(7/5/2010)
CONCLUSIONES DE LA CONFERENCIA MUNDIAL DE LOS PUEBLOS SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO EN COCHABAMBA
Vengo a compartir las conclusiones de la Primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra realizada del pasado 20 al 22 de abril en Cochabamba, Bolivia. He convocado a esta Conferencia porque en Copenhague no se escuchó ni atendió la voz de los pueblos del mundo, ni se respetó los procedimientos preacordados de manera consensuada por los Estados.
En esta Conferencia participaron 35.352 personas, de estas 9.254 fueron delegados extranjeros, que representaron a movimientos y organizaciones sociales de 140 países y cinco continentes. Así mismo en este evento contamos con la presencia de delegaciones de 56 gobiernos.
Los debates en la Conferencia estuvieron organizados en 17 Grupos de Trabajo. El llamado “Acuerdo de los Pueblos” que adoptó la Primera Conferencia es un resumen de las conclusiones de estos 17 Grupos de Trabajo. De entre todos estos documentos quiero destacar el proyecto de Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra.
Como Estado Plurinacional de Bolivia hemos presentado formalmente estas conclusiones, el pasado 26 de abril, al proceso de negociación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático acompañado de una propuesta técnica.
El Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia convocó a esta Conferencia porque los países llamados desarrollados no cumplieron con su obligación de establecer compromisos sustanciales de reducción de gases de efecto invernadero en la Conferencia de Copenhague del año pasado sobre Cambio Climático.
Si estos países hubieran respetado el Protocolo de Kioto y hubieran acordado reducir sustancialmente sus emisiones dentro de sus fronteras, la Conferencia de Cochabamba no hubiera sido necesaria.
Personalmente estoy convencido que la única forma de garantizar un resultado positivo en Cancún, México, es con la amplia participación de los pueblos del mundo y con la más férrea unidad de los países del G77 + China.
En el G77+China estamos 130 países en desarrollo que somos los menos responsables del cambio climático y, sin embargo, los más afectados por los graves impactos del calentamiento global. Representamos dos terceras partes de los países que integran las Naciones Unidas que comprenden cerca del 80 % de la población mundial. En nuestras manos está salvar el futuro de la humanidad, del planeta tierra y hacer escuchar y respetar la voz de nuestros pueblos.
¡Por eso he venido aquí a compartir con el G77 + China!
Todos sabemos que en el G77 más China hay una gran diversidad de posiciones políticas, económicas y culturales. Esa es nuestra fuerza. La diversidad en la unidad. Se que existen diferentes criterios en nuestro Grupo, pero también sé que cuando nos ponemos de acuerdo no hay fuerza que nos pare, ni nos detenga. Esa es la fuerza de la unidad de las sardinas frente a los tiburones. Eso ha pasado en la última reunión de cambio climático, en Bonn del 9 al 11 de abril, en la cual tardamos en ponernos de acuerdo, pero una vez que alcanzamos el consenso en el G77+China el resto de los países desarrollados tuvieron que sumarse a nuestro consenso.
Quiero empezar destacando los puntos de encuentro, de convergencia, entre el G77 + China y la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra.
El primer punto de encuentro es la necesidad de preservar y hacer cumplir el Protocolo de Kyoto. Es decir, que los países desarrollados realicen compromisos sustanciales y domésticos de reducción de gases de efecto invernadero en el marco del Protocolo de Kioto.
En el G77 + China nadie está proponiendo liquidar o diluir el Protocolo de Kioto. Todos coincidimos en que los países del Anexo 1, que tienen la responsabilidad histórica por las emisiones de gases de efecto invernadero, deben honrar sus compromisos y obligaciones en el marco de los tratados internacionales sobre cambio climático.
La Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra exige a los países desarrollados reducir en un 50 % sus emisiones de gases de efecto invernadero, dentro de sus fronteras, tomando los niveles de 1990, para el segundo período del Protocolo de Kioto.
Actualmente, las ofertas de reducción de gases de efecto invernadero de los países desarrollados, en el mejor escenario, solo alcanzan una reducción real del 2% de los niveles de 1990.
La Conferencia de Cochabamba no propuso sustituir la metodología del Protocolo de Kioto por compromisos voluntarios de reducción de gases de efecto invernadero que no estén en función de una meta mundial y donde no hay comparación de esfuerzos entre lo que hace un país y otro país desarrollado.
El Acuerdo de los Pueblos dice: “Los Estados Unidos de América, en su carácter de único país de la Tierra del Anexo 1 que no ratificó el Protocolo de Kioto, tiene una responsabilidad significativa ante todos los pueblos del mundo, por cuanto debe ratificar el Protocolo de Kioto y comprometerse a respetar y dar cumplimiento a los objetivos de reducción de emisiones a escala de toda su economía.”
La segunda convergencia entre la Conferencia Mundial de los Pueblos y el G77 + China es la necesidad de que esa reducción de emisiones de los países desarrollados sea lo más profunda posible, para estabilizar el incremento de la temperatura, en lo posible, en un rango de 1,5 a 1º C.
Aquí todos los países en desarrollo sabemos que un incremento mayor de la temperatura traerá graves consecuencias para la provisión de alimentos, las zonas costeras, los glaciares y el África. Todos aquí en el G77+China estamos decididos a evitar que un sólo Estado insular quede bajo el océano.
Un tercer punto de encuentro entre el G77 y la Conferencia es el tema de la deuda climática que tienen los países desarrollados con los países en desarrollo. En la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático se discutió mucho este concepto y se vio que esta deuda climática tiene los siguientes componentes:
Un primer componente es la devolución del espacio atmosférico que ha sido ocupado por los países desarrollados con sus emisiones de gases de efecto invernadero afectando a los países en desarrollo. Los países desarrollados deben descolonizar la atmosfera para posibilitar una equitativa distribución del espacio atmosférico entre todos los países, según su población.
Un segundo componente es la deuda con los migrantes forzados por el cambio climático que ya suman 50 millones en el mundo y que pueden alcanzar para el 2050 la cifra de 200 a 1.000 millones de personas. Para honrar esta deuda los países desarrollados, causantes del cambio climático, tienen que abrir sus fronteras para recibir a los migrantes afectados. Es absolutamente inaceptable una ley migratoria como la de Arizona o la Directiva del Retorno de la Unión Europea.
Un tercer componente es la deuda con nuestra Madre Tierra. Porque no sólo se ha afectado a los seres humanos y a los países en desarrollo, sino también a la naturaleza. Para honrar esta deuda la Primera Conferencia Mundial de los Pueblos considera que es fundamental discutir aquí en las Naciones Unidas una propuesta de Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra que establezca las obligaciones de todos los seres humanos con la naturaleza y que reconozca, en la forma de derechos, los limites que tiene que tener la actividad humana para preservar el planeta Tierra.
Algunos de los derechos de la naturaleza que se proponen son:
* El Derecho a la vida y a existir;
* El Derecho a la regeneración de su biocapacidad y continuación de sus ciclos y procesos vitales libres de alteraciones humanas;
* El Derecho a estar libre de contaminación, polución y desechos tóxicos o radioactivos;
* El Derecho a no ser alterada genéticamente y modificada en su estructura, amenazando su integridad o funcionamiento vital y saludable;
Esperamos que esta propuesta de Declaración de Derechos de la Madre Tierra se empiece a discutir y analizar en el seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Por último está el componente económico de la deuda climática que comprende la deuda de adaptación y la deuda de desarrollo que tiene los países industrializados con los países en desarrollo.
Sobre el tema del financiamiento, la Conferencia Mundial de Los Pueblos consideró que para el cambio climático se debe destinar un presupuesto similar al presupuesto que los países destinan para sus gastos militares y de seguridad.
El monto de 10.000 millones de dólares que están ofreciendo los países desarrollados es menos del 1 % de todo lo que gastan a nivel de su presupuesto de defensa. No es posible que se destine 120 veces más recursos para la guerra y la muerte que para preservar la vida y nuestra Madre Tierra.
Los países desarrollados deben comprometer un financiamiento anual nuevo, adicional a la Ayuda Oficial al Desarrollo y de fuente pública, para enfrentar el cambio climático en los países en desarrollo. Este financiamiento debe ser directo, sin condicionamientos y sin vulnerar la soberanía de los Estados.
Es necesario establecer un nuevo mecanismo de financiamiento que funcione bajo la autoridad de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, con una representación significativa de los países en desarrollo para garantizar el cumplimiento de los compromisos de financiamiento de los países del Anexo 1.
La Primera Conferencia Mundial de los Pueblos propone crear un mecanismo multilateral y multidisciplinario para la transferencia de tecnologías. Estas tecnologías deben ser útiles, limpias, y socialmente adecuadas. La Conferencia de Cochabamba considera fundamental el establecimiento de un fondo de financiamiento e inventario de tecnologías apropiadas y liberadas de derechos de propiedad intelectual, en particular, de patentes que deben pasar de monopolios privados a ser de dominio público y de libre acceso.
La Primera Conferencia constató que los países desarrollados incrementaron sus emisiones en un 11,2 % en el periodo 1990 – 2007, a pesar de haber manifestado que la reducción se vería sustancialmente coadyuvada con mecanismos de mercado.
El mercado de carbono se ha transformado en un negocio lucrativo que mercantiliza la naturaleza, favorece a solo algunos agentes intermediarios, y no contribuye significativamente a la reducción de gases de efecto invernadero.
