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jueves, 19 de noviembre de 2009

Los países árabes apoyan la decisión de Palestina de solicitar el reconocimiento de su independencia


18 de noviembre de 2009
RIA NOVOSTI

Los países árabes apoyaron a los dirigentes palestinos que planean apelar al Consejo de Seguridad de la ONU para que tome una resolución sobre la creación del Estado palestino dentro de las fronteras que existieron en junio de 1967, declaró hoy el jefe de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas.

"Tal decisión tiene por base la resolución de la comisión de la Líga de Estados Árabes encargada de promocionar la iniciativa de paz que fue aprobada en reunión ministerial el jueves pasado", dijo el máximo líder palestino. La comisión la integran Egipto, Arabia Saudí, Jordania,Siria, Líbano, Palestina, Bahrein, Yemen, Sudán, Túnez, Argelia, Marruecos y Qatar.
Abbas señaló al mimso tiempo que ANP rechaza la idea de crear Estado palestino en fronteras provisionales.
Anteriormente, su asesor Saib Oreikat, declaró que los palestinos estaban preparando un llamamiento al Consejo de Seguridad de la ONU en que solicitarán reconocer el Estado palestino independiente en las fronteras que existieron en junio de 1967. En tal caso, el Estado palestino comprendería Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén del Este, territorios que Israel ocupó en 1967 tras librar guerra contra los países árabes limítrofes.
Al explicar la decisión de apelar directamente al Consejo de Seguridad de la ONU, los palestinos señalan que las negociaciones con Israel, interrumpidas hace un año aproximadamente, carecen de perspectivas.
Israel por su parte cree imposible el restablecimiento de la frontera prebélica, alegando razones de seguridad y el cambio de la situación demográfica.
Varios ministros de Israel previnieron a los palestinos contra la realización de ese plan unilateral, amenazando con adoptar medidas de respuesta simétricas.
En particular, el ministro de Infraestructura de Israel, Uzi Landau, propuso responder a la proclamación unilateral de la independencia palestina con la anexión de los distritos de Cisjordania en que se ubican los más grandes asentamientos judíos.

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martes, 7 de julio de 2009

Irán: el juego de las naciones


07-07-2009
Azmi Bishara
MR Zine

Traducción para Rebelión de Loles Oliván
Hay una diferencia entre las perspectivas de una generación de jóvenes iraníes laicos que anhelan una vida en la que la religión (en forma de un clero que dirige un Estado teológico) se abstenga de inmiscuirse en sus vidas personales y en sus destinos individuales en tanto que ciudadanos, y las consideraciones en política exterior de la tendencia reformista.

