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sábado, 16 de febrero de 2013

Gideon Levy: Ir contra corriente

Posted on 15 febrero, 2013 by María Landi

 “El periodista Gideon Levy es seguramente el hombre más odiado en Israel por sus informes sobre los Territorios Palestinos Ocupados“, dice la nota de Al Jazeera World. En 47 minutos, este excelente documental de Bilal Yousef para Al Jazeera (con subtítulos en inglés) muestra, a través de la mirada y el trabajo periodístico de Gideon Levy, la brutalidad de la ocupación israelí, así como la inmoralidad de la ceguera y el negacionismo que reinan en esa sociedad. Traduzco el texto que acompaña el documental: Gideon Levy es alguien que evoca fuertes emociones entre sus compatriotas israelíes. El escritor y periodista ha realizado visitas semanales, durante las últimas tres décadas, a los territorios palestinos ocupados, describiendo lo que ve, claramente y sin hacer propaganda. Algunos israelíes lo ven como un valiente divulgador de la verdad. Pero muchos otros lo condenan como un propagandista de Hamas. Y sus columnas para el periódico Haaretz de Tel Aviv lo han hecho, sin duda, uno de los hombres más odiados en Israel. “Cuando me uní al diario Haaretz, empecé a visitar los territorios ocupados“, dice Levy. “Inmediatamente me di cuenta de que esto era lo que quería hacer: comprender la brutalidad e inhumanidad de la ocupación israelí“. “Me di cuenta de tres cosas: primero, que este es el drama más grande que enfrenta el Estado de Israel. En segundo lugar, que esta historia no estaba siendo cubierta por los medios de comunicación israelíes. Y en tercer lugar, que esto iba a ser mi misión en la vida: informar sobre la ocupación a los lectores israelíes que no querían saber lo que realmente estaba sucediendo allí “. Con los años, las historias de Levy han arrojado luz sobre la realidad que las y los palestinos enfrentan a diario. En uno de sus primeros informes: “La muerte de un bebé“, de 1996, relató un incidente que sufrido por la familia Abu Dahouk. Sus miembros fueron detenidos en un checkpoint en el camino al hospital. Los soldados israelíes retrasaron a la familia impidiéndole pasar, a pesar del avanzado estado de gestación de Dahouk Fayzeh Abu, que terminó dando a luz a su bebé en el asiento trasero del coche. El bebé, al que ella pensaba llamar Yousef, murió un par de días más tarde. Levy escribió en su momento: “¿Quién diablos son esos soldados que miraban cómo Fayzeh Abu Dahouk daba a luz a su bebé con gran dolor en el coche de su cuñado? ¿Quiénes son esos soldados que no les dejaron pasar para llegar al hospital? “ “¿Quiénes son esos soldados que obligaron a Fayzeh a envolver a su bebé entre su ropa y caminar dos kilómetros para llegar al hospital?“ Los relatos de Levy hablan de jóvenes palestinos abatidos a tiros por soldados israelíes tras ser acusados de arrojar piedras, de la falta de castigo para los soldados que matan a los palestinos a sangre fría, y del drama de los agricultores palestinos, cuyo sustento depende de los olivos que los colonos judíos incendian y destruyen impunemente una y otra vez. Muchos en Israel han criticado los informes de Levy, diciendo que él y sus colegas son responsables de reforzar el antisemitismo en todo el mundo. Pero otros ven a Levy como un individuo que se planta valientemente en contra de las opiniones dominantes de la sociedad en la que vive. “La historia ha sido testigo de ocupantes peores y más brutales que los israelíes. Pero nunca he oído de una ocupación que se cree que ella es la víctima. Y la única víctima“, dice. “A veces me siento avergonzado de lo que se está haciendo en nuestro nombre. Me siento muy culpable ante los palestinos. Creo que les estamos haciendo cosas terribles.” El documental Ir contra la corriente sigue a Gideon Levy en una de sus misiones en Hebrón, donde se encuentra con algunas/os de las/os palestinas/os de a pie cuyas vidas ha descrito en su columna de Haaretz. Como escribió Dorothy Naor, el documental es más sobre los horrores de la ocupación que sobre Levy mismo. Ver el documental en este enlace: Going Against the Grain – Al Jazeera World – Al Jazeera English.Gideon Levy: Ir contra la corriente Posted on 15 febrero, 2013 by María Landi “El periodista Gideon Levy es seguramente el hombre más odiado en Israel por sus informes sobre los Territorios Palestinos Ocupados“, dice la nota de Al Jazeera World. En 47 minutos, este excelente documental de Bilal Yousef para Al Jazeera (con subtítulos en inglés) muestra, a través de la mirada y el trabajo periodístico de Gideon Levy, la brutalidad de la ocupación israelí, así como la inmoralidad de la ceguera y el negacionismo que reinan en esa sociedad. Traduzco el texto que acompaña el documental: Gideon Levy es alguien que evoca fuertes emociones entre sus compatriotas israelíes. El escritor y periodista ha realizado visitas semanales, durante las últimas tres décadas, a los territorios palestinos ocupados, describiendo lo que ve, claramente y sin hacer propaganda. Algunos israelíes lo ven como un valiente divulgador de la verdad. Pero muchos otros lo condenan como un propagandista de Hamas. Y sus columnas para el periódico Haaretz de Tel Aviv lo han hecho, sin duda, uno de los hombres más odiados en Israel. “Cuando me uní al diario Haaretz, empecé a visitar los territorios ocupados“, dice Levy. “Inmediatamente me di cuenta de que esto era lo que quería hacer: comprender la brutalidad e inhumanidad de la ocupación israelí“. “Me di cuenta de tres cosas: primero, que este es el drama más grande que enfrenta el Estado de Israel. En segundo lugar, que esta historia no estaba siendo cubierta por los medios de comunicación israelíes. Y en tercer lugar, que esto iba a ser mi misión en la vida: informar sobre la ocupación a los lectores israelíes que no querían saber lo que realmente estaba sucediendo allí “. Con los años, las historias de Levy han arrojado luz sobre la realidad que las y los palestinos enfrentan a diario. En uno de sus primeros informes: “La muerte de un bebé“, de 1996, relató un incidente que sufrido por la familia Abu Dahouk. Sus miembros fueron detenidos en un checkpoint en el camino al hospital. Los soldados israelíes retrasaron a la familia impidiéndole pasar, a pesar del avanzado estado de gestación de Dahouk Fayzeh Abu, que terminó dando a luz a su bebé en el asiento trasero del coche. El bebé, al que ella pensaba llamar Yousef, murió un par de días más tarde. Levy escribió en su momento: “¿Quién diablos son esos soldados que miraban cómo Fayzeh Abu Dahouk daba a luz a su bebé con gran dolor en el coche de su cuñado? ¿Quiénes son esos soldados que no les dejaron pasar para llegar al hospital? “ “¿Quiénes son esos soldados que obligaron a Fayzeh a envolver a su bebé entre su ropa y caminar dos kilómetros para llegar al hospital?“ Los relatos de Levy hablan de jóvenes palestinos abatidos a tiros por soldados israelíes tras ser acusados de arrojar piedras, de la falta de castigo para los soldados que matan a los palestinos a sangre fría, y del drama de los agricultores palestinos, cuyo sustento depende de los olivos que los colonos judíos incendian y destruyen impunemente una y otra vez. Muchos en Israel han criticado los informes de Levy, diciendo que él y sus colegas son responsables de reforzar el antisemitismo en todo el mundo. Pero otros ven a Levy como un individuo que se planta valientemente en contra de las opiniones dominantes de la sociedad en la que vive. “La historia ha sido testigo de ocupantes peores y más brutales que los israelíes. Pero nunca he oído de una ocupación que se cree que ella es la víctima. Y la única víctima“, dice. “A veces me siento avergonzado de lo que se está haciendo en nuestro nombre. Me siento muy culpable ante los palestinos. Creo que les estamos haciendo cosas terribles.” El documental Ir contra la corriente sigue a Gideon Levy en una de sus misiones en Hebrón, donde se encuentra con algunas/os de las/os palestinas/os de a pie cuyas vidas ha descrito en su columna de Haaretz. Como escribió Dorothy Naor, el documental es más sobre los horrores de la ocupación que sobre Levy mismo. Ver el documental en este enlace: Going Against the Grain – Al Jazeera World – Al Jazeera English.

