Mostrando entradas con la etiqueta Smart Power. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Smart Power. Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de diciembre de 2009

Honduras: El doble golpe y la señal


9 de diciembre de 2009
Juan Francisco Coloane
(especial para ARGENPRESS.info)

Al reconocer a Porfirio Lobos como vencedor en las elecciones en Honduras, EEUU y los países que lo acompañan en la opción como Colombia, Costa Rica, y Panamá por nombrar algunos, inauguran el modelo del “doble golpe de estado”.

Primero, están legitimando ex post el golpe de estado del 28 de junio que genera la crisis en Honduras.

Segundo, instauran lo que de facto es un segundo golpe de estado, por la sincronía entre la elección de Lobo, y el rechazo del poder judicial y el parlamento a la restitución del depuesto presidente Manuel Zelaya.

Las negociaciones del Acuerdo de San José implicaban la restitución de Zelaya para restaurar la legitimidad, que al final no se cumplió.
En un golpe de último momento, Micheletti el presidente de facto liderando un gobierno ilegítimo y aislado por la comunidad internacional, desconoció los principios de este acuerdo, y todo volvió a fojas cero para que el parlamento y el poder judicial decidieran. Fue la medida que abría la puerta para el segundo golpe, desconociendo la condición de restituir a Zelaya.

Lo de Honduras es la manifestación más clara de un nuevo modelo de intervención donde se mezclan las argucias legales que facilitan constituciones fabricadas para los estados de excepción, y las maniobras de poderes fácticos que operan bajo las sombras.

Es el segundo golpe, hecho con más inteligencia aunque basado en los mismos principios que caracterizaron las intervenciones en la época más oscura de la era republicana pos segunda guerra mundial.

Aunque el actor principal es Honduras, lo que hace EEUU y sus señales pesan, y ahora aún más porque está Barack Obama en el poder, que ha manifestado una rectificación respecto a las antiguas prácticas de obtener hegemonía a toda costa.

Con su decisión de apoyar las elecciones llevadas a cabo por un gobierno ilegítimo, se acopla de facto a las fuerzas más conservadoras en la región, alimentadas por las administraciones republicanas a la cuáles él ha manifestado su oposición.

La situación producida podría estar señalando las dificultades que enfrenta Obama para imponer la agenda que lo llevó a la victoria.

Le va a hacer muy difícil explicar al Gobierno de Barack Obama el sentido de apoyar esta elección en Honduras. Es probable que no tenga nada que explicar y que simplemente el gobierno que encabeza no se pueda zafar tan fácilmente de la agenda neoconservadora que está en el eje de la política exterior de EEUU.
No hay victoriosos propiamente tal por el contexto altamente distorsionado. El plato fuerte todavía está por venir y no se conoce en qué consiste. La batalla de Honduras no tiene fecha de término.

Lo que se observa en cambio es una contundente lista de derrotas institucionales presagiando un oscuro devenir en la región, si EEUU continúa por la senda que adoptó en Honduras reconociendo al nuevo gobierno.

La primera gran derrota es de la democracia, o el remedo que de ella se conoce en la región.

Al estar basada en el ejercicio del voto popular en masas con escaso acceso a la información independiente, y por lo general adocenadas por los medios televisivos, y reprimidas por la elite del poder, la democracia, en este caso la de Honduras, debe dar una prueba de que se respetaron las reglas del juego.

Es sabido que fueron elecciones llevadas a cabo bajo un régimen represivo. Los analistas que centran su argumento en la validez de esta elección en Honduras deberían equilibrar el ímpetu respecto a su legitimidad.
La segunda gran derrota es en el plano de la información y el análisis.

Un área particularmente afectada a partir de este doble golpe de Estado, es aquella de la información pública. Los bloques corporativos interesados en la continuidad de Micheletti y en obstaculizar la restitución de Zelaya, instauraron una homogeneidad en la información por su poderío en las comunicaciones. Es allí donde se constataron grados preocupantes de distorsión.

