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lunes, 25 de enero de 2010

EL KORÁN DESDE UNA PERSPECTIVA DE GÉNERO


25 Enero, 2010.

Souad El-Hadri

Jaime Prats

¿Existe o no el principio de igualdad entre hombres y mujeres en el Islam? Esta pregunta fue el punto de partida de la tesis de Souad El Hadri, la primera abogada musulmana que se ha doctorado en la Facultad de Derecho de Valencia.

La respuesta -cuyo proceso de argumentación fue todo “un reto personal”, y su resolución “el resultado de una larga lucha feminista, a veces silenciosa, y muchas veces sangrienta”- es que sí. Que, contrariamente a la opinión mayoritariamente extendida, el Islam es compatible con el respeto a los derechos de la mujer.
Así lo recoge esta mediadora intercultural en el libro Los derechos de la mujer en el Islam,que presentó ayer y donde vuelca las premisas recogidas en su tesis.

Souad, (Oujda, Marruecos, 1972) rechaza las lecturas “machistas y patriarcales” del Corán. Estas visiones son las que se han impuesto en los países del Magreb a través de la jurisprudencia, es decir, la interpretación de la ley islámica, a la que culpa de la situación actual. Y las que empapan la vida diaria de estos países, de forma que dejan a las mujeres sin los derechos que el Islam les había otorgado y las “condena a un estatuto inferior” como si fueran “menores de edad toda la vida”.

Hasta tal punto que mientras la mayoría de los ámbitos sociales se han liberado de la ley islámica y se rigen por códigos legales convencionales, existe una excepción a esta legislación abierta y occidentalizada: el estatuto personal de la mujer, que sigue encorsetado en códigos de familia enraizados en la ley islámica.

Frente a esta interpretación tradicional y mutiladora de libertades, Souad defiende a lo largo de los seis capítulos de la obra otra lectura del Corán “desde la perspectiva de género” en la que destaca que los textos sagrados de los musulmanes amparan la igualdad entre hombres y mujeres.

Souad lleva el pelo suelto -”mi hermana se cubre con un hiyab, yo nunca lo he hecho, aunque defiendo su derecho a llevarlo desde su libre elección”- y habla de forma torrencial. En la presentación, defendió la utilidad jurídica de su trabajo, que “ofrece material” para posibilitar un cambio en la aplicación de las leyes respecto a la mujer. Pero también destacó su valor social, al aportar razones al movimiento feminista “cuando los sectores conservadores les acusan de defender cuestiones que el Islam no respalda”. Y, por último, aludió a su interés cultural, ya que, indicó, invita a la reflexión de que el mundo occidental y el musulmán son culturas “que tienen más aspectos en común que los que los separan”.

Para Souad, luchar por la igualdad es combatir por la democracia en el Islam y esta batalla debe comenzar en Europa. Sin la mujer, sostiene, “no puede haber democracia ni progreso” y por eso, “la lucha por la igualdad es la lucha por la democracia”. Esta abogada tiene puestas las esperanzas en los musulmanes europeos. En que sean ellos quienes levanten la bandera de la igualdad bajo el amparo que ofrecen “los derechos y garantías” de las sociedades occidentales.
¿Qué les pide a los musulmanes europeos para dar este paso? Por un lado, “hacer un trabajo serio de autocrítica para dar la imagen verdadera de los musulmanes”, apunta. “No se puede estar siempre resguardado bajo teorías victimistas, que por otra parte, es una actitud muy cómoda”. “Tenemos que esforzarnos para trasladar la imagen que queremos tener de nosotros mismos”.

¿Y a los españoles? “También autocrítica”, comenta. “Que cuando hablen del mundo musulmán lo hagan desde el conocimiento, dejando a un lado prejuicios y los discursos paternalistas”. Y, sobre todo, dejar el miedo a un lado. “Tenemos muchos más aspectos en común que los que nos diferencian”, insiste.

El País

http://infoumma.blogspot.com/2010/01/por-un-islam-europeo-y-abierto-la.html

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lunes, 5 de octubre de 2009

EL CORÁN Y SUS TRADUCCIONES [1]


Sachiko Murata y William C. Chittick [2]
Revista ALIF NUN

El Islam es hoy en día la religión de unos mil millones de personas. No sería correcto pensar que todos los musulmanes están familiarizados con la historia de cómo se fundó su religión. Dicha historia nunca ha tenido mucho interés para la mayoría de los musulmanes. Lo importante de los hechos históricos es simplemente que Dios actúa a través de ellos. Los sucesos significativos del pasado son los que tienen un impacto directo en la situación actual de las personas y en su situación en la otra vida. Desde este punto de vista, el único acontecimiento de una importancia abrumadora es que Dios ha revelado el Corán.

Las verdaderas circunstancias históricas y sociales en las cuales fue revelado tienen que ver con un ámbito de conocimiento sumamente especializado del que pocos estudiosos se han ocupado. El hecho de que los historiadores occidentales hayan prestado una gran atención a este asunto dice mucho sobre lo que resulta verdaderamente importante para el punto de vista moderno, pero no dice nada sobre la manera en que los musulmanes entienden el Corán.

La mayor parte de este libro estará dedicada a extraer algunas de las conclusiones más obvias acerca de las enseñanzas del Corán, incluyendo lo que el Corán tiene que decir sobre sí mismo. En este punto, sin embargo, sería útil decir algo sobre la forma del Corán, pues la mayoría de nuestros lectores probablemente nunca haya visto el libro mismo, aunque algunos puedan haber visto una traducción.

Vean que hacemos una distinción entre el Corán y una traducción del Corán. Este es un enfoque habitual desde el punto de vista musulmán, en marcado contraste con el cristiano, según el cual la Biblia es la Biblia, no importa en qué lengua esté escrita. Para los musulmanes, la palabra divina adopta una forma árabe concreta, y esa forma es tan importante como el significado que trasmiten las propias palabras. Por lo tanto, sólo el Corán árabe es el Corán, y las traducciones son simplemente interpretaciones. Desde muy pronto se hicieron traducciones a las lenguas locales del mundo islámico, especialmente al persa. Sin embargo, éstas no fueron libros independientes, sino más bien comentarios entre líneas sobre el significado del texto y una ayuda para comprenderlo.

La forma árabe del Corán es en muchos aspectos más importante que el significado del texto. Después de todo, los musulmanes no han estado de acuerdo en la interpretación exacta de los versículos coránicos, al igual que los seguidores de otras religiones también han discrepado acerca de sus propias escrituras. Una de las fuentes de riqueza de la historia intelectual islámica es la variedad de interpretaciones que ofrece un mismo versículo. Los pensadores musulmanes citan a menudo al Profeta cuando dice que cada versículo del Corán tiene siete significados, comenzando por el sentido literal, hasta llegar al séptimo y más profundo significado, el cual sólo Dios conoce. [3] (La intención del Profeta resulta obvia para cualquiera que haya estudiado el texto atentamente). El lenguaje del Corán es conciso y figurativo: cada palabra posee una riqueza vinculada con el carácter especial de la lengua árabe. La gente, de un modo natural, interpreta de diversas maneras un mismo versículo.

La riqueza del lenguaje coránico y la posibilidad de que sea interpretado de diversas formas explica la razón por la cual este libro único ha podido dar forma a una de las más grandes civilizaciones mundiales. Si todo el mundo hubiera entendido el texto exactamente igual, la religión nunca se hubiera extendido tan ampliamente como lo hizo. El Libro debía dirigirse tanto a la gente sencilla como a la sofisticada, a los pastores y a los filósofos, a los científicos y a los artistas.

El Corán dice que Dios nunca envía un mensaje si no es en la lengua del pueblo al cual está dirigido: la Revelación se adapta a las necesidades de sus destinatarios. El Corán también nos dice que Muhammad fue enviado a todos los habitantes del mundo. Con el fin de presentar un mensaje comprensible para todos, el Corán debía hablar un lenguaje que todo el mundo pudiera entender. Y, de hecho, el Islam se expandió muy rápidamente entre la mayor parte de las civilizaciones del mundo, desde China y el sudeste asiático hasta África y Europa. Estos pueblos hablaban una gran diversidad de idiomas, y no sólo nos referimos a los idiomas hablados con la lengua, sino a los del corazón y la mente. El Corán ha sido capaz de hablarles a todos ellos debido a las peculiaridades de su propio modo de expresarse.

Lejos de ser un obstáculo para la expansión del Islam, como algunos han imaginado, la lengua árabe ha sido una ayuda. [4] Aunque la forma del texto sea invariable, su significado es fluido y adaptable. Las personas que no saben árabe se ven obligadas a aprender el texto árabe y después comprenderlo en términos de su propia herencia cultural y lingüística. Pero ninguna interpretación puede ser la definitiva. La siguiente generación puede no depender exclusivamente de la traducción y el comentario de las generaciones anteriores, e incluso puede ignorar la interpretación del texto establecida por la tradición. Cada musulmán necesita establecer su propia conexión con la escritura. Todos los musulmanes serios están obligados a entrar en este universo expresivo del árabe; un universo que, de hecho, consideran divino.

Si, por un lado, el Corán árabe fomentó la diversidad de interpretación, por el otro, fomentó la unidad de forma. Todos los musulmanes recitan la misma escritura en el mismo idioma. Cada día recitan sus oraciones obligatorias más o menos de igual modo. De hecho, debido a la importancia básica de la Palabra revelada por Dios, recitarla es la mejor manera de ser partícipe de la misma. Comprenderla es secundario, pues nadie puede llegar a entender por completo la Palabra de Dios. La tarea más importante es acoger y preservar la Palabra divina. Su forma árabe es de suma importancia. Lo que uno haga con la forma que recibe, depende de lo recibido.

Una traducción del Corán no es el Corán, sino una interpretación de su significado. El Corán ha sido traducido docenas de veces al inglés y a otras lenguas europeas. Cada traducción representa el modo en que una persona entiende el texto; cada una es muy diferente de las otras y ninguna de ellas es el Corán en sí mismo. Sólo hay una Palabra, pero hay tantas interpretaciones de la Palabra como lectores.

Esto no significa que el Islam sea una cacofonía de interpretaciones divergentes; está lejos de serlo. En general, hay mucha menos diversidad de opiniones sobre los fundamentos y la práctica de la fe que, por ejemplo, en el Cristianismo. Quienes aspiran a interpretar el Corán deben someterse a una dura formación para penetrar en el discurso coránico. Además, esta formación está acompañada por una interiorización del Corán mediante la recitación y el ritual. El Corán posee un poder evidente para transformar a quienes intentan acercarse a él en los términos que éste impone. Esto es precisamente de lo que trata el Islam: la sumisión al designio de Dios tal y como ha sido revelada en el Corán. Pero no es una simple sumisión de la voluntad. El Corán establece en las personas una sumisión ontológica, de modo que éstas llegan a expresar la esencia del mensaje coránico mediante su forma de ser, no importa lo “original” que puedan ser sus interpretaciones el Corán.

Por supuesto, estamos hablando de la exégesis coránica en el contexto de la fe y la práctica islámicas. Muchos occidentales que no simpatizan con el Islam han ofrecido sus interpretaciones del texto coránico. No hay razón para suponer que dichas interpretaciones ayudarán a los no musulmanes a entender el texto que se revela a los musulmanes.

El libro árabe que lleva el nombre de Corán es más o menos igual de largo que el Nuevo Testamento. En la mayoría de sus ediciones ocupa entre 200 y 400 páginas. En contraste con la Biblia hebrea y el Nuevo Testamento, el Corán se difundió por boca de una sola persona, quien recitaba lo que escuchaba del ángel Gabriel. Tanto las escrituras judías como las cristianas son recopilaciones de muchos libros que fueron escritos por un gran número de seres humanos, y las opiniones difieren en cuanto a su estatus como revelación. Incluso si decimos que todos los libros de la Biblia fueron revelados, lo fueron a personas diferentes que no vivieron en la misma época ni en el mismo lugar.

El Corán está dividido en capítulos de diversa longitud, cada uno de los cuales se llama sura, una palabra que significa literalmente “cerca, recinto o cualquier parte de una estructura.” La sura más corta tiene diez palabras y la más larga, que ocupa el segundo lugar en el texto, tiene 6.100. la primera sura, la Fatihah, (“la que abre”) es relativamente corta (veinticinco palabras). Desde la segunda sura en adelante, las suras son cada vez más cortas, aunque ésta no sea una regla fija. Las últimas sesenta suras ocupan más o menos el mismo espacio que la segunda. Las suras están divididas en pasajes cortos, cada uno de los cuales se llama ayat . Algunas de las ayats más extensas son mucho más largas que las suras más cortas. La palabra ayat se traduce a menudo como “versículo”, pero literalmente significa “signo”. Se trata de una palabra que resulta de los más significativa, y sobre la que hablaremos en detalle. [5]

El contenido del Corán recuerda a algunas partes de la Biblia hebrea y del Nuevo Testamento. El Corán relata historias sobre muchas de las mismas personas y saca conclusiones para educar a sus oyentes. Cita a los grandes modelos humanos de entre los antiguos profetas y menciona como los más importantes a Adán, Abrahán, Moisés y Jesús. Moisés es mencionado por su nombre más que ninguna otra persona, seguido por el Faraón, su gran enemigo, quien es el arquetipo coránico de la maldad humana.

