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domingo, 23 de mayo de 2010

Las continuas víctimas civiles en Afganistán multiplican la rabia contra EEUU

Jason Motlagh
Rawa.org
23-05-2010
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Nazir Ahmad relata que en las primeras horas del viernes [14 de mayo] oyó ruido de disparos que parecían salir de una garita de vigilancia situada en el exterior de un gran recinto de adobe que comparte con otras nueve familias. Pensando que eran ladrones que intentaban entrar, él y varios hombres más corrieron hacia el patio, sumido a esa hora en una total oscuridad, donde cayeron abatidos por fuego de disparos y explosiones de granada. “Estaban disparando con láser”, dice Ahmad, de 35 años, confundiendo las luces del láser de las armas de los asaltantes con las balas. La metralla se le incrustó en el pecho, alcanzando también en la espalda a su hija de 18 meses. Una familia vecina salió peor parada aún: en cuestión de segundos , un padre y sus cuatro hijos yacían asesinados.
Sayid Rahim (izquierda), un campesino de 60 años asesinado por la OTAN el 14 de mayo de 2010 en Surkh Rod junto a sus cuatro hijos: Mohammad Safi (32 años), Shams ul Rahman (25), Zakiruddin (22) y Rasul Khan (18) (Foto: RAWA)

Los testigos locales entrevistados por Time contaron que la noche del ataque las fuerzas estadounidenses asesinaron a ocho vecinos de ese pueblo campesino calcinado por el sol al este de Afganistán. El ejército de EEUU insiste en que la operación de Koshkaky, a unos 14 kilómetros al oeste de Jalalabad, tenía como objetivo atacar a los insurgentes que pululan por la zona, incluido un subcomandante talibán al que mataron. También hirieron, con ametralladoras y el “equipo de comunicaciones”, a dos combatientes más, según dijo el ejército a través de un comunicado, sin ofrecer cifras de víctimas (la policía afgana está realizando ahora su propia investigación).

Pero los afganos normales y corrientes se inclinan más a creer lo peor. En cuanto se extendió la noticia del incidente el viernes por la mañana, cientos de personas se lanzaron a las calles para protestar, quemando neumáticos y lanzando piedras mientras gritaban: “Muerte a EEUU”, “Larga vida a los talibanes” y otros eslóganes contra el Gobierno. Cuando la multitud trató de asaltar la comisaría del distrito, los oficiales respondieron a tiros y mataron al menos a uno de los manifestantes.

Desde que el General Stanley McChrystal tomó el mando de las fuerzas internacionales en Afganistán el pasado verano, las restricciones en los ataques aéreos han reducido algo la incidencia de muertes civiles que tanto exacerban la indignación del pueblo y las fricciones entre el gobierno afgano y el de EEUU. Sin embargo, los observadores señalan un aumento simultáneo de los ataques nocturnos de las unidades de las Fuerzas Especiales. Según las Naciones Unidas y las estimaciones del Gobierno afgano, los ataques nocturnos han provocado más de la mitad de las 600 muertes de civiles infligidas por las fuerzas de la coalición el pasado año. Tras una serie de percances, el General McChrystal emitió una nueva directiva táctica a finales de enero para reducir las víctimas y parecer menos invasivo. Ordenó que “siempre que fuera posible”, había que notificar con antelación suficiente los ataques a las autoridades afganas y a los patriarcas locales, y que las fuerzas de seguridad afganas se pusieran a la cabeza.

Pero, al parecer, las directrices de McChrystal se han aplicado más a las unidades regulares de infantería que a las Fuerzas Especiales, cuyos oficiales temen que sus misiones secretas se vean comprometidas por tales consultas. Tampoco ha ayudado a que se reduzcan los errores fatales el hecho que de que las tropas afganas se impliquen en las acciones. Por ejemplo, el 12 de febrero se produjo un ataque de las Fuerzas Especiales en la provincia de Paktia, irrumpiendo en una celebración familiar alrededor de un recién nacido, matando a un oficial de la policía afgana, a su hermano, a dos mujeres embarazadas y a una adolescente. La OTAN proclamó inicialmente que una operación conjunta de la coalición y los afganos había descubierto los cuerpos de tres mujeres atados y amordazados después de un tiroteo con los combatientes. Pero cada vez había más pruebas que contradecían tal versión; algunos informes posteriores sugirieron que habían enviado a un oficial estadounidense para pedir disculpas personalmente por los disparos y ofrecer una compensación a los familiares de los muertos.

Algunos afganos sugieren que los errados ataques pueden estar motivados por la desinformación que se les pasa a los estadounidenses para acabar con los feudos locales. Hace dos semanas, el 29 de abril, el cuñado de la diputada afgana Safiya Sidiqi murió de un disparo en un ataque nocturno contra la casa de su familia en el distrito Surkh Rod. Sidiqi dice que su hermano había llamado poco antes diciendo que había ladrones fuera de la casa. Cuando ella contactó con la policía, la informaron de que las fuerzas est adounidenses estaban llevando a cabo una operación allí . El ejército de EEUU afirmó más tarde que la víctima era un “facilitador talibán” que salió de la casa con una escopeta exhibiendo intención de atacar y negándose a arrojar el arma. El teniente coronel Joseph T. Bresseale, portavoz, rechazó la explicación de que las armas se blandían como autodefensa contra posibles delincuentes, alegando que era la típica excusa que utilizaban quienes eran blanco de los ataques nocturnos.

Pero los vecinos del pueblo de Koshkaky que presenciaron el más reciente de los ataques estadounidenses mantienen a toda costa su versión. Mohammad Siddiq Bismil dice que es normal que los campesinos que se encuentran aislados tengan armas de su propiedad, y cuando oyeron los disparos, dice, varios hombres cogieron sus rifles y dos Kalashnikovs –para los que tenían permisos- y dispararon varios tiros al aire como advertencia. Segundos más tarde, algunos de esos hombres recibían las balas de los soldados que habían escalado muros de unos 4,5 metros de alto por varios lados, dinamitando una puerta oxidada. “En lugar de anunciarse, primero disparan”, afirma Bismil. (El ejército estadounidense dice que el fuego empezó cuando los hombres se negaron a salir afuera).

Cuando el polvo se asentó, los campesinos dijeron que les retuvieron dentro del recinto y que soldados afganos y estadounidenses les estuvieron interrogando hasta después del amanecer. Sostuvieron que no tenían ni idea de quién era Qari Shamshudin, el supuesto subcomandante talibán. Afirmaron que les confiscaron los rifles y los teléfonos móviles y que se llevaron con ellos a dos hombres heridos, dos tractoristas. Aunque no se permitió que ningún periodista entrara en el recinto familiar para explorar el escenario de los disparos a causa del duelo de las mujeres en el patio, por el terreno exterior podían apreciarse rastros secos de sangre y cristales rotos. Y también agujeros de bala en los parabrisas de los coches.

Al poco rato de ir por la carretera de regreso a Jalalabad, en el horizonte apareció un grupo de jóvenes reunidos en un cementerio alrededor de una de las cinco recientes tumbas, con las palmas abiertas en señal de oración. Assadullah, un estudiante de 18 años, enumeró los hombres de sus antiguos vecinos, el padre y sus hijos: Sayid Rahim, Shafiullah, Shams, Zikruddin, Rasul Khan. “Eran nuestros hermanos, no eran talibanes”, dice. “EEUU no para de contar mentiras. Combatiremos a los talibanes y también a los estadounidenses, eso es lo que pensamos hacer”.

(Esta historia ha podido investigarse y relatarse gracias a l a beca concedida por el Pulitzer Center on Crisis Reporting )

Fuente: http://www.rawa.org/temp/runews/2010/05/17/civilian-casualties-raise-afghan-ire-at-u-s.html

rCR

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domingo, 18 de abril de 2010

Nuevas revelaciones sobre los crímenes canadienses cometidos en Afganistán


La Comisión parlamentaria canadiense sobre la misión en Afganistán escuchó, este 14 de abril de 2010, el testimonio del ciudadano canadiense Malgarai Ahmadshah, también conocido como Pasha.

Ahmadshah, quien trabajó como traductor de las fuerzas armadas canadienses en Kandahar desde junio de 2007 hasta junio de 2008, declaró que los militares canadienses arrestaban a todo el que se les pusiera por delante y que entregaban los prisioneros al NDS afgano para que los torturaran.

Aunque admitió no haber sido testigo ocular de ello, Malgarai Ahmadshah subrayó que sus declaraciones se basan en lo que escuchó durante los interrogatorios en los que participó personalmente como traductor. También declaró que había denunciado repetidamente esa situación a sus superiores, por lo cual fue objeto de represalias ya que su verdadera identidad al parecer fue revelada a los insurgentes para que estos se vengaran con su familia.

Según Malgarai Ahmadshah, durante su trabajo en Afganistán las torturas eran tan sistemáticas que todo el mundo lo sabía, por lo que era imposible que el ministro canadiense de Defensa ignorara lo que estaba pasando en el teatro de operaciones. Denunció también que cuando entregaban los prisioneros a los torturadores las tropas canadienses no ignoraban lo que iba a pasar con ellos sino que lo hacían precisamente para que fueran torturados.