Hubo un cerco a la noticia durante todo este proceso que llevó a la elección de P.Lobo y una serie de agravios no se divulgaron, como los encarcelamientos de los oponentes al golpe y de las muertes de los dirigentes que apoyaban Zelaya. ARGENPRESS ha sido una consistente fuente de información para formar una visión más completa de lo que sucede en Honduras.

El ejercicio de un análisis sin distorsión o sin compromisos – referido al sesgo personal o al de un grupo de interés- que es consustancial a las libertades públicas, ha sido el gran derrotado en Honduras.

El incremento de los niveles de participación ciudadana en las decisiones políticas está directamente relacionado al incremento de las capacidades analíticas que están a su vez directamente relacionadas al acceso a la información. En Honduras no hubo este acceso.

La tercera gran derrota es la de la naturaleza del fenómeno político en Honduras y su desarrollo en el futuro.

El actual proceso de Honduras, confirma que no se observan indicios claros de recuperación en la región respecto a los fenómenos de autoritarismo militar e imposición de regímenes de las décadas de los 70 y 80.

La cuarta gran derrota es la del Gobierno de EEUU. Con la elección de Lobo en Honduras el eje neoconservador en la región se fortalece, y EEUU pierde la oportunidad de demostrar que está por la senda de la no intervención.

Curiosamente esta vez, al no intervenir, previniendo el primer golpe y apoyando la elección presidencial bajo un gobierno ilegítimo, EEUU está interviniendo.

Le va a costar mucho a EEUU sacarse la aureola de que apoyó la legitimación de un golpe de estado en Honduras.

Una quinta gran derrota es la de la confianza.

EEUU y su conducta frente a Honduras y su gobierno ilegítimo se define en dos tiempos. Primero rechaza el golpe y el gobierno ilegítimo. Después aparece patrocinando una elección efectuada en medio de amenazas y represiones y con escasa fiscalización.

Desvirtuando la apuesta desbocada de los analistas y políticos que se aferran al fin del multilateralismo, la OEA y los organismos multilaterales como la ONU y la CE no han sido derrotados por el expediente de la no restitución de Mauel Zelaya a la presidencia, o porque las elecciones se llevaran a cabo bajo un gobierno ilegítimo.

Muy por el contrario. Estos organismos dejaron su sello, hicieron lo que debían hacer dentro de sus mandatos y posibilidades.

Dentro del oscuro panorama, lo que emerge con claridad son las limitaciones de los acuerdos internacionales en torno a una crisis y la falta de consistencia de algunos actores (países) mayores para sustentar el mismo punto de vista y algunos principios básicos.

Leer más...

domingo, 29 de noviembre de 2009

Elecciones fraudulentas en Honduras


29-11-2009

El ”smart power” se pasa de listo
Daniel Martínez Cunill
Rebelión
Aunque se supone que siempre es bueno empezar por el principio, esta vez voy a comenzar por el final.

Estamos en vísperas de la “Crónica de un fraude anunciado”: las elecciones en Honduras y la historia finaliza en que el 29 de noviembre tendrá lugar en Honduras un segundo golpe de Estado con la culminación de un proceso electoral viciado de origen.

Convocado por una dictadura, sin el aval más que de EEUU, incumpliendo de forma grosera con el Acuerdo Guaymuras-Tegucigalpa-San José y ratificado por un Tribunal Electoral de magistrados inhabilitados. Todo para agradar. Los “magistrados” David Matamoros Batson y Enrique Ortez Sequeira, son a la vez diputados, y la empresa contratada para efectuar el cómputo electrónico es propiedad de un golpista llamado Arturo Corrales.

