Mostrando entradas con la etiqueta Dos estados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dos estados. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de agosto de 2009

Volver a imaginar Palestina. Autodeterminación, descolonización ética e igualdad


06-08-2009
Omar Barghouti
Znet
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Introducción [1]

Con la desaparición de Yassir Arafat, la duplicación de la población de colonos colonizadores judíos israelíes en los territorios palestinos ocupados, el último genocidio lento en Gaza y la rápida desintegración de los últimos vestigios de la “democracia” israelí, la “solución” de los dos Estados para el conflicto colonial palestino-israelí está finalmente muerta. ¡Por fin! Desde un principio ésta nunca ha sido una solución práctica o moral ya que su principal objetivo siempre ha sido obtener la legitimación oficial palestina de la existencia colonial y de apartheid de Israel en la mayor parte de la Palestina histórica. Ya es hora de avanzar hacia la solución más justa, más firme moralmente y más sostenible: un Estado unitario democrático y laico.

Cegado por la arrogancia de poder y la efímera comodidad de la impunidad que le otorgan su socio estadounidense y una Europa cómplice, Israel, en contra de sus propios intereses sionistas, no controló su apetito insaciable de limpiar étnicamente a más personas originarias de Palestina y de expandir su control a expensas de sus tierras, con lo que devoró hasta el último pedazo de la tierra que se suponía iba a formar los cimientos materiales de un Estado palestino independiente.

Con su último asedio a Gaza que culminó con la matanza televisada de más de 1.500 palestinos, la inmensa mayoría de ellos civiles, Israel ha entrado en una nueva fase en su implacable política de hacer la vida de los palestinos originarios tan intolerable que los obligue a partir: la fase del genocidio lento.

En este artículo argumentaré que un Estado laico, democrático y unitario en la Palestina del mandato británico es la solución más justa y moralmente coherente para el conflicto colonial de un siglo de duración, fundamentalmente porque ofrece la mejor esperanza de reconciliar lo aparentemente irreconciliable: los derechos inalienables de los palestinos originarios, particularmente el derecho a la autodeterminación, y los derechos adquiridos de los colonos colonizadores a vivir en paz y seguridad, individual y colectivamente, una vez que se hayan deshecho de sus privilegios coloniales.

Para establecer este Estado es absolutamente necesario un largo y complicado proceso de lo que denomino des-colonización ética o de-sionización, que implica dos procesos simultáneos y relacionados dialécticamente, reflexión y acción, en términos del educador brasileño Paulo Freire [2]

La descolonización ética anclada en el derecho internacional y los derechos humanos universales es un profundo proceso de transformación que por exige encima de todo un movimiento de resistencia popular palestina sofisticado, basado en principios y popular con una clara visión de justicia y una sociedad democrática e inclusiva, así como un movimiento internacional que apoye los derechos palestinos y luche para acabar con todas las formas del apartheid sionista y del gobierno colonial, y, en paralelo, desdicotomizar el conflicto. Sin visión y reflexión nuestra lucha sería como un barco sin patrón. Sin resistencia nuestra visión equivaldría a nada más que a un intelectualismo de salón, si no a una irrelevante sofistería.

La visión: de-sionización ética

Entre las alternativas más discutidas para resolver la cuestión de Palestina la solución de un Estado democrático plantea el mecanismo más claro para acabar con el régimen de injusticia en tres grados que han sufrido los palestinos desde que se creó el Estado de Israel sobre las ruinas de la sociedad palestina: la ocupación y colonización de territorio palestino (y de otros países árabes) ocupado por Israel en 1967; el sistema de discriminación racial institucionalizada y legalizada[3] o apartheid al que están sujetos los ciudadanos originarios palestinos de Israel por ser “no judíos”; y la constante negación de los derechos sancionados por la ONU de los refugiados palestinos, especialmente su derecho a retornar a sus hogares de origen y a reparaciones.

Una solución de dos Estados no puede abordar adecuadamente (si es que puede tratarlo de algún modo) la segunda o la tercera de estas injusticias, el centro de la cuestión palestina. Aparte de sus defectos inherentemente lógicos y legales, una solución binacional tampoco puede satisfacer el derecho al retorno tal como lo estipula la resolución 149 de la Asamblea General de la ONU, por no mencionar el hecho de que infringe, por definición, los derechos inalienables de los palestinos originarios sobre parte de su patria, particularmente el derecho de autodeterminación. Reconocer los derechos nacionales de los colonos judíos en Palestina no puede por menos que reconocer implícitamente su derecho a la autodeterminación, aparte de que contradecir precisamente la letra, el espíritu y el propósito del principio universal de autodeterminación como un medio de realizar sus derechos “para los pueblos que están bajo la dominación colonial o extranjera, o bajo ocupación extranjera” puede, en un extremo, llevar a reivindicaciones de secesión o de soberanía “nacional” judía sobre parte de la tierra de Palestina. Independientemente de la forma que tenga, un Estado judío en Palestina no puede menos que violar los derechos básicos sobre la tierra de la población originaria palestina y perpetuar un sistema de discriminación racial al que habría que oponerse categóricamente.

Aceptar a los colonos colonizadores como ciudadanos iguales y compañeros plenos en construir y desarrollar una nueva sociedad compartida, libre de toda subyugación y discriminación colonial como se exige en un modelo de Estado democrático es la oferta más magnánima que cualquier población originaria, oprimida durante décadas, puede presentar a sus opresores. Sin embargo, para que se logre y mantenga dicha sociedad los colonos deben deshacerse de su carácter y sus privilegios coloniales, aceptar la justicia, el derecho de los refugiados al retorno y a las reparaciones, y una igualdad absoluta. Por otra parte, una vez que se haya alcanzado la justicia y se hayan restaurado los derechos la población indígena debe estar dispuesta a perdonar y a aceptar a los colonos como ciudadanos iguales que disfrutan de vidas normales; ni amos ni esclavos.

Como se afirma en la Declaración de Un Estado [4], hecha publica por varios intelectuales y activistas palestinos, israelíes e internacionales:

“La tierra histórica de Palestina pertenece a todas las personas que viven en ella y a aquellas que fueron expulsadas o exiliadas de ella desde 1948, independientemente de su religión, etnia, origen nacional o actual estatuto de ciudadanía;

Todo sistema de gobierno debe basarse en el principio de la igualdad en derechos civiles, políticos, sociales y culturales para todos los ciudadanos. El poder se debe ejercer con una estricta imparcialidad en nombre de todas las personas en la diversidad de sus identidades; ...”

Aparte de la viabilidad, hay varias cuestiones clave que se deberían examinar al formular la consigna un “Estado democrático en la Palestina histórica”. En su mayoría estas cuestiones giran en torno a cómo, incluso cuándo, esta visión pretende tratar las siguientes cuestiones. Cualquier respuesta exhaustiva indudablemente exigirá una investigación generalizada, por consiguiente, sólo propondré breves respuestas que plantean los principios moralmente consecuentes que yo creo son necesarios para tratar estas cuestiones teniendo constantemente en mente la preeminencia de los principios de des-colonización, justicia y autodeterminación como condiciones mínimas para lograr una justicia relativa.

El derecho de autodeterminación y el pueblo palestino

Pero, ¿por qué el derecho de autodeterminación es un instrumento legal esencial en la búsqueda de los derechos palestinos y de una solución justa y duradera para el conflicto de colonos y colonial en la Palestina histórica?

Naciones Unidas ha calificado el derecho de autodeterminación de requisito previo para disfrutar de los demás derechos humanos. Este derecho se inscribió, al menos formalmente, en el derecho internacional en la Carta de Naciones Unidas, Artículo 1(2), que establece:

“El propósito de Naciones Unidas es desarrollar relaciones amistosas entre las naciones basadas en el respeto del principio de derechos iguales y de autodeterminación de los pueblos”.

Nótese que los derechos iguales de todos los pueblos siempre preceden al derecho de autodeterminación y a todos los demás derechos como el más fundamental de los principios de la Carta de Naciones Unidas.

En 1960, con la adopción de la Declaración sobre la Concesión de Independencia a los Pueblos Coloniales, resolución 1514 de la Asamblea General, el principio se elevó a la categoría de un derecho incondicional para los pueblos “bajo dominación extranjera, colonia u opresiva" y exigía un “fin rápido e incondicional del colonialismo en todas sus manifestaciones”.

En las décadas siguientes el alcance y aplicabilidad del derecho de autodeterminación se extendió a incluir a los pueblos indígenas que sufrían las consecuencias de un pasado dominio colonial, los pueblos sin representación y las minorías nacionales oprimidas dentro de los límites de un Estado.

La resolución 3236 de la Asamblea General de Naciones Unidas del 22 de noviembre de 1974 eleva a derecho “inalienable” la aplicabilidad del derecho de autodeterminación al pueblo de Palestina. La resolución:

1. Reafirma los inalienables derechos del pueblo palestino, incluyendo:


(a) El derecho de autodeterminación sin interferencia externa;


(b) El derecho a la independencia y a la soberanía nacionales;


2. Reafirma también el derecho inalienable de los palestinos a retornar a sus hogares y propiedades de los que fueron desplazados y desarraigados, y exige su retorno;


3. Hace hincapié en que el respeto de estos derechos inalienables del pueblo palestino y su plena realización son indispensables para la solución de la cuestión de Palestina ... .

Por consiguiente, un enfoque consecuente desde el punto de vista moral y basado en los derechos para resolver la cuestión de Palestina requiere abordar los tres derechos inalienables de los pueblos originarios de Palestina en armonía con los derechos humanos universales y con el derecho internacional.

Reconciliar el inalienable derecho palestino a la autodeterminación con los derechos individuales y colectivos judío-israelíes

Aparte de la cuestión fundamental del inalienable derecho palestino a la autodeterminación hay varias cuestiones clave relacionadas con los derechos que se deberían examinar cuando se formula la consigna de un Estado democrático en la Palestina histórica:


(1) Ciudadanía igual y democrática: esto excluye todo estatuto privilegiado para ciudadanos debido a su identidad étnica, religiosa o de otra forma, más allá de los requisitos iniciales de justicia y reparaciones para los desposeídos palestinos. Esta ciudadanía debería abarcar tanto a todos los palestinos dentro de la Palestina histórica como a los palestinos del exilio y de los campos de refugiados; comprende también a todos los judíos israelíes actuales.

