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viernes, 7 de mayo de 2010

El ejército estadounidense está provocando un desastre medioambiental en Afganistán


Una fosa para quemar residuos utilizada por el ejército USA

por Matthew Nasuti*

Los casi 200,000 soldados estadounidenses destacados en Afganistán bajo la administración Obama están generando una contaminación gigantesca en este país a consecuencia de los múltiples desechos y residuos militares que generan y que no son reciclados por el ejército. Todo estos componentes, algunos incluso radiactivos son abandonados en plena naturaleza.

La presencia estadounidense en Afganistán consiste en flotas de aviones, helicópteros, vehículos blindados, armamento, equipamiento, tropas e instalaciones. Desde 2001, todo eso viene generando millones de kilogramos de peligrosos residuos radioactivos tóxicos. Kabul Press plantea una pregunta muy sencilla:

“¿Qué están haciendo los estadounidenses con todos esos residuos?”

La respuesta es escalofriante, ya que parece que prácticamente todo se ha enterrado, quemado o secretamente depositado en el aire, en el suelo, en las aguas subterráneas y en las aguas de superficie de Afganistán. Aunque los estadounidenses pudieran empezar a retirarse el año que viene, las sustancias químicas tóxicas que dejan atrás continuarán contaminando el país durante siglos.

Cualquier residuo radioactivo abandonado puede contaminar el campo afgano a lo largo de miles de años. En tiempos pasados solía describirse a Afganistán como el cementerio de ejércitos enemigos. Hoy en día se podría enunciar algo muy diferente: “Afganistán es el vertedero de los productos tóxicos de los ejércitos enemigos”.

El Air Force Times (EEUU) publicó un editorial el 1 de marzo de 2010 bajo este título: “Stamp Out Burn Pits” [Acabando con las fosas de quemar residuos]. Reproducimos aquí la primera mitad de ese editorial:

“Cada vez hay más profesionales sanitarios que creen que las fosas para quemar residuos están causando una oleada de enfermedades respiratorias y de otro tipo entre las tropas que regresan de Iraq y Afganistán. Situadas en casi todas las bases estadounidenses en zonas de guerra, tales fosas, o basureros tóxicos al aire libre, funcionan las veinticuatro horas del día incinerando basuras de todo tipo, incluyendo botellas de plástico, pinturas, productos derivados del petróleo, armamento sin detonar, materiales de riesgo, incluso miembros amputados y deshechos médicos.

Sus columnas de humo arrojan dioxinas, monóxido de carbón y otras toxinas hacia el cielo, produciendo una niebla tóxica que se mantiene sobre las zonas donde se vive y trabaja. Aunque la hoja informativa de la Fuerza Aérea afirma rotundamente que las fosas donde se queman residuos “pueden causar daños en la salud humana y en el medio ambiente y sólo deberían utilizarse hasta que se establezcan otros mecanismos más adecuados de eliminación”, la línea defendida por el Pentágono es que esas fosas “no tienen efectos conocidos a largo plazo sobre la salud”.

El 12 de abril de 2010, el Richmond Times-Dispatch sacó un artículo de David Zucchino, quien se encontraba investigando las fosas para quemar de residuos en Iraq. En él entrevistaba al sargento de primera clase Francis Jaeger, quien le llevó hasta la fosa de residuos de Balad, manejada por un contratista civil que trabajaba para el Pentágono. Jaeger le dijo a Zucchino:

“Se nos dijo que quemáramos todo: sistemas electrónicos, gasas ensangrentadas, bolsas médicas con residuos patológicos, guantes quirúrgicos, cartones. Todo eso se convierte en humo”.

El Pentágono admite ahora que hay activas 84 fosas “oficiales” para quemar residuos en Iraq y Afganistán. No se conoce la cifra de las no oficiales. El Pentágono afirma que está retirando paulatinamente esas fosas a favor de los incineradores y que actualmente hay 27 de ellos trabajando en Iraq y Afganistán, a los que se añadirán 82 en un futuro próximo.

Según un portal de Internet denominada “Burn Pits Action Center”, a cientos de veteranos estadounidenses que estuvieron en contacto con el humo de las fosas se les ha diagnosticado cáncer, enfermedades neurológicas, cardiovasculares, respiratorias e insomnio, así como diversos sarpullidos en la piel. En 2009, se presentaron más de treinta demandas en tribunales federales por todos los Estados Unidos contra Kellogg, Brown and Root (KBR) y su antigua empresa matriz, Halliburton.

Se citaba a esas compañías debido a su implicación en los contratos de LOGCAP (siglas en inglés de Programa para el Incremento de la Logística Civil) para Iraq y Afganistán. Varias entidades de KBR o controlaron o ayudaron en la gestión de los deshechos del ejército estadounidense en ambos países y al parecer manejaron algunas o todas las fosas para quemar residuos tóxicos. En 2010 se han interpuesto más demandas, incluida una en el Tribunal del Distrito Federal de Nueva Jersey.