El Corán explica con detalle la manera en que los seguidores de los profetas, sobre todo judíos y cristianos, han vivido o no de acuerdo a los mensajes proféticos. Da instrucciones de cómo vivir una vida grata para Dios. Dice a la gente que debe rezar, ayunar y cuidar a los necesitados. Entra en gran detalle en lo que respecta a las relaciones entre los seres humanos –tales como las leyes de la herencia y el matrimonio–, de un modo que recuerda a algunas partes de la Biblia hebrea, aunque resulta ajeno al Nuevo Testamento. Le explica a la gente que debe observar las enseñanzas divinas, simplemente por amor a Dios, no por ambiciones mundanas. Advierte a aquellos que niegan los mensajes de Dios que serán enviados al fuego del infierno, y promete a aquellos que acepten los mensajes que obtendrán el placer del paraíso. El Corán habla específicamente de Dios, mucho más que la Biblia judeocristiana. No importa cual pueda ser el asunto, encuentra ocasión para remitir la cuestión a Dios, aunque sólo sea como un medio para mencionarlo por uno o más de Sus nombres, como cuando dice “y Dios es el Poderoso, el Sabio”.

Para los occidentales, el Corán es un texto extremadamente difícil de apreciar, en especial su traducción. Incluso para quienes han pasado muchos años estudiando la lengua árabe para leer el original, el Corán puede parecer desordenado, impreciso e ilógico. Sin embargo, la propia civilización islámica y los grandes filósofos, teólogos y poetas que han comentado el texto ofrecen suficientes evidencias para estar seguros de que el problema reside en el lector, y no en el libro. El texto es, sin duda, uno de los más extraordinarios que jamás se hayan escrito. Precisamente porque es extraordinario, no responde a las expectativas de la gente respecto a cómo debería ser un libro.

En el apogeo de la era imperialista, cuando el darwinismo social había convencido a un gran número de occidentales de que estaban situados en la cima de la perfección humana, muchos intelectuales miraban con desdén a los musulmanes, por pensar que el Corán era digno de respeto. Desde este punto culminante del progreso humano, el Corán parecía una mezcolanza mal escrita de viejos dichos y supersticiones.

Gran parte de los expertos occidentales más modernos han abandonado la hipótesis de la superioridad cultural y consideran al Corán como un libro que posee su carácter propio y original. Las valoraciones positivas son mucho más fáciles de encontrar que hace cincuenta años. Sin embargo, se mantienen los principales obstáculos que impiden apreciar el Corán a los no musulmanes o a quienes no poseen un sólido conocimiento de la lengua árabe y las ciencias islámicas. Incluso un conocimiento semejante no garantiza el acceso al libro.

Muchos musulmanes, sobre todo los hablantes de árabe nativos, sienten que poseen una relación de propiedad con respecto al Corán. Sin embargo, no es extraño encontrar a personas que conocen de memoria una gran parte del texto, pero no comprenden ni lo más mínimo la cosmovisión que lo impregna. Esto no les impide necesariamente absorber la influencia transformadora del Corán, pero implica que son incapaces de expresar el significado del Corán de un modo que armonice con su propia tradición.

La naturaleza de la cosmovisión coránica presenta una barrera fundamental para entender el libro. Es verdad que la visión coránica del mundo posee una profunda afinidad tanto con la visión judía como con la cristiana, pero la mayoría de las personas en el mundo moderno tiene una comprensión limitada de esas dos cosmovisiones. El simple hecho de asistir a la sinagoga, la iglesia o la mezquita no significa que uno vea las cosas de manera diferente a los ateos contemporáneos. La forma de pensar dominante en nuestra cultura no se enseña en los lugares de culto, sino en los medios de comunicación y en las instituciones educativas. Nos gusta pensar que nuestra educación es científica e imparcial, pero ésta es una apreciación muy subjetiva, como muchos intelectuales y críticos sociales contemporáneos nos han dicho. [6]

Por regla general, cuando una traducción del Corán llega a manos de personas sin conocimientos básicos sobre la cosmovisión islámica, parece que estas personas suelen confirmar sus prejuicios, no importa cuáles sean. No es posible una verdadera aproximación a la visión coránica del mundo sin una cierta idea acerca del modo de pensar que transmite el texto. Y ese modo de pensar es ajeno al que se nos ha enseñado en nuestra propia cultura y en la educación moderna en general.

Con esto no estamos sugiriendo que las personas con una mentalidad moderna –entre las que se incluye a casi todos los hablantes de inglés o a los musulmanes de educación moderna– no sean capaces de entender nada del Corán o que no deberían molestarse en leer las traducciones del Corán disponibles. En primer lugar, el hecho mismo de que el Corán haya sido traducido significa que el traductor ha llevado a cabo la tarea de ponerlo al alcance de la mentalidad moderna, aunque, desde luego, por ese mismo hecho también puede haber distorsionado seriamente el significado. En cualquier caso, todo el que tenga curiosidad por el Islam y no sepa árabe, sin duda debería leer una traducción del libro. Por lo general, es mucho más útil abrirlo al azar y leer unas pocas páginas que intentar leerlo de manera sistemática.

La cosmovisión coránica está muy próxima al idioma árabe, el cual, como el hebreo y el arameo (la lengua hablada por Jesús), pertenece a la familia semítica. [7] La lógica interna de las lenguas semíticas es muy diferente a la de las lenguas indoeuropeas como el inglés, el latín, el sánscrito o el persa. En primer lugar, cada palabra deriva de una raíz que normalmente está formada por tres letras. Partiendo de la raíz de tres letras se pueden construir cientos de formas derivadas, aunque, por lo general, sólo unas pocas se usan en la práctica. A menudo analizaremos las palabras árabes para explicar el significado de los conceptos. Sin este análisis sería imposible comprender la riqueza de los distintos significados, la dificultad de traducir las palabras al inglés y la relación entre las palabras árabes, la cual resulta evidente en el original.



BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA [8]




- Míkel de Epalza, Josep V. forcadell y Joan M. Perujo, El Corán y sus traducciones: propuestas , Universidad de Alicante, 2008.
- Óscar de la Cruz Palma, La traducción latina del Corán atribuida al patriarca de Constantinopla Cirilo Lúcaris (1572-1638) , CSIC, Madrid, 2006.
- Richard Bell / W. Montgomery Watt, Introducción al Corán , Encuentro, Madrid,2006.
- Miguel Hernando de Larramendi / Salvador Peña Martín (coords.), El Corán, ayer y hoy. Perspectivas actuales sobre el Islam , Berenice, Córdoba, 2008.
- Carlos A. Segovia, El Corán: religión, hombre y sociedad , Biblioteca Nueva, Madrid, 2007.
- Salvador Peña Martín, Corán, palabra y verdad , CSIC, Madrid, 2007.
- J. A. Zubillaga, Mis reflexiones leyendo el Corán , Edición Personal, Madrid, 2000.





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NOTAS.-

[1] Extracto, traducción y adaptación de The Vision of Islam , I.B. Tauris Publishers, 2006, Introducción (pags. XIV-XIX). (Nota de la Redacción).

[2] Sachiko Murata nació en Japón en 1943 y es profesora de religión y estudios asiáticos en la Universidad Estatal Stony Brook de Nueva York. Recibió su licenciatura en Filosofía y Letras en la Universidad de Chiba (Japón), y más tarde acudió a la Universidad de Teherán (Irán), donde fue la primera mujer en doctorarse en jurisprudencia islámica (fiqh ) en esa universidad. Allí recibió también su doctorado en literatura persa. Ha escrito numerosos libros y artículos relacionados con la espiritualidad y la religión islámicas y sobre religiones comparadas.
William C. Chittick nació en Milford (Connecticut, Estados Unidos). Se licenció en Filosofía y Letras por el instituto de Wooster en Ohio y viajó a Irán para estudiar sufismo. Doctor en literatura persa por la Universidad de Teherán, pasó varios años enseñando religión comparada y otros temas en la Universidad Aryamehr de Teherán. Después de doce años, abandonó Irán en 1979. Actualmente es Profesor Asociado de Estudio Comparado de la Religiones en la Universidad Estatal Stony Brook de Nueva York. En castellano se han publicado los siguientes libros y artículos del autor: Mundos imaginales: Ibn al Arabi y la diversidad de las creencias , Mandala Ediciones, Madrid, 2004; La doctrina sufí de Rumi , Olañeta, Palma de Mallorca, 2008; “El mito de la caída de Adán”, en revista Sufí nº 3 , primavera / verano 2002, Editorial Nur, Madrid; “El misticismo en el Islam ”, en revista Alif Nûn nº 65, noviembre de 2008. (Nota de la Redacción).

[3] Algunos autores como al-Ghazali, hacen referencia a cinco de estos niveles de interpretación: 1.- ontológico-existencial (dhati ), 2.- sensorial o material ( hissi), 3.- conceptual ( jayali ), 4.- intelectual (‘aqli ), y 5.- metafórico (shabahi o majazi). Para más información, véase Dr. Vincent J. Cornell, “ Islam tradicional frente a Islam moderno (I) ”, en revista Alif Nûn nº 50, junio de 2007. (Nota de la Redacción).

[4] Véase Elsayed M.H Omran,”El Islam, el Corán y la literatura árabe”, en revista Alif Nûn nos 62 (julio de 2008) y 63 (septiembre de 2008) . (Nota de la Redacción).

[5] Tanto sura como ayat son palabras árabes que poseen sus vocablos castellanos equivalentes. Estos son, respectivamente, “azora” y “aleya”. Sin embargo, hemos preferido respetar la trascripción y la pronunciación árabes que han empleado los autores. (Nota del Traductor).

[6] “En los últimos veinte o treinta años, los historiadores y los filósofos de la ciencia han demostrado más allá de toda duda que la ciencia moderna tiene su propia visión del mundo. No se ha liberado en absoluto de emitir juicios de valor ni es una ciencia de la realidad puramente objetiva, independientemente del tema de estudio. Está basada en la imposición de determinadas categorías sobre el estudio de la naturaleza, alcanzando un gran éxito a la hora de estudiar ciertas cosas, y también una notable falta de éxito en otras, dependiendo cuáles tomemos en consideración.” Véase S. H. Nasr, “ El Islam y la ciencia moderna ”, en revista Alif Nûn nº 70, abril de 2009. (Nota de la Redacción).

[7] Véase Abderrahmán Mohamed Maanán, “ Conceptos fundamentales del pensamiento islámico: La conexión entre el Islam y la lengua árabe ”, en revista Alif Nûn nº33, diciembre de 2005. (Nota de la Redacción).

[8] Para una bibliografía más extensa, puede consultarse nuestra sección de “ Islam: Coranes ”. (Nota de la Redacción).

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viernes, 10 de julio de 2009

Comentario de la Sura Al-Fátiha - II


Imam Jomeini

Traducción: Cristina Gómiz y Raúl González Bórnez

Charla II.

BISMIL.LAH EN CADA SURA TIENE UN SIGNIFICADO ESPECIAL

Todos los problemas del mundo, inclusive las guerras, provienen de este egoísmo. Los verdaderos creyentes no hacen la guerra uno contra el otro, si la guerra empieza entre dos pueblos, ellos deben darse cuenta de que no son verdaderos creyentes. Cuando no hay creencia sino sólo atención al Yo, pendiente de sí mismo y sus deseos, entonces los problemas empiezan: Yo quiero este asiento para mí y tú lo quieres para ti; surge el conflicto pues estos deseos son incompatibles. Yo puedo querer algún cargo de líder que tú también deseas para ti, así que entre nosotros se levanta una disputa. Alguien quiere dirigir el país él mismo y otro tiene el mismo deseo, así que la guerra se abre entre ellos. Todas las guerras que tienen lugar en el mundo son guerras entre egos oponentes.
Los "auliya" están exentos de este egoísmo, y entre ellos no existe guerra alguna. Si estuviesen todos reunidos, no se pelearían entre ellos, pues están dedicados enteramente a un solo objetivo: DIOS. Y nada permanece en ellos mismos que pueda llevarles en diferentes direcciones.


