2 de febrero de 2010
El diario argentino Clarín publicó el 01.02.10 un breve editorial “La memoria del Holocausto judío” cuyo titular desmiente el alcance supuestamente señalado. Escribe el o la editorialista: “En todo el mundo se recuerda a lo largo de esta semana un nuevo aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de Auschwitz, con el que se conmemora el fin del Holocausto. Las Naciones Unidas instituyeron hace cinco años aquella fecha de 1945 como Día mundial de la Memoria […]. Concierne, en tal sentido, a todo el pueblo judío, que fue víctima de una política de exterminio sistemático por parte del régimen nazi, con millones de muertos en los campos de concentración. Concierne, además, a los líderes de los países europeos, cuyas sociedades sufrieron dos guerras mundiales y decenas de millones de muertes. Concierne, también, a todas las sociedades y líderes del mundo […]
El recuerdo y memoria de los crímenes de la Segunda Guerra sigue teniendo una necesaria actualidad frente a las prédicas que relativizan hechos históricos y justifican los exterminios.”
Enmarcar el holocausto en Europa y a los únicos judíos (con el olvido de los gitanos, negros, homosexuales, discapacitados) equivale a un sistemático olvido de la realidad latinoamericana. Es un agravio a la ética defendida en las líneas por el diario y pisoteada entre las líneas por lo que es el día a día argentino (ver el asesinato de un cacique diaguita en octubre de 2009 y la situación de los Kom de Formosa en enero de 2010) y de su historia de holocaustos (exterminio de los pueblos onas y tehuelche de Patagonia a fines del siglo XIX). Sin contar el genocidio de los pobres con las carencias sanitarias y escolares (noticias de hoy del vencimiento de miles de medicamentos en un galpón porteño).
Howard Zinn, fallecido el 28 de enero pasado, escribió “Un concientización más amplia” (A larger consciousness) el 10 de octubre de 1999 que es un resumen de una charla que dio el historiador a petición de un grupo de judíos de Boston. Elegí los párrafos más interesantes para mí.
[…] aquella noche hablé del holocausto, pero no el de la segunda guerra mundial, de los seis millones de judíos. Estábamos a mediados de los 1980 y el gobierno de Estados Unidos estaba apoyando a los gobiernos de los escuadrones de la muerte en América Central, así que hablé de la muerte de cientos de miles de campesinos en Guatemala y El Salvador, víctimas de la política estadounidense. Mi idea era que no se debía encerrar con alambre de espino el recuerdo del Holocausto judío, reducirlo moralmente a un ghetto, mantenerlo aislado de otros genocidios de la historia. Me parecía que recordar lo que les había ocurrido a los judíos no servía para mucho a menos que suscitara indignación, ira, acción contra todas las atrocidades, en cualquier parte del mundo.
Unos días después en el periódico del campus había una carta de un miembro de la facultad que me había oído la charla, un refugiado judío que había huido a Argentina [Jack Fuchs, ver su enfoque mezquino y además con pocos recuerdos de sus vivencias, en Dilemas de la memoria (la vida después de Auschwitz), Buenos Aires, 2006] desde Europa y después a Estados Unidos. Se oponía enérgicamente a que yo hubiera ampliado la cuestión moral de los judíos de Europa en la década de 1940 a pueblos de otras partes del mundo en nuestra época. […] Algunos judíos han utilizado el Holocausto como un medio de preservar una identidad única que ellos ven amenazada por los matrimonios mixtos y la asimilación. Desde la guerra de 1967 los sionistas han utilizado el Holocausto para justificar una mayor expansión israelí por tierra palestina y para construir apoyo para un atribulado Israel (más atribulado, como había predicho David Ben-Gurrión, desde que ocupó Cisjordania y Gaza). Y los políticos no judíos han utilizado el Holocausto para construir apoyo político entre un grupo numéricamente pequeño pero influyente de votantes judíos […]
