Ochocientos navegantes amenazados por Israel frente a las costas de Gaza
30-05-2010
Silvia Cattori
www.silviacattori.net
Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos
La «Flotilla de la libertad» (*) se dirige resueltamente hacia Gaza con 800 personas y un pesado cargamento: diez mil toneladas de material urgente. En Gaza la esperan; tiene todo su derecho [a viajar ahí]. Actúa humanamente, pacíficamemte, pero no por ello deja de estar amenazada por la marina israelí
El desafío lanzado por la flotilla (con el apoyo generalizado de personas que se niegan a permanecer en silencio e inertes mientras Israel encierra a un millón y medio de palestinos en lo que ha transformado en un "universo concentracionario") es intolerable para el Estado hebreo que hasta el momento ha podido actuar por encima de las leyes sin ser sancionado.
El ejército israelí espera a la flotilla en pie de guerra. Su Estado Mayor ha anunciado el reconocimiento de los barcos y la detención de los pasajeros que se nieguen a su dictado: ejerce un chantaje y exige que la flotilla descargue su ayuda no en Gaza como es su derecho legítimo, sino en el puerto israelí de Ashdod.
Esta flotilla encarna la conciencia y el valor de individuos procedentes de todas partes del mundo que demuestran que personas reunidas por un objetivo noble pueden hacer más para contrarrestar la política criminal de Israel que todas las grandes potencias, que todas las ONG financiadas por estas mismas potencias y que todas las agencias de la ONU a las órdenes de estas potencias.
Y, sin embargo, en la gran prensa occidental no se dice nada o casi nada. Nada de nada desde los días en que estos barcos convergen hacia Gaza y las semanas en que Israel amenaza. Para nuestros medios se trata de ocultar todo lo posible a su público lo que semejante expedición saca a la luz, sobre todo el hecho de que desde hace cuatro años Israel somete a un millón y medio de civiles a un bloqueo inhumano con la complicidad de nuestros Gobiernos supuestamente defensores de los derechos humanos.
Sólo los medios árabes y musulmanes, así como los nuevos medios en general, han dado la cobertura que merece a este excepcional convoy humanitario.
Por su importancia y dimensiones, este convoy marítimo es algo inaudito. Es una empresa gigantesca. Es un gesto de generosidad y de humanidad realizado gracias al esfuerzo de miles de personas anónimas.
Pero para nuestros periodistas islamófobos y sometidos a la propaganda israelí la vida de un niño árabe, de una población musulmana que votó en favor de la resistencia contra el ocupante israelí, no vale nada.
¡No se toca a Israel! En nuestra llamada prensa «libre» es de buen tono criticar a Irán, porque Irán es el principal objetivo de Israel desde que se ha destruido Iraq. En Irán no hay 10.000 presos políticos; en la tierra ocupada por Israel, sí. En Irán no hay un campo de concentración que encierra a un millón y medio de personas; en la tierra ocupada por Israel, sí. En Irán no hay [aviones] drones y F15 que sobrevuelan noche y día y pueden lazar bombas en cualquier momento sobre las familias. En Gaza bajo ocupación colonial israelí, sí…
Una Flotilla de la Libertad que comprende nueve barcos, fletados por pueblos organizados que consideran intolerable el bloqueo terrestre, marítimo y aéreo impuesto por Israel, navega desde hace varios días sin que la prensa occidental llamada «libre» haya difundido a su público ninguna imagen, ninguna reseña. Los nuevos medios de comunicación, por su parte, lo hacen mejor.
Hasta el momento los medios tradicionales han ignorado cuanto han podido a esta flotilla de barcos. También la muy pro israelí televisión suiza romana –un servicio público– se ha guardado bien, hasta la fecha, de mostrar imágenes de este convoy que pone a Israel en una situación embarazosa y empaña su imagen. Para nuestros periodistas conformistas se trata de no atraer la atención del público sobre una realidad poco gloriosa: el encierro inhumano por parte de la ocupación israelí de millón y medio de palestinos en un campo de concentración de otra época.
Los participantes en esta flotilla y quienes los apoyan son la vanguardia de una humanidad que nuestras autoridades, nuestras democracias y nuestros periodistas carentes de ética pisotean sin vergüenza.
Los agentes de propaganda israelí tienen ya toda una batería de declaraciones dispuestas a ser destiladas en el momento de su dura intervención en el mar para decir que a Gaza no le falta de nada y que la flotilla lleva un apoyo a los «terroristas» de Hamás -en realidad, la autoridades elegidas por un pueblo que es adulto.
No podemos sino expresar nuestra cólera contra nuestras autoridades que no han hecho nada para sacar a Gaza de esta situación inicua y permanecen silenciosas frente a las amenazas de Israel; y recordar a los periodistas que su silencio cuando hay acciones que incriminan a Israel los convierte en cómplices de su constante barbarie.
Cualquier persona que tenga un poco de humanidad debe reaccionar, debe enviar mensajes, llamamientos a los jefes de las redacciones de los medios de comunicación públicos, debe protestar contra su silencio cómplice.
(*) Véase:
- http://savegaza.eu/eng/
- http://www.ihh.org.tr/anasayfa/fr/
- www.flotilla2010.net
Fuente: http://www.silviacattori.net/article1233.html?var_mode=calcul
rCR
sábado, 29 de mayo de 2010
¿Va a imponer eternamente su ley el Estado judío?
domingo, 31 de enero de 2010
Guerra contra el Islam y desinformación
Las injusticias sufridas por Youssef Nada: un caso emblemático
31-01-2010
Silvia Cattori
silviacattori.net
Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos
El deber de un periodista es aportar al público los elementos de información y de análisis que le permitan comprender lo que ocurre. Cuando los Estados «occidentales» se han comprometido en guerras unilaterales devastadoras y en campañas de odio racista contra el Islam, lo que los periodistas dicen – o callan – puede contribuir a que países y pueblos sean injustamente aplastados y humillados, y a que personas – sobre todo de confesión musulmana – sean arbitrariamente detenidas, torturadas e inscritas en listas terroristas, y destruidas para siempre.
Cuando se ejerce esta profesión es imprescindible permanecer libre de toda atadura, porque una información correcta requiere del periodista una ética y un trabajo de investigación valiente para poner en conocimiento del público lo que tratan de ocultar quienes detentan el poder.
Desde la década de 1990, tras unas campañas de denigración bien orquestadas – y, desgraciadamente, todavía en marcha - la vida de muchas personas de confesión musulmana ha basculado hacia el horror. Para su gran desgracia y la de su familia, Youssef Nada, un ingeniero y banquero italiano de origen egipcio, ha sido una de ellas.
La dolorosa historia de Youssef Nada, inscrito tras el 11 de septiembre de 2001 en la lista negra de las personas acusadas de apoyar el terrorismo sin que hubiera nada lo justificara [1] – y finalmente excluido de esta lista [2] tras ocho años de «vicisitudes kafkianas», según palabras del senador suizo Dick Marty – debería hacernos meditar para que este tipo de abominaciones no se repita más. La injusticia sufrida por Youssef Nada - una figura política muy respetada en el mundo y que ocupaba una posición eminente en el seno del movimiento Hermanos Musulmanes – nos parece emblemática del papel pervertido de una parte de la prensa y de sus conexiones con los servicios de inteligencia.
El cielo cayó por primera vez sobre la cabeza de Youssef Nada cuando en 1997 el periodista [italiano] Guido Olimpio publicó un artículo [3] en el influyente periódico milanés Corriere della Sera afirmando si aportar ninguna prueba tangible que Youssef Nada «financiaba al movimiento Hamás», movimiento de resistencia – hay que precisarlo – contra el que desde hacía tiempo luchaba y se esforzaba por criminalizar el ocupante israelí, y transformarlo en una amenaza planetaria a ojos de «Occidente».
Las insensatas acusaciones de Guido Olimpio fueron debidamente desmentidas. Sin embargo, los acontecimientos iban a demostrar que se había alcanzado el objetivo que tenían estas informaciones falsas: atraer la atención de los servicios de inteligencia y de los medios de comunicación de todo el mundo sobre la persona de Youssef Nada matando así dos pájaros de un tiro. Dar un rostro planetario a la «amenaza musulmana» a través de un pacífico financiero; estigmatizar a los bancos que son propiedad de musulmanes para incitar a Occidente a considerar sospechosas de antemano sus transacciones financieras y a considerar las donaciones entregadas a organizaciones de beneficencia administradas por el movimiento de los Hermanos Musulmanes como destinadas a financiar el «terrorismo»; infundir miedo a la opinión pública haciendo creer que los musulmanes que viven entre nosotros podrían ocultar a potenciales «terroristas», etc.
Las cosas, pues, no acabaron ahí. En varios países, considerados «estratégicos», aparecieron «expertos en terrorismo» para retomar sin vergüenza como aunténicas las fantasías de Guido Olimpio.
En Suiza el periodista francés Richard Labévière retomó, empeorándolas, las afirmaciones de Guido Olimpio desde 1997. En esa época de intoxicación y de intensa desinformación destinadas a criminalizar el movimiento de los Hermanos Musulmanes Richard Labévière trabajaba en la Televisión Pública Suiza Francófona (TSR, en sus siglas en francés). Describió a Youssef Nada y al movimiento de los Hermanos Musulmanes con unos rasgos fanáticos de los que había que desconfiar. Lo que él afirmaba tuvo un impacto enorme sobre los periodistas suizos que no tenían conocimiento alguno del mundo musulmán y que se inspiraron en él con total buena fe.
El «documental» realizado por Richard Labévière, difundido en mayo de 1998 en el programa Tiempo Presente de la TSR, mezclaba la figura de Youssef Nada con imágenes del atentado en Luxor que el 17 de noviembre de 1997 costó la vida a varios turistas suizos, lo que podría dejar pensar que había una relación entre ambos.
Con frecuencia Youssef Nada evoca esta película de Richard Labévière como el momento más doloroso y ofensivo porque relanzó la polémica y atrajo así de nuevo la atención de los servicios de inteligencia sobre sus actividades; él, el hombre respetado en el mundo entero, que se codeaba con los jefes de Estado, que intervenía como mediador de paz, a raíz de esta nueva oleada de calumnias y de sospechas vio su reputación comprometida sin posibilidad de marcha atrás y el vacío hacerse en torno a él.
Hoy es bien sabido a qué han llevado estas campañas que tienen el objetivo de volver a la opinión pública contra la población de confesión musulmana y que se han hecho ad nauseam. En 2001, después del atentado contra el World Trade Centre – atentado en el que, según la versión oficial, sólo estarían implicados un puñado de terroristas – Occidente pudo colar fácilmente su guerra contra el «terror musulmán».
Las listas negras en las que fueron inscritos los nombre de Youssef Nada, de movimientos políticos, de empresas y de miles de musulmanes con una moralidad irreprochable, asociados de manera infamante a atentados terroristas (de los que a día de hoy se ignora quiénes son los verdaderos responsables), a Ben Laden, a al-Qaeda, han resultado ser arbitrarias e ilegales. «Un hombre, cualquier ciudadano que se encuentre en estas listas instantáneamente es precipitado a un pozo sin fondo», señaló Dick Marty [4].
¿Por qué los llamados «especialistas del mundo árabe» o «expertos en terrorismo» actuaron para propagar un clima de miedo y de inquietud en relación a la religión musulmana y para abundar en el sentido buscado por la propaganda israelí, es decir, atacar continua y prioritariamente al movimiento de los Hermanos Musulmanes y considerarlo el peligro absoluto? ¿Por qué se convirtieron en instigadores de estas campañas falsas? ¿Cuál era, en última instancia, su agenda? ¿Actuaban de manera independiente o dentro del marco de una estrategia organizada y, en caso afirmativo, por quién? La pregunta «¿cui bono?*» podría ponernos sobre la buena pista.