LA MAYOR OPRESIÓN ES LA OPRESIÓN DEL EGOÍSMO

Pero nosotros estamos atrapados en un oscuro foso de la peor clase; el egoísmo. Estamos preocupados por nosotros mismos y nuestros propios deseos. Mientras no acabemos con el egoísmo no saldremos de esa oscuridad. Sólo nos consideramos a nosotros mismos como importantes y rehusamos aceptar lo que es apropiado y correcto si amenaza nuestros intereses. Por tanto, ¿hemos salido del foso?
Todos los sufrimientos humanos son causados por el egoísmo de esa u otra clase; la gente se lanza en diferentes direcciones dictada por sus propios deseos. Por este camino, no hay nada de espiritualidad sólo hay adoración del ego.
¿Quién podrá escapar del templo del Yo, ese ídolo que está situado dentro del hombre mismo? El hombre necesita, del mundo del No-Visto, una ayuda que le saque fuera. Los profetas han venido para esto mismo.


LOS PROFETAS HAN LLEGADO PARA SALVAR AL HOMBRE DE LA DOMINACIÓN DE SU NAFS.

Todos los profetas y todos los libros celestiales han sido enviados para que el hombre abandone la casa de la idolatría, para que destruya ese ídolo y adore a Dios. Todos los profetas han venido para hacer de este hombre un ser divino después de haber sido un ser satánico, un ser gobernado por Satanás. Eso que nos gobierna es Satanás. Somos sus seguidores.
El susurro del ego es una de las manifestaciones de Satanás. Cada uno de nuestros actos es un acto de Satanás y todo lo que hacemos mientras gobierna sobre nosotros ese gran Satanás que es "el alma que ordena" (nafs al ammara) es un acto egoísta, y ese acto egoísta es un acatamiento a nuestro Satanás y a su dominación.
Sólo cuando emigremos hacia las enseñanzas de los profetas y los awliya, le daremos la espalda al egoísmo y empezaremos a emerger del foso. Algunos consiguen, estando aun en este mundo, alcanzar ese estado que estamos lejos de imaginar. Fundirse en Dios y dejar de ser es la plenitud del individuo.
Quien desee alcanzar la plenitud deberá realizar esta emigración. Quien desee salir de su egoísmo, deberá realizar el esfuerzo de esta emigración. Esforzarse y llevar a cabo esta emigración.


LA SINCERIDAD EN EL ESPÍRITU DE LA ADORACIÓN

El Profeta (s.) dijo a algunos Compañeros que volvían del Yihad (guerra Santa): "Ahora habéis vuelto del Yihad Menor, el Gran Yihad todavía permanece como una obligación para vosotros.". El Gran Yihad se realiza luchando contra el propio egoísmo. Todos los otros yihad están subordinados a éste de lo contrario serán nada mas que actos satánicos. A alguien que participa en una guerra se le puede dar una medalla como recompensa, mientras que los que hacen la emigración hacia Dios reciben a Dios como recompensa.
Obviamente hay una gran diferencia entre la cualidad de nuestras acciones y aquellas de los hombres de conocimiento y amigos de Allah (awliya) pues nuestros objetivos son bien distintos a los suyos. Se ha dicho del Comandante de los Creyentes (P), por ejemplo, que un simple sablazo dado por él durante la Batalla del Foso fue mejor que todos los actos de adoración realizados por los hombres y los yines. Parte de la explicación es, por supuesto, porque los sablazos que él dio ese día para matar al enemigo fueron hechos durante la confrontación entre el Islam y todas las fuerzas de Kufr. Si el Islam hubiera sido vencido ese día, hubiese sido destruido. La otra parte de la explicación, sin embargo, estriba en su intención pura, sincera y su devoción a Dios.
¿No fue este mismo Comandante de los Creyentes quien una vez se levantó del pecho de un enemigo al que iba a matar porque el hombre escupió en su cara y tuvo miedo de que, si le mataba en ese instante, eso hiciese disminuir su recompensa, por venir motivada por su ego?
Cuando tal meticulosa preocupación por la justa causa anima una acción, el espíritu de dicha acción excederá en verdad todo posible acto de adoración, pues es este espíritu el que hace que la adoración sea verdadera.. Politeístas y monoteístas, esos que adoran ídolos y esos que no, pueden parecerse externamente. Abu Sufyan acostumbraba rezar y Muawiya incluso dirigía la oración de la congregación. Estas apariencias externas no tienen valor en sí mismas. Lo que eleva la oración es el espíritu que la anima. Si este espíritu está presente, asciende la oración a la presencia divina y ella misma se hace divina.
Pero nosotros nos ocupamos de la oración para nuestra propia seguridad. Al menos, si uno de nosotros es muy bueno, se ocupa de la adoración por la seguridad del Paraíso. ¡Pero quitad el Paraíso y veréis cuánta gente queda rezando! Uno debe aspirar al estado del Comandante de los Creyentes (P), quien era "un enamorado de la adoración y adherido a ella".
Habiendo muerto o habiendo sido "alcanzado por la muerte" no hay para él pregunta sobre el Paraíso, él ignora eso, puesto que él no es ya consciente del Yo, Paraíso o Infierno para él son iguales. Su adoración y alabanza son exclusivamente a la Esencia Divina de Dios Altísimo, pues él ha reconocido a Dios como digno de ser adorado. Este es el grado de una persona que está enamorada de la adoración. Él adora a Dios porque Dios es digno de ser adorado.
Este es, entonces, el primer eslabón: desocupar la casa de egoísmo, dar un paso en dirección a Dios. Debemos despertar de nuestro sueño, pues es sólo la dimensión animal de nuestro ser la que está despierta, la dimensión humana está dormida.
La gente está dormida y cuando mueren despiertan. Y cuando despiertan se preguntan a sí mismos qué sentido tuvo su caótica vida. Pero ya es demasiado tarde, porque "El Infierno rodea a los infieles" (Corán, 9:54). Esto quiere decir que incluso ahora les circunda, pero el hombre estando en un estado de inconsciencia no lo percibe. Cuando gane consciencia se verá rodeado en llamas y quemándose en el Infierno, le guste o no.
Sí, tenemos que despertar mientras todavía hay tiempo, y embarcar en el recto camino bajo la guía de los profetas. Los profetas (P), sin excepción, han tenido como misión reformar al hombre. Ambas, justicia e injusticia, surgen de las acciones de los hombres y el propósito de la justicia es transformar lo injusto en justo y al asociador (mushrik) en creyente. Así que la persona si es dejada a sus propios recursos, cae de cabeza a lo más profundo del Infierno.
No hemos todavía emprendido el camino, ni siquiera empezado nuestra emigración, a pesar de los setenta u ochenta años que hemos vivido. Pero vosotros, gente joven, tenéis más probabilidades de purificar vuestras almas, estáis más cercanos al reino espiritual que los ancianos, y las raíces de la corrupción dentro de vosotros están todavía débiles y sin desarrollar. Pero si posponéis la tarea de reformaros, esas raíces crecerán fuertes y firmes cada día que pase. No lo dejéis hasta haceros viejos, empezad ahora. Es más fácil reformar miles de hombres jóvenes que reformar a un hombre viejo. Forjad vuestras vidas conforme a las enseñanzas de los profetas; éste es el comienzo. Uno debe seguir el camino que ellos han indicado -ellos son los que saben dónde está el camino, nosotros no. Ellos son médicos y saben el camino de la verdadera salud; si vosotros deseáis tener salud de espíritu debéis seguir su camino.
Gradualmente debéis restringir las demandas de vuestro ego; naturalmente esto no se puede hacer todo de una vez. Todas nuestras esperanzas y deseos mundanales deben arder con nosotros pues toda esa incesante atención al Yo trabaja en nuestra desventaja. Lo que pertenece a Dios es todo lo que puede permanecer en el Más Allá.


"LO QUE ESTA CONTIGO PERECERÁ Y LO QUE ESTÁ CON DIOS PERMANECERÁ" (Corán, 16:96)


EL MUNDO DE CADA CUAL SON SUS PROPIAS ILUSIONES

El hombre tiene una atención que es para "consigo mismo" y tiene además una atención "para con Dios". Lo que es para "consigo mismo" es todo lo que viene de sus preocupaciones egoístas y esto inevitablemente perecerá. Pero cualquier cosa que esté relacionada con Dios, que sea "por Dios" permanecerá, por virtud del Divino Nombre Eterno.
Así que vamos a esforzarnos por liberarnos de la situación en la que nos encontramos. Esos que luchan en el yihad contra el enemigo externo nunca temen fuerzas mayores, pues el Profeta (BP) dijo que él nunca se volvería atrás ni siquiera si todos los árabes se uniesen contra él. Su causa fue la causa de Dios y la causa de Dios nunca puede ser derrotada. Esos que se ocuparon, en el yihad de los primeros años del Islam, avanzaron y empujaron adelante sin ninguna clase de consideración y deseos personales para sí mismos.

SIN EL YIHAD INTERNO, EL YIHAD EXTERNO ES IMPOSIBLE

El Yihad es inconcebible a menos que una persona dé la espalda a sus propios deseos y al mundo. Lo que queremos decir aquí por "mundo" es el conjunto de las aspiraciones del hombre que efectivamente constituye su mundo, no el mundo externo de la naturaleza con el sol y la luna, que son manifestaciones de Dios. Hablar de rechazar el mundo en ese estrecho e individual sentido es lo que obstaculiza al hombre para acercarse al reino de la santidad y la perfección.
Dios quiera darnos éxito en emerger del foso y seguir el camino de los profetas y los awliia pues han sido ellos quienes han sido "alcanzados por la muerte". La paz sea sobre vosotros.

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jueves, 18 de junio de 2009

Comentario de la Sura Al-Fátiha - I


Imam Jomeini

Traducción: Cristina Gómiz y Raúl González Bórnez

A finales del año 1358 (1982) Hadrat Imam Jomeini (q.s.) dio una serie de charlas sobre la Sura Al-Fatiha que fueron transmitidas por la televisión de la República Islámica de Irán.

Charla I. Todo es el nombre de Dios

Me refugio en Dios del maldito Shaitán.

En el Nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso.

La interpretación del Corán va a ser el tema para unas cuantas lecturas que se me ha pedido que dé. La interpretación del Corán no es una tarea que pueda hacer cualquiera. A través de la historia los eminentes maestros del Islam, tanto Sunnis como Shias, han escrito numerosos libros sobre esta materia y sus esfuerzos han sido, por supuesto, muy valiosos. Pero cada uno de ellos ha escrito bajo el punto de vista de su propia especialización y conocimiento e interpretaron solamente ciertos aspectos del Corán, y no se puede saber si de manera completa. Por ejemplo: Han sido escritos comentarios a través de los siglos por místicos como Muhyid-Din Ibn Arabi, Abdar Razzaq Kashani (autor de Tawilat) y Mullá Sultán Ali. Algunos de estos comentaristas escribieron bien, desde el punto de vista de su conocimiento. Pero, lo que ellos escribieron no es equivalente al Corán; representan solamente unas pocas páginas o aspectos del Corán. Tantawi, Seyyed Qutbs, y otros como ellos, interpretaron el Corán de diferentes maneras, pero su trabajo tampoco representa una completa interpretación del Corán con respecto a todos sus significados, repito, solamente tocan algunos aspectos del Corán. Hay además, otras interpretaciones que no pertenecen a ninguno de estos dos grupos, por ejemplo; el Maymá-al Bayan, que nosotros los shias usamos, es un buen comentario que incluye los pareceres de los comentaristas del Corán, tanto sunnis como shias, pero que tampoco son exhaustivos.

El Corán no es un libro que cualquiera pueda interpretar comprensible y exhaustivamente, pues sus ciencias son únicas y, en última instancia, por encima de nuestro entendimiento. Nosotros podemos comprender sólo algunos aspectos o dimensiones del Corán, la interpretación del resto depende de ahl-i ismat - es decir los Imames Purificados- que fueron los que expusieron sin adulteración las enseñanzas del mensajero de Dios (BP).

Recientemente, han aparecido personas que, sin la mínima cualificación para interpretar el Corán, tratan de imponer sus propios objetivos e ideas sobre ambos, el Corán y la Sunna. Incluso un grupo de izquierdas y comunistas declaran ahora, que sus propósitos están basados en el Corán. Sus intereses reales no son el Corán o su interpretación sino que tratan de convencer a nuestros jóvenes para que acepten sus objetivos, bajo el pretexto de que son musulmanes. Hago hincapié por ello en que, esos que no han cursado estudios religiosos, gente joven que no está bien fundamentada en materias islámicas, y todos aquellos que están desinformados con lo concerniente al Islam no deben intentar interpretar el Corán. Si ellos hacen eso en cualquier caso, en la búsqueda de sus propios intereses, nadie debe prestarles atención. Una de las cosas que están prohibidas en el Islam es la interpretación del Corán de acuerdo a opiniones personales. (Tafsir be Rai).