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viernes, 7 de mayo de 2010

La tiranía de la mayoría en Israel es peligrosa


06-05-2010
Gideon Levy
Haaretz
Traducido del inglés por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.

La única democracia de Oriente Próximo quizá sea única, pero es dudoso que realmente sea una democracia. Los resultados de una encuesta publicada ayer en Haaretz reflejan lo que se conoce desde hace mucho tiempo: una combinación de ignorancia, una falta básica de entendimiento y una disposición fascista. Un viento insano y peligroso sopla hacia un gobierno amenazado por el desplome.

Según la encuesta, realizada por el Centro Tami Steinmetz para la Investigación de la Paz de la Universidad de Tel Aviv, hay una clara y sólida mayoría antidemocrática. Es una mayoría que quiere castigar a la gente que denuncia las infracciones cometidas por los militares y no está dispuesta a permitir que los grupos de derechos humanos operen libremente. Es una mayoría a favor de castigar a quienes llaman al boicot de Israel y quiere sanciones fuertes contra los periodistas que revelen información sobre actos inmorales cometidos por el ejército de Israel.

Castigar y castigar, y complacerse al silenciar las críticas; esto es lo que la quiere la gente. Ésta es su opinión. De todos los peligros reales y fabricados que acechan a Israel éste es el mayor, el más real y el más inmediato.

Veamos por ejemplo a Haim Yoavi-Rabinovich en el caso Anat Kamm. Pidió el arresto y el procesamiento del editor de Haaretz, Amos Schocken, por chantaje y traición, nada menos. «Kamm no es una espía, es una traidora», escribió Rabinovich pidiendo que, en consecuencia, también se castigase a Kamm. Se puede pensar que, en opinión de la gente como él, la ejecución en una plaza pública no sería un castigo excesivo.

Rabinovich no está solo. Sus ideas están por toda Internet y han atraído mucho apoyo. Pero él no es el problema. Gente como él existe en toda sociedad correcta y civilizada. El problema es que en el Israel de 2010 no queda ningún mecanismo para detener este oscuro e ignorante «rabinovichismo» y defender la libertad de expresión, con respecto a la cual el 98% de los encuestados en el sondeo, lo crean o no, declararon que es importante para ellos.

¿Cómo hay tantos israelíes (en teoría) a favor de la libertad de expresión si en la práctica es tan opuesto? No hace falta una encuesta. La mayoría de los israelíes creen que la democracia significa (sólo) celebrar elecciones cada pocos años porque eso es suficiente para que una estrecha mayoría de diputados levanten sus manos en la Knesset para consentir toda clase de crímenes e injusticias para hacerlo bien. La seguridad se utiliza como una cobertura para todo. Hay una conexión entre las campañas de adulación de los políticos en las elecciones primarias y la democracia para que cualquiera que se atreva a criticar, denunciar las fechorías, salirse de la línea o expresar una opinión diferente esté destinado a correr la misma suerte; que la mayoría pueda hacer lo que quiere y la minoría permanezca impotente.

La mayor parte de los israelíes son alimentados con cualquier sistema de supervisión del gobierno, que es la verdadera prueba de la naturaleza del gobierno. Al diablo con los restos de auténtico periodismo en Israel y al diablo con el Tribunal Supremo que no siempre hace necesariamente bien su trabajo. Y ya está bien de esas traicioneras organizaciones de derechos humanos. Hagamos un Israel sin Tribunal Superior de Justicia y sin grupos de derechos humanos como B’Tselem.

Un Israel así estará listo para avanzar frente a cualquier amenaza. Israel está listo para ser un monstruo. Nada lo parará. Todos los líderes violentos y peligrosos y todos los crímenes de guerra serán bienvenidos aquí, bienvenidos por los estúpidos e ignorantes.

Hace mucho tiempo que nuestro sistema inmunológico se ha debilitado. Se silenciará a la prensa y el Tribunal Supremo perdonará. Mientras tanto el sueño de protesta y la sociedad civil, un concepto en alza en la política mundial, no existen. Vayan a explicarle al Israel de 2010 que el papel de los medios de comunicación es denunciar las maldades, que el papel de las ONG es advertirnos y el papel del Tribunal Supremo es el de guardián. En lugar de eso hay que castigarlos a todos. Vayan a explicarle que la tiranía de la mayoría no es menos peligrosa que el control de la minoría. Vayan a explicarle que democracia plena significa crítica libre.

