domingo, 23 de mayo de 2010
Algunas reflexiones sobre la resistencia
Eva Forest
19-05-2010
http://www.sastre-forest.com/
Conferencia pronunciada en el Instituto para la promoción de Estudios Sociales IPES en octubre de 2003.
No soy historiadora, ni una experta en Iraq. He estado tres veces en aquel país, en tres momentos distintos y he visto algunas cosas. Así que voy a hablar sobre mi experiencia y ciertas apreciaciones basadas en datos recogidos directamente por mí, bien de la gente con la que he hablado, bien de los amigos, bien de científicos que están investigando el tema de la radiactividad: en cualquier caso, datos siempre de primera mano.
Y como es mi costumbre, más que una conferencia lo que he preparado son ciertos aspectos de la resistencia que nos darán pie para un debate posterior, que es lo importante.
Pero antes de nada sí quisiera rendir un pequeño homenaje al heroico pueblo iraquí que en estos momentos está haciendo frente a una criminal agresión y defendiendo la dignidad y las libertades no sólo de su pueblo sino de todos nosotros.
Porque lo que está ocurriendo en Iraq es un vivo ejemplo de lo que el imperialismo, movido por su avidez de controlar el mundo, es capaz de hacer no sólo a un país pobre, subdesarrollado, de los considerados del “tercer mundo” –no olvidemos la gran amenaza que en estos momentos pesa sobre Cuba-, sino a un un país rico, en pleno crecimiento, que estratégicamente no le convenía que se desarrollara y que, como ocurrió también después con la ex Yugoslavia, decidió hacerlo retroceder a la era preindustrial.
Lo que el imperialismo ha hecho en Iraq nos toca de muy cerca: puede repetirlo, en el momento que le convenga, con cualquier otro país de Europa si sus gobernantes no se someten y aceptan sus directrices, y ello constituye una amenaza permanente si no reaccionamos a tiempo.
Por eso insisto en la gran importancia de la resistencia del pueblo iraquí que, plantándole cara al imperialismo, en estos momentos está defendiendo la dignidad y las libertades de todos nosotros.
El tema de la resistencia es muy amplio. Yo sólo me voy a referir a tres de los aspectos que me parecen muy importantes. Uno, el primordial, el que concierne a la resistencia popular, interior, del propio país. Otro, una resistencia que podríamos llamar colateral, que es la que están empezando a ofrecer, de una manera indirecta, los soldados de los EE.UU. y sus familias. Y un tercer aspecto que tiene que ver con la solidaridad internacionalista.
Para comprender la resistencia popular, la más importante y visible en estos momentos, habría que buscar sus raíces en tiempos remotos, pero no lo voy a hacer aunque sí quiero dejar constancia de que cuando el pueblo se refería a la resistencia actual, aludía siempre con orgullo a su antigüedad y a los muchos siglos que llevaba luchando contra pueblos opresores que trataron de someterlos y que nunca pudieron. Lo que sí es imprescindible es recordar un poco su historia más cercana, porque no es posible hacerse una idea de la magnitud de la tragedia ocurrida en Iraq después de la mal llamada Guerra del Golfo si no se sabe algo del momento anterior a ella. El momento en que la intervención de los EE.UU. cortó el desarrollo económico y social que la revolución estaba llevando a cabo. Una revolución popular y socialista, “a la árabe”, considerada un “peligro” para el imperialismo e Israel y que llevó a tomar la decisión de hacerlo regresar a la era pre industrial.
En 1991 hacía poco que había terminado la guerra Irán-Iraq.
Como sabéis, Iraq era un país laico. Un país muy rico también. La asistencia social y el nivel cultural eran muy elevados. Por referirme a la salud pública, según la OMS y la UNICEF, dos organizaciones de la ONU, en tasas de salud, Iraq era el país más avanzado del Oriente Medio. Se había conseguido reducir la mortalidad infantil en cifras espectaculares, erradicado una serie de enfermedades infecciosas como la polio, la malaria, la hepatitis... Se daba asistencia a todos, en todo el país y gratuitamente. En cuanto a la enseñanza, esta era también gratuita, desde el jardín de infancia hasta terminar una carrera incluido el doctorado en una universidad en el extranjero.
También la situación de la mujer había alcanzado grandes logros, consiguió llegar a altos cargos de la política, en el gobierno, en lo referente al poder judicial, en el parlamento, en la diplomacia. La ley de divorcio era la más avanzada del mundo árabe, así como las leyes relacionadas con su trabajo.
En Iraq no se conocía el paro, había trabajo para todo el mundo y daba trabajo a cuatro millones de personas del exterior, de los países de la zona.
La primera agresión del Golfo acabó, en días, con todo esto. Haría falta mucho tiempo para reseñar la alta tecnología que emplearon, las bombas de gran tonelaje, el material radiactivo cuyos efectos han ido apareciendo durante este tiempo... Y ahí empieza una etapa de embargo total que supondrá para el pueblo unos años de sufrimiento, de carencias, de mortandad infantil: un verdadero genocidio que no voy a describir ahora pero sobre el que pueden informarse (aquí he traído un libro, escrito por mí en 1998, en el que se recoge al final un excelente trabajo de C. Varea y A. Maestro que consiste en una descripción detallada de las sanciones verdaderamente kafkianas que comprende el embargo).
Y ya entonces, hace cinco años, titulé el libro: Iraq, ¿un desafío al nuevo orden mundial? porque en aquellos momentos, a través de conversaciones con amigos, se podía percibir la indignación del pueblo y la decisión de resistir, de no doblegarse, de no aceptar la sumisión... “Conocemos bien el imperialismo británico y el de los EE.UU. y aunque nos invadan no van a poder controlar nuestras mentes”, me dijo colérico un comerciante del zoco. Expresiones parecidas eran muy frecuentes.
O sea que la primera cosa que quisiera señalar al referirme a la resistencia es que la lucha que hoy estamos viendo no es una resistencia que sale de la nada, espontánea. Es una resistencia muy sentida por la gente –todos hemos visto en la TV cómo cuando ocurre cualquier acción, una multitud aparece inmediatamente saltando y celebrando el acontecimiento-, pero es una resistencia que se venía fraguando desde hacía tiempo. Yo pienso que, de una manera más activa y concreta, desde el momento en que, en el año 99, después de muchas prolongaciones del levantamiento total del embargo, se cercioran de que no hay voluntad de ello y que la situación va a seguir. Los EE.UU., bajo el pretexto de la inspección que busca armas de destrucción masiva, lo que quiere es prolongar el embargo y permanecer en el país. Lo que quieren es, en definitiva, el petróleo y el dominio de Iraq, que es una zona estratégica del Oriente Medio.
Por estas fechas, en enero de 1999, es cuando nosotros, un grupo organizado por el Comité de la Causa Arabe, fuimos a Iraq. Éramos los primeros extranjeros visitantes que íbamos después de ocho años de cerco, de aislamiento total. Nos acogían con gran simpatía. Querían comunicarse. Hablaban con nosotros de todas las formas posibles: en inglés, lengua que dominan muchos, a través de traductores árabes, directamente en castellano, que algunos sabían muy bien, con expresivos gestos... La comunicación fue más fácil de lo que y pensaba. Hice pronto amigos que todavía conservo. Grandes amigos.
La impresión más fuerte que guardo de aquel viaje –y son muchas- es la del atroz genocidio que se estaba cometiendo: “El índice de mortalidad de los niños menores de cinco años es de 7.500 niños al mes”, es uno de los muchos datos que tengo en el cuadernito en el que anotaba las cifras de mortandad infantil. “¿Qué había hecho este niño para que le pasara esto?” nos dijo el Dr. Eli Hasan Al Jumaly, junto al cadáver de un ser deforme que acababa de morir por efectos del uranio empobrecido.
Junto al genocidio me impactó también la espantosa y compleja maquinaria de destrucción que el imperialismo pone en movimiento cuando se trata de robar las riquezas y controlar al mundo. La había seguido de muy cerca durante la guerra del Vietnam, pero ahora esta maquinaria era más compleja, más cínica, con grandes avances tecnológicos incorporados; se había puesto a la altura de los tiempos del nuevo orden mundial.
El embargo, según fui descubriendo, había empezado meses antes de la invasión de Kuwait y lo había hecho sobre medicinas que se compraban en Alemania y sobre material escolar. Dos aspectos que atacaban directamente a la infancia. “El embargo tiene también por objetivo la educación y la cultura por un motivo muy sencillo: agredir a los niños significa que el impacto perdurará durante generaciones” nos dijo el Dr. Fahad al Shakra en una conferencia sobre la situación de las escuelas. “Cuando nos dicen que nos devolverán a la época preindustrial" nos había dicho una maestra en una escuela recientemente bombardeada "no creo que se refieran a la destrucción de nuestras fábricas sino a los centros de educación y de cultura”. Estaba claro que el objetivo era aniquilar un pueblo.
En abril el 2002, cuando volví a Iraq con un grupo internacionalista de médicos, artistas y gente relacionada con la información procedentes de diversas partes del mundo, me impresionó mucho el cambio que se apreciaba a primera vista. Los problemas fundamentales creados por el embargo seguían, pero Bagdad era una ciudad llena de vida, se habían abierto numerosos restaurantes, había mercados en donde se encontraba lo más necesario y por las noches la gente llenaba los cafés, los teatros, las exposiciones. El número de galerías de pintura se había triplicado. Gracias a una inteligente política Iraq mantenía relaciones comerciales no sólo con los países árabes del entorno sino con Francia, con China. No había problemas de transporte, varias veces viajé en los autobuses chinos, de color rojo que, a cada rato, atravesaban la ciudad. En esta ocasión viajé al Sur y tuve encuentros con distintas personas del país.
La impresión que conservo es la de que el pueblo había reaccionado y se estaba incorporado a la vida después de la desoladora consternación de los primeros años. Me impresionó también la fuerza con la que se reclamaban iraquís, como si al sentimiento antiimperialista le hubieran dado un contenido colectivo de lucha: “somos un pueblo dispuesto a resistir, no podrán con nosotros”, me dijo alguien de la Escuela de traductores. “Nosotros estamos acostumbrados a luchar, no le tememos a las dificultades. Si nos dejaran, este pueblo es emprendedor y se recuperaba en meses” me comentó un conocido escritor que había hecho magníficas crónicas durante la Guerra del Golfo. Y en una granja de cítricos de Basora, un campesino ya entrado en años afirmaba rotundamente: “Venir, vendrán, porque ya lo hicieron una vez y tienen capacidad y fuerza para invadirnos, pero una vez dentro lo van a pasar mal”.
De múltiples formas eran muchas las personas que se expresaban de manera parecida: y esta era la tónica general de la gente con la que me encontré, lo mismo los pescadores de Fao que los mercaderes del Zoco de Basora, que los intelectuales y artistas de Bagdad. La entrevista que una importante cadena de televisión de un país europeo le hizo a una alta jerarquía chiita de Basora sintetiza muy bien lo que estaba en el ánimo del pueblo en aquellos momentos. La periodista le preguntó sobre los distintos grupos religiosos y las diferencias políticas entre ellos y el actual gobierno, etc. Muy cortesmente, y muy conciso también, le respondió algo así:
“Usted me hace la pregunta desde una visión occidental. Aquí, nosotros somos fundamentalmente un pueblo, el pueblo iraquí. Luego, unos somos chiitas, otros sunitas, otros cristianos, o sin religión. Tenemos nuestras diferencias, nuestros problemas, pero los vamos a resolver entre nosotros. Ahora, lo importante, es que somos iraquís y que el imperialismo, bajo el pretexto de traer la democracia, lo que quiere es nuestro petróleo”.
Creo que entonces ya estaban dadas algunas de las condiciones que parecen necesarias para una resistencia popular.
