5 de junio de 2010
Puerto Príncipe, 4 jun (EFE).- Miles de campesinos haitianos se manifestaron hoy en Hinche (este) para rechazar una donación de 475 toneladas de semillas transgénicas que ofreció la agroquímica estadounidense Monsanto al Gobierno de Haití.
Los organizadores estimaron en 20.000 los participantes a esta marcha, que salió de la localidad de Papaye, base de un movimiento campesino que lleva el mismo nombre, hasta el parque de Charlemagne Peralte.
'Queremos denunciar la semilla Monsanto, introducida al país por el Gobierno (haitiano) y el proyecto Wiener financiado por el Gobierno estadounidense', declaró a Efe el dirigente campesino, Filfranc Saint Naré.
En Haití se encuentran 75 de las 475 toneladas prometidas por Monsanto y los manifestantes pidieron al Gobierno 'negarse a recibir el resto'.
Al mismo tiempo, llamaron a los campesinos de todas las regiones de Haití a 'quemar las semillas Monsanto que ya fueron distribuidas'.
Los dirigentes de los movimientos campesinos que organizaron la marcha quemaron dichas semillas en el parque Charlemagne Peralte.
'Quemamos estas semillas genéticamente modificadas para demostrar al mundo entero que las rechazamos', declaró Saint Naré, quien las calificó de 'agroveneno'.
El dirigente estimó que la marcha 'demuestra que los campesinos son verdaderamente sensibilizados' y que 'hay una real posibilidad de conducir una gran lucha contra Monsanto'.
En la manifestación, participaron delegaciones de varias regiones de Haití, provenientes de organizaciones como el Movimiento Campesino del Congreso de Papaye (MPNKP), Cabezas Unidas (Tet Kole) y Coordinación Regional de las Organizaciones del Sureste (CROSS).
Representantes de movimientos estudiantiles y organizaciones sociales como la Plataforma para un Desarrollo Sostenible participaron de la manifestación, así como organismos sociales de República Dominicana y Brasil.
En mayo pasado, la posibilidad de que semillas genéticamente modificadas fueran distribuidas por el Gobierno haitiano alimentó controversias.
Los campesinos reclamaron también la dimisión del presidente haitiano, René Préval, y condenaron sus iniciativas de prolongar el estado de urgencia por 18 meses y su mandato hasta el 14 de mayo de 2011, en caso de que no se celebren elecciones generales a finales de este año.
Además de la protesta campesina, centenares de personas se manifestaron de nuevo hoy en la capital exigiendo la renuncia de Préval. La manifestación fue dispersada por la policía en los alrededores del palacio presidencial.
sábado, 5 de junio de 2010
Miles de campesinos haitianos rechazan la donación de semillas transgénicas
viernes, 28 de mayo de 2010
Monsanto:El Agente Naranja y la guerra de Vietnam
Después de las revelaciones sobre la toxicidad de la dioxina TCDD emitida durante la fabricación de la herbicida 2,4,5-T, Monsanto no pone en tela de juicio su producción y al contrario, se pone en contacto con el Pentágono para desarrollar el uso militar de su herbicida… La economía de guerra ha sido siempre una bendición financiera por la pugna de empresas multinacionales que dominan el mercado de los productos químicos.
Los investigadores de Monsanto ven ya las ventajas de su poderoso herbicida en tiempos de guerra, porque permite la erradicación de los cultivos y puede por tanto, matar de hambre a los ejércitos y poblaciones enemigas.
Después de las pruebas del herbicida realizadas en 1959 en Vietnam por el ejército Norteamericano, este parece satisfecho porque después de dos años 90% de los árboles y matorrales han sido destruidos en las zonas rociadas. Estas pruebas activan el permiso de la “operación Ranch Hand” la cual empieza oficialmente el 13 de enero de 1962. En un primer tiempo el objetivo de la operación es de despejar las carreteras, las vías de agua y las fronteras de Vietnam del Sur para marcar un no-man’s lnd frente a los Vietcongs, y en un segundo tiempo de destruir los sembradíos que supuestamente alimentarán a los “rebeldes”.
De 1962 a 1971, se estima que 80 millones de litros de defoliantes han sido arrojados sobre los 3.3 millones de hectáreas de bosques y tierras. Más de 300 pueblos han sido contaminados y 60% de los defoliantes utilizados eran Agente Naranja, representando el equivalente de 400 kilos de dioxina pura. Sin embargo, según un estudio de la Universidad de Columbia (Nueva York) publicada en 2003, la disolución de 80 gramos de dioxina en una red de agua potable podría eliminar una ciudad de 8 millones de habitantes… [1].
Monsanto conocía los peligros de la dioxina presente en el Agente Naranja.
El esparcimiento masivo del Agente Naranja afectará por mucho tiempo a las poblaciones civiles pero también a los soldados Norteamericanos que han sido expuestos a la dioxina sin precaución. Además, Monsanto deliberadamente había escondido al ejército que su herbicida 2,4,5-T en versión militar, o Agente Naranja contenía una mas grande concentración de residuo de dioxina TCDD que la versión agrícola común.
Un documento interno desclasificado de la impresa Dow Chemicals, fechada el 22 de febrero de 1965, relata una junta secreta de los principales proveedores del “Agente Naranja” incluyendo Monsanto, para “discutir de los problemas de toxicología causadas por la presencia de algunas impurezas altamente tóxicas”, en las muestras de 2,4,5-T entregadas al ejercito [2]. Dow quería compartir una investigación interna que demostraba que “unos conejos expuestos a la dioxina desarrollaba severas lesiones en el hígado”. La cuestión tratada por los proveedores de 2,4,5-T era saber si se tenía que avisar el gobierno de la toxicidad del Agente Naranja. Gerson Smoger, abogado de numerosos veteranos de la guerra de Vietnam, declaró que “la reunión tuvo lugar en el más grande secreto. […] la cuestión era si había que informar al gobierno. Así lo prueba un correo, del cual también tengo una copia, Monsanto reprocha a Dow de querer levantar el secreto. Y el secreto ha sido guardado durante al menos 4 años, los esparcimientos del Agente Naranja llegaron a su pico en Vietnam…” [3].