Todo esto desapareció y se ha olvidado. No tenemos a nadie para inculcar estos valores. Sobrevivimos al faraón y sobreviviremos a Irán, pero no a este problema. Se filtra desde dentro y amenaza con impregnar a todo el pueblo. La atmósfera pública actual es el clásico caldo de cultivo, tomado de los libros de historia, para cultivar regímenes salvajes. No hace falta un golpe militar en Israel. El sistema de defensa tiene un control excesivo en la mayoría de los aspectos de la vida. Tampoco hace falta un dictador. La tiranía de la mayoría es suficientemente peligrosa.

«El Sr. Schocken, redactor de Haaretz», como le llamó el ignorante Rabinovich, no será procesado por ahora. Ni Anat Kamm será ejecutada. Pero el gobierno democrático de Israel ya ha sido enjuiciado y el castigo se está aplicando directamente ante nuestros ojos.

Fuente: www.haaretz.com/hasen/spages/1166133.html

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domingo, 31 de enero de 2010

El recuerdo del Holocausto es un regalo para la propaganda israelí


31-01-2010
Gideon Levy
Haaretz
Traducido para Rebelión por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.

Los peces gordos de Israel atacaron al amanecer en un amplio frente. El presidente en Alemania, el Primer Ministro con un séquito gigante en Polonia, el ministro de Exteriores en Hungría, su viceministro en Eslovaquia, el ministro de Cultura en Francia, el ministro de Información en las Naciones Unidas e incluso Ayoob Kara, diputado del Likud en la Knesset y miembro de la comunidad drusa, en Italia. Todos ellos estuvieron por ahí fuera para hacer floridos discursos sobre el Holocausto.

El miércoles fue el Día Internacional en Recuerdo del Holocausto, y un dispositivo israelí de relaciones públicas se desplegó como no se ha visto en años. El cronometraje del inusual esfuerzo –nunca hubo tantos ministros desplegados por el globo– no es casual: Cuando el mundo dice Goldstone, nosotros decimos Holocausto, como si tratáramos de desdibujar la impronta. Cuando el mundo dice ocupación, nosotros decimos Irán, como si quisiéramos que se olvidaran.

No va a ayudar mucho. El Día Internacional en Recuerdo del Holocausto ha pasado, los discursos pronto se olvidarán y la deprimente realidad de cada día permanecerá. Israel no va emerger pareciendo bueno, ni siquiera tras la campaña de relaciones públicas.

En la víspera de su partida, el Primer Ministro, Benjamín Netanyahu habló en el Yad Vashem. "Hay mal en el mundo," dijo. "El mal se debe arrancar de raíz al principio". Alguna gente está "tratando de negar la verdad." Excelsas palabras, dichas por la misma persona que sólo un día antes, no necesariamente en el mismo tono, pronuncio palabras muy diferentes, palabras de verdadero mal, mal que debería erradicarse desde el principio, mal que Israel está tratando de ocultar.

Netanyahu habló de una nueva “política de migración”, que es mala hasta los tuétanos. Malévolamente, pone juntos trabajadores inmigrantes y refugiados miserables –señalando que todos ellos ponen en peligro a Israel, bajan nuestros salarios, dañan nuestra seguridad, nos van a convertir en un país tercermundista y traen drogas. Apoya fervorosamente a nuestro racista ministro del Interior, Eli Yishai, quien ha hablado de los migrantes como propagadores de enfermedades como la hepatitis, la tuberculosis, el sida y Dios sabe qué más.

Ningún discurso del Holocausto borrará esas palabras de incitación y denigración contra los migrantes. Ningún discurso de recuerdo eliminará de raíz la xenofobia que ha fomentado su jefe en Israel, no sólo en la extrema derecha, sino en Europa y en todo el gobierno.

Tenemos un Primer Ministro que habla del mal pero que está construyendo una verja para impedir que los refugiados de guerra llamen a las puertas de Israel. Un Primer Ministro que habla del mal pero que comparte el crimen del bloqueo de Gaza, ahora en su cuarto año, dejando a 1,5 millones de personas en ignominiosas condiciones. Un Primer Ministro en cuyo país los colonos perpetran pogromos contra palestinos inocentes bajo el lema "etiqueta de precio," que también tiene horrorosas connotaciones históricas, pero contra los que el Estado no hace virtualmente nada.