La reciente crisis financiera ha demostrado que el mercado es incapaz de regular el sistema financiero, y que sería una total irresponsabilidad dejar en manos del mercado el cuidado y protección de la propia existencia humana y de nuestra Madre Tierra.
En esa medida, la Conferencia considero inadmisible que en las negociaciones en curso se pretenda crear nuevos mecanismos que amplíen y promuevan el mercado de carbono.
La Primera Conferencia planteo la sustitución de REDD (Reducción de emisiones por la deforestación y degradación de bosques) por un nuevo mecanismo que no esté basado en la promoción del mercado de carbono, que respete la soberanía de los Estados y el derecho de los pueblos al consentimiento libre, previo e informado. Este nuevo mecanismo debe transferir de manera directa recursos económicos y tecnológicos de los países desarrollados para pagar la restauración y mantenimiento de los bosques y selvas.
El tema de la agricultura y el cambio climático fue también ampliamente debatido y se adoptó el concepto de soberanía alimentaria que va más allá del concepto de seguridad alimentaria y que implica el derecho no sólo a la alimentación, sino el derecho de los pueblos a controlar sus propias semillas, tierras, agua y tecnología para la producción de alimentos en armonía con la Madre Tierra y al servicio de toda la comunidad y no sólo de los segmentos de mejores ingresos.
En este marco, se consideró que para enfrentar la crisis climática es necesario llevar adelante una profunda transformación de la agricultura que sólo está basada en el negocio y el lucro, fortaleciendo la agricultura para la vida, la comunidad y en equilibrio con la naturaleza.
En las negociaciones y la aplicación de los acuerdos de cambio climático es necesario garantizar plenamente los derechos de los Pueblos Indígenas.
La Conferencia también ha propuesto un nuevo tema a ser discutido en las negociaciones de cambio climático y de manera más amplia aquí en la Asamblea General de las Naciones Unidas: el establecimiento de un Tribunal de Justicia Climática y Ambiental para juzgar a los países desarrollados que incumplan sus compromisos y sancionar a los Estados y corporaciones que afectan los ciclos vitales de la Madre Tierra.
En nuestros pueblos hay mucha preocupación porque los acuerdos internacionales que suscribimos no se cumplen a cabalidad. Por eso hay el interés de crear mecanismos vinculantes que garanticen el cumplimiento y sean capaces de procesar y sancionar las violaciones a los Tratados Internacionales en materia ambiental y climática.
Otra propuesta tiene que ver con la necesidad de convocar a un Referéndum Climático para que la población mundial pueda decidir qué se debe hacer en un tema de tanta importancia, como es el cambio climático.
La Conferencia de Cochabamba nos está planteando el desafío de empezar a imaginar y promover una democracia mundial, en la que los temas de la humanidad sean definidos por todos los pueblos.
Para llevar adelante todas estas propuestas la Conferencia resolvió iniciar la construcción de un Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra.
La Conferencia de Cochabamba se detuvo a analizar el tema del desarrollo y qué clase de desarrollo queremos.
Algunos de los principales consensos fueron:
* No puede haber desarrollo ilimitado en un planeta finito.
* El modelo de desarrollo que queremos no es el de los llamados países desarrollados, porque es insostenible e inviable en un planeta finito y de recursos naturales limitados.
* Para que los países en desarrollo satisfagan las necesidades de su población sin afectar al planeta Tierra, es esencial que los países desarrollados bajen sus niveles de sobre consumo y derroche.
* Para lograr un desarrollo en armonía con la naturaleza es necesario lograr al mismo tiempo la armonía entre los seres humanos, a través de una distribución equitativa de la riqueza.
La Primera Conferencia Mundial de los Pueblos acordó proponer que en las negociaciones de cambio climático se analicen las causas estructurales del calentamiento global y se desarrollen propuestas alternativas de carácter sistémico.
Para la Primera Conferencia Mundial de los Pueblos, la causa de fondo de la crisis climática es el sistema capitalista. Lo que estamos viviendo no es sólo una crisis climática, crisis energética, crisis alimentaria, crisis financiera… sino también una crisis sistémica del capitalismo que está llevando a la destrucción de la humanidad y la naturaleza. Si la causa es sistémica la solución debe ser también sistémica. Por eso, en la Conferencia de los Pueblos se discutió mucho el tema de alternativas para vivir bien en armonía con la naturaleza.
Para concluir, la Conferencia consideró que para construir un futuro hay que aprender del pasado, que sigue presente entre nosotros, en la presencia de los pueblos indígenas que en todo el mundo han preservado formas de vida en armonía con la naturaleza.
Estimados Embajadores del G77 + China creo que la mejor forma de fortalecer nuestra unidad y nuestro accionar en las negociaciones es fortaleciendo nuestros consensos y discutiendo de manera franca y sincera los diferentes criterios y posiciones que tenemos.
En este camino es fundamental que no se repitan situaciones como las de Copenhagen el año pasado. Debemos hacer respetar la posición acordada en el Plan de Acción de Bali y defendida por el G77 + China de que la negociación de cambio climático continúe a través de los dos carriles que son el de “Acción de Cooperación a Largo Plazo” y el de “Protocolo de Kioto”.
En nuestra unidad está la fuerza para garantizar que esta negociación sea ampliamente participativa, transparente, se respete la igualdad de derechos de todos los Estados miembros de las Naciones Unidas, sean grandes o pequeños, y se escuche y respete la voz de nuestros pueblos.
En la unidad de los países en desarrollo esta el forjar un nuevo mundo de armonía entre los seres humanos y con nuestra Madre Tierra.
Señores Embajadores y Embajadoras
La respuesta al calentamiento global es la democracia mundial por la vida y la Madre Tierra. Seamos limpios y activos hoy por la humanidad, y no tóxicos y reactivos mañana contra la naturaleza. Por lo tanto, estimados embajadores, tenemos sólo dos caminos, salvar al capitalismo o salvar la vida y a la Madre Tierra.
Muchas Gracias
Fuente: Biodiversidad en América Latina y Caribe. www.biodiversidadla.org
martes, 18 de mayo de 2010
DISCURSO DE EVO MORALES EN LA ONU
viernes, 7 de mayo de 2010
Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra
Acuerdo de los Pueblos
Hoy, nuestra Madre Tierra está herida y el futuro de la humanidad está en peligro.
De incrementarse el calentamiento global en más de 2º C, a lo que nos conduciría el llamado “Entendimiento de Copenhague” existe el 50% de probabilidades de que los daños provocados a nuestra Madre Tierra sean totalmente irreversibles. Entre un 20% y un 30% de las especies estaría en peligro de desaparecer. Grandes extensiones de bosques serían afectadas, las sequías e inundaciones afectarían diferentes regiones del planeta, se extenderían los desiertos y se agravaría el derretimiento de los polos y los glaciares en los Andes y los Himalayas.
Muchos Estados insulares desaparecerían y el África sufriría un incremento de la temperatura de más de 3º C. Así mismo, se reduciría la producción de alimentos en el mundo con efectos catastróficos para la supervivencia de los habitantes de vastas regiones del planeta, y se incrementaría de forma dramática el número de hambrientos en el mundo, que ya sobrepasa la cifra de 1.020 millones de personas.
Las corporaciones y los gobiernos de los países denominados “más desarrollados”, en complicidad con un segmento de la comunidad científica, nos ponen a discutir el cambio climático como un problema reducido a la elevación de la temperatura sin cuestionar la causa que es el sistema capitalista.
Confrontamos la crisis terminal del modelo civilizatorio patriarcal basado en el sometimiento y destrucción de seres humanos y naturaleza que se aceleró con la revolución industrial.
El sistema capitalista nos ha impuesto una lógica de competencia, progreso y crecimiento ilimitado. Este régimen de producción y consumo busca la ganancia sin límites, separando al ser humano de la naturaleza, estableciendo una lógica de dominación sobre ésta, convirtiendo todo en mercancía: el agua, la tierra, el genoma humano, las culturas ancestrales, la biodiversidad, la justicia, la ética, los derechos de los pueblos, la muerte y la vida misma.
Bajo el capitalismo, la Madre Tierra se convierte en fuente sólo de materias primas y los seres humanos en medios de producción y consumidores, en personas que valen por lo que tienen y no por lo que son.
El capitalismo requiere una potente industria militar para su proceso de acumulación y el control de territorios y recursos naturales, reprimiendo la resistencia de los pueblos. Se trata de un sistema imperialista de colonización del planeta.
La humanidad está frente a una gran disyuntiva: continuar por el camino del capitalismo, la depredación y la muerte, o emprender el camino de la armonía con la naturaleza y el respeto a la vida.
Requerimos forjar un nuevo sistema que restablezca la armonía con la naturaleza y entre los seres humanos. Sólo puede haber equilibrio con la naturaleza si hay equidad entre los seres humanos.
Planteamos a los pueblos del mundo la recuperación, revalorización y fortalecimiento de los conocimientos, sabidurías y prácticas ancestrales de los Pueblos Indígenas, afirmados en la vivencia y propuesta de “Vivir Bien”, reconociendo a la Madre Tierra como un ser vivo, con el cual tenemos una relación indivisible, interdependiente, complementaria y espiritual.
