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miércoles, 10 de febrero de 2010

Yemen y la militarización de las vías marítimas estratégicas




EEUU intenta asegurarse el control de la isla de Socotra y del Golfo de Adén

Michel Chossudovsky
Global Research
10-02-2010
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández


“Quienquiera que sea que consiga la supremacía marítima en el Océano Índico se convertirá en un actor importante del escenario internacional”.

(Alfred Thayus Mahan -1840/1914-, Contraalmirante y geoestratega de la Marina de EEUU).

El archipiélago yemení de Socotra, en el Océano Índico, se encuentra situado a unos 80 kilómetros del Cuerno de África y a 380 kilómetros de la línea costera yemení. Las islas de Soqotra son una reserva de vida salvaje reconocida por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad .



Socotra se encuentra en el cruce entre las estratégicas vías marítimas del Mar Rojo y el Golfo de Adén (véase mapa 1 ). Es un lugar de importancia vital para el ejército estadounidense.

Entre los objetivos estratégicos de Washington figura la militarización de las vías marítimas principales. Esta estratégica vía une el Mediterráneo con el Sur de Asia y el Lejano Oriente a través del Canal de Suez, el Mar Rojo y el Golfo de Adén.

Es una importante ruta de tránsito de los buques petroleros. Gran parte de las exportaciones de las industrias de China hacia Europa Occidental transitan por esta vía estratégica. El comercio marítimo desde el Este y Sur de África hacia Europa Occidental también pasa cerca de Socotra, a través del Golfo de Adén y el Mar Rojo (véase mapa 2). Una base militar en Socotra podría servir para vigilar el movimiento de buques, incluidos los buques de guerra que salen y entran del Golfo de Adén.

“El Océano [Índico] es una ruta importante que conecta el Oriente Medio, el Este de Asia y África con Europa y las Américas. Tiene cuatro vías cruciales de acceso que facilitan el comercio marítimo internacional, que son el Canal de Suez en Egipto, Bab-el-Mandeb (que bordea Djibuti y el Yemen), los Estrechos de Ormuz (que bordean Irán y Omán) y los Estrechos de Malaca (que bordean Indonesia y Malasia). Estos ‘cuellos de botella’ son fundamentales para el comercio petrolero mundial ya que por ellos pasan cantidades ingentes de petróleo”. (Amjed Jaaved, “ A new hot-spot of rivalry ”, Pakistan Observer, 1 de julio de 2009).

Poder marítimo

Desde el punto de vista militar, el archipiélago de Socotra es una encrucijada marítima estratégica. Además, el archipiélago se extiende por un área marítima relativamente grande en la salida oriental del Golfo de Adén, desde la isla de Abd al - Kuri hasta la isla principal de Socotra (véase mapa 1). Esta zona marítima de tránsito internacional pertenece a las aguas territoriales del Yemen (véase mapa 1).

Socotra se encuentra a unos 3.000 kilómetros de la base naval estadounidense de Diego García, que figura entre las instalaciones militares más grandes de EEUU en ultramar.

La base militar de Socotra

El 2 de enero de 2010, el Presidente Saleh y el General David Petraeus, Comandante del Mando Central de EEUU, se reunieron para celebrar negociaciones de alto nivel a puerta cerrada.

La reunión Saleh-Petraeus fue casualmente presentada por los medios como una oportuna respuesta al ataque frustrado del avión de Detroit en el vuelo 253 de la Nortwest. Aparentemente, se fijó dicha reunión como algo necesario para coordinar iniciativas de contraterrorismo dirigidas contra “Al Qaida en Yemen”, que incluirían “la utilización [de] aviones no tripulados y misiles estadounidenses sobre tierras yemeníes”.

Sin embargo, diversos informes confirmaron que las reuniones Saleh-Petraeus tenían como objetivo redefinir la implicación del ejército estadounidense en Yemen, afectando al establecimiento de una base militar a gran escala en la isla de Socotra. Se informó de que el Presidente del Yemen, Ali Abdullah Saleh , “ había entregado Socotra a los estadounidenses para que instalaran allí una base militar, señalando que las autoridades estadounidenses y el gobierno yemení habían acordado levantar una base militar en Socotra para frenar a los piratas somalíes y al-Qaeda”. ( Fars News , 19 de enero de 2010).

El 1 de enero, un día antes del encuentro Saleh-Petraeus en Sanaa, el General Petraeus confirmó en una conferencia de prensa celebrada en Bagdad que iba a duplicarse “la ayuda en materia de seguridad” al Yemen, que pasaría de 70 millones a más de 150 millones de dólares, lo que supone multiplicar por catorce la ayuda de 2006. (“ Scramble for the Island of Bliss: Socotra!” , War in Iraq , 12 de enero de 1010. Véase también la CNN, 9 de enero de 2010, y The Guardian, 28 de diciembre de 2009).

Este incremento de la ayuda militar al Yemen se presentó ante la opinión pública mundial como una respuesta al incidente de la bomba del avión de Detroit, supuestamente ordenado por los operativos de Al-Qaida en el Yemen.

Los medios de comunicación estadounidenses presentaron el establecimiento de una base de la fuerza aérea en la isla de Socotra como parte de la “Guerra Global contra el Terrorismo”.

“Saleh y Petraeus acordaron que, en función de los nuevos programas, se permitiría la utilización de aviones estadounidenses, quizá de aviones teledirigidos, así como “misiles marítimos”, siempre que las operaciones contaran con la aprobación previa de los yemeníes, según un alto funcionarios yemení que exigió anonimato por estar refiriéndose a cuestiones sensibles. Los oficiales estadounidenses dicen que va a aumentarse el estatus de la isla de Socotra, situada a unos 380 kilómetros de la costa yemení, convirtiéndola de una pequeña pista de aterrizaje [ahora bajo jurisdicción del ejército yemení] en una base completa para poder apoyar un programa de ayuda más amplio así como para enfrentar a los piratas somalíes. Petraeus está intentando también proveer a las fuerzas yemeníes de equipamiento básico como Humvees blindados y , posiblemente , de más helicópteros”. ( Newsweek, 18 de enero de 2010, negrita añadida ).

¿Instalación de una base naval estadounidense?

Sin embargo, la instalación militar que EEUU propone para Socotra no se limita a una base de la fuerza aérea. También contemplan construir una base naval.

El desarrollo de la infraestructura naval en Socotra estaba ya proyectado. Apenas unos días antes de las discusiones entre Petraeus y Saleh (29 de diciembre de 2009), el Fondo Kuwaití para el Desarrollo Económico Árabe (KFAED, por sus siglas en inglés) aprobaba un préstamo de 14 millones de dólares para el gabinete yemení a fin de apoyar el desarrollo del proyecto del puerto marítimo de Socotra.

El Gran Juego

El archipiélago de Socotra es parte del Gran Juego en función del cual se enfrentan Rusia y Estados Unidos .

Durante la Guerra Fría , la Unión Soviética contaba con presencia militar en Socotra, que en aquel momento formaba parte del Yemen del Sur.

Hace apenas un año que los rusos comenzaron nuevas negociaciones con el gobierno yemení acerca del establecimiento de una base naval en la isla de Socotra. Un año después, en enero de 2010, en la semana posterior al encuentro entre Petraeus y Saleh, un comunicado de la Marina rusa “confirmaba que Rusia no iba a renunciar a sus planes de tener bases para sus barcos… en la isla de Socotra”. ( DEFENSE AND SECURITY, Rusia, 25 de enero de 2010).

Las conversaciones del 2 de enero entre Petraeus y Saleh fueron fundamentales para que se debilitaran las propuestas diplomáticas que Rusia presentó ante el gobierno del Yemen .

El ejército estadounidense tiene la vista puesta en la isla de Socotra desde el final de la Guerra Fría.

En 1999, Socotra fue elegida como “un lugar en el que Estados Unidos planeaba construir un sistema de señales de inteligencia…” Los medios de comunicación de la oposición yemení informaron entonces de que “la administración del Yemen ha aprobado autorizar el acceso del ejército estadounidense a un puerto y a un aeropuerto en Socotra”. Según el diario de la oposición Al-Haq: “Se había construido un nuevo aeropuerto civil en Soqotra para promover el turismo de acuerdo con las especificaciones del ejército estadounidense”. ( Pittsburgh Post-Gazette , Pensilvania, 18 de octubre de 2000).

La militarización del Océano Índico

El establecimiento de una base militar en Socotra es parte de un proyecto más amplio de militarización del Océano Índico. Esta militarización consiste en integrar y unir Socotra con la estructura existente, así como reforzar el papel clave jugado por la base militar de Diego García en el archipiélago de Chagos.

El Contraalmirante y geoestratega de la Marina de EEUU, Alfred T. Mahan, había indicado, con anterioridad a la I Guerra Mundial, que “cualquiera que consiga la supremacía marítima en el Océano Índico será un actor dominante en el escenario internacional”. ( “ Indian Ocean and our Security ” ).

Lo que estaba en juego en los escritos de Mahan era el control estratégico por Estados Unidos de las vías marítimas de los océanos importantes en general y del Océano Índico en particular: “ Este océano será la llave de los siete mares en el siglo XXI; el destino del mundo se decidirá en esas aguas”.

Michel Chossudovsky es profesor de Economía (emérito) en la Universidad de Ottawa y director del Centro de Investigación sobre la Globalización de Montreal, que alberga la página: www.globalresearch.ca . Es autor del best-seller internacional “ The Globalisation of Poverty and The New World Order ”. Ha contribuido a la Enciclopedia Británica, es miembro de la Comisión contra los Crímenes de Guerra de Kuala Lumpur y ha recibido el Premio de los Derechos Humanos por la Protección de la Dignidad Humana y los Derechos Civiles de Berlín, Alemania. Sus escritos han sido publicados en más de veinte idiomas.

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miércoles, 3 de febrero de 2010

El petróleo detrás de la nueva guerra contra Yemen


por Alfredo Jalife-Rahme*

Podemos dividir el contencioso que se despliega en Yemen –muy anunciado por el centro de pensamiento británico Chatham House– en tres planos: el local, el regional y el global.
Sucintamente comentamos que en el plano local se desarrollan tres guerras simultáneas que son susceptibles de balcanizar y vulcanizar al gobierno central de Yemen que sufre poderosas fuerzas centrífugas:

1. Una guerra teológica en el norte entre sunnitas (apoyados por Arabia Saudita, Jordania y los Emiratos Árabes Unidos) y los chiítas (apuntalados por Irán).

2. Una guerra separatista en el superestratégico sur, pletórico en petróleo, y donde resaltan dos puntos muy sensibles: la isla Socotra y el Estrecho de Bab Al-Mandab –un punto de estrangulamiento (“chokepoint”) a los dos lados de Yemen y Somalia donde transitan 3.5 millones de barriles al día y cuya obstrucción afectaría el precio del petróleo.

3. La aparición fantasmagórica de 200 “terroristas jihadistas-salafistas” de Al-Qaeda (“Al-CIA”, para los lectores de Contralínea) en la zona montañosa del sur y que han puesto de cabeza, a su decir, a la tripleta israelí anglosajona.

Es evidente que, dependiendo del plano aludido en forma local, se afecte el nivel regional –desde el Cuerno de África (Somalia, Kenia, Etiopía, Yibuti, Eritrea y la costa de Sudán en el Mar Rojo), pasando por toda la Península Arábiga (primordialmente Arabia Saudita y Omán) hasta el norte del Golfo Pérsico (Irán, Kuwait e Irak)–, ya no se diga el nivel global (léase, geoestratégico), en el que nos detendremos brevemente.

En el plano global, desde 1979 (coincidentemente fecha de la revolución chiíta iraní), el teórico fundamentalista israelí británico Bernard Lewis lanzó el concepto de “arco de la crisis”, que va desde el subcontinente indio, pasa por el Medio Oriente y llega hasta el Cuerno de África. Cabe señalar que el estado de salud mental del israelí británico Bernard Lewis deja mucho que desear: aseguró hace algunos años que en una fecha específica Irán lanzaría sus bombas nucleares (que no posee) contra Israel (lo cual tampoco sucedió).

El objetivo principal del “arco de la crisis” –de confesión propia, ya no se diga por sus obscenos actos, de sus teóricos en Israel, Estados Unidos y Gran Bretaña– radica en controlar alrededor del 80 por ciento de los hidrocarburos del planeta que ubican en su seno.