La estrategia de Israel ha consistido siempre en intentarlo todo para arrastrar a las grandes potencias a sus confrontaciones con sus vecinos árabes e iraníes. Las campañas orquestadas para acreditar la «amenaza terrorista» debían contribuir a desestabilizar a los movimientos de resistencia al ocupante israelí en Palestina y Líbano, y a los Estados que como Siria e Irán estaban en la línea de mira de Estados Unidos [5].
Los sucesivos gobiernos israelíes siempre han presentado como «terroristas» que suponen una amenaza para toda la región a la legítima resistencia palestina, a quienes resisten al ocupante – resistencia que antes encarnaba el movimiento Fatah (al que Israel ha logrado meter en vereda) y desde la década de 1990 encarna el movimiento Hamás. Insistiendo machaconamente en que Hamás y el movimiento de los Hermanos Musulmanes, que en Egipto se opone a Hosni Moubarak, no eran sino uno, Israel ha logrado la plena adhesión del dictador egipcio.
Del mismo modo, presentando a la resistencia libanesa encarnada por Hizbolá como sometida a Irán y al propio Irán como una amenaza nuclear, el Estado de Israel – fuertemente apoyado en su propaganda de guerra por la red pro-israelí y por diversos servicios de inteligencia en Estados Unidos y en Europa - ha logrado arrastrar a Occidente a su confrontación regional sobre un fondo de miedo al Islam.
El cielo cayó por segunda vez sobre la cabeza de Youssef Nada cuando, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, su nombre, el de sus sociedades y el de sus socios fueron inscritos en la lista negra de personas e instituciones acusadas de financiar a al-Qaeda.
Hoy, gracias a su formidable tenacidad, tras ocho años de acciones extenuantes y costosas ante los tribunales para salvar su honor y el de su familia, y tras ser reconocida su inocencia y que era ajeno al terrorismo, ha logrado que se retiraran las acusaciones infamantes contra él y que su nombre sea excluido de la lista terrorista de Naciones Unidas, pero todavía no ha logrado que lo sea el de todas sus sociedades [6].
Así, pues, ¡sus tribulaciones no han terminado! En esta historia demencial ha sufrido daños morales y perdidas calculadas en más de 380 millones de francos suizos**. ¿A quién va a poder presentar la factura de este alucinante despilfarro al que han contribuido activamente unos periodistas sin escrúpulos?
Preguntamos a Youssef Nada si estos periodistas que en las avalanchas de artículos y de libros traducidos a varias lenguas lo describieron insistentemente como el «jefe de un proyecto islámico que quería conquistar Occidente» habían rectificado sus errores y reconocido el mal que le habían causado cuando dos tribunales lo declararon inocente. Nos respondió que ninguno de ellos le había dirigido nunca la menor excusa ni escrito una línea en los medios de comunicación que habían difundido sus acusaciones falaces para dar a conocer a sus lectores su inocencia, establecida desde 2005, y admitir que se habían equivocado.
Ante las deliberadas invenciones de un supuesto «enemigo islamista», conviene elegir el propio campo: el campo de la verdad y la justicia; el campo de la defensa de aquellos que son incriminados por nuestras sociedades «civilizadas».
Uno es el mejor defensor de sí mismo. Durante estos años de pesadilla en los que tuvo que afrontar preocupaciones y humillaciones Youssef Nada tomó la pluma para señalar a los «vándalos» que destruyeron su vida y la de su familia. Una familia que hasta entonces vivía en el tranquilo confort de una gran casa sobre el lago de Lugano y que privada de la noche a la mañana de sus ingresos y de sus haberes, tuvo que despedir a todo su servicio y vivir con estrecheces, pero que supo hacerle frente con la fe de las personas que saben que no tienen nada que reprocharse y que la justicia está de su parte.
Partiendo de su doloroso caso Youssef Nada ha querido hacer justicia a tantos otros hermanos y hermanas musulmanes anónimos que no tenían los medios de hacer oír sus voces y mucho más maltratados que él por las manipulaciones mediáticas que precedieron a los atentados del 11 de septiembre y por la manía de la seguridad que vino a continuación.
En su página web personal [7] (nunca terminada por falta de tiempo) Youssef Nada cuenta con distancia y precisión lo que él observó, constató, comprendió y analizó en el curso de esta penosa odisea.
Herido por las injusticias sufridas, profundamente afectado, debilitado por su avanzada edad, pero infinitamente digno ante la adversidad, resume así en el preámbulo su estado de ánimo de entonces: «Youssef Nada, banquero supuestamente terrorista, armado de fe y de valor, que lucha por establecer su inocencia y obtener justicia».
Les invitamos a leer lo que Youssef Nada presenta como un «estudio de caso sobre la utilización abusiva de consignas sobre la lucha contra el terrorismo para estigmatizar la lucha de los militantes políticos musulmanes».
Extractos del relato de Youssef Nada [8]:
«LA “SMOKING GUN”***
En octubre de 1997 me llamó un banquero para preguntarme si había leído un artículo que publicado sobre mí el Corriere della Sera. Le respondí que no. Me dijo: es muy grave, debería leerlo y transmitírselo a su abogado para que él emprenda una acción judicial.
Tuve que luchar desde 1997 hasta 2005 para lograr del Tribunal Penal de Milan una condena contra el autor de este artículo, Guido Olimpio [9] del Corriere della Sera. Actualmente hay en curso un proceso civil contra él [en Milan, ndt al francés].
Las mentiras de Guido Olimpio en su artículo del Corriere della Sera se difundieron y extendieron por todas partes.
Entre aquellos que contribuyeron a difundir estas mentiras, ya fuera por celos o por odio, conscientemente o no, intencionadamente o no, ya fueran contratados para designar a los «activistas islamistas », o estuvieran motivados política o financieramente, o por su propia agenda profesional, o hubieran sido inducidos al error, revelamos los siguientes nombres: Richard Labévière [10], Roland Jacquard, Leo Sisti, Kevin Coogan, Paolo Fusi, Daniel Pipes [11], Victor Comras, Sylvain Besson [12], Lorenzo Vidino [13], Mike Isikoff, Mark Hosenball, Douglas Farah y otros cuyos nombres se indicarán más adelante.
Cada uno de ellos fue utilizado para difundir unas historias inventadas a través de los medios de los que disponía, ya fueran periódicos, películas, cadenas de televisión, páginas web, informes de seguridad y testimonios ante la Cámara de Representantes.
Tratando de juntar las piezas del mosaico, las grandes agencias de información fueron aún más lejos añadiendo graves modificaciones que pusieron en tela de juicio su credibilidad. La Television Suiza Francófona, la BBC y AFP son las que más daño me causaron.
Cuando me puse a buscar en Google lo que se había escrito sobre mí, encontré 200.000 páginas que repetían las mismas mentiras.
A lo largo del largo proceso de investigación fueron sobre todo la ignorancia y la falta de conocimiento las que llevaron a malas interpretaciones; todo ello llevó finalmente a mantener unas acusaciones sin fundamento. Éstas se convirtieron en un problema para aquellos que debían investigarlas en el mundo. Ningún investigador ha podido utilizar elemento de prueba alguno para apoyar estas falsas acusaciones simplemente por que no existen.
Aquellos investigadores a los que engañaron las mentiras que ellos retomaron en sus informes oficiales o en sus testimonios no pueden seguir amparándose tras la excusa de que sus pruebas son clasificadas cuando unos abogados empiezan a verificar y a investigar. Les recomiendo sinceramente reconsiderar sus fuentes y reconocer su error.
La investigación penal empezó en varios países en relación a esta difusión de falsas filtraciones. Siguieron otras acciones para desenmascarar a quienes utilizaron estas mentiras para elaborar con ellas artículos, libros o informes oficiales. (…)
Empecemos por aquel a través del cual que llegaron los males
El 20 de octubre de 1997 el Corriere della Sera publicaba en la página 4 (Corriere economia) un artículo firmado Guido Olimpio titulado «Hamas perde meta’ del tesoro» («Hamás pierde la mitad de su tesoro»).
¿QUIÉN ES GUIDO OLIMPIO?
Nació en Albania el 15 de abril de 1957. No se conoce qué nivel educativo tiene. Empezó a trabajar en el periódico Il Tempo con 23 años. Fue corresponsal del Corriere della Sera en Israel. El 9 de octubre de 2002 declaró ante el Tribunal Penal de Milán, antes de ser acusado, que tenía contactos con el FBI de Estados Unidos, que «había asistido a una audiencia al Congreso de Estados Unidos en 1996 y que había dado testimonio ante la comisión de seguridad del Congreso de Estados Unidos».
El caso AL TAQWA / NADA forma parte de su testimonio [el banco de Youssef Nada que será llevado a la quiebra, ndt al francés].
El artículo de Guido Olimpio se titulaba: «Hamás pierde la mitad de su tesoro». En él figuraba también un cuadro que contenía las declaraciones agresivas sin fundamento alguno en relación a los llamados magos de las finanzas, a banqueros que operaban desde los paraísos fiscales del Caribe y de las montañas suizas.
El autor, Guido Olimpio, designaba en él varias veces, sin prueba alguna, al Banco Al Taqwa como la principal fuente de financiación de Hamás y de otros grupos islamistas, sobre todo la Jamaa Islamia egipcia, el FIS argelino y el Alnahda tunecino.
También escribía que los dirigentes de Hamás estaban investigando para saber dónde habían desaparecido los «cincuenta mil millones de liras» que el Banco Al Taqwa había dado a Hamás; este banco, que tenía su cuartel general en las Bahamas y oficinas en Lugano, era considerada el «pulmón del aparato financiero de los integristas».
También afirmaba que el Banco Al Taqwa era el motor financiero de los partidos islamista a nivel de todo el planeta. Señalaba al presidente del banco YOUSSEF NADA y afirmaba que éste había encargado a su socio y adjunto Ghaleb Himmat la misión de apoyar a Hamás, a la Jamaa Islamia egipcia, al FIS argelino y al Alnahda tunecino.
El artículo trataba también de la financiación de los grupos armados acusados de promover el terrorismo y atribuía esta financiación al Banco Al Taqwa, al organismo de gestión Al Taqwa, a su presidente YOUSSEF NADA y a su adjunto Ghaleb Himmat. (…)
LA SEGUNDA OLEADA
En noviembre de 1997 recibí una llamada de los señores Schreiber y Richard Labévière de la Televisión Suiza Francófona. Querían entrevistarme en relación al artículo del Corriere della Sera. Les informé de que nuestro abogado había emprendido una acción judicial contra Guido Olimpio y el Corriere della Sera ante el Tribunal Penal de Milan y no quise concederles la entrevista.
El 14 de mayo de 1988, [más de un año] después del inhumano y bárbaro atentado terrorista de Luxor, en Egipto, en el que murieron varios turistas suizos, la Televisión Suiza Francófona difundió un documental realizado por Richard Labévière.
¿QUIÉN ES RICHARD LABÉVIÈRE?
Ciudadano francés, nacido el 4 de mayo de 1958, con domicilio en 01210 Ferney-Voltaire/Ain/France, 23 bis Rue de Meyrin [colaboraba con la Televisión Suiza Francófona (TSR). Afirma que actualmente vive entre Líbano y Francia (ndt al francés)]. Bachiller y periodista. Corrió el rumor de que desde 1991 hasta 1997 fue utilizado para actividades de inteligencia en el Centro de Naciones Unidas de Ginebra para países de Europa y de Oriente Medio. No sabemos si es cierto o no.