(2) El derecho al retorno y a reparaciones para los refugiados palestinos: ¿Cómo se pueden implementar la repatriación y la reparación en este Estado? ¿Qué se debería hacer con las actuales colonias o asentamientos judíos israelíes construidos en tierras palestinas y con las casas expropiadas ilegalmente durante y desde la Nakba de 1948?

Según lo estipula el derecho internacional, la norma general es el derecho de cada refugiado y refugiada palestina a retornar a su casa originaria y a recibir reparaciones completas y retroactivas. Esto se debe hacer al tiempo que se evita la imposición de cualquier sufrimiento desproporcionado e innecesario a la comunidad judía en Palestina. Por consiguiente, es necesario distinguir entre dos tipos de propiedades saqueadas: (a) propiedades poseídas privada o colectivamente y (b) propiedades que fueron calificadas de propiedad del Estado antes de la Nakba.

De acuerdo con el derecho internacional, en el primer caso, propiedades poseídas privada o colectivamente, se deberían devolver a sus dueños legítimos. Cuando sea razonable esperar que hacerlo cause un daño injusto a una gran cantidad de ciudadanos (se debe desarrollar un criterio justo, inspirado en otros similares adoptados en Bosnia o en otras partes, para decidir qué grado de daño y el número de personas afectadas se considera injusto), se debería ofrecer a los dueños originales compensaciones en forma de propiedades con una ubización y un valor comparable.

En el segundo caso, el de las propiedades estatales, los edificios y estructuras actuales pueden permanecer intactas siempre y cuando beneficien a todos los ciudadanos del Estado democrático, sin discriminación.

(3) La comunidad judía en una Palestina democrática: ¿ha evolucionado en las seis últimas décadas una “identidad nacional judía-israelí”? En caso afirmativo, ¿a quién incluye? En todo caso, ¿tienen los judíos israelíes, como comunidad aparte, derecho a la autodeterminación en Palestina?

(a) Algunos investigadores, particularmente ideólogos sionistas y aquellos influenciados por las afirmaciones sionistas, han reivindicado un inherente o adquirido derecho judío a la autodeterminación en Palestina que es equivalente, incluso moralmente simétrico, al derecho palestino a la autodeterminación, desdibujando con ello las diferencia esenciales entre los derechos inalienables de las poblaciones indígenas y los derechos adquiridos de la población colona y colonial. Aun ignorando el formidable conjunto de pruebas que refutan el fundamenta derecho sionista histórico a la tierra de Palestina, no existe paridad moral o simetría legal entre los colonizadores modernos y las personas que fueron sometidas al colonialismo, y nunca la ha habido en ningún caso de colonialismo de colonos en toda la historia moderna. Después de todo, tal como lo define y aplica la ONU, el derecho de autodeterminación nunca se pensó como una herramienta para perpetuar los privilegios coloniales y reforzar regímenes discriminatorios de comunidades de colonos y coloniales. Por ejemplo, después de más de 300 años de dominación de colonos y colonial europea en Sudáfrica, los colonos nunca hicieron una reivindicación creíble del derecho de autodeterminación como un pueblo diferente.

(b) Una conferencia de la UNESCO de expertos en implementación del derecho de autodeterminación celebrada en Barcelona en 1998 [5] reafirmó que el derecho de autodeterminación se aplica a todos los pueblos según el derecho internacional contemporáneo, pero hizo hincapié en su particular aplicabilidad a “pueblos bajo represión que sufren regímenes coloniales, racistas y ocupantes, poblaciones enteras de Estados, en términos del derecho a determinar su estatuto político y su desarrollo económico, social y cultural, así como grupos dentro de la población de Estados, originarios o de otro tipo, que son considerados “pueblos” y sufren bajo formas contemporáneas de colonialismo, como el colonialismo de colonos, que no encajan en el concepto tradicional y arbitrario de ‘colonialismo de agua salada'*"[6]. En otras palabras, el derecho de autodeterminación es un instrumento para promover una paz justa y acabar con la opresión, no para consolidar ésta última.

(c) “La autodeterminación se logra por medio de procesos democráticos completamente participativos entre las personas que buscan la realización de la autodeterminación, incluyendo referéndumes cuando sea apropiado. (...) Es imprescindible impedir toda acción por parte de cualquier actor relevante, incluyendo gobiernos nacionales e internacionales, y otras organizaciones, individuos y corporaciones, que pueda dar como resultado la negación del ejercicio del derecho de autodeterminación, como la agresión o manipulación demográfica, la asimilación cultural y la destrucción del entorno natural, fundamentales para la supervivencia de los pueblos” [7].

La celebración de un referéndum es ampliamente aceptada como un acto de autodeterminación. Sin embargo, pueden surgir conflictos en las zonas que la comunidad que desea ejercer el derecho de autodeterminación comparte con otros pueblos y comunidades. A muchos expertos de la conferencia de la UNESCO le pareció que donde específicamente estos otros habitantes son colonos “estos no deben tener derecho a participar en estos referéndumes”. Un informe de la conferencia añade que “esto es particularmente cierto donde los colonos han sido trasladados a regiones originarias o han sido animados a hacerlo por un programa gubernamental con el objetivo de cambiar la composición demográfica de la region en cuestión. Ya sean abiertas o encubiertas, estas prácticas han provocado que muchos pueblos sean reducidos a una minoría numérica en su propia patria”.

Un buen ejemplo es el referéndum aprobado por la ONU en Sáhara occidental en 1975. Estableciendo un importante precedente, “Naciones Unidas ha decidido que las personas transferidas a la región a las que el gobierno marroquí animó a trasladarse desde 1975 no tienen derecho a votar en el referéndum”[8]

(d) Aparte del colonialismo de colonos, ¿constituyen un pueblo los judíos israelíes en el sentido de derecho al derecho de autodeterminación? La ampliamente aceptada “definición Kirby”, adoptada por un Encuentro Internacional de la UNESCO de Expertos en la Implementación del Derecho de Autodeterminación como una Contribución a la Prevención de Conflictos en 1989[9], puede sugerir una respuesta afirmativa a esta pregunta. Identifica a un pueblo como “un grupo de seres humanos individuales que disfrutan de alguna o de todas las características siguientes: historia, identidad étnica, cultura, lenguaje, conexión territorial, etc.”.

Con todo, los expertos de la UNESCO subrayan además que “el grupo como conjunto debe tener la voluntad de ser identificado como pueblo o la conciencia de ser un pueblo” como el elemento subjetivo clave común a otras definiciones legales de pueblo. Este elemento subjetivo es considerado una condición necesaria que falta en el caso de los judíos israelíes, que de forma predominante sólo reconocen una “nación judía” no una nación israelí, ni siquiera una nación judía-israelí. El Tribunal Supremo israelí también se niega a reconocer la nacionalidad israelí. Tal como lo plasma la Ley israelí del retorno, la “nacionalidad” israelí es una construcción extraterritorial que incluye a toda la población judía del mundo, contraviniendo las normas del derecho internacional público referentes a la nacionalidad [10]

(e) Aparte de ser un crimen de guerra e infringir el derecho de autodeterminación del pueblo originario de Palestina, la clase dirigente de Israel por medio de la destrucción sistemática y deliberada de la sociedad palestina y de la transferencia forzosa de una mayoría del pueblo palestino, considerado por dirigentes sionistas una condición necesaria para establecer un Estado de mayoría judía, no puede dar origen a un derecho de autodeterminación para la comunidad de judíos israelíes, que actualmente forman una mayoría en el Estado. Esto es acorde con el principio del derecho internacional de "ex injuria non oritur ius": ningún derecho puede derivar de la injusticia o de la comisión de un mal.

(f) Pero incluso si, pongamos por caso, ignoramos todo lo anterior, ¿tendrían los judíos israelíes como grupo derecho al derecho de autodeterminación en Palestina? Entre otros factores morales y legales, puesto que el derecho de autodeterminación implica en un extremo el derecho a separarse en un Estado independiente, no se puede aplicar a una comunidad colonial de colonos ya que inherentemente violaría y entraría en conflicto con el derecho de autodeterminación de la población originaria.

Pero la realización de la autodeterminación puede asumir una de muchas posibilidades en un espectro. Al fin y al cabo, los instrumentos internacionales, en particular la Declaración de Principios del Derecho Internacional Concerniente a las Relaciones Amistosas y Cooperación entre Estados, estipula que los modos de implementación del derecho de autodeterminación van más allá del derecho de secesión. La Declaración estipula[11]:

“El establecimiento de un Estado soberano e independiente, la libre asociación o integración dentro de un Estado independiente o la emergencia en cualquier otro estatus político libremente determinado por un pueblo constituyen modos de implementar el derecho de autodeterminación por ese pueblo ...”.

Aunque no existe una diferencia universalmente aceptable entre autodeterminación “interna” y “externa” puede ser instructivo investigar las diferencias entre ellas en el contexto del conflicto colonial en Palestina. La autodeterminación interna conlleva en gran parte democracia participativa: el derecho a decidir la forma de gobierno y a elegir a gobernantes por parte de toda la población de un Estado, así como el derecho de un grupo de población dentro del Estado a participar en la toma de decisiones a nivel estatal. La autodeterminación interna también puede significar el derecho a ejercer una autonomía cultural, lingüística, religiosa o política (territorial) dentro de los límites del Estado existente.

Por otra parte, la autodeterminación externa (que algunos describen como autodeterminación “plena”) significa “el derecho a decidir sobre el estatuto político de un pueblo y sobre su lugar en la comunidad internacional en relación a otros Estados, incluyendo el derecho a separase del Estado existente del que es parte el grupo concernido, y a establecer un nuevo Estado independiente”, según van Praag.