El corazón del incendiado “arco de la crisis” lo representa Irán: la segunda reserva de gas en el mundo y exquisitamente ubicado en línea vertical, entre el Mar Caspio (la tercera reserva de hidrocarburos del planeta) y el superestratégico Golfo Pérsico (otro “punto de estrangulamiento” donde atraviesa alrededor del 40 por ciento del petróleo mundial, dirigido primordialmente al noreste asiático: China, Japón y Sud-Corea) y, en forma horizontal, con fronteras incandescentes tanto en Afganistán y Pakistán como en Irak.

Treinta años después del alumbramiento y la iluminación del “arco de la crisis”, el objetivo del control de sus hidrocarburos es el mismo, pero ha variado su rival, que ahora es China.

En efecto, asistimos a una genuina “guerra geoenergética” que no se atreve a pronunciar su nombre entre Estados Unidos y China: los dos principales consumidores (y contaminadores) del mundo.

“Controlar” los hidrocarburos en el “arco de la crisis” por Estados Unidos (y sus aliados de Gran Bretaña e Israel) no necesariamente significa su posesión catastral (desde la exploración hasta su producción); consiste también en impedir que China consiga su acceso (como propietario o accionario) o el libre tránsito de su abastecimiento desde los “puntos de estrangulamiento” del Estrecho de Bal Al-Mandab, el Golfo Pérsico y el Estrecho de Málaca (entre Malasia e Indonesia y que coincidentemente Al-Qaeda ha bautizado como su “segundo frente”).

Frente a los colosales obstáculos montados en los “mares calientes” (básicamente el Océano Índico) y en sus “estrechos” geográficos (los puntos de estrangulamiento) por Estados Unidos (y sus aliados de Gran Bretaña e Israel), China ha optado por buscar otras fuentes alternas: primordialmente en Asia Central, donde recientemente ha descolgado relevantes contratos de abastecimiento en Turkmenistán, Kazajstán y Uzbekistán, ya no se diga con el “Lejano Oriente Ruso”, así como en África y hasta Venezuela y Brasil.

La jugada es muy clara, así como el reparto de roles: Estados Unidos aprovecha su impresionante poderío naval en el Océano Índico, mientras China, relativamente cercada en su tránsito marítimo, se protege continentalmente en la región centroasiática mediante el Grupo de Shanghai (la alianza geoestratégica que forjó con Rusia y otros países islámicos centroasiáticos).

Se trata de la misma “guerra multidimensional” con dos estrategias y dimensiones diferentes: Estados Unidos emplea a fondo su poderío militar para dañar a China en el “arco de la crisis” y en la “línea Brzezinski”, mientras China juega a la “guerra geoeconómica” y recientemente a la “guerra geofinanciera” (dotada de las mayores reservas de divisas).

Así las cosas, asistimos de facto a una “guerra geoenergética” entre los paralelos 20 y 40, que hemos denominado la “línea Brzezinski” y que en forma horizontal va de la costa oriental del Mar Mediterráneo (Gaza, Líbano y Siria), atraviesa el corazón del “arco de la crisis” (Irán, al unísono de Irak) y alcanza Afganistán, Pakistán y Cachemira (y recientemente India, como quedó plasmado con los diversos atentados en Bombay).

Por el despliegue de las guerras de Baby Bush, que parece avalar Obama (totalmente secuestrado por el “complejo-militar-industrial”), la “línea Brzezinski” se entrecruza con el “arco de la crisis” de Bernard Lewis, lo que explica el incendio (relativamente reciente) de Somalia y Yemen, así como su nada improbable propagación bélica a su “periferia inmediata”: Sudán (con pletóricas reservas de petróleo), Omán y Arabia Saudita (la primera reserva mundial de petróleo).

Justamente el petróleo de Yemen sintetiza las tres diferentes guerras “locales” que libran en sus entrañas, pero con profundas ramificaciones y repercusiones tanto regionales (la primacía de Irán y Arabia Saudita: relevantes productores de hidrocarburos) como globales (geoestratégicas), cuando pueden afectar palmaria y primariamente a China.

Después de analizar la relevancia estratégica de Yemen en el Estrecho de Bab Al-Mandab (que en árabe significa “la puerta de las lágrimas”), a sus importantes vecinos y la militarización de Bab Al-Mandab por el Pentágono, Pepe Escobar de Asia Times (13 de enero de 2010), residente en las afueras de Washington, expone “la visión de Washington” sobre las pletóricas reservas de crudo del nuevo frente de Obama: “En Yemen, cerca de Arabia Saudita, existe el potencial de reservas de petróleo en Masila y Shabwa, que en un futuro no muy distante pueden caer gratamente bajo el cobijo de las trasnacionales petroleras de Estados Unidos”.

Escobar revela, como si no se supiera, que “la producción actual de Yemen se encuentra crucialmente en el sur” (léase, donde se libran dos guerras: una secesionista, muy real y con nada descabelladas probabilidades de triunfo, y otra de Al-Qaeda, muy inflada a conveniencia por los multimedia israelí anglosajones). Los mismos servicios de inteligencia de Estados Unidos admiten que los jihadistas-salafistas de Al-Qaeda difícilmente alcanzan el magro número de 200.

Explaya que la estrategia del Pentágono (técnicamente conocida como Control de Espectro Total) aplicada a Yemen puede, como siempre, consistir en contener la importación del petróleo de China (6 por ciento de su total) de Puerto Sudán en el Mar Rojo, justo al norte del estrecho de Bal Al-Mandab.

Considera que “aunque Estados Unidos controle eventualmente el Puerto de Aden, la entrada de Asia a través del Océano Índico, China desplegará su estrategia compleja para evitar los puntos de estrangulamiento como el Estrecho de Ormuz (en el Golfo Pérsico), el Estrecho de Málaca o el Estrecho de Bab Al-Mandab”.

A juicio de Escobar, el Control de Espectro Total del Pentágono consiste en “amenazar el cese de flujos energéticos no solamente a China, sino también a la Unión Europea o cualquier país importante que se atraviese en el camino de los hacedores de la política de Washington. Y se puede tratar de Arabia Saudita como de China, ya que las exportaciones del petróleo saudita deben cruzar el Estrecho de Bab Al-Mandab. Los llamados intereses en Yemen significan un gráfico de advertencia a la Casa de los Saud: no se atrevan a comerciar su petróleo en euros o en una canasta de divisas que incluyan al yuan chino”.

Aduce que tal estrategia del Pentágono implica “aislar a Irán” en la confrontación de sunnitas contra chiítas que paulatinamente contamina y mina los dos lados de la Península Arábiga y colisiona a Irán contra Arabia Saudita.

Concluye que “los vencedores serían el Pentágono, la Agencia Central de Inteligencia y el Mossad (los servicios de espionaje de Israel), mientras los perdedores deberán ser China, Rusia e Irán”, de acuerdo con el escenario del Control de Espectro Total del Pentágono, mediante el cual se pretende “recargar el imperio estadunidense”.

¿La resurrección de Estados Unidos (y, de paso, de Gran Bretaña e Israel) pasa por la destrucción del resto del planeta, en particular, de dos gigantes como Rusia y China y , en general, de los países que se ubican en el cruce del “arco de la crisis” y de la “línea Brzezinski”?¿No es exagerado y catabólicamente alto el costo?

¿Cuál será la réplica de Rusia y China?
Alfredo Jalife-Rahme

Especialista mexicano en asuntos internacionales. Autor de varios libros sobre los síntomas indeseables de la mundialización. Colabora dos veces por semana en el diario mexicano La Jornada.

Información adicional


Tres razones para invadir la Republica del Yemen.
1ª Yemen es productor de petroleo.



La producción petrolera era en 2000 de 440.000 barriles diarios. Más del 80% de la producción total es exportada. A principios de 2001 las reservas de petróleo fueron estimadas en 4 billones de barriles. La producción está repartida entre cinco operadores principales: Hunt Oil, Hunt/Jannah, TotalFinaElf, Nimir Petroleum y Nexen.
Nexen acredita una salida de 230.000 barriles diarios mientras Hunt Oil produce 160.000. La estatal Corporación General de Petróleo y Recursos Minerales maneja las explotaciones petroleras.
Los campos de Alif, Azal y Asad Al-Kamil en Yemen central están produciendo más de 220.000 barriles diarrios, de los cuales la mayor parte es destilada y exportada.
El área de Shabwa, en lo que fue Yemen del Sur, produce 10.000 barriles diarios. Los campos de Marib y Masila producen la mayor parte del petróleo del país.
En noviembre de 2000 la DNO de Noruega comenzó la explotación en el Bloque 32 del campo Tasour con una salida inicial de 12.5000 barriles diarios. En diciembre de 2000, Dove del Reino Unido descubrió petróleo en el Bloque 53 con una producción de 16.000 barriles. Una estimación de la reserva fue hecha a mediados de 2001.
Yemen posee una capacidad de refinación de 130.000 barriles por día con dos refinerías, una en Aden (120.000 barriles) y otra en Marib (10.000). El gobierno yemení planea privatizar la refinería de Aden, posiblemente antes de fines de 2001.
Una refinería con un costo de 500 millones de dólares se construirá en Hadhramaut con una capacidad diaria de 60.000 barriles. El consorcio que encara la construcción procura finalizarla en 2003.
Los planes de Yemen para la construcción de la primera refinería privada en Ras Isa en Hodeidah cuentan con un estudio de factibilidad. El costo fue estimado en 300 millones de dólares. Hasta mediados de 2001 no hubo anuncios sobre el progreso de este propósito. Gas Las reservas de gas natural están estimadas en 450 billones de metros cúbicos, muchos de ellos no asociados, que podrán ser utilizados para la generación de energia y la industria. Dos tercios de las reservas de gas de Yemen están ya asignados a la exportación.
Total ya acordó un contrato por un monto de 3 billones de dólares para la explotación de las reservas de Marib/Al-Jawf. El proyecto yemení de gas natural licuado de 5 billones de dólares está documentado para entrar en vigencia en 2003, padeciendo demoras provocadas por las crisis económicas asiáticas. El proyecto incluirá la construcción de facilidades para el acopio de gas, un gasoducto al Golfo de Aden y una planta de gas natural licuado. Un segundo gasoducto llevará gas para el consumo de Sana´a.

http://www.yemen-explorers.com/inversiones.htm

2ª Posicion estrategica.


Antigua base militar britanica.

Situada en lo que hoy es el aeropuerto internacional.

http://www.radfanhunters.co.uk/Khormaksar.htm

3ª Movimiento independentista.

En el sur, cada pocos días, miles de personas protestan armadas para que se deje atrás la reunificación con el norte, que tuvo lugar en 1990.
La situación está tan mal, dice al-Irayani, que "si el gobierno no actúa pronto para satisfacer las necesidades legítimas de la población sureña, entraremos en una guerra civil".
http://www.bbc.co.uk/mundo/internacional/2009/12/091229_yemen_contexto_jp.shtml

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martes, 2 de febrero de 2010

El avispero yemení



El gobierno de Yemen se opone a cualquier tipo de intervención

03-02-2010
Txente Rekondo
Diagonal

Los tambores de intervención norteamericana en Yemen empiezan a sonar mientras se repiten esquemas semejantes en otros países de la región.

Algunos ya se han apresurado a colocar a Yemen en la lista de “Estados fallidos”, una sensación que se puede acrecentar tras la firme decisión de Estados Unidos de abrir un nuevo frente en su campaña mundial “contra el terror”. Los conflictos violentos se suceden por todo el país, algo que, unido a la pobreza y la corrupción que afecta a la sociedad yemení, hace que no sea difícil augurar un complicado escenario en el futuro. Desde hace meses, el norte de Yemen está siendo objeto de una guerra encubierta. Por un lado están los miembros del clan Houthi, de religión zaydi, una rama del chiismo, y por otra las fuerzas gubernamentales, con el poyo de las tropas de Arabia Saudí y la asistencia de EE UU. En esa región, en torno a la disputada frontera entre Yemen y Arabia Saudí, y que podría albergar importantes recursos energéticos, los combates han producido cientos de víctimas en los últimos meses, y a pesar de la extraña alianza entre los otrora enemigos, los rebeldes siguen atacando las fuerzas de ambos Estados. La ausencia de servicios e infraestructuras, la marginación económica y las tensiones tribales aumentan las diferencias con el centro y cierran las puertas a cualquier solución a corto plazo. Además, la utilización de la religión le ha servido tanto a Yemen como Arabia Saudí para intentar situar detrás de la rebelión a Irán, lo que no se atreve a respaldar ninguna otra fuente. Y al mismo tiempo, en el sur del país, asistimos a un creciente movimiento secesionista, que según algunos analistas locales podría ser usado por algunos elementos jihadistas para poner en serios aprietos al Gobierno de Sanaa. Lo cierto es que en los últimos meses en esta zona también ha ido aumentando el rechazo hacia el Gobierno, y desde 2007 todo un abanico de reproches y protestas se han saldado con varios muertos y atentados contra las fuerzas gubernamentales.