Lo que resulta sorprendente es que a continuación Labévière hizo de su documental [14] un libro [15] en el que añadió aún más fábulas. Como sus conocimientos [de la cuestión musulmana] eran mediocres, trató de recoger información en Oriente Medio. El mismo fenómeno se constata en todos aquellos que han tratado de investigar sobre cualquier facción islamista, ya se trate de periodistas o de agentes de inteligencia. Utilizó como fuente a personas a las que él calificaba de expertos que sabían más que él pero, con todo, eran ignorantes en la materia aunque menos que él, o a personas ¡que tenían los mismos objetivos que él! Todas las personas a las que presentó como referencias en su documental para que contribuyeran a calumniarnos pertenecían a esta categoría.
Ni en su documental ni en su libro presentó ningún elemento de prueba de lo que él mismo o sus expertos sostenían, excepto a algunas personas a las que había comprado en Oriente Medio y el artículo mentiroso de Guido Olimpio en el Corriere della Sera. Presentó estos elementos comunes como pruebas fiables, mientras que Guido Olimpio, por su parte, durante un sesión del juicio en su contra en el Tribunal Penal de Milán en el que resultó acusado, trató de hacer valer como prueba ¡el libro de Labévière para apoyar sus propias invenciones!
Entre las fantasías escritas por Labévière figura la historia inventada según la cual durante la Segunda Guerra Mundial, es decir en 1940, Youssef Nada había trabajado para el III Reich alemán, para el Abwehr del almirante Canaris, y había participado en un complot contra el rey Faruk. Así Labévière demostró ser negado para la aritmética porque en aquel momento yo era un niño de nueve años (nací en 1931).
En sus publicaciones, que datan de septiembre de 2002, otro supuesto experto internacional de la misma ralea llamado Kivin Coogan y al que los medios de la inteligencia acostumbran a consultar, escribió lo siguiente: «En este sentido, Labévière cita también unos informes egipcios según los cuales Youssef Nada trabajó para los servicios de inteligencia militar del Abwehr alemán en las décadas de 1930 y de 1940 (recordamos al lector que en su libro Labévière escribió 1940 y que Coogan añadió otra fantasía: 1930). Igualmente conviene recordar que Francois Genoud, el banquero nazi suizo, empezó a desarrollar contactos en el mundo árabe para los servicios de inteligencia en la década de 1930».
Al tiempo que repetía las falsas historias de Guido Olimpio en el Corriere della Sera la película de Labévière añadía imágenes sin relación alguna de Luxor, de Afganistán, de Ben Laden y de otros.
Carla Del Ponte y el dr. Urs Von Daeniken
Carla Del Ponte, entonces Fiscal Federal suiza, y el dr. Urs Von Daeniken, jefe de la seguridad en el seno de la Policía Federal suiza, fueron ambos entrevistados en el documental [de Richard Labévière] donde se les preguntaba por qué no querían abrir un expediente para investigar sobre los hechos que él relata respecto a Y. Nada y a Al Taqwa. La respuesta que dan en el documental es que los elementos presentados por los autores no contienen ninguna sustancia o prueba que permita la apertura de un proceso de investigación.
Cuando vi el documental llamé dos veces al despacho de la Carla Del Ponte y del dr. Von Daeniken el 26 de mayo de 1998 para pedir una cita.
Una semana después, el 2 de junio de 1998, recibí un fax de ellos fijando una cita (…).
El resultado de este encuentro es que para ellos la película no tenía sentido; de ser creíble se debería haber abierto un expediente de investigación; eso es también lo que Carla Del Ponte decía en la película. Al mismo tiempo, el dr. Von Daeniken se dirigió directamente a mí y me dijo: «Aparte de la película, tengo unas preguntas concernientes a dos transacciones que se nos han señalado». Le aseguré que estaba muy tranquilo por el hecho de que nuestras transacciones no podían venir o ir a fuentes dudosas y que estábamos dispuestos a dar respuestas o aclaraciones concernientes a cualquier documento relativo a cualquier transacción a cualquier parte del mundo. Me respondió que sus colaboradores especialistas se pondrían en contacto conmigo.
Unas semanas después sus asistentes, Christian Duc y Serge Bacci me llamaron para concertar una cita y vinieron a mi despacho. Las supuestas transacciones sobre las que habían recibido informaciones eran falsas; nunca habían tenido lugar ni podían haber tenido lugar; les expliqué la razón y respondí a sus preguntas concernientes a nuestra historia y nuestras actividades. Comprendimos que todo estaba en orden y que, por su parte, no tenían nada que decir. Apreciamos su comportamiento respetuoso y profesional.
LA TERCERA OLEADA
Como era de esperar, las calumnias contenidas en el artículo del Corriere della Sera y la película de Labévière empezaron a desarrollarse y a dar sus ponzoñosos frutos.
El 9 de diciembre de 1999 llegué al aeropuerto de Atlanta procedente de Zurich, en tránsito para Nassau en las Bahamas. Los servicios de emigración estadounidenses me detuvieron, me impidieron embarcar en mi vuelo para Nassau y me devolvieron a Zurich en el vuelo de vuelta de Swissair.
Cuando les pregunté la razón, me respondieron: «Contacte con el consulado de Estados Unidos más próximo y pregúnteles». Al examinar mi pasaporte italiano vi que habían escrito un número de código; ese código era 217.4’6’A7811 5412 ATC 212 ‘0’.
El 15 de diciembre de 1999 llamé al cónsul de Estados Unidos en Milán y fui a verle. Cuando vio el pasaporte me dijo: «Debería usted abrir un dossier. Para abrir un dossier tiene que pedir un visado, aportar todo lo que se ha escrito sobre usted en los medios de comunicación, traducirlo al inglés y aportar también todos sus datos bancarios, acciones, obligaciones, interlocutores, y traducirlo al inglés. Aporte el número de registro de su empresa»
De hecho, me eché a reír y no pude evitar preguntarle: «¿Habla usted en serio? ¿Quiere que le traiga cinco o seis camiones? No quiero ir a Estados Unidos, todo lo que quiero es limpiar mi nombre de toda sospecha. Desconozco la razón por la que ha pasado esto. Podría ser un error o una información falsa». Con todo, hice la solicitud de visado como me había indicado.
Cuatro meses después, el 27 de abril de 2000, recibí una carta que decían que me lo «denegaban en virtud del artículo 212’a’’3’’b’ que estipula sobre todo que a todo extranjero comprometido en acciones terroristas o que es representante o miembro de una organización terrorista extranjera se le deniega. Las alegaciones del periódico italiano según el cual usted era la financiación de organizaciones terroristas podrían ser la base una negativa en virtud del artículo 212’a’’3’’b’; usted puede contratar un abogado en Estados Unidos o contactar directamente con el INS».
Volví a ver al cónsul. Estaba muy distendido y me dijo: «Tiene que pedir un nuevo visado categoría I. Es el procedimiento oficial. Si usted no lo hace, yo no puedo ayudarle».
Me fui y después le envié una carta con los documentos jurídicos; también envié otra carta al Servicio de Inmigración y Naturalización (IMS, en sus siglas en inglés) en Atlanta diciendo: «Mi principal preocupación no es viajar a Estados Unidos o a otro país, es únicamente que mi nombre quede limpio de toda sospecha. Estoy dispuesto a someterme a una investigación, ya sea formal o informal, para poder responder a cualquier pregunta que pueda llevar a que mi nombre sera rehabilitado».
Dos meses después, el 23 de junio de 2000, recibí su respuesta diciendo que lo que había ocurrido [el ser expulsado el 9 de diciembre de 1999 en el aeropuerto de Atlanta. Ntd al francés] se debía a las instrucciones de la sede, en Washington D.C. Y que mi carta había sido transmitida a su oficina.
Tres meses después, el 29 de septiembre de 2000, al no haber recibido respuesta alguna de la oficina en cuestión, les envié otra carta pidiendo una respuesta.
Siete meses después, el 8 de febrero de 2001, recibí una respuesta diciendo: «Usted nos ha consultado quién sería la persona con la que tendría que contactar para discutir su caso. La persona apropiada sería el cónsul estadounidense en su país de residencia. Le agradecemos que nos haya planteado esta pregunta y nos haya dado la ocasión de responder a sus preocupaciones».
El 30 de marzo de 2001 volví a contactar con el cónsul de Estados Unidos en Milán y le di una copia de mi correspondencia con el Departamento de Justicia. Me respondió (en un papelito Post-it amarillo 3M): «No se puede tomar ninguna otra medida en su caso mientras no haga una nueva solicitud de visado».
El 22 de mayo de 2001 hice una nueva solicitud de visado siguiendo su consejo.
El 13 de junio de 2001 le envié un fax para tratar de obtener una cita puesto que no había respondido a mi carta ni a mi solicitud de visado, y puesto que no lograba contactar con él por teléfono; no obtuve respuesta alguna.
Así pues, durante un año y medio, desde de diciembre de 1999 hasta junio de 2001, traté de obtener una respuesta, pero en vano. Decidí entonces esperar a su respuesta.
LA FECHA FATÍDICA DEL 11 DE SEPTIEMBRE DE 2001
Nosotros [falsamente asociados a la financiación del terrorismo antes de estos atentados ndt al francés] condenamos debidamente el acto bárbaro e inhumano que consideramos contrario a toda civilización y a toda religión y publicamos en los periódicos nuestras condolencias a las familias de las víctimas. Se envió copia de este comunicado de prensa a los consulados de Estados Unidos en Milán y Berna.
Los nombres de los piratas del aire fueron distribuidos en todos los bancos del mundo entero con instrucciones precisas para que se señalara toda cuenta u operación concerniente o vinculada a cada uno de ellos.
El 20 de septiembre de 2001 verificamos todos nuestros dossieres y no encontramos en ellos ninguno de esos nombres. (…) Seguimos y respetamos las instrucciones y una vez hecho el informe que se nos requería, incluidos todos los documentos referentes a ello, y lo enviamos todo al Banco central de las Bahamas. El Banco central lo transmitió al Fiscal General de las Bahamas, quien lo envió a Estados Unidos.
El 29 de octubre de 2001 el consulado de Estados Unidos en Roma me llamó y me dijo: «El 27 de abril de 2000 usted envió una carta a Washington diciendo que quería que su nombre quedara limpio de toda sospecha. Alguien le llamará mañana de Washington, ¿estará usted disponible a las 08:30 hora de Washington, 14:30 hora suiza?». Respondí que sí.
Al día siguiente John Cosenza del FBI me llamo y me dijo que iba a tomar un avión para Milán al día siguiente y me pedía que me encontrara con él en el consulado. Llegué al consulado a la hora en punto; había una larga cola de espera a la entrada. Pedí al guardia que les informara por medio del interfono de que había llegado. La respuesta fue: «OK, por favor, permanezca en la cola de espera». Le pedí que les dijera: «Joussef Nada no se queda en la cola de los mendigos» y me marché.
Cuando llegué a casa me dijeron que el consulado de Estados Unidos me había llamado cuatro veces. Me volvieron a llamar y se excusaron diciendo que me esperaban abajo. Llevé conmigo una copia del archivo que había dado al Banco central y se la entregué. Le conté mi conversación con el cónsul y que éste me pedía aportar unos documentos que habrían llenado varios camiones; les dije que como ese señor apenas conocía más en materia de finanzas que su salario, el contrato de alquiler de su casa, su comida, su ropa y la de su mujer, ¿cómo iba a comprender algo de los documentos financieros de un banco? Y ¿cómo se los habría podido entregar?
