En la reunión del ALBA del día 25 de enero 2010 se decidió anular la deuda de Haití con sus países miembros, dando una lección a las potencias que se reunieron en Montreal el mismo día.
Igor Ojeda
Fato semanario brasileño
9-2-2010 a las
www.kaosenlared.net
En la opinión del politólogo Éric Toussaint, uno de los fundadores del FSM, que está en su décima edición, se debe crear un frente permanente de partidos, movimientos sociales y redes internacionales para llevar a cabo acciones políticas conjuntas.
El politólogo Éric Toussaint, es uno de los integrantes del Consejo Internacional del Foro Social Mundial (FSM), y uno de los defensores de la propuesta de que ese espacio se transforme en una plataforma de mayor incidencia política en las luchas sociales a lo largo y a lo ancho del mundo. Por el momento, no le preocupa demasiado la resistencia de ciertos sectores integrantes del FSM, que quieren mantener el formato original del evento. Para Toussaint, la solución es sencilla: “Si el Foro no quiere hacerlo, se debe construir otro instrumento, sin eliminar el Foro”.
En conversación con Brasil de fato |1|, Éric Toussaint, presidente del Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM) de Bélgica, defiende el diálogo entre movimientos y partidos siguiendo la propuesta del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sobre la creación de una Quinta Internacional. En la entrevista que sigue, habla de la crisis económica mundial, de las iniciativas de integración del subcontinente Latinoamericano y del ascenso de los países del Bric (Brasil, Rusia, India y China) en el escenario internacional, potencias, que a su criterio, no son una alternativa progresista al viejo orden: “Lo que buscan es negociar con los viejos imperialismos su lugar en la división internacional del poder, del trabajo, de la economía global y del acceso a los recursos naturales”.
Entrevista
Brasil de Fato – ¿Cómo evalúa las dos visiones diferentes expuestas en el debate de apertura del Foro Social Mundial: por un lado, la que propone el “uso” del Foro como una plataforma política, con más poder de acción e incidencia política, y por el otro, la que defiende la idea de que el Foro mantenga su formato original, como un espacio para el intercambio de ideas?
Eric Toussaint – Es necesario tener un instrumento internacional para definir las prioridades en términos de demandas, de objetivos. Un calendario común de acción, un instrumento que permita elaborar una estrategia común. Si el Foro no lo permite, se debe construir otro instrumento, sin eliminar el Foro. Pienso que éste tiene su razón de existir, tiene sus ventajas, pero si algún sector no quiere una evolución hacia su transformación en un instrumento de movilización, es preferible construir otro con las organizaciones e individuos que estén convencidos de esa necesidad. Esto no impediría la continuación de la participación activa en el Foro. Digo esto para evitar una escisión, un debate sin fin que paraliza más que ayuda. Está claro que existe un sector que prefiere mantener el carácter de un Foro de discusión, de debate y que no se transforme en un instrumento de acción.
¿Es un sector bastante fuerte, no?
Sí. Es una parte del núcleo histórico que hizo la convocatoria para la formación del Foro. Pero no constituyen la totalidad del núcleo histórico, puesto que el MST |2| también es parte de ese núcleo. Y nosotros también, el CADTM forma parte del Consejo Internacional del Foro desde su creación, en junio de 2001. Pero es evidente que organizaciones como Ibase |3|, y personalidades como Chico Whitaker y Oded Grajew, se oponen a que el foro evolucione hacia un instrumento de lucha. Lo que me preocupó al llegar a Porto Alegre fue constatar que el seminario “10 años después” estaba patrocinado por Petrobras, Caixa, Banco do Brasil, Itaipú Binacional y que había una fuerte presencia del gobierno. Obviamente, eso es preocupante. Preferiría un foro con mucho menos apoyo financiero pero más militante. Podemos apoyarnos en las fuerzas voluntarias militantes, alojamiento solidario en casas, o en el campo, con la infraestructura necesaria, en escuelas, etc.
¿Y cuál sería el nuevo instrumento al que usted se refiere?
Existe una propuesta que, realmente, tuvo bastante poca repercusión. Se trata de la convocatoria realizada por Hugo Chávez a fines de noviembre 2009, para la creación de una Quinta Internacional, reuniendo movimientos sociales y partidos de izquierda. Pienso que la propuesta es, en principio, muy interesante. Puede ser una buena posibilidad si genera una reflexión, un diálogo entre partidos y movimientos sociales: una Quinta Internacional como instrumento de convergencias para la acción y para la elaboración de un modelo alternativo. Sin embargo, desde mi punto de vista, no sería una organización como las Internacionales anteriores, que eran –o todavía son, pues la Cuarta Internacional continúa existiendo– organizaciones de partidos con un nivel de centralización bastante elevado. Considero que la Quinta Internacional no debería tener ese alto nivel de centralización y no debería implicar la autodisolución de las redes internacionales. Éstas podrían adherir a una Quinta Internacional manteniendo sus características, aunque tal adhesión sería una prueba de que todas las redes o grandes movimientos nacionales tienen el propósito de ir más allá de frentes puntuales, como los que se constituyeron con motivo de la Cumbre del Clima de Copenhague, la soberanía alimentaría, la deuda… Tenemos banderas comunes con varias redes, y eso es positivo. Pero si fuese posible llegar a formar un frente permanente… Con esta última expresión, tal vez esté dando un elemento de definición. Para mí, la Quinta Internacional debería ser, en la situación actual, un frente permanente de partidos, movimientos sociales y redes internacionales. El término “frente” implica, claramente, que cada uno mantendría su identidad, pero que daría prioridad a lo que los une para alcanzar determinados objetivos en común y avanzar en la lucha. Los últimos meses fueron una nueva demostración de la necesidad de aumentar la capacidad de movilización, porque la movilización contra el golpe en Honduras fue totalmente insuficiente. Es preocupante, porque como los Estados Unidos apoyaron el golpe legitimando las elecciones, fuerzas golpistas en todo el mundo consideran que esa es nuevamente una opción razonable. En Paraguay, por ejemplo, la discusión de los golpistas es “¿Para cuándo? ¿Cómo?”. Pero están convencidos de que es preciso ejecutar un golpe a partir del Congreso Nacional contra Lugo. Esto muestra que la movilización relacionada con Honduras fue insuficiente, pero también la relacionada con Copenhague y, ahora, con Haití. La respuesta frente a la intervención de los Estados Unidos en Haití es totalmente insuficiente.