Una, tener conciencia de pueblo y anteponerla a todo. “Somos un pueblo, somos iraquís” era una frase repetida de múltiples maneras. Cuando le comenté a un amigo la paradoja de que siendo Iraq un conjunto de tantas etnias, de tantas minorías, llamaba la atención cómo se sentían tan iraquís, me dio una larga explicación de cómo a través de los años se había creado un entramado social, un complejo tejido muy fuerte que sería muy difícil de destruir. La diversidad era lo que precisamente les unía en estos momentos. Todos estaban bajo una misma amenaza. La memoria del colonialismo británico era una sombra de la historia cercana, siempre presente.
Otra, tener conciencia de la situación. No sólo son un pueblo, son un pueblo que está amenazado y que sabe el por qué de esta amenaza. Saben que están en una zona estratégica y que quienes les amenazan quieren su petróleo. Saben también –y eso lo viví con ellos con mucho dolor e impotencia- que están solos, que la solidaridad de otros pueblos, incluida la del pueblo de los EE.UU., existe y la aprecian, pero saben que no es suficiente y que los demás estados árabes no se moverán: “Es inevitable la invasión. Está decidida desde hace tiempo y no podemos hacer otra cosa que resistir” me decía una amiga chiita con gran lucidez. Todo podía hacer pensar que era una apreciación fatalista, aunque no hacía sino expresar algo muy real. Como ella se expresaban otros, pero también se vislumbraba que después de llegar “lo inevitable”, algo muy importante quedaría en pie: una resistencia de dignidad, de pese a que todo lo destruirán y a la horrible tragedia, “la mente no nos la van a confundir”, “el cerebro está para pensar”, “la dignidad y la cabeza es lo último que nos van a robar”.
La otra, la firme voluntad de defender su independencia. No sólo son un pueblo, no sólo tienen conciencia de la amenaza, tienen, además, la voluntad de hacer frente al enemigo y derrotarle. Esto no se había hecho visible aún, pero se podía intuir y ahora lo estamos constatando por las noticias que a diario nos llegan. Es verdad que no sabemos cómo están organizados, si son un solo grupo o muchos. Tampoco nos llega mucha información de las acciones. Sabemos que diariamente y por toda la geografía hay atentados, sabotajes, acciones múltiples, pero nada más. Lo que es evidente es que hay una resistencia y que está organizada.
Y aquí sí me gustaría señalar la confusión evidente de muchos políticos, incluidos algunos de la izquierda, que a la hora de formarse una opinión, manejan para sus análisis datos totalmente irreales y no se enteran de lo que está realmente ocurriendo. Que la CIA no tuviera información real y que Bush se quedara sorprendido de esta resistencia, no nos llama la atención porque ya nos tienen acostumbrados a ello (recuérdese el fracaso de Bahía Cochinos en Cuba), pero que analistas y políticos que habían estado en Iraq meses antes de la invasión, pudieran sospechar que no habría resistencia es algo que me deja perpleja.
Estos tres aspectos de la resistencia popular a los que me acabo de referir: conciencia de pueblo, conciencia de situación y voluntad de defender su independencia, no son exclusivos del pueblo iraquí. Son algo muy fundamental que uno encuentra siempre, de un modo o de otro en los pueblos que han luchado por su independencia. Así fue en Argelia, así fue en Vietnam, así es en Afganistán, así sería en Cuba si la locura de Bush le llevara a cumplir las amenazas que está continuamente lanzando sobre la isla.
Y la forma de expresarse el pueblo y los análisis que desde él se hacen coinciden a la hora de manifestarse y con frecuencia se recogen expresiones muy parecidas entre pueblos de culturas muy dispares, porque nacen de sentimientos muy profundos y de reflexiones análogas, cuando se trata de la independencia y la libertad.
Nunca se me olvida la gran lección que aprendí de un alto dirigente del FNLV, (frente nacional de liberación, Vietnam). Fue precisamente en Cuba. Estábamos sentados el uno al lado del otro en un teatro, esperando algún evento, y yo me interesé por la guerra de su país. Eso era a mediados del año 66. El militar, muy amable, con una amplia sonrisa y en un perfecto francés me lo explicó: hizo un largo recorrido por la historia del Vietnam, habló de la invasión de los EE.UU., de cuáles eran sus intereses, de cómo querían dividir y separar el Norte del Sur. Me explicó que sería una guerra larga, me habló de la vietnamización, de cómo el pueblo estaba preparado para resistir. De cómo en una nueva etapa atacarían también lo que querían que fuera Vietnam del Norte. De cómo Hanoi estaba perfectamente preparado para los bombardeos: grades refugios bajo tierra, las escuelas funcionando, la vida continuando, la resistencia fortaleciéndose. Cómo vendrían días de mucho sufrimiento pero cómo, al final, los EE.UU. se tendrían que retirar y el pueblo vietnamita habría vencido al ejército más poderoso del mundo. Esto que yo les cuento ahora en breves rasgos, me lo explicó él con toda serie de detalles. Fue un largo discurso de más de media hora. Cuando terminó, lo había comprendido muy claro todo pero, aún así, pensé, para mis adentros: “Qué visión tan fanática y apasionada”. Y, sin embargo, el tiempo me demostró que me había equivocado.
Fueron pasando los años y todo, absolutamente todo lo que aquel militar vietnamita (¿sería un discípulo de Giap?) me había descrito, se fue cumpliendo. Aquel combatiente conocía a su pueblo, conocía la situación real de su pueblo y estaba haciendo un buen análisis. Como les decía, fue una lección que no he olvidado nunca.
Recientemente, visitando Cuba, en Oriente, un campesino amigo, refiriéndose a una posible agresión de los EE.UU., venía a decir lo mismo en muchas menos palabras: “Mira, compañera, entrar es posible que entren porque tecnología y medios no les faltan, pero todos los soldados de los EE.UU. que aquí vengan van a regresar a su país en una caja de madera”.
Es un sentimiento común de los pueblos que no quieren dejarse atropellar, que han conseguido ser independientes y libres y que están dispuestos a darlo todo por defender sus logros. Este es un aspecto de la resistencia.
Pero yo quería referirme a otro aspecto que no es tan visible y que en estos momentos está cobrando importancia en Iraq. Quería referirme a esa resistencia colateral, que les decía al principio, que está relacionada con los soldados de los EE.UU, que ocupan ahora Iraq.
Para entender lo que ocurre es preciso que nos situemos. La composición social de este ejército, que es de mercenarios, una tropa compuesta por voluntarios que ha firmado un contrato y cobran un salario, pertenecen a un estrato social pobre. En su mayoría son soldados de color, asiáticos, latinoamericanos. Hay un abismo social entre ellos y la clase dirigente. Toda esta tropa que por distintas razones de necesidad han formado el cuerpo principal que ha ocupado Iraq, lo primero que ha descubierto, en estos meses, es que ha sido engañada.
Les habían dicho que iban a liberar a un pueblo oprimido, que le llevaban la libertad y la democracia y que les iban a recibir con entusiasmo y como a héroes. En lugar de ello el pueblo les ha manifestado desde el primer día que está en contra. Les agreden, les tienden trampas, emboscadas, los niños les apedrean, casi cada día matan a uno o dos... “Somos invasores, tienen razón en odiarnos...” le decía un soldado a un periodista inglés hace pocos días. Es todo al revés de lo que les habían dicho y, además, su estancia en Iraq, que debería ser de pocos meses, se prolonga y no se le ve el fin.
Ese descontento no puede ocultarse y se manifiesta en grupos, se filtra en declaraciones a la prensa, en cartas a las familias. Las quejas se hacen públicas y empiezan a proliferar. “Nos han engañado”. “Nos mienten”. Es el sentimiento general.
Paralelo a esto, la situación del país es caótica. En Bagdad el ambiente es infernal. Diariamente mueren civiles en controles, en registros, en tiroteos. No han contabilizado los cadáveres, no hay estadísticas ni les importa hacerlas. Cientos de iraquís son encarcelados, torturados. Se experimenta con ellos. Un comunicado de la Agencia Europa Press fechado en agosto de este año dice: “EE.UU. emite durante 24 horas a los prisioneros iraquís música agresiva: esto entra en sus sistemas de tortura para hacerlos hablar. Utilizan la sintonía de programas infantiles como Barrio Sésamo y música heavy durante periodos prolongados”. En este mismo sentido, Mark Hadsell, sargento del ejército de los EE.UU., declaró a Newsweek que esto era muy efectivo: “Su cerebro y sus funciones corporales bajan, sus pensamientos se lentifican y su voluntad se rompe. Ahí es cuando llegamos nosotros”. Lo que significa este llegamos nosotros se puede imaginar con espanto. Se sabe que están experimentando en la búsqueda de nuevas armas no letales que persiguen controlar la disidencia interna sin matar.
A esta situación hay que añadir un dato importantísimo del que no se habla: La contaminación radiactiva.
Los bombardeos han sido hechos con material radiactivo muy contaminante. No sólo por el uranio empobrecido, se ha empleado uranio 235, plutonio, se han producido reacciones nuevas, de efectos impredecibles.
Para hacerse una idea, durante la llamada Guerra del Golfo se emplearon alrededor de trescientas toneladas de bombas, en su mayoría arrojadas sobre el desierto, que tuvieron y están teniendo graves consecuencias sobre la población de Basora y sus alrededores. Ahora, en esta agresión, se han empleado alrededor de dos mil toneladas de bombas y en gran parte han sido arrojadas sobre ciudades, como Bagdad. Muchas de estas bombas eran de las llamadas GBU, bombas antibúnker, de las que más de la mitad de su peso era material radiactivo. Se han experimentado nuevas cuyos efectos se desconocen.
Pero el tema de la radiactividad es un tabú. Ni se toca. ¿Qué periodistas hablan de él? Y sin embargo algunos de estos datos se pueden encontrar en internet, en revistas científicas especializadas, en informes de organizaciones humanitarias que los denuncian. Aquí traigo material con sus referencias por si alguien quiere tomarlas después.
La contaminación se extiende a todo. El medio ambiente es irrespirable, las aguas, la leche, los productos agrícolas, no hay nada que no esté contaminado. El informe del Christian Sciencie Monitor había medido niveles de radiactividad entre 1000 y 2000 veces superior a la “normal”. Según un informe más reciente de la revista Express (1 de septiembre), la contaminación en los alrededores de Bagdad es de 1000 a 1900 veces superir a la normal. El científico independiente británico Dai Williams estimó que la contaminación en la segunda guerra de Iraq iba a ser muy superior a la que se produjo en la primera. En su informe de enero de 2002 afirmaba: “Las dos toneladas de uranio que sospechamos se incluyen en las cabezas de las bombas GBU-28&37 Bunker Buster (reventadoras de bunkers) pueden liberar 50-100 veces más óxido de uranio empobrecido por objetivo que todas las municiones de 30- mmDU antitanque disparadas por los aviones A 10 en la guerra de los Balcanes. El riesgo para la salud y el medio ambiente es muy superior tanto para los civiles como para las tropas que en las guerras anteriores”. Y en The Observer de abril de este año informaba ya de “la utilización en esta guerra de cantidades de armamento radiactivo 5 veces mayores que los utilizados en la guerra del Golfo”.
Están apareciendo enfermedades desconocidas, extrañas. Cuando los científicos las denuncian, las autoridades, cuando lo admiten, le restan importancia. La respuesta suele ser: “Se trata de contaminación ambiental de consecuencias desconocidas...”. Es evidente que están mintiendo. Saben muy bien que todo esto produce cáncer, leucemias, aberraciones cromosomáticas, alteraciones genéticas.
Toda esta contaminación no sólo afecta al pueblo iraquí sino que recae sobre las fuerzas de ocupación que son víctimas de sus propios bombardeos. Han empezado a enfermar de enfermedades desconocidas. Los media siguen guardando silencio. A veces se alude a ello de pasada.
