
El movimiento de boicot emula la campaña internacional que forzó el fin del régimen de apartheid sudafricano.
Gladys Martínez López
Lunes 19 de octubre de 2009.
El 17 de septiembre, la confederación de sindicatos británica Trades Union Congress, que representa a 6,5 millones de trabajadores, aprobó apoyar la Campaña Internacional de Boicot, Desinversiones y Sanciones contra Israel. Cinco días después, la unión sindical francesa Solidaires Industries se adhería a la campaña, siguiendo los pasos previos, entre otras, de las confederaciones sindicales de Irlanda, Escocia y Sudáfrica. Desde que fuera lanzada, en 2005, como una forma de lucha no violenta contra el régimen de ocupación y apartheid israelí sobre Palestina, como aquella que acabó con el régimen de apartheid sudafricano, el apoyo a esta campaña no ha cesado de aumentar, paralelamente al hartazgo de la sociedad civil internacional ante la pasividad, cuando no abierta complicidad, de muchos gobiernos con los crímenes israelíes.
La última esperanza de que se hiciera justicia, el Informe Goldstone, que acusa a Israel de haber cometido crímenes de guerra y posibles crímenes contra la humanidad en su última operación contra Gaza, empezó a esfumarse el 2 de octubre, cuando al rechazo del informe por EE UU e Israel se sumó, tras presiones estadounidenses, el del presidente de facto de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas. Su postura impidió que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobara las recomendaciones del informe, que abrían la puerta a un enjuiciamiento de los responsables y a la imposición de sanciones a Israel.
Retirada de empresas Es precisamente la matanza de 1.400 palestinos en enero, centro del Informe Goldstone, la que ha marcado un antes y un después en el apoyo internacional a esta campaña, que ya ha obtenido importantes éxitos, como la retirada en junio de la empresa francesa Veolia del proyecto de construcción del tranvía de Jerusalén tras perder 7.000 millones de dólares en contratos en toda Europa por la fuerte y coordinada campaña en su contra. Además, Noruega retiró en septiembre su inversión de la empresa Elbit Systems, tras la recomendación del Consejo de Ética del Ministerio de Finanzas, por su participación en la construcción del muro. Y en Brasil, la Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional ha recomendado al Parlamento que no ratifique el tratado de libre comercio entre el Mercosur e Israel mientras éste no acepte la creación de un Estado palestino.
La amplitud de esta campaña, que incluye un importante movimiento de boicot cultural, académico y deportivo, es tal que ya preocupa al Gobierno de Israel, como han dejado saber el primer ministro, Benjamín Netanyahu, y el AIPAC, el mayor lobby sionista de EE UU.
Otras medidas de boicot
Productos israelíes: El boicot también se puede llevar a cabo en la compra diaria. Los productos cuyo código de barras comienza por 729 provienen de Israel. Se puede consultar un listado de productos israelíes y empresas que apoyan a Israel aquí.
Boicot cultural, académico y deportivo: Organizaciones de académicos de todo el mundo han llamado al boicot académico de Israel, profesores de EE UU han creado la Campaña Estadounidense para el Boicot Académico y Cultural a Israel, 400 académicos británicos pidieron la anulación del Día de Israel en el Museo de Ciencia y denunciaron la complicidad de las universidades israelíes en la ocupación. Universidades de todo el mundo se sumaron a la Semana del Apartheid Israelí en marzo.
Festival de Toronto: En septiembre, decenas de cineastas, actores e intelectuales, entre ellos Jane Fonda, Ken Loach y Danny Glover, denunciaron que el programa dedicado a Tel Aviv dentro del Festival de Cine de Toronto era la culminación de una campaña de propaganda para cambiar la imagen de Israel.
Estado español: La cantante israelí pseudopacifista Noa y el grupo de danza Mayumaná, además de la selección israelí y el equipo de baloncesto Maccabi, entre otros, como representantes del Estado de Israel, han sido boicoteados en diversas ciudades del Estado español.
Israelíes por el boicot: El boicot al Estado de Israel también es apoyado por intelectuales israelíes como Ilán Pappé, Haim Bresheeth, Uri Davis o Neve Gordon, y por organizaciones como Voces Judías Independientes, de Canadá.
lunes, 19 de octubre de 2009
BOICOT, DESINVERSIONES Y SANCIONES (BDS): El ejemplo de Sudáfrica contra el apartheid israelí
domingo, 28 de junio de 2009
La línea recta que va desde Soweto a Gaza

Obstaculizados por el apartheid
Henning Mankell
Kultur AFTONBLADE
Traducción de Manuel Talens
A finales de mayo de este año estuve en Israel y Palestina. Fui allí con una delegación de escritores en representación de varios continentes. Íbamos a participar en una conferencia literaria palestina.
