12-01-2010
Tariq Alí
Sin Permiso
El Festival Cultural de Granada otorgó el Granadillo de 2010 a Tariq Ali, miembro del Consejo Editorial de SinPermiso , por sus novelas El quinteto del Islam, como son conocidas. El premio fue presentado en un acto con la asistencia de más de 3.000 ciudadanos la mañana del 2 de enero, una fecha que señaló la rendición del último reino musulmán a los Reyes Católicos Isabel y Fernando.Escribe tu resumen aquí.
Con anterioridad, esa misma mañana la derecha había caracterizado el día con grupos fascistas portando pancartas en las que se leía: “Por una nueva reconquista, expulsión de todos los musulmanes de España”. El discurso que viene a continuación fue la respuesta dada por Ali en la entrega del premio.
Muchas gracias, me siento privilegiado de ser tan premiado, pero soy muy consciente de la importancia de esta fecha y del hecho de que ustedes estén honrando estas ideas expresadas en Shadows of the Pomegranate Tree, la primera novela del quinteto que empecé a escribir en esta ciudad hace más de 20 años. Quería recordar a los lectores los últimos atormentados días de la civilización islámica en el al-Ándalus, no por razones de nostalgia sino porque los crímenes que se cometieron (la quema de los libros en Bib Rambla a unos pocos minutos de paseo de donde estamos ahora nosotros, la expulsión de los judíos, las conversiones forzosas, los autos de fe con la quema de los herejes en las hogueras, la Inquisición y su policía secreta de la Santa Hermandad y la expulsión final de los musulmanes españoles) marcaron la nueva identidad de Europa y, diría yo, dieron sus resultados en el siglo XX en Alemania, Italia y España misma en el período anterior a la segunda guerra mundial.
La historia nunca se repite exactamente, pero sus ecos pueden a veces ser más mortíferos. Así que el recordar al pasado no se hace para que la gente se sienta culpable por los crímenes cometidos por sus antepasados o para que pida indemnizaciones sino para asegurar que aprendemos del pasado y evitamos los errores de los siglos XV y XX. ¿Hemos aprendido algo?
En el ámbito de la cultura (música, literatura, teatro) hay intentos para transmitir algo de lo que se ha perdido: una Europa donde una vez hubo una coexistencia de muchas culturas y tradiciones que crearon una síntesis única en filosofía y literatura. En el ámbito de la política mundial no se ha aprendido nada. La Reconquista del siglo XV ha sido reemplazada hoy por un proceso de recolonización. Un millón de iraquíes murieron después de la ocupación de su país; bases gigantes de EEUU han sido construidas para mantener a soldados estadounidenses en el país de forma indefinida. Afganistán está ocupado desde hace más de ocho años (inclusive por las tropas de su Estado [el Reino de España]). ¿Podría tener esto algo que ver con una creencia generalizada en el mundo musulmán acerca de que las Cruzadas no han finalizado aún?
Como ciudadanos de Europa todos tenemos responsabilidades morales y políticas, una de las cuales es oponerse a las guerras imperiales apoyadas por políticos de todas las tendencias, políticos que nosotros hemos elegido. La Unión Europea no es nada más que un minúsculo satélite que gira alrededor del sol estadounidense. Nada más. ¿Cuántos tratan la muerte de un iraquí, un afgano o un paquistaní como lo harían con la muerte de un europeo o un norteamericano? Si estos dobles raseros continúan, los europeos entrarán sonámbulos dentro de mayores desastres y de mayor escala que el acontecido en Granada después del 2 de enero de 1492. Sobre todo, por más sombrío que el mundo parezca o sea, no debemos perder la esperanza porque ello significaría vivir en la pasividad y aceptar que un mundo mejor no es posible. Gracias por el Granadillo.Tariq Ali es miembro del consejo editorial de SIN PERMISO . Su último libro publicado es The Duel: Pakistan on the Flight Path of American Power [hay traducción castellana en Alianza Editorial, Madrid,2008: Pakistán en el punto de mira de Estados Unidos: el duelo]. Traducción para http://www.sinpermiso.info/: Daniel Raventós http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3021
martes, 12 de enero de 2010
La vieja identidad de la nueva Europa: De la Reconquista a la recolonización
domingo, 15 de noviembre de 2009
Atajos en Afganistán
¿Cómo puede acabar bien todo esto?