La entrega de prisioneros a terceras partes a sabiendas de que es posible que sean sometidos a algún tipo de tortura es un crimen de guerra tipificado en la Convención de Ginebra.

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jueves, 3 de diciembre de 2009

Afganistán: Estados Unidos envía 30.000 soldados llevando el total a cerca de 100.000


2 de diciembre de 2009

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció el envío de otros 30.000 soldados norteamericanos a Afganistán, llevando el total a cerca de 100.000, y aseguró que el repliegue de las zonas de combate comenzará en julio de 2011.

Obama eligió el solemne escenario de la academia de West Point, en el estado de Nueva York, para hacer el anuncio del envío de más tropas, que -según la última encuesta de la cadena televisiva CNN- es rechazado por el 62% de los estadounidenses y apoyado por solamente el 45%.
Por ello, Obama comenzó su discurso recordándole a sus compatriotas que las tropas estadounidenses combaten esta campaña en respuesta a los atentados del 11 de setiembre de 2001, perpetrados por extremistas islámicos del grupo Al Qaeda, cuya base de operaciones se encontraba en Afganistán.

"Nosotros no pedimos esta guerra", dijo Obama, quien aseguró que, "si no pensara que la seguridad de Estados Unidos y de los estadounidenses estuviera en juego en Afganistán, con todo gusto ordenaría mañana mismo el regreso a casa de cada uno de nuestros soldados".

Tras defender las razones de la presencia estadounidense en Afganistán, Obama confirmó las versiones que ya habían circulado durante la jornada y anunció el envío de 30.000 soldados a partir de la primera mitad del año entrante. Las nuevas tropas, que se sumarán a los alrededor de 68.000 soldados estadounidenses ya desplegados en Afganistán, tendrán como principal objetivo "la insurgencia" y "asegurar centros poblados clave", dijo Obama.

La presencia de más soldados, añadió, "aumentará nuestra capacidad para entrenar fuerzas de seguridad afganas competentes, y asociarnos con ellas para que más afganos puedan involucrarse en la lucha".
Según el presidente, "entre todas, estas tropas estadounidenses e internacionales adicionales nos permitirán acelerar el traspaso de la responsabilidad a las fuerzas afganas, y nos permitirá iniciar la transferencia de nuestras fuerzas fuera de Afganistán en julio de 2011".

Poco después de llegar a la Casa Blanca, adonde ingresó el 20 de enero último, Obama puso en marcha un calendario para la retirada de Irak y anunció que concentrará los esfuerzos militares de su país en Afganistán, en cuya zona fronteriza con Pakistán están resurgiendo los talibanes y Al Qaeda.

Aliados de Estados Unidos enviarán 5.000 soldados de refuerzo
Los aliados de Estados Unidos enviarán a Afganistán 5.000 soldados de refuerzo en 2010, anunció hoy el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen.
Según el jefe de la Alianza, los aliados de EEUU ya disponen de 38.000 efectivos en Afganistán.

Rasmussen aplaudió la decisión del presidente estadounidense, Barack Obama, de enviar 30.000 militares norteamericanos suplementarios.
Washington confía en que los países de la OTAN enviarán a Afganistán entre 5.000 y 7.000 soldados de refuerzo. Este será el asunto principal que abordarán los titulares de Exteriores de los 28 países de la Alianza en su reunión en Bruselas los próximos 3 y 4 de diciembre.

Según medios occidentales, el comandante de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), el general estadounidense Stanley McChrystal, solicitó reforzar el contingente militar internacional en Afganistán con 40.000 efectivos.
Actualmente, en el país asiático se encuentran desplegados más de 68.000 soldados norteamericanos y unos 45.000 militares de otros 42 países participantes de la coalición antiterrorista bajo mando de EEUU.

El ejército estadounidense perdió ya 300 soldados en Afganistán en 2009
Un soldado estadounidense murió anoche en un ataque de los insurgentes contra una patrulla de militares extranjeros al este de Afganistán, informaron hoy fuentes de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF).

De este modo, se elevó a 300 el número de las víctimas mortales que sufrió en lo que va de año el contingente militar estadounidense, estacionado en Afganistán.
Las fuentes reportaron la muerte del soldado norteamericano inmediatamente después de que el presidente de EEUU, Barack Obama, expusiera la nueva estrategia estadounidense para Afganistán que supone el envío de un nuevo contingente de militares como refuerzos.

Japón se niega a aumentar la ayuda financiera a Afganistán a raíz de la nueva estrategia de Estados unidos
Las autoridades de Japón tomaron la decisión de mantener inamovible su política respecto a Afganistán y no aumentar la ayuda financiera a Kabul a raíz de la nueva estrategia de Estados Unidos diseñada para este país, declaró el secretario general del Gobierno nipón, Hirofumi Hirano.
"Seguiremos asignando 5.000 millones de dólares a lo largo de un lustro, ante todo, a los proyectos humanitarios. Consideramos que es la mejor vía para ayudar a Afganistán y acabar con el terrorismo", señaló Hirano en una conferencia de prensa en Tokio.

El mandatario estadounidense, Barack Obama, anunció la víspera el envío de un refuerzos. La nueva estrategia para Afganistán sólo este año supondrá para EEUU un gasto de 30.000 millones de dólares.

Japón, en el caso de Afganistán, planea centrarse en los proyectos humanitarios y sociales.
El Gobierno nipón tiene previsto implementar un sistema de capacitación profesional de los ex miembros de la guerrilla Talibán para su reinserción en la vida civil, contribuir al desarrollo de la infraestructura de Kabul y al fomento de la agricultura, así como asignar fondos para el pago de los salarios a la mitad de los policías del país (40 mil personas).

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miércoles, 28 de octubre de 2009

AFGANISTÁN: Acuerdo para un mayor despliegue militar


En medio del proceso para dotar de legitimidad electoral al Gobierno de Afganistán, los ministros de Defensa aliados se ponen de acuerdo en una estrategia que podría llegar a requerir la presencia de hasta 80.000 soldados más.

Ástor Díaz Simón / Redacción
Martes 27 de octubre de 2009.

En una reunión conjunta celebrada el 23 de octubre en Bratislava, los ministros de Defensa de la OTAN –incluida la delegación española– mostraron un “amplio apoyo” a la estrategia diseñada por los EE UU para el futuro inmediato de Afganistán, según admitió el secretario general de la organización, Anders Fogh Rasmussen.

A pesar de que ningún representante europeo ha querido hacer declaraciones respecto a nuevos envíos de tropas, los planes de contrainsurgencia y entrenamiento de fuerzas locales, que expuso en persona el general McChrystal, implicarían el uso de hasta 80.000 nuevos soldados. En declaraciones posteriores a la cumbre, el delegado especial de la ONU para Afganistán, Kai Eide, afirmó que “ésta no puede ser una operación exclusiva de los EE UU, se necesitarán más tropas internacionales”. Este argumento contó con el respaldo pleno de Fogh Rasmussen, quién apuntó el mismo día 23 que para implementar la nueva estrategia “se necesitarán recursos humanos y económicos, más allá de contar con un buen plan”.
Tras la reunión, la ministra Carmè Chacón calló también a propósito del aumento del contingente militar destacado en Afganistán, aunque ya en julio el presidente Rodriguez Zapatero afirmó en entrevista al New York Times su voluntad de “sostener una presencia más numerosa” en Afganistán “si hubiera necesidad de ello”.
En este sentido, el Congreso acaba de aprobar el envío de los 250 nuevos soldados solicitados por la ministra en el mes de julio, y queda pendiente la partida prometida de 40 guardias civiles para labores de formación policial, a pesar de la oposición manifestada por colectivos del instituto armado. El despliegue español ya cuenta con 1.550 efectivos militares, de los cuales 850 están destacados de modo permanente en la que es la operación más cara de las que afronta el Estado español en la actualidad.
Según informaba elmundo.es, Defensa se gasta en Afganistán 364 millones de euros al año, algo más de la mitad del coste global de todas las operaciones en las que está implicado el Ejército español.
Elecciones forzosas El 20 de octubre, tras varias jornadas de intensas presiones diplomáticas y amenazas de retirada del apoyo internacional, el presidente Hamid Karzai aceptó la convocatoria de una segunda vuelta de elecciones. El anuncio llegó en medio de un contexto de creciente deslegitimación internacional, derivada de las evidencias de fraude en los comicios del 20 de agosto que se han ido filtrando a la opinión pública a través de varias comisiones de control electoral supervisadas por la ONU. El alcance de la erosión del perfil público de Karzai llevó hace sólo dos semanas a fuentes de la Casa Blanca a asegurar que “no se podría considerar el envío de más tropas hasta contar con un socio creíble en Afganistán”.
Aunque diversos líderes occidentales como Gordon Brown o Nicolas Sarkozy se mostraron satisfechos con la decisión, alabando al presidente afgano por sus “cualidades de estadista”, el delegado de la ONU en Afganistán admitió en The Sunday Telegraph “que se puede hacer poco para evitar el fraude, también en esta segunda vuelta”.
Situación en Pakistán El 17 de octubre, el Ejército pakistaní lanzó una campaña terrestre contra posiciones talibanes en la provincia de Waziristán del sur, que ya ha desplazado a 155.000 civiles lejos de sus hogares, una cuarta parte de la población de la zona. La operación está siendo apoyada desde el aire por aviones no tripulados del Ejército estadounidense.
Al menos 44 personas han muerto en dos tentativas diferentes de asesinato selectivo contra dirigentes talibanes, los cuales escaparon en ambas ocasiones, según informaba The Guardian el día 24. Las operaciones se pusieron en marcha tras una campaña de atentados con bomba acometida por los talibán en la zona noroeste del país, que acabó con la vida de 200 personas en las últimas tres semanas.