Una gran distancia separa las premisas de ambos grupos de los cálculos de los sectores conservadores, cuyos intereses han resultado perjudicados bajo la presidencia de Mahmoud Ahmadineyad, y que ahora llevan la contraria a sus políticas nacionales y exteriores. Siendo sus intereses a nivel nacional tan diferentes, los tres han convergido en contra de Ahmadineyad y a favor de reducir el poder del guía supremo. Al mismo tiempo, sus cálculos convergen en una visión nacional de Irán como un Estado que, en su opinión, debería haber madurado más allá de los principios fundadores de la Revolución islámica. Las causas árabes, en particular, no figuran en sus prioridades, sobre todo si apoyarlas significa entrar en conflicto con el objetivo de poner fin al aislamiento internacional y el bloqueo de Irán. Si no se oponen o no rechazan el apoyo las causas árabes, es porque ven tal apoyo sobre todo de una perspectiva instrumental.
En general, la tendencia a mejorar el concepto y la aplicación de la vida política cívica va de la mano del fortalecimiento del concepto y la identidad del Estado-nación. La promoción de los derechos y deberes de la ciudadanía no es, como algunos podrían pensar, algo que persigan los ricos, aun cuando reconocemos que la base de este movimiento se deriva principalmente de las clases medias. En los antiguos países socialistas, los derechos civiles y los movimientos nacionalistas también significaban una reacción en contra de la función ideológica del Estado que trascendía las fronteras nacionales. Ello ayuda a explicar el retroceso en los países del antiguo campo socialista en contra de las fuerzas de liberación nacional y en favor del sionismo. Sus gobiernos de partido único les han llevado a creer que sus pobres condiciones de vida derivan no del estancamiento del capitalismo de estado, encadenado por su engorrosa burocracia y la falta de dinámica de la oferta y la demanda en los sistemas de producción y distribución de los recursos, sino del apoyo a los pueblos más allá de sus fronteras. Como resultado de ello, en las mentes de la opinión pública soviética, las penurias económicas fueron vistas como un sacrificio obligatorio por el bien de los demás, y esos movimientos de liberación de los demás en el extranjero se asociaron con la nomenclatura oficial y con los regímenes corruptos y antidemocráticos de casa.
Esto es lo que sucederá en Irán. Amplios sectores de la opinión pública se posicionarán en contra de las causas árabes si el gobierno no establece un equilibrio adecuado entre las libertades civiles y el mantenimiento de las funciones internas y externas del Estado. Como he señalado en artículos anteriores, las instituciones de gobierno, las limitaciones en la competencia política y las adhesiones sectarias, plantean formidables obstáculos que se oponen a tal desarrollo en Irán. Mientras tanto, con la institucionalización de la revolución, el principal obstáculo para sus fundamentalistas se encuentra en las aspiraciones del pueblo a los derechos civiles y sus expectativas respecto al Estado y, posteriormente, en la fusión de estas aspiraciones y expectativas en sectores políticos que rivalizan por el poder.
La distancia entre la política exterior de EEUU y de Europa y los objetivos de Irán, por un lado, y la cuestión de la ciudadanía en Irán y en estos países occidentales, por otro, es considerablemente mayor que las deficiencias descritas anteriormente. En la actualidad, el objetivo estadounidense y europeo es detener el programa nuclear iraní y [obtener] la cooperación de Irán en Líbano, Palestina, Iraq y Afganistán. Internamente, Occidente promete levantar las sanciones y el bloqueo como recompensa por los cambios en la política iraní. Cuando lo haga, nos daremos cuenta de que la economía y la sociedad iraní son capaces de integrarse en el mercado mundial probablemente más que sus vecinos. También descubriremos que, en consecuencia, el estilo de vida iraní cambiará, al menos en el sentido que esperan las clases medias, y que Occidente, en ese momento, prestará poca atención a los derechos civiles y políticos iraníes, asuntos que se dejarán en manos de los iraníes.
El deseo declarado de diálogo con Teherán por parte de Occidente para persuadirle de que frene sus ambiciones nucleares, y al mismo tiempo, la conspiración contra Irán, tanto en el interior del país como en el exterior, forma parte integrante del "juego de las naciones". La idea es debilitar a Irán en las negociaciones. Si el régimen iraní se derrumba en el proceso, nadie en Occidente va a derramar una lágrima. Pero los cerebros del stablishment que gobierna saben que Irán va a sobrevivir a la crisis, por lo que han dejado de entrometerse por el momento. No quieren sacar fuera de la mesa de negociaciones a los negociadores iraníes, lo que podría causar más dolores de cabeza para Washington en otros temas complicados en los que Irán ha de jugar un papel. Es importante tener en cuenta que no pocos de los congresistas cuyos corazones se han unido a los jóvenes manifestantes iraníes en los últimos días reclamaban no hace mucho tiempo el envío de bombas y misiles que no habrían distinguido entre los manifestantes y la Basij, o entre reformistas y conservadores.
Algunos de los que están derramando lágrimas por la joven que resultó muerta durante la represión de las manifestaciones en Teherán han apoyado el asesinato de miles de personas en Iraq, Afganistán, Palestina y Líbano. John McCain utilizó, de hecho, como uno de sus lemas de campaña la frase “¡Bom, bom, bom, bombas a Irán!”. Durante la campaña para la nominación presidencial, el ex alcalde de Nueva York, Rudi Giuliani esperaba que la acción militar contra Irán pudiera limitarse a las armas convencionales, pero no descartó la idea de una bomba nuclear en caso necesario (CNN, 5 de junio de 2007). ¿Cuántas niñas en vaqueros o con vestidos o con chador —o dispuestas a quitárselo— estaba dispuesto a eliminar?