Las demandas revelan que el Pentágono ha ignorado las leyes internacionales y estadounidenses relativas a la protección del medio ambiente y que las consecuencias han sido una extendida liberación de contaminantes de riesgo por el aire, suelo, aguas superficiales y aguas subterráneas por todo Afganistán.

Ese es un problema persistente que continúa siendo muy grave en la actualidad. A diferencia de Arabia Saudí, que insistió en que las fuerzas estadounidenses limpiaran todo lo que habían contaminado tras la guerra para desalojar a Iraq de Kuwait en 1991, o el Gobierno de Canadá, que insistió, por otra parte, en una estricta limpieza de las bases estadounidenses en su territorio, el gobierno de Afganistán ha sido incapaz de obligar a los estadounidenses y a sus aliados a reparar todos los daños medioambientales que han causado y que continúan causando. Afganistán no quiere acabar como Vietnam. Aunque las unidades terrestres de combate se retiraron de Vietnam del Sur en 1972, ni Vietnam ni su pueblo se han recuperado de los daños medioambientales y los efectos mutagénicos a largo plazo que las operaciones militares estadounidenses y sus exóticas sustancias químicas causaron.

El presente artículo resume el problema de los residuos tóxicos del ejército estadounidense y examina los tipos de residuos peligros que pueden estar contaminando Afganistán.

La segunda parte abordará las respuestas contradictorias del Pentágono ante este problema y explorará uno de los remedios que el Pentágono está actualmente poniendo en marcha, que es pasar a una fase en la que las incineradoras sustituyan a las fosas para quemar residuos. El artículo examina los errores de esa estrategia y por qué Afganistán debería considerar cuidadosamente si permite el uso continuado de incineradores militares.

En la tercera parte, el autor hará una serie de recomendaciones al gobierno de Afganistán sobre cómo investigar y limpiar la polución del territorio afgano causada por las fosas para quemar residuos tóxicos, los vertederos y otras instalaciones de depósito utilizadas por las fuerzas estadounidenses.
Fuentes o medios a través de los cuales se liberan diversos residuos tóxicos

Se cree que los peligrosos residuos tóxicos del ejército estadounidense han penetrado en el aire, en el suelo y en las aguas subterráneas y de superficie de Afganistán a través de los siguientes métodos (es una lista parcial):

- Fosas para quemar residuos.
- Incineradoras.
- Enterramiento o depósito de deshechos y cenizas.
- Vertidos intencionales
- Derrames accidentales
- Vertidos en superficie
- Filtraciones de tanques, colectores y cubetas de almacenamiento
- Letrinas.
Categorías de residuos tóxicos del ejército estadounidense

En esta ocasión, los residuos del ejército estadounidense no pueden caracterizarse en su totalidad. No se conoce el volumen y la variedad de residuos tóxicos (i.e., miles de productos químicos diferentes) y es preciso clasificar una serie de productos y materiales que se han llevado a Afganistán y de los cuales puede que no haya ni documentación.
Con independencia de eso, se sabe bastante acerca de las sustancias químicas que el ejército utiliza rutinariamente y de los residuos tóxicos que también rutinariamente genera. La mayor parte de los residuos del ejército estadounidense pueden recogerse en una de las siguientes doce categorías (12):

Las doce del patíbulo:

- 1. Fugas y derrames de carburantes: Incluyen vertidos de fuel, gasolina y diesel de aviación. Estos vertidos van desde las inmensas pérdidas en las bases aéreas estadounidenses de cientos e incluso miles de litros, a pérdidas menores en las Bases y Puestos de Operaciones de Avanzada cuando los soldados rellenan los generadores de diesel. Los residuos del petróleo tienen la cualidad de filtrarse rápidamente a los acuíferos subterráneos de agua potable y crear columnas de humo que contaminarán permanentemente los pozos locales. No hay forma de limpiar bien una fuente subterránea de agua una vez que se ha contaminado de hidrocarburos.

- 2. Pinturas, asbestos, disolventes, grasas, soluciones para limpieza (como el percloroetileno) y materiales de construcción que contienen formaldehídos, cobre, arsénico y cianuro de hidrógeno.

- 3. Fluidos hidráulicos, fluidos para descongelar aviones, anticongelantes y aceites usados. Los aceites usados son carcinógenos, los anticongelantes son venenosos, los líquidos de descongelar contienen residuos peligrosos de etileno y glicol de propileno, junto con aditivos tóxicos como benzotriazole (que es un inhibidor de la corrosión y el fuego). Los fluidos hidráulicos pueden contener TPP (trifenilfosfato).