Orígenes del smart power
El Center for Strategic International Studies (CSIS) de EEUU postulaba ya desde 2008 que su gobierno necesita ser una “potencia inteligente”, (en serio, no se rían). Al menos esa fue la conclusión de una comisión mixta presidida por Joseph Nye y Richard Armitage, ex número dos del Departamento de Estado en el gobierno de Bush. La autodenominada Comisión del Poder Inteligente (CPI), fue convocada por el CSIS en Washington.

También participaron congresistas republicanos y demócratas, antiguos embajadores, oficiales retirados y otros “inteligentes”, todos preocupados por el retroceso de la diplomacia estadounidense con Bush y concluyeron que era mejor que Estados Unidos pase de exportar miedo a generar optimismo y confianza, privilegiando la diplomacia sobre la guerra.

Según sus propias definiciones, el poder inteligente es la capacidad de aunar el poder duro de la coacción y el dinero con el poder blando de la atracción, cuya combinación habría dado buenos resultados durante la guerra fría. Sin embargo, el análisis de Nye y asociados dice que la política exterior estadounidense durante Bush se desvió del rumbo apropiado y que luego del 11 de septiembre, exportó miedo e ira en lugar de sus valores más tradicionales de esperanza y optimismo.

Cinco áreas cruciales.

La CPI del CSIS reconoce que el terrorismo es una amenaza real y que los acompañará durante muchos años, pero destaca que una reacción desmesurada ante las provocaciones de los extremistas hace más daño a Estados Unidos del que podrían hacer los propios terroristas. Para el éxito en la lucha contra el terrorismo es necesario que la nueva administración de Obama encuentre un principio central que sirva de base a su política exterior y sustituya al tema actual de la “guerra contra el terror”, “ejes del mal” y todos los epítetos que demonizan al enemigo y que han justificado la guerra en la administración Bush.

La CPI recomienda cinco áreas cruciales:

Restaurar alianzas, colaboraciones e instituciones multilaterales que, en muchos casos, están deterioradas debido a las estrategias unilaterales.
Dar más importancia al papel del desarrollo económico con los de la gente de todo el mundo, empezando por una gran iniciativa de salud pública mundial.

Invertir en una diplomacia pública menos centrada en las telecomunicaciones y más en los contactos personales, la educación y los intercambios con la sociedad civil.
Promover el compromiso permanente con la economía mundial y al mismo tiempo buscar la inclusión de los rezagados por los cambios que representa una economía internacional abierta.

Construir un consenso mundial y desarrollar tecnologías innovadoras para afrontar los retos globales como la seguridad energética y el cambio climático.

Para llevar a cabo esta estrategia de poder inteligente, será precisa una revisión estratégica de las formas de organización, coordinación y asignación de presupuestos en el Gobierno estadounidense. Obama tiene que valerse de soluciones imaginativas para sacar el máximo provecho a la capacidad operativa de su administración, incluido el nombramiento de una serie de altos cargos que puedan servir de enlaces efectivos entre distintos organismos con el fin de utilizar mejor los recursos. Lo imperativo en el nuevo gobierno será mostrar capacidad para innovar sin perder de vista el tema de la seguridad, igualmente de manera inteligente.

Acuerdo de Honduras
A mi juicio, la administración Obama se mostró poco inteligente y tardó una eternidad en declarar que en Honduras hubo un golpe de Estado y en cortarles a los golpistas el apoyo económico. Peor tantito, Estados Unidos siguió apoyando a la dictadura de Micheletti. El Departamento de Estado jugó un papel fundamental –junto a la CIA- haciendo llegar millones de dólares a los golpistas desde dos años antes del aciago 28 de junio del golpe.

Descaradamente, Thomas Shannon del Departamento de Estado y el Embajador Hugo Lorens se pronunciaron por reconocer las elecciones del 29 de noviembre como “salida pacífica” de la crisis hondureña. Poco a poquito todos los personajes involucrados en la crisis han dado a entender que a fin de cuentas prefieren una elección amañada a una democrática.

