Al-Manar
29/10/2009
El Alto Tribunal de Seguridad Nacional de Egipto decidió el miércoles retrasar el juicio de la que ha sido llamada “la célula de Hezbollah” hasta el jueves después de que el tribunal aceptara la retirada del panel de la defensa y decidiera encomendar ésta a otros 19 abogados. Por otro lado, uno de los procesados acusó a sus interrogadores egipcios de “brutales torturas” que le han dejado sordo de un oído.
Mohammed Mansur, que está siendo juzgado junto con otros 25 acusados, dijo a AFP durante una pausa en una sesión del tribunal que él y los otros acusados habían sido “brutalmente torturados” y que su salud estaba decayendo. “Todos los detenidos han sido torturados. Yo perdí el sentido del oído en mi oído derecho a causa de las constantes torturas. Fui electrocutado y golpeado,” señaló. Los abogados de Mansur dijeron que éste había admitido bajo tortura que él había propuesto ataques contra “objetivos israelíes” en Egipto con el fin de vengar la muerte del jefe militar de Hezbollah, Imad Mugniyeh, pero que esto fue rechazado por sus superiores. “Soy inocente de cualesquiera cargos que se refieran a ataques en Egipto,” dijo Mansur. “Mi tarea era la de enviar apoyo a nuestros hermanos en Gaza,” añadió. La defensa señaló que la acusación no había presentado las pruebas de las que afirmó estar en posesión, tales como los explosivos y las armas que supuestamente se habría encontrado a algunos detenidos. Los grupos pro-derechos humanos locales e internacionales afirman que la tortura es algo rutinario en Egipto. “Cada año tenemos 12 ó 20 muertes por tortura en el país,” dijo Hafez Abu Saada, de la Organización Egipcia pro-Derechos Humanos a AFP. A principios de este mes, Hamas señaló que miembros de las fuerzas de seguridad egipcias habían torturado al hermano de un dirigente de la organización hasta la muerte en una prisión situada en la ciudad de Alejandría, en el norte del país. Egipto ha negado la acusación.
sábado, 31 de octubre de 2009
Miembro de la “Célula de Hezbollah” en Egipto Sufrió Brutales Torturas
jueves, 1 de octubre de 2009
En 1989, Lewis Amselem, representante USA en la OEA encubrió un caso de tortura, en Guatemala
Jean-Guy Allard
Lewis Amselem, el jefe de la delegación norteamericana ante la OAS quién calificó de “irresponsable” e “idiota” el regreso a su país del Presidente Manuel Zelaya fue denunciado, hace años, por haber encubierto a los individuos, uno de ellos de nacionalidad estadounidense, que torturaron y violaron una monja norteamericana en Guatemala
El 2 de noviembre de 1989, Dianna Ortiz, fue secuestrada, ultrajada y torturada por elementos de las fuerzas de seguridad de Guatemala vigilados por un ciudadano norteamericano.
Desde entonces, Ortiz ha intentado, incansablemente, obtener del gobierno de los EE.UU. la reapertura de los expedientes de todos aquéllos que fueron víctimas de actos brutales en Guatemala en el periodo de las dictaduras pro-USA.
"El retorno del presidente Zelaya a Honduras es irresponsable e idiota y no sirve ni a los intereses de su pueblo ni a aquellos que buscan el restablecimiento pacífico del orden democrático en Honduras", ha declarado Lewis Amselem, con una arrogancia correspondiente a su papel de representante alterno de Estados Unidos ante la Organización de Estados Americanos,
Amselem estuvo en Guatemala como “Oficial de los Derechos Humanos” de la Embajada USA en la época del gobierno de Vinicio Cerezo, una administración civil bajo la cual el ejército seguía combatiendo de manera salvaje a la guerrilla. Cerezo fue criticado por su inercia ante los casos de violaciones de derechos humanos.
Coincidencia, 1989 es el año cuando el agente CIA y terrorista de origen cubano Luis Posada Cariles pasa a Guatemala donde se le fabrica una cobertura de jefe de seguridad de la telefónica estatal Guatel. El presidente Vinicio Cerezo le otorgará poderes especiales que lo convertirán virtualmente en gánster. Se le atribuye durante ese período toda una serie de ejecuciones, secuestros, estafas y ajustes de cuentas.
Una fosa llena de cadáveres
Dianna Ortiz era monja de las Hermanas Ursulinas cuando decidió consagrarse a los más humiles, al irse en América Central con otras hermanas, consagrándose a trabajar de enfermera en pequeñas aldeas indígenas. Pronto recibió amenazas anónimas acusándola de complicidad con la guerrilla y ordenándola de irse del país.
Según su recuento de los acontecimientos de aquel día de noviembre de 1989, dos hombres la capturaron en un jardín de una centro comunitario y la llevaron en un carro de policía no identificado a la Antigua Escuela Politécnica, una academia militar de la Ciudad de Guatemala.
Empezó un horrible interrogatorio en el curso del cual Dianna Ortiz fue quemada más de 100 veces con cigarrillos y violada repetidamente por sus torturadores que le ordenaban identificar a “subversivos”. Tanto fueron los malos tratos que la mujer se desmayó.
Según el informe publicado en 1996 por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Dianna Ortiz “en un momento dado recuperó el conocimiento y comprobó que la habían atado de las muñecas a un sostén por encima de su cabeza. Le pareció que estaba en un patio. Entonces ella sintió que varias personas movían una loza pesada en el piso. La bajaron a un foso lleno de cuerpos. Se volvió a desmayar. Cuando despertó estaba en el suelo y los hombres habían comenzado otra vez a abusar de ella sexualmente”.
La interminable sesión de tortura se interrumpió cuando llego un personaje, que dijo llamarse Alejandro, quién explicó que se la había confundida con una líder de la guerrilla llamada Verónica Ortiz Hernández.
Mientras “Alejandro” la llevaba en su Jeep a la “casa de un amigo de la embajada”, Dianna se escapó aprovechando una parada en un semáforo.
Un residuo de los Bush
Lo que iba a seguir, en los años siguientes, fue un verdadero calvario para la mujer ya destruida por esta infernal experiencia.
El ministro guatemalteco de la Defensa Hector Gramajo dijo públicamente que Dianna Ortiz había inventado su historia, añadiendo insultos y insinuaciones infamantes de carácter sexual.
Investigando el tema, reporteros de la la cadena televisiva ABC News identificaron la fuente de estas rumores degradantes. Provenían del Oficial de Derechos Humanos Lewis Amselem quién, al ser interrogado, negó vehementemente cualquier implicación.
El Reverendo Joseph Nangle de la Comunidad de San Francisco reveló más tarde que Amselem habló ante él del tema, con una grosería que lo escandalizó.
Otras confidencias de personas que conversaron entonces con el diplomático estadounidense confirmaron los comentarios de Nangle y añadieron que Amselem multiplicaba las referencias injuriosas hacia la presencia de voluntarios religiosos en comunidades indígenas de Guatemala.
El 16 de octubre de 1996, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, basándose en la información presentada y su investigación y análisis del caso, reconoció la veracidad de las declaraciones de Dianna Ortiz y condenó al Gobierno de Guatemala.
Sin embargo, Estados Unidos su embajador Thomas F. Stroock y el funcionario Amselem que constantemente obstaculizaron la investigación, no son mencionados por el documento.
En 1995, un tribunal norteamericano condenó a Hector Gramajo a pagar 47 millones de dólares a Dianna Ortiz y otras de sus víctimas.
Amselem fue un diplomático que disfrutó las administraciones Bush y que se quedó de residuo, como muchos otros elementos ultraderechistas, en la actual administración Obama.
jueves, 3 de septiembre de 2009
Prisiones secretas de la CIA organizadas desde Alemania
04-09-2009
Jan Peters
Global Research/WSWS
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Un informe del New York Times del 13 de agosto confirma que la CIA planificó y organizó prisiones secretas desde la ciudad alemana de Frankfurt/Main. Por lo menos tres prisiones secretas fueron administradas por la oficina local de la CIA en Frankfurt desde 2003.
Esas prisiones ilegales pertenecían a la red mundial de “sitios ocultos” a los que la CIA transfirió a muchos de sus prisioneros en su “guerra contra el terror.” Hubo por lo menos ocho prisiones secretas semejantes mantenidas por la CIA fuera de EE.UU. Las prisiones dirigidas desde Frankfurt incluían dos que estaban ubicadas respectivamente en la capital rumana Bucarest y en un sitio remoto en Marruecos. Se afirma que una tercera estuvo en la ciudad polaca de Kiejkuty, cerca del aeropuerto Szymany. Una cuarta prisión estaba ubicada en Lituania.
Las prisiones secretas fueron utilizadas para extorsionar información de prisioneros mediante métodos de tortura que no hubieran sido posibles en EE.UU. El director de la oficina de la CIA en Frankfurt en esos días,
Kyle D. Foggo, dijo al Times que esas medidas fueron organizadas desde Frankfurt porque “eran demasiado delicadas como para ser manejadas desde la central.”
En septiembre de 2006, el presidente de EE.UU. de entonces, George W. Bush, admitió por primera vez la existencia de prisiones secretas. Esas prisiones de tortura fueron utilizadas para someter sistemáticamente a los considerados como sospechosos de terrorismo a privación del sueño, asfixias simuladas y golpizas para obtener información o extorsionar confesiones. La CIA arrestó a “potenciales asesinos en masa” en los “campos de batalla del mundo” y los encarceló en sitios secretos donde los sospechosos fueron sometidos a “métodos de interrogación duros, necesarios y efectivos,” como afirmara Bush.
Las prisiones secretas tuvieron que ser establecidas fuera de EE.UU., porque contravenían la ley existente en EE.UU. El hecho de que los métodos de tortura empleados por la CIA también violaban el derecho internacional fue obviamente algo indiferente para el gobierno de EE.UU. así como para las autoridades alemanas y europeas.
Cada una de esas prisiones fue planeada para acomodar a seis prisioneros y fueron construidas de modo idéntico a fin de confundir a los prisioneros respecto a su ubicación exacta. Las prisiones estaban completamente aisladas y diseñadas de manera de impedir heridas que pusieran en peligro la vida durante los interrogatorios. Los pisos estaban cubiertos de material anti-resbaladizo, con muros de madera contrachapada para amortiguar el impacto cuando los prisioneros chocaban con ellos.
Según el New York Times, el “centro de suministro de soñolientos” de la CIA en Frankfurt entró en acción después de los ataques del 11 de septiembre de 2001. El presupuesto de esa oficina recibió siete millones de dólares adicionales del gobierno de Bush. Más adelante ese presupuesto expandido fue triplicado.
Frankfurt se convirtió en la base de suministro más importante del servicio secreto de EE.UU. en Europa. Además, la ciudad se desarrolló hasta ser una importante base logística para las operaciones de EE.UU. en Iraq y Afganistán, desde la cual se organizaron vuelos de suministro para actividades de la CIA sobre una base virtualmente diaria.