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martes, 20 de octubre de 2009

Estira y encoge sobre Afganistán


20 de octubre de 2009
Néstor Núñez
AIN

El tema afgano sigue funcionado en las altas esferas norteamericanas como una suerte de resorte halado en sus puntas por los más diferentes grupos e intereses.
Desde su campaña presidencial, el hoy Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, dijo que su énfasis en la lucha contra el terrorismo, heredada de George W. Bush, sería liquidar a Al Qaeda en Afganistán.
Algunos pensaron que era una fórmula de compromiso para no echarse arriba toda la ojeriza de la ultraderecha norteamericana liada en las guerras petroleras de Asia Central.

Con el tiempo, la debacle afgana para los invasores se ha hecho sentir cada vez con más fuerza. Dentro de los Estados Unidos una mayoría de la población no considera factible continuar con la campaña armada, y entre los aliados estadounidenses en el ocupado país abundan las deserciones y las opiniones proclives a transar con los talibanes o salirse individualmente del hueco.
Las discusiones han llenado amplios espacios por estos días en el propio Capitolio de Washington. La derecha, esencialmente republicana, quiere nuevos refuerzos en Afganistán, y otro grupo más moderado, básicamente demócrata, pide apoyar y entrenar un ejército nacional local que libere a las fuerzas extranjeras.
Por lo pronto USA no aterriza ni de un lado ni del otro, pero sin mayores ruidos, remitió a suelo afgano hace apenas unos días a un contingente de 13 mil efectivos no contabilizados dentro de los 21 mil que Obama ya decidió poner en pie de guerra en aquellos parajes centroasiáticos.
Los observadores internacionales aducen que la administración prosigue navegando entre dos aguas para intentar mantener contentos a los guerreristas y a los menos hostiles, y a la vez mueve grupos de tropas hacia el complicado escenario. Aseguran estos especialistas que todavía hay indecisión oficial en torno a disponer de 40 mil soldados de refuerzo para unirlos a los 68 mil ya desplegados en la zona de combate.
Es, dicen las mismas fuentes, la táctica de no crearse oponentes ni de un lado ni de otro, de forma tal que programas controvertidos de gobierno como el de la reforma del sistema de salud, salgan lo más indemnes posible en un escenario legislativo donde, de alguna manera, los dulces llegan a casi todos los que pueden decidir.

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martes, 14 de julio de 2009

Gran Bretaña registra ya más bajas militares en Afganistán que en Irak

Mientras Cameron reclama más medios para las tropas.

El primer ministro británico, Gordon Brown, ha advertido que el verano será «muy duro» para sus tropas en Afganistán tras la muerte de ocho soldados en 24 horas, un balance que ha elevado las críticas a la estrategia de alineamiento con EEUU en el pantanal afgano. Un nuevo frente para un Brown que sobrevive políticamente a duras penas y cuya gestión agoniza tras la debacle de las últimas europeas.

«Está siendo un verano muy duro y esto aún no ha terminado, pero es crucial que la comunidad internacional vaya hasta el final en su compromiso», insistió Brown tras conocerse que el Ejército británico ha tenido ocho bajas mortales en las últimas 24 horas.
Los ocho uniformados murieron en ataques y enfrentamientos en la provincia sureá de Helmand, donde están destinados la gran mayoría de los 9.000 soldados «de Su Majestad» desplegados actualmente en Afganistán. El contingente británico, estabilizado en alrededor de 8.300 efectivos, ha aumentado estos meses en vísperas de las elecciones presidenciales y provinciales en el país ocupado previstas el 20 de agosto.
El Ejército británico participa desde el 23 de junio en una gran ofensiva -bautizada con el nombre de Arañazo de Pantera- contra la resistencia taliban en uno de sus feudos en el interior del país, en Helmand.
Desde el 1 de julio, 15 soldados británcisos han muerto en esta ofensiva, lanzada por las tropas extranjeras ocupantes con el objetivo oficial de estabilizar la zona antes de los comicios.
El jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire, sir Jock Stirrup, reconoce que las tropas británicas atraviesan por un «momento difícil porque los talibán tienen claro que Helmand es un terreno de lucha crucial. Si lo pierden habrán sufrido un revés general y movilizan todas las fuerzas que tienen».

«El futuro de Gran Bretaña»

«Pero está claro que están perdiendo y nuestros oficiales sobre el terreno son claros a este respecto. Nos llevará tiempo y, obviamente, ésto implica pérdidas» en soldados, señaló el responsables militar.
En la misma línea, el ministro de Exteriores, David Miliband, aseguró que los soldados lucharían «por el futuro de Gran Bretaña» e insistió en la manida tesis de que habría que impedir que Afganistán «vuelva a ser una incubadora del terrorismo» contra Occidente.
Críticas crecientes
El diario «The Times», que publicaba en su portada la foto de los 184 soldados británicos muertos en Afganistán -superando ya el balance de 179 bajas mortales en Irak desde la invasión-, se interrogaba: «¿Teníamos motivos para participar en esta guerra?».
«El incremento en el número de bajas está reforzando la creencia de que Afganistán se está convirtiendo en un lodazal», añadía el diario.
«Daily mail» y «Daily express» llamaban directamente a estudiar una retirada de las tropas.
Por contra, «The Sun» ponía el acento en la supuesta falta de equipamiento militar (helicópteros, vehículos pesados), tesis que ha hecho suya el líder opositor torie, David Cameron.

El asfixiante calor, aliado de los talibán en los combates
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Tras varias horas de combate, los marines Charles Auge y Edwin Saez han debido ser evacuados en helicóptero, vencidos no por los talibán sino por el intenso calor estival en el sur de Afganistán.
Ambos participaron en uno de los únicos choques abiertos con los talibán, dispuestos a no ceder el control del cruce fluvial estratégico de Mian Pushta, en el sur del distrito de Garmser. Con 2,5 litros de agua de reserva, su batallón, del octavo regimiento de infantería, trató de lanzarles botellas desde los helicópteros. Pero el fuego abierto de los talibán desbarató la operación. Ambos cayeron deshidratados.
Uno de sus compañeros de batallón murió por disparos de un francotirador el primer día de la ofensiva. Pero otros cinco compañeros fueron evacuados por deshidratación en medio de una temperatiura que alcanzó la semana pasada los 46 grados.
Cada marine lleva 23 kilos de impedimenta. Los que combatieron en Mian Pushta llevaban centenares de municiones suplementarias al presagiar sus mandos problemas de avituallamiento.
El paisaje varía en Helmand pasando del desiertos a verdes valles en las riberas del río. Un terreno complicado para las tropas, poco entrenadas para este tipo de terreno antes de ser enviadas al destino.
Los soldados en combate pueden consumir hasta 10 litros de agua al día. «Un golpe de calor puede ser fatal y el calor provoca más bajas que los talibán», señala el capitán Micah Caskey, quien señala que «el dilema entre estos casos es llevar el chaleco antibalas o primar el calor y la movilidad». Arriesgada elección.

14-07-2009
Los tories rompen el consenso sobre la guerra de Afganistán
Cameron reclama más medios para las tropas


Público
El número de helicópteros británicos en Afganistán se ha convertido en la excusa elegida por el líder de los conservadores, David Cameron, para castigar al Gobierno de Gordon Brown. Hasta ahora, los tories se habían mostrado muy discretos en sus críticas a la estrategia militar en Afganistán por ese principio no escrito de la política británica por el que la oposición no hace sangre en ciertos asuntos, como la lucha antiterrorista y la política de Defensa. Esa tregua parece haber terminado.
Cameron fustigó ayer la carencia de helicópteros y pidió más medios: "Es un escándalo que las tropas no tengan el número suficiente de helicópteros para trasladarse por el país" , dijo en el Parlamento, animado por los titulares de la prensa conservadora. Tanto el The Daily Telegraph, de forma más mesurada, como el The Daily Mail, que utilizó en su primera página la palabra "traición", habían acusado a Brown de obligar a los soldados a luchar en condiciones intolerables.
Brown se defendió en la Cámara en un pleno dedicado a la cumbre del G-8, pero en el que todos esperaban que el asunto clave fuera Afganistán. El primer ministro negó que su Gobierno esté regateando el dinero. Destacó que el número de helicópteros se ha incrementado en un 60% en los últimos dos años y que, al aumentar las tripulaciones y mejorar el mantenimiento, las horas de vuelo lo han hecho en un 84%.
En total, el Reino Unido se gastó 700 millones de libras (800 millones de euros) en 2007 en la guerra de Afganistán. Dos años después, los fondos para ese fin llegan a los 3.000 millones (3.500 millones de euros).
El aumento de la tensión política se debe al elevado número de bajas sufrido por el Ejército británico en las últimas dos semanas. Quince soldados muertos en ese tiempo demuestran que los británicos no han avanzado mucho en la pacificación de Helmand, donde a la amenaza de los insurgentes se une la de los traficantes de opio. Lo cierto es que ninguno de los soldados caídos en este mes se habría salvado con más helicópteros. Casi todos murieron en emboscadas contra patrullas a pie, el único modo de controlar las zonas recuperadas a los talibanes.
Brown alardeó en el Parlamento de que las Fuerzas Armadas británicas están "mejor equipadas ahora de lo que lo han estado en los últimos 40 años". Los conservadores y los liberales demócratas lo niegan, y cuentan con la cobertura que dan las opiniones de varios generales retirados.
El problema para Brown es que en su época de ministro de Hacienda no hizo excepciones con los militares al imponer la disciplina presupuestaria. Lo que entonces se consideró un acierto, ahora puede volverse en su contra. La retirada es la opción más popular
Un país dividido Una encuesta de ‘The Guardian’ y la BBC ha dado un cierto respiro al Gobierno de Brown. La guerra de Afganistán no es muy popular, pero al menos el aumento de bajas no ha hecho que se convierta en una causa perdida. La opinión pública está dividida: un 47% está contra la guerra y un 46%, a favor. Pero el apoyo a la guerra ha aumentado desde 2006, cuando sólo era del 31%.
Retirada El compromiso no es a largo plazo. Un 60% quiere la retirada de las tropas ahora o, como mucho, dentro de seis meses. Un 40% está dispuesto a esperar hasta 2011 o el tiempo que sea necesario.

