“Marinaleda constituye un ejemplo de que es posible construir hoy la sociedad que queremos para mañana”
Antonio Cuesta
Rebelión
26-05-2010
El alcalde de Marinaleda (Sevilla), Juan Manuel Sánchez Gordillo, finalizó hoy en Turquía una visita oficial de cuatro días invitado por el izquierdista Partido Libertad y Solidaridad (ÖDP), durante la que expuso su modelo de gobierno municipal democrático y anticapitalista.
A su llegada a Estambul, Gordillo ofreció una rueda de prensa en la que explicó a los medios turcos las líneas destacadas de la gestión comunitaria en Marinaleda y criticó duramente el sistema capitalista.
Para el dirigente andaluz “el capitalismo es un sistema terrorista porque se basa en la desigualdad, la violencia y la injusticia, que además ha provocado la crisis económica que vive el planeta” y culpabilizó “al egoísmo infinito de la burguesía financiera” de causar “la mayor estafa de los últimos 50 años a nivel mundial”.
Gordillo hizo un llamado a la unión internacional de la clase obrera “como hace la burguesía”, pues “la crisis de los ricos la estamos pagando los pobres” y acabar de una vez por todas con el sistema capitalista y fundar otro modelo en el que el ser humano sea el centro de la economía.
Para el líder revolucionario esa alternativa debería tener en cuenta: la nacionalización de la banca; el fin del actual modelo agrario y la apuesta por la soberanía alimentaria; la tierra, el agua y las semillas no pueden ser mercancías sino un derecho de los pueblos; poner la energía al servicio de las poblaciones y no de las multinacionales; considerar la vivienda como un derecho de las familias y las personas y no como objeto de especulación; y el respeto de la naturaleza por encima de cualquier interés económico.
Democracia económica
También se refirió a detalles concretos sobre la experiencia de Marinaleda. En este sentido explicó cómo gracias a la lucha sostenida durante años contra los terratenientes, la localidad consiguió tierras destinadas a la producción colectiva y a partir de ahí se generó una agroindustria local.
Los jornaleros pasaron de trabajar un mes al año a ser cooperativistas de un proyecto colectivo que genera pleno empleo y beneficios para la comunidad. “En Marinaleda hicimos real la máxima de que la tierra es para quien la trabaja”, explicó Gordillo.
Los beneficios sociales y económicos son indudables: no hay paro, se frenó la emigración y todos los beneficios revierten en los trabajadores y en el pueblo. Con ello se ha hecho realidad la democracia económica.
Democracia política
La propuesta alternativa de Marinaleda tiene también su expresión en el campo de la política, como no podía ser de otra forma. Según explicó su alcalde, la democracia directa y participativa permite que sean los vecinos los que cada día decidan con total libertad sobre sus asuntos. La Asamblea comunal se convierte de ese modo en el máximo órgano de decisión, por encima del Ayuntamiento, en cuestiones como los impuestos, el presupuesto municipal, la asignación de partidas presupuestarias, los programas sociales, de vivienda, etc. Todos los cargos públicos son revocables por la Asamblea.
Los vecinos deciden sobre sus problemas, de forma que Marinaleda funciona como una especie de comuna donde los trabajadores mandan sobre los hechos de su vida, y donde los responsables políticos somos los primeros en la lucha y los últimos a la hora de recibir beneficios. La ética es fundamental en la política, remachó Gordillo.
Democracia social
El tercer aspecto fue el de conseguir una democracia social, y en este terreno el programa municipal de viviendas ha sido el principal símbolo de esta conquista. El municipio necesitaba casas pero destinadas a quienes no tenían recursos: los trabajadores y sus hijos. La materialización de este programa son construcciones de 90 m2, con 3 habitaciones y un patio de 100 m2, para las que el ayuntamiento ha puesto los proyectos técnicos necesarios, materiales y obreros, y el beneficiario su trabajo durante la construcción y 15 euros mensuales una vez finalizada.
Pero también se han creado guarderías públicas a un precio aún más bajo que el de las viviendas, instalaciones deportivas y de ocio gratuitas, y un servicio sin coste de atención a mayores ofrecido por voluntarios.
La alegría es un derecho del pueblo, y por tal motivo se organizan festivales y los denominados “domingos rojos”, en los que los vecinos ayudan y comparten su tiempo para mejorar los jardines y calles del pueblo.