Foggo, quien fue director de la oficina de la CIA en Frankfurt, era bien conocido por su pericia organizativa. Trabajó más de 20 años para la CIA antes de declararse culpable de acusaciones de corrupción en 2008 y de recibir una sentencia de siete años en prisión. Previamente, a fines de 2004, fue nombrado tercer responsable de la CIA por su importancia, después de ser enviado a Frankfurt. En los años ochenta trabajó para la CIA en Honduras. En aquel entonces, EE.UU. realizaba una sucia guerra por encargo contra Nicaragua, organizada en Honduras por la CIA por cuenta del gobierno estadounidense bajo el presidente Ronald Reagan.
El papel del gobierno alemán
Ni la oficina de la cancillería alemana, ni el ministerio del interior, o el de exteriores, o el Servicio Federal de Inteligencia alemán (BND), han comentado sobre el artículo del New York Times. Su silencio debe ser considerado como una admisión de que las agencias gubernamentales estaban informadas sobre lo que hacía la CIA.
Ante las preguntas de los medios, oficiales de la policía han declarado que no sabían nada de las actividades de agentes de la CIA en Alemania. Era asunto de los estadounidenses, afirmaron. “Incluso si hubiésemos oído algo,” dijo un alto funcionario a Süddeutsche Zeitung, “en todo caso no hubiera cambiado nada.”
Ya en noviembre de 2005, el Washington Post y Human Rights Watch habían sacado a la luz las prisiones ilegales dirigidas por la CIA, y su práctica criminal de secuestrar a presuntos terroristas. Después de esas primeras denuncias el secretario general del Consejo de Europa abrió una investigación preliminar. Era dirigida por el ex fiscal público suizo Dick Marty, presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Consejo de Europa. Como fiscal especial, Marty realizó investigaciones sobre las prisiones secretas de la CIA desde 2005 hasta 2007.
En junio de 2006 Marty presentó un informe inicial. Señaló que no podía probar definitivamente la existencia de las prisiones secretas, pero presentó evidencia sustancial que indicaba el uso de semejantes instalaciones por los servicios secretos de EE.UU. Marty continuó sus investigaciones y preparó un segundo informe. Descubrió una estrecha cooperación entre servicios secretos europeos y la CIA, pero se enfrentó a un muro de silencio y a la denegación por parte de los gobiernos europeos.
El segundo informe de Marty de 2007 criticó en particular a los gobiernos alemán e italiano por suprimir sistemáticamente la verdad sobre las prisiones. En Milán, las principales agencias políticas cerraron la investigación en el mismo año contra 26 agentes de la CIA que habían secuestrado abiertamente al imam egipcio Obu Omar en Italia en febrero de 2003 y lo transportaron a una prisión de tortura egipcia.
Marty dijo recientemente al Frankfurter Rundschau que había sido difícil desvelar toda la verdad sobre los presuntos terroristas secuestrados durante este período. En general, los gobiernos europeos habían “hecho pocos esfuerzos” por aclarar lo sucedido, dijo.
Entre 2005 y junio de 2009, un comité parlamentario de investigación alemán investigó los métodos utilizados por la CIA y su colaboración con el BND. La lista de tópicos a ser examinados era larga. Incluía, aparte del sistema de prisiones secretas y de los vuelos secretos de la CIA sobre Alemania, la participación de agentes del BND en la guerra de Iraq, el conocimiento de las fuentes de inteligencia alemanas de secuestros por la CIA de sospechosos alemanes de terrorismo, y el monitoreo de periodistas por el BND.
Finalmente resultó que el comité de investigación sirvió para blanquear a los servicios de inteligencia y al gobierno alemán. En su informe final del 19 de junio, el comité concluyó que el gobierno del Partido Socialdemócrata y de los Verdes de la época no sabía ni del transporte secreto de pasaportes ni de la existencia de prisiones secretas. El comité de investigación no expresó ningún interés por el hecho de que una investigación establecida por el parlamento europeo ya había descubierto algún tiempo antes que entre 2001 y 2005 aviones de transporte de la CIA habían aterrizado en no menos de 336 ocasiones en aeropuertos alemanes. Es totalmente irreal esperar que el gobierno y sus servicios de inteligencia no hayan tenido conocimiento de semejantes vuelos.
El informe final del comité del Bundestag [parlamento alemán] sirvió sobre todo para cubrir las huellas del actual ministro de exteriores alemán y candidato del SPD a canciller, Frank-Walter Steinmeier. Durante el período en el poder del gobierno SPD-Verde (1998-2005) Steinmeier fue jefe de la Cancillería Federal alemana y personalmente responsable por los servicios secretos. A fines de 2002, Steinmeier fue quien impidió que el ciudadano turco, quien vivía en la ciudad alemana de Bremen, entrara a la república federal. Acusado de ser terrorista, Kurnaz estaba detenido en el centro de detención de Guantánamo de EE.UU. Las autoridades de EE.UU. habían ofrecido liberar a Kurnaz en 2002 por falta de evidencia. Debido a la negativa de Steinmeier de readmitir Kurnaz a Alemania, sin embargo, tuvo que permanecer otros cuatro años en Guantánamo.
Steinmeier negó toda responsabilidad por la suerte de Kurnaz ante el comité de investigación. También lo absolvieron de toda responsabilidad en el caso de Khaled el-Masri. El-Masri es un ciudadano libanés residente en Alemania quien fue secuestrado en 2004 por el servicio secreto de EE.UU. en Macedonia y transportado a Afganistán – supuestamente sin conocimiento del gobierno alemán.
Los antecedentes muestran claramente que no se puede esperar ningún informe sobre su verdadero papel de las autoridades oficiales. El alcance de la complicidad del gobierno alemán en las actividades criminales y los métodos de tortura de la CIA sólo será revelado por una investigación independiente realizada por, y por cuenta de la clase trabajadora.
© Copyright Jan Peters, World Socialist Web Site, 2009 www.globalresearch.ca/PrintArticle.php?articleId=15004
martes, 1 de septiembre de 2009
Metodos de tortura de Guardia Civil
Giza Eskubideak
Si si! Ke aqui se tortura, como en la dictadura
30.08.2009
MISMOS PERROS...
Este cuerpo policial ha destacado por el gran número de ciudadanos y ciudadanas que han sido detenidas, incomunicadas y torturadas, y por la brutalidad en el trato del que han sido objeto, tanto física como psicológicamente. Para este estudio, contamos con 14 testimonios de mujeres y 45 testimonios de hombres.
Todas las personas detenidas por este cuerpo policial nos han relatado que han sufrido gritos durante toda su estancia en dependencias policiales, gritos que eran constantes y en casi todos los casos por más de un agente a la vez. El impedimento de la visión ha sido una práctica habitual en todos los casos, bien mediante la colocación de una capucha, de un antifaz o mediante la obligación de permanecer con los ojos cerrados y la cabeza agachada hacia el suelo. Generalmente este impedimento de visión comienza en el momento en que la persona detenida es introducida en el coche, y se prorroga durante todo el período que ha durado la incomunicación. También todas nos han relatado que han sido objeto de constantes amenazas. Entre éstas podríamos destacar las amenazas contra seres queridos (familia, amigos/as, pareja, amenazas con detenerles y/o torturarles, de muerte...), amenazas contra sí misma: amenazas de muerte y de ser llevada al monte, amenazas de violación, amenazas de sufrir otros tipos de torturas (bolsa, bañera, electrodos, "pasar a una fase más intensa de torturas"...), amenazas con su ingreso en prisión, obligación de coger una pistola diciéndole que tienen sus huellas, con su hijo (que le van a quitar la custodia...). También nos han relatado que han sufrido numerosos golpes. Golpes en la cabeza, tanto con las manos como con diferentes objetos (guías telefónicas, periódicos enrollados, palos forrados con algún material, en ocasiones mientras tenían la zona que le estaban golpeando cubierta mediante una manta...), sopapos en la cara, golpes en el estómago, patadas en el estómago, en las costillas, en la cabeza, tirones de pelo, empujones contra la pared, golpes en el pubis. Golpes que muchos nos han relatado eran hasta caer inconscientes al suelo, y que continuaban mientras se encontraban en esa posición. Hay que destacar que todas las personas detenidas nos han relatado haber sido objeto de todo tipo de vejaciones sexuales, tanto orales, como físicas. Nueve de las mujeres nos han relatado que han sido desnudadas en dependencias policiales, y mientras han permanecido desnudas han sido víctimas de todo tipo de vejaciones: tocamientos, amenazas de violación (bien por los guardias civiles o bien mediante la introducción de diferentes objetos como palos, porras, vibradores...), amenazas con dejarle embarazada o por el contrario de no poder tener hijos jamás, simulacros de violación mientras realizaban movimientos obscenos contra ella, o rozándole el cuerpo con diversos objetos, amenazas con colocarle electrodos en los genitales, obligación de tocarse ella ante de ellos, obligación de tocarles los genitales a los guardias civiles, colocarle unos alicates en los pezones mientras los hacían girar... Y una de las mujeres nos ha relatado que mientras permanecía tumbada en el suelo, con los ojos tapados, le introdujeron lo que ella cree que era el pene de uno de ellos en la boca. Las amenazas, insultos, humillaciones a las que han sido sometidas oralmente han sido numerosas: contagiarle el SIDA, dejarle embarazada, estar con el periodo y darle los tampones abiertos, en otros casos sin aplicador, oír que les "estaba poniendo cachondos", meterse con sus cuerpos "gorda, fea, no te violo porque me das asco..." etc. En el caso de los hombres, también hay que destacar que las vejaciones sexuales han sido innumerables y persistentes, mediante desnudez forzada de casi todos ellos en casi todos los interrogatorios, mediante tocamientos constantes con diversos objetos (palos, patas de alguna silla...), amenazas de violación, llegando a consumarlas en el caso de siete detenidos, llegando a ser violados mediante la introducción de palos por el ano, o en un caso la introducción de un dedo de uno de los torturadores por el ano. Para conseguir el agotamiento físico de las personas detenidas, en muchos casos les han obligado a permanecer durante horas de pie contra la pared, incluso días, sin sentarse, tumbarse, ni dormir, y con la cabeza agachada, tanto en los interrogatorios como en el periodo de tiempo que permanecían en los calabozos. También nos han relatado que han sido obligados y obligadas a realizar flexiones hasta la extenuación, flexiones de piernas en algunos casos con la obligación de mantener las manos levantadas, abdominales etc. Nos han relatado en numerosos casos que han sufrido asfixia , mediante la colocación de una bolsa en la cabeza, mientras se encontraban en diferentes posturas: en algunos casos nos han relatado que se encontraban de pie, en otros sentadas en una silla y con las manos y los brazos atados a ésta. En otras ocasiones les cubrían el cuerpo con una manta, les tiraban al suelo, y mientras entre algunos guardias civiles les sujetaban, otros les ponían una bolsa en la cabeza que la apretaban hasta la asfixia, casi siempre mientras permanecían boca abajo. En otras ocasiones les obligaban a tumbarse en un colchón de goma espuma y después les cubrían con otro colchón o colchoneta colocándose algunos guardias civiles sobre sus cuerpos mientras otros les hacían la bolsa. En numerosas ocasiones nos ha relatado que han legado a perder el conocimiento y a defecarse y/o orinarse encima, obligándoles a permanecer con la misma ropa sucia durante todo el periodo de incomunicación. Ha habido dos detenidos (una mujer y un hombre) que nos han relatado que fueron objeto de la asfixia, mediante el método conocido como la bañera, mientras permaneció en el cuartel de Intxaurrondo, introduciéndole la cabeza en sendos baldes llenos de agua, y el otro, introduciéndole la cabeza en el váter mientras tiraban de la cadena. También ha habido personas que han sufrido la aplicación de electrodos en diferentes partes de su cuerpo, mientras permanecían desnudas y después de haberles echado agua fría. Los electrodos les fueron aplicados en diferentes partes sensibles del cuerpo como el culo, en los brazos y en las orejas, pene, pezones. Y la mayoría de las personas detenidas nos han relatado haber sufrido amenazas de colocárselos, en algunos casos llegando a sufrir simulacros de electrodos, mientras les mojaban el cuerpo, les obligaban a agarrar unos cables con las manos o colocándoselos en los pies. También nos han relatado que han sufrido simulacros de ejecución. En algunos casos les ponían las pistolas en la cabeza, o en la cara, mientras apretaban el gatillo, en otras ocasiones les decían que les llevaban al monte, parando el coche y obligándoles a bajar de él mientras les decían que les daban algo de tiempo para echar a correr. En los casos en que han detenido a una pareja sentimental, han sido constantes las amenazas con el compañero y la compañera, les han obligado a oír sus gritos, y les han chantajeado con ellos. Cambios bruscos de temperatura; quitarles la ropa y dejarles al lado de una ventana abierta, echarles agua fría por el cuerpo... También ha habido en los diferentes interrogatorios los que hacían el papel de policía bueno y los malos. Ha habido mas de un caso en el que nos han relatado que en dependencias policiales sufrieron alucinaciones, que veían cosas raras, figuras que sobresalían de la pared, bichos...