Para enfrentar el cambio climático debemos reconocer a la Madre Tierra como la fuente de la vida y forjar un nuevo sistema basado en los principios de:
- armonía y equilibrio entre todos y con todo
- complementariedad, solidaridad, y equidad
- bienestar colectivo y satisfacción de las necesidades fundamentales de todos en armonía con la Madre Tierra
- respeto a los Derechos de la Madre Tierra y a los Derechos Humanos
- reconocimiento del ser humano por lo que es y no por lo que tiene
- eliminación de toda forma de colonialismo, imperialismo e intervencionismo
- paz entre los pueblos y con la Madre Tierra.
El modelo que propugnamos no es de desarrollo destructivo ni ilimitado. Los países necesitan producir bienes y servicios para satisfacer las necesidades fundamentales de su población, pero de ninguna manera pueden continuar por este camino de desarrollo en el cual los países más ricos tienen una huella ecológica 5 veces más grande de lo que el planeta es capaz de soportar. En la actualidad ya se ha excedido en más de un 30% la capacidad del planeta para regenerarse. A este ritmo de sobreexplotación de nuestra Madre Tierra se necesitarían 2 planetas para el 2030.
En un sistema interdependiente del cual los seres humanos somos uno de sus componentes no es posible reconocer derechos solamente a la parte humana sin provocar un desequilibrio en todo el sistema. Para garantizar los derechos humanos y restablecer la armonía con la naturaleza es necesario reconocer y aplicar efectivamente los derechos de la Madre Tierra.
Para ello proponemos el proyecto adjunto de Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra en el cual se consignan:
- Derecho a la vida y a existir;
- Derecho a ser respetada;
- Derecho a la continuación de sus ciclos y procesos vitales libre de alteraciones humanas;
- Derecho a mantener su identidad e integridad como seres diferenciados, auto-regulados e interrelacionados;
- Derecho al agua como fuente de vida;
- Derecho al aire limpio;
- Derecho a la salud integral;
- Derecho a estar libre de la contaminación y polución, de desechos tóxicos y radioactivos;
- Derecho a no ser alterada genéticamente y modificada en su estructura amenazando su integridad o funcionamiento vital y saludable.
- Derecho a una restauración plena y pronta por las violaciones a los derechos reconocidos en esta Declaración causados por las actividades humanas.
La visión compartida es estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero para hacer efectivo el Artículo 2 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que determina “la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas para el sistema climático”. Nuestra visión es, sobre la base del principio de las responsabilidades históricas comunes pero diferenciadas, exigir que los países desarrollados se comprometan con metas cuantificadas de reducción de emisiones que permitan retornar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a 300 ppm y así, limitar el incremento de la temperatura media global a un nivel máximo de 1°C.
Enfatizando la necesidad de acción urgente para lograr esta visión, y con el apoyo de los pueblos, movimientos y países, los países desarrollados deberán comprometerse con metas ambiciosas de reducción de emisiones que permitan alcanzar objetivos a corto plazo, manteniendo nuestra visión a favor del equilibrio del sistema climático de la Tierra, de acuerdo al objetivo último de la Convención.
La “visión compartida” para la “Acción Cooperativa a Largo Plazo” no debe reducirse en la negociación de cambio climático a definir el límite en el incremento de la temperatura y la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, sino que debe comprender de manera integral y equilibrada un conjunto de medidas financieras, tecnológicas, de adaptación, de desarrollo de capacidades, de patrones de producción, consumo y otras esenciales como el reconocimiento de los derechos de la Madre Tierra para restablecer la armonía con la naturaleza.
Los países desarrollados, principales causantes del cambio climático, asumiendo su responsabilidad histórica y actual, deben reconocer y honrar su deuda climática en todas sus dimensiones, como base para una solución justa, efectiva y científica al cambio climático. En este marco exigimos a los países desarrollados que:
- Restablezcan a los países en desarrollo el espacio atmosférico que está ocupado por sus emisiones de gases de efecto invernadero. Esto implica la descolonización de la atmósfera mediante la reducción y absorción de sus emisiones.
- Asuman los costos y las necesidades de transferencia de tecnología de los países en desarrollo por la pérdida de oportunidades de desarrollo por vivir en un espacio atmosférico restringido.
- Se hagan responsables por los cientos de millones que tendrán que migrar por el cambio climático que han provocado y que eliminen sus políticas restrictivas de migración y ofrezcan a los migrantes una vida digna y con todos los derechos en sus países.
- Asuman la deuda de adaptación relacionadas a los impactos del cambio climático en los países en desarrollo proveyendo los medios para prevenir, minimizar y atender los daños que surgen de sus excesivas emisiones.
- Honren estas deudas como parte de una deuda mayor con la Madre Tierra adoptando y aplicando la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra en las Naciones Unidas.
El enfoque debe ser no solamente de compensación económica, sino principalmente de justicia restaurativa – es decir restituyendo la integridad a las personas y a los miembros que forman una comunidad de vida en la Tierra.
Deploramos el intento de un grupo de países de anular el Protocolo de Kioto el único instrumento legalmente vinculante específico para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de los países desarrollados.
Advertimos al mundo que no obstante estar obligados legalmente las emisiones de los países desarrollados en lugar de reducir, crecieron en un 11,2% entre 1990 y 2007.
Estados Unidos a causa del consumo ilimitado aumentó sus emisiones de GEI en 16,8% durante el periodo 1990 al 2007, emitiendo como promedio entre 20 y 23 toneladas anuales de CO2 por habitante, lo que representa más de 9 veces las emisiones correspondientes a un habitante promedio del Tercer Mundo, y más de 20 veces las emisiones de un habitante de África Subsahariana.
Rechazamos de manera absoluta el ilegitimo “Entendimiento de Copenhague”, que permite a estos países desarrollados ofertar reducciones insuficientes de gases de efecto invernadero, basadas en compromisos voluntarios e individuales, que violan la integridad ambiental de la Madre Tierra conduciéndonos a un aumento de alrededor de 4ºC.
La próxima Conferencia sobre Cambio Climático a realizarse a fines de año en México debe aprobar la enmienda al Protocolo de Kioto, para el segundo período de compromisos a iniciarse en 2013 a 2017 en el cual los países desarrollados deben comprometer reducciones domésticas significativas de al menos el 50% respecto al año base de 1990 sin incluir mercados de carbono u otros sistemas de desviación que enmascaran el incumplimiento de las reducciones reales de emisiones de gases de efecto invernadero.
Requerimos establecer primero una meta para el conjunto de los países desarrollados para luego realizar la asignación individual para cada país desarrollado en el marco de una comparación de esfuerzos entre cada uno de ellos, manteniendo así el sistema del Protocolo de Kioto para las reducciones de las emisiones.
Los Estados Unidos de América, en su carácter de único país de la Tierra del Anexo 1 que no ratificó el Protocolo de Kioto tiene una responsabilidad significativa ante todos los pueblos del mundo por cuanto debe ratificar el Protocolo de Kioto y comprometerse a respetar y dar cumplimiento a los objetivos de reducción de emisiones a escala de toda su economía.
Los pueblos tenemos los mismos derechos de protección ante los impactos del cambio climático y rechazamos la noción de adaptación al cambio climático entendida como la resignación a los impactos provocados por las emisiones históricas de los países desarrollados, quienes deben adaptar sus estilos de vida y de consumo ante esta emergencia planetaria. Nos vemos forzados a enfrentar los impactos del cambio climático, considerando la adaptación como un proceso y no como una imposición, y además como herramienta que sirva para contrarrestarlos, demostrando que es posible vivir en armonía bajo un modelo de vida distinto.
Es necesario construir un Fondo de Adaptación, como un fondo exclusivo para enfrentar el cambio climático como parte de un mecanismo financiero manejado y conducido de manera soberana, transparente y equitativa por nuestros Estados. Bajo este Fondo se debe valorar: los impactos y sus costos en países en desarrollo y las necesidades que estos impactos deriven, y registrar y monitorear el apoyo por parte de países desarrollados. Éste debe manejar además un mecanismo para el resarcimiento por daños por impactos ocurridos y futuros, por pérdida de oportunidades y la reposición por eventos climáticos extremos y graduales, y costos adicionales que podrían presentarse si nuestro planeta sobrepasa los umbrales ecológicos así como aquellos impactos que están frenando el derecho a Vivir Bien.
El “Entendimiento de Copenhague” impuesto sobre los países en desarrollo por algunos Estados, más allá de ofertar recursos insuficientes, pretende en si mismo dividir y enfrentar a los pueblos y pretende extorsionar a los países en desarrollo condicionando el acceso a recursos de adaptación a cambio de medidas de mitigación. Adicionalmente se establece como inaceptable que en los procesos de negociación internacional se intente categorizar a los países en desarrollo por su vulnerabilidad al cambio climático, generando disputas, desigualdades y segregaciones entre ellos.
El inmenso desafío que enfrentamos como humanidad para detener el calentamiento global y enfriar el planeta sólo se logrará llevando adelante una profunda transformación en la agricultura hacia un modelo sustentable de producción agrícola campesino e indígena/originario, y otros modelos y prácticas ancestrales ecológicas que contribuyan a solucionar el problema del cambio climático y aseguren la Soberanía Alimentaria, entendida como el derecho de los pueblos a controlar sus propias semillas, tierras, agua y la producción de alimentos, garantizando, a través de una producción en armonía con la Madre Tierra, local y culturalmente apropiada, el acceso de los pueblos a alimentos suficientes, variados y nutritivos en complementación con la Madre Tierra y profundizando la producción autónoma (participativa, comunitaria y compartida) de cada nación y pueblo.