Vamos a suponer que un hombre es un materialista y trata de interpretar cada aleya del Corán de acuerdo a sus ideas materialistas, mientras otro está preocupado exclusivamente con temas espirituales, así que cada parte del Corán que trate será interpretada a la luz de su preocupación. Ambos representan los extremos y sus actitudes deben ser evitadas.

Al interpretar el Corán, entonces, estamos sujetos a ciertas restricciones. El campo no está abierto para cualquiera que desee imponer al Corán ninguna idea que pase por su cabeza y luego diga a la gente "éste es el Corán". Ahora bien, si yo digo unas pocas palabras sobre ciertas aleyas del Corán, no puedo en ningún caso declarar que estoy exponiendo su último significado. Lo que yo diga representa una posibilidad, no una certeza. Yo no digo: "éste y no otro, es el significado correcto".

Como se me ha pedido decir unas palabras sobre esta materia, hablaré brevemente durante unos cuantos días sobre la Sura que da apertura al Corán y uno de los últimos capítulos. Como no poseo mucho tiempo, ni hay quien lo tenga, expondré brevemente algunas de las nobles aleyas del Corán y repito; que este tafsir no es un comentario tajante sino que está basado en una posibilidad no una certeza.

Comenzaré con la bendita Sura de La Alabanza (Al-Fátiha):

Me refugio en Dios de Shaitán el maldito.

En El Nombre de Allah, El Compasivo, El Misericordioso.

Las alabanzas pertenecen a Dios,

El Señor de los Mundos.


Es posible que esta frase (Bismil-lah) - En el Nombre de Dios-, al comienzo de todas las Suras del Corán esté sintácticamente conectada con las aleyas que le siguen. Se ha dicho algunas veces que la frase está conectada a una implícita declaración que va a continuación, pero parece más bien, que está conectada a la sura misma.

Por ejemplo, en la Sura Al-Hamd, la frase Bismil-lahi ar-rahmani ar-rahim. Al-hamdul'lilahi, Rabbil'alamin quiere decir: "En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso, las alabanzas pertenecen a Dios, el Señor de los Mundos".

Un nombre es una señal, por ello, las personas, para determinar o diferenciar cada cosa le dan un nombre. A las personas se les dan nombres y a las cosas se les asignan nombres para proveerlas de un signo con el cual se las pueda reconocer y distinguir unas de otras.

LOS NOMBRES DE DIOS SON LOS SIGNOS DE SU ESENCIA DIVINA

Los nombres de Dios son también signos, signos de Su Esencia Sagrada y, sólo Sus Nombres son conocidos por el hombre. La Esencia en sí misma es algo que está fuera del alcance del hombre e incluso para el Sello de los Profetas, las Bendiciones y la Paz seancon él y con su familia, el más sabio y noble de los hombres. La Sagrada Esencia es desconocida para todos menos para Sí Misma. Son los Nombres de Dios los que son accesibles al hombre, aunque hay diferentes niveles de entendimiento de esos nombres. Los podemos entender a cierto nivel, pero la comprensión a otros niveles está reservada para los awliia, para el Más Noble Mensajero y para aquellos a quienes él instruyó.

TODO LO QUE EXISTE EN EL MUNDO ES UN SIGNO DE DIOS

El mundo entero es un nombre de Dios, pues un nombre es un signo y todas las criaturas que existen en el mundo son signos de la Esencia Sagrada, de la Verdad Altísima (al-haqqe ta-ala). Algunas personas pueden alcanzar un entendimiento profundo con lo que se quiere decir por "signo", mientras otros se agarrarán solo al significado general de que ninguna criatura existe por sí misma.

Es una proposición evidentemente racional e intuitivamente comprendida por todo ser humano, que una existencia posible, es decir, algo que puede existir o no existir, no puede llegar a existir por sí misma sino que necesita de algo exterior a ella que le dé existencia. Deberá estar conectada a la Existencia Eterna Misma, sin principio ni final.

Si imaginamos un espacio ilusorio y eterno, no tiene realidad, es ilusorio. Este espacio que es sólo espacio, no puede ser que así como así, sin razón, se transforme en una existencia o que se pueda encontrar en él una existencia.

Están aquellos que dicen que el espacio infinito existe desde el principio y que dentro de esta infinitud, las formas vinieron a la existencia, seguido primero por vapores y gases y después por formas de vida. Está en contra de los dictados de la razón, sea como sea, que una cosa pueda cambiarse en otra por sí misma, sin la acción de una causa externa. Tal causa es siempre necesaria para la transformación de una cosa en algo diferente, como por ejemplo cuando el agua se congela o hierve. Si la temperatura no pasa de bajo cero o por encima de 100 grados (en ambos casos son causas externas), el agua se mantendría tal cual es. Asimismo, una causa externa es necesaria para hacer que el agua se contamine.

Para llegar a ser, se necesita de una causa y es inconcebible que un ser posible pueda llegar a existir sin una causa que le de existencia.

La tesis de que cada efecto necesita de una causa y que cada ser posible necesita de una causa es evidente para la inteligencia.

Así pues, cualquier persona racional puede entender la tesis de que todas las cosas de este mundo son nombres y signos de Dios, pero el significado real del asunto es que aquí no se trata de poner nombres, por ejemplo, imaginemos que queremos dar a conocer una cosa y diferenciarla de lo que no es ella, para ello le damos un nombre, y así decimos: lámpara, automóvil o Zaid. Dios es "un Ser" infinito, que posee los atributos de perfección en un grado infinito y que no está sujeto a ninguna limitación. Ya que si tuviera límite sería un ser posible y la razón nos dice de forma tajante que lo que existe y no tiene limitación alguna será "un ser que reúne todas las perfecciones". Ya que si careciera de alguna perfección estaría limitado y por tanto sería contingente.

DIFERENCIA ENTRE POSIBLE Y NECESARIO

La diferencia entre Ser Posible y Ser Necesario es que éste último es infinito en todos los aspectos y constituye un Ser Absoluto, Completo, mientras que el primero es finito en su naturaleza. Si todos los atributos de perfección no están presentes en un grado infinito en un ser que creíamos Necesario, dejaremos de considerarlo como tal y lo consideraremos como Posible o Contingente.

Ahora bien. Si tomamos al Ser Necesario como el origen y fuente de todos los otros seres; los seres que vienen a existir como resultado de su creación, representan de forma inherente el agregado de esos atributos. Estos atributos, no obstante, existen en diferentes grados y el más alto es aquel en el que todos los atributos de Dios Todopoderoso están contenidos, hasta el punto de que es posible subsumirlos en una palabra. Este más alto grado de atributos es representado por el Nombre Supremo, que consiste en el nombre y en el signo que contiene, aunque imperfectamente, todas las perfecciones de La Verdad Altísima. Si bien es imperfecto con respecto a Dios, es perfecto con respecto a todos los otros seres. Los seres que están subordinados al Nombre Supremo también poseen perfección, pero en un grado inferior, limitado por su capacidad inherente. El grado más bajo es representado por seres materiales, que imaginamos no tienen ninguna clase de conocimiento de perfección ni la capacidad de adquirirlo.

TODOS LOS SERES ALABAN A SU SEÑOR

No es cierto que los seres materiales no posean inteligencia ni poder, ni perfección alguna, ni nada de nada. No es así. Lo que sucede es que estamos velados y no podemos discernir. En esos seres inferiores al hombre y a los animales, también se manifiestan todas esas perfecciones, pero, eso sí, en la medida de su propia existencia limitada.

"No hay nada que no Le glorifique y alabe, pero vosotros no entendéis su forma de glorificar" (17:44)

Nosotros estamos velados y no entendemos su forma de glorificar. Debido a que ellos (algunos comentaristas de Corán) no entienden que un ser limitado pueda tener perfección, han interpretado esta aleya diciendo que esta alabanza es genérica, es existencial.

Pero esta aleya no se refiere a una alabanza genérica, nosotros sabemos lo que es una alabanza genérica. Esos seres tienen una causa que los ha originado y su alabanza no es genérica sino que es real.

Hay hadices que describen ciertos seres materiales como dedicados a la adoración, por ejemplo: El Más Noble Mensajero (s.) podía escuchar las alabanzas de los guijarros que mantenía en sus manos. Sus alabanzas a Dios eran de una clase incomprensible a vuestro oído o al mío , un lenguaje lógico, con palabras, pero no en un idioma como el nuestro ni palabras como las nuestras, aun así, implica percepción; percepción en un grado dictado por la capacidad inherente de los guijarros. Puede que los hombres, quienes poseen altos grados de percepción y se consideran ellos mismos como la fuente de toda percepción, hayan denegado toda percepción a otras formas de vida. Es verdad, por supuesto, que esas formas no poseen el mismo alto grado de percepción, pero nosotros también estamos velados de la completa percepción de la Verdad.

A causa de estos velos, no estamos enteramente conscientes y por ello imaginamos muchas cosas que existen como no existentes. Es simplemente que ustedes y yo las desconocemos.

TODO EL MUNDO VIVO Y TODO LO QUE EXISTE ES EL NOMBRE DE DIOS

Hoy en día están siendo conocidas muchas cosas que anteriormente no lo eran. Por ejemplo, aunque primeramente se pensaba que el reino vegetal carecía de consciencia ahora se dice que cierta clase de sensor puede captar sonidos de las raíces de un árbol cuando lo sumergen en agua hirviendo. Yo no sé si esto es verdad o no, pero es cierto que el mundo entero está vivo y lleno de expresiones.

Todo es un nombre de Dios. Ustedes, también son nombres de Dios. Sus lenguas son nombres de Dios, sus manos son nombres de Dios. Cuando ustedes alaban a Dios diciendo: "En el nombre de Dios, las alabanzas pertenecen a Dios", sus lenguas es un nombre de Dios en su movimiento. Cuando ustedes se levantan para ir a casa, no pueden separarse ustedes mismos de los nombres de Dios: Ustedes van en el nombre de Dios y ustedes son el nombre de Dios, el movimiento de su corazón son los nombres de Dios, y los movimientos de sus pulsos son el nombre de Dios. Los vientos que están soplando son el nombre de Dios.

Este es un posible significado de la noble aleya que hemos citado, así como otros que mencionan el nombre de Dios. Todas las cosas son nombres de Dios, es decir, son reales, son ciertas, y son nombres de Dios.

TODO EL UNIVERSO LLEGÓ A LA EXISTENCIA COMO MANIFESTACIÓN DE LA VERDAD SUPREMA

Todas las cosas son Él.
El nombre, en su propia denominación, es efímero. Imaginamos que nosotros tenemos independencia, que somos algo. No es así.
Si esos rayos del Ser Absoluto que a cada instante nos crean, como una expresión del deseo divino y manifestación de Dios, cesaran por un segundo, todos los seres perderían al instante su estado de existencia, regresando a su original estado de No-existencia, pues su continua existencia depende de Su continua manifestación.

Es por medio de la manifestación de Dios que el mundo entero ha adquirido existencia; esta manifestación, o luz, es el origen y esencia del ser.

"Dios es la luz de los cielos y la tierra"

Corán, 24:35

Y al contrario; la luz de los cielos y la tierra es Dios, es decir, viene de Dios. Todo lo que emerge de la potencialidad a la realidad, todo lo que aparece en este mundo; es luz, porque la característica de la luz es aparecer y ser visible. También el hombre, que aparece y es visible, es luz, igualmente los animales son luz. Todos los seres son luz, y luz de Dios.

"Dios es la luz de los cielos y la tierra", es decir: La existencia de los cielos y la tierra es de la Luz y de Dios.
Así, los cielos y la tierra están destinados a desaparecer en el Ser Divino, pues la aleya dice: "Dios es la luz de los cielos", no "los cielos están iluminados por Dios", lo que implicaría un cierto modo de separación. "Dios es la luz de los cielos" es decir; no hay nada en ellos o de ellos mismos, y no hay ser en el mundo que posea independencia. En otras palabras, no hay nada en este mundo que exista por sí mismo. De hecho no hay existencia excepto La Verdad Suprema.

Cuando Dios dice: "En el nombre de Dios, las alabanzas pertenecen a Dios" o "En el nombre de Dios, dí, Dios es Uno" (Corán, 112:1) probablemente el significado no es tanto decir: "En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso" sino que está mencionando un hecho: "Con el nombre de Dios", significando que nuestra habla ES un nombre de Dios.