lunes, 31 de agosto de 2009
La CIA simuló ejecuciones en los interrogatorios
Un informe sobre malos tratos a presos detalla nuevos métodos de tortura.
Cepillos de púas y ahogamientos
Un informe norteamericano sobre los malos tratos y torturas a presos detalla los nuevos métodos de tortura de la CIA
28 de agosto de 2009
DAVID ALANDETE - Washington
Presos ridiculizados, forzados a llevar pañales, arrastrados por el suelo y lavados por soldados que utilizan cepillos de púas para abrasarles la piel. Detenidos que tienen que respirar el humo de un puro durante cinco minutos seguidos y aguantar altas temperaturas mientras se vierte agua caliente sobre su cuerpo durante 15 minutos. Amenazas de violación contra la madre de un preso y de muerte contra los hijos de otro. Supuestos terroristas a los que se hace creer que, mientras son interrogados, se ha ejecutado a un compañero de cautiverio en una celda contigua.
Es parte del catálogo de los abusos de la CIA, el relato del martirio de los detenidos por Estados Unidos e interrogados por esa agencia en cárceles en el extranjero, entre 2002 y 2003. Un año después, el inspector general de la CIA abrió una investigación exhaustiva, en la que se confirmó que se emplearon técnicas no aprobadas específicamente por el Departamento de Justicia bajo el mandato de George Bush.
Gracias a una demanda de la Asociación de Libertades Civiles de América, un juez federal de Nueva York ordenó su desclasificación el lunes pasado. La revelación de estos oscuros detalles llegó el mismo día en que el fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, anunció que encargaría a un fiscal que investigara si agentes de la CIA incurrieron en abusos a presos en otros casos investigados por la oficina de control ético del Departamento de Justicia.
Contra Abd al Rahim al Nashiri, preso en Guantánamo, miembro saudí de Al Qaeda y supuesto autor intelectual del ataque contra el destructor USS Cole en 2000, en el que murieron 17 marinos, se probó todo tipo de técnicas. Cuando estaba esposado, luciendo únicamente una capucha, "un interrogador usó una pistola semiautomática no cargada como medio para asustarle", según el informe. Además, "entró en su celda y enchufó un taladro".
Las amenazas de taladrarle el cuerpo o dispararle no eran descabelladas en aquel ambiente enrarecido. En al menos una ocasión, los agentes de la CIA fingieron una ejecución sumaria. Uno de ellos disparó un arma en el pasillo, fuera de la sala de interrogatorios. Otros agentes gritaron, fingiendo que alguien había sido fusilado. No contentos con ese teatro, arrastraron a Al Nashiri a su celda, pasando frente a un agente de la CIA, disfrazado de detenido encapuchado, fingiendo que estaba muerto en el suelo.
En su búsqueda de confesiones, amenazaron también con violar a su madre. "Podríamos traer aquí a tu madre", le dijo un interrogador a Al Nashiri. El informe explica "que se creía en los círculos de Oriente Próximo que las técnicas de interrogatorios contemplan la violación de mujeres familiares del detenido". En otro de los interrogatorios, al supuesto autor de los atentados de septiembre de 2001, Khaled Sheikh Mohamed, se le dijo: "Vamos a matar a tus hijos". Éstos estaban bajo custodia de soldados paquistaníes y norteamericanos en aquella fecha. Contra ese preso se utilizó, además, el ahogamiento fingido hasta 183 veces.
Contra Al Nashiri se usó también el daño físico. Se le sometió a todo tipo de posturas imposibles. En una ocasión se le levantó del suelo, con una cuerda atada a sus muñecas, mientras tenía las manos atadas con un cinturón detrás de la espalda. Luego le ducharon. En el lavatorio usaron un cepillo de púas "de los que se usan para quitar la roña pegada a las bañeras", escaldándole la piel.
En esta antología de la tortura se describen dos nuevas técnicas, poco conocidas hasta la fecha. Según el informe, "en julio de 2002 se utilizó una técnica de puntos de presión: con las dos manos sobre el cuello del detenido se utilizaron los dedos para presionar sobre la arteria carótida", hasta que el detenido estaba a punto de desmayarse.
En la página 77 se habla de un nuevo método, del que se han borrado los detalles, llamado fuerte abatimiento. Por lo que queda desclasificado, en esta técnica se desnuda a un preso, se le pone un pañal, se le traslada a una celda de privación del sueño y se le arrastra en repetidas ocasiones por el suelo. "El hecho de poner a un detenido un pañal puede causar abrasiones si el detenido sufre porque el suelo es de cemento", dice el informe. Lo de echar humo a la cara parece una tortura menor, comparada con el resto de abusos, pero no lo es. Un agente de la CIA estuvo inhalando y echando humo de un puro directamente en los ojos, la nariz y la boca de un detenido durante cinco minutos ininterrumpidos. En el informe se cita como una de las más efectivas para obtener confesiones. Como lo es una técnica que consistía en tumbar al detenido sobre un plástico, encender la calefacción y echarle agua caliente por encima durante 10 ó 15 minutos. Según un interrogador, era, como todas las demás, "una técnica muy útil".
Diario El País
martes, 21 de julio de 2009
El “Procedimiento de Johnny”

Uri Avnery
Rebelión
21-07-2009
Traducido por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.
Como el fantasma del padre de Hamlet, el espíritu maligno de la guerra de Gaza se niega a dejarnos en paz. Esta semana ha vuelto para perturbar la tranquilidad de los jefes del Estado y el ejército.
“Rompiendo el Silencio”, un grupo de valientes ex soldados de combate, publicó un informe compuesto por testimonios de 30 combatientes de la guerra de Gaza.
Un informe impresionante sobre acciones que pueden considerarse crímenes de guerra.
Los generales se han puesto automáticamente en modo de negación. ¿Por qué no revelan su identidad los soldados?, preguntan inocentemente. ¿Por qué les oscurecen las caras en el video de los testimonios? ¿Por qué ocultan sus nombres y unidades?
¿Cómo podemos estar seguros de que no son actores que leen un texto elaborado por los enemigos de Israel? ¿Cómo podemos saber que esta organización no está manipulada por extranjeros que financian sus acciones? Y de todas maneras, ¿cómo sabemos que no mienten por rencor?
Se puede responder con un dicho hebreo: “da la sensación de verdad”. Cualquiera que haya sido un soldado combatiente en una guerra, en cualquier guerra, reconoce de inmediato la verdad en esos informes. Todos conocen a un soldado que no esta dispuesto a volver a casa sin una X en su cañón que demuestre que ha matado por lo menos a un enemigo. (Una de esas personas aparece en mi libro “La otra cara de la moneda”, que escribí hace 60 años y se publicó en inglés el año pasado como segunda parte de “1948: Historia de un soldado”. Estuve allí.
Los testimonios sobre el uso del fósforo, sobre bombardeos masivos de edificios, sobre el “procedimiento del vecino” (utilización de civiles como escudos humanos), sobre matar a “todo lo que se mueva”, sobre el uso de cualquier método para evitar bajas en nuestro lado, todos corroboran los primeros testimonios sobre la guerra de Gaza, no existen dudas razonables sobre su autenticidad. He aprendido del informe que el “procedimiento del vecino” ahora se llama “el procedimiento Johnny”, Dios sabe por qué Johnny y no Ahmad.
La hipocresía de los generales llega al colmo con su petición de que los soldados vayan adelante y cursen sus quejas a sus comandantes con el fin de que el ejército pueda investigarlas por los canales adecuados.
En primer lugar, ya hemos visto la farsa de la investigación propia del ejército.
En segundo lugar, y éste es el punto principal, sólo una persona que pretenda convertirse en mártir lo haría. Un soldado en una unidad de combate es una parte del ajustado ensamblaje de un grupo cuyo principio más elevado es la lealtad a los camaradas y su mandamiento “¡No delatarás!”. Si revela actuaciones cuestionables de las que ha sido testigo, será considerado un traidor y condenado al ostracismo. Su vida se convertirá en un infierno. Sabe que todos sus superiores, desde el simple cabo de escuadra al comandante de división, le perseguirán.
Este llamamiento a seguir los “canales oficiales” es un vil método de los generales –miembros del Estado Mayor, portavoces del ejército, abogados militares– para desviar la discusión sobre las acusaciones a la de la identidad de los testigos. No menos despreciables son los soldaditos de plomo llamados “corresponsales militares”, que colaboran con ellos.
Pero antes de acusar a los soldados que cometieron los actos descritos en los testimonios, tendríamos que preguntarnos si la propia decisión de empezar la guerra no conducía inevitablemente a los crímenes.
El profesor Assa Kasher, padre del “Código Ético” del ejército y uno de los más fervientes partidarios de la guerra de Gaza, afirmó en un ensayo al respecto que un Estado tiene derecho a ir a la guerra sólo en defensa propia y únicamente si la guerra constituye “el último recurso”. “Todas alternativas” para alcanzar el objetivo legítimo “deben haberse agotado”.
La causa oficial de la guerra fue el lanzamiento de cohetes desde la Franja de Gaza contra ciudades y pueblos del sur de Israel. Ni que decir tiene que el deber de un Estado es defender de los cohetes a sus ciudadanos. Pero, ¿realmente se agotaron todos los medios para lograr ese objetivo sin la guerra? Kasher responde con un “Sí” rotundo. Su argumento principal es que “no hay justificación para exigir que Israel negociara directamente con una organización terrorista que no le reconoce y niega su derecho a existir.”
