12-12-2009
Félix Monteira
Público
Muchos españoles estamos viviendo estos días con angustia la tragedia de una madre coraje saharaui, Aminetu Haidar, que ha empeñado su vida en defender su dignidad pisoteada y la de su pueblo.
En una sala de la terminal de autobuses del aeropuerto de Lanzarote, esta mujer firme, multipremiada por su lucha en defensa de los derechos humanos, cumplió ayer el vigésimo quinto día de huelga de hambre por su justa reclamación del derecho a regresar a su país. Las autoridades marroquíes la expulsaron porque en el formulario escribió lo que es, saharaui, en lugar de declararse súbdita de Mohamed VI, el rey de la nación que ocupa su tierra en contra de la legalidad internacional.
Ni del Gobierno, atrapado en un problema que le ha caído encima, ni de la oposición ha nacido una sola crítica al proceder despótico de un régimen que ha sometido a un pueblo liberado hace 33 años de la colonización española. Tampoco del rey, que tantas veces ha proclamado su amistad con el monarca alauí, ha surgido una iniciativa humanitaria para poner fin a esta barbarie.
En la política española ha prevalecido la conveniencia de un vecino que amenaza con poner fin a su papel de tapón en el norte de África a la inmigración ilegal y con romper la cooperación en la lucha contra el terrorismo islámico. Otros países con fuertes intereses en Marruecos, como Estados Unidos y Francia, han optado por la inacción y el silencio.
El Parlamento Europeo, que este mismo año protestó ante Naciones Unidas por el deterioro de los derechos humanos en Sáhara, de momento calla. Y la Secretaría General de la ONU, que en abril de 2006 confirmó que ningún país reconoce la anexión marroquí del suelo saharaui porque “ello implicaría el reconocimiento de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental”, da muestras de su usual impotencia. Ni siquiera la Minurso (Misión de Naciones Unidas para el referéndum en el Sáhara Occidental) ha movido un dedo.
España tiene responsabilidades históricas en esta zona de desierto de 266.000 kilómetros cuadrados. El primer enclave, un fuerte, se construyó en 1476 con el afán de explotar la riqueza pesquera del litoral atlántico. El acuerdo que puso fin a la guerra con Marruecos en 1860 permitió 15 años después la reclamación de este territorio como propio, pero la ocupación efectiva no se produjo hasta 1934, durante la Segunda República.
Cuarenta y dos años después, el 26 de febrero de 1976, España abandonó, de un día para otro, el territorio. Antes, tras la Marcha Verde del 6 de noviembre de 1975, el Gobierno firmó con Mauritania y Marruecos los Acuerdos de Madrid, que establecían una administración temporal tripartita.
El Frente Polisario constituyó la República Árabe Saharaui Democrática, reconocida por una cincuentena de países. El resultado fue una guerra en dos frentes, aunque Mauritania firmó la paz en 1979 y renunció a sus ambiciones anexionistas. Marruecos continuó la ocupación y construyó 2.700 kilómetros de muro para apropiarse de las dos riquezas de este país desértico, los fosfatos y la pesca, así como la mayoría de los escasos oasis. Los saharauis empujados a la pobre zona meridional sobreviven criando cabras y camellos, aunque la mayor parte de los 260.000 habitantes estimados está refugiada en campos instalados en suelo argelino.
Marruecos y el Polisario firmaron un alto el fuego con la promesa de un referéndum de autodeterminación amparado por la ONU que lleva 16 años esperando. Marruecos boicotea la consulta y exige casi duplicar el censo de 150.000 votantes para voltear el resultado. Sólo ha prometido una autonomía inconcreta. Las dos versiones sucesivas del Plan Baker son papel mojado para un pueblo asolado.
Así las cosas, es un sarcasmo que la polémica se vea reducida en España a dirimir si hay derecho a alimentar a Haidar a la fuerza, si llegado el caso, su vida corre peligro. La activista saharaui ha dejado claro su compromiso: “Volveré a mi país viva o muerta”.
A nuestro país, como ex potencia colonizadora, le corresponde asumir sus responsabilidades. El Gobierno y la oposición están obligados a exigir a Marruecos que cumpla con los compromisos contraídos con la comunidad internacional. ¿Cómo, si no, este Estado vecino y socio puede aspirar a reclamar un tratado preferente con la Unión Europea? Primero ha de respetar los derechos humanos y acatar la legalidad internacional.
Fuente: http://blogs.publico.es/director/35/sahara-las-promesas-escritas-en-la-arena
sábado, 12 de diciembre de 2009
Sáhara, las promesas escritas en la arena
martes, 8 de diciembre de 2009
Un soldado español en guerra supone un gasto de 1.300 euros al día
1.300 X 365=475.000 euros soldado/ año.
La mitad que enviar a uno americano.
Enviemos, pues, soldados españoles a luchar contra los afganos, salen más baratos, sobre todo al gobierno americano.
Sergio Heredia
La Vanguardia
07-12-2009
Y es el menor de los gastos de las intervenciones militares en el extranjero...
Al seguir el dictado de la nueva estrategia de Obama, algunos postulados del Gobierno Zapatero se tambalean: se han apagado los ecos del "no a la guerra".
La situación lo impone: hay que sofocar la escalada de los talibanes, que se han hecho fuertes en Kandahar, la segunda ciudad afgana.
Estados Unidos, que enviará otros 30.000 soldados a la zona (la cifra de estadounidenses se elevará hasta 65.000), reclama un esfuerzo equivalente entre sus aliados.
La OTAN ha recogido el guante: 25 países añadirán 7.000 militares.
Aunque no se ha concretado quién ofrece qué, Zapatero piensa aportar entre 200 y 420 militares (hoy, España tiene mil unidades en la zona).
Es muy probable que el Congreso saque adelante la propuesta del presidente español. La bendicen el Gobierno y la oposición, con el PP a la cabeza. "Sin fisuras, apoyamos la misión en Afganistán", ha dicho Beatriz Rodríguez Salmones, portavoz popular en Defensa.
El problema es que la misión vale dinero. Y mucho.
Mantener un soldado español en Afganistán, zona en guerra, cuesta cerca de 1.300 euros diarios, una cantidad considerable que incluye gastos en dietas, alimentación, cama, transporte o material de combate y blindaje.
También entran ahí las reducciones de impuestos, los seguros de vida o los de minusvalía...
"En el caso afgano, el mantenimiento de un militar es particularmente caro -dicen fuentes de Defensa-. No es lo mismo un traslado a Afganistán que uno a Bosnia o a Líbano. En Afganistán, las condiciones son más complejas".
Se refiere a las pésimas infraestructuras del país, laberinto de carreteras montañosas salpicado de zonas tramposas, y a la climatología, extrema en el invierno y en el verano.
"Es lo que cuesta mejorar la protección del pueblo afgano -dice Carme Chacón, titular de Defensa-.
Solamente así se garantizará el proceso de afganización (el plan que debe conducir a que los afganos se administren a través de su ejército y su policía)".
El coste de las misiones se ha hecho público en el Congreso. Entre enero y septiembre, España había invertido 364 millones de euros en Afganistán, calcula el ministerio de Defensa. El cálculo de la media cuantifica el coste diario en 1.304 euros diarios por soldado.
El ministerio no se ha ofrecido a desglosar cada partida (cuánto se gasta en munición, en sueldo adicional o en comida).
"Es algo complejo: los números bailan según el cargo del militar. No es lo mismo un oficial que un soldado raso", comentan desde el gabinete.