Observen también que el Corán dice: "Todo lo que está en los cielos y en la tierra Le glorifica", no dice: "quien está en los cielos y la tierra..." Todo lo que existe en la tierra y en los cielos glorifica con el nombre de Dios que es Su manifestación y todos los seres surgen de esta manifestación. Todo movimiento es movimiento de esa manifestación y todo lo que existe en el mundo es esa manifestación. Y puesto que, todas las cosas son de Él y vuelven a Él, y ningún ser tiene nada de sí mismo, hablar de sí mismo no tiene sentido. Nadie puede decir "yo tengo algo de mí mismo", es decir: independientemente de la luz que es el origen de mi ser. Cuando en verdad ni los ojos que tienen son suyos, sino que también esos ojos han llegado a ser a través de Su manifestación.


TODOS LOS SERES ESTAN INCLUIDOS DENTRO DE LA MISERICORDIA DIVINA

La alabanza y loas que ofrecemos junto con todos los otros seres son con el nombre de Dios y por el nombre de Dios.

El nombre (Allah) es una manifestación comprehensiva, es una manifestación procedente de la Verdad Suprema que engloba todas las otras manifestaciones, incluyendo Compasivo y Misericordioso. Para decirlo en otras palabras; el nombre (Allah) es una manifestación procedente de Dios y los nombres Compasivo y Misericordioso, en cambio, son manifestaciones procedentes de esa otra manifestación (el nombre Allah). El Compasivo, creó todos los seres con misericordia y compasión, la existencia misma es misericordia. Incluso la existencia otorgadas a criaturas a saber malvadas, es misericordia, misericordia universal que abarca a toda la existencia.

Es decir, los seres son la misericordia. Ellos mismos son la misericordia. Y Allah es esa misma manifestación, que es manifestación de todo lo que existe. Es un estado capaz de emitir la manifestación a todos los significados. Este nombre es comprehensivo, es la apertura de la manifestación.

La esencia de la Verdad Suprema no tiene un nombre. "El no tiene nombre ni huella". Así como los nombre el Compasivo y Misericordioso son manifestaciones también son medios por los cuales el nombre de Dios (Allah), el que combina todas las perfecciones en Sí Mismo, deviene aparente.

Dios ha mencionado estos dos nombres aquí porque la Misericordia, la cual tiene los dos aspectos que expresan, pertenece a Su Esencia, mientras que los atributos de Cólera y Venganza, son secundarios.

TODAS LAS ALABANZAS PERTENECEN A DIOS

"En el nombre de Dios, el Compasivo y Misericordioso, las alabanzas pertenecen a Dios".
Todas las cualidades dignas de alabanza y perfecciones, todos los casos de alabanzas que existen en el mundo pertenecen a Él y son para Él.
Cuando una persona come una comida y la alaba diciendo "que deliciosa comida", él está alabando a Dios sin saberlo. Igualmente, si decimos de alguien "qué buen hombre es, qué filósofo, qué maestro", estas expresiones de alabanza también pertenecen a Dios, incluso si no somos conscientes de ello. ¿Por qué es así? Porque el filósofo y el maestro en cuestión no tienen nada EN o DE ellos; todo lo que ellos son es una manifestación de Dios. Si alguien percibe algo, lo hace con su intelecto y éste es una manifestación de Dios.

Igualmente, la cosa percibida es una manifestación de Dios, todo proviene de Dios. La gente puede imaginar que ellos alaban una alfombra, por ejemplo, o a cierto individuo, pero no hay alabanza que sea emitida que no sea para Dios. Pues cuando se alaba a alguien se hace en relación a una virtud o perfección que uno tiene, no en relación con algo no-existente y todo lo que esta persona pueda tener es de Dios. Así que, toda alabanza que se emita pertenece a Dios.

El significado de "al-hamd " que nosotros traducimos como "alabanza", es genérico, esto incluye todas las formas y ejemplos de alabanza, la esencia de alabanza. Todo pertenece a Dios. Nosotros pensamos que alabamos a tal o cual persona, pensamos que alabamos la luz del sol o la luna, pero esto es porque estamos velados de la completa percepción de La Verdad. Imaginamos que alabamos a una particular persona o cosa, pero cuando el velo es apartado, vemos que toda alabanza pertenece a Él y la manifestación que estamos alabando es una manifestación de Él.

"Dios es la Luz de los cielos y la tierra". Todo lo bueno que existe ha venido de Él, toda perfección que existe ha venido de Él. Y todo lo que alabamos es una manifestación de Dios y ellos fueron todos creados por medio de una sola manifestación. Imaginamos que actuamos independientemente, pero Dios dijo al Más Noble Mensajero (BP):

"No les aniquilasteis vosotros, sino que fue Dios quien les aniquiló. Tampoco fuiste tu, Oh Apóstol, quien los venció sino que fue Dios" (8:17)

Igualmente, "Cuando ellos te juran fidelidad a ti, la juran en realidad a Dios" (48:10) En este caso, la mano del Mensajero de Dios es una manifestación de Dios, pero como nosotros estamos velados a la percepción completa de la realidad, no comprendemos la verdad que encierra esta aleya.

Las únicas personas que tienen tal percepción son esos que reciben instrucción directa de Dios; el Santo Profeta (BP) y los santos Imames (P), quienes recibieron de él las enseñanzas. Así que uno debe asumir que la expresión "En el Nombre de Dios" está sintéticamente conectada con al-hamd "alabanza", significando:


"Con el nombre de Dios, toda alabanza, toda loanza, pertenece a Dios y es Su manifestación, porque Él atrae todo hacia Él Mismo de tal manera que nada queda para otro-que-Él"

Incluso si se desease, no se podría alabar a otro que Dios; su alabanza revertiría en Él. Si se imagina que está alabando algo distinto a Dios, es sólo porque no se sabe su verdadera naturaleza. Sin embargo, por mucho que trate de hablar a-otro-que-Dios no puede; no hay nada que decir en alabanza a otro-que-Dios, pues otro-que-Dios es nada sino deficiencia. Naturalmente las imperfecciones no son de Dios.

NO EXISTE OTRA PERFECCIÓN EXCEPTO LA PERFECCIÓN DE DIOS

Con esto quiero decir que todas las cosas que existen tienen dos aspectos: un aspecto de existencia y otro aspecto de deficiencia.
El aspecto de existencia es luz: está libre de toda deficiencia y pertenece a Dios.
El otro aspecto, el negativo o de deficiencia, pertenece a nosotros.
Pero nadie puede alabar lo negativo, sólo lo positivo -existencia y perfección- puede ser alabado. Sólo hay una perfección en el mundo y ésta es Dios, y sólo hay una belleza y ésta es Dios. Debemos entender esto, y entenderlo con nuestro corazón. Si entendemos esto, no con palabras o argumentos sino con nuestro corazón, nos será suficiente. Es fácil afirmar esta verdad pero transmitirla al corazón y entenderla, es difícil. Uno puede decir libremente, en palabras, que el infierno existe pero CREERLO es diferente de estar intelectualmente convencido. Se pueden aportar pruebas, pero la realidad de creer no tiene nada que ver con las pruebas.

La Impecabilidad (ismat) de los profetas (P) fue debido a su creencia firme. Una vez se cree realmente, no es posible pecar. Si usted cree que alguien está esperando con una espada para decapitarle en caso de que usted pronuncie una palabra en su contra, usted no dirá nunca nada en contra de él, pues su principal interés es conservar la vida.

Si alguien cree que si calumnia con una sola palabra, será enviado al infierno y su lengua crecerá tan larga como la distancia entre él y el calumniado, si además cree que el calumniador es alimento para los perros en el infierno y que estos perros le devorarán -no devorándolo con un principio y un fin- sino indefinidamente. Si se cree esto, uno nunca se va a ocupar en calumniar.

Si (Dios no lo quiera) decidimos ocuparnos en calumniar es porque no hemos creído en la en la existencia del infierno. Una persona que cree que todos sus actos asumirán una forma apropiada en la otra vida; bueno si el acto es bueno, malo si el acto es malo, y que será llamado a dar cuentas, deberá necesariamente abstenerse de pecar. Debemos creer que el calumniador será llamado a dar cuentas, y que el Paraíso espera al creyente y al dador de actos de caridad. Debemos creer esto, no es suficiente con leerlo en un libro o comprenderlo con nuestra razón, porque hay una gran diferencia entre la PERCEPCION RACIONAL y CREER CON EL CORAZÓN (por corazón, por supuesto, no quiero decir el corazón físico)

CREER FIRMEMENTE ES TENER FE

Los hombres pueden percibir racionalmente algo que es verdad pero si no creen en ello, no actuarán en conformidad con ello. Solamente cuando crean en ello ACTUARAN en conformidad con ello. Es esta firme convicción lo que llamamos fe y la que obliga al hombre a actuar. Saber sobre el Profeta únicamente no es útil, lo que es beneficioso es creer en él. De la misma manera con Dios: Establecer pruebas de la existencia de Dios no es suficiente, EL HOMBRE DEBE TENER FE, debe creer en su corazón y SOMETERSE A ÉL. Una vez se tiene fe, todo se hace fácil.

Si el hombre cree que un Ser Superior creó este mundo, que el hombre será llamado a dar cuentas en el Último Día, que la muerte no es el fin de todas las cosas, sino una transición desde un reino deficiente a uno perfecto, dichas creencias lo protegerán de toda falta. La única cuestión que nos queda es ¿Cómo debe él creer? La respuesta está indicada en el Corán:

"En el Nombre de Dios, Las alabanzas pertenecen a Dios"

De nuevo déjenme hacer hincapié que el sentido que yo estoy discutiendo es una posibilidad y parte del posible significado que estoy sugiriendo es que, si el hombre cree que todas las expresiones y circunstancias de alabanza pertenecen a Dios, nunca tendrá ninguna idea politeísta (Shirk) pues sabrá que todo es una manifestación de la Gloria de Allah.

Si alguien desea componer una oda o apología al Príncipe de los Creyentes, Imam Ali (P), uno entenderá que esta oda realmente pertenece a Dios, porque el Príncipe es una manifestación de Dios.

"QUIEN SE CONOCE A SI MISMO CONOCE A SU SEÑOR"

Si una persona entiende y cree que es nada, que todo lo que existe es Él, dejará de lado su orgullo. Si observa a otro que es arrogante, esto será porque no se conoce a sí mismo.

Nuestro fundamental problema es que nosotros no nos conocemos, ni a nosotros ni a Dios y no creemos en nosotros mismos ni en Dios. Es decir, no creemos que somos nada y que todo viene de Él. Hasta que esta creencia no sea operativa, todo lo que el Corán ha intentado establecer será ineficaz.

En nuestro obstinado egoísmo, todavía decimos: "Yo poseo tales y tales cualidades y tú no". De todas las vacías pretensiones de liderazgo surge la enemistad, y la enemistad existe sólo cuando el hombre tiene la atención puesta en sí mismo.

EL AMOR A SÍ MISMO ES LA FUENTE DE TODAS LAS FALTAS

Todos los desastres que afligen al hombre derivan de su vanidad y arrogancia. Pero si él fuera capaz de percibir la verdad de la cuestión, entendería que su alma no le pertenece.

Este error destruye al hombre. Todas las miserias que sufrimos surgen por este desatinado amor a nosotros mismos y el deseo de su exaltación. Este deseo lleva a los hombres a la muerte y destrucción, les lleva al infierno y es el origen de todo pecado. Cuando el hombre fija su atención en sí mismo y desea todo para sí mismo, convierte en enemigo a todos aquellos que se pongan en su camino y no concede a otro ningún derecho. Este es el origen de todas nuestras miserias.

Debe ser por esta razón -para hacer claro que todo es Dios y que el hombre no tiene nada en y de sí mismo- que Dios empieza el Corán diciendo:

"Las alabanzas pertenecen a Dios"

En otras palabras, no podemos decir que sólo algunas alabanzas pertenecen a Dios y otras no; yo no puedo alabarle a usted sin alabar a Dios. "Las alabanzas pertenecen a Dios" significa que toda expresión de alabanza, junto con la real esencia y concepto de alabanza, pertenece a Dios y son de Él. Se puede imaginar que se está alabando otra cosa que Él, pero esta aleya quita el velo sobre esta cuestión y muchas otras que son afines.

Toda la cuestión es CREER en esta aleya, si uno cree que todas las formas de alabanza pertenecen a Dios, todas las formas de asociación (Shirk) serán negadas dentro del corazón.

Cuando Ali Ibn Abi Talib dijo: "A lo largo de mi vida entera nunca cometí shirk", es porque él percibió instintivamente la verdad, la experimentó con su conciencia, no fue algo que le fue enseñado sino que fue una verdad que él había experimentado.