15-11-2009
Tariq Ali
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Ha sido un mal otoño para la OTAN en Afganistán, con desastres parecidos tanto en el frente político como en el militar. Primero, Kai Eide, el director de la oficina de Naciones Unidas en Kabul, un noruego bienintencionado, aunque no muy brillante, se peleó con su adjunto, Peter Galbraith, quien, como representante de facto del Departamento de Estado de EEUU, había decretado que la elección del Presidente Karzai estuvo amañada y así lo proclamó a los cuatro vientos.
Su superior continuó defendiendo la legitimidad de Hamid Karzai. Sorprendentemente, Naciones Unidas despidió después a Galbraith. Esto hizo que Hillary Clinton corriera a meter la primera y el órgano de control electoral, con el apoyo de Naciones Unidas, dictaminó que las elecciones habían sido en efecto fraudulentas y ordenó una segunda vuelta. Karzai se negó a sustituir a los funcionarios electorales que habían hecho tan buen trabajo para él en la primera vuelta y su oponente se retiró. Karzai logró el puesto.
La legitimidad de Karzai no ha dependido nunca de las elecciones (que, en cualquier caso, se falsean siempre) sino de la fuerza expedicionaria estadounidense y de la OTAN. Así pues, ¿qué fue todo ese pugilato con un contrincante imaginario de la primera vuelta? Parece que todo se había diseñado para proporcionar cierta tapadera al incremento militar que el General Stanley Mcchrystal estaba tramando, la nueva esperanza blanca de una asediada Casa Blanca.
McChrystal parece haber invertido la vieja máxima de Clausewitz: cree sinceramente que la política es una continuación, por otros medios, de la guerra. Se pensó que si se eliminaba a Karzai sin muchas dificultades y se le sustituía por su antiguo colega Abdullah Abdullah, un tayico del norte, se podría dar la impresión de que se había eliminado pacíficamente un intolerable régimen corrupto, lo cual ayudaría a impulsar la propaganda bélica en casa y a relanzar la guerra de verdad en Afganistán.
Por su parte, Abdullah quería la parte del botín que llega con el poder y que hasta ahora estaba monopolizado por los hermanos Karzai y sus parásitos, ayudándoles a crear una diminuta base local de apoyo a la familia. ¿Ha supuesto una sorpresa real para alguien la revelación de que Ahmed Wali Karzai no sólo era el hombre más rico del país, como resultado de la corrupción a gran escala y el comercio de armas/drogas, sino también un agente de la CIA?
Me contaron que los comisarios de la OTAN, en medio de su desesperación, habían llegado incluso a considerar la posibilidad de nombrar un Alto Representante, copiando el modelo balcánico, para dirigir el país, convirtiendo la presidencia en un cargo aún más nominal de lo que ya es hoy. Si eso hubiera sucedido, Galbraith o Tony Blair hubieran sido los obvios favoritos.
Los ciudadanos del mundo trasatlántico se sienten cada vez más y más inquietos ante un escenario en el que no se vislumbra final alguno. En Afganistán, las filas de la resistencia no paran de crecer. La guerra sobre el terreno está llegando a ninguna parte: los convoyes de la OTAN que llevan fuel y equipamiento son atacados repetidamente por los insurgentes; que los neo-talibanes controlan el 80% de las zonas más populosas del país es algo que todo el mundo reconoce. Recientemente, el Mullah Omar criticó fuertemente a la rama pakistaní de los talibanes: “Deberían”, dijo, “estar combatiendo a la OTAN, no al ejército pakistaní”.
Mientras tanto, el comandante del ejército británico, el General Sir David Richards, haciéndose eco de McChrystal, habla de entrenar a las fuerzas de seguridad afganas “de forma mucho más agresiva”, para que la OTAN pueda pasar a asumir un papel de apoyo. Nada nuevo ahí. EUPOL (la Misión de la Policía de la Unión Europea en Afganistán) declaró hace varios años que su objetivo era “contribuir al establecimiento, bajo responsabilidad afgana, de una serie de acuerdos sostenibles y efectivos de policía civil”.
