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martes, 1 de septiembre de 2009

«Las petroleras saquean los recursos y vampirizan las economías locales»


Entrevista a Marc Gavaldà en Gara
27 de agosto de 2009

El catalán Marc Gavaldá (1974) es licenciado en Ciencias Ambientales. Autor de varias obras en las que denuncia la actividad de transnacionales petroleras como Repsol en América Latina presentó recientemente en el Ekozinemaldia, en Bilbo, su documental «Patagonia Petrolera, la movediza».

Recién acabada su carrera en Barcelona, Marc Gavaldá viajó a Bolivia, Argentina, Perú, Colombia y Ecuador, países que ha recorrido durante doce años y en los que ha podido comprobar in situ los daños y conflictos que provoca en estos países la actividad de las transnacionales petroleras y, en especial, Repsol.

¿Cómo se implantan y actúan empresas como Repsol en otros países?
Repsol es una empresa que tiene carácter de monopolio en el Estado español, donde hay entre 40 y 50 millones de consumidores cautivos que no tienen elección y posibilidad de consumir en otra empresa, y Repsol tiene que ir a buscar a otros sitios ya que el país carece de reservas. En los años 90 aprovechó la coyuntura de que América Latina despertaba de procesos dictatoriales y había ascendido una oligar- quía muy corrupta y muy maleable por los grandes poderes de Washington. En esa década se introduce el Consenso de Washington, que consistió en despedazar el Estado, privatizarlo y crear nuevas leyes para facilitar la entrada de transnacionales. Repsol se benefició mucho de ello, sobre todo en América Latina, porque aprovechó los lazos coloniales. La diplomacia española hizo un gran trabajo. En Argentina, Carlos Saúl Menem, presidente buscado por la Justicia por tráfico de armas y corrupción, fue seducido por el rey de España y José María Aznar para que YPF fuera vendida a Repsol. Todavía hay un proceso judicial contra Repsol y quienes dirigieron aquella operación por venta fraudulenta de acciones.

¿Siempre se actúa igual?
En otros países se está utilizando también la diplomacia. De ahí, los viajes del señor Moratinos a Kazajastán, vendiendo talgos a un dictador de la época comunista, y a Guinea Ecuatorial, donde, acompañado del presidente de Repsol, Antoni Brufau, estrecha la mano del sanguinario dictador Teodoro Obiang. Otro caso de expansión y adquisición de nuevos bloques se produjo el año pasado en Perú, cuyo presidente, Alan García, ha entregado todo el país a las transnacionales y Repsol ha conseguido nuevos bloques. Uno de ellos, el controvertido bloque 39, en la zona fronteriza, en plena Amazonía ecuatoriana, donde hay indígenas no contactados, y donde la entrada de Respol puede causar un etnocidio.
En más de una ocasión ha mencionado la corrupción y las ilegalidades a la hora de implantarse y apropiarse de los recursos de esos países...
En Bolivia se aprobaron muchos contratos sin pasar por el Congreso, lo que llevó a declararlos nulos en 2006, cuando se produce la nacionalización, incompleta, de hidrocarburos.

¿Cómo actúan sobre las comunidades indígenas?
En América Latina el petróleo está en la franja subandina amazónica. Allí están los territorios indígenas. En Bolivia, hay 17 territorios indígenas afectados. Un sinfín de culturas está en una situación de fragilidad muy grande. Su mundo se está deteriorando por la apertura de accesos y el empuje hacia las ciudades. Estas culturas que han sido preservadas en gran medida gracias a su aislamiento físico, son las que más sufren la llegada de las petroleras que pueden tener contratos de hasta 40 años, por lo que el impacto es irreversible. Existen convenios que obligan a las empresas a contar con un consentimiento previo para cualquier actividad en territorio indígena. Obligatoriamente deben informar a las comunidades afectadas y luego realizar una consulta. Repsol no lo hace. Ofrece regalos a las comunidades, porque son zonas muy desatendidas por el Estado, para lograr su firma e incluirla en el estudio de impacto ambiental.