El Cambio Climático ya está produciendo profundos impactos sobre la agricultura y los modos de vida de los pueblos indígenas/originarios y campesinos del mundo y estos impactos se irán agravando en el futuro.
El agro negocio a través de su modelo social, económico y cultural de producción capitalista globalizada y su lógica de producción de alimentos para el mercado y no para cumplir con el derecho a la alimentación, es una de las causas principales del cambio climático. Sus herramientas tecnológicas, comerciales y políticas no hacen más que profundizar la crisis climática e incrementar el hambre en el planeta. Por esta razón rechazamos los Tratados de Libre Comercio y Acuerdos de Asociación y toda forma de aplicación de los Derechos de Propiedad Intelectual sobre la vida, los paquetes tecnológicos actuales (agroquímicos, transgénicos) y aquellos que se ofrecen como falsas soluciones (agrocombustibles, geoingeniería, nanotecnología, tecnología Terminator y similares) que únicamente agudizarán la crisis actual.
Al mismo tiempo denunciamos como este modelo capitalista impone megaproyectos de infraestructura, invade territorios con proyectos extractivistas, privatiza y mercantiliza el agua y militariza los territorios expulsando a los pueblos indígenas y campesinos de sus territorios, impidiendo la Soberanía Alimentaria y profundizando la crisis socioambiental.
Exigimos reconocer el derecho de todos los pueblos, los seres vivos y la Madre Tierra a acceder y gozar del agua y apoyamos la propuesta del Gobierno de Bolivia para reconocer al agua como un Derecho Humano Fundamental.
La definición de bosque utilizada en las negociaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la cual incluye plantaciones, es inaceptable. Los monocultivos no son bosques. Por lo tanto, exigimos una definición para fines de negociación que reconozca los bosques nativos y la selva y la diversidad de los ecosistemas de la tierra.
La Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas debe ser plenamente reconocida, implementada e integrada en las negociaciones de cambio climático. La mejor estrategia y acción para evitar la deforestación y degradación y proteger los bosques nativos y la selva es reconocer y garantizar los derechos colectivos de las tierras y territorios considerando especialmente que la mayoría de los bosques y selvas están en los territorios de pueblos y naciones indígenas, comunidades campesinas y tradicionales.
Condenamos los mecanismos de mercado, como el mecanismo de REDD (Reducción de emisiones por la deforestación y degradación de bosques) y sus versiones + y ++, que está violando la soberanía de los Pueblos y su derecho al consentimiento libre, previo e informado, así como a la soberanía de Estados nacionales, y viola los derechos, usos y costumbres de los Pueblos y los Derechos de la Naturaleza.
Los países contaminadores están obligados a transferir de manera directa los recursos económicos y tecnológicos para pagar la restauración y mantenimiento de los bosques y selvas, en favor de los pueblos y estructuras orgánicas ancestrales indígenas, originarias, campesinas. Esto deberá ser una compensación directa y adicional a las fuentes de financiamiento comprometidas por los países desarrollados, fuera del mercado de carbono y nunca sirviendo como las compensaciones de carbono (offsets). Demandamos a los países a detener las iniciativas locales en bosques y selvas basados en mecanismos de mercado y que proponen resultados inexistentes y condicionados. Exigimos a los gobiernos un programa mundial de restauración de bosques nativos y selvas, dirigido y administrado por los pueblos, implementando semillas forestales, frutales y de flora autóctona. Los gobiernos deben eliminar las concesiones forestales y apoyar la conservación del petróleo bajo la tierra y que se detenga urgentemente la explotación de hidrocarburos en las selvas.
Exigimos a los Estados que reconozcan, respeten y garanticen la efectiva aplicación de los estándares internacionales de derechos humanos y los derechos de los Pueblos Indígenas, en particular la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el Convenio 169 de la OIT, entre otros instrumentos pertinentes, en el marco de las negociaciones, políticas y medidas para resolver los desafíos planteados por el cambio climático. En especial, demandamos a los Estados a que reconozcan jurídicamente la preexistencia del derecho sobre nuestros territorios, tierras y recursos naturales para posibilitar y fortalecer nuestras formas tradicionales de vida y contribuir efectivamente a la solución del cambio climático.
Demandamos la plena y efectiva aplicación del derecho a la consulta, la participación y el consentimiento previo, libre e informado de los Pueblos Indígenas en todos los procesos de negociación así como en el diseño e implementación de las medidas relativas al cambio climático.
En la actualidad la degradación medioambiental y el cambio climático alcanzarán niveles críticos, siendo una de las principales consecuencias la migración interna así como internacional. Según algunas proyecciones en 1995 existían alrededor de 25 millones de migrantes climáticos, al presente se estima en 50 millones y las proyecciones para el año 2050 son de 200 a 1000 millones de personas que serán desplazadas por situaciones derivadas del cambio climático.Los países desarrollados deben asumir la responsabilidad sobre los migrantes climáticos, acogiéndolos en sus territorios y reconociendo sus derechos fundamentales, a través de la firma de convenios internacionales que contemplen la definición de migrante climático para que todos los Estados acaten sus determinaciones.
Constituir un Tribunal Internacional de Conciencia para denunciar, hacer visible, documentar, juzgar y sancionar las violaciones de los derechos de los(s) migrantes, refugiados(as) y desplazados en los países de origen, tránsito y destino, identificando claramente las responsabilidades de los Estados, compañías y otros actores.
El financiamiento actual destinado a los países en desarrollo para cambio climático y la propuesta del Entendimiento de Copenhague son ínfimos. Los países desarrollados deben comprometer un financiamiento anual nuevo, adicional a la Ayuda Oficial al Desarrollo y de fuente pública, de al menos 6% de su PIB para enfrentar el cambio climático en los países en desarrollo. Esto es viable tomando en cuenta que gastan un monto similar en defensa nacional y destinaron 5 veces más para rescatar bancos y especuladores en quiebra, lo que cuestiona seriamente sus prioridades mundiales y su voluntad política. Este financiamiento debe ser directo, sin condicionamiento y no vulnerar la soberanía nacional ni la autodeterminación de las comunidades y grupos más afectados.
En vista de la ineficiencia del mecanismo actual, en la Conferencia de México se debe establecer un nuevo mecanismo de financiamiento que funcione bajo la autoridad de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre cambio Climático rindiendo cuentas a la misma, con una representación significativa de los países en desarrollo para garantizar el cumplimiento de los compromisos de financiamiento de los países Anexo 1.
Se ha constatado que los países desarrollados incrementaron sus emisiones en el periodo 1990 – 2007, no obstante haber manifestado que la reducción se vería sustancialmente coadyuvada con mecanismos de mercado.
El mercado de carbono se ha transformado en un negocio lucrativo, mercantilizando nuestra Madre Tierra, esto no representa una alternativa para afrontar el cambio climático, puesto que saquea, devasta la tierra, el agua e incluso la vida misma.
La reciente crisis financiera ha demostrado que el mercado es incapaz de regular el sistema financiero, que es frágil e inseguro ante la especulación y la aparición de agentes intermediarios, por lo tanto, sería una total irresponsabilidad dejar en sus manos el cuidado y protección de la propia existencia humana y de nuestra Madre Tierra.
Consideramos inadmisible que las negociaciones en curso pretendan la creación de nuevos mecanismos que amplíen y promuevan el mercado de carbono toda vez que los mecanismos existentes nunca resolvieron el problema del Cambio Climático ni se transformaron en acciones reales y directas en la reducción de gases de efecto invernadero.
Es imprescindible exigir el cumplimento de los compromisos asumidos por los países desarrollados en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático respecto al desarrollo y transferencia de tecnología, así como rechazar la “vitrina tecnológica” propuesta por países desarrollados que solamente comercializan la tecnología. Es fundamental establecer los lineamientos para crear un mecanismo multilateral y multidisciplinario para el control participativo, la gestión y la evaluación continua del intercambio de tecnologías. Estas tecnologías deben ser útiles, limpias, y socialmente adecuadas. De igual manera es fundamental el establecimiento de un fondo de financiamiento e inventario de tecnologías apropiadas y liberadas de derechos de propiedad intelectual, en particular, de patentes que deben pasar de monopolios privados a ser de dominio público, de libre accesibilidad y bajo costo.
El conocimiento es universal, y por ningún motivo puede ser objeto de propiedad privada y de utilización privativa, como tampoco sus aplicaciones en forma de tecnologías. Es deber de los países desarrollados compartir su tecnología con países en desarrollo, crear centros de investigación para la creación de tecnologías e innovaciones propias, así como defender e impulsar su desarrollo y aplicación para el vivir bien. El mundo debe recuperar, aprender, reaprender los principios y enfoques del legado ancestral de sus pueblos originarios para detener la destrucción del planeta, así como los conocimientos y prácticas ancestrales y recuperación de la espiritualidad en la reinserción del vivir bien juntamente con la Madre Tierra.
Considerando la falta de voluntad política de los países desarrollados para cumplir de manera efectiva sus compromisos y obligaciones asumidos en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kioto, y frente a la inexistencia de una instancia legal internacional que prevenga y sancione todos aquellos delitos y crímenes climáticos y ambientales que atenten contra los derechos de la Madre Tierra y la humanidad, demandamos la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática y Ambiental que tenga la capacidad jurídica vinculante de prevenir, juzgar y sancionar a los Estados, las Empresas y personas que por acción u omisión contaminen y provoquen el cambio climático.