La coyuntura le ha complicado las cosas a Zapatero.
Atrás ha quedado el proceso de repliegue de Iraq, una de las piedras filosofales de la primera legislatura del Ejecutivo.
En el 2004, aquel desmantelamiento había alimentado sentimientos encontrados: enfureció a George W. Bush, pero reconfortó a buena parte de la opinión pública española, abierta a nuevos horizontes de paz y desmilitarización.
En términos absolutos, entre enero y septiembre, Defensa se ha gastado 713 millones de euros en misiones de paz, cuarenta más que en el 2008. Se trata de un aumento incómodo, en particular en tiempos de crisis.
Aun así, lo bendicen la mayoría de grupos políticos, sobre todo en el caso afgano, donde han muerto 89 militares españoles en ocho años (el último fue el cabo Cristo Cabello, el pasado 7 de octubre cerca de Herat).
"El despliegue se ha consensuado en el Parlamento ocho veces -dice la ministra Chacón-. Nuestra retirada propiciaría el regreso de los integristas y facilitaría el cobijo de los terroristas".
"Desde el 11-S, Afganistán sigue siendo un santuario terrorista", dice Jordi Xuclà, de CiU.
Sólo Gaspar Llamazares (IU) se postula contra el despliegue. "Me preocupa que no se haya concretado un calendario de retirada que facilite el acuerdo interno entre los afganos.
Estamos ante Caosistán: me parece demagogo decir que nos hemos ganado el corazón de los afganos, cuando hemos perdido su estómago y su cabeza".
martes, 25 de agosto de 2009
Afganistán: Los socialistas españoles se unen a la patraña
Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)
Por eso, simulando en estos momentos que dudan los socialistas si enviar o no más tropas, toca a la ministra de Defensa decir que "nuestra presencia en Afganistán es porque el regreso de los talibanes al poder permitiría a organizaciones terroristas como Al Qaeda un centro de operaciones desde el que planificar nuevos ataques contra nuestra sociedad".
No señora. La dialéctica de la invasión y ocupación militar de Afganistán está levantada sobre una colosal falsedad y un histórico chanchullo: que el autor intelectual del WTC fue Bin Laden y que Bin Laden había huido a Afganistán. No había ni la más mínima prueba, pero ¿qué importan las pruebas a los que no las necesitan? Eso fue en 2001. Bush obtuvo licencia de una ONU dominada por Estados Unidos, para invadir el país que sirviese de punta de lanza para la posterior invasión de Irak en el 2003: el verdadero objetivo. Irak era una grandiosa reserva de petróleo que años antes la Thatcher había señalado con el dedo como botín a conseguir.
Todo esto es lo que explica la presencia de los mercenarios españoles en aquel desgraciado país. Más. Nueve años después, incapaces de apresar al monstruo de luenga barba, este amigo que fue de la Casa Blanca al que cuelgan el sambenito del 11-S, no ha vuelto a mover un dedo teniendo tantos motivos. Como los tenemos todos los biennacidos para perseguir a los asesinos invasores parapetados en las instituciones, y que si no lo hacemos es porque somos microbios a su lado.
Total, mentiras y más mentiras apoyando, desde 2001, la muerte que no cesa, la aniquilación y ahora la farsa americana de las elecciones en Afganistán.
¿Podrá enorgullecerse y dormir Chacón tranquila pensando en lo mucho que va ella a contribuir a la neutralización terrorista? Esta política ¿es otro depravado del asunto o es una deficiente mental?
Porque esto es de dominio mundial aunque los neocons, sus compañeros de juerga y sus cómplices que se hacen llamar socialistas maniobren fingiendo que es el miedo al terrorismo lo que les lleva a reforzar a los gendarmes de Afganistán.
¿Qué hay de la teoría de la no injerencia y el respeto a otras culturas? Estados Unidos y Occidente se han declarado enemigos de la humanidad haciéndose pasar por ser sus Salvadores. Obama, otro títere de los intereses nauseabundos norteamericanos, y Chacón, cumpliendo consignas de su presidente, representan el lado más turbio y abyecto de lo que es la connivencia con el crimen por falta de valor para enfrentarse a él y sobra de ambición para seguir figurando entre los salvapatrias.
Sabemos muy bien que los que realmente mandan en el mundo no son ni Obama ni tantos dirigentes de tantas naciones obsecuentes hacia Estados Unidos. Sabemos que son la CIA, el Pentágono, los Laboratorios y las fábricas de armas estadounidenses, no quienes lo aparentan: sus presidentes y su Congreso. Naturalmente, que tampoco son “poder” ni Zapatero ni Chacón.
Por eso está usted a tiempo, señora. Si quiere respeto, déjese de engañarse a sí misma y deje de intentar burlarnos con más patrañas tratando de justificar la presencia española en aquel Afganistán de pena. Dimita, y así no pasará a la historia como otra de las figuras de la política española de esta democracia de atrezzo, que se une a tantos y tantos siniestros y estúpidos dirigentes que van desfilando por este país.
Lo que se está haciendo en Afganistán, -y cómplice es la España socialista-, es una vergüenza para la humanidad, una auténtica infamia de la que los culpables y sus lameculos habrán de rendir cuenta a la historia.
miércoles, 19 de agosto de 2009
Criminalización del apoyo a los presos políticos


La Ertzaintza carga en Donostia y deja dos heridos por pelotazos
Los familiares de los presos políticos vascos que desfilaban en silencio portando las imágenes de sus allegados fueron objeto de una brutal carga de la Ertzaintza cuando ya habían dado por concluida la movilización en Donostia. La mayoría de los participantes, de edad avanzada, buscaba un cobijo, en portales y bares, que no encontró ya que los agentes cargaron hasta en el repleto corazón de la ciudad, causando, al menos, dos heridos, uno de ellos de 85 años.
Janire ARRONDO DONOSTIA
La Ertzaintza cargó con saña contra los centenares de donostiarras que se disponían a abandonar la encartelada de Etxerat que, como cada viernes, denunció la situación que padecen los presos políticos vascos a cientos de kilómetros de sus hogares. Al menos, dos personas resultaron heridas y tuvieron que ser atendidas por los pelotazos lanzados por la Policía autonómica. Una de las personas lesionadas es un hombre de 85 años de edad que se encontraba en la plaza de la Constitución viendo una exhibición de jotas, ajeno a la movilización. Pero la Ertzaintza entró hasta el corazón de la ciudad persiguiendo a los familiares de los presos.
El veto impuesto por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón no había conseguido que Etxerat cejara en su empeño de llevar a cabo ese acto de solidaridad con sus allegados y de denuncia de la dispersión. Centenares de personas, en su mayoría de avanzada edad, partieron desde Alde Zaharra alzando las imágenes del centenar de donostiarras que se encuentran presos, tal y como lo vienen haciendo durante diecinueve años todos los viernes.
Cuando asomaban por la calle San Juan, en un escrupuloso silencio y con sus singulares pañuelos blancos atados al cuello, vieron como se materializaba el veto impuesto por el tribunal especial español: doce furgonetas de la Ertzaintza estaban apostadas a su espera.
Los familiares de presos que abrían la encartelada portando la pancarta -en la que se leía «Euskal presoak eta iheslariak etxera»- se quedaron inmóviles durante más de diez minutos ante el cordón policial. Tras ser identificados por los uniformados y viendo su negativa a dejarles pasar, los integrantes de Etxerat recogían la pancarta y se disponían a dejar atrás el Boulevard entre aplausos y gritos de ánimo para los represaliados. En ese momento llegó la primera carga de la Ertzaintza.
