Por Jesús Castillo
15-12-2009
Estudiantes y educación
Por Jesús Castillo, profesor de la Universidad de Sevilla, es militante de En lucha, miembro de la Plataforma por una Universidad Pública, Democrática y de Calidad, STOP BOLONIA, y del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) en la Universidad de Sevilla (SAT-US).
“Bolonia va a exigir más flexibilidad a la Universidad, y aquí habrá que dar la batalla y ganarla, y el grado de Bolonia va a ser café y bollo para todos, pero luego para ganarse la vida habrá que subir hasta el 2º piso. El máster y esa batalla la van a ganar las universidades privadas”1.
Tomás Ramón Fernández, Catedrático de Derecho Administrativo en la Universidad Complutense de Madrid.
Las reformas boloñesas, con la LOU a la cabeza, han abierto las puertas a las universidades privadas, a las que, por ejemplo, se les permite participar en la elaboración de la política universitaria gubernamental e, incluso, se piensa en ayudarlas con fondos público para que participen del nuevo programa de “campus de excelencia”2. En este sentido, el Artículo 3.3 de la Ley 30/2007, de 30 de octubre, de Contratos del Sector Público expone que “las ayudas se concederán a las universidades españolas públicas o a las privadas que sean poderes adjudicadores”.
Estos cambios que apoyan a las universidades privadas en detrimento de las públicas se han reflejado, como no podía ser de otra manera, en la proliferación de numerosas universidades privadas en los últimos meses. Por ejemplo, el London School of Economics abrirá en breve una sucursal en Madrid en terrenos cedidos por el Ayuntamiento de Majadahonda donde organizarán, con ayudas públicas, cursos de postgrados con matrículas próximas a los 9.000 €3.
“...la oportunidad que necesitamos, la que nos permitirá revisar los planes de estudios, hacernos más flexibles, lograr mayor accesibilidad y también profesionalizar la investigación, así como adaptarnos mejor y con más eficacia a las necesidades de las empresas”4.
Federico Gutiérrez-Solana, Presidente de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE).
La sustitución de las Licenciaturas por Grados y maestrías, el cambio más importante que trae consigo Bolonia, supone una liberalización aún mayor de los estudios universitarios. Antes, eran las universidades públicas las únicas que podían impartir la Educación Superior. Posteriormente, se incorporaron las universidades privadas, guiadas como todas las empresas por los beneficios económicos y, ahora, el último curso de los estudios se convierte en maestría que pueden impartir tanto universidades públicas, con la participación directa de empresas, como universidades o fundaciones privadas.
"La universidad no debe ser una fábrica de parados" y muchos de los títulos actuales "no tienen salida al mercado laboral"5.
Santiago Íñiguez de Onzoño, Decano de IE Business School.
Además, la conversión del último curso de las licenciaturas en máster ha aumentado el precio de la matrícula considerablemente, aumento que recae casi siempre sobre los estudiantes y sus familias dado el escaso número de becas para maestrías. Por ejemplo, el máster obligatorio para ser profesor o profesora de Secundaria costará entre cuatro y nueve veces más (según la comunidad autónoma) de lo que los estudiantes pagaban por el deficitario Certificado de Actitud Pedagógica (CAP) y también lo impartirán universidades privadas, mientras que el CAP solo era impartido en universidades públicas6.
Además, el número de plazas que ofertan las maestrías es mucho menor que las que ofertaban las licenciaturas en quinto curso lo que establece un claro cuello de botella, que se une a las limitaciones económicas, a la hora de alcanzar un nivel de estudios superior al Grado. Sólo entre Sevilla y Granada, se presentaron al CAP unas 5.000 matrículas en 2008. Para el Máster, en toda Andalucía, sólo habrá 2.000 plazas. ¡En la Comunidad Valenciana la reducción de plazas en el Máster respecto el CAP ha sido de un 75%!7
La subida de tasas con Bolonia no solo viene asociado a las maestrías. También se está sufriendo ya en los grados. Por ejemplo, el Grado cuesta un 19% más que la Licenciatura en la Comunidad Valenciana (¡en plena crisis!). La excusa para esta subida es que el nuevo crédito europeo requiere más atención del profesorado al estudiante, sin embargo, las universidades valencianas no recibirán más fondos8. De igual modo, el crédito del Grado es un 23% más caro que el de Licenciatura en la Comunidad de Madrid9, según explican los rectores para compensar que ¡ahora las carreras son más cortas!10 En la Universidad de Salamanca, el pasar de cobrar la matrícula por curso a cobrarla por créditos ha aumentando el precio que tienen que pagar los estudiantes entre un 23 y un 42%11.
Estas subidas de las matrículas son posibles porque el gobierno de ZP permite unos márgenes muy amplios dentro de los cuales pueden variar los precios de las matrículas públicas. Ya adelantaba en Mayo de 2009 un asesor del Ministerio de Educación que debían aumentar considerablemente las tasas universitarias12. ¡Dicho y hecho!
“El día que un español pida un préstamo para hacer un máster, entraríamos en el buen camino”13.
Salvador Ordóñez, Rector de la Universidad Menéndez Pelayo
Por otro lado, en el ‘Planeta Universitario Bolonia’ cada día es más necesario endeudarse para estudiar. Entre las reformas introducidas en la Universidad Pública últimamente destaca la puesta en marcha de las llamadas “becas préstamo”. Estos préstamos-renta ponen en la mano de los bancos las posibilidades de estudio de mucha gente, cuando la Educación debe ser un derecho para todo/as y no tener que pagar intereses a usureros por aprender. Y en muchas ocasiones los bancos no quieren correr riesgos, más aún en situaciones como la actual de crisis económica cuando, probablemente, el estudiante que acabe sus estudios se encontrará en paro. Además, tener mayor nivel de estudios conlleva más oportunidades de trabajo y mayor nivel salarial, excepto en el Estado español, donde las diferencias salariales son menos acusadas que en el promedio de la OCDE14 por haber muchos licenciados mileuristas, lo que también frena a los bancos a la hora de conceder préstamos de estudios.
Actualmente, existen dos tipos de préstamos educativos públicos: las llamadas propiamente "becas-préstamo" y los que se titulan eufemísticamente como "préstamos-renta"15. Por un lado, las becas-préstamo están destinadas a estudiantes de primer y segundo ciclo, y tienen como único fin facilitar a los estudiantes la finalización de sus estudios oficiales universitarios. Se pueden solicitar créditos de un mínimo de 3.000 € y un máximo de 9.000 €, que serán financiados entre el Ministerio (70%) y una entidad bancaria (30%). Se aplicará un período de amortización de tres años más otro (el primero) de carencia, cuyos intereses se acumularán en los tres años restantes. La liquidación total se realizará por cuotas mensuales iguales. Además, el Ministerio ha especificado que el tipo de interés que se aplique se basará en el Mercado Interbancario Europeo (EURIBOR), más un diferencial de 0,3 puntos porcentuales. Una vez deducida la subvención del MEC, el total de intereses que se deriven de cada operación será asumido por los estudiantes y los bancos en una proporción de 2 a 1.
Este nuevo sistema de financiación del estudio genera una relación mercantil en el panorama educativo, donde entran en juego las entidades bancarias como un actor destacado. Éstas serán las que, a través del marco legislativo actual, tendrán el papel de acreedoras financieras de los estudios universitarios, abriendo las puertas de un nuevo nicho de mercado, los créditos para el estudio, que, como apuntan todos los indicadores interbancarios, no ha parado de crecer en los últimos tres años.
Por otro lado, los préstamos-renta están dirigidos a aquellos titulados que quieren financiar el coste de los estudios de máster oficiales, así como facilitar una renta mensual a los estudiantes que lo deseen. Los préstamos-renta consisten en un pago inicial de hasta 6.000 €, pudiéndose solicitar además una cantidad mensual de hasta 800 € por mes del máster, hasta un máximo de 21 meses. En los presupuestos generales españoles de 2007 se destinaban 50 millones de euros a financiar préstamos para estudiantes de Postgrado y en el periodo 2008-2009 se destinan 150 millones de euros. El plazo de amortización de los préstamos-renta empezará a contarse a partir del ejercicio siguiente a aquel en el que la renta del alumno sobrepase en el ejercicio anterior el umbral de base imponible general y del ahorro/IRPF de 22.000 €/año (remuneración bruta de, por lo menos, 1.571 € al mes). El préstamo se amortizará en ocho años. Por lo tanto, los préstamos-renta suponen un lastre hipotecario para los estudiantes que opten por esta opción para poder cursar estudios de Postgrado.
Actualmente, la mayoría de los bancos obligan a ser cliente de la entidad con, al menos, tres años de antigüedad para dar un préstamo de estudios. Además, en el caso de ser profesional y querer cursar un máster, la nómina deberá ser superior a los 20.000 euros anuales o tener un avalista con una declaración de la Renta que confirme la estabilidad de los ingresos16.
Además, la puesta en marcha de esta medida abre las puertas a una disminución futura de las becas reales aduciendo que existen vías alternativas de financiación para las matrículas. Uno de los primeros pasos en este proceso se está produciendo ya, el que el sistema de becas públicas no funcione correctamente, como ha pasado en el curso 2009-10 con las becas Séneca de movilidad17. Lo que están intentando las autoridades políticas de educación es acercarnos al modelo de Estados Unidos, donde, por ejemplo, el presidente Obama en la campaña electoral no prometía más becas sino más préstamos para estudiar. En este país, en el curso 2007-2008, el 39% de todos los estudiantes universitarios y el 54% de los que acuden a la universidad a tiempo completo tenían un préstamo para estudios18. En el Reino Unido, muchos estudiantes están dejando de ir a la Universidad ante la subida de tasas y la obligatoriedad de endeudarse para estudiar19.
"...la Universidad, la Empresa y la Ciencia sean un solo elemento, cada uno de ellos impregnado de la filosofía del resto"20.
Justo Nieto, Conseller valenciano de Empresa, Universidad y Ciencia.
Estamos siendo testigos de cómo las empresas privadas toman la Universidad Pública. Antes de que llegara en tromba el neoliberalismo a la Universidad, las empresas privadas ya venían ganando protagonismo en ésta. Por ejemplo, se habían privatizado total o parcialmente los servicios universitarios de restauración, limpieza, mantenimiento o informática. También las empresas privadas, obsesionadas con sus beneficios económicos a corto plazo, estaban ganando peso en el control de la investigación. Sin embargo, las reformas boloñesas han sido un impulso clave en este proceso de asalto empresarial, facilitando que las empresas privadas tengan cada vez un papel más dominante en el diseño de los planes de estudio y en la selección de las prioridades de investigación.
