21-04-2010
Jean-Christope Servant
Le Monde diplomatique
Traducido para Rebelión por Caty R.
«La mayoría de las personas detenidas son menores que legalmente no pueden ser sometidos a semejantes persecuciones penales. Muchos de los sospechosos arrestados dicen que son unos mandados, pero finalmente no se persigue a los jefes y no se revelan sus nombres públicamente».
Son palabras terribles del nigeriano Shamaki Gad Peter, director de una ONG, la Liga de los Derechos Humanos, con sede en Jos. Una declaración muy común, por desgracia. Recogida por IRIN: (Nigeria : Bringing Perpetrators of mass violence to book – or not,13 de abril de 2010), confirma efectivamente lo que todos los nigerianos saben muy bien desde la llegada de una democracia de fachada, la «Democracy», en 1999: De Kano a Jos, de Kaduna a Lagos, los auténticos responsables de los conflictos étnicos-religiosos que han anegado en sangre la inmensa Federación desde el regreso de los civiles al poder –más de 13.000 víctimas en diez años- siguen actuando, la mayoría impunemente, en los corredores del poder central.
De la sede de las 36 gobernaciones de la Federación a las oficinas de los 774 gobiernos locales, los hombres y mujeres que han sacrificado todo por una carrera política forman parte efectivamente de los principales intermediarios de las secuencias violentas que regularmente bañan en sangre el país con grandes matanzas a la medida de la talla demográfica de este gigante africano: 150 millones de habitantes. La ferocidad de las luchas políticas en Nigeria dirigidas a acaparar la mejor parte del pastel nacional continúa siendo la red principal con la que hay que seguir descifrando hasta la más mínima sacudida étnica-religiosa.
El caso de Jos, capital del estado de Plateau en la línea del frente entre un mundo hausa-fulani musulmán descendiente del norte y un puzzle de minorías autóctonas mayoritariamente cristianizadas, es un auténtico caso de manual. Desde los 1.000 muertos de septiembre de 2001 –una tragedia que pasó completamente inadvertida mientras el mundo tenía los ojos vueltos hacia las ruinas de las Torres Gemelas–, la ciudad fue el escenario de varias réplicas, entre ellas la de noviembre de 2008 y la del invierno que acaba de terminar. Sin embargo, continúa el IRIN, las diferentes comisiones de investigación que se han puesto en marcha para juzgar a los culpables «no han demostrado transparencia y han desembocado en pocos resultados concretos perpetuando la impunidad».
En lo que se refiere a las numerosas ejecuciones extrajudiciales perpetradas por los miembros de las fuerzas de la policía antidisturbios (MOPOL), comisionados sobre el terreno en noviembre de 2008 -118 casos confirmados-, la ONG Human Rights Watch (HRW) considera que no han sido objeto de ninguna condena: (Arbitrary Killings by Security Forces, 20 de julio de 2009). Según el investigador Eric Guttschuss, encargado de este expediente para HRW, «Las comisiones de investigación son un medio para dar la impresión de que se responde a las violencias, pero a medida que pasa el tiempo y disminuyen las presiones sobre el Gobierno, cada vez hay menos medidas concretas dirigidas a atacar a las raíces de la violencia y a llevar ante la justicia a los (presuntos) autores».
El ex hombre fuerte de Nigeria Ibrahim Badamasi Babangida, en el poder entre 1985 y 1993, llevó a cabo en 1991 una operación de redistribución electoral que añadió un centenar de gobiernos al ya complicado mapa electoral de Nigeria. «Esa reorganización, precisa el investigador nigeriano Philip Ostien, profesor de Derecho en la Universidad de Jos, es esencialmente el resultado de una manipulación concertada dirigida a favorecer a los miembros claves de la administración de Babangida así como a sus principales asesores, partidarios y miembros de grupos de influencia» ( Jonah Jang and the Jasawa : Ethno-Religious Conflict in Jos, Nigeria [PDF], agosto de 2009).