¿Entonces cree que es posible, en una Quinta Internacional, conciliar, en torno a acciones políticas comunes, las distintas corrientes de izquierda que formarían esa nueva organización?
Sí, pienso que es necesario comenzar con un diálogo consultivo para intentar llegar a ese resultado. No podemos precipitarnos. La Quinta Internacional, para ser algo realmente efectivo, tiene que escuchar y reunir una cantidad muy significativa de organizaciones. Hacer una Quinta Internacional con una pequeña parte del movimiento no valdría la pena. Sería matar el proyecto o limitarlo. Abrir la perspectiva de un debate sobre ello me parece muy necesario.
En una entrevista usted dijo que el Foro Social de Belem, llevado a cabo en enero del año pasado, fue la primera gran movilización internacional contra la crisis. Ahora dice que no hubo una respuesta satisfactoria contra lo ocurrido en Honduras y en Haití. ¿Qué ocurrió? ¿Qué está faltando?
Sí, tiene toda la razón de hacer notar el defasaje entre el gran éxito de Belem y lo que ocurrió después. El saldo de 2009 es preocupante. No hubo, en las mayores economías industrializadas, en el epicentro de la crisis, manifestaciones sociales importantes. Sólo se realizaron grandes manifestaciones en Francia |4| y Alemania, en particular en Francia, donde más de un millón y medio de manifestantes se lanzaron a las calles en dos marchas durante el primer trimestre. En Estados Unidos, hubo algunas huelgas pero pocas. Allí la movilización es difícil para los sectores que sufren más con la crisis. Es como si la gente estuviese agotada. El desempleo aumentó de manera muy fuerte en el Norte; por ejemplo, en España, se pasó del 10 % al 20 % de la población económicamente activa., algo que no había ocurrido en los últimos 30 años. En cuanto al Sur, gobiernos como el de Lula dan la impresión de que Brasil y otros países del Sur no se verán afectado por la crisis del Norte, debido a que se tomaron medidas económicas y financieras que les permiten blindarse. Entonces, en el Sur hay también un bajo nivel de movilización en relación con la crisis internacional. Pero quiero hacer una comparación histórica. Después de la crisis de 1929 en Wall Street, la lucha social radical en el plano internacional comenzó en 1933, 1934 y 1935. Vemos así que históricamente la reacción de las masas no es inmediata. Si la crisis continúa, y sus efectos se mantienen muy fuertes, al final la gente comenzará a movilizarse masivamente.
¿Pero, además de este análisis histórico, cree que la izquierda tampoco supo prepararse para dar una respuesta adecuada?
Ese es otro aspecto. Hemos visto, por ejemplo, que la juventud brasileña del Estado de Pará estaba muy interesada, asistió en masa al Forum Social de Belem. Y participó en los debates en los que se hablaba de alternativas radicales. Pero como el Foro Social Mundial no es un instrumento de movilización… Además, las dirigencias de los sindicatos están muy burocratizadas. La política de los dirigentes sindicales consiste en esperar que las decisiones del gobierno eviten un gran shock. Acompañan y apoyan las políticas gubernamentales que limitan un poco el costo de la crisis para los más oprimidos. Existe una falta de voluntad por parte de los dirigentes sindicales, de los partidos de izquierda o de los partidos “socialistas”, que hace que los gobiernos continúen aplicando, en los países del Norte, soluciones sociales-liberales o neoliberales. No hay voluntad de implementar ni siquiera una política neokeynesiana. El New Deal de Roosevelt (Franklin Delano, por entonces presidente estadounidense), de 1933, en comparación con las políticas de Barak Obama, o de gobiernos como el de José Luís Rodríguez Zapatero (presidente del gobierno español, del Partido Socialista Obrero Español) y el de Gordon Brown (primer ministro británico, del Partido Laborista), parece de una izquierda radical. Por lo tanto, queda claro que existe una enorme responsabilidad de las direcciones de los partidos tradicionales de izquierda, los sindicatos y una gran debilidad en el Foro Social Mundial para hacer frente a la crisis. Por eso, retorno al primer punto de la entrevista: necesitamos un nuevo instrumento.
¿Cree que, con esta crisis, definitivamente se inauguró o puede inaugurarse en un futuro próximo una nueva era de multipolaridad?
Es evidente que la dominación económica de los Estados Unidos no es la misma que la de hace 20 años. Los Estados Unidos perdieron la primacía económica, pero es el único país que combina: dominación industrial –aunque en ese aspecto se esté debilitando–, una moneda que aunque debilitada continúa siendo la moneda internacional, y una presencia militar permanente en más de cien países, teniendo además una aceitada maquinaria para invadir territorios. Hace cinco meses publiqué un artículo en el que interpretaba el golpe en Honduras y las siete bases en Colombia como una demostración evidente de la agresividad norteamericana contra América Latina.
