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domingo, 30 de mayo de 2010

Adiós a la democracia


31-05-2010
Marat
Rebelión

1. Un antecedente “prehistórico”:

En su acepción formal, en su proyección utópica o en su dimensión real, la democracia en los últimos 30 años está sufriendo el ataque más brutal de su historia por parte de la manada de lobos que representan a la dictadura del poder fáctico del dinero.

Junto con su tendencia a la oligarquización, el achatamiento de las diferencias en la oferta política y su conversión en simulacro ritual repetido periódicamente en las urnas y ajeno a una auténtica participación popular, la democracia política ha ido experimentando un vaciamiento paulatino que enajena a un creciente número de ciudadanos, por encima de su comportamiento electoral más activo o pasivo.

Y no es éste un fenómeno local o continental, sino general en los sistemas políticos parlamentarios.

Es cierto que aún su nombre evoca, en los países que carecen de las más elementales libertades políticas, un poder taumatúrgico de anhelos y esperanzas emancipatorias que la eleva por encima de la consideración de quienes hoy gozamos o padecemos el cascarón vacío de su nombre.

Si democracia significa en su acepción griega gobierno del pueblo, nunca lo fue. Si democracia era también una acepción extensible a lo social y económico, nunca existió en el mundo capitalista. Funcionó desde el final de la II Guerra Mundial hasta el inicio de esta crisis sistémica del capitalismo el espejismo de democracia de consumo, mientras la estrategia del sistema económico pasaba por un modelo asentado en la hegemonía de la economía productiva y en el consumo de masas. Jamás fue otra cosa que un mal sucedáneo desviado de una auténtica democracia de los actores sociales, en la que la mayoría de la población (la trabajadora) fuera la decisora de la actividad económica y la propietaria de la soberanía de la producción y la distribución. Pero funcionó el constructo ideológico de que los trabajadores se convertían en clase media, no desde la propiedad, sino desde el consumo.

2. Marcando el pulso de los cambios hacia el ocaso de la democracia:

Pero la crisis de los años 70 evidenció los límites de ese modelo de crecimiento del capitalismo y que la teoría de los ciclos de Kondrátiev comenzaba a dar señales de agotamiento en su teoría de las ondas largas expansivas y en sus correspondientes de recesión. Llevamos 20 años esperando inútilmente una onda larga expansiva, mientras vemos al capitalismo financiero parasitar al conjunto de la economía.

Desde la segunda mitad de los años 70 del pasado siglo hasta muy poco antes del inicio de la crisis sistémica del capitalismo más devastadora que éste haya conocido, hemos visto cómo la falta de un modelo claro de desarrollo capitalista era sustituido por una recuperación de la tasa de ganancia, no desde una acumulación basada en nuevos sectores productivos (el modelo de crecimiento del consumo tecnológico de masas tiene límites), sino fundamentalmente desde una creciente expropiación de la participación de las rentas del trabajo en la riqueza de los países en beneficio de las del capital (inicio del desmonte del Estado del Bienestar en los 80 y 90 en Europa y pérdida de capacidad adquisitiva de los salarios). El único modo de mantener la contradicción entre pérdida de nivel de vida de los trabajadores y las clases medias (la mayoría de los consumidores) y el consumo era sostenerlo desde el crédito, un crédito cada vez más a largo plazo, hasta la paradoja de alcanzar la extensión de una vida (con lo que la propiedad queda transmutaba en mero usufructo), especialmente en el caso de los grandes préstamos (hipotecas).

Pero un modelo ficticio hacia el crecimiento del beneficio (la tensión entre una capacidad adquisitiva limitada y un sistema de consumo a crédito no se sostiene a largo plazo) necesitaba de un refuerzo externo creador de acumulación rápida e intensiva que incrementase la liquidez de los prestamistas (bancos y financieras), lo que propició la arquitectura financiera y los sistemas de riesgo a corto plazo pero de gran beneficio (hedge funds...). Se abría el camino a la “economía imaginaria” o de casino y a un tipo de especulación absolutamente liberado de la economía real (de lo que se trataba era de jugar al beneficio sin generar riqueza social, sino rápidas y grandes fortunas). El objetivo era enriquecerse mediante la endiablada relación crédito/renta variable, no de la economía productiva, y construir beneficios que no tuvieran que pasar por el control del regulador público de las finanzas (privatización de la figura del regulador financiero durante el mandato Reagan).

Entramos en la época de finales de los 80 y todos los 90 de la globalización. El mercado mundial, el capitalismo financiero y sus deudores, las grandes corporaciones multinacionales, se han independizado por completo del poder organizador de los Estados. Éstos, desde Breton Woods, habían sido encauzados para evitar que las contradicciones del capitalismo, basadas en sus tendencias autodestructivas por la competencia de los mercados y la búsqueda irracional de los beneficios, produjera efectos perversos y no deseados para el propio sistema.