¿Cuáles son las consecuencias medioambientales?
La prospección sísmica ya tiene un impacto muy grande en zonas como la Amazonía, porque se abren accesos y realizan explosiones. Al abrir los pozos se inyectan lodos de perforación que acaban arrojándose a los ríos... Se ha pescado in fraganti varias veces a Repsol, en Bolivia, vertiéndolos aprovechando los días de lluvia. Es una industria que necesita una gran infraestructura que tiene un ciclo de vida, se corroe, se rompe... y empiezan los desmanes. Y cuando llega a puerto, existe un tráfico incontrolado de barcos en condiciones lamentables, intercambio de petróleo en alta mar y limpieza de barcos. Eso contamina.

¿Y sobre la salud?
Hay varias zonas con muchos años de contaminación y las consecuencias son muy visibles. Dos comunidades de Neuquén (Argentina) se han hecho famosas por elevar una demanda judicial contra Repsol, por 445 millones de dólares por contaminación de aguas y suelos. Estas personas están totalmente contaminadas y los metales pesados se acumulan en sus tejidos. Se han detectado 17 metales pesados diferentes, sobre todo el plomo, cadmio, mercurio... y se dan casos de anencefalia fetal. Otra zona muy castigada es la Amazonía ecuatoriana, donde Texaco ingresó en los años 70 y dejó un país con unos enormes pasivos ambientales, y donde sí hay evidencias y muchos estudios médicos, y se han publicado informes determinando la cercanía de los pozos petroleros y el muy elevado índice de enfermedades como leucemia, abortos, cáncer...

¿Por qué habla de recolonización al referirse a la actividad de estas empresas?
Hablo de la reconquista de territorios y del poder de los capitales y poderes españoles, concretamente en sus ex colonias, aprovechando la situación creada por el Consenso de Washington que, descuartizando los Estados, reduciendo el gasto fiscal y aprobando leyes muy flexibles para facilitar la entrada de multinacionales, permitió que en las regiones petroleras muchas veces éstas sustituyeran al Estado y ejercieran de estados colonizadores. Existe un saqueo de recursos y también una vampirización de la economía de estos países. Por ejemplo, en Bolivia y Argentina no sólo extraen petróleo y lo exportan en grandes cantidades, sino que extraen divisas al cobrar a argentinos y bolivianos un petróleo que es suyo y pagan a precio internacional.

¿Cuál es el nivel de resistencia en esos países ante la actuación de las multinacionales?
En los años 90 la población latinoamericana estaba todavía muy a la expectativa de los posibles y tan anunciados beneficios que traerían las inversiones extranjeras, por lo que hubo un periodo en el que no había resistencia sino expectativas. A los pocos años se fueron desencantando por las mentiras, los incumplimientos de contratos, el maltrato a la población, el menosprecio a las organizaciones legítimas por parte de las empresas..., y poco a poco se da una formación social y una transmisión de información que genera una concienciación colectiva para llegar a procesos tan fuertes como el de la guerra del gas en Bolivia en 2003. En las zonas productoras, las comunidades indígenas necesitan muchas veces experimentar primero en su propia piel lo que es la explotación petrolera, por eso muchas veces es difícil que planteen resistencia sin haber sido previamente atropelladas. Pero existen casos muy lúcidos que sin haber tenido petróleo en sus territorios ya ejercen una negativa rotunda, como los tentayapi (Bolivia), los sarayaku (Ecuador), los mapuche, en Argentina...

¿Cómo está influyendo la llegada de la izquierda al poder?
La resistencia ha quedado a veces un poco diluida por las esperanzas o credibilidad que dan los movimientos sociales a los nuevos gobernantes que acceden al poder con promesas nacionalistas y luego, de alguna manera, se dejan manosear por los poderes corporativos. Es el caso de Bolivia, donde Evo Morales llegó al poder prometiendo la nacionalización que al final se ha traducido en un leve aumento de impuestos, un leve cambio de reglas, pero no ha habido nacionalización expropiadora que es lo que se pedía.

