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sábado, 8 de mayo de 2010

Todo lo que usted no debería saber sobre Eritrea (1/3) Entrevista a Mohamed Hassan


09-05-2010
Grégoire Lalieu y Michel Collon
michelcollon.info
Traducido del francés por Beatriz Morales Bastos


El Cuerno de África es una de las regiones más desgarradas del continente: guerras incesantes, hambre, pobreza… Imágenes que conoce todo el mundo. Pero pocas personas saben que Eritrea considera que es posible salir de este círculo infernal, resolver los conflictos por medio del diálogo y alcanzar un nivel de desarrollo importante. Sería algo de lo que alegrarse, sin embargo; a ojos de la comunidad internacional Eritrea es un Estado paria, al que el Consejo de Seguridad de la ONU ha sentado en el banquillo de los acusados.

¿Cómo amenaza a las potencias occidentales este país, del que nadie habla? En este nuevo capítulo de nuestra serie “Comprender el mundo musulmán” Mohamed Hassan desvela todo lo que no deberíamos saber sobre Eritrea.

¿Sería Eritrea la fuente de todas las violencias en el Cuerno de África? Esto es lo que parece pensar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que recientemente ha votado unas sanciones contra este país. Sobre todo se ha acusado a Eritrea de suministrar armas a los rebeldes somalíes.

Estas sanciones se basan en una campaña mentirosa que tiene el objetivo de desestabilizar al gobierno eritreo. Desde 1992 existe un embargo al suministro de armas a Somalia, hay expertos internacionales sobre el terreno para comprobar la situación y hoy cada arma tiene un número de serie que permite asegurar que se siguen sus trazas. ¡A pesar de todas estas disposiciones, el Consejo de Seguridad no tiene más pruebas sobre este supuesto tráfico de armas de las que había sobre las armas de destrucción masiva en Iraq! En cambio, una vez más encontraremos a Washington detrás de este tipo de campaña mentirosa. Y, sin embargo, ni siquiera se lo cree el Secretario de Estado adjunto a los Asuntos Africanos de Estados Unidos. La verdad, explica, es que Somalia está en guerra desde hace veinte años y está repleta de armas. Cualquiera puede venderlas o comprarlas en el mercado negro. Por consiguiente, los rebeldes somalíes no necesitan ir a Eritrea para aprovisionarse de armas.

También se acusa a Eritrea de mantener tensiones conEs posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen. Yibuti por unas diferencias fronterizas. Además, en 2008 hubo una escaramuza entre ambos ejércitos.

Eritrea nunca ha manifestado la menor reivindicación territorial sobre Yibuti. Como la mayoría de las fronteras de África, la que separa ambos países la trazaron las potencias coloniales. Por consiguiente, se marcó hace mucho tiempo y nunca se ha discutido. Este “incidente” de 2008 es una pura fabricación del gobierno de Bush. Todo empezó en el mes de abril cuando el presidente eritreo, Isaias Afwerki, recibió una llamada de teléfono del emir de Qatar. Éste le transmitía una queja del presidente de Yibuti, Ismail Omar Guelleh: Eritrea estaba reuniendo tropas en la frontera. Ahora bien, el presidente Afwerki no había dado ninguna orden a su ejército y le sorprendió mucho esta llamada. ¿Por qué su homólogo recurría a una tercera parte? De todos modos, Isaias Afwerki propuso reunirse con Guelleh en Yibuti, en Eritrea o incluso en Qatar si él lo prefería. El presidente de Yibuti no respondió a la invitación. Unas semanas después, el 11 de junio 2008, soldados del ejército de Yibuti atacaron a las tropas eritreas en la frontera. Hubo un breve combate que causó una treintena de muertos y decenas de heridos en ambas partes. El presidente de Yibuti clamó enseguida que Eritrea había atacado a su país. Con una desconcertante rapidez Estados Unidos emitió un comunicado condenando “la agresión militar de Eritrea contra Yibuti”. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se hizo eco inmediatamente de esta condena. Y sólo a continuación propuso enviar una comisión de expertos para analizar la situación sobre el terreno y establecer los hechos. ¿Por que el Consejo de Seguridad había puesto el carro delante de los bueyes? ¿En qué se basaban sus acusaciones? No hay diferencias entre Eritrea y Yibuti. Los pueblos de ambos países siempre han tenido buenas relaciones, pero una vez más Estados Unidos manipula a la comunidad internacional y al Consejo de Seguridad para presionar a Eritrea.

¿Cómo se explica la actitud de Yibuti?

El presidente Ismail Omar Guelleh prácticamente no tiene base social. Sólo se mantiene en el poder gracias al apoyo de las potencias extranjeras. En consecuencia, no puede negarles nada. Esto explica sobre todo por qué hay tantos soldados extranjeros en Yibuti. Por ejemplo, Estados Unidos sólo tienen una base en África y está en Yibuti. Este pequeño país también abriga contingentes de otras naciones y la mayor base francesa en el continente africano. Por lo tanto, Guelleh depende completamente de Washington. Si Estados Unidos tiene necesidad de él para crear una nueva crisis en la región, él obedece. Esto se ha convertido en una especialidad estadounidense: fomentar problemas para a continuación proponer resolverlos. En este caso Estados Unidos trata de hacer pasar a Eritrea por un país belicoso que sería la causa de todos los problemas en el Cuerno de África.

¿Por qué quiere Estados Unidos marginar a Eritrea?