Esto sonó siempre disparatado: el tiroteo de un policía afgano contra cinco soldados británicos que se produjo a primeros de mes cuando le entrenaban confirma la anterior impresión. Deberían ignorarse las teorías sobre la “manzana podrida” de las que los británicos están tan enamorados. El hecho es que los insurgentes decidieron hace algunos años solicitar entrenamiento militar y policial –una táctica empleada por las guerrillas en Sudamérica, el Sudeste Asiático y el Magreb a lo largo del pasado siglo- y han conseguido infiltrarse en sus filas con total éxito.
Ahora, es obvio para todo el mundo que ésta no es una “buena” guerra diseñada para eliminar el narcotráfico, la discriminación contra la mujer y todas las cosas malas, además de la pobreza, por supuesto. Así pues, ¿qué es lo que ha estado haciendo la OTAN en Afganistán? ¿Se ha convertido en una guerra para salvar a la OTAN como institución? ¿O se trata más bien de una cuestión estratégica, como se sugería en el número de la primavera de 2005 de la NATO Review?:
El centro de gravedad del poder en este planeta se está trasladando inexorablemente hacia el este… La región de Asia/Pacífico aporta a este mundo muchas cosas dinámicas y positivas, pero el veloz cambio registrado en esa zona no es aún estable ni se ha integrado en instituciones estables. Hasta que esto se consiga, es responsabilidad de europeos y norteamericanos, y de las instituciones que han construido, dirigir el camino… la seguridad y la eficacia en ese mundo es imposible sin legitimidad y capacidad.
Cualquiera que sea la razón, la operación ha fracasado. La mayoría de los amigos de Obama en los medios estadounidenses lo reconocen y apoyan una retirada planificada, a la vez que les preocupa el hecho de que sacar las tropas tanto de Iraq como de Afganistán pueda hacer que Obama pierda las siguientes elecciones, especialmente si McChrystal o el General Petraeus, el supuesto héroe del incremento en Iraq, se presentan por los republicanos.
Aunque no parece probable que EEUU se retire de Iraq. La única retirada contemplada es la de las principales ciudades, restringiendo la presencia estadounidense a las inmensas bases militares dotadas de aire condicionado que ya están construidas por el interior del país, imitando los bastiones del Imperio Británico (a excepción del aire acondicionado) de las primeras décadas del siglo pasado.
Mientras Washington decide qué hacer, Af-Pak arde por los cuatro costados. Cumplir el diktat imperial ha puesto al ejército pakistaní bajo una tensión inmensa. Su reciente y muy publicitada ofensiva en el Sur de Waziristan ha dado pocos resultados. Sus presuntos blancos han desparecido de la escena y han dejado el combate para otro momento. En una exhibición de "buena fe", el ejército se puso a asaltar el campo de refugiados de Shamshatoo en Peshawar.
El 4 de noviembre recibí un correo desde Peshawar:
Quiero que sepas que acabo de recibir la llamada de un ex prisionero de Gitmo que vive en el campo de Shamshatoo y me ha contado que esta mañana, alrededor de las 10:00 h., uno grupo de polis y soldados llegaron y asaltaron varios hogares y tiendas y arrestaron a mucha gente. También mataron a tres inocentes escolares. Su yinaza (funeral) es esta noche. Varias personas grabaron el ataque con sus teléfonos celulares y estoy tratando de conseguir una copia. El funeral de los tres niños se está celebrando mientras estoy tecleando estas líneas.
¿Cómo puede acabar bien todo esto?
Tariq Ali, nacido en Lahore (Pakistán) en 1943, es escritor, director de cine, historiador y activista político. Escribe habitualmente para The Guardian, Counterpunch, London Review of Books, Monthly Review, Z Magazine. Ali es, además, editor y asiduo colaborador de la revista New Left Review y de Sin Permiso, y es asesor del canal de televisión sudamericano Telesur. Su libro más reciente es “The Protocols of the Elders of Sodom and other Essays”, publicado por Verso.