Las personas que pretendían abandonar el Boulevard se vieron sorprendidos por detrás con una dura carga, lo que obligó a la gente a dispersarse por toda la Parte Vieja en busca de refugio ante los pelotazos, lanzados en alguna ocasión, a menos de diez metros de distancia.
Fueron muchos de ellos los que buscaron cobijo en la plaza de la Constitución, pensando que por el hecho de encontrarse repleta por el certamen de jotas navarras, ello haría parar las acometidas policiales.
Se equivocaron. Los agentes de la Ertzaintza los siguieron hasta allí y cargaron en el interior de la plaza, hiriendo por lo menos a un anciano de 85 años que fue trasladado en ambulancia al hospital. Otra persona también fue herida de un pelotazo en la pierna.
Las cargas, sin embargo, no evitaron las muestras de solidaridad y un grupo de jóvenes cogió el testigo y las fotos de los presos políticos para dirigirse de nuevo con determinación hacia el cordón policial, lo que provocó más cargas y carreras.
Después de que el juez Garzón decretara la ilegalidad de un sinfín de actos en favor de los derechos de los represaliados previstos para la Aste Nagusia donostiarra, otro juez, Eloy Velasco ha vuelto a prohibir la manifestación convocada para hoy. El razonamiento esgrimido es «prevenir un posible enaltecimiento terrorista con escarnio a sus víctimas».
Tras un segundo auto de Garzón, el movimiento pro amnistía llamó a la ciudadanía a participar en la manifestación que partirá hoy a las 19.00 desde el Kursaal donostiarra, precisando que su intención era manifestarse, como cada año, en favor de los derechos de los presos.
Mientras tanto, en Tafalla, donde, al igual que en la capital guipuzcoana, estaba prohibida la encartelada de los viernes, no aparecieron ni las fuerzas policiales ni la Guardia Civil y cientos de personas desarrollaron la movilización con normalidad.
Pese a prohibiciones y amenazas, las muestras de apoyo se sucedieron por la geografía vasca. Como ejemplo, en Arbizu se reunieron 65 vecinos y 87 en la vecina Etxarri Aranatz; en Bilbo, 110; en Lekeitio, 100; 135 en Zarautz; 32 en Mundaka; 42 en Lazkao; 260 en Iruñea y los mismos en Gasteiz; 90 en Hernani; 12 en Bera y 122 en Orereta.
KIRRULI
Agentes de la Ertzaintza entraron ayer en la sociedad Kirruli del barrio bilbaino de Indautxu, donde requisaron las fotografías. Testigos denunciaron que registraron el local sin orden alguna y que identificaron y amenazaron a la gente que en ese momento se encontraba allí.
Menos de veinte personas no cuentan como concentración
Después de toda una semana plagada de prohibiciones gubernativas y judiciales de las muestras de solidaridad y de distintos actos en defensa de los derechos de los presos políticos vascos, los cuerpos policiales que operan en Euskal Herria también han intensificado su particular actuación.
Nunca hasta la fecha se habían visto vetadas de forma generalizada las encarteladas y protestas que la asociación de familiares de presos políticos vascos, Etxerat, lleva realizando desde hace décadas. Sin embargo, en una semana y con mandato de Madrid, han sido criminalizadas las de Donostia y Tafalla, y en otras localidades se han visto hostigadas con las decisiones arbitrarias de las FSE.
El jueves, la Policía española volvió a hacer acto de presencia en las distintas concentraciones de Iruñea. Mientras que en el barrio de la Txantrea se colocaron en cuatro grupos, formado cada uno por 19 personas, en el barrio de Donibane todo cambió cuando se llegó a esa cifra. Los policías se mantuvieron sin actuar hasta el instante en el que el grupo alcanzó la veintena de integrantes. Entonces, procedieron a reprimir la movilización, retirando la pancarta e identificando a los participantes.
Por su parte, la Ertzaintza, después de conocerse que Madrid ha imputado a cuatro ciudadanos navarros por negarse al parecer a retirar las fotos de los presos, se personó en la «herriko» de Getaria afirmando que se habría decretado su cierre, mostrando las esposas y amenazando con detener a quienes les solicitaron el correspondiente auto judicial. Al no conseguir engañar a los presentes, los agentes procedieron a su identificación y a la apertura de diligencias. Precisamente, en este contexto marcado por la cascada de imputaciones judiciales y actuaciones policiales, el diario «El País» publicaba ayer un artículo que recoge una gira por las «herriko taberna» de Donostia, explicando a sus lectores que cuentan con carteles, huchas y boletos de rifas. G.M.
En Gernika no hubo pregón de fiestas y la bajada de cuadrillas se hizo en silencio
El arranque de las fiestas de Gernika también estuvo marcado por la injerencia de la Audiencia Nacional española, después de que el jueves por la tarde el magistrado Eloy Velasco prohibiera el acto que da inicio a las fiestas por ser Etxerat y el equipo de rugby de la localidad los encargados de dar lectura al pregón. Así, las fiestas arrancaron sin pregón alguno y, como protesta al veto de Madrid, la tradicional bajada de las cuadrillas también se desarrolló en un primer momento en silencio, sin música de las comparsas, y entre gritos en denuncia de la situación que vive Euskal Herria y en favor de los derechos de los presos políticos.
La comisión de fiestas, que agrupa a numerosos movimientos populares, culturales y deportivos, es la encargada de diseñar todos los pormenores del programa festivo de la villa y decidió que en esta edición de las fiestas patronales fuera el Club de Rugby Gernika, por haber ascendido a División de Honor, y Etxerat, por el vigésimo aniversario de la dispersión, los escogidos para dar lectura al texto.
Sin embargo, en un hecho insólito y sin precedentes desde que Gernika recuperara sus fiestas populares, ha sido un juez del tribunal especial español quién ha tomado la última palabra en torno a quién puede y quién no puede felicitar las fiestas a sus convecinos.
En el auto emitido por Eloy Velasco, además de apuntar que Etxerat «justifica y ensalza la trayectoria terrorista de los presos de la banda», también se vetaba la palabra a Gernika Rugby Taldea indicando que suele exhibir carteles en favor de la repatriación de los presos en sus partidos.
La imposición de Madrid también generó momentos de tensión dentro del Ayuntamiento. La comisión de fiestas, la responsable del programa festivo, fue la primera en reunirse y abogó por que no hubiera ni pregón ni chupinazo. Éste estaba previsto para las nueve de la noche, y poco antes un integrante de la comisión de fiestas pretendía tomar la palabra para denunciar la injerencia de la Audiencia Nacional española e informar a los gernikarras de la decisión adoptada.
La iniciativa de la comisión festiva no fue respetada por la mayoría del Consistorio, ya que en el pleno extraordinario que tuvo lugar momentos después todas las formaciones excepto los concejales de la izquierda abertzale - EA, que ostenta la alcaldía, PNV y Aralar-, decidieron que, por encima de la pretensión popular, el chupinazo sí sería lanzado por el alcalde, como así se haría después.
La Policía Municipal ni si quiera dejó pasar a los portavoces de la comisión de fiestas, por lo que se vivieron momentos de tensión. O.L
martes, 18 de agosto de 2009
"El caso de Rodrigo Lanza"
14-08-2009
Rojo y Negro
http://www.rojoynegro.info/2004/spip.php?article27764
El Tribunal Supremo aumentó a cinco años la condena a prisión de Rodrigo Lanza Huidobro el 16 de junio de 2009, por lo cual el joven debe volver a la cárcel. Los hechos se remontan a la madrugada del 4 de febrero de 2006 cuando el joven estudiante de historia se dirigía acompañado de otros amigos a una fiesta en una casa okupada. Al llegar, se encontraron con un cordón policial barrando el paso.