Finalmente en 1969, un estudio hace pública la nocividad del herbicida 2,4,5-T, luego de que el Instituto Nacional de la Salud de Norteamérica haya revelado que ratones sumidos a dosis importantes de herbicida desarrollaban malformaciones fetales y parían bebes muertos al nacer. El 15 de abril de 1970, el Secretario de Agricultura anuncia una prohibició de uso del 2,4,5-T en razón “del peligro que representa para la salud”.
En 1971, el ejército interrumpe la operación Ranch Hand y el esparcimiento del Agente Naranja, pero sus efectos devastadores han seguido aun después, a causa de la persistencia de la dioxina en el suelo, el agua y la cadena alimenticia y de su carácter bioacumulador. En Vietnam se estima que 150 000 niños sufren hoy en día de malformaciones debidas al Agente Naranja y que 800 000 personas están enfermas.
Los veteranos de Norteamerica víctimas de la dioxina.
En 1978, Paul Reutershan, un veterano con cáncer del intestino, interpone una queja contra los fabricantes del Agente Naranja, será rápidamente seguido por millares de veteranos de Vietnam, padeciendo de diversos síntomas, para constituir la primera “acción de grupo” o “class action” jamás intentada contra Monsanto. Este asunto será revelador de los métodos de la empresa de Saint Louis cuando se trata de afrontar la justicia.
Para ganar, los veteranos tienen que demostrar que han sido contaminados por la dioxina presente en el Agente Naranja durante la guerra de Vietnam, y que esta dioxina TCDD es el origen de sus enfermedades. Sin embargo para su defensa, Monsanto contestara que “la dioxina está omnipresente en la población de Norteamerica, el ambiente y los alimentos…”, lo que es desgraciadamente verdadero debido a la expansión de este tipo de contaminación. Sin embargo, las dosis recibidas por los veteranos son mucho muy superiores a las dosis que se pueden ingerir en un contexto normal, por lo que el asunto no se había acabado todavía.
Hizo falta demostrar que la dioxina es un agente cancerígeno a través de estudios científicos que necesariamente están hechos sobre un largo plazo, tomando en cuenta el tiempo de incubación del cáncer. Monsanto posee este tipo de estudio desde el accidente de Nitro en 1949, donde decenas de obreros fueron expuestos a la dioxina y tuvieron un seguimiento con el Dr Suskind. Para probar que la dioxina no es cancerígena, Monsanto quiere demostrar treinta años después que los obreros expuestos no han desarrollado patologías particulares en comparación a la población normal. Es el Dr Roush, director médico de Monsanto quien controlará el contenido de los estudios de Monsanto publicados en 1980, 1983 y 1984. Como lo podemos imaginar, los estudios de Monsanto concluirán a la ausencia de lazo entre la exposición al 2,4,5-T del Agente Naranja y el cáncer.
Los veteranos aceptaron entonces un reglamento de mutuo acuerdo, y el 7 de mayo de 1984 los fabricantes del Agente Naranja ponen en la mesa 180 millones de dólares. El juez ordenará que 45.5% del monto sea pagado por Monsanto, en razón del fuerte contenido de dioxina de su 2,4,5-T [4]. Es así que 40 000 veteranos recibieron, según los casos, una ayuda incluida entre 256 y 12 800 dólares. El asunto está cerrado pero deja un sabor amargo en la boca de los veteranos, que tienen que contentarse con compensaciones menores a los gastos de salud a los cuales han tenido que afrontar.
La población civil vietnamita todavía victima de la contaminación de su territorio por la dioxina.
Como lo hemos visto más adelante, en la definición científica de la dioxina, esta es un agente teratógeno que favorece las malformaciones del feto. Esta característica marcó profundamente a la opinión pública después de las revelaciones sobre los montos altamente anormales de mortalidad prenatal y postnatal en Vietnam debidos a malformaciones raras y monstruosas. Es en la Ciudad de Ho-Chi-Minh en que se encuentra la maternidad del hospital Tu DU, las más grande del país. Los vietnamitas la nombraron el “museo del horror de la dioxina”. En la maternidad, se encuentra un laboratorio que conserva todos los fetos “monstruosos” en formol; se puede ver hermanos siameses compartiendo una cabeza desproporcionada, un tronco con dos cabezas, casos de anencefalitis (ausencia de cerebro), de micro cefalitis (cerebro pequeño), pero las palabras científicas faltan para describir la mayoría de las anomalías genéticas.
La doctora Nguyen Thi Ngoc, hoy en día jubilada, se encarga del “pueblo de la paz”, instalado en el hospital, que representa uno de los doce centros abiertos en Vietnam, para recibir los niños minusválidos víctimas de la dioxina y del Agente Naranja. El doctor precisa que la mayoría de los pensionarios sufren de problemas neurológicos y de anomalías orgánicas graves, algunos están en cama porque nacieron sin brazos ni piernas. Según el doctor, los casos de malformaciones empezaron a multiplicarse desde la mitad de los años 60, y sigue todavía hoy en día.
En 2005, el hospital Tu DU contabilizó 800 casos de niños nacidos con malformaciones, lo que sobrepasa las medias internacionales. Hoy, según las autoridades vietnamitas 150 000 niños sufren de malformaciones supuestamente causadas por la dioxina y 800 000 personas están enfermas.
