Leon Espinoza
Latinoamérica 21
El manejo del terremoto da asco. La concertación, derrotada, inepta, cobarde, saca a luz su naturaleza de fuerza subordinada al empresariado y milicaje. Parece Golpe de Estado. La televisión hace la apología de la “manu militari”. La portada del diario La Cuarta del día miércoles es asquerosa, inmoral, fascista con todas sus letras. En una foto aparecen varios milicos reduciendo en el suelo, en la vereda de una calle de Concepción, a "supuestos saqueadores".
A los muchachos los tienen en el suelo apuntándolos, casi apuñalándolos con el cañón de los fusiles en la espalda. Idem a las fotos del Golpe del 73. Pero la guinda de la torta es el titular con que la ilustran esta foto: "SE ACABÓ EL WEBEO SIÑURES". Tal cual. Las resonancias de la frase esa, los paralelismos y los subtextos que deslizan. Todo Chile sabe que quien decía "siñures" es el dictador Pinochet.
Otra vez son los "salvadores de la patria", los que garantizan la paz y tranquilidad extirpando a los vándalos- subversivos....y no es que la prensa y la Cuarta no tomen en cuenta la supuesta memoria histórica del país. Es muestra de que la lucha por la memoria la vuelven a ganar ellos. Que están orgullositos de su pasado, de sus "logros" y de su manera de construir país. Ellos vuelven a "poner orden".
¿Dónde está la supuesta conciencia nacional de los derechos humanos, de la fuerza de la ciudadanía, de la sociedad civil, construida por el Estado "democrático"? Nada. La Concertación se alió con los empresarios, se corrompieron administrando sistema y burocracia, destruyeron las organizaciones sociales, nunca apostaron a fortalecerlas y ahora golpean las puertas de los cuarteles.... Otra vez, y con la algarabía prepotente de la derecha que no nunca se cansa de pedir sangre.
Como muestra un ejemplo. Inmediatamente después del terremoto se declaró un incendio en Colina, al norte de Santiago, en una fábrica con elementos químicos, lo que hacía muy difícil apagar las llamas y al mismo tiempo generó una peligrosa nube tóxica que afectaba a la gente de la zona norte. Los bomberos NO PODIAN ENTRAR AL RECINTO para apagar el fuego porque no tenían permiso de los dueños. El gobernador les pide autorización y dicen que no. Que solo el lunes pueden hacerlo luego de que la aseguradora haga la evaluación...todo para poder cobrar el seguro!! El gobernador impotente....una mierda. El Estado, en este caso vale hongo. Pero si vale para sacar su "razón última" (FFAA) para proteger los hipermercados.
Con cinismo e hipocresía la prensa, la TV, los políticos de derecha y concertados se preguntan ¿de donde salieron estos lumpen que asolan mercados y viviendas?
Los mismos que han construido la economía más desigual, los que se solazan de haber constituido las formas de exclusión social más refinadas y efectivas (por lo poco explosivas) del continente, donde a cada ciudadano-consumidor se le entrega un cuchillo y una bolsita para sobrevivir como pueda en la selva mercantil, y se extrañan que ahora se les revienten en la cara los bolsones de miseria que ellos mismos crean y que mantienen domesticados a punta de clientelismo mediocre, de trabajos y sueldos de mierda que permiten acceder a un consumo precario pero "reconfortante".
Todos los días te dicen que hay que salvarse solo y como se pueda. Y ahora, es eso lo que la gente está aplicando: salvarse solo y como se pueda.
Desnudo el Estado, paralizadas las instituciones, desesperada la gente y ante las primeras señales de lo que parecía una inorgánica guerra de clases, la muy democrática clase política chilena clama por los milicos.
Y la derecha se soba las manos y afila los corvos y ya piden sangre a gritos. El martes , en la portada de la Segunda, diario capitalino, mostraban a la clase media alta de Concepción como se armaba para enfrentar a los saquedores. Las fotos los retrataban con pistolas y escopetas listos para la guerra.
Ahora mismo, Bachelet les asegura tranquilidad a los dirigentes de la CPC!! (la Confederación de la Producción y del comercio) a la Organización de los Dueños de Chile y les garantiza que no habrán más saqueos!!!!
La alcaldesa de Concepción, la fascista y popular Van Risselberger -con histeria histórica- dice que no habrá ayuda para las poblaciones que participaron de los saqueos.... tal cual.
Todo un manejo asqueroso. Nadie dice que en el supermercado "Líder" de Conce, cuando empezó la recuperación de alimentos, los que mejor actuaron fueron un par de carabineros que viendo la necesidad y la magnitud de la masa hambrienta, organizaron a la gente para que, haciendo una fila de mujeres, entraran a las bodegas y sacaran los alimentos y productos de primera necesidad. Todo bien hasta que después llegó el llamado de los dueños. Arriban las Fuerzas Especiales a reprimir y empieza el caos. Los ejemplos de la condición lacaya del gobierno frente a los empresarios son interminables.
Así termina la concertación, arrodillada al empresariado, golpeando cuarteles, derrotada, con miles de milicos en las calles, desprestigiada en el pueblo y permitiendo que la derecha más fascista vuelva con todo. Incluso dándose el lujo de rescatar y reparar la memoria de su sirviente favorito. El gobierno de Piñera dice que va a reconstruir Chile: lo primero que están reconstruyendo, sin ninguna vergüenza, es la imagen de Pin8.
Al mismo tiempo, miles buscan a sus familiares en medio de la desolación de millones que perdieron todo. Por las radios la gente trata de ubicar a sus parientes diciendo "Soy Juanita Perez, busco a mi hijo Luis Gonzalez que desapareció en el puerto de ..." . Se habla, nuevamente de desaparecidos con todas las resonancias históricas que trae esto. Pero este pueblo tiene fuerza. Y a pesar de todo aquí, seguimos tratando...
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=101660&titular=terremoto-en-chile-y-la-concertación-de-rodillas-
martes, 9 de marzo de 2010
Terremoto en Chile y la Concertación de rodillas
La viga socialista chilena
Naomi Klein
www.naomiklein.org
Desde que la desregulación causo un colapso económico de ámbito mundial en septiembre del 2008 y todo el mundo se convirtió de nuevo al keynesianismo, no ha sido sencillo ser un seguidor fanático del economista Milton Friedman. Está tan ampliamente desprestigiada la marca de los fundamentalistas del libre mercado que sus seguidores han desarrollado una creciente desesperación por reclamar victorias ideológicas aunque sean nulamente convincentes.
Tenemos un ejemplo particularmente desagradable a mano. Sólo dos días después de que Chile fuera golpeado por un devastador terremoto, el columnista del Wall Street Journal Bret Stephens informaba a sus lectores de que “seguramente el espíritu...” de Milton Friedman” ... planeaba de manera protectora sobre Chile” porque,” gracias en gran parte a él, el país ha resistido una tragedia que en otro lugar habría sido un apocalipsis... No es por casualidad que los chilenos vivieran en casas de ladrillo –y los haitianos en casas de paja- cuando el lobo llegó y trató de derrumbarlas”.
Según Stephens, las radicales políticas de libre mercado prescritas al dictador Augusto Pinochet por Milton Friedman y sus tristemente célebres “Chicago Boys” son la razón de que Chile sea una próspera nación con “una de las más estrictas normativas de construcción del mundo.”
Hay un problema bastante grande con esta teoría. La normativa de construcción antiseísmos, redactada para resistir terremotos, se promulgó en 1972. Ese año es de un significado enorme porque fue un año antes de que Pinochet alcanzara el poder con un sangriento golpe apoyado por Estados Unidos. Esto significa que la persona que merece el elogio por la ley no es Friedman, o Pinochet, sino Salvador Allende, presidente socialista democráticamente elegido de Chile. (En verdad muchos chilenos merecen el elogio pues las leyes fueron la respuesta a una larga historia de terremotos, y la primera ley fue promulgada en 1930).
Parece significativo, por otra parte, que la ley se pusiera en marcha en mitad de un paralizante embargo económico (“haced gritar de dolor a la economía” famoso gruñido de Richard Nixon después de que Allende ganara las elecciones de 1970). La normativa se instauró al día después en los noventa, bastante después de que Pinochet y los Chicago Boys estuvieran, finalmente, fuera del poder y la democracia fuera restaurada. Una pequeña cuestión: como señala Paul Bruman, Friedman era ambivalente acerca de las normativas de construcción viéndolas como otro atentado contra la libertad capitalista.
En cuanto al argumento de que las políticas de Friedman son la razón de que los chilenos vivan en “casas de piedra” en vez de “paja” está claro que Stephens no sabe nada del Chile pre-golpe. El Chile de los sesenta tenía los mejores sistemas educativo y sanitario del continente a la vez que un dinámico sector industrial y una clase media en rápida expansión. Los chilenos creían en su sistema por lo cual eligieron a Allende para llevar el proyecto aun más lejos.
Después del golpe y la muerte de Allende, Pinochet y sus Chicago Boys hicieron todo lo posible para desmantelar el sector publico de Chile, subastando empresas del Estado y desmembrando las regulaciones financieras y comerciales. Se creó enorme riqueza durante este periodo, pero a un costo terrible: en los primeros ochenta las políticas, prescritas por Friedman, de Pinochet habían causado una rápida desindustrialización, una multiplicación del desempleo por diez y el surgimiento explosivo de inestables y visibles zonas de infraviendas. Llevaron también a una crisis de corrupción y a una deuda tan fuerte que, en 1982, Pinochet se vio forzado a cesar a sus consejeros clave entre los Chicago Boys y a nacionalizar varias de las grandes instituciones financieras desreguladas (¿Suena familiar?)
Afortunadamente, los Chicago Boys no se las apañaron para deshacer todo lo que Allende consiguió. La compañía nacional de cobre, Cudelco, siguió en manos del Estado, extrayendo riqueza para las arcas públicas e impidiendo a los Chicago Boys hacer explotar del todo a la economía chilena. Tampoco llegaron a desmantelar la dura normativa de construcción de Allende, una pasada por alto ideológica de la que todos deberíamos estar agradecidos.
Fuente: www.naomiklein.org/articles/2010/03/chiles-socialist-rebar
lunes, 25 de enero de 2010
Se desvanece pluralismo de medios: Afianza monopolios informativos la victoria derechista en Chile

25 de enero de 2010
Hernán Uribe
(especial para ARGENPRESS.info)
El triunfo del derechista Sebastián Piñera en los comicios presidenciales de Chile del 17 de enero liquida la posibilidad de una democratización de los órganos de comunicación que había planteado en su plataforma Eduardo Frei Ruiz-Tagle (EFR) candidato perdedor sostenido por la centrista Concertación por la Democracia que ha gobernado el país desde 1990 año en que terminó la dictadura de Augusto Pinochet.
En un documento emitido por el comando de EFR el 12 de diciembre pasado se dijo que el Estado debería propiciar “El establecimiento de medios de comunicación sin fines de lucro que permitan que la totalidad de los sectores políticos del país dispongan de órganos de comunicación. También se debe crear, a partir de Televisión Nacional de Chile (TVN), estatal) un instrumento de libre acceso con contenidos culturales y artísticos que otorgue espacio a todas las formas de pensar”.
Tales posibilidades, que se están materializando en los países del ALBA son inexistentes en Chile donde en el campo de la prensa rige el dominio de una suerte de dúopolio. Lo forman: la empresa “El Mercurio” que edita una veintena de cotidianos, tres de ellos en la capital encabezados por el matutino del mismo nombre que fue artífice del golpe de Estado en contra del presidente Salvador Allende. El otro es Corporación de Prensa (COPESA) que posee tres periódicos encabezados por “La Tercera”.