El gobierno eritreo tiene una visión para su propio país y para la región: es posible alcanzar un buen nivel de desarrollo y resolver los conflictos por medio del diálogo si se libran de las interferencias de las potencias extranjeras. Si se observa la crisis en Somalia, Eritrea siempre ha predicado reunir a todos los actores políticos de este país en torno a una mesa para dialogar. Para encontrar una solución al conflicto y reconstruir Somalia, Eritrea propone también implicar a la sociedad civil: mujeres, ancianos, jefes religiosos… Reunir a todo el mundo más allá de las separaciones para reconstruir un país que desde hace veinte años no tiene gobierno. Sin duda este método será eficaz para devolver la paz al país. Pero Estados Unidos, por su parte, ha mantenido voluntariamente a Somalia en el caos. En 2007 incluso ordenó al ejército etíope que atacara Mogadisco aunque había vuelto la paz. Y a fin de cuentas, ¡a quien sancionó la ONU fue a Eritrea! De hecho Estados Unidos teme que la visión de Eritrea haga adeptos en el Cuerno de África, lo que significaría el final de la injerencia estadounidense en esta región estratégica. Por consiguiente, Washington intenta poner a Eritrea en cuarentena para evitar que se propague el “virus”. Es una técnica que Estados Unidos siempre ha aplicado y que ha estudiado Noam Chomsky. Éste habla de la “teoría del manzana podrida”: si hay una manzana podrida en un cesto hay que quitarla antes de que se pudran las demás manzanas. Ésta es la razón por la que Estados Unidos siempre ha tratado de derrocar gobiernos (con o sin éxito): Castro en Cuba, Allende en Chile, Laos en la década de 1960… Chomsky señala que Washington interviene entonces con el pretexto de asegurar la “estabilidad” del mundo. Pero esta “estabilidad”, explica Chomsky, significa “seguridad” para las multinacionales y para las clases dirigentes.

Así pues, ¿ para Washington Eritrea es la manzana podrida del Cuerno de África?

Completamente. Pero el verdadero enemigo de la región es el imperialismo, particularmente el imperialismo estadounidense. Por consiguiente, Eritrea desea que los países del Cuerno de África se libren de las injerencias de las potencias neocoloniales y desarrollen un proyecto común. El Cuerno de África goza de una posición geoestratégica muy ventajosa: está conectado a la vez con los países del Golfo y con el océano Índico donde se lleva a cabo la mayor parte del comercio marítimo mundial. También dispone de muchos recursos, minerales, gas, petróleo, biodiversidad… Si los países de esta región se libraran del neocolonialismo y unieran sus esfuerzos, lograrían salir de la pobreza. Eso es lo que desea Eritrea para el Cuerno de África. Evidentemente, Estados Unidos no desea que este proyecto nazca porque se podría ir despidiendo del control de esta región estratégica y del acceso a sus materias primas. Por lo tanto, Washington trata de presionar al presidente Isaias Afwerki para que cambie su política. A fin de cuentas Eritrea, que tuvo que llevar a cabo un largo combate para lograr su independencia en 1993, hoy sigue luchando para proteger su soberanía nacional.

El combate que Eritrea llevó a cabo por la independencia es el más largo de la historia de África. El país fue colonizado por los italianos en 1869. ¿Cómo Italia, que no era un gran imperio colonial, se encontró en Eritrea?

Hay que situar esto en el contexto de la Europa del siglo XIX. Entonces el viejo continente era el escenario de una lucha despiadada entre las potencias imperialista por el control de las colonias y de sus materias primas. Existía ya una fuerte rivalidad entre Francia y Gran Bretaña. La unificación de Italia en 1863 y después la de Alemania en 1871 hicieron surgir nuevos rivales de altura. Además, el mundo capitalista conoció su primera crisis importante en 1873. Esta crisis provocó el desmantelamiento progresivo del imperio Otomano y exacerbó aún más los apetitos rivales de las potencias europeas. Alemania, por ejemplo, quería aprovecharse del desmantelamiento del imperio Otomano para adquirir nuevas colonias. Los británicos, por su parte, apoyaban a Estambul para bloquear la expansión alemana. El canciller Bismarck decidió entonces organizar la Conferencia de Berlín en 1885. Es un acontecimiento fundamental en la historia de las colonias: mientras que hasta entonces éstas se habían instalado sobre todo en las costas de África para establecer en ellas factorías comerciales, durante esta Conferencia las potencias europeas proyectan colonizar gradualmente el conjunto del continente. Así, para evitar nuevos conflictos y relanzar la economía capitalista, Europa se puso de acuerdo en el reparto de la tarta africana. Durante estas discusiones Gran Bretaña animó a los italianos a instalarse en el Cuerno de África. La estrategia de los británicos era invitar a una potencia colonial que no era muy amenazante (Italia) para bloquear la expansión de rivales más serios (Francia y Alemania).

Europa se repartió África pero a principios del siglo XX Etiopía era el único país independiente del continente, ¿por qué? Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.