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lunes, 6 de julio de 2009

Alemania en el desastre afgano


06-07-2009
Rafael Poch
La Vanguardia

Afganistán no es un "estado fallido", sino un "estado fallido inducido" por treinta años de intervencionismo militar extranjero. Ese intervencionismo se retroalimenta históricamente y hoy se justifica en la necesidad de luchar contra sus propias consecuencias

El Parlamento alemán aprobó esta semana sin problemas el envío a Afganistán de cuatro grandes aviones de reconocimiento electrónico Awac, y de los 300 soldados que los acompañan, un dispositivo que costará, para lo que queda hasta fin de año, 4,2 millones de euros. Cuatro de las cinco fuerzas políticas del espectro parlamentario, todas menos el Partido de la Izquierda (Die Linke), votaron a favor de este incremento de la polémica participación en la guerra del Hindukush, rechazada por un 69% de la población, según la última encuesta.

El envío de los Awac se ha visto rodeado de una contraversia sobre su utilización. El Ministro de Defensa, Franz Josef Jung, afirma que la misión de los Awac es "mejorar la seguridad aérea", en lo que incluye la "seguridad de la población afgana". Los aviones, no tienen "nada que ver" con la localización de objetivos militares en el suelo. La oposición habla de "escalada militar" y afirma que los aviones se envían para aumentar la capacidad y eficacia de las armas y de los combates terrestres.

Alemania tiene más de 3600 soldados destacados en Afganistán, que se suman a los 1400 que participan en la "misión antipiratería" de Somalia y a otros 2200 en Kosovo. Como Japón, el país ha roto lo que le quedaba del sentido común nacido de los desastres que sembró en la Segunda Guerra Mundial.

Según el SIPRI, hoy Alemania es el tercer mayor exportador mundial de armas, con un 10% del comercio mundial a su cargo, solo por detrás de Estados Unidos y Rusia. Concluida hace veinte años la guerra fría, Alemania alberga, en la base de Büchel (Renania-Palatinado), hasta 20 bombas atómicas de Estados Unidos. La cifra es una estimación, porque la democracia germana no alcanza para transparencia en esta materia. El 24 de abril se registró en el Bundestag una de las votaciones más relevantes del año, en la que los partidos minoritarios intentaron promover una resolución para retirar esas bombas americanas de suelo alemán. La votación se perdió por 80 votos contra 427, sin que los medios de comunicación hicieran más noticia que la estrictamente necesaria. Para quien conociera el movimiento pacifista alemán de los ochenta el panorama es desolador.

Hoy la participación en la guerra de Afganistán es lo que marca la divisoria entre la "seriedad" y la "marginalidad" política en este país. Quienes apoyan la guerra, incluido el Partido Verde ( lo que ilustra la conversión de ésta fuerza política en algo parecido a un apéndice modernista del tradicional conformismo socialdemócrata alemán), son los partidos "respetables". Naturalmente, olvidando el detalle de que el 69% de los alemanes no lo son, y están contra esa guerra.

El contingente afgano está desplegado en el norte del país, un grupo de provincias con centros en Faizabad, Kunduz y Mazarí Sharif. La zona ha sido siempre considerada la más tranquila de Afganistán –ya lo era en la época de la invasión soviética- con una débil presencia talibán desde que ese movimiento apareció en la segunda mitad de los noventa. Pero la presencia militar alemana se complica. Sobre el papel está para apoyar misiones civiles de reconstrucción, sin embargo los soldados ya son incapaces de salir de sus guarniciones sin tener, bien preparado, el dedo en el gatillo de sus armas.

En la zona de Kunduz, donde los talibán eran muy poco populares la última vez que estuve allí en el 2002, las patrullas alemanas están siendo atacadas en ocasiones por grupos de treinta o cuarenta hombres. En la última de ellas tres soldados alemanes murieron la semana pasada. Ya llevan 35 soldados muertos. Los 2118 muertos civiles registrados en 2008 en el conjunto del país, fueron un 40% más que los de 2007. En el norte se hace necesario que las patrullas alemanas blindadas vayan cubiertas por helicópteros, la misma evolución táctica que los soviéticos experimentaron en los ochenta. La evidencia del despropósito es meridiana.

Los argumentos mencionados por los estrategas de la intervención han sido; 1-impedir que Afganistán se mantenga como santuario de redes terroristas internacionales. 2-Impedir que se convierta en un estado narcotraficante y 3-Promover la democracia y los derechos humanos. Ninguno de estos objetivos ha mejorado. En cuanto a desarrollo, la ONU sitúa a Afganistán en el puesto 173, sobre 178, el país nunca había producido y exportado tanto opio, el 92% mundial, y como dice Richard Tanter del Nautilus Institute, "la verdadera cuestión estratégica es si no hay otros medios, mas allá de una guerra muy contraproducente, para garantizar que un futuro gobierno afgano no tolere tales santuarios".

En este contexto es comprensible que se estimule a la opinión pública con dudosos informes policiales, siempre en vísperas de polémicas decisiones parlamentarias. En el caso de los Awac, el debate se vio acompañado, el mismo día, por un informe del Ministerio del Interior según el cual la proximidad de elecciones (septiembre), "convierte a Alemania en objetivo especial de terroristas islámicos desde hace algún tiempo". "El peligro terrorista está aumentando" (...) "los terroristas observan a la opinión pública alemana y buscan influirla, su objetivo es forzar una retirada del Bundeswehr", dijo el jueves el Secretario de Estado de Interior August Hanning, coincidiendo con la votación en el Bundestag y con el funeral por los tres soldados muertos, celebrado en la localidad de Bad Salzungen. Los medios de comunicación hicieron un considerable eco de ese informe, cuya lectura sugiere que quienes se oponen a la guerra hacen el juego al terrorismo, un mensaje intimidatorio clásico de los belicistas, del que llama la atención la completa ausencia de datos e indicios. La situación recordó la vivida en septiembre del 2007 cuando en vísperas de la ratificación parlamentaria de la participación alemana en la guerra se anunció el descubrimiento de una "célula yihadista" que se disponía a cometer "atentados de dimensiones inimaginables" en diversas ciudades alemanas con material aparentemente proporcionado por la propia policía...

En el debate público, aunque la mayoría de los alemanes son partidarios de una rápida retirada de Afganistán, esa posición apenas está representada. En la última sesión dedicada a Afganistán realizada en la sede de la Sociedad Alemana de Política Exterior (DGAP), un think tank conservador con el habitual nivel de conformismo y ausencia de independencia, no había ni un solo ponente que representara esa opción antibelicista mayoritaria, y la discusión transcurrió sobre la conveniencia o no de destacar tanques pesados a la guerra o del poco dinero que Alemania destina a asuntos "civiles" en Afganistán: 200 millones de euros, incluidos fondos para la policía, frente a los 500 millones que se lleva la actividad militar.

A pesar de todo, la idea de que se hace necesaria una "estrategia de salida" de aquel avispero ha sido defendida en el Bundestag hasta por un diputado cristianodemócrata bávaro, Hans-Peter Uhl, que quiere ver las tropas fuera el año que viene. Su punto de vista ha sido calificado de "irresponsable" y "descabellado" por el Ministro de Exteriores y Vicecanciller socialdemócrata, Frank Walter Steinmeier. Por su parte el Ministro de Defensa dice que tal retirada no será posible "antes de 2014" y la Canciller Merkel, advierte de que, "no vamos a salir corriendo porque la intervención no tiene alternativa". En realidad la alternativa no es simplemente irse, sino irse tras retomar el dialogo con los talibán, que Washington mantuvo mientras creyó en la viabilidad de los oleoductos que deseaba trazar a través de Afganistán, e invertir cantidades ingentes de dinero en la estabilización del desastre resultado de treinta años de intervención y militarismo extranjero allá.