Los medios de esas empresas acaparan el 80% de la lectura de diarios y son “premiados” con millones de dólares que reciben de la publicidad estatal. Al revés, los medios que con riesgos, se editaron por los opositores en los años finales de la tiranía, han desaparecido sin haber recibido un centavo de ayuda del Estado. En esa nómina figuran las revistas Análisis, APSI, La Bicicleta, Rocinante y otras y además los diarios Fortín Mapocho, La Ëpoca y Siete Días. La revista “Punto Final”, independiente de izquierda, ha iniciado querellas ante diversos tribunales bajo el argumento de que los dineros del Estado deben ser distribuidos equitativamente pues siempre se le ha negado acceso a la publicidad que realizan los organismos gubernamentales. PF fue clausurada por la dictadura y es una de las poquísimas publicaciones que ha podido reaparecer.
Con lo expuesto es fácil deducir que la política sobre la comunicación de la Concertación ha sido un desastre mayúsculo durante una veintena de años. Su adhesión en esta área a la ideología neoliberal que Pinochet había impuesto a sangre y fuego, la llevó a privatizar una radioemisora estatal (Radio Nacional) e incluso a eliminar la Oficina de Información y Radio (OIR), aparato gubernamental que existía desde los años cincuenta. Se explica así la propuesta de Frei quien cuando ejerció la presidencia en los años noventa, tampoco hizo nada al respecto. El único vocero gubernamental en las dos últimas décadas ha sido el matutino “La Nación”, acerca del cual Piñera dijo durante la campaña electoral que lo eliminaría apenas asuma el poder,
La inercia o quizás mejor llamada complicidad de la Concertación con la prensa comercial conservadora ha impedido- lo dijo el Colegio de Periodistas- el pluralismo informativo y con ello se ha cercenado la real libertad de expresión que fuera inexistente en los 17 años de tiranía castrense. Ambas situaciones contrastan con la auténtica democracia informativa que imperó durante los tres años de la presidencia ejercida por Salvador Allende.
En esa etapa existían los medios comerciales antes mencionados y no es un secreto que fueron financiados por la Central Intellegence Agency (CIA) para fomentar el golpe de estado pues así lo reconoció un informe del Senado estadounidense. Sin embargo, en ese período hubo también cinco cotidianos que respaldaban al Gobierno, como asimismo una cuarentena de radioemisoras, entre ellas varias que pertenecían a los partidos políticos de la Unidad Popular y de otras tendencias, por ejemplo, la Democracia Cristiana y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Todos esos órganos de comunicación fueron eliminados-y robados-por la dictadura.
La victoria electoral de Piñera se debe al Partido Nacional (PN) y la Unión Demócrata Independiente (UDI), colectividades ambas que emergieron en plena tiranía con el propósito, en esa etapa, de convertir a Pinochet en un presidente civil…Respaldaron entonces una suerte de Constitución elitista y reaccionaria que en alta medida está vigente y a tal grado que en Chile no puede llamarse auténticamente un país en democracia.
A modo de comprobación, mencionaré algunos rubros. Acerca de la libertad de informar, apunta: “La ley en ningún caso podrá establecer monopolio estatal sobre los medios de comunicación social”. ¿Significa ello que los privados sí pueden hacerlo? El artículo 5* “garantiza el pluralismo político”, pero la ley del caso establece un sistema binominal que favorece a poderosas coaliciones y excluye a las minorías en la elección al Parlamento y otras. Dos más de antología: los dirigentes sindicales no pueden ser directivos en partidos políticos y están impedidos de ser electos como diputados o senadores. Idem: se establece el derecho a huelga pero al mismo tiempo se autoriza contratar rompehuelgas…
El nuevo presidente encuentra en esa Constitución un terreno abonado para aplicar su ideología. Tres semanas antes de los comicios el periodista Héctor Vera y el sociólogo Daniel Castro advertían en el diario “La Nación” sobre un eventual triunfo de Piñera: “Se produciría una verdadera situación de despotismo legal. A los poderes que tiene la derecha de control económico y de los medios de comunicación, se le agregaría el control del Poder Ejecutivo”. (*). Y ello ocurrió agregamos nosotros.
*) Entre el despotismo legal y la Democracia progresista. La Nación, 27/12/09 21/1/10
Hernán Uribe es periodista y escritor chileno.
sábado, 23 de enero de 2010
Mapuche en Chile. Un pueblo que se niega a desaparecer.
22 enero 2010
En la actualidad Chile se muestra y es visto ante los ojos de la comunidad internacional como ejemplo de modernidad y desarrollo. Sin embargo, es un país con grandes desigualdades sociales provocadas por el actual sistema económico neoliberal y que los actuales gobiernos de la concertación lo han promovido con consecuencias nefastas para la población y especialmente de los pueblos originarios.
Durante los últimos años, la situación del pueblo Mapuche se ha visto empeorada y que se evidencia en el atropello y vulneración de sus derechos. Un ejemplo de ello, es la persecución de líderes y lideresas a los cuales se aplican leyes antiterroristas heredadas de la dictadura militar de Pinochet y que ha sido denunciada a diversos organismos internacionales de derechos humanos y que el gobierno se ha negado a responder.
— - Entrevista a Manuel Cafiu, vocero de los Mapuche de ciudad: "Ahora estamos de pie"
Las demandas por reconocimiento del pueblo Mapuche emergen a partir de la década de los años noventa con la llegada de la democracia. En el año 1993, el estado chileno promulgó la ley Indígena 19.253 la cual no respondió a las expectativas de los pueblos originarios y que llevó a fuertes movilizaciones en el año 1997 en contra de las grandes empresas forestales y por la recuperación de territorios.
A través de la historia, el pueblo Mapuche le ha tocado vivir diversas situaciones y cambios que se iniciaron a partir de la llegada de los españoles a sus territorios en 1541 y luego con la invasión del ejército Chileno en 1881. Los cambios e impactos más notorios han sido en el plano económico y social. Uno de ellos fue la pérdida de gran parte de su territorio. Se calcula que el pueblo Mapuche perdió alrededor de 30 millones de hectáreas en un período de 300 años (Bengoa, 2000).
Posteriormente, con la invasión del ejército chileno, el territorio Mapuche se ve reducido a 500 mil hectáreas aproximadamente. El proceso asociado a esta reducción territorial, es la pérdida de la soberanía territorial, configurándose un nuevo ordenamiento administrativo, sobre los parámetros definidos por naciente estado chileno.
Esta segunda conquista ha facilitado un proceso económico y político, que ha provocado un gran deterioro del medioambiente debido a su sobreexplotación y la apropiación de recursos naturales que se encuentran al interior de los territorios. Asimismo, se produjo un cambio en la base de producción económica de la población Mapuche, pasando desde la ganadería intensiva a la actividad agrícola minifundista, transformando a una población ganadera en campesina, respecto de la cual no poseía una tradición cultural, ni técnica ni económica.
Pese a lo anterior, su permanente lucha le ha permitido conservar su propia cultura e identidad a través del tiempo. En la actualidad, la población indígena en Chile es el 4,6 por ciento de la población chilena total. Sobre la base de esas cifras, el total nacional de Mapuche es de 604 mil 349 personas, lo que significa el 87,3 por ciento de la población total indígena nacional (INE, Censo 2002). Un alto porcentaje de la población Mapuche se concentra en la Novena y Décima regiones del sur de Chile y en la Región Metropolitana.
En el ámbito de los derechos políticos, la lucha llevada a cabo por las diversas organizaciones del pueblo Mapuche ha generado una fuerte presión hacia el Estado y la sociedad chilena para el reconocimiento de derechos colectivos a sus territorios, a los recursos naturales, al derecho a participar de las decisiones políticas. Es sólo en Septiembre del año 2008 cuando el estado Chileno ratificó el Convenio 169 de la OIT, aunque desde las organizaciones de pueblos originarios existe aún desconfianza para su efectiva aplicación.
Hoy en día existe un conflicto latente, derivado de procesos de recuperación de sus tierras ancestrales en diversas partes del territorio Mapuche. Este proceso ha tensionado las relaciones pueblo Mapuche-estado chileno, debido a la aplicación de legislaciones como la Ley antiterrorista. Junto a este proceso de recuperación de tierras, en los últimos años se ha producido nuevas reivindicaciones en el plano político, como es el apelar al derecho de todo pueblo a la autodeterminación, y que se encuentra ligada a demandas categorizadas como “nacionalitarias”. Esta última demanda ha producido un cambio en la manera de ver el conflicto con el estado chileno, el cual se basa más en reivindicaciones de carácter político que sociales con una mirada más amplia sobre la sociedad Mapuche en que no sólo se lucha por la ampliación de los territorios, sino por demandas más transversales y donde tienen cabida diversos actores como es el caso de las organizaciones de mujeres.
El resurgimiento de estas instancias femeninas se produjo durante los años noventa y tuvieron como objetivo fortalecer la cultura e identidad del pueblo Mapuche y la necesidad de abordar sus demandas especificas como mujeres. Este proceso organizativo tuvo como escenario la aplicación de políticas neoliberales del actual gobierno que ha privilegiado un modelo basado en la agro-exportación y donde los recursos naturales han sido mercantilizados como es la tierra, el agua, las semillas.
En este caminar, las organizaciones de mujeres indígenas establecieron alianzas más amplias con organizaciones del mundo campesino Chileno. Un ejemplo de ello se produjo el año 1998 cuando se creó la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e indígenas, ANAMURI. Esta instancia surge luego de un proceso de desarrollo organizacional de las mujeres del sector rural y del trabajo desarrollado por los Departamentos Femeninos de las organizaciones tradicionales campesinas. (Comisión Nacional Campesina CNC). Algunas líderesas de este departamento femenino impulsaron la creación de esta organización de carácter nacional con el objetivo de representar los intereses de las mujeres campesinas desde la diversidad de los sectores de mujeres de Chile.
En la actualidad agrupa a más de 6.000 socias, mayoritariamente mujeres campesinas (Chilenas) y que son de diversas localidades desde todas las regiones de Chile. En su composición se destacan comités de mujeres, sindicatos, cooperativas, sociedades productivas, talleres laborales, asociaciones gremiales de mujeres campesinas e indígenas entre otras. ANAMURI, es una instancia que propicia la autonomía respecto del Estado, los organismos públicos y los partidos políticos, se valora la generación y fortalecimiento de redes solidarias con organizaciones pares y de cooperación a nivel nacional e internacional (ANAMURI, 2006: 6).
ANAMURI desde sus inicios, formó parte de redes transnacionales como la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) y, a nivel mundial, VIA CAMPESINA. El formar parte de estas instancias ha permitido por un lado conocer las posiciones de los movimientos rurales “antiglobalización” y por otro, asumir temáticas relacionadas con la defensa de los recursos naturales, como es la Campaña mundial de defensa y protección de las semillas naturales.
El lanzamiento de esta iniciativa se dio en el marco del Foro Social de Porto Alegre el año 2003, y se comenzó a desarrollar un trabajo enfocado a las organizaciones de base a través de jornadas de capacitación y la implementación de huertos colectivos con mujeres campesinas e indígenas en la zona norte y sur de Chile. En este proceso las mujeres Mapuche han jugado un importante rol como cuidadoras y reproductoras de semillas y plantas medicinales. Es a través de los llamados trafkintu o intercambios de semillas donde las mujeres Mapuche de las diversas comunidades defienden su cultura e identidad como parte de un pueblo que se niega a desaparecer.
BIBLIOGRAFIA
ANAMURI (2006) El correo de las mujeres del campo. Boletín bimensual: Santiago de Chile.
Bengoa, José (2000) Historia del pueblo mapuche: Siglo XIX –XX. Lom ediciones: Santiago de Chile.