En El Mundo digital del 6 de agosto de 2003, tras dar la noticia de un ataque a las fuerzas de ocupación, se hacía una referencia al tema: “El mayor peligro al que se afectan las tropas españolas en Iraq es el virus de Babilonia”. Por las mismas fechas, el diario La Razón hablaba de: “Una neumonía desconocida causa dos bajas y 100 afectados en el ejército de los EE.UU. en Bagdad”.
Muy distinto era el comunicado del Islam Online.net&News Agencies: “Una misteriosa enfermedad afecta a las tropas USA en Iraq. Expertos de la Otan atribuyen los misteriosos síntomas que sufren los soldados al uso de materiales radiactivos en las municiones de los propios ejércitos”.
También era muy distinto el comunicado de la Asociación de Veteranos W:WS: “¿Se están mueriendo los soldados en Iraq a consecuencia del uranio empobrecido?”. Podría seguir leyendo esta larga lista de ejemplos y todos nos llevan a la misma conclusión. El Pentágono miente.
El 2 de septiembre del 2003, el comando central del ejército de los EE.UU. reconoce que más de 6.000 miembros de sus tropas han tenido que ser evacuados de Iraq. 1.124 heridos en combate, 301 heridos en incidentes no ligados al combate. ¿Y los otros?
El nueve del mismo mes, el Washington Post, citando fuentes oficiales, informa de que 4.500 soldados han tenido que ser evacuados de Iraq por motivos médicos no ligados al combate. “física o mentalmente enfermos”, sin entrar en detalles. No voy a seguir leyendo, pero sí me gustaría destacar algunos aspectos muy reveladores de la forma de actuar el enemigo.
Según el CIAR (anoten esta página web, que es muy interesante: ciar@amcmh.org), “Recientemente se está planteando que la causa de estas misteriosas enfermedades y muertes es un nuevo virus bautizado como virus de Babilonia. Se sabe que se han trasladado a Iraq científicos de los Centros de Control de Enfermedades de Atlanta (C.D.C.) para detectar los agentes infecciosos responsables de la supuesta neumonía.
Conviene señalar que la división secreta EIS (Servicio de Inteligencia de Epidemias) de los centros de control de enfermedades de Atlanta ACD tiene como función manipular los orígenes de las enfermedades. Actúa como una CIA médica a nivel planetario. Lo han hecho a lo largo de la historia atribuyendo enfermedades a los agentes que ellos deciden o inventando epidemias. En general se trata de agentes infecciosos: desde el fraude de la epidemia de la gripe del cerdo, pasando por el sida, el sars y ahora el virus de Bagdad. Pero también en ocasiones han atribuido las enfermedades a agentes químicos. Lo que ocurre, con relación a estas hipótesis sobre las enfermedades de las que están empezando a morir los soldados es que se enfrentan a algunos problemas:
La explicación oficial, al principio, no era vírica. Las explicaciones eran que las manchas de la piel se debían a “que habían tomado demasiado sol”. Su prepotencia les permite decir cualquier cosa ya que saben que los medios de comunicación y la propaganda la difundirán y les ayudarán a justificarse.
La segunda explicación oficial es la infecciosa. Fomentada probablemente por los CDC cuyos agentes se han desplazado a Iraq. Oficialmente una neumonía mató a los soldados muertos en los hospitales alemanes. Pero este es un diagnóstico impresentable científicamente, como lo demuestra el análisis de los primeros casos documentados.
El virus de Babilonia nunca ha sido detectado ni aislado.
La explicación más evidente está siendo ocultada. Lo más probable es que la causa sea la contaminación radiactiva.
Los padres de uno de los muertos han declarado que en las últimas cartas su hijo les contaba que le habían asignado a las tareas de limpieza de los palacios de Saddam Hussein, zonas fuertemente bombardeadas con las llamadas Bunker- Buster, que contienen cabezas de material radiactivo (este mismo material fue utilizado en Afganistán). Se ha comprobado también que muchos de los afectados por la nueva enfermedad estaban también en unidades destinadas en áreas muy bombardeadas, como los alrededores del aeropuerto.
El descontento entre la tropa está creciendo en proporciones geométricas. Hay protestas. Se habla de conatos de motines. Sobre todo ello han impuesto un gran sile ncio. Pero las noticias se filtran. Llegan a las familias, que al principio protestan aisladas y, poco a poco, se van comunicando las informaciones, se van reuniendo, forman grupos de protesta. Empezaron haciendo una gran protesta de mil familiares enfrete de la Casa Blanca y pocos meses después eran ya miles y el otro día, el 25 de este mes de octubre, más de cien mil familiares se concentraron en el mismo lugar. La crónica del Washington Post, que describe la manifestación, la asocia a los momentos más fuertes de las protestas contra la guerra del Vietnam. Las pancartas que llevan los familiares esgrimen el mismo slogan: “Nos mienten”, “nos han engañado”, “queremos que regresen ya a casa”.
Hay soldados que se niegan a combatir y son encarcelados. Hay grupos que apoyan a los marines que desertan. Las denuncias se multiplican. Joyce Riley, capitán, veterana de la guerra del Golfo, portavoz de la Asociación Americana de Veteranos es una enfermera del síndrome del Golfo. Denuncia que “hay una agenda secreta donde los 300 millones de dólares para investigar la causa de nuestras enfermedades, se han gastado para ocultarlas". El soldado Larry Holmes en una entrevista informa: “Algunos soldados hablan de amotinarse. El Pentágono tiene pánico a esta posibilidad. Los soldados podrían terminar considerando como enemigo, no la resistencia iraquí, sino a sus propios mandos”.
El Pentágono teme que se reproduzca el “síndrome del Vietnam”. Es así como se le denomina al trauma que sufrió el ejército más poderoso del mundo cuando perdió la guerra no sólo por la gran resistencia vietnamita, sino también por la resistencia del pueblo de los EE.UU y en otros países.
Esto no es Vietnam todavía. Pero las condiciones hoy han cambiado. Existe internet. Las noticias circulan a mayor velocidad. Y la memoria histórica de Vietnam es un ejemplo muy movilizador.
No quiero terminar sin hacer alusión a otro de los aspectos de la resistencia: la resistencia de la solidaridad entre los pueblos.
¿De qué forma podemos contribuir a ello? Una de las más importantes es informar. Informar de todas las maneras posibles, desde todas las plataformas posibles, difundir datos, material que refleje la realidad, que penetre el muro de silencio que imponen los media controlados por el imperio.
Y sobre esta información pensar, criticar, contribuir a la toma de conciencia y presionar desde esta toma de conciencia para organizar mejor la información, para intervenir no sólo ahora, denunciando lo que ocurre en Iraq, sino previniendo lo que puede ocurrir en las próximas agresiones. Pensar en Cuba, por ejemplo. Tener muy presente que este país es uno de los objetivos reiteradamente señalado y amenazado por el imperialismo y que sólo estando muy alerta y muy preparados podremos llevar a cabo acciones solidarias verdaderamente eficaces. Y si les parece bien podemos pasar al coloquio.
Pueden encontrarse otros textos de Eva Forest en la hermosa página que comparte con su compañero Alfonso Sastre:
http://www.sastre-forest.com/
sábado, 15 de mayo de 2010
Al menos 10 muertos por atentado suicida en el norte de Irak
14 de mayo de 2010,
BAGDAD (AP) - Tres atacantes suicidas mataron el viernes al menos a 10 personas e hirieron a 120 al detonar los explosivos que cargaban en un campo de fútbol en una ciudad chiíta del norte de Irak, informaron funcionarios policiales y médicos.
Las autoridades dijeron que la bomba estalló al anochecer durante un partido de fútbol donde se había congregado una multitud, en Tal Afar, situada entre la frontera siria y la ciudad de Mosul.
El campo de fútbol está en un barrio de mayoría chií. Los habitantes de la ciudad son en gran parte de la etnia turcomana.
El primer atacante espero hasta el final del partido para detonar su coche bomba entre una multitud de jugadores y simpatizantes, cerca de la entrada al campo. En el caos que siguió, dos agresores más detonaron cinturones con explosivos en medio de la multitud, dijeron policías locales.
Un funcionario médico confirmó las cifras de bajas. Muchos heridos fueron trasladados a Dahuk a unos 95 kilómetros (60 millas) de Tal Afar, porque los hospitales locales no podían atender a todas las víctimas.
Los funcionarios hicieron las declaraciones a condición de permanecer anónimos debido a que no estaban autorizados para hablar con los medios de comunicación.
Tal Afar ha sido con frecuencia blanco de atacantes suicidas en los últimos años.
El atentado anterior ocurrió en octubre y hubo otro en julio, con decenas de muertos en ambos casos. El más cruento tuvo lugar en marzo del 2007, cuando al menos 152 personas murieron al estallar un camión cargado de explosivos en un concurrido mercado.
Irak sufrió el lunes una ola de ataques coordinados que mataron a 119 personas en diez ciudades. En la mayoría de los casos, los blancos fueron habitantes chiíes o miembros de los servicios de seguridad.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Iraq: Volcán político
05-05-2010
Salah Hemeid y Mohamed Al-Anwar
Al-Ahram Weekly
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Salah Hemeid
El 23 de abril, horas después de que Bagdad se viera golpeada por una oleada de atentados que acabaron con la vida de 72 musulmanes chiíes cuando salían de celebrar sus oraciones de los viernes en medio de una crisis nacional cada vez más profunda en relación a la formación de un nuevo gobierno, el clérigo radical chií Muqtada Al-Sadr declaró que estaba dispuesto a enviar de nuevo a sus combatientes del Ejército del Mahdi a las calles de Iraq para que defendieran a los chiíes del país.aquí.
Los atentados, los más mortíferos de los últimos meses, dejaron también alrededor de 120 heridos y constituyen una señal de la posibilidad de que se produzca un aumento de la violencia sectaria tras las elecciones nacionales del 7 de marzo sin un claro ganador y un vacío de poder que insurgentes y terroristas aprovechan.
También se produjeron tras el anuncio del Primer Ministro iraquí Nuri Al-Maliki de la muerte de dos altos dirigentes de Al-Qaida, Abu Ayub El-Mohager y Abu Omar Al-Baghdadi, en un ataque perpetrado por fuerzas conjuntas iraquíes y estadounidenses que golpeó a la organización en Iraq.
El lunes 29, las fuerzas iraquíes de seguridad dijeron que habían lanzado una reciente ofensiva contra los escondites de Al-Qaida en la inmensa meseta de Himrin, una semana después de la muerte de Al-Masri y Al-Baghdadi.
Al-Qaida supo el domingo de la muerte de sus dos altos dirigentes y juró tomar venganza. “La guerra no tendrá fin y los creyentes acabarán triunfando”, decía un comunicado publicado en Internet por uno de los dirigentes del grupo.
Se teme que los ataques de la pasada semana puedan incrementar y revivir las tensiones sectarias en Iraq a causa de los dilatados esfuerzos para formar nuevo gobierno y la decisión de Al-Sadr de volver a movilizar al Ejército del Mahdi, en gran medida responsable del baño de sangre durante 2006 y 2007, los peores años de enfrentamientos sectarios en el país.
En un comunicado leído en las mezquitas chiíes, Al-Sadr sugirió que movilizaría a cientos de sus seguidores para que formaran “brigadas oficiales en el ejército y en la policía a fin de defender los santuarios sagrados, las mezquitas, los mercados y las casas, proporcionando así una solución por la que el gobierno pueda salvar la cara”.
Al-Sadr había ordenado la disolución de la milicia en 2008 tras las confrontaciones entre sus fuerzas y las del gobierno. Sin embargo, los observadores creen que los combatientes de Al-Mahdi nunca se desmovilizaron realmente sino que se limitaron a mantener un perfil bajo.
