La complicidad de EE.UU. en el crimen
02-06-2010
Paul Craig Roberts
Counterpunch
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Mientras escribo a las 5 de la tarde del lunes 31 de mayo, todo el día ha pasado desde los informes temprano por la mañana sobre el ataque del comando israelí contra los barcos desarmados que llevaban ayuda humanitaria a Gaza, y no ha habido una reacción del presidente Obama, excepto cuando dijo que tenía que conocer “todos los hechos sobre los trágicos eventos de esta mañana” y que el primer ministro israelí Netanyahu había cancelado sus planes para reunirse con él en la Casa Blanca.
Por lo tanto Obama ha convertido a EE.UU. una vez más en cómplice de los bárbaros crímenes de guerra de Israel. Precisamente como el Congreso de EE.UU. que votó por rechazar el informe del juez Goldstone sobre los crímenes de guerra de Israel cometidos durante la invasión de Gaza en enero de 2009, Obama ha rechazado el último acto de barbarie de Israel pretendiendo que no sabe lo que ha sucedido.
Nadie en el mundo creerá que Israel haya atacado barcos en aguas internacionales que llevaban ciudadanos israelíes, un premiado con el Nobel, políticos elegidos, y destacados humanitarios que transportaban medicinas y materiales de construcción a los palestinos en Gaza, que han estado viviendo en los escombros de sus casas sin reparaciones o medicinas desde enero de 2009, sin conseguir primero la aprobación del crimen de su protector estadounidense. Sin la protección de EE.UU., Israel, un Estado totalmente artificial, no podría existir. Nadie en el mundo creerá que el aparato de espionaje de EE.UU. no haya detectado el movimiento de la fuerza de ataque israelí hacia los barcos de ayuda en aguas internacionales en un acto de piratería, matando a 20, hiriendo a 50, y secuestrando al resto. La simulación de ignorancia de Obama confirma su complicidad.
Una vez más el gobierno de EE.UU. ha permitido que el Estado israelí asesine a gente buena conocida por su conciencia moral. El Estado israelí declara que cualquiera con conciencia moral es un enemigo de Israel, y cada presidente estadounidense con la excepción de Eisenhower y Carter ha estado de acuerdo.
La historia israelí, disparatada como siempre, es que los humanitarios en uno de los barcos se apoderaron de dos pistolas de los comandos israelíes, soldados altamente entrenados con armas automáticas, y que dispararon contra la fuerza de ataque. El gobierno israelí afirma que la reacción de los comandos (70 víctimas según las últimas informaciones) fue una autodefensa justificada. Israel es inocente. Israel no hizo nada fuera de lanzar a comandos a bordo desde helicópteros a fin de interceptar un embarque de armas hacia Gaza, transportado por barcos tripulados por terroristas.
Muchos cristianos evangélicos, con sus cerebros lavados por sus pastores para que crean que es la voluntad de Dios que los estadounidenses protejan a Israel, creerán la fábula israelí, especialmente ya que es poco probable que lleguen algún día a oír otra. Estadounidenses conservadores, especialmente en el Día del Recuerdo, cuando celebran los hechos heroicos de las armas de EE.UU., admirarán a Israel por su dureza. Aquí, en el norte de Georgia donde me encuentro por el momento, he escuchado a varios que dijeron, con admiración: “Ellos, los israelíes, no aguantan las tonterías de nadie.”
Los estadounidenses conservadores quieren que EE.UU. sea como Israel. No comprenden por qué EE.UU. no deja de perder el tiempo después de nueve años y no se lanza y derrota a los talibanes en Afganistán. No comprenden por qué EE.UU. no derrotó a quienquiera se haya opuesto a las fuerzas estadounidenses en Iraq. Los conservadores están encolerizados porque EE.UU. tuvo que “ganar” la guerra sobornando a los iraquíes y colocándolos en su nómina. Israel mata a la gente y después culpa a sus víctimas. Eso atrae a los conservadores estadounidenses, que quieren que EE.UU. haga lo mismo.
Es probable que los estadounidenses acepten la historia del propagandista israelí Mark Regev de que los israelíes fueron recibidos con un fuego mortífero cuando trataron de interceptar un embarque de armas a los terroristas palestinos de IHH, una organización radical islamista turca bajo la cobertura de la ayuda humanitaria.
Los estadounidenses nunca sabrán a través de los medios de EE.UU. que el primer ministro de Turquía Erdogan declaró que los barcos de ayuda fueron cuidadosamente inspeccionados antes de partir de Turquía y que no había terroristas ni armas a bordo: “Quiero decir al mundo, a los jefes de Estado y a los gobiernos, que esas embarcaciones que partieron de Turquía y de otros países fueron revisadas estrictamente según el marco de las reglas de la navegación internacional y que sólo estaban cargadas de ayuda humanitaria”.
Turquía es un aliado de EE.UU., miembro de la OTAN. La cooperación de Turquía es importante para el plan estadounidense de hegemonía global. Erdogan debe interrogarse sobre la moralidad del protector estadounidense de Israel. Según un informe en antiwar.com, el gobierno turco declaró que “futuros barcos de ayuda serán enviados con una escolta militar para impedir futuros ataques israelíes.” ¿Asesinará la CIA a Erdogan o pagará a los militares turcos para que lo derroquen? Murat Mercan, jefe del comité de relaciones exteriores de Turquía, dijo que la afirmación de Israel de que había terroristas a bordo de los barcos de ayuda fue la manera de Israel de encubrir su crimen.
Mercan declaró: “Cualquier afirmación de que los miembros de ese barco estén vinculados a al-Qaida es una gran mentira, porque hay civiles israelíes, autoridades israelíes, parlamentarios israelíes a bordo del barco”.
El Estado criminal de Israel no desmiente su acto de piratería. La portavoz militar israelí, Avital Leibovich, confirmó que el ataque tuvo lugar en aguas internacionales: “Esto sucedió en aguas fuera del territorio israelí, pero tenemos derecho a defendernos”.
Los estadounidenses, y sus Estados títere europeos occidentales y el Estado títere en Canadá serán persuadidos por los medios serviles para que acepten la historia fabricada por la propaganda israelí de que los barcos de ayuda humanitaria iban tripulados por terroristas que llevaban armas a los palestinos en Gaza, y que los terroristas que se presentaban como humanitarios atacaron a la fuerza de comandos israelíes con dos pistolas, palos y cuchillos. Muchos estadounidenses se tragarán la historia sin problema alguno.
………….
Paul Craig Roberts fue editor del Wall Street Journal y secretario adjunto del Tesoro en el gobierno de Ronald Reagan. Su último libro, How the Economy Was Lost, ha sido publicado recientemente por CounterPunch/AK Press. Se le puede contactar en: paulcraigroberts@yahoo.com
Fuente: http://www.counterpunch.org/roberts06012010.html
miércoles, 2 de junio de 2010
Barbarie en alta mar
jueves, 4 de marzo de 2010
El camino al Apocalipsis
La demencial ofensiva por la hegemonía de EE.UU. amenaza la vida en la tierra
Paul Craig Roberts
El Washington Times es un periódico que mira con benevolencia las guerras de agresión en Oriente Próximo de Bush/Cheney/Obama y los neoconservadores y está a favor de que sean los terroristas los que paguen por el 11-S. Por ello, me sorprendió el 24 de febrero que la historia más popular en el sitio en el Internet del periódico durante los últimos tres días haya sido el informe “Explosive News” de “Inside the Beltway” [Dentro de Washington DC], sobre las 31 conferencias de prensa en ciudades en EE.UU. y en el extranjero realizadas el 19 de febrero por Arquitectos e Ingenieros por la Verdad sobre el 11-S, una organización de profesionales que ahora tiene más de 1.000 miembros.
Más aún me sorprendió que la información tratara seriamente las conferencias de prensa.
¿Cómo se desintegraron repentinamente en polvo fino tres rascacielos del World Trade Center (WTC)? ¿Cómo fallaron repentinamente macizas vigas de acero como resultado de incendios breves, aislados y de baja temperatura? Mil arquitectos e ingenieros quieren saberlo y llaman al Congreso a que ordene una nueva investigación sobre la destrucción de las Torres Gemelas y del Edificio 8,” informa el Washington Times.
El periódico informa que los arquitectos e ingenieros han concluido que la Agencia Federal para Manejo de Emergencias (FEMA) y el Instituto Nacional de Normas y Tecnología (NIST por sus siglas en inglés), suministraron “informes insuficientes, contradictorios y fraudulentos sobre las circunstancias de la destrucción de las torres” y “llaman a una investigación de gran jurado de los funcionarios del NIST.”
El periódico informa que Richard Gage, el portavoz de los arquitectos e ingenieros dijo que: “Los funcionarios gubernamentales serán notificados de que el “Encubrimiento de la traición”, Código 18 de EE.UU. (Sección 2382) es un serio delito federal, que requiere que los que tienen evidencia de traición actúen correspondientemente. Las implicaciones son enormes y podrían tener profundo impacto en el próximo juicio de Khalid Sheik Mohamed.”
Existe ahora una organización, Bomberos por la Verdad sobre el 11-S. En la principal conferencia de prensa en San Francisco, Eric Lawyer, jefe de la organización, anunció el apoyo de los bomberos para las exigencias de los arquitectos e ingenieros. Informó que no se realizó una investigación forense de los incendios que supuestamente destruyeron los tres edificios y que el que no haya tenido lugar constituye un crimen. No se siguieron los procedimientos especificados, y en lugar de preservar e investigar, la escena del crimen fue destruida. También informó que existen más de cien miembros de los organismos de emergencia que oyeron y vieron explosiones y que existe evidencia de explosiones en transmisiones de radio, audio y vídeo.
El físico Steven Jones también presentó en la conferencia de prensa evidencia de nano-termita en los residuos de los edificios del WTC, hallada por un panel internacional de científicos dirigidos por el nano-químico de la Universidad de Copenhague, profesor Niels Harrit. Nano-termita es un explosivo/pirotécnico de alta tecnología capaz de fundir instantáneamente vigas de acero.
Antes de que gritemos “teoría conspirativa” deberíamos saber que los arquitectos, ingenieros, bomberos y científicos no presentan ninguna teoría. Suministran evidencia que disputa la teoría oficial. Esa evidencia no va a desaparecer.
Si el hecho de que exprese dudas o reservas sobre la historia oficial en el Informe de la Comisión del 11-S convierte a una persona en un chiflado por las teorías conspirativas, tenemos que incluir a ambos copresidentes de la Comisión del 11-S y al asesor legal de la Comisión, todos los cuales han escrito libros en los que declaran claramente que funcionarios del gobierno les mintieron cuando realizaron su investigación, o, más bien, cuando presidieron la investigación realizada por el director ejecutivo Philip Zelikow, miembro del equipo de transición del presidente George W. Bush y del Consejo Consultor de Inteligencia Exterior y coautor de la secretaria de Estado de Bush Condi Rice.