3. Tu quoque fili mihi? (Entra Bruto en escena):

La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 supone el pacto entre las potencias capitalistas triunfantes sobre el fascismo, derrotado en Berlín, y la emergente gran potencia soviética, a la vez que la constatación por el capitalismo de que la quema del excedente, que había supuesto la II Guerra Mundial, requería de un crecimiento sostenido de los mercados basado en la capacidad de consumo de las más amplias capas medias de la población, los trabajadores y unas expansivas clases medias.

Ello significó la afirmación de derechos sociales, junto con los intocables y sacrosantos de la propiedad (artículo 17 de la citada declaración), tales como el derecho a la educación, la vivienda, el trabajo, a un salario justo, la Seguridad Social, la protección contra el desempleo, la salud, la protección de la maternidad, el acceso a la cultura y tantos otros que significaron la construcción del llamado Estado del Bienestar. Sin él, los sistemas democráticos serían un sarcasmo de democracia y una fuente de continua inestabilidad, derivada de la ilegitimidad de origen de una desigualdad social insufrible.

La crisis sistémica del capitalismo, el semicolapso de las estructuras financieras de la economía que supuso el default económico de 2008, anunció la necesidad, para el sistema capitalista, de abrir nuevas vías de acumulación del beneficio que compensasen el derrumbe de una vía que había mostrado sus limitaciones.

Estados que habían dejado de ejercer su mínimo control sobre la economía debían ahora acudir al salvataje de unas estructuras financieras en semirruina (JP Morgan, Leeman Brothers, CITY...). Una producción masiva de moneda y el aval de los Estados era la salida momentánea. Su consecuencia: un proceso abierto hacia la crisis fiscal de los Estados.

Estados debilitados (UE, USA) que a partir de entonces deberían admitir el fin de las potencias centrales, la emergencia de nuevas potencias económicas (China, India, Brasil) y el despiadado ataque de la economía liberada de su control y de la depredación financiera sobre sus espacios económicos y de equilibrio públicos. Los antiguos monstruos financieros, salvados de la quiebra y ocultos bajo nombres opacos, ya no bajo siglas de grandes corporaciones, se rebelan contra el padre. Pasan de ser deudores a prestamistas de unos gobiernos que ahora han de afrontar los riesgos de quiebra fiscal. Y con su poder económico (FMI, BM, BCE, paraísos fiscales en los que se ocultan los tiburones del capital) deciden cuál es la política económica que han de aplicar sus antiguos salvadores. Es la hora de la austeridad, el control del gasto público, los ajustes duros, la entrega de los restos del Estado del Bienestar que 10 años antes había sido establecido en acuerdos como el de Maastrich (fin de las empresas públicas de los Estados europeos). Se inicia la deslegitimación de los Estados refundados tras la II Guerra Mundial y que requerían, en sus Constituciones, una dosis de justificación social, basada en un cierto reequilibrio de las desigualdades sociales.

4. ¿Hacia un neofeudalismo postdemocrático?:

El ciclo político-económico que ahora se inicia puede, fácilmente, prescindir del espejismo de la alternancia socialdemócrata (muerta sin combate) y liberal (falsa vencedora). Los intermediarios del capital ya no son necesarios porque su papel está cumplido.

La socialdemocracia ha cerrado su ciclo. Convertida la clase trabajadora, antes en falsa clase media (carecía de rol en la propiedad y su apariencia se sostenía en el consumo) y ahora en asustado conejo que teme ser laminado si agita su descontento, ya no hay oposición ni sindical ni de izquierda para la expansión de los objetivos del capital mundializado.

Los liberales, vencedores ideológicos de la partida, creen haber vuelto a la pureza de sus consignas, cuando sus postulados han sido barridos por los resultados de la batalla. Ya no hay libre competencia. Sólo matones que han tomado el poder económico definitivo y, en cualquier momento, el político.

Se avecina la hora de los “hombres hechos a sí mismos”. Los audaces piratas han tomado el poder. Esto poco tiene que ver con Adam Smith y mucho menos con los “capitanes de empresa” de Schumpeter. Ya no hay competencia, sólo depredadores.

¿Por qué no sustituir a los políticos, tan debilitados, para poner gestores de la nave pirata al frente? Berlusconi ha sido un adelantado a su época.

Si el Estado centralizaba los recursos y repartía sus “democráticos” pellizcos de justicia social, ¿por qué ahora que hay un poder que le ha deslegitimado y debilitado plenamente no sustituir lo colectivo por acuerdos de “condotieros” o mejor aún de señores feudales con aquellos que quieran acogerse bajo su “magnánimo” poder? Al fin y al cabo ya fue ensayado hace 10 o 20 años incluso cuando las empresas “regalaban” sociedades médicas a sus empleados (¿cuántos no habrán podido comprobar su “generosidad” cuando se pusieron enfermos?).