Esta particularidad resulta de un compromiso entre franceses y británicos. Los primeros tenían el proyecto de extenderse desde Dakar a Yibuti. Ahora bien, los segundos ambicionaban desplegar su imperio desde El Cairo a Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Si se observa un mapa de África se ve que estos proyectos coloniales estaban llamados indefectiblemente a chocar frontalmente. Para evitar un conflicto que habría provocado enormes pérdidas a ambos campos, Francia y Gran Bretaña decidieron no colonizar Etiopía. Pero no por ello los imperialistas renunciaron a este territorio. Apoyaron y armaron a [el emperador] Menelik II que reinaba en una de las regiones más ricas de Etiopía. Con el apoyo de las potencias coloniales tomó el poder en toda Etiopía y permitió a franceses y británicos tener acceso a los recursos de su imperio. Al final, si bien Etiopía era el único país que no había sido colonizado, por ello no se puede decir que fuera independiente. Quien se hacía llamar Menelik II, Negusse Negest de Etiopía, león conquistador de la tribu de Judah, elegido de Dios, no era sino un agente de las potencias imperialistas, incapaz de construir un Estado moderno. Había sido elegido sobre todo porque era un cristiano ortodoxo y porque provenía de una de las regiones más ricas de Etiopía. Por consiguiente, Menelik II dirigía un régimen minoritario en un sistema feudal en el que la mayoría de las nacionalidades no tenían ningún derecho. Se practicaba la esclavitud. Todo esto creó muchas desigualdades que todavía hoy se resienten en Etiopía.

Eritrea, en cambio, fue colonizada por Italia. Más tarde, Mussolini incluso declaró que sería el corazón del nuevo imperio romano. ¿Qué efectos tuvo la colonización italiana de Eritrea?

Cuando Italia colonizó Eritrea tenía demasiados campesinos dentro de sus fronteras. Muchos emigraron a Suiza o a Francia y otros fueron a instalarse en Eritrea. Con su paisaje de postal y su clima agradable, la nueva colonia italiana hacía soñar a más de uno. Los colonos se implantaron sobre el terreno junto con los campesinos. La burguesía italiana invirtió entonces mucho en Eritrea. La situación geográfica de esta colonia le interesaba particularmente. En efecto, el país tiene largas costas que bordean el mar Rojo, está cerca del Canal de Suez al norte y del Estrecho de Bab-el-Mandeb al sur: uno de los corredores de navegación más frecuentados del mundo que une el mar Rojo con el océano Índico. Así pues, los italianos invirtieron mucho en Eritrea y desarrollaron plantaciones, puertos, infraestructuras… Para que se haga una idea del nivel de desarrollo de esta colonia, cuando los ingleses invadieron Eritrea durante la Segunda Guerra Mundial, ¡directamente desmontaron las fábricas para llevárselas!

Esto parece estar lejos de los saqueos habituales o de las manos cortadas del Congo Belga. ¿Eritrea era un excepción en el despiadado mundo del colonialismo?

Hubo aspectos positivos, pero no hay que engañarse, el colonialismo italiano seguía siendo un concepto discriminatorio en el que los negros no tenían muchos derechos con respecto a los blancos. ¿Por qué? De hecho, cuando a finales del siglo XIX Italia se apropió de Eritrea y de una parte de la actual Somalia trató de proseguir su expansión en Etiopía. Pero los soldados italianos fueron derrotados por Menelik II durante la batalla de Adua en 1896. Durante los años siguientes en el seno de la intelligentsia italiana se fue desarrollando la ideología fascista con la voluntad de restituir el honor del país que había sido vencido por los negros. Por consiguiente, el colonialismo italiano era muy racista en relación con éstos. La población eritrea había sido integrada al proyecto colonial pero como clase inferior. Además, el fascismo italiano (que llegó al poder en 1922) se basaba ante todo en un racismo antinegro, no era antisemita como el fascismo alemán. ¡En el seno de las organizaciones fascistas en Italia trabajaron judíos! Y Mussolini tenía una amante judía, ¡imagine eso en Hitler! Sólo más tarde, hacia finales de la década de 1930 Italia va a empezar a perseguir a los judíos. En primer lugar, porque Mussolini se había acercado a Hitler. A continuación, porque el partido fascista italiano necesitaba cobrar nuevo impulso. Por consiguiente, utilizó a la comunidad judía como chivo expiatorio para movilizar a la población italiana.

Finalmente, los fascistas italianos tuvieron su revancha en Etiopía: en 1935 las tropas de Mussolini invadieron el único país no colonizado de África.

Sí, aunque la ocupación de Etiopía no duró mucho tiempo. En 1941, en plena guerra mundial, el ejército británico expulsó a los italianos de la región y los Aliados tomaron el control del Cuerno de África. Tras la guerra, si bien Etiopía recuperó su “independencia”, la suerte de Eritrea, en cambio, fue objeto de debate. La Unión Soviética deseaba que esta colonia obtuviera su independencia. Los británicos, por su parte, deseaban dividir al país en dos con base en la religión, tal como habían hecho por todas partes: los musulmanes debían unirse a Sudán y los cristianos ortodoxos a Etiopía. Es interesante señalar que la Iglesia etíope era favorable a esta opción y presionaba a los cristianos de Eritrea para que aceptaran. Les decía que si se negaban no serían enterrados y su alma no alcanzaría el paraíso. A pesar de todo, los cristianos de Eritrea se negaron: ¡antes que nada se sentían eritreos! Este sentimiento de pertenencia se explica sobre todo por el hecho de que a la inversa de muchas potencias imperialistas los italianos habían integrado al pueblo eritreo en el proyecto colonial sin distinción étnica. Pero la que ganó finalmente fue la tercera opción, la de Estados Unidos: Eritrea se debía integrar en Etiopía en un sistema federal.

¿Por qué Estados Unidos apoyaba esta opción?