Éste es el Primer Ministro de un Estado que arresta a cientos de manifestantes de izquierda que protestan contra las injusticias de la ocupación y de la Guerra en Gaza, mientras otorga perdones masivos a los derechistas que se manifestaron contra la desconexión. En su discurso de ayer, la equiparación de Netanyahu de la Alemania nazi con el fundamentalista Irán no fue más que propaganda barata. Hablar de "degradar el Holocausto." Irán no es Alemania, Ahmedinejad no es Hitler y equipararlos no es menos falaz que igualar a los soldados israelíes con los nazis.

El Holocausto no se debe olvidar y no hay necesidad de compararlo con nada. Israel debe participar en los esfuerzos por mantener su recuerdo vivo, pero al hacerlo debe mostrarse con las manos limpias, limpias del mal de sus propios hechos. Y ello no debe levantar sospechas de que está usando cinícamente la memoria del Holocausto para obliterar y desdibujar otras cosas. Lamentablemente, no es el caso.

Qué hermoso habría sido si en este Día Internacional de recuerdo, Israel se hubiera tomado el tiempo de examinarse a sí mismo, mirar hacia dentro y preguntarse, por ejemplo, cómo es que el antisemitismo ha asomado la cabeza en el mundo precisamente el año pasado, el año después de que nosotros arrojáramos bombas de fósforo blanco sobre Gaza. Qué hermoso habría sido si en este Día Internacional en recuerdo del Holocausto, Netanyahu hubiera declarado una nueva política para integrar a los refugiados en vez de la expulsión, o que hubiera levantado el bloqueo de Gaza.

Un millar de discursos contra el antisemitismo no van a extinguir las llamas encendidas por la Operación Plomo Fundido que amenazan no sólo a Israel sino a todo el mundo judío. Mientras Gaza esté bajo bloqueo e Israel se hunda en su xenofobia institucionalizada, los discursos del Holocausto permanecerán vacíos. Mientras el mal esté incontrolado aquí, en casa, tampoco el mundo va a ser capaz de aceptar nuestros sermones a otros, incluso si se los merecen.

Fuente: http://www.haaretz.com/hasen/spages/1145670.html

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sábado, 16 de enero de 2010

Una marcha de locos


Sólo los psiquiatras pueden explicar el comportamiento de Israel

16-01-2010
Gideon Levy
Counterpunch
Traducido para Rebelión por LB

Nuestro salvaje mundo de la delincuencia ha sido recientemente sometido a observación. Desde el guardaespaldas del jefe de Estado Mayor del ejército israelí hasta los asesinos de sus propios hijos, todos han sido sometidos a observación. Ha llegado el momento, como es costumbre por aquí, de someter al propio país a observación. Tal vez con un tratamiento continuo por parte de especialistas se pueda hacer un diagnóstico que nos salve.
Existen numerosas razones que aconsejan la observación. Una larga serie de hechos que no tienen explicación racional o, simplemente, ninguna explicación, inducen a sospechar lo siguientes trastornos: pérdida de contacto con la realidad; locura transitoria o permanente, paranoia, esquizofrenia y megalomanía; pérdida de memoria y pérdida del juicio. Todo esto debe ser examinado mediante cuidadosa observación.

Los especialistas en psiquiatría podrían tener la gentileza de tratar de explicar cómo un país con dirigentes comprometidos con una solución de dos Estados sigue destinando presupuestos ingentes a la construcción de más asentamientos en los mismos territorios que pretende abandonar en el futuro. ¿Qué explicación puede haber, fuera de la psiquiatría, para congelar durante 10 meses la construcción de viviendas en los asentamientos y acto seguido volver a construir con renovado ímpetu? ¿Cómo puede un país ser tan tacaño a la hora de asignar recursos a la asistencia sanitaria de su ciudadanía, cuyos pobres son cada vez más pobres, y, sin embargo, cuando una parte de las carreteras en Cisjordania ya están catalogadas como peligrosas, construir más y más carreteras que llevan de ninguna parte a ninguna parte?