El acto inaugural estaba previsto en el Teatro Nacional Palestino de Jerusalén. Pero justo en el momento de reunirnos llegaron soldados y policías israelíes fuertemente armados y nos comunicaron que iban a impedir el acto. Les preguntamos por qué. Ésta fue su respuesta: “Son ustedes un riesgo para la seguridad”.
Por supuesto, el pretender que en aquel momento éramos una amenaza para la seguridad de Israel no tenía sentido alguno. Pero, al mismo tiempo, he de conceder que no les faltaba razón. Uno siempre es una amenaza si viene a Israel a decir lo que piensa sobre la opresión israelí contra el pueblo palestino. Desde luego, nuestra presencia allí no era menos amenazadora de lo que lo fue en su día contra el sistema de apartheid en Sudáfrica. Las palabras son siempre peligrosas.
Lo que sigue son las palabras que pronuncié cuando los organizadores del evento lograron trasladar el acto inaugural al Centro de Cultura Francesa, que nos acogió.
“Lo que ahora sucede aquí es una copia exacta del despreciable sistema de apartheid que trataba a los africanos negros como ciudadanos de segunda clase en su propia tierra. Sin embargo, no olvidemos que aquel sistema ya no existe. A principios de los años noventa la fuerza de los seres humanos le hizo morder el polvo. Hay una línea directa que une Soweto y Sharpeville con los últimos acontecimientos acaecidos en Gaza.”
Durante los tres días siguientes visitamos Hebrón, Belén, Jenin y Ramalá. Un día fuimos de paseo por las montañas con el escritor palestino Raja Shebadeh, que nos mostró la diseminación de los asentamientos israelíes a costa de tierra palestina confiscada, con destrucción de caminos y construcción de otros nuevos sólo para uso de los colonos. El acoso no tardó en llegar en los puestos de control. Ni que decir tiene que mi mujer y yo lo tuvimos mucho más fácil para poder atravesarlos. Pero las personas de la delegación que tenían pasaporte sirio o eran de origen palestino fueron mucho más vulnerables. Baja el saco del autobús, vuelve a meterlo, bájalo de nuevo...
Pero incluso el infierno hay grados. Hebrón fue el peor: en medio de una ciudad de 40.000 palestinos viven 400 colonos judíos que han confiscado una parte del centro urbano. Son brutales, no dudan en atacar a sus vecinos palestinos en cualquier momento. Cualquier cosa vale: ¿por qué no mearles la cabeza desde la ventana cuando pasan por la calle? Vimos un documental en el que, entre otras cosas, unas mujeres de los asentamientos y sus hijos se dedicaban a dar patadas y golpes a otras mujeres palestinas... sin que los militares interviniesen. Ésa es la razón por la que hay gente en Hebrón que, en nombre de la solidaridad, acompañan voluntariamente a los niños palestinos desde su casa a la escuela y de vuelta a su casa. Esos 400 colonos están protegidos veinticuatro horas al día los siete días de la semana por 1500 soldados israelíes. Cada colono está constantemente protegido por cuatro o cinco personas. Además, a los colonos se les permite llevar armas. Cuando visitamos uno de los peores cruces en Hebrón, un colono extremadamente agresivo nos filmó. Si veía cualquier signo palestino ―un brazalete o un pin― Corría inmediatamente a informar a los soldados.
Por supuesto, nada de lo que experimentamos en aquellos días podría compararse con la situación que soportan los palestinos. Nos dábamos cita con ellos en taxis y en la calle, en veladas de lectura, en universidades y en teatros. Conversábamos y escuchábamos los desmanes a los que viven sometidos.
¿Qué tiene de extraño si algunos de ellos, desesperados, deciden convertirse en kamikazes cuando no ven otra salida? Es algo normal. Lo extraño es que no haya más que tomen esa decisión.
El muro que ahora divide el país impedirá ataques futuros a corto plazo. Pero es una prueba demasiado clara de la desesperación del poder militar israelí. Al final, correrá la misma suerte que el muro que dividía Berlín.
La situación de la que fui testigo durante el viaje está muy clara: en su estado actual, Israel carece de futuro. Más aún, quienes promueven la solución de los dos Estados se equivocan.
En 1948, el año en que nací, el Estado de Israel proclamó su independencia en territorios ocupados. No existe razón alguna para afirmar que fue un acto legítimo bajo el Derecho Internacional. Simplemente ocupó territorio palestino. Y el territorio que ocupan no ha cesado de crecer, en enero de 1967 y, hoy en día, mediante los cada vez más extendidos asentamientos. De vez en cuando desmantelan uno de esos asentamientos para cubrir las apariencias. Pero de inmediato otros crecen en algún otro lugar. La solución de los dos Estados no significa que la ocupación histórica se acabará.