Siempre habrá estadounidenses que crean cualquier cosa que el gobierno les diga, sin importar que sepan que el gobierno les ha mentido en numerosas ocasiones. A pesar de costosas guerras que amenazan la Seguridad Social y Medicare, guerras basadas en armas iraquíes de destrucción masiva inexistentes, en conexiones no existentes de Sadam Hussein con al-Qaida, en una participación afgana inexistentes en los ataques del 11-S, y en las bombas atómicas iraníes inexistentes que son exageradas como motivo para la próxima guerra de agresión de EE.UU. en Oriente Próximo, más de la mitad de la población estadounidense sigue creyendo la historia fantástica que el gobierno les ha contado sobre el 11-S: una conspiración musulmana que fue más lista que todo el mundo occidental.
Además, a esos estadounidenses no les importa la frecuencia con la que el gobierno cambia su versión. Por ejemplo, los estadounidenses oyeron hablar por primera vez de Osama bin Laden porque el régimen de Bush lo culpó por los ataques del 11-S. Con el pasar de los años se presentó al crédulo público estadounidenses vídeo tras vídeo con declaraciones de bin Laden. Los expertos descartaron los vídeos como falsificaciones, pero los estadounidenses siguieron siendo tan crédulos como siempre. Luego, repentinamente el año pasado, un nuevo “cerebro” del 11-S apareció para tomar el sitio de bin Laden, el cautivo Khalid Sheik Mohamed, el detenido sometido 183 veces a la tortura de asfixia simulada con agua hasta que confesó haber planeado y organizado el ataque del 11-S.
En la Edad Media las confesiones obtenidas mediante la tortura constituían evidencia, pero la autoincriminación ha sido rechazada en el sistema legal de EE.UU. desde su fundación. Con el régimen de Bush y los jueces federales republicanos, quienes habían prometido que defenderían la Constitución de EE.UU., la autoincriminación de Sheik Mohamed representa actualmente la única evidencia que posee el gobierno de ese país de que terroristas musulmanes llevaron a cabo el 11-S.
Al considerar las proezas atribuidas a Khalid Sheik Mohamed, se ve que son simplemente increíbles. Sheik Mohamed es un superhéroe brillante y más capaz que ‘V’ en la película fantástica, “V de venganza.” Sheik Mohamed fue más listo que todas las 16 agencias de inteligencia de EE.UU. junto con aquellas de todos los aliados o títeres de ese país, incluido el Mosad de Israel. Ningún servicio de inteligencia del mundo, o todos ellos combinados, pudo compararse con Sheik Mohamed.
Sheik Mohamed fue más listo que el Consejo Nacional de Seguridad de EE.UU., Dick Cheney, el Pentágono, el Departamento de Estado, NORAD, la Fuerza Aérea de EE.UU., y el Control de Tráfico Aéreo.
Llevó la Seguridad de Aeropuertos a fracasar cuatro veces en una sola mañana. Llevó al fracaso de las defensas aéreas con tecnología de vanguardia del Pentágono, permitiendo que un avión comercial secuestrado, que estuvo desviado de su rumbo toda la mañana, se estrellara contra el Pentágono, mientras la Fuerza Aérea de EE.UU., por primera vez en la historia, fue incapaz de enviar aviones de intercepción.
Sheik Mohamed fue capaz de realizar esas proezas con pilotos no calificados.
Sheik Mohamed, incluso como detenido torturado, logró impedir que el FBI diera a conocer los numerosos vídeos confiscados que mostraban, según la versión oficial, al avión secuestrado estrellándose contra el Pentágono.
¿Cuán ingenuo hay que ser para creer que algún ser humano, o si se quiere un personaje de fantasía de Hollywood, sea tan poderoso y capaz?
Si Sheik Mohamed tiene esas capacidades sobrehumanas, ¿cómo lo capturaron los incompetentes estadounidenses? Este sujeto es un chivo expiatorio torturado para que confiese a fin de conseguir que los ingenuos estadounidenses crean la teoría conspirativa del gobierno.
Lo que pasa es que el gobierno de EE.UU. tiene que terminar con el misterio del 11-S. El gobierno tiene que juzgar y condenar a un culpable para poder cerrar el caso antes que estalle. Cualquiera, torturado 183 veces, confesaría cualquier cosa.
El gobierno de EE.UU. ha reaccionado ante la evidencia que se acumula contra su descabellada teoría conspirativa del 11-S mediante la redefinición de la guerra contra el terror de enemigos externos a internos. La secretaria de seguridad interior, Janet Napolitano, dijo el 21 de febrero, que extremistas estadounidenses constituyen ahora una preocupación tan grande como los terroristas internacionales. Extremistas, claro está, son los que interfieren en los planes del gobierno, como los 1.000 Arquitectos e Ingenieros por la Verdad sobre el 11-S. El grupo lo formaban 100, ahora son 1.000. ¿Y si llegan a ser 10.000?
Cass Sunstein, funcionario del régimen de Obama, tiene una solución para los escépticos respecto al 11-S: Infiltrarlos y provocarlos para que hagan declaraciones y acciones que puedan ser utilizadas para desacreditarlos o arrestarlos. Pero librarse de ellos a toda costa.
¿Por qué emplear medidas tan extremas contra presuntos chiflados si sólo producen entretenimiento y risas? ¿Está preocupado el gobierno de que hayan encontrado algo?
En lugar de proponer semejantes medidas, ¿por qué no enfrenta simplemente el gobierno de EE.UU. la evidencia presentada y responde a ella?
Si los arquitectos, ingenieros, bomberos, y científicos son sólo chiflados, será algo simple reconocer su evidencia y refutarla. ¿Por qué es necesario infiltrarlos con agentes de la policía y tenderles trampas?
Muchos estadounidenses responderían que “su” gobierno no soñaría con matar estadounidenses secuestrando aviones y destruyendo edificios para promover sus planes. Pero el 3 de febrero, el director nacional de inteligencia Dennis Blair dijo al Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes que el gobierno de EE.UU. puede asesinar a sus propios ciudadanos cuanto están en el extranjero. No precisa de arresto, juicio o condena por un crimen castigado con la pena capital. Es simplemente un asesinato.
Obviamente, si el gobierno de EE.UU. puede asesinar a sus ciudadanos en el extranjero también puede asesinarlos en el país, y lo ha hecho. Por ejemplo, 100 davidianos fueron asesinados en Waco, Texas, por el gobierno de Clinton sin una razón legítima. El gobierno simplemente decidió utilizar su poder a sabiendas de que podía salirse con la suya, y así lo hizo.
Los estadounidenses que piensan que “su” gobierno es una especie de operación moralmente pura harían bien en familiarizarse con la Operación Northwoods. La Operación Northwoods fue un complot urdido por el Estado Mayor Conjunto de EE.UU. para que la CIA cometiera actos de terrorismo en ciudades estadounidenses y preparara evidencia culpando a Castro para que EE.UU. pudiera conseguir apoyo interno e internacional para un cambio de régimen en Cuba. El plan secreto fue rechazado por el presidente John F. Kennedy y fue desclasificado por el John F. Kennedy Assassination Records Review Board. Se encuentra en línea en el Archivo de Seguridad Nacional. Existen numerosos informes en línea, incluyendo Wikipedia. El libro de James Bamford “Body of Secrets,” también resume el complot:
“La Operación Northwoods, que tenía la aprobación escrita del jefe (general Lemnitzer) y de cada uno de los miembros del Estado Mayor Conjunto, requería que se matara a tiros a gente inocente en las calles de EE.UU.; que se hundiera en alta mar botes con refugiados que huían de Cuba; que se lanzara una ola de terrorismo violento en Washington, D.C., Miami, y otros sitios; que se acusara a gente de atentados que no habían cometido; que se secuestrara aviones. Utilizando evidencia falsa, se acusaría de todo a Castro, dando así a Lemnitzer y su conciliábulo la excusa, así como el respaldo público e internacional, que necesitaban para lanzar su guerra.”
Antes del 11-S los neoconservadores estadounidenses fueron explícitos en que las guerras de agresión que querían lanzar en Oriente Próximo necesitaban “un nuevo Pearl Harbor.”
Por su propio bien y el del mundo en general, los estadounidenses tienen que prestar atención al creciente grupo de expertos que les dicen que la versión del 11-S del gobierno no pasa su investigación. El 11-S lanzó el plan neoconservador para la hegemonía mundial de EE.UU. Mientras escribo estas líneas el gobierno de EE.UU. está comprando el acuerdo de gobiernos extranjeros fronterizos con Rusia para que acepten bases de intercepción de misiles de EE.UU. EE.UU. quiere cercar a Rusia con sus bases de misiles desde Polonia pasando por Europa central y Kosovo hasta Georgia, Azerbaiyán y Asia Central. [Vea www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=17709] El enviado de EE.UU., Richard Holbrooke declaró el 20 de febrero que al-Qaida está penetrando antiguas partes constituyentes centroasiáticas de la Unión Soviética, como Tayikistán, Kirguistán, Uzbekistán, Turkmenistán, and Kazajstán. Holbrooke está solicitando bases en esas antiguas repúblicas soviéticas bajo capa de la “guerra contra el terror” en permanente expansión.
EE.UU. ya ha rodeado Irán con bases militares. El gobierno de EE.UU. se propone neutralizar a China apoderándose de Oriente Próximo y cortándole el acceso al petróleo.
Este plan presupone que Rusia y China, Estados con armas nucleares, serán intimidados por las defensas anti-misiles de EE.UU. y aceptarán su hegemonía y que a China le faltará petróleo para sus industrias y sus fuerzas armadas.
El gobierno de EE.UU. delira. Los dirigentes militares y políticas de Rusia han respondido a la obvia amenaza declarando que la OTAN constituye una amenaza directa para la seguridad de Rusia y anunciando un cambio en la doctrina de guerra rusa hacia el lanzamiento preventivo de armas nucleares. Los chinos son demasiado seguros de sí mismos como para ser intimidados por una “superpotencia” estadounidense acabada.
Los imbéciles en Washington van lejos con la idea de la guerra nuclear. El impulso demencial por la hegemonía estadounidense amenaza la vida en la tierra. El pueblo estadounidense, al aceptar las mentiras y engaños de “su” gobierno, facilita ese resultado.
© Copyright Paul Craig Roberts, Global Research, 2010
fuente:http://rebelion.org/noticia.php
sábado, 27 de febrero de 2010
El saqueo de la Seguridad Social: Wall Street amenaza ahora a las personas mayores
Hank Paulson
27-02-2010
Paul Craig Roberts
Counterpunch
Traducido por S. Seguí
Hank Paulson, el banquero de los Sacos de Oro (1) y más tarde secretario del Tesoro de EE.UU., que liberalizó el sistema financiero; provocó una crisis mundial que destruyó las expectativas de bancos y gobiernos extranjeros; hizo que millones de estadounidenses perdiesen sus ahorros de jubilación, hogares y empleos; y dejó a los contribuyentes con una carga multibillonaria en dólares de nueva deuda pública, todavía no está en la cárcel. Escribe en el New York Times e insta a que el desastre que él mismo causó sea reparado quitándoles a los trabajadores estadounidenses la Seguridad Social y el Medicare (2) que han pagado con sus impuestos especialmente destinados a este fin durante toda su vida laboral.
Wall Street ha tenido siempre un enfoque de los pobres consistente en hundirlos un poco más.