Instituto Nacional de Estadísticas, Censo (2002) “Síntesis de resultados”. Documento electrónico disponible en http://www.ine.cl/cd2002/sintesisce..., visitado el 5 de Enero 2010.
Autor:
ANAMURI para www.europazapatista.org
viernes, 22 de enero de 2010
¿Qué pasó en Chile?
Ernesto Carmona
El periodista y escritor chileno analiza los recientes resultados electorales en Chile y los motivos por los que el voto popular ha castigado a la Concertación, lo que ha dado lugar a la victoria de la derecha y a que regresen al país los ecos del fascismo, tan presente en él durante varias épocas del siglo pasado, que repasa en su artículo.
Sebastián Piñera obtuvo medio millón de votos más que en la primera vuelta, pese a que el total de votantes disminuyó en 34.161 electores respecto a diciembre. Eduardo Frei añadió 1,3 millones a sus resultados de diciembre (2.043.514), pero perdió por 222.742 preferencias.
Los votos nulos y blancos bajaron a 242.000, contra 284.369 en la primera vuelta, pero la abstención aumentó de un 11% a un 12%, es decir, 965.000 inscritos no fueron a votar. En definitiva, Piñera le ganó a Frei por un 3,23 % (51,61 versus 48,38).
¿De dónde sacó Piñera los 506.524 nuevos votos que le dieron su estrecha victoria? Del 36,3% de la votación de Marco Enríquez-Ominami (ME-O), de 1,4 millones de sufragios. Ambos candidatos también captaron algunos de los 42.000 votos nulos/blancos de la primera vuelta que en el balotaje se convirtieron en sufragios válidos.
¿De dónde obtuvo Frei sus 1,3 millones de nuevos votos? Arrate le aportó sus 430.824 sufragios disciplinados de la primera vuelta y el resto, 855.970 preferencias, necesariamente provino del 61,3% de la votación de ME-O.
Cada vez votan menos ciudadanos. La votación válida descendió el domingo en 106.445 sufragios respecto al del «sí» y el «no» de 1988. Hace 21 años votaron 7.251.930 y ahora lo hicieron 7.145.485.
El padrón electoral chileno tiene 8.110.265 electores inscritos, pero la población habilitada para votar asciende a 12,18 millones. Hay un 31% que no está en el padrón y tiene menos de 40 años. Se trata de 3,8 millones de ciudadanos. Desde 1988, el padrón creció sólo el 9%.
Piñera deberá gobernar en «consenso» con la Concertación, tal como ésta lo hizo durante 20 años de consolidación del modelo neoliberal legado por la dictadura. La Concertación tiene 19 integrantes del Senado, frente a 16 de la extrema derecha y tres independientes. En diputados existe un empate entre los 120 legisladores.
Síntomas de fascismo. Piñera hizo anoche por televisión un discurso conciliatorio prometiendo un gobierno de unidad nacional y agradeció a sus partidarios, al Gobierno, la Concertación, su familia, Dios y otros factores. Pero la serenidad del presidente electo al parecer no es compartida por todos su adherentes.
A esa misma hora, una caravana de vehículos pasó frente a mi casa gritando por megáfono: «¡Allende se siente!, Piñera presidente». Sentí un olor a fascismo al paso de los automóviles. «¿Qué significa ese grito: ¿una burla?», pregunté a mis cercanos. «Odio fascista», comentó uno de mis hijos nacidos en el exilio en Venezuela. Y entonces recordé las primeras palabras conciliadoras que oí por televisión a los golpistas digitados por la gente de Piñera en septiembre de 1973: «No habrá vencedores ni vencidos». Y a los pocos días comenzaron a desaparecer y/o asesinar a más de 3.000, mientras 30.000 iban a los campos de tortura.
El votó popular castigó el estilo adquirido por la Concertación al final de un ciclo de 20 años en que llevó a la práctica el legado del dictador pero con la anuencia de EEUU (que lo puso y lo sacó): libre mercado, entrega de riquezas al capital extranjero, fortalecimiento de los grupos económicos y discretas políticas de bienestar social que adquirieron más énfasis con Michelle Bachellet.
El clientelismo y el populismo elevaron la «popularidad» de la mandataria por encima del 80%, pero nada de eso se reflejó en la votación del domingo. ¿Por qué? Sólo pasó a la historia política como la jefa de estado con mayor éxito personal.
La ultraderecha ha gobernado poco a Chile «por las buenas» en el último siglo. En 1920 emergió Arturo Alessandri, un derechista disidente y populista que estableció el contrato de trabajo, la silla para los empleados de comercio y convocó a una constituyente que en 1925 reemplazó la Constitución de 1832, que Pinochet reemplazó en 1973 por la carta fundamental todavía vigente, reformada y, por consiguiente, «legitimada».
Entre 1925 y 1932, advino un periodo de desorden político, dictadura, golpes y la poco conocida y efímera República Socialista de 1932. Fue una época de incertidumbre y «ruido de sables», matizado por las clásicas matanzas obreras.
El general Carlos Ibáñez gobernó como dictador desde 1927 hasta que fue expulsado del poder por una movilización popular en 1931, pero 21 años después ganó las elecciones de 1952, la misma contienda en que Salvador Allende fue candidato por primera vez. Después de haber sido dictador, Ibáñez hizo un gobierno populista y hoy parece estar repitiéndose el ciclo de dos décadas.
La derecha reconquistó el poder en elecciones en 1932, con el mismo Alessandri de 1920, pero transformado, como si fuera otra persona. Pero salió de la escena en 1938 con la irrupción del Frente Popular, encabezado por el partido Radical, con socialistas y comunistas, que introdujo importantes progresos en la conversión de un país agrícola a minero-industrial. El partido radical se mantuvo 14 años ganando elecciones, hasta que su último presidente, Gabriel González, traicionó a sus aliados comunistas y comenzó a perseguirlos.
La derecha no ganaba una elección desde 1958, con Jorge Alessandri (apoyado por los radicales de derecha), hijo de Arturo y capitán de empresas como Piñera. En aquella ocasión, Salvador Allende se postuló por segunda vez y perdió por escasos 30.000 votos.
En 1964, Alessandri hijo le entregó el país a la «revolución en libertad» del demócrata cristiano Eduardo Frei Montalva, padre del perdedor del domingo. En 1970, y después de cuatro intentos, Allende conquistó el gobierno con una nueva versión del Frente Popular de 1938, la Unidad Popular, cuyo gobierno fue derrocado cruentamente por quienes ahora eligieron a Piñera (y también algunos de los que perdieron).
La dictadura duró 17 años, la Concertación gobernó 20. La derecha acumula de nuevo todo el poder, esta vez «por la vía pacífica». Poder económico (el presidente electo tiene su propio grupo de grandes empresas), poder mediático (dos aliados son dueños de los diarios y la mitad del país que lo adversa no tiene cómo ni dónde expresarse), poder ejecutivo, simpatía militar, eclesiástica y judicial (más los llamados «poderes fácticos»). Pero no controla el legislativo y, por eso, el hábil Piñera anuncia «unidad nacional» mientras sus partidarios emiten gritos de venganza.
Chile fue gobernado por los dueños de la tierra hasta 1920. Entre 1958 y 1964 gobernaron los gerentes, los ejecutivos de empresa que ahora llaman CEOs, con el eslogan de «apretarse el cinturón» (que significa pasar hambre). Ahora comienza el ciclo de los grandes grupos económicos, y con un doble discurso tan populista como el de Bachelet, sin ninguna alusión a apretarse el cinturón. Al contrario. Piñera promete más educación (no ha dicho «pública», probablemente se la pagará el Estado a las universidades privadas), mejor salud (habló de un bono para que el pueblo se atienda en clínicas privadas como Las Condes, que es suya, el Estado paga) y asegura un millón de empleos. ¿Cómo lo hará? Habrá que verlo. Además, el domingo por la noche reiteró el eje de su discurso: acabará con la delincuencia y el narcotráfico y exhibirá...mayor preocupación por los discapacitados.
La Concertación se acaba y Chile entra en una nueva era en el concierto de naciones latinoamericanas con gobiernos reaccionarios. Y el lunes subieron en 12% las acciones de LAN, la línea aérea de Piñera que enlaza gran parte del continente.
© Alai-AmLatina
miércoles, 20 de enero de 2010
¿Qué pasó en Chile?

18 de enero de 2010
Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)
Sebastián Piñera obtuvo medio millón de votos más que en la primera vuelta, pese a que el total de votantes disminuyó en 34.161 electores respecto a diciembre. Eduardo Frei añadió 1,3 millones a sus resultados de diciembre (2.043.514), pero perdió por 222.742 preferencias.
Los votos nulos y blancos bajaron a 242 mil, contra 284.369 en la primera vuelta, pero la abstención aumentó de 11% a 12%, es decir, 965 mil inscritos no fueron a votar. En definitiva, Piñera le ganó a Frei por 3,23 % (51,61 versus 48,38).
¿De dónde sacó Piñera los 506.524 nuevos votos que le dieron su estrecha victoria? Del 36,3% de la votación de Marco Enríquez-Ominami (ME-O), de 1,4 millones de sufragios. Ambos candidato también captaron algunos de los 42 mil votos nulos/blancos de la primera vuelta que en el balotaje se convirtieron en sufragios válidos.
¿De dónde obtuvo Frei sus 1,3 millones de nuevos votos? Arrate le aportó sus 430.824 sufragios disciplinados de la primera vuelta y el resto, 855.970 preferencias, necesariamente provino del 61,3% de la votación de ME-O.
Cada vez votan menos ciudadanos. La votación válida descendió el domingo en 106.445 sufragios respecto al del SI y el NO de 1988. Hace 21 años votaron 7.251.930 y ahora lo hicieron 7.145.485.
El padrón electoral chileno tiene 8.110.265 electores inscritos, pero la población habilitada para votar asciende a 12,18 millones. Hay un 31% que no está en el padrón y tiene menos de 40 años. Se trata de 3,8 millones de ciudadanos. Desde 1988, el padrón creció sólo 9%.
Piñera deberá gobernar en “consenso” con la Concertación, tal como ésta lo hizo durante 20 años de consolidación del modelo neoliberal legado por la dictadura. La Concertación tiene 19 integrantes del Senado, frente a 16 de la extrema derecha y tres independientes. En Diputados existe un empate entre los 120 legisladores
Síntomas de fascismo
Piñera hizo anoche por TV un discurso conciliatorio prometiendo un gobierno de unidad nacional y agradeció a sus partidarios, al gobierno, la Concertación, su familia, Dios y otros factores. Pero la serenidad del presidente electo al parecer no es compartida por todos su adherentes.
A esa misma hora, una caravana de vehículos pasó frente a mi casa gritando por megáfono: “¡Allende se siente!, Piñera Presidente”. Sentí un olor a fascismo al paso de los automóviles. “¿Qué significa ese grito: ¿una burla?”, pregunté a mis cercanos. “Odio fascista”, comentó uno de mis hijos nacidos en el exilio en Venezuela. Y entonces recordé las primeras palabras conciliadoras que oí por TV a los golpistas digitados por la gente de Piñera en septiembre de 1973: “No habrá vencedores ni vencidos”. Y a los pocos días comenzaron a desaparecer y/o asesinar a más de 3.000, mientras 30.000 iban a los campos de tortura.
El votó popular castigó el estilo adquirido por la Concertación al final de un ciclo de 20 años en que llevo a la práctica el legado del dictador pero con la anuencia de EEUU (que lo puso y lo sacó): libre mercado, entrega de riquezas al capital extranjero, fortalecimiento de los grupos económicos y discretas políticas de bienestar social que adquirieron más énfasis con Michelle Bachellet.