El 4 de febrero de 2006 en la calle Sant Pere mes Baix, 55 de Barcelona hay una fiesta tipo rave en una casa "ocupada". La Guardia Urbana (policía local) tiene "acordonada" la zona. En teoría el inmueble -propiedad del Ayuntamiento- está vigilado por la Guardia Urbana paera impedir su uso. La realidad es que hay una fiesta donde la gente entra y sale -incluso se registra la presencia de secretas dentro-. Sobre las 6,20 de la mañana la Guardia Urbana decide impedir el paso por esa calle. Algunos personas tratan de acceder a la fiesta y otras simplemente atravesar la calle. Rodrigo Lanza -entre otros- pide que le dejen pasar para ir a la boca del Metro que hay al lado. Le dicen que se vaya a otra (mucho más lejos). En esto se porduce una carga. Rodrigo Lanza recibe un fuerte porrazo en la cabeza que le hace sangrar abundantemente. Al momento de la carga salen vecinos de varios inmuebles que gritan contra la policía. Caen objetos, entre ellos macetas. Una, problamente lanzada desde la casa de la fiesta, impacta en la cabeza de un Guardia Urbano dejandolo herido grave. Tras la carga se producen 9 detenidos. Cinco estaban en la calle -nunca estuvieron dentro del edificio, entre ellos Rodrigo Lanza- y cuatro que salen en ese momento del edificio. De los 9 detenidos se ceban con tres. Tres sudamericanos con pinta de alternativos que estaban en la calle.
El alcalde Joan Clos sale en la mañana del día siguiente en todos los medios de comunicación diciendo que una maceta lanzada desde un edificio había herido de gravedad a un guardia urbano. Esta versión se repite cada hora en las noticias. A continuación el informe policial por el cual Clos habla de la maceta "desaparece". Clos cambia la versión y dice que no existe informe con la teoría de la maceta. Que había sido por una información "oral" de la Guardia Urbana por lo que él había salido en todos los medios hablando de la maceta, cosa poco habitual. Dña. África de la Criz Ramos, del equipo sanitario del 061 que atendió al guardia urbano herido , declaró en el Juzgado de Instrucción nº 18 de Barcelona que en el lugar de los hechos había alguna maceta. El tema de la maceta es central en la acusación contra Rodrigo Lanza (condenado a 5 años de cárcel), Alex Cisternas y Juan Daniel Pintos (condenados a 3 años y medio). La nueva versión de la policía es que estos arrojaron piedras que al impactar en el guardia urbano este cayó y se rimpió la parte trasera del craneo con la acera. Posibilidad que pusieron en duda la mayoría de los perítos médicos en el juicio (está en video).
El médico Robert Panades B. declaró que "…pregunté a los agentes -que por allí se encontraban- cuál había sido el mecanismo de la lesión y no lo supieron incicar, unos decían que había caído algo de arriba, como un tiesto ; otros que había sido una pedrada pero nadie sabía concretarlo". Luego en juicio todos los policias lo tenían claro.
A todo esto, y extrañamente, la fiesta continua en el edificio después de la carga. Los cuatro detenidos al salir de casa son liberados. El organizador de la fiesta pasa unas horas en comisaría declarando, pero parece ser que no como detenido. Esta persona es acusada por el movimiento okupa de Barcelona de traficante y soplón de la policía.
Rodrigo Lanza y los otros dos denuncian que fueron torturados en la comisaría l’ABP Sants-Montjuïc. Tanto les dieron que el médico de la policía determinó que debían ser llevados a un hospital. Tanto las torturas como el hecho estar desaparecidos durante 15 horas después de su detención en manos de la policía ha sido denunciado por Amnistía Internacional -en su informe sobre los Mossos- y la Comisión de Defensa de la Persona del Colegio de Abogados de Barcelona.
Hay un policía herido y los tres sudacas se van a comer el marrón. Después de los incidentes la Guardia Urbana ha acordonado la zona. Cosa que hace con cualquier mínimo accidente de circulación para que la policía científica pueda ayudar a esclarecer los hechos, más logicamente ante la gravedad de los hechos. Pues bien cuando la policía científica se presenta en el sitio horas después -a las 10,00 del día 4 de febrero- se encuentra con que la zona ha sido completamente limpiada por el Servicio de Limpieza del Ayuntamiento de Barcelona. Como dijo el regido del distrito de Ciutat Vella, Carlos Martí, el 6 de abril de 2006, el hecho de que la empresa de limpieza del Ayunamiento de Barcelona actuara tuvo que ser ordenado o permitido por la Guardia Urbana que estaba en la zona. Este hecho ha sido fundamental para eliminar un gran número de pruebas que exculparían a Rodrigo Lanza y Alex Cisternas. La madre de Rodrigo puso una denuncia por este hecho y pidió a la Justicia que se identificase al jefe del operativo de la Guardia Urbana que permitió la limpieza del lugar.
Del tema de la torturas la jueza pasó olimpicamente. A los tres jóvenes se les enseñaron unas fotocopias en blanco y negro con 20 fotos a tamaño carnet y con imágenes antiguas de los policias para que "los identificasen". En el juicio la jueza no permitió ningún testigo de la defensa (gente en la calle, gente de los balcones…).
A parte de AI y el Colegio de Abogados, la Asociación Memoria contra la Tortura se presentó como acusación popular querellandose contra los autores de los malos tratos y torturas, la Asociación Justicia i Pau monstró su preocupación por todo el caso, la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona pidió que se aclaren las responsabilidades por la limpieza del lugar y que Clos aclare el origen o fuentes de información de la primera versión que dió (la de la maceta), Cristianos por la Abolición de la Tortura apoyó a los jóvenes y envió una serie de cartas a las autoridades de Barcelona, denunciando los hechos como "terribles torturas y actos de racismo por parte de la policía de Barcelona", Casa de la Solidaridad de Barcelona junto a sus numerosas asociaciones que la configuran, especialmente la Plataforma Argentina contra la Impunidad, ha llevado un seguimiento permenente del caso y acogieron y brindaron apoyo médico a Mariana Huidobro, madre de Rodrigo, cuando se puso en huelga de hambre junto con los tres jóvenes en prisión. Finalmente el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Senado chileno, Jaime Naranjo, realizó en junio pasado una intervención en la cámara alta manifestando su preocupación por los jóvenes, donde se refirió a la responsabilidad de velar por los derechos de los compatriotas en otros paises. En Chile la repercusión mediática ha sido muy grande pues se vé como un caso de discriminación claro. Rodrigo y Alex nacieron en Chile y Juan Daniel en Argentina.
Estos tres jóvenes ingresarán prisión proximamente por un delito que no cometieron. Rodrigo ya estuvo en la cárcel dos años (desde los 22 a los 24 años de edad).
Toda esta "Justicia" ha sido rematada el 12 de junio de 2009 por el Tribunal Supremo de Madrid que confirmó la sentencia e incluso añadió seis meses a Rodrigo Lanza, se supone que por piarla.
Lo más divertido de todo es que la hija de Joan Clos estaba en la fiesta del 55 de la calle Sant Pere mes Baix.