Esto no pasa la prueba de la lógica. El objetivo de las negociaciones se supone que no era el reconocimiento por parte de Hamás del Estado de Israel y su derecho a existir (en cualquier caso, ¿quién lo necesita?) sino conseguir que dejasen de lanzar cohetes contra ciudadanos israelíes. En esas negociaciones la otra parte, comprensiblemente, habría pedido el levantamiento del bloqueo contra la población de la Franja de Gaza y la apertura de los pasos de aprovisionamiento. Es razonable suponer que era posible alcanzar -con ayuda de Egipto- un acuerdo que también habría incluido el intercambio de prisioneros.
Esta vía no sólo no se agotó, ni siquiera se intentó. El gobierno israelí se ha negado repetidamente a negociar con una “organización terrorista” e incluso con el Gobierno Palestino de Unidad que existió durante algún tiempo y en el que Hamás estaba representado.
Por consiguiente, la decisión de empezar la guerra en Gaza, con una población civil de un millón y medio de habitantes, todavía no estaba justificada según los criterios de Kasher. “Todas la vías alternativas” no se habían agotado, ni siquiera se intentaron.
Pero todos sabemos que aparte de la razón oficial también había una extraoficial: derrocar el gobierno de Hamás en la Franja de Gaza. En el transcurso de la guerra, los portavoces oficiales afirmaron que había necesidad de poner “una etiqueta con el precio”, en otras palabras, causar muerte y destrucción no para dañar a los propios “terroristas” (lo cual habría sido casi imposible) sino para convertir la vida de la población civil en un infierno de forma que se levantara y derrocara a Hamás.
La inmoralidad de esta estrategia es paralela a su ineficacia: nuestra propia experiencia nos ha enseñado que semejantes métodos sólo sirven para endurecer la resolución de la población y unirla alrededor de su valeroso liderazgo.
¿Era posible llevar a cabo esta guerra sin cometer crímenes de guerra? Cuando un gobierno decide lanzar su ejército regular contra una organización guerrillera, que por su propia naturaleza lucha desde el interior de la población civil, está perfectamente claro que se infligirá un terrible sufrimiento a dicha población. El argumento de que el daño causado a la población y la matanza de miles de hombres, mujeres y niños eran de por sí inevitables, han llevado a la conclusión de que la decisión de empezar la guerra era un acto terrible desde el principio.
El aparato de la Defensa tiró por el camino más fácil. Los ministros y generales simplemente afirmaban que no creían los informes palestinos e internacionales sobre la muerte y destrucción, afirmando que eran de nuevo, en palabras de Kasher, “erróneos y falsos”. Sólo para estar seguros, decidieron boicotear la comisión de las Naciones Unidas que está investigando actualmente la guerra, encabezada por un respetado juez sudafricano que es tanto judío como sionista.
Assa Kasher adopta una actitud similar cuando dice: “Alguien que no conoce todos los detalles de una acción no puede evaluarla de un modo serio, profesional y responsable, y por consiguiente no debe hacerlo, a pesar de cualquier tentación emocional o política.” Exige que esperemos hasta que el ejército israelí concluya sus investigaciones, antes de que siquiera discutamos el asunto.
¿De veras? Cualquier organización que se investigue a sí misma carece de credibilidad, por no hablar de un cuerpo jerarquizado como el ejército. Además el ejército no tiene –y no puede obtener– el testimonio de los principales testigos presenciales: los habitantes de Gaza. Una investigación basada solamente en el testimonio de los perpetradores, pero no de las víctimas, es ridícula. Ahora, incluso los testimonios de los soldados de “Rompiendo el Silencio” no cuentan porque éstos no pueden revelar sus identidades.
En una guerra entre un ejército poderoso equipado con el armamento más sofisticado del mundo y una organización guerrillera, se suscitan algunas cuestiones éticas básicas. ¿Cómo deben comportarse cuando se enfrentan a una estructura en la que no sólo hay combatientes enemigos a quienes están “autorizados” a golpear, sino también civiles desarmados, a los que tienen “prohibido” golpear?
Kasher cita algunas de esas situaciones. Por ejemplo: un edificio en el que hay tanto “terroristas” como no combatientes. ¿Se debe atacar con fuego aéreo o de artillería que mate a todo el mundo, o hay que enviar soldados que arriesguen sus vidas y maten solamente a los combatientes? Su respuesta: no hay justificación para arriesgar la vida de nuestros soldados para salvar la vida de civiles enemigos. Un ataque aéreo o de artillería debe tener preferencia.
Esto no responde a la cuestión sobre el uso de la aviación para destruir cientos de casas suficientemente lejos de nuestros soldados, de las que no emanaba peligro para ellos, ni a la masacre de decenas de reclutas de la policía palestina que desfilaban, ni a la matanza del personal de la ONU en convoyes de provisión de alimentos. Ni a la del uso ilegal de fósforo blanco contra civiles, como se describe en los testimonios de los soldados recopilados en “Rompiendo el Silencio”, ni para el uso de uranio empobrecido y otras sustancias cancerígenas.
El país entero vio en directo por televisión cómo un obús impactó contra el apartamento de un médico y exterminó a casi toda su familia. Según el testimonio de civiles palestinos y observadores internacionales, ocurrieron muchos incidentes como éste.
El ejército israelí se sintió orgulloso del método de avisar a los habitantes por medio de octavillas, llamadas de teléfono y similares para inducirlos a que huyeran. Pero todos –y en primer lugar los propios avisadores– sabíamos que los civiles no tenían ningún lugar seguro al que escapar y que no había vías de escape claras y seguras. En realidad, muchos civiles fueron tiroteados mientras trataban de huir.
No debemos eludir la más dura de todas las cuestiones morales: ¿es permisible arriesgar la vida de nuestros soldados para salvar a los ancianos, mujeres y niños del “enemigo”? La respuesta de Assa Kasher, el ideólogo del “ejército más ético del mundo”, es inequívoca: está absolutamente prohibido arriesgar la vida de nuestros soldados. La frase más concluyente de todo su ensayo es: “Por consiguiente… el Estado debe dar preferencia a la vida de sus soldados sobre la vida de los vecinos (desarmados) de un terrorista.”
Hay que leer estas palabras varias veces para captar todas sus implicaciones. Lo que realmente se dice aquí es: si es necesario para evitar bajas entre nuestros soldados, es mejor matar civiles enemigos sin ningún límite.
Mirando hacia atrás, sólo podemos alegrarnos de que los soldados británicos que combatieron contra el Irgun y el grupo Stern no tuvieran una guía ética como la de Kasher.
Éste es el principio que guió al ejército israelí en la guerra de Gaza, y hasta donde yo sé, es una nueva doctrina: para evitar la pérdida de la vida de un solo soldado de los nuestros, está permitido matar a 10, 100 e incluso 1.000 civiles enemigos. Guerra sin bajas en nuestro lado. El resultado numérico da testimonio: más de 1.000 personas muertas en Gaza, uno o dos tercios de ellas (dependiendo de a quién se pregunte) eran civiles, mujeres y niños masacrados por el fuego enemigo, frente a 6 (seis) soldados israelíes muertos por fuego enemigo. (Cuatro más murieron por fuego “amigo”.)
Kasher afirma explícitamente que está justificado matar a un niño palestino que esté en compañía de un centenar de “terroristas”, porque los “terroristas” pueden matar niños en Siderot. Pero, en realidad, el caso ha sido asesinar a cien niños que estaban en compañía de un “terrorista”.
Si despojamos a esta doctrina de todos sus ornamentos, lo que queda es un simple principio: el Estado debe proteger la vida de sus soldados a cualquier precio, sin ningún límite ni ley. Una guerra de cero bajas. Esto lleva necesariamente a la táctica de matar a todas las personas y destruir todos los edificios que puedan representar un peligro para los soldados, creando un espacio vacío frente a las tropas que avanzan.
Sólo se puede extraer una conclusión de todo esto: A partir de ahora, cualquier decisión israelí de empezar una guerra en una zona poblada es un crimen de guerra y debemos honrar a los soldados que se rebelen contra ese crimen. Y bendecirlos.
Fuente: http://zope.gush-shalom.org/home/en/channels/avnery/1247930861
miércoles, 15 de julio de 2009
242 Parlamentarios en Gran Bretaña firman moción pidiendo que cese toda la ayuda militar a Colombia

Escribe tu resumen aquí.JUSTICE FOR COLOMBIA
Una moción apoyada por 242 Parlamentarios Británicos plantea que Gran Bretaña debe congelar toda asistencia al ejército colombiano debido a su participación en “extendidos y sistemáticos asesinatos de ciudadanos”. La moción, que tiene el apoyo de todos los partidos representados en el Parlamento, también expresa preocupación por el creciente numero de sindicalistas que siguen siendo asesinados en Colombia.
Debido al número de parlamentarios que lo han firmado, la moción está en quinto lugar de 1,980 mociones en el Parlamento Británico.
En Marzo, Gran Bretaña congeló una gran parte de su ayuda militar a Colombia, sin embargo, sigue entregando la llamada asistencia antinarcótica. La nueva moción hace un llamado al gobierno británico para que cese toda ayuda militar.
Peter Kilfoyle, Parlamentario Laborista (Partido Gobernante) y ex-Ministro de Defensa, dijo, “El número de parlamentarios que han firmado la moción demuestra que existe una verdadera y amplia preocupación en todos los partidos en el parlamento sobre la situación en Colombia. En particular el llamamiento al gobierno británico para cesar ayuda militar a Colombia revela la grave preocupación en el parlamento sobre la forma en que el gobierno colombiano está utilizando las fuerzas de seguridad en el país.”
Jeremy Dear, de ‘Justice for Colombia’, la organización británica que ayudó a conseguir apoyo para la moción, agregó “Es inaceptable que cualquier país del exterior dé ayuda al ejercito colombiano que asesina con frecuencia a ciudadanos inocentes. Colombia sí necesita asistencia del exterior, pero dirigida hacia proyectos de empleo, vivienda, salud y educación – cosas que realmente beneficiarían al pueblo colombiano”.
martes, 14 de julio de 2009
He visto 1.200 fotos de tortura en Iraq

14-07-2009
David Swanson
Global Research
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Me parece ahora, cuando el Fiscal General de EE.UU. afirma que está considerando la posibilidad de permitir que se implementen las leyes de ese país contra la tortura, es oportuno que revele que he visto más de 1.200 fotos de tortura y una docena de vídeos que están en posesión de los militares de EE.UU.
Son fotografías que muestran tortura, las víctimas de la tortura, y otros tratamientos inhumanos y degradantes. Varios vídeos muestran a un prisionero que golpea intencionalmente su cabeza, con la cara, con mucha fuerza contra una puerta de metal. Los guardias lo filmaron desde diversos ángulos en lugar de impedirlo.