Algunos periodistas reaccionaron diciendo que yo estaba exagerando, que los Estados Unidos. no podían lanzar una intervención militar en América Latina, ya que no tienen disponibilidad de fuerzas por estar atrapados en Afganistán, Pakistán e Irak. Pero ahora, en dos días, fueron capaces de mandar 15.000 soldados a Haití. Por lo tanto, sí, reafirmo: los Estados Unidos continúan siendo una potencia capaz de agredir, de mandar equipamientos y materiales militares a todos lados. El caso de Haití es muy emblemático, ya que muestra que mantienen una gran capacidad y velocidad de reacción. La potencia estadounidense continúa siendo la principal del mundo en términos estratégicos. Está claro que están surgiendo otras nuevas, como China, la Unión Europea, y por detrás, Rusia, India y Brasil, que son potencias regionales. El concepto que para mí define la actuación internacional de Brasil es el de “imperialismo periférico”. Imperialismo, ¿por qué? Porque Brasil considera a los países vecinos como una potencia imperialista tradicional. Los considera como países destinatarios de inversiones de sus empresas trasnacionales, y la política externa del gobierno brasileño tiende a apoyar la estrategia de expansión de esas corporaciones: Petrobrás, Vale do Rio Doce, Odebrecht, etc., que están presentes en Bolivia, Ecuador, Perú, Venezuela, Chile, Argentina e inclusive África, donde han hecho inversiones importantes. Entonces existe un carácter multipolar en el sentido de que no hay un superimperialismo, sino potencias imperialistas (Estados Unidos, Unión Europea, Japón) entre las que existen imperialismos periféricos como Brasil y Rusia. Los llamados Bric [acrónimo de Brasil, Rusia, India y China) no constituyen una alternativa progresista a los viejos imperialismos. Lo que buscan es negociar con ellos un lugar en la división internacional del poder, del trabajo, de la economía global y del acceso a los recursos naturales. Por eso considero que no existe ninguna potencia progresista a la que podríamos apoyar. Pero existe sí una iniciativa como el ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas, propuesta por el presidente venezolano Hugo Chávez), cuyos integrantes, felizmente, no son países imperialistas. Alternativas regionales como ésta, son muy importantes. Mi preocupación al respecto es que se debería ir más allá de los discursos, aumentando mucho más la integración entre los países miembros. Aunque es preciso destacar cosas positivas: en la reunión del ALBA del día 25 de enero 2010 se decidió anular la deuda de Haití con sus países miembros, dando una lección a las potencias que se reunieron en Montreal el mismo día, para discutir el alivio de la deuda de Haití, condicionándola a la aceptación de medidas de ajuste estructural.
¿En este contexto, cómo evalúa el avance de iniciativas como la del Banco del Sur? ¿Cree que ese proyecto se encuentra en una etapa satisfactoria?
En 2007 participé, a pedido del gobierno de Rafael Correa y de su ministro de Economía y Finanzas, en la redacción de la posición de Ecuador con respecto al Banco del Sur. El proyecto que el país defendía era un modelo de Banco para financiar proyectos públicos o de comunidades tradicionales, nativas, etc. Por ejemplo, financiar a nivel regional, una política de soberanía alimentaría, potenciar las reformas agrarias necesarias, las reformas urbanas, la interconexión ferroviaria –y no la de autopistas–. Esta es una de las opciones posibles para el Banco del Sur. Brasil y Argentina tienen otro proyecto. Quieren el Banco para financiar proyectos, en los países más pobres, que forman parte de la iniciativa IIRSA (Iniciativa de Integración de la Infraestructura Regional Suramericana), es decir proyectos de obras públicas en el marco de IIRSA, mediante la contratación de empresas brasileñas o argentinas. O sea, de nuevo dinero público para contratar empresas privadas, para grandes proyectos que no respetan el medio ambiente y que no dan prioridad a la mejora de la situación de las masas. Y la opción de Brasil y Argentina es la que comienza a dominar en las negociaciones del Banco del Sur. Es necesario que los gobiernos de izquierda de verdad opten por una integración de los pueblos, y no por favorecer a grandes empresas multinacionales, sean éstas del Sur o del Norte. Una integración que no tome como modelo la construcción europea. En Europa tenemos integración, pero totalmente dominada por la lógica de la acumulación del capital privado, o sea, la lógica liberal o neoliberal. Con los gobiernos existentes en América Latina, con la fuerza de los movimientos sociales y con la tradición de las luchas radicales, es el lugar del mundo en el que se puede implementar un modelo alternativo, y no más de lo mismo.
Usted acostumbra a decir que hay dos izquierdas: la ecosocialista y la social-liberal. ¿Como se explica que a pesar de que el modelo neoliberal haya sido puesto en jaque a causa de la crisis, ha sido el presidente Lula –al que usted ubica entre los social-liberales– uno de los que salieron más fortalecidos por ella?