Fuente: http://www.counterpunch.org/tariq11132009.html
sábado, 17 de octubre de 2009
"Pakistán sólo puede pedir a Estados Unidos que salga de Afganistán"
17-10-2009
Félix Flores
La Vanguardia
Entrevista con Tariq Ali, novelista y analista político
Tariq Ali (Lahore, 1943), novelista, historiador y analista político pakistaní, suele decir que la política no le deja tiempo para la ficción. En el tercer libro que ha escrito sobre su país, El duelo. Pakistán en el punto de mira de EE.UU., carga contra la política estadounidesen de apoyo a las dictaduras militares y la guerra de Afganistán. Ali hablará hoy sobre El tablero de ajedrez mundial en la Residència d'Investigadors, invitado por Justícia i Pau.
El paquete Kerry-Lugar –promovido por el senador John Ferry- de ayuda estadounidense a Pakistán, supone 7,5 millardos de dólares para los próximos cinco años. Se trata de ayuda civil, pero condicionada a que el Gobierno del presidente Asif Zardai controle a los militares. De hecho, el texto del proyecto de ley no es muy sofisticado…, y los militares pakistaníes han reaccionado molestos. ¿Qué consecuencias puede haber?
Los estadounidenses han sido muy estúpidos. La función de este proyecto es apartar a los militares pakistaníes y decirle al Gobierno: te vamos a dar mucho dinero, debes hacer cosas buenas con él porque te fortalecerá. Es la mayor suma de dinero no con fines militares que Pakistán ha recibido en mucho tiempo. Pero en Pakistán todo el mundo sabe que el grado de corrupción en la élite política es tan alto que muy pocos creen que ese dinero será para hacer escuelas y hospitales o mejorar las condiciones de la gente. El 90% de la gente cree que el dinero servirá para enriquecer todavía más al presidente Zardari y a todos los que trabajan para él, y la gente común verá muy poco de ese dinero. En segundo lugar, pero en combinación con lo anterior, la decisión de EE.UU. de construir más bases en Pakistán con permiso del Gobierno ha irritado al ejército. La cosa es irónica: en el pasado, EE.UU. trataba con Pakistán sólo a través de los militares; hoy intentan cambiar y hacerlo con el Gobierno civil, y es el ejército el que defiende ahora el nacionalismo pakistaní, diciendo que nuestra soberanía está en peligro. En el pasado, los políticos solían decir que nuestra soberanía estaba en peligro porque los militares colaboraban con EE.UU. Esto está relacionado con la guerra afgana. La presión de EE.UU. sobre los militares pakistaníes para que vayan a matar a su propia gente en Pakistán ha creado una tensión muy seria en el ejército. Y ése es el problema.
¿Puede haber una división entre los militares a partir de otra ofensiva sobre las zonas tribales como el sur de Waziristán, una revuelta de oficiales de rango medio, quizás?
Creo que la división ya existe, pero no en términos de guerra civil ni nada de eso. Pero los oficiales jóvenes y muchos soldados que están muy disgustados porque los envían a matar a su propia gente, pashtunes pakistaníes, están desertando. Y esa es una decisión muy seria, porque todo el mundo sabe que seguir en el ejército es una oportunidad de enriquecerse. Muchos se van. Tenemos ejemplo de muchos que se niegan a disparar a otros musulmanes. La ideología del ejército en los años ochenta cambió: de lo apolítico a lo islámico. ¡Con la presión de EE.UU., porque quería combatir a los rusos en aquella época! Enviaban mulás al ejército y los soldados eran educados en el Islam con la India o los comunistas como enemigos. Ahora envían a las tropas, 25 años después, a matar musulmanes. Pero, además, a ningún ejército le gusta matar a su propia gente. Muchos resisten pasivamente: por ejemplo, saben que va a haber un ataque y avisan, y cuando las tropas llegan no hay nadie, o hay una emboscada… Ese es el grado de tensión que existe.