Es la noche barcelonesa, donde se juntan pijos, secretas, pseudo ocupas traficantes con amigos en la policía y la gente del común…donde si hay un lio gordo al final siempre se encuentra a tres sudamericanos con algo de pintas para meterles toda la mierda. Clasismo y racismo en la Barcelona turística y cosmopolita.
Adolfo Allué Blasco.
Diferentes grupos de apoyo, entre ellos el recientemente constituido de Zaragoza, estamos pidiendo firmas por el indulto de estos jóvenes. Pedimos la firma de colectivos sociales, personas, que se manden cartas a los medios, al Gobierno central y Autonómico, que se difunda el caso… Un día más.
Entrevista a Rodrigo Lanza, principal inculpado por el 4FRodrigo con Mariana, su madre.
Por Mariana Cantero/Barcelona
Fotos: Elizabeth Maldonado
¿Cuál es tu versión de los hechos del 4 de febrero de 2006?
Yo salía de una fiesta con un grupo de gente. Juan y Alex iban en el grupo, pero yo no sabía que íbamos juntos. Yo iba a recoger a Hana, mi novia, a la estación de Arc de Triomf, porque ella llegaba con un tren de La Molina. Estábamos por Princesa y fuimos cruzando el barrio, pasamos por el Forat de la Vergonya y allí nos topamos con los cuatro agentes, que nos dijeron que no se podía pasar. Yo les pregunté por qué y me dijeron que en la fiesta no se podía entrar, entonces les aclaré que yo no quería entrar a la fiesta sino pasar por allí. En eso vi que había un agente que era el más viejo y llevaba más galones en el uniforme, entonces decidí hablar con él. Le estaba preguntando cómo pasar y mientras que estaba hablando con él recibí un golpe de porra en la cabeza. En ese momento no había pasado nada, la gente estaba en la calle tomando cerveza frente a la policía, que no hacía nada. La situación era un poco rara por eso mismo. Yo me quedé en blanco después del golpe, me agarró una amiga que venía conmigo y me ayudó a ponerme de pie. En eso escuché “corre, corre, que viene la policía” y salí corriendo. Doblé a la segunda calle a la derecha y vi que estaba solo y que dos policías me seguían. Yo estaba con una brecha en la cabeza y cuando me dijeron que pare lo hice. De hecho, pensé que no había hecho nada y que como mucho me detendrían. Ahora, después de dos años, pienso por qué paré.
¿Qué pasó después?
Me empezaron a pegar y me llevaron a un coche, donde me encontré con Álex. Él me dijo que había visto a un policía tumbado en el suelo. Eso fue lo único que supimos, hasta que después, cuando estábamos en el calabozo, la policía no paraba de repetirnos que tenían un compañero en coma y que si se moría lo íbamos a pagar nosotros. Se ensañaron especialmente con nosotros tres, los latinoamericanos. Recuerdo que dijeron “¿los sudamericanos quienes son?, métanlos antes en el furgón”.
Después nos llevaron a la comisaría de la Guardia urbana de Les Corts. Allí fue horrible, yo siempre estuve en el calabozo solo. Juan y Alex estaban juntos, pero yo estuve solo. Lo primero que hicieron fue sacarme todo, hasta los cordones de las zapatillas. A los cinco minutos entró uno de los urbanos que estaba antes, y en la puerta se quedaron cinco antidisturbios. El urbano que entró se puso los guantes y yo pensé que venía a darme, y que si me rebotaba entrarían los otros. Me empezó a pegar, me llamó hijo de puta, me dijo “si mi compañero muere tu sales de aquí con los pies por delante”. Yo sólo le dije que no había hecho nada, pero después me quedé callado porque quería que dejara de pegarme. Me dio en el brazo con el que intentaba protegerme, en el cuerpo, por todos lados.
Rodrigo con Mariana, su madre¿No constató nadie esas lesiones?
Sí, después entró el médico y me mandó al hospital. Casualmente, Álex y Juan también iban.
¿Pero les hicieron allí un parte de lesiones?
Sí, pero estuvimos en el médico con un policía enfrente y cuando íbamos al hospital los policías ya nos habían dicho que si les decíamos algo a los médicos nos harían algo. Entonces la verdad es que te ves en esa situación y no dices nada, estás muerto de miedo, porque están todos los policías allí, los mismos que te pegaron como diciendo “a ver si tienes cojones de decirlo”. Y aunque el médico se debe haber dado cuenta, porque al preguntarnos yo sólo dije “golpes”, Alex “me caí” y Juan creo que nada. Eso no fue reflejado en el parte.
Después nos llevaron en un furgón, y me acuerdo perfectamente que estaban también Alfredo y Patricia. Nos trasladaron con las manos en la espalda, esposados y tirados en el suelo. Más tarde volvimos a la comisaría y después a otra de los Mossos d’Esquadra. Yo creo que allí estuvimos mucho, estás en el calabozo y no sabes ni que hora es. Nosotros pedíamos comida y me dieron un vaso de agua, pero antes de dármelo el policía lo explotó, así como para que se cayera, y un pan. En dos días comimos eso. Aparte de las palizas, por las que ya físicamente no puedes, mentalmente no entiendes nada.
En esa comisaría también nos hicieron el reconocimiento fotográfico. Me pidieron que me desnudara y me preguntaron si sabía por qué estaba allí. Dije que no y me dieron un golpe. Mientras tanto, había otro chico que sacaba fotos, pero con capucha y guantes. Y yo caí al piso y me agarraron con las manos en el cuello mientras me decían “¿te duele? Qué bien, te tiene que doler”. Yo estaba allí y pensé que la palmaba.
¿Y dónde están esas fotos?
Esas nunca llegaron a ningún lado, ese reconocimiento no existió. El único que consta y nos hicieron legalmente fue el del juzgado, donde no nos dejaron quitarnos la ropa. Yo llevaba una camiseta blanca debajo y una más clara encima, que estaba llena de sangre, como los pantalones. Pero me ordenaron que me la quitara, y entonces salí con la blanca, que estaba limpia. En la cara no tenía golpes, estaba marcado y tenía la nariz hinchada pero no rota. Eso sí, estuve vomitando coágulos de sangre una semana.
Y los Mossos también nos sacaron fotos con los móviles personales. Cada vez que cambiaba el turno nos decían “ahora tenemos tu cara, pero esto no va a ir a archivo, es personal y si te vemos en la calle te matamos”.
¿Cómo te enteraste de lo que pasaba?
No se cuánto tiempo había pasado. No había hablado con nadie. Pensaba que estaba preso por altercado público o alguna de esas cosas que te ponen cuando no saben qué ponerte y que me iban a soltar el domingo, que me tendrían el fin de semana. Pero después de un día y medio vi al abogado, que me dijo que estaban mi mamá y mis amigos fuera y que me habían acusado de intento de homicidio a un agente de la policía. En ese momento empecé a llorar, fue la primera vez que lloré. Me derrumbé y pensé: y ahora qué, ¿pago 20 años de cárcel por la cara?
Lakua reitera que la Ertzaintza actuó de "manera responsable" en la carga de Gernika
Ares alega que "aplica la Ley" tras la queja del alcalde de Gernika
18/08/2009 10:54:00
GASTEIZ-. Al igual que lo hiciera Interior de Lakua, la portavoz del Ejecutivo de Patxi López ha criticado las declaraciones del alcalde de Gernika, que tachó de exceso la actuación policial, y ha declarado que la Ertzaintza "hizo lo que tenía que hacer" que "no ha que dar ni medio aliento al entorno radical".