En el estado de Jos, ese decreto sirvió para dividir el gobierno local de la capital –que hasta entonces tenían los berom cristianizados– en dos circunscripciones, Jos Sur y Jos Norte, lo que permitió entonces a la comunidad musulmana hausa-fulani, hasta entonces marginada de la vida política del país, disponer de una plaza fuerte y de un representante. Enfrentando dos sistemas clientelistas en torno a la ciudad y extendiendo su dominio urbano sobre el territorio de alrededor, esa división contribuyó ampliamente a acentuar los resentimientos interconfesionales que estallaron a partir de 2001. «Según los cánones occidentales, más gobiernos locales deberían permitir a la democracia aproximarse a las organizaciones de base y estar más atenta a las reivindicaciones locales», señala Philip Ostien. «Pero en Nigeria, en la práctica, eso lo único que ha hecho ha sido contribuir a multiplicar las malversaciones políticas y la violencia». «La Nigeria del general Babangida dividió el país cínicamente institucionalizando la corrupción y avivando las rivalidades entre las tres etnias principales: los yorubas, los ibos y los hausa-fulani», recuerdan Jean Claude Usunier y Gérard Verna, autores en 1994 de La Grande Triche. Corruption, éthique et affaires internacionales, La Découverte. Como señalaba en la época Didi Adodo, un líder sindicalista nigeriano: «Los colonialistas no hicieron tanto daño al espíritu nigeriano como el que ha hecho Babangida»
«África necesita instituciones fuertes, no hombres fuertes»
Retirado del poder desde las desastrosas elecciones generales de 1993 que arrebataron la victoria al difunto multimillonario yoruba Moshoos Abiola y permitieron al cleptócrata Sani Abacha instalarse en el poder hasta su muerte en 1998, Ibrahim Badamasi Babangida, alias IBB, alias «The Evil Genius» (el genio del mal), nunca ha abandonado la escena política. Asesor permanente en su palacio de Mina, en el estado de Níger (al noroeste del país), permanece como uno de los principales «fabricantes de reyes» nigerianos, como una garantía de la estabilidad de la Federación. Una influencia que se basa en primer lugar en la inmensa fortuna acumulada durante su mandato, que ejerció en parte durante la crisis petrolera de la primera guerra del Golfo: 12.400 millones de dólares de ingresos petroleros habrían desaparecido de las arcas del Estado nigeriano entre 1990 y 1991.
En la actualidad Babangida tiene muchas posibilidades de ser nominado por el partido en el poder desde 1999, el Partido Demócrata Popular (PDP), para concurrir a las cruciales elecciones de 2011 y suceder al presidente interino Goodluck Johathan, quien se instaló en el palacio de Aso Rock, en Abuja, tras seis meses de crisis constitucional debida a la larga enfermedad del jefe del Estado en ejercicio Umaru Yar’Adua. Entrevistado por Christine Ananpor, de la cadena de información estadounidense CNN, con ocasión de su primer viaje oficial al extranjero –a Estados Unidos-, Jonathan ocultó la cuestión de su participación en las elecciones de 2011 ( I won’t force myself to meet Yar’Adua, says Jonathan, 14 de abril de 2009).
Es cierto que en nombre del principio del «shift» (alternancia) nigeriano –que prevé que cada dos mandatos se alternen un presidente procedente del norte musulmán y un jefe de Estado originario del sur cristiano- debería ser de nuevo una figura política musulmana la que tomase la dirección del país. Sin embargo las aspiraciones de Babangida, que aceptó permanecer en el banquillo desde 1999 a cambio de la garantía de su impunidad, ahora parece que ya han sido escuchadas por Washington. Los observadores, en primer lugar los nigerianos, efectivamente señalan con preocupación que Babangida se entrevistó discretamente el pasado 24 de febrero, en su refugio de Minna, con dos satélites del Gobierno de Obama: el subsecretario de Estado para Asuntos Africanos, Johnny Carson, y el embajador estadounidense en Nigeria Robin Sanders. No se ha filtrado nada de esa entrevista, organizada mientras varias figuras estadounidenses más se hallaban en el país: el ex presidente George W. Bush y su ex Secretaria de Estado Condoleezza Rice.