Fundamentalmente, lo que define la suerte de un país son las movilizaciones sociales, las experiencias que las masas acumulan a través de su movilización. Y vemos que los países donde los gobiernos, en el ámbito político, son los más avanzados, son aquellos que tuvieron los movimientos sociales más radicales. Ese nivel de movilización social ejerce una presión que empuja a los gobiernos hacia medidas políticas y sociales más coherentes con la opción de izquierda. Lamentablemente, en Brasil no hubo, en los últimos cinco o seis años, ese nivel de movilización. Y el gobierno, además de eso, comenzó con una situación económica favorable. Entre 2003 y 2008, hubo un aumento en el precio internacional de las materias primas, un aumento que acompañaba la burbuja especulativa del norte y generaba más exportaciones para el país. Y, hasta ahora, como comentamos antes, la crisis internacional no afectó inmediatamente a Brasil. Por ello, el Gobierno podrá presentar como resultado de su política una situación económica que no depende exactamente de la misma. A no ser por el hecho de mantener tasas de interés muy altas, que permitió a los bancos privados brasileños no tener que invertir tanto en subprimes estadounidenses para obtener mayores beneficios, porque ya los obtenían con sus altos intereses. Está claro que no apoyo la política de tasas de interés altas, pero, en un mundo en el que los bancos pueden mover fácilmente su capital, esa medida protegió, de algún modo, el sistema bancario de Brasil.
¿Pero por qué razones, además de las tasas de interés, Brasil no fue afectado por la crisis?
Porque la caída de los precios de las materias primas que ocurrió en el segundo semestre de 2008 fue seguida por un alza. Los ingresos por exportación se mantuvieron y el colchón social representado por el programa de Bolsa Familia proporcionó a los sectores pobres cierto nivel de consumo que mantuvo el mercado interno. La pregunta es: ¿qué va a ocurrir en los próximos años? ¿Qué va a ocurrir con el crecimiento de China? Puede o no seguir con el actual crecimiento. Sabemos que en China existe una burbuja inmobiliaria, una burbuja en la Bolsa de Valores, una explosión de deudas. El crecimiento en China se debe a la muy importante inyección de gasto público por parte del gobierno para contraatacar la pérdida de mercados externos debido a la crisis en los Estados Unidos, Europa y Japón. Se mantiene el nivel de crecimiento, pero de manera artificial, por medio de esas burbujas. En la situación mundial actual, China es la locomotora de lo que resta de crecimiento económico. Sin China, estaríamos en una recesión mundial al estado puro. La situación de Brasil está relacionada con China por medio de las exportaciones de minerales, etc., pero también porque la situación de China mantiene la economía mundial en cierto nivel de crecimiento. Si China cae, lo que para mí no es una certeza, pero sí una posibilidad, afectará a Brasil, que también sufrirá las consecuencias si ocurrieran otras explosiones financieras internacionales, porque existen otras bombas, como los precios de las materias primas, que son más altos de lo que la actividad económica justifica. Hay una inversión especulativa en materias primas de varios productos alimenticios exportados por Brasil, como la soja. Si esa burbuja especulativa explotase, tendremos una reducción en los precios de estos productos, y eso golpeará a Brasil. Por eso la idea de que Brasil tiene una economía blindada es falsa. Depende de la evolución internacional sobre la que no tiene control. Lo que Brasil podría hacer para reparar esta situación es conseguir un crecimiento mayor de su mercado interno, protección, ejercer más control sobre los movimientos de capitales, implementar otro modelo económico – un modelo redistributivo–, atacar a los monopolios, a los especuladores, realizar una reforma agraria y urbana radical. Este podría ser un modelo dentro de un marco de integración regional. Pero eso implicaría un cambio de opciones en el gobierno.
¿Cómo evalúa las respuestas a la crisis por parte de los gobiernos más progresistas como Venezuela, Bolivia y Ecuador?
Hubo un aspecto positivo, no solo por parte de esos tres gobiernos, sino también, de alguna manera, en las gestiones de Lula, Cristina Fernández de Kirchner (presidenta de Argentina) y Michelle Bachelet (presidenta de Chile). O sea, a pesar de las recomendaciones del FMI, de reducir el gasto público, los gobiernos aplicaron políticas heterodoxas. Incluso el gobierno de Alan García, del Perú, que es un gobierno de derecha. Eso les permitió mantener un cierto nivel de crecimiento económico. La reacción de Bolivia, Ecuador y Venezuela fue realizada por gobiernos que no tienen las mismas características. De los tres, el que actuó más radicalmente sobre la política económica fue el de Hugo Chávez, con más nacionalizaciones. Pero, francamente, las políticas de Correa, Chávez y Evo Morales no son tan diferentes de las de otros gobiernos en la región. No hay una diferencia radical en el aspecto económico. Creo que hay grandes diferencias en términos de antiimperialismo, de reformas constitucionales, de recuperación de control de los recursos naturales. Pero sería una simplificación decir que hay diferencias astronómicas entre las experiencias económicas de la región. Personalmente, preferiría poder decir que los gobiernos de Ecuador, Venezuela y Bolivia están implementando un modelo realmente alternativo. Sin embargo todavía no es el caso. Hay anuncios y perspectivas que pueden ser muy interesantes, pero no deben confundirse discursos e intenciones con hechos reales.
¿Cómo está actualmente el debate acerca de la deuda pública?