Como en la extraordinaria película distópica Metrópolis de Fritz Lang, la sociedad que está a la vuelta de la esquina podría ser ya regida directamente por las grandes corporaciones, que hayan “liberado” a los políticos de su función mediadora y “representativa”. Inmensos gigantes económicos dirigiendo el mundo desde fantásticos rascacielos en los que una reducida elite de propietarios-pensadores domina y piensa por todos nosotros, los que nos hayamos en el inframundo. ¿Será una casualidad que Fritz Lang y la coguionista del film Thea von Harbou hubieran situado esa horrible pesadilla en 2026?
5. ¿Qué nos queda?

La raspa de la sardina, el hueso que nos quieran tirar como a los perros que les sirven cuando los señores están hartos de su bacanal.

Empezar a aceptar ese hecho y a comprender su porqué es el primer aprendizaje que puede enseñarnos algo útil.

Llevamos tiempo culpando a los gobiernos y a los políticos cuando su papel sólo es el de chico de los recados del gran capital. O bien responden a sus intereses o bien no tienen terreno en el que retroceder (socialdemocracia). Es el momento de dejar de mirar al dedo del sabio y ver la luna que señala. En su esplendor hallaremos la potencia del capital que ahora nos golpea.

Sólo a partir de esta constatación, de que la lucha no debe ser en primer lugar contra el orden político, porque no es el auténtico poder sino su desvaído trampantojo, sino contra el desorden social y económico que la hidra ha instaurado, podemos empezar a organizar nuestra resistencia.

Ésta necesita volver a elementos básicos de la contradicción dominadores de clase y dominados, explotadores y explotados.

Sin la conciencia de que lo que tememos perder ya lo estamos perdiendo a una velocidad vertiginosa (garantías democráticas, protección social y nivel de vida) estamos condenados a ser una pseudoclase media en vías de desaparición que sirva de base social a un nuevo fascismo, al adorar y entronizar al nuevo poder emergente por su capacidad de imponerse en medio de todo este devastador caos.

La paradoja de la contradicción se encuentra en que quienes más razones tienen, aún sin saberlo, para oponerse a la “dictadura del capital”, son los únicos que puedan quizá algún día llegar a pelear por una democracia auténtica, justa, plena, igual para todos y real.

Blog del autor: asaltarloscielos.blogspot.es

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sábado, 22 de mayo de 2010

Entrevista a Julio Anguita


"Para mí la República es el acuerdo entre la mayoría de los ciudadanos para afrontar la crisis porque hay un modelo de economía que ha fracasado"

El Día de Córdoba
22-05-2010

Por una confusión, la entrevista con Julio Anguita acaba siendo un encuentro entre cafés en el bar El Sótano, a la entrada de la plaza de la Corredera. Pide por favor no posar para las fotos, y mientras comenzamos a hablar, el fotógrafo roba las instantáneas de un político que siempre fue maestro o de un maestro que siempre fue político. Por encima de estos términos sobrevuela en el encuentro la clave de su vida: Julio Anguita se precia de tener una ideología.

Me han dicho que no tiene usted sentido del humor.

Cierto. Cuando hago una entrevista en absoluto tengo sentido del humor. En mi vida privada y con mis amigos soy el primero que cuenta chistes. En una entrevista interesa mi posición y esa posición ha de darse con seriedad.

¿Sabe usted lo que es el amor?

Supongo que los sabemos todos. Sí, lo sé.

Decía Bobby Fisher que el ajedrez no era más importante que la vida, el ajedrez era la vida. ¿Cuál es su vida?

Mi vida es una serie de satisfacciones, de deseos, de pulsiones y de vivencias y memoria. Usted y yo somos memoria, memoria andante. Si nos quitasen la memoria seríamos zombies.

En esa memoria, ¿se siente usted mas político o más educador?

No hay diferencia. Todo ser humano intenta proyectar a los demás sus vivencias y necesita comunicación. Todo ser humano es político. Los que dicen que son apolíticos o ignoran lo que son o son unos farsantes y mienten. Otra cosa es el que sea concejal o diputado o viva de esas cosas, pero el político con mayúsculas en el sentido griego, que es de lo que estamos hablando, somos todos. Yo he compaginado ambas actividades, son dos caras de la misma moneda.

Hablando de educación, ¿Quién tiene la culpa de que cuando se evalúa la educación en España siempre nos dan un suspenso?