¿Se trataba de abordar la cuestión del Africom en Nigeria? ¿De revisar la crisis de gobernabilidad de la que acaba de salir el país? ¿De hablar de petróleo? ¿O simplemente de dirigir el futuro? El artículo del abogado nigeriano Funmi Feyde-John publicado en el sitio Pambazuka News ( La crise constitutionnelle du Nigeria et l’ingérence américaine , 22 de marzo de 2010) da algunas pistas. Johnny Carson declaró en particular que: «Nigeria necesita un dirigente fuerte, eficaz y con buena salud con el fin de garantizar la estabilidad del país y para cumplir los numerosos retos políticos, económicos y de seguridad de Nigeria». «África necesita instituciones fuertes, no hombres fuertes», le replicó Gerard LeMelle, director ejecutivo de Africa Action, la organización de Estados Unidos más antigua de defensa de los derechos humanos dedicada al continente, en el sitio del tink tank estadounidense Foreing Policy In Focus ( Africa Needs Strong Institutions, Not Srongmen , 5 de marzo de 2010). «Esta reunión secreta, aunque se haya organizado por otras razones, vincula al Gobierno de Obama con una célula cancerosa de la política nigeriana. ¿Cómo juzgarán esta nueva evolución los nigerianos, especialmente los del Delta del Níger que fueron víctimas del reinado de Babangida? ¿Qué haría usted si estuviese en su lugar?».
En una entrevista concedida a la BBC ( Nigeria ex-leader Babangida “will not buy presidency” , 13 de abril de 2010) Babangida, que reconoce que es «el nigeriano más vigilado de su país y el más investigado», declaró que no compraría la presidencia... Para Gooldluck Jonathan, ijaw originario del delta petrolero, la primera «etnia» de la historia del país, parece que el tiempo se agota. El presidente interino, que acaba de firmar una asociación estratégica con Estados Unidos, considera adecuado nombrar a un nuevo presidente de la polémica comisión electoral independiente para reemplazar a Maurice Iwu, en el punto de mira de Washington. Iwu fue, en particular, el encargado de dirigir las elecciones generales de 2007, llenas de irregularidades. ¿Ese recambio garantizará la celebración de elecciones fiables? Con el regreso de Babangida, el país parece que avanza más bien hacia una nueva zona de tempestades. Y esta vez es en Lagos, un foco yoruba especialmente hostil a IBB que podría estallar…
Fuente: http://blog.mondediplo.net/2010-04-15-Au-Nigeria-le-retour-du-genie-du-mal
miércoles, 21 de abril de 2010
Nigeria, el regreso del "genio del mal"
lunes, 19 de octubre de 2009
El ‘cacao’ de Nestlé en África.
Los gemelos Hassan y Hussein, de ocho años; abren las vainas de cacao en una aldea de Costa de Marfil. Fuente
¿Sabías que más de la mitad del cacao que consumes procede de África?
¿Sabías que allí hay plantaciones donde trabajan todavía casi 300.000 niños subyugados por la influencia de las multinacionales y fuera del comercio justo? Probablemente lo hayas oído alguna vez con cierta incredulidad. Hoy te voy a contar el pasado y el presente de esta iniquidad. De como algunas compañías como Nestlé han demorado y diferido su gran responsabilidad en los acuerdos establecidos para solucionar, de raíz, el problema de esclavitud en estas plantaciones"
Theobroma cacao, árbol del cacao o “Alimento de los Dioses” es una planta nativa de América del Sur que es ‘criolla’ en el continente americano y ‘forastera’ en el africano. Esta última variedad, por sus componentes taninos y mejor precio, se ha convertido en la familia más solicitada para la industria alimenticia occidental. Transformando a Costa de Marfil 38%, Ghana 19%, Nigeria 5% y Camerún 5% en los principales productores mundiales de cacao.
Históricamente el descontrol y anarquía de las plantaciones en áfrica occidental ha hecho imposible el registro de la calidad laboral en las producciones destinadas a occidente. La esclavitud y métodos de siglos pasados han chocado con las leyes y necesidades imperiosas del mercado europeo y americano. Durante décadas se ha aprovechado el vacío legal para llevarse una plusvalía en la diferencia de precios y costos del producto y mano de obra entre ambos continentes; provocando la asfixia de productores locales en beneficio de las grandes corporaciones. Con la llegada de la cultura de “Comercio Justo” o “Fair Trade” y la nueva conciencia global parecía que esto iba a cambiar.
Extracto del reportaje de investigación de Tony Van Der Keuken donde pone contra las cuerdas con ironía a toda la industria del cacao y en particular a Nestlé
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En toda Costa de Marfíl, en África; cientos de miles de niños trabajan esclavizados en las plantaciones de cacao. Los cultivos son de muy difícil acceso y están fuera del control y el censo internacional. Los productores ‘tiran’ de esta mano de obra barata ante la asfixia del precio convenido con sus intermediarios, directamente vinculados a las multinacionales. El precio que reciben los aldeanos no se ha modificado en 40 años mientras que en el mercado internacional ha subido -según algunas fuentes- hasta un 300% sólo en los últimos 10 años [fuente "Bitter Sweet" (Dulce amargo) documental de la BBC]
En el años 2000 informes de la administración norteamericana hablaban de más de 15.000 niños de entre 9 y 12 años vendidos como esclavos en las plantaciones de algodón, café y cacao de Costa de Marfil. Informes posteriores de la Organización Internacional del Trabajo (ILO) confirmaban el tráfico de niños entre productores africanos.