- 4. Fugas y derrames de pesticidas venenosos: Afganistán, al parecer, no dispone de la lista de plaguicidas, fungicidas, termiticidas y otros venenos que los estadounidenses llevaron a Afganistán y que se utilizan, se derraman y liberan en el campo para controlar moscas, mosquitos, hormigas, pulgas y se teme que la lista de todas esas neuro-toxinas y la cantidad que de ellas se rocía o se derrama todo Afganistán sea asombrosa.

- 5. Ácidos y residuos de plomo, níquel, zinc y cadmio de las pilas (que son tóxicos o corrosivos).

- 6. Deshechos electrónicos (o deshechos E). Incluyen ordenadores, impresoras, faxes, pantallas, televisores, radios, frigoríficos, equipos de comunicaciones, equipos para pruebas. Todos estos deshechos llevan sustancias químicas cancerígenas, como los ignífugos PBDE (éteres difenilo polibrominados), PCDD (dibenzo-p-dioxinas policloradas), bario, cobre, plomo, zinc, óxidos de cadmio, sulfuros de cadmio y antimonio trivalente, que son eco-tóxicos.

- 7. Bombillas. Esto puede no parecer importante pero muchas de las bombillas militares son fluorescentes y, por tanto, contienen niveles tóxicos de mercurio. En EEUU está prohibido depositar esas bombillas en contenedores normales.

- 8. Plásticos. El ejército estadounidense utilizas miles de diferentes tipos y formulaciones de plásticos. Aunque la mayoría son inofensivos en su estado actual, como las botellas de agua de plástico y cloruro de polivinilo (PVC), los militares han estado quemando sus residuos plásticos en Afganistán. Cuando los plásticos se queman, muchos liberan una mezcla letal de sustancias químicas que incluyen dioxinas, furanos, benceno, di(2-etilhexil)ftalato (DEHP), ácido clorhídrico, benzo(a)pireno (BaP) y diversos ácidos y gas de cloro (que es una neurotoxina). Respirar unos segundos esa mezcla de forma concentrada sería probablemente fatal.

- 9. Residuos sanitarios. Los deshechos de enfermedades infecciosas y materiales biológicos peligrosos, incluyendo jeringas, vendas ensangrentadas, sábanas, guantes, medicamentos caducados, miembros amputados y cadáveres de animales.

- 10. Residuos de munición. El plomo, el latón y otros metales de la munición, junto con todos los componentes de los propulsores, incluyendo trinitrotolueno, ácido pícrico, difenilaminas, nitrocelulosa, nitroglicerina, nitrato de potasio, nitrato de bario, tetraceno, diazodintrophenol, fósforo, peróxidos, tiocarbamato, clorato potásico, fluoruro de vinilo, cloruro de vinilo, fluoruro sódico y sulfato sódico.

- 11. Residuos radioactivos. Cuando uno piensa en los residuos radioactivos, normalmente piensa sólo en armas atómicas, pero no es así. El ejército estadounidense utiliza rutinariamente toda una variedad de dispositivos y equipamiento que contienen elementos radioactivos o elementos radioluminescentes. El ejército estadounidense se refiere a todos estos materiales como “productos radioactivos”· Los principales materiales radioactivos son: uranio, tritio, radio-226, americio-241, torio, cesio-137 y plutonio-239.

Relación de algunos de los aparatos que contienen elementos radioactivos:

- Dispositivos de visión nocturna
- Ensamblajes de Vista Frontal M-16
- Luces antitanque M72 para armas
- Componentes para motores de aeronave T-55
- Puestos con objetivos de luz M58 M59
- Ensamblajes de Luces Frontales M4
- Fuentes de control y elementos de calibradores RADIAC
- Brújulas de radium
- Cuadrantes L4A1 para dispositivos para el control de incendios
- Acimuts para el control de incendios
- Indicadores de nivel
- Colimadores M-1
- Sensores de hocico de referencia M-1
- Sensores de la densidad de la humedad del suelo
- Marcadores de vehículos y medidores TACOM
- Radios, incluidos VRC-46/GRC-106/GRC-19
- Monitores de agentes químicos
- Instrumentos de prueba
- Placas de vehículos con uranio empobrecido
- Munición de uranio empobrecido, incluyendo munición de 20 mm
- Tubos electrónicos para equipamiento de comunicaciones
- Diversos tipos de análisis para hospitales y laboratorios y máquinas para hacer pruebas

Nota: El ejército estadounidense insistirá probablemente en que controla estrictamente el depósito de residuos radioactivos, pero esas afirmaciones carecen de credibilidad. Si bien existe una normativa estricta, el tiempo y el coste de cumplirla en una zona de guerra son tales, que lo más probable es que los comandantes de base la ignoren, optando en su lugar por arrojar los deshechos en fosas de quemar residuos. Las pruebas de que así lo hacen se ofrecerán en la parte tercera de este informe, que cita un estudio financiado por el Pentágono de lo que los comandantes de campo estadounidenses piensan acerca de las normativas medioambientales del Pentágono.