Como no se puede hacer dinero con los pobres, Wall Street los despluma quitándoles sus derechos. Siempre ha sido así. Durante el gobierno Reagan, Wall Street decidió hinchar el valor de sus carteras de bonos y acciones mediante el uso de los ingresos de la Seguridad Social para reducir los déficits presupuestarios. Wall Street estimaba que una reducción del déficit significaría tasas de interés más bajas y precios más altos para los bonos y acciones.
Dos sicarios de Wall Street, Alan Greenspan y David Stockman organizaron el asalto a la Seguridad Social (S.S.) del siguiente modo: el gobierno Carter había dejado la S.S. en números negros para un futuro previsible, mediante el establecimiento de un calendario para los futuros aumentos de las retenciones salariales destinadas a la S.S. Greenspan y Stockman conspiraron para conseguir que los aumentos fuesen decretados antes de lo necesario, a fin de obtener unos ingresos excedentarios utilizables para financiar el gasto público, reduciendo así el déficit presupuestario. Vendieron el invento al Presidente con el argumento de “establecer unas bases sólidas para la Seguridad Social”.
A todo esto, a los estadounidenses se les dijo que los ingresos excedentes iban a acumularse en un fondo fiduciario para la Seguridad Social en el seno del Tesoro de EE.UU. Pero lo que hay en dicho fondo son los pagarés del Tesoro correspondientes a los ingresos gastados. Cuando el fondo fiduciario haya de ser utilizado para pagar las prestaciones de la S.S., el Tesoro tendrá que vender más deuda a fin de cancelar los pagarés.
Durante el gobierno Clinton se perpetró un nuevo atraco a la Seguridad Social, cuando la Comisión Boskin manipuló el Índice de Precios al Consumo a fin de reducir los ajustes por inflación de los beneficiarios de la Seguridad Social, desviando por lo tanto el dinero de los jubilados a otros usos.
Constantemente oímos de boca de gángsters de Wall Street y republicanos, y algún demócrata de vez en cuando, que la Seguridad Social y Medicare son una forma de bienestar social que no podemos permitirnos, un “pasivo no capitalizado”. Esto es mentira. La Seguridad Social se financia con un impuesto específico. La gente paga su Seguridad Social y Medicare durante toda su vida laboral. Se trata de un sistema de reparto (pay-as-you-go) en el que los impuestos pagados por las personas que trabajan financian a las que están jubiladas.
Actualmente, estos sistemas no están en déficit. El problema es que el gobierno está usando los ingresos destinándolos a otros fines. De hecho, desde la década de 1980 los ingresos de la Seguridad Social se han utilizado para financiar las administraciones públicas en general. Hoy en día, dichos ingresos están siendo utilizados para financiar los rescates billonarios en dólares de Wall Street y las guerras de agresión de Obama contra los musulmanes.
Después de haber desviado los ingresos de la Seguridad Social a la guerra y a Wall Street, Paulson dice que no hay otra alternativa salvo retirarles las prestaciones prometidas a los que han pagado por ellas.
Los republicanos sienten una extraordinaria animosidad hacia los pobres. En un esfuerzo para hacer que los jubilados renuncien a sus sistemas de apoyo, los republicanos suelen describir a la Seguridad Social como una “pirámide” –un esquema Ponzi— y por ende insostenible. Ellos deberían saberlo. El falso fondo fiduciario que crearon para ocultar el hecho de que Wall Street y el Pentágono están funcionando con los ingresos de la Seguridad Social, sí es una pirámide. La Seguridad Social ha estado con nosotros desde la década de 1930 y aún no nos ha destruido nuestras vidas y presupuestos. Pero a Hank Paulson sólo le tomó unos pocos años para que su tinglado de derivados y su plan de rescate infligieran un daño irreparable a nuestras vidas y presupuestos.
Años atrás, con la estanflación derrotada y un mercado de valores en alza, estuve a favor de la privatización de la Seguridad Social como una forma de crear un sistema de jubilación capitalizado y producir un mayor ahorro y unos mayores ingresos para los jubilados. En ese momento, Wall Street estaba interesado, aunque no por mis razones sino por los ingresos que podían obtener de las cuotas de gestión de los fondos.
Si la Seguridad Social hubiera sido privatizada dudo que Wall Street se hubiera permitido desregular el sistema financiero. Hubiera tenido demasiado en juego.
Después de la última crisis, provocada por la deshonestidad y la codicia de Wall Street, confiar en que los banqueros de Wall Street gestionen las pensiones de vejez de cualquiera exige un acto de fe que nadie en su sano juicio puede hacer.
Wall Street se ha salido con la suya en su incursión en el erario público. Ahora, con los bolsillos llenos, quiere compensar el robo mediante la reducción de la Seguridad Social y el Medicare. Después de haber privado a la población trabajadora de sus hogares, empleos y cuidados de salud, Wall Street está ahora al acecho del seguro de vejez de las personas mayores.
La Seguridad Social, que antes era algo políticamente intocable es ahora “insostenible”, mientras que lo realmente insostenible --un sistema financiero desregulado como antes de 1929 y una multibillonaria “Guerra Global contra el Terror”-- son los nuevos intocables. Esta transformación es una señal de la total captura de la democracia norteamericana en manos de una oligarquía de intereses especiales.
1. Juego de palabras entre Gold Sacks (Sacos de Oro) y Goldman Sachs, gran banco de inversión de Wall Street del que Hank Paulson fue presidente y director ejecutivo antes de ser nombrado secretario del Tesoro (N. del t.)
2. Medicare es un programa médico de la Seguridad Social administrado por el gobierno, que proporciona cobertura sanitaria a las personas mayores de 65 años (N. del t.)
Paul Craig Roberts fue editor del Wall Street Journal y secretario adjunto en el gobierno de Ronald Reagan. Su último libro, How the Economy Was Lost, acaba de ser publicado por CounterPunch/AK Press. Se le puede contactar en: paulcraigroberts@yahoo.com
S. Seguí es miembro de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística.
Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar el nombre del autor y el del traductor, y la fuente.
http://www.counterpunch.com/roberts02192010.html
sábado, 2 de enero de 2010
Israel es quien gobierna: Predominarán los votos de los tarados
Alan J. Kuperman
03-01-2010
Paul Craig Roberts
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
La víspera de Navidad, el New York Times se puso a batir tambores de guerra. “Sólo hay una forma de parar a Irán”, declaraba Alan J. Kuperman, y “es mediante ataques aéreos del ejército contra sus instalaciones nucleares”.
Suele designarse a Kuperman como “director del Programa para la Prevención de la Proliferación Nuclear”, pero su llamamiento a la guerra en la víspera de Navidad se basaba en la desinformación y en las contradicciones, no en un análisis académicamente objetivo.
Por ejemplo, afirmando que Irán tiene un programa de armas nucleares, Kuperman contradice el unánime informe elaborado por dieciséis agencias de inteligencia de EEUU, los informes de la Agencia Internacional para la Energía Atómica y los de la inteligencia rusa. Sorprende mucho que a Kuperman no se le ocurra que los lectores pueden preguntarse como un burócrata académico de Austin, Texas, tiene mejor información que todas esas autoridades juntas.
Kuperman está tan empeñado en condenar el plan del Presidente Obama de hacer que otros países enriquezcan el uranio de Irán para su programa de energía nuclear e isótopos médicos, que comete increíbles errores garrafales.
Después de afirmar que Irán tiene un “programa para la bomba”, Kuperman proclama que “el uranio de Irán contiene impurezas” y que la amenaza de Ahmadineyad “de enriquecer uranio a nivel doméstico hasta el nivel del 20%... es un farol, porque aunque Irán pudiera enriquecer más aún su impuro uranio, carece de capacidad para fabricar el uranio para los elementos del fuel”.
¿En qué estaba pensando el editor de de opinión del New York Times cuando aprobó el texto de Kuperman?
Irán, escribe Kuperman, necesita “un 90% de uranio enriquecido” para tener el material necesario para el armamento, pero no puede llegar al 20%, ni siquiera fabricar elementos de fuel para su energía nuclear.
Entonces, ¿cómo es que Irán va a poder fabricar una bomba?
Sin embargo, Kuperman escribe que “hemos llegado a un punto donde los ataques aéreos son la única opción plausible con alguna posibilidad de impedir que Irán adquiera armas nucleares. ¡Cuanto antes actúe EEUU, mejor!".
No podía dejarse más claro que, al igual que en la invasión estadounidense de Iraq, un ataque militar contra Irán no tiene nada que ver con armas de destrucción masiva. Las “armas nucleares iraníes” son tan solo otro bulo más detrás del que se esconde una agenda que se pretende ocultar.
A uno le surgen muchos interrogantes acerca de las credenciales del interés de Kuperman por impedir la proliferación nuclear. ¿Cómo es que un ataque sin sentido contra un país va a impedir la proliferación? ¿Acaso las amenazas intimidatorias y actos belicistas de EEUU no están animando a los países a buscar armas nucleares?
Estados Unidos, al finalizar la primera década del siglo XXI, tiene varias guerras en marcha: en Iraq, donde la antigua comunidad cristiano-caldea ha sido destruida –no por Saddam Hussein sino por la ilegal invasión de Iraq de los neocon estadounidenses-, en Afganistán, en Pakistán, en Yemen y en Sudán. EEUU inició también una guerra, que perdió, entre su gobernante-títere en la ex provincia soviética de Georgia y Rusia.
EEUU, el mayor promotor del mundo del terrorismo, es el principal financiero de los grupos terroristas que organizan ataques desde el interior de Irán. Fueron el dinero, las armas y la cobertura diplomática estadounidenses los que posibilitaron los crímenes de guerra israelíes contra el pueblo libanés durante 2006 y contra los civiles palestinos en Gaza durante 2008-2009, crímenes documentados por el Informe Goldstone.
Irán no ha interferido nunca en los asuntos internos estadounidenses, pero EEUU sí tiene una larga experiencia de intromisión en los asuntos iraníes. En 1953, EEUU derrocó al popular primer ministro de Irán, Mohammed Mossadeq, instalando allí un títere que se dedicó a torturar a los iraníes que deseaban una independencia política.
A pesar de esta y de otras ofensas estadounidenses contra Irán, Ahmadineyad ha expresado en numerosas ocasiones el interés de Irán por llegar a buenos términos con EEUU, para ser repetidamente rechazado. EEUU quiere la guerra con Irán para extender la hegemonía mundial estadounidense.
Cabría esperar que un experto en proliferación nuclear hubiera tenido algo en cuenta la historia. A Kuperman tampoco se le ocurre nada que decir sobre las armas nucleares de Israel, la India y Pakistán. Al contrario que Irán, ninguno de esos países son signatarios del Tratado de No Proliferación Nuclear. Israel, la India y Pakistán han desarrollado todos ellos en secreto sus armas nucleares, y muchos expertos creen que Israel tuvo para ello ayuda estadounidense, lo que representa un acto de traición. Todos esos tres países han sido recompensados por Washington a pesar de su perfidia. ¿Por qué se preocupa Kuperman de Irán, que se somete a las inspecciones de la AIEA, y no de Israel, un país que no ha permitido jamás inspección alguna?
