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miércoles, 17 de febrero de 2010

Entrevistas a Miren Etxezarreta: "No veo por ningún lado la crisis de las pensiones"


Catedrática de Economía. Una mirada poco convencional sobre los problemas del sistema público de pensiones, que para ella son tan sólo mitos interesados.

Miren Etxezarreta, catedrática emérita de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona y doctora por la London School of Economics, acaba de publicar Qué pensiones, qué futuro (Icaria), un implacable y documentado ataque a los planteamientos hegemónicos sobre la "crisis del sistema público de las pensiones", cuya existencia niega tajantemente. Atiende a Público en un receso de las jornadas de Economía crítica, clausuradas ayer en Zaragoza.

www.kaosenlared.net

"El debate se lanza para favorecerlos planes de pensiones privados"

¿No cree que el sistema de pensiones público esté en crisis?

No lo veo por ningún lado. Ni está ni creo que lo vaya a estar.

Pero las proyecciones están ahí: cada vez habrá más mayores y menos jóvenes.

"La propuestade retrasar la edad de jubilación es una gran torpeza"

Hay que tomarse con cautela las previsiones a largo plazo porque ha habido graves errores en el pasado. Se nos dice que entraremos en crisis porque vamos a vivir más. Pero se están mezclando las cosas: ¿realmente el problema es que habrá muchos viejos y pocos jóvenes? Deberían fijarse en la proporción de población activa, no en el número de jubilados. ¡Tenemos cuatro millones de parados! Entonces, el problema estaría en el mercado de trabajo, no en las pensiones.

Bueno, pues el problema vendría de otro lado, pero existe.

No necesariamente. Hay otra trampa que es un disparate económico: se relaciona la cantidad de dinero a pagar con el número de pensiones que deben pagar. Pero lo importante no es cuántos producen, sino cuánto se produce. Hace 50 años se necesitaba mucha población activa para producir los alimentos que ahora se obtienen con poquísima gente. La clave debería ser la riqueza nacional, no el número de cotizantes. Las pensiones se pagan con las cotizaciones de los trabajadores, pero no tiene que ser necesariamente así. Se podría implicar a otros actores.

¿Y si mientras tanto las cuentas no cuadran, sea por el motivo que sea?

Este es otro mito muy poderoso: ¿por qué tiene que estar equilibrado el presupuesto para las pensiones? ¿Acaso lo está el del Ejército ¿Y el de la Casa Real? ¿Y el de Educación? Todas las partidas sociales son deficitarias, a efectos contables. ¿Por qué tiene que estar equilibrada la de laspensiones?

Si el problema no existe, ¿por qué el Gobierno propone retrasar la edad de jubilación, con el coste político que puede tener?

Ha sido una gran torpeza de Zapatero. Imagino que lo hace para tratar de convencer a los mercados internacionales de que está dispuesto a ser duro. Pero también podría ser una cortina de humo para evitar que la gente se fije en otra cuestión gravísima: los 50.000 millones de recorte presupuestario que ha prometido en tres años. ¡Es una cantidad impresionante!

Pero el debate es mundial. ¿Por qué estalla?

Para ayudar a los planes de pensiones privados, que son una baza fantástica para el capital financiero, que es el que encarga los informes dramáticos. Para ellos es una entrada de fondos ingente, que tienen asegurados durante muchísimos años. Y además pueden invertirlos en bolsa con la particularidad de que si pierden, pierdes tú. Ellos, nunca.

También la UE ha hecho sonar la alarma.

Cierto. Y tiene mucho que ver con sus esfuerzos para montar un mercado de capitales integrado. Quiere estar a la altura de Wall Street, pero para ello se requieren capitales muy grandes. En realidad, a nadie le interesan las pensiones de los mayores.

¿Existe alguna relación entre los planes pensiones privados y la burbuja?

Por supuesto. Los mayores inversores son los fondos de pensiones. ¡Imagine todo el capital reunido para la especulación con toda la clase media y todos los obreros estadounidenses aportando dinero a un fondo durante 30 años!

¿Qué efectos tiene el estallido de la burbuja para las pensiones privadas?

Enorme. Como están vinculadas a la evolución bursátil, no hay ninguna garantía de que el jubilado vaya a percibir una buena pensión. Si algo pone de manifiesto esta crisis es el problema que tiene el sistema privado, no el público.

http://www.publico.es/dinero/294362/veo/ningun/lado/crisis/pensiones




«El Gobierno español da un paso más en la privatización de las pensiones públicas»

No duda de que el Gobierno español ha emprendido el camino que le ha marcado la élite económica, que no es otro que el de la privatización de las pensiones. A su juicio, supondrá un negocio elevado y permanente para el sistema financiero privado. Miren Etxezarreta asegura que el problema de las pensiones no se encuentra en el número de activos, sino en la riqueza que generan éstos.