Alcanzar la utopía
Para Gordillo Marinaleda constituye un ejemplo de que es posible construir hoy la sociedad que queremos para mañana. “La utopía no es algo que no se pueda conseguir luchando: la utopía del pleno empleo, la utopía de una vivienda para todos, la utopía de que la tierra sea para quien la trabaja, los beneficios para quien los produce y el bienestar para toda la sociedad, la utopía de que no haya ni dirigentes ni dirigidos”.
Hay que ser optimistas, recalcó, pues “el optimismo es de izquierdas y revolucionario, y el pesimismo de derechas y reaccionario”.
Crisis española
Preguntado por el impacto de la crisis en Andalucía y en el estado español, Gordillo aseguró que la crisis ha dejado al descubierto que el mito del mercado autorregulador es una gran mentira y en el caso español el problema se ha debido a que la economía estaba basada fundamentalmente en la especulación inmobiliaria, “hay 4 millones de vivivendas vacías y millones de personas sin vivienda”.
Como solución propuso la unión de la izquierda sindical y política, la lucha y la movilización creativa de la población. “Hay que ir hacia una economía productiva y solidaria” puntualizó.
Durante las jornadas del domingo y el lunes Sánchez Gordillo visitó las localidades de Samandağ y Aknehir, en el sureste del país, donde gobierna el ÖDP desde las últimas elecciones municipales. Ahí mantuvo numerosos encuentros con dirigentes políticos y vecinos para explicar su modelo alternativo postcapitalista.
Ayer martes, como cierre de su visita, tuvo lugar un acto público en Estambul en el que volvió a insistir en la necesidad de la lucha para acabar con el injusto y criminal sistema capitalista. Su exposición estuvo acompañada de un breve documental sobre la historia, el funcionamiento y los logros alcanzados en Marinaleda durante 30 años, y la participación del público permitió ahondar más en determinados aspectos como la organización de las cooperativas, las cuestión de género o la viabilidad del proyecto ante los ataques de la burguesía y el fascismo. Gordillo recordó que sólo se pierden las batallas que se abandonan, y que vencer al capitalismo es una lucha muy dura y difícil pero no imposible.
Antonio Cuesta es corresponsal en Turquía de la agencia Prensa Latina
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miércoles, 26 de mayo de 2010
sábado, 9 de mayo de 2009
"Mi mensaje a la juventud vasca es que se rebele"

10-05-2009
Entrevista a Manuel Sanchez Gordillo, alcalde de Marinaleda
Gari Mujika
Gara
El viernes participó en un coloquio sobre ciudadanía y participación en la UPV-EHU, y el jueves se acercó al gaztetxe Kukutza de Bilbo para dar a conocer la experiencia de Marinaleda, una práctica de transformación social y económica que, lejos de ser una utopía, ya lleva treinta años siendo una realidad.
Mientras que en Euskal Herria la vivienda viene a ser casi un lujo, en Marinaleda uno se puede construir una casa de 90 metros cuadrados sólo por 15 euros al mes.
La experiencia de Marinaleda se centra en la participación activa de las personas. ¿Cómo describiría Marinaleda?
Se trata de una experiencia de utopía convertida en realidad. Hace falta dar cabida a la gente para que sean ellos los agentes protagonistas de la transformación. ¿Qué hemos hecho? Hemos municipalizado todo el suelo; se lo regalamos a quien quiera hacerse su casa; le ponemos los albañiles y los arquitectos gratis, y el autoconstuctor pone su trabajo. Así se consiguen viviendas de 90 metros cuadrados y 100 de patio, por 15 euros al mes.
Y eso, ¿cómo se logra?
La tierra es un derecho, no un negocio. Por eso hemos luchado durante doce años por unas tierras del Duque del Infantado. Así hemos conseguido 1.200 hectáreas y creado ocho cooperativas, otra de segundo grado, y que un pueblo de pleno paro se convierta en un pueblo de pleno empleo. La democracia política es una gran mentira. Y hoy, en plena crisis económica, en Marinaleda hay pleno empleo.
Usted defiende, por ejemplo, que la experiencia de Marinaleda es la prueba de que la sociedad sí se puede transformar.
Es una de las mayores experiencias prácticas de que cuando se piensa en el bien común se pueden hacer cosas.
Por ejemplo, en la tierra que hemos conquistado antes sólo trabajaban cuatro personas, y ahora son una media de 400. Sí es posible. Como con la vivienda. En Andalucía hay 633.000 viviendas vacías y 250.000 personas que no la tienen. En Marinaleda cualquiera tiene su vivienda asegurada.
Y en la práctica, en la toma de decisiones, ¿cómo funcionan?
Tenemos una cosa que se llama el presupuesto participado. Vamos por la calle con cartulinas explicando los ingresos que llegan y los gastos que va a haber.