La respuesta es que el lobby de Israel, el complejo securitario-militar estadounidense y los sionistas “cristianos” han conseguido demonizar a Irán con éxito total. Cualquier experto auténtico sabe que un arma nuclear iraní no tendría otra función que disuadir de un ataque contra Irán. Desde que EEUU perdió su monopolio en las armas nucleares, tras utilizarlas ofensivamente e inútilmente contra un derrotado Japón, las armas nucleares no han servido para otro propósito que la disuasión.
EEUU no tiene intereses económicos en conflicto con Irán. Irán es sencillamente un suministrador de petróleo, uno importante. Un ataque de EEUU contra Irán, como el que defendía Kuperman, es muy probable que cerrara los flujos de petróleo hacia Occidente a través del Estrecho de Ormuz. Esto podría beneficiar a las refinerías que venden gasolina a Occidente y supondría un aumento enorme de los precios, pero nadie más saldría beneficiado.
A los tambores de guerra se han incorporado las congregaciones de falsos cristianos. Gran número de ellos, organizados por el dinero de alguien con el lema: “Dirigentes cristianos por un Irán libre de nuclear”, han escrito al Congreso exigiendo sanciones tales contra Irán que de por sí representan un acto de guerra. En el llamamiento se incluye el sionista “cristiano” John Hagee, quien, según informaciones, denigra a Jesucristo y predica a su congregación que es la voluntad de Dios que los estadounidenses luchen y mueran por Israel, el opresor del pueblo palestino.
Entre los signatarios de los “cristianos” que exigen un acto de guerra contra Irán, están el Dr. Pat Robertson, presidente del Christian Broadcasting Network, el criminal de la era Nixon Chuck Colson, y Richard Land, presidente de la Comisión de Ética y Libertad Religiosa de la Convención Baptista del Sur. Obviamente, para los baptistas del Sur la ética significa asesinar a islamistas, y de la libertad religiosa están todos excluidos salvo los cristianos “sionistas”.
Para una persona educada, formada, resulta fácil considerar locos a todos esos tarados que dicen ser cristianos. Sin embargo, esos tarados tienen audiencias inmensas que alcanzan cifras de decenas de millones de estadounidenses. Hay, de hecho, otras muchas personas que son inteligentes, que están informadas, que tienen moral y que son auténticos estadounidenses cristianos.
Sin embargo, prevalecerán los votos de los tarados.
En la segunda década del siglo XXI se extenderán las guerras sionistas de EEUU contra el Islam. Las guerras estadounidenses en nombre de la expansión territorial de Israel completarán la bancarrota de EEUU. Los bonos del Tesoro que se puedan emitir para financiar los inmensos déficits del gobierno de EEUU no van a encontrar compradores. Por tanto, la Reserva Federal monetizará los bonos. La consecuencia de todo serán tasas crecientes de inflación. La inflación destruirá el dólar como moneda reserva mundial, y EEUU no podrá ya pagar sus importaciones.
Habrá escasez, incluidas las de alimentos y gasolina, y la “Superpotencia de EEUU” se encontrará contra la pared como tercer país incapaz de pagar sus deudas.
EUU ha caído muy bajo, a nivel moral y económico, a causa de su obediencia y seguimiento respecto al lobby de Israel. Incluso Jimmy Carter, ex presidente de EEUU y gobernador de Georgia, tuvo recientemente que pedir disculpas ante el lobby de Israel por sus honestas críticas al trato inhumano de Israel hacia los ocupados palestinos, para que su nieto pudiera presentarse a un escaño al senado por el estado de Georgia.
Esto podría servir para enseñarles a esos machos tan gallitos de la superpotencia estadounidense quién gobierna realmente en “su” país.
Paul Craig Roberts fue Subsecretario del Tesoro durante la administración Reagan. Es coautor de The Tyranny of Good Intentions. Su Nuevo libro, How the Economy was Lost, saldrá publicado en enero por by AK Press / CounterPunch. Puede contactarse con él: PaulCraigRoberts@yahoo.com
Fuente: http://www.counterpunch.com/roberts12302009.html
jueves, 24 de diciembre de 2009
El traslado de Guantánamo
La decreciente banda de verdaderos creyentes de Obama ha recuperado los ánimos porque su hombre ha terminado por cumplir una de sus muchas promesas – el cierre de la prisión de Guantánamo. Pero no está cerrando la prisión. La trasladará a Illinois, EE.UU., si los republicanos lo permiten.
24-12-2009
Paul Craig Roberts
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
A decir verdad, Obama ha vuelto a derrotar a sus partidarios. El cierre de Guantánamo significaba dejar de retener a personas en violación de nuestros principios legales de habeas corpus y proceso debido y dejar de torturarlas en violación de las leyes estadounidenses e internacionales.
Todo lo que se propone Obama es trasferir a 100 personas, contra las cuales el gobierno de EE.UU. no está en condiciones de presentar un caso, de la prisión en Guantánamo a otra en Thomson, Illinois.
¿Están consternados los residentes de Thomson porque el gobierno de EE.UU. ha elegido su ciudad para continuar su violación flagrante de los principios legales de EE.UU.? No, los residentes están felices. Significa puestos de trabajo.
Los desafortunados prisioneros tenían una mejor probabilidad de obtener su liberación de Guantánamo. Ahora se enfrentan a dos senadores de EE.UU., un representante de EE.UU., un alcalde, y un gobernador estatal que tienen un interés creado en la detención permanente de los prisioneros para proteger los nuevos puestos de trabajo en la prisión en una localidad devastada por el desempleo.
Ni el público ni los medios han mostrado el más mínimo interés en saber cómo llegaron los detenidos a la cárcel. La mayoría de los detenidos eran gentes sin protección que fueron capturados por señores de la guerra afganos y vendidos a los estadounidenses como “terroristas” para cobrar la recompensa ofrecida. Al público y a los medios les bastó que el secretario de defensa de la época, Donald Rumsfeld, declarara que los detenidos de Guantánamo eran las “780 personas más peligrosas del mundo.”
A la mayoría los liberaron después de años de abuso. Al parecer, los 100 que deben ser trasferidos a Illinois han sido tan terriblemente maltratados que el gobierno de EE.UU. teme liberarlos por el testimonio sobre su maltrato que podrían dar a organizaciones de derechos humanos y a los medios extranjeros.
Los aliados británicos de EE.UU. muestran más conciencia moral de la que pueden reunir los estadounidenses. El ex primer ministro Tony Blair, que dio cobertura a la invasión ilegal de Iraq del presidente Bush, está siendo condenado por sus crímenes por testimonios del oficialismo del Reino Unido ante la Investigación Chilcot.
El Times de Londres del 14 de diciembre resumió el caso contra Blair en un titular: “Intoxicado por el poder, Blair nos embarcó en la guerra.” Dos días después el First Post británico declaró: “El caso de crímenes de guerra contra Tony Blair es ahora sólido como una roca.” En un momento desprevenido a Blair se le escapó que estaba a favor de una conspiración para la guerra haciendo caso omiso de la validez de la excusa [armas de destrucción masiva] utilizada para justificar la invasión.
El movimiento para procesar a Blair como criminal de guerra gana fuerza. En el First Post Neil Clark informa: “Existe un desprecio generalizado hacia un hombre [Blair] que ha ganado millones [su recompensa del régimen de Bush] mientras cientos de miles de iraquíes mueren por el caos desatado por la invasión ilegal, y quien, con una arrogancia sobrecogedora, parece pensar que está por encima de las reglas del derecho internacional.” Clark señala que la práctica de Occidente de enviar a dirigentes serbios y africanos ante el Tribunal de Crímenes de Guerra, mientras se exime del mismo, está perdiendo fuerza.
En EE.UU., claro está, no hay un intento semejante de responsabilizar a Bush, Cheney, Condi Rice, Rumsfeld, Wolfowitz, y a la gran cantidad de criminales de guerra que formaron el régimen de Bush. Por cierto, Obama, al que gustan de odiar los republicanos, se ha excedido en su esfuerzo por evitar que la cohorte de seguidores de Bush tenga que rendir cuentas.
Aquí, en el Gran EE.UU. moral sólo responsabilizamos a celebridades y políticos por sus indiscreciones sexuales. Tiger Woods está pagando un mayor precio por sus amigas que el que Bush o Cheney tendrán que pagar un día por las muertes y vidas arruinadas de millones de personas. La consultora Accenture Plc, que basó su programa de mercadeo en Tiger Woods, ha eliminado a Woods de su sitio en Internet. Gillette anunció que está sacando a Woods de sus anuncios impresos y radiales. AT&T dice que reconsidera su relación con Woods.
Al parecer, los estadounidenses consideran que la infidelidad sexual es más grave que invadir países sobre la base de acusaciones falsas y engaños, invasiones que han causado las muertes y el desplazamiento de millones de personas inocentes. Hay que recordar que el Congreso no destituyó al presidente Clinton por sus crímenes de guerra en Serbia, sino por mentir sobre su affaire con Mónica Lewinsky.
Los estadounidenses están más molestos por las aventuras sexuales de Tiger Woods que por la destrucción de la libertad civil de EE.UU. por los gobiernos de Bush y de Obama. Parecería que a los estadounidenses no les importa que durante los últimos 8 años “su” gobierno haya recurrido a las prácticas de detención de hace 1.000 años – simplemente agarrar a una persona y arrojarla a un calabozo para siempre sin presentar una acusación y obtener una condena.
Según los sondeos, los estadounidenses apoyan la tortura, una violación del derecho estadounidense e internacional, y no les importa que su gobierno viole la Ley de Inteligencia Extranjera y los espíe sin obtener mandatos judiciales. Al parecer, los animosos ciudadanos de la “única superpotencia existente” tienen tanto miedo de los terroristas que están dispuestos a renunciar a la libertad por la seguridad, un logro imposible.
Con una complacencia sorprendente, los estadounidenses han renunciado al vigor de la ley que protegía su libertad. El silencio de las escuelas de derecho y de las asociaciones de abogados indica que la era de la libertad ha terminado. En resumen, el pueblo de EE.UU. apoya a la tiranía. Y es hacia donde vamos.
…………..
Paul Craig Roberts fue secretario adjunto del Tesoro en el gobierno de Reagan. Es coautor de “The Tyranny of Good Intentions.” Su nuevo libro “How the Economy was Lost,” será publicado el próximo mes por AK Press / CounterPunch. Para contactos, escriba a: PaulCraigRoberts@yahoo.com
Fuente: http://www.counterpunch.org/roberts12222009.html
viernes, 4 de diciembre de 2009
El títere Obama: El hombre menos poderoso del mundo
05-12-2009
Paul Craig Roberts
Information Clearing House
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
El lobby de Israel no tardó mucho en meter en vereda al presidente Obama respecto a su prohibición de establecer más asentamientos ilegales israelíes en tierra palestina ocupada.
Obama descubrió que un simple presidente estadounidense carece de autoridad cuando se enfrenta al lobby de Israel y que simplemente a EE.UU. no se le permite hacer una política para Oriente Próximo separada de la de Israel.
Obama también descubrió que tampoco puede cambiar casi nada más, por si algún día hubiera tenido la intención de hacerlo.