LAS PRUEBAS NO SON DEMASIADO EFECTIVAS

Son buenas, por supuesto, e incluso necesarias, pero son medios por los cuales uno es capaz de percibir con la razón, como un preliminar para creer en ello. La prueba es un argumento para que la razón comprenda y por medio del esfuerzo interno llegue al corazón.

La filosofía en sí misma es un medio, no un fin; un medio para transmitir las verdades y formas del conocimiento a la razón a través de las pruebas.

Esto es lo único importante. Hay un refrán que dice: "Esos que buscan evidencias tienen piernas de palo". Esto significa que las piernas de las pruebas racionales son de madera, mientras que lo que permite al hombre caminar realmente, son esos pies compuestos de la Fe que entra en el corazón, la consciencia y la capacidad de paladear, de degustar las cosas con talento. Y tener fe es un grado de creencia, pero existen grados más elevados todavía.

EL CORÁN HA SIDO REVELADO PARA PERFECCIONAR AL SER HUMANO

Espero que no nos sintamos satisfechos únicamente por leer el Corán y estudiar su interpretación. Y que leamos cada tema y cada palabra del Corán con fe. Pues el Corán es un libro que tiene el propósito de reformar a los hombres y devolverles al estado en el que Dios los creó a través de Su Supremo Nombre.

Y lo ha creado con el Nombre Inmenso, con Allah, que lo contiene todo, aunque él no lo entienda. El Corán ha venido para elevar al hombre, del estado defectuoso en el que se encuentra, al estado elevado que le pertenece. Este es el propósito por el que el Corán ha sido revelado y todos los profetas han sido enviados; para tomar al hombre de la mano y sacarlo del profundo foso en el que ha caído, ese foso que es más profundo que ningún otro foso, -el foso de la egolatría- y mostrarle la manifestación de La Verdad, para que así pueda olvidar todo otro-que Dios.

Quiera Dios permitirnos tal estado. Y la paz sea con vosotros y las bendiciones de Dios y Su Misericordia.

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jueves, 16 de abril de 2009

El Sagrado Corán y algunas reflexiones contemporaneas








Pero cuando Jesús sintió la falta de fe de ellos, dijo: « ¿Quiénes serán mis partidarios [en la defensa de la causa que lleva] hacia Dios? »
Los apóstoles dijeron: « Nosotros somos los partidarios de Dios. Hemos creído en Dios. Testifica, pues, que nosotros somos musulmanes [a Él sometidos] 3:52

Y cuando inspiré a los apóstoles para que tuvieran fe en Mí y en Mi Mensajero y dijeron: « Creemos. Sé testigo de que nos sometemos a Ti, de que somos musulmanes. » 5:111

¡Y esforzaos por Dios con un esfuerzo verdadero por Él!
Él os ha elegido y no ha puesto en la religión, la creencia de vuestro padre Abraham, ninguna dificultad para vosotros. Él os ha llamado musulmanes anteriormente y en éste (mensaje), para que sea el Mensajero testigo sobre vosotros y seáis vosotros testigos sobre la gente.
Por tanto, haced la oración, dad el impuesto purificador de la riqueza y aferraos a Dios. Él es vuestro Señor y Protector. Un excelente Protector y un excelente Defensor. 22:78

Aquellos a quienes Nosotros dimos la escritura ante del él (antes del Corán), creen en él y cuando se les recitan, dicen: “Creemos en él. Ciertamente, es la Verdad que proviene de nuestro Señor. Ciertamente, nosotros éramos musulmanes desde antes de él. ” 28:52 y 53

Y Abraham se lo encomendó a sus hijos y también Jacob:
« ¡Oh hijos míos! ¡Ciertamente, Dios ha escogido para vosotros la religión, no muráis sin ser musulmanes! 2:132

Decid: « Creemos en Dios y en lo que nos fue revelado y en lo que fue revelado a Abraham, a Ismael, a Isaac, a Jacob y a las Tribus, y en lo que fue dado a Moisés y a Jesús, y en lo que fue dado a los profetas por su Señor. No hacemos diferencias entre ninguno de ellos y nos sometemos a Él. (wa nahnu la hu muslimún)» 2:136


Abraham no era judío ni era cristiano, sino que era un buscador de la Verdad, sometido a Dios [ muslim ] y no era de los politeístas. 3:67

Di: «Creemos en Dios y en la revelación que fue hecha descender para nosotros y en la que fue hecha descender para Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y las Tribus, y en lo que le fue dado a Moisés y a Jesús y a los profetas procedente de su Señor. No hacemos diferencias entre ninguno de ellos y nos sometemos a Él. » 3:84

Y ¿Quién posee mejores creencias que quien inclina su rostro en señal de sometimiento a Dios y es bueno y sigue la creencia de Abraham, el buscador de la Verdad? 4:125

En verdad, Nosotros te hemos enviado la revelación [ ¡Oh Muhammad! ], tal como enviamos la revelación a Noé y a los profetas que vinieron tras él. Y enviamos la revelación a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob, a las Tribus [ de los Hijos de Israel ], y a Jesús, Job, Jonás, Aarón y a Salomón. Y a David le otorgamos los Salmos. 4:163

Di: « En verdad, mi Señor me ha guiado a un camino recto, a una creencia auténtica, la creencia de Abraham, el buscador de la Verdad. No fue de los que adoran otros dioses junto a Dios. » 6:161

¡Y esforzaos por Dios con un esfuerzo verdadero por Él!
Él os ha elegido y no ha puesto en la religión, la creencia de vuestro padre Abraham, ninguna dificultad para vosotros.
Él os ha llamado musulmanes anteriormente y en éste, para que sea el Mensajero testigo sobre vosotros y seáis vosotros testigos sobre la gente.
Por tanto, haced la oración, dad el impuesto purificador de la riqueza y aferraos a Dios. Él es vuestro Señor y Protector. Un excelente Protector y un excelente Defensor. 22:78

Él ha establecido para vosotros los mandatos de la fe que ya había encomendado a Noé y que también Nosotros te hemos revelado a ti, y lo que habíamos encomendado a Abraham, Moisés y Jesús: «Estableced la creencia y no os dividáis por causa de ella.»
A los idólatras les resulta difícil aquello a lo que tú les convocas.
Dios escoge para Sí a quien Él quiere y guía a Él a quien se vuelve con arrepentimiento. 42:13

Y a Él pertenecen quienes están en los cielos y en la Tierra. Todos están sometidos a Él. 30:26

En verdad, los creyentes, tanto judíos, como cristianos o sabeos, quienes crean en Dios y en el Último Día y actúen rectamente, tendrán su recompensa junto a su Señor. No tendrán que temer y no estarán tristes .2:62

En verdad, los creyentes, los judíos, los sabeos y los cristianos, quienes crean en Dios y en Último Día y obren rectamente, no tendrán por qué temer y no estarán tristes. 5:69

Y no seáis de los idólatras, de esos que escinden su religión haciendo partidos, cada partido contento de lo que posee. 30:31 y 32







Desde el triunfo de la revolución islámica en Irán, estamos asistiendo a la última fase del enfrentamiento entre el viejo mundo que se resiste a desaparecer y el nuevo mundo que puja por surgir.

El viejo mundo, como un invierno que llega a su fin, en sus intentos desesperados por no desaparecer, parece dispuesto a destruir el mundo en una guerra nuclear antes que ceder el poder que ha detentado durante siglos.

Las fuerzas de una nueva primavera se extienden y coordinan, aun de forma tímida y primaria, pero imparables y decididas.

Los ejércitos del proyecto sionista de dominación totalitaria mundial son derrotados por la naciente resistencia en el sur del Líbano y en Palestina y se debaten impotentes en Iraq y Afganistán.

Sin lugar a dudas, el viejo poder imperial agoniza y muere, pero en su caída amenaza con arrastrar a toda la humanidad al caos y la destrucción.

Para impedirlo es necesario que las fuerzas del nuevo mundo que nace se organicen y comiencen a llenar el vacío que deja la caída de los viejos imperios con nuevas formas de acción directa, de organización social y de estructuras acordes con los ideales de justicia social y hermandad que propugna.
Si las fuerzas nacientes de la revolución islámica quieren jugar el papel que les corresponde en la creación de ese nuevo mundo, los musulmanes deberemos entender con claridad que el Islam no es una religión más y la última de ellas, sino la religión eterna del Único Dios. Que no existen muchas religiones y el Islam es la última de ellas, sino que sólo existe una religión a la que Dios ha denominado genéricamente Islam y musulmanes a quienes se someten voluntariamente a Sus mandamientos y orientaciones desde el principio de los tiempos.
Los musulmanes debemos, pues, llamar a nuestros hermanos musulmanes y a todos los creyentes a trabajar unidos por nuestra fe común, que nos compromete ante Dios y nos obliga a luchar por la creación de un mundo que responda a Sus parámetros de justicia y de defensa de los pobres y oprimidos, tal como, entre otros, lo entienden los seguidores de la teología de la liberación.
Nuestra tarea fundamental no es convertir a las personas al Islam, eso es algo que está en manos de Dios, nuestra tarea es responder al llamado divino para defender a los débiles y los oprimidos y para construir un mundo basado en la justicia social y comprometernos en ese camino con todos aquellos, musulmanes y no musulmanes, creyentes y no creyentes que estén implicados en esa misma tarea, aportando nuestras elaboraciones y puntos de vista y trabajando codo con codo y sin reservas con ellos, para construir ese mundo nuevo mejor que decimos es posible.

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Sobre la posición del Sagrado Corán


Shahid Motaharí
Maymue-ie Azár,XXVI
Tomo I de Bahshe Tafsír, p. 26

El uso de cualquier otra fuente de información está supeditado a un conocimiento previo del Sagrado Corán.
El Corán es la referencia y el eje de todas nuestras otras fuentes.
El hadíz y la sunna del Mensajero de Dios deberán ser contrastados con el Corán para comprobar si se encuentran en consonancia con él, en ese casó los admitiremos y en caso contrario deberemos rechazarlos.
Nuestras fuentes más fiables y más sagradas después del Corán son, en los hadíces, los cuatro libros, es decir: Al-Kafi, Man lá iahduru al-faqíh, Al-Tahdíb y Al-Estebsár. En los jutbas: Nahyul Balága, en las súplicas Sahifatu As-Sayyadíah.
Pero, todos ellos son ramificaciones del Sagrado Corán y no aportan la certeza absoluta que posee el Sagrado Corán.

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viernes, 6 de junio de 2008

LA FUENTE DE AGUA VIVA II

B.
(Ecos de una lectura y de una amistad)

Querido amigo:

Aquí me tienes otra vez para cumplir la promesa que te hice. En la anterior carta te contaba cómo compré aquella traducción del Corán en agosto del año pasado. Más tarde, salseando en Internet encontré tu artículo “La búsqueda espiritual de Occidente y el Nuevo Orden Mundial”. Como ya te dije antes, ese artículo tuyo me impresionó porque yo pienso y siento lo mismo. Me identifiqué mucho con lo que decías en él, así que después de muchas dudas, te mandé el primer mensaje. La verdad es que pensaba que me ibas a mandar a freír churros, o que simplemente me ignorarías. O como mucho, una respuesta correcta y de compromiso.
En la tradición Zen se resalta mucho la importancia de insistir en aquello que deseas realmente, y de hacerlo con sinceridad y cortesía, así que yo intenté hacer lo mismo, darte información sobre mí y ser un poco pelma.
Creo que está mereciendo la pena, por lo menos para mí, pues no es lo mismo leer en un libro de Henry Corbin o de cualquier otro autor las reflexiones de los teólogos y místicos musulmanes que hablar directamente con uno de ellos, y además en mi lengua materna. Estarás de acuerdo conmigo que tú eres un puente entre dos mundos culturales y religiosos que durante muchos siglos han estado alejados y casi siempre enfrentados a muerte.
Vuelvo a recordar aquí tus palabras, las que me animaron a embarcarme en esta aventura:

"Las circunstancias históricas nos brindan una oportunidad de oro para dirigirnos a los creyentes de todas las religiones y sus autoridades. Para abrirles nuestros brazos fraternales y llamarles a la unidad en nombre de la Humanidad, de la justicia social y de la causa de Dios, que es la causa de los pobres y de los oprimidos, del respeto a la naturaleza y al medio ambiente, de la solidaridad entre los pueblos y de la cultura y la paz."

En tu respuesta me recomendabas la lectura del Comentario que Ruhollah Musawi hizo de la Sura “Al fatiha”, y al leerlo mi imprensión y emoción aumentaron aun más. Conocía cortos fragmentos de ese comentario, en su traducción francesa, pero leerlo en su integridad fue una gran alegría para mí. Y en eso estoy.
Recuerdo aquí las palabras de tu primer mensaje:

“Me llenó de alegría ver que otro ser humano vibra en la misma frecuencia ante los sufrimientos de la humanidad. Espero que podamos hacer algo juntos por solucionarlo”.