Respaldar a los Estados que presenten demandas en la Corte Internacional de Justicia contra los países desarrollados que no cumplen con sus compromisos bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kioto incluyendo sus compromisos de reducción de gases de efecto invernadero.
Instamos a los pueblos a proponer y promover una profunda reforma de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para que todos sus Estados miembros cumplan las decisiones del Tribunal Internacional de Justicia Climática y Ambiental.
El futuro de la humanidad está en peligro y no podemos aceptar que un grupo de gobernantes de países desarrollados quieran definir por todos los países como lo intentaron hacer infructuosamente en la Conferencia de las Partes de Copenhague. Esta decisión nos compete a todos los pueblos. Por eso es necesaria la realización de un Referéndum Mundial, plebiscito o consulta popular, sobre el cambio Climático en el cuál todos seamos consultados sobre: el nivel de reducciones de emisiones que deben hacer los países desarrollados y las empresas transnacionales; el financiamiento que deben proveer los países desarrollados; la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática; la necesidad de una Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra y; la necesidad de cambiar el actual sistema capitalista.
El proceso del Referéndum Mundial, plebiscito o consulta popular será fruto de un proceso de preparación que asegure el desarrollo exitoso del mismo.
Con el fin de coordinar nuestro accionar internacional e implementar los resultados del presente “Acuerdo de los Pueblos” llamamos a construir un Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra que se basará en los principios de complementariedad y respeto a la diversidad de origen y visiones de sus integrantes, constituyéndose en un espacio amplio y democrático de coordinación y articulación de acciones a nivel mundial.
Con tal propósito, adoptamos el plan de acción mundial adjunto para que en México los países desarrollados del Anexo 1 respeten el marco legal vigente y reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 50 % y se asuman las diferentes propuestas contenidas en este Acuerdo.
Finalmente, acordamos realizar la 2ª Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra en el 2011 como parte de este proceso de construcción del Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra y para reaccionar frente a los resultados de la Conferencia de Cambio Climático que se realizará a fines de año en Cancún, México.
Entrevista a Evo Morales: "Estamos mejor sin EEUU y sin el FMI"
07-05-2010
Amy Goodman
Democracy Now
Transcripción y traducción para Rebelión de Jorge Aldao y Germán Leyens
Al cerrar la Conferencia de los Pueblos del Mundo sobre Cambio Climático en Cochabamba, hablamos con el presidente boliviano Evo Morales sobre la decisión de EE.UU. de cortar la ayuda climática a Bolivia; el narcotráfico; el décimo aniversario de la Guerra del Agua en Cochabamba; la protesta en la mina de plata San Cristóbal; y la contradicción entre la promoción del medioambiente y las industrias extractivas -petróleo/exploración de gas natural, minería.
El jueves, los organizadores de la cumbre de los pueblos publicaron un Acuerdo de los Pueblos basado en las reuniones de los grupos de trabajo. Las propuestas principales incluyen el establecimiento de un tribunal internacional para procesar a los contaminadores, la aprobación de una Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra, la protección para los migrantes climáticos y el pleno reconocimiento de la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU.
TRANSCRIPCIÓN NO EDITADA
AMY GOODMAN: Estamos transmitiendo desde Olivia en la localidad de Tiquipaya, en las afueras de Cochabamba. El jueves, la Cumbre de los Pueblos del Mundo sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra concluyó con una gran manifestación en el Estadio Félix Capriles en Cochabamba con la presencia del presidente de Bolivia Evo Morales y el presidente de Venezuela Hugo Chávez.
Durante los últimos tres días de la cumbre, conocida simplemente como “La Cumbre,” diecisiete grupos de trabajo se reunieron para discutir diferentes temas relacionados con el clima, desde la deuda climática a los peligros de la comercialización de créditos de carbono. Anoche, los organizadores de la cumbre publicaron un Acuerdo de los Pueblos basado en las reuniones de los grupos de trabajo.
Las propuestas principales incluyen el establecimiento de un tribunal internacional para procesar a los contaminadores, la aprobación de una Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra, la protección para los migrantes climáticos y el pleno reconocimiento de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. La cumbre de los pueblos también condenó un programa de forestación propuesto conocido como REDD, Reducción de Emisiones de Deforestación y Degradación.
En la manifestación del jueves el presidente de Bolivia, Evo Morales, llamó a los dirigentes del mundo a adoptar las propuestas de la cumbre de los pueblos.
En las horas antes de la manifestación, partidarios de Morales llenaron las veredas de la ciudad. Morales es el primer presidente indígena de Bolivia, y gran parte de su apoyo proviene de la mayoritaria población indígena.
Las señales de la vibrante cultura indígena de Bolivia eran evidentes afuera y dentro del estadio. Numerosas mujeres indígenas llevaban sombreros de fieltro y polleras. El sonido de las flautas de pan y del charango se podía oír en todo el estadio mientras diversos actos musicales se presentaban en el campo de juego. Mujeres bolivianas y niños vendían empanadas y jugos frescos.
En la manifestación, el presidente venezolano Hugo Chávez advirtió de que “el capitalismo podría llevar a la destrucción del planeta. Para los que creen que es una exageración, hay que recordar que el planeta vivió millones de años sin la especie humana.”
AMY GOODMAN: Mientras concluye la Cumbre de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, nos reunimos con el presidente de Bolivia Evo Morales. Después de las fracasadas conversaciones de Copenhague sobre el clima, en diciembre, Morales emitió un llamado para realizar la cumbre de los pueblos a fin de dar a los pobres y al Sur del Globo una oportunidad para formular estrategias sobre la lucha contra el cambio climático. El presidente Morales se une a nosotros durante una hora. Estamos aquí en la Universidad del Valle –Uni del Valle, la llaman aquí– en Tiquipaya.
¡Bienvenido a Democracy Now!, presidente Morales!
PRESIDENTE EVO MORALES: Muchas gracias
AMY GOODMAN: Usted ha participado con nosotros varias veces en Nueva York en Democracy Now! Es una honra estar aquí en su país, en Bolivia.
PRESIDENTE EVO MORALES: Muchas gracias nuevamente por invitarnos para conversar como siempre hicimos.
AMY GOODMAN: Bueno, estamos hablando en el día después de la conclusión de la Conferencia de los Pueblos del Mundo, el día después del Día de la Tierra. ¿Qué piensa que ha logrado?
PRESIDENTE EVO MORALES Bueno, primero... sorprendido por la participación de todos. No estaba en nuestros cálculos, tanta gente Más de 30.000 participantes en ¿16 o? 17 mesas de trabajo y una declaración tan orientadora por la vida y por la naturaleza. La participación de científicos y gente muy responsable por diferentes sectores y regiones del mundo. Hay dos cosas particularmente importantes. En Copenhague se quería aprobar un documento que dañe a la Madre Tierra. Sólo se debatían los efectos de la crisis climática, no las causas. Y los pueblos debatieron las causas, que son el capitalismo –podría hablar en más detalle al respecto–, los transgénicos que hacen daño a la Madre Tierra y a la vida humana.
Y además de eso, yo saludo que hay un gran interés en entablar un diálogo con las Naciones Unidas, de manera que estas conclusiones de los pueblos del mundo deben ser escuchadas y respetadas, no solamente por los pueblos que participaron sino que sean escuchadas y respetadas para la humanidad en su conjunto que habita el Planeta Tierra.
AMY GOODMAN: Las propuestas que han salido de esta conferencia, de esta cumbre, ¿puede mencionarlas y explicarlas, comenzando por el Tribunal de Justicia Climática?
PRESIDENTE EVO MORALES: Por ejemplo los países desarrollados deberían respetar el acuerdo de Kioto y eso significa aplicarlo; la reducción del 50% de gases de invernadero y que el aumento de la temperatura global debe estabilizarse en un grado centígrado; crear un tribunal de justicia climático con sede en Cochabamba y decía muchas gracias a los movimientos sociales que aprobaron esa misma propuesta y la sede.
¿Qué sigue en debate?: El referéndum mundial en la crisis climática, que los recursos económicos que se gastan en defensa y guerra deben ser por la vida y la naturaleza. Según información que tenemos los países desarrollados gastan un billón setecientos mil millones de dólares supuestamente para la defensa y la seguridad internacional que son las intervenciones militares… Imagínese, un billón setecientos mil millones de dólares por la vida y por la naturaleza sería tan importante. Que es el derecho de la Madre Tierra, el derecho a la regeneración de su biocapacidad. Es muy importante.
Y puedo decirte: Yo conozco y he vivido en mi familia, en mi comunidad, en mi ayllu. Este año sembramos aquí, al año siguiente más, entonces hay que abandonar por 5, 6, 7, 8 años, y en 6, 7, 8 años se regenera. Necesita más o menos ese tiempo. Pasa el tiempo, lo dejamos y volvemos aquí. Y así, si rotamos los cultivos, no hay un impacto dañino para el medio ambiente. Parecen pequeñas cosas, pero se convierten en grandes cosas internacionalmente en términos del medio ambiente global.