Por ejemplo, la información del Grado en Informática propuesto por la Universidad Politécnica de Madrid dice textualmente: "El titulo de Graduado/a en Ingeniería Informática tiene un enfoque generalista, recogiendo en sus objetivos lo que se debe exigir a un egresado para su adecuado desarrollo profesional. Para la definición de la orientación y objetivos del título se han seguido las recomendaciones elaboradas por una comisión formada al efecto con representantes de los principales sectores económicos que contratan ingenieros informáticos, y compuesta por directivos de Accenture, Atos Origin, Banco Popular, Deloitte, Gerencia Informática de la Seguridad Social, GMV, Hewlett Packard Española, Iberia, IBM, Indra, Informática de El Corte Inglés, Sopra Profit y Telefónica I+D".
Para facilitar que la docencia responda a lo que quieren las empresas se están poniendo en marcha iniciativas como el Observatorio de las Competencias Profesionales, “una herramienta que clasifica toda la formación profesional en las competencias más demandadas en el mercado laboral, para que las empresas puedan hacer una gestión de calidad de sus recursos humanos en los procesos de selección, formación, promoción y retribución”21. Además, las empresas fomentan fundaciones y otras organizaciones que actúan a modo de grupos de presión para conducir la política universitaria hacia sus propios intereses, como la Fundación Cultura y Desarrollo cuyo comités ejecutivo y asesor están compuestos por miembros de grandes empresas y bancos transnacionales22.
Desde un punto de vista economicista que prime los beneficios empresariales sobre los intereses generales es necesario poner a la Universidad al servicio de las empresas. Por un lado, la inversión empresarial en I+D en relación con los beneficios ha venido cayendo en los últimos años y ahora, con la crisis económica, esta tendencia es aún más acusada. Sin embargo, las empresas necesitan contar con investigaciones innovadoras para mantenerse competitivas. Para solucionar esta situación entra la Universidad Pública, poniendo al servicio de los intereses empresariales los medios públicos. En palabras de Gutiérrez-Solana, presidente de la CRUE, el nuevo marco europeo universitario da “la oportunidad que necesitamos, la que nos permitirá revisar los planes de estudios, hacernos más flexibles, lograr mayor accesibilidad y también profesionalizar la investigación, así como adaptarnos mejor y con más eficacia a las necesidades de las empresas”23. Llegados a este punto es importante aclarar que los intereses empresariales no siempre, o casi nunca, coinciden con los de la mayor parte de la ciudadanía. Por ejemplo, a las empresas farmacéuticas les interesa investigar y desarrollar medicamentos cronoficadores en vez de en medicamentos que realmente curen.
Por otro lado, las empresas necesitan cada vez más un tipo de profesional más determinado, capaz de realizar tareas muy específicas para lo que se necesita adecuar convenientemente los planes de estudios y los cursos de postgrado que crecen como setas.
El ‘banco universitario’ por antonomasia, el Banco Santander, entrega becas, promueve prácticas formativas en los bancos del Grupo, el fomento de la innovación, siendo uno de los “principales retos la introducción de las tecnologías de la información, la investigación orientada a transferirse al sector productivo; a la creación de empresas de origen universitario, y al desarrollo de una cultura emprendedora”; así como la transferencia de conocimiento, “que tienen como objetivo convertir los resultados de la investigación en empresas y ayudar a los universitarios a ser empresarios”24. Una intervención clara desde el sector privado para amoldar la investigación y la docencia en la Universidad Pública a sus intereses particulares. Además, el Banco se aprovecha de su posición de privilegio en las universidades para ofrecer sus productos a los y las estudiantes y colocar a sus empresas asociadas en el mercado universitario, posicionándose en materia financiera donde debería estar el Estado, quien se aleja continuamente para recortar gastos.
Hacer que el funcionamiento de la Universidad Pública dependa, aunque sea parcialmente, de las inversiones privadas provocará que “las universidades pasen a estar integradas en el marco de la economía financiera - en la que los capitales se desplazan de un sector a otro constantemente- y en el que el capital especulativo gana cada vez más terreno frente al capital productivo, o dicho en otros términos, en el que la economía financiera puede llegar a asfixiar a la “economía real”, tal y como ya está ocurriendo en la actualidad”25. Es decir, que el funcionamiento de la Universidad dependa de los movimientos de capital que controlan unos pocos pensando principalmente en sus intereses económicos.
La composición de los Consejos Sociales Universitarios refleja la entrada masiva de las empresas en la Universidad Pública que, habitualmente, está reñida con la defensa de los intereses generales. Como ejemplo veamos un análisis de Consejo Social de la Universidad de Sevilla y sus relaciones con la industria armamentística: “El Consejo Social es “el órgano de gobierno universitario que garantiza la participación de la sociedad sevillana en la universidad.” El Consejo Social, según los estatutos de la Universidad de Sevilla, tiene competencias en el ámbito de la financiación, la supervisión de las actividades de carácter económico, planes de investigación y la relación entre los universitarios y su futuro laboral. Asimismo, tiene otras funciones, entre las que destaca el informar favorablemente los expedientes de nuevos grados aprobados por el consejo de gobierno. Este órgano esta compuesto por representantes de los alumnos, del Personal Docente e Investigador (P.D.I), del Personal de Administración y Servicios (P.A.S.), así como de personalidades políticas y representantes de sectores económicos (intereses sociales). Entre estas empresas, se encuentran Cajasol, Sadiel S.A., M.P. Corporación Industrial, Inmobiliarias del Sur, la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES), Fundiciones Caetano S.A., Inés Rosales S.A o el Parque Científico y Tecnológico Cartuja. Por lo tanto, este grupo de empresas son las que deciden o “aconsejan” sobre financiación o futuras vías de investigación; mirando las triangulaciones ente algunas de estas empresas y el mercado armamentístico, es fácil entender por qué la Universidad de Sevilla ha acordado con el Ministerio de Defensa colaborar con EADS, segundo fabricante de armamento de Europa. Así, podemos encontrar entre los clientes más importantes de Sadiel S.A. a EADS-CASA. M.P. Corporación Industrial fue elegida en el año 2005 para participar en el proyecto del Airbus A400M por EADS-CASA. Por su parte, Cajasol, que participa en un 20% en Sadiel S.A., tiene el 10% en la empresa SACESA (participada también por EADS-CASA en un 13,20%), que fabrica componentes aeronáuticos, ensamblajes y paneles; y además Cajasol participa en un 20% de Tecnobit, empresa dedicada a tecnologías y adiestramientos militares con un 85% de producción militar, y que recientemente ha firmado un contrato con el Ejército, teniendo entre sus clientes a EADS-CASA. Como vemos, el Consejo Social no tiene mucho de social ni persigue ningún beneficio de la sociedad sevillana, a no ser que hablemos de los intereses de sociedades mercantiles”26.
Incluso, los Consejos Sociales se organizan por comunidades autónomas y presionan, como es el caso de Andalucía, para que la Junta de Andalucía reconozca al Foro Andaluz de Consejos Sociales y le de más poder de decisión sobre el funcionamiento de las universidades. En este contexto, desde determinados colegios profesionales se intenta que sean realmente los Consejos Sociales los que gobiernen la Universidad, dejando al Rector y su equipo en un segundo plano27.
Además, son ya muchas las universidades que directamente contratan la organización de tareas docentes con empresas privadas. Por ejemplo, la Universidad de Málaga dejó en manos de una fundación privada la organización de los cursos de verano y de idiomas en el curso 2008-0928.
La entrada de las empresas privadas en la Educación Superior se está dando ya, como no podía ser de otra manera, de manos de la competencia más brutal y desleal, lo que lleva a conflictos de intereses y denuncias entre las diferentes empresas y cámaras de comercio29. La Educación deja de ser un derecho para convertirse en un objetivo más de los mercaderes, sometida a sus reglas salvajes. Otros países como el reino Unido nos llevan ventaja en este proceso de “secuestro del conocimiento” por parte de poderes económicos y las consecuencias son alarmantes30.
“Si por privatizar se entiende únicamente cambiar la titularidad de las universidades, es claro que, al menos por ahora, la mayoría seguirán siendo públicas, porque hacerse cargo de ellas no es rentable a las grandes corporaciones financieras y empresariales. A éstas no les interesa asumir la titularidad de las instituciones universitarias sino que estas respondan, en la enseñanza, en la investigación y en su funcionamiento general, a sus intereses privados y no a los intereses colectivos”.
La Universidad, el mercado y Bolonia31 - Isidoro Moreno, Catedrático de Antropología en ala Universidad de Sevilla.
Las prácticas externas que se están introduciendo en casi todos los nuevos planes de estudio de Grado ponen al servicio de las empresas una mano de obra estudiantil gratuita, lo que hará que bajen los sueldos y las condiciones laborales de los y las egresadas. Además, las prácticas externas generalizadas implican una transferencia de rentas al sector privado a costa no sólo del trabajo gratuito (o muy mal remunerado) de los estudiantes, sino también de la responsabilidad de formación por parte de la universidad pública. Para que esto no ocurriese sería necesario un control muy estrecho por parte de los centros del desarrollo de las prácticas externas que, muy posiblemente, no se dará por falta de interés y fondos económicos específicos para esta tarea. De hecho, antes de la generalización de las prácticas externas ya se venían dando abusos laborales encubiertos en los centros con prácticas externas.
Por ejemplo, la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Sevilla contaba con una asignatura llamada 'aula abierta' que ofrecía la posibilidad de convalidar 4 créditos por trabajar en determinadas empresas cobrando 4 euros por hora durante más de 40 horas. Teóricamente, se suponía que en la empresa formaría a los y las estudiantes que finalmente acababan haciendo trabajos rutinarios. Además, también había una bolsa de trabajo, llevada por una empresa privada, en la que los estudiantes trabajaban por 7 euros la hora (mucho menos de lo que debe cobrar un arquitecto). El estudiante desarrollaba desde trabajos parecidos a los de un delineante a otros similares a los de cualquier arquitecto titulado. En esta bolsa de trabajo solía haber muy pocas ofertas para titulados y muchas para estudiantes, lo que refleja lo que interesa a los estudios de arquitectura privados. Este tipo de prácticas llevan a situaciones como que un arquitecto cobre más en neto (aunque es poco) como estudiante que una vez titulado (cuando muchas veces debe darse de alta como trabajador autónomo).