El lobby militar y de seguridad tiene en su orden del día la guerra y un Estado policial en el interior, y un simple presidente estadounidense no puede hacer nada al respecto.
El presidente Obama puede ordenar el cierre de la cámara de tortura en Guantánamo y que se detengan los secuestros, las entregas y la tortura, pero nadie cumple las órdenes.
En lo esencial, Obama es irrelevante.
El presidente Obama puede prometer que va a traer a los soldados a casa, y el lobby militar dice: “No, los va a enviar a Afganistán, y mientras tanto inicie una guerra en Pakistán y conduzca a Irán a una posición que sirva de excusa para otra guerra. Las guerras son demasiado lucrativas como para que le permitamos que las detenga.” Y el simple presidente tiene que decir: “¡Sí, señor!”
Obama puede prometer atención sanitaria a 50 millones de estadounidenses sin seguro, pero no puede pasar por encima del veto del lobby de la guerra y el lobby de los seguros. El lobby de la guerra dice que sus beneficios con la guerra son más importantes que la atención sanitaria y que el país no se puede permitir al mismo tiempo la “guerra contra el terror” y la “medicina socializada.”
El lobby de los seguros dice que la atención sanitaria tienen que suministrarla los seguros privados de salud; de otra manera, no nos la podemos permitir.
Los lobbies de la guerra y de los seguros agitaron sus registros de donaciones para las campañas electorales y convencieron rápidamente al Congreso y a la Casa Blanca de que el verdadero propósito de la ley de atención sanitaria era ahorrar dinero reduciendo las prestaciones de Medicare y Medicaid, “controlando las prerrogativas.”
Prerrogativas es una palabra derechista utilizada para denigrar las pocas cosas que hizo el gobierno, en un pasado distante, para los ciudadanos. La Seguridad Social y Medicare, por ejemplo, se denigran como “prerrogativas.” La derecha no para de hablar sobre la Seguridad Social y Medicare como si fueran dádivas de asistencia social a gente poco diligente que se niega a cuidar de sí misma, mientras en realidad los ciudadanos pagan de más, por las miserables prestaciones, con un impuesto de un 15% sobre sus ingresos.
Por cierto, desde hace decenios el gobierno federal financia sus guerras y sus presupuestos militares con el excedente de los ingresos cobrados por el impuesto de Seguridad Social.
Afirmar, como hace la derecha, que no nos podemos permitir lo único en todo el presupuesto que ha producido consistentemente un excedente de ingresos, indica que el verdadero objetivo es despachurrar al simple ciudadano.
Las verdaderas prerrogativas nunca se mencionan. El presupuesto de “defensa” es una prerrogativa del complejo militar y de seguridad acerca del cual el presidente Eisenhower nos advirtió hace 50 años. Una persona tiene que ser demente para creer que EE.UU., “la única superpotencia del mundo” protegida por océanos al este y al oeste y por Estados títeres al norte y al sur, necesita un presupuesto de “defensa” mayor que los gastos militares del resto del mundo en su conjunto.
El presupuesto militar no es otra cosa que una prerrogativa del complejo militar y de la seguridad. Para ocultar este hecho, la prerrogativa se disfraza de protección contra los “enemigos” y pasa a través del Pentágono.
Yo digo que eliminen al intermediario y simplemente asignen un porcentaje del presupuesto federal al complejo militar y de la seguridad. Así no tendremos que inventar razones para invadir otros países e ir a la guerra para que el complejo militar y de la seguridad obtenga su prerrogativa. Sería mucho más barato darles el dinero directamente, y se ahorrarían muchas vidas y dolor en el país y en el exterior.
La invasión estadounidense de Iraq no tuvo absolutamente nada que ver con los intereses nacionales de EE.UU. Tuvo que ver con los beneficios de la industria de armamentos y con la eliminación de un obstáculo a la expansión territorial de Israel. El coste de la guerra, aparte de los 3 billones de dólares, fue de 4.000 estadounidenses muertos, más de 30.000 estadounidenses heridos y mutilados, decenas de miles de matrimonios estadounidenses rotos y carreras destruidas, un millón de iraquíes muertos, cuatro millones de iraquíes desplazados, y un país destruido.
Todo esto se hizo en función de los beneficios del complejo militar y de la seguridad y para que Israel, paranoico, armado de 200 armas nucleares, se sienta “seguro”.
Mi propuesta enriquecería aún más al complejo militar y de la seguridad, ya que las compañías recibirían el dinero sin tener que producir las armas. En su lugar, todo el dinero se podría destinar a bonificaciones multimillonarias y a pagos de dividendos a los accionistas. No habría que matar a nadie, dentro o fuera del país, y al contribuyente le iría mejor.
Ningún interés nacional estadounidense necesita la guerra de Afganistán. Como reveló el ex embajador del Reino Unido, Craig Murray, el propósito de la guerra es proteger el interés de Unocal en el gasoducto Trans-Afganistán. El coste de la guerra es muchas veces mayor que la inversión de Unocal en el gasoducto. La solución obvia es comprar Unocal, dar el gasoducto a los afganos como compensación parcial por la destrucción que hemos infligido a ese país y a su población, y traer a los soldados a casa.
El motivo por el cual mis soluciones sensatas no pueden ser realizadas es que los lobbies piensan que sus prerrogativas no sobrevivirían si fueran obvias. Piensan que si el pueblo estadounidense supiera que las guerras se libran para enriquecer a las industrias de armamentos y del petróleo, la gente pondría fin a las guerras.
En realidad, el pueblo estadounidense no tiene voz ni voto en lo que hace “su” gobierno. Los sondeos públicos muestran que la mitad o más del pueblo estadounidense no apoya las guerras en Iraq o Afganistán y no apoya la escalada de la guerra en Afganistán del presidente Obama. Sin embargo, las ocupaciones y las guerras continúan. Según el general Stanley McChrystal, los 40.000 soldados adicionales bastan para estabilizar la guerra, es decir, que siga para siempre, la situación ideal para el lobby de los armamentos.
La gente quiere atención sanitaria, pero el gobierno no escucha.
La gente quiere puestos de trabajo, pero Wall Street quiere mejores precios para las acciones y obliga a las firmas estadounidenses a exportar los puestos de trabajo a países con mano de obra más barata.
El pueblo estadounidense no tiene efecto en nada. No puede afectar nada. Se ha hecho tan irrelevante como Obama. Y seguirá siendo irrelevante mientras los grupos de intereses organizados puedan comprar al gobierno de EE.UU.
La incapacidad de la democracia estadounidense para producir cualesquiera resultados deseados por los votantes es obvia. La total indiferencia del gobierno ante el pueblo es la contribución del conservadurismo a la democracia de EE.UU. Hace algunos años hubo un esfuerzo por devolver el gobierno a manos del pueblo limitando la capacidad de grupos de intereses organizados de invertir enormes cantidades de dinero en campañas políticas y, por lo tanto, comprometer al funcionario elegido con quienes subvencionaron su elección. Los conservadores dicen que toda limitación sería una violación de la garantía de libertad de expresión de la Primera Enmienda.
Los mismos “protectores” de la “libertad de expresión” no objetaron la aprobación por el lobby de Israel de la ley de “expresión de odio”, que criminalizó la crítica del trato genocida de Israel hacia los palestinos y el continuo robo de sus tierras.
En menos de un año, el presidente Obama ha traicionado a todos sus partidarios y roto todas sus promesas. Es un cautivo total de la oligarquía de los grupos de intereses dominantes. A menos que lo salve un acontecimiento orquestado del tipo 11-S, Obama será un presidente de un solo período. Por cierto, el colapso de la economía lo condenará, sin tener en cuenta un “evento terrorista.”
Los republicanos están preparando a Palin. Nuestra primera presidenta, después de nuestro primer presidente negro, completará la transición a un Estado policial estadounidense mediante el arresto de críticos y manifestantes contra las políticas inmorales exteriores e interiores de Washington, y ella completará la destrucción de la reputación de EE.UU. en el extranjero.
Putin, de Rusia, ya ha comparado a EE.UU. con la Alemania nazi, y el primer ministro chino ha comparado a EE.UU. con un deudor irresponsable y despilfarrador.
Cada vez más, el resto del mundo ve a EE.UU. como la única fuente de todos sus problemas. Alemania ha perdido al jefe de sus fuerzas armadas y a su ministro de defensa, porque EE.UU. convenció o presionó, por las buenas o por las malas, al gobierno alemán para que violara su Constitución y enviara tropas a combatir por los intereses de Unocal en Afganistán. Los alemanes pretendieron que sus tropas no estaban realmente combatiendo, sino que estaban involucradas en una “operación de mantenimiento de la paz.” Esto funcionó más o menos hasta que los alemanes pidieron apoyo aéreo que asesinó a 100 mujeres y niños que hacían fila para conseguir combustible.
Los británicos están investigando a su principal criminal, el ex primer ministro Tony Blair, y cómo engañó a su propio gabinete a fin hacer lo que quería Bush y suministrar alguna cobertura para su invasión ilegal de Iraq. Los investigadores británicos no pueden presentar acusaciones criminales, pero el tema de la guerra basada enteramente en un engaño orquestado y en mentiras está obteniendo una audiencia. Resonará en todo el mundo, y el mundo tomará nota de que no hay una investigación equivalente en EE.UU., el país que originó la Guerra Falsa.
Mientras tanto, los bancos de inversión de EE.UU., que destruyeron la estabilidad financiera de muchos gobiernos, incluido el de EE.UU., siguen controlando, como han hecho desde el gobierno de Clinton, la política económica y financiera de EE.UU. El mundo ha sufrido terriblemente gracias a los gánsteres de Wall Street, y ahora mira a EE.UU. con ojo crítico.
EE.UU. ya no cuenta con el respeto con el que contaba bajo el presidente Ronald Reagan o el presidente George Herbert Walker Bush. Los sondeos mundiales demuestran que EE.UU. y su titiritero están considerados como las dos mayores amenazas para la paz. Washington e Israel superan en la lista de los más peligrosos al régimen demente de Corea del Norte.
El mundo comienza a ver a EE.UU. como un país que debe abandonar su posición. Cuando el dólar está sobre-inflado por un Washington incapaz de pagar sus cuentas, ¿el mundo se motivará por la codicia y tratará de salvarnos para proteger sus inversiones, o dirá, gracias a Dios, ¡buen viaje!?
……….
Paul Craig Roberts fue secretario adjunto del Tesoro en el gobierno de Reagan. Es coautor de The Tyranny of Good Intentions. Para contactos, escriba a: PaulCraigRoberts@yahoo.com
domingo, 8 de noviembre de 2009
El imperio del mal: República de idiotas
08-11-2009
Paul Craig Roberts
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
El gobierno de EE.UU. está ahora tan absolutamente dominado por grupos de intereses organizados que ya no puede responder a las preocupaciones del pueblo estadounidense que elige al presidente y a los miembros de la Cámara y del Senado. Los votantes descargarán sus frustraciones por su impotencia sobre el presidente, lo que implica un futuro de presidentes de un solo período. Pronto nuestros presidentes serán tan inefectivos como los emperadores romanos en los últimos días de ese imperio.