En los primeros cinco meses de 2009 se han registrado 800 muertos civiles en Afganistán, lo que denota un incremento del 24% respecto al año anterior, señala un informe del Secretario de Naciones Unidas, Ban Ki Mon. Para Winfried Nachtwei el elocuente portavoz de Defensa de los Verdes en el Bundestag, es un "éxito" que en el norte haya "pocas bajas civiles". En realidad ese "éxito" tiene que ver, como cualquier observador de la realidad afgana conoce, con la composición étnica y el menor favor que la resistencia armada siempre tuvo en el norte del país. Las encuestas señalan que entre los votantes del Partido Verde, que entró en 1982 en el Bundestag como una fuerza "pacifista y antibelicista", se registra el mayor nivel de aprobación a la participación en la guerra. Una vergüenza.

"La seguridad de Alemania se defiende en el Hindukush", es la receta acuñada por los políticos locales para justificar la participación. Se dice que Alemania tiene que ser "valiente" y echar por la borda los escrúpulos antibelicistas de los que su estado y clase política -no así su sociedad- se ha liberado por completo. En el Bundeswehr, hasta se rescatan las "gloriosas tradiciones" y ejemplos del ejército alemán de la Segunda Guerra Mundial.

"Si ponemos una fecha de salida crearemos un vacío que se rellenará con un gobierno adverso a nuestros intereses", dijo el General Reiner Glatz en la citada sesión de la Sociedad Alemana de Política Exterior. El General, como casi todos, parece haber olvidado que el intento europeo, incluyendo en el concepto a la URSS, de instalar en Afganistán un gobierno "favorable a nuestros intereses" fue lo que generó, hace treinta años, el "problema afgano". La cronología invasión soviética/, señores de la guerra/ financiación occidental de la resistencia/,promoción occidental del radicalismo sunita contra el chiita/, integrismo/, taliban/, Bin Laden/, santuario afgano de Al Qaeda/, etc., sigue a aquel propósito inicial de un gobierno favorable que les ha costado a los afganos de las últimas dos generaciones más de un millón de muertos y varios millones de refugiados, desplazados y una verdadera maldición. Hoy los occidentales siguen destruyendo aquella sociedad y armando el país, para evitar las consecuencias de su anterior destrucción. Dicen que no pueden dejar de hacerlo, sería peligroso, "podrían haber de nuevo atentados en Nueva York, Londres y Madrid", pero no hay nada más peligroso que esta irresponsabilidad autista acumulada a lo largo de treinta años de intentos de configurar "gobiernos favorables" en Kabul. En un 90% Afganistán es un desastre inducido. El país no es un "estado fallido", sino un "estado fallido inducido" por treinta años de intervencionismo militar extranjero. Ese intervencionismo se retroalimenta históricamente y hoy se justifica en la necesidad de luchar contra sus propias consecuencias.

La historia ofrece pocos ejemplos de mayor estupidez y ceguera, y quienes dicen que irse sería peor e ignoran todo ese pasado de treinta años de desastres inducidos por los europeos (incluidos soviéticos y americanos), son la mejor demostración. De Afganistán no solo hay que irse. Hay que irse tras una negociación con los taliban. Hay que irse tras un acuerdo regional que implique a todos los vecinos del país. Hay que irse invirtiendo allá ingentes cantidades de dinero en reconstrucción civil, probablemente mucho menos dinero que lo que se gasta hoy en guerra. Hay que irse para implicarse en la reparación y los paliativos por el daño hecho a lo largo de tres décadas. La OTAN que ensaya allá su conversión en un bloque militar del Norte enfocado a la intervención bélica en el Sur, debe desaparecer y dar paso a un intento de política decente, con un propósito civil y bajo un mando cien por cien civil. La seguridad y estabilidad de este mundo es un todo. Si no hay seguridad y una vida en paz en el Hindukush, ¿por que tiene que haberla en los Alpes?

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Algunos datos sobre Afganistán (*)

-Solo el 37,6% de las ayudas prometidas a Afganistán entre 2002 y 2011 han sido materializadas.

-La intervención extranjera está militarizada y no dirigida a la satisfacción de las necesidades básicas de la población.

-92 de cada 100 dólares de la contribución internacional a Afganistán se destinan a actividades militares.

-Los indicadores humanitarios apenas han cambiado desde 2002: el 30% de la población ingiere menos alimento del necesario y el 61% de los hogares se encuentran por debajo del umbral de seguridad alimentaria. El 47% de los niños y niñas de 6 a 13 años no van a la escuela. En mortalidad infantil, acceso a agua potable y sanidad, los indicadores no han variado desde el inicio de la última intervención extranjera.

-La cifra de refugiados (3 millones) es la misma que bajo el gobierno talibán y de los señores de la guerra.

-Todos los indicadores sobre droga (superficie cultivada, producción, exportación) han aumentado desde el inicio de la última intervención. En Afganistán se produce hoy el 92% del opio mundial.

(*)Fuente: Centre d´Estudis per la Pau J. M Delás –Justicia i Pau. Informe nº 4, 2008.

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20090705/53738849447.html

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jueves, 21 de mayo de 2009

El fenómeno del demopublicanismo


Por Juan Gelman

Los marchatrases de Obama sorprenden a demócratas y a republicanos. El grupo progresista de los primeros no sabe a qué atenerse y los últimos lo aplauden. La política de Bush, que en su campaña electoral el nuevo mandatario se comprometió a cambiar, vive y colea todavía. Se dirá que es un hecho frecuente: los políticos prometen lo que no cumplirán cuando acceden al gobierno. Sólo que, en este caso, la elección de BO levantó oleajes de esperanza en EE.UU. y en el mundo entero, harto de guerra. El oleaje parece haberse acostado tranquilamente en alguna playa.

Obama prometió, insistente, retirar las tropas estadounidenses de Irak en 16 meses. Fue una promesa de humo: quedarán allí 50.000 efectivos de manera permanente (AP, 26-2-09). Su compromiso de gobernar con transparencia hoy es palabra desvanecida: anuló la decisión del Pentágono de dar a conocer 2006 fotografías que registran las torturas a que fueron sometidos los prisioneros en la cárcel iraquí de Abu Ghraib (The New York Times, 24-4-09). Repitió la censura que el presidente republicano Nixon impuso en 1968 a las fotos de la matanza de 500 ancianos, mujeres y niños que las tropas norteamericanas llevaron a cabo en My Lai, Vietnam.
Otra demostración de “transparencia”: los abogados del Departamento de Justicia invocaron el “secreto de Estado” para bloquear una demanda contra el espionaje ilegal de teléfonos y otros medios de comunicación impuesto por la Ley Patriótica de Bush. John McCain y otros líderes republicanos elogian estas decisiones y dicen que BO “ha madurado”, que “ahora sí” se ha convertido en un verdadero gobernante.
La decisión de cerrar Guantánamo conoce su agonía: Obama firmó en enero una orden ejecutiva que suspendió el funcionamiento de los tribunales militares en esa cárcel, teatro de torturas y detenciones ilegales. Hace días resolvió que los tribunales se mantengan, con algunos cambios cosméticos (AP, 15-5-09). El voto de la mayoría de sus conmilitones demócratas, sumado al de todos los republicanos menos uno, anuló en el Congreso una partida de 50 millones de dólares destinada a cubrir los gastos que cerrar Guantánamo demanda. No hay plata, no hay cierre.
Hay cuestiones que rara vez aparecen en los medios. Una es el accionar en Guantánamo de las Fuerzas de Reacción Inmediata (IRF, por sus siglas en inglés). La cadena NBC, amparándose en la ley de libertad de información, solicitó y obtuvo centenares de páginas de informes sobre la represión de las IRF. Cada uno de sus equipos está formado por cinco policías militares que, según una investigación abierta por el juez español Baltasar Garzón, golpean los testículos de los prisioneros, los detienen tres semanas en completa oscuridad sin comer ni dormir, les inyectan una enfermedad de la vesícula de los perros y, desde luego, los someten al submarino (www.drivingcalgary.com, 29-4-09). En Guantánamo nada ha cambiado y, al parecer, nada cambiará.
Otro hecho casi inadvertido es que Obama nombró al general Stanley McChrystal comandante en jefe de las tropas estadounidenses y de la OTAN en Afganistán. Pese a su apellido, el general estuvo a cargo de las operaciones especiales conjuntas del Pentágono (JSO, por sus siglas en inglés), es decir, encubiertas, desde el 2003 al 2008. Sus equipos de tareas organizan escuadrones de la muerte que se dedican a asesinar a líderes locales en el extranjero, aterrorizar a movimientos sociales que molestan a los gobiernos de países clientes de EE.UU. y a torturar a presos políticos y sospechosos de subversión. La Casa Blanca arguye que el nombramiento de McChrystal era necesario por la “complejidad” de la situación afgana. Dicho de otra manera: los talibán están ganando terreno y la nueva estrategia del general consistirá en aplicar los métodos de las JSO (www.alternet.org, 18-5-09). El general fue un niño mimado de Rumsfeld y Cheney. Ahora lo están mimando de nuevo.
Los demócratas tienen una mayoría de 79 bancas en la Cámara de Representantes y 59 bancas de 100 en el Senado. El presidente Obama es demócrata. Aun así, no se cumple el deseo de muchos que lo votaron para terminar con el estado de guerra incesante que Washington practica. El veterano representante demócrata por Missouri, William Lacy Clay, declaró en una sesión de la Cámara que en miles de personas de su distrito, pertenecientes a diferentes sectores económicos y raciales, incluida la ciudad de Saint Louis y suburbios, “impera un extendido sentimiento contra la guerra” (www.mcclatchydc.com, 16-5-09). Difícil que se concrete.
Es verdad que Obama intentó convencer al premier israelí Benjamin Netanyahu que apoye el establecimiento del Estado palestino y que se abstenga de atacar a Irán por su cuenta. En vano. No es menos cierto que el ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman, señaló que EE.UU. aceptaría cualquier posición que Israel adopte. Hasta ahora, siempre ha sido así: el lobby norteamericano pro-israelí es muy poderoso.