Las cátedras empresa son otro ejemplo de la entrada de las grandes empresas, principalmente transnacionales, en la Universidad. Estas cátedras se están multiplicando en los últimos meses en casi todas las universidades, poniendo al servicio de los intereses de las grandes empresas los medios humanos y materiales de la Universidad Pública. Algunas de estas Cátedras están asociadas a empresas armentísticas, como es el caso de la Cátedra ‘EADS y Airbus Military’ de la Universidad de Sevilla32, una universidad que en sus estatutos expone entre sus objetivos la defensa de la paz y el medioambiente.
“Investigar hoy sobre los derivados salmantinos del leonés estojo, o el habla de Magallón puede ser tan relevante como estudiar la flora mielífera o sobre la deprivación olfatoria unilateral. Pero si no hay garantías de que la Universidad va a poder financiar todo lo que científicamente considere relevante, podría ocurrir que unas disciplinas sean condenadas al ostracismo y determinadas líneas de investigación se abandonen por falta de medios”33.
Como último punto que destaca actualmente de la privatización de la Universidad citar, de nuevo, a la ANECA. Una agencia independiente del Ministerio de Educación que hace política universitaria sin estar controlada democráticamente. Se ha insistido en que la nueva ordenación universitaria da total autonomía a las universidades. Sin embargo, al mismo tiempo se ha puesto en marcha una máquina fiscalizadora implacable, la ANECA, que ha impuesto, sin ningún debate ni discusión, un modelo de “calidad” de la enseñanza universitaria que, aplicando fundamentalmente criterios tecnocráticos muy discutibles, está forzando a las universidades a adoptar, entre otras cosas, un modelo de planificación, un diseño de objetivos y competencias, y unas metodologías docentes y de evaluación que, además de aumentar exponencialmente el trabajo burocrático y de papeleo que se le exige al profesorado, reducen drásticamente la autonomía universitaria y es muy dudoso que garanticen la calidad de la docencia.
El futuro de privatizaciones de la Universidad Pública del Estado español viene recogido con muy claramente en la Estrategia 2015. Como no lo remediemos en 2015 lo expuesto en este documento, que debería alarmarnos, nos parecerá tan solo el principio...
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Notas
1. http://www.diariovasco.com/20090713/al-dia-sociedad/universidades-privadas-ganar-batalla-20090713.html
2. http://www.20minutos.es/noticia/500280/0/campus/excelencia/internacional/
3. http://www.elpais.com/articulo/madrid/London/School/of/Economics/abre/Majadahonda/primera/sucursal/elpepuespmad/20090602elpmad_8/Tes
4. http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20090702/cultura/universidad-actual-incapaz-responder-20090702.html
5. http://www.universia.pr/portada/noticia_actualidad.jsp?noticia=41093
6. http://www.elcorreodeandalucia.es/noticia.asp?idnoticia=4424170098093092097098424170
http://www.elpais.com/articulo/educacion/publica/cubrira/demanda/nuevo/master/profesores/elpepusocedu/20090629elpepiedu_1/Tes
http://www.laopiniondegranada.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009071300_4_139471__Granada-nuevo-sera-exclusivo-menos-plazas-precios-altos
7. http://www.lasprovincias.es/valencia/20090716/valenciana/universidades-reducen-plazas-para-20090716.html
8. http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/modelo/Bolonia/encarece/precio/curso/universitario/elpepiespval/20090722elpval_6/Tes
9. http://www.elpais.com/articulo/madrid/creditos/estudiar/nuevos/grados/Bolonia/seran/23/caros/elpepiespmad/20090717elpmad_4/Tes
10. http://www.europapress.es/madrid/noticia-complutense-aumentara-tasa-titulaciones-no-adaptadas-18-ciento-proximo-curso-20090716183150.html
11. http://www.nortecastilla.es/20090708/salamanca/universitarios-anuncian-salamanca-protestas-20090708.html
12. http://www.publico.es/espana/224664/fracaso/universitario/cuesta/millones/ano#comentarios
13. http://www.lne.es/sociedad-cultura/2009/08/30/inicio-curso-huchas-vacias/801752.html
14. http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Espana/tiene/primera/vez/titulados/posobligatorios/elpepusocedu/20090908elpepusoc_3/Tes
15. http://web.micinn.es/04_Universidades/02@EstInf/00-Novedades/Datos%20y%20Cifras%20del%20Sistema%20Universitario%20Espanol%20Curso%202008-09.pdf
16. http://www.gaceta.es/09-03-2009+credito_estudiantes_se_endurece,noticia_1img,10,11,49852
17. http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Asociaciones/universitarios/quejan/retraso/becas/Seneca/movilidad/elpepusocedu/20090811elpepusoc_3/Tes
18. http://firgoa.usc.es/drupal/node/43841
http://www.startribune.com/local/43647732.html?elr=KArksi8D3PE7_8yc+D3aiUo8D3PE7_eyc+D3aiUeyc+D3aUUr
19. http://www.dailymail.co.uk/news/article-1196887/Middle-class-students-turn-backs-university-tuition-fees-soar.html
20. El Mundo, Madrid, 1 de noviembre de 2006.
21. http://masters.educaweb.com/Noticia.aspx?id=3725&SeccioID=4857
22. http://www.fundacioncyd.org/wps/portal/WebPublica/General?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/WebCorporativa_es/webfcyd_es/LaFundacion/QuienesSomos/ComiteEjecutivo/
23. http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20090702/cultura/universidad-actual-incapaz-responder-20090702.html
24. http://www.redasociativa.org/gas/articulos/%C2%BFla-universidad-de-sevilla-debe-seguir-financiada-y-tutelada-por-el-banco-santander
25. http://firgoa.usc.es/drupal/node/43233
26. http://www.redasociativa.org/gas/articulos/%C2%BFla-universidad-de-sevilla-debe-seguir-financiada-y-tutelada-por-el-banco-santander
27. http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=38203&origen=notiweb
28. El Observador, 7 de julio de 2009.
29. http://www.elmundo.es/elmundo/2009/07/15/andalucia_sevilla/1247686637.html
30. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=85572
31. http://www.kaosenlared.net/media/11/11333_0_Isidoro_Moreno__La_Univer.pdf
32. http://www.comunicacion.us.es/?q=node/1106
33. http://www.gorkaesparza.com/2009/03/16/embestir-contra-lo-publico-bolonia-valor-y-precio/
jueves, 24 de diciembre de 2009
Bolonia en Marcha: precarización, mercantilización y privatización en la Universidad Pública: parte IV
sábado, 19 de diciembre de 2009
Ayudadas por el Plan Bolonia, la industria bélica pasa la selectividad
Las empresas dedicadas a la venta de armamento multiplican los convenios con las universidades españolas
Tomás Muñoz García
Diagonal
18-12-2009
La presencia de las empresas en la universidad desde la imposición de Bolonia, cada vez es más evidente. La industria del armamento no es ajena a esto. Pese a que 13 universidades españolas ya tienen en sus estatutos disposiciones contrarias a la investigación militar, hay otros centros que no sólo siguen manteniendo vinculación con las empresas de armas, sino que la fomentan aún más.
Las colaboraciones más significativas son las de Navantia con la Politécnica de Cartagena, y los de EADS con la Politécnica y la Carlos III de Madrid, además de la Universidad de Sevilla.
Las conexiones entre las universidades españolas y la industria del armamento están intensificándose en los últimos años. Pero no es un fenómeno nuevo. En la Universidad Politécnica de Cartagena llevan años colaborando con Navantia. Esta naviera, que surgió de las cenizas de la antigua IZAR, se dedica a la construcción de barcos de guerra y submarinos. Los investigadores de la Universidad Politécnica de Cartagena participan activamente desde 1999 en el diseño del submarino S-80, exportado a países como Malasia. En los últimos años se han suscrito nueve proyectos conjuntos de investigación, donde se pusieron recursos universitarios al alcance de esta industria militar. También colabora con la Universidad de Cádiz a través de la fundación universidad y empresa local. Un directivo de esta empresa fue presidente del consejo social de la Universidad Politécnica de Cartagena hasta 2006. Donde se supone que están representados los intereses de la sociedad en la gestión del presupuesto universitario, se coló José Del Pino, alto cargo de Navantia, que está imputado desde 2005 por manejar una presunta caja B en las cuentas de los astilleros públicos. La universidad de Sevilla también colabora con Navantia realizando portes militares de software, es decir, adaptando programas creados en un ordenador a componentes específicos de barcos.
Investigación militarizada
En el consejo de la Universidad Carlos III de Madrid se sentaba el presidente de la filial española de EADS. En este caso Carlos Suárez fue destituido el pasado febrero por sus diferencias con la política de la empresa matriz, y cedió su asiento a otro directivo del SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones industriales, que tiene un 5% de EADS). Esta universidad mantiene una estrecha vinculación con el gigante del armamento EADS. El consorcio, que aspira a ser conocido sólo por su producto emblema, el avión Airbus, es el segundo fabricante europeo de armas. Entre sus productos y los de sus sociedades participadas se encuentran cazas, helicópteros de combate, todo tipo de misiles (incluidos nucleares) y satélites militares. La universidad materializa su colaboración cediendo espacio de su parque tecnológico en Leganés. Al Centro Mixto de Integración de Sistemas Aeroespaciales (que así se llama la instalación) la universidad aporta personal investigador cualificado y estudiantes en prácticas, así como personal administrativo y recursos técnicos. A cambio, EADS financiará las instalaciones con una dotación económica irrisoria para los 13.100 millones de dólares que facturó en 2007 el ala bélica de la compañía. Las investigaciones que se desarrollan de forma conjunta en este centro pueden tener un doble uso militar y civil. No acaba ahí la vinculación. Desde este año, se oferta un máster de forma conjunta entre EADS y esta universidad. El máster versará sobre integración de sistemas en aeronaves, sin especificar si se trata de sistemas destinados exclusivamente a aeronaves civiles.
El consorcio europeo también tiene nexos con la Universidad de Sevilla. Desde la firma del convenio de colaboración en diciembre de 2008, la cátedra EADS forma parte de las patrocinadas por empresas en esta universidad. Este acuerdo lo firmó en el Ministerio de Industria una universidad más, la Politécnica de Madrid, donde también tienen otra cátedra de renombre en el mundo del armamento. La cátedra Unión Explosivos Españoles (UEE) rinde homenaje al antiguo consorcio del que formaba parte Expal (Explosivos Alaveses SA). Esta compañía es conocida por haber fabricado minas antipersona y bombas de racimo, entre otros explosivos y municiones. UEE cambió su nombre por Maxam Corp, en un claro intento por desvincularse de los antecedentes oscuros de la historia de Expal, pues las minas de esta empresa aún infectan sitios como el Sáhara o Colombia. Desde esta cátedra se dirigen investigaciones acerca de explosivos que pueden tener un uso civil o no. Este caso es especialmente relevante porque la politécnica ha incorporado a sus estatutos disposiciones favorables a la paz, aunque sin excluir literalmente la investigación militar.