En el sur, los agravios se vienen sucediendo desde hace tiempo: problemas en torno a la confiscación de tierras, el retiro obligatorio para los oficiales del sur, la exclusión de la población de las redes de influencia y de los beneficios del Gobierno central, el desigual reparto de los réditos del petróleo… A ello se ha sumado recientemente una nueva alianza que engloba a destacados lideres tribales (no hay que olvidar que el país tiene una clara caracterización en torno al sistema clánico del mismo), dirigentes sociales, antiguos miembros del ejército del sur, exiliados, y últimamente también se habría sumado un antiguo aliado del presidente, con un importante pasado como mujahidin en Afganistán; incluso algún dirigente local de al-Qaeda también ha manifestado su respaldo a las demandas del sur. Esos dos focos de atención han centrado durante meses la actividad y respuesta de Sanaa, lo que ha permitido que el tercer punto clave de ese complejo avispero yemení desarrollase una importante red operativa. Si a comienzos de esta década tanto Washington como Sanaa daban por desarticulada la rama yemení de al-Qaeda, los posteriores hechos se han encargado de desmentir ese triunfalismo. La llamada segunda generación de militantes de al-Qaeda tuvo un impulso clave con la fuga de decenas de militantes, algunos muy cualificados, de una prisión yemení en 2006, así como una mayor localización de los mensajes (alternancia del paraguas ideológico del jihadismo transnacional con elementos propios de una agenda local) y la construcción de contactos entre algunas tribus locales. Finalmente, el anuncio de la transformación de las dos ramas de la región en una nueva organización, al-Qaeda de la Península Arábiga, ha supuesto el salto definitivo para testificar el peso que ha podido adquirir este grupo en Yemen y en el conjunto de la región. A día de hoy, Yemen representa una de las sociedades más complejas del mundo, y la coyuntura que atraviesa puede verse seriamente empeorada si se produce una intervención norteamericana. La incapacidad del Gobierno local para hacer frente a los retos anteriormente mencionados, unida a una presencia militar de EE UU, no hará sino incrementar el rechazo popular a esa situación. La experiencia de los bombardeos de aviones estadounidenses en Afganistán o Pakistán (con el reguero de víctimas civiles que ello supone) debería servir como aviso a navegantes. Yemen todavía no es un Estado fallido, pero parece que algunos podrían empujarlo a esa situación. Esos actores que sostienen el palo con el que pretenden golpear el avispero yemení deberán medir la reacción que puede producir esa acción.

Agravantes

La ausencia del Estado en muchos lugares y la incapacidad para dotar a la población de los servicios básicos (educación, salud…) hacen que la situación empeore aún más. La inseguridad, la crisis económica (aumento del déficit, carencias energéticas, limitado sector privado, inflación, descenso de las exportaciones) y social (tasas altísimas de paro y analfabetismo, cortes de agua, carencias alimentarias…) son síntomas que llaman a la preocupación.

Txente Rekondo (Gabinete Vasco de Análisis Internacional -GAIN-)

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/El-avispero-yemeni.html

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Irán Rechaza las Acusaciones Saudíes sobre una Injerencia en Yemen


Al-Manar
01/02/2010

El Ministerio de Exteriores de Irán rechazó el domingo las acusaciones saudíes de injerencia en los asuntos internos de Yemen y pidió a Riad que revise sus propias políticas con respecto a Sanaa en lugar de apuntar el dedo hacia otros.

“La situación en Yemen es un asunto interno de ese país e Irán pide a otros países que eviten inmiscuirse en ella”, dijo el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ramin Mehman-Parast.

“Teherán ha realizado repetidos llamamientos en favor del diálogo y de una solución pacífica al problema,” señaló.

El portavoz indicó que la afirmación de Arabia Saudí había llegado como una “sorpresa” para Irán. “Esperábamos que nuestros hermanos saudíes se movieran hacia delante en sus políticas con respecto a Yemen, en lugar de acusar a otros,” señaló.

El ministro saudí de Exteriores, Saud al Faisal, acusó a Irán de interferirse en los asuntos internos de Yemen. Estas acusaciones se produjeron después de que el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, denunciara la intervención militar saudí en la guerra contra los huthis en el norte de Yemen.

“Mi percepción era que Arabia Saudí mediaría en el conflicto interno de Yemen como un padre o un hermano mayor, promovería la paz y no se implicaría en la guerra y utilizaría bombas y cañones contra musulmanes,” dijo Ahmadineyad el 13 de enero.

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lunes, 18 de enero de 2010

Estados Unidos no lucha contra al Qaeda en Yemen, sino contra la democracia


Entrevista a Mohamed Hassan, especialista en geopolítica y en el mundo árabe

18-01-2010
Gregoire Lalieu y Michel Collon
Investig'Action

Un pantalón se incendia cerca de Detroit y llueven misiles en Yemen: ¿efecto mariposa?
Para Mohamed Hassan la amenaza terrorista es sólo un pretexto. En este nuevo capítulo de nuestra serie «Comprender el mundo musulmán» nuestro especialista nos explica el verdadero reto de Yemen: luchar contra la democracia en el Golfo para conservar el control del petróleo.

Yemen ha saltado a las portadas de los periódico desde el atentado fallido del avión Amsterdam-Detroit: es ahí donde se habría adiestrado al joven terrorista nigeriano. ¿Cómo este país, aliado de Estados Unidos, se ha podido convertir en un refugio para al Qaeda?

En primer lugar debemos observar este fenómeno que se repite: cada vez que un régimen apoyado por Estados Unidos está amenazado aparecen terroristas. En el caso de los países musulmanes, esto recae sobre al Qaeda. Este grupo fantasma aparece ahí donde unos movimientos nacionalistas o antiimperialistas hacen tambalearse a gobiernos títeres apoyados por Estados Unidos. Es lo que ocurre hoy en Yemen. Este país está dirigido por un régimen corrupto aliado de Washington. Pero está amenazado por unos movimientos de resistencia.

Y de pronto aparece este joven nigeriano que embarca con explosivos en un avión con destino a Detroit. No tiene sentido. Este supuesto terrorista estaba en las listas de vigilancia desde que su padre previno a las autoridades estadounidenses. Además, Estados Unidos dispone de importantes dispositivos de seguridad y de material puntero: ¡con sus satélites podrían decir si uno come un bocadillo de atún o de pollo! Esta historia de terrorismo parece una cuestión interna que muestra que a Estados Unidos se le escapa la situación de Yemen y que sus intereses están en peligro.

¿Por qué Yemen se ha vuelto tan importante para Estados Unidos?

El presidente de Yemen, Ali Abdullah Saleh, lleva treinta años en el poder. Su régimen es corrupto, pero está alineado con la política de Estados Unidos. Un grupo de resistentes en el norte del país y de separatistas en el sur amenazan la estabilidad del país. Si un movimiento revolucionario derroca a Saleh, esto podría tener un impacto en toda la región y animar a los resistentes que luchan dentro de los Estados pro-imperialistas de la región, particularmente contra el régimen feudal de Arabia Saudí.

Además, cuando en Yemen estallaron los combates contra los resistentes del norte la Liga Árabe dirigida por Egipto condenó inmediatamente a los rebeldes y dio su apoyo al gobierno yemení. Todavía estoy esperando que esta misma Liga condene las agresiones de Israel contra Líbano y la franja de Gaza. El Consejo de Cooperación del Golfo, una organización consagrada a los intereses occidentales que agrupa a algunos países productores de petróleo, también condenó a los resistentes de Yemen. Para Estados Unidos, que está en plena recesión, su colonia saudí no puede ser amenazada por movimientos de resistencia. En efecto, Arabia Saudí proporciona una parte importante de petróleo a Washington y constituye un precioso aliado en el Golfo. Si la región se volviera inestable, esto tendría graves consecuencias para Estados Unidos.

¿Quiénes son estos resistentes del norte del país?¿Cuáles son sus reivindicaciones?

Desde hace varios años el gobierno se enfrenta en el norte de país a la resistencia armada de hutis, que toman su nombre del fundador de este movimiento, Hussein al-Huti. Murió en combate hace cuatro años y su hermano tomó el relevo. Al igual que la mayoría de los yemeníes en el norte los hutis son zayditas. El Islam se divide en varias corrientes como el sunnismo o el chiísmo. A su vez estas corrientes se despliegan en diferentes ramas y el zaydismo es una rama del chiísmo.

El propio presidente Saleh es zaydita, pero los hutis no reconocen su autoridad. El hecho es que Yemen es un país muy pobre: su economía descansa principalmente en una agricultura en declive, algunas rentas petrolíferas, un poco de pesca así como en la ayuda internacional y el dinero enviado por los trabajadores en el extranjero. Con todo esto, sólo un puñado de personas del entorno del presidente se beneficia de las pocas riquezas del país mientras que la población es cada vez más pobre. La mayoría de los yemeníes tienen menos de treinta años pero ninguna perspectiva de futuro: en 2009 el paro llegaba al 40%. Por lo tanto, los hutis interpelaron al gobierno acerca del subdesarrollo de la región, de la falta de agua y de los problemas de infraestructuras. Pero el presidente Saleh no respondió a sus llamamientos. Después los hutis emprendieron una lucha armada. Su bastión es la ciudad de Saada, lo cual es muy simbólico: en esta ciudad se instaló hace más de diez siglos el fundador del zaydismo yemení.

Los combates cerca de Saada causan estragos. Hay varios miles de refugiados y el gobierno acusa a Irán de apoyar a los rebeldes …

Esta acusación es falsa. Irán es un país de mayoría chií, pero los zayditas de Yemen, por su manera de rezar y por muchas otras cosas, en realidad son más cercanos de los sunníes. Si la resistencia yemení tiene suficientes armas para seguir el combate durante los próximos diez años es porque se beneficia de la ayuda de una parte del ejército yemení. En efecto, muchos de los soldados y oficiales también son zayditas. Los combates en la región ya han causado más de 150.000 refugiados y los militares zayditas ven que sus hermanos sufren. Algunos incluso se unen a la resistencia.

Por consiguiente, el presidente Saleh tiene que movilizar a sunníes oportunistas en el seno del ejército para luchar contra la resistencia en el norte, lo que no deja de tener consecuencias: este presidente zaydita, que ya utilizó sus convicciones religiosas para movilizar a la población y al ejército, hoy apela a unos sunníes para luchar contra otros zayditas. Saleh está perdiendo todo el apoyo que le quedaba en el norte del país.
¡Y el sur pide la secesión! Verdaderamente parece que el presidente está en una mala posición…

La historia de Yemen es esencial para entender lo que ocurre hoy. En su configuración actual el país nació de la fusión en 1990 de la República Democrática Popular de Yemen del Sur y de la República Árabe de Yemen del Norte. Estos dos Estados tuvieron recorridos diferentes…

La creación del norte se remonta a más de diez siglos antes de la llegada de los zayditas a Saada. Pero en 1962 estalla una revolución para derrocar al régimen feudal e instalar un república. Nasser, el presidente egipcio defensor de la independencia árabe, apoya al movimiento revolucionario. Por su parte, Estados Unidos, Gran Bretaña, Arabia Saudí y el sha de Irán envían mercenarios para socorrer a los elementos reaccionarios del antiguo régimen feudal y debilitar a Nasser. El conflicto desemboca en una guerra horrible en la que pierden la vida más de diez mil soldados egipcios. Finalmente el gobierno republicano no es derrotado pero sale muy debilitado del conflicto. No tiene medios para iniciar una revolución cultural, para democratizar completamente al país ni para industrializarlo. Aunque el imán-rey que dirigía el país huyó a Arabia Saudí, una gran parte de Yemen del Norte continúa en una situación feudal.

¿Y en el sur?