En todos los casos, dado que la elección se deja al pueblo que tienen derecho a ejercer el derecho de autodeterminación, no se puede acceder al derecho del grupo a la autodeterminación y al mismo tiempo restringir este derecho para excluir la posibilidad de separación en un Estado independiente. Incluso si dejamos de lado el extremo de la secesión, cualquier ejercicio de autodeterminación por parte de los judíos israelíes en cualquier parte de la Palestina histórica que excluya a los palestinos originarios, ya sean ciudadanos que viven en esa parte o refugiados desarraigados de ella, no puede ser legal, ya que infringiría el inalienable derecho de esta parte del pueblo palestino a la autodeterminación; tampoco puede ser moral, ya que negaría a aquellos palestinos sus derechos básicos, incluyendo el derecho a la igualdad, el más fundamental de todos los derechos en la Carta de Naciones Unidas y en las convenciones de derechos humanos.

(4) La “Ley del retorno” sionista y los derechos de los refugiados judíos de Estados árabes y de otros Estados

En un Estado democrático debe ser derogada la Ley del retorno y todas las demás leyes discriminatorias similares por ser una ley explícitamente racista que contraviene el derecho internacional y que ha desempeñado un papel clave en el proyecto sionista de colonos y colonial.

Por lo que se refiere a los judíos refugiados de los Estados árabes, según el derecho internacional tienen derecho a los mismos derechos que los refugiados en cualquier parte del mundo, incluyendo a los palestinos: el derecho a la repatriación y a reparaciones.

(5) Particularidades étnicas y culturales de los árabes palestinos y de los judíos israelíes

La identidad y particularidad cultural deberían ser alimentadas, y no simplemente toleradas por la sociedad y protegida por la ley. Durante siglos Palestina fue un fértil punto de encuentro de diversas civilizaciones y culturas que fomentó la comunicación, el diálogo y la aculturación entre ellas. Esta herencia, casi olvidada bajo la hegemonía cultural del dominio sionista colonial, debe ser revivida, alimentad y celebrada con independencia de cualquier asimetría de poder en el nuevo Estado. También tenemos que tener en cuenta que la población judía israelí, los judíos mizrahi, tienen sus raíces culturales en la cultura árabe y en otras culturas de Oriente Medio.

Con independencia de los componentes vitales de la visión que hemos señalado, quizá la cuestión más difícil a la que se enfrentan los defensores de un Estado es si nuestra visión es factible, si se puede llevar a cabo y en caso afirmativo, cómo. Muchos comentaristas y analistas, incluso entre quienes apoyan la solución de un Estado, parecen estar obsesionados con una pregunta a este respecto: ¿cómo se convence a los israelíes de que acepten esta visión?

El vehículo: resistencia y solidaridad eficaces

Hay un problema básico en la premisa asumida de esta pregunta, que una sociedad colonial puede o debería ser persuadida de renunciar a su dominación racista y a sus privilegios coloniales. A lo largo de toda la historia del colonialismo los colonizados sólo fueron capaces de acabar con su opresión por medio de una resistencia continua, ya fuera armada, civil o ambas, nunca por medio de ruegos, apaciguamientos o de cualquier otra forma de persuasión por medio del “diálogo”. Sólo después de alcanzar un terreno común basado en la igualdad, en los derechos humanos universales y en el derecho internacional puede haber un diálogo y una reconciliación genuinos. La experiencia de Sudáfrica es una importante fuente de inspiración a este respecto.

Además de desarrollar y promover de manera efectiva una visión moralmente consecuente y convincente, organizar un estado democrático alternativo implica fundamentalmente desarrollar una estrategia correspondiente de resistencia que tenga el objetivo de acabar con todas las formas de opresión sionista al tiempo que crea terrenos fértiles para las reconciliación y coexistencia pacífica futuras basadas en una igualdad absoluta, en la justicia y en los derechos humanos. Esto es lo que yo denomino la des-sionización/descolonización ética de Palestina, un proceso que conlleva una des-dicotomización de las dos identidades principales implicadas en este conflicto colonial.

La reconciliación moral entre comunidades en conflicto es imposible si se mantiene la esencia de la relación opresiva entre ellas. Las identidades objetivamente contradictorias de opresor y oprimido no pueden encontrar un terreno moral intermedio. Mientras impere la relación de opresión, los únicos resultados posibles son la coacción, la sumisión y la injusticia. Por lo tanto, la reconciliación y la coexistencia sólo pueden ser resultado de la descolonización ética.

¿Qué forma de resistencia y de acción se necesitan para acercarnos a la realización de la solución del Estado democrático laico? Creo que hay tres pilares en los que se debe basar un movimiento dirigido por palestinos por un Estado democrático:

El pilar palestino: El principal vehículo que puede llevar adelante este proceso debe ser un movimiento palestino unificado, democratizado y revolucionario que represente a los palestinos en todas partes, incluya a todos los partidos políticos sindicatos e instituciones de base, mantenga la visión democrática del Estado y dirija a la resistencia en todas sus formas a lograrlo. Un movimiento palestino que mantenga la igualdad, los principios universales de moralidad y el derecho internacional es más crucial que nunca (particularmente dada la desilusión que no deja de aumentar entre los palestinos respecto a la solución de los dos Estados) el los tres segmentos del movimiento palestino: en el exilio, en los territorios palestinos ocupados en 1967 y dentro de Israel.

El movimiento del derecho al retorno, que representa al mayor grupo de palestinos, los refugiados, ha estado entre los más fervientes defensores de la solución de un Estado democrático al darse cuenta de que el derecho al retorno y la solución de los dos Estado son básicamente incompatibles. En tres documentos históricos[12] publicados por destacadas instituciones, y entre ellos, dirigentes políticos e intelectuales, han adoptado en su mayor parte la consigna de “un Estado para todos sus ciudadanos”, que da crédito al enfoque y a los principios de la visión de un Estado. Recientes encuestas revelan[13] que incluso los palestinos en los territorios ocupados han estado expresando un apoyo cada vez mayor a un Estado a pesar del hecho de que ningún partido político lo está pidiendo.

Se necesita urgentemente volver a examinar de manera exhaustiva y crítica toda la estrategia palestina de resistencia para movilizar creativamente en la lucha a los palestinos de todos los sectores y puntos geográficos. Para ello promover la resistencia civil, como la campaña por el boicot, la desinversión y sanciones [a Israel] o BDS, es una prioridad fundamental[14]

Para lograrlo hay que reconstruir completamente la OLP con una participación masiva particularmente de los sindicatos democráticos de base; debe ser dirigida por una democracia sin restricciones que mantenga el principio de la representación proporcional[15]

El pilar árabe: Cualquier lectura de la historia de la región árabe nos dice que no se pueden mantener o desarrollar transformaciones en un parte sin la madurez de cultivar condiciones en el contexto que la rodea. Formar parte de la nación árabe, con toda su importancia estratégica, es uno de los factores básicos que ha librado a los palestinos del destino de los americanos originarios y de otras poblaciones aborígenes que fueron sometidas a un genocidio a gran estala en el “nuevo mundo”. Y aunque la mayoría de los regímenes árabes son hoy autocráticos, despóticos, no representan a sus propios pueblos y en su mayoría depende de la protección occidental para sobrevivir, las masa árabes son más conscientes de la lucha palestina y están más comprometidas con ella que nunca, como demostró la lluvia de apoyos (hay que reconocer que en su mayoría emocional) durante la criminal guerra de agresión a Gaza de Israel.

El factor palestino es considerado en gran parte un factor interno, no sólo en los países que rodean a Palestina, sino también en países árabes tan lejanos como Marruecos, Yemen y los Emiratos Árabes Unidos. Con todo, la emergencia de un liderazgo palestino que defienda una solución de un Estado democrático tienen todas las posibilidades de movilizar un apoyo de las bases árabes más amplio, que puede convertirse en una fuerza política que habrá que tener en cuenta. El boicot a Israel y a las compañías que se considera que perpetúan su opresión ya se está extendiendo por la mayor parte de todo el mundo árabe, si bien es cierto que sin una dirigencia organizada. Está desapareciendo rápidamente el llamado “dividendo de paz” con el que Israel ha contado desde Oslo sin conceder a cambio tierra o derecho alguno. Israel vuelve a ser considerado el enemigo estratégico de la nación árabe y una entidad inherentemente beligerante y artificial cuya existencia como puesto de avanzada colonial y racista no puede ser tolerada o normalizada.

El pilar internacional: Al igual que en la lucha contra el apartheid sudafricano, es indispensable conectar la lucha por los derechos palestinos con movimientos sociales, sindicatos, organizaciones basadas en la fe, grupos académicos y culturales internacionales, entre otros organismos de la sociedad civil. Si los grupos de solidaridad de la sociedad civil internacional comprometidos con la campaña de BDS para aislar a Israel empezaron a emerger desde la Conferencia Mundial del Naciones Unidas contra el Racismo de Durban en 2001, ahora, cuatro años después de que se lanzara el llamamiento a BDS de la sociedad civil palestina, estos grupos están empezando a tener el aspecto de y a actuar como un movimiento guiado por el llamamiento palestino y que está arraigando en varios países, desde Sudáfrica hasta Suecia y desde Australia a Canadá, sin olvidar, por supuesto, Reino Unido.

Este movimiento resueltamente antiracista y diverso está guiado por los principios de inclusión, gradualidad, sostenibilidad, sensibilidad con el contexto y de la primacía del derecho internacional y de los derechos humanos. Y aunque Occidente sigue siendo el principal campo de batalla para esta resistencia no violenta debido a su abrumador poder económico y político así como a su complicidad en la perpetuación de la dominación colonial y de apartheid de Israel, no se debería ignorar al resto del mundo. El movimiento de boicot debería llegar a China, India, Malasia, Sudáfrica, Brasil y Rusia, entre otros Estados que buscan desafiar el monopolio de poder de Occidente. La influencia sionista sigue siendo significativamente menor en estos Estados que en Occidente. Además, la sociedad civil sudafricana es hoy el más comprometido partidario de la lucha palestina por el BDS.