Obama ya va camino a una presidencia de un solo período. Prometió el cambio, pero no ha hecho ninguno. Su ley de atención sanitaria es rehén de compañías de seguros privadas que buscan más beneficios. El resultado más probable serán recortes en Medicare y Medicaid a fin de ayudar a financiar las guerras que enriquecen al complejo militar y de seguridad y a las numerosas compañías creadas mediante la privatización de servicios que los militares solían proveer por sí mismos a costes mucho más bajos. Sería interesante saber el porcentaje de los más de 700.000 millones de dólares en gastos de “defensa” que va a compañías privadas. En el “capitalismo” estadounidense, una cantidad sorprendente de ingresos de los contribuyentes van a firmas privadas a través del gobierno. Sin embargo, los republicanos chillan sobre la “socialización” de la atención sanitaria.
Republicanos y demócratas vieron oportunidades de crear nuevas fuentes de donaciones electorales privatizando la mayor cantidad posible de funciones militares. Ahora existe una gran cantidad de compañías privadas que nunca ganaron un dólar en el mercado y que sin embargo se alimentan en el abrevadero público que quita dólares a los contribuyentes mientras carga a los estadounidenses con obligaciones de servicio de la deuda.
Obama heredó una excelente oportunidad para devolver a casa a los soldados de EE.UU. de las guerras ilegales de agresión del régimen de Bush. En sus últimos días, el régimen de Bush se dio cuenta de que podía “ganar” en Iraq colocando a los insurgentes suníes en la nómina militar de EE.UU. Una vez que Bush tuvo a 80.000 insurgentes cobrando la paga militar de EE.UU., la violencia, aunque seguía siendo elevada, disminuyó a la mitad. Todo lo que Obama tenía que hacer era cantar victoria y traer a casa a nuestros muchachos, agradeciendo a Bush por ganar la guerra. Habría hecho callar a los republicanos.
Pero ese camino sensato había afectado a los beneficios y a los precios de las acciones de las firmas que componen el complejo militar/seguridad. De modo que en lugar de cumplir lo prometido, para lo que fue elegido por los votantes, Obama reinició la guerra en Afganistán y lanzó una nueva en Pakistán. Pronto Obama se hizo eco de las amenazas de ataque a Irán de Bush y Cheney.
En lugar de atención sanitaria para los estadounidenses, habrá más utilidades de las compañías privadas de seguro.
En lugar de paz habrá más guerra. Los votantes ya empiezan a ver lo que vendrá y se están apartando de Obama y de los demócratas. Los independientes que dieron a Obama su confortable victoria se han vuelto en su contra y acaban de elegir gobernadores republicanos en Nueva Jersey y Virginia para reemplazar a los demócratas. Es un voto de protesta, no un voto de confianza en los republicanos.
La credibilidad de Obama se acabó. Y también la del Congreso, suponiendo que alguna vez la haya tenido. La Cámara de Representantes de EE.UU. acaba de votar para mostrar a todo el mundo que la Cámara de Representantes de EE.UU. no es otra cosa que el títere servil y venal del lobby de Israel. La Cámara de Representantes de la “superpotencia” estadounidense hizo lo que quería su amo, AIPAC, y votó 344 contra 36 para condenar el Informe Goldstone.
Por si no lo sabéis, el Informe Goldstone es el informe de la Misión Investigadora de Naciones Unidas sobre el Conflicto de Gaza. El “Conflicto de Gaza” es el ataque militar israelí contra el gueto de Gaza, donde residen 1,5 millones de palestinos desposeídos, cuyas tierras, aldeas y casas fueron robadas por Israel. El ataque fue contra civiles y contra la infraestructura civil. Fue sin lugar a dudas un crimen de guerra según el estándar de Nuremberg que EE.UU. estableció para ejecutar nazis.
Goldstone no sólo es un jurista judío muy distinguido que ha dedicado su vida a hacer rendir cuentas a gente por sus crímenes contra la humanidad, sino también sionista. Sin embargo, los israelíes lo han satanizado como “judío que se odia a sí mismo” porque escribió la verdad en lugar de propaganda israelí.
El representante estadounidense Dennis Kucinich, quien es ahora sin duda un hombre marcado en la lista de exterminación política de AIPAC, preguntó a la Cámara si sus miembros se daban cuenta de la vergüenza que la votación de condena de Goldstone significaría para la Cámara y el gobierno de EE.UU. El resto del mundo acepta el informe Goldstone.
La Cámara respondió con su desequilibrado voto que el resto del mundo no cuenta ya que no hace donaciones electorales a los miembros del Congreso.
Este vergonzoso acto servil de la “mayor democracia del mundo” ocurrió la misma semana en la que un tribunal en Italia condenó a 23 agentes de la CIA de EE.UU. por secuestrar a una persona en Italia. Los agentes de la CIA son ahora considerados “fugitivos de la justicia” en Italia, y por cierto lo son.
La persona secuestrada fue entregada a Egipto, Estado títere de EE.UU., donde fue retenida durante años y repetidamente torturada. El caso en su contra era tan absurdo que incluso un juez egipcio ordenó su liberación.
Una de las agentes condenadas de la CIA, Sabrina deSousa, una atractiva joven, dice que EE.UU. violó la ley al secuestrar a una persona y enviarla a otro país para ser torturada para fabricar otro “terrorista” a fin de mantener activa la patraña terrorista en casa. Sin ella, las guerras de EE.UU. por motivos de intereses especiales serían transparentes hasta para los fanáticos de Fox “News”.
La señora deSousa dice que “todo lo que hice fue aprobado en Washington,” sin embargo el gobierno, que continuamente nos recrimina para que “apoyemos a los soldados,” no hizo nada para protegerla cuando ejecutó las órdenes ilegales del régimen de Bush.
Evidentemente, esto significa que el crimen ordenado por Bush, Cheney, el Pentágono y la CIA era demasiado monstruoso e inaceptable como para justificarlo, incluso mediante memorandos del despreciable John Hoo y la Sociedad Federalista Republicana.
Es obvio que la señora deSousa está preocupada por su persona. Pero, ¿dónde quedó su preocupación por la persona inocente a la que envió al infierno egipcio para que la torturasen hasta la muerte o admitiera que era terrorista? El remordimiento que expresa deSousa sólo se refiere a su persona. Hizo lo que le pedía su malvado gobierno y ese malvado gobierno, al que sirvió tan fielmente, le dio la espalda. No siente remordimiento por el mal que infligió a una persona inocente.
Tal vez deSousa y sus 22 colegas crecieron con videojuegos. Era tan divertido conspirar para secuestrar a una persona real y llevarla volando en un avión de la CIA a Egipto. ¿Fue como un pescador atrapando un pez o un cazador de venados matando un hermoso ejemplar? Evidentemente, lo pasaron bien a costa de su víctima ‘entregada’.
El dictamen del tribunal italiano, y tened en cuenta que Italia es un Estado títere comprado y pagado por EE.UU., indica que incluso nuestros títeres comprados descubren que EE.UU. va más allá de lo tolerable.
Bajando de la punta del iceberg, tenemos al embajador Craig Murray, rector de la Universidad de Dundee y hasta 2004 embajador del Reino Unido en Uzbekistán, que describe como Estado totalitario estalinista cortejado y apoyado por los estadounidenses.
Como embajador, Murray vio los informes de inteligencia de la CIA del MI5 que describían los más horribles procedimientos de tortura. “La gente era violada con botellas quebradas, torturaban a los niños delante de sus padres hasta que ellos [los padres] firmaban una confesión, hevían a personas vivas”.
La “inteligencia” de esas sesiones de tortura era pasada por la CIA al MI5 y a Washington como prueba de la vasta conspiración de al Qaeda.
El embajador Murray informa de que a los entregados por vuelos de la CIA a las prisiones de tortura de Uzbekistán “les decían que confesaran que eran miembros al Qaeda. Que confesaran que habían estado en campos de entrenamiento en Afganistán. Que confesaran que habían visto a Osama bin Laden en persona. Y la inteligencia de la CIA se hacía constantemente eco de esos temas.”
“Me quedé completamente conmocionado,” dice el embajador británico, que pensaba que servía a un país ético que, junto con su aliado estadounidense, tenía integridad moral. El gran bastión anglo-estadounidense de la democracia y los derechos humanos, las fuentes de la Carta Magna y de la Declaración de Derechos, las grandes democracias morales que derrotaron al nazismo y enfrentaron los gulag de Stalin, estaban dispuestas a cometer cualquier crimen con tal de maximizar los beneficios.
El embajador se enteró de demasiado y fue despedido cuando lo vomitó todo. Vio los documentos que demostraban que la motivación para la agresión militar de EE.UU. y el Reino Unido en Afganistán tenía que ver con los depósitos de gas natural en Uzbekistán y Turkmenistán. Los estadounidenses querían un gasoducto que evitara Rusia e Irán y pasara por Afganistán. Pare conseguirlo se necesitaba una invasión. Al público idiota de EE.UU. se le podía decir que la invasión era necesaria por el 11-S y para salvarlo del “terrorismo” y los tontos redomados se tragarían la mentira.
“Si se considera el despliegue de las fuerzas de EE.UU. en Afganistán, en comparación con otras fuerzas de países de la OTAN en ese país, se verá que indudablemente las fuerzas de EE.UU. están posicionadas para proteger la ruta del gasoducto. De eso se trata. Tiene que ver con dinero, tiene que ver con energía, no tiene que ver con democracia.”
Adivinad quién fue el consultor que organizó con el entonces gobernador de Texas George W. Bush los acuerdos que darían a Enron los derechos de los yacimientos de gas natural de Uzbekistán y Turkmenistán y a Unocal, el desarrollo del gasoducto trans-Afganistán. Fue Karzai, el “presidente” impuesto por EE.UU., quien no cuenta con apoyo dentro del país aparte de las bayonetas estadounidenses.
El embajador Murray fue despedido del Foreign Service británico por sus revelaciones. Sin duda por orden de Washington a nuestro títere británico.
Paul Craig Roberts fue secretario adjunto del Tesoro en el gobierno de Reagan. Es coautor de The Tyranny of Good Intentions. Para contactos, escriba a: PaulCraigRoberts@yahoo.com
Fuente: http://www.counterpunch.org/roberts11062009.html
jueves, 3 de septiembre de 2009
¿Por qué no imponer “sanciones paralizantes” a Israel y EE.UU.?
03-09-2009
Paul Craig Roberts
Information Clearing House
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
En Israel, un país robado a los palestinos, el gobierno lo controlan fanáticos. Uno de los fanáticos es el primer ministro, Benjamin Netanyahu. La semana pasada, Netanyahu pidió “sanciones paralizantes” contra Irán.
El tipo de bloqueo que pide Netanyahu equivale a un acto de guerra. Israel ha amenazado desde hace tiempo con un ataque a Irán por su propia cuenta, pero prefiere involucrar a EE.UU. y a la OTAN.
¿Por qué quiere iniciar Israel una guerra entre EE.UU. e Irán?
¿Ataca Irán a otros países, bombardea civiles y destruye infraestructuras civiles?
No. Esos crímenes los cometen Israel y EE.UU.