Ocurre algo similar en la Universidad de Zaragoza. Indra es una empresa que fabrica dispositivos electrónicos para misiles y aviones (tiene la contrata del mantenimiento de los F-18 estadounidenses). Lleva tres años colocando su stand (junto al de EADS) en la feria de empleo que organiza la Universidad en Zaragoza. El primer año, unos activistas antimilitaristas desarrollaron una acción en el evento que les llevó ante los tribunales, donde resultaron absueltos. Indra reconoce en su web que tiene convenio con 28 universidades.
La Banca armada también va a la universidad
La banca es imprescindible en el negocio de las armas, ya que adelanta los pagos a las empresas a comisión. También posee participaciones directas en el sector. La universidad colabora con entidades financieras sin preocuparse de las vinculaciones militares de éstas. El Banco Santander, prácticamente omnipresente en los campus, posee el 23% de Maxam Corp (dueña de Expal) a través de su sociedad Vista Capital. Caja Madrid, que lidera el ránking de la banca armada con sus 128,17 millones de euros en participaciones de Indra, tiene vinculación con todas las universidades madrileñas. Caja Cantabria, ligada a la universidad de su comunidad, posee el 1,2% de Indra. Otra caja cantábrica, Caja Astur posee otro 5% y colabora activamente con la Universidad de Oviedo. La maltrecha Caja Castilla La Mancha, que está presente en la única universidad de su región, tiene participaciones por valor de 21,02 millones de euros en las empresas Aernnova (componentes de aviación), Amper (electrónica de defensa) y Tecnobit (tecnología y adiestramiento militares). En esta última empresa también tiene el 48% Caja Sol, que colabora con las universidades andaluzas. Esta entidad tiene además el 10% de SACESA (componentes aeronáuticos), donde también está representada Unicaja con un 5% del accionariado, vinculada a la universidad de Málaga.
En la Universidad del País Vasco tienen presencia Caja Guipuzcoa, Bilbao Bizcaia Kutxa (BBK) y Caja Vital, con participaciones las tres en la compañía CAF, que moderniza y repara vehículos blindados. Las colaboraciones usuales se concretan con la gestión del carnet financiero universitario, incluir una sucursal en el campus, la financiación de actividades mediante patrocinios, o promoción de productos oferta entre los alumnos. BOTÍN. El Santander posee el 23% de Maxam Corp, dueña de Expal. La presencia de las empresas en la universidad es, desde la imposición de Bolonia, cada vez más evidente. La industria del armamento no es ajena a esto. Pese a que 13 universidades españolas ya tienen en sus estatutos disposiciones contrarias a la investigación militar, hay otros centros que no sólo siguen manteniendo vinculación con las empresas de armas, sino que la fomentan aún más. Las colaboraciones más significativas son las de Navantia con la Politécnica de Cartagena, y los de EADS con la Politécnica y la Carlos III de Madrid, además de la Universidad de Sevilla.
Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/La-industria-de-las-armas-pasa-la.html
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Entrevista a Eduardo Melero, profesor de derecho en la UAM y miembro del Centre Delàs
“La ley permite que los acuerdos entre el Ministerio de Defensa y las universidades sean secretos”
DIAGONAL: ¿Qué tipo de relación hay entre las universidades y el sector de Defensa?
EDUARDO MELERO: Lo habitual es que sean colaboraciones puntuales de profesores o grupos de investigación que buscan dinero, prestigio o una mejora en los equipos que utilizan para desarrollar su labor. En casos excepcionales, las universidades desarrollan una estrategia de colaboración más amplia y sostenida en el tiempo. Es el caso de las universidades que tienen adscritos centros universitarios de Defensa o que trabajan con empresas de armas.
D.: ¿Cómo justifican las universidades su colaboración con la industria militar o con el ejército?
E.M.: La universidad tiene vocación de servir a los intereses de la sociedad, por lo que se utiliza el criterio del entorno geográfico para justificar esta colaboración. Si en este entorno están presentes industrias relacionadas con la defensa o instalaciones militares, se utilizará como argumento.
D.: ¿Cómo formalizan esta colaboración?
E.M.: El instrumento básico es el convenio. Es un contrato que se firma entre los profesores y el ministerio. Estos contratos no pasan por los órganos de gobierno de la universidad (ni por claustro ni por junta de facultad), ya que se celebran a través de las fundaciones y oficinas de transferencia de conocimiento de las universidades.
D.: ¿Pueden ser secretos los contenidos de estas investigaciones o los acuerdos?
E.M.: Así lo permite la ley de contratos del sector público, que posibilita que en el ámbito de defensa puedan ser secretos. Quien establece el carácter secreto de la investigación es el Ministerio de Defensa o el de Ciencia y Tecnología.
D.: ¿Qué se ha buscado con la ley 39/2007, conocida como Ley de la Carrera militar?
E.M.: Se ha buscado institucionalizar una colaboración que ya venía existiendo entre los centros de Defensa y algunas universidades. La Ley de la Carrera Militar establece la posibilidad de que los centros de Defensa dirijan líneas de investigación a largo plazo con las universidades. Esto puede dar lugar a que, con una planificación a largo plazo, la universidad ponga sus recursos al servicio de lo militar, lo que suponga una diferencia cualitativa. Pero tengo la impresión de que aún se están dando en este sentido los primeros pasos.
D.: ¿Qué obtienen los militares de la universidad?
E.M.: Su conexión con la universidad les otorga legitimación, no sólo a través de la investigación militar, sino a través de cursos o seminarios relacionados con Defensa. Por otra parte, el Ministerio de Defensa puede promover la investigación en armamento a través de las empresas privadas o recurrir a la infraestructura de investigación de la universidad. También se intenta hacer más atractiva la carrera militar, al permitir a los oficiales obtener una formación útil para la vida civil, ya que saldrán de los centros universitarios de la defensa con un título universitario que les podrá servir una vez pasen a la reserva activa.
D.: ¿Qué beneficios obtienen las universidades de esta colaboración?
E.M.: Las universidades que colaboran con las academias militares en principio no sacan rendimiento económico directo porque los militares no pagan tasas. Pero el profesorado puede tener algún tipo de remuneración indirecta. Habría que tener acceso a los convenios entre la universidad y el Ministerio de Defensa para saber qué recibe ésta a cambio.
Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/La-ley-permite-que-los-acuerdos.html
Artículo de Diagonal relacionado: Academias militares con rango universitario de Tomás Muñoz García.
jueves, 12 de noviembre de 2009
Bolonia en marcha: precarización, mercantilización y privatización en la Universidad Pública - parte II
Por Jesús Castillo
Estudiantes y educación
El desarrollo del Plan Bolonia tal y como se implementa está conduciendo a agravar los niveles de precariedad que afectan a la Universidad Pública. Sin duda, este proceso de degradación no sucede inadvertidamente sino que, si se analiza la situación en conjunto, se observa que es clave para impulsar, a su vez, la mercantilización y la privatización de esta institución. Estos dos aspectos los analizaremos en las dos próximas entregas de este trabajo
La Precarización de la Universitaria Pública
“El proceso de reforma ha sido realizado sobre la base de una indigencia normativa inaudita. No hay ninguna directiva, ni reglamento comunitario, ni resolución del parlamento europeo a la que remitirse. La LOU delega el desarrollo normativo del plan de Bolonia en un Real Decreto que es el nivel legislativo más alto alcanzado. Esta indigencia normativa comporta un gravísimo déficit democrático”1.
Nuestro No razonado a Bolonia- Manifiesto de un grupo de profesores y profesoras de la Universidad de Jaén.
A la cabeza de la precariedad en la Universidad está, paradójicamente, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA). Esta agencia burocratizada y sin control gubernamental evalúa al profesorado con unos procesos nada transparentes, deficitarios y arbitrarios que están dejando a muchos y muchas indefensas y desprotegidas en su carrera docente e investigadora. Además, la evaluación de las titulaciones está adoleciendo del mismo proceso.
La ANECA ilustra perfectamente como, en la puesta en marcha del Plan Bolonia, “se utilizan palabras sonoras, la garantía de calidad, para lo que es poco más que un control del ajuste de la universidad a los nuevos modelos. Basta salir de nuestras fronteras para ver cómo otras instituciones se muestran mucho más sensibles que las nuestras a esta situación sin precedente histórico. Por ejemplo, el informe 2006-2007 sobre Bolonia del Comité de Educación del Parlamento Británico señalaba la importancia de mantener la autonomía y flexibilidad de las instituciones universitarias y de permanecer en guardia contra los decisiones burocráticas “de arriba abajo”. Las duras críticas que se están vertiendo desde ámbitos universitarios hacia la QAA (Quality Assurance Agency), el organismo británico fundado en 1997 y equivalente a la ANECA española, contrastan con nuestra propia falta de capacidad crítica. Sirva como ejemplo de estas críticas el excelente artículo de los profesores Bruce Charlton y Peter Andras2 sobre el mal uso que se está haciendo de los sistemas de garantía de calidad en la universidad británica”3.
EL PSOE recogía en su programa electoral de 2004 que la ANECA pasaría a ser una entidad pública (una agencia estatal directamente dependiente del Ministerio de Educación) y, a finales del 2009, aún no ha cumplido su promesa.
También la precarización ha afectado a la participación democrática en la Universidad. Si una de las modificaciones positivas de la contestada Ley Orgánica de Universidades (LOU) del PP era la apertura de la elección a rector a toda la comunidad universitaria, la reforma de la LOU del PSOE (la conocida como LOMLOU) dejó abierta la posibilidad de la vuelta a elección directa por el Claustro Universitario. Algunas universidades, como las de Sevilla o Santiago de Compostela, dieron este paso atrás. “Antes de la llegada de la LOU, cuando era el Claustro el que escogía al rector, esta decisión pasaba completamente desapercibida para todo el mundo. Había un debate dentro del Claustro el día que se escogía al nuevo representante de la Universidade, pero no había una discusión previa que trascendiese más allá de ese organismo. Cuando se produjo el cambio de sistema, los candidatos, que eran más de dos, bajaban a la arena y había posibilidades de establecer contacto con ellos, de conocer sus planes de gobierno, sus propuestas. Se llegaron a organizar debates abiertos a los que todo el mundo podía asistir. Había más transparencia y supuso un diálogo enriquecedor..”4.