Ha manifestado que es "importante" que la Policía autonómica actúe y también "lo es que no se haga una excepción" y que "no se retiren pintadas o carteles porque sean fiestas". "Las actividades tienen que seguir o no es de recibo que exista enaltecimiento del terrorismo ni en la vida cotidiana, ni en los días de fiesta de los pueblos", indica.
Desde el PP, su presidente en la CAV, Antonio Basagoiti, ha pedido "a los dirigentes políticos nacionalistas apoyo para la Ertzaintza. Creo que la Policía autónoma vasca necesita tener el respaldo de los representantes de los ciudadanos y más en una labor tan importante como se está haciendo en estos momentos de quitar de las calles los símbolos y los lemas de apoyo al terrorismo".
Asegura que "lo que están haciendo la Ertzaintza y el Departamento de Interior, en estos momentos, es sembrar la paz y la libertad porque es poner las cosas en su sitio, mandando el mensaje de que los buenos no son los terroristas y que éstos no tienen espacio en la sociedad".
lunes, 17 de agosto de 2009
¿Qué pasa con los centros de menores?
En los centros de menores cerrados se producen malos tratos de todo tipo: físicos, psicológicos e incluso ambientales
No a O'Belen
16-8-2009
www.kaosenlared.net/noticia/que-pasa-con-centros-menores
Recientemente la llamada opinión pública se ha visto sacudida al presentar el Defensor del Pueblo su Informe sobre centros de protección de menores con trastornos de conducta y en situación de dificultad social, en el que se denuncia la terrible situación que viven los menores en los llamados centros terapéuticos.
Lo mismo ocurre en los centros de reforma. Los centros de reforma están destinados al cumplimiento de medidas judiciales, es decir, donde se interna a los menores condenados por haber cometido algún delito. En los centros terapéuticos se interna a aquellos menores a los que se diagnostica un trastorno de conducta, menores que no han cometido ningún delito pero que son psiquiatrizados. En estos centros se interna a niños incluso menores de 10 años, y que al estar en situación de protección, no tienen un tiempo definido de internamiento, pudiendo estar encerrados hasta la mayoría de edad.
Así, antes de profundizar en la institucionalización de los niños, convertidos al instante en menores, es necesario puntualizar brevemente algunas ideas: en primer lugar es necesario reiterar la muy dudosa capacidad de los psicólogos para etiquetar a los niños que se encuentran en situación de pobreza. son diagnósticos de escasísima base científica que sirven a intereses de índole muy distinta a los que luego haremos referencia.
Asumida la ausencia de base científica, nos ocupamos a continuación de otro equívoco socialmente aceptado: el concepto de delincuencia juvenil no es más que un equívoco rentable formado a base de extrapolaciones injustas, atribuciones erróneas y sobre todo estudios interesados a cargo de instituciones determinadas encargadas de garantizar la estructura social efectivamente existente.
Si nos ceñimos a la realidad y dejamos de lado eufemismos, buenas intenciones y neolenguas de las leyes escritas pensando siempre en el bien posterior del menor, sólo podemos decir que ambos tipos de centros no son sino cárceles para niños (estando además los terapéuticos en un limbo jurídico), cumpliendo exactamente la misma función que tienen las prisiones para adultos: venganza institucionalizada y ocultamiento de las consecuencias de la exclusión social generada por el sistema socioeconómico capitalista. Las consecuencias sobre el individuo encarcelado son igualmente destructivas.
Malos tratos en los centros de menores
En los centros de menores se producen malos tratos de todo tipo; físicos, psicológicos e incluso ambientales.
La propia estructura arquitectónica de los centros es maltratdora o contenedora como aseguran los inventores del nuevo lenguaje sobre menores. Todas las instalaciones se diseñan pensando en la vigilancia y las medidas de seguridad, no en su habitabilidad. Las habitaciones son celdas, generalmente con graves problemas de ventilación debido a las ventanas de seguridad. Las celdas de aislamiento, "mazmorras medievales" según Múgica, son indescriptibles. Todas las dependencias se rigen por la seguridad, todo a base de puertas metálicas, ventanas de seguridad, cerrojos y demás. Los espacios de los que disponen los menores son mínimos, y su libertad de movimientos es nula. Incluso para ir al baño se abren y cierran puertas, cerrojos, controles, etc.
El mobiliario, muy limitado, suele estar bastante deteriorado y es de tipo carcelario (camastros de metal amarrados al suelo, lavabos metálicos, etc). Las carencias materiales son la norma, al igual que los problemas de climatización (frío/calor).
En definitiva, los centros son físicamente hostiles e inhóspitos. La estancia en ellos es sensorialmente muy desagradable, a todos los niveles. Y debemos recordar que estos centros son instituciones totales, de donde los chavales no pueden salir, quedando mucho tiempo todo su mundo reducido al interior del centro. Por tanto, su mundo físico se limita a un entorno hostil, desagradable, incómodo, despersonalizador... y no pueden cambiar esta situación. Estas condiciones ambientales generan por sí solas un continuo malestar, elevados niveles de ansiedad y como dicen los propios chavales, mucho "agobio".
Este agobio se vuelve insoportable al estar la vida en el centro totalmente regulada por la normativa interna (la escrita y la no escrita, una especie de "tradición de centro"). Aunque existen variaciones entre la de un centro y otro, todas son muy similares. Estas delirantes normativas, cuya aplicación es capaz de desquiciar al adulto más estable, se basan en una durísima y absurda disciplina cuya única finalidad es anular por completo la resistencia y la voluntad del menor. El menor ni siquiera puede decidir cuándo ir al baño, cuándo beber agua o cuando y sobre qué temas hablar con sus compañeros. En algunos centros esta situación es llevada hasta la psicosis permanente, llegando a prohibirse todo contacto físico del menor con los demás menores o con los trabajadores del centro. Incluso se llega a sancionar la "comunicación visual no autorizada" como manera de prevenir que los menores "preparen algo".
Este ambiente terriblemente opresor convierte la existencia del menor en un esfuerzo continuo por evitar ser sancionado. Algo prácticamente imposible, ya que aunque mantenga una constante alerta, el acoso y derribo "educativo" de los trabajadores le llevarán a perder los nervios en alguna ocasión, empezando así el ritual sancionador, llevando al menor a un auténtico infierno.
Aislamiento
El abanico de posibles sanciones es amplio (sobre todo en los centros terapéuticos, donde la falta total de control externo posibilita que todo tipo de vejaciones se cuelen como medidas educativas creativas). Pero sin duda la estrella es la separación de grupo. Bajo este eufemismo se esconden las penas de aislamiento, que pueden durar hasta siete días consecutivos. Pero como las sanciones se pueden ir acumulando, los periodos de aislamiento se encadenan y el menor puede llegar a pasarse meses en aislamiento. Para un menor es muy fácil terminar en esta situación, ya que un insulto, una mala contestación, la negativa a obedecer una orden, eructar o "mirar de manera desafiante" conlleva separación de grupo.
El aislamiento es una tortura, un atentado directo contra la dignidad y la salud mental de cualquier persona, más para un niño. De hecho, es relativamente frecuente que durante el aislamiento se produzcan conductas autolíticas, y se dispara el riesgo de suicidio. Este hecho es tan evidente que Naciones Unidas prohibe el aislamiento en el caso de los menores de edad.