El clientelismo y el populismo elevaron la “popularidad” de la mandataria por encima del 80%, pero nada de eso se reflejó en la votación del domingo. ¿Por qué? Sólo pasó a la historia política como la jefa de estado con mayor con mayor éxito personal.
La ultra derecha ha gobernado poco a Chile “por las buenas” en el último siglo. En 1920 emergió Arturo Alessandri, un derechista disidente y populista que estableció el contrato de trabajo, la silla para los empleados de comercio y convocó a una constituyente que reemplazó la Constitución de 1832. Luego vino un periodo de desorden político, dictadura, varios golpes y la poco conocida y efímera República Socialista de 1932, en un período de incertidumbre y “ruido de sables”, matizado por las clásicas matanzas obreras.
La derecha reconquistó el poder en elecciones en 1932, con el mismo Alessandri de 1920, pero transformado, como si fuera otra persona. Y la derecha salió de la escena en 1938 con la irrupción del Frente Popular, encabezado por el partido Radical, con socialistas y comunistas, que introdujo importantes progresos en la conversión de un país agrícola a minero-industrial. El partido radical se mantuvo 14 años ganando elecciones, hasta que su último presidente, Gabriel González, traicionó a sus aliados comunistas y comenzó a perseguirlos.
La derecha no ganaba una elección desde 1958, con Jorge Alessandri (apoyado por los radicales de derecha), hijo de Arturo y capitán de empresas como Piñera. En esa ocasión, Salvador Allende se postuló por segunda vez y perdió por escasos 30 mil votos. En 1964, Alessandri hijo le entregó el país a la “revolución en libertad” del demócrata cristiano Eduardo Frei Montalva, padre del perdedor del domingo. En 1970, y después de cuatro intentos, Allende conquistó el gobierno con una nueva versión del Frente Popular de 1938, la Unidad Popular, cuyo gobierno fue derrocado cruentamente por quienes ahora eligieron a Piñera (y también algunos de los que perdieron).
La dictadura duró 17 años, la Concertación gobernó 20. La derecha acumula de nuevo todo el poder, esta vez “por la vía pacífica”. Poder económico (el presidente electo tiene su propio grupo de grandes empresas), poder mediático (dos aliados son dueños de los diarios y la mitad del país que lo adversa no tiene cómo ni dónde expresarse), poder ejecutivo, simpatía militar, eclesiástica y judicial ( más los llamados “poderes fácticos”). Pero no controla el legislativo y por eso, el hábil Piñera anuncia “unidad nacional” mientras sus partidarios emiten gritos de venganza.
Chile fue gobernado por los dueños de la tierra hasta 1920, entre 1958-1964 gobernaron los gerentes, los ejecutivos de empresa que ahora llaman CEOs, con el slogan de “apretarse el cinturón” (que significa pasar hambre). Ahora comienza el ciclo de los grandes grupos económicos, y con un doble discurso tan populista como el de Bachelet, sin ninguna alusión a apretarse el cinturón. Al contrario. Piñera prometió más educación, mejor salud y un millón de empleos. ¿Cómo lo hará? Habrá que verlo. Además, reiteró el eje de su discurso: el fin de la delincuencia y el narcotráfico y… mayor preocupación por los discapacitados. La Concertación se acaba y Chile ingresa a una nueva era en el concierto de naciones latinoamericanas con gobiernos reaccionarios.
Foto: Chile, política - Sebastián Piñera, presidente electo. / Autor: EL REPUERTERO
lunes, 18 de enero de 2010
La derecha reconquista La Moneda con Sebastián Piñera
18-01-2010
Mario Amorós
Rebelión
El empresario multimillonario Sebastián Piñera, candidato de la derechista Coalición por el Cambio, se convirtió ayer en Presidente electo de Chile al derrotar en el ballotage a Eduardo Frei, candidato de la Concertación de Partidos por la Democracia, por un 51,61% de los votos a un 48,38%.
El 11 de marzo la presidenta Michelle Bachelet traspasará la banda presidencial a Piñera, un empresario multimillonario, íntimo amigo de José María Aznar, quien le visitó en Chile en septiembre y calificó de “trascendentales” unas elecciones que se celebran cuando la mayor parte de países de Sudamérica tienen gobiernos progresistas o revolucionarios. Por si fuera poco, Piñera también es admirador del presidente colombiano Álvaro Uribe, a quien rindió pleitesía en julio de 2008 y de cuya política genocida de “seguridad democrática” se considera admirador. Y entre quienes le han acompañado en los últimos días de campaña ha estado el escritor Mario Vargas Llosa.
La victoria de Piñera significa un retroceso enorme en un país que aún no ha culminado la transición. Con Piñera en La Moneda, la Constitución de 1980 (impuesta por Pinochet) continuará vigente y no será reformada; el movimiento obrero seguirá sufriendo el Código del Trabajo pinochetista (impuesto en 1980 por el ministro de Trabajo, José Piñera, hermano del presidente electo), que dificulta el derecho a la huelga e impide la negociación de convenios colectivos; los casi 800 represores de la dictadura actualmente procesados tendrán garantías de impunidad; la empresa pública del cobre (Codelco) será probablemente privatizada, al menos en parte; el millón de chilenos que vive en el exterior no conquistarán su derecho al voto; la ley electoral binominal no será reformada; el pueblo mapuche seguirá siendo masacrado en la Araucanía (región donde, por cierto, ayer Piñera obtuvo el 57,51% de los votos); y, en definitiva, los grandes capitales podrán seguir acumulando riquezas en uno de los países del mundo donde la brecha entre clases sociales es más acentuada.
Entre las incógnitas que abre el nuevo escenario está el futuro de la Concertación, una coalición que aglutina a democristianos, socialistas, liberales y radicales. En sus palabras de reconocimiento de la derrota, Frei y otros dirigentes dejaron entrever anoche que la coalición que ha gobernado el país desde 1990 permanecerá unida. Sin embargo, esta coalición ha estado unida en la última década sobre todo por el interés por conservar el poder, y las prebendas que conlleva, y en la primera vuelta del 13 de diciembre un diputado salido de las filas del Partido Socialista, Marco Enríquez-Ominami, fue capaz de obtener el 20% de los votos. El hastío ante la Concertación, ante las mismas caras que han copado la escena politica del país durante veinte años, ha podido más que la memoria de una dictadura en la que la derecha brindó su apoyo a Pinochet, secundó su proyecto político y económico e ignoró las gravísimas violaciones de los derechos humanos.
Una especial responsabilidad en el nuevo escenario corresponde a las fuerzas de izquierda, al movimiento popular chileno, hayan o no votado ayer por Frei. Ante el horizonte de cuatro años de gobierno de la derecha, con un papel relevante probablemente del partido pinochetista Unión Demócrata Independiente (UDI), la necesidad de una confluencia de todas aquellas fuerzas políticas y sociales que defienden una alternativa al neoliberalismo, que volverá a su mayor expresión a partir del 11 de marzo, es más necesaria que nunca.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
Pinochet S.A.
22 de diciembre de 2009
Ozren Agnic Krstulovic
(especial para ARGENPRESS.info)
El diario La Nación publicó, en su edición del día domingo 6 de diciembre, un artículo del periodista Luis Narváez que titula “La Mano Larga de Pinochet en Nueva Las Condes”.
La noticia señala que Augusto Pinochet firmó al año siguiente de su derrota -en el plebiscito del 5/10/88- un Decreto traspasando a Bienes Nacionales un valioso paño de ciento doce mil y algo de metros cuadrados, ubicado en sector de San Luis, comuna de Las Condes, propiedad de la ya desaparecida Corporación de Mejoramiento Urbano, entidad fiscal.
El periodista Narváez señala que dicho terreno fue entregado por Bienes Nacionales al Ministerio de Defensa de la época para luego ser traspasado al Ejército de Chile con fines habitacionales de esa entidad militar, pese a tener ya legítimos ocupantes.
El predio en cuestión había sido comprado por la CORMU a los antiguos propietarios durante el mandato del Presidente Salvador Allende, con la finalidad de destinarlo a construir viviendas de integración social, lo que efectivamente se hizo, edificándose más de mil departamentos para personas gente que no tenía viviendas, habitando míseras poblaciones marginales, o hacinados como allegados en casas de familiares o amigos.
1038 felices familias que habían sido favorecidas por el gobierno de Salvador Allende vieron truncado su destino a causa del aún poderoso Comandante en Jefe del ejército de Chile, Pinochet Ugarte. Posesionado Aylwin en la presidencia y por presión de Pinochet, el Ministerio de Bienes Nacionales emitió el Decreto Exento Nº 38 de 21 de junio 1991, legitimando la apropiación indebida de los terrenos y sus construcciones ya habitadas por los asignatarios de ellos en fecha anterior al golpe de Estado de 1973.
Según investigó el periodista Narváez, a los dos meses de emitido tal Decreto, el ejército bajo el mando férreo del ex dictador Pinochet, traspasó esos inmuebles al PAF civil, que es la sigla de Patrimonio de Afectación Fiscal del Comando de Apoyo Administrativo del Ejército de Chile.
El PAF no cumplió, procediendo a vender a la Inmobiliaria “Parque San Luis S.A.” la propiedad total, en 89 millones de la época. La transacción, en UF, se hizo en la Notaría de José Musalem el día 31 de julio de 1996. El valor que recibió el ejército, actualizado a moneda de hoy, fue por ciento doce millones seiscientos veintidós mil seiscientos treinta y tres dólares americanos. Este hecho, con todas las características de un nuevo fraude, no sólo implicó la usurpación ilegal a los asignatarios favorecidos por el gobierno del Dr. Allende; también a los miembros de la institución castrense que habían sustituido a los propietarios originales, forzados a irse a otras ubicaciones por voluntad del comandante en jefe.
El precio pagado por el nuevo comprador fue bastante inferior al precio real de los terrenos adquiridos, lo que no es de extrañar ante la aparición de tantos nuevos ricos al amparo de la dictadura de Pinochet, Sebastián Piñera entre ellos.
¿Quiénes eran o son los dueños de la Inmobiliaria Parque San Luís? Según el periodista investigador la encabeza un conglomerado de grandes grupos económicos, entre los que señala a los hermanos Sergio y Jorge Sarquis (Pesquera Itata), Alberto Kassis (Cecinas San Jorge), José Cueto, socio de Sebastián Piñera, (Lan Chile), Antonio Martínez, concesionario de varios casinos en Chile, y Marcelo Zalaquett.
Hasta la fecha, esta trascendente revelación no ha sido difundida por ningún otro medio, pese a los graves cargos que se debieran formular a los mercachifles que planificaron y ejecutaron el negociado. Tampoco los “honorables” que tanto empeño ponen en denunciar supuestas o reales irregularidades cometidas por los gobiernos concertacionistas. El poder judicial no ha dicho esta boca es mía, a pesar de que –aparentemente- se sigue investigando el origen de la fortuna de Augusto Pinochet y habría indicios de una conexión entre la Inmobiliaria y el clan Pinochet, a través del hijo varón menor, Marco Antonio Pinochet. En efecto, el citado periodista habría consultado al abogado Sr. Pablo Heilenkötter, experto en derecho civil y comercial, quien participó en la gestación de este negociado, señalándole la participación de Marco A. Pinochet en las reuniones de directorio de la inmobiliaria, no quedando registro de su presencia en las actas. Fueron sesiones secretas.