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El subterfugio de Nestlé, amparado por la libertad de comercio y de formulación de sus productos, ha sido -históricamente- comprar chocolate en aquellos mercados internacionales donde se mezcla con otras variedades perdiendo entonces su identidad como producto “hecho por esclavos” y haciendo imposible su catalogación y procedencia exacta. Conforme crecía la empresa y su monopolio en el sector, sus brutales necesidades de materia prima hicieron imposible la selección de productos más controlados y, por tanto, más caros en mercados de calidad. ¿Para qué molestarse pudiendo comprar bueno, bonito y barato? Además, la (no) ley internacional por un comercio justo ha avalado con sus carencias estas prácticas.
En septiembre de 2001, demostrado el mal hecho durante tanto tiempo con el cacao africano, las principales multinacionales y explotadoras del cacao de África occidental se vieron obligadas a firmar por la presión de la opinión pública y la insistencia de los jueces estadounidenses Tom Harkin y Ellot Engel, un acuerdo internacional o “Protocolo del Cacao” para hacer frente a las peores formas de trabajo infantil y trabajo forzado de adultos, en las plantaciones de cacao en África Occidental. Parecía que todo iba a cambiar y Nestlé y otras muchas compañías firmaron el acuerdo que les trajo múltiples beneficios traducidos en subvenciones y lavados de imagen. Todos contentos.
El protocolo estipulaba que en el 2005 todos los mercados deberían estar regularizados y desarrollar las normas de certificación y etiquetado en todos sus chocolates. Evidentemente muy pocos, por no decir ninguno, cumplieron los plazos y menos los grandes imperios del ‘oro marrón’ y sus derivados. La mayoría pidió una prorroga de cuatro años para confirmar los compromisos. Los resultados en 2008 no fueron los deseados.
Niños trabajando la semilla del cacao en algún lugar de Costa de Marfil. Fuente 1 y 2
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Poco después, el periodista holandés Tony van der Keuken, levantó ampollas con un impresionante reportaje (ver vídeo arriba) sobre el ‘trapicheo’ de Nestlé y otras compañías con el cacao de Costa de Marfil. Lo que demostraba que los pactos adquiridos eran tan efímeros como una onza de chocolate en manos de un niño. El propio Tony, atendiendo a la legislación vigente en su país, se denunció a sí mismo por comer 16 tabletas de chocolate producido con cacao de mano esclava. Las autoridades estuvieron a punto de llevarle a juicio. También creó una compañía que distribuía tabletas de cacao certificadas y procedentes de comercios controlados. La respuesta a la campaña orquestada por Tony de un directivo de la multinacional Nestlé fue:
“Está bien, llamadlo esclavitud; pero todos sabemos que seguirán siendo pobres de todas formas”
Durante el ruego de excusas esgrimidas por las grandes corporaciones ante la justicia americana para disculparse por el incumplimiento de los acuerdos, Nestlé se descolgó con la infamia de que era imposible monitorizar la producción de cacao en plena guerra civil en Costa de Marfil , mientras seguía facturando con su complejo entramado de espías y mercaderes de precios injustos la producción de cacao esclavo.
A pesar de todo ello, Nestlé ha trabajado y destinado muchos recursos, intentando acabar con el problema -más desde un punto de vista mediático que efectivo- suscribiéndose siempre a todas y cada unas de las organizaciones que promueven el comercio justo del cacao. Y con un pequeño goteo de inversiones mediáticas y teledirigidas a ablandar la mellada opinión pública. Los esfuerzos de otras compañías por garantizar el etiquetado “free-slavery” demuestran que es posible certificar la procedencia ‘limpia’ del cacao dentro de sus marcas. Así mientras empresas como la multinacional inglesa Cadbury, se están empezando a adherir al “Comercio justo” en sus marcas originales. Nestlé tira balones fuera creando un único producto (entre más de 8.500, y no es chocolate) que sí se suma a la iniciativa del ‘Fair trade‘ pero no se sabe por qué no lo hace con sus marcas más tradicionales ¿Tendrían que cambiar las formulaciones de sus productos para adaptarse a los cacaos limpios? La impresión es que después de varios lustros de comercio más-que-injusto han creado una dependencia del cacao esclavo y sus pingües beneficios difícil de contrarrestar hoy en día.