Aunque uno no comparta las propuestas del “Poder inteligente” y las reflexiones de la CPI del CSIS no se puede negar que en teoría suenan interesantes y sientan las bases para una nueva estrategia de política exterior. Pero la aplicación cínica e insidiosa de estos criterios para abortar la resistencia pacífica de Zelaya y lavarle la cara a una dictadura como la de Micheletti demuestra que Obama desaprovechó la ocasión ideal para demostrar una nueva diplomacia. O bien, que se pasó de listo con su “smart power” para demostrar que su verdadera postura es hablar de muchos cambios pero dejarlo todo igual.

Para abordar el tema demos una mirada a lo que fue el borrador del Acuerdo de San José y como quedó al final, donde Zelaya se dejó engañar por los negociadores. (En negritas destaco la diferencia esencial).

ACUERDO DE SAN JOSE
ACUERDO DE TEGUCIGALPA
Para lograr la reconciliación y fortalecer la democracia, solicitamos al Congreso Nacional que, a efectos de recuperar la integración y legítima conformación de los poderes constituidos al 28 de junio de 2009, en lo procedente retrotraiga la situación del Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo, el Poder Judicial y el Tribunal Supremo Electoral a su estado previo al 28 de junio, por haber sido conformados según los artículos 202, 205, incisos 9 y 11, y 236 de la Constitución de la República de Honduras.

Lo anterior implica el retorno de José Manuel Zelaya Rosales a la Presidencia de la República hasta la conclusión del actual período gubernamental, el 27 de enero de 2010.

Para lograr la reconciliación y fortalecer la democracia, en el espíritu de los temas de la propuesta del Acuerdo de San José, ambas comisiones negociadoras hemos decidido, respetuosamente, que el Congreso Nacional, como una expresión institucional de la soberanía popular, en uso de sus facultades, en consulta con las instancias que considere pertinentes como la Corte Suprema de Justicia y conforme a ley, resuelva en lo procedente en respecto a “retrotraer la titularidad del Poder Ejecutivo a su estado previo al 28 de junio hasta la conclusión del actual período gubernamental, el 27 de enero de 2010”.

Las elecciones del 29 de noviembre

El Frente Nacional de Resistencia Contra el Golpe de Estado, que sigue luchando por la restitución de Zelaya y por la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, ha decido que no reconocerá las elecciones del 29 de noviembre ya que considera que se trata de un fraude que están organizando los golpistas para: "asegurar la imposición de uno de los representantes de la oligarquía golpista para dar continuidad a su proyecto antidemocrático y represor".

El Frente considera que se trata de "unas elecciones impulsadas por un régimen de facto que reprime y atropella los derechos humanos y políticos de los ciudadanos y ciudadanas, que serían sólo una forma de validación de la dictadura de la oligarquía a nivel nacional e internacional, y un método para asegurar la continuación de un sistema que margina y explota a los sectores populares para garantizar los privilegios de unos pocos".

También denuncia "la actitud cómplice del gobierno de Estados Unidos, que maniobró para dilatar la crisis y ahora muestra su verdadera intención de validar el régimen golpista y asegurar que el siguiente gobierno sea dócil a los intereses de las compañías transnacionales y su proyecto de control regional. Por ello, consideramos correcta la decisión del Presidente Manuel Zelaya de declarar fracasado el Acuerdo de Tegucigalpa que forma parte de la estrategia estadounidense de dilatar su restitución para validar el proceso electoral".

Es muy posible que el resultado de estas elecciones fraudulentas no sea reconocido por ninguna de las instituciones democráticas internacionales como la ONU, la OEA, el SICA, UNASUR o el ALBA, aunque algunos países integrantes de estas como EEUU, Israel, Panamá, México, Colombia o Perú si podrían cometer el error de hacerlo.

Demasiados inteligentes

Ya decía que Obama mostró su verdadero rostro y desperdició una ocasión para demostrar verdadero apego a la democracia. Hilary Clinton, por el contrario, encabezó la oleada conservadora que bajo un disfraz de nuevo hace perdurar lo de siempre.