Creo sinceramente que los dos vibramos en la misma frecuencia y espero que hagamos algo juntos, aunque no sé muy qué. Dios dirá.

“El Islam como una práctica de oración diaria y de encuentro permanente con la Verdad Unica y del ahí al Shiismo como una fuente no adulterada de transmisión de la profecía hasta nuestros días.”

Estas palabras tuyas también me impresionaron mucho y he pensado a menudo en ellas. La oración es el eje de la vida del cereyente, pero es muy fácil escribirlo en un papel que todo lo aguanta y un poco más difícil llevarlo a la práctica en la vida diaria. Tus mensajes me han dado nuevas energías en esa lucha cotidiana y más ganas de seguir en esa tarea. Así como necesitamos beber diariamente, si no morimos en tres-cuatro días de sed, así mismo necesitamos beber en la Fuente de Agua Viva constantemente, porque si no nuestro espíritu se marchita y se apaga. Y como siempre, unas palabras de Jesús me vienen a la memoria y al corazón:

“Jesús les contó una parábola para enseñarles que debían orar siempre y no desanimarse. Le dijo:
-Había en un pueblo un juez que ni temía a Dios ni respetaba alos hombres. En el mismo pueblo vivía también una viuda, que tenía un pleito y que fue al juez a pedirle justicia contra su adversario. Durante mucho tiempo el juez no quiso atenderla, pero finalmente pensó: “Yo no temo a Dios ni respeto a los hombres. Sin embargo, como esta viuda no deja de molestarme, la defenderé, para que no siga viniendo y acabe con mi paciencia.
El Señor añadió:
-Esto es lo que dijo aquel mal juez. Pues bien, ¿acaso Dios no defenderá a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Los hará esperar? Os digo que los defenderá sin demora. Pero cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará todavía esta fe en la tierra?”

Lucas, 18, 1-8.

“- Supongamos que uno de vosotros tiene un amigo, y que a medianoche va a su casa y le dice: “Amigo, préstame tres panes, porque otro amigo mío acaba de llegar de viaje a casa y no tengo nada que ofrecerle. Sin duda, aquél le contestará desde dentro: “¡No me molestes! La puertas está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme a darte nada.” Pues bien, os digo que, aunque no se levante a dárselo por ser su amigo, se levantará porque le molesta, y le dará todo cuanto necesite. Por esto os digo: Pedid, y Dios os dará; buscad, y encontraréis; llamad a la puerta, y se os abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama a la puerta, se le abre.”

Lucas, 11, 5-13.
Estoy totalmente de acuerdo con tus palabras: “Considero, junto con el Corán, que no existe más que una sola religión revelada y que hemos troceado el mensaje divino, cada uno contento con el trozo que le toca.” Pienso que está llegando el momento, si Dios quiere, de que los creyentes abandonemos ese camino absurdo y comencemos a reunirnos en torno a esa única religión revelada, la religión de todos los Profetas y hombres de Dios. Y eso debe hacerse en la oración en común, por encima de escuelas y corrientes espirituales, y en la acción en común en defensa de la causa de Dios. Para decirlo con tus palabras: “Prima una determinada lectura de las Sagradas Escrituras, aquella que supone un compromiso con los desposeídos, y una lucha sin concesiones por la justicia según los parámetros divinos, porque sin verdadera justicia no habrá libertad y sin libertad no habrá paz y sin paz no habrá entendimiento. En ese orden.” Estoy totalmente de acuerdo contigo, Raúl y espero que si Dios quiere, podamos hacer algo juntos en este camino. Ojalá podamos estar juntos este verano y charlar de todo esto. Y rezar, por supuesto. Y ver que podemos hacer en el día a día, cada uno desde donde Dios nos ha puesto. Vuelvo ahora al comentario de nuestro amigo Ruhollah: “Todo el universo llegó a la existencia como manifestación de la Verdad Suprema. Todas las cosas son Él. El nombre, en su propia denominación, es efímero. Imaginamos que nosotros tenemos independencia, que somos algo. No es así. Si esos rayos del Ser Absoluto que a cada instante nos crean, como una expresión del deseo divino y manifestación de Dios, cesaran por un segundo, todos los seres perderían al instante su estado de existencia, regresando a su original estado de No-existencia, pues su continua existencia depende de Su continua manifestación. Es por medio de la manifestación de Dios que el mundo ha adquirido existencia; esta manifestación, o luz, es el origen y esencia del ser.“Dios es la luz de los cielos y la tierra” 24:35 Y al contrario; la luz de los cielos y la tierra es Dios, es decir, viene de Dios. Todo lo que emerge de la potencialidad a la realidad, todo lo que aparece en este mundo es luz, porque la característica de la luz es aparecer y ser visible. También el hombre, que aparece y es visible, es luz, igualmente los animales son luz. Todos los seres son luz, y luz de Dios.” Todo es luz. No en vano la tradición y el camino budista hablan de iluminación. Pero esa luz ya está ahí, “más cerca de él que su vena yugular” como dice el Libro que tan bien has traducido. Es por eso que Harada Daiun (1871-1961) budista zen escribió para el epitafio de su tumba: “He estado vendiendo agua cuarenta años a la orilla de un río, ¡Ja, ja! Mis trabajos no han tenido mérito alguno.” Sigamos con el comentario, que es verdaderamente impresionante y certifica por él mismo el nivel que alcanzó aquél que lo escribió: “Dios es la luz de los cielos y la tierra”, es decir: la existencia de los cielos y la tierra es de la Luz y de Dios. Así, están los cielos y la tierra destinados a desaparecer en el Ser Divino, pues la aleya dice: “Dios es la luz de los cielos, no “los cielos están iluminados por Dios”, lo que implicaría un cierto modo de separación. “Dios es la luz de los cielos” es decir, no hay nada en ellos o de ellos mismos, y no hay ser en el mundo que posea independencia. En otras palabras, no hay nada en este mundo que exista por sí mismo. De hecho no hay existencia excepto la Verdad Suprema.” Todo lo que existe es Luz, es La Luz, por eso Dios todo lo ve, todo lo oye, todo lo sabe, pues nada hay que no sea Dios y al mismo tiempo Dios está más allá de Sus criaturas, y más acá. Recuerdo aquí la oración de las oraciones, la más bella oración que jamás he rezado, que en un momento dice:


“¡Oh Luz de luz; oh Quien ilumina la luz; oh Quien ha creado la luz; oh Quien rige la luz; oh Quien determina la luz; oh Luz de toda luz; oh Luz anterior a toda luz; oh Luz posterior a toda luz; oh Luz por encima de toda luz; oh Luz cuya luz es incomparable!.”

¿Qué más decir? Bendigo una vez más la Fuente de Agua Viva, cuyo sabor es el mismo en todas las lenguas y en todas las escuelas de espiritualidad, pues todas manan del mismo Manantial de Luz. Y pido a Dios que pronto llegue el momento que tú has citado en tus mensajes:

“De la misma manera en que existe un pequeño amanecer y un gran amanecer (llegada de la luz, llegada del Sol), existe un Regreso Menor del Imam al Mahdi y del Mesias y un Regreso Mayor. (...) Es la oración, tanto la ritual como la contenida en la acción positivamente motivada y la muda súplica de los oprimidos la que acelerará esa parusía, que espero podamos ver.”

Yo también así lo espero,si Dios quiere y nos concede esa gracia inmensa. Y en esa espera activa, el camino está claro, como tú bien dices:

“Anonimato, purificación interior, compromiso con la verdad y la justicia, estudios, esfuerzo, modestia y vida sencilla. No hay otro camino, pues el triunfo colectivo se basa en el triunfo personal, de la misma manera que la sociedad saludable se basa en la familia sana. Y no existe verdadero éxito personal mas que siguiendo las directrices y mandamientos verdaderos, emanados de nuestro Señor y Creador y de las enseñanas de Sus Mensajeros.”

Espero que hagamos este camino juntos, si Dios quiere, querido amigo. Y que Dios no dé fuerzas y perseverancia en este combate y en esta lucha.
Vuelvo alas palabras de nuestro amigo Ruhollah:

Cuando Dios dice: “En el nombre de Dios, las alabanzas pertenecen a Dios” o “En el nombre de Dios, di, Dios es Uno” probablemente el significado no es tanto decir: “En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso” sino que está mencionando un hecho: “Con el nombre de Dios”, significando que nuestra habla ES un nombre de Dios.”

Yo diría que quizá quiera decir “Por/a través/por medio de/con la ayuda de/sustentados-as en el Nombre de Dios” en el sentido que nos transmitió Juan en su Evangelio:

“En el pricipio ya existía la Palabra (el Nombre), y Aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Por medio de Él, Dios hizo todas las cosas; nada de lo que existe fue hecho sin Él. En Él estaba la Vida,y la Vida era la Luz de la humanidad. Esta Luz brilla en las tinieblas, y lastinieblas no han podido apagarla.”

Evidentemente, Dios es Uno, y lamentablemente, el Evangelio de Juan da pie a interpretaciones erróneas en este punto. Pero Dios es más sabio y nos aclará estas cosas cuando quiera. Lo único que yo quería señalar es la relación que yo creo ver entre las palabras del Corán y el Evangelio.
Termino con las palabras de nuestro amigo:

“Observen también que el Corán dice: “Todo lo que está en los cielos y en la tierra Le glorifica”, no dice “quien está en los cielos y en la tierra...” Todo lo que existe en la tierra y en los cielos glorifica con el nombre de Dios que es Su manifestación y todoslos seres surgen de esta manifestación. Y puesto que todas las cosas son de Él y vuelven a Él, y ningún ser tiene nada de sí mismo, hablar de sí mismo no tiene sentido. Nadie puede decir: “yo tengo algo de mí mismo”, es decir, independientemente de la Luz que es es origen de mi ser. Cuando en verdad ni los ojos que tienes son suyos, sino que también esos ojos han llegado a ser a través de Su manifestación.”

Aquí dejo hoy mis reflexiones, son las ocho y cuarto del 27 de mayo, martes. Espero que te encuentres bien, tú y tu familia.
Recibe un abrazo y hasta cuando quieras.
Tu amigo,
F.

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LA FUENTE DE AGUA VIVA I

(Ecos de una lectura y de una amistad)


Querido amigo :

Ahora son las cinco y media de la tarde del 13 de mayo. Las clases se han acabado hace una hora, y la escuela está tranquila y silenciosa. Las compañeras que limpian las aulas están de aquí para allá, trabajando y hablando a la vez. A. y T., dos amigas. Con T. suelo hablar a veces de hinduismo y budismo, que son los ríos espirituales que le interesan. Por todas partes crece el interés sincero por unir espiritualidad y liberación, como si fuese una primavera que Dios nos quiere regalar en estos momentos tan difíciles...

He estado repasando tus mensajes y también los que te he mandado yo y me ha dado un poco de vértigo por todo lo que estamos compartiendo y todo lo que estoy descubriendo. Ha merecido la pena esperar unos meses y dejar que las cosas maduren. “Todas las cosas tienen su tiempo, todo lo que está debajo del sol tiene su hora” dice la Biblia, en concreto el libro del Eclesiastés:

“En este mundo todo tiene su momento;
hay una hora para todo cuando ocurre.
Un momento para nacer,
y un momento para morir.
Un momento para plantar,
y un momento para arrancar lo plantado.
Un momento para matar,
y un momento para curar.
Un momento para destruir,
y un momento para construir.
Un momento para llorar,
y un momento para reír.
Un momento para estar de luto,
y un momento para estar de fiesta.
Un momento para esparcir piedras,
y un momento para recogerlas.
Un momento para abrazarse,
y un momento para separarse.
Un momento para intentar,
y un momento para desistir.
Un momento para guardar,
y un momento para tirar.
Un momento para rasgar,
y un momento para coser.
Un momento para callar,
y un momento para hablar.
Un momento para el amor,
y un momento para el odio.
Un momento para la guerra,
y un momento para la Paz”.
Eclesiastés, 3, 1-8.


Mi sentimiento de amistad y gratitud hacia ti es muy grande, porque me imagino que tendrás mucho trabajo con las traducciones y las clases y sin embargo tus respuestas llegan sin tardar y aportándome siempre palabras y textos que me hacen meditar, reflexionar, rezar, cuestionarme, descubrir.. Gracias de todo corazón, y perdona si soy pelma.