La posición geográfica de Eritrea le había conferido una gran importancia a ojos de Washington durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Desde la década de 1940 el Pentágono y empresas de armamento privadas desarrollaron importantes proyectos en el país: una línea de ensamblaje de aviones, talleres de reparación, una fuerza naval… Y, sobre todo, en la década de 1950 los servicios de inteligencia estadounidenses establecieron en Asmara, su capital, una de sus bases de telecomunicaciones más importantes en el extranjero. Entonces no había vigilancia vía satélite como hoy y los sistemas de escucha tenían un alcance limitado. Pero desde Eritrea se podía vigilar lo que pasaba en África, en Oriente Medio, en el Golfo e incluso en algunas partes de la Unión Soviética. Por consiguiente, Estados Unidos defendió que Eritrea se uniera a Etiopía, que era un aliado de Washington. John Foster Dulles, una figura eminente de la política estadounidense, dirigía la oficina de Asuntos Exteriores. En un debate del Consejo de Seguridad reconoció: “Desde el punto de vista de la justicia se deben tener en cuenta las opiniones del pueblo eritreo. Con todo, los intereses estratégicos de Estados Unidos en la cuenca del mar Rojo y las consideraciones para la seguridad y la paz en el mundo hacen necesario que este país se una a nuestro aliado, Etiopía”. Así fue cómo se solucionó la suerte de Eritrea con graves consecuencias: iba a comenzar la lucha más larga por la independencia en África…

A lo largo de las próximas semanas continuarán la segunda y tercera parte de nuestra entrevista sobre Eritrea. Junto con Mohamed Hassan repasaremos los treinta años de un combate en equipo llevado a cabo por los resistentes. Descubriremos los retos de la revolución eritrea, sus similitudes con Cuba. También abordaremos la cuestión de los derechos humanos en Eritrea, objeto de ataques de las potencia occidentales. Por último, analizaremos esta famosa paradoja africana: tanta riqueza para una población tan pobre.

Mohamed Hassan recomienda las siguientes lecturas:

- Dan Connell, Against All Odds. A Chroincle of the Eritrean Revolution, The Red Sea Press, Inc, 1997

- Firebrace & Holland, Never Kneel Down, Spokesman, 1984

Mohamed Hassan es especialista en geopolítica y en el mundo árabe. Nacido en Addis Abeba (Etiopía), participó en los movimientos estudiantiles en el marco de la revolución socialista de 1974 en su país. Estudió ciencias políticas en Egipto antes de especializarse en administración pública en Bruselas. Diplomático de su país durante la década de 1990, trabajó en Washington, Pekín y Bruselas et Bruxelles. Coautor de L’Irak sous l’occupation (EPO, 2003), también ha colaborado en obras sobre el nacionalismo árabe y los movimientos islámicos, y sobre el nacionalismo flamenco. Es uno de los mejores especialistas contemporáneos del mundo árabe y musulmán.

Fuente: http://www.michelcollon.info/index.php?option=com_content&view=article&id=2709:tout-ce-que-vous-ne-devriez-pas-savoir-sur-lerythree-13&catid=6:articles&Itemid=11

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sábado, 13 de febrero de 2010

¿Quién demoniza a Eritrea y por qué?



13-02-2010
Mohamed Hassan
Investig'Action
Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha votado a favor de imponer sanciones a Eritrea. Esta decisión descansa en una campaña de mentiras que acusa al país de apoyar militarmente a los rebeldes somalíes. En realidad, el objetivo de las sanciones es reforzar los intereses estratégicos de algunas superpotencias en el Cuerno de África. Mientras que Eritrea paga injustamente el precio de su independencia en el mundo se prevén manifestaciones de apoyo.

Treinta y cuatro minutos es el tiempo que necesitó el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para decidir la suerte de Eritrea. En efecto, el Consejo votó la resolución 1907/2009 que impone sanciones a este pequeño país del Cuerno de África. Pero esta decisión descansa en unas informaciones inventadas y en una campaña de mentiras dirigida principalmente por Estados Unidos, Gran Bretaña y Uganda. Sólo China se abstuvo y Libia votó en contra.

A Eritrea se le reprocha proporcionar armas y munición a grupos armados en Somalia, y mantener relaciones conflictivas con sus vecinos de Etiopía y Djibuti. Es evidente que los miembros del Consejo que votaron a favor de la aplicación de sanciones no conocen ni la historia de Eritrea ni la situación de Somalia. Sin embargo, el gobierno de Asmara no ha dejado de repetir a Naciones Unidas que no proporciona armas a los grupos somalíes. No sólo no posee los medios de hacer sino que además propuso unas pistas de solución para resolver la crisis somalí: abrir a todos los actores del país el diálogo para la reconciliación, sin injerencia de, por ejemplo, potencias extranjeras.

Naciones Unidas no tuvo en cuenta estas propuestas y acusa a Eritrea. Sin embargo, este país no es quien ha creado el problema somalí, tampoco quien lo ha invadido ni quien ha violado el embargo de armas impuesto en 1992. Entonces, ¿quiénes son los verdaderos responsables (1)? Quienes dirigen hoy el barco del Consejo de Seguridad.

En efecto, el Cuerno de África es una región estratégica para Washington, que trata de instalar ahí una base militar. ¿Con que objetivo? Controlar Oriente Medio y el acceso africano al océano Índico. Se ha ganado a Etiopía y a Djibouti para la causa de Estados Unidos. En Somalia no hay gobierno desde hace veinte años y el país está sumido en el caos. Cuando el movimiento de los Tribunales Islámicos consiguió devolver la paz al país en 2006, el ejercito etíope apoyado por Washington invadió Mogadisco. Desde entonces la situación no ha dejado de deteriorarse. Queda Eritrea, que resiste a las políticas imperialistas llevando una política independiente.