En la línea de mermar el funcionamiento democrático de la Universidad, disminuyendo la participación democrática en la elección directa de cargos, el Rectorado de la Universidad de Sevilla (US) no respetó la decisión de la Junta de Facultad de Biología de auto-imponerse una moratoria activa de un año a la entrada en vigor del nuevo plan de estudios del Grado en Biología (el resultado de la votación en la Junta de Centro fue de 28 votos a favor de la moratoria, incluyendo a PDI y a todos los y las estudiantes, 8 en contra solo de PDI y 1 abstención). Anteriormente a la Junta de Facultad, la Asamblea de Alumnos de Biología se había posicionado claramente a favor de la moratoria (226 votos a favor, 14 en contra y 19 abstenciones). También la moratoria activa a la entrada de los Grados fue aprobada en Mayo de 2009, por el CADUS (los representantes de los y las estudiantes)5 y por un 56% de los votos de los miembros de la Asociación de Docentes e Investigadores de la Universidad de Sevilla (ADIUS), que agrupa a PDI de todos los centros de esta universidad. Más democráticos que el rector de la Universidad de Sevilla se mostraron en este caso los rectores de las Universidades Complutense de Madrid y de Barcelona que sí respetaron las moratorias decididas en sus centros.
"Personalmente, estoy del todo de acuerdo en esa reforma, pero pienso que hasta ahora se han ocultado sus consecuencias últimas. La reforma de las licenciaturas para ajustarlas al esquema de Bolonia significa la disminución total del número de horas de clase en el grado y, por consiguiente, la disminución del profesorado, de su cualificación académica y de su retribución global. Nadie se atreve a decir esto, pero -al menos tal como veo yo las cosas- de lo que se trata es de igualar por abajo las enseñanzas de grado de las universidades europeas de forma que lleguen a tener unos contenidos y un nivel similar -realmente bajo- a los estudios norteamericanos conducentes al grado"6.
Jaime Nubiola, Vicerrector de Extensión Universitaria y Relaciones Internacionales de la Universidad de Navarra (2004-2007)
El proceso de diseño de los nuevos planes de estudio de Grado ha sido, en general, lamentable. El reparto de créditos entre departamentos ha primado sobre los criterios de calidad docentes y formativos7. “Quien analice cómo se están elaborando los nuevos títulos de grados llegará a la conclusión de que los peores vicios del corporativismo, la endogamia y las prácticas sectarias se han visto considerablemente reforzadas con el actual proceso. Baste con saber, por ejemplo, que aunque la reforma afirme que la interdisciplinariedad ha de ser uno de sus objetivos, los nuevos títulos de grado van a suponer un retroceso en este sentido en las distintas licenciaturas”8.
Por otro lado, la implantación de los grados con una reducción de los estudios necesarios para el ejercicio profesional ha provocado un empobrecimiento de la formación y la diversidad del plan de estudios, y un énfasis en los aspectos instrumentales y prácticos, algo muy distinto a la necesaria combinación entre teoría reflexiva, métodos y técnicas para conducir adecuadamente la práctica profesional9. Los grados son una versión reducida y descafeinada de las antiguas Licenciaturas. Lo que ha venido en llamarse la “McDonaldización” de la universidad europea, un término acuñado por el sociólogo George Ritzer.
Además, con los nuevos planes de estudios y la división de las Licenciaturas en Grados y Maestrías se ha producido una caída muy fuerte de la optatividad y la diversidad en los estudios. Antes los estudiantes podían optar por un número bastante elevado de asignaturas optativas que ahora desaparecen en el Grado, y la maestría es específica sobre un tema determinado. De esta manera los y las estudiantes salen con una formación mucho más básica y, si hacen una maestría, muy especializada. Esta pérdida de una formación diversa puede, paradójicamente, disminuir su “empleabilidad”, un término muy utilizado por los pro-Bolonia. Para compensar esta pérdida de estudios optativos, los y las estudiantes se ven obligados a recurrir a, por ejemplo, cursos de formación permanente, si es que les queda tiempo y tienen dinero para pagar más matrículas.
Además, los centros y departamentos han contado, en no pocas ocasiones, con muy poco tiempo para el diseño de los nuevos planes. Estas deficiencias en el proceso se dejan sentir en los nuevos planes de estudio de Grado que imitan excesivamente a los anteriores sin corregir, o incluso agravando, sus deficiencias. Por ejemplo, los ‘nuevos’ planes de estudio arrastran anacronías como que se le de un papel privilegiado a los estudios de religión en los Grado de Magisterio en virtud de los acuerdos en la Transición con la Santa Sede.
"Los planes de estudio los diseñan las universidades, pero esto debe hacerse atendiendo las peticiones del sector empresarial"10.
Adelaida de la Calle, Presidenta del Consejo de Rectores de las Universidades Andaluzas.
La precarización ha afectado también de lleno a la carrera docente que se ha convertido en una carrera de obstáculos (definida en la LOU del PP y el PSOE, y en el futuro Estatuto del PDI del PSOE). Para superar los hitos de la carrera docente, los profesores e investigadores se ven obligados a compaginar la docencia con una labor investigadora de calidad internacional lo que no en pocos casos les obliga a trabajar fuera del horario laboral e, incluso, en fines de semana y vacaciones. Además, el espíritu de competencia agresiva que se aplica desde arriba conlleva dinámicas muy dañinas entre compañeros de departamento que ven a sus colegas fundamentalmente como competidores. Contrariamente de los que algunos piensan, esta competencia fraticida es muy negativa, aumentando, por ejemplo, los casos de acoso moral en el trabajo (mobbing), las bajas por estrés, ansiedad y depresión, y favoreciendo el alejamiento del trabajo como escape a una tensión insoportable. Además, esta competitividad dificulta las dinámicas de trabajo en grupo entre profesionales cercanos lo que afecta negativamente la eficacia de los procesos de enseñanza e investigación.
“Inicialmente, los gobiernos del PP pasaron olímpicamente del tema: hasta 2003 no aparecieron los primeros proyectos y decretos al respecto. Poco después, el PSOE ganaba las elecciones y desde entonces se han sucedido hasta tres ministras al frente de los asuntos universitarios (a las que hay que añadir el reciente nuevo ministro). En todos estos años, la información ha sido más bien escasa, el análisis y el debate en el seno de la sociedad española y de la comunidad universitaria han brillado por su ausencia y las propuestas y decisiones que se han ido tomando han sido bastante erráticas, hasta llegar al real decreto de 30 de octubre de 2007 sobre la nueva «ordenación de las enseñanzas universitarias», que está marcando de forma definitiva el proceso de adaptación de las universidades españolas al EEES. Ese R. D., que es la «interpretación» de Bolonia que ha hecho el Gobierno español, así como otros decretos y normativas que se han sucedido, establece algunas opciones que, cuando menos, es discutible que contribuyan a una mayor convergencia con «Europa» y a la imprescindible reforma que necesitan nuestras universidades”.
Bolonia, en clave de desacuerdos11 – Octavio Monserrat Zapater, Decano de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Oviedo.
A la carrera profesional de obstáculos y la presión que sufre el profesorado hay que sumar su burocratización obligada. Así, a las labores docentes e investigadoras se suma la dedicación a labores administrativas por parte del PDI que aumenta más aún de la mano de la burocratización que arrastra la “evaluación de la calidad”. En vez de aumentar la plantilla de PAS, el PDI se ve obligado a desarrollar cada día más labores administrativas. Además, la supuesta reforma del método docente se apoya fundamentalmente en una burocratización del mismo que conlleva el rellenar cada vez más formularios de dudosa utilidad, lo que también recae sobre las plantillas de PDI.
La precarización en las plantillas de PDI también está afectando a despidos directos y es cuestión de tiempo que llegue al PAS dado el ratio fijo entre los números de PDI y PAS.
Por ejemplo, en la Universidad de León se ha puesto en marcha un ajuste de plantilla mediante la reducción del número de profesores asociados cuya carga lectiva ha pasado a los Profesores Titulares de Escuelas Universitarias (TEUS). Esto ha mermado claramente las posibilidades de dedicación a la investigación de los TEUS, justamente ahora que están dedicados a sacarse el título de doctor para pasar a Profesores Titulares de Universidad12. Este ajuste de plantilla supuso un Expediente de Regulación de Empleo en cubierto que dejó en la calle a 100 profesores y que el rectorado justificó por el recorte de fondos por parte de la Junta de Castilla y León13. Este ajuste ha sido posible porque la LOU, en su Artículo 9 que establece el régimen de dedicación del profesorado universitario a tiempo completo lo hace en 8 horas lectivas semanales y 6 de tutorías, excepto para los profesores TEUS con 12 horas lectivas semanales y 6 de tutorías. En general, las universidades habían equiparado la dedicación de todas las figuras, pero ahora la Universidad de León ha aprovechado la desigualdad que estipulaba la LOU. Al mismo tiempo, en esta universidad se está aumentando la carga docente de todo el PDI, rebajando el número de créditos que contabilizan los cursos de doctorado o el Plan de Acción Tutorial. En esta misma línea ha actuado la Universidad de Málaga que ha aumentado la dedicación de sus docentes tras la entrada de los Grados.
También la Universidad de Zaragoza ha impulsado la precarización de la docencia a través de un Plan de Incentivación de la Jubilación Voluntaria del Profesorado de los Cuerpos Docentes Universitarios en el que se permite que los profesores “jubilados” puedan seguir dando hasta un tercio de su carga docente sin tan siquiera un seguimiento mínimo de estas actividades por parte del Departamento al que pertenezcan y sin garantía de que se cubra la plaza del “jubilado”.
Otro ejemplo de precarización universitaria que afecta de lleno a las plantillas de PDI es el que la dedicación del profesorado a los nuevos máster en la Universidad de Sevilla, entre otras. Cuando las maestrías no son oficiales, la dedicación del profesorado no cuenta como dedicación docente recogida en los Planes de Organización Docente (POD). Y la dedicación a maestrías oficiales solo cuenta en el POD como si fueran cursos de doctorado cuando también sustituyen al quinto año de la carrera. Esto conlleva que si los docentes quieren dedicarse a estos másteres deben prolongar su jornada laboral o dedicar menos tiempo al resto de la docencia y/o la investigación. Esta situación favorece claramente al PDI funcionario y discrimina al contratado que sufre una mayor presión para investigar y, habitualmente, tiene los peores horarios docentes.