Cuando los judíos se vuelven hacia su interior para concentrarse en su propia historia y apartan la vista de las terribles experiencias de los demás, de manera terriblemente irónica están haciendo exactamente lo mismo que hizo el resto de mundo, con lo que permitió que se produjera el genocidio. […] Elie Wiesel, presidente de la Comisión del presidente Carter sobre el Holocausto, se negó a incluir en la descripción del Holocausto el asesinato por parte de Hitler de millones de personas no judías. Según él, eso hubiera sido falsificar la realidad en nombre de un universalismo equivocado. […]
Construir un muro en torno a la excepcionalidad del Holocausto judío es abandonar la idea de que la humanidad es toda una, de que todos, sea cual sea nuestro color, nacionalidad o religión, merecemos los derechos iguales a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad. Lo que les ocurrió a los judíos bajo Hitler es único en los detalles pero comparte características universales con muchos otros acontecimientos en la historia de la humanidad: el tráfico de esclavos atlántico, el genocidio de los americanos originarios, la injurias y muertes de millones de trabajadores, víctimas del espíritu del capitalismo que sitúa el beneficio por encima de la vida humana. […lo importante es] crear una solidaridad más amplia contra quienes tienen la riqueza y el poder, contra los perpetradores y contra los horrores que están teniendo lugar de nuestro tiempo. (Traducción con pocos retoques de Beatriz Morales Bastos)
viernes, 5 de febrero de 2010
Frank Mintz. Holocaustos y manipuladores (homenaje al historiador Howard Zinn)
domingo, 31 de enero de 2010
El recuerdo del Holocausto es un regalo para la propaganda israelí
31-01-2010
Gideon Levy
Haaretz
Traducido para Rebelión por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.
Los peces gordos de Israel atacaron al amanecer en un amplio frente. El presidente en Alemania, el Primer Ministro con un séquito gigante en Polonia, el ministro de Exteriores en Hungría, su viceministro en Eslovaquia, el ministro de Cultura en Francia, el ministro de Información en las Naciones Unidas e incluso Ayoob Kara, diputado del Likud en la Knesset y miembro de la comunidad drusa, en Italia. Todos ellos estuvieron por ahí fuera para hacer floridos discursos sobre el Holocausto.
El miércoles fue el Día Internacional en Recuerdo del Holocausto, y un dispositivo israelí de relaciones públicas se desplegó como no se ha visto en años. El cronometraje del inusual esfuerzo –nunca hubo tantos ministros desplegados por el globo– no es casual: Cuando el mundo dice Goldstone, nosotros decimos Holocausto, como si tratáramos de desdibujar la impronta. Cuando el mundo dice ocupación, nosotros decimos Irán, como si quisiéramos que se olvidaran.
No va a ayudar mucho. El Día Internacional en Recuerdo del Holocausto ha pasado, los discursos pronto se olvidarán y la deprimente realidad de cada día permanecerá. Israel no va emerger pareciendo bueno, ni siquiera tras la campaña de relaciones públicas.
En la víspera de su partida, el Primer Ministro, Benjamín Netanyahu habló en el Yad Vashem. "Hay mal en el mundo," dijo. "El mal se debe arrancar de raíz al principio". Alguna gente está "tratando de negar la verdad." Excelsas palabras, dichas por la misma persona que sólo un día antes, no necesariamente en el mismo tono, pronuncio palabras muy diferentes, palabras de verdadero mal, mal que debería erradicarse desde el principio, mal que Israel está tratando de ocultar.
Netanyahu habló de una nueva “política de migración”, que es mala hasta los tuétanos. Malévolamente, pone juntos trabajadores inmigrantes y refugiados miserables –señalando que todos ellos ponen en peligro a Israel, bajan nuestros salarios, dañan nuestra seguridad, nos van a convertir en un país tercermundista y traen drogas. Apoya fervorosamente a nuestro racista ministro del Interior, Eli Yishai, quien ha hablado de los migrantes como propagadores de enfermedades como la hepatitis, la tuberculosis, el sida y Dios sabe qué más.
Ningún discurso del Holocausto borrará esas palabras de incitación y denigración contra los migrantes. Ningún discurso de recuerdo eliminará de raíz la xenofobia que ha fomentado su jefe en Israel, no sólo en la extrema derecha, sino en Europa y en todo el gobierno.