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sábado, 9 de mayo de 2009

Disturbios en Farah por los 147 civiles muertos; la policía dispara contra manifestantes que exigen una investigación


09-05-2009
Repudio a EU en las tres aldeas de Afganistán bombardeadas
Patrick Cockburn
La Jornada / The Independent
Gates dice que los 147 civiles muertos posiblemente fueron víctimas de un ataque del talibán

Al grito de muera Estados Unidos y muera el gobierno, cientos de habitantes de tres aldeas afganas se enfrentaron a pedradas con la policía al expresar su furia por los ataques aéreos estadunidenses accidentales que provocaron la muerte de al menos 147 civiles.
Los disturbios comenzaron cuando gente de las tres aldeas atacadas la madrugada del miércoles por bombarderos estadunidenses trasladaron en un camión 15 cuerpos recién rescatados de los escombros a la casa del gobernador provincial. Mientras la multitud se abrió paso hacia el centro de la localidad de Farah, la policía abrió fuego e hirió a cuatro manifestantes. Comerciantes en el resto de la ciudad, capital de la provincia del mismo nombre, donde tuvieron lugar los bombardeos, cerraron sus tiendas y juraron no volver a abrir sus negocios hasta que se abra una investigación en torno a los ataques.

El funcionario local Abdul Basir Khan, afirmó el jueves que ya se tenían los nombres de los 147 muertos, lo cual confirmó que se trata del peor incidente de este tipo desde que Estados Unidos invadió Afganistán en 2001.

Legisladores exigen mayor control de operaciones militares

Una llamada telefónica del gobernador de la provincia de Farah, Rohul Amin, en la que confirmó que había 130 muertos, fue reproducida mediante altavoces en una reunión del Parlamento afgano en Kabul, lo que hizo que legisladores exigieran un mayor control gubernamental sobre las operaciones estadunidenses.

La protesta en Farah es el más reciente indicio de una enérgica reacción afgana contra los ataques aéreos estadunidenses cuyas masivas explosiones dañan terriblemente las casas de adobe que son la única y precaria protección que tienen los civiles para resguardarse de los bombazos.

El secretario de Defensa estadunidense, Robert Gates, repitió este jueves en Kabul la explicación que ya habían dado otros funcionarios estadunidenses: que quizá fue un ataque con granadas del talibán lo que mató a los civiles, y que éste se debió a que los aldeanos se negaron a pagarle a la guerrilla un impuesto de opio. Pero esta versión no es respaldada por un solo testigo y sí se contrapone con numerosas fotografías de profundos cráteres producidos por las bombas, uno de los cuales está lleno de agua.

Gates expresó pesar por el incidente, pero no aceptó responsabilidad alguna.

Estados Unidos admite que ejecutó un ataque aéreo en el lugar y hora de los hechos, pero cada vez queda más claro, según testimonios de sobrevivientes, que no se trató de un breve bombardeo por parte de varios aviones que actuaron con base en información de inteligencia equivocada, sino de un bombardeo sostenido en el cual tres aldeas quedaron reducidas a escombros.

Farouq Faizy, reportero de la radio afgana que fue uno de los primeros en llegar al distrito de Bala Baluk, dice que los aldeanos le dijeron que las bombas comenzaron a caer repentinamente a las ocho de la noche del lunes y continuaron ininterrumpidamente hasta las diez de la noche, aunque algunos creen que siguieron cayendo bombas hasta horas más tarde.

Un bombardeo prolongado explicaría por qué hay tantos muertos, y sólo llegaron 14 heridos al hospital de Farah.

El ataque afectó a tres aldeas: Gerani, Gangabad y Koujaha, que están a un costado de una carretera muy importante. Es una zona en la que granjeros pobres cultivan varios plantíos de amapola cerca de las aldeas.

El talibán tiene tradicionalmente una fuerte presencia en la zona; testigos dicen que la policía y los soldados que montan guardia en torno a las aldea se veían nerviosos y con miedo. Ello explicaría por qué los comandantes del ejército afgano pudieron haber pedido que Estados Unidos bombardeara la zona, aunque para esto necesitaran un acuerdo con los encargados de las operaciones especiales del ejército estadunidense.

Funcionarios de la provincia, incluido el gobernador Rohul Amin, afirman que previo al bombardeo hubo fuertes combates entre cientos de talibanes y elementos del ejército y la policía afganos. Según lo relatado por Faizy hubo una refriega a siete u ocho kilómetros de distancia de las tres aldeas en la que fueron destruidos dos vehículos del ejército afgano y un Humvee estadunidense. Un tercer vehículo afgano fue capturado.

En dicho combate tres policías murieron y cuatro uniformados resultaron heridos, entre éstos estaban un soldado estadunidense y otro afgano. El enfrentamiento, a todas luces, no fue un combate de envergadura, pero las fuerzas progubernamentales parecen haberse llevado la peor parte, y sus vehículos quemados se encontraban aún, el jueves, abandonados en el camino.

La pérdida de vidas humanas en Afganistán por ataques aéreos es normalmente peor que en Irak, donde las casas son más modernas y normalmente cuentan con sótanos. En las aldeas de Farah sólo hay complejos de casas de adobe que se desmoronan fácilmente.

Imágenes de la zona tras los bombardeos muestran a personas de pie junto a los restos de un pariente, que con frecuencia no es más que un montoncito lodoso de carne desgarrada.

Un anciano de barba blanca, quien según vecinos perdió a 30 miembros de su familia, se encontraba hoy desesperado y en cuclillas a un lado de un cuerpo hecho jirones. Entre los pocos heridos que sobreviven está una niña con graves quemaduras en el rostro.

Una de las razones por las que los bombardeos estadunidenses hacen tanto daño a los civiles en Afganistán e Irak es porque ambos son países muy pobres, donde mucha gente vive en una sola casa. Cuando Estados Unidos utilizó ataques aéreos y artillería pesada sin contención alguna durante el sitio de Fallujah en 2004, la pérdida de vidas fue muy elevada. Las fiestas de boda en ambos países son con frecuencia bombardeadas porque se les confunde con reuniones de terroristas.

Sondeos de opinión en Afganistán demuestran que el apoyo al movimiento talibán por los ataques armados de las fuerzas extranjeras se dispara después de incidentes como el bombardeo en Farah. El presidente Hamid Karzai con frecuencia critica al ejército estadunidense por atacar brutalmente zonas civiles, críticas que opositores del mandatario consideran un esfuerzo oportunista de parecer un nacionalista.

El talibán está usando con cada vez más frecuencia tácticas desarrolladas en Irak, sobre todo el ataque suicida con efectos masivos, los artefactos explosivos caseros y las bombas colocadas a un lado del camino y detonadas mediante cables o a control remoto electrónico.

En la provincia de Helmand, el jueves, un atacante suicida mató a 12 civiles al atacar un convoy militar cerca del mercado de la localidad de Gershk. Ningún soldado extranjero murió en la explosión, aunque dos quedaron heridos.

© The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca

http://www.jornada.unam.mx/2009/05/08/index.php?section=mundo&article=028n1mun

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lunes, 6 de abril de 2009

Globopoli contra TerminOTAN



Nada es lo que parece en la política exterior de Obama

Pepe Escobar
Asia Times Online
06-04-2009
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