¿Qué papel han jugado en la invasión petrolera y los etnocidios los gobiernos, las ONG y los medios de comunicación?
Los gobiernos suelen ser aliados de las compañías petroleras, por la necesidad y voracidad de dinero que tienen para sus propios gastos, para elevar las cifras macroeconómicas, muchas veces presionados por la deuda externa. Entre las ONG habría que distinguir a las que también son socias de las petroleras porque realizan informes de impacto ambiental e instrumentalizan a las comunidades, de las que sí realizan una labor de información y concienciación. Y los medios están totalmente cooptados a través de la publicidad.
En alguna ocasión ha mencionado la criminalización de los opositores, la militarización y la paramilitarización y la impunidad... como otras de las consecuencias de su actividad.
En un contexto mundial de declinación de las reservas petroleras se busca petroleo más lejos, en zonas que no habían sido exploradas o explotadas y éstos son los últimos territorios indígenas o reservas nacionales. Hay una vuelta de tuerca en la militarización de estas regiones porque es un recurso muy cotizado e inestable, que necesita mucha infraestructura y ésta es muy vulnerable, y han sido objetivo para los reclamos locales y para los grupos armados que operan en esas zonas. El caso de Colombia es el más sintomático de la paramilitarización de las regiones petroleras, con la eliminación o desaparición de los líderes opositores más visibles, por lo que sí se pueden relacionar las petroleras con los paramilitares. Y este fenómeno se está reproduciendo, en menor escala, en otros países. En Argentina, las petroleras financian y empujan a grupos de parados como fuerza de choque contra comunidades mapuche que se oponen a la explotación petrolera con el discurso de que les darán empleo.

¿Cuál es la alternativa a este modelo de desarrollo?
El modelo petrolero es un modelo caduco y lo han demostrado la crisis ecológica y climática en la que nos estamos embarcando y la crisis energética que está a punto de descamuflarse y que traerá unas enormes consecuencias económicas y sociales. Estamos en un momento en el que es muy urgente superar el modelo petrolero y pasar lo más rápido posible a un modelo de vida con un bajo consumo energético. A lo mejor esto no se va a producir voluntariamente, sino por el agotamiento de los recursos, y la escasez que vamos a vivir próximamente nos va a empujar a ingeniar modos de vida mucho más sostenibles.

Se han multiplicado las denuncias en los tribunales. ¿Cómo están esos procesos? ¿Ha habido sentencias además de la del Tribunal de los Pueblos contra el BBVA?
En el caso de Texaco, que abandonó Ecuador en los años 90 y vendió sus instalaciones a Petroecuador, no es un proceso penal sino por daños y perjuicios y las indemnizaciones podrían llegar a los mil millones de dólares. Más que de indemnizaciones se trata de que se responsabilicen de la reparación ambiental y sanitaria y en base a eso que se evalúan los costos y se pide una cantidad de dinero. Ha habido casos de sentencias que han expulsado a empresas. En Ecuador, se expulsó a la Occidental porque no estaba pagando impuestos. Venezuela también ha expulsado a varias. Dentro del proceso de nacionalización en Bolivia hubo ese intento, pero lo que se ha hecho es poner las leyes más estrictas, sin que se haya dado una expulsión.

¿Servirá de algo o es un gesto puramente simbólico?
Los argumentos medioambientales no pesan todavía a nivel judicial como para llegar a una expulsión. Pero la judicialización es un paso muy importante, ya que existe una situación de impunidad petrolera en estos países. Existen leyes ambientales pero no hay funcionarios ni preparados ni motivados ni con suficientes recursos para monitorear esas empresas, que se monitorean a sí mismas. Se llega al extremo de tomar como verídicos sus informes de responsabilidad social corporativa, que es una pura invención. Hay un perfecto descontrol sobre las emisiones.

¿Cuáles son las causas abiertas más graves?
Además de las denuncias contra Repsol y Texaco, hay una contra Shell, por contaminación y por la ejecución de nueve ogonis en el Delta del Níger (Nigeria) hace 15 años.
Mirari Isasi Publicado en Gara, 17-08-09

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viernes, 12 de junio de 2009

La petrolera Shell llega a un acuerdo con las familias de la victimas de 1995 en el Delta del Niger, pero la guerra se intensifica


Glen Ford
Black Agenda Report
11-06-2009

Casi un quinto de las importaciones de petróleo de EEUU provienen de África occidental, porcentaje que se espera que vaya en aumento. Las compañías petroleras occidentales, principalmente Shell, BP y Chevron han bombeado oro negro por valor de billones de dólares del este de Nigería, que sin embargo continúa siendo uno de los lugares más pobres y contaminados de la tierra.