Juanjo BASTERRA |

Miren Etxezarreta, doctora en Economía por la London School of Economics y catedrática emérita de Economía de la Universidad Autónoma de Barcelona, encabeza el libro «Qué pensiones, qué futuro. El Estado de bienestar en el siglo XXI». Firman el libro publicado por Icaria, Elena Idoate, José Iglesias Fernández y Joan Junyent Tarrida.

La reforma de las pensiones en el Estado español supone avanzar en el modelo de privatización. Es una concesión al sistema financiero privado. Miren Etxezarreta culpa al Gobierno español de plegarse a la élite económica, pero «ocurre a nivel mundial», y culpa a los sindicatos mayoritarios españoles, CCOO y UGT, de colaborar en este proceso que beneficia al gran capital. Etxezarreta echa de menos una respuesta social contundente, «proporcional a la que se nos viene encima».

¿Cree que las pensiones públicas están en peligro en este momento?

No están en peligro. Las predicciones nunca hay que hacerlas en relación a los viejos, sino en la relación de población activa sobre población pasiva. Resulta que los jóvenes están empezando a trabajar a los 30 años, entonces la población pasiva crece, pero no sólo por los viejos.

¿Quienes plantean las reformas están haciendo trampas?

Primero, las predicciones demográficas son dudosas, pero aceptemos que fueran verdad. A mi modo de ver, hay dos trampas muy grandes. La primera por qué las pensiones las tienen que pagar sólo los trabajadores. Hay una razón si quieres histórica, en el sentido de decir, en que cada vez más la producción es social, se hace con todo. La producción no sólo llega con las empresas, se hace con la infraestructuras, con el conocimiento, con las relaciones. Nos lo están diciendo todos estos sabios permanentemente.

Entonces, ¿por qué tienen que pagar sólo los trabajadores las pensiones de toda la sociedad?

Ésa es la trampa. Toda la sociedad debe pagar las pensiones. Si la tiene que pagar la sociedad y resulta que cada vez las sociedades cada vez son más ricas, que no nos vengan con la milonga de ese problema, aunque las crisis siempre se sucederán.

¿La segunda trampa cuál es?

Es más gorda. El hecho de que cada vez va a haber menos activos por pasivos, que es donde se apoyan, no tiene nada que ver, porque no depende del número de activos, sino de la producción de los activos. No depende del número de trabajadores, sino de la riqueza que esos trabajadores producen. Eso no se menciona. Todo el tema son verdades a medias tramposas.

¿Hay que cambiar el modelo?

No creo que sea justa esa insistencia en que todo tiene que ser como ha sido hasta ahor. Están hablando de tecnologías, de cambios en el mercado laboralo de la flexibilidad. Todo lo que les conviene se puede cambiar, pues que cambien el sistema de pensiones. Por ejemplo, que se financie a través de los impuestos una parte muy importante de las pensiones. ¿Quién financia el Ejército ? No está equilibrado, ni la Educación, ni la Casa Real, ni la presidencia del gobierno. ¿Por qué el único tema que tiene que estar equilibrado es la Seguridad Social?

¿Se quiere beneficiar a alguien?

En todas estas medidas aparece al final que hay que impulsar las pensiones privadas. Ese es el meollo de la cuestión. El capital financiero necesita cada vez más y quiere conseguir que las pensiones públicas se privaticen, porque saben que esas entradas de capital las tienen aseguradas durante más de veinte años y no se pueden sacar. Para qué quieres mejor negocio.

De hecho, desde el Pacto de Toledo los fondos de pensiones se han multiplicado por ocho.

Porque la ley se fijó en esa dirección. En el grupo Taifa estamos trabajando sobre lo que supone la crisis en el Estado español, y el aumento de las pensiones desde el año 2000 se ha multiplicado por ocho. Para los bancos es el maná del cielo.

¿Se juega con el miedo?

Tiene que quedar claro que no es problema del PSOE. Si estuviera el PP sería tan malo como el PSOE. El problema de estos días es que somos rehenes del capitalismo mundial. Todas estas patadas que está dando Zapatero estos días es para demostrarles que es buen chico.