Según el irónico código empresarial de conducta de Nestlé “[...] la integridad, la honestidad, el trato justo y el pleno cumplimiento de todas las leyes aplicables han guiado las prácticas comerciales de Nestlé [..]“. Entonces:
¿Por que es tan difícil cumplir los compromisos firmados al mismo tiempo que otras empresas que con menor tamaño son capaces de sacrificar sus beneficios en virtud del acuerdo? ¿Por qué Nestle es una de las multinacionales con más acusaciones públicas y denuncias contra la salud pública y el medio ambiente de la historia reciente?
No hay más preguntas
Fuentes y enlaces
La documentación sobre el negocio del cacao africano es muy abundante. Es muy necesario filtrar los infinitos informes sospechosos y documentos de poca solvencia y credibilidad fruto del un extremismo antisistema, más preocupada en imponer el boicot a los productos de estas compañías que en proponer soluciones al mercado. El texto no es la traducción de ninguna investigación ajena; es fruto de mis pesquisas por entender y encontrar la raíz del problema. Además de los enlaces aportados en la lectura del texto anterior podéis buscar más datos aquí, aquí, aquí y aquí.
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viernes, 7 de agosto de 2009
Petroleo, Imperio y sangre: Masacre militar de civiles en Nigeria

Por: Manuel Freytas
La "guerra contra el terrorismo" en África -que se impone el Pentágono- encubre el verdadero propósito de Washington, que no es otro que la destrucción de los grupos combatientes que buscan una nacionalización de los recursos petroleros de sus pueblos en desmedro de los intereses transnacionales de quienes los extraen, comercializan y controlan.
En ese escenario hay que leer el nuevo exterminio masivo lanzado por el ejército nigeriano -entrenado y armado por el Pentágono- contra la población civil y los rebeldes islámicos en el primer país petrolero de África.
Durante cuatro días de exterminio, y argumentando una guerra contra el "terrorismo talibán", el ejército de Nigeria, cuyo gobierno responde a los lineamientos de EEUU en la región, masacró a más de 600 musulmanes, entre ellos civiles, mujeres y niños. Luego de una feroz represión de cuatro días, las fuerzas armadas de Nigeria informaron, en la noche del miércoles, que tomaron la ciudad de Maiduguri, bastión de los islamistas rebeldes que desde el domingo se enfrentan con militares y policías. De acuerdo con el diario independiente Daily de Lagos, capital nigeriana, los muertos superan los 600. Un corresponsal de la BBC relata que cerca de la estación de policía de Maiduguri, en el estado de Borno, había cerca de 100 cuerpos amontonados en la calle. En la zona, cientos de personas huyen de sus hogares. En esa ciudad -señala el corresponsal- se ven cadáveres de civiles diseminados por las calles, que, según testigos, fueron sacados de sus vehículos y asesinados. Grupos rebeldes islámicos en este país de diversas religiones y pobreza extrema, pese a ser una potencia petrolera, desarrollaron un conato de rebelión que se extendió rápidamente a las provincias de Borno, Kano y Yobe. En Nigeria, el octavo productor de petróleo del mundo, viven 140 millones de personas, divididas en más de 200 grupos étnicos, con grandes comunidades de cristianos y musulmanes, los primeros en el sur, los segundos en el norte, y con una importante presencia de creencias animistas tradicionales. Nigeria es el país más poblado de África y el primer productor regional de petróleo, condición que condena a su población, sobre todo la de la zona petrolífera, a la contaminación de su medio ambiente, a la explotación por parte de las empresas y a la represión oficial ante cualquier forma de resistencia. Nigeria es uno de los mayores proveedores de crudo a EEUU, y su producción en un día normal de 2,5 millones de barriles se ha visto reducida en un 25% debido a los ataques de grupos nacionalistas radicales que buscan una mayor participación de la riqueza petrolera para sus pueblos, y a los que el Pentágono y Washington caracterizan como "grupos terroristas". Las grandes cadenas mediáticas imperiales (como ya lo hacen en Irak, Afganistán, Líbano y Gaza) deforman sistemáticamente la represión y matanza de civiles presentándola como una "guerra entre grupos integristas", o una rebelión del "terrorismo islámico" contra los gobiernos africanos. En general, los mismos patrones operativos (militares y argumentales) utilizados