De pasada, le dieron un golpe irreversible a la OEA que agotó todas su posibilidades y demostró que está atada de manos a la hora de revertir una situación de violencia. Víctima número uno la democracia, y daño colateral José Miguel Insulza, que actuó muy inteligentemente pero no logró nada concreto.

Vendrán los resultados electorales y las nuevas justificaciones, pero ya queda claro que este capítulo se cierra como una derrota a la voluntad popular y un triunfo de la hipocresía y la manipulación. Es de esperar que el próximo sea el de las movilizaciones y la lucha por una Constituyente, ahora si única salida viable a la crisis de ingobernabilidad que se anuncia en Honduras y, por extensión, a todo el Continente.

Leer más...

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Honduras: La victoria del “Smart Power”


04-11-2009
Eva Golinger
Aporrea

Henry Kissinger decía que la diplomacia es “el arte de refrenar el poder”. Obviamente, el ideólogo más influyente de la política exterior estadounidense del siglo XX estaba haciendo referencia a la necesidad de “refrenar el poder” de otros países y gobernantes para poder mantener la posición dominante de Estados Unidos ante el mundo. Presidentes como George W. Bush, empleaban el “poder duro” (Hard Power) para lograr este fin: armas, bombas, amenazas e invasiones militares. Otros como Bill Clinton, utilizaban el “poder suave” (Soft Power): la guerra cultural, Hollywood, ideales, diplomacia, autoridad moral y campañas para ganar “las mentes y corazones” de las poblaciones civiles en países adversarios. Pero la administración de Barack Obama ha optado por una mutación de estos dos conceptos, fusionando el poder militar con la diplomacia, la influencia política y económica con la cultural y legal, y llamándolo el “poder inteligente” (Smart Power).