Aunque los picapleitos de la compañía petrolera han llegado a un acuerdo extrajudicial con los representantes de las familias de unos cuantos de los asesinados la violación despiadada del este de Nigeria continúa.

Ejecutivos de Shell hicieron la afirmación obscena de que el acuerdo fue un ‘gesto humanitario’
La compañía petrolera Royal Dutch Shell pagará 15,5 millones de dólares a las familias del fallecido activista nigeriano Ken Saro-Wiwa y otros ejecutados por el régimen militar nigeriano en 1995. El acuerdo finaliza una demanda judicial, en la que se acusaba a Shell de complicidad en la tortura y asesinato del activista, que protestaba por los crímenes económicos y medioambientales cometidos en contra de los pobladores de la zona rica en petróleo del delta del río Níger.
El acuerdo es inusual en el sentido de que se hizo público la cantidad a pagar y otros términos del acuerdo. Con mucha frecuencia, las partes que llegan a un acuerdo en una demanda judicial acuerdan no divulgar cuanto dinero cambió de manos. Pero este era un caso profundamente político, cuyo resultado fue celebrado por las familias de las víctimas y sus abogados en el Centro para los Derechos Constitucionales radicado en Nueva York.
Algo de los quince millones y medio irán a un fondo para el pueblo Ogoni. Shell puede que creyera que estaba comprando algo de buena voluntad al llegar a un acuerdo con los demandantes Ogoni, pero si es así, la compañía estropeó todo el efecto al continuar asegurando que no tuvo nada que ver con las ejecuciones. Los ejecutivos de Shell hicieron la afirmación obscena de que el acuerdo fue un “gesto humanitario.” Después la empresa llamó la atención sobre los 240 millones de dólares que afirma haber contribuido al llamado “desarrollo comunitario” en el delta del Níger, el año pasado – lo que suena más como una forma fina de describir una parte del masivo presupuesto para sobornos de la compañía. 240 millones de dólares, ya sea in sobornos o fondos para el desarrollo comunitario, podrían haber supuesto mucho en 1995, cuando Saro-Wiwa y sus compañeros fueron asesinados por los socios de Shell en el crimen, el gobierno militar. Hoy en día, los pagos han disminuido mucho por las pérdidas masivas en la producción de petróleo debido a un estado de guerra entre el gobierno y fuerzas rebeldes en la región.
“Cientos de civiles han sido asesinados – nadie sabe con precisión cuantos.”
Desde el 15 de mayo, el gobierno se ha embarcado en una ofensiva militar llamada Operación Acordonar y Buscar, dirigida de forma ostensible a los rebeldes del Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger, o MEND. La lucha ha generado numerosas víctimas entre los combatientes, pero el sufrimiento mayor ha recaído sobre los civiles. Se piensa que al menos 20.000 personas han huido de sus hogares. Muchos otros miles languidecen en campos de refugiados, con escasez de alimentos y medicinas. Cientos de civiles han sido asesinados – nadie sabe con precisión cuantos. Los soldados han quemado pueblos enteros, e incluso el palacio de un rey local fue bombardeado por las fuerzas aéreas nigerianas.
La guerra en la región le ha costado a la industria del petróleo al menos 24 millones de barriles en producción, haciendo que Nigeria pase al segundo lugar entre los productores africanos, por detrás de Angola. Sin embargo, esta es básicamente una perdida entre ladrones: los mismos conspiradores nigerianos y de la gran industria del petróleo que decidieron que Ken Saro-Wiwa y su compañeros debían ser colgados hace 14 años por pedir una distribución justa de los beneficios del petróleo, y respeto por la tierra y la gente. Ahora están sufriendo las consecuencias de sus actos en el Delta, por medio de esta venganza.
El tiempo ha mostrado que los crímenes enconados producen frutos amargos. El tema en la región del delta del río Níger se convierte en una cuestión de soberanía que afecta a toda Nigeria. La lección es que ningún régimen tiene el derecho a vender la soberanía y la riqueza nacional, arrebatándoselas en las mismas narices de la gente.
Enlace artículo original:
http://www.blackagendareport.com/?q=content/shell-oil-settles-1995-niger-delta-victims%E2%80%99-families-war-escalates