El tema de la deuda tiene sus altos y bajos. El tema era muy candente en los años ochenta, y volvió a tener mucha fuerza con el default de Argentina al final de 2001. Ahora estamos de nuevo en una situación de tensión, pero es solo el inicio. Entre 2007 y 2008, Ecuador formó una comisión para la auditoria de la deuda de la que formé parte. Sobre la base de nuestras conclusiones, el gobierno de Correa decidió suspender el pago de 3.200 millones de dólares de deudas en títulos comerciales vendidos en Wall Street y que vencían entre 2012 y 2030. Correa suspendió el pago a partir de noviembre de 2008 y enfrentó a los acreedores, los poseedores de títulos. Y consiguió, el 10 de junio de 2009, que el 91 % de los títulos fuesen vendidos por sus dueños al gobierno de Ecuador con un descuento del 65 %. O sea, Ecuador compró títulos con un valor total de 3.200 millones de dólares pagando sólo 1.000 millones. Economizó entonces 2.200 millones de dólares y todos los intereses que el país tenía que pagar hasta el año 2030. Esto demuestra que incluso un pequeño país puede enfrentarse a los poseedores de títulos e imponerles un “sacrificio”. Esos poseedores, que siempre ganaron, tuvieron que abandonar la perspectiva de continuar ganando mucho dinero con sus títulos. La lección es que, si Ecuador consiguió hacerlo, países como Brasil, Argentina y otros también lo podrían hacer.
Argentina había suspendido el pago en 2001, pero en 2005, cometió el error fundamental de canjear los títulos en vez de comprarlos o anularlos totalmente. Canjearon con descuentos, pero debieron seguir pagando los intereses, con una alta tasa. Actualmente la deuda Argentina tiene el mismo volumen que en 2001. La cuestión del pago de la deuda volverá a la escena internacional debido a dos factores fundamentales. Primero, la crisis económico-financiera, que hizo disminuir las exportaciones del Sur y los ingresos fiscales correspondientes, lo que vuelve más difícil el reembolso de la deuda pública interna y externa. El segundo factor es el aumento del costo de refinanciación de la deuda. Como los banqueros del Norte entraron en crisis, su tendencia es exigir más a los países del Sur que desean endeudarse a nivel internacional.
Traducido del portugués por Guillermo F. Parodi
notes articles:
|1| Periódico semanal brasilero de ámbito nacional. Editado y de propiedad de movimientos sociales, entre ellos organizaciones como Vía Campesina, Consulta Popular, pastorales sociales vinculadas a la iglesia católica progresista, sindicatos, partidos de izquierda, colectivos feministas, organizaciones estudiantiles... http://www.brasildefato.com.br/v01/agencia/entrevistas/para-alem-do-forum-social-mundial-a-quinta-internacional
|2| Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra (Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra) http://www.mst.org.br/
|3| Instituto Brasileiro de Análises Sócias e Econômicas (Instituto Brasileño de Análisis Sociales y Económicos). http://www.ibase.org.br/
|4| También se debe mencionar las extraordinarias huelgas en Martinica y Guadalupe, territorios franceses de ultramar.
Eric Toussaint
www.cadtm.org
345, Avenue de l'Observatoire
4000 Liège
Belgique
sábado, 6 de marzo de 2010
Entrevista a Eric Toussaint: Más allá del Foro Social Mundial, la Quinta Internacional
viernes, 4 de diciembre de 2009
El llamado histórico de Hugo Chávez para conformar una V Internacional Socialista
03-12-2009
Federico Fuentes
Rebelión
Hablando a los delegados del Encuentro International de Partidos de Izquierda realizado en Caracas, el presidente venezolano, Hugo Chávez señalo “que llegó la hora de que convoquemos a la Quinta Internacional. Frente a la crisis capitalista y la amenaza de guerra, que ponen en peligro el futuro de la humanidad, la unidad de partidos de izquierda y revolucionarios, dispuestos a luchar para el socialismo “es un clamor del pueblo,” dijo Chávez.
Como su llamado en 2005 a construir el “Socialismo de Siglo XXI” y su anuncio de la construcción de un partido de la revolución al final del 2006, el llamado de Chávez a unificar la izquierda en torno a la Quinta Internacional representa en hecho histórico.
Se basa en la experiencia de los cuatro previos "internacionales" socialistas, la primera creada por Karl Marx en 1964, que colapso. La Segunda Internacional fue creada en 1889, pero fracasó cuando varios de los partidos afiliados tomaron la posición de apoyar a sus propios gobiernos en el derramamiento de sangre que fue la Primera Guerra Mundial.
La Tercera Internacional fue fundada a raíz de la Revolución Rusa. Sin embargo, como Chávez dijo este se “degenero” bajo el estalinismo y “traiciono” las luchas por el socialismo en todo el mundo.
Leon Trotsky fundó la Cuarta Internacional en 1938. Sin embargo, Trotsky murió en 1940 y sus seguidores nunca consiguieron un apoyo de masas.
La presente convocatoria para una nueva internacional también es histórica, por la autoridad política del propio Chávez: el líder de un movimiento revolucionario compuesto de millones que luchan por una sociedad socialista.
Al culminar el Encuentro, realizado entre el 19 al 21 de noviembre, y donde se aprobó la propuesta de ir hacia la construcción de la Quinta Internacional Socialista “como una instancia de los partidos y corrientes socialistas y movimientos sociales del mundo, en la cual armonicemos una estrategia común para la lucha antiimperialista, la superación del capitalismo por el socialismo,” Chávez reafirmo su llamado, esta vez en su discurso de apertura como presidente del partido en I Congreso Extraordinario del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
Frente a los 772 delegados elegidos desde las bases, en un proceso inédito donde participaron cerca de un millón de militantes del partido, solicitó que se incluyese la propuesta de crear la Quinta Internacional Socialista en la agenda de debate de Congreso:
“Pido a este I Congreso Extraordinario del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que incluya en su agenda de debate, la propuesta de convocar a los partidos políticos y corrientes socialista a crear la Quinta Internacional Socialista como una nueva organización que se adecué al tiempo y a los desafíos que vivimos, y se convierta en un instrumento de unificación y articulación de la lucha de los pueblos para salvar a este planeta”, señaló Chávez.