Israel terminará de la misma manera que la Sudáfrica del apartheid. La única cuestión que queda por dilucidar es si los israelíes serán capaces de escuchar la voz de la razón y aceptar por voluntad propia el desmantelamiento del Estado del apartheid o tendrán que aceptarlo por la fuerza.
Nadie sabe cuándo sucederá. La rebelión final llegará desde dentro. Pero si hubiese cambios políticos repentinos en Siria o Egipto, eso ayudaría.
También hay que tener en cuenta que, muy pronto, Usamérica ya no podrá costear esa horripilante máquina militar que impide que los niños crezcan en libertad y los empuja a tirar piedras.
Cuando esos cambios tengan lugar, cada israelí, varón o mujer, deberá decidir si está preparado para renunciar a sus privilegios y vivir como uno más en un Estado palestino. No fui testigo de ningún antisemitismo durante el viaje, únicamente de un odio perfectamente normal contra los ocupantes. Es vital mantenerlos separados.
La última noche teníamos la intención de clausurar el evento de la misma manera que lo empezamos en Jerusalén. Pero el teatro fue cerrado de nuevo por los militares y el acto tuvo que celebrarse en otro sitio.
El Estado de Israel sólo puede esperar la derrota, que es el destino de todos los ocupantes.
Los israelíes destrozan vidas, pero no pueden destrozar sueños. La caída de este espantoso sistema de apartheid es la única solución posible.
No se trata de saber si tendrá lugar, sino de cuándo tendrá lugar. Y de qué manera.
Aftonbladet 2 de junio de 2009
Fuente: Kultur AFTONBLADET - Stoppad av apartheid
Artículo original publicado el 2 de junio de 2009
Sobre el autor
El escritor y traductor español Manuel Talens es miembro de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción (realizadaa partir de la traducción inglesa de Kristoffer Larsson, miembro de Tlaxcala) se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor, al revisor y la fuente.
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viernes, 12 de junio de 2009
Victoria

Primer triunfo del movimiento por el Boicot al Estado de Aparthaid Israelí
11-06-2009
Omar Barghout
http://www.kaosenlared.net/noticia/victoria
Es la primera victoria convincente y contundente del movimiento global de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) en el campo de la responsabilidad corporativa y el cumplimiento ético, Veolia según se informa abandona el proyecto Ferroviario de Jerusalén, un proyecto ilegal cuyo objetivo era la unión de las colonias israelíes construidas en el territorio ocupado palestino de la ciudad de Jerusalén.
Como el artículo de Haaretz admite, el éxito de la campaña BDS le está costando a Veolia un valor aproximado de 7 mil millones de dólares en contratos, es la razón última de la decisión de la preocupada empresa, para salirse del proyecto.
Vale la pena mencionar que Le Monde recientemente ha publicado un artículo, contando a sus lectores franceses e importante, a accionistas de Veolia, el hecho que la empresa pierde mucho dinero debido a su complicidad en un proyecto que constituye una violación principal de ley internacional, si no es un crimen de guerra.
Esta gran victoria vino como consecuencia de los años de difícil, meticuloso y persistente trabajo de grupos de solidaridad franceses, en particular AFPS; por el creciente movimiento francés de BDS, que contribuyó decisivamente que Veolia perdiera un enorme contrato de fabricación en Burdeos; por los activistas holandeses que alcanzaron el primer éxito convenciendo a un banco holandés de no arropar a Veolia y la presión aplicada sobre otros bancos para seguir este camino; por los grupos de Justicia y Paz Suecos, principalmente unidos a la Iglesia de Suecia, en particular Diakonia, y los grupos de solidaridad de la Palestina suecos que han costado a Veolia el contrato más fuerte, de 4.5 mil millones de dólares en la adjudicación del metro de Estocolmo; por grupos de solidaridad británicos y activistas, en particular afiliados al PSC, contribuyendo tremendamente a la exclusión Veolia de un contrato lucrativo en el Oeste Midlands; y desde luego por el Comité palestino BDS Nacional, BNC, que acompañó, la ahora campaña famosa contra Veolia y Alstom, para presionar a las empresa para que abandonen este proyecto ilegal.
La campaña contra Veolia y Alstom, que implica a activistas y grupos en muchos países, está trabajando para presionar a los dos gigantes franceses para dejar el proyecto de JLR, oficialmente fueron lanzados en la llamada "Iniciativa de Bilbao", conferencia celebrada en la ciudad vasca en noviembre pasado.
Ahora es el tiempo para presionar a Arabia Saudí, Egipto, Irán, Estados Golfo de México, entre otros, golpear a Alstom por su complicidad en este proyecto ilegal. La solidaridad con Palestina no significa casi nada si no se puede traducir en acciones de BDS que realmente pueden le pasará factura a la ocupación israelí y al régimen de apartheid.
Es el momento de descarrilar Alstom
http://www.kaosenlared.net/noticia/victoria
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