Me hicieron preguntas, respecto a lo que había publicado el Corriere della Sera, respecto a mí y respecto al Banco Al Taqwa, respecto al Centro Islámico de Milán, respecto a Ahmed Idris Nasreddin [16] así como respecto a mi familia y a mi actividad como político y como banquero. Eran dos, John Cosenza y Linda Viti; comprendí que eran agentes basados en Roma. Cuatro años después pude leer su informe y descubrí que habían hecho todo lo posible para reproducir honestamente la entrevista pero que habían mezclado algunos nombres y algunos hechos.
El 5 de noviembre de 2001, el sr. Hosenball, de News Week, me llamó para hacerme muchas preguntas respecto a Nasreddin y la mezquita de Milán, así como respecto a nuestro abogado, cuyo número de teléfono me pidió. Llamó a mi abogado y le informó de su conversación conmigo. Pero lo que le dijo no era exacto, daba otros significados a nuestra conversación y liaba las cosas. Cuando el abogado me informó de ello, le pedí que enviara oficialmente al sr. Hosenball el contenido correcto de la conversación y que le considerara responsable si hacía el menor cambio. Al día siguiente llamé a John Cosenza y le informé de esta conversación.
El 5 de noviembre 2001 Nasreddin llegó de Marruecos; acompañé a su hijo a ir a recibirlo al aeropuerto de Milán. En Chiasso, de camino en dirección a Lugano, la policía suiza de fronteras nos detuvo, nos mantuvo dos horas encerrados en un garaje con el coche y lo inspeccionó de arriba a abajo. Duró dos horas; cuando llegué a casa llamé a mi abogado y le pedí hora para el día siguiente por la mañana».
En nuestra página web se pueden leer otras partes del relato de Youssef Nada en las que cuenta, por ejemplo, cómo las cosas se precipitaron de manera dramática para él y sus socios un fatídico 7 de noviembre de 2001 cuando decenas de policías irrumpieron en su domicilio mientras su mujer dormía, así como en el de su socio Himmat y en sus oficinas de Lugano para llevar a cabo un registro bajo la dirección de Claude Nicati, sustituto del Fiscal General suizo, que le hizo sabe sin miramientos que «estaba acusado de utilizar su sociedad Al Takwa Mamagement y su Banco Al Taqwa para financiar una organización terrorista» [17].
Esa misma noche el propio presidente George W. Bush aparecía en la televisión para acusar a Youssef Nada, a sus socios y a su banco de apoyar el terrorismo y para declarar: «Los vamos a matar de hambre».
Los medios de comunicación se volvieron a desatar contra él. Era el inicio de ocho años de pesadilla durante los cuales, como dice Youssef Nada: «Reaparecieron los vándalos. Los medios de comunicación repitieron las viejas historias y las mentiras. (…). El artículo del Corriere della Sera de Guido Olimpio y el documental de Labévière empezaron a circular con nuevas invenciones y falsificaciones».
Algunas lecciones que se pueden sacar
La mayoría de las personas ignoran que los periodistas y los responsables de las redacciones que trabajan en los medios de comunicación tradicionales no son necesariamente neutros: a menudo se hacen eco de noticias sesgadas que participan activamente en la guerra de propaganda de algunos Estados en guerra y contribuyen a justificar lo inaceptable; o, por los mismos motivos, callan deliberadamente algunos acontecimientos [18].
Por desgracia, también se suele ignorar que los nuevos medios de comunicación tampoco se libran de las manipulaciones estatales [19]. Algunos blogs y páginas web que se considera que son honestas, militantes, radicales, los crean agentes de inteligencia quienes por medio sobre todo de los foros tratan de infiltrarse en los medios disidentes, tratan de medir el impacto de los artículos que estos difunden, de suscitar falsos debates entre falsos mensajeros para, a continuación, alertar a los responsables políticos sobre, por ejemplo, las dimensiones de la amenaza «antisemita» y, por último pero no menos importante, tratan de identificar a los «islamistas» que caen en sus provocaciones.
En 1990 Israel y Estados Unidos lograron arrastrar a la organización de Naciones Unidas a la Guerra del Golfo que opuso a Iraq contra una coalición de 34 Estados. Esta guerra que, según ellos, debía aportar la «paz en Palestina» y «un nuevo orden mundial» no aportó ni lo uno ni lo otro. Al contrario, fue el punto de partida de guerras cada vez más mortales y que continúan hoy. Países enteros fueron destruidos, desmembrados, contaminados por las miles de bombas de uranio empobrecido. Se arrojó a pueblos a la miseria, la hambre y al miedo al cáncer que aumenta sin cesar. No comprenden que esta barbarie pueda seguir abatiéndose sobre ellos sin suscitar una oleada de indignación a nivel mundial que podría permitir detenerla.
¿Cómo nuestro llamado mundo «civilizado» ha llegado a este grado de falta de humanidad?
El periodista británico John Laughland [20] aporta unos elementos de respuesta a esta lancinante pregunta. Ha analizado brillantemente las técnicas de desinformación utilizadas para condicionar a la opinión pública con el fin de lograr unos objetivos políticos [21]. Se refiere sobre todo a la obra de Serge Tchakhotine Le viol des foules par la propagande politique [La violación de las masas por medio de la propaganda política] [22] para recordarnos lo siguiente: « … el papel de los periodistas y de los medios de comunicación es fundamental para asegura que la propaganda es constante (…) la propaganda no se debe interrumpir (…) Una de las reglas fundamentales de la desinformación moderna es que el mensaje se debe repetir con mucha frecuencia (…) Las campañas de propaganda deben estar dirigidas de manera centralizada y muy organizada… ».
Laughland se basa también en las afirmaciones del periodista de Sky TV, Tim Marshall, para ilustrar las perversas relaciones establecidas entre periodistas y miembros de los servicios secretos. Cita como ejemplo los acontecimientos que llevaron a la caída de Milósevic, donde Tim Marshall «se vanagloria de sus muchos contactos con los servicios secretos, en particular los de Gran Bretaña y Estados Unidos (…). Uno de los temas que están presentes en su libro [23] sin que él quiera es que la frontera entre los periodistas y los espías es tenue. Al principio del libro Marshall habla de pasada de los “inevitables vínculos entre los agentes, los periodistas y los políticos” y dice que “todos ellos trabajan en el mismo dominio”. Sigue en un tono de broma afirmando que fue una “asociación de espías, de periodistas y de politicastros, además del pueblo” lo que provocó la caída de Milósevic. Se adhiere al mito de la participación del «pueblo» pero el resto del libro demuestra que en realidad el derrocamiento de presidente yugoslavo sólo pudo tener lugar gracias a una estrategias políticas concebidas en Londres y Washington».
Seamos claros: en efecto, los Estados de derecho necesitan a los servicios de inteligencia para garantizar su seguridad, pero los ciudadanos no deben aceptar que estos Estados les engañen por medio de la fabricación de informaciones falsas. Por ello es inaceptable que algunos periodistas entren en este juego.
Notas:
[1] Véase :
- «L’incroyable histoire de Youssef Nada», Silvia Cattori, Mondialisation, 13 de junio de 2008.
- «Islam: el enemigo fabricado», Silvia Cattori, Rebelión, 17 de noviembre de 2008. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=76055
[2] Véase: «Nous avons toujours cru en l’innocence de Youssef Nada», Silvia Cattori, silviacattori.net, 24 de septiembre de 2009.
[3] Véase: «Hamas perde meta’ del tesoro», Guido Olimpio, Corriere della Sera, 20 de octubre de 1997.
[4] Periódico suizo italiano Corriere del Ticino del 25 de septiembre de 2009. Sin la denuncia de Dick Marty de estas listas negras ilegales, que contribuyeron a mediatizar la suerte de Youssef Nada, quizá éste seguiría en esta lista, asociado al «terrorismo» fabricado, como tantas otras personas más desafortunadas que él.
* N. de la t.: La locución latina ¿Cui bono? (¿A quién beneficia?) hace referencia a lo esclarecedor que puede resultar a la hora de determinar la autoría de un acto que se desconoce el preguntarse por, y llegar a determinar, quiénes se habrían de beneficiar con sus resultados. Se considera un principio del Derecho Romano
[5] Véase el vídeo en tres partes titulado: «Criminal State: A Closer Look at Israel’s Role in Terrorism», Jeff Gates.
[6] El 23 de septiembre de 2009, se retiró de la lista el nombre de Youssef Nada y el 22 de octubre de 2009 los nombre de su BANCO AL TAQWA y de AL TAKWA MANAGEMENT. Los nombres de sus dos socios habían sido retirados anteriormente: el de Ali Ghaleb Himmatt el 10 de agosto de 2009 y el de Albert Huber (fallecido en mayo de 2008) el 12 de agosto de 2008. Véase: http://www.un.org/sc/committees/1267/docs/De-listed.htm.
En cambio, los nombres de sus otros socios, BA TAQWA FOR COMMERCE AND REAL ESTATE COMPANY LIMITED; NADA INTERNATIONAL ANSTALT; WALDENBERG AG; YOUSSEF M. NADA & CO. GESELLSCHAFT M.B.H, continúan en la lista en el momento de redactar estas líneas (véase: http://www.un.org/sc/committees/1267/consolidatedlist.htm).
** N de la t.: Equivalen a 258 millones de euros.
[7] Véase: http://www.youssefnada.ch/
[8] Extractos traducidos del inglés [al francés] por JPH.
*** N. de la t.: “Smoking gun” , la “pistola humeante” es una expresión anglosajona (aparecida por primera vez en uno de los relatos de la serie de Sherlock Holmes, The Gloria Scott, 1893) que tiene el significado metafórico de prueba concluyente.
[9] Guido Olimpio, corresponsal del Corriere della Sera. En 1996 Guido Olimpio había prestado testimonio en Washington ante la "Task force" sobre el terrorismo y las armas no convencionales. Presentado como un «experto en terrorismo internacional», Olimpio cubrió Oriente Medio desde la década de 1980. De 1999 al verano de 2003 fue corresponsal jefe del Corriere della Sera en Israel.
Ha publicado varias recopilaciones de sus artículos que tanto han perjudicado al mundo musulmán, entre otros La rete del terrore. Come nascono e agiscono i militanti delle Guerre Sante, Sperling & Kupfer, 2002.
Sus supuestas revelaciones contribuyeron también a las desgracias de Kassim Brittel. Este italiano de origen marroquí, víctima de una «extraordinary rendition» (detención especial basada en el secuestro y la transferencia por parte de la CIA a centros de detención secretos) viajaba a Pakistán cuando fue secuestrado por los servicios de inteligencia paquistaníes el 10 de marzo de 2002. Fue torturado y luego «vendido» a los agentes del FBI y de la CIA, y entregado finalmente a los servicios secretos marroquíes; continúa encarcelado en Marruecos aunque se ha demostrado su inocencia y a pesar de la apremiante invitación al gobierno italiano, contenida en la Resolución del Parlamento Europeo sobre los «vuelos secretos de la CIA», para que Italia «dé pasos concretos para su liberación».
Su mujer nos confesó: «Ya en 2001, cuatro meses antes de que mi marido fuera secuestrado ilegalmente y entregado a los agentes de la CIA en Pakistán, Guido Olimpio había escrito un artículo en el que lo presentaba como un peligroso terrorista».
Para más detalles véase:«Islam: el enemigo fabricado», Silvia Cattori, Rebelión, 17 de noviembre de 2008. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=76055
[10] Jefe del servicio político internacional en RFI de 1999 a 2008, Richard Labévière continuó investigando sobre los Hermanos Musulmanes y el terrorismo islámico. Se pueden leer sus artículos y las entrevistas que concedió respecto a este tema, sobre los motores de su investigación. Teniendo en cuenta las informaciones falsas que propagó sobre Youssef Nada, y sobre el movimiento de los Hermanos Musulmanes – Hamas es el movimiento de la resistencia contra el ocupante que hasta el momento ha evitado la liquidación de la causa palestina -, ¿no es inquietante verle aparecer hoy como defensor de la causa palestina?