Yemen del Sur tuvo un recorrido diferente. Lo colonizaron los británicos para bloquear la expansión de los franceses, que se habían apropiado de Djibouti, y de los rusos, que se extendían hasta Asia central. Pero también se trataba de mantener el dominio británico en el Golfo Arábigo y en el paso estratégico de Hormuz. Gran Bretaña fue quien construyó la ciudad portuaria de Adén en Yemen del Sur. Esta ciudad se volvió muy importante para el imperio Británico. Se podría decir que era el Hong Kong o el Macao de la época. Igualmente se envió a muchos extranjeros a la región.

La pirámide social estaba compuesta de la siguiente manera en esta sociedad colonial: los británicos presidían en la cima y a continuación venían las comunidades somalíes e indias que constituían una especie de tampón con la última clase, los yemeníes. Era una estrategia clásica de los colonos británicos: utilizar a un grupo de individuos contra otro para preservarse a ellos mismos. Al hacerlo, todas la personas a las que Gran Bretaña consideraba peligrosas en su colonia india (como los nacionalistas o los comunistas) eran enviados al exilio en Adén.

Como hemos visto para Somalia, ¿estos presos políticos van a influenciar en curso de la historia en la región?

Completamente. En 1967 unos movimientos independentistas hacen huir a los colonos británicos y dos años después nace la República Democrática Popular de Yemen. La gobierna el Partido Socialista Yemení, una coalición de diversos elementos progresistas en parte heredados de los presos de Adén. En ella hay comunistas, nacionalistas, liberales, baathistas procedentes de Siria o Iraq… Todos estos actores se encuentran reunidos bajo la insignia del Partido Socialista.

Yemen del Sur se convierte entonces en el Estado árabe más progresista de la región y conoce sus mejores años con una reforma agraria, igualdad entre los sexos, etc. Sin embargo, el Partido Socialista sigue estando compuesto de muchos elementos con orígenes diversos. Los comunistas enmarcan el partido y mantienen una cierta cohesión, pero cada vez que hay que hacer frente a un reto importante las contradicciones estallan claramente. A causa de una falta de base industrial y del carácter pequeño burgués de la coalición, estas contradicciones desembocan en asesinatos, ¡literalmente, sus miembros se matan entre sí! El partido conocerá entonces tres sangrientas revoluciones internas y la última le será fatal. La mayoría de los cuadros ideológicos que dirigían el partido son asesinados y el ala liberal se pone a la cabeza del movimiento. Por consiguiente, es un partido Socialista muy débil el que gobierna Yemen del Sur cuando se lleva a cabo la reunificación de ambos Yemen en 1990. Aunque las partes norte y sur del país tuvieran unos recorridos relativamente diferentes, siempre habían inscrito en sus agendas respectivas al unificación del país.

Entonces, ¿por qué hay que esperar hasta 1990 para que se unan el norte y el sur?

En el norte el Estado era muy débil desde la guerra. Estaba dirigido por unos liberales desprovistos de ideas verdaderamente revolucionarias y controlados por los países del Golfo, sobre todo, Arabia Saudí. En efecto, el vecino saudí proporcionaba armas y dinero a la clase feudal para debilitar al gobierno central. Para Arabia Saudi, un Yemen del Norte tribalizado era más fácil de controlar. El sur, en cambio, se había convertido en un bastión de las ideas progresistas. En plena Guerra Fría era considerado un enemigo de la región y había que situarlo en cuarentena.

Pero en 1990 las cosas habían cambiando. Para empezar, la Unión Soviética se había desmoronado y la Guerra Fría había acabado. Además, el Partido Socialista Yemení ya no representaba una gran amenaza. En efecto, sus dirigentes ideológicos habían sido suprimidos durante al tercera revolución interna del país. Por consiguiente, la reunificación de Yemen ya no presentaba un gran peligro para los países de la región y para los intereses estratégicos de los occidentales. Ali Abdullah Saleh, que ya era presidente de la República Árabe de Yemen desde 1978, dirigió el país. Hoy continúa en el poder.

En 1990 Yemen es el único país junto con Cuba que se opone a la guerra en Iraq. Veinte años después, si bien Castro se sigue enfrentado a los «yankees », Saleh, por su parte, se ha situado al lado de Estados Unidos en su guerra contra el terrorismo. ¿Cómo explica usted este cambio?

La oposición a la guerra de Iraq no fue fruto de la política de Saleh, sino de los miembros del Partido Socialista Yemení que ocupaban algunos puestos clave en el nuevo gobierno. Sin embargo, aunque el Partido Socialista siempre había deseado la unificación de Yemen sobre una base progresista, estaba demasiado debilitado por sus revoluciones internas para hacer pasar completamente su política. Además Arabia Saudí, fiel aliado de Estados Unidos, hizo pagar muy caro a Yemen esta toma de postura contra la guerra en Iraq. En efecto, el reino saudí expulsó a un millón de trabajadores yemeníes que se beneficiaban de un estatuto especial para trabajar libremente al otro lado de la frontera. Esto provocó una grave crisis económica en Yemen al tiempo que enviaba una señal al presidente Saleh. Éste revisó su política para convertirse gradualmente en la marioneta del imperialismo estadounidense que conocemos hoy.

¿Y los elementos progresistas del sur dejaron hacer?

La reunificación supuso una gran decepción para los dirigentes del sur. Se lanzaron a este proceso sin una verdadera estrategia. Y, como hemos visto, el Partido Socialista estaba muy débil. Por consiguiente, el centro de poder gravitaba al norte en tormo al presidente Saleh. El régimen estaba corrompido, la expulsión de los yemeníes que trabajaban en Arabia Saudí provocó una importante crisis y la situación económica se deterioró.

Todos estos factores llevaron al sur a pedir la secesión. Los separatistas estaban apoyados por Arabia Saudí que por varias razones prefería ver un vecino dividido y débil. En primer lugar, porque mantenía discusiones con su vecino sobre el trazado de la frontera: en efecto Yemen reclamaba unos terrenos situados en Arabia Saudí. A continuación, porque un Yemen unido con unos buenos dirigentes podría traer problemas a las clases feudales de los países del Golfo como Arabia Saudí.

Finalmente estas tensiones entre el norte y el sur desembocaron en un conflicto. El presidente de confesión zaydita movilizó a la población del norte y a una gran franja del ejército en torno a sus convicciones religiosas para luchar contra el sur de mayoría sunní. Los separatistas fueron vencidos lo que debilitó aún más a los antiguos miembros del Partido Socialista en el seno del gobierno yemení. Finalmente esta guerra ofreció al norte y a Saleh la ocasión de asentar su dominio en los planos militar y político.

Quince años después el sur vuelve a pedir la separación. ¿Cree usted que esta vez el presidente Saleh saldrá tan bien parado?

No, evidentemente. Saleh tiene que hacer frente a problemas por todas partes. El sur vuelve a reclamar un reparto equitativo del poder después de que este gobierno corrupto prácticamente haya devuelto al país a un estado feudal. La situación no es aceptable para los yemeníes del sur que tienen un pasado progresista. Pero tampoco lo es para los hutis al norte. Y en este caso el presidente Saleh ya no puede movilizar a una gran parte de la población y del ejército en torno a sus convicciones religiosas, ¡los hutis también son zayditas! De hecho, la resistencia hutista ha permitido poner al desnudo la verdadera política de este gobierno como no habría podido hacerlo ninguna estrategia en tan poco tiempo. La población descubre lo que ocurre verdaderamente y el descontento cada vez es mayor.

¿Cuáles son las razones de la cólera del pueblo yemení?

En primer lugar, la situación social y económica. Mientras que el régimen se beneficia de riquezas, el pueblo es cada vez más pobre. También está el hecho de que Yemen se haya convertido en un bastión del imperialismo estadounidense y que Saleh se haya puesto al lado de Washington en su guerra contra el terrorismo. Los yemeníes ven lo que ocurre en Afganistán, Pakistán e Iraq. Para ellos es una guerra contra los musulmanes. Por mucho que Barack Hussein Obama tenga un nombre musulmán y haga todos los discursos que quiera, no hay otras palabras para definir esta guerra.

Además, el gobierno yemení ni siquiera es capaz de proteger a sus propios ciudadanos. Después de los atentados del 11 de septiembre, algunos fueron raptados y secuestrados sin motivo. Es lo que le ocurrió a un eminente jefe religioso yemení. Cuando se dirigía a Estados Unidos para ver a su hijo, fue detenido y enviado a Guantánamo sin un motivo válido. Fue finalmente liberado tras seis años de detención, pero falleció tres semanas más tarde porque su detención le había hecho enfermar. ¡Verdaderamente, esta guerra contra el terrorismo no cuenta con la aprobación de todos en el seno del pueblo yemení!

Por último, Saleh reconoció las fronteras de Arabia Saudí en la disputa que oponía a ambos países. También autorizó a los bombarderos saudíes para bombardear la región donde están establecidos los rebeldes hutis. Esta situación es inaceptable para los yemeníes. Por ello [Saleh] necesita el apoyo de Estados Unidos que agita el fantasma de al Qaeda para poder actuar libremente en el país.

Entonces, ¿Yemen se va a convertir en el tercer frente de Estados Unidos tras Afganistán e Iraq?

Creo que ya lo es. El ejército estadounidense ya ha enviado misiles y grupos especiales al lugar. También proporciona mucho material a Yemen, pero buena parte de éste pasa a manos de los resistentes debido a los vínculos que mantienen con los zayditas del ejército yemení. Hace seis meses que Saleh lanzó una importante ofensiva contra los hutis. También pidió refuerzos a los ejércitos saudí y estadounidense. No me extrañaría que dentro de poco Israel se uniera a la partida. Pero, a pesar de todo, no logran acabar con la resistencia hutista. Ésta se alberga en una región montañosa, como los talibán. Es conocida toda la dificultad que tiene luchar contra los rebeldes en este tipo de terreno. Además, lo hutis disponen de suficientes armas para luchar todavía durante mucho tiempo.

¿Un nuevo fracaso a la vista para Estados Unidos?

La historia parece repetirse para Estados Unidos. Por mucho que este país esté dirigido ahora por un ex musulmán, su política no ha cambiado. Además, el discurso de Obama puede ser muy parecido al de Georges W. Bush: promete perseguir a los terroristas ahí donde estén. ¿Washington agita el fantasma de al Qaeda para luchar contra los rebeldes escondidos en las montañas de Yemen? Bush hizo lo mismo hace más de ocho años con Afganistán y esta guerra todavía no ha terminado.

La cuestión es saber cuánto tiempo va a durar esto todavía. El historiador Paul Kennedy reveló que el desfase entre la base económica y la expansión militar era uno de los principales factores de declive de los grandes imperios. Si la economía de una gran potencia pierde velocidad pero aumentan sus gastos militares, esta gran potencia está condenada a hundirse y a volverse muy débil. Ésta es la situación de Estados Unidos.

Mohamed Hassan especialista en geopolítica y en el mundo árabe. Nació en Addis Abeba (Etiopía) y participó en los movimientos de estudiantes en el marco de la revolución socialista de 1974 en su país. Estudió ciencias políticas en Egipto antes de especializarse en administración pública en Bruselas. Diplomático de su país de origen en los años noventa, trabajó en Washington, Pekín y Bruselas. Es coautor de L’Irak sous l’occupation (EPO, 2003) y también ha participado en diversas obras sobre el nacionalismo árabe y los movimientos islámicos, y sobre el nacionalismo flamenco. Es uno de los mejores conocedores contemporáneos del mundo árabe y musulmán.

Traducido del francés por Beatriz Morales Bastos para Investig'Action

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viernes, 15 de enero de 2010

Los ulemas de Yemen advierten a EEUU de que proclamarán la guerra santa


15-01-2010
Gara

«La yihad será un deber para todo musulmán si cualquier agente extranjero persiste en su intención de agredir a Yemen, intervenir militarmente o invadir» el país, advirtió en un comunicado el consejo de ulemas, que reunió a 150 estudiosos del islam en una mezquita en la capital, Sana.

Esta fatwa, anunciada públicamente por el jeque Abdelmajid Zendani, un influyente líder religioso sospechoso de «terrorismo» en EEUU, fue acogida al grito de «Allah Akbar» (Dios es el más grande) por el público asistente, formado mayormente por estudiantes de teología.

Tras denunciar un «complot» contra su país, los ulemas proclamaron su rechazo «a todo tipo de presencia extranjera, a todo tipo de acuerdo militar o de cooperación en materia de seguridad con cualquier elemento extranjero que no esté de acuerdo con la sharia (ley islámica)».

El jeque Zendani calificó de «positivo» el anuncio de Obama de que no planea una intervención militar pero criticó la conferencia internacional sobre Yemen prevista en Londres a finales de mes e instó a sus participantes a «respetar la soberanía y la independencia de Yemen» y a no intentar imponer al país «un protectorado».