por EEUU e Israel en Medio Oriente, Asia y África, fueron aplicados por los militares nigerianos que el miércoles atacaron una mezquita y asesinaron, según agencias internacionales, a más de 100 personas en cuestión de minutos. Se trata de la misma fórmula de exterminio en masa de "población sobrante" que EEUU, con la complicidad de la Unión Europea, desarrolla en Sudán, Sri Lanka, Medio Oriente, Irak, Afganistán, y, en general, allí donde se encuentren reservas petroleras o recursos estratégicos para depredar. Petróleo, Imperio y Sangre En el marco de la "guerra fría" energética con la Rusia de Putin, el poder imperial norteamericano y sus transnacionales intentan convertir a África en una zona segura de abastecimiento petrolero, en una especie de colchón energético de seguridad frente a un explosivo Irán y Medio Oriente, una imprevisible Asia Central y una cada vez más inestable América Latina. Desde el marco geopolítico y estratégico de la "guerra contra el terrorismo" EEUU, potencia locomotora del sistema capitalista y sus socios de las grandes potencias sionistas, avanzan en su proyecto de conquista del continente africano para posicionarse en el control de sus reservas energéticas y minerales. A este proyecto respondió la decisión de la administración Bush de crear el "The United States Africa Command (AFRICOM), un comando de "guerra contraterrorista" que empezó a operar activamente en toda la región en el 2008. El control geopolítico y militar del continente africano, que produce entre 12 y 14 millones de barriles diarios de petróleo (estimaciones para el 2012), otorga a los EEUU el margen de maniobra y seguridad suficientes que justifican las intervenciones militares en estos países. Los gobiernos africanos, controlados por oligarquías y "señores de la guerra" financiados y protegidos por Washington, se ven cada vez más impotentes para controlar a los movimientos armados nacionalistas que obstaculizan el saqueo de las transnacionales, como es el caso de Somalía y el Cuerno de Africa. En este escenario, y siguiendo la nueva doctrina impuesta en la revisión cuatrienal de la Defensa de febrero de 2006, el Pentágono comenzó a desarrollar operaciones militares en alta escala por todo el territorio africano, principalmente en sus regiones energéticas y mineras claves del sur y del norte, creando unidades especializadas dedicadas a la instrucción y el adiestramiento de tropas locales en el "combate al terrorismo". La estrategia operativa incluye reuniones entre estados mayores de países regionales con oficiales y funcionarios del Pentágono, maniobras y ejercicios conjuntos de las tropas, vuelos sistemáticos de aviones de reconocimiento, localización a través de fotos tomadas por satélites militares norteamericanos, y de provisión de armas y tecnología de alta precisión a las fuerzas implicadas en la "guerra contra el terrorismo". La estrategia del Pentágono en África responde a un doble objetivo, geopolítico-militar y económico. Además del negocio que proporciona a las armamentistas y a las contratistas de servicios del Pentágono el incremento de las operaciones militares contra el "terrorismo" en la región, se estima que África y sus regiones proporcionarán, en apenas una década, el 25% del crudo que consumirá EEUU en 2015. Tener el control del acceso a esas fuentes de recursos se ha convertido en un objetivo estratégico central para Washington y sus corporaciones protegidas por el Pentágono. La función y misión principal del nuevo mando militar USA para el continente africano, es la de vigilar y controlar las fuentes energéticas africanas, así como sus sistemas de distribución mundial (oleoductos, buques petroleros, y rutas). Esta misión principal de las tropas imperiales fue enunciada en un principio, por el presidente Jimmy Carter en enero de 1980, cuando describió al caudal petrolero del Golfo Pérsico como un "interés vital" para los EEUU. Carter, elegido luego Premio Nobel de la "Paz", afirmó que EEUU debería emplear "cualquier medio que fuese necesario, incluyendo la fuerza militar" para enfrentar y neutralizar cualquier intento por parte de un poder "hostil" para bloquear esos recursos estratégicos. Y eso es lo que están haciendo las tropas norteamericanas y los gobiernos títeres "asociados" como el de Nigeria que utilizan el exterminio en masa de rebeldes y de población justificado bajo el argumento del combate contra los "grupos integristas".