La propuesta ahora será discutida dentro del marco de este Congreso Extraordinario, que se desarrollará durante los próximos cuarto meses, finalizando en Abril, para cuando está previsto el Congreso fundacional de la Quinta Internacional.
Discusión que no solamente debe quedarse entre los delegados - denominados “mi vanguardia” por Chávez - sino que “deben trascender al pueblo, a las organizaciones sociales, y demás formas de participación popular del país.”
Como también seguramente será discutido internacionalmente entre los partidos y corrientes de izquierda, quienes tendrán que tomar partido frente a esta propuesta transcendental, y que seguramente será adoptada como suya por un partido revolucionario de masas en construcción.
Unidad frente la contraofensiva imperialista
El eje de discusión del primer día fue el tema de la ofensiva imperialista en la región, particularmente la expansión de bases militares y el golpe en Honduras.
Estuvieron presentes delegados de 55 partidos de más de 30 países, representado elementos de la vieja y nueva izquierda emergente, incluyendo un número de partidos comunistas y social demócrata de Asia y Europa, fuerzas de liberación nacional de África y el Oriente Medio, nuevos partidos de izquierda como Die Linke (Alemania), Bloco de Esquerda (Portugal), Partido de Izquierda (Francia), y fuerzas radicales y de izquierda de América Latina, algunas viejas, como el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y algunos nuevos, como el Movimiento al Socialismo (Bolivia) y, por supuesto, el PSUV.
Casi todos los intentos de construir un nuevo modelo de sociedad en el Siglo XX fueron destruidos por la fuerza del imperialismo, explico Nicolás Maduro, de la dirección nacional del PSUV y Canciller de la República Bolivariana. “Solamente hubo una experiencia que tuvo la suficiente fuerza política, militar y popular, y una dirección revolucionaria, para sobrepasar todos los planes del imperialismo: la Revolución Cubana.”
Con el comienzo del Siglo XXI, emergieron nuevos movimientos revolucionarios y nuevos sujetos y dirigencias políticos, que cambiaron la situación en la región. La elección de Obama creo muchas expectativas y esperanza en gran parte de la población de unas nuevas relaciones de dialogo en el continente. Pero la ilusión fue rápidamente desmontado por la realidad de sus acciones, dijo Maduro.
Mientras el ALBA avanzaba como un “proyecto sólido de integración y unión de nuestros países y pueblos,” incorporando a Ecuador y varios países caribeños, ocurrió el golpe en Honduras. Un golpe dirigido contra el ALBA y sostenido por el EE.UU, explico Maduro.
Luego vino el anuncio del acuerdo con Colombia para la instalación de 7 nuevas bases militares, “un poderoso amenaza contra los movimientos revolucionarios en nuestro continente,” agrego.
Frente esto, es necesaria la unidad de las fuerzas progresistas y de izquierda para crear un movimiento por la paz y justicia y para convertir al continente en un “territorio libre de bases militares estadounidenses” señalo Maduro.
Jorge Marti, jefe del departamento de relaciones internacionales del Partido Comunista de Cuba, intervino explicando que “debemos decir que, por ahora, la izquierda no esta a la altura del desafío,” por lo cual, era necesario definir claramente una estrategia de lucha común.
Frente la posibilidad de la victoria de fuerzas de derecha en las elecciones próximamente a realizarse en países como Chile y Brasil, Nidia Díaz, de la dirección del Frente Farabundo Marti para la Liberación Nacional (FMLN) de El Salvador, planteó que “si solamente pensamos en victorias electorales y no en la acumulación de fuerzas sociales para el cambio, será fácil pintar una imagen negativa.” Por eso es necesario impulsar las bases de paz, propuesta de Chávez, para la acción y movilización de nuestros pueblos.
“Nosotros somos simples voceros de nuestros pueblos que hoy en día resisten” explico la Cancillera de Honduras, Patricia Rodas. Nuestro deber es construir un espacio común de partidos para consolidar la unión de nuestros pueblos “y hacer posible la creación de una fuerza inédita, diversa,” porque ellos quieren “destruir esa misma democracia por la cual bajamos nuestras armas.”
Finalizando las intervenciones, Héctor Navarro, de la dirección nacional de PSUV, afirmó que “el problema no son las bases, el problema es la crisis estructural del capital… Lo que enfrentamos es la supervivencia de la humanidad.”
Este escenario de encuentro de fuerzas de izquierda debe ser visto como un teatro de operación para desatar una lucha para la defensa de la humanidad. Debe surgir un espacio de coordinación en el corto plazo, por que “el imperio no nos va a dar tiempo para prepáranos.”
Un Internacional Socialista para el Siglo XXI
El segundo día arranco la discusión sobre qué tipo de coordinación era necesario establecer.
Valtar Pomar, secretario de relaciones internacionales de Partido de los Trabajadores de Brasil, expuso que lo fundamental era la defensa de la línea de integración regional, o dicho de otra manera, la lucha antiimperialista, como estrategia para la unidad de la izquierda. Si vemos el tema del socialismo como el punto mínimo de acuerdo, esto podría llevarnos a la división. Por esto el PT seguirá priorizando el Foro de Sao Paulo, señalo Pomar.