La gente de Estrasburgo votó este sábado desde los balcones de sus apartamentos por la coproducción franco-alemana del 60 cumpleaños de la OTAN. Miles de pancartas “No a la OTAN”, junto con letreros “¡Paz!, aparecieron por toda la ciudad hasta que fueron eliminados por la fuerza por la policía francesa.
Tácticas de presión de primera de la “democracia liberal” fueron inevitablemente exhibidas – igual que en el tan exagerado “nos quedaban 275 minutos para salvar al mundo y todo lo que se nos ocurrió fue medio billón de dólares para el Fondo Monetario Internacional” de la cumbre del G20 en Londres. Los manifestantes fueron combatidos con gases lacrimógenos como si fueran terroristas. El centro fue acordonado. Los residentes tuvieron que colocarse tarjetas de identificación. Las manifestaciones fueron relegadas a los suburbios.
Además existe una metáfora musical. Cuando la OTAN fue creada en Washington el 4 de abril de 1949, la banda sonora fue “It Ain't Necessarily So” de Gershwin. Cuando siete países del ex Pacto de Varsovia fueron admitidos en 2004, la banda sonora provino del horrible éxito “Titanic”. Para la fiesta del 60 aniversario en Baden-Baden – con la participación del trío Barack Obama, Nicolas Sarkozy, Angela Merkel – fue “Carmen” de Georges Bizet.
Tal como Carmen es una gitana que cree a una pitonisa y termina muerta, la OTAN es un viajante global que podría terminar muerto por creer en un cartomántico: Washington.
Sultanes del swing
La OTAN ciertamente tiene mucho que celebrar. Francia, bajo el adicto a la adrenalina Sarkozy – conocido en OTANlandia como “Sultán de Bruni”, como referencia a su impresionante esposa Carla – ha vuelto a la OTAN. Obama presenta su nueva estrategia global para Afganistán y Pakistán a la OTAN. La OTAN “asegura la paz” en un Kosovo acosado por la magia (una entidad que ni siquiera es reconocida por miembros de la OTAN como España y Grecia). La OTAN, en un estilo totalmente adecuado a la “guerra contra el terror” actúa como súper-poli en el Mediterráneo. La OTAN patrulla el Cuerno de África buscando piratas. La OTAN entrena a las fuerzas de seguridad de Iraq. Para sus 60 años, la OTAN está muy en forma.
Físicamente, la OTAN es una pesadilla burocrática que ocupa un enorme edificio horrible en Blvd Leopold III en Mons, en las afueras de Bruselas, emplea a 5.200 civiles divididos en 320 comités que comparten un presupuesto anual de 2.700 millones de dólares. Esos comités dirigen a 60.000 tropas de combate esparcidas por todo el mundo.
La OTAN debería haber muerto de inmediato después de la caída del enemigo contra el cual fue creada – la Unión Soviética. En su lugar, la OTAN lo pasó bien durante los años noventa, cuando Rusia había caído y el presidente ruso Boris Yeltsin pasaba más tiempo llenando su vaso de vodka que pensando en geopolítica.
En 1999 – para gran deleite de los fabricantes de armas en el complejo industrial-militar de EE.UU. – la OTAN se expandió hacia los Balcanes con su devastadora guerra aérea contra Serbia, aliada de Rusia, por lo que fue vendido a la opinión pública mundial por el presidente de EE.UU. de entonces, Bill Clinton, como motivos humanitarios, cuando en realidad se trataba, de hecho, de imperialismo humanitario.
Decir que la OTAN – un organismo del Norte del Atlántico – está sobre-extendida es un eufemismo. Sus miembros Rumania y Bulgaria distan mucho del Océano Atlántico. Hungría, la República Checa y Eslovaquia no tienen salida al mar. En Asia Central, Afganistán (o por lo menos las partes no controladas por los talibanes) está ocupada de facto por la OTAN. Megabases como Ramstein (Alemana), Aviano (Italia) e Incirlik (Turquía) tienen ahora una contraparte a mitad de camino al otro lado del mundo en Bagram (Afganistán).
Décadas después del Imperio Británico, “Europa” trata de (re)ocupar el Hindu Kush. Afganistán es la primera guerra de la OTAN fuera de Europa y su primera guerra en tierra. Involucra a todos los 26 miembros (ahora 28; Albania y Croacia terminaron por ser admitidas), más 12 “socios”, incluyendo a cinco naciones europeas que solían ser neutrales; Austria, Finlandia, Irlanda, Suecia y Suiza. Todas están comprometidas por la primera invocación en la historia por la OTAN del Artículo 5 de su carta, que determina la ayuda militar mutua.
En una mezcla de ver lo que se viene (y es una guerra en la que no se puede vencer) y de apaciguamiento de la furia de sus opiniones públicas pacifistas, la mayoría de los gobiernos europeos nunca cederán al llamado de Obama – por cargada de encanto que sea su ofensiva – de enviar más soldados a Afganistán. La oposición a la guerra afgana en Alemania, por ejemplo, es de cerca de un 70% (la ayuda humanitaria es otra cosa).
Muchos países, incluidos los más poderosos, eludirán las demandas de Obama basadas en “condiciones nacionales” secretas. Como los abogados en Berlín dijeron a la OTAN, por ejemplo, está prohibido que soldados alemanes lancen un ataque preventivo, en tierra, contra los talibanes.
El totalmente engañoso acrónimo, ISAF (siglas en inglés para Fuerza Internacional de Ayuda a la Seguridad) solía estar a cargo de la ocupación occidental de Afganistán desde diciembre de 2001 – hasta que, al estilo de los juguetes Transformer, se convirtió en una inmensa acción de contrainsurgencia (COIN) que se expandió por todo el país hasta Pakistán occidental. La dirección de esta COIN es obviamente estadounidense – ante todo porque soslaya totalmente los complejísimos mecanismos de votación de la OTAN.
No hay nada “internacional” en la ISAF. La ISAF es la OTAN. Y con una multitud de soldados en combate y de ataques aéreos, tampoco tiene nada de “ayuda.”
La ISAF/OTAN está ubicada en Kabul, en un antiguo club de equitación en la rebautizada Great Masoud Road que fue reconstruido como una verdadera fortaleza. La responsabilidad es de – no tiene nada de nuevo – ni un solo europeo, sino de un estadounidense, el general de cuatro estrellas David McKiernan. Aunque su misión personal en los años setenta fue impedir que el Pacto de Varsovia infiltrara Alemania Occidental, su misión actual es impedir que al-Qaeda, en sus palabras, “infiltre Europa o EE.UU.”
A propósito, por si alguien tuviera alguna duda, todo el asunto sigue cayendo bajo la continua “Operación Libertad Duradera,” según el Pentágono. Esa libertad verdaderamente “duradera” se aplica nada menos que a Afganistán, Pakistán, Cuba (debido a Guantánamo), Djibouti, Eritrea, Etiopía, Jordania, Kenia, Kirguistán, las Filipinas, las Seychelles, Sudán, Tayikistán, Turquía, Uzbekistán y Yemen.
El gran éxito de McKiernan debía ser la próxima ‘oleada’ afgana de Obama – que será ejecutada por soldados de EE.UU., no de la OTAN. Después de todo el combate duro no tiene nada que ver con el mandato original de la ISAF. Pero el problema está en la niebla de la guerra e ISAF/OTAN ha terminado por ser una TerminOTAN – atrapada junto con los estadounidenses en una lógica de paz mediante los Predator. Llamadla la coalición de los reacios. No sorprende que la opinión pública europea esté horrorizada.
Y esto lleva al fracaso del sermón de Obama a la OTAN sobre su guerra “Afpak”, que necesitaba, a su juicio, una “estrategia más global, más concentrada, más disciplinada.” Al final, Obama se ve limitado a pedir más dinero a los europeos.
El comandante de la ISAF/NATO para todo el sur de Afganistán, el general holandés Mart de Kruif, cree que la ‘oleada’ es el paso correcto - - ya que los soldados de EE.UU. irán “donde son más necesarios: a las provincias Kandahar y Helmand,” donde los comandantes talibanes “son capaces de lanzar operaciones importantes.” Como declarara al periódico holandés NRC Handelsblad, “necesitamos más botas en el terreno” y “también podremos transportar más hombres y material mediante transporte aéreo.”
Pero cuando De Kruig habló de la reedición del plan de Petraeus de armar a milicias locales, por lo menos hizo saber lo difícil que será. “Si vais a armar milicias locales tendréis que asegurar que reflejen la estructura del poder local,” dijo. “También, la policía local tiene que ser suficientemente efectiva para guiar y controlar a la milicia. No os conviene tener a algún comandante vago dirigiendo la milicia. Tenéis que ofrecer a los miembros de la milicia la perspectiva de un empleo en la fuerza policial. Y tenéis que tener una estrategia de salida, una manera de desbandar a la milicia sin que todas esas armas desaparezcan.”
Otro holandés, la “mascota” pro-Iraq de Bush, Jaap de Hoop Scheffer, ha sido secretario general de la OTAN desde enero de 2004 (se va en julio de este año). Por lo menos admite ahora – al semanario alemán Der Spiegel – que la guerra afgana “no puede ser ganada con medios militares.” En su lugar, cree que el éxito depende de la captura de los “corazones y mentes de la gente.” Ciertamente no a través de la acumulación de “daños colaterales” bombardeando matrimonios. (“Tenemos que tener cuidado de evitar víctimas civiles al combatir a los insurgentes,” dice.) Scheffer también se ve obligado a admitir que la “cooperación con Irán” en Afganistán es esencial.
¿Es la hora de la OTPAN?
Francia y Alemania, potencias cruciales de la OTAN, simplemente no pueden permitir que se antagonice a Rusia. Rusia es un virtual rehén energético de Gazprom. A diferencia de europeos orientales irresponsables, ningún gobierno francés o alemán consideraría siquiera la posibilidad de ser un rehén de una Nueva Guerra Fría entre Rusia y EE.UU. (uno de los motivos básicos por el cual la participación de Georgia y Ucrania es ahora virtualmente una causada perdida). París y Berlín saben que Moscú podría fácilmente estacionar misiles apuntados en su dirección en Kaliningrado, en Belarús amiga de Rusia.
El pintoresco embajador ruso ante la OTAN, Dmitry Rogozin, tiene la visión definitiva sobre la obsesión al estilo de espía contra espía de la OTAN de cercar a Rusia. Como dijo a Der Spiegel, “Mientras más acercan sus bases a nosotros, más fácil nos es atacarlas. En el pasado habríamos necesitado misiles. Ahora basta con ametralladoras.” En cuanto a Georgia y Ucrania como miembros de la OTAN, Rogozin agrega: ¿Por qué no invitan a “Hitler, Sadam Husein y [al presidente georgiano Mikhail] Saakashvili?”
Rusia, dijo Rogozin al diario francés Le Monde, espera que la OTAN se convierta en “una alianza política y militar moderna,” no en un “globopoli” (como lo llama Der Spiegel). Rusia espera cooperación – no un cerco. Rogozin no podría ser más explícito sobre la posición rusa respecto a Afganistán: “Queremos impedir que el virus del extremismo cruce las fronteras de Afganistán y se apodere de otros Estados en la región, como Pakistán. Si la OTAN fracasara, Rusia y sus socios tendrían que ser los que combatan a los extremistas en Afganistán.”
El Consejo OTAN-Rusia debe reunirse de nuevo. El punto de vista oficial de Moscú es un orden de seguridad que se extienda “de Vancouver a Vladivostok". Algo que es aún más ambicioso que la OTAN: “Tal vez la OTAN debiera convertirse en OTPAN, una alianza Pacífico-Atlántico. Simplemente no podemos permitir que los buscapleitos nos disuadan.”
Meterse en líos con Rusia, en todo caso, nunca fue una buena idea – excepto para neoconservadores desprovistos de historia y geografía. Sólo en 2008, no menos de 120.000 soldados de EE.UU. y la OTAN transitaron por la base Manas en Kirguistán (la base será cerrada este año). Esto, junto al atentado neotalibán de las rutas de la OTAN en el Paso del Khyber, ha obligado a Petraeus a volverse hacia el Cáucaso (Georgia y Azerbaiyán) como rutas alternativas de tránsito militar, y a rogar a Kazajstán y Tayikistán en Asia Central que le ayuden; lo que sólo se materializará si Rusia lo aprueba. Magnánimamente, mientras tanto, Rusia ha abierto su territorio para convoyes de abastecimiento de la OTAN.
¿Para qué sirve la OTAN?
Tal como Palestina es un valioso laboratorio de ensayo para el ejército israelí, Afganistán, y ahora AfPak son un laboratorio tanto para EE.UU. como para la OTAN para realizar pruebas de conducción de sistemas de armas y variaciones de la COIN de Petraeus.
Por otra parte, la incompetencia de la OTAN ha sido más que evidente en el frente de la droga. Afganistán bajo la ocupación de la OTAN volvió a ser el productor y exportador mundial número uno de opio. Y eso, por su parte, condujo a la actual guerra de la droga de EE.UU. y la OTAN.
De modo que Afpak ha sido una verdadera guerra Transformer – de la caza de Osama bin Laden a la guerra contra esa palabra mixta “los talibanes” y a una guerra de la droga del tipo Colombia-con-esteroides. Y todo esto deja de lado el punto de vista eternamente invisible del Oleoductistán – centrado en el oleoducto de 7.600 millones de dólares Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India que el gobierno de Bill Clinton quería comenzar a través de un trato (abortado) con… los talibanes, que estuvieron en el poder en la segunda mitad de los años noventa.
Al observar las acciones emprendidas hasta ahora por Obama, y al considerar el modo de pensar del Pentágono, no hay evidencia que apoye la posibilidad de que Washington y la OTAN vayan a abandonar un Afganistán crucialmente estratégico, que por casualidad se encuentra cerca del corazón de Eurasia.
Basta con preguntar a China, Rusia y a Irán, miembro observador de la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO). La SCO fue fundada en junio de 2001, primero para combatir el contrabando transnacional de droga y a los fundamentalistas islámicos y luego comenzó a promover todo tipo de cooperación en la energía, el transporte, el comercio y la infraestructura.
EE.UU. y la OTAN han ignorado totalmente uno de los objetivos de la SCO: encontrar una solución regional, no armada, para la continua tragedia afgana. La intransigencia de EE.UU. y de la OTAN durante la era de Bush tiene gran parte de la culpa por el proceso que convirtió a la SCO en la OTAN de Asia. Desde el punto de vista asiático y ruso, la OTAN no tiene nada que ver con la “edificación de naciones,” el mantenimiento de la paz o la “ayuda humanitaria.” Y Afganistán lo demuestra. Los asiáticos no necesitan un globopoli – mucho menos una TermiOTAN.
Obama, McKiernan, Scheffer, ninguno de ellos lo admitirá – pero hay muchos en Washington y Bruselas que en realidad quisieran que la OTAN fuera realmente una TermiOTAN sin fronteras, soslayando a la ONU para realizar imperialismo humanitario en todo el globo, eliminando por doquier a “al-Qaeda” y a “terroristas”, protegiendo a Oleoductistán y a tierras para ductos para los intereses occidentales en todas direcciones.
EE.UU., apoyado por la OTAN, fue la comadrona para una nueva encarnación de “fundamentalismo islámico” que debía, como lo hizo, librarse de los soviéticos en Afganistán y en las antiguas repúblicas soviéticas ricas en recursos energéticos. El que, millones de muertos y millones de desplazados más tarde, la OTAN ahora pida ayuda a los rusos para no quedarse encallada en Afganistán es otra amarga ironía de la historia de AfPak, y ciertamente no la última.
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Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War” (Nimble Books, 2007) y de “Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge.” Su nuevo libro, que acaba de aparecer es “Obama does Globalistan” (Nimble Books, 2009).
Para contactos: pepeasia@yahoo.com.
(Copyright 2009 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.
http://www.atimes.com/atimes/South_Asia/KD04Df01.html