En Bolivia después de este evento, vamos a empezar con la reforestación. Y el plan que tenemos en Bolivia, como a partir del primer aniversario del día de la Madre Tierra, el año pasado fue aprobado, antes era el Día de la Madre Tierra, ahora es el Día Internacional de la Madre Tierra. Un año después de eso, o sea ahora, vamos a empezar a plantar. Y al segundo año, que es el próximo, vamos a plantar diez millones de plantas ¿Qué significa esto? Que una boliviana y un boliviano, sea niño o anciano tiene que plantar una planta o un árbol. Somos diez millones y habrá diez millones, sin ningún aporte internacional sino el esfuerzo y el aporte de los bolivianos para alcanzar a reforestar nuestro país.
AMY GOODMAN: ¿Puede explicar lo que ha pasado con los glaciares aquí en Bolivia?
PRESIDENTE EVO MORALES: Es para amargarse, Chacaltaia, cerca de la ciudad de La Paz, de niño escuchaba permanentemente que la gente iba a practicar esquí. Y ahora que soy el presidente y vivo en La Paz ya no se esquía allí. Es como un paisaje lunar y ya no tiene nieve, tenemos ahí Chorolque, que está en el departamento de Potosí y los mineros comentaban que el Chorolque antes estaba vestido de poncho blanco. Me dicen que de aquí a 50 años ya no va a haber nieve en el Illimani, la gran montaña que domina el paisaje de La Paz. Según los expertos tiene que ver con problemas con el agua, por supuesto. Y esa es la enorme preocupación no solamente de los campesinos indígenas que aman a su Madre Tierra y la cuidan, sino de toda la población en su conjunto.
AMY GOODMAN: Presidente Morales, ¿quién sería llevado ante un tribunal de la justicia climática?
PRESIDENTE EVO MORALES: Primero, a los países desarrollados que no están respetando el Protocolo de Kioto Es un documento base, el Protocolo de Kioto. Los países desarrollados deberían implementar de manera responsable sus provisiones. Empezaríamos con los países que no han ratificado, no han firmado el Protocolo de Kioto, como el gobierno de Estados Unidos. Y para eso hay la Corte Internacional de Justicia. De manera que esta nueva organización que nace de este evento, Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra. Este Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra debe hacer la demanda y antes, primero, los países que no han ratificado el Protocolo de Kioto, y segundo los que ratificaron, no están aplicando el Protocolo de Kioto.
AMY GOODMAN: Estamos hablando con el presidente Evo Morales, presidente de Bolivia. Ayer, en la manifestación del Día de la Tierra, el ministro de Exteriores de Ecuador dijo que EE.UU. ha recortado dos millones y medio de dólares a Ecuador porque no firmó el Acuerdo de Copenhague. Dijo que daría dos millones y medio de dólares a EE.UU. si ellos firman el Protocolo de Kioto. A Bolivia EE.UU. le cortó dos millones y medio de dólares, o tres millones, porque no firmaron el Acuerdo de Copenhague. ¿Puede explicar lo que pasó?
PRESIDENTE EVO MORALES: Aquí hay un permanente sabotaje y chantaje del gobierno de Estados Unidos. Yo no puedo creer que un presidente negro sea tan vengativo contra un presidente indio. Porque nuestros abuelos y nuestras poblaciones, negros e indígenas, han sido excluidos, marginados, humillados. Obama viene de esa vivencia, de ese sufrimiento. Igualmente yo. Y un discriminado discrimina a otro discriminado. Un oprimido oprime a otro oprimido. Juntos chantajeados, pero un chantajeado antes ahora nos chantajea con 2 ó 3 millones de dólares. Aunque con orgullo y humildad ahora estamos mejor sin Estados Unidos. Estamos mejor económicamente, en políticas macroeconómicas, perdón, sin el Fondo Monetario Internacional.
AMY GOODMAN: ¿Para que debían servir supuestamente los tres millones de dólares, antes de que fueran recortados?
PRESIDENTE EVO MORALES: Por supuesto para temas sociales, en temas orientados al medio ambiente. Pero son solamente tres millones. En la lucha contra el narcotráfico ellos tienen la responsabilidad de hacer una inversión que no es una cooperación, es su obligación. A pesar de ello, se han retirado y estamos enfrentando la lucha contra el narcotráfico solos -una migaja para disimular solamente. Y así, por ejemplo, tengo información de que tenían que invertir en la Cuenta del Milenio como 600 millones de dólares y ellos retiraron todo. Y hemos resuelto con otros países. Estamos hablando de una gran inversión. No vamos a reclamar, no vamos a reclamar, tenemos dignidad. Pero lo que hacen es vengarse, lo que hacen es amedrentar y por eso mi duda es, cómo uno que ha sido sometido, su familia, ahora estando de presidente puede discriminar a otro movimiento que ha sido discriminado.
AMY GOODMAN: ¿Ve un cambio entre el presidente Bush y el presidente Obama?
PRESIDENTE EVO MORALES: Si algo ha cambiado sólo ha cambiado el color del presidente.
AMY GOODMAN: Presidente Morales, usted ha hablado frecuentemente sobre la diferencia entre coca y cocaína. Usted dice que coca no es cocaína. Para un público estadounidense, eso es difícil de comprender. Por favor explíquelo.
PRESIDENTE EVO MORALES: Bueno... La cocaína es como el cabello blanco del traductor y la hoja de coca es verde como las hojas de esa planta. La hoja de coca en su estado natural es alimento, es medicina. Se usa mucho en los rituales, como ustedes han podido ver en los actos de la Conferencia Mundial por los Derechos de la Madre Tierra. Por lo tanto, para convertir de coca a cocaína se usan muchos agentes químicos, los precursores y por tanto es una mezcla de ácido sulfúrico y otros agentes químicos que la convierten en una droga. Pero no tenemos una cultura de la cocaína, sí de la hoja coca. Lamento mucho que el Departamento de Estado de Estados Unidos nos acuse de que los consumidores de hojas de coca son narco dependientes. Absurdo. Es totalmente falso. Y que los productores de hojas de coca somos narcotraficantes y que la coca es cocaína, todo una mentira. Y por lo tanto estamos empeñados en una batalla permanente para seguir informando a todo el mundo al respecto. Pero la gente como usted, por ejemplo, ya sabe que la coca no es cocaína.
Pero, además de eso... cuando el estaño boliviano estaba en su auge y servía para la industria norteamericana, los Estados Unidos fomentaban los cultivos de coca para que los mineros, los obreros, consumiendo hojas de coca, extrajeran para enviarlo a Estados Unidos. Para los mejores productores de hojas de coca hacían condecoraciones. De esto hay documentos.
Yo sigo convencido de que la cocaína, el narcotráfico, es un invento de los Estados Unidos. Bajo ese invento, crearon esa guerra contra el narcotráfico y el capitalismo vive de las guerras, el capitalismo necesita guerras para vender su armamento. Entonces ese no es un tema aislado, el asunto de las drogas, sino que es un tema que tiene que ver con los intereses del capitalismo y so pretexto de la lucha contra el narcotráfico establecen bases militares. Es el control político, dominio, sometimiento. Es el nuevo colonialismo.
AMY GOODMAN: Presidente Morales, permítame que le pregunte, sin embargo. He estado hablando, no con sus oponentes, sino con sus partidarios, que están preocupados de que exista un creciente problema de narcotráfico. Me pregunto si usted piensa que es así, usted, más que nadie, comprende que cualquier cosa parecida podría provocar una intervención masiva. Por lo tanto, ¿qué hará usted al respecto?
PRESIDENTE EVO MORALES: Es un problema. Lo reconocemos. No sé si es creciente, pero sí… los cárteles de la droga y de la cocaína habían sido tan poderosos y el Estado Plurinacional (de Bolivia) no tiene ciertos instrumentos y tecnología para luchar contra los cárteles de la droga. Es una debilidad de nuestra parte. Y lo más importante es que el movimiento campesino voluntariamente ha reducido los cultivos de coca. Antes era una erradicación forzosa que violaba derechos humanos. La desventaja es que no estamos equipados con radares, satélites y el narcotraficante no es el que pisa coca. Se campea en todo el mundo y su plata está en los bancos. Tenemos que acabar con el secreto bancario, ¿por qué no? Entonces, imagínese que desde ahí no hay aportes reales y efectivos al esfuerzo contra el narcotráfico.
AMY GOODMAN: ¿Hay un papel que EE.UU. pueda jugar en el combate contra el narcotráfico en este país que usted considere que sea constructivo?
PRESIDENTE EVO MORALES: Sólo necesitamos equipamiento, tecnología
AMY GOODMAN: Estamos hablando con el presidente de Bolivia Evo Morales, quien llegó a la presidencia –era cocalero, jefe del sindicato de cultivadores de coca. Y ahora, quiero volver atrás diez años. Quiero volver a la Guerra del Agua, en la que usted realmente aumentó su popularidad y finalmente llegó a la presidencia. Aquí mismo a través de esta ventana, aquí en la Universidad del Valle, podemos ver el monte Tunari. Ese fue el nombre utilizado por esa misteriosa compañía, Aguas del Tunari, que era en realidad la compañía Bechtel de EE.UU., que llegó para privatizar el suministro de agua. Usted se sumó a los agricultores, a los trabajadores industriales dirigidos por Oscar Olivera, y usted dirigió un movimiento de masas contra la privatización y expulsó a Bechtel. Hable de esos momentos.