El ministro don Manuel Valderrama (a cargo de la investigación del origen de la fortuna acumulada por el ex dictador) debería, a mi entender, tomar en cuenta la crónica de Luis Narváez, e indagar los antecedentes que confirmen y profundicen en esta ahora desconocida vertiente que incrementó la fortuna del clan Pinochet, y otras que se conocen <> pero sin los elementos probatorios adecuados. El Sr. Ministro tiene a su disposición los recursos humanos necesarios (investigadores judiciales, policías y otros) para llegar a determinar lo más aproximadamente posible el monto real de los dineros y bienes acumulados por Augusto Pinochet y sus familiares.
En diciembre de 2006, el sello Ril Editores publicó mi libro titulado “PINOCHET S.A. La Base de la Fortuna” en el que señalo, con documentación irrefutable, probados manejos del fallecido dictador y su entorno más cercano para apropiarse indebidamente de recursos fiscales mediante el artificio de triangular operaciones ilegítimas utilizando, entre otros, al Ministerio de Bienes Nacionales, entidad encabezada por el ministro René Peri F., general de Carabineros de Chile y por tanto al servicio de la dictadura.
Uno de los negociados que pude investigar y cuyo monto se desconoce, fue el daño patrimonial a la Universidad de Chile, a la sazón propietaria del terreno en Avda. Kennedy Nº 2601 y donde hoy se ubican el supermercado Tottus, un centro Sodimac, centros de comida rápida, y otros establecimientos comerciales. La argucia fue idéntica al caso que denuncia el periodista Narváez. El destino fue diferente. En efecto, luego de la expropiación, los terrenos de la Av. Kennedy se traspasaron gratuitamente a CEMA-CHILE, dirigida por su cónyuge, Lucía Hiriart, para “fines sociales”. Doña María Lucía procedió a vender esa valiosa propiedad a Inversiones El Rosario Norte, del grupo Falabella y a otros, en varios millones de dólares, dineros que jamás fueron ingresados a la contabilidad de CEMA. Desde la pág. 101 a 106 del libro detallé algunas de las propiedades y la manera como la viuda del dictador contribuyó a la formación de la fortuna traspasada al exterior y descubierta casualmente por el Senado norteamericano cuando investigaba lavados de dinero originados por narcotráfico.
De todas las posesiones traspasadas gratuitamente a la entidad dirigida por Lucía Hiriart, solamente pude investigar a 110 de ellas en algunos Conservadores de Bienes Raíces, según detallé en el anexo V (págs. 216 a 216). Me fue imposible buscar a fondo en archivos judiciales, conservadores, etc., por la carencia de los medios a que la justicia tiene acceso ilimitado, sea por oficios, exhortos o personal humano.
El citado libro fue publicado hace más de tres años, sin que se hayan apreciado avances ni en los juzgados ni de parte del Ministerio de Justicia, organismo encargado de supervigilar a instituciones como CEMA-CHILE, curiosamente todavía dirigida por la viuda de Pinochet. Los reporteros de La Nación nunca pudieron obtener datos de ese ministerio al pretender conocer los manejos de CEMA, lo que personalmente también intenté. Pese a todas las dificultades con que me encontré en la investigación, pude desentrañar gran parte de los movimientos realizados por doña Lucía (Cap. V, págs 97 a 112). Silencio absoluto de jueces e interesados, excepto querellas en mi contra, desestimadas por la Corte de Apelaciones a causa de la solidez de la documentación de respaldo del libro.
Quien tenga interés en conocer más a fondo el tema, puede adquirir el texto en librerías de Chile o solicitarlo directamente al sitio www.rileditores.cl, con despacho gratuito al interior del país y/o a costo Courier en el exterior. Llama poderosamente la atención la ineficaz investigación judicial, hecho advertido por el juez español Baltasar Garzón cuando pudo conseguir la detención de Augusto Pinochet en Londres, pese a toda la protección que le brindó el gobierno de la época (1988), al otorgar inmunidad diplomática a quien no la merecía. Pareciera que en Chile se quisiera tapar los delitos económicos cometidos por la familia Pinochet. No se entiende que hayan sido tantos los jueces que han tenido el caso en sus manos y que se haya procedido a levantar embargos para pagar al fisco deudas familiares por contribución de bienes raíces, conociéndose el origen ilícito de dineros y propiedades de los Pinochet-Hiriart y su familiares y entorno más cercano.
Según se indica en El Mercurio, edición del 30 de noviembre, el actual ministro que investiga en Chile el origen de la fortuna de Augusto Pinochet, descartó estar indagando el delito de lavado de dinero, por el cual el juez español Baltasar Garzón imputó a cercanos al ex gobernante, entre ellos su viuda Lucía Hiriart. Muy complacidos deben estar la viuda y su familia con tal actitud, ya que siguen en posesión de las valiosas mansiones de La Dehesa, Los Boldos y otras obtenidas ilícitamente como señalo en el mismo libro.
Apreciando la poca voluntad de investigar y sancionar a los culpables, en el presente el juez Garzón ha tomado el toro por las astas, apelando al derecho internacional. Garzón imputó por blanqueo de dinero a la viuda de Augusto Pinochet, Lucía Hiriart; al ex albacea Óscar Aitken; al presidente del Banco de Chile, Pablo Granifo, y al ex funcionario de la entidad, Hernán Donoso Lira, fijando una fianza por US$ 77.348.374, dando un un plazo de diez días para su cancelación. En caso contrario, procederá al embargo y bloqueo de cuentas por un tercio más de la cantidad fijada, dinero con el que tratará de resarcir a las víctimas españolas de la dictadura de Pinochet.
Con frescura inaudita la hija mayor, Inés Lucía y su hijo, Rodrigo García han declarado que María Lucía Hiriart vive al justo y que ningún miembro de la familia está siendo procesado por estos hechos (El Mercurio de 30/11/2009).
Finalmente cabe preguntarse si en la eventualidad de que el candidato Piñera ganara el balotaje tendrá la voluntad de pedir mayor celeridad a la justicia para esclarecer esos delitos o simplemente utilizaría su cargo para tapar definitivamente los delitos económicos cometidos de la “Sociedad Anónima” Pinochet S.A.
Ozren Agnic Krstulovic es Ing. Comercial y escritor.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Las comunidades mapuches en pie de guerra
Sáb, 12/12/2009
ALB Noticias
Alasbarricadas.org habló recientemente con un compañero, participante de los foros de esta página, que acaba de volver de tierras mapuches en la República de Chile.
Desde su perspectiva de foráneo interesado en esta temática, respondió a nuestras preguntas que sirven para acercarnos un poquito más a la comprensión de una lucha autónoma paralela a las nuestras, pero de la que en Europa se sabe bien poco.
Queremos animar a colaborar con las comunidades mapuches en resistencia, que están llevando a cabo una campaña de re-okupaciones de tierras, llevándose lo peor de la represión desde los tiempos de Pinochet. Todo esto en un contexto en el que los mapuches le han declarado la guerra al Estado chileno proclamando la autonomía de sus territorios.
ALB .- ¿Porqué fuiste a conocer a los mapuches? Tienes algún contacto, referencia etc?
En principio mi interés por los mapuches viene de un tema familiar. Tengo ascendencia mapuche y de alguna manera todo lo que es la lucha, el tema cultural y todo el entorno de los mapuches siempre me han producido un interés especial. Por diversos motivos personales... con el tema de la crisis... no tenía trabajo y tenía algún dinerillo ahorrado aproveché para acercarme allí, a conocer la realidad, a buscar contactos y ver el conflicto por mí mismo.
ALB.- Partiendo de que ya tenías algún conocimiento previo, ¿puedes decirnos qué te has encontrado? ¿cuál es la situación actual de los mapuches de Chile? ¿Tienen los mapuches chilenos una situación diferente de los argentinos?
Yo conozco mejor el tema de Chile, porque lo he conocido más personalmente, aunque sí que conozco el tema argentino a nivel informativo. No es que sea demasiado diferente el tipo de conflicto, ya que ... el pueblo mapuche es un pueblo con relación entre ellos, con una idea común. Entonces la diferencia radica en la cantidad de población y en cuestiones históricas.
En el caso de Chile el conflicto radica más en el tema de las tierras. Desde la época de la colonia, primero los españoles, luego el Estado chileno va quitando tierras a los mapuches hasta los tiempos de Pinochet. Entonces el conflicto actualmente se concentra en la recuperación de estas tierras. En principio hay papeles que demuestran que estas tierras les son propias, pero el Estado chileno va esquivando el tema, intenta dar largas y esto ha provocado que los mapuches se hayan cansado de esperar y provocó que algunas comunidades hayan comenzado a actuar mediante la toma de fundos, estos trozos de tierras, que eran originariamente suyos, demostrado por documentos... Entonces hacen tomas de tierras; las asaltan, a veces les echan, a veces las cultivan e incluso otras veces ni eso, pero ya explicaré porqué, por que es una forma de cómo ven las cosas.
ALB.- A partir de estas ocupaciones de unas tierras que por un lado les son propias legalmente y por el otro se las niegan también legalmente, es obvio que se está produciendo una represión, ¿qué forma está tomando esta represión? ¿Puedes concretizar con algún caso particular?
El problema está -como en otros casos- en que el Estado chileno va alargando el tema. Reconocen las reivindicaciones de los mapuches, pero no quieren satisfacerlas, por tanto van alargando... y esto provoca que los mapuches se cansen y actúen recuperando estas tierras y ello, de alguna manera, trae unas consecuencias. El Estado chileno ha decidido ante el incremento en la toma de fundos, incrementar el dispositivo policial contra esta toma que según él es ilegal, cuando hay documentos que demuestran que no, hay unos papeles que demuestran que son de los mapuches. Han formado un cuerpo especial de élite, de la élite de los Carabineros, dotados de unos recursos... digamos, los mejores recursos de todos los Carabineros de Chile.
Uno de los típicos comentarios que puedes oir de los mapuches es que ante la delincuencia, que está aumentando, el Estado no tiene interés en solucionarla policialmente, y en el caso de los mapuches se muestra por el contrario muy duro. Es evidente que al Estado lo que le preocupa es un tema político. En el caso de la represión se trata de gente muy preparada, con helicópteros. Tienen unos comandos que están en sus bases y ante una toma de fundos en muy poco tiempo llegan y asaltan la zona, con escopetas de balas de goma y perdigones, aunque ha habido casos de fuego real. Estamos hablando de casos como el de Matías Catrileo, que lo mataron en agosto, que demuestran que tiran con balas reales.
En el tema de la represión a los mapuches hay muchas cosas que están ocurriendo que no pasa la versión oficial que se nos da. A veces los carabineros asaltan una comunidad que tenga una actitud beligerante para intimidarlos en un momento en el que tienen algún acto cultural o una reunión y... asaltan la zona, disparan tiros para asustarlos, etc.
Hay un caso que te voy a comentar muy ilustrativo, que yo he conocido personalmente, como caso de los más aberrantes. Hace unas semanas hubo la toma de un fundo en la zona de Temuco, en esta toma llegan los carabineros y los okupantes se retiran y son, claro, perseguidos por los carabineros. En esa persecución se encuentran a un chico -que resultaba tener 14 años, pero que por su apariencia parecía adulto- y lo confunden aparentemente con uno de los comuneros que estaban huyendo. Entonces lo capturan, antes de capturarlo le pegan tres tiros de balas de goma, se lo llevan en helicóptero y en el trayecto lo llevan colgado hasta que llegan a otro sitio y entonces lo tienen en el suelo pateándolo y tal hasta averiguar su identidad ya que no tenía documentos y tal. Al final resulta que tras 14 horas descubren que es menor y según la ley chilena resulta que no lo pueden detener. Entonces deciden los carabineros dejarlo libre sin cargos. Estamos hablando de secuestro, de gran violencia... sin haber ido a comisaría, sin denuncias, nada. Simplemente los carabineros han atacado un chico. Eso fue denunciado, salió en los medios de comunicación, y está pendiente de juicio. [ver más información]
El ciclo de la represión ya se ve que es muy fuerte. Hay comentarios entre los mapuches que cuando entrenan a los carabineros se les entrena ya para odiar a los mapuche tratándoles de salvajes y tal, para endurecerlos. Casos podemos explicar miles. A mí me han explicado de todo, tiros, etc. Allí es normal que haya gente que haya recibido balazos, que haya estado en la cárcel... Me hace acordarme de documentales de gente que habla de Palestina. O sea que todo el mundo tiene un familiar que o lo han matado o ha estado en la cárcel o ha sido reprimido por el conflicto. Esta es un poco la impresión que he encontrado en esta zona.