Si el ejército estadounidense sigue insistiendo en que no arroja materiales radioactivos en Afganistán, deberían documentar esas afirmaciones publicando sus archivos. El Pentágono debería publicar todos los datos sobre todos y cada uno de los productos radioactivos llevados a Afganistán. Y todos ellos deberían aparecer en la lista de HMIRS (siglas en inglés de Sistema de Información sobre Materiales de Riesgo). El Pentágono debería después detallar dónde se hallan todos esos productos.

- 12. Aguas negras y grises. El ejército estadounidense y sus contratistas en Afganistán manejan instalaciones de deshechos humanos. El ejército se refiere a esos deshechos como instalaciones LSS (siglas en inglés de Letrinas, Duchas y Afeitado). En ellas se generan lo que se conoce como aguas negras y grises. Las aguas grises de lavabos y duchas tienen como contaminante fundamental los residuos de jabón (i.e., fosfatos y otros químicos que general lo que se conoce como BOD -demanda de oxígeno biológica-, que significa que pueden absorber todo el oxígeno disponible en arroyos y ríos de forma que los peces no puedan respirar). Algunos jabones estadounidenses contiene aditivos tales como el MIT (metilisotiazolinona), que se investiga como toxina.

Las letrinas generan contaminación de aguas negras. Aunque el ejército estadounidense tiene que adherirse a normas estrictas en cuanto al vertido de esos residuos en EEUU, no se enfrenta a restricción alguna en Afganistán. Se pueden excavar letrinas cerca de aguas subterráneas e incluso cuesta arriba desde aguas superficiales (por eso los vertidos pueden fluir y llegar hasta ellas). No hay mapas de todas las letrinas estadounidenses. Una vez que el hoyo de una letrina está lleno, al parecer se cubre de suciedad y olvido.

Aunque las filtraciones medioambientales de las categorías 1 y 12 anteriores constituyen una certeza, se teme que millones de kilos y millones de litros de los residuos enumerados entre las categorías 2 a 11 se arrojan todos en cientos de fosas de quemado estadounidenses en Afganistán o se arrojan en vertederos secretos. Si eso es verdad, le legado de EEUU a Afganistán no es precisamente la libertad sino la contaminación.

En febrero de 2010, el Departamento de EEUU de Asuntos de los Veteranos empezó un estudio de dieciocho meses de duración sobre las fosas de combustión en Afganistán y sus efectos en la salud humana. Afganistán no puede esperar dieciocho meses para conocer los resultados de este estudio, es urgente actuar ya.

El autor recomienda las siguientes lecturas sobre la cuestión tratada en este artículo:

- Houston Chronicle (7 febrero 2010): “GIs tell of horror from burn pits”.
- Los Angeles Times (18 febrero 2010): “Veterans speako ut against burn pits”.
- The New York Times (25 febrero 2010); “Health Panel Begins Probing Impacts of Burn Pits”.
- Salem-News (29 marzo 2010): “Sick Veterans Sue KBR Over Iraq and Afghanistan Burn Pits”
- AFP (10 noviembre 2009): “Troops sue KBR over toxic waste in Iraq and Afghanistan”.
- U.S. Departmen of the Army Pamphlet 700-48.
Matthew Nasuti

Matthew Nasuti es un ex capitán de la Fuerza Aérea de EEUU. Fue asesor en limpiezas medioambientales en el Mando de Logística sobre las bases y depósitos más contaminados de la Fuerza Aérea. Trabajó después para Bechtel Environmental y colaboró en la Superfund Cleanups (acta del gobierno federal estadounidense sobre substancias toxicas o peligrosas y los sitios donde se localizan ese tipo de deshechos y residuos) por todo los EEUU y en las limpiezas radiológicas de los lugares del Departamento de Energía. Últimamente ha trabajado como asesor de un grupo de compañías de atención medioambiental y de reciclaje de residuos y fundiciones.


Fuente: Kabul Press
http://kabulpress.org/my/spip.php?a...
Traducido del inglés por Sinfo Fernández.