En cada barrio eligen una obra o un proyecto, y luego con voz y voto de todos los vecinos se decide lo que hay que gastar. Todo se decide en asamblea y, además, si en un barrio hay un problema concreto, vamos a ese barrio, reunimos a todos los vecinos y son los vecinos quienes toman las decisiones. Es un proceso asambleario en el que no se les llama a los vecinos cada cuatro años, sino que se hace todos los días.
No sé si habrá estado en un gaztetxe, pero en este país son castigados y criminalizados.
Yo he ocupado viviendas. Si la vivienda es un derecho, no puede haber viviendas vacías. Y si alguien ocupa una vivienda vacía, está haciendo lo que tenía que hacer el Estado. Creo que el movimiento de ocupación de viviendas es justo.
¿Qué mensaje lanzaría a los jóvenes vascos?
Que se rebelen. Porque en este momento se ha producido un golpe de estado político, porque se ha impedido que más de cien mil personas tengan el derecho a voto. Y por tanto es un gobierno ilegítimo. Es una aberración.
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Entrevista a Manuel Sanchez Gordillo, alcalde de Marinaleda
Gari Mujika
Gara
El viernes participó en un coloquio sobre ciudadanía y participación en la UPV-EHU, y el jueves se acercó al gaztetxe Kukutza de Bilbo para dar a conocer la experiencia de Marinaleda, una práctica de transformación social y económica que, lejos de ser una utopía, ya lleva treinta años siendo una realidad.
Mientras que en Euskal Herria la vivienda viene a ser casi un lujo, en Marinaleda uno se puede construir una casa de 90 metros cuadrados sólo por 15 euros al mes.
La experiencia de Marinaleda se centra en la participación activa de las personas. ¿Cómo describiría Marinaleda?
Se trata de una experiencia de utopía convertida en realidad. Hace falta dar cabida a la gente para que sean ellos los agentes protagonistas de la transformación. ¿Qué hemos hecho? Hemos municipalizado todo el suelo; se lo regalamos a quien quiera hacerse su casa; le ponemos los albañiles y los arquitectos gratis, y el autoconstuctor pone su trabajo. Así se consiguen viviendas de 90 metros cuadrados y 100 de patio, por 15 euros al mes.
Y eso, ¿cómo se logra?
La tierra es un derecho, no un negocio. Por eso hemos luchado durante doce años por unas tierras del Duque del Infantado. Así hemos conseguido 1.200 hectáreas y creado ocho cooperativas, otra de segundo grado, y que un pueblo de pleno paro se convierta en un pueblo de pleno empleo. La democracia política es una gran mentira. Y hoy, en plena crisis económica, en Marinaleda hay pleno empleo.
Usted defiende, por ejemplo, que la experiencia de Marinaleda es la prueba de que la sociedad sí se puede transformar.
Es una de las mayores experiencias prácticas de que cuando se piensa en el bien común se pueden hacer cosas.
Por ejemplo, en la tierra que hemos conquistado antes sólo trabajaban cuatro personas, y ahora son una media de 400. Sí es posible. Como con la vivienda. En Andalucía hay 633.000 viviendas vacías y 250.000 personas que no la tienen. En Marinaleda cualquiera tiene su vivienda asegurada.
Y en la práctica, en la toma de decisiones, ¿cómo funcionan?
Tenemos una cosa que se llama el presupuesto participado. Vamos por la calle con cartulinas explicando los ingresos que llegan y los gastos que va a haber.
En cada barrio eligen una obra o un proyecto, y luego con voz y voto de todos los vecinos se decide lo que hay que gastar. Todo se decide en asamblea y, además, si en un barrio hay un problema concreto, vamos a ese barrio, reunimos a todos los vecinos y son los vecinos quienes toman las decisiones. Es un proceso asambleario en el que no se les llama a los vecinos cada cuatro años, sino que se hace todos los días.
No sé si habrá estado en un gaztetxe, pero en este país son castigados y criminalizados.
Yo he ocupado viviendas. Si la vivienda es un derecho, no puede haber viviendas vacías. Y si alguien ocupa una vivienda vacía, está haciendo lo que tenía que hacer el Estado. Creo que el movimiento de ocupación de viviendas es justo.
¿Qué mensaje lanzaría a los jóvenes vascos?
Que se rebelen. Porque en este momento se ha producido un golpe de estado político, porque se ha impedido que más de cien mil personas tengan el derecho a voto. Y por tanto es un gobierno ilegítimo. Es una aberración.
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Etiquetas:
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