ALB.- ... ¿esta resistencia -llamémosla resistencia- es practicada por todo el pueblo mapuche en general o la practican unos grupos?
Este conflicto lleva un tiempo en el que está presente, pero de alguna manera es ahora cuando está en auge. No es que todo el pueblo mapuche esté en el conflicto, aunque una gran parte reconocen las causas del conflicto, no están en la lucha. Aunque hay mucha gente -a mí me han dicho que puede llegar hasta el 50%- que está implicada de una forma u otra en el conflicto. Respecto al resto no es que pasen... reconocen el hecho histórico, independientemente de que puedan no tener nuestras ideas -no es que estemos hablando de gente de extrema derecha sino de gente que está más por el sistema-, son mapuches pero reconocen la legitimidad del conflicto.
De la gente que está más metida en el conflicto está una especie de coordinadora de Lonkos (la Alianza Territorial de Lonkos), que se coordina y hace actos para reivindicar su lucha. Me consta que hay comunidades que nunca han participado en el conflicto pero al verlo se interesan por la lucha y actúan, muchas veces sin estar preparados y piden a las organizaciones y comunidades ya metidas en el conflicto algún tipo de apoyo. Entonces van, cuando toman un fundo, gente de esa comunidad y piden ayuda a otras comunidades. De esa manera se establece una especie de solidaridad y coordinación entre ellos. Esto es una lucha que va en auge, y esto va a más porque el Estado chileno está viendo que se le va de las manos y está planteando -hay un debate en las instituciones- militarizar la IX y X regiones para controlarla.
ALB.- Sería interesante saber cómo se están organizando los mapuches, ¿qué modelos de organización tienen?
Hablar de organizaciones en el pueblo mapuche es muy complejo. En principio es mucha gente la que está implicada en la lucha de una forma u otra. Podría resumir a muy grandes trazos que hay mapuches de ciudad y mapuches de campo, pero esto es una simplificación, porque te puedes encontrar mapuches que vienen de las ciudades que están luchando de la misma forma que los de las comunidades. Pero sí que noté una separación en estos dos planos.
Podríamos decir que los mapuches del campo funcionan más mediante las organizaciones que tienen de toda la vida, por comunidades y en estas comunidades tendrían un dirigente que sería el Lonko – que es una especie de cacique, que no sería un tirano sino una especie de representante que da la cara por toda la comunidad. El lonko tiene en cuenta las decisiones de la comunidad, las opiniones y todo está hablado, o sea que no puede obligar a la gente a hacer una acción que no quiere. Después hay líderes religiosos que son los o las machis que están muy bien consideradxs. Hacen un equilibrio entre los mapuches de esa comunidad y los ancestros, que creen que están presentes. Los que están en conflicto tienen una especie de coordinadora, que ya existía antes de la conquista de América, lo que pasa es que están recuperando eso que ya se había perdido.
En el caso de los mapuches de ciudad encontramos organizaciones más familiares para nosotros, organizaciones laicas, políticas, grupos de apoyo, información, culturales... este tipo de organizaciones funcionan con sus espacios, con sus líderes, con sus socios si son asociaciones, con sus afiliados si son un partido y también podría añadir que dentro de los partidos políticos y los sindicatos también tiene sus representantes mapuches que también luchan por sus reivindicaciones dentro del sistema por así decirlo. Hay gente dentro de los partidos oficiales que se presentan a diputados o senadores y que dentro del Estado luchan por algunas mejoras.
O sea que hay de todo, desde cosas más tradicionales y familiares para nosotros a las comunidades que sería algo más singular. También parece ser que hay algún tipo de roce entre ambas tendencias entre ellos, pero bueno ...
ALB .- Después de lo que nos has contado, creo que sería interesante conocer un poco más sobre su “cosmovisión”, es decir, la forma en la que ven el mundo... de ver la civilización occidental o el Estado chileno... su forma de pensar como pueblo
Yo creo que aquí acabas de dar la clave. Realmente podemos explicar porqué los mapuches están luchando con estos temas. Básicamente su cosmovisión, o por llamarlo de otra manera, su ideologia, nos explicarían porqué los mapuches se organizan de cierta forma que a lo mejor nos podrían interesar a los libertarios... que aunque no sean extrictamente libertarios tienen muchos rasgos en común... por el tema ecológico, por temas culturales que de alguna manera podríamos sertirnos próximos dentro del movimiento libertario.
Los mapuches entienden que todos somos descendientes de la Madre Tierra. El propio idioma mapuche se llama “mapudugun”, que significa “la gente de la Tierra”. Entre ellos se tratan de “peñis” o “langems”. Peñi sería “hermano” y languem "hermana”. Todos seríamos hijos de la Madre Tierra y cuando el occidental se carga la naturaleza (construye una autopista, un aeropuerto, una térmica, una presa...), lo sienten como si fuera una agresión a esa Madre Tierra que consideran de su propia familia, como su ancestro. Hacen culto a los ancestros también. A la familia como parte de un todo con la naturaleza. Cuando se hace una agresión a otros seres humanos o a esa naturaleza la consideran como una agresión directa contra sus familiares.
Ahora me comentaban que el Estado quiere construir un aeropuerto en la zona porque el que tenían ya estaba desfasado y están de firme luchando para que no se haga este aeropuerto. A la mentalidad occidental... digamos, desarrollista.... de progreso... ellos la ven como un enemigo. No porque estén realmente en contra de las mejoras o de vivir mejor... es que ellos ya han visto, han previsto que este progreso trae inevitablemente la destrucción del entorno, de la naturaleza, problemas de salud...
Uno de los problemas de la IX región es que se están cargando la vegetación originaria para plantar pinos y eucaliptos, para secar la tierra y plantar más cultivos, etc. Los mapuches se toman también esta ocupación de fundos no para cultivar necesariamente todas las tierras... sino que quieren cultivar las justas y necesarias para vivir y el resto lo quieren mantener como está. Y todo esto tiene que ver con el tema religioso. Es interesante saber que no tienen esas dudas existenciales que tenemos aquí... ellos son iguales, hermanos, viven con lo necesario, respetan a la naturaleza y de alguna manera están luchando no por más tierras y salir de la miseria, sino por una forma de vida, por una forma de ver el mundo y todo esto entronca con su política.
ALB.- Antes lo hemos insinuado, pero ya te lo pregunto directamente, quería saber si los mapuches tienen en su forma de organizarse algo en común con las prácticas libertarias.
A ver, lo primero que quiero destacar es que los mapuches no son libertarios. Libertarios en el sentido político del término. Los mapuches tienen su forma de ver el mundo, en las que se encuentran muchos rasgos en común con el pensamiento libertario. Se puede decir que hay una especie de convergencia. El movimiento libertario tiene el referente a lo que fueron comunidades agrarias tradicionales como en Europa.
Se organizan de una forma bastante horizontal y confederal. Cada comunidad tiene su organización, que es autónoma y todo lo que se decide en esa comunidad afecta sólo a aquella comunidad. Esto nos podría recordar al movimiento libertario al respecto al federalismo: cada comunidad defiende sus intereses y se coordinan para construir espacios comunes. También nos encontraríamos otros paralelismos en cuanto a la filosofía común, en sentido de que le dan importancia a producir para vivir y no producir para especular, vivir sólo con lo necesario. La solidaridad; los mapuches por ejemplo cuando una familia necesita algo para no caer en la miseria, la comunidad responde.
ALB. ... apoyo mutuo...
Sí, eso, apoyo mutuo. También el tema de la autogestión. Se está planteando cada vez más ideológica o políticamente evitar caer en las redes del capitalismo, de depender del capitalismo y volver a las antiguas relaciones tradicionales del trueque – incluso entre comunidades – prescindiendo del dinero, que lo llegan a ver a veces como enemigo, que viene con el Estado, la Iglesia, el capitalismo. No sólo eso, lo ven como algo que destruye y divide las comunidades, las personas. Intentan crear redes económicas que crean relaciones más justas.
Otra cosa interesante es que la mujer – en medio, sinceramente, de una sociedad patriarcal – ya ha tomado conciencia y está reivindicando activamente su papel. De todas formas como sociedad patriarcal la veo mucho más igualitaria entre hombres y mujeres que otras sociedades basadas en religiones como la musulmana, la cristiana tradicional... allí las mujeres juegan roles importantes que quizá no llegaría al igualitarismo que esperarían lxs anarquistas pero bueno, el caso es que quizás con la influencia de las ideas de izquierda desde hace años se ha ido cambiando hacia una mayor igualdad.
ALB.- Otra pregunta... ¿qué influencia tienen el alcohol y las drogas en las comunidades mapuches?
Éste es uno de los problemas más serios que ha arrastrado el pueblo mapuche. Al igual que en otros pueblos originarios de América, los europeos introdujeron el alcohol. Era una forma, digamos, de desestructurar, de desarticular las comunidades. Es un problema que está bastante presente allí, pero no tenemos que generalizar, está allí pero hay un debate interno de cómo solucionarlo. En algunos casos hay algunas comunidades que están destruidas por este tema. En la comunidad que más llegué a conocer había también un problema con el alcohol, pero también había un debate para cómo tratar con el tema y que no se viera afectada la comunidad por esto.
Las drogas por su parte, tengo entendido que no han afectado tanto al pueblo mapuche, es básicamente el alcohol.
ALB.- Pasemos a otra cosa, ¿qué relación tienen lxs anarquistas chilenxs con el pueblo mapuche?
Para el pueblo chileno, y dentro de éste los anarquistas, uno de los intereses principales es la lucha mapuche. Evidentemente por el tema de las coincidencias ideológicas o prácticas, que es muy importante, pero al mismo tiempo tradicionalmente la gente libertaria, autónoma, de izquierdas ha apoyado estas luchas.
En el caso de Santiago, lo que más conocí era un apoyo a nivel de difusión de noticias y tal. Sin embargo, lo que encontré interesante fue el caso de la IX Región en Temuco, al encontrar espacios como casas okupadas que comparten mapuches jóvenes... digamos, mapuches y anarquistas. Ésto me sorprendió bastante gratamente. Yo sabía que los anarquistas iban a las marchas (allí a las manifestaciones las llaman marchas), que convocan los lonkos, y que apoyan y están allí en la lucha. Pero no me esperaba encontrar en espacios libertarios mapuches que se sentían identificados con el pensamiento libertario y que están formando parte de un espacio compartiendo visiones mapuches con anarquistas. Estamos hablando de gente joven especialmente porque la gente de más edad que sigue en la lucha o están en las comunidades o en las organizaciones.
Y ahora hay como una especie de auge en estas luchas... así que tampoco es de extrañar que se junte la gente joven porque hoy en Chile el movimiento libertario está en efervescencia. Tradicionalmente han sido las organizaciones marxistas las que atraían a la juventud. Y ahora mucha gente joven, estudiantes y tal, se siente identificada o atraída por lo libertario, por eso digamos que los mapuches más jóvenes también se sienten atraídos. Pero bueno, habrá que ver cómo evolucionan las cosas
ALB.- ¿y qué influencia tiene la izquierda?