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miércoles, 3 de marzo de 2010

Opacidad y presiones para enterrar 6.700 toneladas de residuos radioactivos


ANTE LA FALTA DE MUNICIPIOS DISPUESTOS A ALBERGAR UN CEMENTERIO, ENRESA ELIGIÓ A LOS PUEBLOS

El 29 de enero terminaba el plazo para presentar las candidaturas para el almacén de residuos radioactivos. Prácticamente en el último momento, 14 ayuntamientos decidieron postularse para este proceso de selección. Desde ese instante, sus habitantes han conocido las estrategias que la empresa pública responsable, Enresa, ha utilizado para granjearse el apoyo de los responsables municipales. La decisión final no se sabrá hasta dentro de unos meses, tiempo para que las plataformas antinucleares intenten evitar que su municipio se una a Trillo, Zorita (Guadalajara) y El Cabril (Córdoba), lugares que tienen cementerios nucleares.

María José Esteso Poves / Madrid
Martes 2 de marzo de 2010.
Diagonal

De los 8.099 municipios del Estado español, sólo 14 han solicitado la instalación del Almacén Temporal Centralizado (ATC) en su territorio. Pero todo indica que no lo han hecho por iniciativa propia. Ni siquiera los seis millones de euros al año para la comarca que el Ministerio de Industria ofrecía en un principio, de los cuáles 2,4 millones van destinados exclusivamente al municipio que acoja el ATC, fueron suficientes. Para conseguirlo la Empresa Nacional de Residuos Radioactivos SA (ENRESA) se ha tenido que emplear a fondo: reuniones secretas, ofertas a alcaldes, tours de científicos a sueldo por los pueblos e, incluso, subir la cuota inicial de inversión a 8,25 millones de euros para conseguir candidatos para acoger las 6.700 toneladas de residuos.

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Elaboración: DIAGONAL / Fuente: ENRESA.

Por eso, algunos municipios se han presentado sin cumplir las bases del Ministerio de Industria. Incluso dos de ellos ni siquiera lo aprobaron en Pleno. La mayoría convocaron los plenos en sesión urgente el 29 de enero, último día para aprobar el ATC. Enresa había mantenido durante meses reuniones con todos los municipios y les había dado instrucciones. Por ello, plataformas ciudadanas y grupos ecologistas califican el proceso de “nada democrático”.

Prácticas poco transparentes
En Extremadura hay dos candidaturas, Albalá (Cáceres) y Granja de Torrehermosa (Badajoz). En Albalá, el alcalde, Jesús Pascual (independiente), dimitió sorprendido porque la mayoría de la corporación votó a favor. Pascual declaró que como médico conocía las consecuencias del cementerio nuclear. Antonio Galán, concejal del PP de Albalá, que también votó en contra, ha declarado a DIAGONAL: “Ha sido todo muy oscuro. El 28 tuvimos un pleno, y el 29 a mediodía nos convocaron para otro a las 17 h de la tarde. Primero nos dijeron que había llamado la agencia Efe, después reconocieron que Enresa llamó para convocar el pleno. Llevaban tiempo de negociaciones. El 80% de la comarca está en contra”.

Granja de Torrehermosa ha visto rechazada su solicitud, pues se presentó fuera de plazo y sin someterlo al pleno. Fuentes municipales aseguran que la alcaldesa, Mª Josefa Tejada, habría sido inducida a tomar esa decisión; aunque ella lo niega. “Enresa no me ha llamado, presentamos la candidatura para no perder la oportunidad. Pero ahora nos retiramos”, asegura.

En Castilla-La Mancha, la decisión de Villar de Cañas (Cuenca) también ha estado rodeada de polémica. Su candidatura ha sido liderada en la sombra por la secretaria del Ayuntamiento, Carmen Barco, que lleva 21 años en el cargo y es también la presidenta del Colegio de Secretarios de la provincia. Hace meses informó sobre el ATC a su alcalde, José María Saiz (PP). Los dos han repetido los mismos argumentos a DIAGONAL: “Esto no es un cementerio nuclear, es un ATC. La gente se opone por ignorancia, es más probable que se caiga un avión en medio del pueblo”. Saiz afirma que hasta allí fue Eduardo Gallego, profesor de ingeniería nuclear, y “nos explicó que no existen riesgos. Nos han puesto un vídeo en el que se ve qué sucede si un bidón estalla”, relata el alcalde. Se refiere al vídeo y a la charla que Gallego dio a los vecinos dos días antes de celebrar el pleno. La actuación de la secretaria ha generado una fuerte polémica, porque justo después del acuerdo del 29 de enero, envió un correo a los secretarios de la provincia justificando la decisión del ayuntamiento. Mientras, el presidente de Castilla-La Mancha Barreda le ha acusado de utilizar su cargo para influir sobre el alcalde.