Los psiquiatras deberían explicar cómo el fiscal del Estado puede anunciar su intención de expropiar más tierras de propiedad privada palestina en el asentamiento de Ofra –“el mayor asentamiento ilegal de los territorios", en palabras del consejero del ministro de Defensa en materia de asentamientos-, cuando el primer Ministro Benjamin Netanyahu, en su discurso del año pasado en la Universidad Bar-Ilan, se comprometió explícitamente a no hacerlo, y el presidente Shimon Peres hizo lo mismo en una reunión con el presidente egipcio, Hosni Mubarak.

Deben explicar qué hay detrás de la decisión de estudiar la posibilidad de anexionar la autopista 443, que discurre por Cisjordania, y declararla territorio israelí como estratagema para saltarse la reciente sentencia del Alto Tribunal de Justicia que ordena abrir esa carretera a los automovilistas palestinos. ¿Cómo puede un país que predica el imperio de la ley saltarse a la torera al Tribunal Superior por medio de leyes de circunvalación? ¿Y cómo puede ser que una insignificante minoría -los colonos- siembre el miedo y consiga extorsionar al país durante tantos años?

Los especialistas en psiquiatría deberían aclarar cómo un país que ha recibido un informe tan potencialmente desastroso para él como el informe Goldstone, puede negarse con semejante pertinacia y obstinación a convocar la comisión de investigación que el informe propone como cláusula de salvaguardia. ¿Cómo puede un país que ha luchado tan desesperadamente por su imagen y posición internacional y que depende tanto de la benevolencia del mundo, nombrar a un personaje tan gangsteril y violento como Avigdor Lieberman como su diplomático nº 1? El ministro de Asuntos Exteriores tiene vedado el acceso a la mitad de los países del mundo y sufrimos las consecuencias.

¿Por qué no considera Israel la posibilidad de presentar ante el mundo, aunque sea ilusoriamente, un rostro más agradable que el careto amenazador de Lieberman? ¿Por qué un país al que una parte tan grande del mundo ha condenado al ostracismo no se pregunta, aunque sea por un instante, qué ha hecho él mismo para acabar en esa posición de aislamiento desde la que no hace sino atacar y señalar con el dedo a sus críticos? ¿Cómo puede una sociedad que lleva ya dos generaciones implementando en su patio trasero una ocupación cruel negarse a hablar de ella y seguir sintiéndose tan ufana eludiendo cualquier tipo de auto-examen, sin expresar incluso un ápice de reprobación moral?

¿Qué tipo de explicación se puede dar ante el hecho de que en un país con clara mayoría secular no exista cauce legal para el matrimonio civil, no haya autobuses o trenes que funcionen en Shabat? ¿Cómo es que en un país así los ricos gobiernos municipales estén obligados a transferir fondos a los consejos religiosos -ni más ni menos-, en lugar de destinarlos a satisfacer otras necesidades? ¿Cómo puede un país que alberga en su seno a una minoría árabe que durante más de 60 años ha demostrado una fidelidad sorprendente al Estado hacer todo lo posible para abajarla, humillarla y excluirla, tratarla injustamente y generar en ella un sentimiento de frustración y odio?

¿Se puede explicar racionalmente el hecho de que un país al que todos los Estados árabes han presentado una propuesta de paz histórica se niegue a discutirla siquiera? Un país con el que el presidente de Siria (cuyo principal aliado, Irán, amenaza a Israel) está pidiendo llegar a un acuerdo de paz pero que sigue insistiendo en su negativa. Sólo psiquiatras expertos podrían explicar qué relación puede haber entre la continua ocupación de los Altos del Golán y las oportunidades perdidas para la paz, por un lado, y la seguridad o la lógica, por otro. Al mismo tiempo, deberían analizar la vinculación entre la santidad de los lugares históricos y la soberanía sobre ellos. Y, sobre todo, deberían aclararnos cómo una sociedad tan inteligente y talentosa participa en esta marcha de locos sin que nadie proteste.

Se trata ciertamente de un caso difícil de entender. Razón de más para recomendar que se someta al país a observación.

Fuente: http://www.counterpunch.org/levy01142010.html

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domingo, 10 de enero de 2010

28 kilómetros de destilado apartheid


10-01-2010
Gideon Levy
Haaretz
Traducido del inglés por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.