[11] Véase: «Daniel Pipes, experto del odio», Red Voltaire, 12 de julio de 2004. http://www.voltairenet.org/article126383.html
[12] Autor de «La conquête de l’Occident», Sylvain Besson, periodista del periódico ginebrino Le Temps, ¿acaso se ha dejado atrapar en esta espiral demencial de la amenaza exagerada, incluso fabricada? El hecho es que en su increíble ensayo afirma de manera fantasiosa que entre los documentos secuestrados en casa de Youssef Nada había un plan de los Hermanos Musulmanes de conquistar Occidente. ¡Exactamente lo que los servicios de propaganda israelíes y sus socios trataban de hacer creer!
[13] Autor de «Al Qaeda in Europe: The New Battleground of International Jihad». Los escritos de Lorenzo Vidino, consagrados al Islam político y al terrorismo en Europa contribuyeron a la fabricación del enemigo musulmán. Vidino testificó ante la Cámara de Representantes de Estados Unidos sobre el extremismo islámico en United Europa.
[14] La TSR difundió el 14 de mayo de 1998 un documental hecho de amalgamas y vaguedades dirigido por Richard Labévière sobre el bárbaro ataque terrorista del 17 de noviembre de 1997 en Luxor en el que murieron muchos turistas suizos.
[15] Les Dollars de La Terreur - Les Etats-Unis et Les Islamistes, Grasset & Fasquelle, 1999.
Richard Labévière también publicá más tarde y en la misma vena Les coulisses de la terreur, Grasset, 2003.
[16] Responsable con Youssef Nada del banco suizo Al-Taqwa, su nombre fue incluido injustamente en la lista de las organizaciones sospechosas de tener vínculos con al-Qaeda.
[17] Véase (en inglés) el acta de este día elaborada por Y. Nada en su página web: http://www.youssefnada.ch/7%20NOVEMBER%202001.asp
[18] Véase: «Une répression passée sous silence», Seumas Milne, Réseau Voltaire, 10 de enero de 2010.
[19] Véase, por ejemplo: «Pagan a usuarios de Twitter para que difundan propaganda israelí», Jonathan Cook, Rebelión, 22 de julio de 2009. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=89002
[20] John Laughland fue administrador de British Helsinki Human Rights Group, una asociación que estudia la democracia y el respeto de los Derechos Humanos en los antiguos países comunistas, y miembro de Sanders Research Associates. Hoy es director de investigación del Instituto para la Democracia y la Cooperación.
[21] Véase: «La technique du coup d’État coloré», John Laughland, Réseau Voltaire, 4 de enero de 2010.
[22] Le viol des foules par la propagande politique, Serge Tchakhotine, Gallimard, reedición en libro de bolsillo en 1992.
[23] Shadowplay, Tim Marshall, Beograd: Samizdat B92, 2003.
Fuente: http://www.silviacattori.net/article1084.html
martes, 29 de diciembre de 2009
Nuestros gobernantes son cómplices de la barbarie israelí
El ghetto de Gaza un año después de la matanza
29-12-2009
Silvia Cattori
www. silviacattori.net
Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos
El 27 de diciembre de 2008 ochenta bombarderos F16 de las fuerzas aéreas israelíes lanzaban en tres minutos más de cien toneladas de explosivos mientras iban del norte al sur, de Beit Hanoun hasta Rafah.
Era el inicio de la bárbara agresión llamada «Plomo fundido», el inicio de una guerra criminal contra un pueblo indefenso que en tres semanas iba a provocar 1.400 muertos de los cuales 400 fueron mujeres y niños, 5.300 heridos, mutilados, de los cuales 2.400 son mujeres y niños, y decenas de miles de personas sin casa, todo ello en el seno de una población civil ya exangüe tras los largos meses de cierre de Gaza por parte de Israel, un bloqueo total que les había privado de alimentos y de todos los productos necesarios, como medicinas, gas y fuel, en violación de todas las convenciones internacionales.
Hoy, un año después de este diluvio de fuego que devastó todo, la población de Gaza, debilitada y exangüe, trata desesperadamente de sobrevivir en medio de las ruinas y de las privaciones. Los hospitales carecen de medicamentos y de piezas de recambio. Las estructuras de traída de agua potable y de evacuación de las usadas están en un estado deplorable. La situación sanitaria pone en peligro la salud de la población. Israel bloquea también la entrada de los materiales necesarios para la reconstrucción.
El dejar hacer por parte de Occidente, que protege al Estado canalla de Israel en vez de marginarlo de las demás naciones, es un inmenso escándalo. Un millón y medio de personas (más de la mitad son niños) viven indefinidamente asfixiados, encerrados a la vista de todo el mundo en lo que Israel ha transformado en una espantosa prisión por medio de su bloqueo hermético.
¿Y qué hacen ante esta situación nuestros cobardes gobernantes a los que tanto les gusta presentarse como defensores de los derechos humanos?
Absolutamente nada. Participan en las conmemoraciones de las masacres que se produjeron hace más de 60 años, pero no quieren hacer nada para obligar a Israel a acabar con el mayor y más terrible crimen contra la humanidad de nuestra época: el ghetto de Gaza.
Un ghetto que encarna el martirio de todo un pueblo dejado al abandono, un martirio que se desarrolla ante los ojos de nuestros gobernantes mientras permanecen callados a pesar de tener medios para actuar, medios para hacer que se oiga su voz. Es imperdonable. Y es un escándalo adicional para millones de personas que se solidarizan con la población en peligro de Gaza.
A pesar de los muchos llamamientos de personalidades eminentes [1], a pesar de los gritos de alarma de diversas instancias de la ONU [2], a pesar del informe Goldstone que denuncia los crímenes de guerra cometidos por el ejército israelí [3], nuestros gobernantes se niegan a ejercer la menor presión real sobre Israel para acabar con esta situación escandalosa.
Decenas de miles de ciudadanos indignados por esta injusticia han empezado a ponerse en movimiento y a actuar para tratar de romper este bloqueo mortal infligido a la población de Gaza. Han partido por mar [4] o por tierra [5]. Actúan para aislar a Israel como antaño se aisló a la Sudáfrica del apartheid [6]. Denuncia a todos los Estos que directa o indirectamente son cómplices y que se mofan de la opinión de sus pueblos.
El gobierno de mi país [Suiza], así como todos los gobiernos que colaboran con Israel y permiten que permanezca impune, son cómplices de los castigos colectivos que Israel impone a un millón y medio de personas por medio del asedio a Gaza.
Algunos gobiernos participan directamente en este asedio, como los gobiernos estadounidense y francés que en estos momentos se afanan por sellar la frontera sur de la franja de Gaza por medio de un muro metálico subterráneo [7] destinado a cerrar todos los túneles a través de los cuales todavía logra llegar a la población un poco de comida y destinado también a matarla de hambre con la esperanza de que ésta acabe volviéndose contra Hamás. En otras palabras, por razones políticas se asocian cínicamente a un castigo colectivo que viola extremadamente el derecho internacional.
Y se asocian a la política represiva del dictador egipcio Hosni Moubarak, que se las ingenia para multiplicar los obstáculos al paso hacia Gaza de los convoyes humanitarios organizados por voluntarios internacionales.
En este mismo momento, tras un largo periplo por Bélgica, Luxemburgo, Alemania, Austria, Italia, Grecia, Turquía y Siria, los 150 vehículos y 400 personas del convoy de ayuda humanitaria «Viva Palestina 3» [8], que salieron de Londres el 6 de diciembre, se encuentran bloqueados en Aqaba, Jordania, puesto que desde hace dos días se les prohíbe la entrada en Egipto y los participantes se disponen a empezar una huelga de hambre para conseguir paso. Es un gran acontecimiento del que nuestra prensa no dice ni una palabra, como es habitual cuando se trata de denunciar la situación que se ha impuesto a Gaza.
El diputado británico George Galloway, que viaja con el convoy, declaró: «Israel mantiene el asedio a Gaza desde hace tres años y medio en violación del derecho internacional. No ha dejado entrar ninguna ayuda o material para la reconstrucción tras su ataque de principios de año. Nuestro convoy está decidido a romper el asedio para aportar la ayuda necesaria. En nuestro campamento, en Aquaba, la moral está alta y no iremos a ninguna parte que no sea Gaza».
Sólo la presión de la opinión pública podrá finalmente obligar a Egipto, asociado a Israel en el bloqueo a Gaza, a abrir las puertas del infierno y a obligar a los gobiernos occidentales y a sus aliados entre los dictadores árabes a abandonar su complicidad criminal y a actuar por fin para que se sancione a Israel.
Las manifestaciones organizadas desde el 27 de diciembre hasta mediados de enero para acompañar la campaña internacional «Marcha de la libertad» muestran el camino que hay que seguir [9]. ¿El valiente y admirable compromiso de miles de ciudadanos de 42 países que se está desarrollando en estos momentos como una irresistible oleada será suficiente para obligar a nuestros gobiernos a actuar por fin?
[1] Véase, por ejemplo: «Conflit israélo-palestinien - Jimmy Carter dénonce le blocus israélien à Gaza», ledevoir.com, 17 junio 2009.
[2] Véase, por ejemplo: «U.N. official pleads for opening of Gaza borders», par Louis Charbonneau, Reuters, 3 de abril de 2009.
En unas declaraciones hechas en Nueva York el 24 de diciembre de 2009, pocos días antes del triste aniversario de la matanza israelí, el Relator Especial de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados Richard Falk hizo un llamamiento a sancionar la ocupación y a obligar a levantar el bloqueo contra Gaza. Declaró que «el sufrimiento de un millón y medio de personas afectadas por el asedio sionista prosigue sin objeción alguna por parte de la comunidad internacional» e indicó que «la situación actual constituye un fracaso catastrófico de los principales gobiernos en hacer honor a sus responsabilidades».
[3] Véase: «United Nations Fact Finding Mission on the Gaza Conflict», 29 de septiembre 2009 (texto en varias lenguas).
[4] Varios barcos del movimiento «Free Gaza» lograron romper el bloqueo. Véase al respecto:
«Nous l’avons fait», por Silvia Cattori, silviacattori.net, 25 de agosto de 2008.
[5] Véase la página web de Viva Palestina: http://www.vivapalestina.org/home.htm
[6] Véase la página web de la campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) contra Israel:
http://www.bdsmovement.net/
[7] Véase: «L’Egypte et les Etats-Unis mettent tout en œuvre pour étouffer Gaza», info-alestine.net, 15 de diciembre de 2009.
Según unas chocantes revelaciones muy recientes, oficiales franceses participan junto con militares estadounidenses en la supervisión de la construcción de este nuevo muro metálico; véase:
«Gaza: la France supervise le prolongement du Mur de séparation», Réseau Voltaire, 26 de diciembre de 2009.
Conviene señalar que la nueva política de Francia establecida por Sarkozy desde su llegada al poder ha agravado la ya espantosa situación de los palestinos. Provoca grandes desgracias y peligros. También recientemente en el seno de la Unión Europea ha sido la Francia de Sarkozy y [de su ministro de Exteriores] Kouchner la que en relación a la cuestión de Jerusalén defendió la postura de Israel oponiéndose a la de Suecia que era más justa respecto a los palestinos.
[8] Véase:
- Página web de Viva Palestina : http://www.vivapalestina.org/home.htm
- «Egypt urged to allow Gaza aid», aljazeera.net, 26 de diciembre de 2009.