El cambio en metodología docente impulsado, teóricamente, en el proceso de Bolonia da más peso a la evaluación continua del alumnado. Sin embargo, no se le reconoce al profesorado el mayor esfuerzo que debe desarrollar, por ejemplo, en la preparación de clases, la corrección de trabajos, seminarios y ejercicios. Solo se incluyen en el Plan de Organización Docente las actividades presenciales del alumnado con el profesorado. Obviamente, esta falta de reconocimiento hace que muchos y muchas docentes no lleguen a cambiar su método docente al no sentirse apoyados, reconocidos y sufrir una gran presión en su labor investigadora que priorizan respecto a la “carga docente”.
Por otro lado, muchas universidades sufren una gran precariedad de medios humanos y materiales. Una de las mayores y más descaradas mentiras que ha salido de las bocas de los equipos rectorales de muchas universidades es que con Bolonia se iba a mejorar la docencia porque los grupos de estudiantes iban a ser más pequeños, lo que iba a permitir un seguimiento más individualizado por parte del profesorado y un mayor grado de evaluación continua. Sin embargo, tras este discurso demagógico nos encontramos en muchos centros y muchas universidades que esto no es posible porque no hay aulas y/o profesorado suficientes. En esta situación de precariedad de medios humanos y materiales, el tan cacareado cambio metodológico de Bolonia queda a expensas de un mayor sacrificio del profesorado en su labor docente y, a veces, ni siquiera este sacrificio lo permite. Por poner un ejemplo reciente, muchas de las aulas del primer curso de los nuevos Grados en la Universidad de Sevilla en el curso 2009-10 están repletas de estudiantes (muchas veces más de cien), imposibilitando el realizar un seguimiento continuo del estudiante aceptable. El extremo se dio en la nueva Facultad de Derecho donde al inicio del curso se cortaron algunas clases por falta de asientos en las aulas14.
Esta falta de medios está dejando a muchos jóvenes sin estudiar lo que realmente quieren en las universidades públicas. Este fue el caso, por ejemplo, de los 4.000 estudiantes que se presentaron a selectividad en la Comunitat Valenciana cuando la mayoría de las carreras ya no tenían plazas disponibles15. A nadie se le escapa que se trata de una situación ideal para la proliferación de universidades privadas que completen o se hagan dueñas, directamente, de la oferta formativa (aspecto que analizaremos en las siguientes entregas de este trabajo).
Además, la puesta en marcha del Plan Bolonia está precarizando a los estudiantes que finalizan sus estudios, al crear egresados de primera y segunda fila. La puesta en marcha de un modelo de estudios universitarios con dos ciclos (el Grado y las maestrías) conlleva la generación de egresados y egresadas de primera y segunda fila, reflejando, según las palabras de Isidoro Moreno, Catedrático de Antropología en la Universidad de Sevilla, “un objetivo de sumisión de la estructura y funcionamiento de la Universidad a las demandas del mercado. La enseñanza universitaria queda fracturada; y la dualización de ciclos responde a la nueva dualización de los mercados de trabajo: el grado –más corto que las actuales licenciaturas – tiene como objetivo producir el tipo de profesional que interesa hoy a las empresas: con conocimientos muy generales, sobre todo instrumentales, y con habilidades y actitudes que encajen en la flexibilización, polivalencia y competitividad de los empleos”16.
En el fondo de toda esta precariedad está un déficit claro en las inversiones en Educación, y más en concreto en Educación Superior. El conjunto de las administraciones españolas invertía en 2006 en Educación un 4,3% del PIB, solo una décima más que en 2005, y lejos del 5,2% de la OCDE y la UE-19. El Estado español, la octava potencia económica del mundo, dedica sólo el 1,1% de su PIB a la Educación Superior, cuando la media de la Unión Europea es el 1,8% (¡y el 2,6% en Estados Unidos!). El gasto por estudiante universitario es un tercio inferior a la media de la Unión Europea; mientras que en centros como el de Oxford se invierte por cada estudiante 29.000 euros, en los centros españoles el coste oscila entre 3.000 y 10.000 euros. El Estado español dedica el 0,08% de su PIB a becas universitarias, mientras que la media de los países de la OCDE es del 0,25%; a becas se dedica el 8,2% del gasto público español en Educación Superior, mientras que la media de la OCDE es del 10,4%. La situación de falta de financiación es aún más sangrante en territorios como Andalucía.
Y en vez de intentar acabar con esta pobre financiación los gobiernos central y autonómicos están poniendo en marcha las reformas boloñesas a “coste cero” o, incluso, recortando las inversiones. Por ejemplo, el Principado de Asturias ha anunciado que no hará frente a la deuda de la Universidad de Oviedo17 y las comunidades de Madrid y Valencia han recortado sus presupuestos para Universidad.
Esta falta de inversiones está siendo denunciada, incluso, por los equipos rectorales que ponen en marcha las reformas boloñesas18. Sin embargo, el gobierno de ZP responde a la crisis en los presupuestos de 2010 disminuyendo en cerca de un 15% el presupuesto de investigación.
Además, la financiación universitaria ha comenzado a basarse en modelos desquiciados. Las comunidades autónomas han puesto en marcha en los últimos años diferentes modelos de financiación de la Universidad basados en parámetros mercantilistas y que en algunos casos, directamente, carecen de sentido19. Por ejemplo, reciben más dinero aquellas universidades con un mayor número de egresados que encuentren trabajo, lo que pone a las universidades a la merced de un mercado laboral salvaje, ineficiente y no planificado.
Otro de los parámetros utilizados es el número de aprobados respecto a matriculados20, sin tener en cuenta que mucho/as estudiantes no se presentan a los exámenes ni acuden, siquiera, a las clases.
En las próximas dos entregas de este trabajo analizaremos cómo se está produciendo, ahora, la mercantilización y la privatización de la Universidad Pública.
Por Jesús Castillo, profesor de la Universidad de Sevilla, miembro de la Plataforma por una Universidad Pública, Democrática y de Calidad, STOP BOLONIA, del grupo anticapitalista En lucha y del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) en la Universidad de Sevilla (SAT-US).
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Podeis leer también nuestra revista de este mes La Hiedra
Notas
1. http://www.kaosenlared.net/noticia/nuestro-no-razonado-a-bolonia2. http://www.staff.ncl.ac.uk/peter.andras/CAEPS.pdf3. http://www.revistaelobservador.com/index.php?option=com_content&task=view&id=2570&Itemid=04. http://firgoa.usc.es/drupal/node/439185. http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/425161/cadus/pide/una/moratoria/para/bolonia.html6. http://www.unav.es/noticias/opinion/op1208.html7. http://www.elpais.com/articulo/opinion/Bolonia/somos/elpepiopi/20090528elpepiopi_4/Tes/8. http://www.kaosenlared.net/noticia/nuestro-no-razonado-a-bolonia9. Isidoro Moreno. Diario de Sevilla, 6 de octubre de 2003.10. El Pais, Andalucia, 8 de abril de 2008.11. http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009051700_52_757398__Opinion-Bolonia-clave-desacuerdos12. http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=456304http://diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=45965013. http://www.elmundo.es/elmundo/2009/06/12/castillayleon/1244816110.htmlhttp://www.la-cronica.net/2009/06/13/leon/la-deuda-de-la-ule-obliga-a-prescindir-de-100-profesores-38815.htm14. http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/527424/las/clases/se/cortan/derecho/protesta/por/la/falta/espacio.htmlhttp://www.abcdesevilla.es/20090930/nacional-sevilla-actualidad/comienza-curso-derecho-grupos-200909292325.html15. http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2009/09/15/comunitat-valenciana-septiembre-deja-carrera-mitad-estudiantes/631308.html16. http://www.kaosenlared.net/media/11/11333_0_Isidoro_Moreno__La_Univer.pdf17. http://www.lavozdeasturias.es/noticias/noticia.asp?pkid=28691318. http://www.elpais.com/articulo/pais/vasco/habra/problemas/UPV/adapte/Bolonia/elpepuespvas/20090925elpvas_14/Teshttp://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/525056/la/hispalense/critica/la/falta/apoyo/la/administracion/plan/bolonia.html19. http://firgoa.usc.es/drupal/node/4392120. http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20090923/53790377344/las-universidades-con-mayor-numero-de-aprobados-recibiran-mas-dinero-josep-huguet-generalitat-huguet.html
lunes, 19 de octubre de 2009
Bolonia en marcha: precarización, mercantilización y privatización en la Universidad Pública
Por Jesús Castillo,
Viernes, 16 de Octubre de 2009
En los últimos dos años las universidades públicas del Estado español han sufrido y aún están sufriendo un gran número de reformas, conocidas de modo general como “Plan Bolonia” o “reformas boloñesas”. La excusa para estas reformas es establecer, siempre desde arriba, un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).
Para llevar a cabo esta imposición los sucesivos gobiernos de Aznar y Zapatero y los rectores han intentado ocultar las reformas bajo un manto de silencio que ha sido criticado, incluso, por el Defensor del Pueblo1.
Otros altos cargos, como el presidente de la Conferencia de Rectores (CRUE), tan solo reconocen errores de comunicación2.
“Bolonia es un proceso fundamentalmente económico, no académico ni científico, promovido desde instancias políticas y asumido de forma acrítica por las autoridades académicas”.3
Ramón Muñoz Chapuli.Catedrático de Biología Animal de la Universidad de Málaga.
Estas reformas universitarias han suscitado una fuerte resistencia en las aulas y departamentos universitarios que ha ido configurando el “movimiento contra Bolonia” a lo largo y ancho del Estado español; un movimiento amplio, radicalmente democrático y participativo.
El movimiento contra Bolonia ha estado conformado fundamentalmente por estudiantes que han analizado a fondo las reformas, han informado a sus compañeros y compañeras, han planteado alternativas, han llevado el debate sobre la Educación Superior a la sociedad en su conjunto4, han organizado jornadas de debate, actividades culturales y artísticas de protesta5, se han movilizado en las calles y campus contra las reformas que consideraban injustas6, han organizado asambleas y referendos, han ocupado simbólicamente el Ministerio de Educación7, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA)8, sucursales bancarias9, rectorados y aulas10, etc. Y todo esto pacíficamente, con sus propios medios, muy escasos económicamente pero ricos en personas llenas de esperanzas de cambio11.