¿Es una bajada de pantalones acudir a la City a dar explicaciones sobre la política económica como hizo el Gobierno?

Ha tenido que ir a Standards and Poor´s y «Financial Times». ¿Quiénes son esos señores?. No ha ido al FMI, que dentro de todo, podría tener una cierta lógica, no, ha ido al capital privado. Hay otra cosa, no es sólo rehén del capitalismo mundial y de sus propias opciones. ¿Por qué no hace una reforma fiscal? La que ha hecho es conservadora y retrógrada. ¿Por qué no hace una reforma de verdad? ¿Se le van a ir los capitales? Para lo que nos sirven.

Ya se van a los paraísos fiscales cuando quieren.

Tendrían que hacer una reforma fiscal potente. Cuando tiene 4,5 millones de parados, si tienes que pagar un poco más por la deuda pública, lo tienes que hacer. Pero lo que ha hecho es pegar el corte al presupuesto público de 50.000 millones, lo que anula las políticas anticrisis, por malas que fueran. Tendríamos que estar todos en la calle para romper este esquema neoliberal.

¿Echa de menos la falta de respuesta social?

Claro. No hacía falta resolver ahora el tema de las pensiones. Ese tema es a muy largo plazo. Nos dicen que la salida de la crisis, que no es verdad, está a la vuelta de la esquina, entonces ¿por qué no han esperado con la reforma de pensiones?

El Gobierno español dijo hace un año o dos que las pensiones estaban aseguradas hasta 2025. ¿Por qué tanta prisa ahora?

Ésa es la clave. Los estudios más pesimistas decían que hasta 2023 estaba asegurada. Ahora nos lo hacen con prisa y aprovechándose de la situación.

¿Usted cree que hay suficiente riqueza?

Bueno, riqueza no hay tanto como la que hemos estado viviendo. Se ha vivido un poco de una ilusión financiera a base del crédito y, efectivamente luego viene el tío Paco con la rebaja. Pero se tendría que distribuir una manera equitativa.

Me refiero a los fondos que hay depositados en los paraísos fiscal, a la economía sumergida...

Sí, sí. Una interpretación es que el ataque de la élite económica no sólo se dirige hacia el Estado español, sino que es un ataque al euro. Los capitales están diciendo: ¡ojo que a nosotros no nos vais a regular! Esta claro que una vez pasado lo más urgente de la crisis financiera, se han sentido fuertes. Nos están diciendo que no les van a a poder regular. El G7 ya dijo que de regular nada. A mí una cosa que me impresiona de este tinglado es el enorme poder del capital financiero.

¿Y desde los gobiernos se cede a ese poder?

Empezando por el español, pero todos. Francia y Alemania, que son países más ricos, todavía no les están exigiendo nada, pero al resto sí.

¿Cómo lo ve de cara al futuro?

Lo veo muy mal. Tengo la impresión que esto es una operación a plazo medio y largo para rebajar las condiciones de vida de la clase trabajadora y las clases populares, para impulsar un capitalismo cada vez más elitista, más desigualdad en la distribución de la renta entre los países que se llaman ricos. Creo que la salida de esta crisis, ya sabe que cada salida supone un cambio, pues creo que el de ésta va a deteriorar seriamente y permanentemente nuestras vidas. No estamos en eso de decir vamos a apretarnos el cinturón un par de años y vamos adelante. No, para mí es un ataque más permanente. Es un poco como retroceder bastantes años.

¿Todas las conquistas logradas con sangre, sudor y lágrimas se han perdido en un par de años? ¿La élite no nos deja nada?

Así es. Así de negativo lo veo para las clases populares, aquí también meto a la clase media, que tampoco se salvará de la agresión. Tenemos que despertar, que se nos acaba el tiempo.
«CCOO y UGT son cómplices directos de lo que está pasando desde el Pacto de Toledo»


http://www.gara.net/paperezkoa/20100214/182957/es/El-Gobierno-espanol-da-paso-mas-privatizacion-pensiones-publicas

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sábado, 13 de febrero de 2010

La distribución de las rentas y la sostenibilidad de las pensiones


Vicenç Navarro
Artículo publicado en la revista digital SISTEMA, 12 de febrero de 2010

Este artículo analiza el impacto negativo de la polarización de las rentas en los ingresos a los sistemas de pensiones públicos en la mayoría de los países de la OCDE (resultado del desarrollo de las políticas neoliberales).