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sábado, 7 de marzo de 2009

Barack Obama y su juego geoestratégico




4 de marzo de 2009


La decisión del gobierno de Barack Obama, de retirar las tropas norteamericanas de Irak , y dar empuje a la guerra en Afganistán causó frustración en todos los que creyeron en la retórica pacifista del carismático líder.


Vicky Peláez (EL DIARIO, Nueva York. Especial para ARGENPRESS.info)


“Para los EE.UU. la derrota de la URSS en Afganistán fue más importanteque el surgimiento de talibanes y su consecuencia”(Z. Brzezinski, 1996)


La decisión del gobierno de Barack Obama, de retirar las tropas norteamericanas de Irak , y dar empuje a la guerra en Afganistán causó frustración en todos los que creyeron en la retórica pacifista del carismático líder.Así, a medida que pasan los días se aclara más la siempre viva agenda del Gran Patrón por el dominio del mundo, y que después de una ligera cirugía estética a su viejo esqueleto, deja intacto su original contenido. Pero no es solo eso, en el libro “Obama, The Postmodern Coup, the Making of a Manjurian Candidate” el famoso historiador norteamericano Webster Tarpley advierte que detrás de Barack Obama están globalizadores como Zbigniew Brzezinski, George Soros, Richard Holbrooke entre muchos, cuyos planes son más ambiciosos y peligrosos que los de los neoconservadores.Para ellos Afganistán es el corazón de Asia que abre acceso a Rusia y China. Al fracasar todo intento de conquistarlo, la Rusia zarista, el imperio británico y los chinos, siempre lo utilizaron como ‘país valla’ para proteger sus intereses, a base de sobornos y presiones militares. Durante la Guerra Fría, los norteamericanos asesorados por el jefe del servicio secreto francés Alexandre de Marenches crearon condiciones para que los soviéticos entren en Afganistán en 1979. Después, financiaron y armaron una cruzada musulmana gastando más de 10 mil millones de dólares para combatir a los soviéticos.Mientras Nancy Reagan marchaba a la cruzada “Dile No a la Droga”, su marido autorizaba a la CIA iniciar la Operación Mosquito para aumentar la producción de opio en Afganistán, en zonas cercanas a las bases soviéticas, y de paso inducir su uso a los habitantes de la URSS.Así, con mujahidines, armas sofisticadas y droga lograron derrotar a los soviéticos, y tras la retirada de éstos, los norteamericanos se olvidaron de Afganistán que se convirtió en el primer productor del opio, hachis y heroína en el mundo. Tampoco les importó que los talibanes lleguen al poder, es más, corporaciones estadounidenses, como Unocal, firmaron contratos de construcción de gasoductos a través de su territorio. Solamente se acordaron de su existencia, cuando decidieron poner fin a la esfera de influencia rusa en Asia Central. Para muchos éste fue el real pretexto de la invasión a Afganistán en 2001. Las consignas de lucha contra el nunca hallado Osama bin-Laden, talibanes, terrorismo, al-Qaeda, narcotráfico etc., sólo fue cobertura.Con Afganistán bajo su control, EE.UU. podría sacar el gas y el petróleo de Asia Central, y de Irán al Mar Árabe sin acudir a los gasoductos y oleoductos rusos, e instalar sus bases militares en los ex países socialistas para encerrar a Rusia, no solamente en Europa sino en Asia. De paso también, controlarían el suministro de recursos energéticos a China. Los analistas dicen que Afganistán es también punto clave para controlar Pakistán, aliado cercano de China. Dicen que para fortalecer su poder en la región, también necesitarán distanciar a Irán de Rusia.El Gran Patrón está siguiendo la premisa de Brzezinski, “el control del mundo es imposible sin dominio de Rusia y China”, pero los indomables afganos son la piedra en su camino.

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