Atentados y bombardeos

La fatwa recuerda que «el islam prohíbe la muerte de inocentes o de extranjeros», lo que supone una implícita crítica a los recientes atentados y arremete directamente contra las recientes operaciones gubernamentales contra Al Qaeda, que califica como «crímen y efusión de sangre inocente».

Procedente de la aldea de Damar (a 100 kilómetros al sur de la capital), el jeque Saleh Sanabani advirtió de que, aunque no nos gusta Al Qaeda, «ésta es labor del Gobierno. No podemos aceptar una intervención extranjera, sea la que sea. Si eso ocurre nos tendrían enfrente», señaló, para advertir de que una eventualidad de ese tipo «lanzaría a la población a los brazos de Al Qaeda».

Dominique Thomas, especialista de la Escuela de altos estudios en ciencias sociales, coincide en que Al Qaeda sueña con una intervención de EEUU. «No hace falta gran cosa para que muchos jóvenes sin futuro abracen el yihadismo y para que algunas tribus tradicionalmente rebeldes se alcen contra el Gobierno. Sólo bastaría que EEUU encendiera la mecha», señaló.

http://www.gara.net/paperezkoa/20100115/177111/es/Los-ulemas-Yemen-advierten-EEUU-que-proclamaran-guerra-santa

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miércoles, 13 de enero de 2010

De cabeza hacia otro cenagal: El americano impasible se va a Yemen


14-01-2010
Uri Avnery
Counterpunch
Traducido para Rebelión por LB

El Americano Impasible fue el héroe de la novela de Graham Greene sobre la primera guerra del Vietnam, la que libraron los franceses.

Era un estadounidense joven e ingenuo, hijo de profesor, que había recibido una esmerada educación en Harvard, un idealista lleno de las mejores intenciones. Cuando fue enviado a Vietnam quería ayudar a los indígenas a superar los dos males que él veía: el colonialismo francés y el comunismo. Sin saber absolutamente nada sobre el país en el que estaba actuando provocó un desastre. El libro termina con una masacre producto de sus esfuerzos equivocados. Ilustró el viejo refrán: "El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones".



Desde que se escribió ese libro han transcurrido 54 años, pero parece que el Americano Impasible no ha cambiado un ápice. Sigue siendo un idealista (al menos así se ve él a sí mismo), todavía aspira a redimir a lejanos pueblos extranjeros de los que no sabe nada, y sigue causando terribles desastres: en Iraq, Afganistán, y ahora, según parece, en Yemen.

El ejemplo iraquí es el más simple.

Los soldados estadounidenses fueron enviados allí para derrocar al régimen tiránico de Saddam Hussein. Hubo también, por supuesto, otros objetivos menos altruistas, tales como controlar los recursos petrolíferos iraquíes y estacionar una guarnición estadounidense en el corazón de la región petrolífera de Oriente Medio. Pero al público estadounidense la aventura se le presentó como una empresa idealista destinada a derrocar a un dictador sanguinario que amenazaba al mundo con bombas nucleares.

Eso fue hace seis años, y la guerra continúa. Barack Obama, que se opuso a la guerra desde el principio, prometió sacar de allí a los estadounidenses. Mientras tanto, pese a todas las palabras, sigue sin verse el fin de la guerra.

¿Por qué? Porque las personas que realmente toman las decisiones en Washington no tenían la más mínima idea acerca del país que querían liberar y al que querían ayudar a vivir eternamente feliz.

Iraq fue desde el principio un Estado artificial. Los estrategas británicos pegaron con cola varias provincias otomanas para satisfacer sus propios intereses coloniales. Coronaron a un árabe sunita como rey de los kurdos, que no son árabes, y de los chiítas, que no son sunitas. Sólo una sucesión de dictadores, a cual más brutal, impidió que el Estado se desmoronara.

A los planificadores de Washington no les interesaba la historia, la demografía o la geografía del país en el que irrumpieron con fuerza brutal. Ellos veían las cosas de forma muy sencilla: había que derrocar al tirano, establecer instituciones democráticas según el modelo usamericano, convocar elecciones libres, y todo lo demás encajaría por su propio peso.

Contrariamente a sus expectativas, no fueron recibidos con flores. Tampoco encontraron la terrible bomba atómica de Saddam. A semejanza del proverbial elefante de la cacharrería, lo destrozaron todo, destruyeron el país y quedaron empantanados.

Tras años de sangrientas operaciones militares que no condujeron a nada dieron con un remedio temporal. Al diablo con el idealismo, al diablo con los nobles objetivos, al infierno con todas las doctrinas militares: ahora se limitan a comprar a los jefes tribales, que constituyen la realidad de Iraq.

El Americano Impasible no tiene ni idea de cómo salir. Sabe que si lo hace el país puede desintegrarse en medio de un baño de sangre intestino.

* * *

Dos años antes de entrar en el pantano iraquí los estadounidenses invadieron el pantano afgano.

¿Por qué? Porque una organización llamada Al-Qaeda ("la base") se atribuyó la responsabilidad por la destrucción de las Torres Gemelas en Nueva York. Los jefes de al-Qaeda estaban en Afganistán, sus campos de entrenamiento estaban allí. Para los norteamericanos todo estaba claro, no había necesidad de pensárselo dos veces (ni, de hecho, de pensárselo una sola vez.)

Si hubieran sabido algo acerca del país que iban a invadir es posible que hubieran vacilado. Afganistán siempre ha sido un cementerio para sus invasores. Imperios poderosos han huido de allí con el rabo entre las piernas. A diferencia del llano Iraq, Afganistán es un país de montañas, un paraíso para la guerrilla. Alberga en su seno a diferentes pueblos y a un sinnúmero de tribus, todas ellas ferozmente celosas de su independencia.

A los planificadores de Washington nada de eso les interesaba realmente. A lo que se ve, para ellos todos los países son los mismos, y también lo son todas las sociedades. También en Afganistán hay que establecer una democracia al estilo norteamericano, convocar elecciones libres y justas y, ¡ale hop!, todo lo demás se resolverá espontáneamente.

El elefante entró sin llamar en la cacharrería y logró una aplastante victoria. La Fuerza Aérea arrasó, el ejército conquistó sin problemas, al-Qaeda desapareció como un fantasma, los talibanes (“estudiantes religiosos ") huyeron. Las mujeres podían aparecer de nuevo en la calle sin cubrirse el cabello, las niñas podían asistir a la escuela, los campos de opio volvieron a florecer, como florecieron los protegidos de Washington en Kabul.

Sin embargo, la guerra continúa, año tras año el número de norteamericanos muertos aumenta inexorablemente. ¿Para qué? Nadie lo sabe. Es como si la guerra hubiera adquirido vida propia, sin objetivo, sin razón.

Un estadounidense bien podría preguntarse: ¿Qué diablos estamos haciendo?



* * *

El objetivo inmediato, la expulsión de al-Qaeda de Afganistán, ha sido alcanzado. Al-Qaeda no está allí, si es que alguna vez estuvo.

Escribí una vez que al-Qaeda es una invención de los USA y que Osama Bin-Laden ha sido enviado por la Oficina Central de Casting de Hollywood para desempeñar el papel. Simplemente, es demasiado bueno para ser verdad.

Naturalmente, exageraba un poco. Pero no del todo. Los USA necesitan constantemente a un enemigo mundial. En el pasado fue el comunismo internacional, cuyos agentes acechaban detrás de cada árbol y debajo de cada baldosa. Pero, por desgracia, la Unión Soviética y sus acólitos se derrumbaron, de modo que surgió la urgente necesidad de hallar un enemigo que llenara el vacío. Lo encontraron en la forma de la jihad mundial de al-Qaeda. Aplastar al "Terrorismo Mundial" se convirtió en el objetivo primordial de USA.

Ese objetivo es un disparate. El terrorismo no es sino un instrumento de guerra. Es utilizado por organizaciones que son enormemente diferentes entre sí, que luchan en países enormemente distintos por objetivos enormemente diversos. Una guerra contra el "terror internacional" es como una guerra contra la "Artillería Internacional" o contra la "Marina Internacional".

Un movimiento de ámbito mundial encabezado por Osama Bin-Laden simplemente no existe. Gracias a los estadounidenses, al-Qaeda se ha convertido en una marca de prestigio en el mercado de la guerrilla, igual que McDonald's y Armani lo son en el mundo de la comida rápida y de la moda. Cada organización islamista militante puede apropiarse del nombre incluso sin contar con una franquicia de Bin-Laden.

Los regímenes clientes de USA, que acostumbraban a caracterizar a sus enemigos locales como "comunistas" a fin de obtener la ayuda de sus patrocinadores, ahora los llaman "terroristas de Al Qaeda".

Nadie sabe dónde está Bin Laden, suponiendo que esté en alguna parte, y no hay ninguna prueba de que esté en Afganistán. Algunos creen que está en la vecina Pakistán. Pero incluso si estuviera escondido en Afganistán, ¿qué justificación hay para desatar una guerra y matar a miles de personas para perseguir a un solo hombre?

Algunos dicen: OK, Bin Laden no está. Pero hay que impedir que regresen los talibanes.

¿Por qué, por amor de Dios? ¿Qué diablos le importa a los USA quién gobierne Afganistán? Uno puede aborrecer a los fanáticos religiosos en general y a los talibanes en particular, ¿pero es ésa razón suficiente para iniciar una guerra sin fin?

Si los propios afganos prefieren a los talibanes antes que a los traficantes de drogas que se han hecho con el poder en Kabul, es asunto suyo. Y parece que los prefieren, a juzgar por el hecho de que los talibanes de nuevo controlan la mayor parte del país. Eso no es una buena razón para una guerra al estilo de la de Vietnam.

Pero, ¿cómo salir? Obama no lo sabe. Durante la campaña electoral prometió, con la temeridad propia de un candidato, ampliar la guerra en Afganistán como compensación por salir de Iraq. Ahora se ha quedado atascado en los dos lugares, y parece que en un futuro próximo se va a enfangar en una tercera guerra.

* * *

DURANTE los últimos días el nombre de Yemen ha sonado con insistencia. Yemen: un segundo Afganistán, un tercer Vietnam.

El elefante se muere por entrar en otra cacharrería. Y tampoco esta vez le preocupa la porcelana.

Sé muy poco acerca de Yemen, pero sí lo suficiente para comprender que sólo un loco querría poner los pies allí. Se trata de otro Estado artificial compuesto por dos partes diferentes: el país de Sanaa en el Norte, y el Sur (antigua colonia británica). La mayor parte del país es terreno montañoso, gobernado por tribus belicosas celosas de su independencia. Igual que Afganistán, es una región ideal para la guerra de guerrillas.

También existe allí una organización que ha adoptado el pomposo nombre de "Al-Qaeda de la Península Arábiga" (después de que los militantes yemenitas se unieran a sus hermanos de Arabia). Pero a sus jefes les interesa la revolución mundial mucho menos que sus intrigas y luchas intertribales y que su combate contra el gobierno "central", una realidad con una historia de miles de años. Sólo un completo idiota posaría su cabeza en semejante almohada.

Yemen significa "país de la derecha" (si uno mira hacia La Meca desde Occidente, el Yemen queda en el lado derecho y Siria a la izquierda). El lado derecho también connota felicidad, y el nombre de Yemen está conectado con Al-Yamana, una palabra árabe que significa felicidad. Los romanos llamaron a Yemen Arabia Felix ("Arabia Feliz"), porque era rica por el comercio de especias.

(Por cierto, puede que a Obama le interese saber que en cierta ocasión otro líder de una superpotencia —César Augusto— trató de invadir Yemen y acabó derrotado.) Si el Americano Impasible, con su habitual mezcla de idealismo y de ignorancia, decide llevar al Yemen la democracia y el resto de sus golosinas, será el final de esa felicidad. Los estadounidenses se hundirán en otro pantano, decenas de miles de personas morirán y todo terminará en desastre.

* * *

Es muy posible que el problema hunda sus raíces —entre otras cosas— en la arquitectura de Washington DC.

Esta ciudad está llena de edificios enormes repletos de ministerios y oficinas de la única superpotencia mundial. Las personas que trabajan allí sienten el poder tremendo de su imperio. Miran a los jefes tribales de Afganistán y Yemen como un rinoceronte mira a las hormigas que corretean entre sus pies. Al caminar, el rinoceronte las pisotea inadvertidamente. Pero las hormigas sobreviven.