Mi forma de agradecerte va a ser cumplir mi palabra y mandarte la primera parte del texto que te prometí. Aquí lo tienes. Como habrás visto, he modificado el subtítulo, porque lo que voy a escribir no sólo son los ecos de la lectura que me recomendaste, sino todo lo que he vivido desde que empezamos a comunicarnos. Además, esto ha sido una etapa más en mi camino de búsqueda, y como ya te he dicho, siento que a mis años quizá si Dios quiere llegue el momento de la cosecha en mi vida. Espero que algún día, si Dios quiere, nos podamos ver y charlar de todo esto, rezar juntos y ver qué podemos hacer para llevar adelante estas ideas, sentimientos y creencias que compartimos.

Todavía recuerdo mi emoción aquel día de agosto del año pasado, cuando encontré por casualidad esta traducción del Corán en la librería esotérica de Pamplona. Era la víspera de irme a T, a un retiro de cinco días, que fue una experiencia profunda y transformadora que no olvidaré nunca. Me llevé la traducción al retiro y la estuve leyendo en mis ratos libres, no como distracción, sino como oración.

La Fuente de Agua Viva es así, y quienquiera que haya bebido de Ella una vez reconoce su sabor en cualquier parte, como tú bien sabrás. En aquel retiro se juntaron aguas vivas que aparentemente son diferentes, en esta realidad en la que la mayoría vivimos, el “zahir” que le llaman, lo exotérico, la apariencia, la corteza de las cosas, o como le queramos llamar a aspecto más superficial de la Realidad que es infinita. Realidad, Verdad, los nombres más hermosos Le pertenecen, pero Él/Ella es Uno...como el Agua Viva es Una también...

“El Gran Camino no es difícil,
sólo le repele escoger y seleccionar:
si no hay rechazo ni apego,
todo está claro y evidente.
(Pero) una mínima separación
(del ancho de un hilo de seda)
produce una distancia como del cielo a la tierra.

Si se quiere captar el Ahora,
no ha de haber preferencia ni aversión.
El conflicto entre atracción y repulsa
es una enfermedad del corazón.

Si uno se percata del misterio de la Vida
en vano se esfuerza por la paz del corazón.
Es redondo y Uno como el gran espacio;
nada le falta y nada le sobra.

Al escoger o rechazar algo
se pierde de vista la cosa tal cual.
No hay que perseguir las cosas de afuera
ni aferrarse a la experiencia del vacío.
hay que permanecer sereno en lo Uno,
y las preocupaciones desaparecen por sí mismas.
Al intentar parar la actividad y conseguir quietud
este mismo intentar parar se convierte en actividad.
Quedándose en cualquiera de los dos extremos,
¿cómo poder conocer lo Uno?

Sin penetrar en lo Uno
no se consigue nada en ninguno de los dos ámbitos.
Intentando coger lo que Es, se pierde lo que Es;
persiguiendo el vacío, se va en contra del vacío.
Cuantas más palabras y pensamientos,
tanto menos se da con el hecho.

Cortando palabras y pensamientos
no hay lugar que no penetre Eso.

Volviendo a la raíz se alcanza el Principio;
persiguiendo las formas se pierde la Fuente esencial.

Volviendo la propia Luz adentro, siquiera un instante,
se supera el vacío anterior.

Los cambios en ese vacío anterior
se deben todos a una visión ilusoria.
No es necesario perseguir la Verdad
simplemente hay que intentar de dejar ver.
No morando en puntos de vista dualistas (shirk)
no hay que intentar perseguirlos.
Basta un poco de verdadero o falso,
y el corazón se pierde en confusión.
hay dos porque hay Uno
pero tampoco hay que agarrarse al Uno.

Si no ha surgido la mente del Uno,
las diez mil cosas son inmaculadas.
Donde no hay mácula, no hay cosa.
Cuando surge no hay mente.
El sujeto se desvanece a la par con el objeto;
el objeto se desvanece a la par con el sujeto.
Objeto es objeto, porque hay un sujeto;
sujeto es sujeto, porque hay un objeto.
si alguien quiere conocer ambos niveles
en origen son Un Solo Vacío.

El Vacío Uno es el mismo en ambos,
y ambos contienen por igual todas las cosas.
Cuando no se distingue entre fino y tosco,
¿cómo puede surgir algún prejuicio?
El Gran Camino es ancho por esencia,
ni fácil ni difícil.
Mantener puntos de vista estrechos
es causa de titubeos;
cuanto más se corre, más se tarda.
Aferrándose a tales puntos de vista,
se pierde la perspectiva justa,
y con seguridad uno se desvía.
Soltándolos todo se vuelve natural:
en la Esencia no hay que ir ni permanecer.
Actuar según la propia naturaleza (Fitra)
es concordar con el camino,
caminando ligero, sin preocupaciones.
El pensamiento discriminatorio aleja de la Verdad;
una mente torpe y espesa tampoco viene al caso.
Cuando no concuerda, el espíritu se siente turbado;
¿para qué sirve estar a favor o en contra de cosas?
Si se quiere cabalgar en el Vehículo Uno,
no hay que tener aversión al mundo de los seis polvos (sentidos).
Ciertamente, no rechazar el mundo de los sentidos
se identifica con la verdadera iluminación.
Los sabios no persiguen metas;
pero los ignorantes se encadenan a sí mismos.
Pues aunque entre las cosas no hay diferencias
ellos vanamente se atan.
Buscar la Mente-Corazón con la mente discriminatoria
¿acaso no es la más grande de las equivocaciones?
Quietud e intranquilidad surgen de lo ilusorio;
iluminación no sale de gustos o disgustos.
Todos los puntos de vista opuestos
derivan del propio pensar ilusorio.
Son como sueños, pétalos flotando en el aire;
¿para qué andar a la caza de ellos?
Ganancia y pérdida, verdadero y falso
¡suéltalos de una vez por todas!
Si el ojo nunca duerme,
los sueños desaparecen solos.

Si la mente no discrimina
las diez mil cosas son Talidad Única
(son tal cual son, de Esencia Única)
La Esencia de la Talidad Única es un Misterio,
lo Inmóvil, Absoluto, el olvido de las redes kármicas.
Viendo las diez mil cosas desde la igualdad,
éstas vuelven a su estado propio natural.
Las causaciones desaparecen,
imposible hacer comparaciones.
Parando el movimiento, no hay movimiento;
poniendo quietud en el movimiento, no hay quietud.
Si los dos no existen,
¿cómo puede haber Uno?
En el término (Absoluto)
ninguna ley tiene aplicación.
La mente está en concordancia
con esto llega a ser imparcial,
deja de planificar y luchar:
Cuando miedos y dudas han sido disipados,
la verdadera fe es armoniosa y directa.
Todas las cosas son pasajeras;
no hay necesidad de recordarlas.
vacía, clara, resplandeciente en Sí Misma
la Mente-Corazón no hace esfuerzos. esto es el lugar del no-pensar;
difícil de calibrar con el entendimiento o sentimiento.
En el mundo fenoménico (dharma) de talidad
no hay un otro, no hay un yo.
Si hay que expresarlos de modo inmediato,
sólo se le puede decir “No-Dos”.
Si es No-Dos, entonces todo es lo mismo;
nada queda excluído. (de Su Misericordia)
Los sabios de las diez direcciones
todos han calado esta Verdad.
Está más allá de expansión y contracción:
un momento de atención es diez mil años.
Ni Ser ni No-Ser:
el mundo de las diez direcciones está ante tus ojos.
lo infinitamente pequeño es igual a lo grande:
los límites han desaparecido.
Lo infinitamente grande es igual a lo pequeño:
las diferencias no se pueden ver.

Ser no es sino No-Ser;
No-Ser no es sino Ser.

Si para alguien aún las cosas no son así,
de ninguna manera ha de quedarse en el estado actual.

Uno es Todo,
Todo es Uno.

Si esto se comprende así,
¿para qué preocuparse de llegar al final?
La Mente-Corazón de Fe es No-Dos,
No-Dos es la Mente-Corazón.
Las palabras no consiguen expresarlo;
no pertenece al pasado, ni al futuro ni al presente”.

SHINJIMEI
(Inscripción de la Mente-Corazón de Fe)
Seng-t’san. (509-606)
Tercer patriarca Zen en China,. Siglo VI.

Es verdad, las palabras no consiguen expresarlo. ¿Para qué hablar, pues? ¿O para qué escribir? Por amistad hacia ti, y por cumplir mi palabra, y por agradecerte todo lo que me estás enseñando.
Quizá nuestro amigo (que Dios lo bendiga y le dé Su Paz) se refería a esto cuando dijo que había que buscar la sabiduría hasta en China. La misma Fuente de agua viva mana para todos, porque Su Misericordia abarca todas las cosas.
Te puedes imaginar mi emoción y alegría al leer en el texto que me mandaste de nuestro amigo Ruhollah, donde dice:
“Todo lo que existe en el mundo es un signo de Dios. El mundo entero es un signo de Dios, pues un nombre es un signo y todas las criaturas que existen en el mundo son signos de la Esencia sagrada, de la Verdad Altísima.”

Y también donde dice:

“ Si tomamos al Ser Necesario como el origen y fuente de todos los otros seres”

A eso mismo me refiero yo cuando hablo de la Fuente de Agua Viva. Y me vienen al corazón las palabras de los Salmos:

“El Señor es mi pastor;
nada me falta.
Me hace descansar en verdes pastos,
me guía a arroyos de tranquilas aguas,
me da nuevas fuerzas
y me lleva por caminos rectos,
haciendo honor a Su Nombre”.
Salmo 23

Al leer (recitar) “caminos rectos”, otra oración le responde, como un eco entre hermanas que se quieren:

“Guíanos al camino recto,
el camino de aquellos a los que Tú has agraciado;
no el de aquellos con los que Tú estás disgustado
ni el de los extraviados”

Y así todo el tiempo:

“Jesús le contestó:
- Si supieras lo que Dios da y quién es que te está pidiendo agua, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva.(...)
Jesús le contestó:
- Los que beben de esta agua volverán a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré, jamás volverá a tener sed. Porque el agua que yo le daré brotará en él como un manantial de vida eterna”.
Juan, 4, 10;13-14.

“Como un ciervo sediento en busca de un río,
así Dios mío, Te busco a Ti.
Tengo sed de Dios, del Dios de la Vida.”
Salmo 42.

Sigo con el texto de nuestro amigo Ruhollah, cuando dice:

“Todos los seres alaban a su Señor. No es cierto que los seres materiales no posean inteligencia ni poder, ni perfección alguna, ni nada de nada. No es así. Lo que sucede es que estamos velados y no podemos discernir. En esos seres inferiores al hombre y a los animales, también se manifiestan todas esas perfecciones, pero, eso sí, en la medida de su propia existencia limitada.

“No hay nada que no Le glorifique y alabe, pero vosotros no entendéis su forma de glorificar” (17:44)

Nosotros estamos velados y no entendemos su forma de glorificar.(...) Puede que los hombres, quienes poseen altos grados de percepción y se consideran ellos mismos como la fuente de toda percepción, hayan denegado toda percepción a otras formas de vida. Es verdad, por supuesto, que estas formas no poseen el mismo alto grado de percepción, pero nosotros también estamos velados de la completa percepción de la verdad.
A causa de estos velos, no estamos enteramente conscientes y por ello imaginamos muchas cosas que existen como no existentes. Es simplemente que ustedes y yo las desconocemos”.

Entonces me vuelvo a acordar de los Salmos en este juego de espejos espirituales que como tú bien dices, nos recuerda constantemente que la Verdad es Una:

“El cielo proclama la gloria de Dios;
de su creación nos habla la bóveda celeste.
Los días se lo cuentan entre sí;
las noches hacen correr la voz.
Aunque no se escuchan palabras
ni se oye voz alguna,
el tema va por toda la tierra
y hasta el último rincón del mundo,
hasta donde el sol tiene su hogar.”
Salmo 19.

La lectura del comentario de la Sura Al-Fatiha me ha impresionado mucho. Son muchos los textos que han despertado ecos profundos en mí, y es por eso que te escribí una vez que era consciente que estaba ante un océano en el que apenas he mojado uno de los dedos del pie.

“Todo el mundo vivo y todo lo que existe es el nombre de Dios. (...)Todo es un nombre de Dios. Ustedes, también son nombres de Dios. Sus lenguas son nombres de Dios, sus manos son nombres de Dios. Cuando ustedes alaban a Dios diciendo:

“En el nombre de Dios, las alabanzas pertenecen a Dios”

sus lenguas es un nombre de Dios en movimiento. Cuando se levantan para ir a casa, no pueden separarse ustedes mismos de los nombres de Dios, y los movimientos de sus pulsos son el nombre de Dios. Los vientos que están soplando son el nombre de Dios”.

Después de esto, ¿qué puedo decir? Mejor es callar y rezar.

Tu amigo, F.

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