En principio cuando hablamos de izquierda dentro del movimiento mapuche no es fácil de relacionar. Porque lo que me encontré dentro de las comunidades era que los partidos políticos más votados son de derechas. Es sorprendente, ¿cómo puede ser? Pues por lo que me han explicado se puede parecer a lo que ocurre aquí: los partidos de derechas son populistas, de alguna manera engañan a la gente, les venden una imagen de seguridad, de tranquilidad y tal. En las comunidades la gente carece de una formación o de una opinión formada de los políticos. O sea que en lo práctico pueden parecerse a lo que proponemos nosotrxs, pero a la hora de votar se les engaña diciéndoles lo mucho que harán por ellos.
Dentro de las organizaciones mapuches, sí que hay una vinculación con las. fuerzas de la izquierda. Hay mucha gente que ha estado en el PCCh o en otras organizaciones de la izquierda o cuando salió la Bachelet, mucha gente la votó porque esperaba un cambio y bueno, se han llevado una gran decepción porque Bachelet ha llevado la represión al extremo. Paradójicamente la señora Bachelet – la presidenta de Chile – es la presidenta del partido socialista y su propio padre fue represaliado por la dictadura. Se esperaba que hubiese alguna sensibilidad hacia los mapuches y tal. Y al contrario, la represión más dura desde los tiempos de Pinochet ha llegado con esta señora.
O sea que los mapuches que están en lucha están bastante decepcionados con la política occidental. Ahora hay nuevas elecciones y me han comentado que se prevé un abstencionismo muy grande. Dentro de la juventud parece que andan más cercanos a las ideas libertarias, pero ya digo que esto está todo por ver. Todo esto es muy reciente. A la gente mayor la ves todavía con una esperanza en el sistema parlamentario, que algún día vendrá un partido y les ayudará... o sea, que están decepcionados pero aún creen en estas cosas.
ALB.- ¿qué relaciones externas tienen con otros pueblos u organizaciones de América, de Europa?
En primer lugar los mapuches se ven muy identificados con las organizaciones y las luchas de otros pueblos indígenas. Cuando se ponen a hablar de otros movimientos indígenas como quechuas, aymaras, etc. los tratan de hermanos, peñis. Para ellos son su misma gente, con otras culturas con otras religiones pero su mismo pueblo. Ellos se informan, se interesan, tienen unas redes de información entre los distintos pueblos y apoyan por ejemplo a Evo Morales, al EZLN...
En el tema de las organizaciones, hay relaciones con Europa a través de ONGs, partidos, sindicatos... y reciben dinero de éstos, apoyo logístico, difusión de sus luchas y necesidades. Las comunidades por su parte también han recibido algún apoyo de Europa, por ejemplo en el Bio Bio, cuando fue lo de la presa de Endesa, tuvieron contactos con gente y grupos de apoyo de Catalunya, Euskal Herria y Mallorca. En el caso del estado español, una de las organizaciones que más ha estado apoyando la lucha mapuche ha sido Askapena del país vasco. Han estado viajando allí y han creado redes de comunicación y colaboración.
Y lo que creo que es un tema clave, si alguna organización ha intentado influenciar a los mapuches, éstos que son un pueblo relativamente cerrado, dejan de escucharlos. Son muy conservadores en este aspecto, no suelen aceptar injerencias externas. En Chile se dice que ETA está metida en el conflicto mapuche entrenando grupos, cosa que es totalmente falsa, por motivos obvios: los mapuches nunca aceptarían que ETA les dijera cómo luchar. Los mapuches ya tienen su forma de luchar, y lo tienen claro, lucharán con su forma tradicional. Esto no quiere decir que no apoyen a otros pueblos que quieren liberarse como Irlanda, el País vasco, Córcega, etc. Creen que todos los pueblos tienen derecho a su autonomía, a la libertad. A los mapuches les interesa comunicarse, que lo que pase allí salga fuera, pero no les interesa que las organizaciones influencien de forma paternalista. Hay organizaciones marxistas o liberales que les dicen de forma paternalista lo que les convendría y los mapuches bloquean bastante este tipo de actitudes.
ALB.- después de lo que acabas de decir ¿de qué manera se podría apoyar a los mapuches?
Habría dos maneras, una es lo que se habría estado haciendo hasta ahora, que es mediante las organizaciones que existen en Europa que han creado sus redes de solidaridad con las de allá y yo plantearía la otra, que es una cosa que me he encontrado allí: las comunidades no tienen actualmente un apoyo significativo, se debe a que las comunidades viven de una forma tradicional y por tanto de una forma más aislada, no están tan estructurados. Yo sugeriría a la gente que está interesada buscar gente que esté trabajando directamente con las comunidades que ya están en lucha, las comunidades que toman los fundos, hablo como libertario. Claro, para la gente más marxista o socialdemócrata es normal que busquen las organizaciones equivalentes de allá. Pero nosotrxs opino que deberíamos estar más con la gente de las comunidades que tienen poquísimos recursos; tienen que recurrir a lanzar piedras con hondas, casi a enfrentarse cuerpo a cuerpo. Otra manera es difundir la información del conflicto porque es una lucha que ahora mismo está en auge.
Tenemos lo de Grecia, bueno, pues esto quizás no es tan explosivo pero no tiene nada que envidiar. Sigue en auge, el Estado chileno está en jaque, no sabe qué hacer con este conflicto, y se habla que pueden militarizar la zona... y esto es un éxito de lucha autónoma que realmente está haciendo daño. En pocos sitios del mundo nos encontramos con luchas autónomas que esté teniendo resultados parecidos.
ALB.- Tienes estas líneas para decir lo que quieras
Quiero decir que estoy interesado en organizar algo para colaborar en este tema. En primer lugar difundiendo lo que ocurre allá, luego buscando contactos para elaborar algún tejido para realizar este trabajo del que hablo con las comunidades que están peleando, y veamos lo que podemos aportar desde Europa. Y quiero seguir insistiendo que es una lucha, que aunque no llega la información tan fluidamente como en el caso de Grecia, siguen siendo un referente muy interesante, que nos deberíamos informar con los compas de chile, con los compas mapuches porque podemos aprender muchas cosas.
Por ejemplo a mí se me ha planteado que la lucha aquí deberíamos llevarla de otra manera: son super-utópicos, realmente ellos sí que creen en lo que dicen y aquí estamos en una dialéctica del pesimismo, el derrotismo, la desorganización, pensando que no podemos cambiar nada, que tal vez sólo podemos dedicarnos a resisitir. Y sin embargo, ellos estando mucho más jodidos y reprimidos, llegan hasta la utopía. Digamos que tendríamos que recuperar esta espiritualidad y vitalidad que tuvo el anarquismo hasta la guerra civil española, que creían totalmente que iban a cambiar el mundo. A la gente más desanimada seguir la lucha mapuche le demostraría que sí que se pueden cambiar cosas y que sí que vale la pena luchar. A lo mejor no hasta la utopía absoluta, pero sí en cuanto a conseguir cosas, porque son mucha gente la que pelea, y arrastran a otra mucha gente, y ésta gente lo entiende, se identifica, porque no hablan de ideas abstractas sino de cosas reales. Estamos en un círculo vicioso que no somos capaces de salir de él.
Marichiwew
lunes, 14 de diciembre de 2009
Chile: Piñera y Frei se disputarán la Presidencia el 17 de enero
El Partido Comunista pone fin a 20 años de exclusión de la izquierda y logra 3 diputados
14-12-2009
Mario Amorós
Rebelión
Después de veinte años de exclusión del Congreso Nacional producto de la ley electoral binominal que dejó amarrada la dictadura militar y gracias al pacto instrumental suscrito con la gubernamental Concertación de Partidos por la Democracia, a partir del 11 de marzo tres comunistas se sentarán de nuevo en la Cámara de Diputados, un hecho inédito desde septiembre de 1973.
Guillermo Teillier, presidente del PCCh, fue elegido por las populares comunas de Pedro Aguirre Cerda y San Miguel con el 33,49%; Lautaro Carmona, secretario general, conquistó su escaño en el distrito de Copiapó-Tierra Amarilla con el 28,42%; y el abogado de derechos humanos Hugo Gutiérrez alcanzó la representación en Iquique-Alto Hospicio con el 30,53% de los votos.
Ésta es, sin duda, la mejor noticia para la izquierda del resultado de las elecciones de ayer. Unos comicios en los que su candidato presidencial, el socialista allendista Jorge Arrate, obtuvo (con el 98% de los votos escrutados) el 6,21%, superando las votaciones de sus candidatos anteriores (Eugenio Pizarro en 1993 logró el 4,5%; Gladys Marín en 1999 el 3,21 y Tomás Hirsch en 2005, el 5,4%).
Esta votación resultará relevante de cara a la segunda vuelta, que tendrá lugar el 17 de enero y que enfrentará al candidato de la derechista Coalición por el Cambio, Sebastián Piñera, quien ayer obtuvo el 44,03% de los votos, y el de la Concertación, Eduardo Frei, quien sólo alcanzó un escuálido 29,62%, cuando ningún candidato de esta coalición había logrado menos del 45% en la primera vuelta y de hecho él mismo se impuso ampliamente en la primera vuelta en 1993 con el 55% de los votos.
En tercer lugar, quedó la gran sorpresa de estas elecciones, el diputado díscolo, procedente de las filas del Partido Socialista, Marco Enríquez-Ominami, quien ayer obtuvo el 20,12% y casi 1.400.000 votos. El sorprendente apoyo popular logrado por este candidato con un perfil muy mediático, con un programa político muy ambiguo y apoyos que proceden desde la derecha neoliberal (el responsable de su programa económico) hasta relevantes ex dirigentes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), será el centro de todas las especulaciones de cara al 17 de enero, cuando la derecha aspira a lograr su primera victoria en unas elecciones presidenciales desde 1958 y a retornar al poder justo veinte años después de que el general Pinochet traspasara la banda presidencial al democratacristiano Patricio Aylwin.
En sus primeras declaraciones tras conocer que no pasará a la segunda vuelta por un amplio margen, Enríquez-Ominami se reafirmó en la ambigüedad que le ha catapultado a un éxito sin precedentes para un candidato al margen de los bloques que dominan la política chilena desde 1989 y anunció que no pedirá a sus votantes que apoyen a Frei en la segunda vuelta, a pesar de que reconoció que Piñera representa “lo más cruel del mercado”. El director de su campaña política, Max Marambio, admitió que es probable que la derecha gane el 17 de enero, pero que ello sería “responsabilidad de la Concertación”.
El personalismo de la votación presidencial quedó patente en las votaciones de las otras dos urnas, las de diputados y senadores. En la votación a diputados, que se produjo en todo el país, la lista pactada por la Concertación y el Junto Podemos Más (coalición donde se integra el Partido Comunista, junto con la Izquierda Cristiana) venció con el 44,41%, frente al 43,42% de la Coalición por el Cambio. Ambas listas llevaban dos candidatos en los 60 distritos del país, mientras que la lista Nueva Mayoría para Chile, auspiciada por Enríquez-Ominami y que incluía 79 candidatos, sólo alcanzó el 4,55% de los votos, un dato inferior a la media que el Partido Comunista obtenía en este tipo de elección cuando, como hasta 2005, concurrió con una candidatura al margen de la Concertación.
