadora media e incluso del pueblo. Venían a representar todo lo que había contrario a la Ilustración y el pensamiento, es decir la España de Fernando VII fue la que ganó la guerra. El vivan las caenas y muera la nación.

Parece como si en España, tras la Transición, viviésemos un camino inverso al alemán, país reunificado en 1989. Nosotros parece que cada vez nos separamos más.

Le diré una cosa que cuando la publique me lloverán bofetadas. En España sigue estando vigente la necesidad de cultura democrática y eso no sucederá hasta que el Rey pase por las urnas para ver si se quiere monarquía o no. La Constitución de 1978 nadie la cumple, ni los poderes económicos ni los políticos. Hay un ciudadano inviolable, el rey, cuando la Constitución dice que todos somos iguales ante la ley. Hemos vivido en un montaje artificial. El franquismo serpenteando en las estructuras del Estado. En España el pensamiento generalmente ha estado proscrito. Todo esto se ha tolerado por unos medios de comunicación, sálvese el que pueda, al servicio del poder.

Hace poco decía usted en televisión que conocía los nombres y apellidos de los culpables de la crisis pero a la postre no mencionó a ninguno. ¿No le importaría darnos algún que otro apellido?

Los culpables son los bancos estadounidenses y en España, donde no había hipotecas subprime, las cajas de ahorros se han endeudado por prestarlo todo en la fiebre del ladrillo. Aquí tienen nombre y apellido todos los señores que evaden a Hacienda y el poder inmenso de la Banca con Botín y González al frente. Y los distintos gobiernos que no han hecho reformas fiscales como debieran para que pague más el que más tiene. Y aquéllos que han ido desmantelando el sector público español. Y aquéllos que dijeron, ministros como Eguigaray, que la mejor política industrial es aquella que no existe; como Solchaga, que dijo que España es el mejor país para hacer negocios y como el gobierno de Aznar que hizo contrarreformas fiscales. A este país lo han sometido a varios timos de la estampita y uno de ellos era decir que la modernidad y progreso eran destruir tejido productivo.

¿Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades?

Ésa es la teoría de los pollos. Si usted se come un pollo y yo ninguno, ambos nos hemos comido medio pollo. Aquí ha habido una sociedad a la que le han puesto como meta el despilfarro, la ostentación, el derroche, la improvisación. Ha vivido una minoría divinamente, unas clases medias bastante bien, pero ha habido mucho parado y mucho marginado. Los que se han forrado han sido los bancos y los que tenían mucho dinero. Esos sí han vivido por encima, gracias a lo que han ido robando, porque ésa es la palabra, robar.

¿Qué hacemos con tanto albañil?

Es de locura lo que ha pasado aquí con el ladrillo. Parecía que esto iba a ser eterno y como producía dinero y los ayuntamientos vivían gracias a su política de suelo. Enderezar la economía española va a costar. Ésta es la mayor crisis que ha habido nunca. Hay crisis de sobreproducción, a la que hay que añadirle la energética, alimentaria, ambiental y la ética. Así que con los albañiles habrá que tener en cuenta una política que diga que primero están los ciudadanos y la economía al servicio. Eso implica que muchos albañiles no estarán de acuerdo con las ayudas a tomar, pero lo que no podemos es empezar a construir de nuevo. El Gobierno le ha dado dinero a los bancos y éstos, en vez de sanearse, han comprado bonos del Estado. Eso se llama robo a mano armada. Y todo el mundo callado.

Supongo que Zapatero y Rajoy no le parecerán el Capablanca y el Alexander Alekhine de la política.

Tengo una pobre impresión de ambos señores. Ambos consultan todo el día lo que dicen las imágenes, los gestos. No hay discurso de Estado, hay discurso coyuntural. Ambos me aburren bastante.

¿Seremos los siguientes después de Grecia?

Le voy a decir algo que me ha costado agresiones, insultos y muchas críticas de los medios de comunicación por oponerme a Maastricht. Yo soy europeo, que no es lo mismo que europeísta. Esto no es Europa, la UE es un mercado de mercaderes. De aquellos polvos vienen estos lodos. Grecia no tiene solución, como no lo van a tener los siguientes. Usted sabe el nivel de endeudamiento que tienen los Estados. Es pavoroso. ¿Y sabe por qué se han endeudado? Por salvar a la banca. Y la banca con ese dinero que se le ha dado en vez de sanear ha comprado bonos del Estado. El problema que nadie quiere ver es que el euro es el marco alemán, basado en el poder de Alemania. No hay solución. EEUU ha resuelto este problema, igual que el Japón e Inglaterra, con lo que se llama derecho de enseñoreaje, haciendo dólares en una maquinita y claro como no hay riqueza, la riqueza la producen seres humanos y sólo se han hecho monedas, no riquezas. Esa deuda la tiene Grecia, entre otras cosas, por no cobrar a los que más tienen, por llevar políticas de despilfarro, por no cumplir el tratado de Maastricht, un tratado que, por cierto, cuando Francia y Alemania lo incumplieron nadie dijo ni pío.