Básicamente, el Americano Impasible se asemeja al Mefistófeles del Fausto de Goethe, que se autodefine como la fuerza que "siempre desea el mal y siempre crea el bien". Solo que al revés.

Fuente: http://www.counterpunch.org/avnery01122010.html

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sábado, 9 de enero de 2010

Yemen y el “nuevo” paquete terrorista


09-01-2010
Fernando Dorado

Obama muestran que el forcejeo por la orientación de la política (interna y externa) de USA fue tan débil, que pareciera que los poderes fácticos norteamericanos ya lo controlaban desde antes de la elección.
Lograron engañar al mundo entero, empezando por su propio pueblo, y en especial, la población afrodescendiente e inmigrante. Algunos alcanzamos a ilusionarnos.

Hoy los dueños del aparato financiero especulativo y del complejo militar-industrial, controlan en forma absoluta a Obama. Los halcones y “neo-cons” norteamericanos tienen nuevamente el camino despejado. El presidente gringo retoma la “carta del terrorismo”. Es la única que les queda, pero ahora es una tercera reedición.1

Midieron fuerzas con el golpe de Estado en Honduras. A nivel interno la brega fue mínima. A nivel externo, Latinoamérica resistió de manera formal, pero nada contundente. Vino enseguida la otra “medida de aceite” con las bases militares en Colombia. Con esa jugada lograron aislar a Bolivia y Venezuela, que son los únicos gobiernos que han mantenido una posición vertical.

Pero eso no es suficiente. Ellos saben que la crisis económica es su peor enemigo. Son conscientes de que tienen plazos muy cortos. Una repetición más profunda se está acumulando. Por ello, es su propio pueblo el que más les preocupa. La opinión contra la guerra y contra Wall Street (bancos), que llevó a Obama a la presidencia, fue una alerta muy seria.

La dirigencia estratégica de la mega-plutocracia estadounidense es consciente de que deben crear y agigantar un enemigo externo. Es la única forma de controlar a su propia población y justificar las guerras de invasión y despojo. El narcotráfico y la inmigración también son utilizados como amenazas, pero no tienen el suficiente impacto político en EE.UU. El terrorismo es su carta fundamental.

Lo más granado de la inteligencia estratégica del Pentágono y la CIA está en plena producción. La experiencia les ha demostrado que el grueso del pueblo norteamericano toma en serio al “terrorismo internacional” cuando éste tiene –supuestamente– el apoyo de Estados y gobiernos de países enemigos. Por ello involucraron en la anterior fórmula a Irak.

Lo de Yemen va en esa dirección. Están buscando la forma de organizar un “paquete” más impactante. Ya han mostrado los dientes. No nos extrañe que en pocos días o meses hayan tejido el nuevo “eje del mal” relacionando a las FARC con Al-Qaeda, Hamás, Hezbollah, y como apoyo a la alianza entre Irán, Cuba, Venezuela, Bolivia, y de pronto involucran a Corea. Ya lo vienen haciendo.

Los demócratas y revolucionarios latinoamericanos no podemos engañarnos. La Paz y la defensa del Medio Ambiente son nuestras banderas de gran impacto. Las amenazas de la guerra y el cambio climático son muy reales, son de amplio espectro y afectan a toda la humanidad. Deben ser opuestas al “paquete terrorista” que el imperio utiliza para evitar su paulatina decadencia e inevitable derrumbe.

El pueblo norteamericano debe ser uno de nuestros objetivos. La población afrodescendiente, los inmigrantes, la juventud, los movimientos ambientalistas y pacifistas son nuestros aliados. América Latina debe hablarle al pueblo de los EE.UU. Es urgente.
Y ojo… en esa tarea no podemos hacerle ninguna concesión a guerrerismos de ninguna clase. Es algo fundamental.

Nota:
[1] La primera fue el comunismo. La segunda Osama (Al-Qaeda) y Sadam Husseín.

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jueves, 7 de enero de 2010

¿Fallas o estrategias?


07-01-2010
Juan Gelman
Página 12

El presidente Obama salió enérgico de la reunión que el martes pasado mantuvo con su secretaria de Estado Hillary Clinton, el jefe del Pentágono Robert Gates y una decena de altos funcionarios de los organismos de inteligencia estadounidenses. “La seguridad del país falló de forma potencialmente desastrosa”, espetó, y culpó a los servicios de espionaje de no haber realizado un análisis correcto de datos en su poder que hubiera impedido al nigeriano Umar Faruk Abdulmutallab abordar un avión con una bomba guardadita en sus pantalones. Pero quién sabe si la cuestión radica en tales falencias o habita en otro lugar.

Datos había, sí. Por empezar, el servicio secreto británico tenía al fallido terrorista bajo vigilancia desde que era estudiante de University College London en razón de su “involucramiento político con redes extremistas” (http://www.guardian.co.uk/, 3-1-10). Según el Sunday Times, el M15 no compartió la información con sus pares norteamericanos (http://www.timeesonline.co.uk/, 3-1-10). Difícil y aun improbable, pero sirve para alimentar el argumento oficial acerca de los defectos presuntos o reales del FBI y demás instituciones cofrades. Que, de paso, justifica las nuevas medidas de revisión impuestas a quienes viajan a y desde EE.UU.
La afirmación del muy británico Times es a todas luces espuria: la inteligencia estadounidense tenía elementos suficientes sobre el atentado en preparación. A principios de agosto de 2009 la CIA contaba ya con información sobre “una persona apodada ‘El Nigeriano’ sospechosa de reunirse con elementos terroristas en Yemen” (http://www.cbs.news.com/, 29-12-09). Hubo más.
El Dr. Alhaji Umaru Mutallab, ex ministro de Desarrollo Económico de Nigeria, banquero y uno de los hombres más ricos de Africa, pero sobre todo padre del novato terrorista, se reunió en la sede de la embajada norteamericana en Abuja con agentes de la CIA, el FBI y funcionarios del Departamento de Estado para mostrarles los mensajes de texto del celular de su hijo. “Es una amenaza para la seguridad” de EE.UU., aseveró (http://www.nytimes.com/, 31-12-09). Este encuentro tuvo lugar el 18 de noviembre, cinco semanas antes de la Navidad que Abdulmutallab intentó manchar de sangre. Pero lo importante es que a esta reunión de inmediato siguió otra entre servicios. Aparentemente, no tomaron en serio la denuncia paternal.
Aparentemente. El caso tiene similitudes notables con lo ocurrido el 11/9: el FBI estaba perfectamente enterado de que Mohamed Atta y otros perpetradores del brutal atentado contra las Torres Gemelas seguían cursos de aviación en el territorio mismo de EE.UU. ¿También en esta ocasión fallaron los servicios de inteligencia o esa información se bloqueó en alguna parte? Diversas investigaciones indican que el gobierno W. Bush sabía de los preparativos del ataque y lo dejó venir. Sus fines fueron claros: la invasión y ocupación de Irak. Es que el terrorismo islamista “no se puede entender sin tomar en cuenta la medida en que sus redes son utilizadas por los servicios de inteligencia militar de Occidente para controlar los recursos energéticos estratégicos y contrarrestar a sus rivales geopolíticos” (http://www.newint-org/, octubre 2009).
Llegó el turno de Yemen, por lo visto. Joe Lieberman, presidente de la Comisión de Seguridad Interior del Senado de EE.UU., lo anunció rápido y sin ambages: “Irak es la guerra de ayer, Afganistán la de hoy y Yemen la de mañana si no se lleva a cabo una acción preventiva” (http://www.foxnews.co/, 227-12-09). El vocero demócrata de los “halcones-gallina” de Washington es un sofista: finalmente, las “acciones preventivas” son nomás la guerra.
En el mundo hay siete puntos de control estratégico del tráfico naviero de petróleo, y el estrecho de Bab el Mandeb que separa a la Península Arábiga de Africa, y a Yemen de Eritrea y Djibuti, es uno de ellos. El cierre de este estrecho “podría impedir que los buques tanques procedentes del Golfo Pérsico llegaran al oleoducto de Suez/Sumed”, alertó el Departamento de Energía estadounidense (http://www.eia.doe.gov/, enero 2008). Unos 3,3 millones de barriles de petróleo pasaban cada día del año 2006 por Bab el Mandeb con destino a Europa, EE.UU. y Asia. La militarización de las aguas del estrecho sumaría otro eslabón a la estrategia de dominación del comercio mundial de oro negro.
El acto de El Nigeriano prologa una intensificación de la intervención militar de la Casa Blanca en la región. Obama no tuvo empacho en declararlo: “Hemos establecido una misión clara y factible: interrumpir, desmantelar y derrotar a Al Qaida y a sus aliados extremistas (...) y por eso forjamos nuevos entendimientos, como en Yemen, y ejercemos una severa presión sobre estos extremistas allí donde complotan y se entrenan, de Asia del Este al Sudeste asiático, de Europa al Golfo Pérsico” (The Wall Street Journal, 2-1-10). La “guerra antiterrorista” da para todo.
Fuente original: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-138158-2010-01-07.html

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martes, 5 de enero de 2010

Yemen: Desmienten un acuerdo para permitir ataques de Estados Unidos contra Al-Qaeda


4 de enero de 2010

Yemen desmintió las informaciones de medios de comunicación estadounidenses de que firmó un acuerdo con Estados Unidos que permite que éste lance ataques contra escondites de Al-Qaeda en territorios yemenitas.
"No existe ningún acuerdo con Estados Unidos al respecto, y no existe ningún plan propuesto para este fin", dijo el ministro yemenita de Relaciones Exteriores, Abu Bakr Abdullah al-Kurbi, al diario yemenita al-Syasiya en una entrevista.

El ministro yemenita dijo que cualquier cooperación contra el terrorismo con otro país gira en torno a inteligencia y entrenamiento no a coordinación para ataques conjuntos.
"Yemen tiene sus propios planes de corto y de largo plazos para enfrentar la amenaza del terrorismo, los cuales requieren cooperación de inteligencia con países de la región, así como con otros, incluidos Estados Unidos y la Unión Europea", dijo al-Kurbi.
Medios de comunicación estadounidenses sugirieron que Estados Unidos proporcionó al país árabe pobre localizado en el extremo sur de la península arábiga inteligencia y armamento para ayudarlo a enfrentar la creciente amenaza de Al-Qaeda en el país..

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Yemen, inminente objetivo de la guerra imperialista


05-01-2010
Chevige González Marcó
Patria Grande

Todo indica que Washington y su maquinaria de propaganda, están preparando el terrewno para una nueva guerra imperialista. El nuevo objetivo: Yemen, una nación estratégica por su ubicación geográfica, puerta de entreada al Mar Rojo, de salida al Golfo de Adén, en la península arábiga y frente al cuerno africano.