Para empezar los padres, responsables de no saber educar a sus hijos diciéndoles que estudiar es su obligación. Hemos educado a unos hijos queriéndoles evitar las cosas malas por las que nosotros pasamos. Nuestra generación se educó sabiendo que teníamos derechos pero también obligaciones. Hoy, gran error de la democracia, no se educa a los hijos en deberes. Una parte del profesorado, sólo una parte, no hace nada más que quejarse en vez de hacer piña con los demás para resolver el problema. Y por supuesto es culpable la administración, una administración claudicante, asustada, pendiente del voto, que cree que no hay que ir a contracorriente y refugiada en apuestas técnicas para no enfrentarse a problemas que son de relaciones humanas y autoridad democrática.

¿Qué es un comunista?

Desde tiempo inmemorial la humanidad ha tenido colectivos que han tendido a la estricta igualdad. Ahora bien, hay una inflexión, el comunismo de inspiración marxista, eso es otra cosa. Marx planteó que el comunismo era una visión científica en la medida en que no obedecía sólo a pulsiones, a deseos de justicia, sino que se preparaba, se organizaba, se sistematizaba. Y a partir de ahí, Marx define el comunismo y su definición es la que me sirve: comunismo es todo el movimiento real que continuamente va superando contradicciones. Después están las aplicaciones de esa teoría a la realidad, donde hay de todo. Hay hechos gloriosos y horrores, pero como en todo. Cuando me confieso comunista no tengo ningún complejo de inferioridad.

¿Qué hubiera sido de esta ciudad sin alcaldes comunistas?

Por el principio de Marx aquí no hubo una aplicación de una política comunista, no se abolió la propiedad privada, ni el Estado ni las instituciones. Lo que hubo fue una corporación con una minoría mayoritaria que se unió para ir en la realidad concreta superando contradicciones. Empezamos a hablar de la participación ciudadana, de las infraestructuras. Tuvimos que aprender muchísimo y funcionamos como un equipo.

Aquella unión de PCE, PSOE, PSA y UCD en el gobierno de la ciudad parece una quimera hoy día. Me refiero al entendimiento y la colaboración.

Bueno era hija de las circunstancias, tenga en cuenta que la Transición había pasado hacía apenas dos años y era tal el cúmulo de problemas y la situación de los municipios que no ponerse de acuerdo para hacer lo fundamental era suicida, y aquí lo conseguimos, nos pusimos de acuerdo con un programa, siempre con un programa, y lo empezamos a desarrollar. Cuando pasó un año o dos ya hubo las primeras disensiones y fue como consecuencia del enfrentamiento con el obispo. Se fue UCD, luego el PSOE, quedamos en minoría el PCE y el PSA.

Aquel enfrentamiento siendo usted alcalde con el obispo Infantes Florido eran del tipo del cura Don Camilo y Peppone de Giovanni Guareshi.

No. Don Camillo y Peppone, con todos los respetos a Guareschi (autor de los libros), es una caricatura. Esas películas de comunistas y curas son tomaduras de pelo, son falsas. Mi debate con el obispo, lo voy a contar por primera vez, tiene varias etapas. Recién elegido alcalde, el PCE me pidió que mediara ante el obispo para quitar una inmunda lápida que estaba colgada en la Catedral, no sé si estará todavía, donde venía la lista de los sacerdotes muertos por la revolución comunista. Le tuve que decir al obispo que aquí nunca hubo una revolución comunista, que aquello era históricamente una calumnia, una falsedad. Me dijo que no y tuvimos ya el primer atranque porque en aquel debate hubo ya palabras tensas. Después, en otra ocasión fui a pedir si era posible, porque venían unos mandatarios árabes, pedí, con mucho cuidado si podían rezar en el mihrab y también fue que no y luego vino ya lo de la cesión de la pequeña mezquita de Abú Imán a unos que venían a restaurarla. Pero era una cuestión en la que salió a relucir una cuestión que hoy debería estar totalmente claro, que Iglesia y Estado deberían estar totalmente separados.

Seguirá IU en la alcaldía de Córdoba.

Una de las cosas que me tienen equilibrado es que tengo un distanciamiento con la política cordobesa. No sé nada de la política cordobesa ni me meto en cábalas.

Trigo se fue, Rosa se fue...

Se fueron sí, uno cuando terminó su mandato y la otra señora se fue en pleno mandato. No son cosas equiparables, hay matices importantes y gordos.

¿Los políticos de los primeros años de la democracia tienen algo que ver con los de ahora?

Los que ejercíamos la función política en aquellos años entramos en política porque previamente teníamos ideas políticas. Yo era comunista y como consecuencia entré en política. Creo que ahora pesa más alcanzar el cargo que tener una ideología. La política no es un juego para políticos profesionales. Los tránsfugas no tienen ideología, sino intereses.