La izquierda necesita un espacio de coordinación, que debe ser más dinámico y activo que el FSP, respondió Aristóbulo Isturiz, uno de los vicepresidentes regionales del PSUV.
El FSP se constituyó en los años noventa como una iniciativa del PT para reagrupar la izquierda latinoamericana en el contexto de la caída de la Unión Soviética. Hoy en día, el Foro, al igual que el PT, se ha desviado mucho de sus raíces más radicales, para convertirse en un espacio de puro discusión, dominado por las fuerzas reformistas
Cuando las diferencias empezaron a emerger, fue la intervención de Chávez más tarde ese día la que partió aguas. “El imperialismo yanqui esta preparando una guerra en America Latina….Casi siempre ha sido el caso que los Estados Unidos ha salido de situaciones de crisis vía la guerra” alertó.
Pero, al mismo tiempo, las condiciones para construir el socialismo están dadas, argumento Chávez.
Por eso pidió que: “me dejen seguir adelante junto con los que quieren acompañarme,” en la creación de la Quinta Internacional Socialista.
"Una Internacional sin manuales" explico Chávez, "donde los matices son bienvenidos y donde no debe haber temor algún de que nosotros queramos dominarla."
Criticó duramente el ejemplo del Partido Comunista de la Unión Soviética, que impuso sus dogmas tales como “el socialismo en un solo país” a sus partidos satélite a nivel internacional.
Esto llevo a que muchos PCs en America Latina rechazaran al Che Guevara, debido a sus diferencias con el dogmatismo soviético, dijo Chávez.
Un Internacional nuevo que, frente el fracaso del socialismo real y la social democracia, incorpore el espíritu y la acumulación de patrimonio que dejaron a la humanidad los fundadores de los cuarto internacionales previos: Carlos Marx, Federico Engels, Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo, José Carlos Mariategui y León Trotsky.
Y que también incorpore las ideas del pensamiento latinoamericano de Simon Bolívar, Francisco Morazán, Maurice Bishop, y Sandino, entre otros, junto con las ideas del nuevo socialismo del Siglo XXI.
"Un nuevo proyecto de coordinación de la izquierda debe ser internacional para confrontar el imperialismo, derrotar el capitalismo y luchar por el socialismo." señaló. "Donde se debe trabajar en la elaboración de un manifestó para unificar los criterios en torno al socialismo en el Siglo XXI."
Frente la intervención de uno de los delegados que planteo que ya existen otras organizaciones de coordinación entre partidos, la respuesta de Chávez fue contundente: "Existen muchos espacios de discusión pero ninguno de acción concreta, por la cual muchos de ellos hoy en día están muertos."
“Se ha perdido mucho tiempo, y se sigue perdiendo tiempo y a veces buscando excusas para la inactividad. Yo considero eso una traición a la esperanza de nuestros pueblos. Lo que necesitamos es coordinación de partidos de izquierda, pero de izquierda de verdad.”
“Nos toca a nosotros asumir papel de vanguardia”
Mientras varios partidos hicieron notar sus reservas al día siguiente, planteando que solamente era posible una unidad sobre puntos específicos, y que era necesario debatir temas programáticos antes de poder asumir la propuesta, la respuesta a favor del planteamiento de Chávez tuvo mucho echo.
“No podemos seguir simplemente debatiendo…necesitamos definir claramente que es lo que queremos, y el proyecto alternativo para America Latina es el socialismo” afirmó Salvador Sánchez Ceren del FMLN y vicepresidente de El Salvador, en su intervención a favor de la propuesta.
Los comentarios de Sánchez provocaron una reacción del presidente salvadoreño, Mauricio Funes, un independiente elegido en la lista del FMLN, quien distanció su posición personal y el de su gobierno, de cualquier apoyo para el Socialismo del Siglo XXI.
La delegación del Movimiento al Socialismo de Bolivia relató que se habían comunicado con la dirección de su partido y con presidente Evo Morales, quienes tomaron la posición de apoyar la propuesta y participar activamente en todas las comisiones para la preparación del Congreso.
Ricardo Patiño, de Alianza País y Ministro de Gobierno en Ecuador, también anuncio la decisión de su partido de participar.
Comprometiendo el apoyo activo “de la resistencia,” Rodas también hablo en favor de la propuesta.
Es decir, los liderazgos políticos de los movimientos más importantes para el cambio - a los que hay que añadir el Partido Comunista de Cuba que no expreso una posición formal en la reunión - expresaron su voluntad y deseo de trabajar para una organización de coordinación internacional.
Junto con la aprobación de una resolución especial para “crear un Grupo de Trabajo conformado por aquellos partidos y corrientes socialistas y movimientos sociales que suscriben esta iniciativa, para preparar un agenda donde se definan los objetivos, contenidos y mecanismos de esta instancia mundial revolucionaria” se aprobó el Compromiso de Caracas.
El documento reafirma que frente a la “crisis estructural del capital, donde se combina la crisis económica, con una crisis ecológica, una crisis alimentaría y una crisis energética, que en su conjunto representa una amenaza mortal a la humanidad y a la madre tierra” la única alternativa posible es “el Socialismo del Siglo XXI.”
Otra vez revindicando las primeras cuatro internacionales, esta vez en el Congreso del PSUV, señaló que el problema fue que las anteriores “se quedaron en el camino por distintas razones. Algunas tomaron fuerzas y otras se apagaron con el tiempo, pero ninguna pudo alcanzar los grandes fines de los grandes convocantes.”
Agrego que este Internacional tenía que ser una para la victoria de las fuerzas socialista.