No obstante, en su oferta de ayudar a las fuerzas de seguridad iraquíes para combatir el terrorismo en el país, Al-Sadr está enviando un mensaje claro de que si el gobierno iraquí no puede proteger a los chiíes, entonces lo harán sus seguidores. Por su parte, el gobierno iraquí rechazó rápidamente la oferta de Al-Sadr, diciendo que había unidades suficientes del ejército y de la policía en el país para mantener la seguridad.
Sin embargo, los dirigentes sadristas han instruido, al parecer, a miembros del Ejército del Mahdi para que cojan las armas y defiendan las mezquitas chiíes. El portavoz del grupo, Salah al-Obeidi, afirmó que los chiíes eran un objetivo para Al-Qaida porque este grupo quiere volver a hundir a Iraq en las luchas sectarias.
Hay motivos para creer que los comentarios de Al-Sadr tienen también como objetivo consolidar su poder entre los chiíes iraquíes, tras su fuerte actuación en las elecciones parlamentarias de marzo.
El clérigo, un rival acérrimo de Al-Maliki, parece también estar tratando de desafiar al asediado primer ministro iraquí y demostrar que sigue siendo un actor principal en el país, ya sea a la hora de decidir al próximo dirigente iraquí o de mantener una apariencia de control en la nación azotada por la violencia.
Mientras todos estos eventos se producían, la crisis política en el país empeoraba tras anunciar las autoridades electorales que estaban descalificando a 52 candidatos de las elecciones de marzo, incluyendo a dos de los ganadores, debido a supuestas conexiones baazistas.
El funcionario encargado de purgar a los antiguos leales al Partido Baaz reveló también que había solicitado que se descalificara a ocho candidatos ganadores más. Se espera que se produzca pronto la comunicación, esos ocho candidatos forman parte de la Lista Iraqiya encabezada por el ex primer ministro chií Iyad Allawi.
A las descalificaciones del lunes les siguió una orden del tribunal de apelación encargado de revisar las denuncias de fraude electoral en las elecciones de marzo y el recuento manual de los votos de Bagdad. Dicho recuento fue requerido por la Coalición del Estado de la Ley de Al-Maliki, que afirmaba que el fraude había beneficiado a la lista de Allawi.
Ambas decisiones aumentan la posibilidad de que los resultados iniciales de las cruciales elecciones nacionales cambien ahora e inviertan la ajustada derrota de Maliki. También servirán para aplazar la fecha en la que el nuevo gobierno tenía que asumir en principio el poder, poniendo más aún en peligro la frágil situación de la seguridad en el país.
Los cuatro bloques políticos que se reparten los 325 escaños del Parlamento iraquí en las recientes elecciones están esperando que se confirmen los resultados finales antes de empezar negociaciones serias para formar una coalición de gobierno.
La Lista Iraqiya, apoyada en gran medida por los musulmanes sunníes, ha denunciado las dos decisiones del tribunal y otras medidas implementadas desde las elecciones, alegando que no son sino esfuerzos para socavar la voluntad de los votantes. Representantes de la Lista han exigido que cualquier recuento que se deba hacer en otra provincia, además del de Bagdad, se realice bajo la supervisión de las Naciones Unidas.
El mismo Allawi dijo que no podía aceptar los resultados del recuento. “Tenemos dudas y tenemos derecho a expresar nuestras reservas”, dijo a la cadena de televisión Al Arabiya, además de advertir que podía convocar nuevas elecciones bajo la supervisión de las Naciones Unidas si los resultados no eran “satisfactorios”.
Desde que se celebraron las elecciones en marzo, los dos bloques principales no han dejado de batallar en sus esfuerzos por formar el próximo gobierno. Al-Maliki, que busca un segundo mandato como primer ministro, no ha conseguido convencer al otro grupo importante chií, la Alianza Nacional Iraquí, de que le acepte como primer ministro, lo que supone un jarro de agua fría sobre su anterior confianza en poder conseguir el apoyo de todos los chiíes, obligándole a buscar una alianza con el bloque de dominio sunní de Allawi, a pesar de los cáusticos comentarios intercambiados tras las elecciones.
El repentino cambio de actitud de Al-Maliki se produce tras las informaciones aparecidas de que EEUU había propuesto un acuerdo entre Al-Maliki y Allawi, por el cual cada uno de los dos ostentaría el cargo de primer ministro durante dos años al frente de una coalición de gobierno.
Mientras tanto, EEUU ha manifestado su preocupación por el retraso en formar un nuevo gobierno iraquí, que desea asuma el control del país tras la planeada retirada de los tropas de combate de EEUU el próximo verano, aunque dejando aún en Iraq una fuerza de 50.000 de sus soldados a partir de septiembre.
“Tuvimos una elección que se celebró el 7 de marzo. Nos acercamos ya al período de dos meses [de espera de los resultados finales] y nos preocupa que el proceso se esté demorando tanto”, dijo el embajador estadounidense, Chris Hill, el lunes.
El grupo internacional por los derechos humanos Amnistía Internacional también advirtió el lunes que la continuada política de incertidumbre en Iraq estaba contribuyendo al aumento de la cifra de muertos civiles, informando que más de cien civiles habían muerto asesinados en el país tan sólo en la primera semana de abril.
“Grupos armados atacaron a muchos de ellos debido a su identidad religiosa, étnica o sexual”, dijo el grupo. Siete años después de la invasión de 2003 dirigida por EEUU, “los iraquíes siguen viviendo en un clima de terror”, afirma del informe de Amnistía.
Ese es el ambiente que está alentando la incertidumbre política resultante de las inconclusas elecciones de marzo, en el que los grupos armados prosiguen las luchas sectarias entre chiíes y sunníes.
La violencia ha golpeado esta semana diversas zonas de la capital iraquí con atentados que mataron e hirieron a decenas de personas. Mientras tanto, los pistoleros prosiguen su caza de funcionarios, oficiales y de Sahwa, los miembros de los Consejos del Despertar, utilizando armas con silenciador.
En general, el panorama sigue siendo sombrío en Iraq, con la violencia poniendo de relieve el descontento que sigue imperando en una nación cuyos políticos siguen peleando para formar gobierno siete semanas después de las elecciones.
Si los políticos iraquíes no aciertan a formar pronto gobierno y a trabajar juntos para llevar estabilidad a su acosada nación, el espíritu de la lucha sectaria puede muy bien empeorar y provocar otra oleada de guerra civil.
Mohamed Al-Anwar
Al-Ahram Weekly
Los medios iraquíes se ven inundados de información sobre carnicerías, explosiones, funerales, víctimas, familiares doloridos, y de la aversión que estos sienten hacia los nuevos políticos, interesados tan sólo en sus jugadas políticas y no en poner fin a la caótica situación. El resultado son las trágicas muertes de cientos de inocentes por todo el país. Hoy en día en Iraq, y especialmente en la capital, no hay nada que pueda llevar esperanza a nadie en medio de una peligrosa y estresante realidad.
El único evento positivo fue el segundo Alarde de las Flores patrocinado por el gobierno local de Bagdad, que tuvo lugar a pesar de las continuas muertes y complicaciones. La tímida celebración de tres días de duración pasó pronto, dando paso una vez más al eco de los misiles y explosivos y a los cientos de víctimas.
Durante más de siete años, la norma ha sido ese miserable estado de cosas y así continúa siendo. Muchas fuentes creen que, por muchas razones, Iraq se encamina hacia una situación de mayor violencia causada por las rivalidades políticas, los intentos de hacerse con el poder y los políticos que no son capaces de llegar a un acuerdo para formar un nuevo gobierno después de que el pueblo iraquí cumpliera su parte y acudiera a las urnas el 7 de marzo, a pesar de los atentados, para elegir a sus representantes, que hasta ahora han suspendido en el test de la democracia.
“Depositamos nuestros votos, cumplimos nuestra parte”, afirmaba un camarero de un restaurante cercano a la Zona Verde. “Iyad Allawi y Nuri Al-Maliki ganaron pero le han fallado al pueblo, sobre todo Al-Maliki, que se niega a compartir el poder. De una forma u otra tendrá que ceder porque EEUU no le quiere ni tampoco el pueblo. Mientras se mantenga en el poder, cualquier cosa es posible. Las recientes explosiones de Bagdad son consecuencia de las luchas políticas y no hacen más que machacar al pueblo. Todo el mundo sabe eso”.
Los acontecimientos que están produciéndose por detrás de las bambalinas son motivo de preocupación a causa del estancado proceso político y las peleas sobre el recuento de papeletas en varios gobernorados. Probablemente son la razón por la que Mowafaq Al-Rabei, uno de los dirigentes del gobierno de coalición, visitó al líder chií Ali Al-Sistani y le informó por los peligros creados por la negativa de Al-Maliki a dimitir como primer ministro. Al-Rabei insistió en que celebrar unas nuevas elecciones sería una catástrofe que llevaría al país a una guerra civil. Advirtió además de que los terroristas estaban aprovechando el vacío constitucional, causado por la incapacidad de las diversas facciones para formar gobierno, para atacar a los civiles. En realidad, los civiles no sólo son el blanco de los grupos terroristas sino también de los grupos armados de diversas tendencias políticas que se mantienen activas en Iraq.
Las explosiones del Viernes Sangriento contra musulmanes chiíes en Al-Sadr, Al-Rahmaniya, Al-Hurriyah y Al-Ghazaliya, que mataron a 80 personas e hirieron a 200, provocaron la furia de los seguidores de Al-Sadr, que acusaron al gobierno de negligencia a la hora de proteger los lugares religiosos y de que la mayoría de las víctimas cayeran en los bastiones de Al-Sadr. Los seguidores de Al-Sadr sienten cada vez mayor hostilidad hacia Al-Maliki y le rechazan como primer ministro para un segundo mandato porque no es una persona honesta y no cumple sus promesas, según Salah Al-Obeidi, el portavoz de Al-Sadr.
Al-Obeidi continuó diciendo que hay desconfianza entre las fuerzas de la policía y el ejército, por una parte, y el pueblo –especialmente los que viven en los bastiones de Al-Sadr-, por la otra, porque el gobierno no adopta ninguna medida real para llevar seguridad a esas zonas. Añadió que la situación está empeorando, indicando que el llamamiento de Muqtada Al-Sadr a los “creyentes” para que se unieran a las filas del ejército y la policía tiene como objetivo alentarles a que protejan esas áreas, los lugares religiosos y los fieles. Al-Obeidi afirmó que el gobierno puede aceptar o rechazar la oferta de Al-Sadr sin consecuencias, pero que sería totalmente responsabilidad del gobierno si se produjeran más ataques en el futuro.
En respuesta a los atentados del Viernes Sangriento, Al-Sadr pidió a sus seguidores que prepararan a cientos de creyentes para que ayudaran al gobierno a asegurar los lugares religiosos. Este es un claro mensaje de que el Ejército del Mahdi está listo y dispuesto a jugar un papel, una idea que rechazan todos los círculos gubernamentales y políticos porque esto abriría la puerta de nuevo a la violencia sectaria, que es una de las herramientas para conseguir ventajas políticas matando a más civiles en los baluartes políticos y sectarios.