[9] Véase:
- «International Campaign in Support of the Gaza Freedom March: Hundreds of Unison Actions Assembled around the World»
- La lista de las acciones de solidaridad previstas:
http://salsa.democracyinaction.org/o/424/p/salsa/event/common/public/index.sjs ?distributed_event_KEY=548
Enlace con el original: http://www.silviacattori.net/article1054.html
jueves, 12 de noviembre de 2009
La «responsabilidad de proteger»: ¿fachada legal para la injerencia?
El combate de Miguel d’Escoto Brockmann en la ONU
por Silvia Cattori
6 de noviembre de 2009
La «comunidad internacion» -en realidad, los Estados occidentales– nunca ha demostrado ser capaz de proteger a los pueblos amenazados de grandes matanzas. Antes de terminar su mandato, y preocupado por la nueva doctrina conocida como «responsabilidad de proteger» que las grandes potencias presentan como una forma de evitar crímenes masivos, el presidente de la Asamblea General de la ONU, Miguel d’Escoto Brockmann invitó a intelectuales de renombre, como Jean Bricmont y Noam Chomsky, a debatir sobre el tema en la ONU.
Como miembro del Frente Sandinista de Liberación Nacional, Miguel d’Escoto fue ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua (de 1977 a 1990). Recientemente se desempeñó como presidente de la 63ª sesión de la Asamblea General de la ONU (2008-09).
El presidente de la Asamblea General de la ONU, Miguel d’Escoto Brockmann invitó a intelectuales de renombre, como Jean Bricmont y Noam Chomsky, a debatir sobre el tema en la ONU.
En vez de proteger a los pueblos, esa doctrina, que los países occidentales aceptaron con «entusiasmo» en 2005, amenaza en realidad con exponerlos a nuevas masacres. Y es que los ideólogos que impulsan su adopción parecen querer utilizarla para legitimar las intervenciones militares. Dicho más claramente, para inscribir en el derecho internacional el llamado «derecho de injerencia humanitaria». Jean Bricmont tuvo la amabilidad de responder a nuestras preguntas sobre las implicaciones de ese concepto, y de recordarnos por qué es tan importante mantener el debate sobre esa «responsabilidad de proteger».
Silvia Cattori: A través de la intervención que usted pronunció en la ONU [1], podemos tomar conciencia sobre los peligros que entraña para los países débiles el concepto de «responsabilidad de proteger» –designado bajo la abreviación R2P (responsibility to protect). Nos gustaría saber más sobre el origen de esa doctrina que despierta su inquietud. ¿Quiénes son sus verdaderos inspiradores?
Jean Bricmont [2]: Después de la guerra de Kosovo, en 1999, se planteó la cuestión de la justificación de la «intervención humanitaria». Se creó una comisión y un grupo de expertos, bajo la dirección conjunta de Gareth Evans [3] y de Mohamed Sahnoun [4], redactó un informe que proponía el concepto de «responsabilidad de proteger».
Los jefes de Estado adoptaron ese concepto durante la Cumbre Mundial de la ONU, en 2005 [5]. La idea de proteger resulta atrayente. Pero, ¿es posible intervenir en cualquier lugar y en cualquier momento? Además, ¿cómo va a ponerse en práctica esa responsabilidad?
La declaración de 2005 comienza afirmando que la responsabilidad de proteger a los pueblos del genocidio, de los crímenes de guerra, de la limpieza étnica y de los crímenes contra la humanidad es ante todo una cuestión de los Estados en cuyos territorios se producen esos crímenes. Y agrega que allí donde fracasan los Estados, la comunidad internacional debe ayudarlos, aunque no sea necesariamente por la vía militar. El problema es que si también fracasa esa ayuda no militar, la intervención militar se considera entonces justificada.
Del lado de los Estados hemos notado, en general, que existen tres posiciones sobre esa proposición. Tenemos la posición de los Estados Unidos y de la Unión Europea, que son enteramente partidarios de ese concepto de la responsabilidad de proteger, incluso poniendo el énfasis en la intervención militar.
Tenemos la posición del Movimiento de los Países No Alineados y de la mayoría de los Estados del Tercer Mundo, que se dicen favorables pero precisan que todo eso debe hacerse respetando la Carta de la ONU y la soberanía nacional. Esos Estados son muy críticos en cuanto al funcionamiento del Consejo de Seguridad, y están muy inquietos ante esa posibilidad de intervención. Al igual que China, ellos insisten en la necesidad de proteger la soberanía y en que [ese concepto] no debe en ningún ser utilizado para poner en tela de juicio la soberanía nacional.
Y tenemos la posición de otros Estados, como Ecuador, Bolivia, Venezuela y Nicaragua, que son muy críticos en cuanto a esa declaración y se cuestionan el significado de una doctrina que enfatiza esa responsabilidad de proteger pero que deja de lado, por otra parte, otras cuestiones importantes para la protección de los pueblos, como los problemas económicos, por ejemplo.
Los defensores del concepto de la responsabilidad de proteger también dicen que hay que evitar que un miembro permanente [del Consejo de Seguridad de la ONU] pueda recurrir al veto si no se trata de cuestiones «vitales para él». Es evidente que Rusia hubiera recurrido al veto en el caso de Kosovo y que Estados Unidos hubiese hecho lo mismo en el caso de la intervención rusa en Osetia del Sur. Los defensores de la responsabilidad de proteger quieren impedir, por lo menos moralmente, ese tipo de veto, en todo caso los que Rusia y China pudieran emitir.
Hay una gran hipocresía por parte de los partidarios de la responsabilidad de proteger cuando afirman que quieren fortalecer la soberanía nacional obligando a los Estados a respetar y proteger a sus pueblos. ¿Acaso Abraham Lincoln protegía a la población del sur de los Estados Unidos durante la Guerra de Secesión? No. En caso de guerra civil, de conflicto étnico, un gobierno ya no puede proteger a la población.
El gobierno afgano no protege a los afganos que viven en las zonas controladas por los talibanes. En esos casos, la intervención externa puede verse legitimada a través de esa noción de responsabilidad de proteger. Claro está, en Afganistán la intervención ya es un hecho y no está protegiendo a nadie.
Silvia Cattori: En su discurso de adiós a la Asamblea General [6] Miguel d’Escoto Brockmann se refirió de forma elogiosa al panel que ayudó a aclarar las implicaciones del concepto de «responsabilidad de proteger». Al invitarlo a usted, así como a Noam Chomsky, a expresarse en Nueva York sobre ese concepto, ¿quería él que los Estados miembros tuviesen más conciencia de sus posibles peligros?
Jean Bricmont: Al organizar aquella mesa redonda, el deseo del señor Miguel d’Escoto Brockmann era ampliar el debate y destacar los riesgos inherentes a la responsabilidad de proteger. Para cierto número de delegaciones, el hecho de oír intervenciones críticas que abundan en el sentido de sus propias dudas puede ayudar a fortalecer sus proposiciones. El objetivo de mi intervención era decir que es muy difícil promover esa responsabilidad de proteger en medio de un clima internacional en el que no hay igualdad entre los países occidentales y el resto del mundo.
En efecto, es por eso que no existe una relación de confianza entre los países del norte y los del sur y, por lo tanto, la responsabilidad de proteger no se puede aplicar ya que los Estados afectados van a utilizar la soberanía nacional como escudo contra la injerencia, de la cual desconfían muy justificadamente. Un clima de confianza –que presupone la existencia de una igualdad entre los Estados, algo de lo cual estamos muy lejos– es lo único que pudiera hacer de la responsabilidad de proteger algo realmente aplicable.
Como ya hemos podido verlo en el caso de Sudán, los países africanos se oponen a acciones legales como las que la Corte Penal Internacional ha emprendido contra el presidente Al Bashir a partir del momento en que esas acciones parecen responder a la lógica del «doble rasero».
Esa responsabilidad de proteger corre el riesgo de incrementar las tensiones ideológicas. Ya hemos visto lo que pasó cuando Rusia, al intervenir en Georgia, invocó la responsabilidad de proteger a los ciudadanos rusos que vivían en Osetia del Sur. Esa intervención de los rusos en un país que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) está tratando de incorporar a su propia esfera de influencia fue fuertemente criticada por los medios de prensa en Occidente. Por consiguiente, la responsabilidad se interpreta de forma muy diferente en diferentes partes del mundo, lo cual crea evidentes tensiones.
Silvia Cattori: ¿Qué es lo que diferencia la «responsabilidad de proteger» del «derecho de injerencia humanitaria»?
Jean Bricmont: Viene siendo una nueva versión de la injerencia humanitaria, sólo que formulada de forma tal que sea compatible con la Carta de la ONU, o sea dejando a fin de cuentas en manos del Consejo de Seguridad de la ONU la responsabilidad de decidir si se debe intervenir o no. Algunos juristas, como Barbara Delcourt, han hecho análisis detallados que muestran que no hay mucha diferencia en el plano puramente legal en relación con la situación anterior. [7].
El derecho de injerencia humanitaria es un concepto ideológico introducido por Occidente, sin ninguna base legal. Todos los países del sur han rechazado ese concepto. La responsabilidad de proteger está formulada de forma tal que respete los principios de la ONU, o sea la necesidad de una autorización previa del Consejo de Seguridad antes de cualquier intervención militar. Pero, formulada de esa manera, ni siquiera es realmente nueva porque antes de la introducción de la responsabilidad de proteger el Consejo de Seguridad ya podía autorizar una intervención en caso de genocidio, por ejemplo.
No estoy en contra, por supuesto, de la idea de prevenir catástrofes humanitarias a través de esfuerzos diplomáticos. Pero lo que sí me parece problemático son los efectos ideológicos: se va a fortalecer más aún la idea del derecho de injerencia, aunque –en el plano legal– no sea eso lo que dice la responsabilidad de proteger. Por otro lado, como señalan Bolivia y Venezuela, no se dice nada sobre la situación intolerable en la que se ha dejado a la población de Gaza.
Resulta por demás bastante sorprendente ver que son países «cristianos» geográficamente lejanos los que se refieren a la situación catastrófica en la que se ha dejado la región de Gaza, mientras que países «hermanos» -como Egipto– casi no la mencionan.
Silvia Cattori: Si la ONU ya disponía anteriormente de herramientas institucionales para la protección de los pueblos, ¿no se trata entonces simplemente de incluir el «derecho de injerencia humanitaria» en el derecho internacional? O sea, ¿de legitimar el derecho a desatar la guerra?
Jean Bricmont: Sí y no. No, si se interpreta el texto al pie de la letra. Sí, si se piensa en los efectos ideológicos. Por otro lado, resulta significativo ver que, en la versión en idioma inglés del informe Evans-Sahnoun, se puede leer que organizaciones regionales pueden intervenir «en el marco de su competencia», obteniendo el aval del Consejo de Seguridad a posteriori (en inglés “subsequent”. Ver el punto 3-E-2 de la sinopsis). Mientras que la versión francesa [de ese mismo informe] dice que se necesita la autorización previa del Consejo de Seguridad. La cuestión es saber si la intervención tiene que obtener la autorización del Consejo de Seguridad antes o después. La diferencia es grande.
Silvia Cattori: Mientras los miembros permanentes del Consejo de Seguridad no sean capaces de ejercer sus responsabilidades en cuanto al respeto del derecho internacional, incapacidad que se ha hecho evidente en la Palestina ocupada –donde Israel viene violando impunemente las resoluciones de la ONU desde hace 61 años– no es posible imaginar por qué deberían los países débiles confiarles una nueva responsabilidad.