El erróneo énfasis que se da a la transición demográfica como causa de la posible inviabilidad del sistema de pensiones públicas (ver mi artículo Los errores del determinismo demográfico: el caso de las pensiones. Sistema Digital, 05.02.10) ha hecho que no se preste atención a otros temas que tienen gran importancia para determinar la viabilidad de tal sistema. Uno de ellos es la evolución de la distribución de la renta en un país y su impacto en la sostenibilidad de los sistemas de pensiones. Veámos.
El gran crecimiento de la productividad que se ha dado en la mayoría de países de la OCDE, durante los últimos treinta años, no se ha traducido en el correspondiente incremento de los salarios y de la masa salarial. En realidad, ésta última, la masa salarial como porcentaje de la renta nacional ha disminuido, en parte, como consecuencia de la aplicación de las políticas neoliberales llevadas a cabo por gran número de países. Este descenso de las rentas del trabajo ha sido a costa de un aumento muy considerable de las rentas del capital. País tras país, los beneficios empresariales han crecido sustancialmente y esta polarización de las rentas ha afectado a los ingresos de la Seguridad Social, pues las cotizaciones sociales derivan del trabajo. En realidad, incluso las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social se basan en la masa salarial de la empresa y es una aportación basada en el trabajo.
Una consecuencia de este descenso de la masa salarial ha sido una reducción de la cantidad aportada a la Seguridad Social por parte de la fuerza laboral. Este hecho del cual no se habla queda muy bien documentado en el artículo de Christian E. Weller, “The future of public pensions in the OECD”, publicado en el Cambridge Journal of Economics (2004. 28.4895-504). Es una lástima que este artículo no incluyera a España (incluye a Francia, Alemania, Italia, Japón, Suecia, Gran Bretaña y EE.UU.). Pues en España también hemos visto un descenso de la masa salarial como porcentaje de la renta nacional.
No es de extrañar que una de las conclusiones del estudio de Weller sea que una de las medidas importantes para mejorar la viabilidad de los sistemas de pensiones es no sólo aumentar la productividad –lo cual, como he señalado en otro texto es enormemente importante (ver mi artículo Las pensiones son viables. en www.vnavarro.org)- sino también los salarios, asegurándose que el incremento de la productividad repercuta en el nivel de los salarios y en los ingresos a la Seguridad Social. Como bien dice Weller, el futuro de las pensiones depende, en parte, de la cantidad de buen empleo que exista en un país y de la distribución de las rentas entre el trabajo y el capital. Otra de sus conclusiones es que el crecimiento del empleo, el crecimiento de los salarios y la disminución de las desigualdades (con mayor proporción de la renta procedente del trabajo y menor proporción procedente del capital) son condiciones importantes para asegurarse la viabilidad de las pensiones públicas.
Ni que decir tiene que el crecimiento de los salarios requiere crecimiento de la productividad. Esto último, sin embargo, no es suficiente, pues hemos visto en muchos países de la OECD que tal crecimiento de la productividad no fue acompañado del correspondiente crecimiento de los salarios, aumentándose así las desigualdades en la distribución de las rentas a favor de las rentas del capital. El crecimiento salarial depende sobre todo de factores políticos y muy en especial de la fuerza de los sindicatos. En España se hace referencia constantemente a que los salarios son bajos porque la productividad es baja. Pero, podría decirse al revés que la productividad es baja porque los salarios son bajos. No existe estímulo e incentivo para que el empresario sienta la necesidad de invertir en los puestos de trabajo. Contribuye también a reproducir la baja productividad la limitada relación que existe entre el mundo educativo, por un lado, y el mundo productivo, por el otro, y aún cuando mucho se ha hecho en los últimos años, mucho más queda por hacer.
Una consecuencia de lo dicho es que las políticas redistributivas favorecen a la sostenibilidad de los sistemas de Seguridad Social. De ahí la urgencia e importancia de que se recuperen las políticas fiscales progresistas en las que los grupos más pudientes contribuyan más de lo que lo están haciendo ahora. No es cierto, como constantemente se dice en los medios (la mayoría de los cuales son de persuasión liberal) que la población esté en contra de aumentar los impuestos. Depende de a quien se le hace la pregunta y de que impuestos estemos hablando y con que propósito. La experiencia del estado de Oregón en EE.UU., hace unas semanas, es un indicador de ello. La mayoría del electorado votó favorablemente a una propuesta de aumentar los impuestos de las personas con mayores ingresos en el Estado para evitar los recortes de los servicios públicos. Ello significó un aumento de un 5% de los ingresos al Estado lo que permitió evitar aquellos recortes, que el gobierno estaba dispuesto a hacer en caso de no conseguir la aprobación de la propuesta de subir los impuestos. ¿Hay alguien en España que dude de que la gran mayoría de las clases populares (clase trabajadora y clases medias) aprobarían que el 20% de la población que goza de una renta superior, viera incrementada su carga fiscal para mejorar las pensiones? En realidad, esta medida redistributiva favorecería también el estímulo económico, pues las rentas superiores ahorran más que consumen, mientras que las clases populares consumen más que ahorran. Y ahora se necesita, como el aire que se respira, que aumente el consumo. Ahora bien, es improbable que esta propuesta la lea usted en los medios de información y persuasión, pues la gran mayoría de los formadores de opinión pertenecen a aquel 20% de población de renta superior. Así es nuestro país.