“Aquí ha habido maletines”, denuncian algunos miembros de la Plataforma Voz a la Comarca durante la manifestación en Campo de San Pedro (Segovia) el 7 de febrero contra el ATC. Los vecinos no entendían la maniobra del alcalde, José Antonio Martín (PSOE), que presentó la candidatura fuera de plazo y luego declaró que se arrepentía. A la provincia de Segovia, Enresa mandó a dos de sus pesos pesados: el propio presidente, José Alejandro Pina, nacido en la provincia, y a su consejero, Arturo González, ex senador por Segovia. Cuatro municipios segovianos pretendían albergar el cementerio nuclear: Fresno de Cantespino, Santiuste, Bernuy de Porreros y Campo de San Pedro. Arturo González visitó varias veces Campo de San Pedro, incluso se reunía en el bar del pueblo con el alcalde. Cuando el alcalde propuso el ATC a la corporación pidió una especie de juramento secreto. Laura Martín, concejal del PP, votó en contra. “Enresa dijo que tendríamos riqueza y más niños en la escuela”, señala.

Bernuy de Porreros también fue tentado. Su alcaldesa, Yolanda Benito (PSOE) declaró que había recibido instrucciones de Enresa para no someter la candidatura del ATC a votación popular y que el pleno lo celebrasen el último día de plazo para evitar protestas. Este municipio fue el único que convocó una asamblea popular antes del pleno. Los vecinos de toda la comarca rechazaron la propuesta y la candidatura se frenó.

Ascó y Yebra primero
Muchos aseguraban que Enresa no sólo había buscado los candidatos más idóneos por proximidad a las centrales nucleares y por un fácil transporte de los residuos, sino que había pagado para engordar una raquítica lista de interesados. A primeros de febrero el diario Público confirmó la existencia de un ‘trato’ entre el Ministerio de Industria y la Asociación de Municipios en Áreas Nucleares (AMAC) por el que Sebastián incrementaba la partida prevista hasta 8,25 millones al año, aumento que iría a parar a los 69 municipios que albergan instalaciones nucleares. A cambio, AMAC habría buscado municipios para la lista del ATC e Industria instalaría el cementerio en Ascó o Yebra.

Pero aunque Ascó y Yebra parten como favoritos las cosas no están claras. En Ascó no existe consenso. Su alcalde, Rafael Vidal (CIU) ha ofrecido la candidatura, pero hay una fuerte oposición. En la última manifestación 6.000 personas dijeron “no” al cementerio nuclear. Vidal y varios concejales más tienen vinculaciones laborales directas o indirectas con la central nuclear. Mientras, la Coordinadora Anticementiri Nuclear de Catalunya (CANC) acusa a Enresa de provocar que los municipios hayan presentado su candidatura al ATC en un mes, cuando en países como Holanda dedicaron 15 años. Y tampoco hay consenso político. Montilla prepara su reelección en la Generalitat catalana y se niega a admitir el cementerio.

Yebra (Guadalajara), favorita por su cercanía a Zorita, tiene también un alcalde (PP) que trabaja en la nuclear. Ecologistas en Acción pide “una ley de incompatibilidad. No puede ser que los alcaldes de las zonas nucleares y sus familias tengan contratos en las centrales y decidan a espaldas de los ciudadanos y de la comarca”. Barreda se opone radicalmente porque “ni Yebra, ni Villar de Cañas reúnen las condiciones. Yebra sufrió en 2007 un movimiento sísmico y en 1995 inundaciones en las que murió, entre otros, el gerente de la central de Zorita”.

Santervás de Campos (Valladolid), con 60 vecinos, ha sonado mucho los últimos días. Su alcalde, Santiago Baeza (PP), declaró a DIAGONAL: “He hablado con Enresa y me dice que tengo que esperar. Prefiero enterrar residuos nucleares que enterrar al pueblo”. María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta del Gobierno, visitó el 8 febrero a Juan Vicente Herrera, presidente de Castilla y León, y declaró que los municipios de Melgar de Arriba y Santervás de Campos (Valladolid) y Torrubia de Soria son de “excelente calidad”. Al día siguiente un periódico revelaba que si Santervás era elegido para el ATC, el centro tecnológico anexo iría al vecino pueblo de Sahagún, en León. Al parecer, los empresarios de Valladolid pusieron el grito en el cielo y dos días después el alcalde de Santervás dijo que sopesaba la posibilidad de retirarse: “Esto me huele mal”.