Su primera aplicación ha sido en el caso de Honduras, con el golpe de estado, y hasta hoy, ha funcionado a la perfección.Decía la Secretaria de Estado Hillary Clinton en su audiencia de confirmación ante el Senado de Estados Unidos, que “debemos utilizar lo que se ha llamado el “smart power”, el rango completo de herramientas que están a nuestra disposición –diplomáticas, económicas, militares, políticas, legales y culturales– escogiendo la herramienta correcta, o combinación de herramientas, para cada situación. Con el “smart power”, la diplomacia sería la vanguardia de nuestra política exterior.” Luego, Clinton reforzaba este concepto afirmando que “el camino más sabio es primero utilizar la persuasión.”¿Qué es lo inteligente de ésta concepción? Es una política dificil de clasificar, dificil de detectar y dificil de desmontar. El caso de Honduras es ejemplar. Por un lado, el Presidente Obama condenaba al golpe contra el Presidente Zelaya, y por otro lado, su embajador en Tegucigalpa se reunía constantemente con los golpistas. La Secretaria de Estado Clinton repetía muchas veces durante los últimos cuatro meses, desde el primer día del golpe, que Washington no quería meterse ni influir sobre la situación en Honduras –que eran los hondureños que tenían que resolver su crisis, sin ninguna injerencia externa. No obstante, fue Washington que impuso la mediación de Oscar Arías, presidente de Costa Rica, era Washington que seguía financiando al régimen golpista a través de la USAID, y era Washington que comandaba y controlaba las fuerzas armadas hondureñas, a través de la base militar Soto Cano (Palmerola).También fue el lobby de Washington que redactó el “acuerdo” de San José, y en el final, fueron los altos funcionarios de la Casa Blanca y el Departamento de Estado que tuvieron que “persuadir” a los hondureños para que aceptaran ese acuerdo. A pesar de la constante injerencia de Estados Unidos en el golpe de estado en Honduras – desde su financiación, diseño y apoyo político hasta el apoyo militar – el “smart power” logró distorcionar la realidad ante la opinión pública, convertiendo al duo Obama/Clinton en los “grandes ganadores del multilateralismo”.Lo que hizo el “smart power” fue disfrazar el unilateralismo estadounidense de multilateralismo. Del primer día, la agenda de Washington se impuso. El 1 de julio, los voceros del Departamento de Estado admitieron en una rueda de prensa que tenían conocimiento previo del golpe. También admitieron que dos altos funcionarios de la diplomacia estadounidense, Thomas Shannon y James Steinberg, estuvieron en Honduras la semana anterior al golpe para mantener reuniones con los grupos civiles y militares que lo llevaron a cabo. Decían que su propósito era “frenar el golpe”, pero ¿cómo se explica entonces el hecho de que el avión llevando al presidente Zelaya ilegalmente fuera del país salió de la base militar de Soto Cano, en la presencia de los militares estadounidenses?Los hechos demuestran la verdad sobre el papel de Washington en el golpe de estado, y su posterior experimento exitoso con la aplicación del “smart power”. Sabían del golpe, financiaban a los involucrados, ayudaron sacar al Presidente Zelaya del país y luego, utilizaron a la Organización de Estados Americanos (OEA) –en un momento incluso en que estaba en peligro de extinción– como fachada para imponer su agenda. En su discurso, el Departamento de Estado siempre legitimaba a los golpistas, llamando a “todas las partes… a resolver las disputas políticas de manera pacífica a través del diálogo”. ¿Desde cuando un usurpador ilegal del poder es considerado “una parte” légitima dispuesta a dialogar? Obviamente es un actor criminal que no estaba dispuesto a dialogar en primer lugar. Basada en esa lógica de Washington, el mundo debería hacer un llamado al gobierno de Obama para que “resuelva su disputa política con Al Qaeda de manera pacífica a través del diálogo”.El “smart power” de Obama/Clinton logró su primera victoria durante los primeros días del golpe cuando los estados miembros de la OEA aceptaron la solicitud de esperar 72 horas para “darles tiempo” en Honduras para resolver su crisis. Luego vino la imposición de la mediación de Arías, y ya, de haber cedido tanto espacio a Washington, el imperio tomó el reino y lo llevó hasta el final. Cuando el presidente Zelaya se fue a Washington para reunirse con la Secretaria de Estado Clinton, fue obvio quien estaba en control. Y asi lo jugaron, alargando el tiempo hasta el último momento para no permitir un regreso de Zelaya que tuviera el espacio de revertir lo que ya se habían logrado.El pueblo se quedó fuera, los meses de represión, violencia, persecución, violaciones, toques de queda, cierres de medios de comunicación y torturas y asesinatos, se han olvidado. Menos mal, como dijo el Subsecretario de Estado Thomas Shannon, luego de lograr hacer firmar el “acuerdo” entre Micheletti y Zelaya, que la situación en Honduras se pudo