Precisamente por eso se la ataca hoy. El gobierno de Asmara ha hecho cuanto ha podido con los pocos medios que tiene para proteger a su pueblo de los saqueos y continuos abusos de las potencias coloniales. La economía del país se basa esencialmente en una agricultura en pleno desarrollo, el gobierno apuesta mucho por elevar el nivel educativo y la red de infraestructuras está relativamente desarrollada. El país dispone además de importantes recursos en oro, cobre, gas y petróleo todavía sin explotar. Estas materias primas atraen el apetito de las potencias neocoloniales. Pero Eritrea elabora su propio modelo de desarrollo y desea disponer de sus riquezas a su manera.

También en el plano diplomático Asmara desea devolver la paz al Cuerno de África invitando a todos los actores de la zona a dialogar sin interferencia de las potencias extranjeras. Evidentemente, esta visión de la política no coincide con los intereses estadounidenses. En efecto, Washington teme perder totalmente el control del Cuerno de África. En primer lugar, porque no logra imponer el gobierno que desea en Somalia. A continuación, porque el actual régimen etíope, fiel a Estados Unidos, cada vez es más cuestionado dentro de sus fronteras y podría perder las próximas elecciones. Por último, porque el modelo eritreo, que se basa en una política independiente de las potencias extranjeras, podría tener imitadores en la zona.

Por consiguiente, Estados Unidos trata de marginar a Eritrea. Por ello ha hecho que se aprueben unas sanciones injustas contra este país. Pero los miembros del Consejo de Seguridad deben evaluar todos los hechos y las pruebas presentadas para encontrar una solución pacífica a los problemas del Cuerno de África. Se han previsto manifestaciones en Europa, Estados Unidos y Australia para pedir al Consejo de Seguridad que revise su decisión (2). Los países de África necesitan paz, no traficantes de armas, invasiones o sanciones.

Notas:

1. Véase el capítulo de nuestra serie “Comprender el mundo musulmán”: “Cómo mantienen a Somalia en el caos las potencias coloniales”,

2. Para más información véase http://eritrean-smart.org/node/26

Mohamed Hassan, Comité del Cuerno de África en Europa
Fuente: http://michelcollon.info/index.php?view=article&catid=6&id=2553&option=com_content&Itemid=11%20

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lunes, 18 de enero de 2010

Estados Unidos no lucha contra al Qaeda en Yemen, sino contra la democracia


Entrevista a Mohamed Hassan, especialista en geopolítica y en el mundo árabe

18-01-2010
Gregoire Lalieu y Michel Collon
Investig'Action

Un pantalón se incendia cerca de Detroit y llueven misiles en Yemen: ¿efecto mariposa?
Para Mohamed Hassan la amenaza terrorista es sólo un pretexto. En este nuevo capítulo de nuestra serie «Comprender el mundo musulmán» nuestro especialista nos explica el verdadero reto de Yemen: luchar contra la democracia en el Golfo para conservar el control del petróleo.

Yemen ha saltado a las portadas de los periódico desde el atentado fallido del avión Amsterdam-Detroit: es ahí donde se habría adiestrado al joven terrorista nigeriano. ¿Cómo este país, aliado de Estados Unidos, se ha podido convertir en un refugio para al Qaeda?

En primer lugar debemos observar este fenómeno que se repite: cada vez que un régimen apoyado por Estados Unidos está amenazado aparecen terroristas. En el caso de los países musulmanes, esto recae sobre al Qaeda. Este grupo fantasma aparece ahí donde unos movimientos nacionalistas o antiimperialistas hacen tambalearse a gobiernos títeres apoyados por Estados Unidos. Es lo que ocurre hoy en Yemen. Este país está dirigido por un régimen corrupto aliado de Washington. Pero está amenazado por unos movimientos de resistencia.

Y de pronto aparece este joven nigeriano que embarca con explosivos en un avión con destino a Detroit. No tiene sentido. Este supuesto terrorista estaba en las listas de vigilancia desde que su padre previno a las autoridades estadounidenses. Además, Estados Unidos dispone de importantes dispositivos de seguridad y de material puntero: ¡con sus satélites podrían decir si uno come un bocadillo de atún o de pollo! Esta historia de terrorismo parece una cuestión interna que muestra que a Estados Unidos se le escapa la situación de Yemen y que sus intereses están en peligro.

¿Por qué Yemen se ha vuelto tan importante para Estados Unidos?

El presidente de Yemen, Ali Abdullah Saleh, lleva treinta años en el poder. Su régimen es corrupto, pero está alineado con la política de Estados Unidos. Un grupo de resistentes en el norte del país y de separatistas en el sur amenazan la estabilidad del país. Si un movimiento revolucionario derroca a Saleh, esto podría tener un impacto en toda la región y animar a los resistentes que luchan dentro de los Estados pro-imperialistas de la región, particularmente contra el régimen feudal de Arabia Saudí.