[1] Según las estimaciones de Jane Mager Stellman, « The extent and patterns of usage of Agent Orange and other herbicides in Vietnam”, Nature, 17 abril 2003
[2] Le monde selon Monsanto, MM Robin, coedition La decouverte/Arte Ed.,2008, p60
[3] Le monde selon Monsanto, MM Robin, coedition La decouverte/Arte Ed.,2008, p60
[4] Peter SCHUK, Agent Orange on Trial. Mass Toxic Disasters in the Courts, Harvard University Press, Cambridge (Ma.), 1987, pp. 86-87 et 155-164. Monsanto ha producido 29,5 % del agente naranja utilizado en Viêt-nam, contra 28,6 % por Dow Chemicals, pero algunos de sus lotes contenían cuarenta y siete mas de dioxina que los de Dow
martes, 18 de mayo de 2010
Apoyo a Seralini y su equipo, investigadores perseguidos por evaluar los riesgos de los transgénicos sobre la salud.
Escrito por Gilles-Eric Seralini
MONDAY 17 de Mayo de 2010 07:50
ENTREGA 12ª. CAMPAÑA CONTRA LA PRESIDENCIA ESPAÑOLA DE LA UE
Los colectivos que impulsamos el Área de Agroecología y Consumo Responsable del Movimiento contra la Europa del Capital, la Globalización y la Guerra nos adherimos a la campaña de apoyo a Gilles-Eric Séralini y el equipo de científicos franceses desprestigiados por desvelar las chapuzas de los estudios de riesgos presentados por Monsanto y aceptados por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria sobre los maíces transgénicos de esta multinacional autorizados para el cultivo y el consumo en la Unión Europea. Sus investigaciones evidencian que, con tales pruebas, no deberían haberse autorizado estos maíces transgénicos.
No es la primera vez. El Dr. Putzsai, investigador con 35 años de experiencia, fue expulsado del Instituto Roweet de Aberdeen (Escocia) en agosto de 1999, acusado de poco rigor científico cuando dijo en la televisión británica que, ratas alimentadas con patatas transgénicas, habían desarrollado cambios significativos en su sistema inmunológico. Seis meses más tarde, 23 investigadores de trece nacionalidades afirmaban, tras evaluar el trabajo de Putzsai, que “no presentaba errores y sus resultados eran ciertos”. Pero el daño estaba hecho y no fue rehabilitado.
En abril de 2010, Andrés Carrasco, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), era censurado en la Feria del Libro 2010 en Argentina por su propio instituto que vetó su charla sobre los efectos deformantes y enfermantes que provoca el glifosato fumigado en los campos argentinos en un experimento a gran escala con la pasividad de las autoridades gubernamentales. Las presiones a las que está siendo sometido tras desvelar los resultados de sus investigaciones, le han hecho abandonar el cargo de Subsecretario de Innovación Científica y Tecnológica del Ministerio de Defensa.
Las multinacionales y sus científicos a sueldo nos engañan con investigaciones falsas o insuficientes y desprestigian a los investigador@s independientes preocupados por la salud de la población para evitar que sus investigaciones tengan credibilidad y para aviso de navegantes.
Animamos a leer la carta de la Fundación para las Ciencias Ciudadanas (Francia) y la Alianza Europea de Científicos para una Responsabilidad Social y Medioambiental y, en su caso suscribirla dirigiéndose a la web http://sciencescitoyennes.org/spip.php?article1801
CARTA DE GILLES ERIC-SERALINI.
En defensa del diálogo científico y conocimiento en controversia (competing expertise) Apoyo a Gilles-Eric Séralini y sus colaboradores
El diálogo entre investigadores dentro de la comunidad científica es un motor fundamental en la construcción del conocimiento. Para ser reconocido como válido, un resultado debe resistir todos los intentos justos para su invalidación por parte de colegas.
Más aún, cuando estudios científicos tienen importantes consecuencias sociales, a la salud, económicas y políticas, un diálogo científico entre áreas del conocimiento diversas se vuelve aún más esencial para un buen funcionamiento de la democracia. Sin embargo, cuando ciertas perspectivas científicas son sistemáticamente excluidas de esta discusión, ¿cómo podemos estar seguros de que se generen buena ciencia y políticas públicas?
En el caso de las plantas genéticamente modificadas (GM) y su investigación científica y sistemática, el respeto por la crítica científica ha estado consistentemente bajo amenaza. Una tendencia preocupante se está generalizando en donde los investigadores que publican resultados que sugieren efectos inesperados y potencialmente negativos en la salud o medio ambiente, se vuelven el blanco de agresivas campañas de descrédito por parte de influentes miembros de la comunidad científica.
A pesar de la larga tradición de discusión y desacuerdo, que ha jugado un papel importante en la ciencia y en la democracia, Francia no es inmune a este desarrollo preocupante dentro de la comunidad científica. La situación actual de Gilles-Eric Séralini, profesor de biología molecular en la Universidad de Caen y co-director del centro multidisciplinario “Polo de Riesgos” (MRSH-CNRS, por sus siglas en francés), que se especializa en la investigación del riesgo the OGMs y pesticidas en la salud, es un ejemplo de esto. Séralini y sus colegas han re-analizado los datos generados originalmente por Monsanto para justificar la comercialización de tres diferentes líneas de maíz GM (MON 863, MON 810, NK603). Los re-análisis realizados por el profesor Séralini y colegas cuestionan la confiabilidad de los datos de Monsanto para probar formalmente lo inocuo de estas tres líneas de maíz GM (errores en la metodología, falta de robustez en los análisis estadísticos). A diferencia de la investigación realizada por la compañía, el trabajo del profesor Séralini y colaboradores ha sido sujeto de una rigurosa evaluación de pares antes de ser publicada en la literatura científica, en particular en 2007 y 2009.