resolver “sin violencia”.Al firmar el acuerdo el pasado 30 de octubre, Washington “levantó” las pocas restricciones que habían impuesto para presionar al régimen golpista. Ya pueden sacar sus visas y viajar al norte, no se tienen que preocupar por los millones de la USAID que ni siquiera se habían suspendidos. Los militares estadounidenses en Soto Cano pueden reiniciar todas sus actividades -bueno, realmente nunca las habían dejado de hacer, como confirmó el Comando Sur del Pentágono, días después del golpe: “todo está normal con nuestras fuerzas armadas en Honduras, están haciendo sus actividades y maniobras conjuntas con los hondureños como siempre”. Washington está preparando su delegación de observadores para las elecciones en Honduras el próximo 29 de noviembre –ya están en camino.Olvídense del torturador Billy Joya y los paramilitares colombianos enviados para ayudar al régimen golpista a “controlar” la población. No se preocupen por el arma sónica LRAD utilizado para torturar a los habitantes en la embajada de Brasil, durante la estadía de Zelaya. No pasó nada. Como dijo Thomas Shannon, “felicito a dos grandes hombres por haber logrado este acuerdo histórico”. Y la Secretaria de Estado Hillary Clinton comentó que “este acuerdo es un logro tremendo para los hondureños”. ¿Disculpa, para quién?En el final el celebrado “acuerdo” impuesto por Washington sólo llama al congreso de Honduras –el mismo que falsificó la renuncia de Zelaya para justificar el golpe, y el mismo que apoyó la instalación ilegal de Micheletti en la presidencia– de determinar si quieren o no restituir a Zelaya en la presidencia. Y sólo después de recibir una opinión de la Corte Suprema de Honduras –la misma que opinó que Zelaya era un traidor por promover una encuesta no vinculante sobre una posible reforma constitucional y la misma que ordenó su captura violenta. En caso de ser positiva la respuesta del congreso, Zelaya no tendrá ningun poder. Su gabinete sería impuesto por los partidos que apoyaron el golpe, las fuerzas armadas golpistas estarían bajo el control de la Corte Suprema golpista, y además, Zelaya podría ser enjuiciado por su supuesto “crimen”, por haber promovido una encuesta no vinculante sobre una potencial reforma constitucional.Según el “acuerdo”, una comisión de la verdad supervisará la implementación de los términos acordados. Hoy anunciaron que la comisión será liderada por una ficha de Washington, el ex presidente chileno, Ricardo Lagos. Promotor de las políticas neoliberales de Washington, Lagos es co-director de la Junta Directiva del Diálogo Interamericano, un centro de pensamiento estadounidense de la derecha que analiza los temas relacionados con América Latina. También fue encargado por la National Endowment for Democracy (NED) para crear una versión chilena, la Fundación Democracia y Desarrollo, para “promover la democracia”, al estilo estadounidense en la región. Al salir de la presidencia en Chile, Lagos fue Presidente del Club de Madrid –un club exclusivo de expresidentes dedicados a “promover la democracia” por el mundo. En ese “club”, también figuran personajes vinculados con la desestabilización de los gobiernos de izquierda en América Latina como Jorge Quiroga y Gonzalo Sánchez de Lozada (ex presidentes de Bolivia), Felipe González (ex primer ministro de España), Václav Havel (ex presidente de la República Checa) y José María Aznar (ex primer ministro de España), entre muchos otros.En el final, el “smart power” fue suficientemente inteligente para engañar a los que hoy se abrazan y celebran “el fin de la crisis” en Honduras. Pero para la mayoría del pueblo latinoamericano la victoria del “smart power” de Obama/Clinton en Honduras significa una sombra muy oscura y peligrosa que nos acerca. Apenás, iniciativas como el ALBA estaban logrando la independencia en América Latina del poder estadounidense. Por primera vez, los países y pueblos se levantaban en colectivo con dignidad y soberanía para determinar sus propios futuros. Y llegó Obama con su “smart power” y golpeó al ALBA, debilitó la integración latinoamericana y aplastó cualquier pensamiento sobre independencia y soberanía en el patio trasero de Washington.Arrodillados y entregados ante Washington, “fue resuelta” la crisis en Honduras, la misma que se había fomentado en el norte. Ahora, se habla de Paraguay, Nicaragua, Ecuador y Venezuela, donde cada día aumenta la subversión, la contrainsurgencia y la desestabilización. El pueblo de Honduras sigue en resistencia, a pesar del “acuerdo” entre sus gobernantes. Su insurrección y compromiso con la reivindicación de sus derechos es el símbolo de la dignidad. La única manera de derrotar a la agresión imperial – que sea inteligente o que sea bruta – es a través de la unión e integración de los pueblos, a todo nivel.

“Lo ilegal lo hacemos de inmediato. Lo inconstitucional tarda más tiempo.” (Henry Kissinger).Fuente: http://www.aporrea.org/tiburon/a89386.html

Leer más...