Los grupos ecologistas denuncian el ‘oscurantismo’ seguido por Industria. Para Fernando Ramos, de Ecologistas en Acción, “el proceso de elección ha sido oscuro y nada participativo. Es una decisión trascendental y ningún Ayuntamiento ha sido elegido para eso”. Carlos Bravo, de Greenpeace, dice que “el procedimiento ha sido un auténtico esperpento, propio de la España de charanga y pandereta. Vamos a impugnar la convocatoria junto a Ecologistas en Acción”.
“UNA BICOCA”, SEGÚN TOHARIA

La secretaria de Villar de Cañas, Carmen Barco afirma que el periodista Manuel Toharia es su amigo desde hace 30 años y que les aseguró que “el ATC es una bicoca para el pueblo. Llevamos meses haciendo gestiones y queremos ganar, por eso decidimos que se supiera el último día. Entre nuestros asesores han estado, además de gente vinculada al pueblo, Eugenio Domínguez Vilches y Eduardo Gallego, asesores del Ministerio de Industria. Sin embargo, José María Barreda no quiere el ATC, y ¿qué quiere entonces?, ¿qué pongamos un centro de interpretación del morteruelo?”, afirma Barco.
ACTORES PRONUCLEARES

MARIANO VILA
GERENTE DE AMAC
“Cobardes”, así calificó Mariano Vila la decisión de Merindad de Cuesta-Urría (Burgos) y Tivissa (Tarragona) de no albergar el ATC. Vila ha sido el encargado de la Asociación de Municipios Afectados por Centrales Nucleares de encontrar pueblos para Industria. Mejor le salieron ‘sus negociaciones’ con Yebrá y Ascó, que se decidieron las primeras.

ARTURO GONZÁLEZ
CONSEJERO ENRESA
Arturo González López inició su carrera política en el PSOE en Riaza (Segovia) como concejal, llegó a ser el presidente del partido en la provincia y a lograr un escaño en el Senado y en el Congreso. Ahora es director adjunto al presidente de Enresa. Esta muy vinculado con las gestiones realizadas en el nordeste de Segovia.

EUGENIO DOMÍNGUEZ
EX RECTOR DE UCO
Eugenio Domínguez Vilches, catedrático en Botánica y ex rector de la Universidad de Córdoba (UCO), encabeza el equipo de técnicos pronucleares que asesoran al equipo interministerial de Industria. Dirige los Encuentros Locales por el desarrollo sostenible de Enresa y la UCO. Ha asesorado a algunos ayuntamientos sobre la necesidad del ATC.

EDUARDO GALLEGO
PROFESOR DE LA UPM
Eduardo Gallego Díaz, profesor de Ingeniería Nuclear de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), es otro de los técnicos que asesora a la comisión interministerial. Colabora regularmente en seminarios de Enresa. Ha visitado a los alcaldes de varios municipios candidatos al ATC para dar charlas sobre la seguridad del almacen.
LAS ‘PARADOJAS’ DE CADA PUEBLO

DEL PUEBLO A HOUSTON

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Foto: Oretania.es

Villar del Pozo (Ciudad Real) no está provisionalmente entre las candidatas. No hubo pleno, está situado en una zona sísmica y cerca de un aeropuerto. Según fuentes de Greenpeace, Enresa se habría comprometido a llevar hasta Houston (EE UU) a los afectados de cáncer, muchos de ellos provocados por las minas de uranio que hubo hasta los años ‘70.

ZARRA SIGUE A COFRENTES
En pleno urgente, Juan José Rubio, el alcalde independiente de Zarra, Valencia, aprobó la candidatura al ATC, el último día, a las 21 h. Cuenta con 500 habitantes y a pocos kilómetros de la central nuclear de Cofrentes. La Plataforma Tanquem Cofrents, dice que es “paradójico” que a un año del cierre de la central el alcalde de Zarra pida el ATC.

COMARCA DE MONTÁNCHEZ
Álvaro Arias, alcalde de Valdefuentes (Cáceres), cerca de Albalá, dice que “toda la comarca de Montánchez está en contra porque aquí vivimos del turismo rural y de la venta de productos de la tierra”. ¿Por qué un municipio puede decidir sobre el futuro de toda una comarca?, también se pregunta Ecologistas en Acción.

LA PRESIÓN DEL PUEBLO
Santiuste de San Juan Bautista (Segovia) fue el cuarto pueblo de la provincia tentado para albergar el almacén nuclear. La presión popular impidió que Octavio Esteban (PP) hiciera definitiva la candidatura aprobada en el pleno. Los municipios cercanos se echaron encima de la corporación porque los vinos de Rueda se verían afectados.

CANDIDATOS EN PALENCIA
Congosto de Valdivia y Lomas de Campos son pueblos de Palencia que han pedido el ATC. El primero ha sido rechazado, el segundo también, pero presentará alegaciones. Contra el cementerio en Castilla y León se manifestaron 1.500 personas el domingo 14 febrero en Villalón de Campos, Valladolid. Juan Carlos Flores de la Plataforma Tierra de Campos Viva, “necesitamos inversiones pero no nucleares”.