Los descubrimientos del equipo de investigación del profesor Séralini cuestionan la validez de las autorizaciones otorgadas por la Comisión Europea, dadas con la asesoría de la Agencia Europea de Inocuidad de los Alimentos (EFSA, por sus siglas en inglés) para el consumo humano y animal de estas tres líneas de maíz. Dadas las implicaciones de este re-análisis para los intereses comerciales de Monsanto, las enérgicas reacciones de Monsanto son poco sorprendentes. Sin embargo, las críticas hechas por la EFSA y la Oficina de Control de Alimentos de Australia y Nueva Zelanda, deberían haber sido más balanceadas. Más aún, la naturaleza de su respuestas ha contribuido a potenciar la campaña de descrédito desde ciertos sectores de la comunidad científica (ver página siguiente), lo que amenaza no sólo la carrera científica del profesor Séralini, si no también sus fuentes de financiamiento para continuar con investigaciones para el bien común. Esto es totalmente inaceptable.
Nosotros, académicos, profesores e investigadores que firmamos este posicionamiento, consideramos como nuestra responsabilidad el defender los principios de la crítica científica respetuosa y el uso de conocimientos plurales en temas tan sensibles, complejos y potencialmente irreversibles como son los efectos del uso de cultivos GM. Denunciamos la estrategia de nuestros colegas, que usan la difamación y una lógica inconsistente/sesgada en lugar de argumentos científicos creíbles, para de manera injusta apoyar su postura. Nosotros sostenemos que este tipo de debate debe realizarse como una discusión transparente, sujeta a un sostenida evaluación por pares.
Nosotros otorgamos todo nuestro apoyo a GE Séralini y sus co-autores. El trabajo de GE Séralini y sus colegas puesto en contexto.
La publicación científica “A Comparison of the Effects of Three GM Corn Varieties on Mammalian Health”, donde el profesor Séralini es el autor para correspondencia, es un contra-análisis de los datos producidos por Monsanto. El acceso a los datos utilizados por el equipo del profesor Séralini es en parte el resultado de una orden judicial, donde la confidencialidad de una porción de los datos fue declarada ilegal por una corte alemana. Los datos de Monsanto disponibles eran de un estudio en ratas alimentadas por 3 meses con las tres líneas de maíz bajo evaluación regulatoria. Como ha sido enfatizado por el profesor Séralini y sus co-autores en sus artículos, en sus análisis ellos no aseguran que hay evidencia de toxicidad crónica de los OGMs bajo estudio porque el diseño experimental de la prueba de alimentación hecha por Monsanto contiene demasiadas deficiencias que impiden obtener conclusiones robustas. Lo que el profesor Séralini y sus colegas describen, es la existencia de signos de alerta en los datos, lo que puede llevar al desarrollo de una condición crónica y por lo tanto, se necesita llevar a cabo una investigación más profunda. En otras palabras, ellos refutan la habilidad de los datos provistos por Monsanto para de manera formal y científica demostrar la inocuidad de los tres eventos de maíz GM bajo investigación, dados el pobre diseño experimental y la falta de robustez estadística de la metodología escogida.
De manera incomprensible, la Asociación Francesa de Biotecnologías Vegetales, (AFBV, por sus siglas en francés), dirigida por Marc Fellous, Profesor de Genética y antiguo presidente de la Comisión de Ingeniería Biomolecular (una comisión gubernamental para la evaluación de OGMs agrícolas, donde el profesor Séralini fue miembro de 1998 a 2007), apoyado por profesores reconocidos, como Claude Allegre y Axel Kahn, declaró en un boletín de prensa fechado el 14 de diciembre de 2009, que “ El trabajo del profesor Séralini ha sido invalidado por la comunidad científica”. Estas aseveraciones son totalmente falsas e injustificadas. El trabajo conducido por el profesor Séralini y colaboradores no sólo ha sido publicado en revistas científicas internacionales después de un riguroso proceso de evaluación por parte de revisores anónimos, si no además, ninguno de sus trabajos ha sido objeto de ninguna invalidación científica formal.
Después de la participación del profesor Séralini en el programa de televisión “Health Magazine” del canal televisivo francés France 5 el 21 de enero de 2010 (donde él fue invitado a hablar sobre su última investigación), la misma AFBV mandó dos cartas (el 26 y 28 de enero) a los productores del canal y del programa, incluyendo al Alto Consejo Audiovisual, en donde denostaban al profesor Séralini al describirlo como un “mercenario del miedo” y un científico no reconocido. Parecería que miembros de la AFBV, todos declarándose a favor de los OGMs, están actuando más como un grupo político que como científicos.
Más aún, en enero de 2009 y 2010, la experiencia profesional del profesor Séralini fue solicitada por la Suprema Corte de India donde el gobierno Indio había pedido la revisión de datos crudos de los estudios de inocuidad conducidos por la compañía Mahyco con el fin de obtener la aprobación para la comercialización de la nueva berenjena GM (Bt brynjal), que produce una toxina insecticida. Basándose en esta revisión, que incluyó a varios expertos más, una moratoria al cultivo de esta variedad fue establecida. Desde entonces, el profesor Séralini ha sido reiteradamente sujeto de ataques difamatorios que se extienden más allá de la discusión científica y que carecen de cualquier justificación o méritos científicos. Dichos ataques debilitan de manera fundamental los principios de la discusión científica y la justeza de una sociedad abierta.