Tenemos un Primer Ministro que habla del mal pero que está construyendo una verja para impedir que los refugiados de guerra llamen a las puertas de Israel. Un Primer Ministro que habla del mal pero que comparte el crimen del bloqueo de Gaza, ahora en su cuarto año, dejando a 1,5 millones de personas en ignominiosas condiciones. Un Primer Ministro en cuyo país los colonos perpetran pogromos contra palestinos inocentes bajo el lema "etiqueta de precio," que también tiene horrorosas connotaciones históricas, pero contra los que el Estado no hace virtualmente nada.
Éste es el Primer Ministro de un Estado que arresta a cientos de manifestantes de izquierda que protestan contra las injusticias de la ocupación y de la Guerra en Gaza, mientras otorga perdones masivos a los derechistas que se manifestaron contra la desconexión. En su discurso de ayer, la equiparación de Netanyahu de la Alemania nazi con el fundamentalista Irán no fue más que propaganda barata. Hablar de "degradar el Holocausto." Irán no es Alemania, Ahmedinejad no es Hitler y equipararlos no es menos falaz que igualar a los soldados israelíes con los nazis.
El Holocausto no se debe olvidar y no hay necesidad de compararlo con nada. Israel debe participar en los esfuerzos por mantener su recuerdo vivo, pero al hacerlo debe mostrarse con las manos limpias, limpias del mal de sus propios hechos. Y ello no debe levantar sospechas de que está usando cinícamente la memoria del Holocausto para obliterar y desdibujar otras cosas. Lamentablemente, no es el caso.
Qué hermoso habría sido si en este Día Internacional de recuerdo, Israel se hubiera tomado el tiempo de examinarse a sí mismo, mirar hacia dentro y preguntarse, por ejemplo, cómo es que el antisemitismo ha asomado la cabeza en el mundo precisamente el año pasado, el año después de que nosotros arrojáramos bombas de fósforo blanco sobre Gaza. Qué hermoso habría sido si en este Día Internacional en recuerdo del Holocausto, Netanyahu hubiera declarado una nueva política para integrar a los refugiados en vez de la expulsión, o que hubiera levantado el bloqueo de Gaza.
Un millar de discursos contra el antisemitismo no van a extinguir las llamas encendidas por la Operación Plomo Fundido que amenazan no sólo a Israel sino a todo el mundo judío. Mientras Gaza esté bajo bloqueo e Israel se hunda en su xenofobia institucionalizada, los discursos del Holocausto permanecerán vacíos. Mientras el mal esté incontrolado aquí, en casa, tampoco el mundo va a ser capaz de aceptar nuestros sermones a otros, incluso si se los merecen.
Fuente: http://www.haaretz.com/hasen/spages/1145670.html
sábado, 17 de octubre de 2009
Zapatero conmovido en el Museo del Holocausto

PIP, 15 Octubre 2009.-
El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero de visita en Israel, la Potencia Ocupante, visitó hoy el Museo del Holocausto (Yad Vashem) en Jerusalem Ocupada. Conmovido, dijo: "Ha sido absolutamente emotivo y conmovedor".
Zapatero lo recorrió con la kipá judía en su cabeza junto al gran rabino Meir Lau, el presidente de la Sociedad Española del Museo Yad Vashem, Isaac Querub y el ministro israelí de Educación, Guideon Saar. El Museo fue galardonado con el ‘Premio Príncipe de Asturias a la Concordia en 2007’. Falta de conciencia: La obligada visita que Israel impone es el centrifugado de conciencia del actual Holocausto que sufre el pueblo palestino en manos de la ocupación. Así como el Papa, el presidente Obama, Bush, la premier alemana y Zapatero entre tantos que pisaron ese lugar, no pueden estar ajenos que debajo yace la aldea palestina de Deir Yassin, arrasada en 1948 por los terroristas sionistas para crear Israel. Gracias por callar: El presidente israelí Shimon Peres, responsable de crímenes de guerra en Gaza, al recibir hoy al mediodía en su residencia al presidente Zapatero, le agradeció la reforma legal del Gobierno español para impedir que la Audiencia Nacional juzgue de crímenes de guerra cometidos por el ejército israelí y a sus responsables, entre ellos, el mismo Peres.