Sin embargo, ¿puede la campaña de BDS cambiar algo sobre el terreno dada la formidable influencia de Israel en el Congreso, en la Casa Blanca y, por extensión, en la Unión Europea? La todavía joven campaña palestina de BDS, inspirada en la lucha contra el apartheid en Sudáfrica, ya ha dado amplias muestras de que tiene posibilidades de unificar los movimientos de solidaridad palestino e internacional en una estrategia de resistencia que es moral, eficaz y sostenible. Sólo en los últimos años muchos grupos, sindicatos e instituciones influyentes y de la corriente dominante han hecho caso al llamamiento palestino de BDS y han empezado a considerar o a aplicar diversas formas de presión eficaz a Israel.

Desde la guerra de Israel contra Gaza y durante ella la sociedad civil palestina ha permanecido más unida que nunca en urgir a las personas de conciencia de todo el mundo que hagan a Israel responsable de sus crímenes tratándolo como se trató a la Sudáfrica bajo el gobierno de apartheid. En respuesta, sindicatos, grupos académicos organizaciones basadas en la fe, partidos políticos y otros han adoptado campañas de BDS creativas, sensibles con el contexto y sostenibles, desde Sudáfrica a Noruega, desde Australia a Canadá, desde Gran Bretaña a Venezuela, e incluso desde la tribuna del Presidente de la Asamblea General de la ONU.

El terrorismo de Estado de Israel en Gaza, posible gracias al apoyo casi ilimitado de Estados Unidos y de los gobiernos occidentales en general, fue un catalizador clave para difundir y profundizar la campaña de BDS por todo el mundo, que indujo a los defensores de los derechos palestinos a sentir que finalmente ha llegado nuestro momento sudafricano. A nivel de grupos de base, Israel es ahora considerado en general un paria internacional que comete crímenes de guerra con impunidad y al que hay que hacer responsable según el derecho internacional y los principios básicos de derechos humanos.

Con cada logro del movimiento de BDS se hace más corto el largo camino hacia la solución de un Estado democrático. Después de todo, aunque el movimiento de BDS nunca ha adoptado una postura en el debate sobre uno o dos Estados, al ser un movimiento basado en los derechos, la única solución que puede dar cabida lógicamente a los tres derechos básicos estipulados en el llamamiento de BDS es una solución de un Estado democrático. La difusión por todo el mundo del convincente mensaje de BDS está inspirando a nuevos sectores de la sociedad civil internacional a unirse a la lucha por los derechos palestinos; está despertando bastante eficazmente la conciencia del sistema de Israel de opresión en tres grados del pueblo palestino; e involuntariamente está convenciendo a muchos de que sólo vale la pena luchar por un Estado unitario y democrático.

Al hacer hincapié en que la igualdad de los seres humanos es su principio fundamental el Estado laico y democrático promete acabar con las injusticias fundamentales que han asolado Palestina y, al mismo tiempo, trascender las dicotomías nacional y étnica que ahora hacen casi imposible imaginar la coexistencia ética en una Palestina descolonizada, basada en la igualdad, la justicia y la libertad.

-------------------------------

Notas:

Este artículo es una contribución al Proyecto de Reimaginar la Sociedad de Zcommunications.

[1] Basado en dos ponencias, la primera en la Conferencia internacional sobre las soluciones de uno y dos Estados para Palestina/Israel, Boston, 28-29 marzo de 2009, patrocinada por el Instituto de Investigación Transárabe (TARI, en sus siglas en inglés) y el Centro para el estudio de la guerra y sus consecuencias sociales de la Universidad de Massachusetts, Boston; y el segundo para la conferencia titulada “Israel/Palestina: Trazar modelos de Estado y caminos hacia la paz, Toronto, 22-24 de junio de 2009, patrocinada por la Universidad de Queen y la Universidad York, Canadá.

[2] Paulo Freire, Pedagogy of the Oppressed. New York: Continuum Books, 1993 [traducción al castellano, Pedagogía de la educación].

[3] Incluso informes de derechos humanos publicados por el Departamento de Estado estadounidense han condenado la “discriminación institucional, legal y social” de Israel hacia los palestinos originarios. Véase, por ejemplo, el informe de 2008: http://www.state. gov/g/drl/ rls/hrrpt/ 2008/nea/ 119117.htm

[4] http://electronicin tifada.net/ v2/article9134. shtml

[5] http://www.unpo. org/content/ view/446/ 83/

*N. de la t.: El colonialismo “de agua salada” se refiere a la ocupación de tierras y territorios de pueblos indígenas, nativos o aborígenes en África, Asia y el Caribe, que estaban físicamente separados de sus potencias coloniales por mares y océanos.

[6] Amy Maguire, Law Protecting Rights: Restoring the law of self-determination in the neo-colonial world. En Law Text Culture, Volume 12, Nº 1. 2008. http://ro.uow. edu.au/cgi/ viewcontent. cgi?article= 1002&context=ltc

[7] Conferencia de expertos de la UNESCO, ibid.

[8] http://www.tamilnat ion.org/selfdete rmination/ 98unesco. htm

[9] http://www.unpo. org/downloads/ THE%20IMPLEMENTA TION%20OF% 20THE%20RIGHT% 20TO%20SELF. pdf

[10] Para más información al respecto, véase: United against Apartheid, Colonialism and Occupation - Dignity and Justice for the Palestinian People. Palestinian Civil Society Strategic Position Paper. Octubre de 2008. http://bdsmovement. net/files/ English-BNC_ Position_ Paper-Durban_ Review.pdf

[11] http://www.whatconv ention.org/ en/conv/0703. htm

[12] La Constitución Democrática (2007): http://www.adalah. org/eng/democrat ic_constitution- e.pdf; la Declaración de Haifa (2007): http://www.mada- research. org/archive/ haifaenglish. pdf; la Visión Futura (2006):http://www.adalah. org/newsletter/ eng/dec06/ tasawor-mostaqba li.pdf

[13] http://electronicin tifada.net/ v2/article10497. shtml

[14] www.BDSmovement. net

[15] Para más información al respecto, véase: http://www.palestin e-studies. org/journals. aspx?id=6804&jid=1&href=fulltext

http://www.zcommuni cations.org/ znet/viewArticle /22158

Leer más...

jueves, 9 de julio de 2009

Limosnas, puntos de control y testaferros


La solución de dos Estados al estilo israelí

10-07-2009
Jonathan Cook
Global Research
Traducido del inglés para Rebelión

Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, ha sido muy criticado en su país, así como en el extranjero, por no haber presentado su propia iniciativa diplomática para el proceso de paz israelí-palestino para anticiparse a la intervención de EE.UU.

El señor Netanyahu podrá haber jadeado y resoplado antes de expresar la frase “dos Estados para dos pueblos” en la reunión de gabinete del domingo, pero contornos de precisamente un tal Estado – o Estados –palestino han estado emergiendo sin cambios desde hace un cierto tiempo.

En los hechos, el señor Netanyahu parece tan comprometido como sus predecesores con la creación de los hechos en el terreno para una solución de dos Estados impuesta por Israel, la que él y otros en la dirigencia de Israel esperan sea finalmente adoptada por la Casa Blanca como la opción “pragmática” – aunque lejos de ser ideal.

Mientras Israel ha estado ganando más tiempo en Washington con sus dimes y diretes respecto a una mezquina congelación de los asentamientos, ha seguido adelante en el proceso de crear dos territorios palestinos, la Franja de Gaza y Cisjordania que, a pesar de que supuestamente emerjan de la ocupación, se hunden en realidad cada vez más profundo en una dependencia crónica de la buena voluntad israelí.

Esto está creando una cultura de control absoluto israelí y de dependencia absoluta palestina, impuesta por gobernantes palestinos por encargo que actúan como mini-dictaduras.

Para cada vez más palestinos, las condiciones de la simple subsistencia o incluso supervivencia son obsequios israelíes que pocos pueden desdeñar mediante actividad política, para no hablar de desobediencia civil o de resistencia armada. La voluntad palestina de organizarse y resistir mientras su tierra es arrebatada para construir asentamientos está siendo inexorablemente debilitada.

Se habla poco de ello, pero Israel prácticamente abandonó hace un cierto tiempo la terminación de su masivo muro de separación en Cisjordania. Hay importantes brechas que no han sido cerradas, pero, como la situación se ha calmado tanto y el coste de cada kilómetro de muro es tan elevado, el sentido de la urgencia política y militar se ha evaporado.

Atacantes suicidas, si tuvieran la determinación necesaria, todavía podrían introducirse en Israel. Pero cada vez más palestinos consideran que tales ataques son fútiles, si no contraproducentes: Israel sólo logra más simpatía internacional y tiene el pretexto para apretar aún más las clavijas a la vida palestina.

Nada de esto ha pasado desapercibido a los dirigentes israelíes, sea de la así llamada izquierda o de la derecha.

En lugar de ser una aberración en respuesta a ataques con cohetes, el bloqueo de Gaza se ha convertido en el modelo de Israel para la condición de un Estado palestino. Cisjordania pasa rápidamente por su propia versión de una retirada de tropas y sitio, con resultados similarmente predecibles.

El bloqueo de Gaza – y el salvaje ataque que sufrió en diciembre y enero – ha sugerido incluso al señor Netanyahu que la versión israelí de la política de la zanahoria y el garrote funciona.

El garrote – una Gaza devastada incapaz de levantarse de los escombros porque la ayuda y los bienes básicos son excluidos – ha transformado a la mayoría de la población en una nación dependiente de dádivas, que pide prestado donde sea posible para comprar productos esenciales contrabandeados por los túneles, y concentrada en el arte solitario de la supervivencia.

Como informó el mes pasado el normalmente moderado Comité Internacional de la Cruz Roja: “La mayoría de los muy pobres han agotado sus mecanismos para hacer frente a la situación. A muchos no les quedan ahorros. Han vendido sus pertenencias privadas como son joyería y muebles y han comenzado a vender recursos productivos como animales de granja, tierras, botes de pesca o coches utilizados como taxis.”