ATC EN ZONA PROTEGIDA
Torrubia (Soria) también se postuló a última hora para acoger el cementerio nuclear. Torrubia está situada en dos espacios Red Natura 2000, uno de encinares y otro de protección especial de aves. La Asociación Soriana para la Defensa y el Estudio de la Naturaleza ASDEN ha anunciado movilizaciones por ello.
OTROS VERTEDEROS NUCLEARES

LA FOSA ATLÁNTICA, A 700 KILÓMETROS DE GALICIA

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domingo, 31 de enero de 2010

Algunas verdades sobre el Cementerio Nuclear que la lluvia de euros no puede ocultar


31-01-2010
Ecologistas en Acción
Rebelión

El proyecto de cementerio nuclear que hay sobre la mesa es la construcción de un almacén para albergar los residuos radiactivos de alta actividad de las centrales nucleares españolas durante 60 años. Una instalación cuyas consecuencias, sobre el medio ambiente y la población, pueden ser devastadoras y en modo alguno obviadas a pesar del intento de compra de conciencias por parte de las administraciones y el lobby nuclear.

Este es un primer problema, ya que estamos hablando de residuos que son activos durante cientos de miles de años. Si las sociedades humanas no somos capaces de planificar de cara a los próximos 50 años, ¿cómo vamos a poder hacerlo en los próximos 10.000 o 100.000?, ¿no sería más razonable no generar esos residuos?

Acoplado al cementerio nuclear ira un Centro Tecnológico Asociado, que no es otra cosa que un reactor nuclear de transmutación que pretende conseguir las dicha tecnología para hacer que la vida de actividad radiactiva de los residuos decaiga. Sin embargo esta es una tecnología que se lleva prometiendo desde el inicio de la energía nuclear, hace más de 50 años, y de la que todavía no hay nada. En el mejor de los casos, lo que estaríamos hablando es de unos residuos que serían activos durante cientos o miles de años, una cifra que sigue escapando cualquier intento de regulación posible en las circunstancias sociales actuales y futuras.

Además este cementerio no estará exento de riesgos. Además de los accidentes propios de la falibilidad humana, Ecologistas en Acción quiere señalar tres ejemplos.

El primero es el terremoto que se produjo en julio de 2007 en Japón y que generó un escape de agua radiactiva. Japón probablemente es el país que más seguridad del mundo tenga en este aspecto. Sin embargo se produjo dicho escape. Justo un mes antes se había producido un terremoto similar en Guadalajara, muy cerca de Yebra.

El segundo es el informe de los servicios secretos franceses sobra la seguridad de la última generación de reactores, el EPR. El informe plantea que estos reactores son susceptibles a un ataque tipo 11-S. Sobre el informe existe polémica, pero la mera duda ya genera inquietud.

Un tercer ejemplo es la mina de Asse en Alemania, donde se estaban guardando los residuos de este país. A pesar de la alta cualificación técnica y científica del personal alemán herraron clamorosamente al poner los residuos en un lugar que ahora tiene peligro de derrumbarse.

De este modo no es extraña la amplia respuesta social y política a la instalación del cementerio nuclear, ya que es imposible garantizar durante los próximos cientos de miles de años al seguridad de ningún emplazamiento, máxime con las limitaciones que tenemos los seres humanos.

Lo único que está sobre la mesa a favor del cementerio son los puestos de trabajo y el dinero. Sobre los puestos de trabajo, Ecologistas en Acción quiere recordar que, frente a los algo más de 300 que parece que crearía el cementerio, el final de las subvenciones a la solar fotovoltaica destruyó 20.000 el año pasado.

De este modo, lo único que queda sobre la mesa es la generosa lluvia de millones pero, ¿cuánto vale la salud? Para Ecologistas en Acción, y para cualquiera que haya sufrido cáncer, no hay compensación económica que valga que compense el aumento de probabilidades de que esto vuelva a ocurrir.

No habrá posibilidad de construir un cementerio hasta que no se detenga la generación de residuos radiactivos. Es como si nuestra casa estuviese inundada y nos preocupásemos de ver como achicamos el agua antes de cerrar el grifo.

Poner en marcha la solución a los residuos nucleares significa aprobar un calendario de cierre del parque nuclear español. Un parque nuclear que, además de los residuos nucleares tiene múltiples problemas como la inseguridad inherente a esta fuente de energía, su carácter no renovable, la dependencia que nos genera del exterior (el 100% del uranio es importado), el tapón que supone para la entrada de más energías renovables en la red (una central nuclear no se puede apagar para dar entrada a las renovables) y su inestabilidad e imprecidibilidad (en 2009 el conjunto de centrales nucleares españolas estuvo parado un total de 572 días, cuando para la recarga de “combustible” sólo tendrían que haber parado 200).

De este modo la repentina conversión a antinucleares de políticos como el Sr Montilla o la Sra Cospedal debería empezar por promover la finalización del parque nuclear español para, una vez que no se generan más residuos, pasar a ve cómo resolvemos el problema de los que ya tenemos.

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