En los referéndums que se han celebrado en diferentes universidades tras la presión del movimiento estudiantil, los y las estudiantes se expresaron claramente contra Bolonia. En la Universidad de Barcelona el 93% de los estudiantes mostró su oposición a la puesta en marcha del EEES que se imponía desde arriba12, el 94% en la Universitat de Girona, el 97% en la Universitat Autònoma de Barcelona, el 95% en Universitat de Lleida, el 89% en la Universitat Pompeu Fabra, el 90% en la Univeritat Politècnica de Catalunya, el 89% en la Universidad Complutense de Madrid, y el 88% en la Universidad de Zaragoza13. A pesar de que la participación en estas consultas electorales fue mayor que las que se dieron en las diferentes elecciones a rector, sus resultados fueron sistemáticamente ignorados por esos equipos rectorales.
Las movilizaciones estudiantiles, en contra de lo que alguno/as podrían haber pensado, continúan en el curso 2009-1014. Y estas movilizaciones, posible mente, continuarán ya que las reformas no se debaten y deciden en las bases de la comunidad universitaria sino que vienen impuestas desde arriba, aunque sea con la participación de representantes de todos los sectores en los órganos de gobierno universitarios. Los y las universitarias se resisten a un modelo de democracia representativa que sienten que no las representa realmente.
A las movilizaciones de los estudiantes se han unido profesores e investigadores (PDI) y personal de administración y servicios (PAS) organizados en asambleas locales que han impulsado la firma de diferentes manifiestos de denuncia del proceso de Bolonia15 y han llegado a coordinarse estatalmente hasta reunirse con el Ministro de Educación en julio de 2009 para plantearle sus reivindicaciones17. Las asambleas y asociaciones de PDI y PAS han participado en las manifestaciones de estudiantes y han organizado diferentes jornadas de debate sobre el EEES en universidades como la Politécnica de Cataluña17, la Universidad Complutense de Madrid18, la Universidad de Valencia19 o la Universidad de Sevilla20. Especialmente intensa ha sido la movilización del PDI en campos del saber como la filosofía21, el derecho22, la ingeniería23, la medicina24,25, o la arquitectura26. Desde el colectivo del PDI también se han editado varios libros que analizan críticamente las reformas boloñesas27 y páginas web que informan sobre la mercantilización y la privatización universitaria, como la excelente página realizada desde la Universidad de Santiago de Compostela28.
El movimiento contra Bolonia ha dejado claro que “otra Universidad es posible”, rechazando el modelo que aún domina en la Universidad, una institución clasista, decimonónica y con una democracia tradicionalista y autoritaria. Pero al mismo tiempo, el movimiento ha venido denunciado que las reformas actuales están conduciendo a la precarización, la mercantilización y la privatización de la Universidad Pública. Frente a la imposición desde arriba de las reformas, desde el movimiento contra Bolonia se propuso una moratoria activa de un año a la entrada en vigor de los nuevos planes de estudio de Grados para poder debatir de forma abierta y participativa qué modelo de universidad quiere la sociedad en su conjunto29, propuesta que fue rechazada por los rectores y el gobierno30. En algunos casos, como en la Universidad de Sevilla, el rector al tomar el cargo expresó su deseo de “gobernar con un estilo cercano, sensible y dialogante, buscando siempre el consenso, propiciando en todo momento la participación e intentando crear las mejores condiciones para la construcción del futuro de la institución en torno a objetivos comunes de interés general”31. Nada más lejos de su comportamiento frente al debate entorno a las reformas boloñesas.
Las manifestaciones contra este EEES no se han limitado al Estado español y han estallado también, incluso con más fuerza, en Grecia (donde se ha frenado el proceso de Bolonia), Francia32, Alemania33 o Italia34. Y es que, en Alemania, donde las reformas neoliberales de la Universidad llegaron hace dos años, existe un descontento generalizado35. En Francia se dieron durante 2009 las mayores huelgas universitarias de su historia, mayores a las del famoso 1968.
“Sin duda, la Universidad necesita una importante reforma, dado su anquilosamiento burocrático, sus vicios internos y su pérdida de peso en la sociedad. Lo que ocurre es que la reestructuración emprendida basada en la Declaración de Bolonia ha ido en la dirección contraria. La Universidad debe seguir siendo un lugar de producción, transmisión, difusión y crítica del conocimiento, y no una mera fábrica de titulados con los perfiles que interesen al mercado. Es de esto, y también del nulo debate sobre el tema en las propias universidades, de lo que protestan muchos estudiantes y no pocos profesores”.
La Universidad, el Mercado y Bolonia36 - Isidoro Moreno.Catedrático de Antropología Social, Universidad de Sevilla.
Las autoridades académicas y políticas han justificado, en parte, las reformas boloñesas por “una necesidad de confluir con Europa”37. Sin embargo, tal y como expone el manifiesto “Nuestro No Razonado a Bolonia” de profesores y profesoras de la Universidad de Jaén: “Asociar la actual reforma a la homologación europea es falso. No existe ningún catálogo europeo de carreras superiores ni unas directrices generales que cada universidad deba cumplir para la homologación. La prueba de este desajuste es que los créditos ECTS no están unívocamente definidos y en algunos países el grado son tres años y en otros (como en España, por ejemplo) cuatro; en unos el postgrado dura dos años y en otros uno. No se avanza, pues, en la homologación más allá de lo que ya había antes de la reforma (desde 1956, existe el Convenio Europeo de Equivalencia de los Estudios Universitarios en el marco del Consejo de Europa)”38. Además, no existe una directiva europea que obligue a implementar el EEES39, se trata de decisiones de los gobiernos centrales aunque el de ZP lo intente ocultar. Incluso países de otros continentes además del europeo, como Ecuador, están desarrollando reformas universitarias similares a las del Plan Bolonia, lo que muestra que existen en dichas reformas motivaciones que no tienen nada que ver con la integración europea.
También se han intentado justificar las reformas por un cambio en el sistema de enseñanza, cuando para realizar los cambios pedagógicos no era necesario el proceso Bolonia, convirtiendo las Licenciaturas en Grados. Además, los y las que han impuesto las reformas desde arriba han repetido una y otra vez que se trataba de una adecuación de la universidad a las demandas sociales, cuando querían decir empresariales. Desde las autoridades académicas se han negado los argumentos del movimiento contra Bolonia, esgrimiendo que la institucionalización de la lógica capitalista del mercado viene a “modernizar la Universidad”.
En la mayoría de los casos, las autoridades académicas han evitado el debate público, con excepciones como la del Rector de la Universitat d’Alacant40 y el de la Universidad Complutense de Madrid41. En estas labores, los rectores han contado con la inestimable ayuda, por ejemplo, del ‘universitario’ Banco Santander en la realización de una campaña de propaganda pro-Bolonia42. También el Ministerio de Educación ha realizado, a petición de los rectores, una campaña de propaganda a favor de las reformas boloñesas. Realmente, la sustitución del debate por la propaganda ha resultado y aún resulta muy preocupante, aunque sea para un buen entendimiento entre las diferentes partes.
Además, las autoridades académicas han utilizado la criminalización contra el movimiento estudiantil para justificar su represión. Así, en universidades como la de Sevilla en la lucha contra la puesta en marcha de la Ley Orgánica de Universidades (LOU) o en la de Barcelona en la puesta en marcha del EEES, los rectorados seleccionaron a varios de los y las estudiantes más comprometidos con el movimiento de protesta como cabezas de turco, acusándolos de violentos, denunciándolos y expulsándolos de la Universidad43.
Por otro lado, los partidos mayoritarios, Partido “Socialista Obrero” Español (PSOE) y el Partido Popular (PP) han coincidido en las líneas fundamentales de la política universitaria, impulsando ambos desde el gobierno central y los gobiernos autonómicos la LOU como un primer paso y, posteriormente, las reformas boloñesas. Zapatero se comprometió a derogar la LOU desde la oposición en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla44 y después, tan solo, la reformó muy levemente.
“Conviene recordar que, en el caso español, el tiempo inmediato a los acuerdos de Bolonia estuvo ocupado por la confrontación en torno a la LOU que impuso el PP a pesar de la oposición de la mayoría de los estudiantes, profesores e incluso de buena parte de los rectores, y también del PSOE, aunque luego éste, cuando llegó al Gobierno, no la anulara como había prometido”.
La Universidad, el Mercado y Bolonia - Isidoro Moreno.Catedrático de Antropología Social, Universidad de Sevilla.
Además, los gobernantes han respondido a las movilizaciones estudiantiles pacíficas con represión policial y judicial, desalojando a estudiantes encerrados pacíficamente en las universidades o cargando directamente contra manifestaciones pacíficas, como ocurrió en Barcelona tras el desalojo policial del edificio del rectorado de la Universitat de Barcelona.
Los sindicatos mayoritarios, Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CC.OO.), han criticado muy fría y superficialmente las reformas boloñesas, cuando no las han aplaudido y han colaborado en su puesta en marcha. Aún así, CC.OO. ha sido más crítica que UGT con el proceso boloñés, fundamentalmente limitándose a pedir más fondos para ponerlo en marcha, y oponiéndose a la actuación de la opaca y arbitraria Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA). Otros sindicatos, como la Confederación General de Trabajadores (CGT)45 o la Confederación Nacional del Trabajo (CNT)46 sí han mostrado claramente su oposición a la puesta en marcha del Plan Bolonia por tratarse de un proceso privatizador y mercantilista.
A pesar de la fuerte oposición y los numerosos obstáculos que ha encontrado el movimiento contra Bolonia, sus movilizaciones han seguido reformas importantes. Es cierto que consiguió frenar Bolonia, pero sí avances concretos, aunque parciales, importantes para la Universidad Pública. Entre estas victorias del movimiento contra Bolonia destacan: sacar al debate público las verdades que esconde el Plan Bolonia, más becas de estudios durante el curso 2008-09, más fondos para la puesta en marcha de los planes de estudio de Grado, la simbólica vuelta de las competencias de Universidad del Ministerio de Innovación y Ciencia a un Ministerio de Educación con nuevo ministro, la puesta en marcha de maestrías gratuitas para licenciados en paro cobrando el subsidio de desempleo47, una moratoria activa de un año a la entrada en vigor de los grados en varios centros universitarios de diferentes universidades, o que el rectorado de la Universidad de Sevilla emita carnés universitarios sin el logo del Banco Santander. Aún así, estas victorias del movimiento contra Bolonia las ha puesto en marcha un gobierno neoliberal que impulsa también políticas racistas y xenófobas, y lo ha hecho a su manera. Por ejemplo, ha dejado fuera del acceso a las becas para máster a los inmigrantes extracomunitarios en paro48.