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viernes, 12 de febrero de 2010

El Tratado de Lisboa o el fin del sueño europeo


12-02-2010
Pierre Charasse
La Jornada

El Tratado de Lisboa que acaba de entrar en vigor entre los 27 países de la Unión Europea (UE) es el punto culminante de medio siglo de construcción europea, finalmente aprobado después del rechazo de los ciudadanos franceses e irlandeses de la mal llamada "Constitución Europea". El Parlamento Europeo ratificó el 9 de febrero los nuevos miembros de la Comisión Europea como lo prevé el tratado. Desgraciadamente, el resultado de este largo y penoso proceso de construcción institucional cristaliza una situación de ingobernabilidad y una fuerte pérdida de influencia de Europa en el mundo. Vale la pena recordar cómo llegamos a esta situación.

Mientras se construía el Mercado Común Europeo con seis países, luego con nueve, 12, 15, la cuestión de fondo de las instituciones y de la naturaleza jurídica supranacional o no de esta asociación de países, fue siempre renviada a más tarde.

El asunto se complicó con el ingreso de 10 nuevos miembros. En este contexto había que dar a la UE instituciones claras, eficaces y democráticas al lado o encima de 27 gobiernos con intereses diferentes. ¡La cuadratura del círculo!

Después de años de arduas negociaciones nació el Tratado de Lisboa, con el cual la UE iba a tener por fin un presidente del Consejo Europeo estable por dos años y medio, un ministro de Relaciones Exteriores, a la vez vicepresidente de la Comisión Europea, y un Parlamento con más poderes. ¡Loable intención!

Pero los jefes de Estado escogieron a un desconocido, sin legitimidad democrática ni peso político, el belga Herman van Rompuy. Mientras, las presidencias semestrales continúan como antes y el presidente de turno en este semestre, el español José Luis Rodríguez Zapatero, no está dispuesto a dejar el primer rol a un funcionario de Bruselas sin carisma, ni al presidente de la Comisión Europea, Manuel Barroso. Situación francamente vodevilesca, a tal punto que el presidente Obama no acudirá a la cumbre bianual UE-Estados Unidos en Madrid, por no tener un “alter ego” de su estatura, además de considerar que no hay mucho que conversar con los europeos. Una bofetada para Europa.

Paralelamente a la laboriosa institucionalización de la UE, el ingreso de los nuevos miembros de Europa central y oriental cambió profundamente la relación de fuerzas internas.
En toda Europa, en la última década, los procesos electorales favorecieron a la derecha, la izquierda entró en crisis y en lugar de oponerse al modelo neoliberal lo aceptó en nombre de la "modernidad". De tal manera que los políticos de todos colores lanzaron ofensivas contra el papel regulador del Estado (en nombre de "una libre competencia sin distorsiones" prevista en un anexo al tratado) y dejaron a los tecnócratas desmantelar paulatinamente lo que hacía la fuerza y la ejemplaridad de modelo europeo, es decir, un mercado regulado por estados protectores de los ciudadanos.

Ahora la carga va contra los sistemas de pensión por repartición, acusados de aumentar escandalosamente el déficit público. Los gobiernos pretenden que el "viejo" sistema de solidaridad intergeneracional es insostenible (pero es fácil demostrar lo contrario), y con la ayuda de los ideólogos fundamentalistas de la OCDE impulsan nuevamente los fondos de pensión, como si la crisis financiera de 2008-2009 no hubiera afectado a millones de pequeños ahorradores.