La zanahoria – si podemos llamarla así – se dirige a los dirigentes de Gaza, Hamas, más que a sus habitantes comunes. El mensaje es simple: controlad el fuego de cohetes y no os volveremos a atacar. Permitiremos que gobernéis los restos de Gaza.

En Cisjordania, la zanahoria para los dirigentes es aún más tentadoramente visible. La Autoridad Palestina bajo Mahmud Abbas se colude en la creación de una serie de mini-feudos basados en las principales ciudades.

Entrenadas por los militares de EE.UU., las fuerzas palestinas de seguridad con armas ligeras están recuperando el control de Jenín, Nablus, Jericó, Qalqilya, Ramala, etc., mientras se alienta a la AP para que refuerce su legitimidad a través de promesas de limosnas económicas.

El dirigente de una organización no gubernamental palestina en Ramala dijo en confianza durante el fin de semana que lo que se está creando son “Ligas de Ciudades” – una referencia burlona a las milicias regionales palestinas conocidas como Ligas de Aldeas, armadas por Israel a principios de los años ochenta para aplastar el nacionalismo palestino mediante amenazas y ataques contra activistas políticos locales. Fueron un fracaso atroz; esta vez los palestinos están menos seguros de que Israel no tenga éxito.

Las prisiones palestinas comienzan a llenarse no sólo con los sospechosos de pertenecer a Hamas sino con disidentes del régimen de Fatah. Israel prepara cuidadosamente el terreno para crear un brutal Estado cliente.

El garrote, como en Gaza, se dirige a la población común. Los titulares en las noticias hablan del aligeramiento de las restricciones de movimiento en los puntos de control. Podrá ser verdad en algunos sitios en lo profundo de Cisjordania. Pero en los grandes puntos de control que separan a Israel de lo que queda de Cisjordania, como el de Qalandiya entre Ramala y Jerusalén, el control del movimiento palestino se convierte en algo espantosamente sofisticado.

Esos puntos de control se parecen ahora más a pequeños terminales de aeropuerto, con cantidades limitadas de palestinos “de confianza” con derecho a pasar. Para escapar cada día a la pobreza de Cisjordania y llegar a un trabajo manual dentro de Israel, tienen que tener una tarjeta de identidad magnética que incorpora datos biométricos y un permiso especial. Las tarjetas son negadas por Israel no sólo a los que tienen antecedentes de actividad política, sino a los que tienen parientes lejanos considerados como políticamente activos.

El mismo dirigente de ONG concluyó, de nuevo con amarga ironía: “Nuestros dirigentes declaran victoria: la victoria de la derrota.”

Si el señor Abbas y sus funcionarios de la AP apoyan la visión israelí de la calidad del Estado, la derrota para los palestinos será aún mayor.

----------

Jonathan Cook es escritor y periodista. Vive en Nazaret, Israel. Los últimos libros que ha publicado son: “Israel and the Clash of Civilizations: Iraq, Iran and the Plan to Remake the Middle East” (Pluto Press) y “Disappearing Palestine: Israel’ Experiments in Human Dispair” (Zed Books). Su página web es: www.jkcook.net

Este artículo fue publicado por primera vez en The Nacional (www.thenational.ae).

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=14286


Leer más...

lunes, 15 de junio de 2009

Netanyahu logra elogios de EEUU y UE y el rechazo de palestinos y ultraortodoxos


El primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, lo ha dicho alto y claro:
Obama, no voy a ceder ante tu administración;
Mitchell, tus esfuerzos son historia;
Palestinos: nunca tendréis un estado;
Refugiados: nunca volveréis a ver nuestra tierra.

En un anticipado discurso sobre política exterior pronunciado en la Universidad Bar Ilan, Netanyahu puso condiciones para la así llamada paz en la región, la vía israelí.

“La paz ha sido siempre nuestro objetivo,” comenzó Netanyahu. “Nuestros profetas han imaginado siempre la paz; nos bendecimos unos a otros con Shalom; nuestras oraciones terminan en paz,” afirmó Netanyahu.

A sabiendas de que los palestinos rechazan categóricamente esta noción, Netanyahu dijo que él estaba a favor del establecimiento de un estado palestino, pero un estado desmilitarizado con un pueblo sacrificado que reconozca la naturaleza del estado sionista como un “estado judío”, una condición que el partido Fatah del presidente Mahmud Abbas ha rechazado desde hace mucho tiempo junto con el resto de las facciones palestinas.

“Si tenemos las garantías de la desmilitarización y si los palestinos reconocen a Israel como el estado del pueblo judío, entonces llegaremos a una solución basada en un estado desmilitarizado que viva junto a Israel,” dijo Netanyahu.

“El territorio palestino no tendrá armas ni controlará el espacio aéreo y no podrá importar armas ni tendrá la posibilidad de formar alianzas con Irán o Hezbollah.” “Pare lograr la paz, son necesarios el valor y la honestidad por parte de ambos lados. Los palestinos deben decir – ya basta de este conflicto. Reconocemos el derecho de Israel a existir y queremos vivir a su lado.”

“Tristemente, ni siquiera los palestinos moderados dirán la declaración más simple: Israel es el estado nacional judío y continuará siéndolo. Un reconocimiento palestino de Israel como estado-nación judío es un prerrequisito para la paz regional,” dijo Netanyahu.

Netanyahu quiere la “paz” y él ha impuesto sus condiciones. Sin embargo, ha negado a los palestinos su derecho a plantear las suyas. Él les llamó a “comenzar las conversaciones de paz inmediatamente y sin precondiciones.”

“Yo hago un llamamiento a vosotros, nuestros vecinos palestinos, y al liderazgo de la Autoridad Palestina: comencemos las negociaciones de paz inmediatamente, sin precondiciones,” señaló. “Israel está comprometido con los acuerdos internacionales y espera que todas las otras partes cumplan también con sus obligaciones.”

Netanyahu reiteró que Israel no tiene el deseo de controlar al pueblo palesitno y declaró que ambas naciones deben poder vivir una al lado de la otra “en paz”. Una nación con F-15 y la última tecnología militar y la otra indefensa y desmilitarizada.

“El problema de los refugiados palestinos debe ser resuelto fuera de las fronteras del estado de israel. Sobre esto, existe un amplio consenso internacional,” dijo Netanyahu, que añadió que mediante las inversiones internacionales este “problema humanitario” podía ser resuelto.

Él dijo que los descendientes de los refugiados palestinos no necesitan ser reasentados dentro de las fronteras de Israel y que Jerusalén debe permanecer unida.

Washington suministra a Israel 2.400 millones de dólares en ayuda militar así como apoyo diplomático, lo que le convierte en el más importante aliado de EEUU.

El primer ministro tocó sólo de pasada el tema de los asentamientos y puestos en Cisjordania, afirmando que Israel no tiene intención de expropiar tierra para construir nuevos asentamientos, pero que existe la necesidad de permitir a los colonos realizar “vidas normales”, aludiendo así a la demanda de un “crecimiento natural” dentro de los asentamientos existentes.

Por su parte, los palestinos han reaccionado señalando que el discurso de Netanyahu torpedeaba las oportunidades de paz.

El propio Mahmud Abbas ha dicho que las conversaciones con Israel no podrán comenzar hasta que Netanyahu detenga la construcción de asentamientos y acepte una solución de dos estados.

“Este discurso torpedea todas las iniciativas de paz en la región,” dijo el portavoz de Abbas, Nabil Abu Rudeina, a AFP.

El discurso fue presentado como una respuesta al discurso de Obama dirigido al mundo musulmán hace menos de dos semanas, en el que él destacó el “inquebrantable” vínculo que une a EEUU con Israel. Sin embargo, él dijo también que la situación de los palestinos era “intolerable.”

El ministro de Trabajo palestino, Ahmed Maydalani, acusó a Netanyahu de “invitar el presidente Abbas a unas negociaciones, mientras elimina las infraestructuras que permitirían que tales negociaciones tuvieran lugar.” Maydalani criticó al primer ministro israelí además por “alentar a los colonos y alabarles, mostrando así una total identificación con ellos.”

El movimiento Hamas criticó el discurso de Netanyahu diciendo que éste reflejaba una “ideología racista y extremista.”
“Este discurso refleja la ideología racista y extremista de Netanyahu y niega todos los derechos del pueblo palestino,” dijo el portavoz de Hamas, Fauzi Barhum, a AFP.
“Este discurso es la reiteración de la política de su gobierno, que persigue transformar al pueblo palestino en una herramienta para proteger la ocupación.”

“El discurso de Netanyahu fue un discurso de extrema derecha que destruyó la base para las negociaciones cuando habló de un Jerusalén unificado, la eliminación del tema de los refugiados de las negociaciones y el reconocimiento de un estado judío. Este es un discurso que buscaba fijar términos y ha supuesto un golpe mortal al proceso de paz,” dijo un asesor del presidente palestino, Mahmud Abbas, a Ynet poco después del mismo.

Los palestinos arremeten directamente contra una propuesta que no satisface las reivindicaciones históricas de los palestinos. "La comunidad internacional debería enfrentarse a esta política con la que Netanyahu quiere matar cualquier posibilidad de paz", afirmó uno de los miembros del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Yasir Abed Rabbo.

El rechazo a la propuesta de Netanyahu también ha sido prácticamente unánime entre los países árabes. Gobiernos tan distintos como el egipcio, en paz desde hace décadas con Israel, y Siria, que aún reclama los Altos del Golán a los hebreos, ni siquiera reconocieron cesión alguna. Para el presidente egipcio, Hosni Mubarak, "la petición de reconocer Israel como Estado judío complica las cosas más y desbarata las opciones de paz". "Nadie apoyará esta petición ni en Egipto ni en ninguna otra parte", afirmó Mubarak , citado por la agencia de noticias egipcia MENA.