¿Es necesaria una Tercera República o el problema será mayor que la solución?

La Tercera República, como todo, es necesaria si trae un proyecto. La República por la República no tiene sentido. Cuando la Revolución de 1868 echó a Isabel II, el general Prim dijo en el Congreso, "los Borbones en España jamás", y a los ocho años su hijo Alfonso XII estaba gobernando de nuevo. Las Cortes Constituyentes de la II República, en la madrugada del 20 al 21 de noviembre de 1931, es curiosa la fecha, declararon fuera de la ley a Alfonso XIII y despojaron al monarca de todos sus derechos tanto para él como para todos sus descendientes. La decisión de la última legitimidad, no digo legalidad, digo legitimidad política, que hemos tenido, que es la de la República, no se ha cumplido, tenemos al nieto de Alfonso XIII reinando. Para mi la república significa el acuerdo entre la inmensa mayoría de los ciudadanos para afrontar la situación de la crisis económica porque hay un modelo de economía que ha fracasado. Hace falta un modelo para hablar de corresponsabilidad, de ética, de economía, de derechos, de deberes; y para reestablecer esa legitimidad rota. Y también para ver que la Transición fue una gran ilusión, los grandes problemas no se han afrontado. El franquismo existía antes que Franco. Franco es hijo del franquismo. Con Franco estaba toda la jerarquía de la Iglesia, todos los obispos, estaba el capital, estaba la banca y un grupo nutrido de la clase trabajadora media e incluso del pueblo. Venían a representar todo lo que había contrario a la Ilustración y el pensamiento, es decir la España de Fernando VII fue la que ganó la guerra. El vivan las caenas y muera la nación.

Parece como si en España, tras la Transición, viviésemos un camino inverso al alemán, país reunificado en 1989. Nosotros parece que cada vez nos separamos más.

Le diré una cosa que cuando la publique me lloverán bofetadas. En España sigue estando vigente la necesidad de cultura democrática y eso no sucederá hasta que el Rey pase por las urnas para ver si se quiere monarquía o no. La Constitución de 1978 nadie la cumple, ni los poderes económicos ni los políticos. Hay un ciudadano inviolable, el rey, cuando la Constitución dice que todos somos iguales ante la ley. Hemos vivido en un montaje artificial. El franquismo serpenteando en las estructuras del Estado. En España el pensamiento generalmente ha estado proscrito. Todo esto se ha tolerado por unos medios de comunicación, sálvese el que pueda, al servicio del poder.

Hace poco decía usted en televisión que conocía los nombres y apellidos de los culpables de la crisis pero a la postre no mencionó a ninguno. ¿No le importaría darnos algún que otro apellido?

Los culpables son los bancos estadounidenses y en España, donde no había hipotecas subprime, las cajas de ahorros se han endeudado por prestarlo todo en la fiebre del ladrillo. Aquí tienen nombre y apellido todos los señores que evaden a Hacienda y el poder inmenso de la Banca con Botín y González al frente. Y los distintos gobiernos que no han hecho reformas fiscales como debieran para que pague más el que más tiene. Y aquéllos que han ido desmantelando el sector público español. Y aquéllos que dijeron, ministros como Eguigaray, que la mejor política industrial es aquella que no existe; como Solchaga, que dijo que España es el mejor país para hacer negocios y como el gobierno de Aznar que hizo contrarreformas fiscales. A este país lo han sometido a varios timos de la estampita y uno de ellos era decir que la modernidad y progreso eran destruir tejido productivo.

¿Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades?

Ésa es la teoría de los pollos. Si usted se come un pollo y yo ninguno, ambos nos hemos comido medio pollo. Aquí ha habido una sociedad a la que le han puesto como meta el despilfarro, la ostentación, el derroche, la improvisación. Ha vivido una minoría divinamente, unas clases medias bastante bien, pero ha habido mucho parado y mucho marginado. Los que se han forrado han sido los bancos y los que tenían mucho dinero. Esos sí han vivido por encima, gracias a lo que han ido robando, porque ésa es la palabra, robar.

¿Qué hacemos con tanto albañil?

Es de locura lo que ha pasado aquí con el ladrillo. Parecía que esto iba a ser eterno y como producía dinero y los ayuntamientos vivían gracias a su política de suelo. Enderezar la economía española va a costar. Ésta es la mayor crisis que ha habido nunca. Hay crisis de sobreproducción, a la que hay que añadirle la energética, alimentaria, ambiental y la ética. Así que con los albañiles habrá que tener en cuenta una política que diga que primero están los ciudadanos y la economía al servicio. Eso implica que muchos albañiles no estarán de acuerdo con las ayudas a tomar, pero lo que no podemos es empezar a construir de nuevo. El Gobierno le ha dado dinero a los bancos y éstos, en vez de sanearse, han comprado bonos del Estado. Eso se llama robo a mano armada. Y todo el mundo callado.