A la vista de los últimos ataques, el de la FIA (que es la versión pakistaní del FBI) en Lahore se produce contra la persona que la dirige y que es la mano derecha de Zardari, el ministro del Interior. Y la FIA se ha usado para espiar a mucha gente, incluido el ejército. ¿Tuvieron ayuda para realizar el ataque? No lo se…
Cuando los extremistas son capaces de atacar el cuartel general del ejército en Rawalpindi… Exacto. Para eso hace falta ayuda desde dentro…
…¿Quiere decir que el ejército está tan infiltrado por la insurgencia?
Cuanto más dure la guerra en Afganistán y se propague en Pakistán, mayor será la amenaza de una división en el ejército pakistaní. El jefe lo sabe, yo lo se… El proyecto de ley Ferry-Lugar ha sido la gota que colma el vaso. Eso es lo que pasa. La embajadora estadounidense ha dicho abiertamente a la inteligencia europea (yo lo he escuchado): cuando el general Pervez Musharraf estaba en el poder teníamos problemas porque prometía una cosa y hacía otra, y ahora con este Gobierno no los tenemos porque hace exactamente lo que le pedimos.
El día del ataque al cuartel general de Rawalpindi, Hillary Clinton dijo que confiaba en que los militares sigan controlando el arsenal nuclear pakistaní… Si hay una fractura en el ejército, ¿los radicales islamistas podrían llegar a tener acceso a estas armas? La gran pregunta es: muchos medios occidentales dicen que los radicales son capaces de eso. Tonterías. El ejército pakistaní tiene un millón de soldados y sólo unas seis personas conocen los códigos, y están vigiladas por los estadounidenses. Eso es alarmista. Pero, si los militares se dividen como usted dice, no sabemos qué puede pasar. La situación en la región es más seria de lo que se imaginan, por las repercusiones en el ejército pakistaní. ¿Y qué van a hacer los estadounidenses, ocupar Pakistán? Este es un país de 160 millones de personas. Afganistán tiene 24 millones. Los ataques de los aviones no pilotados están poniendo a prueba a la gente; hay dos millones de refugiados, y habrá más. Los estadounidenses, que han estado controlando esta región, tienen que hacer algo constructivo.
Se dice que los atacantes de Lahore no eran del Waziristán sino del Punjab. ¿Cómo puede el Gobierno afrontar la situación? No puede. Necesita una estrategia. Por un lado, presionar, privadamente por supuesto, a EE.UU., diciendo "por favor" (este es un gobierno muy débil) busquen una estrategia para salir de Afganistán. En tres meses, seis meses… Para el futuro de Pakistán hay algo incluso más importante: es un país donde la malnutrición es muy elevada, donde la estatura media está descendiendo, un país en su mayoría analfabeto; los hijos de los pobres, incluso los de clase media, no reciben educación. La élite es quizá la más venal y corrupta de Asia. Ningún gobierno ha hecho nada para mejorar la vida de la gente. Y lo que me sorprende es que no haya más que se conviertan en religiosos extremistas. ¡De verdad que me sorprende! De hecho, es una pequeña minoría…
¿Qué quieren los extremistas?
Desde luego, que los estadounidenses se vayan de la región. Y si esto sucede, lo más importante es que los gobiernos que entendieron que debían salir de Iraq hagan ahora lo mismo con Afganistán. Cuanto más se queden, peor se pondrán las cosas. Esos militantes extremistas pueden ser controlados, porque no tienen un gran apoyo popular en Pakistán. La guerra de Afganistán es lo que les respalda. Los militares pueden pueden seguir atacando pueblos y ellos seguir ganando adeptos de pashtunes no religiosos.
¿Quiénes son los "neotalibanes"?
Esencialmente son afganos que han incrementado sus miembros desde la ocupación de EE.UU. Llevan trajes modernos, tienen asesores, hablan por televisión, hacen videos… ¡Antes, los talibanes rompían televisores! Manejan mecanismos modernos y te dicen que no quieren cometer los errores del pasado. Entre los talibanes, incluso en el pasado, había dos facciones: la pro saudí, del mulá Omar, que acogió a Osama Bin Laden. Y la otra facción, totalmente creada por el ejército pakistaní y dependiente de él. No se puede entender este fenómeno en Afganistán sin Pakistán. Para los militares pakistaníes, los talibanes supusieron una gran victoria, la única que han tenido como ejército.Tras el 11-S surgen las contradicciones y tienen que decir a sus talibanes que se afeiten las barbas, pasen a Pakistán y se calmen en espera de mejores tiempos. Ahora, con los estadounidenses montando un lío, digan lo que digan los generales, Pakistán es un elemento principal en el conflicto.