Jean Bricmont: Fue precisamente eso lo que yo quise recordar en mi intervención [8]. Antes de encarar una nueva misión, la ONU haría mejor en cumplir su misión primaria, que consiste en mantener la paz y garantizar el respeto del derecho internacional. Resultó además bastante surrealista oír los discursos de los delegados europeos sobre la responsabilidad de proteger. Todos repetían lo mismo.
¿Por qué no se ocupan primero de hacer lo que se supone que tienen que hacer desde hace 60 años, o sea garantizar que los Estados poderosos respeten el derecho internacional, antes de comprometerse a cumplir nuevas tareas?
Silvia Cattori: ¿Existe entonces, según el señor d’Escoto Brockmann, una urgente necesitad de informar correctamente a la gente; de movilizar a la opinión mundial sobre la poca confianza que podemos tener en esa supuesta «protección»?
Jean Bricmont: Eso no es más que el comienzo. Hay que proseguir el debate. Esa era la intención del señor d’Escoto Brockmann: retomar el debate sobre esa cuestión problemática de la protección y, sobre todo, no permitir que se cree la impresión de que se trata de una cuestión resuelta. El problema, como ya dije anteriormente, reside en los medios de prensa, que están apoyando sin reservas la posición de los occidentales y que están interpretando la responsabilidad de proteger como una legitimación de la injerencia humanitaria.
Dicho esto, no me parece que existan, en lo inmediato, grandes peligros vinculados a la responsabilidad de proteger, a no ser en el plano ideológico. La era Bush fue tan desastrosa que el Pentágono no debe estar muy interesado, por el momento, en provocar nuevos conflictos meterse en nuevas aventuras.
Silvia Cattori: Ese contubernio entre el Consejo de Seguridad, encargado de la paz, y una instancia militar que, para los pueblos de Palestina, Irak y Afganistán, representa la crueldad del ocupante, no puede inspirar otra cosa que una gran desconfianza. ¿El ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, tuvo razón entonces en denunciar [9] la realización de negociaciones secretas entre los secretarios generales de la ONU y de la OTAN, Ban Ki Moon y Jaap de Hoop Scheffer, así como la firma de una Declaración de Colaboración, el 23 de septiembre de 2008, sin que mediara consulta alguna con los Estados miembros de la ONU?
Jean Bricmont: Hubo, en efecto, un acuerdo muy discutible entre el secretario general de la ONU y el secretario general de la OTAN. Existe una declaración en la que Ban Ki Moon afirma que la ONU y la OTAN persiguen los mismos objetivos de mantenimiento de la paz. Eso es inadmisible pero no creo que esté directamente vinculado a la responsabilidad de proteger, aunque demuestra que Estados Unidos está convirtiendo a la ONU en un vasallo.
Silvia Cattori: ¿No se trata de un factor adicional que acentúa los peligros de deriva?
Jean Bricmont: Hace décadas que el derecho internacional, el derecho que surgió de la Segunda Guerra Mundial y de la descolonización, se encuentra bajo el constante ataque de la «defensa de los derechos humanos», porque ese derecho se basa en el principio de la no injerencia y del respeto de la soberanía nacional. Ese respeto representaba la aspiración fundamental de los países víctimas de las invasiones que perpetraron los regimenes fascistas, así como de los países descolonizados.
Desde los años 1980, las tragedias humanas tremendamente reales que se han producido en los países que habían obtenido recientemente su independencia han sido utilizadas por los países poderosos (y quizás aún más por nuestros intelectuales mediáticos) para abogar en pro de un derecho de injerencia, o sea [a favor] de una destrucción de los principios mismos del derecho internacional clásico. La «responsabilidad de proteger» es una especie de argucia jurídica que busca insertar ese derecho de injerencia en el derecho internacional, aún cuando los principios de ese derecho rechazan firmemente la injerencia.
Nos encontramos entonces en una situación ambigua, con dos lecturas (por lo menos) de esa responsabilidad: una, al norte, que ve en él una especie de legitimación del derecho de injerencia; otra, al sur, que exige que la aplicación de esa responsabilidad respete la Carta de la ONU. El problema es que todo eso acentúa un poco más el abismo ideológico entre el norte y el sur, refuerza todavía más –de ser posible– la autosatisfacción de Occidente y crea la ilusión de que todo anda bien al reducir la complejidad de los problemas del mundo a la acción de unos pocos dirigentes (Mugabe, Ahmadinejad, Chávez, Castro, etc.) que –según nos dicen– no quieren otra cosa que «mantenerse en el poder», «violar los derechos humanos» o «cometer un genocidio». Lo que el mundo necesita ante todo es paz, desarme y distensión. Y para eso, hay que empezar por deshacerse de las simplezas del pensamiento occidental.
Silvia Cattori: Muchas gracias.
Silvia Cattori
Periodista suiza independiente cuya lengua materna es el italiano. Los años que vivió en el extranjero, específicamente en el sudeste de Asia y en la región del Océano Índico, en estrecho contacto con los medios diplomáticos y de las agencias de las Naciones Unidas, le han dado una importante comprensión del mundo, de sus mecanismos de poder y sus injusticias. En 2002, fue testigo de la operación «Escudo protector», desatada en Cisjordania por el ejército israelí. Silvia Cattori se esfuerza desde entonces por llamar la atención del mundo hacia los sufrimientos del pueblo palestino bajo la ocupación israelí. Autora de Asie du Sud-Est, l’enjeu thaïlandais (ediciones L’Harmattan, 1979).Los artículos de esta autora o autor Enviar un mensaje
[1] El presidente de la Asamblea General de la ONU, Miguel d’Escoto Brockmann, invitó a Jean Bricmont a expresarse en el marco del «diálogo interactivo informal» organizado el 23 de julio de 2009 en Nueva York. Ver «Un monde plus juste et la ”responsabilité de protéger”», por Jean Bricmont, legrandsoir.info, 30 de julio de 2009. Ver también, como información sobre una crítica rigurosa de ciertas interpretaciones occidentales sobre la responsabilidad de proteger y el papel de la Corte Penal Internacional, «The Responsibility to Protect, the International Criminal Court, and Foreign Policy in Focus: Subverting the UN Charter in the Name of Human Rights», por Edward S. Herman y David Peterson, Monthly Review, 24 de agosto de 2009.
[2] Jean Bricmont es profesor de física teórica en la Universidad de Lobaina (Bélgica). Autor de Impérialisme humanitaire. Droits de l’homme, droit d’ingérence, droit du plus fort? (Ediciones Aden, 2005; nueva edición, 2009).
[3] Gareth Evans, ministro australiano de Relaciones Exteriores de 1988 a 1996, fue el vicepresidente de la Comisión Internacional independiente sobre la intervención y la soberanía de los Estados (creada por el gobierno canadiense) que redactó en diciembre de 2001 el informe titulado La responsabilité de protéger. Posteriormente, desde enero del año 2000 hasta hace poco, presidió el International Crisis Group (ICG), tanque pensante creado por el magnate George Soros.
[4] Mohamed Sahnoun es un diplomático argelino que fue enviado especial de la ONU para la región africana de los Grandes Lagos.
[5] El Documento Final de la Cumbre estipula que «cuando se hace evidente que un Estado no garantiza la protección de su población ante los crímenes previstos, la comunidad internacional estará dispuesta a implementar, en un plazo conveniente, una acción colectiva que se decidirá a través del Consejo de Seguridad, con arreglo a la Carta de la ONU».
[6] «Statement To the Final Session of the 63rd Session of the General Assembly», por Miguel d’Escoto Brockmann, Voltaire Network, 14 de septiembre de 2009.
[7] Barbara Delcourt, «La responsabilité de protéger et l’interdiction du recours à la force: Entre normativité et opportunité», in Actes du Colloque de la société française pour le droit international, (junio de 2007-Paris X Nanterre), París, Pedone, 2008, pp.305-312.
[8] Ver nota 1.
[9] Ver: «Ban Ki-Moon: Trouble compromission avec l’Otan», por Roland Marounek, Comité de Vigilancia sobre la OTAN, diciembre de 2008.] Ver también: «L’accord secret entre l’ONU et l’OTAN ne répond pas aux objectifs de la communauté internationale», por Karl Muller, Réseau Voltaire, 1º de diciembre de 2008.
jueves, 6 de agosto de 2009
¿Es legal el boicot contra los productos israelíes?

Entrevista con Jean-Claude Willem, ex-alcalde del pueblo francés de Seclin
06-08-2009
Silvia Cattori
Red voltaire
Jean-Claude Willem, de 75 años, cuenta en esta entrevista como, siendo alcalde (PCF) de Seclin, un pueblo francés de 12.000 habitantes, se vio envuelto en una tormenta jurídica de 7 años y fue condenado a pagar una multa de 1.000 euros por haber expresado su intención de eliminar de los comedores de la escuela comunal los jugos de fruta provenientes de las colonias israelíes ilegalemente implantadas en Palestina.
Finalmente, la Corte Europea de Derechos Humanos de Estrasburgo (CEDH) acaba de rechazar la acción jurídica que había emprendido Jean-Claude Willem.
Aunque reconoció como legítima la intención de Jean-Claude Willem de luchar contra el apartheid, la justicia francesa consideró por su parte que la acción de boicot contra cualquier producto del apartheid israelí representaba una forma de discriminación económica contra los productores israelíes. Así que la justicia francesa condenó a Jean-Claude Willem, al mismo tiempo como ciudadano que estaba llamando a ejercer una forma de discriminación basada en la nacionalidad y como autoridad local electa que estaba violando la neutralidad en el ejercicio de su función.
En cuanto a la Corte Europea, ésta última acusó además a Willem de querer tomarse la justicia por su mano al asumir, en lugar de las autoridades gubernamentales, la responsabilidad de establecer un boicot.
En momentos en que los partidarios del apartheid ejercen todo tipo de presiones para lograr que la ley francesa considere el antisionismo como antisemitismo, la Corte Europea acaba de publicar un veredicto traído por los pelos que presenta el antisionismo como una forma odio a los israelíes.
A pesar de lo anterior, la Corte reconoció la supremacia de la libertad de expresión sobre la prohibición del boicot. La Corte indicó también que el llamado al boicot contra los productos del apartheid es legal cuando se produce en el marco de una «discusión libre sobre un tema de interés general».
Silvia Cattori: ¿Pudiera usted resumir brevemente lo sucedido desde el día que usted anunció, durante una reunión del consejo municipal de la comuna de Seclin, su intención de boicotear los productos israelíes provenientes de las colonias judías que explotan tierras pertenecientes al pueblo palestino?
Jean-Claude Willem: Todo comenzó en octubre de 2002. Yo era, en aquel entonces, alcalde de Seclin. Una noche tuve una reacción de cólera cuando vi en la televisión como las tropas israelíes intervenían en Nablus ejerciendo la violencia, tanto sobre los habitantes como sobre sus casas. Aquella misma noche teníamos una reunión del Consejo Municipal. Teníamos que discutir una serie de medidas vinculadas a la crisis de las vacas locas en Gran Bretaña. Al término de la discusión, en la que habíamos decidido mantener el rechazo gubernamental a la entrada de carne inglesa en Francia, en el marco de esa medida de boicot, yo agregué, como reacción a los actos israelíes de violencia contra el pueblo palestino, que yo había decidido que la cocina municipal de Seclin dejara de comprar productos provenientes de Israel, específicamente los jugos de frutas, que sabíamos que venían de las colonias implantadas en tierras palestinas. El boicot era una forma de protesta contra los actos de violencia, protesta a la que ya habíamos recurrido anteriormente, en otras circunstancias.