Esta carretera ha contado la historia entera. Pavimentan una carretera, expropian tierra palestina y el Tribunal Superior de Justicia aprueba la expropiación, en sus palabras, "siempre que sea por el bien de la población local".
Después impiden a la "población local" usar la carretera, y finalmente construyen un muro con dibujos de riachuelos y praderas de modo que no vemos y no sabemos que conducimos por una carretera de apartheid, que viajamos sobre el eje de la maldad.

¿Apartheid? ¿De qué está usted hablando? Es simplemente una autopista a la capital, porque es como mejor nos parece. Ir (rápidamente) junto a la ocupación y sintiendo que no está. De esa manera la carretera ha cumplido otro deseo nacional oculto: que se aparten de nuestras caras.

¿Cuántos de las masas de viajeros por esta autovía han mirado a su izquierda y derecha? ¿Cuántos de ellos se han percatado de las 12 carreteras bloqueadas por montones de basura y barricadas de hierro? (¿Hay algún otro país que bloquee las carreteras con la basura?)
¿Y qué hay de las 22 aldeas confinadas y escondidas al lado de la autovía?
¿Cuántos se han preguntado cómo es posible que un carretera que se pavimenta en el corazón de la tierra de Palestina no tenga palestinos viajando por ella?
¿Cuántos se han dado cuenta de la señal que indica el "Campo de Ofer (militar)", otro nombre blanqueado para unas instalaciones de detención para centenares de presos detenidos allí, algunos sin juicio?
¿Cuántos han observado a los habitantes que caminan sobre el terreno rocoso para conseguir llegar a la aldea vecina?

Son 28 kilómetros de apartheid destilado: los judíos en lo alto, sobre la autovía llegando a ser de los señores de la tierra. Los palestinos abajo, más adelante, yendo a pie a la escuela de niñas de la aldea de Al-Tira, por ejemplo, a través de un túnel oscuro y lleno de moho.

Yo, también, he reflexionado más de una vez si tomar la Carretera 1 con todos sus atascos de tráfico o la 443 con todas sus injusticias. En mis desafueros, a veces, he optado por las injusticias. Es como disparar y llorar. Primero uno mata y después se golpea con la congoja de por lo qué ha hecho. He conducido y he llorado.

El Tribunal Superior de Justicia ha acreditado nuevamente cuán necesaria es. Demasiado tarde y demasiado poco, e imponiendo extrañamente una demora de cinco meses en la aplicación de su sentencia. No es un faro de justicia con respecto a todo lo relativo a la ocupación, pero es por lo menos un pequeño destello que hace billar un tímido rayo: cuidado, apartheid.

Los jueces Dorit Beinisch y Uzi Vogelman deberían recibir alabanzas. Nos han recordado lo que habíamos olvidado. Hay jueces en Jerusalén, y periódicamente incluso se manifiestan en contra de la injusticia de la ocupación.

Nos vemos en otros cinco meses. Para entonces quizá el Estado encontrará un surtido de razonamientos y excusas para no cumplir la sentencia. ¿Automóviles palestinos en la Carretera 443? Usted (y el ejército) me hacen reír.

Fuente: www.haaretz.com/hasen/spages/1138665.html

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sábado, 12 de diciembre de 2009

Enfrentemos los hechos, Israel es una semi teocracia


12-12-2009
Gideon Levy
Haaretz
Traducido para Rebelión por J.M. y revisado por Caty R.

La tormenta desatada por los comentarios del ministro de justicia Yaakov Neeman, es en algunos aspectos una tormenta en un vaso de agua, un agua que ya desde hace mucho tiempo es más sagrada de lo que aparenta. Neeman quiere la ley de la Torá, o, en otras palabras, quiere al país –Israel- gobernado bajo la religión judía, la Halahá. De alguna manera, Israel ya es una semi teocracia. Los israelíes a quienes las palabras del ministro atemorizaron y que quieren ver a su país como liberal, occidental y ateo, olvidan que nuestra vida aquí es más religiosa, tradicional y halájica de lo que están dispuestos a admitir.

Entre Estocolmo y Teherán, el Israel de 2009 está mucho más próximo a Teherán.
Desde el nacimiento hasta la muerte, desde la circuncisión hasta los funerales, desde el establecimiento del Estado y hasta el establecimiento del último puesto de avanzada en Cisjordania, funcionamos a la sombra de los preceptos religiosos.