Medicación
Otro tema controvertido es la medicación. En los centros terapéuticos y en algunos de reforma, los chavales están literalmente drogados, obligados a ingerir de manera crónica altas dosis de psicofármacos (generando graves problemas a los menores, también a largo plazo). Incluso esta medicación se llega a utilizar como sanción. A todo lo anterior, por tanto, se suma una nueva forma de anulación personal, sibilina pero muy poderosa: la camisa de fuerza química. Muchas veces personal sin formación sanitaria suministra esta medicación, pero generalmente ésta es supervisada por psiquiatras. En realidad esto no tiene gran importancia, Mengele también era médico. Todo esto se hace no sólo vulnerando una vez más la normativa internacional, sino que también se viola la propia legislación española (Ley de Autonomía del Paciente).
Malos tratos físicos
El maltrato físico también es habitual, normalmente camuflado en las llamadas contenciones físicas realizadas por vigilantes de seguridad y/o educadores. Durante estas contenciones, de las que se abusa constantemente siendo muchas veces utilizadas como forma de vejar, someter y agredir al niño, se pueden producir lesiones, ya que suelen realizarse con mucha violencia. Y aunque no sea un fenómeno generalizado, también se producen agresiones físicas directas, en ocasiones auténticas palizas, que por supuesto quedan impunes. Se recurre de manera habitual también a la llamada contención mecánica, que no es más que el engrilletamiento de los niños, llegando en algunos centros a pasar horas e incluso días atados a la cama.
Otras barbaridades educativas
Muchas otras vulneraciones de derechos básicos se cometen en nombre de la normativa. Perder el tiempo de ocio es tan habitual o más que la separación de grupo (además, conlleva que el menor esté separado del grupo mientras los demás menores realizan actividades de ocio). Y aunque el menor no sea sancionado, da relativamente lo mismo, ya que el tiempo libre es muy escaso (el resto del tiempo se emplea en actividades sin ningún tipo de valor real), y siempre está supervisado. Generalmente consiste en estar sentado en una sala viendo la televisión o escuchando música, y se verá o escuchará lo que decida el educador. Y si el educador decide que se juega al parchís, pues se tiene que jugar al parchís. Un ocio controlado, supervisado y siempre en una habitación. Dentro del ocio no se contempla la posibilidad de practicar deporte, ya que esta es una actividad del centro, obligatoria para todos. Salvo los sancionados, que no harán ningún tipo de ejercicio físico (con el aumento de la ansiedad que esto conlleva, y más a estas edades).
En ocasiones se utilizan formas encubiertas de maltrato físico, como obligar a realizar ejercicio hasta la extenuación. Se permiten los registros con desnudo integral, y en algunas ocasiones se ha denunciado que los menores son obligados a realizar flexiones mientras se encuentran completamente desnudos en presencia del personal del centro.
A todo esto hay que sumar el trato despectivo, humillante, los insultos, la violencia verbal, los continuos gritos y amenazas, etc, que son el pan nuestro de cada día.
El acceso a la cultura se mutila en nombre de la educación, ya que el equipo del centro también se convierte en tribunal inquisidor que decide incluso qué lecturas, películas o tipo de música pueden ser contraproducentes para el supuesto proceso educativo que se está llevando a cabo con el menor. Es tan lamentable que podemos ver a educadores escuchando determinadas canciones para discernir sobre su idoneidad para los menores. Por supuesto todo tipo de material político está vetado.
Las comunicaciones del menor con el exterior están muy limitadas, tanto las visitas como las llamadas telefónicas (contraviniendo una vez más las indicaciones de Naciones Unidas). Sólo las personas previamente autorizadas podrán comunicar con el menor, y por regla general sólo se autoriza a familiares directos (pareja, amigos, etc. suelen quedar así excluídos del mundo del menor durante su encierro). Esto es especialmente grave en los centros terapéuticos, donde al no haber control judicial, la decisión sobre las comunicaciones recae exclusivamente en el equipo directivo del propio centro. En teoría la correspondencia es libre, pero no es infrecuente que sea leída y/o retenida si lo consideran oportuno.
En cuanto a la formación, en teoría importante para esa entelequia que llaman reinserción, poco hay que decir, salvo que existe más en el papel que en la realidad. El modelo de escuela que ya fracasó con el menor antes de su encierro, difícilmente va a funcionar entre rejas. Y más ante la falta de medios de todo tipo. En los centros terapéuticos muchas veces los niños no están escolarizados (recordemos que hablamos de criaturas incluso de ocho añitos). En cualquier caso, sólo parece garantizarse, en reforma, la Educación Secundaria Obligatoria, y para menores de dieciséis años. En general, el acceso del menor a la cultura (fundamental para su desarrollo) se considera una pérdida de tiempo. Y la formación laboral se suele limitar a la explotación del menor, al que se le encomiendan las labores de mantenimiento del centro que deberían desarrollar los inexistentes equipos de mantemiento profesionales. En algunos centros la explotación laboral es más directa, al realizar éstos trabajos de manufactura de productos que se venderán en el mercado y cuyos beneficios económicos obviamente nunca repercutirán en los chavales.
Consecuencias
El paso de los chavales por estos centros de aniquilación personal no resuelve ninguno de los problemas reales que tenían antes de ser privados de libertad, y que no eran pocos.
No podemos olvidar el perfil de estos muchachos. Aunque últimamente se esfuercen en tergiversar la realidad y tratar de convencernos de que los menores internados en centros son jóvenes de clase media, descontrolados porque nunca han tenido límites en casa sino que han sido colmados de caprichos y parabienes y por eso se han convertido en "pequeños dictadores", la verdad es bien distinta. Sin olvidar que cada niño es especial, único e irrepetible, es fácil encontrar un hilo conductor en la vida de la mayoría de estos chicos: la pobreza y la exclusión social. Provienen de barrios marginales, nacidos en el seno de familias con muchas carencias de todo tipo, donde el paro crónico de los progenitores y sus consecuencias psicosociales son la tónica general, donde con frecuencia asoman el abuso del alcohol y otras drogas. Casi invariablemente, estos chicos son también víctimas del fracaso escolar (del que no está demás recordar que no son culpables), lo que determinará que sus recursos cognitivos sean generalmente limitados a la hora de resolver problemas de la vida diaria.
En definitiva, niños que desde la cuna han vivido en un ambiente hostil y estimularmente empobrecido, con la violencia social añadida que supone su situación de exclusión social (recordar aquí que la condición de excluido es un hecho pasivo, no se elige sino que viene impuesta). Estos poderosos condicionantes llevan al niño a ir adquiriendo unos patrones de conducta y pensamiento que le permiten sobrevivir con normalidad en este ambiente anormalizado, pero que choca con los patrones ideales de conducta y pensamiento de los no excluidos.
Las relaciones que el niño establece con el medio van generando una estructura de personalidad determinada en la que podemos reconocer ciertos rasgos identitarios (siempre teniendo en cuenta que cada niño es único e irrepetible). Dentro de estos rasgos sobresalen algunos de especial relevancia:
Comenzamos por un rasgo cuya relevancia obliga a dejarlo aquí sistematizado:la confusión de rasgos de su perfil psicológico y fisiológico que denotan un evidente retraso, y de características que dejan entrever una biografía en la que el niño ha debido hacerse cargo de responsabilidades anticipadamente. En definitiva, no se trata de un crecimiento acelerado o excesivamente lento sino, más exactamente, de una distorsión completa de su desarrollo a todos los niveles: fisiológico, cognitivo y emocional fundamentalmente.