En cuanto a la elección de senadores, que sólo se producía en la mitad de las circunscripciones del país puesto que su mandato se alarga hasta ocho años, una de las sorpresas fue la derrota de Joaquín Lavín en Valparaíso. Hasta el momento, Lavín es el candidato de la derecha que más cerca se ha quedado de La Moneda, ya que en la segunda vuelta de enero de 2000 obtuvo casi el 49% de los votos y sólo pudo ser derrotado por Lagos gracias al apoyo en el ballotage del electorado comunista. El partido de Lavín, la pinochetista UDI, seguirá siendo la primera fuerza del Congreso Nacional, con 36 diputados y 9 senadores.
Las elecciones de ayer dejaron en evidencia varios aspectos. En primer lugar, la derecha, que ya concentra el poder económico, financiero, cultural y mediático de Chile y que mantendrá el empate técnico con la Concertación en la próxima legislatura en el Congreso Nacional, se aproxima a la reconquista de La Moneda. Será muy difícil que el 17 de enero Eduardo Frei, un ex presidente mediocre y el candidato gris de una coalición agotada tras veinte años de gestión, pueda aumentar en más de veinte puntos porcentuales su votación de ayer.
En segundo lugar, quedan patentes las enormes dificultades para la construcción de una alternativa de izquierdas en Chile que sea capaz de unir a este pueblo a la nueva era que vive América Latina. Más aún, en una Sudamérica donde ya sólo los gobiernos de Álvaro Uribe en Colombia y Alan García en Perú se someten a los intereses del imperialismo y donde los pueblos de Venezuela, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Brasil o Ecuador abren una nueva era, la llegada de Sebastián Piñera a La Moneda supondrá abrir en el sur de América Latina una puerta a los intereses geopolíticos de Washington.
La candidatura de Arrate, articulada en torno al Partido Comunista, la Izquierda Cristiana y un sector de dirigentes que abandonaron el Partido Socialista y se aglutinan en la corriente Socialistas Allendistas, planteaba ayer un programa político claro para la transformación democrática de Chile: elaboración de la nueva Constitución, renacionalización de la minería del cobre, fin de la represión del pueblo mapuche, verdad, justicia y memoria en materia de derechos humanos, apoyos a las demandas de los trabajadores, educación y sanidad públicas y de calidad, derechos civiles… Las críticas que sectores de izquierda plantearon a Arrate por su destacado papel en la “renovación” (derechización) del Partido Socialista en los años 80 y por su condición de ex ministro de Aylwin y Frei desconocían la honestidad de la autocrítica sincera e inteligente planteada por el propio Arrate sobre estos dos puntos de una amplia trayectoria que también incluye su destacado papel al lado del Presidente Allende en los días de la Unidad Popular.
La claridad del programa político de la izquierda, construido con la participación democrática de miles de compañeros y compañeras a principios de este año, la ruptura de sectores relevantes del socialismo con la Concertación, la pluralidad de fuerzas que han confluido en torno a la candidatura presidencial del Juntos Podemos Más-Frente Amplio y la victoria moral y política que implica haber puesto fin a la exclusión de la izquierda con la elección de tres diputados comunistas estimulará continuar el camino que iniciara hace más de un siglo Luis Emilio Recabarren, que continuaran Elías Lafferte o Salvador Allende, Gladys Marín o Carlos Lorca.
La primera etapa de este camino, el primer desafío, será unir a las fuerzas democráticas para derrotar a la derecha el 17 de enero y forzar a Frei y a la Concertación a abrir una nueva era en Chile, con un nuevo programa político para abordar las reformas democráticas pendientes, en primer lugar la elaboración de una nueva Constitución. En torno a estas luchas democráticas, claras, concretas, sin ambigüedades, creció siempre la izquierda en Chile. Seguro que lo seguirá haciendo.
viernes, 11 de diciembre de 2009
Chile: Lo relevante del domingo no es quien gane, sino quien llegará segundo
10 de diciembre de 2009
Ernesto Carmona
(especial para ARGENPRESS.info)
La presidencia chilena no se definirá este domingo 13 de diciembre, sino en el balotaje o la segunda vuelta el 17 de enero. La candidatura del mega empresario Piñera obtendrá la mayoría relativa de los votos, bordeando hacia arriba del 30%, pero la presidencia se define con la mitad más uno de la votación efectiva.
La mayor incógnita de la elección presidencial del domingo no es quién llegará primero, sino quien saldrá segundo y deberá medirse en enero con Piñera.
Todo indica que el derechista Sebastián Piñera ganará por mayoría simple y con un escaso margen de ventaja sobre sus dos contendores principales, el demócrata cristiano Eduardo Frei, de la Concertación que gobierna desde hace 20 años, y el joven candidato Marco Enríquez-Ominami, una suerte de fenómeno político-mediático dispuesto a patear el tablero o por lo menos tira el mantel donde se alimenta la clase política gobernante.
Las candidaturas
Eduardo Frei Ruiz-Tagle ya fue presidente (1994-2000), en un gobierno que pasó sin pena ni gloria en que privatizó el agua, intensificó la globalización al permitir a los españoles construir la represa Ralco que desató un conflicto con la etnia pehuenche, se opuso al simbólico “royalty aplicado al cobre que los privados nacionales y extranjeros explotan prácticamente gratis, liberó el mercado de capitales, amarró el suministro de gas argentino en un trato con Carlos Menem que no fue cumplido por las corporaciones transnacionales energéticas que explotan ese recurso en el vecino país, cerró las minas de carbón, jamás recibió a los familiares de las víctimas de la dictadura e hizo titánicos esfuerzos por sacar a Pinochet de la prisión de Londres “para juzgarlo en Chile”, entre otros hechos que caracterizaron su gobierno. La paradoja es que hoy la justicia dictaminó que su padre, el ex presidente Eduardo Frei Montalva (1964-1970) fue asesinado por los militares en 1982.
El partido Demócrata Cristiano (PDC) apoyó el golpe militar contra Allende (excepto 13 dirigentes que pasaron a la historia política porque el 13 de septiembre de 1973 cuestionaron el golpe acaecido dos días antes). Frei Montalva defendió el golpe en entrevistas a la prensa extranjera, como una ofrecida en 1973 al franquista diario ABC de España. Además, el 8 de noviembre de 1974 envió una histórica carta justificando el golpe al político demócrata cristiano italiano Mariano Rumor, entonces presidente de la Internacional Demócrata Cristiana, quien se mostró contrariado con la postura de sus camaradas chilenos, y ése es un texto que puede leerse hasta hoy en Internet (http://josemiguelhuerta.blogspot.com/2008/09/carta-de-frei-mariano-rumor-texto.html).
A los pocos años, el PDC retiró su apoyo al régimen militar, sus militantes abandonaron los altos cargos en el gobierno dictatorial, excepto unos pocos que siguieron con los militares y abandonaron la tienda política. El padre del candidato se convirtió en el líder de la oposición a la dictadura que hegemonizó su propio partido y se construyó la alianza con socialistas y radicales social demócratas que hoy se conoce como Concertación de Partidos por la Democracia que lleva 20 años en el poder, con dos periodos presidenciales DC (Patricio Aylwin 1990-1994) y Eduardo Frei Ruiz Tagle (1994-2000) y dos socialistas (Ricardo Lagos 2000-2006) y Michelle Bachelet (2006-2010).
Sebastián Piñera es un multimillonario en dólares que aparece en el ranking mundial de la revista Forbes, co-propietario de la línea aérea LAN y del Canal 11 de TV, entre otros negocios. Pertenece al partido Renovación Nacional (RN), que junto con la Unión Demócrata Independiente (UDI) acogió a los principales colaboradores políticos de Pinochet y construyó la Alianza por Chile. Pero estos dos partidos, pese a que tienen un solo candidato presidencial, compiten entre sí en senadores y diputados que se eligen también el domingo, libran una sorda y violenta pugna con matones que se destruyen mutuamente la propaganda. El partido más grande del país es la UDI, comparable al Partido Popular español heredero del franquismo, con un 18% del electorado que también se pondrá a prueba en la próxima contienda.
Y el tercer candidato es Marco Enríquez-Ominami (MEO), de 36 años, hijo del fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR, Miguel Enríquez, quien murió en combate a los 30 años, el 5 de octubre de 1974 (cuando su hijo tenía 16 meses), y fue criado por el socialista Carlos Ominami, que fue ministro de Economía de Patricio Aylwin y le llamaban “el samurai del neoliberalismo”, por su ancestro japonés y su vocación neoliberal. El joven postulante, que fue diputado por el partido Socialista hasta el 12 de junio de 2009 (día de su cumpleaños 36) está cruzado por estos dos apellidos que adoptó legalmente y representan posturas políticas contrapuestas. Su candidatura es transversal, con matices de izquierda, centro y derecha, pero la fortaleza de su discurso radica en la crítica al sistema político de cuotas de poder por la cúpula implantado por la Concertación en los últimos 20 años. Tampoco pudo participar en una elección primaria porque la Concertación no quiso hacerla e impuso la candidatura de Frei por la cúpula. Tiene gran arraigo entre la juventud (que en Chile vota poco porque hay más de dos millones con edad para sufragar pero no se inscriben) y en quienes observan a la Concertación con cierto hastío, entre ellos muchos adultos y ex miembros del MIR, que ya no existe formalmente como partido.
Matices de (todas) las candidaturas
Mientras Bachelet exhibe una alta popularidad superior al 70%, la Concertación no ha podido transferir esa cualidad a su candidato, que siempre baja en las encuestas. El apoyo gubernamental no prende, tal como rebota un cheque sin fondos. Por su parte, Piñera, que hace un año tenía el triunfo asegurado, también ha decaído. La sorpresa es que ME-O hace cuatro meses tenía 1% de aceptación subió a 20% en las últimas encuestas de hace un mes, donde Frei aparece con 26% y Piñera con 36%. No se sabe cuánto ha crecido este candidato en los últimos 30 días en que no se hicieron más encuestas. El crecimiento meteórico de 1% a 20% indica que hay muchos queriendo tirar también el mantel y esto ha obligado a Frei a radicalizar su discurso hacia la izquierda, con promesas de más Estado, derogación de la ley de amnistía de Pinochet y cese de la aplicación de la ley antiterrorista de la dictadura a los movimientos sociales, aplicada con entusiasmo por el gobierno actual al movimiento mapuche, al punto de irritar al Consejo de DDHH de la ONU.
Como parte del complejo cuadro chileno hay un cuarto candidato, el ex ministro y embajador de la Concertación Jorge Arrate, que al igual que ME-O renunció al PS y despertó la ilusión de un nuevo referente para la izquierda o un partido socialista de verdad, no socialdemócrata, pero esta opción se ha diluido. Arrate tuvo que hacerse militante comunista por razones “técnicas” y es el candidato del PC, que además apoya a Frei en la segunda vuelta en virtud de un “pacto contra la exclusión” que le permitió postular a 12 candidatos a diputados que serán votados por la Concertación en sus distritos. Estos candidatos aparecen más fotografiados con Frei que con su propio abanderado, Arrate, que por otra parte está llamando abiertamente a votar por Frei en la segunda vuelta. Al subir del 1% al 7% en pocos meses, Arrate aseguró la supervivencia del PC como partido político y probablemente supere el mínimo de 5% que exige la ley para ese estatus. En definitiva, el PC “se la juega” por dos candidatos: Frei y Arrate.
Y en la incógnita de quién pasará a la segunda vuelta, Arrate no tiene posibilidad real alguna y Frei también carece de seguridad absoluta, mientras ME-O desafía a la clase política que se reparte el poder en Chile desde hace 20 años, el gobierno y la oposición, la centro-derecha representada por la Concertación+Frei y la derecha-derecha encarnada por la Alianza derechista+Piñera. Por eso, lo que está en juego el domingo no es el primero, sino el segundo puesto en la votación que dirime quién pasa a la segunda vuelta. En la política chilena podría haber sorpresas en los próximos 35 días.