Usted encontrará en el apéndice (en inglés):
Artículo de Spiroux de Vendômois, et al. « A Comparison of the Effects of Three GM Corn Varieties on Mammalian Health ». Int. J. Bio. Sci., 2009, 5 : 706-726
La respuesta de Monsanto a este artículo
Posición del Comité Científico del Alto Consejo de Biotecnologías
Posición de la Oficina de control de alimentos de Australia y de Nueva Zelanda (FSANZ)
Posición de la EFSA Boletín de prensa de la Asociación Francesa de Biotecnologías Vegetales (AFBV)
La respuesta de los autores a todas estas críticas
PDF CON TODA LA INFORMACIÓN Y ANEXOS SOBRE EL CASO SERALINI (EN INGLÉS): CLICAR AQUÍ.
viernes, 14 de mayo de 2010
Un nuevo terremoto se desata sobre Haití
El mortífero regalo de Monsanto a los agricultores haitianos de 475 toneladas de semillas modificadas genéticamente.
13-05-2010
Jean-Yves Urfie
Global Research
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos
El terremoto de Haiti del pasado 12 de enero ha sido una afortunada oportunidad de negocios para algunos. La empresa transnacional Monsanto ofrece a los agricultores del país el regalo mortal de 475 semillas modificadas genéticamente (MG), además de los abonos y pesticidas que van asociadas a ellas, los cuales distribuirá gratis el proyecto WINNER con el respaldo de la embajada estadounidense en Haití. ¿Saben los haitianos que Monsanto fabricaba el defoliante “agente naranja” con el que los aviones estadounidenses rociaron Vietnam durante la guerra envenenando así tanto a los soldados estadounidenses como a los civiles vietnamitas?
¿Saben los haitianos que en muchos países se han declarado peligrosas estas semillas? Suelen llegar en paquetes junto con un herbicida de Monsanto llamado “Roundup” que contiene glifosato. En mi nativa Brittany ya ha contaminado el agua para el consumo. Pero Monsanto insiste en que su producto es biodegradable. Altos cargos en contra del fraude lo han denunciado por ello en Lyon.
Una antigua empleada de Monsanto, Linda Fischer, acaba de ser nombrada presidenta de la Agencia de Protección del Medio Ambiente estadounidense (EPA, en sus siglas en inglés), que controla las cuestiones medioambientales. Es como encargar al gato que cuide del bienestar de los ratones.
Monsanto ya ha empezado a distribuir sus semillas de maíz MG en torno a Gonaïves, Kenscoff, Pétionville, Cabaret, Arcahaie, Croix-des-Bouquets y Mirebalais. En Haití pronto sólo habrá semillas de Monsanto. Entonces será el fin de la independencia de los agricultores. Monsanto invirtió recientemente 550 millones de dólares en Brasil para fabricar el herbicida Roundup en el estado de Bahia en el noreste del país. Pero parece que el país está luchando en contra de la empresa.
Monsanto está haciendo publicidad de la donación de sus semillas como un generoso regalo. Pero los agricultores haitianos que las quieran utilizar para futuras cosechas tendrán que pagar royalties a Monsanto. El representante de Monsanto en Haití es Jean-Robert Estimé, que fue ministro de Exteriores bajo la dictadura durante 29 años de la familia Duvalier.
El padre Jean-Yves Urfie es miembro de la Orden del Espíritu Santo y ex profesor de química en el Collège Saint Martial, Port-au-Prince, Haití.
Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=19113
martes, 19 de enero de 2010
MONSANTO MATA
Probados los efectos negativos del popular herbicida Roundup (Glifosato) de Monsanto sobre la salud.
Por Fernando Mañas (1)
para Globalízate (18/01/09)
El Glifosato es el principio activo del famoso herbicida producido por el gigante multinacional Monsanto y comercializado como Roundup. Al ser un herbicida de amplio espectro no selectivo, solo las semillas transgénicas producidas por Monsanto resisten su toxicidad. Este herbicida es aplicado de forma masiva en las áreas de cultivos transgénicos que en los últimos 15 años han sufirdo un impresionante incremento.
Argentina es uno de los lugares en los que el modelo sojero hiper-intensificado (que incluye la siembra de soja transgénica resistente al Roundup) ha tenido mayor expansión y sus desastrosas consecuencias sociales y medioambientales no dejan de crecer(1).
Las personas que viven en zonas agrícolas fumigadas pueden estar expuestas a niveles de Glifosato o de los metabolitos producidos tras la degradación del mismo. La exposición a estas sustancias puede ser a través del aire, de los alimentos o del agua de ríos y acuíferos que ha sido contaminada con Glifosato. Tradicionalmente, el Glifosato ha sido clasificado como herbicida de bajo riesgo para la salud humana y animal, sin embargo, muchos de los datos pertenecen a informes no publicados de la propia Monsanto o a estudios que se no cubren todos los análisis de toxicidad requeridos. El equipo de Fernando Mañas ha realizado un gran número de ensayos que en la actualidad están siendo publicados en prestigiosas revistas especializadas (2-3). Se ha evidenciado la capacidad de Glifosato de producir alteraciones genéticas a través de una variedad de ensayos en los que se han hallado resultados positivos. Los resultados obtenidos hasta el momento en los ensayos de genotoxicidad han demostrado que Glifosato no es un herbicida exento de riesgo de toxicidad genética para la población expuesta. Otros estudios han demostrado también los efectos negativos de Glifosato sobre el desarrollo embrionario
La importancia de esta información radica fundamentalmente en que existe evidencia de que con el uso presente y posiblemente futuro de Glifosato, tanto éste como AMPA seguirán apareciendo como contaminantes e ingresando a nuestro organismo por diferentes vías, poniendo en riesgo nuestra salud y la de futuras generaciones. La falta de regulaciones y las deficientes políticas en Salud Pública son algunos de los aspectos a los que se debe apuntar con el fin de disminuir los riesgos derivados de la exposición a niveles elevados de Glifosato y sus derivados.