Siria, por su parte, denuncia las similitudes entre el Estado palestino propuesto por Netanyahu y los cantones del régimen secesionistas del Apartheid sudafricano. "Hablan de 'territorio bajo control palestino' que pueden invadir en cualquier momento, ya que no habría ejército (...). La palabra 'Estado' es un término banal desprovisto de todo significado político o legal", denuncia en un editorial el diario estatal 'Tishreen'.

El antiguo presidente de EEUU, Jimmy Carter, dijo al diario Haaretz el domingo que Israel se arriesgaba a una colisión frontal con Washington por el tema de los asentamientos.

Tanto Estados Unidos como la Unión Europea consideran que supone "un paso adelante" en el proceso de paz, mientras que los palestinos, en particular Hamás, y los países árabes consideran que lo que Israel quiere es imponer su solución.

La UE, por ejemplo, defendió el discurso de Netanyahu porque, según dijo el Alto Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea, Javier Solana, es "bueno" que "todo el mundo ahora esté de acuerdo en que es la única solución posible" en referencia a la solución de los dos Estados, pero los dirigentes europeos discrepan en la valoración de los matices del planteamiento del primer ministro hebreo.

El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, por ejemplo, restó importancia a la exigencia de que el futuro Estado palestino sea desmilitarizado. "Precisamente no es una cuestión que preocupe mucho a los palestinos. Lo importante es que puedan vivir en paz y seguridad, con la comunidad internacional garantizando la seguridad de todas las partes. Ésa es la mejor manera de crear esa esperanza de paz en Oriente Próximo", recalcó.

"El hecho de que pronunciara la palabra (Estado) es un pequeño primer paso", coincidió el ministro de Exteriores sueco, Carl Bildt. Sin embargo, se preguntó si los elementos que esbozó para aceptar un Estado palestino se equiparan a la definición de Estado, propiamente dicho.

El jefe de la diplomacia francesa, Bernard Kouchner, se alineó con sus colegas, pero matizó que "garantizar la paz significa ir más allá de eso, sin imponer condiciones previas a las negociaciones" y abogó por que ambas partes se sienten a negociar las cuestiones del estatus final de Jerusalén y de los refugiados. Así, demandó "la interrupción inmediata de la colonización y la reapertura de la frontera de Gaza".

Kouchner coincide en cierto modo con el análisis de personalidades como el ex presidente estadounidense Jimmy Carter, quien afirmó que Netanyahu plantea "obstáculos" a la paz como su insistencia en permitir la ampliación de los asentamientos o su demanda de que los palestinos reconozcan el carácter judío del Estado de Israel. Carter recordó desde Israel que el 20 por ciento de los ciudadanos israelíes no son judíos.

Sea como sea, quien se asegura llevar razón en este asunto es el presidente estadounidense, Barack Obama, quien afirmó que sigue quedando un "largo camino" para la paz. Obama repitió los elogios al "gran paso adelante" del Gobierno israelí.

Precisamente Netanyahu restó hoy importancia a las discrepancias evidentes con respeto a la postura de Obama en lo relativo a los asentamientos, cuya paralización ha solicitado Washington. Así, adelantó en una entrevista concedida a la cadena estadounidense NBC que ya está tratando la cuestión con el enviado especial del presidente estadounidense para Oriente Próximo, George Mitchell, con quien se entrevistará pronto en Europa.

Netanyahu defendió su idea del estado palestino desmilitarizado que reconozca el carácter intrínsecamente judío del Estado de Israel. "Los palestinos deben reconocer el Estado judío e Israel tiene derecho a esperar que este Estado vecino, un Estado palestino, sea un Estado desmilitarizado. Pienso que todo ello puede ser la base de un futuro acuerdo de paz", dijo.


"TRAICIÓN" DE NETANYAHU AL SIONISMO

"Netanyahu ha perdido el liderazgo de los nacionalistas al cruzar los límites de sus promesas electorales (...). Al decir 'un estado palestino desmilitarizado', Netanyahu intenta comerse un cerdo que no es kosher. No hay nada parecido a un estado palestino", apostilla el diputado Arye Eldad, de la ultranacionalista Unión Nacional. Este sentimiento lo comparten todos los partidos derechistas israelíes, base de la coalición de Gobierno que lidera Netanyahu.

Pero la cuestión del estado palestino es sólo una de las que preocupa a los ultraortodoxos, que dan también especial protagonismo a los asentamientos en Cisjordania y su ampliación. Así, organizaciones como el Consejo Yesha, una organización sionista, anunció hoy la construcción de decenas de nuevos asentamientos en respuesta al discurso.

"Esta es la respuesta sionista apropiada al discurso de Netanyahu y de Obama. El objetivo es construir nuevos asentamientos y ampliar los existentes", anunció el grupo.

Así pues, el tiempo parece haber dado la razón al Kadima de Tzipi Livni y sus propuestas para la resolución del conflicto palestino-israelí. La propia Livni calificó la postura de Netanyahu de "paso en la dirección correcta", un análisis compartido por el Partido Laborista de Ehud Barak, ministro de Defensa de Netanyahu. Barak cree que esta propuesta permitirá dos años de "intensivos avances hacia un acuerdo político".

El punto de inflexión dentro del panorama político israelí parece estar en el propio Likud de Netanyahu, donde no faltan las voces críticas contra el discurso del primer ministro. "Por desgracia el primer ministro ha sucumbido a la presión de Obama. Los ciudadanos israelíes no son las cobayas del presidente americano. Ya han sido asesinados bastantes ciudadanos israelíes por nuestras concesiones unilaterales", lamentó el diputado del Likud Danny Danon.

Hoy mismo Netanyahu defendió su decisión en una reunión con altos cargos del Likud. "Hay unas circunstancias internacionales novedosas que me obligaron, como primer ministro, a tomar la decisión", declaró en una reunión de ministros y diputados de su partido. "Esta es la política que he elegido", sentenció.

En general, el resultado ha sido un apoyo explícito pero cauto al primer ministro. "Tengo reservas sobre ciertos aspectos del discurso, pero el primer ministro realizó algunas afirmaciones importantes sobre las causas del conflicto", afirmó el ministro sin cartera del Likud Benny Begin.

Leer más...

Netanyahu hablará con los palestinos si renuncian a sus derechos nacionales


15-06-2009
Gara

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, defendió anoche la creación de un «Estado» palestino desmilitarizado que no suponga una amenaza para Israel.
Estos dos estados vivirían «juntos», pero los palestinos deberán estar sometidos al control de la comunidad internacional, garante de que no habrá un Ejército palestino, siempre que la propuesta cocinada por Netanyahu salga adelante, lo que a priori parece imposible.
«Así no se llegará a una paz completa y justa -afirmó Nabil Abu Rdainah, portavoz del presidente palestino, Mahmud Abbas-. Sus palabras no bastan y no llevarán a una solución».

El jefe del Gobierno israelí expuso su visión de «dos pueblos viviendo en paz en la región, con himnos nacionales y bandera», aunque aseguró que no aceptará «un Estado palestino que se convierta en una base terrorista». El discurso de anoche obedece a las presiones de Obama, el nuevo presidente de Estados Unidos que trata de mejorar la imagen de su país en el mundo musulmán, reconduciendo un conflicto que sienten como propio cientos de millones de personas en todo el planeta.

Refugiados sin derechos
Netanyahu pronunció anoche su primer discurso desde que tomó posesión en marzo, para presentar la política que seguirá su Gobierno, marcadamente derechista, en materia de relaciones exteriores y, sobre todo, de paz y seguridad en relación con Palestina y el mundo árabe. El primer ministro también rechazó que la nueva «entidad» palestina tenga competencias sobre el espacio aéreo de lo que los sionistas llaman Judea y Samaria (Cisjordania) ni en la Franja de Gaza.
Con respecto a los otros dos asuntos clave del conflicto, el derecho de los refugiados palestinos a regresar a su tierra y la capitalidad de Jerusalén, Netanyahu dijo que la solución a la cuestión de los refugiados debe resolverse «fuera de las fronteras de Israel». En otras palabras, el primer ministro quiere poner fin definitivamente a un derecho recogido en las resoluciones de la ONU que Israel se niega a cumplir desde hace décadas, sin que su decisión le cueste nada.
En relación a Jerusalén -cuya parte oriental fue ocupada por Israel en junio de 1967 y luego ilegalmente apropiada-, el líder del Likud dijo que esta ciudad es la capital «unida» del Estado de Israel, un nuevo varapalo a las aspiraciones palestinas, que reclaman Jerusalén Este como capital del futuro Estado palestino. También en este caso la legalidad internacional está del lado palestino, aunque la arrogancia sionista pueda llevar a pensar justo lo contrario.

Colonias y urnas
El primer ministro israelí, a modo de gesto hacia los nuevos inquilinos de la Casa Blanca, prometió que no se construirán más «asentamientos» -colonias, todas ellas ilegales según el Derecho Internacional- en territorio cisjordano, aunque no quiso mencionar ningún tipo de retirada de las ya existentes en Cisjordania.
En su discurso programático, pronunciado anoche en la Universidad de Bar Ilan -próxima a Tel Aviv y baluarte académico del movimiento sionista-, también emplazó a la Autoridad Palestina a «imponerse» a Hamas, aunque para ello haya que acabar con todo vestigio de la democracia en suelo palestino. «Los palestinos deben elegir entre la vía de la paz y la vía de Hamas», dijo el aún primer ministro de uno de los estados más agresivos del mundo.