¿Hay alguna solución?

Yo no doy soluciones. Las di cuando estaba en el Congreso de los Diputados. En sus actas pueden leerse las dos veces que me dirigí a Felipe González con propuestas concretas. Mis propuestas de nacionalizar la banca pública, el problema del déficit del Estado, los impuestos, la fiscalidad progresiva, las distintas reformas agrarias, la apuesta por el medio ambiente. Nos movemos, como dice un economista amigo mío, entre la catástrofe y el caos. Con los parámetros de economía actuales no hay solución. Cuando la gente pide a los economistas que den una solución la gente pide un imposible porque la solución no es económica, es política, moral, ética, ciudadana, democrática. Cambio de estructura, cambio de paradigma. Hay que hablar de austeridad, que significa hablar de asesores y cargos.

Fuente: http://www.eldiadecordoba.es/article/cordoba/702261/cuando/me/confieso/comunista/no/tengo/ningun/complejo/inferioridad.html

Leer más...

sábado, 12 de diciembre de 2009

AMADEO MARTÍNEZ INGLÉS, AUTOR DE LIBROS CRÍTICOS CON EL REY JUAN CARLOS


“Cuando coronen al príncipe volveré a salir a la calle, pero con el uniforme de campaña”

Coronel en la reserva, apartado del ejército por decir que esta institución “no servía para nada” y acicate de la figura del rey Juan Carlos, Amadeo Martínez Inglés lleva más de 20 años cuestionando los mitos de La transición.

Rebeca Quintáns
10 de diciembre de 2009.