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lunes, 25 de mayo de 2009

Shell acusada de colaboración en el asesinato de Ken Saro-Wiwa


26-05-2009
Thijs Bouwknegt
Radio Nederland

El lider nigeriano del pueblo Ogoni representaba a las comunidades del Delta del Níger más afectadas por la actividad petrolera

Una de las principales empresas petroleras del mundo debe comparecer la semana entrante, acusada de violaciones de derechos humanos en Nigeria. El juicio ocurre 14 años tras la ejecución del escritor y defensor de los derechos humanos, Ken Saro-Wiwa, por la junta militar nigeriana. Un juzgado de Nueva York verá este caso, que ha sido descrito como el más importante relacionado con una responsabilidad corporativa. Desde el miércoles, la Corte escuchará argumentos que señalan que el consorcio Royal Dutch Shell - que protagoniza el sector petrolero nigeriano desde hace décadas - consiguió ayuda de los militares nigerianos para acallar a Saro-Wiwa.

Shell, que niega con firmeza las acusaciones, está también acusada de pagar a soldados que cometieron numerosos abusos a los derechos humanos en el Delta del Níger.

Delta del Níger

La Royal Dutch Shell comenzó la explotación petrolera en el Delta del Níger el año 1958. Desde entonces los derrames de crudo, incendios de gas y la deforestación han terminado con los recursos naturales de la región y han destruido la economía de subsistencia de los ogoni, basada en la pequeña agricultura y la pesca. No obstante, tan sólo hasta comienzos de los noventa los ogoni comenzaron a protestar por la represión y explotación de que eran objeto por parte de Shell y la junta militar nigeriana. Entre 1990 y 1995, soldados nigerianos reprimieron de manera masiva y brutal a los movimientos de protesta ogoni. Muchas de sus aldeas fueron incendiadas y sus líderes terminaron en la cárcel. Shell es acusada de haber apoyado esta campaña de los militares.

Ken Saro-Wiwa

Los abusos contra los ogoni alcanzaron su nivel más deplorable el 10 de noviembre de 1995. El dictador Sani Abacha ordenó la ejecución de 9 líderes ogoni falsamente acusados de asesinato y juzgados por un tribunal militar especialmente instalado para el caso. El miembro más conocido de "los nueve ogoni" era Ken Saro-Wiwa (1941-1995), uno de los críticos acérrimos de las operaciones de Shell en Nigeria. Su Movimiento para la Sobrevivencia del Pueblo Ogoni (MOSOP) representaba a las comunidades del Delta del Níger más afectadas por la actividad petrolera.

Los familiares de Saro-Wiwa sostienen que Shell apoyó la represión militar y la persecución de los líderes ogoni, y afirman que la firma estaba preocupada por las protestas, pues podrían interrumpir sus operaciones petroleras y dañar su imagen internacional. Ante esta situación, el consorcio "buscó eliminar la amenaza mediante una campaña sistemática de violación de derechos humanos".

Shell niega que haya buscado silenciar a Saro-Wiwa y, por el contrario, sostiene que "intentó persuadir al Gobierno nigeriano para que fuera clemente".
El caso contra Shell

Abogados estadounidenses han reunido material suficiente para acusar a Shell de violaciones a los derechos humanos en Nigeria. Entre los cargos figuran ejecuciones sumarias, crímenes contra la humanidad y tortura. Ha tomado años para que el primero de estos casos llegue a la Corte.

El juicio, que comienza la próxima semana, es posible gracias a una ley de 1789, que permite a ciudadanos no estadounidenses presentar cargos relacionados con violaciones internacionales de los derechos humanos, sin importar el lugar donde se cometió el delito. En Estados Unidos ya se ha presentado una serie de casos contra los consorcios petroleros más grandes del mundo por supuestos crímenes cometidos en países en desarrollo. Chevron podría verse obligado a pagar 27 mil millones de dólares por contaminar la jungla ecuatoriana. Exxon Mobil está acusado por aldeanos indonesios que sufrieron abusos por parte de soldados que trabajaban para el consorcio en la protección de una planta de gas natural.