¿Expulsa Irán a gente de tierras que ha ocupado durante siglos y los encierra en guetos?
No, pero es lo que Israel ha estado haciendo a los palestinos durante 60 años.
¿Qué hace Irán?
Irán está desarrollando energía nuclear, lo que es su derecho como signatario del Tratado de No Proliferación. El programa de energía nuclear de Irán está sujeto a inspecciones de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), que informa consistentemente que sus inspecciones no encuentran un desvío de uranio enriquecido a un programa de armas.
La posición adoptada por Israel, y por el títere de Israel en Washington, es que no se debe permitir que Irán tenga los derechos que la corresponden según el Tratado de No Proliferación, que tienen todos los demás signatarios, porque Irán podría desviar uranio enriquecido a un programa de armas.
En otras palabras, Israel y EE.UU. reivindican el derecho a abrogar el derecho de Irán a desarrollar energía nuclear. La posición israelí/estadounidense no tiene base en el derecho internacional o en ninguna otra cosa que la arrogancia de Israel y de EE.UU.
La hipocresía es extrema. Israel no es signatario del Tratado de No Proliferación y ha desarrollado sus armas nucleares ilegalmente a hurtadillas, con, que sepamos, ayuda de EE.UU.
Como Israel es un poseedor ilegal de armas nucleares y tiene un gobierno fanático que es capaz de utilizarlas, sanciones paralizantes debieran ser aplicadas a Israel para obligarlo a desarmar.
Israel se cualifica para sanciones paralizantes por otro motivo. Es un Estado de apartheid, como demostró el ex presidente de EE.UU., Jimmy Carter, en su libro: “Palestine: Peace Not Apartheid.”
EE.UU. estuvo al frente de la imposición de sanciones contra Sudáfrica por las prácticas de apartheid de Sudáfrica. Las sanciones obligaron al gobierno blanco a entregar el poder político a la población negra. Israel practica una forma peor de apartheid que la que impuso el gobierno blanco sudafricano. Sin embargo, Israel sostiene que es “antisemita” criticar a Israel por una práctica que el mundo considera aborrecible.
Lo que queda de Cisjordania palestina que no ha sido robada por Israel consiste de guetos aislados. Los palestinos están aislados de hospitales, escuelas, sus granjas y los unos de los otros. No pueden viajar de un gueto al otro sin permiso israelí impuesto en puntos de control.
La explicación del gobierno israelí para sus brutales violaciones de los derechos humanos incluye la mayor colección de mentiras de la historia del mundo. Nadie, a excepción de los “cristianos sionistas” estadounidenses
cree una sola palabra de lo que dice.
EE.UU. también se cualifica para sanciones paralizantes. Por cierto, EE.UU. está sobre-cualificado. Sobre la base de mentiras y engaño intencional del Congreso de EE.UU., del público de EE.UU., de la ONU y de la OTAN, el gobierno de EE.UU. invadió Afganistán e Iraq y utilizó la “guerra contra el terror” orquestada por Washington para subvertir libertades civiles consagradas en la Constitución de EE.UU. Un millón de iraquíes han pagado con sus vidas los crímenes de EE.UU., y cuatro millones han sido desplazados. Iraq y su infraestructura han sido arruinados, y las elites profesionales de Iraq, necesarias para una sociedad moderna organizada, han muerto o han sido dispersadas. El gobierno de EE.UU. ha cometido un crimen de guerra en gran escala. Si Irán reúne las condiciones para sanciones, EE.UU. lo hace mil veces.
Nadie sabe cuántas mujeres, niños y ancianos de las aldeas han sido asesinados por EE.UU. en Afganistán. Sin embargo, la guerra de agresión estadounidense contra el pueblo afgano ha entrado en su noveno año. Según los militares de EE.UU., una victoria estadounidense está todavía muy lejos. El almirante Michael Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., declaró en agosto que la situación militar en Afganistán es “seria y se deteriora.”
Los estadounidenses de cierta edad pueden esperar que esa guerra continúe durante el resto de sus vidas, mientras sus derechos a la seguridad social y a Medicare son reducidos a fin de liberar fondos para la industria de armamentos de EE.UU. Bush/Cheney y Obama/Biden han convertido las municiones en la única inversión segura en EE.UU.
¿Cuál es el propósito de la guerra de agresión contra Afganistán? Poco después de su ceremonia de apertura, el presidente Obama prometió suministrar una respuesta pero no lo hizo. En su lugar, Obama incrementó rápidamente la guerra en Afganistán y lanzó una nueva en Pakistán que ya ha desplazado a 2 millones de paquistaníes. Obama ha enviado 21.000 soldados estadounidenses más a Afganistán y el comandante de EE.UU. en Afganistán, general Stanley McChrystal, está pidiendo 20.000 más.
Obama está acelerando la guerra de agresión de EE.UU. contra el pueblo afgano a pesar de tres importantes sondeos de opinión que muestran que el público estadounidense se opone firmemente a la continuación de la guerra contra Afganistán.
Lamentablemente, el firme acuerdo entre Israel y Washington de ir a la guerra contra los pueblos musulmanes es mucho más fuerte que la conexión entre el público estadounidense y el gobierno de EE.UU. En una cena de despedida del jueves pasado para el agregado militar de Israel en Washington, que vuelve a Israel para convertirse en jefe de estado mayor adjunto de las fuerzas armadas israelíes, el almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., la subsecretaria de defensa Michele Flournoy, y Dan Shapiro, quien está a cargo de asuntos de Oriente Próximo en el Consejo Nacional de Seguridad, estuvieron presentes para presentar sus respetos. El almirante Mullen declaró que EE.UU. estará siempre junto a Israel. No importa cuántos crímenes de guerra cometa Israel. No importa cuántas mujeres y niños mate Israel. No importa a cuántos palestinos expulsa Israel de sus hogares, aldeas y tierras. A decir verdad, el verdadero eje del mal es el de EE.UU. e Israel.
Millones de estadounidenses carecen ahora de vivienda debido a las ejecuciones hipotecarias. Millones más han perdido sus puestos de trabajo, y aún más millones no tienen acceso a la atención sanitaria. Sin embargo, el gobierno de EE.UU. sigue desperdiciando cientos de miles de millones de dólares en guerras que no sirven ningún genuino propósito estadounidense. El presidente Obama y el general McChrystal han adoptado la posición de que lo saben mejor, y que el público estadounidense se vaya al diablo.
No podría quedar más claro que el presidente y los militares de EE.UU. no tienen consideración alguna por la democracia, los derechos humanos y el derecho internacional. Es un motivo más para aplicar sanciones paralizantes a Washington, un gobierno que ha emergido bajo Bush/Obama como un Estado de camisas pardas que se maneja con mentiras, torturas, asesinatos, crímenes de guerra y engaños.
Muchos gobiernos son cómplices de los crímenes de guerra de EE.UU. Con el presupuesto de Obama basado en deudas, las guerras de agresión descarada de Washington dependen de financiamiento de chinos, japoneses, rusos, saudíes, sudcoreanos, indios, canadienses y europeos. En el momento mismo en que se detenga ese financiamiento extranjero de los crímenes de guerra estadounidenses, se detendrán las guerras de agresión de EE.UU. contra los musulmanes.
EE.UU. no será una “superpotencia” eterna que pueda ignorar indefinidamente sus propias leyes y el derecho internacional. EE.UU. terminará por caer como resultado de su orgullo desmedido, su arrogancia y su sobre-extensión imperial. Cuando colapse el imperio estadounidense, ¿tendrán que rendir cuentas sus facilitadores ante el tribunal de crímenes de guerra?
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Paul Craig Roberts fue secretario adjunto del Tesoro en el gobierno de Reagan. Es co-autor de “The Tyranny of Good Intentions.” Para contactos, escriba a: PaulCraigRoberts@yahoo.com
http://www.informationclearinghouse.info/article23398.htm
viernes, 21 de agosto de 2009
Los estadounidenses son siervos gobernados por oligarcas
Paul Craig Roberts
CounterPunch
21-08-2009
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
“Dentro de poco no habrá clase media. Tendremos unos pocos, y sólo unos pocos lores, y todos los demás, mendigos.” R.L. Bushman
“Nos estáis dividiendo rápidamente en dos clases – los extremadamente ricos y los extremadamente pobres.” “Bruto”
Los estadounidenses piensan que tienen “libertad y democracia” y que los políticos tienen que rendir cuentas en las elecciones. La realidad es que EE.UU. es gobernado por poderosos grupos de interés que controlan a los políticos con donaciones a sus campañas electorales. Nuestros verdaderos gobernantes son una oligarquía de intereses financieros y militares y de seguridad, y AIPAC [lobby israelí, N. del T.] que influencia la política exterior de EE.UU. en bien de Israel.
Echemos un vistazo a la política económica. Es dirigida en beneficio de grandes firmas financieras, como Goldman Sachs.
Los que recibieron 700.000 millones de dólares en fondos del TARP [Programa de Alivio para Activos en Problemas] fueron los bancos, no los millones de estadounidenses que han perdido sus casas, puestos de trabajo, seguro de salud, y pensiones. Los bancos utilizaron ese obsequio de capital para hacer más utilidades. En medio de la peor caída económica desde la Gran Depresión, Goldman Sachs anunció beneficios récord en el segundo trimestre y grandes bonificaciones de seis dígitos para cada empleado.
La política de bajos tipos de interés de la Reserva Federal es otro regalo a los bancos. Baja su coste de fondos y aumenta sus beneficios. Con la derogación de la Ley Glass-Steagall en 1999, los bancos se convirtieron en casas de inversión de alto riesgo que comercian con instrumentos financieros como ser derivados de tasas de interés y valores respaldados con hipotecas. Con abundantes fondos suministrados casi gratis por la Reserva Federal, los bancos no pagan prácticamente nada a los depositantes por sus ahorros.
A pesar de la política de bajas tasas de interés de la Reserva Federal, los bancos comenzarán a partir del 1 de octubre a aumentar la tasa porcentual anual (APR) para compras con tarjetas de crédito y adelantos de dinero y estados de cuenta que tienen una tasa disuasoria por pago atrasado. Los bancos también están aumentando las tasas por pagos atrasados. En medio de la peor situación económica desde los años treinta, estadounidenses fuertemente endeudados, que están perdiendo sus puestos de trabajo y sus casas, son desangrados hasta la bancarrota por los mismos bancos que están siendo subvencionados con fondos del TARP y bajas tasas de interés.
Además, es el público estadounidense el que está metido en apuros por el dinero del TARP y las bajas tasas de interés. Como el presupuesto del gobierno de EE.UU. está en números rojos en más de un 50%, hay que prestarse el dinero del TARP en el extranjero o tiene que ser monetizado por la Reserva Federal. Esto significa más presión sobre el valor de cambio del dólar de EE.UU. y un aumento en los precios de importación y también inflación en el interior.
Por lo tanto los estadounidenses pagarán por el TARP y los subsidios a las bajas tasas de interés a sus gobernantes financieros a través de la erosión del poder adquisitivo del dólar. Lo que estamos experimentando es una masiva redistribución de los ingresos del público estadounidense al sector financiero.