Special Broadcasting Service (SBS) de Australia, reveló varias de esas fotografías, el vídeo de los golpes con la cara, y un vídeo de prisioneros obligados a masturbarse, como parte de un informe noticioso en 2006. Pero toda la colección no ha sido puesta a disposición del público o de un fiscal especial, aunque fue mostrada a miembros del Congreso en 2004. Cuando esas fotos terminen por ser publicadas, sugiero que les eches una buena mirada. Una vez que se te pase el malestar, tal vez valga la pena que consideres los últimos años de inacción del Congreso. Y volverás a sentirte mal.
En enero de 2004, los militares confiscaron fotos y vídeos que estaban en computadoras y teléfonos celulares en la prisión Abu Ghraib en Iraq. Los que tienen que ver con el abuso de prisioneros eran, que yo sepa, los que están en la colección que vi. Por lo tanto, esa colección no incluye imágenes de torturas o maltratos que puedan haber tenido lugar en Abu Ghraib después de esa fecha o en otros sitios en cualquier época. Tengo motivos para creer que fotos semejantes existen en grandes cantidades y que muestran tipos de abusos que todavía no hemos visto.
La mayoría de la gente ha visto menos de 100 fotos de Abu Ghraib. He puesto en línea muchas de las que han sido dadas a conocer. No son una mala muestra representativa del conjunto, pero están lejos de ser completas. Hay entre las más de 1.200 fotos, imágenes de prisioneros y de personal militar que no han sido publicadas. Hay escenas horripilantes de las que no hemos visto en público una sola imagen. Y las imágenes que hemos visto son, en la mayoría de los casos, una sola imagen o dos de una larga serie de fotos de un incidente. En muchos casos, la colección incluye múltiples series de imágenes de un mismo evento fotografiado por múltiples cámaras. Las imágenes públicas han sido recortadas y/o censuradas para ocultar caras o genitales. En las versiones no recortadas hay, en algunos casos, más personas en la foto.
Si todas esas fotos de Abu Ghraib fueran dadas a conocer, pero las de otros tiempos y sitios siguieran ocultas, y si no conociéramos las órdenes ejecutivas, los memorandos del Departamento de Justicia, declaraciones firmadas por el presidente, informes del Congreso, de la Cruz Roja, confesiones televisadas del presidente y del vicepresidente, etc., los militares podrían seguir afirmando que fue la obra aislada de unas pocas “manzanas podridas”. Pero sabríamos mejor cuál fue esa obra. Y si esas imágenes estuvieran a disposición del público, o sólo de un fiscal especial, sugerirían un cierto interés en la busca del rendimiento de cuentas de los responsables, pero que no están presentes en las fotografías. Por otra parte, el que se oculte la evidencia mientras se procesa a los soldados que posaron en algunas de las fotos parece cada vez más como una busca de chivos expiatorios en beneficio de la Inteligencia Militar, la CIA, y contratistas que instruyeron a los soldados, así como de sus comandantes hasta llegar al secretario de defensa quien dio alas a la tortura, los abogados que trataron de asegurar la inmunidad, y al presidente y vicepresidente que dieron las autorizaciones. Hay que recordar que para que el fiscal general Eric Holder decida que las leyes contra la tortura de EE.UU. puedan ser implementadas, no tiene que esperar hasta que se revele cada pieza nueva de evidencia para luego reaccionar apropiadamente. Ya tiene toda la evidencia y mucha más, de la que sabemos pero no hemos visto.
Las más de 1.200 imágenes que he visto se suman a algunas historias que nos han sido esbozadas anteriormente. Hemos visto el cuerpo del prisionero asesinado, Manadel al-Jamadi, envuelto en hielo. Hemos visto al cabo Charles Graner posando junto a él, y a la cabo Sabrina Harman haciendo lo mismo. Pero la colección más completa muestra el proceso de limpieza del cuerpo. Una cuchillada gigantesca en la parte superior de la cabeza del hombre es suturada, su ojo parchado, etc. Fotos, algunas de ellas publicadas, muestran el piso cubierto con la sangre de esta víctima.
Hemos visto unas pocas imágenes (una, dos, tres) de un hombre atacado y mordido por perros. Pero una serie mayor de fotos nos muestran mucho más de las heridas en sus piernas y brazos, así como su número de identificación: 153863.
Muestran a otro prisionero con identificación (153399) al que le falta un gran trozo de la cabeza. Es uno de una serie de cadáveres mostrados en las fotografías. SBS (el canal noticioso australiano) encontró un informe del ejército sobre su muerte y concluyó que esos prisioneros muertos habían sido probablemente muertos a tiros por guardias durante un disturbio o asesinados por guardias en otras circunstancias. Otros han afirmado que hubo ataques con mortero desde el exterior de la prisión.
Charles Graner y Sabrina Harman aparecen bastante en esas fotos, posando y sonriendo, pero también curando heridas. La soldado Lynddie England, parece en relativamente pocas, las que hemos visto con un gesto de aprobación y mostrando a prisioneros que se masturban. Otras fotos muestran a más personal militar. En una de ellas, Graner y otros dos soldados colocan una bolsa sobre la cabeza de un prisionero. En una un posible contratista privado lleva una placa de identificación.
Hay muchas fotos de las más de 1.200 que muestran a prisioneros desnudos, a veces encadenados a literas o con sus piernas sujetas entre barras. Hay un prisionero desnudo tirado boca abajo en el suelo con sangre al lado, con un policía militar sobre su espalda y dos más mirando.
Previamente hemos visto y oído de un prisionero que perdió la mente y se cubrió con heces fecales, que recibió el mote “muchacho de mierda.” En la colección ampliada, lo vemos desnudo de frente en la ducha, con guantes blancos de látex. Lo vemos inmovilizado entre camillas, pero también de pie, apretado entre colchones de espuma encadenados sobre su persona como una túnica, con sacos atados sobre sus manos, y en otras posiciones. Y dicen que es el mismo al que muestran golpeando su cabeza contra una puerta.
Vemos a un prisionero desnudo, encapuchado, de pie sobre dos cajas de comidas prefabricadas, e inclinado. Vemos fotos tomadas desde un balcón de dos prisioneros sentados o acuclillados con sus manos detrás de sus cabezas, uno de ellos en el suelo y el otro sobre una caja de comidas prefabricadas. Vemos a un prisionero con su número de identificación escrito sobre el pecho desnudo con marcador rojo, y con caras sonrientes hechas con marcador rojo alrededor de sus tetillas. (Su número, oscurecido por su capucha, es 200- -4, y el primer número faltante es 1 o 7, el segundo 9 o 4.)
Por cierto, también vemos las fotos de electrocución simulada de un prisionero encapuchado de pie sobre una caja de comida prefabricada, con alambres atados. Y vemos a un prisionero al que al parecer se le obliga a introducir un plátano en su ano. Vemos a una joven que levanta su falta, pero sin recortar y con los ojos borrados. La vemos junto con otra joven. Vemos una serie de fotos de esas jóvenes posando, totalmente vestidas. Vemos a la primera vestida y posando con la cabo Sabrina Harman, ambas sonriendo. Según SBS la historia es que las dos prisioneras fueron arrestadas acusadas de prostitución.
Hay tres fotos de un niño pequeño desnudo, con una túnica, y completamente vestido. Aunque es muy inquietante ver las fotos de este pequeño niño en medio de esta asquerosa colección, no tengo idea del motivo por el que se encuentran allí y si fue maltratado, o si alguien fue amenazado con su maltrato. Pero sé que el principal abogado que posibilitó nuestra campaña y que es famoso por haber dicho que un presidente de EE.UU. tiene derecho a aplastar los testículos de un niño, es profesor de una prestigiosa universidad, mientras su jefe está sentado como un juez vitalicio en el Noveno Circuito porque el Congreso se niega a encausarlo. La excusa corriente para la demora es que el Departamento de Justicia planifica publicar muy pronto su informe interno (de la Oficina de Responsabilidad Profesional), como lo ha estado haciendo durante muchos meses. Si Holder finalmente publica el informe y anuncia simultáneamente el nombramiento de un fiscal especial, tienen que ocurrir dos cosas:
No debemos permitir que el Congreso retarde el encausamiento de Bybee por más tiempo con la nueva excusa de que se está efectuando una investigación criminal.
Tenemos que presionar para que el fiscal especial actúe sin demora y sin considerar que alguien está por sobre las leyes escritas por el Congreso.
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David Swanson es autor del próximo libro "Daybreak: Undoing the Imperial Presidency and Forming a More Perfect Union" de Seven Stories Press.
© Copyright David Swanson, Global Research, 2009
http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=14342
jueves, 9 de julio de 2009
Gran Bretaña subcontrata la tortura

Revelación: la evidencia sobre tortura secreta que los servicios de inteligencia británicos trataron de ocultar
Tortura subcontratada a Pakistán por Gran Bretaña.
10-07-2009
Ian Cobain
ICH/The Guardian
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
La verdadera dimensión de la participación británica en la tortura de sospechosos de terrorismo en el extranjero y la manera como esa complicidad es ocultada tras un manto de secreto judicial fue sacada a la luz anoche cuando el parlamentario David Davis detalló el modo como una operación de contraterrorismo llevó directamente al brutal maltrato de un hombre.
En una dramática intervención, en la que utilizó la protección del privilegio parlamentario, el ex secretario del interior del gabinete fantasma reveló cómo MI5 [servicio de inteligencia británico que se ocupa de la seguridad interior] y la policía de Greater Manchester efectivamente subcontrataron la tortura de Rangzieb Ahmed a un servicio de inteligencia paquistaní, el Directorado Inter-Servicios de Inteligencia (ISI) cuyo uso rutinario de tortura ha sido ampliamente documentado.
Es la primera vez que esa información ha llegado al dominio público. Antes había sido ocultada mediante audiencias judiciales secretas y, si el Guardian u otras organizaciones mediáticas hubieran informado al respecto, se habrían expuesto al riesgo de procesamiento por desacato al tribunal.
Davis informó a los parlamentarios que aunque se había reunido suficiente evidencia para asegurar que Ahmed fuera procesado por serias ofensas de terrorismo, se permitió que volara de Manchester a Islamabad, la capital paquistaní, en 2006 mientras era vigilado. Detalló la manera cómo las autoridades británicas:
Informaron al ISI que Ahmed iba en camino.
Dijeron al ISI que era terrorista y sugirieron que fuera detenido.
Conocían los métodos utilizados por el ISI al interrogar a presuntos terroristas.
Elaboraron una lista de preguntas para que el ISI las sometiera a Ahmed.
Lo interrogaron durante unos 13 días después de su detención por el ISI.
Los agentes del MI5 y del MI6 que interrogaron a Ahmed deben haber sabido que su detención era ilegal ya que no había sido presentado a un tribunal. Ahmed dice que informó a esos agentes que lo estaban torturando y que las señales del maltrato deben haber sido evidentes.
Dice que fue azotado, golpeado, privado de sueño y humillado sexualmente. Durante un período le arrancaron tres uñas de su mano izquierda. Dice que fue hecho lentamente, durante varios días, mientras le hacían preguntas que cree fueron entregadas al ISI por autoridades británicas y de EE.UU.