PRESIDENTE EVO MORALES: Yo nací en Oruro, Orinoco, en otro departamento del Altiplano, y después de prestar mi servicio militar obligatorio en el año 1978, en 1979 fui con mi padre al Chapare, a la región del Chapare, que es un departamento de Cochabamba. Y en el 79, 80, estaba de tránsito de acá para allá, yo veía aquí el Tunari siempre con nieve. La mayor parte del año tenía nevada. Ahora, cuando cae la nevada está medio día máximo. Lo he visto.
Bueno, al margen de este tema, los primeros compañeros que se levantaron contra la perforación de pozos lo hicieron cerca de aquí en ese lugar llamado Vinto, Vinto Chico. Recuerdo perfectamente que las comunidades se habían movilizado y colocado bloques de ruta. ¿Por qué me acuerdo perfectamente? Estaban bloqueando y movilizado a las comunidades. Y me decían Evo, ¿qué piensa de contactos con la prensa?, traiga a la prensa. El gobierno nos va a hacer daño con la privatización del agua. Y yo tenía algunos amigos en la prensa. Y los llevamos allá, conversamos con ellos y lo denunciaron. Quedé muy impresionado por la situación. Estoy hablando de la década del 90. Aprendí mucho.
Después viene este contrato con Aguas del Tunari. Para la gente de la ciudad, las tarifas que les iban a cobrar por el agua iban a ser aumentadas en un 300, 400, hasta 700 por ciento. Eso provocó una reacción de la población. Y la privatización de las vertientes, del riego, para los regantes, para el movimiento campesino, todo eso fue un problema. Y Fernández, Oscar Olivera, los convocamos para reunirnos y debatir. Omar Fernández, que era de los regantes. Y Oscar Olivera del sector obrero.
Y lo que más me causó reacción ha sido en el Parlamento –y en aquel entonces yo era parlamentario, en 1999, 2000– me dijeron en el Parlamento que hay que aprobar un crédito, creo que era de 50 millones de dólares de la CAF (Corporación Andina de Fomento) para dar a los de Tunari. Yo, por lo menos, mi forma de pensar, si hay alguna empresa que se adjudica o privatiza, agua o cualquier recurso natural, tiene que invertir la plata. ¿Por qué el Estado tiene que prestar plata para la empresa Aguas de Tunari? ¿Entiendes? En el mundo indígena y campesino, en el mundo de los pobres, el empresario es el que tiene mucha plata. Las trasnacionales son grandes millonarias. Y a una trasnacional, Aguas del Tunari, se adjudica para privatizar el agua y el Estado, el Parlamento, tienen que aprobar una ley para conseguir crédito para Aguas del Tunari. ¿Qué clase de privatización es ésta? Ahora yo puedo comentar con más razón, con mucho conocimiento, acerca de estas trasnacionales.
Ese el tema que me llamó la atención. Aquí no hay ninguna inversión de la empresa. Después nos informamos quiénes eran los socios de la trasnacional Tunari: un político como Doria Medina, otro político. Y juntaron los papeles para crear una gran empresa. Pero no había ningún dinero, y por lo tanto suponían que el gobierno boliviano les prestara la plata. Esas y muchas cosas nos han unido, al movimiento campesino, a los regantes, a la gente en la ciudad. Yo diría que el sector de Oscar Olivera participó un poco en esta lucha. Los que dieron su batalla fueron los regantes, los campesinos y los cocaleros. Nosotros nos unimos a la lucha. No teníamos un problema de agua en Chapare. Chapare ¿y Luna? Demasiada agua. El tema es que era sobre una política de privatización. Ahí tenemos agua potable y está en manos de un sindicato. Dijimos: “Esta política va a llegar aquí tarde o temprano. Antes de que llegue al Chapare, mejor vamos a combatir a Cochabamba.”
Cuando un día me sentí como derrotado aquí en las movilizaciones, en ese momento, cerca de mil compañeros decidieron salir a la marcha y dijeron: “¡vamos a la marcha!” Salimos y ya la policía comienza a gasificar y la prensa dice: “Están gasificando a los cocaleros que están luchando por el agua. Oh… y la población se levanta y tuvimos estado de sitio. Fue el último estado de sitio y lo derrotamos. Desde esa vez no más estado de sitio.
AMY GOODMAN: Entonces, ¿cómo se siente al –a partir de esa victoria– expulsar a Bechtel del país? De ser un manifestante que lanzaba piedras, a convertirse en presidente de su nación, representando a la policía y a los militares a los que se oponía entonces.
PRESIDENTE EVO MORALES: Bueno, de presidente seguimos sacando a las empresas. Antes como dirigente de un movimiento social, ahora de Presidente. Ya de Presidente sacamos a Aguas de Illimani de La Paz. Como Presidente sacamos la Transredes, la petrolera. Eso no cambia. Son políticas definidas por los movimientos sociales, y las continuaremos.
Pero sí... quiero que se sepa: Nunca más empresas dueñas de nuestros recursos naturales. Sí, necesitamos socios. Por ejemplo algunos convenios que hicimos con algunas empresas. Invierte la empresa, pero bajo control, y el dueño es el Estado Plurinacional de Bolivia. Nosotros somos los dueños del 60% de las acciones y ¿ellos? invierten el 40. Se garantiza legalmente y constitucionalmente la recuperación de su inversión pero también se garantiza el derecho a las utilidades.
AMY GOODMAN: Usted habla de industria y del papel de las corporaciones. Quisiera considerar cómo usted encara los derechos indígenas, los derechos medioambientales, y lo concilia con las corporaciones. Vayamos a San Cristóbal, la mina, las protestas de la semana pasada. Por favor díganos qué sucede allí. Los mineros han clausurado el área. Piden que Sumitomo, la compañía japonesa, les pague reparaciones, que deje de contaminar el agua. Creo que se usan 6.000 litros de agua por segundo. ¿Qué hace el gobierno? ¿Qué hace usted, presidente Morales?
PRESIDENTE EVO MORALES: Primero, es una concesión garantizada legalmente y blindada legalmente por el anterior gobierno. Es la herencia de los gobiernos neoliberales. Pero también las comunidades de la zona deben saber que la empresa ha concertado con ellos. Crearon una fundación para dar plata a los miembros de las comunidades y la experiencia es que esa clase de acuerdos, chantajes o prebendas no es solución. No son eternos. Y los culpables son los dirigentes de esas comunidades que aceptaron, acordaron con la empresa. Pero también hay un componente político. Cuando la derecha ha perdido en las elecciones municipales inician al día siguiente con conflictos salariales. Si queremos resolver el tema de San Cristóbal hay que cambiar la ley. El código de minería. Y seguramente hacer una revisión profunda del contrato de concesión. Pero ayer o anteayer acabó el conflicto. Lo levantaron y explicamos las verdades. Pero a veces se usa este tipo de conflictos políticamente a nivel local.
AMY GOODMAN: El Departamento de Estado ha emitido una advertencia de que la gente no debiera viajar en esa área.
PRESIDENTE EVO MORALES: No... Se equivoca... Siempre se oye de este tipo de campaña del Departamento de Estado de Estados Unidos. Un pequeño tramo de la ruta está bloqueado. Pero le repito, se levantó hace dos días. Y después me informaron de que habían sido bloqueados algunos turistas, pero los comunales, de manera responsable los hicieron pasar, a los turistas. Imagínese, esa forma de satanizar del Departamento de Estado de Estados Unidos. Y nosotros decimos en esa actitud humanitaria: los compañeros, ellos tienen derecho. Aunque eso sea politizado.
Aunque no se dan cuenta de que esos responsables por esos convenios no solamente han sido los gobiernos anteriores sino sus dirigentes, sus ex dirigentes comunales. Cuando había un doble acuerdo, empresas con el Estado y empresas con dirigentes del movimiento campesino de la zona, Yo conozco porque estaba allá y he conversado con los compañeros. Si hicieron una fundación, no sé cuantos millones de dólares al año invierten. Eso no significa deslindar responsabilidades, por supuesto. Es nuestra responsabilidad buscar soluciones. Y yo decía hace un momento que esas normas, porque hay contratos bien blindados, somos responsables por esos contratos, ahora, ¿Cómo cambiar?
AMY GOODMAN: Pasemos al tema principal. La economía boliviana se basa en un 20 por ciento, 30 por ciento, en las industrias extractivas como plata, zinc. Comienza realmente ahora a extraer litio. Bolivia tiene las reservas mayoritarias del mundo en litio, una increíble fuente alternativa de energía para baterías, para coches eléctricos. ¿Cómo concilia las industrias extractivas con el entorno, la Pachamama, la palabra indígena para Madre Tierra, con los derechos indígenas?
PRESIDENTE EVO MORALES: Ahí necesitamos estudios profundos. Si queremos defender la Madre Tierra y los Derechos de la Madre Tierra, cualquier proyecto de industrialización de recursos naturales tiene que respetar la regeneración de su biocapacidad. Con algunos minerales, por ejemplo, con minerales no renovables, será difícil. Ahora, el debate interno es qué hacer, porque Bolivia, antes, vivía del estaño como Estado colonial. Ahora vivimos del gas y el petróleo. Nuestros recursos económicos vienen fundamentalmente del gas y del petróleo y en segundo término de la minería. ¿En qué medida la industrialización de estos recursos puede permitir el respeto de la Madre Tierra?