Hasta el momento, se espera una iniciativa que pueda conseguir la reconciliación y la formación de un nuevo gobierno. De hecho, la mayoría de los iraquíes creen ya que formar un nuevo gobierno con los resultados de las elecciones del 7 de marzo podría llevar más de tres meses o necesitar de nuevas elecciones. Esto significa que dos meses después de las ya celebradas, puede pasar de todo. Muchos se preguntan por el papel de EEUU para acabar con el punto muerto, especialmente viendo que todos los acontecimientos indican que los iraquíes no consiguen ponerse de acuerdo ni siquiera comunicarse sobre el futuro de su país. A pesar de las declaraciones en el sentido de que los dos principales y más fuertes ganadores de las elecciones, es decir, Allawi y Al-Maliki, están a punto de acordar una fórmula, en realidad esto es casi imposible a la luz de los conflictos y acusaciones personales intercambiados entre ellos. En estos momentos no se comunican, especialmente por parte de Al-Maliki, que considera que el chií laico Allawi representa a los sunníes con una lista en la que hay incluidos baazistas. Esto demuestra que la interacción política en Iraq sigue siendo miope y estrecha de miras, que es característico de la mayoría de los nuevos políticos iraquíes a quienes no les preocupa los cientos de víctimas que caen cada día y sólo les utilizan como instrumentos para conseguir apoyo sectario.
El periodista iraquí Nusseir Al-Awam cree que EEUU continúa jugando un papel activo pero que ha abandonado un tanto la arena para permitir que los políticos iraquíes desempeñen su papel. “Los estadounidenses darán algún paso una vez que las condiciones políticas y de seguridad toquen fondo”, aseguró Al-Awam. “Después, empezarán a jugar de mediadores y a hacer valer su influencia porque al fin y al cabo es un asunto que les concierne. No es lógico invadir Iraq, un país soberano y unido y después dejarlo convertido en un estado de islas enemistadas. Al final, si las condiciones de seguridad se deterioran y no hay solución política, afectará a su calendario de retirada de Iraq. Si EEUU se retira, la arena quedará abierta para otras partes, como Irán. EEUU interferirá de forma decisiva para poner fin a la situación porque esto afectará a su experiencia en Iraq y no pueden soportar otro fracaso más a la luz de los acontecimientos en la región”.
Es cierto que EEUU está presente, pero no se sabe bien cómo y cuando actuará, ni a qué intereses sirve y qué beneficios recogerá. Mientras tanto, Al-Qaida en Iraq y otros grupos de la resistencia tienen oportunidad de actuar y vengarse por el asesinato de hace dos semanas de sus dos dirigentes Abu Omar Al-Baghdadi y el egipcio Abu Ayub El-Mohager. Esta venganza recaerá naturalmente sobre civiles inocentes, a quienes algunos utilizan como instrumento para anotarse bazas políticas”.
Fuente: http://weekly.ahram.org.eg/2010/996/re8.htm
viernes, 19 de febrero de 2010
La guerra duplica los casos de leucemia infantil en Iraq
19-02-2010
Patricia Matey
El Mundo
Por si los niños iraquíes no tuvieran bastante... ahora, desgraciadamente, acaba de darse a conocer un estudio internacional que confirma que los casos de leucemia infantil se han duplicado en 15 años.
Los datos han salido a la luz gracias al trabajo conjunto de especialistas de la Universidad de Washington (EEUU) y del Hospital Infantil y de Mujeres Al- Basrah (Basora) Ibn Ghazwan, afiliado a la Universidad de Al-Basrah (Basora). Es el único de la región que dispone de tratamiento para el cáncer infantil.
"Basora, al sudeste de Irak, tiene una localización estratégica, donde el Tigris y el Éufrates confluyen formando el Chat el Arab, y a corta distancia de Irán y Kuwait. Esta limitación ha hecho de la región el foco principal de las tres últimas guerras que han sacudido Irak desde 1980 hasta la actualidad", explican los autores de la investigación, liderados por la estadounidense Amy Hagopian, en el último 'American Journal of Public Health'.
Por este motivo tanto esta científica como su equipo no dudan en culpar a la guerra del aumento de casos de leucemia infantil en la zona. "El estudio de la naturaleza cancerígena de la exposición a la guerra es difícil en las situaciones caóticas que caracterizan a los conflictos bélicos. Pero se sabe que Basora es una región sacudidad por los incidencios de los pozos petrolíferos, las armas químicas, las municiones de uranio empobrecido, al benceno, a la contaminación del aire y del agua, aunque no disponemos de datos sobre el grado de exposición de los pacientes a todos estos agentes".
Purificación García de Miguel, jefa de la Unidad de Hemato-Oncología y trasplante de Médula Ósea Pediátrica del Hospital La Paz de Madrid, y una de las doctoras españolas que ha tratado a niños iraquíes con cáncer, tampoco duda de que detrás de este vertiginoso aumento de casos de leucemia infantil estén "los factores ambientales a los que han estado expuestos los menores de Basora. Basta con ver en el trabajo el excesivo número de niños pequeños afectados por la enfermedad oncológica para confirmar que es debido a los agentes descritos por los científicos en su investigación".
El estudio documenta los casos de leucemia en niños de cero a 14 años, admitidos en la unidad de oncología pediátrica del Ibn Ghazwan. Los diagnósticos, confirmados en todos los casos por dos hematólogos, se basaron tanto en la hispatología de la médula espinal como en un recuento sanguíneo completo.
Los resultados muestran 698 casos de leucemia en los menores entre 1993 y 2007. En 1993 fueron 15 casos (2, 6 por cada 100.000 menores al año) y 56, en 2007. Pero en 2006 se llegaron a diagnosticar 97. Y los datos resultan más escalofriantes cuando se comparan con los de otros países. En la Unión Europea y en Estados Unidos son cuatro y cinco, respectivamente, por cada 100.000 residentes de corta edad. "En Kuwait son dos, mientras que en Omán son dos o tres por cada 100.000 habitantes adolescentes", reza el ensayo.
En él también se recogen los casos del resto de tipos de cáncer: un total de 114 afectados en 2006. "Estoy segura que debe haber más niños con enfermedad oncológica de distintos tipos, pero no deben de llegar al hopital. Estamos hablando de cifras muy elevadas, en un país donde hay problemas para que los pequeños reciban tratamiento. Y no digo sólo que no tengan acceso a los fármacos más caros, tampoco a la medicación básica, a la barata. En España tenemos tasas de curación de leucemia del 77% al 80% y allí no llegarán al 20%", agrega la especialista de La Paz.
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/02/19/oncologia/1266564799.html
Los autores de la investigación anhelan ahora poder llevar a cabos estudios sobre la etiología de la leucemia "con el fin de tener una oportunidad para prevenirla, especialmente en aquéllos en los que se sospecha un alto riesgo de padecerla".
sábado, 13 de febrero de 2010
El Ministro del Interior de Iraq Expulsa a 250 Guardias de Blackwater
Al-Manar
11/02/2010
El ministro del Interior iraquí dijo el jueves que había ordenado a 250 antiguos empleados de la empresa de seguridad norteamericana Blackwater, cuyos guardias fueron acusados de matar a civiles desarmados en Bagdad, que abandonen el país.
“Hemos enviado una orden a 250 antiguos empleados de Blackwater, que hoy están trabajando para otras compañías de seguridad en Iraq, para que abandonen el país en siete días y hemos confiscado sus permisos de residencia,” dijo Yawad Bolani.
“Todos los que están en esta situación recibieron una notificación hace cuatro días así que tienen tres para salir. Esta decisión fue tomada en relación con el crimen que tuvo lugar en la Plaza Nisur.”
Bolani se estaba refiriendo a un incidente en una concurrida plaza de Bagdad en septiembre de 2007, cuando cinco guardias que trabajaban para Blackwater fueron acusados de asesinar a 14 iraquíes desarmados y de herir a otros 18. Sin embargo, un tribunal norteamericano absolvió a aquellos.
El vicepresidente estadounidense, Joe Biden, anunció durante un viaje a Bagdad el pasado mes que el gobierno de EEUU apelaría la decisión.
El gobierno de Bagdad mantiene que 17 personas fallecieron a manos de los guardias, que formaban parte de un convoy de vehículos blindados.
Blackwater cambió su nombre en febrero de 2009, después de que la compañía afirmara que los escándalos estaban socavando su reputación.
Los críticos, sin embargo, han señalado que el cambio de nombre fue sólo un intento de lavar la imagen de la compañía se ha visto ensombrecida por una supuesta cultura de ilegalidad y falta de responsabilidad entre su personal.
En diciembre, el New York Times señaló que Blackwater había tomado parte en misiones de la CIA para capturar o matar a insurgentes en Iraq y Afganistán.
jueves, 4 de febrero de 2010
Energía y poder en Oriente Próximo: El acertijo del petróleo iraquí

Michael Schwartz
Tomdispatch.com
Traducción para Rebelión de Loles Oliván
Cómo han caído los poderosos. Apenas hace unos años, un más que confiado gobierno de Bush esperaba derrocar al dictador iraquí Sadam Husein, pacificar el país, instalar un gobierno clientelista y obediente, privatizar la economía y establecer en Iraq el cuartel general político y militar de la presencia dominante de EE.UU. en Oriente Próximo. Se esperaba que tales éxitos, a su vez, allanasen el camino a los ambiciosos objetivos consagrados en el informe del secreto grupo de trabajo del vicepresidente Dick Cheney sobre energía, de 2001. Ese informe se centraba en la explotación de las enormes reservas de energía que en gran medida están aún sin explorar en Iraq —mayores que las de cualquier otro país que no sea Arabia Saudí o Irán [1]— incluyendo el cuádruple de la capacidad de Iraq para bombear petróleo y en la privatización del proceso de producción.
El sueño en aquellos lejanos días era quitar a la OPEP —el cártel integrado por los principales exportadores de petróleo del planeta— el poder de controlar el suministro de petróleo y su precio en el mercado mundial. Como recompensa por expandir ampliamente la producción iraquí y por liberalizar su distribución fuera del control de la OPEP, figuras clave de la Administración Bush se imaginaron que EE.UU. podría separar una pequeña proporción de esa incrementada producción petrolera para compensar el costo de los 40 mil millones de dólares previstos para la invasión y ocupación del país. Todo ello en un año o dos.
La ambición constante atenuada por el fracaso político y militar
Casi siete años después, parecerá sorprendente que las cosas en Iraq acabaran costando un poco más de lo esperado y que no funcionasen exactamente como se había imaginado. Aunque la invasión de marzo de 2003 rápidamente derrocó a Sadam Husein, el resto de la ambiciosa agenda de la Administración Bush sigue estando en gran medida sin cumplirse.
En lugar de pacificar rápidamente una nación agradecida y después de retirar las tropas estadounidenses a excepción de unas 30.000 ó 40.000 [2] (que iban a ser estacionadas en enormes bases lejos de las zonas urbanas de Iraq), la ocupación ha disparado la insurgencia tanto suní como shi’í mientras que las operaciones de contrainsurgencia estadounidenses han conducido a una matanza masiva, a una guerra civil sectaria, a la limpieza étnica de Bagdad, a una crisis humanitaria que ha ocasionado cientos de miles de muertos, cuatro millones de refugiados internos y externos [3], y una tasa de desempleo que se ha mantenido siempre por encima del 50% con todo el hambre, la enfermedad y la miseria que se pudiera esperar.
Mientras tanto, el gobierno shi’í del primer ministro Nuri al Maliki, fervientemente apoyado por la Administración Bush y considerado por Transparencia Internacional [4] como el quinto más corrupto del mundo, se ha transformado en un régimen clientelista cada vez menos fiable. A pesar de los dictados y los deseos estadounidenses, ha logrado establecer cordiales relaciones políticas y económicas con Irán, retardar el proceso de privatización económica lanzado por los administradores neocon enviados a Bagdad en 2003 y se ha restablecido como principal empleador del país. Incluso periódicamente parece resistirse a su designado papel como posible anfitrión a largo plazo de una fuerza de ataque militar estadounidense en Oriente Próximo.