Fuente: IAR Noticias
viernes, 12 de junio de 2009
La petrolera Shell llega a un acuerdo con las familias de la victimas de 1995 en el Delta del Niger, pero la guerra se intensifica

Glen Ford
Black Agenda Report
11-06-2009
Casi un quinto de las importaciones de petróleo de EEUU provienen de África occidental, porcentaje que se espera que vaya en aumento. Las compañías petroleras occidentales, principalmente Shell, BP y Chevron han bombeado oro negro por valor de billones de dólares del este de Nigería, que sin embargo continúa siendo uno de los lugares más pobres y contaminados de la tierra.
Aunque los picapleitos de la compañía petrolera han llegado a un acuerdo extrajudicial con los representantes de las familias de unos cuantos de los asesinados la violación despiadada del este de Nigeria continúa.
Ejecutivos de Shell hicieron la afirmación obscena de que el acuerdo fue un ‘gesto humanitario’
La compañía petrolera Royal Dutch Shell pagará 15,5 millones de dólares a las familias del fallecido activista nigeriano Ken Saro-Wiwa y otros ejecutados por el régimen militar nigeriano en 1995. El acuerdo finaliza una demanda judicial, en la que se acusaba a Shell de complicidad en la tortura y asesinato del activista, que protestaba por los crímenes económicos y medioambientales cometidos en contra de los pobladores de la zona rica en petróleo del delta del río Níger.
El acuerdo es inusual en el sentido de que se hizo público la cantidad a pagar y otros términos del acuerdo. Con mucha frecuencia, las partes que llegan a un acuerdo en una demanda judicial acuerdan no divulgar cuanto dinero cambió de manos. Pero este era un caso profundamente político, cuyo resultado fue celebrado por las familias de las víctimas y sus abogados en el Centro para los Derechos Constitucionales radicado en Nueva York.
Algo de los quince millones y medio irán a un fondo para el pueblo Ogoni. Shell puede que creyera que estaba comprando algo de buena voluntad al llegar a un acuerdo con los demandantes Ogoni, pero si es así, la compañía estropeó todo el efecto al continuar asegurando que no tuvo nada que ver con las ejecuciones. Los ejecutivos de Shell hicieron la afirmación obscena de que el acuerdo fue un “gesto humanitario.” Después la empresa llamó la atención sobre los 240 millones de dólares que afirma haber contribuido al llamado “desarrollo comunitario” en el delta del Níger, el año pasado – lo que suena más como una forma fina de describir una parte del masivo presupuesto para sobornos de la compañía. 240 millones de dólares, ya sea in sobornos o fondos para el desarrollo comunitario, podrían haber supuesto mucho en 1995, cuando Saro-Wiwa y sus compañeros fueron asesinados por los socios de Shell en el crimen, el gobierno militar. Hoy en día, los pagos han disminuido mucho por las pérdidas masivas en la producción de petróleo debido a un estado de guerra entre el gobierno y fuerzas rebeldes en la región.
“Cientos de civiles han sido asesinados – nadie sabe con precisión cuantos.”
Desde el 15 de mayo, el gobierno se ha embarcado en una ofensiva militar llamada Operación Acordonar y Buscar, dirigida de forma ostensible a los rebeldes del Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger, o MEND. La lucha ha generado numerosas víctimas entre los combatientes, pero el sufrimiento mayor ha recaído sobre los civiles. Se piensa que al menos 20.000 personas han huido de sus hogares. Muchos otros miles languidecen en campos de refugiados, con escasez de alimentos y medicinas. Cientos de civiles han sido asesinados – nadie sabe con precisión cuantos. Los soldados han quemado pueblos enteros, e incluso el palacio de un rey local fue bombardeado por las fuerzas aéreas nigerianas.
La guerra en la región le ha costado a la industria del petróleo al menos 24 millones de barriles en producción, haciendo que Nigeria pase al segundo lugar entre los productores africanos, por detrás de Angola. Sin embargo, esta es básicamente una perdida entre ladrones: los mismos conspiradores nigerianos y de la gran industria del petróleo que decidieron que Ken Saro-Wiwa y su compañeros debían ser colgados hace 14 años por pedir una distribución justa de los beneficios del petróleo, y respeto por la tierra y la gente. Ahora están sufriendo las consecuencias de sus actos en el Delta, por medio de esta venganza.