Ante la Cámara de los Comunes Davis dijo anoche: “No puedo imaginar un caso más obvio de subcontratación de la tortura, un caso más obvio de entrega pasiva. Debería haber sido arrestado por el Reino Unido en 2006. No lo fue. Las autoridades sabían que iba a viajar a Pakistán, de modo que deberían haberlo impedido. En lugar de hacerlo, sugirieron que el ISI lo arrestara. Sabían que sería torturado y organizaron la preparación de una lista de preguntas y las entregaron al ISI.”
Ahmed fue deportado al Reino Unido después de 13 meses de confinamiento en Pakistán, procesado en gran parte sobre la base de evidencia reunida antes de que viajara a ese país, y condenado a cadena perpetua después de ser hallado culpable de ser miembro de al-Qaeda y de dirigir una organización terrorista. El jurado en el juzgado en Manchester no fue informado de que había sido torturado, y algunos detalles de la operación de contraterrorismo de la policía y de MI5 que llevó a su tortura habrían sido mencionados a puerta cerrada, antes del comienzo de su juicio y después de la exclusión del tribunal de los medios y del público.
El Guardian informó ayer que Ahmed afirma que recientemente recibió la visita de un agente de MI5 y de un agente de la policía que dijeron que podían obtener una reducción de su sentencia, o que se le pagara dinero, si retiraba sus quejas sobre la tortura en su próxima apelación y durante el procedimiento civil en el que está demandando al gobierno británico. Davis dijo que si esa afirmación correspondiera a la verdad, sería “francamente monstruoso.”
Ahmed es uno de varios ciudadanos y residentes británicos que han afirmado que ha habido complicidad británica en su tortura en Pakistán, Bangladesh, Egipto y en los Emiratos Árabes Unidos durante la así llamada guerra contra el terror.
Davis dijo a los parlamentarios: En cada caso, el gobierno ha negado su complicidad, pero al mismo tiempo ha defendido encarnizadamente el secreto de sus acciones lo que ha imposibilitado que todos los hechos lleguen al dominio público, a pesar del evidente interés público en que así sea.”
Ahmed, dijo, “sorprendentemente no fue arrestado, sino que se permitió que abandonara el país… las agencias de inteligencia británicas escribieron a sus homólogos en Pakistán, el ISI, para sugerir que lo arrestaran.” Davis siguió diciendo: “El agente de inteligencia que escribió a los paquistaníes lo hizo a sabiendas de los métodos utilizados normalmente por el ISI contra sospechosos de terrorismo que caen en sus manos.”
Davis dijo que Ahmed fue “brutalmente torturado por el ISI. Él [Ahmed] afirma entre otras cosas que fue golpeado con bastones de madera, del tamaño de palos de cricket, azotado con gomas de neumáticos de un metro de largo y que le arrancaron tres uñas de su mano izquierda. Existe una disputa entre agentes de inteligencia británicos sobre cuándo exactamente le arrancaron las uñas, pero un patólogo independiente confirmó que ocurrió durante el período de detención paquistaní.”
Davis exigió a los ministros que examinen las secciones de argumento legal presentadas en secreto antes del juicio de Ahmed y todos los expedientes relevantes de la policía y los servicios de inteligencia; que publiquen las líneas directivas actuales sobre el interrogatorio de detenidos en el extranjero; y que establezcan si algún agente de inteligencia ha sido sancionado.
“El juez en el caso ante el tribunal sugirió que debía considerarse una acción disciplinaria. ¿Tuvo lugar? Si no ¿por qué?”
Davis también dijo que es urgente que haya una investigación de la participación en la tortura de Gran Bretaña. “Los estadounidenses han confesado su complicidad, aunque explícitamente no procesan a los agentes subalternos que actuaban bajo órdenes. Hemos hecho lo contrario. Tal como están las cosas, esperamos una investigación policial que presumiblemente termine en el procesamiento de los agentes de primera línea. Al mismo tiempo, el gobierno lucha con todo lo que tiene para utilizar el secreto de Estado para encubrir los crímenes y el embarazo político, para proteger a los que son los verdaderos culpables, los que aprobaron esa política para comenzar.”
http://informationclearinghouse.info/article23003.htm
domingo, 21 de junio de 2009
Las fuerzas de ocupación sionistas practican métodos inimaginables de tortura contra niños

Archivos recuperados
Autor: al-ayyam.com*
Las fuerzas de ocupación sionistas practican métodos inimaginables de tortura contra niños. Así asesinaron a los chicos... a sangre fría.
La autopsia ha demostrado que las fuerzas de ocupación sionistas han extraído y robado los órganos internos de los cuerpos de los tres niños mártires que fueron retenidos durante 4 días después de ser torturados hasta la muerte.
Los resultados de las autopsias realizadas por especialistas de medicina judicial en el Hospital de Al-Shifa'a de Gaza han demostrado que los tres asesinados, Muhammed A Labad, 17 años, Muhammed Abderrahman Madhoun de 16, y Ahmed Banat de 15 años, fueron sometidos a salvajes torturas, antes de extraerles los órganos internos, el domingo pasado.
Los mártires fueron asesinados por las fuerzas de ocupación sionistas el domingo pasado con la excusa de que las víctimas habían acercado a posiciones militares con armas.
Los cuerpos de los chavales fueron retenidos en las instalaciones de la ocupación sin identificación hasta que fueron entregados esta mañana a la ANP y fueron trasladados al hospital Abu Kabir en la ciudad de Bir Al-Saba'a y luego al Hospital Shifa'a en Gaza.
Los observadores de los Derechos Humanos informaron a Al-Ayyam que los tres niños fueron sometidos a graves torturas y la extracción de sus órganos vitales durante su retención por las fuerzas de ocupación judías.
El Jefe de Seguridad General, Gen. Abdel Razzaq El-Majaydeh en Gaza dijo que las fuerzas de ocupación asesinó a sangre fría a los tres niños a través de tenderles una emboscada cerca de Beit Lahya y posteriormente torturarles salvajemente con toda clase de torturas.
En un comunicado para la prensa, el Gen, Al-Majaydeh, informó que después de la entrega de los cuerpos de las víctimas, se descubrieron las evidencias aplastantes de torturas mientras vivían utilizando armas blancas, piedras y culatas de fusiles lo que produjo fracturas serias en las extremidades, pecho, y cráneos y por consiguiente la muerte.
Al-Majaydeh ha condenado contundentemente este nuevo crimen y lo calificó como "un crimen salvaje contra la humanidad y la infancia" indicando que estos actos provienen de personas que han perdido su humanidad y añadiendo: "Este acto contradice el menor de los valores de los derechos humanos y los convenios internacionales, lo que urge a todas las organizaciones de los Derechos Humanos a intervenir inmediatamente para poner fin a las barbaridades cometidas contra el inocente Pueblo Palestino sin ningún motivo."
El Dr. Muawiya Hasanein, Director de Emergencias en el Hospital Shifa'a dijo que los mártires fueron sometidos a lo mas salvaje de las torturas antes de morir y afirmó a Al-Ayyam que las fuerzas de ocupación practicaton métodos inimaginables de tortura contra los tres niños, utilizando toda clase de instrumentos punzantes.
Hasanein prosigue que el crímen al que fue víctima el joven Labad le produjo grandes fracturas y la desfiguración facial total con la desaparición de masa cerebral.
Las extremidades del mártir Labad estaban completamente fracturadas, con cortes en varias partes del cuerpo, sin ningún indicio de entrada o salida de algún disparo, lo que significa que su muerte fue producto de la enorme tortura a la que fue sometido.
En cuanto al mártir Madhoun, dijo Hasanein, que la autopsia demostró que fue objeto de duros golpes con objetos cortantes en la cabeza, lo que produjo la total fractura del craneo, y tenía heridas cortantes y punzantes en casi todo el cuerpo, indicando que su estado era difícil de describir.
En cuanto al mártir Banat, Hasanein dijo que fue objeto de varios disparon en el abdomen la espalda y el pecho con heridas cortantes y punzantes, así como fracturas en sus extremidades.
Las familias de los tres adolescentes habían denunciado la desaparición de sus hijos coincidiendo con el anuncio de las fuerzas de ocupación de asesinar a tres palestinos y protestaban frente a la sede Internacional de la Cruz Roja Internacional en Gaza pidiendo saber donde se encontraban sus hijos y las circunstancias de su desaparición.
Fuentes del Centro Palestino de Derechos Humanos informaron que las evidencias primarias confirman la utilización por parte de las fuerzas de ocupación sionistas de la excesiva fuerza contra los niños sin intentar detenerles, especialmente teniendo en cuenta que eran menores desarmados y que no constituían ningun peligro contra nadie. En un comunicado del Centro Palestinos de DDHH, reflejando dos versiones contradictorias del ejercito de ocupación sobre el asesinato de los tres niños, ya que anunció al principio que mató a los tres menores porque estaban armados y que intentaban infiltrarse en el asentamiento Eili "Sinaí " y luego cambió la versión y reconoció que sus soldados abrieron fuego contra los palestinos, diciendo haber encontrado cuchillos cerca de sus cuerpos.
Los amigos y familiares de los asesinados coincidieron en que las víctimas eran un ejemplo de rectitud y buenos modales y que nunca supieron de ningun incidente por su parte, y se mostraron profundamente sorprendidos y dieron grandes muestras de tristeza al verles en la camara mortuoria del hospital. Esta mañana han sido enterrados en un multitudinario entierro en el que la gente condenó contundentemente estos crímenes inhumanos cometidos por las fuerzas de ocupación israelíes.
*Publicado en Al-Ayyam http://www.al-ayyam.com/today/3.asp
Golpeando y torturando a los niños
20-06-2009
Jonathan Cook
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Las fuerzas de seguridad israelíes violan de forma rutinaria los derechos de los niños palestinos, según un informe recién publicado que expone que las palizas y la tortura se han convertido en algo habitual.
Además, cientos de menores palestinos son procesados cada año en Israel sin el debido juicio y negándoseles las visitas familiares.
Los hallazgos de Defensa Internacional de los Niños (DCI, por sus siglas en inglés) aparecen tras las revelaciones hechas por soldados israelíes y altos comandantes en el sentido de que aterrorizar a los civiles palestinos, incluidos los niños, “es un procedimiento normal” que se utiliza en Cisjordania.
El coronel Itai Virob, comandante de la Brigada Kfir, reveló el pasado mes que cuando están cumpliendo una misión “es normal utilizar la agresividad contra todos y cada uno de los habitantes de un pueblo”. Según afirmó, los interrogatorios incluían bofetadas, palizas y patadas.
Como consecuencia de esto, Gabi Ashkenazi, el jefe de los servicios armados, se vio obligado a presentarse ante el parlamento israelí para desautorizar la conducta de sus soldados. Las palizas estaban “absolutamente prohibidas”, dijo a los parlamentarios.
El coronel Virob hizo esos comentarios durante un testimonio ante un tribunal en defensa de dos soldados, incluido su comandante adjunto, acusados de golpear a los palestinos en el pueblo de Qaddum, cerca de Nablus. Uno de ellos dijo al tribunal que “el ejército adiestra a los soldados para que se muestren agresivos”.
El coronel Virob apareció para confirmar esa observación, diciendo que era una de las políticas seguidas para “alterar el equilibrio” de la vida de los pueblos durante sus misiones y que la inmensa mayoría de los ataques se perpetraban “contra personas que no estaban implicadas en nada”.