En cuanto al papel internacional de la UE, muchos europeos de la "vieja Europa" creyeron que con el derrumbe de la Unión Soviética un nuevo mundo multipolar iba remplazar al mundo bipolar, y que la UE sería un actor mundial de peso. Este deseo no se cumplió. Estados Unidos no podía permitir que sus propios aliados propiciaran tal perspectiva contraria a su voluntad de hegemonía mundial, y al contrario esperaban de ellos claras muestras de avasallamiento.

Este movimiento de acercamiento "natural" se volvió explícito después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. En su "Estrategia Europea de Seguridad" adoptada por los jefes de Estado en 2003, la UE retomó como propia la visión estadunidense del mundo, maniquea y simplista, poniéndose del lado del "bien" contra el "mal", justificando las "guerras preventivas" en un mundo enfrentado a "amenazas globales".

Los gobiernos europeos, en su mayoría, observaron un silencio cómplice sobre gravísimas cuestiones como Guantánamo, el uso de la tortura (algunos autorizaron los vuelos secretos de la CIA), las restricciones a las libertades individuales o las violaciones de los derechos humanos por Israel (país considerado como pilar del bloque occidental y casi miembro de la UE).

En Francia, la derecha gaullista resistió hasta cierto punto, y la última manifestación de desacuerdo con los estadunidenses fue expuesta con brío por el canciller Dominique de Villepin en su memorable discurso en Naciones Unidas contra la invasión de Irak.
Pero el presidente Sarkozy, al llegar a la presidencia en 2007, anunció el fin de 40 años de tradición gaullista de independencia nacional con el regreso de Francia "en la familia occidental" y en la estructura militar de la OTAN.

De hecho, el Tratado de Lisboa señala claramente que la OTAN es el marco en el cual se organiza la defensa europea, con lo cual Estados Unidos logró el objetivo que siempre había tenido con la ayuda de Gran Bretaña, de amarrar los países de Europa al oeste y sur de Rusia en un solo bloque político-económico-militar dominado por ellos. No hay espacio para discrepancia, como lo muestran las groseras presiones de Washington sobre el Parlamento Europeo para obtener en los próximos días la ratificación de un acuerdo de cooperación antiterrorista leonino, al cual se opone una mayoría de los eurodiputados.

Cumpliendo con el Tratado de Lisboa, los jefes de Estado nombraron a la baronesa británica Catherine Ashton "alta representante" del Consejo Europeo para Relaciones Exteriores y vicepresidenta de la Comisión Europea. Su comparecencia ante el Parlamento Europeo sorprendió a todas las bancadas por su falta de visión y de ambición para Europa.

Lady Ashton (quien recordó que apoyó la guerra en Irak) puso énfasis sobre la cooperación con Estados Unidos y la OTAN. Incapaz de explicar cuáles serían los objetivos de la UE en Afganistán, sus respuestas fueron evasivas. No parecía al tanto de la próxima cumbre UE-América Latina de abril en Madrid. Sobre las relaciones con Cuba, la vicepresidenta reiteró su preocupación por los derechos humanos. No habrá cambio en la "posición común" impuesta por Aznar hace 13 años sin consultar probablemente a... ¡Washington! En cuanto al futuro servicio diplomático europeo bajo su responsabilidad, la confusión es total en Bruselas. No obstante, el Parlamento aprobó a la candidata.

En el plan financiero, el Banco Central Europeo (BCE) es totalmente autónomo y no responde a "gobierno económico" alguno. Las tensiones no faltan entre el presidente del BCE, el comisario de Economía y el presidente del "eurogrupo", cada uno reivindicando ser "Mister Euro": la falta de un liderazgo político de la zona euro pone en peligro su credibilidad cuando países como Grecia, España y Portugal se enfrentan a las primeras grandes crisis de la "fortaleza" euro.

La cumbre de Copenhague sobre el cambio climático puso en evidencia que la UE como bloque ya no juega en el patio de los grandes. Después de haber tomado posiciones bastante fuertes sobre el tema del medio ambiente en los meses anteriores, la UE desapareció del escenario, dejando a los "tenores" Angela Merkel, Nicolas Sarkozy y Gordon Brown ponerse de acuerdo con algunos países del G-20 para presentar como un paso positivo el "no acuerdo" propuesto por Obama. En la recomposición del mundo que empezó en Pittsburgh y Copenhague, la UE renunció a su posible papel de puente entre civilizaciones, y prefirió afirmar su pertenencia un bloque occidental euroatlántico cada vez más cuestionado.

La Europa política murió en Lisboa, y el sueño europeo se acabó. De profundis ad te Domine.

* Diplomático francés

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/02/11/index.php?section=opinion&article=021a1mun

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