Pero la noticia más importante en estos momentos es el nombramiento de Dennis Ross como enviado especial a Irán. Durante el período previo a las elecciones presidenciales de EEUU, Ross fue el hombre designado por el lobby israelí para que convenciera a los equipos de campaña de Obama y McCain de que firmasen un compromiso por el que su candidato impediría que Irán alcanzara la capacidad de producir un arma nuclear, si su candidato ganaba las elecciones. Ambos equipos de campaña firmaron el compromiso requerido. Sin embargo, casi un año antes, la Estimación de Inteligencia Nacional elaborada por 16 organismos de inteligencia de EEUU (la publicación que Dick Cheney intentó suprimir) concluyó que no había pruebas de que Irán tuviera planes de producir un arma nuclear.
Ello no impidió que Ross publicase un artículo en el Wall Street Journal titulado "Todo el mundo debe preocuparse por Irán". Este hombre, que solicitó que las sanciones contra Irán fuesen más severas, hasta el punto de promover el cierre de las rutas de navegación para las exportaciones de petróleo iraní; que propugna como siguiente paso atacar Irán con misiles para paralizar su capacidad de producir cualquier tipo de tecnología en las próximas décadas; que lanzó su campaña contra Yasser Arafat antes de que se hubiera secado la tinta de los Acuerdos de Oslo; que obstaculizó la devolución íntegra de las Altos del Golán a Siria durante las negociaciones de Ginebra; que fue nombrado por la Agencia Judía para encabezar el comité de relaciones entre Israel y la Diáspora, es el hombre que informará a Obama sobre los asuntos iraníes. En este momento, esto si que es una noticia!
Mientras la atención de EEUU se fija en las irregularidades de las elecciones en Irán, mi cabeza piensa en un gran e importante país árabe. Este importante aliado de Occidente firmó un acuerdo de paz con Israel y liberalizó su economía consiguiendo un cambio radical en su estilo de vida, un enorme abismo entre ricos y pobres, así como ampliar el margen entre la realidad y las libertades civiles e individuales. En la actualidad, para Occidente, el fraude electoral en dicho país no es más que un entretenimiento. Se observan todo tipo de "irregularidades", desde cifras de votantes artificiales y resultados falsos hasta bandolerismo de pleno derecho en las mesas electorales. Los informes e incluso las fotografías de candidatos y votantes que fueron aporreados antes, durante y entre las sesiones de votación obtuvieron poco más que una leve desaprobación en las capitales occidentales. Recuerdo la escena desafiante de un activista del partido gobernante metiendo cientos de papeletas en la urna totalmente indiferente a los objetivos de las cámaras.
No hay necesidad de comentar la gran admiración de Netanyahu por la valentía de los manifestantes en Irán. Sin embargo, cuando el sosegado y sobrio The Economist, destacado por su imparcial cobertura de la fría lógica del capitalismo de libre mercado y la privatización independientemente de sus víctimas humanas, de pronto, y sin previo aviso se pone a llorar, uno abre inmediatamente los oídos. En su última edición (20 - 26 de junio) lamenta que la posibilidad de que el "recién encontrado espíritu de libertad" en Irán pueda haberse “roto” ya. Y sigue conjeturando que los resultados electorales han debido de amañarse porque se había previsto que Mousavi ganase. Me sorprendió tanto este inusual sentimentalismo de The Economist que volví a la edición que se publicó en vísperas de las elecciones iraníes. Ni una sola pieza de noticias sobre los próximas comicios, y mucho menos una predicción sobre el resultado. ¿Es posible que el olfato periodístico de esta venerable revista haya caído tan bajo? Si había previsto que ganasen los reformistas, tal como alegó después de las elecciones, ¿cómo puede haber pasado por alto tan importante previsión antes de las elecciones, dada la centralidad de Irán y del Golfo para la economía mundial y la seguridad y la política de Occidente? No, The Economist no hubiera dejado pasar algo por el estilo.
La revista Time dedicó varias páginas a hacer un retrato de Mir Hussein- Mousavi que presentaba a los lectores, probablemente por primera vez, lo buen tipo que es y el gran talento que tiene —pintor e ingeniero, con una bonita casa y una familia. Ahmadineyad no tiene familia, ni un buen patio trasero, ni talentos artísticos que conozcamos, por lo que obviamente no es digno de [aparecer en] Time. Y pensar que los estadounidenses habían considerado a Mousavi, ex Ministro de Asuntos Exteriores de Irán, como una de las sombras que habían apoyado el "terrorismo" en su contra en Líbano y otras partes del mundo en la década de 1980.
Tal es la naturaleza de los medios de comunicación occidentales. Dibujaron un halo alrededor de Arafat y le otorgaron un Premio Nobel de la Paz cuando fue necesario. Pero cuando dejó de escuchar las indicaciones, le pintaron cuernos en la cabeza, lo mataron políticamente y allanaron el camino a su muerte física. Uno se imagina que Mousavi habría recibido el mismo tratamiento si hubiera ganado las elecciones y se negase después a llevar su entusiasmo por la apertura a Occidente más allá de cierto punto.
Twitter es un fenómeno por completo. Una máquina mediática que antes de los acontecimientos en Irán tenía un valor de 250 millones de dólares, atrajo entre 20 y 30 millones de dólares de inversiones por año en un momento de recesión económica (y sin haber hecho público ningún plan económico o incluso sin publicidad). Los nombres de su equipo de gestión se solapan con los de los equipos de gestión de Facebook y YouTube, y han ofrecido al Departamento de Estado de EEUU asesoramiento sobre el uso de "medios alternativos" para mejorar la política estadounidense en Oriente Medio (ver The New Yorker, 5 de noviembre de 2007). Por supuesto, las posibilidades que ofrecen los medios alternativos o las redes sociales son realmente sorprendentes y uno puede entender el entusiasmo.
Sin embargo, existe una diferencia entre un intelectual joven o progresista que pone considerable reflexión y esfuerzo en la recopilación y procesamiento de información en un artículo que puede transmitir a los demás saltándose a los medios de comunicación convencionales, por un lado, y una red financiada con los integrantes sin identificar. Los Twitterers sobre Irán hablan y escriben en inglés. Uno no puede siquiera determinar si eran realmente de Irán. Los mensajes son breves —una frase, un lema, un pedacito de información. Tal vez algunos de ellos sean ciertos, pero sin duda hay un montón de chascarrillos, rumores y falsedades mezclados. No había manera de determinar el origen o la veracidad. Había fotos y clips de vídeo, pero ¿cómo se puede saber cuándo y dónde fueron realizados? Los iraníes tomaron parte, sin duda. Pero los israelíes y los estadounidenses lo hicieron también, en mucho mayor número, y algunos decían que eran iraníes. En resumen, se estaba librando un sucedáneo de revolución para el pueblo iraní entre un cappuccino y otro desde las casas de gente de Nebraska y Oklahoma.
Para poner en perspectiva este fenómeno en lo que respecta a los recientes acontecimientos en Irán, sólo una tercera parte de los iraníes tiene acceso a internet. Más aún, si sólo el 78% de los canadienses que tienen acceso a internet nunca había oído hablar de Twitter antes de los acontecimientos en Irán, ¿cuántos iraníes lo conocían? Algunos grupos de jóvenes lograron burlar los medios de comunicación oficiales. Sin embargo, eso no los convierte en una mejor o más fiable fuente de información. Cuando oigan mentiras fabricadas por los israelíes del tipo "se han visto reclutas de Hizballah y Hamas golpeando a los manifestantes en Teherán", que suenan tan familiares como "la Guardia Revolucionaria iraní está combatiendo en Líbano y Gaza", sepan que algo no funciona con estas fuentes alternativas de noticias. Puede que haya menos control sobre el contenido, pero también hay menos responsabilidad profesional y menos detenimiento en su examen. Se puede encontrar un excelente y minuciosamente documentado artículo que nunca vería la luz en los principales medios de comunicación. Sin embargo, uno sospecha que ello supone encontrar una joya en el flujo más general de la ignorancia, la ficción, y la histeria. Algunas webs árabes y occidentales son vertederos de basura.
En cualquier caso, estos no son los modelos de los ciudadanos estadounidenses preocupados. No pretendo desprestigiar a los muchos, excelentes, cuidadosamente pensados artículos sobre los acontecimientos en Irán que critican a Irán, pero que critican más duramente el papel que desempeña su país en ellos. Sin embargo, la prueba de la conciencia civil de EEUU no se halla en los principales medios de comunicación, en los que el stablishment gobernante ha invertido considerables cantidades de dinero e intereses, y en el que los israelíes han penetrado. Se halla en los millones de estadounidenses y europeos que en su vida cotidiana ejercen derechos que nosotros no tenemos en nuestros países. Es cierto que son presa de la invasión del espectáculo mediático en su forma de ver el mundo, pero algunos luchan para proteger su esfera privada contra este tipo de totalitarismo. Muchos de ellos también contribuyen a la esfera pública, defendiendo los derechos civiles y humanos, luchando para proteger el medio ambiente, en defensa de la justicia social y económica, en contra de las grandes empresas que se rigen sólo por los beneficios. Algunos también hacen campaña en favor de los derechos y libertades de otros pueblos que son víctimas de la política de sus propios países. Ese tipo de vida civil está ahí y muchos la practican.
Si un Estado-nación bien organizado como Irán puede resistir ese asalto masivo escudándose trás su proyecto nacional y sus instituciones, imaginemos cómo afectaría a una región de pre-Estados como el Mundo Árabe. Todo en esta región clama la ausencia de la nación y la ciudadanía en igual medida. Esta ausencia produce no más que diversas configuraciones de gobernantes y súbditos: líderes tribales, sectarios y dinásticos, y sus seguidores. Aquí, todavía uno habla en términos de familia, parientes, origen religioso y regional, y afiliaciones, no en términos de substancia.
En ausencia total o parcial de un programa nacional y de vida cívica, los árabes son más que vulnerables a los vientos de los medios de comunicación: la más mínima brisa mediática los barre y los esparce como hojas. Así que se pueden obtener reacciones que varían entre repetir como loros [lo que dice] The New York Times e incluso Twitter, y traducir al árabe y difundir las más escandalosas mentiras y rumores de Israel, a hacer oídos sordos ante cualquier pieza de información o de opinión, siendo el único denominador común entre todos ellos la falta de control y de pensamiento crítico.
http://mrzine.monthlyreview.org/bishara030709.htmlAzmi Bishara es palestino con ciudadanía israelí. Ex miembro del Knesset, fue obligado a salir de Israel debido a la persecución política. Sigue siendo el diregente de Balad. Este artículo que se publicó por primera vez en Al-Ahram Weekly, nº 954 (2-8 julio de 2009), se reproduce aquí con fines educativos. Leer en árabe: إيران وشجون أخرى: الصورة من زاوية المواطنة Véase, también, Azmi Bishara, "Irán: una lectura alternativa”

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sábado, 30 de mayo de 2009

Variedades de declive imperial: Obama y Wall Street contra el ALBA


29 de mayo de 2009
Toni Solo (TORTILLA CON SAL, especial para ARGENPRESS.info)

El desarrollo confuso de la crisis económica global hace parecer que los acontecimientos adelanten la capacidad analítica de la gente. La reciente visita de Thomas Shannon a Bolivia es una indicación de eso.

Otra ha sido el reciente reporte que China ha desplazado a Estados Unidos, después de 75 años, como el socio comercial más importante de Brasil. Desde la debacle en la cumbre de Mar de Plata en 2005 del plan de George W. Bush para un Área de Libre Comercio de las Américas, Estados Unidos no ha podido defender su posición dominante comercial en América Latina.

Por muchos años, antes de la actual recesión económica en los países del Bloque Occidental, los países de América Latina han estado diversificando sus relaciones comerciales. Entre 2000 y 2006, el comercio entre Asia y América Latina se duplicó, pasando de US$62 mil millones a más de US$130 mil millones. China ha sido el nuevo socio más importante, pero también países como Japón, India, Taiwán, Singapur, Corea del Sur, Vietnam e Irán han crecido en importancia como socios comerciales.
Con la recesión económica en Europa y Estados Unidos, hay más motivo todavía para que América Latina impulse una diversificación más amplia de su comercio internacional.

En la Cumbre de los países árabes con los de América del Sur,en Doha,en marzo de este año, el Canciller brasileño Celso Amorim comentó, "Uno de los factores que ha hecho la crisis (económica) menos grave para Brasil es que tenemos un comercio muy diversificado. Con el mundo árabe (el comercio) creció desde ocho billones de dólares a veinte billones de dólares en tres o cuatro años."(1)
Esa tendencia es parte del desarrollo global en el comercio Sur-Sur. En 2008, UNCTAD reportó un crecimiento en volumen entre 1995 y 2006 de US$577 mil millones a más de US$2 millones de millones - equivalente a 17% del comercio global total.(2)

Entonces, cuando observadores hablan del inicio de una nueva fase en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, hay que estar claro que no es algo que el gobierno estadounidense ha iniciado. El Presidente Obama, Hillary Clinton y sus colegas reaccionan a acontecimientos sobre los que tienen poco control. Los esfuerzos del gobierno estadounidense de lograr sus objetivos en Venezuela, en Bolivia, en Ecuador y hasta en América Central, han sido frustrados constantemente. Sin embargo, si uno busca un cambio importante de política para corregir ese fracaso, no se ve uno que valga la pena mencionar.

Continuidad de políticas

El apoyo del gobierno estadounidense sigue para sus aliados derechistas en la región, como México, Perú y Colombia. De igual manera sus actividades siguen para desestabilizar los gobiernos de Cuba, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Nicaragua y, quizás en menor grado, Argentina, Uruguay y Paraguay. Analistas expertos pueden trabajar duro revisando las declaraciones oficiales o las noticias en los medios corporativos para extraer detalles de interés transitorio. Pero los componentes subyacentes de la política extranjera del Bloque Occidental casi no varían de una década a la próxima.

La noche de las elecciones presidenciales en Estados Unidos en 2008, se preguntó al diplomático veterano del Departamento de Estado, Robert Callahan, embajador en Managua, qué cambio podría resultar si fuera electo Barack Obama. Callahan respondió que él pensaba que ninguno. Dijo que la política estadounidense en América Latina ha sido igual por muchas décadas y no era probable que iba a cambiar en una administración de Barack Obama.
Vale la pena tomar en serio a Callahan quien ha sido durante treinta años un fiel compañero de John Negroponte - el arquetipo del eficiente y sofisticado pro-cónsul imperial, gerente sin par de los escuadrones de muerte en América Central y en Irak.

De manera parecida, después de la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, Larry Summers, principal asesor económico de Presidente Obama, fue mencionado en un informe de Bloomberg del 19 de abril este año por sus comentarios sobre el tema del embargo contra Cuba. Summers dijo, "Un final al embargo es mucho más allá en el camino..." Las modalidades cambian pero las estrategias y tácticas subyacentes quedan iguales.

La conexión militar-financiero global

Todo eso vale la pena ponerlo en su contexto global más amplio.
Desde la Segunda Guerra Mundial, el imperialismo del Bloque Occidental ha operado bajo el liderazgo estadounidense. El trato entre Estados Unidos y sus aliados europeos y del Pacífico siempre ha sido que todos trabajarán unidos para defender sus intereses como un bloque. El dominio económico de las antiguas colonias - la casi totalidad de África, Asia y América Latina - tuvo prioridad.
Últimamente más que nunca, el trato ha sido que Estados Unidos actúe como el matón a sueldo internacional mientras sus aliados colaboran en la manipulación del comercio y las finanzas internacionales para sostener el estatu quo.

La competencia aparente entre el dólar estadounidense y el Euro es más que todo un ejemplo de teatro financiero internacional. Los pueblos europeos jamás aceptarán los niveles de gasto militar necesario para defender el dominio global de sus corporaciones transnacionales. El gasto militar del gobierno estadounidense cumple con su parte del trato geo-estratégico con sus aliados europeos y del Pacífico y también cumple con varias funciones financieras y económicas imprescindibles.

Aumenta el gasto público y estimula la economía. Permite enormes subsidios a la inversión corporativa en investigaciones científicas y tecnológicas. Por medio de los cientos de bases militares en el extranjero, la "ayuda militar" a diversos países aliados y las guerras de agresión, hace fluir grandes cantidades de liquido en los mercados internacionales.
Las secuelas financieras de toda aquella liquidez global no regulada complementa el efecto de más de US$1.5 millones de millones que fluyen por los paraísos fiscales cada año, principalmente en territorios controlados por Estados Unidos y el Reino Unido.

En los últimos años de la década de los ochenta del siglo pasado, las economías industrializadas de los países ricos ya no dieron los niveles de crecimiento necesarios para satisfacer la lógica loca del capitalismo corporativo de consumo. Para evadir las consecuencias de ese fracaso sistémico, las élites del Bloque occidental reorganizaron sus economías como mercados-casinos financieros. Empujaron hasta sus límites legales las técnicas de seguros financieros, las normas contables y de auditoría y los procesos de las agencias evaluadoras. Ese proceso impulsaba la devaluación de hecho del dólar estadounidense y otras monedas de referencia mientras los bancos centrales de los países ricos lucharon para defender el estatus del dólar como la moneda de reserva internacional a pesar de los enormes déficit presupuestarios y comerciales de Estados Unidos y su creciente deuda.

El papel estratégico de Wall Street

El desmedido gasto militar del gobierno estadounidense quizás cobra sentido en ese contexto. Los cientos de bases militares a nivel mundial, las decenas de miles de millones de dólares en "ayuda militar", las constantes guerras de agresión, todo cobra sentido como componentes de un gran motor global para reciclar dólares.
De igual manera, la ineficiencia perversa de la concentración monopolista de las corporaciones financieras estadounidenses también cobra sentido como herramienta de la estrategia geopolítica de la plutocracia que manda en Estados Unidos. Desde la misma perspectiva otros aspectos extraños del colapso financiero en Estados Unidos y Europa parecen ser menos sorprendente.

Por ejemplo, ¿Por qué se permitió a los cinco grandes bancos de inversión ignorar los límites normales sobre lo que podían prestar contra su capital - de doce veces a hasta 40 veces? Aquellos bancos - Goldman Sachs, Bear Stearns, Morgan Stanley, Lehman Brothers y Merrill Lynch - en la práctica trabajaban como organizaciones no gubernamentales casi autónomas. Colaboraron íntimamente con los bancos centrales principales del Bloque Occidental - la Reserva Federal, el Banco Central de Suiza, el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón y el Banco Central Europeo.

Es una apuesta segura que este cartel internacional hizo lo más que pudo para intervenir en los mercados internacionales de monedas y de materias primas para sostener el dólar estadounidense. Así ayudaron al gobierno de Estados Unidos a manejar más fácilmente los problemas generados por sus masivos déficits.
Ahora, de aquellos bancos de inversión sólo sobreviven dos - Morgan Stanley y Goldman Sachs - como bancos convencionales. Bear Stearns fue tragado por J.P.Morgan, Bank of America compró Merrill Lynch. Wells Fargo compró el banco de inversión más pequeño Wachovia. Se permitió a Lehman's ir a la quiebra.

El estatus no-gubernamental casi autónomo de los principales bancos de Wall Street también explica por qué ninguno de ellos ha sido intervenido por la vía de la administración judicial. Todos probablemente son insolventes. Pero permitirles ser declarados en suspensión o cesación de pagos sería desbaratar un aparato vital para la coordinación de las intervenciones del Bloque Occidental en los mercados de las monedas internacionales y las materias primas. No es que estas empresas sean "demasiado grande para permitir fallar" como tal. Las élites de Estados Unidos, Europa y sus aliados del Pacífico sostienen a flote estos bancos no-gubernamentales casi autónomos porque son muy importantes ingenios de valores monetarios -moneyness- para las intervenciones geopolíticas y reciclaje de dólares. Muchos otros aspectos extraños de la actual crisis económica parecen tener sentido desde una perspectiva similar.

Las implicaciones para la política externa

Todo eso pues, explica por qué es muy poco probable que el Presidente Obama haga cambios significativos en la política externa de Estados Unidos. Podría ser que algunas políticas vayan a cambiar, pero lo harán sólo como respuesta a hechos más allá del alcance del estatu quo dominado por el Bloque Occidental.
En América Latina, el Presidente Obama y Hillary Clinton seguirán apoyando amigos como el narco-terrorista Álvaro Uribe en Colombia y delincuentes de cuello blanco como Felipe Calderón en México y Alan García en Perú.

De igual manera seguirán sus esfuerzos para desestabilizar a Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, Raúl Castro, Daniel Ortega o cualquier otro dirigente de la región - quizás Mauricio Funes en El Salvador u otros líderes de las islas naciones del Caribe que actúen decisivamente para construir alternativas al capitalismo corporativo de consumo.
El ejemplo más importante de tal alternativa es la Alternativa Bolivariana para las Américas - ALBA. Entre otras cosas, el ALBA es un bloque comercial basado en el comercio solidario y complementario. Incluye la modalidad del trueque y ya está en marcha de una manera muy exitosa.

Una indicación de su éxito es el hecho que los medios de comunicación corporativos casi nunca lo mencionan. Mientras es cierto que pocos países son miembros plenos del ALBA (3), casi todos los países de América Central y del Caribe son miembros de su programa subsidiario para la seguridad energética y alimentaria en la región que es Petrocaribe. Se ve la importancia del ALBA en la secuela al abuso por el gobierno estadounidense del Acuerdo de Comercio Preferencial Andino y Erradicación de Drogas (ATPDEA en inglés), para castigar a Bolivia después de la expulsión del embajador estadounidense en La Paz, Philip Goldberg.

Las autoridades estadounidenses retiraron el acceso de Bolivia al ATPDEA unos pocos días después de la expulsión de Goldberg en Septiembre 2008. Bajo el ATPDEA, miles de bienes de exportación de Bolivia y los demás países andinos entraron al mercado estadounidense sin pagar tarifa aduaneras. Sin las ventajas del ATPDEA, aquellos productos de Bolivia ahora están sujetos a tarifas de entre 17% y 33%. Las exportaciones de Bolivia a Estados Unidos bajo el ATPDEA en 2007, principalmente textiles, vestidos y cosas de cuero (34%) y derivados de hidrocarburos (66%) sumaron a alrededor de US$150 millones.(4)

Sin los beneficios del ATPDEA aquellas exportaciones podrían bajar dramáticamente, aún sin el impacto de la recesión económica en Estados Unidos. Sin embargo, en octubre 2008, el gobierno venezolano firmó un tratado comercial con Bolivia para comprar más de US$46 millones de los bienes que Bolivia exportaba anteriormente a Estados Unidos. Ese tratado ya se está cumpliendo con el envío en este año de más de US$9 millones de bienes a Venezuela que Bolivia antes exportaba a Estados Unidos.

Eso quiere decir que, a lo largo del año 2009, Venezuela absorberá todo menos unos US$4 millones de los textiles, vestidos y bienes de cuero del monto que Bolivia exportaba de esos bienes a Estados Unidos en 2007. Las exportaciones de Bolivia a la zona comercial de MERCOSUR (Argentina, Brasil. Paraguay y Uruguay) aumentaron un 60% en 2008, principalmente en las ventas de gas natural.
Con la negociación de parte del gobierno de Evo Morales por nuevos mercados también en Rusia, Irán, Japón, China e India, Estados Unidos bien podría descubrir que sus esfuerzos de intimidar a Bolivia le salieron por la culata. Bolivia perfectamente podría establecer nuevos mercados más dinámicos mientras Estados Unidos queda aún con menos influencia en la región andina que antes.

Parece ser absolutamente claro que la administración Obama aporte casi ningún cambio a la política "bipartidista" de la élite plutócrata de su país. Definitivamente, en América Latina, lo más probable es que cualquier cambio de política será impuesto sobre el gobierno de Estados Unidos por acontecimientos más allá de su control. Eso es parte del significado de la visita de Thomas Shannon y su equipo a La Paz.

Mientras Obama y Clinton podrían respirar más libremente por motivo de la victoria electoral de la derecha en Panamá, probablemente descubrirán que el actuar del nuevo gobierno de Mauricio Funes en El Salvador cancele aquel alivio. Todas las señales indican que, a pesar de las buenas noticias que el gobierno estadounidense recibirá de vez en cuando en los meses venideros, enfatizarán todavía más el profundo fracaso de los esfuerzos del gobierno estadounidense a largo plazo de mantener su influencia y prestigio en la región.

Notas:
1.http://english.aljazeera.net/news/middleeast/2009/03/2009331131144938569.html
2.http://www.bilaterals.org/article.php3?id_article=12508
3.Bolivia, Cuba, Dominica, Honduras, Nicaragua, St. Vincent and the Grenadines, Venezuela. Ecuador y Uruguay poseen status de observadores.
4.http://www.constituyentesoberana.org/3/noticias/economia/102008/011008_1.html

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