Como consecuencia hubo muchas reacciones positivas o negativas en el sitio de la alcaldía. Después de recibir un aviso de la asociación «Action Culturelle Israélite du Nord» [1], el fiscal decidió emprender una acción legal contra mí.
En marzo de 2003 tuve que comparecer ante el tribunal correccional que, al cabo de 8 días, me declaró inocente señalando que yo no había cometido ningún delito al expresar la intención de emprender un boicot, que eso formaba parte de mi libertad de expresión. En pocas horas, después de ese veredicto, el ministro de Justicia, Dominique Prevén, le ordenó a la Fiscalía que apelara. En junio de 2003 comparecí ante el Tribunal de Apelación, que me condenó en septiembre de 2003 a pagar una multa de 1 000 euros. En septiembre de 2004, la Cámara Criminal del Tribunal de Casación rechazó mi apelación [2]. Llevé entonces el caso a la Corte Europea por violación de la libertad de expresión y ésta última rechazó mi demanda el 16 de julio de 2009.
Silvia Cattori: ¿Le sorprendió el veredicto de la CEDH? [3]
Jean-Claude Willem: No, porque no me había hecho ilusiones al respecto. Usted sabe, la Unión Europea es cómplice de Israel. Incluso después de la agresión israelí contra Gaza (en diciembre de 2008 y enero de 2009), la posición de la Unión Europea sigue siendo la misma, la UE nunca ha condenado a Israel. Todo hacía pensar que la Corte Europea no iba a contradecir a los 27 países de la Unión Europea [4]. De los 7 jueces, sólo me apoyó el juez checo Karen Jungwiert. Este juez estimó que las declaraciones utilizadas para incriminarme reflejaban la expresión de una «opinión o de una posición política de un [responsable local] electo sobre una cuestión de actualidad internacional».
Silvia Cattori: La Corte europea no lo condenó a usted como ciudadano sino como [responsable] local electo cuya función lo obliga a «mantener cierta neutralidad». ¿Es así?
Jean-Claude Willem: Yo fui enviado a los tribunales como alcalde, y también como ciudadano. En la argumentación presentada a la Corte Europea como respuesta a mi demanda, el gobierno francés afirmó que mi libertad de expresión como ciudadano y mi libertad de expresión complementaria como [responsable] electo no se había visto disminuida. La Corte Europea retomó esos mismos argumentos para rechazar mi demanda, y me condenó al mismo tiempo como [responsable local] electo y como ciudadano.
Silvia Cattori: ¿Entonces, no se trata solamente de prohibir la práctica del boicot en el marco de una colectividad pública sino de un juicio que prohíbe, de forma general, el llamado al boicot contra productos israelíes?
Jean-Claude Willem: Eso es lo chocante en la decisión de la Corte Europea. Es realmente escandaloso que ese órgano se pronuncie contra la libertad de expresión, no sólo de un ciudadano de la Unión Europea sino de un [responsable local] electo por el pueblo de un país miembro de la Unión Europea.
Quiero recalcar que, en lo que me concierne, no he hecho nada que esté en contradicción ni con la ley francesa ni con la ley de la Unión Europea ya que la misma Unión Europea se opone a la importación de frutas, de legumbres, de materiales provenientes de las colonias [5]. Si la Unión Europea respetara sus propias decisiones, tendría que suspender inmediatamente el comercio con Israel. Pero nadie lo hace.
Es importante recordar aquí que, cuando este caso fue llevado a los tribunales, yo no había hecho más que expresar la intención de boicotear productos provenientes de las colonias ilegales que violan el derecho internacional, o sea [boicotear] cultivos que los colonos israelíes obtienen de las tierras palestinas.
Silvia Cattori: ¿En su opinión, ese veredicto de la Corte Europea es entonces un veredicto político?
Jean-Claude Willem: Sí, es una condena política porque no apunta solamente contra mi persona sino contra todo el que se decida a anunciar su intención de boicotear a Israel. Es la confirmación de una violación de la libertad de expresión y de la libertad en general.
Se trata de un juicio político porque no soy yo el único que está en la mirilla. Yo soy el pretexto para esta sentencia, pero detrás de todo eso se les está diciendo a todos los franceses y, por ende, a todos los ciudadanos de la Unión Europea que si quieren condenar a Israel por sus violaciones, van a tener problemas.
Silvia Cattori: ¡Es el mundo al revés! ¡Se castiga al ciudadano que no acepta la impunidad en la que se mantiene el Estado colonial de Israel! ¿Le resulta a usted chocante que ningún medio de prensa europeo haya comentado ese sorprendente veredicto?
Jean-Claude Willem: Claro que sí. Pero, sabe usted, esto no se mencionó ni siquiera en el diario comunista L’Humanité, siendo yo miembro del Partido Comunista. ¡Desde 2002, L’Humanité no hablado nunca de este caso! ¡Incluso yo escribí [a L’Humanité] expresándole mi asombro!
Silvia Cattori: El argumento de los tribunales franceses, avalado por la Corte Europea,es que un [responsable local] electo no puede reemplazar a las autoridades gubernamentales para declarar un boicot contra un Estado. ¿Puede servir ese punto de vista como justificación al veredicto de la Corte que afirma que la libertad de expresión de usted no fue violada?
Jean-Claude Willem: No, no lo justifica. Primeramente, es cierto que mediante mi llamado al boicot yo estaba implicando a la colectividad. Pero no hubo desaprobación por parte de los habitantes de Seclin. Por el contrario, la mayoría me dio su aprobación.
En segundo lugar, un alcalde es una figura política. En una ciudad industrial como Seclin, el alcalde ocupa un lugar político importante. Yo era también vicepresidente de la comunidad urbana de Lille. Es por eso que yo estaba llamado a tomar posiciones políticas.
Otros también lo hicieron. Tomaron conmigo decisiones que quizás no estén en conformidad con la ley tal y como se la concibe ahora. Poco antes de este asunto del boicot, yo había tenido que comparecer ante el tribunal correccional con otros cuatro alcaldes de la región Nord Pas-de-Calais porque nos negábamos a convocar a las empresas a que nos hicieran ofertas para la organización de las vacaciones de los niños. Nosotros estimábamos que no era posible organizar las vacaciones infantiles con el mismo método que se utiliza para determinar qué empresa va a realizar un trabajo de construcción, y que en ese caso no debíamos llamar a las empresas a presentarnos ofertas. Y fuimos declarados inocentes. Ese ejemplo demuestra que no hay que plegarse enteramente a la ley cuando el buen sentido y la justicia están de nuestro lado.
Silvia Cattori: El veredicto de la Corte Europea ayuda a proteger a Israel de algo que constituye el mayor temor de ese país: un boicot que siga el ejemplo del que se aplicó a Sudáfrica en otra época. ¡Usted actuó honorablemente cuando llamó al boicot contra un Estado que se cree por encima de las leyes –lo que sucede, desgraciadamente, con la complicidad de nuestras democracias! Hay que plantearse la siguiente interrogante: ¿No subestimó usted la fuerza aplastante del adversario?
Jean-Claude Willem: No lo creo. En primer lugar, porque no me considero derrotado. Mi posición recogió un amplio apoyo, no sólo en Francia [6], sino a través del mundo. Y recibí mucho apoyo en el momento de mi primera condena en la corte de apelación [7]. De todas partes me están llegando numerosos mensajes de gente que se moviliza a favor de la justicia en Palestina. Es posible que mi posición de alcalde, en aquel momento, haya contribuido a hacer que las reacciones fueran tan numerosas.
Por otra parte, yo siempre repito que esta posición de la Corte Europea no me hará abandonar la lucha que he emprendido. Tengo cada vez más gente que me rodea y que está dispuesta a proseguirla esa lucha.
Silvia Cattori: ¿El objetivo de los proisraelíes que lo llevaron a usted ante los tribunales no era quizás lanzar una advertencia a cualquier colectividad local que pudiera sentir la tentación de seguir su ejemplo? ¿Y hacerle pagar caro a usted mismo esta intención de boicot que usted había expresado?
Jean-Claude Willem: Por supuesto. Hace 14 años que yo soy Caballero del Honor Académico. Se trata de una condecoración que se otorga a las personas que se destacan por su actividad con la infancia y en el sector de la educación. Normalmente, ya tendrían que haberme promovido a la categoría de Oficial. Cuando un inspector de la Academia propuso que me promovieran a esa categoría, el ministerio se negó a hacerlo porque me habían condenado por este asunto del boicot. Peor aún, normalmente al cabo de 30 años de actividad como autoridad local electa uno tiene derecho a una medalla de honor que conceden las autoridades departamentales y regionales. En el pasado mes de abril, el prefecto se negó a concederme esa medalla argumentando que yo tenía antecedentes penales. Esto no tiene para cuando acabar.
Ese veredicto afirma que, debido a ese gesto de boicot, yo estaba perjudicando –como alcalde– la actividad comercial de los agricultores israelíes. El elemento principal que justificaba mi posición hacia Israel era que los frutos y legumbres provienen de las colonias ilegalmente implantadas en las tierras de los palestinos y que, conforme a la ley de la Unión Europea, [esos productos] están prohibidos en los Estados [miembros] de la UE.
Lo queda claramente demostrado es que todo esto se hace para evitar que se toque el fondo del problema: la cuestión política. Por eso se enfatiza en la defensa de la actividad comercial de Israel.
Silvia Cattori: ¿Tenía ese prefecto una posición previa a favor de Israel?
Jean-Claude Willem: Sí. Ese prefecto es conocido como amigo de Nicolas Sarkozy. Cuando el actual alcalde de Seclin anunció que no podía entregarme la medalla por la oposición del prefecto, yo fui ovacionado por todo el personal presente –300 trabajadores de los servicios de la alcaldía. Eso vale más que la medalla que me negó el prefecto.
Silvia Cattori: Es indudable que ese veredicto no podrá evitar que la gente que está en desacuerdo con los crímenes del Estado israelí siga implicándose individualmente en acciones de boicot. Pero, ¿no es posible que evite que las autoridades locales electas, que no han querido implicarse hasta ahora, respondan eficazmente a la campaña «Boicot, Retiro de Inversiones, Sanciones» convocada por la sociedad civil palestina desde el año 2004 [8]?
Jean-Claude Willem: Yo creo que soy el primer [responsable local] electo que ha sido condenado. Pero hay mucha gente que practica el boicot, gente que cuando compra un producto mira de dónde viene y no lo compra si viene de Israel.
Silvia Cattori: Mediante este valeroso gesto, usted ha puesto a las autoridades de la Unión Europea ante sus propias responsabilidades. Teniendo en cuenta el veredicto de la Corte Europea, ¿no exhortaría usted a las autoridades electas locales a presentar a sus consejos municipales mociones que comprometan a la ciudadanía a practicar el boicot y a intervenir en nombre de esa libertad de expresión que usted quiso ejercer?
Jean-Claude Willem: En este momento son más bien las asociaciones implicadas en la lucha por la paz y la justicia en el Medio Oriente las que pudieran hacer eso. Yo no dispongo ya de esa posibilidad.
Existen Consejos Municipales que han tomado claramente posición en cuanto a la injusticia contra los palestinos, que han exigido que la Unión Europea aplique a Israel las sanciones previstas por la ley. Hay responsables de las autoridades locales electas que viajan periódicamente a Palestina para expresar su apoyo a los palestinos.
Como ya le dije anteriormente, a veces hay que saber no respetar la ley cuando ésta contradice nuestra moral, cuando se opone a nuestros ideales de justicia y de fraternidad.
Y sobre todo, cuando no queda espacio para el optimismo. Las cosas no han hecho más que empeorar desde la llegada de Sarkozy. Francia no marcha por el camino correcto.
Enlace original: http://www.voltairenet.org/article161496.html