A partir de esta conferencia, todos tenemos que cambiar. Pero cuando nos dicen que el litio sería una energía alternativa, yo preguntaba ¿cómo tratar la salmuera? y ¿en qué tiempo puede regenerarse? Algunos me dicen 50 años y otros 100 años. Yo estaría feliz si fuera 50 años porque nosotros tenemos como 10.000 Km cuadrados de salares. Es inmenso. De modo que estamos avanzando. Pero si se genera eso, estaríamos satisfechos, en cuanto a tener un reemplazo para esas energías que hacen tanto daño a la Madre Tierra.
AMY GOODMAN: Estos son los temas que han sido planteados por la mesa 18, el grupo que no fue incluido en la cumbre, los temas de –incluso alguien en el escenario de la ceremonia de apertura, Faith Gemmill de Alaska del Norte, dijo: “Mantened el carbón bajo tierra, mantened el petróleo bajo tierra.” ¿Qué responde a eso, a la detención de las extracciones?
PRESIDENTE EVO MORALES: ¿Quiere que le diga la verdad sobre la mesa 18? Es negocio de las ONG y de las fundaciones. Los hermanos indígenas, lo que nunca, por primera vez en una mesa indígena dentro de los 17. Como se trata de justificar inversiones de las ONG los "ONGistas" establecieron la mesa 18 para justificar esas inversiones.
Ahora, el debate interno. Esas fundaciones, ONG, dijeron: “Amazonía sin petróleo”. Entonces que me digan que yo voy a tapar los pozos de petróleo, los pozos de gas. Bolivia… ¿de qué van a vivir? Seamos realistas. Pero como esas fundaciones y ONG justifican con esa clase, usando a algunos hermanos indígenas. Yo no echo la culpa a los hermanos indígenas. Usan a los dirigentes para justificar sus buenos salarios, su vivencia. Yo he escuchado ayer, a la noche, estaba hasta las dos de la noche con La Vía Campesina. Usted conoce a La Vía Campesina. Yo soy fundador. Y unos dicen, me dicen que no construyan caminos, otros me dicen: “No represas”.
Anteayer, cuando estaba aquí atrás, en Colomi, yo anuncié que vamos a construir un camino de doble vía desde Oruro hasta Colomi. Ese proyecto es el más aplaudido por los compañeros de base, la gente que necesita tener acceso. Si miramos en ese rincón, cerquita, en El Alto, cada día me piden una pequeña represa de agua. Entonces, ONG y algunos dirigentes dicen: “No”, cuando ellos no interpretan las necesidades de sus bases. Esa es la verdad. Y por eso, anoche era como un careo con La Vía Campesina.
AMY GOODMAN: Sólo nos quedan treinta segundos. ¿Sus esperanzas para esta cumbre?
PRESIDENTE EVO MORALES: Yo quería explicarles… –no quiero sentir que no hay libertad de expresión, en cuanto a encarar su preocupación. Pero quiero que sepan que esa es la verdad. Y que anoche con La Vía Campesina, tuvimos un careo. Entones se quedaron callados sobre represas, sobre caminos. Ahora, yo soy enemigo de las termoeléctricas, por ejemplo, pero no de las hidroeléctricas. Mira… si no…
AMY GOODMAN: Cinco segundos.
PRESIDENTE EVO MORALES: Bueno... entonces, muchas gracias.
AMY GOODMAN: Muchas gracias a usted. Hemos estado hablando con el presidente de Bolivia Evo Morales. Y eso concluye nuestra semana exclusiva aquí en Cochabamba, Bolivia, en la Cumbre de los Pueblos.
rCR
jueves, 22 de abril de 2010
Evo Morales denuncia la deuda histórica del capitalismo con la Madre Tierra
Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático
21-04-2010
Gara
La Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, impulsada por Evo Morales tras el fracaso de la cumbre Copenhague, arrancó con la participación de miles de personas que confían en delinear una estrategia alternativa en la lucha contra el calentamiento global, que incluya un Tribunal de Justicia Climática. Morales denunció la deuda histórica del capitalismo con la Madre Tierra.
«Sólo tenemos dos caminos: La Pachamama (Madre Tierra, en aymara) o la muerte. Muere el capitalismo o muere la Madre Tierra. Vive el capitalismo o vive la Madre Tierra». Así de contundente se expresó el presidente boliviano, Evo Morales, al leer su mensaje durante la inauguración de la conferencia mundial sobre el cambio climático que ayer arrancó en Tiquipaya (Bolivia) con la participación de pueblos indígenas y movimientos sociales. Denunció la deuda histórica del capitalismo con el calentamiento global y señaló que serán los pueblos indígenas quienes muestren cómo salvar la Madre Tierra.
La Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra es una iniciativa del propio Morales convocada tras el fracaso de la cita de Naciones Unidas de Copenhague, en la que no se consiguió concretar un documento vinculante para luchar contra el calentamiento global, con el objetivo de crear un Tribunal de Justicia Climática y con la esperanza de delinear una estrategia contra el calentamiento global, que sea alternativa a los acuerdos que se discuten en los foros mundiales oficiales.
El encuentro masivo de Bolivia, en el que está prevista la participación de unas 25.000 personas y a la que se prevé asistan los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez; Ecuador, Rafael Correa; Paraguay, Fernando Lugo; Nicaragua, Daniel Ortega; el vicepresidente cubano, Esteban Lazo; y el primer ministro de Antigua y Barbuda, Balwin Spencer, se prolongará hasta mañana.
En su discurso de ayer, Morales volvió a atacar duramente al modelo de desarrollo capitalista y atribuyó a su crecimiento sin control la crisis del cambio climático, según informó Efe. Dijo que el mundo está ahora en una «encrucijada definitiva» entre el capitalismo y la vida en armonía con la naturaleza.
También planteó el mandatario boliviano como alternativa un «nuevo sistema socialista comunitario» que, en su criterio, «eliminará toda forma de colonialismo e imperialismo» y asegurará «la paz entre los pueblos y con la madre tierra».
Subrayó que si no se lucha contra el capitalismo, los movimientos sociales serán «cómplices» del deterioro de la naturaleza que están provocando terremotos, maremotos, hambruna y migraciones masivas.
«Veo que la ambición de algunos pretende llevarnos a la destrucción de todos», agregó para luego sostener que «habrá Madre Tierra sin vida humana, pero no habrá seres humanos sin la Madre Tierra».
Morales, que hizo una detallada y científica explicación de la situación del cambio climático y de los compromisos incumplidos por países ricos para reducir sus gases de efecto invernadero, sostuvo que una de las primeras tareas de estas organizaciones sociales será presentar una demanda ante el Tribunal Internacional de Justicia contra las naciones desarrolladas si es que no respetan las conclusiones del evento y «siguen arruinando» a la Madre Tierra.
Diecisiete mesas de trabajo
Diecisiete grupos de trabajo empezaron ayer a debatir las resoluciones de la cumbre, entre las que destacan la creación de un tribunal ambiental internacional, una declaración de los derechos de la Madre Tierra y la convocatoria de un referéndum ambiental mundial sobre las medidas que deben tomar los países para hacer frente a las modificaciones en la temperatura del planeta, según publicó el diario mexicano «La Jornada». Además, reflexionarán sobre las causas estructurales del cambio climático, la deuda climática, el Protocolo de Kyoto, la financiación, el desarrollo y transferencia de tecnología, los bosques, la agricultura y la soberanía alimentaria, los peligros de mercado de carbono y las estrategias de acción, entre otros temas.
El coordinador gubernamental del encuentro, Pablo Groux, señaló que se trata de generar una amplia base de legitimidad para la propuesta que tienen los pueblos y las organizaciones climáticas ante la crisis medioambiental mundial.
La resolución final será llevada por los mandatarios firmantes a la cumbre de presidentes que tendrá lugar el próximo fin de año en México, donde se realizará un nuevo intento para lograr un compromiso mundial de cara a frenar el cambio climático, explicó Groux.
En Tiquipaya están representados 132 países, 94 de los cuales han enviado delegaciones oficiales, además de organismos internacionales, movimientos sociales, intelectuales y centros independientes de investigación climática.
Ecologistas en Acción es una de las organizaciones que estará presente con el objetivo, según recalcó en una nota, de exigir un impulso «urgente» que reinicie las negociaciones internacionales de cara a lograr un acuerdo vinculante contra el cambio climático, al considerar «inaceptable y escandaloso» el resultado de la cumbre de Copenhague.
Estima que este problema, «el más grave de la humanidad», no es cuestión de «falta de recursos» puesto que los gobiernos han concedido paquetes multibillonarios para rescatar al sector financiero y aumentar el gasto militar, entre otros fines. Denunció la «prepotencia de EEUU, la UE, China y el poder económico dominante».
La Coordinadora de Indígenas Amazónicos, que aglutina a 400 pueblos originarios de nueve países de la región, planteó la urgencia de que se consoliden los territorios indígenas, «base del buen vivir y paradigma de un nuevo modelo de civilización».
Evo Morales tiene previsto plantear durante la cumbre la creación de la Unidad de Naciones Originarias y Obreras del Mundo (UNO), que reúna a los movimientos de trabajadores, intelectuales, campesinos e indígenas del mundo para «defender los derechos de la Madre Tierra».
Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20100421/195128/es/Morales-denuncia-deuda-historica-capitalismo-Madre-Tierra/