La capacidad de digerir el sufrimiento y la soledad. Si tuviéramos que buscar un origen desde el que fundamentar un estudio de la personalidad de los adolescentes que nos ocupan, quizá fuera la soledad su piedra angular. Una soledad que muchos de ellos cuando comienzan a madurar asumen como innegociable, imposible de eliminar. A esta soledad va siempre adherida la fuerza interior para digerir dolores de cualquier índole, como si ellos fueran un ingrediente necesario para construir el día a día; conviven con él quizá porque les falta la estima necesaria para acudir al adulto más cercano y quejarse, pero esto sólo se explica desde la certeza aprendida de que sus dolores nunca son lo primero para nadie a su alrededor. Cobra aquí especial relevancia la crueldad de la ausencia de figuras de referencia dentro de los educadores, tal y como trataremos más adelante.
Desatención selectiva: han desarrollado mecanismos psíquicos para desatender todo aquello que no les resulta adaptativamente útil desde su situación de excluidos. Tienen una espectacular habilidad para reconocer situaciones o ambientes cercanos a la clandestinidad, están sobreadaptados a situaciones de tensión o de conflicto, pero, a la vez, se muestran incapaces de seguir el discurso del maestro durante una clase entera o demuestran una indiferencia total hacia todo lo relacionado con los aprendizajes inútiles desde su condición de excluido.
Otro rasgo de singular relevancia es la actitud defensiva y la agresividad como mecanismo de defensa. Para comprender porqué saltan instintivamente estos resortes incluso cuando desde nuestra perspectiva están injustificados, exponemos la cadena causal que los genera: primero son las condiciones de explotación y la falta de calidad de vida; como consecuencia el desequilibrio vivencial entre satisfacciones y frustraciones, y cuando esto es muy frecuente, la consiguiente vivencia de la realidad como intolerable; luego la necesidad de poner en juego mecanismos de defensa basados en una aparente dureza emocional.
Extrema dependencia o falta de autonomía. Podemos asumir la autonomía como el rasgo fundamental de la madurez del sujeto. Esta autonomía, que nos permite sentirnos a un tiempo solos y dueños de nuestro proyecto vital, es justamente aquello que hemos logrado merced a un proceso de maduración cognitiva y afectiva que a estos niños les ha sido negada desde siempre: las relaciones que los adultos han generado con ellos y que los centros reproducen sistemáticamente han estado basadas en la dominación y en el abuso y nunca han logrado un espacio en el que establecerse y ser respetados, en ninguna de las esferas de su vida. Para ser autónomo es necesario haberse sentido antes a salvo en algún lugar y en algún momento y esto es justamente aquello de lo que estos niños adolecen.
Tomando como punto de referencia estos rasgos identitarios que el contexto ha generado se produce su catalogación de delincuente juvenil que puede ir acompañada de un diagnóstico psiquiátrico sobrevenido.
Llegados a este punto en el que prevalece la etiqueta social sobre su condición de persona, pasa de ser un niño en peligro a un menor peligroso y por tanto pasa a ser objeto de represión. Y llega al centro de menores. Y allí su vida se convierte en un continuo sinsentido. Porque le han dado el cambiazo: aunque siga llevando muy adentro el paro familiar, el alcoholismo paterno y la desesperación de sus hermanitos, sus problemas pasan a ser los que le marcan en la vida cotidiana del centro. No tiene que preocuparse por tener para comer, sino por evitar el aislamiento y ganarse el privilegio de poder hablar por teléfono con su madre. Ya no tiene que enfrentarse a los problemas reales que le planteaba su dura condición vital, porque ya no tiene vida propia, sino que debe defenderse como pueda de los constantes ataques del centro hacia su condición de persona. Su mundo real desaparece poco a poco de su mente, ya que su mundo pasa a ser la mentira del centro de reeducación (¿qué es eso de reeducar?). Se van debilitando poco a poco sus vínculos sociales, porque ahora vive en la sociedad artificial del centro, con reglas y formas ajenas a la vida real. "Lo de fuera" poco a poco se convierte en algo ajeno al niño.
Cuando recupere su libertad, el chaval tendrá totalmente destruída la poca autoestima que tenía antes de ser preso. Tendrá serias dificultades para relacionarse de nuevo con la gente "de fuera", incluso con los suyos, ya que separar de la sociedad no sólo impide aprender a socializarse correctamente, sino que merma las habilidades previamente adquiridas por el chaval. Muchos de ellos además sufrirán un fuerte estrés postraumático, y mucho tiempo después de estar libre seguirá escuchando los cerrojos al cerrar los ojos. Su afectividad estará embotada, aturdida, descontrolada, y tardará mucho tiempo en recuperarla, si es que alguna vez lo consigue. En resumen, aunque físicamente esté en libertad, su mente puede que siga encarcelada. Y la libertad vigilada posterior al encierro afianzará esta sensación de seguir preso de alguna manera.
Pero cuando el menor recupere su libertad, el paro familiar seguirá presente, al igual que el alcoholismo y todas las carencias de su barrio. Sólo que posiblemente algunos de los suyos ya no estén, o ya no estén para él. Su situación vital será la misma que la anterior a su ingreso en el centro, pero su capacidad de adaptación a esa realidad será menor, y sus lazos sociales estarán más deteriorados. Muchos terminarán en la cárcel, algunos encontrarán una muerte prematura, otros conseguirán salir adelante pero a pesar de y no gracias a su estancia en los centros de menores. Aun así, estos supervivientes, dignos de admiración, también habrán sufrido un gran daño interior, que de una forma u otra les acompañará durante toda su vida.
Comentarios
un educador17-08-2009 13:08
El artículo sólo se queda en la superficie, y no va a la raíz del problema: la privatización de los servicios sociales. La mayoría de estos servicios se han dejado en manos de "asociaciones" ( que al final son simplemente empresas privadas), cuyo principal objetivo es llenarse los bolsillos de dinero publico. La mayoria de estas "asociaciones" tienen una indiscutible relación con el poder politico (PP) y clerical (opus dei y demas chusma), cuya "etica" es de dudosa honorabilidad. La degradacion de estos servicios es paralela e inseparable a su privatizacion, y la precarizacion laboral del colectivo de educadores es otra de sus consecuencias. Criminalizar a los educadores (el eslabon más débil de los trabajadores de los centros), es un discurso "muy facil", y me gustaria ver al autor del articulo currando en un sitio de estos. En todo caso el autor se sorprenderia de la dificil tarea de los educadores, que luchan dia a dia contra viento y marea, y tratan dentro de sus posibilidades de inculcar a estos/as chavales valores progresistas y avanzados (luego tambien hay algunos "educadores" que son basura humana, que mala gente hay en todas partes). En todo caso el autor tiene razón en que la politica general de los centros es basicamente carcelaria (politica dictada por las "asociaciones"), no tienen supervision alguna por parte de las instituciones, y la cosa va de mal en peor...pobres menores
#2.- Réplica de uno de los autores...
Colectivo No a O´Belen17-08-2009 14:37
Prácticamente en todo estoy de acuerdo...de hecho, lo que ha aparecido publicado es la primera parte del articulo (es un artículo mucho más amplio, tiene otras dos partes, una de ellas precisamente para explicar el porqué de esta situación...en cuya raíz obviamente está la privatización).
Solo aclarar que los autores del artículo lo hemos escrito sabiendo lo que es currar en centros de menores, porque somos educadores, ya con varios años de experiencia laboral en todo tipo de centros.
En el fondo, estamos deacuerdo. Un saludo!