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domingo, 19 de abril de 2009

La batalla por el petróleo de Iraq


Sarah Arnott
The Independent
19-04-2009
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos


Royal Dutch Shell está manteniendo conversaciones con dos de las mayores compañías petrolíferas estatales chinas con vistas a establecer una empresa conjunta en Iraq. Aunque Shell no confirme los detalles de las conversaciones, se ha informado de que un posible acuerdo con la Corporación Nacional China del Petróleo (CNPC, en sus siglas en inglés) y con la Corporación Petroquímica China (Sinopec, por sus siglas en inglés) se centra en una oferta para desarrollar el campo de Kirkuk al norte del país. “Las conversaciones con los posibles socios están en un fase muy inicial”, afirmó ayer [14 de abril] el portavoz de Shell.
El supuesto negocio sólo es el último movimiento ya que ambas compañías petrolíferas internacionales y sus homólogas estatales se disputan un lugar en el vasto e infradesarrollado mercado del petróleo iraquí. El precio es descomunal. El país tiene unas reservas demostradas de 115.000 millones de barriles, las terceras del mundo tras Arabia Saudí e Irán. “Iraq es una joya para las compañías petrolíferas internacionales y siempre lo ha sido”, afirmó Manouchehr Takin, un veterano analista del petróleo perteneciente al Centro para Estudios Globales sobre la Energía. “No sólo tiene unas inmensas reservas demostradas sino que también se calcula que tiene recursos sin descubrir. Se está de acuerdo o no en los detalles, pero hay muchos que piensan que puede que las no descubiertas sean incluso mayores”. Pero el sector petrolífero del país es poco eficiente y carece de recursos tras años de guerra, gran agitación y sanciones contra el régimen Bazista de Sadam Husein. Sólo se explotan 15 de los 80 campos petrolíferos conocidos, que producen 2.4 millones de barriles al día. La motivación de China en la zona no es puramente financiera. Los últimos meses han visto a los gigantes estatales de las materias primas embarcados en una carrera de compras en medio de la recesión de los rivales occidentales, incluyendo Rio Tinto, Oz Minerals y Fortescue. Los negocios más importantes han sido los petrolíferos ya que tratan de asegurar el acceso a las muy necesarias materias primas. El Banco de Desarrollo de China ha prestado 35.000 millones de dólares a poco firmes empresas petrolíferas estatales a cambio de 400.000 barriles de petróleo al día en las décadas venideras. Un punto de apoyo en Iraq les daría más seguridad. Para el propio Iraq la exportación de petróleo supone el 95% de los ingresos del gobierno y es la única manera de financiar la reconstrucción del destrozado país. Con la bajada del precio del crudo a 50 dólares el barril desde el precio sin precedentes de 149 el pasado mes de julio, el obtener el mayor beneficio posible de los vastos recursos del país es una prioridad aún más urgente. Desde que Sadam fue derrocado en 2003 compañías petrolíferas grandes y pequeñas han estado haciendo cola para obtener parte del negocio y ha habido algunos tratos aislados, que a menudo no implican extracción de petróleo. Por ejemplo, desde 2004 BP estuvo trabajando en el campo de Rumeila al sur analizando datos geográficos y asesorando acerca de cómo mejorar los índices de recuperación. Pero la nada clara posición legal del gobierno y la peligrosa situación de seguridad desaconsejaron inversiones más importantes. El primer intento de traer asesoramiento extranjero en forma de contratos de dos años de servicio fracasó el año pasado y fue sustituido por el plan actual de series de contratos de 20 años de servicios e inversiones. Treinta y dos compañías extranjeras están pujando por la primera ronda de contratos que cubrirán seis campos petrolíferos y dos de gas. Según el calendario, los primeros contratos se podrían firmar para finales de año, aunque las personas implicadas en estos contratos son escépticas. Una segunda vuelta lanzada en diciembre busca promotores para otros 11 campos y ha suscitado otras nueve pujas además de las 32 originales. Pero los contratos no son del tipo de reparto de producción comunes en todas partes en el mundo. La oferta ganadora no asumirá enteramente las operaciones, sino que establecerá una empresa conjunta