Supongo que Zapatero y Rajoy no le parecerán el Capablanca y el Alexander Alekhine de la política.

Tengo una pobre impresión de ambos señores. Ambos consultan todo el día lo que dicen las imágenes, los gestos. No hay discurso de Estado, hay discurso coyuntural. Ambos me aburren bastante.

¿Seremos los siguientes después de Grecia?

Le voy a decir algo que me ha costado agresiones, insultos y muchas críticas de los medios de comunicación por oponerme a Maastricht. Yo soy europeo, que no es lo mismo que europeísta. Esto no es Europa, la UE es un mercado de mercaderes. De aquellos polvos vienen estos lodos. Grecia no tiene solución, como no lo van a tener los siguientes. Usted sabe el nivel de endeudamiento que tienen los Estados. Es pavoroso. ¿Y sabe por qué se han endeudado? Por salvar a la banca. Y la banca con ese dinero que se le ha dado en vez de sanear ha comprado bonos del Estado. El problema que nadie quiere ver es que el euro es el marco alemán, basado en el poder de Alemania. No hay solución. EEUU ha resuelto este problema, igual que el Japón e Inglaterra, con lo que se llama derecho de enseñoreaje, haciendo dólares en una maquinita y claro como no hay riqueza, la riqueza la producen seres humanos y sólo se han hecho monedas, no riquezas. Esa deuda la tiene Grecia, entre otras cosas, por no cobrar a los que más tienen, por llevar políticas de despilfarro, por no cumplir el tratado de Maastricht, un tratado que, por cierto, cuando Francia y Alemania lo incumplieron nadie dijo ni pío.

¿Hay alguna solución?

Yo no doy soluciones. Las di cuando estaba en el Congreso de los Diputados. En sus actas pueden leerse las dos veces que me dirigí a Felipe González con propuestas concretas. Mis propuestas de nacionalizar la banca pública, el problema del déficit del Estado, los impuestos, la fiscalidad progresiva, las distintas reformas agrarias, la apuesta por el medio ambiente. Nos movemos, como dice un economista amigo mío, entre la catástrofe y el caos. Con los parámetros de economía actuales no hay solución. Cuando la gente pide a los economistas que den una solución la gente pide un imposible porque la solución no es económica, es política, moral, ética, ciudadana, democrática. Cambio de estructura, cambio de paradigma. Hay que hablar de austeridad, que significa hablar de asesores y cargos.

Fuente: http://www.eldiadecordoba.es/article/cordoba/702261/cuando/me/confieso/comunista/no/tengo/ningun/complejo/inferioridad.html

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lunes, 17 de mayo de 2010

Atrás a toda marcha, dos o tres siglos

17-05-2010
Guillermo Almeyra
La Jornada

El capital utiliza la crisis que él mismo ha provocado y maneja para reducir ulteriormente los derechos y las conquistas históricas de los trabajadores, aumentar el número gigantesco de desocupados para pesar sobre los ocupados y sus salarios, y reducir al máximo sus ingresos reales.

La mundialización capitalista ha permitido así, acabar con la jornada de ocho horas, con la prohibición del trabajo infantil y con la protección ambiental; ha reintroducido en masa la esclavitud, ha privatizado todo en beneficio de las grandes empresas y las trasnacionales, expropiando a los ciudadanos, y ha transformado todo –personas, ideas, valores– en mercancía; ha destruido las bases de la civilización y puesto en peligro de desaparición las bases materiales de la vida en el planeta. Decenas de miles de especies han desaparecido y otras decenas de miles las seguirán hacia la extinción durante la actual era del Antropoceno, provocada por la acelerada devastación capitalista.

Ésta, tras someter la agricultura y las zonas rurales de todo el mundo, se lanza ahora contra los bienes comunes subsistentes –el agua potable, los mares y los bosques– tal como, antes de la Revolución industrial, lo hizo contra los bienes de las comunidades (pastos, leña y arroyos) y las propias poblaciones. Para mantener alta la tasa de ganancia, reduce brutalmente el nivel de vida y de civilización, como en Grecia o España, recortando salarios y pensiones, eliminando subsidios y servicios a mujeres solas e inválidos, aumentando el impuesto al valor agregado, reduciendo derechos (indemnizaciones, vacaciones, aguinaldos), y carga sobre las mujeres el peso de la atención sanitaria de sus familiares y de la reproducción, elimina los jirones de soberanía que subsistían para servir al gran capital financiero internacional.