Esta resistencia se expresó con mayor fuerza cuando al Maliki hizo palanca a la Administración Bush en la firma de un acuerdo sobre el estatuto de las fuerzas (SOFA) en 2008, que incluía la retirada militar completa de EE.UU. a finales de 2011. Al Maliki llegó a pedir incluso —y recibió— la promesa de desalojar las cinco grandes bases militares “permanentes” [5] que el Pentágono había construido, con sus esmeradas instalaciones, pobladas por decenas de miles de personas y prácticamente sin presencia alguna del ejército iraquí, ni siquiera entre los miles de trabajadores no cualificados que hacen el trabajo sucio necesario para mantener funcionando a estas "ciudades estadounidenses" [6].
A pesar de estos reveses, la Administración Bush no abandonó la idea de que Iraq podría seguir siendo la futura sede de una presencia de EE.UU. en la región ni lo hizo en las elecciones presidenciales de 2008 el candidato Barack Obama [7]. Éste, de hecho, insistió repetidamente en que el gobierno iraquí debería de ser un importante aliado de EEUU [e Iraq] quien albergase más probablemente la fuerza militar de 50.000 efectivos que permitiría “a nuestras fuerzas atacar directamente a al Qaeda donde quiera que exista y demostrar a las organizaciones terroristas internacionales que no nos han expulsado de la región”.
Desde su acceso al Despacho Oval, Obama no ha dudado ante el compromiso de hacer de Iraq un aliado clave en Oriente Próximo y ha prometido en su discurso sobre el estado de la Unión [8] que EE.UU. “seguirá colaborando con el pueblo iraquí” en un futuro indefinido. En la misma comparecencia, sin embargo, el presidente prometió que "todos nuestros soldados están regresando a casa", aparentemente señalando el abandono de los planes militares del gobierno de Bush. El secretario de Defensa, Robert Gates, por otra parte, ha expresado recientemente una visión contraria al insinuar la posibilidad de que los iraquíes puedan estar interesados en negociar una vía sobre el acuerdo SOFA que permita a las fuerzas estadounidenses permanecer en el país hasta 2011[9].
Una parálisis dinámica mantiene el petróleo iraquí en el subsuelo
El petróleo iraquí también ha sido un foco de la constante ambición de Washington atemperada por el fracaso. Mucho antes de que el costo de la guerra comenzase a dar bandazos hacia la estimación actual del Congreso de 700 mil millones de dólares [10], la idea de utilizar los ingresos del petróleo para pagar la invasión había desaparecido al igual que la idea de cuadruplicar la capacidad de producción en unos pocos años. La esperanza de hacerlo algún día, sin embargo, sigue viva. La especulación de que la producción de Iraq podría en un futuro no muy lejano superar a la de Arabia Saudí [11] puede representar aún la principal estrategia de Washington para aplazar la grave escasez de energía internacional en el futuro.
Incluso antes de los ataques del 11 de septiembre de 2001, el hermético grupo de trabajo de Energía presidido por el vicepresidente Cheney asignó provisionalmente varios yacimientos de petróleo de un futuro Iraq pacificado a las principales compañías petroleras internacionales [12]. Antes de la invasión de marzo de 2003, el Departamento de Estado redactó de hecho, la futura legislación de un gobierno post-Husein que habría transferido el control de los campos petrolíferos más importantes a los gigantes del petróleo extranjero. Esas empresas esperaban entonces invertir miles de millones necesarios en la desvencijada industria petrolera de Iraq para impulsar la producción a las tasas máximas.
No mucho tiempo después de que tropas de EE.UU. entraran en Bagdad, el procónsul de la Administración, L. Paul Bremer III, promulgó la legislación por decreto del Departamento de Estado [13] (y en clara violación del derecho internacional que prohíbe a las potencias ocupantes modificar las leyes fundamentales del país conquistado). Bajo la consigna de la desbaathificación —el desmantelamiento del partido de Sadam Husein— [Bremer] eliminó también a los técnicos petroleros, a los ingenieros y a los administradores dejando tras de si una esquelética tripulación de iraquíes para gestionar la producción existente (y esperar la llegada de los gigantes del petróleo con todos sus conocimientos técnicos). En poco tiempo, muchos de estos profesionales parias huyeron a otros países donde se valoran sus capacidades creando una fuga de cerebros que, durante un tiempo, casi ha incapacitado la industria petrolera iraquí. Bremer nombró entonces a un grupo de consultores y empresarios internacionales del petróleo para el Fondo de Desarrollo de Iraq de nueva creación (y sancionado por NN.UU.) que iba a supervisar [14] todos los ingresos petroleros del país.
Los administradores, técnicos y trabajadores iraquíes que quedaban organizaron pronto un determinado y eficaz multi-frente de resistencia frente a las intenciones de Bremer. Para ello, recibieron la ayuda de una creciente insurgencia. En un episodio espectacular, Bremer anunció que estaba a la espera de transferir el control del puerto de Basora (que entonces gestionaba el 80% de las exportaciones de petróleo del país) de una empresa estatal a KBR [15], entonces subsidiaria de Halliburton, la compañía que el vicepresidente Cheney había dirigido. Previendo que sus puestos de trabajo pronto desaparecerían en un mar de mano de obra importada, los trabajadores petroleros atacaron de inmediato [16]. KBR se retiró rápidamente y Bremer abandonó el intento.
En otras iniciativas de Bremer, empresas energéticas y de construcción se hicieron cargo del desarrollo, la reparación y las operaciones de los principales yacimientos de petróleo iraquíes. Los resultados han sido pocas veces suficientes y a menudo destructivos. Los contratos para la reparación o renovación de las infraestructuras eran con frecuencia una chapuza o se dejaban incompletos pues las compañías internacionales eliminaban las instalaciones que utilizaban tecnología que les era ajena y acababan instalando equipamientos incompatibles. En un caso, una reparación de un oleoducto de 5 millones de dólares se convirtió en un proyecto de “modernización” de 80 millones de dólares [17] que se hundió en inextricables cuestiones de ingeniería y que, tres años más tarde, se abandonó sin haber sido completado. En más de unos pocos casos, las comunidades locales sabotearon ese tipo de proyectos bien porque se empleaba a trabajadores y técnicos extranjeros en lugar de iraquíes o porque fueron diseñados para privar a los habitantes de lo que consideraban su "parte justa" de los ingresos del petróleo.
En los dos primeros años de la ocupación se produjeron más de 200 ataques a oleoductos y gasoductos. En 2007, se registraron 600 actos de sabotaje [18] contra oleoductos e instalaciones.
Después de un inicial frenesí de intereses, las compañías petroleras internacionales midieron los peligros y educadamente rechazaron la invitación de Bremer a arriesgar miles de millones de dólares en inversiones energéticas iraquíes.
Tras este fracaso inicial, la Administración Bush buscó una nueva estrategia [19] para avanzar en sus ambiciones de petróleo. A finales de 2004, con Bremer fuera de la foto, Washington negoció un acuerdo entre el primer ministro iraquí Iyad Allawi —respaldado por EEUU— y el Fondo Monetario Internacional. Los países de Europa se comprometieron a perdonar una cuarta parte de la deuda acumulada por Sadam Husein y los iraquíes se comprometieron a aplicar el plan de EE.UU. sobre petróleo. Pero esto no funcionó mejor que el esfuerzo de Bremer. Los continuos sabotajes de los insurgentes, la resistencia de los técnicos y los trabajadores iraquíes y la ineptitud corrupta de las empresas contratantes hicieron que el avance fuera imposible. Las compañías petroleras internacionales siguieron manteniéndose lejos.
En 2007, bajo la presión directa de EE.UU., el primer ministro al Maliki aprobó a regañadientes prácticamente la misma ley [20] y la remitió al Parlamento iraquí para su consideración legislativa. En lugar de aprobarla, el Parlamento se estableció como nuevo centro de resistencia al plan de EE.UU. elevando innumerables quejas ya conocidas y negándose en repetidas ocasiones a llevarla a votación. Ha permanecido latente hasta hoy.
Este estancamiento se ha mantenido sin cesar durante el primer año de la Administración Obama como demuestra la persistencia del conflicto [21] en el oleoducto que transporta petróleo de Iraq a Turquía, fuente aproximadamente del 20% de los ingresos petroleros del país. Durante la Administración de Bremer, los EE.UU. habían puesto fin a la tradición de la era de Sadam de permitir que las tribus locales desviasen una parte del petróleo que circula a través de su territorio. Los insurgentes, considerando esto como un acto de robo por parte de EE.UU., llevaron a cabo el sabotaje sistemático del oleoducto, y —a pesar feroces ofensivas militares de EE.UU.— se mantuvo cerrado excepto unos pocos días durante los cinco años siguientes.
El oleoducto fue reabierto en el otoño de 2009 cuando el gobierno iraquí restauró la costumbre de la era de Sadam a cambio de poner fin al sabotaje. Ha sido sólo parcialmente exitoso. Los envíos se han interrumpido por nuevos ataques a los oleoductos [22], evidentemente organizados por los insurgentes que creen que los ingresos del petróleo están financiando ilegalmente la mantenida ocupación de EE.UU. La fragilidad del servicio del oleoducto, incluso hoy, es una pequeña señal de la resistencia continua que podría ser un obstáculo para un aumento significativo de la producción de petróleo hasta que la presencia militar de EE.UU. haya terminado.
La saga completa de los seis años de sueños, políticas y presiones energéticas estadounidenses en Iraq ha producido poco hasta ahora: un aumento poco significativo en la producción de petróleo iraquí, ningún incremento de su capacidad futura para producir y ningún aumento en sus exportaciones energéticas. La gran ambición de transferir el control real de la industria petrolera a manos de las compañías petroleras internacionales se ha demostrado no menos malograda.
Durante los años transcurridos desde que EE.UU. iniciase su campaña de la energía, la producción ha languidecido de hecho, cayendo a veces hasta en un 40% por debajo de los niveles anteriores a la invasión en una industria que ya se mantiene por los pelos y gracias al ingenio. En las últimas estadísticas de la Institución Brookings de diciembre de 2009, la producción se situó en 2,4 millones de barriles por día, un total de 100.000 barriles menos que la media diaria anterior a la guerra.
Para empeorar las cosas, el precio del petróleo, que había alcanzado los máximos históricos a principios de 2008, comenzó a disminuir. En 2009, con la economía mundial hecha jirones, los precios del petróleo se hundieron radicalmente y el gobierno iraquí carecía de ingresos para sostener sus gastos actuales y mucho menos para reparar su devastada infraestructura.
Como resultado, a principios de 2009, el gobierno de al Maliki comenzó activamente, incluso con desesperación, a buscar la forma de aumentar la producción petrolera aun sin existir una ley del petróleo. Ello, después de todo, era el único camino posible para que un país por otro lado indigente, con una agricultura fracasada en medio de una sequía de extrema severidad [23] aumentase los fondos disponibles para proyectos públicos —o, por supuesto, incluso para más corrupción privada.
Las compañías petroleras mueven ficha
En enero de 2009 el gobierno abrió un nuevo capítulo en la historia de la producción de petróleo en Iraq cuando anunció su intención de permitir que una lista de varias decenas de empresas petroleras internacionales [24] pujasen por los contratos de desarrollo de ocho campos de petróleo existentes.
Los contratos propuestos no les ofrecían de hecho el tipo de control sobre el desarrollo y la producción que el equipo de trabajo de Cheney había previsto en 2001. En su lugar, serían contratadas para financiar, planificar y poner en práctica una gran expansión de la capacidad de producción del país. Tras la amortización de su inversión inicial, el gobierno les recompensaría a un cambio de no más de dos dólares por cada barril adicional de petróleo extraído de los campos que trabajen. Con la previsión de que los precios del petróleo deberán mantenerse por encima de 70 dólares por barril [25], ello significa que una vez que los costes iniciales sean reembolsados, el gobierno iraquí podría esperar recibir más de 60 dólares por barril, lo que prometía una solución a la crisis financiera actual del país.