con cualquiera de las compañías estatales iraquíes responsables del campo y trabajará con ella para ampliarlo y explotarlo. Puede que la propuesta no sea el sueño de las empresas extranjeras de tener las manos absolutamente libre, pero sigue siendo un negocio impresionante. Se calcula que se necesita una inversión de 50.000 millones de dólares para lograr el objetivo de Bagdad de aumentar la producción hasta seis millones de barriles al día para 2014 y el bajo precio del petróleo ya ha cambiado la dinámica entre el gobierno y sus posibles socios. Según los acuerdos propuestos, una proporción de la inversión provendrá de las empresas petrolíferas y otra de la compañía estatal iraquí. Suponiendo el éxito y una mejora de la producción a la par que se logran en un principio los objetivos, la compañía internacional recuperará sus costes y recibirá además una cantidad. En febrero la participación del contratista se aumentó del 49% al 75%, y también se redujeron los objetivos de producción demandados por Iraq. Pero incluso con términos más flexibles, el atractivo de los acuerdos es más introducirse en el país que los propios contratos. “Son unos contratos bastante sofisticados, pero son muy, muy diferentes de los contratos que puede haber en cualquier otra parte del mundo donde las reservas se pueden registrar en tus cuentas”, afirmó anoche una fuente de una de importante compañía petrolífera. Hay que resolver dos problemas antes de una mayor participación. Uno es que los contratos con empresas extranjeras es un asunto espinoso. La nacionalización de la industria del petroleo por parte de Sadam en 1972 es uno de los pocos aspectos de su mandato que no es criticado en Iraq, con lo que se considerará una inmensa traición cualquiera de las maneras en que se vendan a occidente los recursos del país. El otro es la política interna de Iraq. Desde 2003 unas 30 compañías petrolíferas más pequeñas han firmado acuerdos tradicionales de reparto de producción con el gobierno de la región semi-autónoma del Kurdistán del norte, que posee menos del 10% de las reservas petrolíferas totales del país. Pero grandes compañías como BP y Shell se retiraron después de que Bagdad considerara ilegales estos acuerdos y amenazara con prohibir hacer ofertas en otras partes del país a cualquier compañía que siguiera adelante con ellos. La disputa, centrada en si el Gobierno Regional del Kurdistán (KRG, en sus siglas en inglés), tiene pocos visos de solucionarse. Lo mismo que el mantenimiento de inversiones en la propia región, con lo que este pulso está echando por tierra los progresos de la planificada ley de hidrocarburos del gobierno post-Sadam, que proporcionaría al país en su conjunto un marco para derechos e ingresos, por no mencionar la implicación de las compañías petrolíferas extranjeras. A pesar de años de discutirla y de muchos borradores diferentes, la ley todavía no está aprobada y los intentos de revisarla pueden exigir que se revise la constitución iraquí que regula las relaciones entre Bagdad y el Gobierno Regional del Kurdistán. “En Iraq hay un fuerte debate interno acerca de si el gobierno debería llegar a este tipo de acuerdos”, afirmó Manouchehr Takin. A pesar de todo esto, el ministerio del Petróleo está tratando de seguir aumentando la producción y los ingresos con las competencias que tiene. Junto con los contratos de servicios a largo plazo, también ha firmado varios tratos aislados, concedidos sin un proceso de licitación. El pasado otoño Shell entró en una empresa conjunta de 4.000 millones de dólares para extraer y comercializar los 700 millones de pies cúbicos de gas procedentes de los 19.000 kilómetros cuadrados de campo petrolífero de la región de Basora. En agosto CNPC (ahora en conversaciones con Shell acerca de Kirkuk) firmó un contrato de 3.000 millones de dólares para explotar el campo petrolífero de Ahdab en el centro de Iraq, con lo que llegaba al primer acuerdo petrolífero tras la caída de Sadam. Pero como Bagdad y el Gobierno Regional del Kurdistán ni siquiera están de acuerdo acerca de si Kirkuk es Kurdistán o no, no vale la pena dar ni los pasos más pequeños.
Enlace con el original:
http://www.independent.co.uk/news/business/analysis-and-features/the-battle-for-iraqs-oil-1668882.html

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