Aunque el balance general es muy negativo, no todas las reformas universitarias puestas en marcha últimamente lo son. Por ejemplo, tal y como expone la RED IRES (una Red de Investigación y Renovación Escolar que agrupa a docentes de todos los niveles educativos) ha sido un avance importante sobre una situación previa nefasta que los y las licenciadas y graduadas que quieran ser profesoras de secundaria cursen ahora una maestría enfocada a la formación profesionalizadota para la docencia en la que reciban la formación imprescindible en aspectos pedagógicos, psicológicos, sociológicos, didácticos y de práctica profesional. Sin embargo, el diseño de este curso y su puesta en marcha se ha llevado a cabo de manera apresurada y poco participativa, además de conllevar los problemas generales asociados con las maestrías en el modelo actual que se exponen más adelante. Además, como esta Plataforma sería mucho mejor que el máster que la formación del profesorado se diera en carreras equivalentes a las de cualquier otro campo de conocimiento, como ocurre en bastantes países. Es decir, en grados o licenciaturas de docente de primaria generalista y de docente de secundaria en cada una de las áreas del currículum, de manera que los y las estudiantes sepan, desde el principio, que se preparan para ser profesores49.
En este contexto, los análisis de futuro del movimiento contra Bolonia respecto a las reformas boloñesas ya se están demostrando acertados, antes siquiera de comenzar el primer curso en el que se impartirán los nuevos Grados. Veremos en las tres siguientes entregas de este análisis cómo se está produciendo la precarización, la mercantilización y la privatización de la Universidad Pública.
Por Jesús Castillo, profesor de la Universidad de Sevilla, miembro de la Plataforma por una Universidad Pública, Democrática y de Calidad, STOP BOLONIA, del grupo anticapitalista En lucha y del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) en la Universidad de Sevilla (SAT-US).
jueves, 3 de septiembre de 2009
Reseña del libro El Plan Bolonia, de Carlos Fernández Liria y Clara Serrano García
Las sólidas y poderosas razones de un movimiento universitario y ciudadano
Salvador López Arnal
El Viejo Topo
04-09-2009
Lo contaba recientemente Michael D. Yates, editor asociado a la Monthly Review –“El trabajo es un infierno. Historias de la clase obrera de nuestros días” http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2595-. Beverly Peterson es una profesora de universidad que tras pasar gran parte de su vida intentando obtener su doctorado, se convirtió en una "profesora gitana", enseñando aquí y allí y en cualquier lugar, bajo condiciones terribles y por muy poco dinero.
Cerca del 40% de los profesores universitarios usamericanos lo son hoy a tiempo parcial y ganan alrededor de 2.000 dólares por curso y sin beneficios, como suele decirse allí, de bienestar social. Desde que aprobó unos exigentes exámenes en la Universidad William and Mary en 1992, Peterson estuvo buscando un puesto de trabajo a tiempo completo en algún departamento de “Estudios Americanos”. Tres años más tarde, tras 121 cartas y dos entrevistas prosigue su búsqueda. Para poder subsistir suma dos puestos de profesora interina. Viaja regularmente en su coche desde su casa en Smithfield, Virginia, hasta sus puestos de trabajo en la Universidad Thomas Nelson Community en Hampton, a 40 minutos de su casa, y luego hacia la Universidad William and Mary, a otros 40 minutos. En el barco con el que debe cruzar el río James para colmar este último trecho de su via crucis, trabaja con notas y materiales para la enseñanza. El cuentakilómetros de su Chevrolet de cuatro años marca 97.000 millas, unos 156 mil kilómetros, 40 mil anuales. "Me gusta mi trabajo, pero deseo poder hacerlo en circunstancias menos complicadas", ha señalado Beverly Peterson.
El Plan Bolonia, documentado, útil y magnífico libro de intervención político-cultural, está estructurado en un prólogo, tres capítulos, la conclusión (“La vida con y sin Bolonia”), una muy interesante cronología donde justamente se destaca la importancia del movimiento estudiantil en todo el proceso (un movimiento, apuntan los autores, “valiente, heroico, riguroso y ejemplar”) y una bibliografía sucinta. El Plan Bolonia presenta y critica tenebrosas aristas de la situación, muy similares a la anteriormente señalada. El pragmático y mercantil espíritu pro-bolonés (y concepciones afines) es resumido con las siguientes palabras: “La universidad debe dejarse de pamplinas inútiles, como la búsqueda de la verdad, y poner los pies en el suelo; o lo que es lo mismo, la Universidad debe dejar de ser un paréntesis para el tiempo libre de la razón y el pensamiento y empezar sin más a ser rentable” (p. 91).
Los autores del volumen, Carlos Fernández Liria (CFL) y Clara Serrano García (CSG), inician su exposición con la conocida cita aristotélica: “Todos los seres humanos por naturaleza desean saber”. De eso se trata, de saber y de saber de forma documentada, sin manipulaciones. CFL y CSG señalan con nitidez lo que se esconde detrás de tanta confusión. No es poco: la destrucción de la Universidad pública europea, su mercantilización y su puesta al servicio de las grandes corporaciones. No es un interpretación exagerada fruto de ningún izquierdismo incorregible. Es, señalan los autores, “una declaración de intenciones explícitamente recogida en todos los documentos oficiales que están en la base de la reforma” (p. 9). No están solos en su valoración. Como se señala en el prólogo del libro, treinta universidades francesas “se han declarado en huelga indefinida contra la mercantilización de la enseñanza” y trece rectores han hecho un llamamiento a las universidades europeas para combatir esta reconversión empresarial de los estudios superiores. También en España el combate es cada día más mayoritario. En el principio han sido la acción y la protesta.
En el primer capítulo del libro se defiende una tesis tan simple como ocultada: Bolonia no existe. La creación de un espacio europeo de educación superior (EEES) es una tapadera de un proceso más profundo decidido a puerta cerrada en las cumbres de la OMC y en el marco del Acuerdo General de Comercio de Servicio (GATS). Se trata de reconvertir la universidad pública europea en una institución rentable al servicio del mundo empresarial. La propia declaración de Bolonia de 1999 no fue más que “propaganda que intentaba enmascarar lo que realmente iba a ocurrir” (pp. 12-13). La propaganda ha continuado sin tregua desde entonces: una campaña descomunal de desprestigio se emprendió contra la Universidad pública. Los mitos que rodean al proyecto boloñés –homologación, movilidad y cambio del modelo educativo- son deconstruidos en las páginas 17-24 de este primer capítulo.
El capítulo 2 –“Una universidad basura para un mercado laboral basura”- critica el interesado desenfoque con el que es abordada la superación de las insuficiencias de la institución (que no se niegan desde luego, como por otra parte ocurre en muchas otras instituciones públicas o privadas, empezando por aquellas mismas que señalan la necesidad de eficacia y rentabilidad): “El problema es que Bolonia soluciona los males de la Universidad pública como la guillotina se podría decirse que cura los dolores de cabeza” (p. 33). Los autores desmontan la posición defendida por las autoridades del Ministerio y de las Universidades: hay que defender el proceso de Bolonia porque no se trata de mercantilizar los estudios superiores sino de poner la Universidad al servicio de la ciudadanía. Los críticos, señalan las autoridades, ven empresas por todas partes, son alarmistas, catastrofistas y apocalípticos. También aquí los autores muestran su posición con meridiana y documentada claridad: “Dónde se ve la mano de los empresarios en todo este proceso? Muy sencillo: en todos y cada uno de los documentos oficiales que están en la base de la creación el EEES” (p. 39). Así, en un informe de la OCDE de 1996, se marcaba la siguiente estrategia: “Las familias reaccionarán violentamente si no se matricula a sus hijos, pero no lo harán frente a una bajada gradual de la calidad de la enseñanza y la escuela puede progresiva y puntualmente obtener una contribución económica de las familias o suprimir alguna actividad. Esto se hace primero en una escuela, luego en otra, pero no en la de al lado, de tal manera que se evita el descontento generalizado de la población” (p. 48). El apartado 4 de este capítulo –“La mercantilización en las facultades científicas”- es ilustrado magníficamente a partir de un estudio, recomendable sin sombra de duda, de Teresa Forcades i Villa intitulado “Los crímenes de las grandes compañías farmacéuticas”
El capítulo 3 –“El mito de ‘aprender a aprender”- es una argumentación critica contra la idea, igualmente extendida, que Bolonia representa una auténtica revolución educativa que pretende poner la universidad al servicio de las nuevas demandas sociales. Nada de eso. En opinión de los autores “se trata del equivalente a una reconversión industrial del mundo académico” (p. 76). Toda la geografía del mundo académico, señalan, se verá forzada a amoldarse a los intereses profesionales y a las prioridades de investigación empresarial. Las páginas dedicadas al master de formación del profesorado (páginas 80-82 y 85-88) son de lectura obligada. No se las pierden.
En la conclusión los autores extraen punta cívico-política del análisis anterior: en lugar de ciudadanos y ciudadanas libres con autonomía de acción y de pensamiento, en lugar de ciudadanía crítica con el mundo en que vivimos, lo que se demanda y pretende de la Universidad tras esta estrategia de reconversión es la “producción” de trabajadores-autómatas ”capaces de ser muy productivos y de adaptarse servilmente al mundo empresarial” (p. 91). La Universidad buscada no va a ayudar a forjar caracteres libres, con capacidad para cuestionar el destino al que se les quiere someter. “Se pretende producir sujetos flexibles, fácilmente amoldables, dispuestos a vender su vida a cambio de un salario, no personas capaces de tener juicio propio” (p. 91).
Cabe señalar, por otra parte, que este movimiento universitario y ciudadano, sustancia del volumen comentando, del que los autores forman parte destacada, ha conseguido, una vez más, probar que las erróneamente denominadas causas imposibles suelen ser, por el contrario, muy posibles y que alzar la voz, y moverse en direcciones razonables y justas, suele dar resultados fructíferos. No es poco lo que se ha conseguido hasta ahora: levantar en pie de resistencia el mayor movimiento universitario de los últimos veinte (o más) años con una arista anticapitalista, o cuanto menos antimercantilista, nada ocultada.
El libro, apuntan los autores, “alberga un agradecimiento infinito hacia los estudiantes que tanto han trabajado estos años por defender la Universidad” (p. 10). Vale la pena resaltarlo y es obligado sumarse al agradecimiento.
Artículo aparecido en El Viejo Topo, julio-agosto de 2009.
Salvador López Arnal es profesor-tutor de Matemáticas en la UNED y enseñante de informática de ciclos formativos en el IES Puig Castellar de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona).