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jueves, 25 de febrero de 2010

Otra Crisis: los Israelíes Escapan del Servicio Militar

Al-Manar
23/02/2010

Una vez más, el Ejército israelí sufre una seria crisis dentro de sus filas.

Según informes fiables, el Ejército israelí no es capaz de hacer frente a la creciente ola de evasión del servicio militar, lo que podría llevar a la institución armada al abismo en términos de recursos humanos.


En un intento de evitar esta tendencia, que muestra señales de empeoramiento, el Ejército de ocupación israelí ha lanzado una serie de acciones sin precedentes dirigidas a acabar con dicho fenómeno. Una de estas medidas es el envío de representantes del Ejército a las escuelas para hablar directamente con los estudiantes y convencerlos de que se unan al servicio militar.

Sin embargo, lo cierto es que el Ejército israelí está sufriendo una grave crisis hoy en día que no se limita al mero asunto de las incorporaciones a filas.

El Ejército israelí, famoso por ser el “Ejército del Pueblo” dentro de la entidad sionista, dado que “el pueblo israelí no continuaría existiendo sin el Ejército”, es ahora incapaz de convencer a la juventud israelí para que tome parte en el tradicional servicio militar, un fenómeno que podría tener repercusiones catastróficas para Israel si continúa creciendo al mismo ritmo.

La última advertencia a este respecto fue lanzada por el jefe del Departamento de Recursos Humanos del Ejército israelí. Él advirtió que la década actual será testigo de una caída en un 40% en el número de reclutas que realizan el servicio militar, un fenómeno que amenaza a Israel y le empuja hacia el abismo.

En este contexto, la televisión israelí retransmitió reportajes que muestran que la institución armada está buscando hacer frente a la previsible catástrofe a través de programas intensivos y diversos mecanismos. Uno de ellos, que se muestra en el reportaje, son las visitas recurrentes de oficiales israelíes a las escuelas con el fin de convencer a los estudiantes de la “necesidad” de unirse al servicio militar. “Estamos intentando unir diversos sectores, tales como la educación, el Ejército y el Ministerio de Defensa, para hacer que todos los que tienen un impacto en la joven generación participen con el fin de conseguir mejores resultados,” dijo el oficial israelí.

Poco antes, el jefe del Ejército israelí, Gaby Ashkenazi, desarrolló un plan para hacer frente a la evasión del servicio militar. Dicho plan consistía en pedir a los israelíes que se enrolen en el Ejército y en tomar medidas estrictas contra los que escapen del servicio a nivel material y moral.

Sin embargo, estos planes no produjeron resultado alguno.

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viernes, 23 de octubre de 2009

Israel y EEUU Inician sus Mayores Maniobras de Defensa Aérea Mirando a Irán


Al-Manar
21/10/2009

Israel y EEUU comenzaron el miércoles sus mayores maniobras de defensa aérea jamás realizadas que incluyen la simulación de ataques con misiles contra la entidad sionista, señalaron responsables de ambos países. Durante las dos semanas de maniobras, denominadas Juniper Cobra, unos 1.000 militares norteamericanos manejarán misiles interceptores Aegis, THAAD y Patriot que serán utilizados junto con el misil israelí Arrow II, señalaron fuentes oficiales.

EEUU ha enviado también 17 barcos de guerra, incluyendo algunos que lanzarán misiles falsos para probar las defensas y otros que desempeñarán una parte integral en el ejercicio. Las maniobras simularán el lanzamiento de misiles de largo alcance de los enemigos de Israel -Irán, Siria y Líbano- y hacia el final incluirán una “interceptación en vivo” de uno o varios misiles, señalaron las informaciones. Portavoces de ambos lados afirmaron que las quintas maniobras bianuales Juniper Cobra no estaban vinculadas con acontecimientos internacionales y que su planeamiento “comenzó hace un año y medio”, según dijo a Radio Israel un jefe militar cuyo nombre no fue desvelado. Éste último añadió que el ejercicio serviría para “prepararse para un Irán nuclear.” Israel ha señalado que podría recurrir a la fuerza para impedir que su archienemigo obtenga los medios de amenazar su existencia. Sin embargo, algunos analistas creen que las limitaciones tácticas y los recelos estadounidenses en relación a un posible ataque táctico israelí contra Irán pueden obligar a Israel a aceptar una postura más defensiva con ayuda de su principal aliado. Irán niega que esté buscando la bomba y ha confirmado que su programa nuclear discurre bajo la normativa del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Por el contrario, Israel se ha negado a suscribir el Tratado y posee un arsenal atómico de más de 200 cabezas nucleares. Irán ha advertido que respondería a un ataque israelí lanzando misiles de medio y largo alcance contra la entidad sionista.

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sábado, 10 de octubre de 2009

Palestina: Soldados del ejército israelí arrasan una granja en el norte de Gaza


8 de octubre de 2009

Fuerzas del ejército israelí apoyadas por varios tanques y vehículos blindados tomaron por asalto ayer por la noche una zona del norte de la Franja de Gaza y arrasaron con una granja palestina en medio de intensos tiroteos, informaron testigos.

Los testigos en el norte de Gaza señalaron que fuerzas terrestres israelíes se introdujeron cerca de 100 metros en la zona controlada por los palestinos y que bulldozers arrasaron con una granja bajo la protección de helicópteros.


El brazo armado del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) dijo en un comunicado enviado a los reporteros que sus integrantes intercambiaron disparos con los soldados israelíes y dispararon varios proyectiles de mortero contra ellos. No se informó sobre lesionados.


El ejército israelí realiza incursiones casi cotidianas en la Franja de Gaza controlada por Hamas y señala que actúa con el fin de evitar que los militantes lancen cohetes de fabricación casera contra el sur de Israel.


Por otra parte, en Cisjordania, fuentes de seguridad señalaron que fuerzas del ejército israelí arrestaron a 20 palestinos en diferentes áreas de Cisjordania. La radio israelí confirmó los arrestos y dijo que son personas buscadas por la inteligencia de seguridad israelí.


La radio, que citó a un vocero del ejército israelí, dijo que los soldados encontraron un rifle en la casa de uno de los detenidos.

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jueves, 6 de agosto de 2009

El Ejército Libanés Condena las Incesantes Violaciones Israelíes de la R. 1701


03/08/2009 El enemigo israelí lanzó cinco bengalas sobre aguas territoriales libanesas frente a la localidad costera de Ras al Naqura, en lo que constituyó otra violación de la soberanía de Líbano, dijo el Ejército libanés en un comunicado de prensa.

El Ejército culpó a Israel por su “violación incesante de la Resolución de la ONU 1701.”

Este domingo, dos aviones israelíes violaron el espacio aéreo de Líbano a las 9:45 sobre la frontera entre Líbano y los territorios ocupados. Los aviones “arrojaron globlos de aire blanco sobre las aguas libanesas,”

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martes, 4 de agosto de 2009

Tambores de guerra: el Gobierno Libanés Responsable de lo que Pase en la Frontera Norte


04/08/2009

El ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, dijo el martes que el gobierno libanés es responsable de cualquier deterioro de la situación de la seguridad que se produzca a lo largo de la frontera norte, señaló Ynet News.

Barak dijo durante una sesión del Comité de Asuntos Exteriores y de Defensa del Knesset: “No aceptaremos la separación entre la responsabilidad de Hezbollah y la del gobierno libanés.”
Barak añadió: “Si en el futuro se produce un deterioro en el Norte, Líbano considerará responsable al gobierno libanés porque, entre otras cosas, no ha cumplido la Resolución 1701 y otros acuerdos adicionales para desmantelar a Hezbollah. Debido a esto, Israel se siente libre de actuar de cualquier forma que considere oportuna.”

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domingo, 2 de agosto de 2009

La Policía israelí recomienda acusar formalmente a Avigdor Lieberman


europapress.es -
8/2/2009

La Policía israelí confirmó que cuenta con las evidencias suficientes para acusar formalmente al ministro de Exteriores israelí, Avigdor Lieberman, de cargos de fraude, corrupción, y lavado de dinero, además de obstruir la investigación sobre su persona al amenazar a los testigos que podrían declarar en su contra.

El comandante de la unidad policial al mando de la investigación, Yoav Segalovich, anunció que los resultados de las pesquisas y sus recomendaciones se encuentran ya en manos de la Oficina del Fiscal General, mientras Lieberman rechazaba categóricamente todas las acusaciones y se declaraba objeto de una persecución política.
"Llevo perseguido por la Policía desde los últimos 13 años. Cuanto más poder político ha ganado el Yisrael Beitenu (su formación política), peores han sido los intentos de apartarme de la vida pública", declaró Lieberman en un comunicado recogido por el diario 'Yedioth Aharonoth'.
El ministro de Exteriores ha sido objeto de numerosas investigaciones desde finales de la década de los 90, bien por presuntos escándalos de financiación en su campaña o por la obtención de beneficios ilegales en una compañía dirigida por una de sus hijas.
En este caso concreto, la evidencia clave contra el ministro procede de una "fuente política" que halló, por casualidad, pruebas de que Lieberman podría haber defraudado una cantidad estimada en 2.640.000 dólares, posteriormente "limpiada" a través de entre seis a ocho compañías fantasmas durante paso por los ministerios de Transporte, Infraestructuras y Asuntos Estratégicos.
La fuente proporcionó la información necesaria a la Oficina de Control del Estado en 2006, pruebas suficientes para garantizar una investigación policial contra el ministro de Exteriores. Ahora, se espera que la Fiscalía se ponga a trabajar en el caso durante las próximas semanas, según informaron fuentes policiales al diario.

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domingo, 26 de julio de 2009

Los nuevos palestinos


25-07-2009
Samuel
Quilombo

No sólo Obama hace discursos. Sus subordinados también. Algunos de ellos, como el del teniente general Keith Dayton, cuentan mucho. Dayton es desde hace tres años y medio el coordinador del equipo, integrado por estadounidenses, británicos, canadienses y un oficial turco, que forma y asiste a las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina. Es decir, quien las dirige. En una conferencia pronunciada en mayo en el Washington Institute for Near East Policy, laboratorio de ideas neoconservador y muy vinculado a Israel, el teniente general Dayton explicó su trabajo, entre risas y citas de Winston Churchill.

Básicamente, se dedicó a explicar los progresos alcanzados con los palestinos "buenos" (los que siguen a Mahmud Abbas) en el esfuerzo por alcanzar lo que los israelíes denominan "paz a través de la seguridad". El cambio semántico muestra la evolución que se ha producido en los últimos veinte años. El fallido proceso de Oslo mantuvo al principio el espejismo -falaz, como denunciara insistentemente Edward Said- de que se estaba negociando "paz a cambio de territorios". En realidad, lo que constataron los palestinos es que siempre se ha tratado de garantizar la seguridad de Israel, no la suya. O lo que es lo mismo, de asegurar la ocupación por otros medios...con un seudo-Estado palestino fragmentado y subordinado. El grado más refinado de la colonización se alcanza cuando son los propios colonizados los que gestionan el día a día de la ocupación.

Una crítica acertadísima del discurso de Dayton es la del abogado palestino Shawqui Issa que afirma, con indignación y tristeza, que lo más destacado de su discurso lo constituye la perspectiva sionista que adopta de manera tan franca y brutal. Para el militar estadounidense, que apenas se relaciona con palestinos mientras mantiene un obsceno compadreo con los ocupantes, el problema son los palestinos, no la ocupación israelí, que no menciona. Idea que comparte con el resto de representantes de la "comunidad internacional", como la Unión Europea. Los palestinos son el objetivo, quienes deben cambiar, y la misión de Dayton consiste "crear" "nuevos palestinos" en los que pueda confiar el ejército israelí. Se puede decir más alto, pero no tan claro como el general. Después de haber enviado a Jordania a jóvenes palestinos de unos veinte años para separarles del clan, la familia y cualquier influencia política:

"Ahora, tras el retorno de estos hombres nuevos de Palestina, han mostrado motivación, disciplina y profesionalismo, y son tan diferentes -y no me lo estoy inventando- que altos comandantes de las Fuerzas de Defensa Israelíes [FDI o Tsahal] frecuentemente me preguntan, "¿Cuántos más de estos nuevos palestinos puedes generar, y a qué velocidad? Porque ellos son el camino para que abandonemos Cisjordania."

Es la policía del gueto palestino. Una idea vieja, ya ensayada durante el proceso de Oslo, con asistencia de la CIA a partir del memorandum de Wye River (firmado en 1998 por Netanyahu y Arafat), y que sólo sirvió para la persecución de los enemigos políticos de Al Fatah en los trozos de tierra en los que Israel y Estados Unidos dejaban "gobernar" a la Autoridad Palestina. El fracaso del gobierno y la policía "indígenas" desembocó en la intifada de Al Aqsa (2000), que fue un levantamiento popular contra Ariel Sharon, pero también contra la elite gobernante palestina y el servilismo mostrado en la pantomima del "proceso de paz". Por este motivo, como explica Dayton en su conferencia, durante la masacre de Gaza de enero de este año, los israelíes temieron que pudiera producirse una tercera intifada en Cisjordania. Pero esta vez las fuerzas de seguridad palestinas fueron más eficientes, y las manifestaciones pudieron ser controladas sin muertos que hubieran inflamado aún más la situación en la retaguardia. Para regocijo de los militares israelíes:

"Como oficial militar profesional, aprecio la precaución israelí y la impaciencia palestina. Pero a veces resulta útil mirar hacia atrás mientras miras adelante. Recuerdo vívidamente un encuentro en febrero con un endurecido oficial del FDI, con gran responsabilidad directa en la seguridad de Israel. Estuvimos hablando en sus cuarteles acerca de lo que no sucedió en Cisjordania en enero [se refiere a la eventualidad de una tercera intifada] y las perspectivas para el futuro.

Se sentó en su silla y sonrió cuando dijo, "el cambio producido entre los nuevos hombres palestinos durante el año pasado es milagroso. Mi generación fue aquella que creció con intifadas, y ahora tengo la esperanza de que mis hijos no tengan que hacer lo mismo." Y como resultado se comprometió a tomar riesgos prudentes para avanzar, y ha sido fiel a su palabra. Sigue siendo cauto pero esperanzado. Yo también. "

http://www.javierortiz.net/voz/samuel/los-nuevos-palestinos

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jueves, 23 de julio de 2009

"Este espantoso muro está devorando la tierra palestina"


22 de julio de 2009
Khaled Amayred (AL AHRAM WEEKLY - LA ARENA)

El 9 de julio se cumplieron cinco años desde que el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya emitió su histórico veredicto considerando ilegal el gigantesco muro que Israel está construyendo en Cisjordania.

Aunque no está terminado, ya se ha construido la mayor parte del gigantesco paredón. Además de un muro macizo de hormigón de ocho metros de altura que serpentea por toda Cisjordania, el muro consiste también en una vasta red de vallas de varias capas con zanjas para detener a los vehículos.

La mayor parte del muro está situada en Cisjordania, en parte a lo largo de la antigua línea de armisticio de 1949 y en su mayor parte está construido sobre tierra palestina confiscada. A fecha de abril de 2006 la longitud del muro que había aprobado el gobierno israelí era de 703 kilómetros.

El veredicto del TIJ

El 9 de julio de 2004 el TIJ dictaminó que el muro violaba el derecho internacional. Al tiempo que reconocía el derecho de Israel a proteger a sus ciudadanos, el tribunal mundial afirmaba que el Estado judío debía hacerlo de acuerdo con la ley y compensar a los palestinos por la pérdida de sus propiedades o los daños ocasionados por la construcción del muro. El TIJ urgía al Consejo General y a la Asamblea General de la ONU a que tuvieran en cuenta una acción para acabar con la ilegal actividad israelí.

Israel ignoró completamente el veredicto del TIJ afirmando que el tribunal internacional no tenía jurisdicción sobre los territorios palestinos ocupados. Algunos altos cargos israelíes acusaron tácitamente a los jueces del TIJ de "anti-semitismo" velado. Desde entonces, las autoridades militares de ocupación continúan apropiándose de enormes franjas de tierra palestina en su mayoría privada para construir el muro y crear "zonas de seguridad" alrededor de él, especialmente en el lado palestino de la barrera.

Decenas de miles de hectáreas de tierra palestina fértil fueron confiscados formal o efectivamente mientras se construía la barrera. Algunos expertos consideran que Israel se ha anexionado efectivamente hasta el 10-15% de la zona de Cisjordania bajo el pretexto de construir el muro. Y cuando los granjeros y agricultores palestinos protestan, incluso pacíficamente y de forma no violenta, como en Nilin y Bilin en el centro de Cisjordania, el ejército israelí recurre rutinariamente a tácticas violentas, incluyendo disparar contra los manifestantes. El ejército israelí ha matado a varios palestinos cuando se manifestaban contra la confiscación de sus tierras y olivares.

Evasivas y mentiras

Al tenerse que enfrentar con unas criticas internacionales cada vez mayores por la construcción del muro, a menudo los altos funcionarios israelíes recurrieron a evasivas y a mentiras afirmando que el muro era sólo una medida de seguridad cuyo objetivo era impedir que posibles guerrillas palestinas se infiltraran en Israel y que en modo alguno era un muro político. Sin embargo, siempre que los palestinos dueños de las tierras elevaban una petición a los tribunales el representante del gobierno israelí argumentaba que el muro era en realidad una frontera de facto.

Esta táctica engañosa se sigue adoptando en los tribunales israelíes que tratan el muro y sus ramificaciones, espacialmente en lo referente a los palestinos que piden acceder a sus tierras en el lado "israelí" del muro. Más concretamente, durante las recientes negociaciones de "paz" entre Israel y la Autoridad Palestina quedó claro que los dirigentes israelíes consideran el muro la frontera oeste de un futuro Estado palestino. Por ejemplo, Israel se niega a discutir la supresión de ningún asentamiento judío situado al oeste de muro de anexión basándose en que estas colonias quedarían anexionadas al Estado judío.

Hoy más de 60.000 colonos israelíes viven en asentamientos situados al este del muro del apartheid y piden que se construyan muros periféricos en torno a sus colonias. Sin embargo, bajo la presión de Estados Unidos, Israel ha parado la construcción de los denominados "enclaves dedo" que se introducen profundamente en el interior palestino al norte de Cisjordania, especialmente en la región de Salfit donde están situados algunos de los mayores asentamientos.

Otro pedido de la ONU

La semana pasada la ONU urgió a Israel a "desmantelar" el muro y a "indemnizar por todo el daño sufrido a todas las personas afectadas por la construcción del muro". El llamamiento lo hizo el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos Navanethem Pillay y coincidió con el quinto aniversario del veredicto del TIJ .

Tanto las agencias de la ONU como las ONG que tratan la cuestión palestina han utilizado el aniversario para llamar la atención sobre las pérdidas generalizadas que han sufrido los palestinos a consecuencia del muro. A principios de este mes, otro alto funcionario de la ONU habló del "devastador impacto humanitario" del muro sobre la comunidad palestina y afirmó que hasta el 85% de su estructura se ha construido dentro de Cisjordania. Al menos 40.000 palestinos se han encontrado viviendo en "zonas cerradas" que requieren un permiso israelí para salir de ellas o para que entren amigos o familiares a ellas. Otros 200.000 palestinos se encuentran rodeados por tres o cuatro lados por el muro, el resultado de lo cual es lo que el portavoz palestino Mustafa Al-Barghouti denominó "claustrofobia de pesadilla".

Para el dirigente de la ONU, el muro constituye una "interrupción de la vida palestina en todos los sentidos" que repercute en el bienestar tanto económico como social. Para muchos palestinos afectados por el muro éste ha supuesto la imposición de un complejo sistema de permisos para poder viajar, la restricción del acceso a las posibilidades de educación, asistencia médica y empleo. Los palestinos se quejan de que el muro separa a unos barrios de otros, a los niños de sus escuelas y guarderías, a los pacientes de los hospitales y a los granjeros de sus granjas y de sus tierras de labor.

Indiferencia israelí

Israel, por su parte, se ha mostrado indiferente al sufrimiento y daño infligido a los palestinos a consecuencia del muro. La máquina de propaganda israelí ofrece con frecuencia caricaturas de la gigantesca estructura como una mera "valla" entre vecinos ignorando el descomunal robo de tierra palestina llevado a cabo bajo la rúbrica de la construcción del muro. Los palestinos argumentan de forma directa que el "muro del apartheid" es ante todo un muro de anexión que tiene el fin de robar tierra palestina bajo el pretexto de consideraciones de seguridad.

La Autoridad Palestina conmemoró el quinto aniversario del veredicto del TIJ llamando a la comunidad internacional, en particular a Estados Unidos y a la Unión Europea, a que presionen a Israel para que desmantele el muro. "Este espantoso muro está devorando nuestra tierra, deteriorando la vida diaria de nuestro pueblo y haciendo imposible lograr el objetivo de crear un Estado palestino viable con Jerusalén con su capital", señala el comunicado de la AP.


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martes, 21 de julio de 2009

El “Procedimiento de Johnny”


Uri Avnery
Rebelión
21-07-2009
Traducido por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.


Como el fantasma del padre de Hamlet, el espíritu maligno de la guerra de Gaza se niega a dejarnos en paz. Esta semana ha vuelto para perturbar la tranquilidad de los jefes del Estado y el ejército.
“Rompiendo el Silencio”, un grupo de valientes ex soldados de combate, publicó un informe compuesto por testimonios de 30 combatientes de la guerra de Gaza.

Un informe impresionante sobre acciones que pueden considerarse crímenes de guerra.
Los generales se han puesto automáticamente en modo de negación. ¿Por qué no revelan su identidad los soldados?, preguntan inocentemente. ¿Por qué les oscurecen las caras en el video de los testimonios? ¿Por qué ocultan sus nombres y unidades?
¿Cómo podemos estar seguros de que no son actores que leen un texto elaborado por los enemigos de Israel? ¿Cómo podemos saber que esta organización no está manipulada por extranjeros que financian sus acciones? Y de todas maneras, ¿cómo sabemos que no mienten por rencor?
Se puede responder con un dicho hebreo: “da la sensación de verdad”. Cualquiera que haya sido un soldado combatiente en una guerra, en cualquier guerra, reconoce de inmediato la verdad en esos informes. Todos conocen a un soldado que no esta dispuesto a volver a casa sin una X en su cañón que demuestre que ha matado por lo menos a un enemigo. (Una de esas personas aparece en mi libro “La otra cara de la moneda”, que escribí hace 60 años y se publicó en inglés el año pasado como segunda parte de “1948: Historia de un soldado”. Estuve allí.
Los testimonios sobre el uso del fósforo, sobre bombardeos masivos de edificios, sobre el “procedimiento del vecino” (utilización de civiles como escudos humanos), sobre matar a “todo lo que se mueva”, sobre el uso de cualquier método para evitar bajas en nuestro lado, todos corroboran los primeros testimonios sobre la guerra de Gaza, no existen dudas razonables sobre su autenticidad. He aprendido del informe que el “procedimiento del vecino” ahora se llama “el procedimiento Johnny”, Dios sabe por qué Johnny y no Ahmad.
La hipocresía de los generales llega al colmo con su petición de que los soldados vayan adelante y cursen sus quejas a sus comandantes con el fin de que el ejército pueda investigarlas por los canales adecuados.
En primer lugar, ya hemos visto la farsa de la investigación propia del ejército.
En segundo lugar, y éste es el punto principal, sólo una persona que pretenda convertirse en mártir lo haría. Un soldado en una unidad de combate es una parte del ajustado ensamblaje de un grupo cuyo principio más elevado es la lealtad a los camaradas y su mandamiento “¡No delatarás!”. Si revela actuaciones cuestionables de las que ha sido testigo, será considerado un traidor y condenado al ostracismo. Su vida se convertirá en un infierno. Sabe que todos sus superiores, desde el simple cabo de escuadra al comandante de división, le perseguirán.
Este llamamiento a seguir los “canales oficiales” es un vil método de los generales –miembros del Estado Mayor, portavoces del ejército, abogados militares– para desviar la discusión sobre las acusaciones a la de la identidad de los testigos. No menos despreciables son los soldaditos de plomo llamados “corresponsales militares”, que colaboran con ellos.
Pero antes de acusar a los soldados que cometieron los actos descritos en los testimonios, tendríamos que preguntarnos si la propia decisión de empezar la guerra no conducía inevitablemente a los crímenes.
El profesor Assa Kasher, padre del “Código Ético” del ejército y uno de los más fervientes partidarios de la guerra de Gaza, afirmó en un ensayo al respecto que un Estado tiene derecho a ir a la guerra sólo en defensa propia y únicamente si la guerra constituye “el último recurso”. “Todas alternativas” para alcanzar el objetivo legítimo “deben haberse agotado”.
La causa oficial de la guerra fue el lanzamiento de cohetes desde la Franja de Gaza contra ciudades y pueblos del sur de Israel. Ni que decir tiene que el deber de un Estado es defender de los cohetes a sus ciudadanos. Pero, ¿realmente se agotaron todos los medios para lograr ese objetivo sin la guerra? Kasher responde con un “Sí” rotundo. Su argumento principal es que “no hay justificación para exigir que Israel negociara directamente con una organización terrorista que no le reconoce y niega su derecho a existir.”
Esto no pasa la prueba de la lógica. El objetivo de las negociaciones se supone que no era el reconocimiento por parte de Hamás del Estado de Israel y su derecho a existir (en cualquier caso, ¿quién lo necesita?) sino conseguir que dejasen de lanzar cohetes contra ciudadanos israelíes. En esas negociaciones la otra parte, comprensiblemente, habría pedido el levantamiento del bloqueo contra la población de la Franja de Gaza y la apertura de los pasos de aprovisionamiento. Es razonable suponer que era posible alcanzar -con ayuda de Egipto- un acuerdo que también habría incluido el intercambio de prisioneros.
Esta vía no sólo no se agotó, ni siquiera se intentó. El gobierno israelí se ha negado repetidamente a negociar con una “organización terrorista” e incluso con el Gobierno Palestino de Unidad que existió durante algún tiempo y en el que Hamás estaba representado.
Por consiguiente, la decisión de empezar la guerra en Gaza, con una población civil de un millón y medio de habitantes, todavía no estaba justificada según los criterios de Kasher. “Todas la vías alternativas” no se habían agotado, ni siquiera se intentaron.
Pero todos sabemos que aparte de la razón oficial también había una extraoficial: derrocar el gobierno de Hamás en la Franja de Gaza. En el transcurso de la guerra, los portavoces oficiales afirmaron que había necesidad de poner “una etiqueta con el precio”, en otras palabras, causar muerte y destrucción no para dañar a los propios “terroristas” (lo cual habría sido casi imposible) sino para convertir la vida de la población civil en un infierno de forma que se levantara y derrocara a Hamás.
La inmoralidad de esta estrategia es paralela a su ineficacia: nuestra propia experiencia nos ha enseñado que semejantes métodos sólo sirven para endurecer la resolución de la población y unirla alrededor de su valeroso liderazgo.
¿Era posible llevar a cabo esta guerra sin cometer crímenes de guerra? Cuando un gobierno decide lanzar su ejército regular contra una organización guerrillera, que por su propia naturaleza lucha desde el interior de la población civil, está perfectamente claro que se infligirá un terrible sufrimiento a dicha población. El argumento de que el daño causado a la población y la matanza de miles de hombres, mujeres y niños eran de por sí inevitables, han llevado a la conclusión de que la decisión de empezar la guerra era un acto terrible desde el principio.
El aparato de la Defensa tiró por el camino más fácil. Los ministros y generales simplemente afirmaban que no creían los informes palestinos e internacionales sobre la muerte y destrucción, afirmando que eran de nuevo, en palabras de Kasher, “erróneos y falsos”. Sólo para estar seguros, decidieron boicotear la comisión de las Naciones Unidas que está investigando actualmente la guerra, encabezada por un respetado juez sudafricano que es tanto judío como sionista.
Assa Kasher adopta una actitud similar cuando dice: “Alguien que no conoce todos los detalles de una acción no puede evaluarla de un modo serio, profesional y responsable, y por consiguiente no debe hacerlo, a pesar de cualquier tentación emocional o política.” Exige que esperemos hasta que el ejército israelí concluya sus investigaciones, antes de que siquiera discutamos el asunto.
¿De veras? Cualquier organización que se investigue a sí misma carece de credibilidad, por no hablar de un cuerpo jerarquizado como el ejército. Además el ejército no tiene –y no puede obtener– el testimonio de los principales testigos presenciales: los habitantes de Gaza. Una investigación basada solamente en el testimonio de los perpetradores, pero no de las víctimas, es ridícula. Ahora, incluso los testimonios de los soldados de “Rompiendo el Silencio” no cuentan porque éstos no pueden revelar sus identidades.
En una guerra entre un ejército poderoso equipado con el armamento más sofisticado del mundo y una organización guerrillera, se suscitan algunas cuestiones éticas básicas. ¿Cómo deben comportarse cuando se enfrentan a una estructura en la que no sólo hay combatientes enemigos a quienes están “autorizados” a golpear, sino también civiles desarmados, a los que tienen “prohibido” golpear?
Kasher cita algunas de esas situaciones. Por ejemplo: un edificio en el que hay tanto “terroristas” como no combatientes. ¿Se debe atacar con fuego aéreo o de artillería que mate a todo el mundo, o hay que enviar soldados que arriesguen sus vidas y maten solamente a los combatientes? Su respuesta: no hay justificación para arriesgar la vida de nuestros soldados para salvar la vida de civiles enemigos. Un ataque aéreo o de artillería debe tener preferencia.
Esto no responde a la cuestión sobre el uso de la aviación para destruir cientos de casas suficientemente lejos de nuestros soldados, de las que no emanaba peligro para ellos, ni a la masacre de decenas de reclutas de la policía palestina que desfilaban, ni a la matanza del personal de la ONU en convoyes de provisión de alimentos. Ni a la del uso ilegal de fósforo blanco contra civiles, como se describe en los testimonios de los soldados recopilados en “Rompiendo el Silencio”, ni para el uso de uranio empobrecido y otras sustancias cancerígenas.
El país entero vio en directo por televisión cómo un obús impactó contra el apartamento de un médico y exterminó a casi toda su familia. Según el testimonio de civiles palestinos y observadores internacionales, ocurrieron muchos incidentes como éste.
El ejército israelí se sintió orgulloso del método de avisar a los habitantes por medio de octavillas, llamadas de teléfono y similares para inducirlos a que huyeran. Pero todos –y en primer lugar los propios avisadores– sabíamos que los civiles no tenían ningún lugar seguro al que escapar y que no había vías de escape claras y seguras. En realidad, muchos civiles fueron tiroteados mientras trataban de huir.
No debemos eludir la más dura de todas las cuestiones morales: ¿es permisible arriesgar la vida de nuestros soldados para salvar a los ancianos, mujeres y niños del “enemigo”? La respuesta de Assa Kasher, el ideólogo del “ejército más ético del mundo”, es inequívoca: está absolutamente prohibido arriesgar la vida de nuestros soldados. La frase más concluyente de todo su ensayo es: “Por consiguiente… el Estado debe dar preferencia a la vida de sus soldados sobre la vida de los vecinos (desarmados) de un terrorista.”
Hay que leer estas palabras varias veces para captar todas sus implicaciones. Lo que realmente se dice aquí es: si es necesario para evitar bajas entre nuestros soldados, es mejor matar civiles enemigos sin ningún límite.
Mirando hacia atrás, sólo podemos alegrarnos de que los soldados británicos que combatieron contra el Irgun y el grupo Stern no tuvieran una guía ética como la de Kasher.
Éste es el principio que guió al ejército israelí en la guerra de Gaza, y hasta donde yo sé, es una nueva doctrina: para evitar la pérdida de la vida de un solo soldado de los nuestros, está permitido matar a 10, 100 e incluso 1.000 civiles enemigos. Guerra sin bajas en nuestro lado. El resultado numérico da testimonio: más de 1.000 personas muertas en Gaza, uno o dos tercios de ellas (dependiendo de a quién se pregunte) eran civiles, mujeres y niños masacrados por el fuego enemigo, frente a 6 (seis) soldados israelíes muertos por fuego enemigo. (Cuatro más murieron por fuego “amigo”.)
Kasher afirma explícitamente que está justificado matar a un niño palestino que esté en compañía de un centenar de “terroristas”, porque los “terroristas” pueden matar niños en Siderot. Pero, en realidad, el caso ha sido asesinar a cien niños que estaban en compañía de un “terrorista”.
Si despojamos a esta doctrina de todos sus ornamentos, lo que queda es un simple principio: el Estado debe proteger la vida de sus soldados a cualquier precio, sin ningún límite ni ley. Una guerra de cero bajas. Esto lleva necesariamente a la táctica de matar a todas las personas y destruir todos los edificios que puedan representar un peligro para los soldados, creando un espacio vacío frente a las tropas que avanzan.
Sólo se puede extraer una conclusión de todo esto: A partir de ahora, cualquier decisión israelí de empezar una guerra en una zona poblada es un crimen de guerra y debemos honrar a los soldados que se rebelen contra ese crimen. Y bendecirlos.
Fuente: http://zope.gush-shalom.org/home/en/channels/avnery/1247930861


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viernes, 17 de julio de 2009

Soldados israelíes denuncian las atrocidades sionistas en Gaza


Publicado por Neike el 16 de julio de 2009 a las 23:47

«... es la naturaleza del imperialismo la que bestializa a los hombres, la que
los convierte en fieras sedientas de sangre que están dispuestas a
degollar, a asesinar, a destruir hasta la última imagen de un
revolucionario, de un partidario de un régimen que haya
caído bajo su bota o que luche por su libertad»

Comandante Che Guevara

FUENTE: El Periódico de Catalunya

«Dejad las pesadillas y los espantos para después, ahora disparad», recomendaba un comandante israelí a su batallón poco antes de la invasión terrestre de la franja de Gaza, el pasado diciembre. Así lo recuerda uno de los 30 soldados que han prestado testimonio a la oenegé Breaking The Silence (Rompiendo el Silencio). Todos participaron en la operación Plomo Fundido, todos ellos dispararon. Ahora hablan de desproporcionalidad, del empleo de escudos humanos, de la muerte de civiles. Han llegado las pesadillas.

«Nos repetían que era una guerra y que no hay restricciones para abrir fuego en una guerra», relata uno de los soldados. Coinciden con él los demás entrevistados, que relatan que las reglas de combate eran: «Dispara si quieres, si tienes miedo. Si ves a alguien, dispara». Un reservista resume: «Se quería llevar a cabo una operación con el menor número posible de bajas en el Ejército, sin preguntarse siquiera cuál sería el precio para el otro bando»

Los testimonios recogidos hablan de reglas de combate imprecisas que dejaban un enorme margen de acción. Dicen que nadie les habló del objetivo de la ofensiva, solo de la misión concreta que debían cumplir. Relatan intensos bombardeos: «Diez bombas nuestras por cada una de ellos»


Seis meses y más de 1.400 muertos después, sus palabras aparecen recogidas en los vídeos y libros que Breaking The Silence publicó ayer. Sus testimonios constituyen una colección de entrevistas que duele especialmente en los grandes despachos del Ejército y el Gobierno israelí. Esta vez no es una organización de derechos humanos, como ya han hecho Amnistía Internacional o Human Rights Watch, la que pide cuentas por la muerte de centenares de civiles en los 22 días de ofensiva, en los que se registraron nueve bajas de soldados israelís. No es una comisión internacional la que investiga el respeto de las leyes de guerra. Son sus propios soldados los que han decidido hablar.

«No es apropiado hacer críticas públicas de las Fuerzas de Defensa Israelís», aseguraba ayer el ministro de Defensa, Ehud Barak, que pedía que las acusaciones se dirigieran a él y al Ejecutivo. Los portavoces militares lamentaban por su parte que se emplearan testimonios anónimos sin dar al Ejército la oportunidad de contrastar los hechos relatados. En un duro comunicado, el Ejército israelí calificó el informe de «difamatorio y calumnioso»

«Como siempre tiran balones fuera», comentaba poco después a este diario Yehuda Shaul, uno de los fundadores de Breaking The Silence. Es cierto que solo uno de los testigos, un reservista llamado Amir, ha decidido dar la cara, pero Shaul afirma que han contrastado todos los testimonios con al menos otro testigo y se declara dispuesto a que un comité investigador internacional les entreviste»


Shaul es un soldado veterano que lleva cinco años dedicado a denunciar los abusos que él mismo y sus compañeros cometieron. Y, aún así, se sorprendió ante los relatos de Gaza. «Incluso durante la segunda intifada nos decían que tuviéramos cuidado con los civiles, nos ponían límites, aunque solo fuera en teoría»

El dirigente de Breaking the Silence apunta al oscuro papel de los consejeros religiosos castrenses. «Dios te protege, todo lo que hagas está santificado», aseguraba un rabino a uno de los soldados. En otro batallón se escuchó a un religioso decir que «esta vez no habría que rendir cuentas por los pecados»

Pero los soldados entrevistados no parecen ser capaces de pasar página tan fácilmente. Uno de ellos aún recuerda el grito de un viejo palestino al que acribillaron por caminar de noche sin que mediara ni un disparo disuasorio. En todos ellos aparece la sensación de haber sobrepasado demasiadas fronteras: «En los entrenamientos aprendes que no se debe usar fósforo blanco. Ves en las películas las consecuencias que tiene en las personas. Y de pronto reconoces que nosotros también estamos haciéndolo. No es lo que esperaba ver, hasta ese momento me habían enseñado que pertenecía al Ejército más moral del mundo»

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jueves, 16 de julio de 2009

Testimonios de 54 soldados israelíes confirman las atrocidades cometidas en Gaza


16-07-2009
Gara

Un informe elaborado por la ONG israelí Breaking the Silence (Rompiendo el Silencio) basado en testimonios de soldados que participaron en la masacre de Gaza -entre el 27 de diciembre de 2008 y el 18 de enero- deja en evidencia que se cometieron atrocidades como el uso de civiles como escudos humanos, la entrada a sangre y fuego en casas sin tener miramientos por sus habitantes o el uso de fósforo blanco, una sustancia prohibida.

La difusión de testimonios de soldados israelíes que participaron en la masacre de Gaza entre el 27 de diciembre de 2008 y el 18 de enero ha vuelto a dejar en evidencia los métodos brutales que emplea el Ejército sionista y el racismo del que hace gala. Estos testimonios destacan, por ejemplo, que se emplearon a civiles palestinos como escudos humanos y que los oficiales les dieron instrucciones para disparar sin preocuparse de las consecuencias.
La ONG israelí Breaking the Silence (Rompiendo el silencio), que agrupa a ex soldados que denuncian la brutalidad con la que actúa el Ejército contra los palestinos, hizo público un informe en el que destaca que «las prácticas aceptadas en el seno del Ejército han conducido a un ambiente permisivo en la escala de mando, que permite a los soldados actuar sin ninguna clase de dudas morales».
Según el informe de Breaking the Silence, esta situación ha provocado que «se hayan destruido cientos de casas y mezquitas sin que fueran objetivos militares, se haya empleado fósforo en dirección a zonas habitadas, la muerte de víctimas inocentes empleando armas ligeras y la destrucción de propiedades privadas».
Este informe está basado en el testimonio anónimo de 54 soldados israelíes que tomaron parte en la masacre de Gaza.
«Los testimonios son una prueba de la manera inmoral en la que se llevó a cabo la guerra responde a los sistemas establecidos y no a actitudes individuales de los soldados», afirmó Mikhael Manekin, de Breaking the Silence.
El Ejército lo niega
El Ejército israelí rechazó estas acusaciones, afirmando en un comunicado que, según sus propias investigaciones, «está claro que los soldados de las Fuerzas Armadas israelíes han operado de acuerdo con las leyes internacionales y con las órdenes que recibieron, a pesar de que combatieron en condiciones difíciles y complejas».
Junto a ello, los militares añadieron que «la mayoría de los testimonios son anónimos y carecen de detalles que permitan al Ejército investigar, confirmar o rechazar estas acusaciones».
Entre los testimonios, figura el de un soldado que cuenta cómo los civiles palestinos fueron utilizados como escudos humanos en casas consideradas como sospechosas.
«En cada casa a la que nos acercábamos, enviábamos a los vecinos dentro», dijo.
En otro testimonio, un soldado afirma que su oficial le explicó que «en ocasiones, las fuerzas [israelíes] entran en un lugar colocando el cañón del fusil sobre el hombro de un civil, avanzando en una casa y utilizándolo como escudo humano».
Según los soldados, las instrucciones eran de disparar primero y preguntar después. «No hemos recibido instrucciones de disparar sobre todo lo que se movía, pero si que, en general, nos decían `si sentís que estáis en peligro, disparad'», afirmó uno de ellos.
Se trata de la segunda ocasión en la que el Ejército israelí tiene que hacer frente a acusaciones que provienen de sus propias filas tras la matanza de Gaza. En marzo, soldados revelaron que civiles palestinos indefensos murieron durante la ofensiva, pero estos testimonios fueron rechazados por el Ejército, que concluyó que estaban basados en rumores.
A pesar de este desmentido, numerosas ONG israelíes reclaman una investigación independiente sobre lo sucedido en Gaza.
En otro informe publicado en julio, Amnesty International acusó al Ejército israelí y a Hamas de «crímenes de guerra», afirmando que los militares sionistas «no distinguieron entre objetivos civiles y militares» y que emplearon a civiles, niños incluidos, como escudos humanos.
Según el balance de los servicios médicos palestinos, la ofensiva israelí provocó más de 1.400 muertos y 5.000 heridos palestinos.
Barak: «Somos los más éticos»
El ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, pidió ayer a los soldados que tengan cualquier crítica, información o reservas sobre la conducta del Ejército que acudan directamente a él en lugar de contarlo a organizaciones independientes.
«Las críticas dirigidas contra el Ejército por parte de una organización u otra son inapropiadas. El Ejército israelí es uno de los ejércitos más éticos del mundo y actúa de acuerdo con el más alto código moral», señaló Barak en declaraciones recogidas por el diario «Yediot Aharonot».
Yehuda Shaul, responsable de Breaking the Silence, destacó que la ofensiva contra Gaza «fue la primera vez que el Ejército israelí aplicó un auténtico sistema de guerra contra civiles». Antes de entrar los soldados, la aviación bombardeaba los lugares a invadir, a continuación la artillería disparaba sus obuses y luego entraban los tanques. Todo ello, ocurría en zonas pobladas por civiles. «Esta era la única manera de tener pocas bajas», añadió Shaul.
El reservista Amir es el único soldado que ha querido dar su nombre. «Estuvimos una semana de maniobras antes de la invasión y enseguida nos dimos cuenta de que no era una campaña como las demás, sino una guerra. Se nos permitió disparar contra todo y esto convirtió la operación Plomo Fundido [nombre que el Ejército israelí empleó para designar la masacre] en algo distinto».
En cualquier caso, los soldados que aparecen en el informe de Breaking the Silence no se manifiestan en contra de la necesidad de la operación contra Gaza, justificada por Israel como un medio de hacer frente al lanzamiento de cohetes artesanales desde este territorio palestino, sino que rechazan actuaciones específicas. Dos soldados, por ejemplo, denunciaron la orden de un superior de matar a un palestino que caminaba por una carretera y que no suponía ningún peligro para nadie.
Otro soldado afirma que uno de sus superiores, durante una arenga, les dijo que «los mejores traductores de árabe son las granadas» y que en los días previos rabinos distribuyeron textos en los que comparaban a los palestinos con los filisteos de los tiempos bíblicos.misiles
El Ministerio israelí de Defensa anunció ayer que ha llevado a cabo con éxito un importante test del nuevo sistema antimisiles Iron Dome (Cúpula de Hierro), que espera poner en marcha el próximo año para hacer frente a los Al-Qassam y Grad.Cólera por una recepción a Hamas en Suiza
Israel está «en cólera» después de que Suiza recibiera oficialmente a una delegación de Hamas, según destacó ayer el portavoz del Ministerio israelí de Exteriores.
«Estamos en cólera, ya que Hamas sigue estando considerada como una organización terrorista por la UE, aunque Suiza no sea miembro de la UE», declaró a France Presse Ygal Palmor. «Este grupo terrorista no está en guerra sólo contra Israel, sino también contra la Autoridad Palestina y Egipto», añadió.
«Recibiendo a Hamas, Suiza no se coloca precisamente en las filas de quienes defienden la moderación», añadió Ygal Palmor.
http://www.gara.net/paperezkoa/20090716/147466/es/Testimonios-54-soldados-israelies-confirman-atrocidades-cometidas-Gaza .

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viernes, 3 de julio de 2009

La increíble obsesión escatológica del soldado israelí


04-07-2009
Nidal Tokborni
Loubnan ya Loubnan
Traducido por Jorge Aldao y revisado por Caty R.

Jean-Pierre Perrin reúne, en un boletín de Liberation del 25 de junio, una lista de las «humillaciones» sufridas por el cuerpo diplomático francés, infligidas por soldados israelíes. Y en especial este crimen «de lesa bandera» extremadamente repugnante:

«Pero el incidente más vergonzoso fue la invasión del domicilio del funcionario del consulado francés Majdi Chakkoura, en la franja de Gaza, durante el ataque israelí de enero. En su ausencia, los soldados israelíes arrasaron por completo las habitaciones –por lo tanto la responsabilidad es del ejército-, robaron una gran cantidad de dinero, las joyas de su esposa y su ordenador, destruyeron la tesis en la que estaba trabajando. Y ensuciaron con excrementos la bandera francesa».

Esta última frase me trajo recuerdos de discusiones con un amigo libanés. Me contaba (por enésima vez, los árabes suelen ser quejicosos) los innumerables atropellos israelíes durante la invasión de 1982. Mi amigo me habló de la propensión de los soldados del Estado hebreo a defecar por todas partes. En la oleada de robos, asesinatos y pillajes, este asunto de la defecación me pareció propio de una tendencia muy mediterránea a la exageración novelesca.

Pero con el tiempo me fui dando cuenta de que este aspecto escatológico de las «intervenciones» israelíes era ampliamente conocido por mis interlocutores árabes aunque yo lo ignoraba totalmente. Hasta que un famoso artículo de Amira Hass, en Haaretz en 2002, divulgó este asunto relacionado con la comodidad de los soldados israelíes.

Era la típica «leyenda» que los palestinos y libaneses conocen y cuentan desde hace años, pero que los medios de comunicación occidentales ocultaban por completo porque es, sin duda, una mentira inventada por esos árabes antisemitas. Hasta el día que se publica en un periódico israelí y la «leyenda» palestina adquiere por fin la condición de verdad histórica. Un poco como esa famosa «Naqba», con la que los palestinos nos llenaron la cabeza durante largo tiempo, hasta el día en que, por fin, los «nuevos historiadores» israelíes nos permitieron descubrir, a finales de los años 80, lo que árabes sabían desde 1948.

Las aventuras “defecatorias” del Tsahal están documentadas de forma fragmentada y, en francés, prácticamente no hay información. Aquí, pues, les proporciono una reseña de este asqueroso asunto. Las traducciones son mías e invito al lector a consultar los textos originales en inglés para evitar que se reproduzcan mis eventuales errores de traducción.

Comencemos con esta descripción del valiente soldado israelí en un medio hostil en las memorias de Jean Said Makdisi, Beirut Fragments:

«Tras la retirada de los israelíes (de Beirut, en 1982), comenzamos a enterarnos de los aspectos más extraordinarios de la ocupación. Las detenciones, acosos, ejecuciones y saqueos sistemáticos era lo que todos esperábamos y, efectivamente, habían sucedido. Pero también había ocurrido algo que nadie esperaba. Sin embargo, lo más inesperado, cuando uno lo oye por primera vez, provoca una risa dudosa. Progresivamente, descubrimos que lo que parecía un hecho aislado era, en realidad, una marca de fábrica que había adquirido dimensiones mucho más importantes.

En todos los sitios donde habían estado, los soldados israelíes habían defecado en lugares escogidos. Sobre libros, muebles, ropas y alfombras; sobre los pisos de los dormitorios, cerca de los inodoros y en las bañeras; sobre los pupitres de las escuelas y hasta en los escaparates de las tiendas, la gente encontró excrementos putrefactos. Alguien juró que conocía una casa cerca del aeropuerto donde la angustiada ama de casa había descubierto heces dentro del lavarropas y el lavavajillas. Un hombre nos contó había ido a su oficina y había visto las hediondas e insultantes deyecciones en todos los escritorios menos en el suyo. Triunfalmente, se instaló en su mesa de trabajo y se burló de sus pobres colegas. Luego abrió su cajón y, allí, cuidadosamente puesto en medio de sus archivos, estaba el «regalo» del ejército israelí.

Y así, después de la ruina y la tragedia, de las destrucciones y el sufrimiento, de la muerte y los moribundos, de los cuerpos lacerados y los ojos cegados, de las caras quemadas y desfiguradas, de las viudas y los huérfanos, no había quedado más que un gran montón de excrementos. Los incendios se habían apagado, sofocados por una pila de mierda. Una burla espantosa, el símbolo de un enorme desprecio, un hedor cósmico se había convertido en el monumento a la memoria de aquellos meses de agonía».

Noam Chomsky también recuerda este aspecto de la invasión de Beirut en The fateful triangle (El triángulo fatídico N.deT.):

«En el mismo edificio, los soldados israelíes entraron por la fuerza en el apartamento del profesor Khalidi, titular de la cátedra de Bioquímica de la Universidad Americana de Beirut. Lo saquearon totalmente, robaron objetos artísticos, alfarería antigua, utensilios de cocina, aparatos, etc. Arrojaron las esculturas a la calle. Los apuntes y libros que no robaron fueron apilados en el suelo y los soldados defecaron y rompieron huevos crudos sobre ellos».

Más adelante:

«En el hospital Berbir, que los israelíes habían bombardeado varias veces, ‘la clínica y los apartamentos de los médicos fueron saqueados durante los cuatro días de ocupación israelí, según los médicos presentes’. Rompieron las sillas, desparramaron la basura y los alimentos por todas partes, los soldados pintaron las alfombras con lápiz de labios, defecaron en vasijas y cacerolas, robaron los casetes de las conferencias, las cámaras fotográficas, etc. Profanaron una mezquita situada en el eje principal este-oeste, ‘robaron muchas alfombras, defecaron sobre otras y vertieron botellas de cerveza por el suelo’, según testigos vecinos de la mezquita».

Otro momento, las mismas costumbres. Esta tradición se recuerda en 1955 en Palestina en el Palestine Yearbook of International Law:

«48. En mi ciudad (Ramala), el miércoles 19 de octubre de 1994 a las dos de la madrugada, un grupo de oficiales (cuatro o cinco, según el testimonio de los habitantes), despertaron a una familia ordenando a todos, por medio de un megáfono, que abandonasen la vivienda. Venían a detener a un sospechoso que resultó ser uno de los hijos, un joven estudiante. Dejando a la familia afuera, el grupo de oficiales entró en la casa y saqueó sistemáticamente todas las habitaciones. Destriparon las butacas, los sofás y las camas; reventaron los armarios y tiraron su contenido al suelo, destruyeron la cocina, despedazaron los aparatos, volcaron los tarros de alimentos, en especial las vasijas de aceitunas, que vaciaron en la terraza, desgarraron las libretas y los libros escolares. Para coronar esta importante operación militar, uno de los hombres defecó en el vestíbulo y arrojó sus excrementos sobre una de las camas. Estos hechos ocurrieron siete horas antes del ataque del mismo día en Tel Aviv del mismo día y no puede considerarse en ningún caso como un acto de venganza».

Siete años después, en diciembre de 2002, Samah Jabr cuenta, en el Washington Report on Middle East Affaire (1):

«A todos nos han sometido a las imágenes pornográficas difundidas por los israelíes cuando ocupaban las estaciones de televisión palestinas. Los soldados no vacilaban en orinar y defecar por todas partes sobre las propiedades palestinas, en las oficinas y los apartamentos que invadían».

El artículo que mejor dio a conocer en el extranjero esta extraña forma de «arte de la guerra» del ejército más ético del mundo, se publicó en Haaretz en 2002, bajo la firma de Amira Hass. El título deja poco espacio a la imaginación: «Alguien, incluso, consiguió defecar en la fotocopiadora». Describe el comportamiento de los israelíes durante el asedio a las oficinas de Arafat en abril de 2002. Luego de su retirada, los palestinos recuperaron la posesión del Ministerio de Cultura:

«En otros despachos, todos los equipos de alta tecnología y electrónicos fueron destruidos o desaparecieron -los ordenadores, fotocopiadoras, cámaras de fotos, escáneres, discos duros, material de edición por un valor de varios miles de dólares y los televisores. También destruyeron la antena de emisión del tejado del edificio.

Desaparecieron los teléfonos y una colección de objetos de arte palestino (esencialmente, bordados hechos a mano). Quizás estos objetos quedaron enterrados bajo las pilas de documentos y muebles, quizás se esfumaron. Arrastraron los muebles de un lugar a otro, los soldados los destruyeron y los apilaron. Arrancaron las estufas de gas de la calefacción y las tiraron sobre los montones de papeles esparcidos, libros desparramados, disquetes y discos, y rompieron los vidrios de las ventanas.

En el departamento de estímulo del arte infantil, los soldados mancharon las paredes con acuarelas que encontraron en el lugar, destruyendo las pinturas de los niños que estaban allí expuestas.

En cada sala de los diferentes departamentos -literatura, cine, cultura infantil y literatura juvenil-, amontonaron los discos, los folletos y los documentos y los ensuciaron con orina y excrementos.

Hay dos aseos en cada piso, pero los soldados orinaron y defecaron en todo el edificio y en varias habitaciones donde habían vivido durante un mes. Hicieron sus necesidades sobre el suelo, en macetas vacías y hasta en los cajones sacados de los escritorios.

Defecaron en bolsas de plástico y las desparramaron en varios lugares. Algunas bolsas reventaron. Alguien, incluso, consiguió defecar en una fotocopiadora.

Los soldados orinaron en botellas de agua mineral vacías y las esparcieron por docenas en todas las habitaciones del edificio, en las cajas de cartón, en las pilas de basura y escombros, sobre los escritorios, bajo los escritorios, en los muebles que habían roto, en los libros para niños que habían arrojado al suelo.

Algunas botellas se abrieron y el líquido amarillo se derramó dejando manchas. Fue especialmente difícil entrar en dos pisos del edificio a causa del olor acre de los excrementos y la orina. También desparramaron por todas partes el papel higiénico usado.

En algunas partes, cerca de los montones de heces y papel higiénico, desparramaron restos podridos de comida. En un rincón, en la habitación donde alguien había defecado en un cajón, dejaron cajas llenas de frutas y verduras. Los aseos estaban abandonados repletos de botellas llenas de orina, excrementos y papel higiénico».

Como explicaba claramente el Jerusalem Post:

«“Que nuestro bando sea puro”, es la filosofía de mis combatientes.



No sólo porque resume nuestras enseñanzas, sino porque constituye la esencia de sus creencias y su herencia nacional. Unas creencias y una herencia que compartimos todos: israelíes religiosos y laicos, de derecha y de izquierda, en el ejército y en otros lugares. Y es fuente de orgullo y confianza, hasta en los momentos más difíciles».

Pero entonces, explíquenos, Danny Zamir (2), usted que «dirige el programa premilitar Isaac Rabin»: ¿De donde procede esa increíble obsesión escatológica de sus «combatientes»? ¿Nace de «la filosofía, de sus enseñanzas», de la «esencia de sus creencias», o de «su herencia nacional»?

¿O quizás procede de lo que comen?

Notas del traductor:

(1) Washington Report on Middle East Affairs, es una revista que publica 8 veces al año el American Educational Trust (AET) y ofrece al público estadounidense información sobre las relaciones de Estados Unidos con los países de Oriente Medio.

(2) Danny Zamir es una figura controvertida en Israel. Es el jefe de la Academia premilitar Isaac Rabin y está considerado como un militante israelí de extrema izquierda. Según algunos sectores del gobierno israelí, afirmó temeraria e irresponsablemente que los soldados del ejército de Israel (Thasal) tuvieron un comportamiento inmoral y conductas aberrantes hacia la población civil palestina durante el ataque a Gaza. Según dichas informaciones, las aseveraciones de Danny Zamir, quien tiene el antecedente militar de haber sido encarcelado por el ejército en 1990 en Cisjordania por negarse a proteger a colonos judíos en una ceremonia religiosa, fueron publicadas por el diario israelí Haaretz, que comparte la ideología de Zamir, el canal de televisión 10 de Israel y difundidas por importantes agencias de noticias internacionales y periódicos prominentes de todo el mundo. Últimamente, Zamir habría moderado su postura declarando en el Jerusalem Post que «La operación plomo fundido estaba totalmente justificada, los actos aislados de vandalismo no convierten al ejército Israelí en un ejército de criminales de guerra y los graduados militares religiosos de los programas preparatorios añaden moralidad al ejército».

Texto original en francés: http://tokborni.blogspot.com/2009/06/linvraisemblable-obsession-scatologique.html

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domingo, 21 de junio de 2009

Las fuerzas de ocupación sionistas practican métodos inimaginables de tortura contra niños


Archivos recuperados
Autor: al-ayyam.com*
Las fuerzas de ocupación sionistas practican métodos inimaginables de tortura contra niños. Así asesinaron a los chicos... a sangre fría.

La autopsia ha demostrado que las fuerzas de ocupación sionistas han extraído y robado los órganos internos de los cuerpos de los tres niños mártires que fueron retenidos durante 4 días después de ser torturados hasta la muerte.

Los resultados de las autopsias realizadas por especialistas de medicina judicial en el Hospital de Al-Shifa'a de Gaza han demostrado que los tres asesinados, Muhammed A Labad, 17 años, Muhammed Abderrahman Madhoun de 16, y Ahmed Banat de 15 años, fueron sometidos a salvajes torturas, antes de extraerles los órganos internos, el domingo pasado.

Los mártires fueron asesinados por las fuerzas de ocupación sionistas el domingo pasado con la excusa de que las víctimas habían acercado a posiciones militares con armas.

Los cuerpos de los chavales fueron retenidos en las instalaciones de la ocupación sin identificación hasta que fueron entregados esta mañana a la ANP y fueron trasladados al hospital Abu Kabir en la ciudad de Bir Al-Saba'a y luego al Hospital Shifa'a en Gaza.

Los observadores de los Derechos Humanos informaron a Al-Ayyam que los tres niños fueron sometidos a graves torturas y la extracción de sus órganos vitales durante su retención por las fuerzas de ocupación judías.

El Jefe de Seguridad General, Gen. Abdel Razzaq El-Majaydeh en Gaza dijo que las fuerzas de ocupación asesinó a sangre fría a los tres niños a través de tenderles una emboscada cerca de Beit Lahya y posteriormente torturarles salvajemente con toda clase de torturas.

En un comunicado para la prensa, el Gen, Al-Majaydeh, informó que después de la entrega de los cuerpos de las víctimas, se descubrieron las evidencias aplastantes de torturas mientras vivían utilizando armas blancas, piedras y culatas de fusiles lo que produjo fracturas serias en las extremidades, pecho, y cráneos y por consiguiente la muerte.

Al-Majaydeh ha condenado contundentemente este nuevo crimen y lo calificó como "un crimen salvaje contra la humanidad y la infancia" indicando que estos actos provienen de personas que han perdido su humanidad y añadiendo: "Este acto contradice el menor de los valores de los derechos humanos y los convenios internacionales, lo que urge a todas las organizaciones de los Derechos Humanos a intervenir inmediatamente para poner fin a las barbaridades cometidas contra el inocente Pueblo Palestino sin ningún motivo."

El Dr. Muawiya Hasanein, Director de Emergencias en el Hospital Shifa'a dijo que los mártires fueron sometidos a lo mas salvaje de las torturas antes de morir y afirmó a Al-Ayyam que las fuerzas de ocupación practicaton métodos inimaginables de tortura contra los tres niños, utilizando toda clase de instrumentos punzantes.

Hasanein prosigue que el crímen al que fue víctima el joven Labad le produjo grandes fracturas y la desfiguración facial total con la desaparición de masa cerebral.

Las extremidades del mártir Labad estaban completamente fracturadas, con cortes en varias partes del cuerpo, sin ningún indicio de entrada o salida de algún disparo, lo que significa que su muerte fue producto de la enorme tortura a la que fue sometido.

En cuanto al mártir Madhoun, dijo Hasanein, que la autopsia demostró que fue objeto de duros golpes con objetos cortantes en la cabeza, lo que produjo la total fractura del craneo, y tenía heridas cortantes y punzantes en casi todo el cuerpo, indicando que su estado era difícil de describir.

En cuanto al mártir Banat, Hasanein dijo que fue objeto de varios disparon en el abdomen la espalda y el pecho con heridas cortantes y punzantes, así como fracturas en sus extremidades.

Las familias de los tres adolescentes habían denunciado la desaparición de sus hijos coincidiendo con el anuncio de las fuerzas de ocupación de asesinar a tres palestinos y protestaban frente a la sede Internacional de la Cruz Roja Internacional en Gaza pidiendo saber donde se encontraban sus hijos y las circunstancias de su desaparición.

Fuentes del Centro Palestino de Derechos Humanos informaron que las evidencias primarias confirman la utilización por parte de las fuerzas de ocupación sionistas de la excesiva fuerza contra los niños sin intentar detenerles, especialmente teniendo en cuenta que eran menores desarmados y que no constituían ningun peligro contra nadie. En un comunicado del Centro Palestinos de DDHH, reflejando dos versiones contradictorias del ejercito de ocupación sobre el asesinato de los tres niños, ya que anunció al principio que mató a los tres menores porque estaban armados y que intentaban infiltrarse en el asentamiento Eili "Sinaí " y luego cambió la versión y reconoció que sus soldados abrieron fuego contra los palestinos, diciendo haber encontrado cuchillos cerca de sus cuerpos.

Los amigos y familiares de los asesinados coincidieron en que las víctimas eran un ejemplo de rectitud y buenos modales y que nunca supieron de ningun incidente por su parte, y se mostraron profundamente sorprendidos y dieron grandes muestras de tristeza al verles en la camara mortuoria del hospital. Esta mañana han sido enterrados en un multitudinario entierro en el que la gente condenó contundentemente estos crímenes inhumanos cometidos por las fuerzas de ocupación israelíes.

*Publicado en Al-Ayyam http://www.al-ayyam.com/today/3.asp

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Israel reafirma su supremacía en Oriente Próximo, de Gaza a Teherán


«¡Las fuerzas de defensa israelíes son el ejército más moral del mundo!»

(Primer Ministro israelí Ehud Olmert)

James Petras
Rebelión
Traducido por Sinfo Fernández y S. Seguí. Revisado por Caty R.

Introducción

La Italia fascista y la Alemania nazi bombardearon, invadieron y se anexionaron países y territorios como preludio de su búsqueda del Imperio Mundial. La deriva de Israel en su lucha por el dominio regional ha ido siguiendo sus huellas e imitando su estilo:

Bombardeos indiscriminados aéreos de civiles e instalaciones militares, encarnizada guerra relámpago a base de vehículos blindados, desprecio y repudio de todas las críticas de las agencias internacionales, y todo ello acompañado de una abierta concentración militar a fin de desplegar una nueva guerra más intensa contra Irán. Igual que el liderazgo nazi, que se sirvió de la «amenaza bolchevique», el alto mando israelí ha puesto en marcha una inmensa campaña de propaganda a escala mundial, dirigida por su red sionista universal, agitando el espantajo del «terror islámico» para justificar sus preparativos de un ataque militar contra setenta y cuatro millones de iraníes. Igual que la Alemania nazi, Israel ha interpretado la pasividad, simpatía e impotencia de Occidente valorando «los hechos sobre el terreno» como licencia para la agresión; la maquinaria del ejército israelí está recibiendo un impulso poderoso para emprender nuevas guerras por la inacción y flácida respuesta de los gobiernos occidentales ante su invasión del Líbano, ante el bombardeo llevado a cabo en Siria y ahora ante su conquista de Gaza con bombardeos aéreos al estilo nazi. Para el alto mando israelí, la impotencia y complicidad de los Estados occidentales marca el camino de guerras mayores y más sangrientas que establezcan la supremacía y el dominio de Israel en Oriente Próximo, desde el Mar Rojo hasta el Golfo Pérsico.

El bombardeo de Gaza: Ensayo general para un ataque contra Irán

La victoria militar de Israel en Gaza es un ensayo general para un ataque militar a escala total contra Irán. En el curso de su campaña de exterminio en Gaza, los estrategas políticos y militares israelíes consiguieron gran cantidad de información vital sobre: 1) los niveles de complicidad e impotencia de Europa, Estados Unidos y los Estados árabes; 2) el alto nivel y profundidad del apoyo político y material que pueden esperar del gobierno de Estados Unidos para poder pulverizar a sus adversarios; 3) el alto grado de apoyo interno del electorado judío, incluso en los aspectos más brutales de la matanza; 4) el incuestionable y masivo apoyo a una guerra ofensiva hasta en los aspectos más despiadadamente criminales; 4) el apoyo masivo e incuestionable a una guerra ofensiva desde todas las organizaciones judías sionistas más influyentes políticamente y más acaudaladas en EEUU y Europa occidental; 5) la debilidad e ineficacia de las Naciones Unidas y la incapacidad de toda la serie de organizaciones humanitarias para frenar la campaña de exterminio de Israel dirigida a destruir la existencia misma de todo un pueblo; 6) el apoyo incondicional de todos los medios de comunicación y agencias de noticias en EEUU, en la mayoría de los medios de Europa y en el resto del mundo; 7) la buena disposición de los críticos liberales a culpar de la violencia, por igual, a las víctimas del exterminio y a los exterminadores, neutralizando así cualquier condena consecuente y eficaz al Estado israelí; y 8) la asunción por prácticamente todos los periodistas, escritores, académicos y políticos de todo del eufemístico vocabulario de la oficina de propaganda israelí.

Por ejemplo, una guerra total sostenida se denomina «incursión». Diez mil ataques aéreos de cientos de helicópteros y cazabombarderos israelíes se asimilaron, en cuanto al término «violencia», con los esporádicos e inofensivos ataques de los cohetes caseros de Hamás. Los ataques israelíes contra miles de hogares civiles, hospitales e infraestructuras básicas se calificaron como objetivos «terroristas». Los combatientes de la resistencia se etiquetaron de «terroristas de Hamás». El bombardeo de la Cruz Roja, las instalaciones de asistencia humanitaria de las Naciones Unidas, hospitales y mezquitas se llamaron «errores» o se justificaron porque eran «lugares desde donde los terroristas de Hamás lanzaban cohetes».

Los dirigentes políticos de Israel han aprendido una lección de su pequeña guerra sucia: que puedan destruir totalmente una nación, aniquilar a una sociedad y asesinar y herir a 7.000 civiles con total impunidad. Los dirigentes israelíes han comprendido que pueden desencadenar una guerra ofensiva genocida sin sufrir grandes destrozos en sus relaciones diplomáticas (excepto en los casos de Mauritania, Qatar, Bolivia y Venezuela). Los israelíes han comprobado la lealtad y sumisión de los principales regímenes árabes en la región y se han asegurado la cooperación y aquiescencia de Egipto, la Autoridad Palestina, Jordania y Arabia Saudí. Los dirigentes militares-civiles israelíes calculan que con este alto grado de complicidad gubernamental, combinado con el apoyo de todos los dirigentes sionistas importantes y los magnates de los medios de comunicación, pueden rechazar incluso las protestas callejeras a gran escala, los llamamientos al boicot y las denuncias de las Naciones Unidas. Los dirigentes israelíes saben que las críticas de los líderes religiosos importantes y del creciente número de disidentes, intelectuales críticos y activistas judíos, no tendrán impacto ni consecuencias sobre los gobiernos occidentales ni reducirán el fervor y lealtad de las principales organizaciones judías.

Amenazas invisibles e impunidad descarada

Las dos potenciales amenazas para las guerras ofensivas genocidas de Israel, es decir, los boicots económicos por parte del comercio e inversión de países importantes y el recorte de la ayuda militar no han llegado a materializarse. En Estados Unidos, las principales organizaciones sionistas se aseguraron de que la cuestión del boicot ni siquiera apareciera en las ramas del ejecutivo y el legislativo. En EEUU, el AIPAC [Comité de Asuntos Públicos EEUU-Israel] escribió resoluciones y se aseguró la aprobación casi unánime (100% en el Senado, 90% en el Congreso) de una resolución dictada por el AIPAC que endosaba la invasión y carnicería israelíes. Además, los sionistas que colonizan el Pentágono consiguieron que se autorizaran nuevos envíos masivos de misiles y bombas de casi 500 kilos para reabastecer a Israel en medio de sus masacres de palestinos. Los dirigentes de Israel se regodearon con el hecho de que el control de los grupos de presión sionistas judíos sobre la política estadounidense seguía siendo incontestable por parte de los antibelicistas. Pocos, si es que hubo alguno, de los manifestantes de todo el mundo identificaron y denunciaron el papel de las organizaciones sionistas en sus propios países a la hora de conformar la política europea, canadiense y estadounidense en relación con Oriente Próximo.

Nada ejemplifica mejor la total y ciega subordinación de las 51 Organizaciones Judías Estadounidenses Más Importantes (véase anexo 1 al final) a los objetivos de la política exterior israelí que dos incidentes ocurridos durante el genocidio de Gaza. Cuando las «51» se dieron cuenta de que la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, estaba trabajando para sacar adelante una resolución del Consejo de Seguridad que pedía un alto el fuego en Gaza que detuviera el genocidio israelí, las organizaciones judías importantes movilizaron a todos sus miembros para que se opusieran. Como informa la revista semanal judía Forward: «Durante una teleconferencia celebrada el 5 de enero de 2009 con activistas judíos, Malcolm Hoenlein, vicepresidente ejecutivo de la Conferencia de Presidentes de las Organizaciones Judías Estadounidenses Más Importantes, concedió una prioridad especial a que se impidiera que la entidad internacional adoptara una posición sobre la cuestión de Gaza. ‘Necesitamos trabajar duro para asegurarnos de que el Consejo de Seguridad no apruebe la resolución, dijo Hoenlein’». (Forward, 15 de enero de 2009).

El segundo ejemplo de la creencia sionista en la supremacía israelí sobre la política estadounidense en Oriente Próximo y el servilismo presidencial se produjo con la respuesta a los alardes del Primer Ministro israelí Olmert de que había conseguido dictar la política de la Casa Blanca e imponerla en las Naciones Unidas. Según Forward: «El Primer Ministro israelí, Ehud Olmert, no hizo nada equivocado pero debería haber tenido la boca cerrada. Esa fue la reacción de varios dirigentes judíos… ‘No tengo ningún problema por lo que hizo Olmert’, dijo Abraham Forman, Director Nacional de la Liga Anti-Difamación». (Forward, 15 de enero de 2009). El ex jefe de los lobbys del AIPAC, Douglas Bloomfield, afirmó que él (un ciudadano estadounidense) no tenía ningún problema porque Israel dictara las políticas estadounidenses pero «es un error hablar de ello». (Forward, 15 de enero de 2009). Al hablar del poder de Israel en Washington, se revela el papel de la Configuración del Poder Sionista a la hora de decidir las políticas estadounidenses.

Esos ejemplos demuestran, una vez más, los vínculos indivisibles entre Israel y la Quinta Columna Sionista estadounidense y su poder en la elaboración de la política de EEUU, aunque se trate incluso de apoyar un genocidio. Estos casos ilustran también el hecho de que las organizaciones judías estadounidenses más importantes no tolerarán ni la menor desviación de la Casa Blanca de ninguna de las políticas de Israel, aunque impliquen asesinatos masivos. No fue suficiente con que durante ocho años el Presidente Bush siguiera servilmente y financiara la maquinaria bélica israelí: Para los dirigentes judíos estadounidenses tiene que ser una sumisión al cien por cien y hasta su último día en el poder. Como escribe Forward: «Esas duras palabras de Israel y de los grupos judíos… sirven de mensaje para las administraciones entrantes (Obama)…» (ibid).

Además de apoderarse de los puestos de poder político, una de las prioridades de todas las organizaciones judías sionistas importantes en EEUU es llevar a cabo labores de propaganda, apología y manipulación de historias en nombre de Israel. Incluso frente a los más flagrantes crímenes de Israel contra los palestinos, condenados por la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Cruz Roja Internacional y todos los grupos humanitarios, las principales instituciones religiosas y lobbys judíos estadounidenses han demostrado su lealtad hacia el estado de Israel. El modus operandi, según aparece documentado en sus memorandos internos, es dominar los medios de comunicación mediante toda una maquinaria –editores, «expertos», académicos y periodistas pro sionistas- que elabora y transmite justificaciones y apologías para los crímenes de guerra israelíes (repitiendo como loros la línea argumental del Estado israelí) en los medios de comunicación. Los propagandistas sionistas hacen circular después los artículos producidos por sus colegas dando la impresión de que gozan de un amplio apoyo público cuando en realidad no hacen sino reproducir la elaborada propaganda sionista-israelí. El estilo y sustancia de la operación de propaganda sionista es evidente en su defensa del baño de sangre perpetrado en Gaza por Israel. El estilo es el de la Gran Mentira, reminiscencia de los regímenes totalitarios. Merece la pena poner unos cuantos ejemplos de los principales portavoces de los 51 Presidentes de las Organizaciones Judías Estadounidenses Más Importantes (PMAJO):

Negación de los crímenes de guerra israelíes y fabricación de relatos minimizando las matanzas del Estado judío. The Daily Alert (22 de enero de 2009) afirmaba que Israel había matado sólo a 600 palestinos y que «la mayoría eran combatientes». The Daily Alert negaba en su página los informes de importantes activistas por los derechos humanos, de funcionarios de la Cruz Roja, de doctores internacionales y palestinos y trabajadores médicos y periodistas, que arriesgaron sus vidas (y algunos murieron) para documentar las casi 1.400 muertes, de las que alrededor de dos tercios eran niños y mujeres, no combatientes.
Repetición de la propaganda israelí que justificaba el bombardeo de escuelas dirigidas por las Naciones Unidas afirmando que en ellas se habían «infiltrado terroristas palestinos» entre los miles de refugiados (The Daily Alert, 22 de enero de 2009). No había ni un solo combatiente de la resistencia armada entre los 40 cadáveres que los trabajadores de Naciones Unidas, la Cruz Roja Internacional y los equipos médicos palestinos recuperaron de entre los escombros en la escuela de enseñanza primaria para niñas; todos eran niños, profesores y refugiados. Todas las organizaciones y las personas testigos de los hechos rechazan la apología sionista-estadounidense del bombardeo israelí de la escuela, incluida la Unión Europea. La manipulación más estrafalaria impresa en el Daily Alert es un titular en el que se leía: «Hamás dispara desde las barriadas de civiles», sobre un artículo de Rod Nordlan en Newsweek en el que, en realidad, se informa de todo lo contrario: «Todos los residentes entrevistados en la zona oriental de Yabalia insistieron en que no había habido ninguna provocación desde la zona, ni combatientes de la resistencia ni lanzamiento de cohetes».
La tercera mentira es truculenta: «Israel está haciendo todo lo posible para ayudar a los habitantes de Gaza» (Daily Alert, 16 de enero de 2009). En realidad, Israel impidió que pudiera entrar en Gaza cualquier medicina y equipamiento sanitario, bombardeó hospitales, disparó contra ambulancias, asesinó a médicos y trabajadores de la ayuda médica y bloqueó la entrada de todos los envíos de agua, alimentos y combustible. Los israelíes bombardearon el principal almacén de suministros médicos y alimentarios de las Naciones Unidas destruyendo todos los depósitos. Los sionistas estadounidenses defendieron este bombardeo citando el sangriento libelo de Olmert que alegaba que la destrucción de miles de toneladas de alimentos fue en «respuesta a los disparos que se hacían desde el edificio». El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, se escandalizó por esa mentira descarada cuando visitó el almacén de las Naciones Unidas, que todavía seguía ardiendo, para ver la destrucción mientras la Secretaria de Estado de EEUU, Rice, se arrastraba ante los israelíes mendigándoles que «evitaran repetir esos incidentes». (Daily Alert, 16 de enero de 2009).
«Salvar Gaza destruyendo el corazón del terror» (Daily Alert, 16 de enero de 2009). La hoja de propaganda judía reproduce un artículo del ultranacionalista Natan Sharansky, que aboga por expulsar a todos los árabes palestinos del «Gran Israel». En un artículo publicado en Bloomberg, Sharansky defendía la destrucción de 10.000 casas, los daños a 40.000 hogares, carreteras, hospitales, centrales eléctricas, instalaciones de agua, alcantarillas, 121 talleres comerciales y pequeñas industrias, 30 mezquitas, 29 instituciones educativas, granjas, aves de corral, vacas, pequeños barcos de pesca y el puerto pesquero (según el Centro Palestino para los Derechos Humanos y la cita aparecida en el ensayo de Stephen Lendman del 25 de enero de 2009: «Israel acabó con todo menos con la voluntad de resistir».
La quinta Gran Mentira: «Piloto israelí trata de evitar alcanzar a civiles», (Daily Alert, 14 de enero de 2009). Las fotos publicadas en todos los medios de comunicación internacionales refutan esa afirmación de la propaganda sionista. Las ruinas fantasmales de edificios completos de apartamentos parecen haber sufrido un ataque nuclear o un terremoto, según los reporteros de la BBC que finalmente pudieron entrar en Gaza. Numerosos representantes parlamentarios europeos y otros visitantes del lugar de todo el mundo se quedaron conmocionados a la vista de la devastación. No sólo los pilotos israelíes habían lanzado sus bombas contra objetivos civiles, sino que además sus tropas de infantería asesinaron a civiles desarmados que mostraban banderas blancas y en algunos casos incluso mataron a niños pequeños que intentaban huir. Niños palestinos que lograron sobrevivir relataron cómo sus padres habían sido ejecutados delante de sus familias.
La Gran Mentira, promovida por las principales organizaciones sionistas, resuena desde los púlpitos rabínicos dirigida a sus miembros y más allá: Los sondeos telefónicos informales con miembros normales de los grupos sionistas locales se hacen eco, casi al pie de la letra, de las mismas mentiras y apologías. En una palabra, ni los hechos, ni los informes, ni la condena universal, ni los desafíos de rabinos disidentes, de notables, activistas y escritores judíos han hecho mella en las organizaciones judías principales y sus agentes en puestos influyentes en la nueva administración Obama. Son los cómplices bien dispuestos de los asesinatos masivos en Gaza. Son los promotores activos de los ataques aéreos preventivos contra Irán. Disculparán incondicionalmente cualquier crimen contra la humanidad que cometa Israel. Sus apologistas académicos en Harvard defienden el genocidio israelí como parte de una «guerra justa». Frente a la condena mundial, siguen citando el Holocausto y proclamando que ellos y su Estado son el único Pueblo Moral con derecho a decidir y juzgar lo que es justo y lo que es la Verdad Sagrada.

Los dirigentes israelíes son perfectamente conscientes de la carta blanca con la que opera su «Quinta Columna», incluyendo su importante papel en la defensa del genocidio. Los dirigentes israelíes se aseguran de que incluso aunque lancen una guerra mayor, más audaz y más destructiva (incluida la posibilidad de un ataque nuclear preventivo) contra Irán o Siria/Líbano, pueden contar con el millón de miembros de los lobbies sionistas estadounidenses para asegurarse el apoyo de la Casa Blanca y del Congreso. Ahora, a los dirigentes israelíes les consta que el movimiento antibelicista volverá a protestar, sin consecuencias, contra las «sombras del poder» y no contra quienes detentan realmente el poder, empotrados en la Configuración del Poder Sionista.

Gaza: Probando el sometimiento de la Casa Blanca y del Congreso estadounidense

Al arrasar Gaza con una brutalidad extrema, Israel está probando el apoyo estadounidense para más guerras ofensivas. Gaza ha permitido que los dirigentes judíos midan la profundidad y alcance de la influencia política sionista estadounidense y su disposición a «llegar hasta el final» cuando Israel decida bombardear a setenta y cuatro millones de iraníes, devolviéndoles a la edad de piedra. O, como sugirió el famoso historiador sionista israelí, Benny Morris, en el New York Times el 18 de julio de 2008, convertir a Irán «en un vertedero nuclear».

La jactancia pública del Primer Ministro Olmert de que había sacado al Presidente Bush del estrado de una aparición pública oficial y le había ordenado con total éxito que instruyera a la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, para que se abstuviera de votar en la resolución que ella misma había preparado pidiendo un alto el fuego en Gaza ante el Consejo de Seguridad, tiene muchos y profundos significados. Al nivel más obvio, la revelación de Olmert confirma el poder de los dirigentes israelíes sobre la Casa Blanca. En segundo lugar, la naturaleza pública del ejercicio del poder, le dice al mundo que Israel puede alardear abiertamente de su capacidad para humillar y ridiculizar al Presidente de Estados Unidos y jactarse después ante los oficiales israelíes de que no habría consecuencias adversas. Tercero, nos dice que Israel tiene más voz y voto en la política exterior estadounidense que la misma Secretaria de Estado de EEUU (o ministra de Asuntos Exteriores). Cuarto, nos dice que Israel es quien decide cómo debe comportarse, votar, vetar y abstenerse EEUU en el Consejo de Seguridad, siempre sometido a la aprobación israelí.

Israel, la Quinta Columna sionista e Irán

Israel despliega su poder en Oriente Próximo por medio de su armamento militar. Sus amenazas repetidas y sus ataques aéreos y terrestres contra países vecinos es una estrategia deliberada para afirmar su supremacía regional. En los últimos años, el poder regional de Israel ha aumentado por la acción de la Configuración del Poder Sionista en EEUU y Canadá, que utilizan los ejércitos de sus propios países para destruir a cualquier país que se atreva a contestar la supremacía militar israelí. Un caso clásico lo constituyeron los preliminares de la invasión estadounidense de Iraq y la subsiguiente ocupación, en la cual los partidarios de siempre de «Ante Todo Israel» en el gobierno estadounidense jugaron un papel mortífero fundamental promoviendo la guerra.

Desde los últimos años de la década de 1980 hasta la actualidad, la Configuración del Poder Sionista en EEUU ha estado al frente de una campaña que promueve la confrontación del ejército estadounidense con Irán en colaboración con Israel. Los objetivos militares sionistas adquirieron una velocidad tremenda durante los ocho años de la administración Bush. La Configuración del Poder Sionista montó una inmisericorde campaña de propaganda en los medios de comunicación para satanizar a Irán, inventando y diseminando historias falsas de sus programas nucleares, infiltrándose y ocupando puestos clave en el Departamento del Tesoro estadounidense (dirigido por Stuart Levey), machacando agresivamente a otros gobiernos, industrias, bancos e inversores para que boicoteen a Irán. Los funcionarios sionistas del Departamento del Tesoro confían en estrangular y debilitar la economía de Irán, y de esta formar desgastarla, de cara a un ataque militar. Ninguna otra fuerza individual o combinada en Estados Unidos ni en ningún otro lugar del mundo (excepto Israel) ha jugado un papel tan grande a la hora de promover una guerra ofensiva contra Irán como los políticos y funcionarios sionistas en el gobierno estadounidense. A tal fin recibieron la ayuda y el amparo de los lobbies judíos, de los centros de propaganda sionistas, de multimillonarios y de cientos de organizaciones de la comunidad judía.

Las organizaciones religiosas judías más importantes juegan un papel muy influyente como canales de transmisión de la propaganda israelí y son una fuerza importante dentro de las principales organizaciones paraguas sionistas (por ejemplo, la Conferencia de Presidentes de las Organizaciones Judías Estadounidenses Más Importantes o CPMAJO). Una quinta parte de la Conferencia (Véase anexo 1 para tener la lista completa) se compone de organizaciones clericales-sionistas cuya misión principal es promover los objetivos israelíes a través de una intervención directa, a todos los niveles, en las políticas estadounidenses. Un memorando de un grupo, la Sinagoga Unida del Judaísmo Conservador, publicado el 3 de enero de 2009, esboza una estrategia detallada en defensa de la masacre perpetrada por Israel en Gaza: «Todas las congregaciones deberían publicar un comunicado en apoyo de Israel. Solicitar comunicados de las autoridades en la ciudad, estado o provincia, o a nivel federal. Solicitar comunicados de importantes personalidades locales religiosas, étnicas o de otro carácter. Controlar y responder a la cobertura de los medios. En la medida de lo posible, reclutar a funcionarios públicos no judíos y a portavoces importantes para demostrar que apoyan a Israel». A continuación, el memorando propone una serie de «puntos de conversación sobre la situación en la Franja de Gaza» que repite al pie de la letra las mismas mentiras de la propaganda del alto mando político militar israelí: Afirma las intenciones pacíficas de Israel, culpa a Hamás de ser el agresor y proclama que «Israel, como siempre, está haciendo todo lo que puede para limitar las víctimas civiles en Gaza». Los clérigos judíos en las Sinagogas Unidas dirán a sus fervientes feligreses que ignoren las más de 5.000 víctimas civiles y los 1.300 muertos, de los cuales las tres cuartas partes son mujeres, niños y civiles desarmados, los sesenta colegios y las decenas de miles de casas y las docenas de mezquitas demolidas, las condenas por crímenes de guerra por parte de las Naciones Unidas, la Cruz Roja y todos los grupos israelíes y palestinos por los derechos humanos.

El documento estratégico publicado por los judíos conservadores religiosos es muy parecido al emitido por toda la red de 51 grupos laicos y religiosos afiliados con los «Presidentes». Esto subraya la forma en que una minoría bien financiada y altamente disciplinada toma y multiplica su poder más allá de sus propios miembros, «apalancando» a los gentiles influyentes, a los medios de comunicación a todos los niveles y a las personalidades públicas, conformando un monstruo poderoso en defensa ahora del genocidio israelí en Gaza, y mañana en defensa de una guerra contra Irán.

La amenaza del ejército israelí a Irán

Israel, al contrario de lo que piensan algunos izquierdistas escépticos, tenía planes operativos avanzados para lanzar un ataque aéreo masivo contra Irán. En diversas ocasiones del pasado reciente, Israel ha planificado varios ataques aéreos contra Irán, que sólo fueron desbaratados por la Casa Blanca de Bush. El estado judío ha anunciado públicamente que atacará unilateralmente a Irán si éste sigue adelante con su derecho legal, internacionalmente reconocido, a enriquecer uranio. El más probable ganador en estas elecciones nacionales de febrero, Benjamín Netanyahu, ha declarado en público que un ataque militar contra Irán constituye la parte prioritaria de su agenda, un mensaje que ha activado a todas las organizaciones importantes judías-sionistas en EEUU para redoblar sus esfuerzos en aras de asegurar la conformidad, apoyo y activa colaboración estadounidense. El 7 de enero de 2009, The London Sunday Times, citando varias fuentes de alto nivel del ejército israelí, informaba de que: «Israel ha elaborado planes secretos para destruir las instalaciones de enriquecimiento de uranio de Irán con armas tácticas nucleares. Dos escuadrones del ejército del aire israelí entrenándose para hacer explotar una instalación iraní utilizando «bombas anti-búnker» nucleares de bajo rendimiento… Robert Gates, el nuevo (sic) Secretario de Defensa estadounidense, ha descrito la acción militar contra Irán como un «último recurso», lo que ha llevado a los oficiales israelíes a concluir que finalmente les van a dejar que ataquen. El general de división Eliezar Shkedi, Comandante del ejército del aire israelí, es quien ha supervisado los preparativos». (Times on Line, 7 de enero de 2009).

Un artículo posterior en el pro israelí New York Times (11 de enero de 2009), de David Sanger, un importante simpatizante sionista, informaba de que el «Presidente Bush desvió una petición secreta de Israel el año pasado (2008) de bombas anti-búnker especializadas con objeto de atacar el principal complejo nuclear de Irán… La administración Bush se alarmó ante una petición israelí de volar sobre Iraq para llegar hasta el principal complejo nuclear de Irán… La Casa Blanca rechazó rotundamente esa petición». Sanger siguió afirmando que los israelíes estaban furiosos por un informe detallado elaborado por dieciséis agencias de inteligencia estadounidenses (The National Intelligence Estimate) que demostraban que en 2003 Irán interrumpió el desarrollo de una ojiva nuclear al comprender que así socavaba los esfuerzos israelíes para asegurarse la colaboración estadounidense en un ataque militar contra Irán. Sanger pasa varios párrafos tratando de reforzar las afirmaciones, no comprobadas, de Israel acerca del programa nuclear de Irán enmarcando el caso para un ataque unilateral israelí… que según él debía haber empezado «en los primeros meses de 2008» pero que el ejército estadounidense paralizó.

Las próximas elecciones nacionales israelíes (10 de febrero de 2009) prometen acelerar los planes israelíes de un ataque militar masivo contra Irán, de acuerdo con las previsiones de las encuestas que indican que la mayoría de los votantes judíos elegirán al ultramilitarista sionista Benjamín Netanyahu, favorito de la mayoría de las organizaciones sionistas estadounidenses más influyentes. En una entrevista muy reciente con el Wall Street Journal (24 de enero de 2009), Netanyahu calificaba a Irán como la «base madre del terrorismo» y decía «que Israel no puede aceptar una base terrorista iraní (Gaza) al lado de sus ciudades importantes». Después continuaba justificando los asesinatos israelíes de civiles porque, proclamaba, la resistencia palestina («terroristas») «se esconde detrás de los civiles». El periodista del Wall Street, Brett Stephens, completamente intimidado y maravillado, se situaba a los pies del dirigente israelí y escribía aprobando las justificaciones de Netanyahu para lanzar un ataque contra Irán: «la amenaza de un Irán nuclear representa para el mundo un peligro mucho mayor que la crisis económica… y supone una amenaza existencial directa contra Israel…» Stephens sigue resumiendo la posición de Netanyahu hacia Obama: «Si la diplomacia fracasa y EEUU no se decide a utilizar la fuerza militar, Israel atacará en solitario…»

Los dirigentes israelíes desistieron temporalmente de atacar a Irán y en su lugar lanzaron el ataque contra Gaza para debilitar cualquier posible resistencia de los palestinos a una guerra israelí contra su aliado musulmán en Teherán. Los planes de guerra israelíes hacia Irán se van a ver reforzados con el nuevo Presidente Obama. Con la subida al poder del ultrasionista Dennis Ross como asesor principal en temas de Irán del Presidente Obama y con Hillary Clinton («Arrasaremos Irán») como Secretaria de Estado, la cuestión de un ataque preventivo israelí contra Irán apoyado por EEUU parece que está cerca de convertirse en una realidad. Tan solo hace dos meses que Ross firmó un documento que proporcionaba una «hoja de ruta» de la guerra contra Irán. El hecho de que todo el aparato de toma de decisiones políticas del régimen de Obama aparezca infectado de sionistas significa que cualquier oposición por parte de la inteligencia o del ejército a un ataque contra Irán será desactivada y sus portavoces marginados.

El gobierno de Obama e Israel
El gobierno de Obama está todavía más saturado de sionistas, si cabe, que el anterior. Desde los cargos más altos a los más bajos, desde el gabinete ejecutivo al Congreso, los sionistas están situados en posiciones de influencia sobre cualquier decisión estratégica que tenga alguna relación con las políticas relativas a Oriente Próximo.

Con fecha 20 de enero pasado, la Jewish Telegraph Agency, principal agencia de prensa al servicio de las publicaciones sionistas estadounidenses, proporcionó una lista detallada de los sionistas pro Israel colocados en puestos importantes relacionados con Oriente Próximo en el gobierno de Obama. Las pruebas de su control son abrumadoras y las consecuencias letales para cualquier posibilidad de equilibrio en unas negociaciones de paz, a la vez que sumamente prometedoras para las ambiciones bélicas de Israel en la región:

Dennis Ross: será un influyente consejero para las políticas relativas a Irán. Es un defensor de la intensificación de las sanciones para socavar las negociaciones y reforzar la opción militar;
Richard Holbrooke, sionista destacado, es el enviado especial de Obama para Afganistán. Fue representante de EEUU ante la ONU en la época de Bill Clinton, y recientemente ha presidido un grupo especial llamado United Against a Nuclear Iran (Unidos contra un Irán nuclear), que aboga por la acción militar contra Irán si no presenta una declaración –dictada por Israel– de cese de su programa legal de energía nuclear;
George Mitchell, enviado especial de Obama para la resolución del conflicto entre Palestina e Israel, es uno de los cuatro copresidentes del destacado grupo sionista Bipartisan Policy Center, que propone un planteamiento gradual, que va desde las sanciones al embargo comercial, al bloqueo naval y a un ataque militar contra Irán;
Dan Shapiro y Puneet Talwar colaborarán en materia de política de Oriente Próximo en el Consejo de Seguridad Nacional. Shapiro, en consultas con Israel, fue un elemento clave en el trámite de la Syrian Accountability Act (Ley de responsabilidad siria) en el Senado, que permitió la imposición de duras sanciones a Siria. Shapiro elaboró el sumiso y humillante discurso de Obama ante la conferencia del AIPAC en Washington, en mayo de 2008. Puneet Talwar manejará los asuntos del Golfo Pérsico, incluido Irán. Fue miembro del gabinete del ex senador y actual vicepresidente, Joe Biden, y colaborador y conducto del AIPAC;
Eric Lynn está siendo designado para un empleo en la Casa Blanca en materia de políticas para Oriente Próximo. Empezó su carrera como becario del AIPAC, en 1998, y continuó como miembro del gabinete del congresista Peter Deutsch, una de las figuras más comprometidas con Israel en el Congreso. Lynn pasó un año en Israel, aprendiendo hebreo y saturándose de su cultura militar-sionista;
James Steinberg y Jacob Jack Law fueron nombrados delegados de Clinton en el Departamento de Estado. Steinberg ha mantenido una fuerte relación con la comunidad pro Israel, y fue uno de los transmisores de la presión israelí sobre Yasser Arafat a fin de que éste capitulase ante las demandas israelíes. Jack Law dirigirá la política de estímulo económico en el extranjero. Es un sionista ortodoxo que utilizará los recursos económicos estadounidenses para respaldar el militarismo israelí y recompensar o castigar así a sus adversarios. Anteriormente fue jefe de una unidad de inversiones de Citigroup, y posee entre 50.000 y 100.000 dólares en bonos de Estado de Israel;
Samantha Power fue en su momento crítica con los crímenes de guerra israelíes de 2002, por lo que la configuración de poder sionista consiguió apartarla de la campaña electoral de Obama en marzo de 2008. Fue rehabilitada y reincorporada como miembro del equipo de transición de Clinton después de pedir unas disculpas lamentables a Israel;
Cass Sunstein, sionista liberal de toda la vida, es jefe de la oficina de información y asuntos normativos de la Casa Blanca: un órgano clave de propaganda del gobierno de Obama;
Rand Beers fue el principal consejero de seguridad nacional del senador John Kerry durante su campaña presidencial de 2004, y consiguió establecer relaciones estrechas con el aparato político pro Israel. Como consejero del departamento estatal Homeland Security (equivalente a un ministerio del Interior) será «probablemente un elemento … a medida que Israel y EEUU forjan una alianza más estrecha» (Jewish Telegraph Agency, 20.1.2009);
Lee Feinstein y Mara Rudman son veteranos sionistas de los gobiernos de Clinton. Feinstein es consejero principal de la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, y Rudman es consejera senior del Presidente Obama en política exterior.
Susan Rice, nombrada representante ante la ONU por Obama, puso su firma en un documento elaborado por el Washington Institute for Near East Policy (WINEP) en el que se pedía una mayor coordinación entre Israel y Estados Unidos, con vistas al embargo y eventual ataque a Irán. WINEP es un conocido productor de propaganda de los más belicistas, fanáticos e incondicionales seguidores de Israel. En su testimonio ante el Senado, Rice denunció las críticas de la Asamblea General de las Naciones Unidas hacia el baño de sangre israelí en Gaza.

Al frente de la política exterior del gobierno de Obama, el vicepresidente Biden (que afirmó públicamente: «Soy un sionista»), la Secretaria de Estado Clinton («Destruyan Irán») y el Secretario de Defensa Gates (un resto del gobierno de Bush, totalmente dominado por Israel) han establecido el aparato más sionista posible para las políticas de Oriente Próximo de la historia de EEUU. Por sus antecedentes, lealtades y compromisos, este gobierno no está dispuesto a abrir negociaciones serias con Irán o a gestionar el fin de la ocupación israelí de Palestina. Al contrario, sus estrechos lazos con la configuración del poder sionista y el compromiso a largo plazo con respecto al militarismo y las políticas expansionistas israelíes, garantizan que el gobierno de Obama avanzará en su colaboración con el Estado judío hacia una confrontación militar con Irán. Todo el mundo en el equipo de Obama apoyó la carnicería israelí en Gaza y aprobó los esfuerzos de Israel para destruir el gobierno democráticamente elegido de Hamás, a la vez que apoyó al desacreditado y corrupto régimen títere encabezado por Mahmud Abbas.

La presidencia de Obama ha logrado lo que muchos observadores creían imposible: ha colocado más sionistas en posiciones estratégicas de poder, más comprometidos en una guerra contra Irán, que incluso durante la administración de Bush. Teniendo en cuenta los nombramientos de Obama y su propia sumisión personal a los líderes israelíes, es difícil imaginarse que los 16 servicios de inteligencia principales elaboren un informe que refute los montajes de Israel sobre el programa nuclear de Irán, como sucedió bajo el gobierno de Bush. Más tremendo aún, dado el dominio sionista de la Casa Blanca, es poco probable que Obama ponga su veto a un ataque aéreo israelí, tal como se admite que hizo Bush.

La estrategia israelí de guerra contra Irán sigue paso a paso la de su precursor nazi: los ataques se diseñan para conseguir el máximo efecto destructor de la infraestructura civil en los países y líderes opuestos a cualquier agresión israelí hacia Irán. Israel bombardeó e invadió Líbano; bombardeó Siria; destruyó Gaza. Su lobby ha ampliado y ha hecho cumplir sanciones económicas globales a través de un Departamento del Tesoro infestado de sionistas. El principal consejero económico de Obama, el ultrasionista Lawrence Summers, promueve las sanciones, boicoteos y embargos más estrictos contra los enemigos designados de Israel. Se trata de políticas que apuntan en dirección de la guerra.

Unas negociaciones de paz destinadas a la guerra

La probabilidad de que el gobierno de Obama lleve al mundo a una guerra ofensiva contra Irán no está basada en la especulación ociosa o en citas seleccionadas de su campaña presidencial. Nadie puede tomar en serio la intención del presidente Obama o de su Secretaria de Estado, Hillary Clinton, de entablar negociaciones con Irán, cuando éstas se acompañan de condiciones inaceptables para la soberanía o los intereses nacionales de dicho país. El gobierno de Obama amenaza abiertamente con la guerra si Irán no acepta el desarme unilateral, con una inspección intrusiva de sus instalaciones estratégicas de defensa, lo que ofrecería a Israel y EEUU una oportunidad única para establecer claramente los objetivos claves de su primera oleada de ataques.

Pero lo que demuestra de manera concluyente el impulso de Obama hacia la guerra con Irán es su designación del más entusiasta militarista sionista, Dennis Ross, en la posición estratégica clave en las negociaciones con Irán.

Obama ha nombrado a Ross en el puesto de enviado especial para Irán y máximo responsable en política de Oriente Próximo. George Mitchell, por su parte, es su enviado a las negociaciones entre Israel y Palestina. Se trata de una estrategia típica de policía bueno (Mitchell), policía malo (Ross). Ross, conocido a menudo como el abogado de Israel, es el sionista máximo, un príncipe heredero del lobby judío sionista de EEUU en todas las empresas importantes relativas a Irán. Es líder fundador del AIPAC, el principal y más potente grupo de presión de Israel en Washington. Es un ideólogo siocon de siempre, muy influyente, que llevó con éxito la campaña a favor de la invasión de Iraq. Está entre los escritores y propagandistas más prolíficos e influyentes del antes citado WINEP, que ha elaborado los documentos programáticos más belicistas de promoción de la intervención militar de EEUU a favor de las ambiciones expansionistas de Israel. Durante los años de Clinton, Ross fue nombrado jefe del comité de mediación de EEUU durante las negociaciones entre palestinos e israelíes (1999-2000). Como tal, su actuación fue la de abogado de Israel, según otro diplomático sionista de EEUU participante. Pasó por encima de cualquier posibilidad de alcanzar un compromiso aceptable, siguiendo las iniciativas de Israel, y creó las condiciones que hicieron inevitable el rechazo palestino a la vez que culpaba de ello a este sacrificado pueblo. Ross tiene una gran influencia en las políticas de Obama con respecto a Israel.

Ross es un líder en un grupo tapadera sionista relativamente nuevo, conocido como el Bipartisan Policy Center. Este centro publicó recientemente un informe titulado Meeting the Challenge: US Policy Toward Iranian Nuclear Development (Haciendo frente al desafío: políticas de EEUU ante el desarrollo nuclear iraní.) Este plan de trabajo para la guerra con Irán fue elaborado por un grupo de trabajo que incluía a Ross y otros dos extremistas siocons: Michal Makovsky y Michael Rubin, ambos con doble nacionalidad israelí y estadounidense. El reconocimiento por parte de Ross del citado informe refleja su rechazo de cualquier posibilidad de un acuerdo negociado con Irán que aceptase el derecho legal de Irán a un programa de enriquecimiento de uranio tal y como está reconocido en los tratados internacionales.

Un pequeño problema conocido recientemente en la designación de Dennis Ross como miembro del gabinete de Obama es su papel como presidente actual del Jewish People Policy Planning Institute (Instituto de planificación de políticas para el pueblo judío) con sede en Jerusalén y dependiente de la Jewish Agency, organismo oficial del gobierno israelí. Su trabajo actual para un organismo de la administración pública israelí podría colocar a Ross en conflicto con la Foreign Agents Registration Act (FARA), ley estadounidense que obliga a registrarse como tales a los individuos que trabajen como agentes de un gobierno extranjero, algo que Ross nunca ha hecho.

El informe aboga por un bombardeo aéreo israelí preventivo y un ataque de misiles contra Irán, en caso de que EEUU y Europa no llegasen a golpear primero. Este informe, acreditado por Dennis Ross, propone un bloqueo total de Irán por mar y aire y un embargo de este país como preludio de un ataque de EEUU contra la infraestructura vital de Irán. El documento invitaba a Obama a introducir tropas y equipo en la región so pretexto de los conflictos de Iraq y Afganistán, manteniendo por tanto un cierto nivel de sorpresa estratégica y táctica. Es decir, el próximo nombramiento de Ross para dirigir el Middle East Policy Advisory Group (Grupo consultivo de políticas para Oriente Próximo) de su gobierno coloca a un defensor y promotor incondicional de la guerra genocida contra Irán en una posición estratégica clave de política exterior.

La secretaria de estado Hillary Clinton y Dennis Ross harán todo lo que esté en su mano para promover y justificar un ataque conjunto estadounidense-israelí contra Irán. Ross y Clinton comenzarán con unas falsas negociaciones con ultimátum inaceptables. A continuación, seguirán acciones de guerra en forma de embargos al estilo del impuesto a Gaza, diseñados para matar de hambre y empobrecer a la población de Irán, y, finalmente, un blitzkrieg aéreo también al estilo de Gaza. Dado el número extraordinario de sionistas designado por Obama en todos los niveles claves de su Gobierno, la posibilidad de cualquier debate interno o desacuerdo sobre el plan de trabajo de Ross para la guerra en interés de Israel es mínimo. Para la formulación de sus políticas, Obama ha creado una élite tan estrechamente ligada y leal al establishment militar israelí que impide cualquier tipo de negociación significativa con Irán.

Posibles obstáculos exteriores a la guerra sionista-israelí y de EEUU contra Irán
La única disuasión real a un ataque israelí al estilo de Gaza en Irán es la capacidad de respuesta militar de Teherán, especialmente sus misiles de precisión y largo alcance capaces de alcanzar los principales objetivos militares en Israel, así como sus infraestructuras y sistemas conexos de apoyo. Dada la ausencia de cualquier escrúpulo moral en los líderes israelíes y su inmersión en una ideología militarista, en la que la fuerza bruta y la violencia generalizada se consideran los principales medios de proyección del poder y de garantía del apoyo público israelí, un fuerte contraataque militar masivo es, probablemente, la disuasión más efectiva para forzar a sus líderes a reconsiderar la política exterior militar conducida por Israel.

Mientras los militaristas israelíes adoptan una retórica defensiva, su estrategia consiste en debilitar la capacidad defensiva de Irán y hacerlo más vulnerable a las amenazas militares y a la presión diplomática en una espiral creciente hasta un asalto aéreo preventivo. Las inspecciones internacionales realizadas por organismos de las Naciones Unidas solamente se llevan a cabo en sitios iraníes, pero no en las instalaciones militares de EEUU en la región, entre otras sus naves y submarinos dotados de armas nucleares de guerra, ni en las instalaciones nucleares de Israel y sus laboratorios del arma nuclear. Estas inspecciones desiguales proporcionan una gran cantidad de información sobre las capacidades militares y de defensa iraníes, así como de sus laboratorios de investigación estratégica avanzada. Las inspecciones de la ONU antes de la invasión de Iraq por EEUU permitieron identificar las instalaciones claves de defensa y los científicos iraquíes, sus lugares de trabajo y sus hogares, datos que se utilizaron en las misiones de bombardeo y la subsiguiente campaña de asesinatos de científicos iraquíes de alto nivel. Esta clase de información fue crucial en la dirección de los ataques israelíes con bombas y misiles y en el asesinato de líderes y sus familias durante las invasiones israelíes de Líbano y Gaza.

El boicoteo económico sionista a Irán, impuesto por Israel y Estados Unidos, pretende claramente socavar tanto las condiciones de vida iraníes como el rendimiento de su economía, de forma parecida a lo que el estado judío ha impuesto en Gaza. Forma parte de la campaña de ablandamiento, previa a un ataque en toda la regla.

Hoy, sin embargo, a pesar del esfuerzo continuo de todos los altos funcionarios sionistas en el gobierno de EEUU y de las presiones intensas de sus grupos de presión sobre los gestores de fondos de pensiones de EEUU, el embargo no ha conseguido quebrar la economía iraní. Especialmente con el inicio de la recesión, la reducción de los mercados mundiales y la demanda energética cada vez mayor de China, numerosas multinacionales occidentales y asiáticas están impacientes por negociar con Irán e ignorar las presiones sionistas israelíes y estadounidenses.

La guerra genocida de Israel contra Gaza ha producido finalmente algunas grietas importantes en el monopolio sionista sobre la opinión judía fuera de Israel. Las principales organizaciones comunales judías y sus portavoces espirituales siguen apoyando todos los delitos israelíes, desde el bombardeo de ambulancias y clínicas de la Cruz Roja hasta de escuelas de las Naciones Unidas, almacenes de alimentos y suministros médicos y centros de refugiados, pero finalmente, esto ha provocado una oposición vigorosa entre los principales intelectuales, escritores y otros profesionales judíos.

Nuevas organizaciones y personalidades de la comunidad judía han repudiado decididamente el genocidio perpetrado por Israel. Algunos activistas judíos han tomado resueltas medidas directas, ocupando oficinas consulares israelíes en ciudades importantes y pidiendo un boicoteo total de mercancías e intercambios académicos israelíes. Otros se han enfrentado a apologistas sionistas en foros y ruedas de prensa públicas. A pesar de que el número y la influencia de judíos críticos con los crímenes de guerra sionistas es pequeño, su importancia se halla en la legitimidad que otorgan y el estímulo que facilitan a millones de gentiles, generalmente intimidados y silenciosos, a manifestarse públicamente. Como consecuencia, un número sin precedentes de personas en todo Occidente, ha expresado su horror y oposición al monstruo militar sionista y ha expresado su apoyo al boicoteo económico contra Israel. Aunque la oposición judía y gentil de masas no detuvo ni debilitó la masacre de Israel de civiles en Gaza, ha sentado la base política y organizativa para poner en marcha una campaña masiva contra los planes sionistas y estadounidenses de guerra contra Irán.

Los éxitos militares de Israel han creado una fiebre guerrera triunfalista e irracional entre todos sus líderes y partidarios entusiastas en las organizaciones judeo-sionistas de EEUU, que cuentan con cerca de un millón de miembros. Dichos éxitos los ha llevado a subestimar los costes catastróficos de una guerra contra Irán. Un ataque militar por sorpresa a Irán por parte de Israel y EEUU provocará acciones de represalia en todo Oriente Próximo. Esto infligirá ciertamente pérdidas humanas, militares, políticas y económicas graves en muchas instalaciones militares de EEUU en la región del Golfo Pérsico. En particular en Iraq y los cercanos Estados satélites del Golfo, donde las fuerzas militares de EEUU son altamente vulnerables. Un ataque israelí podría llevar a la desestabilización o al derrocamiento de los regímenes satélites árabes. Por otra parte, Irán puede tomar represalias con éxito lanzando misiles de precisión de largo alcance, que tendrían por objetivo los principales centros militares israelíes y los centros de población colindantes.

Teniendo en cuenta la repugnancia y el horror enormes, en todo el mundo, que han producido los crímenes de guerra de Israel en Gaza y el odio que inspira la perspectiva de nuevos ataques aéreos sobre millones de iraníes, no es probable que las represalias de Teherán contra Israel y EEUU susciten una gran condena. Más probablemente, la mayor parte de la gente percibirá, con un sentimiento de justa venganza, que finalmente se pague al tirano arrogante con su misma moneda por sus ataques a los civiles desarmados y encarcelados de Gaza. Al igual que los supervivientes británicos de los ataques de los nazis, con sus bombas volantes V-2, a las ciudades británicas aplaudieron el bombardeo de Dresde, partes significativas de la opinión pública pueden saludar un ataque de represalia contra Israel como una disuasión válida a la vista de sus atrocidades en serie contra la humanidad.

Una de las amenazas más efectivas contra el impulso genocida de Israel es la puesta en marcha de investigaciones sobre los crímenes de guerra israelíes y el establecimiento de tribunales para juzgar a los líderes militares y políticos de Israel por sus delitos contra la humanidad (Financial Times, 16 de enero de 2009.) Los líderes israelíes han informado a sus militares criminales de que se les proporcionará protección legal, y han manifestado su preocupación por el hecho de que ellos mismos puedan estar sujetos a detenciones y juicios en el extranjero. Varios gobiernos están presentando querellas por crímenes de guerra ante la Corte Penal Internacional de La Haya. El problema a la hora de llevar a juicio a los criminales de guerra israelíes consiste en establecer los límites entre los líderes político-militares que dirigieron los crímenes de guerra y los oficiales de campo que aplicaron las políticas que violaban los Convenios de Ginebra. Por ejemplo, identificar a los funcionarios que impidieron, concretamente durante más de cuatro días, que trabajadores médicos y de rescate pudieran realizar la evacuación de heridos y civiles al borde de la inanición, entre ellos niños pequeños, del lugar de una masacre israelí espantosa de civiles gazatíes. ¿Y qué decir de la gran cantidad de ciudadanos judíos israelíes que, de pura exaltación ante el bombardeo de barrios enteros, se instalaron en puestos de observación con sus cestas de picnic para ver mejor la carnicería en curso? Los mismos israelíes «encantados por las imágenes, que llenaban las primeras páginas de los periódicos, de soldados israelíes sonrientes que regresaban a sus hogares en los tanques, haciendo el signo de la victoria» (Financial Times, 26 de enero de 2009).

El entusiasmo masivo israelí, la intoxicación política y el abrazo a los autores de la matanza de gente desarmada pueden ser repugnantes para la opinión mundial, pero no constituyen un delito suficiente para merecer un tribunal internacional. Sin embargo, está sujeto al mismo desprecio moral que muchos de nosotros sentimos hacia los alemanes que celebraron los bombardeos salvajes hitlerianos de ciudades soviéticas, polacas y balcánicas. Incluso si esta Casa Blanca controlada por los sionistas lograra la utilización de su veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para prevenir una investigación por crímenes de guerra de los líderes israelíes, la presentación de acusaciones y posibles detenciones en varios países europeos forzará a los líderes israelíes a reflexionar sobre su situación de parias, y podría inhibir su deseo de una guerra asesina contra Irán. Incluimos aquí una lista (véase el anexo no 2) de los líderes militares israelíes, su graduación y su función y responsabilidad operativa en los crímenes de guerra en Gaza.

Los israelíes rechazan de antemano el oprobio ante la opinión mundial como un asunto irrelevante para su ofensiva militar. Esto origina que el estado judío no preste atención a la importancia de la opinión pública mundial, que erosionará el apoyo político estratégico en el futuro. Muchos observadores creen que centenares de millones de ciudadanos árabes y multitudes de no árabes y no musulmanes están llegando a la conclusión de que Israel y su quinta columna sionista de ultramar sólo entienden el lenguaje de la fuerza, puesto que practican sistemáticamente el terrorismo de Estado para imponer sus intereses sobre personas cautivas y empobrecidas. Como consecuencia, muchos analistas sostienen que es comprensible que las opciones de las víctimas de Israel inevitablemente se basen en la resistencia popular continua, organizada y militarizada. En estas circunstancias, la actual generación de líderes árabes, anémicos e impotentes, y los regímenes colaboracionistas pueden ser derrocados y dar paso a un nuevo liderazgo combativo y consecuente que consulte y fundamente su apoyo de masas en los más profundos sentimientos de dignidad nacional y odio profundo a las humillaciones impuestas por los sionistas.

Conclusiones
La guerra de Gaza está llevando a los líderes de Israel y a sus agentes de ultramar, estratégicamente situados en el sistema político de EEUU, a nuevos excesos y a una nueva guerra contra Irán, como parte de una estrategia regional para asegurar el poder imperial. El gobierno de Obama y el Primer Ministro israelí que salga elegido compartirán más cosas que unos responsables de las políticas que sirven a ambas partes y unos compromisos a largo plazo con la construcción del imperio manu militari. Han dejado claro también que procederán a una serie de movimientos diplomáticos y económicos destinados a preparar el escenario para poner en marcha una guerra genocida contra Irán, que coincidirá con la retórica de Obama de reconstrucción de una alianza judeo-afro-estadounidense basada en los intereses israelíes y las vidas de estadounidenses. La única disuasión ante nuevas guerras de exterminio es una acción de masas que aumente los costes políticos, económicos y militares de la agresión israelí. Sólo cuando las víctimas israelíes aumenten, cuando los explotadores y los banqueros sionistas sufran pérdidas, cuando se boicoteen sus sitios académicos y turísticos, sólo entonces los israelíes y sus acólitos de EEUU comenzarán a repensar su adhesión ciega a políticas militaristas. Sólo entonces revisarán su irracional visión judeocéntrica de un mundo hecho por y para el Pueblo Elegido que vive en el único Estado Moral del mundo.

Lamentablemente, puede que sean necesarios algunos choques militares para disipar esas fantasías tribales. La Historia nos enseña que no hay nada como una derrota sangrienta para terminar con el complejo de superhombre.

Anexo no 1
51 organizaciones pertenecientes a la Conferencia de presidentes de las principales organizaciones judías de Estados Unidos

Ameinu
American Friends of Likud
American Gathering/Federation of Jewish Holocaust Survivors
American-Israel Friendship League
American-Israel Public Affairs Committee
American Jewish Committee
American Jewish Congress
American Jewish Joint Distribution Committee
American Sephardi Federation
American Zionist Movement
Americans for Peace Now
AMIT
Anti-Defamation League
Association of Reform Zionist of America
B’nai B’rith International
Bnai Zion
Central Committee of American Rabbis
Committee for Accuracy in Middle East Reporting in America
Development Corporation for Israel/State of Israel Bonds
Emunah of America
Friends of Israel Defense Forces
Hadassah, Women’s Zionist Organization of America
Hebrew Immigrant Aid Society
Hillel: The Foundation of Jewish Campus Life
Jewish Community Centers Association
Jewish Council for Public Affairs
Jewish Institute for National Security Affairs
Jewish Labor Committee
Jewish National Fund
Jewish Reconstructionist Federation
Jewish War Veterans of the USA
Jewish Women International
Mercaz USA, Zionist Organization of the Conservative Movement
Na’amat USA
NCSJ: Advocates on behalf of Jews in Russia, Ukraine, the Baltic States and Eurasia
National Council of Jewish Women
National Council of Young Israel
ORT America
Rabbinical Assembly
Rabbinical Council of America
Religious Zionist of America
Union for Reform Judaism
Union of Orthodox Jewish Congregations of America
United Jewish Communities
United Synagogue of Conservative Judaism
WIZO
Women’s League for Conservative Judaism
Women of Reform Judaism
Workmen’s Circle
World Zionist Executive, US
Zionist Organization of America
Anexo no 2

Lista de funcionarios israelíes que han participado en crímenes de guerra durante la invasión de Gaza. Se trata de una lista parcial y evolutiva de presuntos criminales de guerra recogida por un grupo de activistas israelíes, a pesar de la censura del gobierno israelí y en abierto desafío al fiscal general de Israel, el general Menachem Mazuz, y su contraparte en el ejército, el juez-fiscal general de brigada Avihai Mandelblit:

Ehud Olmert, primer ministro israelí
Ehud Barak, ministro de la Guerra israelí
Tzipi Livni, ministra de Asuntos Exteriores israelí
Yuval Diskin, jefe del servicio secreto Shin Bet
Teniente general Gabi Ashkenazi, jefe de Estado Mayor de las fuerzas israelíes de ocupación
Coronel Hartzi Halevi, comandante de la Brigada paracaidista
Coronel Yigal Slovik, comandante de la 401a Brigada
General de brigada Jonathan Locker, jefe de la Fuerza Aérea israelí
General de división Ido Nehushtan, Fuerza Aérea israelí
Coronel Ron Ashrov, comandante de la zona norte de Gaza
General de brigada Eyal Eisenberg, comandante de todas las fuerzas israelíes de ocupación
Coronel Yigal Slovik, comandante de convoy de la 401a Brigada acorazada
General de brigada en la reserva Sho'alay Marom,
Teniente coronel Yoav Mordechai, 13o batallón de la Brigada de infantería Golani
Teniente coronel Oren Cohen, 13o batallón de la Brigada de infantería Golani
Teniente coronel Avi Blot, 101o batallón de la Brigada de paracaidista
Teniente coronel Yehuda Cohen, Regimiento Rotem, Brigada de infantería Givati
Teniente coronel Ronen Dagmi, comandante adjunto de la 401a Brigada acorazada
Coronel Avi Peled, comandante de brigada, Batallón 51o
General de brigada en la reserva Zvika Fogel, ex jefe del Comando Sur
General de brigada Yuval Halamish, jefe de los servicios secretos del ejército israelí
Coronel Hartzi Halevi, Comandante de la Brigada paracaidista
Coronel Hertzi Halevy, comandante de brigada
Coronel Tomer Tsiter, participante en la masacre de Gaza conocida como Operación Plomo Fundido; antes, participante en la masacre conocida como Operación Escudo Defensivo, perpetrada en el campo de refugiados de Jenin en 2002.
Oficial de infantería en la reserva Gur Rosenblatt
Oficial de infantería en la reserva Guy Ohaion
Teniente coronel Erez
Comandante Nimrod Aloni
Teniente coronel en la reserva Shlomo Saban
Capitán Ron Vardi ,
Coronel Pnina Sharvit-Baruch, jefe del servicio jurídico internacional, fiscal militar
General de división Yoav Galant, jefe del Comando Sur
Subteniente mayor Richard Awizrat
General de división Amos Yadlin, jefe de la inteligencia militar
James Petras es especialista en política sionista estadounidense y analista de la prensa judía israelí y estadounidense. Es autor de Zionism, Militarism and the Decline of US Power, Clarity Press 2008.

Sinfo Fernández, S. Seguí y Caty R. pertenecen al colectivo de Rebelión. Seguí también es miembro de Tlaxcala y Cubadebate. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a los traductores, la revisora y la fuente.

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