Y esto sucede bajo un gobierno demócrata encabezado por el primer presidente negro de EE.UU., con una mayoría demócrata en la Cámara y en el Senado.
¿Existe un gobierno en alguna parte que represente menos a sus ciudadanos que el de EE.UU.?
Consideremos las guerras de EE.UU. Al escribir estas notas, el coste pagado en efectivo de las guerras de EE.UU. en Iraq y Afganistán es de 900.000.000.000 dólares. Si se suman los costes futuros ya incurridos de las prestaciones a veteranos, interés sobre la deuda, el uso no aprovechado de los recursos para propósitos productivos, y otros costes similares tal como han sido calculados por el economista del Nobel Joseph Stiglitz y la experta presupuestaria de la Universidad Harvard Linda Bilmes, “nuestro” gobierno ha derrochado
3.000.000.000.000 de dólares –3 billones de dólares – en dos guerras que no traen beneficio alguno para algún estadounidense cuyos ingresos no dependan del complejo militar/industrial, ante el que nos advirtió un general de cinco estrellas, el presidente Eisenhower.
Ahora es un hecho probado que la invasión estadounidense de Iraq se basó en mentiras y engaño del público estadounidense. Los únicos beneficiados fueron las industrias de armamentos, Blackwater, Halliburton, oficiales militares que logran ascensos más rápidos durante la guerra, y los extremistas musulmanes cuya argumentación fue confirmada por el gobierno de EE.UU. mediante su agresión no provocada contra los musulmanes. Nadie más se benefició. Iraq no amenazaba a nadie, y la captura de Sadam Hussein y su ejecución después de un juicio irregular y arbitrario no tuvo efecto alguno sobre el fin de la guerra o para impedir el comienzo de otras.
El coste de las guerras de EE.UU. es un inmenso lastre sobre un país en bancarrota, pero el coste incurrido por los veteranos podría ser aún mayor. La falta de vivienda es una condición corriente de los veteranos, así como el estrés postraumático. Los soldados estadounidense, que combatieron ingenuamente por las guerras de la industria de la munición, por los altos pagos a los directores de la munición, y por los dividendos y las ganancias de capital de los accionistas de la munición, pagaron no sólo con vidas y extremidades perdidas, sino también con matrimonios rotos, carreras arruinadas, desórdenes psiquiátricos, y sentencias de prisión por no cumplir con pagos de manutención de menores.
¿Qué ganaron los estadounidenses gracias a una guerra incosteable en Iraq que dura mucho más que la Segunda Guerra Mundial y que llevó al poder a chiíes aliados con Irán?
La respuesta es obvia: absolutamente nada.
Que ganó la industria de armamentos: Miles de millones de dólares en beneficios.
Obama es el candidato presidencial que prometió terminar la guerra en Iraq. No lo ha hecho. Pero ha escalado la guerra en Afganistán, comenzado una nueva guerra en Pakistán, se propone repetir el escenario yugoslavo en el Cáucaso, y parece determinado a iniciar una guerra en Sudamérica. Como reacción a la aceptación por el presidente de Colombia títere de EE.UU., Álvaro Uribe, de siete bases militares de EE.UU. en Colombia, Venezuela advirtió a los países sudamericanos que “comienzan a soplar vientos de guerra.”
Tenemos un gobierno de EE.UU., totalmente dependiente de la generosidad de extranjeros para financiar la tinta roja, que se extiende en grandes cantidades hasta donde llega la vista, totalmente dominado por el complejo militar/seguridad, que nos destruirá a todos a fin de satisfacer las expectativas bursátiles de Wall Street.
¿Por qué le importa a algún estadounidense quién gobierna Afganistán? El país no tiene nada que ver con nosotros.
¿Calcularon los comités de servicios armados de la Cámara y del Senado el riesgo de desestabilizar a Pakistán armado con armas nucleares cuando aceptaron la nueva guerra de Obama en ese país, una guerra que ya ha desplazado a dos millones de paquistaníes?
No, claro que no. Los corruptos recibieron sus órdenes de la misma oligarquía militar/seguridad que mandó a Obama.
La gran superpotencia estadounidense y sus 300 millones de habitantes están siendo destruidos por los estrechos intereses de los grandes bancos y por la industria de armamentos. La gente, y no sólo los estadounidenses, está perdiendo a sus hijos, esposos, hermanos y padres sin otro motivo que los beneficios de las corporaciones de armamentos de EE.UU. y los crédulos estadounidenses parecen enorgullecerse de que así sea. Esas pegatinas en sus coches, todo terrenos y monstruosas camionetas proclaman su ingenua lealtad a la industria de armamentos y a los corruptos en Washington que promueven guerras.
¿Llegarán a comprender los estadounidenses, aplastados y destruidos por la política de “su” gobierno, que siempre pone a los estadounidenses en el último lugar, quiénes son sus verdaderos enemigos?
¿Se darán cuenta los estadounidenses de que no los gobiernan sus representantes elegidos sino una oligarquía que es dueña del prostíbulo Washington?
¿Llegarán algún día a comprender los estadounidenses que son siervos impotentes?
http://www.counterpunch.org/roberts08192009.html
Paul Craig Roberts fue secretario adjunto del Tesoro en el gobierno de Reagan. Es co-autor de “The Tyranny of Good Intentions.”
Para contactos, escriba a: PaulCraigRoberts@yahoo.com
sábado, 30 de mayo de 2009
Hipócrita discurso sobre Corea del Norte ¿Quién hará frente a EEUU y a Israel?

"Obama le pide al Mundo que se Enfrente a Corea del Norte", podía leerse en los titulares. Los EEUU, dijo Obama, estaban determinados a proteger “la paz y la seguridad del mundo”.
Sombras de doble lenguaje, de doble pensamiento, 1984.
30-05-2009
Paul Craig Roberts
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Corea del Norte es un lugar pequeño. Tan sólo China podría borrarla del mapa en unos pocos minutos. Sin embargo, el presidente de EEUU piensa nada menos que Corea del Norte se apresta a combatir contra el mundo entero.
Estamos siendo testigos de cómo los gangster de Washington construyen otra amenaza como las de Slobodan Milosevic, Osama bin Laden, Saddam Hussein, John Walter Lindh, Hamdi, Padilla, Sami Al-Arian, Hamas, Mahmoud Ahmadineyad y todos los desventurados detenidos demonizados por el Secretario de Defensa estadounidense Rumsfeld como “los 700 terroristas más peligrosos sobre la faz de la tierra”, torturados desde hace ya seis años en Gitmo sólo para acabar siendo discretamente librados. Lo siento, no es más que otra equivocación.
El complejo bélico/securitario que gobierna EEUU, junto con el Lobby israelí y los banco-gangster financieros, necesitan de una larga lista de enemigos peligrosos para que el dinero de los contribuyentes siga fluyendo hacia sus arcas.
El lobby de la Seguridad Interna depende de un sinfín de amenazas para convencer a los estadounidenses de que deben renunciar a sus libertades civiles para sentirse seguros y a salvo.
La legítima pregunta que cabría hacerse es: ¿quién va a plantarle cara a los gobiernos estadounidense e israelí?
¿Quién va a proteger las libertades civiles de israelíes y estadounidenses, especialmente las de los disidentes israelíes y los ciudadanos árabes de Israel?
¿Quién va a proteger a los palestinos, iraquíes, afganos, libaneses, iraníes y sirios de estadounidenses e israelíes?
Obama no, ni los nazis “camisas marrones” [*] que gobiernan hoy en Israel.
La idea de Obama de que todo el mundo tiene que levantarse frente a Corea del Norte es alucinante, pero esa alucinante idea palidece si se la compara con la garantía ofrecida por Obama de que EEUU protegerá “la paz y la seguridad del mundo”.
¿Son estos los mismos EEUU que bombardearon Serbia, incluyendo las oficinas diplomáticas chinas y trenes de pasajeros civiles, y se entrometieron para que Serbia perdiera Kosovo, entregándoselo a una banda de señores de la droga musulmanes, prestándoselos a las tropas de la OTAN para que protegieran su operación?
¿Son estos los mismos EEUU culpables de los aproximadamente un millón de muertos iraquíes, de las viudas y huérfanos por doquier y de convertir en refugiados a una quinta parte de la población iraquí?
¿Son estos los mismos EEUU que bloquearon e impidieron que el resto del mundo condenara a Israel por su ataque asesino contra los civiles libaneses en 2006 y, más recientemente, contra los gazatíes; los mismos EEUU que han encubierto el saqueo israelí de Palestina durante los últimos sesenta años, un robo que ha provocado que cuatro millones de palestinos tengan que escapar de sus hogares y pueblos a causa de la violencia y terror de Israel?
¿Son estos los mismos EEUU que están llevando a cabo ejercicios militares en las antiguas partes constituyentes de Rusia y rodeando este país con bases de misiles?
¿Son estos los mismos EEUU que bombardean Afganistán, dejándolo convertido en un informe montón de ruinas con víctimas civiles masivas?
¿Son estos los mismos EEUU que han comenzado una guerra horrenda en Pakistán, una guerra que en sus primeros días ha provocado ya un millón de refugiados? [**].
¿“La paz y la seguridad del mundo”? ¿“De qué mundo”?
Cuando regresó de las consultas celebradas con Obama en Washington, ese nazi de camisa marrón que es el primer ministro Benjamín Netanyahu declaró que era responsabilidad de Israel “eliminar” la “amenaza nuclear” de Irán.
¿Qué amenaza nuclear? Las agencias de la inteligencia estadounidense se han mostrado unánimes en sus conclusiones de que Irán no tiene programa de armas nucleares desde el año 2003. Los inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica informan que no hay señal alguna de programa de armas nucleares en Irán.
¿A quién está bombardeando Irán? ¿A cuántos refugiados está obligando Irán a huir para salvar sus vidas?
¿A quién está bombardeando Corea del Norte?
Los dos grandes países asesinos que provocan cifras inmensas de refugiados son EEUU e Israel. Entre ambos han asesinado y destrozado las vidas de millones de seres que no representaban amenaza alguna para nadie.
Ningún país sobre la tierra rivaliza con EEUU e Israel en tan bestial y asesina violencia.
Pero Obama nos ofrece todo tipo de seguridades de que EEUU protegerá “la paz y la seguridad del mundo”. Y ese nazi camisa marrón de Netanyahu le asegura al mundo que Israel le salvará de la “amenaza iraní”.
¿Dónde están los medios?
¿Por qué los pueblos no se carcajean de esos dirigentes?
N. de la T.:
[*] Brownshirts en el original: camisas marrones, se denominaba así, por el color de sus uniformes, a los componentes de la Sección de Asalto, organización paramilitar del Partido Nazi alemán.
[**] La organización de Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, acaba de estimar en 2,4 millones la cifra de personas que han tenido que escapar ya de sus hogares a causa de los actuales combates en Pakistán.
Paul Craig Roberts fue Subsecretario del Tesoro durante la administración Reagan. Es coautor de “The Tyranny of the Good Intentions”. Puede contactarse con él en: PaulCraigRoberts@yahoo.com
Enlace con texto original:
http://www.counterpunch.org/roberts05272009.html