Además, cuando en Yemen estallaron los combates contra los resistentes del norte la Liga Árabe dirigida por Egipto condenó inmediatamente a los rebeldes y dio su apoyo al gobierno yemení. Todavía estoy esperando que esta misma Liga condene las agresiones de Israel contra Líbano y la franja de Gaza. El Consejo de Cooperación del Golfo, una organización consagrada a los intereses occidentales que agrupa a algunos países productores de petróleo, también condenó a los resistentes de Yemen. Para Estados Unidos, que está en plena recesión, su colonia saudí no puede ser amenazada por movimientos de resistencia. En efecto, Arabia Saudí proporciona una parte importante de petróleo a Washington y constituye un precioso aliado en el Golfo. Si la región se volviera inestable, esto tendría graves consecuencias para Estados Unidos.

¿Quiénes son estos resistentes del norte del país?¿Cuáles son sus reivindicaciones?

Desde hace varios años el gobierno se enfrenta en el norte de país a la resistencia armada de hutis, que toman su nombre del fundador de este movimiento, Hussein al-Huti. Murió en combate hace cuatro años y su hermano tomó el relevo. Al igual que la mayoría de los yemeníes en el norte los hutis son zayditas. El Islam se divide en varias corrientes como el sunnismo o el chiísmo. A su vez estas corrientes se despliegan en diferentes ramas y el zaydismo es una rama del chiísmo.

El propio presidente Saleh es zaydita, pero los hutis no reconocen su autoridad. El hecho es que Yemen es un país muy pobre: su economía descansa principalmente en una agricultura en declive, algunas rentas petrolíferas, un poco de pesca así como en la ayuda internacional y el dinero enviado por los trabajadores en el extranjero. Con todo esto, sólo un puñado de personas del entorno del presidente se beneficia de las pocas riquezas del país mientras que la población es cada vez más pobre. La mayoría de los yemeníes tienen menos de treinta años pero ninguna perspectiva de futuro: en 2009 el paro llegaba al 40%. Por lo tanto, los hutis interpelaron al gobierno acerca del subdesarrollo de la región, de la falta de agua y de los problemas de infraestructuras. Pero el presidente Saleh no respondió a sus llamamientos. Después los hutis emprendieron una lucha armada. Su bastión es la ciudad de Saada, lo cual es muy simbólico: en esta ciudad se instaló hace más de diez siglos el fundador del zaydismo yemení.

Los combates cerca de Saada causan estragos. Hay varios miles de refugiados y el gobierno acusa a Irán de apoyar a los rebeldes …

Esta acusación es falsa. Irán es un país de mayoría chií, pero los zayditas de Yemen, por su manera de rezar y por muchas otras cosas, en realidad son más cercanos de los sunníes. Si la resistencia yemení tiene suficientes armas para seguir el combate durante los próximos diez años es porque se beneficia de la ayuda de una parte del ejército yemení. En efecto, muchos de los soldados y oficiales también son zayditas. Los combates en la región ya han causado más de 150.000 refugiados y los militares zayditas ven que sus hermanos sufren. Algunos incluso se unen a la resistencia.

Por consiguiente, el presidente Saleh tiene que movilizar a sunníes oportunistas en el seno del ejército para luchar contra la resistencia en el norte, lo que no deja de tener consecuencias: este presidente zaydita, que ya utilizó sus convicciones religiosas para movilizar a la población y al ejército, hoy apela a unos sunníes para luchar contra otros zayditas. Saleh está perdiendo todo el apoyo que le quedaba en el norte del país.
¡Y el sur pide la secesión! Verdaderamente parece que el presidente está en una mala posición…

La historia de Yemen es esencial para entender lo que ocurre hoy. En su configuración actual el país nació de la fusión en 1990 de la República Democrática Popular de Yemen del Sur y de la República Árabe de Yemen del Norte. Estos dos Estados tuvieron recorridos diferentes…

La creación del norte se remonta a más de diez siglos antes de la llegada de los zayditas a Saada. Pero en 1962 estalla una revolución para derrocar al régimen feudal e instalar un república. Nasser, el presidente egipcio defensor de la independencia árabe, apoya al movimiento revolucionario. Por su parte, Estados Unidos, Gran Bretaña, Arabia Saudí y el sha de Irán envían mercenarios para socorrer a los elementos reaccionarios del antiguo régimen feudal y debilitar a Nasser. El conflicto desemboca en una guerra horrible en la que pierden la vida más de diez mil soldados egipcios. Finalmente el gobierno republicano no es derrotado pero sale muy debilitado del conflicto. No tiene medios para iniciar una revolución cultural, para democratizar completamente al país ni para industrializarlo. Aunque el imán-rey que dirigía el país huyó a Arabia Saudí, una gran parte de Yemen del Norte continúa en una situación feudal.

¿Y en el sur?

Yemen del Sur tuvo un recorrido diferente. Lo colonizaron los británicos para bloquear la expansión de los franceses, que se habían apropiado de Djibouti, y de los rusos, que se extendían hasta Asia central. Pero también se trataba de mantener el dominio británico en el Golfo Arábigo y en el paso estratégico de Hormuz. Gran Bretaña fue quien construyó la ciudad portuaria de Adén en Yemen del Sur. Esta ciudad se volvió muy importante para el imperio Británico. Se podría decir que era el Hong Kong o el Macao de la época. Igualmente se envió a muchos extranjeros a la región.

La pirámide social estaba compuesta de la siguiente manera en esta sociedad colonial: los británicos presidían en la cima y a continuación venían las comunidades somalíes e indias que constituían una especie de tampón con la última clase, los yemeníes. Era una estrategia clásica de los colonos británicos: utilizar a un grupo de individuos contra otro para preservarse a ellos mismos. Al hacerlo, todas la personas a las que Gran Bretaña consideraba peligrosas en su colonia india (como los nacionalistas o los comunistas) eran enviados al exilio en Adén.