A partir del presunto atentado frustardo del pasado 25 de diciembre, cuando, cuento hollywoodense mediante, un pasajero común y silvestre evitó que un "terrorista" estallara una bomba en una aeronave que debía aterrizar en Detroit. Desde entonces, todos los informes estadounidenses, reproducidos profusamente por la prensa mundia, indican que Yemen fue el territorio donde se preparó el supuesto atentado y se preparan muchos otros.
Tanto Estados Unidos como Gran Bretaña anunciaron el cierre de sus embajadas en Yemen, argumentan amenazas. Precisamente los británicos tienen un largo historial de intervenciones en la nación árabe. Estuvieron de parte de la monarquía, hasta que un movimiento popular derrotó al Rey y comenzaron la construcción de un proyecto socialista. Luego promovieron la división y crearon Yemen del Norte y promovieron dos guerras civiles entre un mismo pueblo. Yemen se reunificó en 1990, en el contexto de la caída del campo socialista. Los británicos volvieron por sus fueros, esta vez acompañados por Washington.
Recientemente el director del Centro Nacional contra el Terrorismo, Mike Leiter,describió a Yemen como un "campo de batalla clave" y, potencialmente, "una base regional para las operaciones de Al Qaeda, desde donde se pueden planear ataques y entrenar a militantes".La misma historia de Afganistán y Pakistán, ahora aplicada a Yemen. Junto a la campaña para justificar la inminente agresión, la Casa Blanca pretende glopear otros objetivos como en una partida de boliche. Revivieron las listas de países que según ellos apoyan el terrorismo y quieren encontrar las perfectas justificaciones para le existencia de prisiones clandestinas e ilegales, como Isla Diego García y Guantánamo.
Según Washington el presunto líder de Al Qaeda en la península arábiga, Said al-Shihri, fue prisionero en Guantánamo durante seis años tras su captura en Pakistán en el 2001 por presuntos nexos con Al Qaeda.
En noviembre del 2007 E.U. lo entregó a autoridades saudíes que, luego de someterlo a un breve programa de rehabilitación, decidió liberarlo. Según la historia que vende el Pentágono a los pocos meses, cruzó la frontera hacia Yemen y se reintegró al grupo. ¿Quién comprueba que Al Shihiri es en realidad todo lo que dice la Casa Blanca de él? Tanto Guatánamo, como las cárceles flotantes, como isla Diego García, son prisiones al margen del derecho internacional y de la justicia. Allí los derechos humanos no existen, han sido suspendidos por el gobierno estadounidense.
El cuento de Al Qaeda cada vez se parece menos a algo racional. Una banda de fundamentalistas religiosos, como lo dibujan las agencias, es capaz de burlarse de la OTAN entera, el mitologizado Osama Bin Ladem, puede sobrevivir a los ejércitos más poderosos del mundo unidos. La CIA nos señala que esta gente son atrasados, que detestan la tecnología y el progreso, que sólo piensan en el odio y la venganza. Es decir, que cualquiera con un pico y una pala puede hacerse invencible ante armas atómicas, químicas y biológicas como las que posee la alianza de la guerra imperialista.
En el Pentágono ya se respiran los aires de una nueva guerra. Aviones estadounidenses ya han ejecutado bombardeos contra presuntos objetivos en Yemen, han informado que las autoridades yemeníes han coordinado con ellos esas acciones. El gobierno de la nación árabe lo niega. Ya EEUU y Gran Bretaña anunciaron el financiamiento de una unidad antiterrorista que funcionará en Yemen. El viejo cuento para una nueva guerra circula rápidamente en los medios de comunicación que sirven al Imperio. En pocas horas han convertido a Yemen en un santuario del "diablo". Al Qaeda es revivida con una rápida respiración artificial. Es como "Batman vuelve".

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lunes, 4 de enero de 2010

Gran Bretaña y EEUU financian una "unidad antiterrorista" en Yemen


04-01-2010
Gara
El primer ministro británico, Gordon Brown, y el presidente estadounidense, Barack Obama, decidieron impulsar conjuntamente esta medida como respuesta al intento de atentado perpetrado por Umar Faruk Abdulmutallab.
Según el Gobierno de Brown, el nigeriano de 23 años, que estudió en Gran Bretaña hasta 2008, entró en contacto con Al Qaeda, posteriormente, en Yemen. Por su parte, Obama confirmó en la noche del sábado que el acusado viajó a Yemen y se unió a una filial de la organización islamista que dirige Osama Bin Laden.

Se termina de confirmar así lo adelantado por muchos observadores: que tras el fallido intento del día de Navidad, se han intensificado los tambores de guerra a favor de una mayor intervención militar estadounidense en Yemen. Londres, como con Blair en la era de Bush, sería el fiel sirviente de Washington.

Aunque los altos cargos de EEUU indicaron inicialmente que creían que el sospechoso había actuado solo y que no tenía relación formal con ninguna «organización terrorista», esto no impidió que los principales dirigentes políticos de ambos partidos y la mayoría de los medios de comunicación estadounidenses plantearan inmediatamente la posibilidad de una guerra en Yemen, donde Abdulmutallab tiene vínculos familiares (su madre es yemení) y donde hay presencia de Al Qaeda.

Un portavoz de Downing Street ha señalado que Brown y Obama han hablado por teléfono varias veces desde el atentando frustrado y han decidido aumentar la cooperación entre ambos estados para «combatir el extremismo».

Además de impulsar la «unidad antiterrorista» en Yemen, también apoyarán el servicio de guardacostas del país y pedirán al Consejo de Seguridad de la ONU que aumente sus fuerzas en Somalia.

Brown ha convocado además, con apoyo de Washington y de la Unión Europea, una cumbre global para tratar «la radicalización en Yemen», que se celebrará el 28 de enero en Londres, en paralelo a la que tendrá lugar ese mismo día sobre Afganistán.

El primer ministro británico precisó que quiere atraer a la reunión a Arabia Saudí y a los Emiratos Árabes Unidos. «La comunidad internacional no puede negar a Yemen el apoyo que necesita para combatir el extremismo», declaró Brown al anunciar la conferencia.

«He dicho anteriormente que Yemen, por ser tanto incubadora como refugio del terrorismo, representa una amenaza regional y global», añadió.
El jefe del Gobierno recordó que Gran Bretaña ya tiene comprometidos unos 100 millones de libras (113 millones de euros) de ayuda a Yemen, lo que le convierte en uno de los principales donantes de ese país, además de colaborar con las autoridades yemeníes para entrenar a «unidades antiterroristas».

Los objetivos de la cumbre londinense serían alentar esfuerzos para «ampliar la capacidad del Gobierno» y facilitar la ayuda humanitaria a «las áreas con más riesgo de radicalización». Se trata también de identificar «las necesidades antiterroristas», colaborar en la instrucción de sus fuerzas del orden y ayudar a Yemen a acometer reformas económicas, sociales y políticas.
El anuncio sobre la conferencia se produjo después de que Brown ordenara una revisión del sistema de seguridad aeroportuario británico a raíz del ataque frustrado del pasado 25 de diciembre.
Brown, que espera el resultado de un informe al respecto en los próximos días, ha declarado que «hay que moverse con rapidez» para mejorar la seguridad aeroportuaria tras «la llamada de alerta» que supuso el intento de atentado.Washington y Londres cierran sus embajadas en Saná
Las embajadas de Estados Unidos y Gran Bretaña en Saná cerraron ayer sus puertas debido a las amenazas de la rama de Al Qaeda que reivindicó el atentado fallido de Navidad, en momentos en que Washington y Londres han reconocido que van a cooperar más «contra el terrorismo» en Yemen y en Somalia.
«La embajada de Estados Unidos en Saná cerró hoy -por ayer- debido a la existencia de amenazas de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP) contra los intereses estadounidenses en Yemen», según se podía leer en un comunicado de la página web de la delegación diplomática.
Un responsable yemení anunció a su vez el cierre de la embajada británica, confirmado en Londres por un portavoz del Foreign Office que adujo «motivos de seguridad».
En su reivindicación del atentado fallido, Al Qaeda en la Península Arábiga juró muerte a «todos los cruzados» y afirmó que el intento de ataque del día 25 de diciembre era en respuesta a una de las dos operaciones de ese mismo mes contra sus miembros en Yemen.
La embajada estadounidense ya había advertido el jueves a los estadounidenses en Yemen de «amenazas de acciones terroristas y de violencia contra los intereses y los ciudadanos norteamericanos en el mundo».Tras las incursiones aéreas del 17 y 24 de diciembre, en las que murieron más de 60 presuntos miembros de la red islamista, Saná envió refuerzos militares al este del país para perseguir «a los elementos de Al Qaeda», afirmó el sábado una fuente de seguridad yemení.http://www.gara.net/paperezkoa/20100104/175190/es/Gran-Bretana-EEUU-financian-una-unidad-antiterrorista-Yemen

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viernes, 1 de enero de 2010

Yemen


28 de diciembre de 2009
Juan Gelman

Forma parte ya de la lista de países –Mali, Pakistán, Somalia, Uganda y otros– en los que el Pentágono y la Casa Blanca desarrollan esa clase de guerra no declarada que abunda en los llamados “daños colaterales”. En este caso, con la participación de Arabia Saudita, su aliado más sólido en la región.
Los bombardeos de cazas estadounidenses y de la fuerza aérea saudí son tan constantes como los argumentos falaces que los “justifican” y, sobre todo, como la muerte de civiles yemeníes.
El general David Petraeus, jefe del comando central a cargo de las guerras de Iraq, Afganistán y Pakistán, declaró que “EE.UU. apoya la seguridad de Yemen en el contexto de la cooperación militar que proporciona a sus aliados en la región”
El mismo día de esas declaraciones, el diario Yemen Post dio a conocer fotografías de los cazas norteamericanos que bombardeaban la provincia de Sa’ada, al norte de Yemen, en una de las veinte incursiones que llevaron a cabo esa jornada. Su objetivo: liquidar a todos los guerrilleros houtis posibles. El resultado: decena de bajas civiles.
Los pretextos, como siempre, son Irán y Al Qaida. Los rebeldes houtis forman parte de la minoría chiíta del país, un tercio de la población, y se han alzado en armas contra un gobierno autoritario que los discrimina y reprime. Se los acusa de recibir armamento del gobierno de Teherán, pero su chiísmo Zaydi es una versión muy diferente del iraní. Hasta altos funcionarios estadounidenses admiten que no hay evidencias de que Irán los alimente. El Pentágono, a su vez, arguye que bombardea reductos de Al Qaida y, de nuevo, estos insurgentes no sólo no tienen vínculos con las redes de Bin Laden: son posibles blancos de sus atentados.
El Departamento de Estado negó que EE.UU. interviniera en Yemen (http://www.upi.com/, 16-12-09) al día siguiente de que bombardeara repetidamente el norte del país. La Casa Blanca se retractó 24 horas después: Barack Obama había ordenado la ejecución de múltiples ataques con misiles a varios puntos de Yemen en coordinación con el eterno presidente Ali Abdalá Saleh. Realizada la acción, el mandatario estadounidense llamó por teléfono a su colega yemení para felicitarlo por el “éxito” de los bombardeos, que dejaron un saldo de 120 muertos, civiles en su mayoría, mujeres y niños incluidos (http://www.dailystar.com.ib/, 17-12-09). Pese a este anuncio, el mariscal Saleh desmintió la intervención de EE.UU. en la matanza.
Es su costumbre. A pesar de informaciones oficiales de las autoridades de Riad, rebatió a un vocero de los houtis que denunció los ataques lanzados por el ejército saudí el domingo último contra los habitantes de Al Nadheer, un poblado de la provincia norteña de Saada, limítrofe de Arabia Saudita: 54 civiles muertos y numerosos heridos (AP, 20-12-09). Saleh lanzó en agosto pasado un ofensiva contra los rebeldes del Norte con la evidente colaboración de Washington y Riad. Pero los sureños también sufren estas acciones militares.
El gobierno yemení realizó una operación contra un presunto campamento de Al Qaida ubicado en la aldea de Al Maajala, a unos 480 km al sureste de Sana, la capital, que segó la vida de 64 civiles, 23 niños y 17 mujeres entre ellos. Esto provocó una desusada reacción popular: miles de manifestantes se derramaron por las calles de varias provincias exigiendo que se investigue lo acontecido. Miembros del Movimiento del Sur, un frente secesionista pacífico, subrayaron que el objetivo del ataque no era Al Qaida, sino los sureños que sueñan con restaurar lo que hasta 1990 era la República Democrática de Yemen, independiente del norte (http://www.thenational.ae/, 20-12-09). Es un deseo compartido por muchos habitantes de la zona.
Cabe preguntarse el porqué del interés de EE.UU. por el país más pobre de la región: forma parte de la estrategia destinada a extender el conflicto de Afganistán a zonas concéntricas más amplias de Asia central y del sur, el Cáucaso y el Golfo Pérsico, el sudeste asiático y el golfo de Aden, el Cuerno de Africa y la península arábiga (//rickrozoff.word press.com, 15-12-09). La sedicente guerra mundial contra el terrorismo de W. Bush cambió de nombre con Obama: ahora se llama “operaciones de contingencias en ultramar”. Pero los dos productos tienen el mismo olor. A petróleo.
Hay un aspecto convergente y nada despreciable. El papel que Arabia Saudita y las monarquías afines del Golfo Pérsico desempeñan en la “nueva estrategia” de Obama los llevará a invertir en la compra de equipos militares estadounidenses la friolera de 20.000 millones de dólares en los próximos diez años (UPI, 25-8-09). Yemen no participa en el gasto, pero sí en la conjura. Y pensar que alguna vez lo gobernó la reina de Saba, que muchos siglos después se reencarnó en Gina Lollobrigida, dirigida por King Vidor en una película de la que Tyrone Power no alcanzó a ser su amado rey Salomón.
Juan Gelman
Poeta y escritor argentino. Desde 1976 reside en México, donde llego exilado por la dictadura militar facista que le arrancó su hijo y su nuera embarazada. Entre su vasta obra se destacan sus libros: Los poemas de Sidney West (1969), Fábulas (1971), Hechos y relaciones (1980), Citas y comentarios (1982), La junta luz (1985), Composiciones (1986), Interrupciones I y II (1988) y Salarios del impío (1993).Los artículos de esta autora o autor Fuente Página 12 (Argentina)Los artículos de esta autora o autor

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jueves, 31 de diciembre de 2009

Tambores de guerra estadounidenses en Yemen tras el incidente de la línea aérea

31-12-2009
Bill Van Auken
WSWS
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Tras el fallido intento el día de Navidad del joven nigeriano de 23 años Umar Faruk Abdulmutallab de detonar una bomba en el vuelo de Northwest Airlines con destino a Detroit procedente de Ámsterdam, se han intensificado los tambores de guerra a favor de una mayor intervención militar estadounidense en Yemen.