AMADEO MARTÍNEZ INGLÉS. El coronel en la reserva firma uno de sus libros en su casa de Alcalá de Henares (Madrid).
DIAGONAL.: Para los que todavía no le conozcan, el coronel Amadeo Martínez Inglés empieza a ser un militar ‘peculiar’ cuando fue detenido por apoyar el movimiento por la insumisión.
AMADEO MARTÍNEZ INGLÉS: Yo estaba a favor de hacer un ejército profesional, pero aquello me costó la carrera. De un plumazo me pasaron a la reserva. A finales de los ‘80 la mili no servía para nada, y además morían todos los años más de cien jóvenes suicidados. A mí se me ocurrió contestar a un periodista que me llamó y me pilló con ganas… Y largué. Me sacaron en titulares: “El ejército español no sirve para nada”. Inmediatamente fui arrestado, pero la bola de nieve siguió creciendo, porque los periodistas se volcaron y yo seguí hablando y enviando artículos a la prensa. Me pasé cinco meses en la prisión militar de Alcalá, rodeado de insumisos… Y allí también, conocí al general Milans del Bosch, que estaba por lo del 23-F.
D.: Otra de sus salidas del tono habitual castrense fue su participación en una multitudinaria manifestación contra la guerra de Iraq: se plantó en la Castellana con el uniforme de coronel para unirse al millón de personas que se habían concentrado allí, ¿cómo fue aquello?
A.M.I.: Tuve un montón de aplausos. Fue más que nada por incordiar un poco... y porque estaba contra la guerra, claro. Pero, otra vez, acabó la cosa en los tribunales, para ver si yo tenía o no derecho a ponerme el uniforme. El juez me dio la razón, que conste: sigo siendo militar y coronel.
D.: Ha asumido un poco el papel de provocador…
A.M.I.: Es que ahora ya no siento ataduras de ninguna clase, y escribo lo que quiero. Hombre, y si puedo, doy caña. Pero a los de arriba, a las altas instancias.
D.: No sólo escribiendo, porque si hay ocasión, sale a la calle... ¿Qué intentaba realmente hacer cuando se coló en la boda del príncipe, otra de sus aventuras más sonadas?
A.M.I.: Yo dije que quería probar la seguridad, pero en el fondo yo lo que iba era a cargarme la boda. Lo planifiqué todo muy bien, me conocía la catedral por dentro mejor que Rouco. Pero me detectaron ya dentro, porque llevaba el uniforme de gala (que es caqui), no el de etiqueta (que es azul). Daba la nota allí en medio. Pero la idea era que cuando Rouco empezara a hablar de los anillitos y esas cosas, acercarme como fuera al micrófono –al lado del rey, al lado del altar, con las cámaras allí–, y soltar un speech republicano de 20 segundos que tenía preparado. Sabía que no me iban a dar tiempo a más: ¡Abajo la monarquía! ¡Viva la república! ¡El pueblo tiene derecho a elegir a los representantes del Estado!… Ese tipo de cosas.
D.: Pues hubiera estado muy bien… Pero ¿no se cansa de seguir intentando segar la hierba bajo los pies de la monarquía? En abril de 2008 hizo llegar un escrito al Congreso de los Diputados en el que pedía que se investigase al rey. Entre otras lindezas, usted, y cito textualmente, le acusa de “golpista”, “pagador de chantajes sexuales”, “terrorista de Estado”, “corrupto”, “presunto asesino”… ¿De dónde le viene este espíritu republicano? ¿Cuándo empieza esta inquina contra Juan Carlos?
A.M.I.: Cuando conocí a Milans del Bosch en la cárcel, y me di cuenta, con lo que me contó, de la clase de persona que era el rey. Milans me hizo revelaciones sobre el 23-F que me llevaron a la conclusión de que Juan Carlos no salvó nada aquel día… más que su propio puesto en la Zarzuela. Y después, dejó a los suyos tirados.
D.: ¿Qué va a aportar de nuevo La conjura de mayo sobre la participación del rey en el 23-F?
A.M.I.: Que, en 1981, el rey organizó un golpe para parar otro golpe. Algo que no es admisible en ningún país. El rey era jefe supremo de las Fuerzas Armadas y, al enterarse del golpe de Estado que estaban preparando los militares ultraderechistas del colectivo Almendros, tendría que haberlos llamado a capítulo, ponerse el uniforme militar y decir: “¡Usted y usted, ¡a la cárcel militar! ¡Que los procesen por golpistas!”. Y poner otros. Pero no lo hizo. En lugar de eso, montó la tristemente famosa “solución Armada” y, cuando fracasó, por chapuceros, se desentendió del asunto.
D.: ¿Cuáles cree, por los testimonios que tiene, que pueden haber sido sus motivaciones para actuar de esa manera?
A.M.I.: Juan Carlos le tiene mucho miedo al ejército. En aquella ocasión, como en otras, tendría que haber tenido mano dura. Pero no se atrevió: pensó que si los arrestaba tendría los tanques en la Zarzuela al día siguiente. Y sus únicos principios está claro que son mantenerse en la corona, poner a su hijo en el trono tras él, aumentar su fortuna… y sus juergas.
D.: Pero ¿se considera usted republicano, o sólo anti-juancarlista?
A.M.I.: Republicano, sin ninguna duda. Pero estamos en una monarquía porque este hombre se aprovechó de la situación en La transición. Dijo: “Si me admitís a mí –la banderita, la coronita, los alabarderos, el tachíntachán…–, os doy unas libertades. ¡Ojo! las que yo quiera, ¿eh?”. Y montaron este tinglado. Pero lo peor es que ahora resulta muy difícil cambiar las cosas. El pueblo votó la Constitución porque les dijeron que era o esto o el golpe militar. Votó con miedo. Pero nadie les dijo: ¡Ojo!, ¡que viene el tontorrón éste con una corona…! ¡Y viene blindado! Porque la Constitución lo ha divinizado: es irresponsable, nadie puede hablar de él, él puede robar, matar a la mujer, a los hijos… ¡Hemos puesto un dios!
D.: ¿Estamos entonces condenados a soportar la monarquía?
A.M.I.: Es que ya no se le puede echar. Hace falta mayoría absoluta en las Cortes, disolverlas, nueva mayoría absoluta… Está blindado. Pero nos quedan oportunidades históricas. Yo, el día que quieran coronar al príncipe, volveré a salir a la calle con el uniforme de coronel… ¡pero con el de campaña!
D.: Corre el rumor de que también es usted el autor de Un rey golpe a golpe, firmado con el pseudónimo de Patricia Sverlo.
A.M.I.: No, no es verdad. Patricia Sverlo no soy yo. Ese libro lo hizo la editorial vasca de Pepe Rei. Con el propio Pepe Rei hablé varias veces, y si me pedían alguna colaboración lo hacía con mucho gusto. Pero mi línea no tiene nada que ver con la de ellos. Nos llevábamos muy bien, y todos estábamos en contra de la mili, pero desde puntos de vista muy distintos: yo quería un ejército profesional eficaz; ellos no querían ningún ejército.
“Espasa Calpe me la ha jugado” D.: ¿Qué está pasando con su último libro, La Conjura de mayo? A. M. I.: Pues que Espasa Calpe me la ha jugado. A través de mi agente negociamos la publicación hace unos meses. Estaban muy interesados e insistieron en tener el original en exclusiva. Decían que iba a ser “una bomba”. Pero hace unas semanas anularon el compromiso, con la excusa del supuesto informe de un historiador que no se sabe quién es. En fin, era de esperar: Espasa Calpe es del grupo Planeta, de José Manuel Lara, con título nobiliario de Marqués de Pedrosa Lara concedido por el rey en 1993, así que se deberán favores mutuos. Pero el libro acabará saliendo. Hay otras editoriales.

Leer más...