Las principales compañías petroleras internacionales rechazaron inicialmente [26] los términos sin más exigiendo en cambio el control total sobre la producción y pagos de aproximadamente 25 dólares por barril. Esta resistencia inicial comenzó a erosionarse, sin embargo, cuando la Corporación nacional de Petróleo China (CNPC, en sus siglas en inglés), empresa estatal, indujo [27] a su socia BP, la enorme compañía petrolera británica, a aceptar las condiciones del gobierno para ampliar el campo de Rumaila, cerca de Basora, en el sur de Iraq, a un millón de barriles al día.
La empresa china, según creen los expertos, podría darse el lujo de aceptar esta baja rentabilidad debido al deseo de Pekín de crear una relación energética a largo plazo [28] con Iraq. Lo que los dirigentes chinos esperaban obviamente con este contrato de meter el pie es que llevase a más contratos para explorar las vastas, no explotadas (y, posiblemente, aún no descubiertas) reservas de petróleo de Iraq.
Quizá ante la amenaza de que las empresas chinas puedan acumular la mayor parte de los contratos de los campos petroleros más ricos de Iraq dejando a otras firmas internacionales fuera, antes de diciembre se produjo una verdadera estampida [29] que comenzó a presentar ofertas para contratos. Al final, los grandes ganadores fueron las empresas estatales de Rusia, Japón, Noruega, Turquía, Corea del Sur, Angola y, por supuesto, China. La compañía nacional de Malasia, Petronas, estableció un récord de participantes con seis socios diferentes en cuatro de los siete nuevos contratos que el gobierno de al Maliki distribuyó. Shell y Exxon fueron las únicas grandes compañías petroleras que participaron y ganaron licitaciones; las otras fueron superadas en la puja por consorcios liderados por empresas estatales. Estos resultados sugieren que las compañías petroleras nacionales, a diferencia de sus competidores privados que persiguen la maximización de los beneficios, estaban más dispuestos a renunciar a las ganancias inmediatas a cambio del acceso a largo plazo al petróleo iraquí.
Sobre el papel, estos contratos tienen el potencial para satisfacer uno de los aspectos del hambre de petróleo de Washington y frustrar otro. Si se cumplen plenamente, en conjunto podrían aumentar la producción iraquí de 2,5 millones a 8 millones de barriles por día en sólo unos pocos años. Sin embargo, no entregarán el control de la producción (o la mayor parte de los ingresos) a empresas extranjeras a fin de que Iraq y la OPEP puedan continuar, si lo desean, limitando la producción, manteniendo los precios altos y ejerciendo poder en el escenario mundial.
Sin embargo, los centros de resistencia [30] a la política petrolera inicial de EE.UU. han expresado su oposición a estos nuevos contratos. Los miembros del Parlamento exigieron inmediatamente [31] que se presentaran todos los contratos para su aprobación declarando que sería retenida a menos que se incluyera la protección rigurosa de los trabajadores, técnicos y gestores iraquíes. Las compañías estatales de petróleo iraquíes exigieron garantías [32] de que sus técnicos, ingenieros y administradores fueran adiestrados en las nuevas tecnologías que las empresas extranjeras traigan con ellas y, según vayan desarrollándose sus capacidades, aumente su control operacional sobre los yacimientos.
El poderoso sindicato petrolero iraquí se opuso [33] a los contratos a menos que se incluyesen garantías de que todos los trabajadores serían contratados de Iraq. Los líderes tribales locales mostraron su oposición si no se garantizaba un complemento de los trabajadores locales y la subcontratación de empresas de base local durante la fase de desarrollo. Luego estaba la insurgencia que sigue oponiéndose a las exportaciones de petróleo hasta que EE.UU. no se retire totalmente del país, y ha expresado su oposición mediante los 26 ataques que ha lanzado contra los oleoductos e instalaciones de petróleo desde septiembre de 2009 [34].
Algunos de estos mismos grupos han bloqueado con éxito las iniciativas anteriores relativas al petróleo. A menos que se les satisfaga, pueden frustrar el último intento del gobierno para hacer que mane el petróleo iraquí. Una señal de alerta puede apreciarse en el destino de un contrato firmado con la CNPC a principios de 2009 que exigía el desarrollo del relativamente pequeño yacimiento de Ahdab (mil millones de barriles) [35] cerca de la frontera iraní. El texto del contrato original cumplía las condiciones exigidas por los líderes locales y los trabajadores pero el trabajo, una vez iniciado, generó pocos puestos de trabajo locales y aún menos oportunidades para las empresas locales. Los chinos trajeron en su lugar trabajadores extranjeros siguiendo el patrón establecido por las empresas estadounidenses que participan en la reconstrucción iraquí. Finalmente, el equipamiento fue saboteado, se minó el trabajo y la viabilidad del proyecto sigue estando amenazada.
El fin no está a la vista y el resultado todavía no está claro. ¿Se desarrollarán las vastas reservas de petróleo iraquí y se enviarán al hambriento mercado mundial en breve plazo? Si es así, ¿quién determinará la velocidad de flujo y quién ejercerá con ello el poder que confiere esta toma de decisión? Y una vez que este océano de petróleo se venda, ¿quién recibirá los ingresos potencialmente increíbles? Como con tantas otras cosas, cuando se trata del petróleo iraquí, la guerra estadounidense ha generado muchos problemas y catástrofes y muy pocas respuestas.
Michael Schwartz es profesor de sociología en la Universidad Estatal de Stony Brook. Es el autor de War Without End: The Iraqi War in Context (Haymarket Press), que explica cómo la geopolítica militarizada del petróleo llevó EE.UU. a desmantelar el Estado iraquí y su economía alimentando una guerra civil sectaria. El trabajo de Schwartz sobre Iraq ha aparecido en numerosos medios de académicos y populares. Escribe con regularidad en TomDispatch.com.
Notas:
1.- http://www.tomdispatch.com/post/175095/michael_klare_peak_oil_and_the_remaking_of_iraq
2. -http://www.tomdispatch.com/post/174869/a_basis_for_enduring_relationships_in_iraq
3.- http://www.tomdispatch.com/post/174892/michael_schwartz_the_Iraqi_brain_drain
4.- http://www.transparency.org/policy_research/surveys_indices/cpi/2009/cpi_2009_table
5.- http://www.nytimes.com/2009/09/09/world/middleeast/09bases.html?_r=1
6.- http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2006/02/03/AR2006020302994_pf.html
7.- http://obamaspeeches.com/094-A-Way-Forward-in-Iraq-Obama-Speech.htm
8.- http://www.whitehouse.gov/the-press-office/remarks-president-state-union-address
9.- http://www1.voanews.com/english/news/usa/11dec09-iraq-gates-79050007.html
10.- http://www.reuters.com/article/idUSN2611591520100126?type=marketsNews
11.- http://www.oilprice.com/article-iraq-to-challenge-saudi-arabia-for-the-position-of-worlds-largest-oil-producer-if.html
12.- http://www.tomdispatch.com/post/174779/michael_schwartz_the_prize_of_iraqi_oil
13.- http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=7008
14.- http://fairuse.1accesshost.com/news1/salon12.htm
15.- http://www.nationbooks.org/book/179/Halliburton%27s%20Army
16.- http://www.tomdispatch.com/post/84463/michael_schwartz_on_dismantling_iraqi_life
17.- http://www.truthout.org/article/rebuilding-iraqi-pipeline-disaster-waiting-happen
18.- http://www.csmonitor.com/2007/1217/p17s01-wmgn.html
19.- http://www.merip.org/mero/mero120704.html
20.- http://www.tomdispatch.com/post/174779/michael_schwartz_the_prize_of_iraqi_oil
21.- http://www.iraqoilreport.com/security/energy-sector/two-days-at-least-until-north-pipeline-fix-3512/
22.- http://www.iraqoilreport.com/security/energy-sector/two-days-at-least-until-north-pipeline-fix-3512/
23.- http://www.tomdispatch.com/post/175177/tomgram:_martin_chulov,_is_iraq%27s_next_crisis_ecological/
24.- http://www.nytimes.com/2009/03/19/world/middleeast/19iraq.html
25.- http://www.reuters.com/article/idUSTRE5B30OK20100125
26.- http://www.truthout.org/1213096
27.- http://www.google.com/hostednews/afp/article/ALeqM5gYeFphi2NSZSKwXwaGMKbAN5Xt6A
28.- http://www.iraqoilreport.com/the-biz/interview-sabah-shabeeb-al-sa%e2%80%99idi-2171/
29.- http://www.iraqoilreport.com/oil/production-exports/comment-analysis-the-economics-of-iraq-oil-investment-3264/?utm_source=Email+Update+Subscribers&utm_medium=email&utm_campaign=34c744b1d9-RSS_EMAIL_CAMPAIGN
30.- http://www.iraqoilreport.com/oil/production-exports/comment-analysis-iraqs-oil-and-gas-challenges-and-opportunities-3613/?utm_source=Email%20Update%20Subscribers
31.- http://www.truthout.org/062809B?n
32.- http://english.aljazeera.net/focus/2009/06/20096288505111580.html
33.- http://www.iraqoilreport.com/the-biz/one-oil-field-awarded-many-questions-remain-1863/
34.- http://www.iraqoilreport.com/security/energy-sector/north-pipeline-security-questioned-3610/?utm_source=Email+Update+Subscribers&utm_medium=email&utm_campaign=b2c131dd83-RSS_EMAIL_CAMPAIGN
35.- http://www.iraqoilreport.com/the-biz/locals-look-for-benefits-in-oil-boom-2231/
Fuente: www.tomdispatch.com
martes, 2 de febrero de 2010
Iraq Presentará una Demanda contra EEUU y el Reino Unido
Al-Manar
01/02/2010
El ministro de Derechos Humanos de Iraq, Wiydan Mijail Salim, presentará una demanda contra el Reino Unido y EEUU por el uso de bombas de uranio empobrecido en Iraq, dijo un ministro iraquí.
Salim dijo al periódico As Sabah que la demanda estaría basada en informes de los ministerios de Ciencias y de Medio Ambiente.
Según los informes, durante el primer año de la invasión norteamericana y británica de Iraq, ambos países utilizaron de manera repetida bombas de uranio empobrecido.
El informe añade que 2.000 toneladas de uranio empobrecido fueron utilizadas en Iraq.
La radiación atómica ha incrementado el número de niños nacidos con defectos genéticos en las provincias del sur de Iraq, incluyendo Basora.
La alta proporción de defectos de nacimiento y de casos de cáncer se extenderá en los próximos años a las provincias del centro y norte de Iraq ya que la radiación puede extenderse por el suelo y el agua a través del aire.
El Ministerio pedirá una compensación para las víctimas de este uranio empobrecido.
Atentado Suicida en Iraq Mata a 41 Visitantes Shiíes e Hiere a 106
Al-Manar
01/02/2010
Al menos 41 personas fallecieron y otras 106 resultaron heridas, incluyendo mujeres y niños, el lunes cuando una atacante suicida se hizo detonar en medio de un grupo de visitantes shiíes en Bagdad, dijo una fuente del Ministerio del Interior iraquí.
Las víctimas habían estado viajando a pie desde la provincia central de Diyala y se habían detenido en una tienda levantada para los visitantes que se dirigen a Kerbala, el lugar sagrado situado a 110 kilómetros al sur de Bagdad, para celebrar los rituales del Arbain (el 40º día del martirio del Imam Hussein).
“A las 11:45 horas de la mañana, una mujer que llevaba un cinturón de explosivos se hizo explotar en medio de una multitud de visitantes en Kerbala,” dijo el funcionario.
El martirio del Imam Hussein (Que la Paz sea sobre él) tuvo lugar en el s. VII en Kerbala.