“Además todas fueron convocadas desde Europa, donde nació con fuerza esa tesis del socialismo científico al calor de grandes luchas populares, obreras, y el dominio de la burguesía", recalcó.
"Pero, hoy en día, creo que es posible decir que “el epicentro de las luchas revolucionarias, de las luchas socialistas, hoy en el mundo, comenzando el siglo XXI, está aquí en nuestra América y a Venezuela le toca ser epicentro en esa batalla. Nos toca a nosotros asumir el papel de vanguardia y tenemos que asumirlo así, compañeros, compañeras para que nos demos cuenta y tomemos conciencia de la gigantesca responsabilidad que tenemos sobre nuestros hombros.”
* Federico Fuentes y Kiraz Janicke fueron delegados de la Alianza Socialista (Australia) en el Encuentro Internacional de Partidos de Izquierda
lunes, 23 de noviembre de 2009
Compromiso de Caracas
Urgen transformaciones en la ONU para garantizar la paz
Caracas.
Agencia PL.
22 noviembre del 2009
Partidos de izquierda de más de 50 países de los cinco continentes establecieron esta semana en Venezuela su plataforma de lucha contra el militarismo y la subversión de Estados Unidos y las oligarquías regionales.
Así lo expresa el Compromiso de Caracas, texto acordado por un centenar de delegados reunidos durante jueves, viernes y sábado en esta capital para debatir las amenazas, retos y desafíos de las fuerzas progresistas del planeta de cara a la construcción de un nuevo orden mundial.
En ese sentido, el documento fija la meta de avanzar por la senda del Socialismo del Siglo XXI como única alternativa a las crisis económica, energética, ambiental y de valores propias del sistema capitalista, las cuales ponen en riesgo la propia supervivencia de la especia humana.
También para hacer frente a lo que calificaron de contraofensiva de la derecha y las potencias imperiales contra los procesos de cambio empeñados en defender la soberanía, las conquistas sociales y la libertad de los pueblos.
Particular énfasis hace el Compromiso en la necesidad de articular acciones de rechazo a la punta de lanza representada por las bases militares norteamericanas en países latinoamericanos y caribeños como Colombia, Panamá, Aruba, Curazao y las Antillas Holandesas.
Los representantes de la izquierda internacional convinieron además estar alertas ante la agresividad mediática empleada con fines desestabilizadores y el intento de regresar a los golpes de estado para derrocar gobiernos con programas alejados de los intereses de Washington y las oligarquías locales.
Al respecto, condenaron la asonada del 28 de junio último en Honduras y el desarrollo de iniciativas subversivas en Centro y Suramérica (Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela).
El Compromiso de Caracas determinó respuestas específicas en aras de contrarrestar los ataques, sobresaliendo el llamado a movilizaciones populares a partir del próximo mes.
Convocamos del 12 al 17 de diciembre a una jornada mundial caracterizada por conciertos, foros, ruedas de prensa, creación de frentes de lucha y otras actividades en rechazo a las bases militares estadounidenses, señala el texto.
Los delegados de unos 60 partidos de izquierda también acordaron establecer una plataforma de acción conjunta mediante una Secretaria Ejecutiva Temporal que coordine permanentemente la agenda ideológica.
Fijaron además la organización de un movimiento universal por la paz y una cruzada comunicativa capaz de lidiar con la agresividad mediática de la derecha.
Según el anfitrión del encuentro celebrado en el hotel ALBA Caracas, el presidente venezolano, Hugo Chávez, los instrumentos de combate deben fundirse en una entidad de alcance planetario.
En esa dirección propuso la creación de la V Internacional destinada a articular las fuerzas progresistas de los cinco continentes.
Llegó la hora de la V Internacional, porque los pueblos la reclaman, advirtió.
Gran aceptación recibió la propuesta de Chávez entre los delegados, quienes durante el encuentro caraqueño llamaron la atención sobre otros puntos indispensables para avanzar en la construcción de un nuevo orden mundial.
Para el ex presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas Miguel D Escoto, urgen transformaciones en esa organización nacida para garantizar la paz y la estabilidad.
La ONU no necesita reformas, debe reinventarse para estar a la altura de las exigencias del Siglo XXI, afirmó en declaraciones exclusivas a Prensa Latina.
D Escoto descartó la efectividad del actual instrumento creado en 1945, luego de la Primera Guerra Mundial.
Naciones Unidas surgió para desterrar conflictos bélicos y sembrar paz, algo impensable porque quedó a merced de un país guerrerista como Estados Unidos, apuntó.
Por su parte, el representante del Partido de los Trabajadores de Brasil Valter Pomar convocó a la integración de la izquierda para rechazar estrategias de la derecha respaldadas por intereses norteamericanos.
Nosotros somos más fuertes en el terreno de la política y hacia allí debemos llevar la batalla, aseveró el también dirigente del Foro de Sao Paulo, quien identifico cinco cruzadas contra los procesos de cambio.
El establecimiento de cabezas de puente en Colombia, México y Perú; el ataque a eslabones débiles de los gobiernos progresistas, la instalación de bases militares, el aislamiento de las fuerzas de izquierda y la búsqueda de candidatos electores con imágenes atractivas, conforman a su juicio el proyecto derechista.
En declaraciones a Prensa Latina, el ministro boliviano de Obras Públicas, Walter Delgadillo, agregó como frentes de lucha la inclusión indígena en los procesos de cambio, la solidaridad y la convivencia armónica con la naturaleza.