Descargar trabajo aquí (pdf, 199 Kb)
1. Fernando Mañas es investigador de la Cátedra de Farmacología, Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Cuarto, y becario doctoral del CONICET
Referencias
2. Para más información sobre la expansión del modelo sojero en Argentina recomendamos la lectura de El modelo sojero de desarrollo en la Argentina: consecuencias sociales y ambientales en la era de los agronegocios. Por F. Barri y Juan Wahren (http://www.globalizate.org/fbjw041009.html)
3. Mañas F.; Ovando H.; Peralta L.; Larripa I.; Gonzalez Cid M.; Ugnia L.; Weyers A.; Raviolo J.; Gorla N. Genotoxicity of AMPA, environmental metabolite of Glyphosate, assessed by the comet assay and cytogenetic tests. Ecotoxicology and Environmental Safety. 72 (2009): 834-837.
4. Mañas F.; Peralta L.; García Ovando H.; Weyers A.; Ugnia L.; Larripa I.; Gonzalez Cid M.; Gorla N. Genotoxicity of Glyphosate assessed by the comet assay and cytogenetic tests. Environmental Toxicology and Pharmacology 28 (2009): 37-41.
jueves, 6 de agosto de 2009
El escándalo de los Organismos Geneticamente Modificados

06-08-2009
F. William Engdahl
Global Research
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
En la actualidad, cualquier prueba científica sobre los mismos tiene que ser aprobada primero por la industria
Escándalo GMO: Efectos a largo plazo de los alimentos genéticamente modificados en los humanos
Uno de los grandes misterios que rodean la propagación de las plantas GMO [siglas en inglés de organismo genéticamente modificado] por todo el mundo desde que se obtuvieron las primeras cosechas comerciales en los primeros años de la década de los noventa en EEUU y en Argentina, ha sido la ausencia de estudios científicos independientes sobre los posibles efectos a largo plazo en los seres humanos, e incluso en las ratas, de la dieta a base de plantas GMO. Ahora tenemos muy clara ya la razón real. Las compañías agropecuarias GMO, como Monsanto, BASF, Pioneer, Syngenta y otras, prohíben las investigaciones independientes.
Un editorial de la respetada revista científica mensual estadounidense “Scientific American”, de agosto de 2009, revela la alarmante y escandalosa realidad existente tras la proliferación, desde 1994, de productos GMO por el planeta a través de toda la cadena alimentaria. Es por una sencilla razón que no se ha publicado ningún estudio científico independiente en ninguna revista científica seria del mundo: Que resulta imposible verificar de forma independiente que las cosechas GMO, como por ejemplo la soja preparada Monsanto Roundup o el maíz MON8110, actúan como la compañía afirma, o que, como la compañía también proclama, no tienen efectos dañinos colaterales, porque las compañías GMO ¡prohíben llevar a cabo esas pruebas!
Eso es como les cuento. Como condición previa para comprar semillas, o para plantar cosechas o para utilizar en estudios de investigación, Monsanto y las compañías de productos transgénicos gigantes deben firmar primero un Acuerdo de Consumidor Final con la compañía. Durante la década pasada, el período en el que tuvo lugar la mayor proliferación de semillas GMO en la agricultura, Monsanto, Pioneer (DuPont) y Sygenta vienen exigiendo a todo aquel que compre sus semillas GMO que firme un acuerdo que prohíbe explícitamente que las semillas se utilicen para realizar cualquier investigación independiente. Se prohíbe a los científicos que hagan pruebas con las semillas GMO para explorar bajo qué condiciones fructifican o se malogran. No puede compararse ninguna característica de las semillas GMO con cualquier otra semilla GMO o no GMO de cualquier otra compañía. Y lo más alarmante, tienen prohibido examinar si las cosechas genéticamente modificadas provocan efectos colaterales no previstos en el medio ambiente o en los animales o en los seres humanos.
La única investigación que se permite publicar en periódicos científicos serios, previamente revisados por científicos, son los estudios que habían sido aprobados con anterioridad por Monsanto o el resto de firmas de la industria de GMO.
Todo el proceso seguido en EEUU para conseguir que se aceptaran las semillas GMO, empezando por la proclamación, en 1992 y a petición de Monsanto, del entonces Presidente George H. W. Bush de que no se iba a realizar ninguna prueba especial de seguridad para las semillas GMO porque el Presidente consideraba que eran “sustancialmente equivalentes” a las semillas que no eran GMO, está plagado de intereses especialmente corruptos. Baste decir, como ejemplo, que se nombró a ex abogados de Monsanto como responsables en la EPA [siglas en inglés de Agencia de Protección Ambiental de EEUU] y en la FDA [siglas en inglés de Administración Alimentaria y Farmacéutica de EEUU] para elaborar las normas relativas a las semillas GMO y que, hasta el momento, el gobierno no ha realizado prueba alguna sobre la seguridad de dichas semillas. Todas las pruebas que se le han proporcionado al gobierno estadounidense sobre la seguridad de los GMO han sido llevadas a cabo por las mismas compañías, como en el caso de Monsanto. No es de extrañar que los GMO parezcan algo positivo y que Monsanto y otros puedan falsamente afirmar que los GMO son la “solución al hambre en el mundo”.