Éste, que pretende "asiatizar" los salarios directos e indirectos en los países metropolitanos y hacer retroceder dos o tres siglos el modo de vida, acaba de poner en marcha un nuevo Plan Marshall siete veces y medio mayor que el anterior. Los casi 900 mil millones de euros (un billón 200 mil millones de dólares, aproximadamente) aprobados para evitar la quiebra griega (y la española, irlandesa, portuguesa, inglesa e italiana, si las cosas seguían así) no tienen como motor –de acuerdo con el primer Plan Marshall– el miedo al comunismo, a la expropiación de los expropiadores, sino la necesidad de salvar a los especuladores y concentrar aún más la propiedad y el poder en manos de pocas y enormes empresas industrial-financieras. La represión brutal, como en Grecia, la guerra colonial de despojo (como en Palestina, Irak y Afganistán), el desconocimiento de los derechos humanos (como en el caso de Arizona y su racismo antinmigrante), son la respuesta del capital a la defensa de los trabajadores de sus conquistas sociales y de la civilización, a la voluntad de paz de los mismos, a la solidaridad en el seno de los explotados.

La crisis económica y la ecológica integran la ofensiva del capital contra los explotados y oprimidos, y contra la civilización resultante de la Revolución francesa (libertad, igualdad, fraternidad, para toda la humanidad). Por eso lo que sucede en Grecia o en España nos atañe directamente. Por eso no puede haber una solución meramente ecológica a la destrucción ambiental y la depredación de los recursos naturales, los cuales son finitos o pueden serlo, y a la desaparición de las otras especies. Por eso la defensa del ambiente debe hacerse –como destacó Evo Morales en la cumbre de Cochabamba– en el contexto de la lucha por un cambio de régimen. Pero éste no puede consistir sólo en la adopción de medidas ambientalistas o democratizadoras, sino que debe estar clara y políticamente dirigida a acabar con el poder de los hambreadores, despojadores, neoesclavistas y depredadores.

La autogestión del territorio y de sus recursos es también la construcción del poder en las mentes y en la sociedad, y de relaciones estatales democráticas y participativas que no pueden ser remplazadas por un aparato estatal burocrático neodesarrollista, dedicado a encarar reformas económicas y sociales, por importantes y bienvenidas que puedan ser. El aparato de Estado actual, cualquiera sea el gobierno, norma la integración del país en el mercado mundial capitalista y no es expresión de un inexistente socialismo comunitario. El Estado, en general, como relación de fuerzas entre las clases, es un terreno de la lucha de éstas, no un instrumento por arriba de la misma. Por eso los movimientos sociales defensores del mundo y la vida hoy atacado y que quieren preparar el porvenir, deben ser independientes del poder estatal y de sus instrumentos (como las instituciones, comprendidas entre éstas los partidos oficiales y la burocracia) y deben construir un poder dual frente al capital y el Estado. Si las leyes dan margen para eso, tanto mejor; si no, hay que hacer leyes mejores. Pero en ningún caso las leyes o la Constitución garantizan por sí mismas el éxito de la lucha, porque no son más que "un pedazo de papel en la boca de un cañón". Lo decisivo es, por tanto, construir una relación de fuerzas favorable a la toma de conciencia anticapitalista.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/05/16/index.php?section=opinion&article=022a1pol

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viernes, 14 de mayo de 2010

República contra imperio


El libro: «Suiza, un modelo eficaz. Democracia directa, impuestos establecidos por los ciudadanos, neutralidad», derecha, el señor Elsasser, uno de los autores.

por Jürgen Elsässer *

La pequeña Suiza, país en el centro de Europa no quiere de la Unión Europea ni de la OTAN. La Confederación Helvética reúne ciudadanos de varios pueblos y practica una democracia llamada directa, es decir que son los ciudadanos los que votan y deciden de todo. El embajador suizo en Caracas contaba que Venezuela tiene la constitución que más se le asemeja, fruto de la cooperación jurídica entre ambos países. Este modelo molesta mucho a los grandes bloques estatales como la Unión Europea, donde el rol del ciudadano debe resumirse a votar una vez cada cinco años para elegir algo que ellos no controlan ni determinan: un nuevo presidente. En Suiza no hay presidente, sólo tiene un rol protocolar.

La presentación del libro de Elsasser/Erne titulado Erfolgsmodell Schweiz: Direkte Demokratie, selbstbestimmte Steuern, Neutralität [Suiza, un modelo eficaz. Democracia directa, impuestos establecidos por los ciudadanos, neutralidad] se desarrolló en una sala repleta de público.
Los que llegaron al Hilton de Gendarmenmarkt exactamente a la hora fijada para el principio de la presentación (las 8 p.m.) no encontraron dónde sentarse.