La pasada semana hubo más revelaciones de malos tratos a palestinos, algunos tan jóvenes como de catorce años de edad, que fueron difundidos por la TV israelí utilizando el material recogido por soldados disidentes como parte del proyecto Rompiendo el Silencio, y en las que se pone de relieve la brutalidad del ejército.
Dos soldados que servían en el batallón Harub dijeron que habían sido testigos de palizas en una escuela del pueblo de Hares, al suroeste de Nablus, en Cisjordania, en una operación del mes de marzo efectuada para detener a los niños que lanzaban piedras. Muchos de los que se llevaron no estaban implicados, dijeron los soldados.
Durante una operación de doce horas de duración que empezó a las tres de la madrugada, a 150 detenidos les colocaron una venda sobre los ojos y les esposaron por detrás con una cuerda de nylon tan fuertemente apretada que hizo que las manos se les pusieran azules. Las palizas peores, dijeron los soldados, tuvieron lugar en los aseos de la escuela.
Según el testimonio de un soldado, a un niño de quince años se le dio “una bofetada que le tumbó en el suelo”. Añadió que muchos de sus camaradas “ponen de rodillas a los palestinos porque se aburren, porque estás allí durante diez horas y no estás haciendo nada, por eso se ponen a golpear a la gente”.
La información aportada por los soldados confirma los hallazgos del DCI, señalando que tras producirse algún disturbio, o durante los ataques nocturnos contra sus hogares, se llevaban a los niños en redadas generalizadas.
En su informe aparece una selección de testimonios de los niños que representaron a lo largo del año 2008 y en los que se describen las palizas que los soldados israelíes les dieron o las torturas aplicadas por los interrogadores.
Un niño de diez años, identificado como Ezzat H., describió un registro del ejército en la casa de su familia en búsqueda de una pistola. Dijo que un soldado le abofeteó y le pegó repetidamente durante las dos horas que le estuvieron interrogando, antes de que otro soldado le apuntara con el rifle: “El cañón del rifle estaba a tan sólo unos centímetros de mi cara. Me sentía tan aterrado que empecé a temblar. Se pusieron a burlarse de mí”.
Otro niño, Shadi H., de quince años, dijo que los soldados les obligaron a él y a su amigo a desnudarse en un huerto de naranjas cerca del Tulkarem mientras los soldados les lanzaban piedras. Después les golpearon con las culatas de los rifles.
Yamil K., de catorce años, describió cómo le llevaron a un campo militar donde fue golpeado y después le pusieron una cuerda apretado rodeando su cuello y se mofaron parodiando una ejecución.
Yehuda Shaul, de Rompiendo el Silencio, dijo que los soldados trataban como adultos a los niños de más de doce o trece años.
“Es la primera vez que un soldado de alto rango [Coronel Virob] se une a nosotros para denunciar el hecho –aunque no sea ésa su intención- de que el uso de la violencia contra los palestinos no es algo excepcional sino la política que se sigue. Hace unos cuantos años ningún alto oficial hubiera tenido agallas para decir eso”, manifestó.
El informe del DCI también subraya el uso sistemático de la tortura por parte de los interrogadores del ejército y del servicio secreto, el Shin Bet, en un intento de conseguir confesiones de los niños que a veces están implicados en el lanzamiento de piedras.
Islam M., de doce años, dijo que le amenazaron con arrojarle agua hirviente al rostro si no admitía que había lanzado piedras y después le empujaron contra un arbusto espinoso. Otro muchacho, Abed S., de dieciséis años, declaró que le ataron de manos y pies en forma de cruz a un muro de la habitación de interrogatorio durante un día y después le confinaron en solitario durante quince días.
El mes pasado, el Comité de Naciones Unidas Contra la Tortura, un panel de expertos independientes, expresó “profunda preocupación” por el trato que Israel daba a los menores palestinos.
Según el informe del DCI, cada año se lleva a unos 700 niños ante tribunales militares israelíes, y que se les niega, hasta a los niños de doce años, poder contar con el apoyo de un abogado durante los interrogatorios.
Añade que los interrogadores, de forma rutinaria, tapan los ojos y atan las manos de los niños durante los interrogatorios y que utilizan técnicas que incluyen bofetadas y patadas, privación de sueño, confinamiento en solitario, amenazas a los niños y a sus familias, manteniéndoles atados durante largos períodos.
Esas prácticas fueron prohibidas por el Tribunal Supremo de Israel en 1999 pero siguen aplicándose, según documentan ampliamente los grupos israelíes por los derechos humanos.
El DCI dice que hay informes de que a varios niños se les encerró en celdas especialmente diminutas, en un centro de detención cerca de Haifa, al que se refieren como el Número 36. Las celdas no tienen ventana ni ventilación, sus paredes son oscuras y hay una débil luz encendida durante las veinticuatro horas.
En el 95% de los casos, los niños son acusados a partir de confesiones firmadas que están escritas en hebreo, una lengua que muy pocos de ellos comprenden.
Una vez sentenciados, y en violación del derecho internacional, se mantiene a los niños en prisiones de Israel donde sus familias no pueden visitarles y donde no se permite que reciban educación alguna.
El DCI critica también la “cultura de impunidad” entre el Shin Bet, indicando que ninguna de las 600 quejas por torturas presentadas contra sus interrogadores durante la segunda Intifada ha conseguido que se abra una investigación criminal.
Yesh Din, un grupo israelí por los derechos humanos, informó en noviembre que los soldados raramente se enfrentan a una acción disciplinaria como consecuencia de sus conductas ilegales.
Los datos del ejército desde el 2000 hasta finales de 2007, revelaron que la policía militar había acusado a soldados en sólo 78 de las 1.268 investigaciones. La mayor parte de los soldados recibieron sentencias insignificantes.
Los estudios académicos sugieren que los soldados israelíes vienen, desde hace años, utilizando rutinariamente la violencia contra los civiles palestinos.
A finales de 2007, los israelíes se sintieron traumatizados por los testimonios recogidos por la psicóloga clínica Nufar Yishai-Karin de 21 soldados con los que compartió el servicio militar durante los primeros años de la década de 1990.
Los soldados le contaron incidentes en los que se disparaba o atacaba a meros transeúntes. En uno de los testimonios más turbadores, un soldado contó que había presenciado cómo su comandante atacaba a un niño de cuatro años que jugaba con la arena en Gaza.
“Le rompió la mano por aquí, en la muñeca. Le rompió la pierna por aquí. Y empezó a pisotearle el estómago, en tres ocasiones, y luego se fue… Al día siguiente, salí con él en otra patrulla y los soldados empezaron a hacer lo mismo”.
Sigue aumentando la cifra de esa clase de testimonios desde que Rompiendo el Silencio empezó en 2004 a llamar la atención sobre el maltrato del ejército hacia los palestinos.
Jonathan Cook es escritor y periodista. Vive en Nazaret, Israel. Los últimos libros que ha publicado son: “Israel and the Clash of Civilizations: Iraq, Iran and the Plan to Remake the Middle East” (Pluto Press) y “Disappearing Palestine: Israel’ Experiments in Human Dispair” (Zed Books). Su página web es: www.jkcook.net
Este artículo fue publicado por primera vez en The Nacional (www.thenational.ae).
Texto original en inglés:
http://www.counterpunch.org/cook06172009.html
martes, 16 de junio de 2009
Entrevista a Jorge del Cura, autor del Informe sobre la Tortura 2008

“Si el poder quiere acabar con la tortura, es posible”
17-06-2009
Alvar Chalmeta
Diagonal
Jorge del Cura, portavoz de la Coordinadora para la Prevención de la Tortura, reclama “mayor conciencia ciudadana a la hora de no aceptar verse vejados”.
DIAGONAL: ¿Cuáles son las mayores diferencias respecto al informe del año anterior?
JORGE DEL CURA: Cambios sustanciales, para bien o para mal, no hay. Existen, eso sí, algunas variaciones, pero habrá que ver si se mantienen en el futuro o son aleatorias. Destacaría una disminución importante en el número total de denuncias conocidas por la Coordinadora: 689 denuncias en el informe del pasado año, 576 en el nuevo informe. Una disminución de algo más del 16%. También detectamos un cambio en la actitud de algunos tribunales de justicia –pocos pero creo que es significativo– que han obligado a juzgados de instrucción a revocar el archivo de la denuncia y a continuar la investigación.
D.: ¿Y las semejanzas?
J.C.: El elevado número de denuncias recogidas en este informe, su distribución por toda la geografía, que se dirigen contra todo tipo de funcionario encargado de la custodia de personas privadas de libertad... lo que indica que la práctica de la tortura y malos tratos sigue siendo generalizada en el Estado. También se mantiene la negación de las agresiones, el apoyo a los denunciados y la descalificación de los denunciantes por parte institucional y de los sindicatos de funcionarios. Por otra parte, se confirma una clara relación entre las naciones y comunidades más activas en la defensa de los derechos humanos y con mayor nivel de lucha social, con mayor número de alternativas políticas y un mayor número de denuncias por tortura a detenidos. Es decir, la ausencia de denuncias no se debe a que no haya agresiones, sino a una menor capacidad de respuesta social y, como consecuencia de esto, un mayor temor a la hora de denunciar las agresiones.
D.: ¿Por qué crees que han disminuido las denuncias en 2008?
J.G.: Los datos recogidos a nivel estatal por la Coordinadora en los cinco informes hasta ahora publicados (755 en 2004, 596 en 2005, 610 en 2006, 689 en 2007 y 576 en 2008) reflejan crecimientos y disminuciones en las denuncias pero no una tendencia concreta. Hay que tener en cuenta que no tenemos conocimiento de muchas denuncias hasta dos, tres o más años después de producirse la agresión. Así que los datos reales sobre cada año son superiores a los recogidos en los informes anuales (por ejemplo, actualmente tenemos conocimiento de más de 900 denuncias en el año 2004, y más de 700 en el año 2005). Hay que esperar un tiempo para que esos números se estabilicen y ver si hay una tendencia real.
D.: ¿Y respecto a la distribución geográfica de las denuncias?
J.C.: Tanto en el actual informe como en el anterior Ceuta y Melilla, por una parte, y Nafarroa y la Comunidad Autónoma Vasca, por otra, aparecen a la cabeza, con un mayor porcentaje de denuncias por numero de habitantes, es decir, en términos relativos. Muy por encima de la media estatal. Una posible razón sería la mayor ‘conflictividad’ social y política y la apuesta por la respuesta policial, pues estos territorios cuentan con una mayor proporción de agentes de policía por habitante. Madrid, Andalucía, Euskadi y Catalunya siempre han estado a la cabeza en el número absoluto de denuncias, si bien han podido cambiar de orden. La mayor población de estos territorios es un dato decisivo. Pero lo más llamativo es que en términos relativos estos territorios (además de Ceuta y Melilla) han estado también entre los primeros. Esto, con la incógnita de Madrid, se explicaría mejor por la existencia de fuertes organizaciones de defensa de derechos humanos y, en concreto, por una mayor presencia de la Coordinadora para la Prevención de la Tortura en estos territorios. Por lo que respecta a la existencia de nuevos cuerpos policiales –las policías autonómicas–, lamentablemente la experiencia nos indica que no ha habido ruptura ni en su formación ni en sus prácticas. Hay que tener en cuenta que, no solamente a nivel estatal sino a nivel mundial, se está produciendo un fortísimo avance de una cultura punitiva, del castigo, de la represión, y no solamente desde el 11-S, sino que viene de mucho antes. Mientras la sociedad ‘reclame’ más mano dura, más represión, no va a ser posible introducir de verdad actitudes más respetuosas con los derechos humanos en las comisarías.