El Imam y los miembros de su familia fueron masacrados por los soldados del entonces califa Yazid, hijo de Muawiya, hijo de Abu Sufian.
El Imam Hussein era hijo del Imam Ali Bin Abi Talib, el primo y sucesor del Profeta Muhammad (Que Paz y Bendiciones sean sobre Él).
Las tumbas del Imam Hussein y de su hermano Abul Fadl al Abbas -que también falleció en Kerbala- están localizadas en la ciudad santa. Los musulmanes, en su mayor parte shiíes, acuden cada año a Kerbala a rendir homenaje al Imam Hussein y conmemorar el trágico evento.
domingo, 31 de enero de 2010
Chalabi: EEUU Favorece el Retorno de los Baasistas al Poder
Joe Biden
Al-Manar
27/01/2010
Un alto responsable iraquí ha advertido que Washington apoya el retorno al poder de antiguos miembros del Partido Baaz en un intento de obligar a Iraq a suscribir pactos de seguridad con Israel.
El jefe de la Comisión de Justicia y Responsabilidad, Ahmed Chalabi, dijo a Press TV que EEUU intenta implicar a Iraq en su política de seguridad en la región mediante el retorno de los baasistas al poder.
Según Chalabi, Washington ha desarrollado un orden de seguridad en Oriente Medio, que incluiría a varios países árabes e Israel y señaló que EEUU consideraría a Iraq como una amenaza si no participa en tal sistema.
Chalabi dijo que la decisión de Bagdad de prohibir a los candidatos pro-Baaz participar en las elecciones generales era una medida acorde con la Constitución.
El organizador de las elecciones en Iraq, la Alta Comisión Electoral Independiente, ha prohibido a unas 500 personas concurrir a las elecciones del 7 de marzo.
Según el Comité de Justicia y Responsabilidad del Parlamento de Iraq, todos los candidatos prohibidos tenían vínculos con el aparato político y militar de Saddam Hussein.
Trece candidatos eran miembros del Partido Baaz y otros 182 pertenecieron a los Fedayin de Saddam, una notoria unidad militar, y al servicio de inteligencia del antiguo régimen.
El vicepresidente de EEUU, Joe Biden, llegó la pasada semana a Bagdad para hablar con el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, sobre la descalificación de los candidatos. Su visita estuvo dirigida a convencer a los responsables iraquíes para que derogaran la prohibición de participar a los candidatos que tuvieran vínculos con el Partido Baaz.
Chalabi, sin embargo, dijo que el Parlamento rechazó la propuesta de Biden y que la sugerencia no halló ningún eco en el liderazgo iraquí.
Tony Blair y su inmaculada conciencia
31-01-2010
Robert Fisk
The Independent
Para retomar una de las más viles expresiones de lord Blair de Kut al Amara, hay una "distinción binaria". Sangre que me empapó los zapatos en la sala de urgencias de un hospital de Bagdad en marzo de 2003, seres humanos que aullaban por sus quemaduras de fósforo, el anciano que con un pañuelo intentaba secar la sangre que brotaba de la órbita hueca de su ojo, las pilas de cadáveres en descomposición que había en la morgue de la capital iraquí. Y los gritos, sí los gritos, y los ruegos y los quejidos de animal moribundo de los heridos y agonizantes.
Este viernes, lord Blair se sentó en el Centro de Convenciones Reina Isabel II con su inmaculado traje, con su inmaculada corbata roja, su inmaculada camisa blanca y su inmaculada conciencia. Por Dios, eso sí que era una "distinción binaria". La diferencia que existe entre el infierno del dolor y el infierno de la mendacidad dichosa.
Tendrían que haber estado en Medio Oriente para sentirlo con la debida intensidad. Lord Blair estaba físicamente a solamente 3 mil 200 kilómetros de distancia de mí. Sicológicamente, sin embargo, se encontraba en otra galaxia, mientras componía y recomponía la historia.
Está el papel de Al Qaeda. Todos sabíamos de esta institución particular. "Lo cambió todo", como nos recordó una y otra vez lord Blair. Fue una de las razones por las que británicos y estadunidenses invadieron Irak. Supuestamente Saddam tenía nexos con Al Qaeda, o al menos eso dijo Washington, y podía darle a la organización armas de destrucción masiva, según lord Blair.
Pero cuando resultó que los nexos eran tan inexistentes como las armas, lord Blair se sorprendió mucho al ver a la red Al Qaeda reaparecer después de la invasión a Irak. "La gente no pensó que Al Qaeda e Irán jugarían el papel que tienen".
Lord Blair fue a la guerra porque pensó que Al Qaeda lo dejaría ganar en Irak. Por lo tanto, todo es culpa de Al Qaeda. NOSOTROS no matamos a 100 mil iraquíes (nótese que utilicé el saldo mortal más benévolo registrado). Fueron ELLOS, los terroristas, los insurgentes de Al Qaeda, los "sectarios", los malos.
Blair hizo uso del mismo truquito deshonesto al hablar de la guerra Israelí-palestina. "Es un problema constante para Israel", nos informó. "Ellos usan enormes fuerzas en sus réplicas y se prolongan fácilmente dos semanas, pero fueron los otros quienes lo comenzaron todo".
Pero no. No es así, lord Blair. Nadie pone en duda que los cohetes de Hamas precedieron la agresión israelí contra Gaza hace un año. De lo que se acusó a Israel fue de causar un número grotescamente desproporcionado de víctimas. Pero desde luego, eso no fue lo que Blair dijo, porque trabaja en Jerusalén, donde no puede ofender a ninguna de las partes. En su calidad de enviado para Medio Oriente, su trabajo consiste en impedir una carnicería masiva, cosa en la que fracasó abiertamente, como fracasó no poniendo fin a la carnicería en Irak.
Pasamos por un invierno frío en Medio Oriente, pero el miércoles me tuve que alojar de vez en cuando el cuello de la camisa. Pareciera que Blair fue tan exitoso en Irak como lo fue en Gaza hace un año. Todo está mejorando. La vida en Irak es mejor a lo que era en 2007, 2003, 2002, y para el caso, 2001. Si, ya entendí. Antes de la invasión, todo era culpa de Saddam. Después de la invasión todo es culpa de Al Qaeda e Irán. ¿Hay suponer que ahora vamos a invadir Irán?
En un momento dado, este hombre miserable alardeó del legado histórico británico al implantar un gobierno iraquí en alrededor de los año 20, y omitió toda mención de una insurgencia masiva contra los británicos en Bagdad, Fallujah y Najaf, en 1922, que bien pudo haber sido una advertencia para él de la anarquía que surgiría después de 2003.
De vez en cuando, tuvo un resbalón, o al menos, el interrogatorio tocaba algún punto antes obviado. Cuando trató de decirnos que no se tomaron decisiones en su tristemente célebre reunión con George W. Bush en Crawford, lord Blair de pronto expresó (de hecho parece que se le escapó) que él creía que en esa ocasión hubo "conversaciones con los israelíes". ¿Qué? ¿Israelíes? ¿En la crítica reunión en Crawford? Israel fue la única nación, además de Estados Unidos y Gran Bretaña, que apoyó la guerra y, de hecho, la alentó.
Un amigo mío en Jerusalén me hizo el favor de revisar sus archivos y ahí encontró que una "fuente" de la cancillería israelí declaró que una invasión a Irak "definitivamente distraería la atención de la gente sobre el asunto israelí-palestino". La investigación jamás se topó con esta interesante pista.
Al final de la comparecencia, al tiempo que Lawrence Freedman leía la lista de muertos cada año y yo recordaba haber visto algunas de esas tragedias con mis propios ojos, Irak se coló al recinto.
El ministro Adam Price tiene razón: "nunca escucharemos una disculpa de este hombre", dijo. No podemos, claro, porque lord Blair hablaba de su propio juicio, de ser "franco", "absoluta y completamente" honesto y "absolutamente claro". Debíamos "quedarnos ahí y solucionarlo". Así que de eso se trataron todos los muertos, heridos, bombardeos, cuerpos despedazados, las violaciones y las torturas en Abu Ghraib.
Era un recinto demasiado pequeño para escuchar todo esto. No sorprende que no pudieron retacar ahí dentro a todos los deudos británicos. Casi 200 soldados ingleses no tuvieron representación en el acto. Esto llevó a que me preguntara cómo retacar las almas en el Centro de Convenciones Reina Isabel II de 100 mil iraquíes muertos.
© The Independent
Traducción para La Jornada: Gabriela Fonseca
http://www.jornada.unam.mx/2010/01/30/index.php?section=opinion&article=019a1mun
miércoles, 27 de enero de 2010
Ejecutan a Alí 'El Químico', la mano derecha de Sadam
El ex ministro de Defensa del Gobierno de Husein, que acumulaba cuatro penas de muerte, ha sido ahorcado.
25.01.2010
Alí 'El Químico', el ex ministro de Defensa de Sadam Housein que ha sido ahorcado por sus crímenes.
La Justicia iraquí ejecutó este lunes al ex ministro de Defensa Alí Hasan al Mayid, conocido como Alí El Químico, que había acumulado cuatro penas de muerte en distintos juicios, informó este lunes la televisión iraquí.
El portavoz del Gobierno iraquí, Ali al Dabag, dijo al canal iraquí de televisión Al Iraquiya que la ejecución se llevó a cabo este lunes, de acuerdo con la ley, pero no aclaró el sistema utilizado para terminar con su vida.
Igual que Sadam
Al Iraquiya, sin embargo, explicó que Ali El Químico murió ahorcado, con el mismo sistema aplicado contra Sadam Husein el 30 de diciembre del 2006.
La fuente señaló que las autoridades tienen en su poder el testamento de quien fue ministro de Defensa y de Interior durante el régimen de Sadam Husein, que establece que se entregue su cadáver a su familia, decisión que será adoptada.
"Felicito a las familias de las víctimas de los crímenes cometidos por Al Mayid", dijo el portavoz del Gobierno. "Tienen que ser optimistas en el futuro porque se está cumpliendo con la Justicia de Dios", añadió.
Ataque con gas a los Kurdos
La última condena a muerte recibida por Ali El Químico fue anunciada el pasado 17 de enero en un juicio por haber ordenado en 1988 un ataque con gas venenoso contra los kurdos, en la localidad de Al Halbja, en la que murieron unas 5.000 personas.
Las víctimas afirmaron que la aldea fue atacada con armas químicas, e identificaron como el principal culpable a Alí El Químico, que era el responsable de la Oficina de Organización del Norte del extinto partido Baaz.
En esta misma causa fueron condenados el ex ministro de Defensa Sultan Hasheem, que ha recibido una condena de 15 años de cárcel, la misma pena que el entonces jefe del aparato de la inteligencia iraquí, Ali Sader al Dauri.
El responsable de los servicios de inteligencia de la zona, Farhan Motlak, fue a su vez condenado a 10 años de prisión.
El portavoz del Gobierno dijo que, respecto a estas condenas, "se están llevando a cabo las medidas legales y la Justicia continúa su curso".
Las declaraciones de Al Dabag fueron acompañadas por el canal de televisión con imágenes de fosas comunes y de las brutales torturas que se aplicaron durante el régimen de Sadam Husein.
Alí El Químico ya había sido condenado a pena de muerte en tres anteriores ocasiones. El pasado 2 de marzo, el Tribunal Penal Supremo le condenó a la pena capital por el asesinato de docenas de chiítas, en febrero del 1999.
También recibió la misma condena por el genocidio de kurdos en Anfal en 1988, y por la represión de la rebelión chiíta en áreas del sur de Iraq en 1991.
Nacido en 1941 en Tikrit (Iraq), la misma ciudad natal de Sadam Husein, Alí El Químico estaba considerado el más brutal representante del régimen de Sadam, con el que guardaba un gran parecido físico y a cuya sombra creció políticamente.