En EEUU, un grupo de veinticuatro importantes científicos universitarios especializados en los insectos del maíz han escrito a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) del gobierno estadounidense exigiendo que un cambio en las prácticas de censura de las compañías. Es como si Chevrolet o Tata Motors o Fiat trataran de censurar pruebas comparativas sobre los accidentes que se producen con sus coches en Consumer Reports, o en cualquier publicación comparativa dedicada al consumidor, porque no les gustan los resultados de las pruebas. Sólo sucede esto con la cadena alimentaria humana y animal. Los científicos defienden con toda razón ante la EPA que la protección ambiental y la seguridad alimentaría “dependen de que los cultivos estén a disposición del escrutinio científico regular”. Deberíamos pensárnoslo dos veces antes de comernos la próxima caja de cereales estadounidenses para el desayuno si el maíz que se ha utilizado es GMO.
N. de la T.:
Enlace con lista de alimentos transgénicos elaborada por Greenpeace:
http://www.greenpeace.org/raw/content/espana/reports/gu-a-roja-y-verde.pdf
F. William Engdahl es autor de “Full Spectrum Dominante: Totalitarian Democracy in the New World Order” y de “Seeds of Destruction: The Hidden Agenda of Genetic Manipulation” ( http://globalresearch.ca/books/SoD.html ). Puede contactarse con él en su página web: www.engdahl.oilgeopolitics.netc.
Enlace con texto original en inglés:
http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=14570
martes, 14 de julio de 2009
Documental muestra daños causados por la multinacional Monsanto
Adital -
La cineasta Marie Monique Robin presenta mañana (11) su premiado documental "El mundo según Monsanto" en la ciudad de México. La película que muestra una Monsanto transgresora del medio ambiente y de la salud humana ya ganó premios como el de Mejor Documental en el Festival Internacional de Cine de Acadie (Canadá).
El documental será proyectado de forma gratuita a las 11h en la sala 4 de la Cineteca Nacional de la Ciudad de México.
Consagrado con el Premio Especial del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Angers (Francia) y el Premio Rachel Carson (Noruega), la película es una investigación que tienta fundamentar la negativa a las solicitudes de siembra de maíz transgénico de Monsanto.
Robin denunció - en su libro y documental "El mundo según Monsanto" - la transgresión al medio ambiente y a la salud humana de la empresa transnacional Monsanto, la cual busca comenzar a sembrar maíz transgénico en campo mexicano.
El objetivo de la cineasta fue concientizar acerca del poder de una de las trasnacionales que controlan el 90% del mercado mundial de transgénicos y de su influencia. Para Marie Monique Robin, esas empresas manipulan la ciencia y evidencian su estrategia de presión para asumir el control de los alimentos a nivel mundial.
La cineasta fue convidada para divulgar su película en México por los representantes de la Campaña Sin maíz no hay País, la Red en Defensa del Maíz, la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas en México (RAPAM) y Greenpeace.
La propuesta de esas entidades es exigir al gobierno mexicano a publicación y consideración de todos los comentarios "que se han vertido en torno a las solicitudes de siembra de maíz transgénico en nuestro territorio, los cuales incluyen argumentos científicos suficientes para no aprobarlas terminantemente", agregó Aleira Lara, responsable de la campaña de agricultura sustentable y transgénicos de Greenpeace.
"La investigación de esta reconocida periodista es una alerta más de lo erróneo y grave que representa abrir las puertas de nuestro país al maíz transgénico de empresas como Monsanto. A pesar de las inquietudes científicas, medioambientales y de salud que provoca el consumo de transgénicos, la empresa se ha caracterizado por ocultar la verdad a los agricultores y consumidores", declaró Lara.
"El libro y documental de Marie Monique nos muestra cómo Monsanto ha sido responsable de fabricar sustancias tóxicas persistentes y bioacumulables que son un problema mundial como los bifenilos policlorados ó PCB", señaló Fernando Bejarano, director de RAPAM.
"Monsanto u otras empresas podrían demandar a los miles de productores de maíz y exigir el pago de regalías si se encuentran en parcelas campesinas contaminadas con maíces transgénicos de su propiedad", explicó San Vicente, representante de la Campaña Sin Maíz No hay País.
Las entidades exigen al gobierno federal que proteja el maíz y tome medidas urgentes para preservar a México como centro de origen. "Aún está a tiempo de revertir la contaminación", garanten los manifestantes. Para elles, los servidores públicos deben asumir su responsabilidad y evitar violar la ley en pro de los intereses de las transnacionales que detentan la patente del maíz transgénico.
viernes, 22 de mayo de 2009
Argentina: Práctica mortal en campos de soja.

19 de mayo de 2009
Por año, un centenar de bebés nacen con malformaciones por uso de glifosato en Santiago del Estero
PRIMERA FUENTE
Esta grave situación fue denunciada por el Colegio de Agrónomos de esa provincia que realizó un diagnostico del uso de este agroquímico en los campos de soja. Advierten que junto a los nacimientos con malformaciones se registran casos de peones rurales con cáncer. El drama de los niños que son empleados en campos de soja para guiar a los aviones fumigadores. El uso de envases de plástico que portaban glifosato para la ingesta de agua.
El presidente del Colegio de Agrónomos de Santiago del Estero, Juan Tula Peralta, dio a conocer cifras alarmantes que causaría el uso de glifosato en los campos de soja. En declaraciones a un canal local, reproducidas por el sitio web Diario Panorama, advirtió que en la vecina provincia “se producen más de 100 nacimientos con malformaciones por año, por uso de agroquímicos”.
Peralta amplió su acusación en contra del glifosato y alertó tener conocimiento de que 300 personas, entre peones y habitantes lindantes a sembradíos de soja, padecen problemas relacionados con la aplicación de agroquímicos, cómo cáncer piel, de vías respiratorias o de aparato digestivo, entre otras.