Según usted sólo hay una solución para Afganistán: un pacto regional que incluya Pakistán, India, EE.UU., Rusia, China… Pero incluso si Washington cambiara ahora de parecer, ¿cree que los otros actores colaborarían?
Depende. Creo que los chinos son muy importantes, porque la solución es la reconstrucción de Afganistán. Mire, hubo una pequeña oportunidad para Occidente ocho meses después de la ocupación. Si se hubieran concentrado en construir casas, escuelas, en el bienestar de la gente, proveer alimentos…, en vez de facilitar que los corruptos venidos de fuera se enriquecieran como lo hacen… China es la única que tiene dinero para esa reconstrucción y puede crear una base económica para el país. Y a China le interesa, porque puede demostrar a los musulmanes de Xinjiang: mira lo que hacemos por los musulmanes de Afganistán. Pero lo que pase depende de Washington. Los de la OTAN dicen que la razón principal para seguir en Afganistán es que la Alianza tiene que moverse al este porque China será el nuevo enemigo.
Los militares que están en los PRT o "equipos de reconstrucción provincial", como los españoles, creen de verdad que ayudan a la gente… Creo que el Gobierno español sabe que esto es una guerra de escalada, con más y más tropas…
Pero se insiste en que es una misión bajo mandato de la ONU. ¿Por qué habría que salir de Afganistán?
Porque se ha fracasado completamente. La guerra fue declarada por Bush para acabar con Osama Bin Laden, era una guerra de venganza. No había nada humanitario en todo esto. Nueve años después, el mulá Omar sigue vivo y coleando, lo que me deja estupefacto. Y no sabemos dónde está Bin Laden, si vivo o muerto. No ha salido en imágenes de video desde 2004. Y da igual si está vivo o muerto –que es lo que creo-, porque sirve a los militares pakistaníes para seguir recibiendo dinero con esto de la guerra contra el terror, etc. Todas las agencias de inteligencia de EE.UU. y europeas dicen que Al Qaeda ya no supone una gran amenaza. Entonces, ¿qué hacen en Afganistán? Secretamente, han estado negociando con los neotalibanes para convencerles de que se unieran al gobierno de Hamid Karzai. Los neotalibanes dicen que están preparados para eso, pero sólo si las tropas extranjeras se van. ¡Demuestran hacerlo mejor que los chiíes en Iraq! Dicen que no participarán en nada mientras siga la ocupación. Si eso es verdad, sienta las bases para crear un gobierno de coalición. Los rusos e iraníes son importantes para formar esa coalición… La única otra opción es enviar medio millón de soldados y matar un millón de afganos y pakistaníes, y eso no necesariamente funcionaría porque habría una gran fractura en Pakistán.
Se sabía que las elecciones afganas serían un desastre. ¿A qué juega el presidente Karzai?
Las elecciones fueron fraudulentas, del todo. Creo que parte de la élite estadounidense quería poner a Abdullah Abdullah de presidente pero se les asustó con que si la pérdida de poder, etc. Abdullah habría sido lo mismo pero quizás hubiera convenido por razones cosméticas, para decir que Afganistán es una democracia.... Karzai lo que quiere es seguir en el poder y hacer negocios con los grupos religiosos locales más extremistas. Yo diría que si la OTAN se va, se tendrá que llevar a Karzai, porque no resistirá una semana. Algunos de los asesores de Obama me han dicho que están de acuerdo conmigo y que deben salir de Afganistán.
Fuente: http://www.lavanguardia.es/internacional/noticias/20091016/53805255160/pakistan-solo-puede-pedir-a-estados-unidos-que-salga-de-afganistan-afganistan-pakistan-karzai-lahore.html