Como hemos visto para Somalia, ¿estos presos políticos van a influenciar en curso de la historia en la región?

Completamente. En 1967 unos movimientos independentistas hacen huir a los colonos británicos y dos años después nace la República Democrática Popular de Yemen. La gobierna el Partido Socialista Yemení, una coalición de diversos elementos progresistas en parte heredados de los presos de Adén. En ella hay comunistas, nacionalistas, liberales, baathistas procedentes de Siria o Iraq… Todos estos actores se encuentran reunidos bajo la insignia del Partido Socialista.

Yemen del Sur se convierte entonces en el Estado árabe más progresista de la región y conoce sus mejores años con una reforma agraria, igualdad entre los sexos, etc. Sin embargo, el Partido Socialista sigue estando compuesto de muchos elementos con orígenes diversos. Los comunistas enmarcan el partido y mantienen una cierta cohesión, pero cada vez que hay que hacer frente a un reto importante las contradicciones estallan claramente. A causa de una falta de base industrial y del carácter pequeño burgués de la coalición, estas contradicciones desembocan en asesinatos, ¡literalmente, sus miembros se matan entre sí! El partido conocerá entonces tres sangrientas revoluciones internas y la última le será fatal. La mayoría de los cuadros ideológicos que dirigían el partido son asesinados y el ala liberal se pone a la cabeza del movimiento. Por consiguiente, es un partido Socialista muy débil el que gobierna Yemen del Sur cuando se lleva a cabo la reunificación de ambos Yemen en 1990. Aunque las partes norte y sur del país tuvieran unos recorridos relativamente diferentes, siempre habían inscrito en sus agendas respectivas al unificación del país.

Entonces, ¿por qué hay que esperar hasta 1990 para que se unan el norte y el sur?

En el norte el Estado era muy débil desde la guerra. Estaba dirigido por unos liberales desprovistos de ideas verdaderamente revolucionarias y controlados por los países del Golfo, sobre todo, Arabia Saudí. En efecto, el vecino saudí proporcionaba armas y dinero a la clase feudal para debilitar al gobierno central. Para Arabia Saudi, un Yemen del Norte tribalizado era más fácil de controlar. El sur, en cambio, se había convertido en un bastión de las ideas progresistas. En plena Guerra Fría era considerado un enemigo de la región y había que situarlo en cuarentena.

Pero en 1990 las cosas habían cambiando. Para empezar, la Unión Soviética se había desmoronado y la Guerra Fría había acabado. Además, el Partido Socialista Yemení ya no representaba una gran amenaza. En efecto, sus dirigentes ideológicos habían sido suprimidos durante al tercera revolución interna del país. Por consiguiente, la reunificación de Yemen ya no presentaba un gran peligro para los países de la región y para los intereses estratégicos de los occidentales. Ali Abdullah Saleh, que ya era presidente de la República Árabe de Yemen desde 1978, dirigió el país. Hoy continúa en el poder.

En 1990 Yemen es el único país junto con Cuba que se opone a la guerra en Iraq. Veinte años después, si bien Castro se sigue enfrentado a los «yankees », Saleh, por su parte, se ha situado al lado de Estados Unidos en su guerra contra el terrorismo. ¿Cómo explica usted este cambio?

La oposición a la guerra de Iraq no fue fruto de la política de Saleh, sino de los miembros del Partido Socialista Yemení que ocupaban algunos puestos clave en el nuevo gobierno. Sin embargo, aunque el Partido Socialista siempre había deseado la unificación de Yemen sobre una base progresista, estaba demasiado debilitado por sus revoluciones internas para hacer pasar completamente su política. Además Arabia Saudí, fiel aliado de Estados Unidos, hizo pagar muy caro a Yemen esta toma de postura contra la guerra en Iraq. En efecto, el reino saudí expulsó a un millón de trabajadores yemeníes que se beneficiaban de un estatuto especial para trabajar libremente al otro lado de la frontera. Esto provocó una grave crisis económica en Yemen al tiempo que enviaba una señal al presidente Saleh. Éste revisó su política para convertirse gradualmente en la marioneta del imperialismo estadounidense que conocemos hoy.

¿Y los elementos progresistas del sur dejaron hacer?

La reunificación supuso una gran decepción para los dirigentes del sur. Se lanzaron a este proceso sin una verdadera estrategia. Y, como hemos visto, el Partido Socialista estaba muy débil. Por consiguiente, el centro de poder gravitaba al norte en tormo al presidente Saleh. El régimen estaba corrompido, la expulsión de los yemeníes que trabajaban en Arabia Saudí provocó una importante crisis y la situación económica se deterioró.

Todos estos factores llevaron al sur a pedir la secesión. Los separatistas estaban apoyados por Arabia Saudí que por varias razones prefería ver un vecino dividido y débil. En primer lugar, porque mantenía discusiones con su vecino sobre el trazado de la frontera: en efecto Yemen reclamaba unos terrenos situados en Arabia Saudí. A continuación, porque un Yemen unido con unos buenos dirigentes podría traer problemas a las clases feudales de los países del Golfo como Arabia Saudí.