Hamas y Al-Fatah pondrán fin a los «arrestos políticos»
Al-Fatah y Hamas decidieron ayer poner fin a las detenciones políticas de miembros de la organización contraria en sus respectivos territorios, en las primeras conversaciones de representantes de ambos grupos sin intermediarios desde hace dos años. Delegaciones de ambas formaciones se reunieron a las dos de la tarde en Ramallah y Gaza para tratar sobre la reconciliación nacional que ambos debaten con mediación egipcia. Los movimientos «han acordado intercambiar listas con los nombres de presos en Gaza y Cisjordania y tener la próxima semana otro encuentro para estudiar las posibilidades y ver cuáles tienen que ser inmediatamente liberados».

http://www.gara.net/paperezkoa/20090615/142329/es/Netanyahu-hablara-palestinos-si-renuncian-derechos-nacionales

Leer más...

domingo, 14 de junio de 2009

Netanyahu aceptaría un "estado" palestino sin ejército y sin Jerusalén como capital


14/6/2009
JERUSALÉN, 14 (EUROPA PRESS)
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, defendió este domingo en un discurso programático la existencia de un "estado" palestino como objetivo final de las negociaciones de paz, aunque impuso la condición de que esta nueva "entidad" carezca de cualquier elemento parecido a un ejército con el objetivo de que se garantice la seguridad de Israel.

"Israel no puede aceptar un estado palestino a menos que se le den garantías de que es (un estado) desmilitarizado", declaró Netanyahu durante su discurso en la Universidad Bar Ilan, cerca de Tel Aviv.

El primer ministro israelí también hizo un llamamiento al comienzo "inmediato" de las negociaciones de paz. "Os pido a vosotros, vecinos palestinos, y a los líderes de la Autoridad Palestina: comencemos las negociaciones de paz de inmediato, sin condiciones previas", afirmó.

La mención a las "condiciones previas", eufemismo del rechazo de la derecha israelí a asumir los acuerdos firmados por los anteriores gobiernos israelíes, fue matizada más tarde por Netanyahu. "Israel está comprometida con los acuerdos internacionales y espera que todas las demás partes cumplan también con sus obligaciones", dijo.

En cualquier caso, Netanyahu señaló insistentemente que la raíz de todo el conflicto está en el rechazo de los palestinos y los árabes a aceptar la existencia de Israel como Estado judío. "Cuando los palestinos estén dispuestos a reconocer a Israel como Estado judío, nosotros estaremos preparados para un acuerdo final verdadero", dijo.

Con respecto a otra de las cuestiones clave del proceso de paz, el derecho al retorno de los refugiados palestinos desplazados durante las sucesivas guerras de Israel contra sus vecinos y contra los propios palestinos, Netanyahu afirmó que la solución "debe encontrarse fuera de las fronteras de Israel".

"Trajimos a refugiados a una pequeña porción de tierra, así que los árabes pueden acoger a los refugiados", afirmó Netanyahu en referencia al importante número de refugiados palestinos que viven en Jordania, Líbano, Siria y también en Cisjordania y Gaza.

El retorno de estos refugiados supondría, explicó, una amenaza para el carácter judío del Estado de Israel, ya que el número de árabes palestinos, principalmente musulmanes, supera con creces al de judíos israelíes.

Tampoco hizo Netanyahu concesión alguna en la cuestión de Jerusalén, ciudad que defendió como capital "unida" del Estado de Israel, un nuevo varapalo a las aspiraciones palestinas, que reclaman Jerusalén Este como capital del futuro estado palestino.

IRÁN NUCLEAR

Aunque el conflicto palestino-israelí fue el asunto central del discurso, Netanyahu no desaprovechó la ocasión para arremeter contra Irán. Nada más comenzar su discurso, el primer ministro afirmó que los "tres principales retos que afronta Israel son la amenaza de Irán, la crisis económica y el proceso de paz".

"Tras las elecciones de ayer, la amenaza iraní está en su punto más peligroso", afirmó Netanyahu en referencia a las presidenciales iraníes celebradas el viernes y cuyos resultados oficiales, conocidos ayer, ratificaron al presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, en su puesto para los próximos cuatro años a pesar de las protestas y denuncias de irregularidades del candidato reformista.

"Irán es la mayor amenaza de Oriente Próximo (...). La mayor amenaza del mundo es la confluencia del extremismo islamista y las armas nucleares", afirmó Netanyahu.

Leer más...

viernes, 12 de junio de 2009

Un Estado de palestinos enjaulados


Lina Suleiman
Palestine Think Tank
10-06-2009
Traducido para Rebelión por S. Seguí

La retórica estadounidense está llena de un lenguaje político engañoso. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, en una entrevista con Al Jazira, de 19 de mayo, confirmó que “Estados Unidos va a impulsar la solución de dos estados, que, como su nombre indica, implica el establecimiento de fronteras que habrán de determinarse.”

Ahora bien, ¿por qué las fronteras han de negociarse y determinarse? ¿Acaso no están ya fijadas por las resoluciones de la ONU? ¿Acaso estas resoluciones caducan en razón del tiempo transcurrido? ¿Acaso no deberían Estados Unidos y sus aliados impulsar el cumplimiento del Derecho Internacional como hicieron en los casos de Iraq y Líbano? ¿Y quién habrá de negociar con quién? ¿Con el corrupto, aprovechado, incompetente e ilegítimo gobierno de Abbas y Salam Fayyad? ¿Tendrían la CIA y el presidente Obama que confiar sólo en este último como impulsor del nuevo gobierno palestino? Con ello, tenemos que agradecer al actual gobierno estadounidense que las actuales conversaciones sobre la unificación se hayan convertido de nuevo en hostilidades. Les va de maravilla tanto a Israel como a Estados Unidos para mantener sus eslóganes propagandísticos de que “No hay un interlocutor real para la paz” y de que “Los palestinos son incapaces de gobernarse.” Pero, ¿debería sorprendernos todo esto? ¿No fue acaso el gobierno Bush el que azuzó la división entre los palestinos según el viejo dicho de “divide y vencerás?” Según Vanity Fair, una iniciativa secreta para provocar la guerra civil entre palestinos fue aprobada por Bush y puesta en práctica por la secretaria de Estado Condoleezza Rice y el asesor adjunto de Seguridad Nacional Elliot Abrams. El plan consistía en que los gobiernos árabes moderados crearan una fuerza para deponer el gobierno democráticamente elegido de Hamás. Por consiguiente, ¿por qué deberíamos creer la mendaz reclamación de Estados Unidos y los denominados árabes moderados de una posterior unidad palestina?
La prédica de la secretaria de Estado Clinton continuó así: “Estoy convencida de que Hamás debe cumplir no sólo con los principios del Cuarteto sino también con los principios de base de la Iniciativa Árabe de Paz.”
La ministra estadounidense de Asuntos Exteriores extrae de la Iniciativa lo que le conviene y descarta lo que no le gusta. La Iniciativa pide la retirada completa de Israel de todos los territorios árabes ocupados desde junio de 1967 y el cumplimiento de las Resoluciones del Consejo de seguridad 242 y 338. Pero parece que estos puntos fueron dejados de lado adecuada y voluntariamente cuando le preguntaron por las fronteras de dicha solución de dos Estados.
La secretaria de Estado Clinton continuó: “No podemos esperar que tanto Al Fatah como los israelíes o los árabes que desean ver resuelto este asunto con la solución de los dos Estados colaboren con un grupo que no cree en el resultado de este empeño.”
La honorable dama volvió a su ceguera sobre algunas cuestiones que sería necesario evocar si su gobierno está realmente preocupado por el futuro de los niños palestinos, como dijo más tarde durante la entrevista. En primer lugar, Hamás no es un simple grupo sino que cuenta con la elección democrática de la gente. En segundo lugar, no es cierto que los israelíes deseen de corazón resolver el asunto. Los hechos y las políticas de atrocidades lo han demostrado más allá de toda duda. En tercer lugar, Al Fatah y los árabes no representan a los palestinos. Clinton olvida que 11.000 personas, entre ellas un tercio de los miembros del Parlamento palestino, están en las cárceles israelíes. Si estuviesen libres, el terreno político palestino sería probablemente muy diferente. En cuarto lugar, si los niños palestinos son una preocupación para el gobierno estadounidense, no permitiría éste que Israel hiciese pedazos sus pequeños cuerpos cuando se refugiaban en sus escuelas, ni tampoco que bombardease sus hogares cruelmente con armamento estadounidense durante 22 días, ni que les impusiese un sitio inhumano durante más de dos años. ¿Cómo vamos a creer a la señora Clinton, cuando su gobierno ha sido el socio político y el apoyo en la sombra que ha privado a los palestinos de sus derechos humanos básicos de reconstruir sus casas bombardeadas, cuando muchas familias siguen viviendo en tiendas sin instalaciones apropiadas para la vida humana? Basándose en este llamativo silencio, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu tiene la desvergüenza de manifestar con insolencia: “Nos piden que permitamos mejores condiciones de vida para la población, y que dejemos entrar bienes y equipos, pero tenemos otras prioridades en la Franja de Gaza.”

¿Cómo se puede seguir en silencio y racionalizar el acto político de un bloqueo impuesto a millón y medio de personas en Gaza?

Pero, seamos inocentes u optimistas –llamémoslo como queramos– e imaginemos que la política exterior estadounidense está en plena transición y decentemente preocupada por encontrar un remedio político. Imaginemos que el presidente Obama tiene buenas intenciones para resolver el conflicto, no como una estrategia de cooptación de las insurgencias que han salido a la superficie en la región y que tienen apoyo y legitimidad popular. Imaginemos que las premisas no son sólo de reforzar el poder estadounidense y validar la fachada moral que tan sujeta a grave deterioro ha estado desde el gobierno Bush.
¿Qué clase de Estado palestino permitirá Israel que se establezca?