El tiempo ha mostrado que los crímenes enconados producen frutos amargos. El tema en la región del delta del río Níger se convierte en una cuestión de soberanía que afecta a toda Nigeria. La lección es que ningún régimen tiene el derecho a vender la soberanía y la riqueza nacional, arrebatándoselas en las mismas narices de la gente.
Enlace artículo original:
http://www.blackagendareport.com/?q=content/shell-oil-settles-1995-niger-delta-victims%E2%80%99-families-war-escalates
lunes, 25 de mayo de 2009
Shell acusada de colaboración en el asesinato de Ken Saro-Wiwa

26-05-2009
Thijs Bouwknegt
Radio Nederland
El lider nigeriano del pueblo Ogoni representaba a las comunidades del Delta del Níger más afectadas por la actividad petrolera
Una de las principales empresas petroleras del mundo debe comparecer la semana entrante, acusada de violaciones de derechos humanos en Nigeria. El juicio ocurre 14 años tras la ejecución del escritor y defensor de los derechos humanos, Ken Saro-Wiwa, por la junta militar nigeriana. Un juzgado de Nueva York verá este caso, que ha sido descrito como el más importante relacionado con una responsabilidad corporativa. Desde el miércoles, la Corte escuchará argumentos que señalan que el consorcio Royal Dutch Shell - que protagoniza el sector petrolero nigeriano desde hace décadas - consiguió ayuda de los militares nigerianos para acallar a Saro-Wiwa.
Shell, que niega con firmeza las acusaciones, está también acusada de pagar a soldados que cometieron numerosos abusos a los derechos humanos en el Delta del Níger.
Delta del Níger
La Royal Dutch Shell comenzó la explotación petrolera en el Delta del Níger el año 1958. Desde entonces los derrames de crudo, incendios de gas y la deforestación han terminado con los recursos naturales de la región y han destruido la economía de subsistencia de los ogoni, basada en la pequeña agricultura y la pesca. No obstante, tan sólo hasta comienzos de los noventa los ogoni comenzaron a protestar por la represión y explotación de que eran objeto por parte de Shell y la junta militar nigeriana. Entre 1990 y 1995, soldados nigerianos reprimieron de manera masiva y brutal a los movimientos de protesta ogoni. Muchas de sus aldeas fueron incendiadas y sus líderes terminaron en la cárcel. Shell es acusada de haber apoyado esta campaña de los militares.
Ken Saro-Wiwa
Los abusos contra los ogoni alcanzaron su nivel más deplorable el 10 de noviembre de 1995. El dictador Sani Abacha ordenó la ejecución de 9 líderes ogoni falsamente acusados de asesinato y juzgados por un tribunal militar especialmente instalado para el caso. El miembro más conocido de "los nueve ogoni" era Ken Saro-Wiwa (1941-1995), uno de los críticos acérrimos de las operaciones de Shell en Nigeria. Su Movimiento para la Sobrevivencia del Pueblo Ogoni (MOSOP) representaba a las comunidades del Delta del Níger más afectadas por la actividad petrolera.
Los familiares de Saro-Wiwa sostienen que Shell apoyó la represión militar y la persecución de los líderes ogoni, y afirman que la firma estaba preocupada por las protestas, pues podrían interrumpir sus operaciones petroleras y dañar su imagen internacional. Ante esta situación, el consorcio "buscó eliminar la amenaza mediante una campaña sistemática de violación de derechos humanos".
Shell niega que haya buscado silenciar a Saro-Wiwa y, por el contrario, sostiene que "intentó persuadir al Gobierno nigeriano para que fuera clemente".
El caso contra Shell
Abogados estadounidenses han reunido material suficiente para acusar a Shell de violaciones a los derechos humanos en Nigeria. Entre los cargos figuran ejecuciones sumarias, crímenes contra la humanidad y tortura. Ha tomado años para que el primero de estos casos llegue a la Corte.
El juicio, que comienza la próxima semana, es posible gracias a una ley de 1789, que permite a ciudadanos no estadounidenses presentar cargos relacionados con violaciones internacionales de los derechos humanos, sin importar el lugar donde se cometió el delito. En Estados Unidos ya se ha presentado una serie de casos contra los consorcios petroleros más grandes del mundo por supuestos crímenes cometidos en países en desarrollo. Chevron podría verse obligado a pagar 27 mil millones de dólares por contaminar la jungla ecuatoriana. Exxon Mobil está acusado por aldeanos indonesios que sufrieron abusos por parte de soldados que trabajaban para el consorcio en la protección de una planta de gas natural.
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