Finalmente estas tensiones entre el norte y el sur desembocaron en un conflicto. El presidente de confesión zaydita movilizó a la población del norte y a una gran franja del ejército en torno a sus convicciones religiosas para luchar contra el sur de mayoría sunní. Los separatistas fueron vencidos lo que debilitó aún más a los antiguos miembros del Partido Socialista en el seno del gobierno yemení. Finalmente esta guerra ofreció al norte y a Saleh la ocasión de asentar su dominio en los planos militar y político.

Quince años después el sur vuelve a pedir la separación. ¿Cree usted que esta vez el presidente Saleh saldrá tan bien parado?

No, evidentemente. Saleh tiene que hacer frente a problemas por todas partes. El sur vuelve a reclamar un reparto equitativo del poder después de que este gobierno corrupto prácticamente haya devuelto al país a un estado feudal. La situación no es aceptable para los yemeníes del sur que tienen un pasado progresista. Pero tampoco lo es para los hutis al norte. Y en este caso el presidente Saleh ya no puede movilizar a una gran parte de la población y del ejército en torno a sus convicciones religiosas, ¡los hutis también son zayditas! De hecho, la resistencia hutista ha permitido poner al desnudo la verdadera política de este gobierno como no habría podido hacerlo ninguna estrategia en tan poco tiempo. La población descubre lo que ocurre verdaderamente y el descontento cada vez es mayor.

¿Cuáles son las razones de la cólera del pueblo yemení?

En primer lugar, la situación social y económica. Mientras que el régimen se beneficia de riquezas, el pueblo es cada vez más pobre. También está el hecho de que Yemen se haya convertido en un bastión del imperialismo estadounidense y que Saleh se haya puesto al lado de Washington en su guerra contra el terrorismo. Los yemeníes ven lo que ocurre en Afganistán, Pakistán e Iraq. Para ellos es una guerra contra los musulmanes. Por mucho que Barack Hussein Obama tenga un nombre musulmán y haga todos los discursos que quiera, no hay otras palabras para definir esta guerra.

Además, el gobierno yemení ni siquiera es capaz de proteger a sus propios ciudadanos. Después de los atentados del 11 de septiembre, algunos fueron raptados y secuestrados sin motivo. Es lo que le ocurrió a un eminente jefe religioso yemení. Cuando se dirigía a Estados Unidos para ver a su hijo, fue detenido y enviado a Guantánamo sin un motivo válido. Fue finalmente liberado tras seis años de detención, pero falleció tres semanas más tarde porque su detención le había hecho enfermar. ¡Verdaderamente, esta guerra contra el terrorismo no cuenta con la aprobación de todos en el seno del pueblo yemení!

Por último, Saleh reconoció las fronteras de Arabia Saudí en la disputa que oponía a ambos países. También autorizó a los bombarderos saudíes para bombardear la región donde están establecidos los rebeldes hutis. Esta situación es inaceptable para los yemeníes. Por ello [Saleh] necesita el apoyo de Estados Unidos que agita el fantasma de al Qaeda para poder actuar libremente en el país.

Entonces, ¿Yemen se va a convertir en el tercer frente de Estados Unidos tras Afganistán e Iraq?

Creo que ya lo es. El ejército estadounidense ya ha enviado misiles y grupos especiales al lugar. También proporciona mucho material a Yemen, pero buena parte de éste pasa a manos de los resistentes debido a los vínculos que mantienen con los zayditas del ejército yemení. Hace seis meses que Saleh lanzó una importante ofensiva contra los hutis. También pidió refuerzos a los ejércitos saudí y estadounidense. No me extrañaría que dentro de poco Israel se uniera a la partida. Pero, a pesar de todo, no logran acabar con la resistencia hutista. Ésta se alberga en una región montañosa, como los talibán. Es conocida toda la dificultad que tiene luchar contra los rebeldes en este tipo de terreno. Además, lo hutis disponen de suficientes armas para luchar todavía durante mucho tiempo.

¿Un nuevo fracaso a la vista para Estados Unidos?

La historia parece repetirse para Estados Unidos. Por mucho que este país esté dirigido ahora por un ex musulmán, su política no ha cambiado. Además, el discurso de Obama puede ser muy parecido al de Georges W. Bush: promete perseguir a los terroristas ahí donde estén. ¿Washington agita el fantasma de al Qaeda para luchar contra los rebeldes escondidos en las montañas de Yemen? Bush hizo lo mismo hace más de ocho años con Afganistán y esta guerra todavía no ha terminado.

La cuestión es saber cuánto tiempo va a durar esto todavía. El historiador Paul Kennedy reveló que el desfase entre la base económica y la expansión militar era uno de los principales factores de declive de los grandes imperios. Si la economía de una gran potencia pierde velocidad pero aumentan sus gastos militares, esta gran potencia está condenada a hundirse y a volverse muy débil. Ésta es la situación de Estados Unidos.

Mohamed Hassan especialista en geopolítica y en el mundo árabe. Nació en Addis Abeba (Etiopía) y participó en los movimientos de estudiantes en el marco de la revolución socialista de 1974 en su país. Estudió ciencias políticas en Egipto antes de especializarse en administración pública en Bruselas. Diplomático de su país de origen en los años noventa, trabajó en Washington, Pekín y Bruselas. Es coautor de L’Irak sous l’occupation (EPO, 2003) y también ha participado en diversas obras sobre el nacionalismo árabe y los movimientos islámicos, y sobre el nacionalismo flamenco. Es uno de los mejores conocedores contemporáneos del mundo árabe y musulmán.

Traducido del francés por Beatriz Morales Bastos para Investig'Action

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