Con ocasión del aniversario de la Naqba –la Catástrofe–, el distinguido historiador israelí Ilan Pappé dio respuesta a esta pregunta en una conferencia, cuya filmación merece una visita:
http://www.youtube.com/watch?v=VpxHdAhZRxQ&eurl=http%3A%2F%2Fwww.palestinechronicle.com%2Fvideos%2FviewVideo.php%3FfileID%3D223&feature=player_embedded-
Desde su perspectiva sionista, en junio de 1967, el gobierno israelí representado por todo el espectro político de Israel decidió su estrategia en relación con los territorios palestinos ocupados. No pudiendo llevar a cabo la expulsión masiva de 1.5 millones de palestinos y la limpieza étnica cometida en 1948, el gobierno ocupante decidió que Cisjordania y Gaza formarían parte de Israel para siempre. La anexión de los territorios ocupados a Israel, sin embargo, era imposible debido a factores demográficos. Así, la solución fue que los palestinos tuvieran, en el mejor de los casos, una cárcel abierta, o, en palabras de Pappe, “una megaprisión abierta o subprisiones.” La prisión puede ser abierta y los palestinos tener autonomía para vivir sus vidas, siempre y cuando acepten el principio de la prisión y sean obedientes y no ofrezcan resistencia. Unos “palestinos verdes (enjaulados)”, por decirlo así. En caso de resistencia, el gobierno israelí pasa inmediatamente al nivel de máxima seguridad con todas las medidas punitivas consiguientes. Por amargo y doloroso que suene, se espera que los palestinos, dentro de esta estrategia, vivan, en el mejor de los casos, con arreglo a condiciones ecológicas similares a las de los animales.

Aun cuando llamemos Estado a esta prisión, a los israelíes no les plantea problema alguno siempre y cuando los palestinos acepten el control total de sus vidas por medio de una maquinaria burocrática que rige todos y cada uno de los aspectos de su existencia, y siempre que colaboren con el aparato burocrático. Lo que importa es la esencia, no la terminología. Las políticas de atrocidades que perpetúan el sufrimiento de los palestinos desde entonces se consideran de máxima importancia para fortalecer los muros mentales de la prisión.
Las decisiones estratégicas tomadas en junio de 1967 siguen vigentes hoy en múltiples gestos de crueldad. La última masacre militar y el largo e inhumano sitio de Gaza son sólo algunas muestras palpables. La manipulación de los medios de comunicación, el control del lenguaje y el discurso, la propaganda, los grupos de presión, la legalización, la segurización, el victimismo y el chantaje político mediante el uso del Holocausto y la retórica antisemita son sólo algunos medios visibles del modo cómo se mantiene el relato israelí y su apoyo internacional. Imposible saber qué otros medios se utilizan en secreto.
No habrá un Estado palestino soberano en el sentido real de la palabra en el marco de la actual estructura de poder en Oriente Próximo.
La estrategia diseñada en 1967 se pone de manifiesto en la Plataforma del Likud que afirma: “El Gobierno de Israel rechaza de plano la creación de un estado árabe palestino al oeste del río Jordán. Los palestinos podrán vivir libremente en el marco de una autonomía, pero no como un estado independiente y soberano. Así, por ejemplo, en asuntos de relaciones exteriores, seguridad, inmigración y ecología su actividad estará limitada con arreglo a los imperativos de existencia de Israel, y su seguridad y necesidades nacionales.”
Para realizar la prisión que les han construido se procede a la confusión de los términos: terrorista, en lugar de resistente; moderados, en lugar de colaboradores y subordinados; y estímulos económicos en lugar de soberanía y aspiraciones políticas. Los proyectos de connivencia para mantener el statu quo en su perspectiva política siguen adelante. El proyecto Nuevo Oriente Próximo, orientado a la exterminación del movimiento de resistencia es uno de ellos.
En la perspectiva de los gobiernos israelíes, la única Autoridad Palestina legítima y pacífica es aquella que acepta actuar como contratista de seguridad, o perro guardián de su propia gente para controlar la resistencia en todas sus formas, so pretexto de combatir la violencia y el terrorismo, y promover una cultura de moderación.
En su Plataforma, el Likud exige con todo descaro que “La Autoridad Palestina deberá librar una batalla sistemática contra las organizaciones terroristas y sus infraestructuras. La AP deberá no sólo intensificar sus esfuerzos para prevenir los ataques sino también actuar con decisión para impedir potenciales actos terroristas, desmantelando para ello la infraestructura terrorista que se ha desarrollado y extendido en las zonas de la AP desde los acuerdos de Oslo.” Entre líneas, este texto se refiere a la resistencia a la ocupación en todas sus formas.
Lo que sí es de importancia como finalidad política para Israel, Estados Unidos y sus aliados es que se perciba la seguridad del Estado de Israel con arreglo a la enfermiza perspectiva de los sionistas, que conciben la simple existencia de los palestinos como una amenaza. No contamos ni con las afirmaciones ni con las visitas realizadas por la élite política estadounidense. En su discurso de hoy en la Universidad de El Cairo, el presidente Barack Obama comenzó pulsando la fibra sensible de los musulmanes y los árabes, su próspera historia, las civilizaciones de la región, y la tolerancia y el perdón inscritos en el Corán y el islamismo, lo que tuvo un efecto enternecedor para todos los presentes. Se diría que quien escribió su discurso había estudiado a fondo la psicología y la mentalidad árabes. Pero su discurso, en el fondo, no aportó nada que no fuera retórica vacía. Las políticas estadounidenses ya no pueden descansar en la inocencia de la gente. Cuando pronunció la frase Los palestinos deben evitar la violencia supimos que los estadounidenses siguen siendo un generoso socio político y campeón de los intereses de Israel. Se trata de una lectura totalmente errónea de la realidad.
Si la visita de Obama fuera acompañada de un levantamiento inmediato del cerco de Gaza, podríamos creer que el actual gobierno estadounidense está en vías de establecer una política más justa. Pero lo que resulta particularmente importante para el presidente estadounidense, según se desprende de su campaña electoral y su actuación política hasta hoy, es su aspiración a seguir en el poder y ser reelegido para un segundo mandato presidencial. Obama no podrá tomar una posición que moleste al lobby sionista al que tanto deben él y su partido. Pero, para verificar que somos amantes de la paz, por favor, demuéstrennos con hechos, no con palabras, que estamos equivocados.

http://palestinethinktank.com/2009/06/07/lina-suleiman-state-of-caged-palestinians/

Envía esta noticia


Leer más...

martes, 12 de mayo de 2009

Abdullah II en Damasco: Paz Ahora o Guerra en 18 Meses


12/05/2009
El rey Abdullah II de Jordania llegó a Damasco el pasado lunes en una rápida visita en la que mantuvo un encuentro con el presidente sirio Bashar al Assad y discutió con él diversos asuntos regionales.

Assad y Abdullah expresaron su satisfacción por el nivel alcanzado en las relaciones bilaterales y mostraron su deseo de abrir nuevas perspectivas de cooperación que satisfagan los deseos de los dos pueblos hermanos.

Durante las conversaciones, el rey Abdullah informó a Assad de las conversaciones que había mantenido con responsables estadounidenses en Washington el pasado mes. Ambos líderes subrayaron la importancia de hacer un llamamiento a la Administración norteamericana para que establezca una paz global en la región y que la paz esté basada en los principios establecidos en la Conferencia de Madrid, y muy especialmente en el principio “tierra a cambio de paz.” “Esto garantizaría la seguridad y estabilidad de los pueblos de la región y tendría un reflejo positivo en la paz y la seguridad internacional.”

El Rey Abdullah había advertido antes que Israel debe aceptar la paz ahora o hacer frente a una guerra dentro de 18 meses. En declaraciones al London Times, el monarca advirtió que “si en mayo se toma la decisión de que no es el momento justo o que no estamos interesados, entonces el mundo va a verse envuelto en otro conflicto en Oriente Medio.”

Según Abdullah, el encuentro de la próxima semana entre el primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, y el presidente estadounidense, Barack Obama, determinará el futuro de la región.

“Todos los ojos están mirando a Washington,” señaló. “Si no hay señales claras ni directrices claras a todos nosotros, habrá entonces un sentimiento generalizado de que éste es otro gobierno norteamericano más que va a traicionarnos a todos.”

El rey de Jordania advirtió que si las negociaciones se posponían, esto significaría otro conflicto entre los árabes y musulmanes, por un lado, e Israel, por otro “en los próximos 12-18 meses.”

En la entrevista, Abdullah describió su último encuentro con Netanyahu hace una década cuando él acababa de ascender al trono como el “menos agradable” de su reinado. Sin embargo, se espera que él y el presidente egipcio, Hosni Mubarak, se reúnan con el primer ministro ultraderechista antes de que éste salga para Washington.

SOLUCIÓN DE 57 ESTADOS Y SE ELIMINA EL DERECHO AL RETORNO

El periódico británico confirmó un informe publicado la pasada semana en Israel National News, que decía que Abdullah y Obama discutieron un plan para que los 57 “países musulmanes” reconozcan a Israel a cambio de la aceptación por el estado judío de la Iniciativa de Paz Saudí de 2002.

“Si se produce un rechazo de Israel a la solución de los dos estados o no hay una visión clara norteamericana de cómo esto va a desarrollarse en 2009, entonces toda la tremenda credibilidad que Obama tiene en todo el mundo y en esta región se evaporará de la noche a la mañana.”

Se espera que el Rey Abdullah discuta con el presidente sirio la forma de unirse a los esfuerzos de los países árabes para alcanzar un acuerdo con Israel basado en la Iniciativa de 2002.

Según la Iniciativa, como parte de un acuerdo de paz global, los 57 países miembros de la Organización de la Conferencia Islámica establecerían relaciones diplomáticas plenas con Israel. A los israelíes se les concederían visados de entrada a todos los países árabes y los aviones de El Al tendrían derecho a volar sobre el espacio aéreo árabe. A cambio, Israel congelará la construcción de asentamientos y se retirará a las fronteras de 1967.

“De lo que estamos hablando no es de israelíes y palestinos sentados en la mesa, sino de israelíes que se sientan con palestinos, israelíes que se sientan con los sirios, israelíes que se sientan con los libaneses,” dijo Abdullah. “No es una solución de dos estados, sino una solución de 57 estados.”

A diferencia de su ministro de Exteriores, Avidgor Lieberman, Netanyahu ha sido vago en público acerca del ámbito de cualquier futura negociación de paz. Sus principales socios derechistas y ultraortodoxos en el gobierno se oponen a las negociaciones sobre los temas fundamentales, como las fronteras de un estado palestino y el destino de Jerusalén y de los refugiados palestinos.

Leer más...