D.: Según el informe, entre los activistas sociales ha bajado el número de denuncias ante el temor de ser objeto de una contradenuncia.
J.C.: Las denuncias por agresiones en movilizaciones sociales, que siempre han sido la parte más representada en los informes de la Coordinadora, han disminuido (de 227 en 2007 a 175 en 2008). Igualmente las de migrantes (de 102 a 84). Pero, realmente, han aumentado los casos de agresiones policiales, aunque al no ser denunciadas no las recogemos. También es llamativo el aumento de agresiones policiales a personas cuando participaban en actos deportivos o festivos, que ha llevado a incluir un apartado específico en el informe de 2008. Igualmente, hay un mayor número de agresiones policiales a menores de edad. En todos estos casos, junto al colectivo de personas presas, la contradenuncia policial es habitual, dando lugar a denuncias y atestados por desobediencia y atentado a los agentes de la autoridad. Una vez en los tribunales, estas contradenuncias son admitidas a trámite de forma rutinaria y en un alto porcentaje acabarán con una condena del ciudadano agredido. Mientras, las denuncias contra los funcionarios suelen ser rechazadas de plano, sin apenas investigación y justificando las lesiones de los ciudadanos en ‘el uso de la fuerza mínima para reducirle’ o cualquier fórmula similar. Esta situación ya ha sido denunciada reiteradamente por organismos internacionales.
D.: ¿Cuál ha sido el efecto de la instalación de cámaras de vídeo en las comisarías de los Mossos d’Esquadra?
J.C.: Desde el anuncio de la instalación de dichas cámaras el número de denuncias por agresiones en el interior de las comisarías ha disminuido de manera espectacular. Se mantienen, eso sí, las denuncias por agresiones en la calle, durante o después de la detención, y antes del traslado de los detenidos a comisaría. Este último hecho no es aislado, ya ocurrió con la instalación por la Ertzaintza de cámaras en sus dependencias. Estos y otros ejemplos nos indican que cuando el poder político ha querido impedir o limitar el riesgo de torturas y/o malos tratos, y disminuir el grado de impunidad de su práctica, ha sido posible y en muy poco tiempo. Pero hay que tener en cuenta que estas medidas sólo se han puesto en práctica cuando las autoridades (locales, autonómicas o estatales) se han visto forzadas por una movilización social. La iniciativa no ha partido nunca de ellos.
Más info: “La tortura perdura de forma sistemática en el Estado español”
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lunes, 15 de junio de 2009
Detienen en Barajas a Lander Fernández, días después de denunciar acoso policial

15.06.2009
http://euskalherria.indymedia.org/eu/2009/06/61099.shtml
Tras ser víctima de seguimientos, negarse insistentemente a peticiones de colaboración, sufrir una paliza por parte de la Ertzaintza y denunciarlo públicamente, el ex preso Lander Fernández fue arrestado ayer en Madrid por la Policía española por una orden emitida por la Ertzaintza. Volvía de viaje con dos amigos, que fueron retenidos en el aeropuerto y en el peaje de Laudio a punta de pistola.
El joven de Santutxu volvía de Venezuela con dos amigos a los que retuvieron por más de dos horas en el aeropuerto y a su llegada a Euskal Herria fueron parados por la Policía española en un control en el peaje de Laudio. Vecinos de Santutxu relataron a GARA que los agentes mantuvieron a los dos jóvenes en el suelo y encañonados durante más de una
hora y media, haciéndoles preguntas en torno a Fernández y sobre lo que habían hecho estos días en Venezuela; precisaron, además, que el tipo de preguntas que les hicieron les hace sospechar que han sido vigilados en el país sudamericano.
La retención de los amigos de Fernández al parecer fue espectacular ya que más de una persona llamó a este diaro alertando de "una detención".
Las movilizaciones se suceden ante la falta de información sobre los arrestos del sábado.
Los seis vascos detenidos el sábado en torno al supuesto plan de fuga de la cárcel de Huelva continúan arrestados sin que se conozca dato alguno sobre su situación. Al menos, el abogado Iñaki Goioaga y las jóvenes Inge Urrutia y Ana Paz están incomunicadas a manos de la Guardia Civil.
Los otros tres "detenidos" son los presos políticos Arkaitz Goikoetxea, Gorka García e Igor Solana. La situación legal que viven estos tres presos es totalmente desconocida y no se conoce ni su paradero. En el caso de García, el único que se encontraba en la prisión de Huelva, se apunta que podría haber sido trasladado el mismo sábado a Madrid. Lo que se conoce es que los tres presos políticos habrían sido interrogados y sus celdas registradas de arriba abajo.
El ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, se refirió ayer a este operativo contra presos, familiares y abogados sin que diera dato alguno sobre la situación de las personas arrestadas. Ante los medios, propagó que este supuesto plan de fuga de ETA "intentaba elevar la moral de su tropa".
El movimiento pro amnistía ha denunciado este operativo además de alertar sobre el riesgo que corren los detenidos de sufrir torturas. Calificaron esta operación como "muestra del hambre represivo"( la represión siempre tiene hambre...) del Gobierno español y quisieron acentuar que son las personas que arropan y apoyan al Colectivo de Presos Políticos vascos, como familiares y abogados, el "verdadero objetivo" de este operativo policial.
Tanto en Algorta, de donde son Urrutia, García y Goikoetxea, como en el barrio bilbaino de Santutxu, de donde son Paz y Goioaga, las movilizaciones en denuncia por estos arrestos no cesan. En la tarde de hoy también habrá manifestaciones en Algorta, Sestao y Santutxu.
http://www.gara.net/paperezkoa/20090615/142390/es/Detienen-Barajas-Lander-Fernandez-dias-despues-denunciar-acoso-policial-
viernes, 12 de junio de 2009
Soldados israelíes confiesan el abuso sobre niños palestinos

Maniatados, con los ojos vendados y golpeados por soldados israelíes
Ben Lynfield
Independent co. uk
10-06-2009
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Hares, Cisjordania
Dos oficiales israelíes han testificado que soldados en Cisjordania golpearon, vendaron los ojos y ataron a civiles palestinos de hasta 14 años.
Las perniciosas revelaciones de dos sargentos de la Brigada Kfir incluyen descripciones de abusos que dicen que presenciaron durante una operación de cacheo y detención en la que participaron cientos de soldados en la aldea Hares el 26 de marzo. Los testimonios han sido vistos por The Independent y se espera que echen leña al fuego causado por recientes declaraciones del coronel Itai Virob, de la Brigada Kfir, en las que dijo que la violencia contra palestinos detenidos se justifica a fin de cumplir misiones.
Los dos soldados, del batallón Harub, destacaron las estrechas amarras de las esposas de plástico colocadas a los detenidos. “Hay algunos que piensan que hay que apretar las esposas a todo lo que dan, hasta que no pueda pasar una gota de sangre,” dijo un soldado. “No tarda mucho antes de que las manos se pongan azules. Hubo mucho gente que se veía que no sentían nada.”
Dijo que unos 150 palestinos, algunos de sólo 14 años, fueron atados, detenidos y se les vendaron los ojos en la escuela de la aldea durante la operación que duró de las 3 de la mañana hasta las 3 de la tarde. Se les dijo que tenía el propósito de impedir que jóvenes de la aldea lanzaran piedras hacia carreteras cercanas reservadas para colonos. Era evidente que muchos de los detenidos no habían hecho nada malo, pero se les retuvo para obtener inteligencia, dijo.
Las peores golpizas fueron en los baños, dijo. “Los soldados que llevaban [a detenidos] a los retretes simplemente estallaban en su contra aporreándolos; los maldecían sin motivo. Cuando llevaron a un árabe al retrete para que pudiera orinar, uno de ellos le dio una bofetada que lo lanzó al suelo. Había sido esposado por detrás con una esposa de nylon y le habían vendado los ojos. No fue insolente, no hizo nada para molestar a alguien… [fue] sólo porque es árabe. Tenía unos 15 años.” El soldado dijo que vio a muchos soldados “dar rodillazos [a los palestinos] porque es aburrido, si estás ahí parado 10 horas, no haces nada, así que golpeas a la gente.”
Un segundo soldado describió una “atmósfera fanática” durante las operaciones de búsqueda. “Entrábamos a una casa y poníamos todo cabeza abajo,” recordó, pero no encontraban armas. “Confiscaron cuchillos de cocina.”
El primer soldado dijo que la participación fue general. “Hubo muchos reservistas que participaron, y tuvieron una celebración total a costa de los palestinos: maldiciones, humillación, tirándoles los cabellos y las orejas, golpes, bofetadas. Esas cosas eran la norma.” Dijo que los incidentes en los baños fueron “extremos” y agregó que las golpizas no sacaron sangre. Fueron “golpes secos, pero siguen siendo golpes.”
El segundo soldado dijo que algunos soldados robaron en las casas que allanaban, a pesar de que la gente era tan pobre que les era difícil encontrar algo.
El mes pasado, el coronel Virob testificó ante un tribunal militar que los golpes contra detenidos palestinos podían ser justificados. “Pararlos contra los muros, empujarlos, un golpe que no causa heridas. Ciertamente, son cosas que son utilizadas comúnmente en un intento de cumplir la misión,” dijo. A pesar de una reprimenda al coronel Virob por el jefe del comando central, general Shamni, y un repudio del jefe del estado mayor del ejército, teniente general Gabi Ashkenazi, las observaciones son vistas por Rompiendo el Silencio, una organización que recolecta testimonios de soldados, como prueba de que los presuntos abusos en Hares no pueden ser desestimados como un hecho aislado o como improvisaciones a bajo nivel.
En Hares, Ihab Shamlawi, estudiante universitario, recuerda haber visto que un alumno de secundaria pidió permiso a los soldados para ir al baño. “Lo tiraron al suelo, le patearon las piernas y lo golpearon, dijo.” Otros diez o quince soldados estaban observando, recuerda el señor Shamlawi. “Todos se rieron”, dijo.
La oficina del portavoz del ejército dijo ayer que se había abierto una investigación y agregó que, después de las anteriores observaciones del coronel Virob, el general Shamni había distribuido panfletos a los soldados subrayando que “cuando alguien es retenido, detenido o arrestado… se prohíbe absoluta y claramente a los soldados de la Fuerza de Defensa de Israel [ejército israelí]… el uso de cualquier fuerza o violencia en su contra.”
http://www.independent.co.uk/news/world/middle-east/bound-blindfolded-and-be%0Aaten-ndash-by-israeli-troops-1700194.html