Aunque los altos cargos estadounidenses indicaron inicialmente que creían que el sospechoso había actuado solo y que no tenía relación formal con ninguna organización terrorista, esto no impidió que los principales dirigentes políticos de ambos partidos y la mayoría de los medios de comunicación estadounidenses plantearan inmediatamente la posibilidad de una guerra en Yemen, donde Abdulmutallab tiene vínculos familiares (su madre es yemení) y donde hay presencia de al-Qaeda.

Posteriormente las noticias de los medios de comunicación citaron a altos cargos estadounidenses sin dar nombres que afirmaban que Abdulmutallab había dicho en los interrogatorios que había asistido a un campamento de al-Qaeda en Yemen, donde una página web que afirmaba hablar en nombre de la organización reivindicó el atentado fallido.

Sea cierta o no la conexión yemení con el incidente, ha demostrado ser muy fortuita para la administración Obama que, de forma paralela a su escalada en Afganistán, ya ha emprendido una intervención militar secreta en el empobrecido país árabe.
Como informaba este lunes el New York Times, “en medio de dos importantes guerras sin terminar, Estados Unidos ha abierto sigilosamente una tercera, en gran parte un frente encubierto contra al-Qaeda en Yemen”.

Citando a altos cargos militares y de la inteligencia estadounidense sin dar nombres, el Times informa de que la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) ha enviado “al país a varios de sus operativos de campo de alto nivel con experiencia en contraterrorismo” mientras que “algunos de los más secretos comandos de Operaciones Especiales han empezado a adiestrar a fuerzas de seguridad yemeníes en tácticas contraterroristas”.

Con la administración Obama la ayuda militar estadounidense a Yemen ha ascendido a 70 millones de dólares frente a la prácticamente nula de 2008.
Las noticias sobre las cada vez mayores actividades de operativos de la CIA y comandos de Operaciones Especiales en Yemen siguen a una serie de ataques aéreos estadounidenses encubiertos.
El 17 de diciembre aviones de combate estadounidenses que dispararon misiles crucero atacaron lo que los altos cargos de Washington afirmaban eran campos de adiestramiento de al-Qaeda en las provincias de Sana’a y Abyan. Sin embargo, altos cargos en Yemen afirmaron que los ataques habían costado la vida de más de 60 civiles, 28 de ellos niños.

El 24 de diciembre se llevó a cabo un segundo ataque en la remota región de Shabwa contra lo que los altos cargos estadounidenses describían como un encuentro de operativos de al-Qaeda. De nuevo los yemeníes que están en la zona afirmaron que no había habido semejante encuentro.
Altos cargos de la inteligencia estadounidense afirmaron que uno de los objetivos del ataque del 24 de diciembre era Anwar al Awlaki, un clérigo musulmán ciudadano estadounidense nacido en Nuevo México. Aunque Awlaki ha estado relacionado con el mayor del ejército estadounidense Nidal Malik Hasan que el mes pasado fue el autor del tiroteo de Fort Hood, a él mismo no le han acusado de crimen alguno. El intento de llevar a cabo esta ejecución extrajudicial no ha provocado la menor crítica en ninguna sección de los medios de comunicación o de la clase política en Estados Unidos.

Según se ha informado, se han utilizado aviones de guerra estadounidenses junto con una acción militar saudí contra una rebelión interna en la provincia Saada situada al noroeste cerca de la frontera con Arabia Saudí. El objetivo de los ataques es un movimiento armado conocido como los huzíes, del nombre de su ex comandante, que se formó para defender a la población zaydí shia. La población zaydí, grupo dominante en el país hasta 1962, cuando un golpe nasserita derrocó a la monarquía gobernante, ha sido oprimida y discriminada por el actual gobierno.

Los combatientes huzíes acusan a Estados Unidos de haber emprendido unos treinta ataques contra Saada desde el pasado mes de agosto, cuando el régimen yemení emprendió una ofensiva militar denominada “Operación Tierra Chamuscada”.
Los círculos de la política exterior estadounidenses han tratado de presentar la guerra contra los huzíes como una lucha contra la influencia iraní en la región. Al mismo tiempo el régimen yemení ha hecho la improbable afirmación de que el grupo está respaldado por al-Qaeda, que se basa en el fundamentalismo sunní y ha emprendido ataques terroristas contra poblaciones chiíes.

La intervención militar estadounidense en Yemen se está llevando a cabo en apoyo del régimen dictatorial del mariscal de campo Ali Saleh, que ha sido jefe del Estado durante más de treinta años, primero como presidente de Yemen del Norte hasta 1990 y después, tras la unificación posterior a la Guerra Fría, como presidente del país unificado.

Con 23,8 millones de habitantes, Yemen es el país más pobre del mundo árabe. Más de la mitad de la población vive por debajo del umbral de pobreza. Más del 40% de los yemeníes están en paro y el 54% son analfabetos.

Además del movimiento huzí en el noroeste del país, el régimen de Saleh se enfrenta a un movimiento separatista en el sur. Ha tratado de sofocar estos movimientos de oposición con extrema brutalidad. Además de llevar a cabo operaciones militares de castigo colectivo que han costado las vidas de miles de civiles y convertido a otras decenas de miles más en refugiados, ha suprimido sistemáticamente a la disidencia política.

El mes pasado el Comité de Naciones Unidas contra la Tortura publicó un punzante informe sobre las condiciones de Yemen en el que se mencionaba “la toma de rehenes e informes de que miembros de una familia fueron secuestrados y detenidos para garantizar que las personas a las que se estaba buscando se entregarían, así como detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas”.
Según el informe eran comunes “los secuestros y los asesinatos extrajudiciales”, incluido contra menores.
El informe señala que “se ha encarcelado a niños de siete u ocho años, que permanecen con los adultos y con frecuencia sufren abusos”. “También se ha condenado a muerte y ejecutado a niños”.

El informe señala que las fuerzas de seguridad y las autoridades de las cárceles ejercen la tortura con impunidad. Un documento presentado ante el Comité de Naciones Unidas por un grupo de organizaciones de derechos humanos yemení establecía una lista de varios activistas de la oposición que han sido torturados hasta la muerte, al tiempo que describía cómo a los detenidos (niños incluidos) se les golpea con cables, se les quema, se les cuelga de las manos y brazos, se les viola y amenaza con violación.

Éste es el carácter del régimen con el que, según el Times, “la Casa Blanca de Obama está tratando de estrechar lazos duraderos”. El despliegue de comandos de Operaciones Especiales y operativos de la CIA no hará sino intensificar esta represión atroz.

Como dejaba claro el Times, cuanto más ayude Washington en esta represión, más intensa y letal será la represión. “El problema es que la implicación de Estados Unidos crea simpatía por al-Qaeda”, declaró al periódico un funcionario yemení. “La cooperación es necesaria, pero no cabe duda de que tiene un efecto sobre el hombre de la calle. Simpatiza con al-Qaeda”.

De forma similar, Associated Press citó las palabras de Gregory Johnsen, un experto en Yemen de la universidad de Princeton, quien afirmaba que la creciente intervención militar estadounidense en el país “probablemente era contraproducente”. Afirmó que los ataques aéreos y los subsiguientes vídeos y fotografías de mujeres y niños masacrados por los misiles estadounidenses proporcionaban “un campo de reclutamiento a al-Qaeda”.

Estas preocupaciones parecen tener poco peso en Washington o en los medios de comunicación estadounidenses, ya que la administración Obama sigue forjando una tercera guerra de Estados Unidos en las regiones ricas en petróleo que se extienden desde Oriente Medio a Asia Central.
El incidente de Northwest Airlines ha provocado llamamientos a una acción militar más directa por parte tanto de los políticos republicanos como de los demócratas.

El senator Joseph Lieberman, el denominado “demócrata independiente” que dirige el Comité de Seguridad Nacional del Senado, pidió el domingo una intervención militar “preventiva” en Yemen.
“Alguien de nuestro gobierno me dijo ayer en Sana’a, la capital de Yemen, que la guerra de Iraq era una guerra de ayer”, dijo Lieberman en una entrevista para Fox News. “Afganistán es la guerra de hoy. Si no actuamos preventivamente, Yemen será la guerra de mañana. Éste es el peligro al que nos enfrentamos”.
El senador Arlen Specter, un demócrata de Pennsylvania que intervino en el mismo programa, estaba de acuerdo y afirmó que un ataque militare a Yemen es “algo que deberíamos considerar”.

“Yemen es el nuevo FATA, o lo será”, dijo la diputada Jane Harman, una demócrata de California Democrat que pertence al Subcomité de Seguridad Nacional sobre inteligencia. Se refería a las Áreas Tribales Administradas Federalmente (FATA en sus siglas en inglés), en las que la CIA y el ejército estadounidense han estado llevando a cabo cada vez más frecuentes ataques con misiles y las tropas de Operaciones Especiales incursiones terrestres.

Como ocurre en cada campaña a favor de la guerra, los medios de comunicación estadounidenses han acatado esta línea. El Washington Post publicó un artículo en portada con el titular “Un grupo de al-Qaeda en Yemen está ganando importancia”.
A pesar de que el artículo del Washington Post reconocía que todavía había que demostrar la afirmación de que al-Qaeda había organizado el atentado fallido, continuaba: “De ser cierta la afirmación, representa ... la aparición de una nueva amenaza importante para Estados Unidos, Oriente Medio y el Cuerno de África”.

Como es habitual, los informativos por cable fueron aún más categóricos y belicosos. “¿Entonces estamos perdiendo el barco ahí?”, preguntó el lunes por la tarde la presentadora de CNN Kyra Philips a un “experto” en contraterrorismo. “Estamos en guerra en Afganistán, estamos en guerra en Iraq. ¿Deberíamos estar en guerra en Yemen?”.

Si Estados Unidos está preparando otra guerra más, esta vez en Yemen, no es para erradicar el terrorismo o proteger a estadounidenses. La afirmación de que estos métodos pueden lograr estos supuestos objetivos se puede usar para justificar la intervención militar estadounidense prácticamente en todas partes desde Pakistán a Somalia, Indonesia, Filipinas y todo Oriente Medio.

El verdadero objetivo del imperialismo estadounidense es imponer su control hegemónico sobre los suministros energéticos estratégicos y los oleoductos y rutas de transporte por barco que lo transportan a las principales potencias del mundo. Yemen controla el estrecho de Bab-el-Mandeb que comunica el Golfo de Adán y el Mar Rojo, y proporciona acceso a la Canal de Suez Canal, un punto de paso vital a través del cual los buques cisterna transportan unos tres millones de barriles de petróleo al día.

La administración Obama llegó al poder con la consigna del “cambio” gracias en gran parte a la hostilidad del pueblo estadounidense hacia las dos guerras emprendidas bajo la presidencia de George W. Bush. Ahora, en vez de acabar estas guerras, la Casa Blanca de Obama continúa la ocupación de Iraq, envía al menos 30.000 soldados estadounidenses más a Afganistán e incluso inicia otra intervención militar estadounidense en Yemen.

Estas acciones militares significarán aumentar la muerte y la destrucción de estos países, un número cada vez mayor de soldados estadounidense muertos y heridos, y la creciente posibilidad de un conflicto mucho mayor y potencialmente global.
La creciente amenaza de una guerra estadounidense en Yemen demuestra la imposibilidad de oponerse al militarismo estadounidense dentro del marco del sistema capitalista de dos partidos. Esta lucha exige una movilización política independiente de la clase trabajadora contra la administración Obama sobre la base de un programa socialista para acabar con el sistema del beneficio que es la fuerza motriz de la guerra imperialista.

Enlace con el original: http://www.wsws.org/articles/2009/dec2009/yemn-d29.shtml

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