Debemos ser honestos con nosotros mismos y aceptar ya que este país es demasiado religioso.
Neeman sólo quiso dar un paso más; podemos y debemos oponernos pero la campaña nacionalista religiosa ya comenzó hace mucho tiempo, y se fortalece cada día.
Comienza, por supuesto, con nuestra presencia aquí. Entre otras cosas, está basada en razones teológicas. El patriarca Abraham estuvo aquí, y, por lo tanto, nosotros también. Compró la cueva de los patriarcas en Hebrón, entonces nosotros estamos también en el Hebrón palestino.

Personas que son absolutamente ateas, utilizan citas bíblicas religiosas para explicar y para hacer la conexión entre el pueblo judío y la tierra de Israel.
Ni siquiera podemos definir si el judaísmo es una religión o una nacionalidad, y, en cualquier caso, no hay ningún otro país del mundo occidental en el cual la religión imprima con sello de hierro su vida como en Israel.

No necesitamos a Neeman. No existen el casamiento civil ni el divorcio, tampoco existen los funerales laicos.
La ley del retorno y la definición de quién es judío –los preceptos fundamentales del estado israelí-, están basados en la Halahá, aún sin la necesidad de nuestro religioso ministro de Justicia.

Sólo un 44% de los israelíes se define laico, en contraposición a un 64% de los suecos que se declaran ateos; y esto se refleja en todos nuestros actos cotidianos. Una mezuzah en el frente de casi todas las casas, la pagana costumbre de besarla.
El 85% de los israelíes festeja la tradicional pascua judía haciendo mención a las plagas: pestilencia, erupciones, la muerte de los primogénitos.
El 77% ayuna en el día del perdón, fecha absolutamente extraña para el mundo occidental.

La ausencia de transporte público los sábados, la observancia de la kashrut (las leyes judaicas de alimentación) en todas las instituciones públicas, los elevadores del sábado en cada hotel y hospital, tampoco son la exacta visión de un estado secular.
El bar mitzvah –la ceremonia de entrada del joven a la vida comunitaria religiosa- que hacen casi todos los adolescentes; la matzá (pan sin levadura) en casi todas las casas para las pascuas, bendiciones para todo.

Entendidos religiosos de diferentes corrientes toman las decisiones en cuestiones políticas básicas, santones y magos que se transfieren amuletos frecuentados por muchos que se declaran fervientemente seculares.
Se mienten a sí mismos y a los demás.
Se pronuncian expresiones de racismo y de arrogancia también basadas en el concepto de “pueblo elegido”.
Y, entre usted y yo, ¿quién no cree esto, aunque sea un poquito?
No son necesarios los recuperados para la religión ni los recientes secularizados. También parte de los ateos son “tradicionalistas”, que significa religiosos, un poquito.

Cuando estudiábamos la Biblia, en nuestra juventud, llevábamos el solideo.
Cuando, Dios no lo permita, caía al suelo ese texto, debíamos besarlo con grandes reverencias; ¡y éramos ateos!
¿Y qué pasaba por las mañanas?
Los salmos del día de la Biblia. Ninguno de nosotros oyó hablar del Nuevo Testamento, y nadie se hubiera atrevido a enseñarlo como parte de la educación que glorificamos. Hasta tenemos miedo de entrar a una iglesia.

El Muro de los Lamentos es sagrado para todos, ¿quién no puso entre sus piedras una nota con sus deseos?
Las razones de la mayoría de los israelíes para continuar la ocupación de la “sagrada” Jerusalén occidental también están basadas en la fe religiosa.
No son sólo los “jóvenes de las laderas” de las colonias de Cisjordania quienes reverencian cada piedra. No es solamente Gush Emunim, el bloque político religioso, quien cree en la infundada conexión entre santidad y soberanía. Muchos de nosotros creemos en ella y la aceptamos.

Admitamos que vivimos en un país que tiene muchos componentes religiosos y procedentes de la Halahá.
Removamos la investidura secular con la que nos envolvimos.
¿Los dichos de Neeman nos conmueven? No están tan lejanos de la realidad de nuestras vidas.
Israel no es lo que pensaste. Definitivamente, no es lo que queremos presentarnos a nosotros mismos ni al resto del mundo.

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