Explicó que este es un producto “controlado” por diferentes organismos tanto a nivel nacional como internacional. El mismo tiene un “grado de toxicidad 4, que es bajo” aunque resaltó que “si no se toman los recaudos del caso pueden provocar intoxicación” agregó Tula Peralta, según publicó Diario Panorama.
Además, el agrónomo describió otros problemas ambientales que traen aparejado los herbicidas: las montañas de plástico transformadas en basura y el riesgoso uso que se dan a estos envases como recipientes de líquidos. . “Por año se desechan entre 600 y 700 toneladas de envases. No son recolectados ni destruidos, la gente los usa para recolectar agua que usa luego en la comida. Es como tomar todos los días un poco de veneno”, sentenció.
Otra grave denuncia que hizo Tula Peralta, se vincula a la utilización de chicos cómo banderilleros en los campos de soja. Estos tienen la misión de marcar los puntos en los campos, donde los aviones deben fumigar.
“En Santiago y también en provincias vecinas es común, por la falta de escrúpulos de los productores y aplicadores, usar chicos cómo banderilleros. Son bañados con el producto. Cómo son chicos no muestran de forma inmediata la sintomatología, es un proceso que al cabo de unos años empieza a aparecer” resalta el titular del Colegio de Agrónomos.
En este sentido expresó que a los aplicadores terrestres de este herbicida “tampoco se les provee de la indumentaria adecuada. Deberían ser vestidos como astronautas” detalló Tula Peralta al portal de noticias santiagueño.
El Conicet advirtió por la toxicidad del glifosato
Científicos de la UBA aseguran que el herbicida utilizado en producción sojera puede generar efectos devastadores en embriones humanos. El glifosato se comercializa bajo el nombre de Roundup, de la multinacional Monsanto.
Una investigación del Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet-UBA, perteneciente a la Facultad de Medicina, afirmó que el glifosato, químico fundamental utilizado en la producción de soja, es altamente tóxico y provoca efectos devastadores en embriones.
Se trata de la primera vez que una investigación científica de laboratorio corrobora lo que las comunidades indígenas y los movimientos campesinos denuncian desde hace una década.
El estudio, realizado con dosis hasta 1.500 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones sojeras, comprobó trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales. «Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión, sugiriendo la posibilidad de que se estén interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario», subraya el trabajo, que también hace hincapié en la urgente necesidad de limitar el uso del agrotóxico e investigar sus consecuencias en el largo plazo.
Foto: Argentina - Los agroquímicos en las plantaciones de soja representan un grave riesgo para la salud. / Autor: PRIMERA FUENTE
jueves, 16 de abril de 2009
Alemania prohíbe el maíz transgénico de Monsanto
El consorcio agroindustrial Monsanto delibera sobre posibles medidas legales contra el gobierno alemán, que prohibió el maíz transgénico MON 810, de la multinacional estadounidense.Mientras que para los agricultores ecológicos y los medioambientalistas la prohibición significa un gran éxito, para la industria y la investigación es todo lo contrario. La noticia fue aplaudida por unos pero criticada por otros, como la ministra de investigación Annette Schavan, que lamentó que la prohibición del maíz transgénico tipo MON 810 no lleva a Alemania, como lugar de investigación, en la dirección adecuada. “Es una señal lamentable para los investigadores”, dijo Schavan, quien pidió la realización de una discusión en la que participen representantes de la investigación científica, de la industria, así como de ministerios y gobiernos locales.El grupo agroindustrial criticó duramente la decisión de la ministra de Agricultura alemana, la cristianodemócrata Ilse Aigner y anunció que consideraría posibles medidas legales en contra del gobierno federal. Monsanto Alemania aseguró que las semillas de maíz genéticamente manipuladas no significan peligro para la salud humana o animal y tampoco para el medio ambiente. El mayor productor de semillas del mundo, está acostumbrado a imponerse pese a las críticas. Mundialmente ocupa a 17.000 empleados y el año pasado registró un volumen de operaciones de un valor de 11,400 millones de dólares. Monsanto tiene el monopolio mundial en la producción de plantas genéticamente manipuladas.Últimas investigacionesLa ministra Ilse Aigner, dijo ayer en conferencia de prensa, que existen pruebas suficientes de que el maíz del tipo MON 810 implica un deterioro para los ecosistemas de mariposas, mariquitas y todo tipo de organismos marinos. Posiblemente daña a las abejas y es dañina al sistema de inmunidad de los ratones. La ministra impulsó la prohibición con base a las últimas investigaciones.Se trata del único maíz autorizado en la Unión Europea desde 1998, pero a pesar de su autorización, antes de Alemania ya había sido prohibido por Francia, Austria, Grecia, Hungría y Luxemburgo, países que argumentaron su proscripción por la poca claridad en las consecuencias de su consumo para la salud y la ecología. Tampoco Italia y Polonia lo cultivan.La incertidumbre se imponeAntes de su prohibición el maíz era empleado en cerca de 3.600 hectáreas de cultivos en Alemania, la mayoría en la parte oriental de Alemania y este año el gigante agroindustrial tenía previsto el cultivo de 40.000 hectáreas en todo el país, un 2 por ciento de la superficie cultivable. Nadie sabe con precisión los daños que provoca el maíz transgénico, algo que incluso los medioambientalistas reconocen. La mayoría de la población alemana rechaza este tipo de tecnología por la incertidumbre que provoca la consecuencias de su consumo. Quienes apoyan los productos genéticamente manipulados, esperan por su parte, que la ciencia haga milagros. ¿Dónde están las plantas milagrosas capaces de resistir a las sequías o las inundaciones? La investigación no tiene todas las respuestas consigo ni tampoco puede asegurar como predica Monsanto, que con la tecnología genética se podrá combatir con éxito el hambre en el mundo.