La recepcionista contó 110 asistentes. Al principio, el calor reinante en la sala era casi insoportable ya que la climatización no correspondía a lo que se pudiera esperar en un hotel de 4 estrellas. Más tarde supe que al menos dos participantes tuvieron que salir a respirar aire fresco…

La institución organizadora, la respetable Preussische Gesellschaft, atrajo un variado público. No se veían uniformes, como normalmente sucede entre los «prusianos», pero sí había elegantes señores así como encantadoras muchachas provenientes de los dos lados de los Alpes.
Lo que más me alegró fue ver también a algunos amigos iraníes, o sea chiítas. El que me diga que son gente que sólo se reúne en sociedades paralelas y que no se toman el trabajo de integrarse tendrá que vérselas conmigo.

Luego de una precisa y aguda introducción de Volker Tschapke, presidente de la Sociedad Prusiana, se produjo primeramente la intervención del profesor Max Otte. En su libro Der Crash kommt [Se acerca la quiebra], el profesor Otte ya predecía en 2006 la crisis financiera mundial, cuando nadie se interesaba en ese tema.
¡Más de 200 000 ejemplares se han vendido hasta este momento!
Las redacciones de los diarios y cadenas de televisión se remiten desde entonces a las opiniones de este profesor de economía y consejero en materia de inversiones, quien se pronuncia enérgicamente contra la principal corriente del neoliberalismo.

Otte es un convencido conservador y partidario de la Sociedad Prusiana y fue consejero del ministerio federal de Economía en la época de Kohl.

¿Por qué una persona con estas características expresa su apoyo a Suiza junto con Elsasser?

En su exposición Otte demostró brillantemente que las diferencias del pasado son obsoletas. En el siglo XIX, Prusia y Suiza representaban concepciones diametralmente opuestas:

- la primera era el Estado autoritario;
- mientras que la segunda personificaba la República.

Sin embargo, con el decursar de la historia lo que predomina hoy en día son los puntos comunes. Ambos Estados representan los valores conservadores, la ley y cierta regulación del poder de la economía privada, todo lo contrario del modelo del capitalismo anglosajón que se está imponiendo hoy en día. Refiriéndose a Oswald Spengler («Preussentum und Sozialismus»), Otte describió un panorama que va de la teoría económica a la filosofía de la política, despertando así un profundo interés por parte del público que seguía sus palabras con profundo interés.

Por mi parte, yo también subrayé que cuando se habla de Suiza «sólo» se ve claramente una característica general de nuestra época: Una gama de opiniones o personas que va «de Elsasser a Otte» puede y debe sobreponerse a sus diferencias ya que, en nuestra época de globalización, la disyuntiva entre «socialismo o capitalismo» ha dejado de ser el problema fundamental y la disyuntiva que se plantea ahora es entre «república democrática o imperio antidemocrático». Mientras que Suiza es un modelo de república democrática, la Unión Europea tiende cada vez más a convertirse en un imperio no democrático.

Ahora que se abate sobre el mar Egeo el crepúsculo de los dioses de la zona euro y comienza a extenderse de ahí a toda la Unión Europea, Alemania y los demás Estados tienen una decisión que tomar.
¿Vamos a seguir viviendo como provincias bajo la tutela de un imperio, privados de nuestros derechos, bajo la amenaza de la guerra y la pobreza o vamos a regresar a la democracia y al Estado nación, de los que la Confederación Helvética es un ejemplo?

Por su propio bien, Grecia y los demás Estados deficitarios del sur de la Unión Europea tienen que salir de la zona euro y recuperar su soberanía monetaria. Si cooperan con países neutrales y económicamente fuertes, como Suiza y Noruega, podrían formar una segunda asociación económica paralela a la Unión Europea, por ejemplo, al estilo de la antigua AELC (Asociación Europea de Libre Comercio). Pero todas estas reflexiones a favor de «otra Europa» se convertirían en un juego inútil si llega a destruirse la soberanía de Suiza y si se obliga este último país a someterse a la Unión Europea.

Después de mi presentación sobre los éxitos económicos y democráticos del modelo helvético, terminé mi intervención con las siguientes palabras:
«Confederados de todos los países, ¡uníos!»

Los aplausos fueron prueba del consenso surgido en la sala. Afuera, las diosas prusianas de mármol del Gendarmenmarkt nos susurraron, a Otte y a mí, un travieso «Gruezi» [hola, qué tal], como diciéndonos: «Ahora hay que pasar a la acción.»
Jürgen Elsässer

Periodista alemán. ha escrito el libro: "Cómo la CIA reclutó y adiestró a los Yihadistas" (extremistas musulmanes), ediciones Xenia, Suiza (libro publicado en francés y alemán).

Fuente: Zeit-Fragen, abril 2010
Agencia IPI / Red Voltaire.

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