Mostrando entradas con la etiqueta Guantánamo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guantánamo. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de junio de 2010

Caso de "niño soldado" en Guantánamo indigna a expertos legales


03-06-2010
William Fisher
IPS

Expertos legales y activistas por los derechos civiles critican al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, por haber mantenido las comisiones militares para juzgar a sospechosos de terrorismo, y eligieron a Omar Khadr como su estandarte.
Khadr es un canadiense detenido en Afganistán en junio de 2002, cuando contaba apenas 15 años de edad. Se encuentra encarcelado desde entonces y será el primero en ser juzgado por las comisiones militares en la base estadounidense de Guantánamo, Cuba, desde que Obama asumió el cargo en enero de 2009.

El mandatario promulgó el mes pasado la Ley de Autorización para la Defensa Nacional, que permite el funcionamiento de "nuevas y mejoradas" comisiones. La norma incluye algunos cambios en los procedimientos para juzgar a los sospechosos de terrorismo.

El gobierno arguye que de esta forma se mejoran las reglas establecidas en la Ley de Comisiones Militares de 2006, aprobada por la administración de George W. Bush (2001-2009) y que la Suprema Corte declaró inconstitucional el año pasado.

Grupos de derechos humanos y expertos legales señalan que, si bien las nuevas regulaciones mejoran las comisiones hasta cierto punto, éstas no sólo siguen siendo innecesarias, sino peligrosas, pues establecen un sistema judicial paralelo de segunda clase.

Además, señalan, los procedimientos en las comisiones militares podrían demorar años.

Gran parte de la campaña contra las comisiones militares se centra en el caso de Khadr.

Éste es acusado de haber lanzado una granada que mató a un médico del ejército estadounidense. Fue enviado a la cárcel de Guantánamo en 2002, donde se encuentra desde entonces sin haber sido sometido a juicio. Washington se ha negado a aplicar en este caso reglas universalmente reconocidas para procesar a menores de edad.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) expresó su preocupación por el proceso a Khadr, señalando que establecería un peligroso precedente para niños y niñas víctimas del reclutamiento forzado en conflictos armados.

El director ejecutivo de Unicef, Anthony Lake, señaló en una declaración que el reclutamiento y uso de niños y niñas en hostilidades es un crimen de guerra, y los responsables deben ser juzgados.

"Los niños y niñas involucrados son víctimas y actúan bajo coerción", indicó, señalando que los ex niños soldado necesitan asistencia para su rehabilitación y reintegración a las comunidades, no condenas ni juicios.

"El proceso contra Omar Khadr podría establecer un peligroso precedente internacional para otros niños que son víctimas del reclutamiento en conflictos armados", añadió.

Lake fue asesor de seguridad nacional en el gobierno de Bill Clinton (1993-2001).

Se espera que el juicio a Khadr comience en agosto.

Según la organización Human Rights First, ningún tribunal internacional desde los Juicios de Núremberg (contra las principales figuras del nazismo y sus colaboradores) ha procesado a un menor de edad por supuestos crímenes de guerra.

Unicef señaló que Estados Unidos tenía detenidos a niños soldados en Guantánamo sin hacer la debida consideración de su condición, y concluyó que "se debían evitar los procedimientos penales contra niños y niñas dentro del sistema judicial militar".

El gobierno de Canadá no ha pedido la extradición de Khadr, el único occidental que permanece detenido en Guantánamo, a pesar de los llamados de Unicef, Amnistía Internacional, la Asociación de Abogados Canadienses y otras organizaciones importantes.

Una revisión del caso en 2009 concluyó que el Servicio Canadiense de Inteligencia de Seguridad no tomó en cuenta la condición de menor de edad de Khadr ni sus repetidas denuncias de haber sido víctima de abusos. También determinó que el canciller canadiense Lawrence Cannon mintió cuando señaló que Khadr había fabricado bombas para matar a soldados de su país.

La fiscalía de las comisiones militares cree que las reformas adoptadas por el Congreso legislativo garantizarán que los procesos sean justos y que se obtengan sentencias firmes. Además, anunció que algunos sospechosos de terrorismo serían juzgados en tribunales civiles federales.

Pero muchos discrepan. Uno de ellos es Chip Pitts, presidente del Comité en Defensa de la Declaración de Derechos y conferencista en la Escuela de Leyes de la Universidad de Stanford.

"Es una muy mala señal que la administración de Obama decida comenzar los juicios con el caso del niño soldado, a quien sus interrogadores lo amenazaron con violarlo: el ciudadano canadiense Omar Khadr, quien ni siquiera ha sido acusado de ningún crimen de guerra", dijo a IPS.

"La ausencia de limitaciones de edad, juzgando a menores que aún no han desarrollado plenamente su cerebro, es sólo uno de los problemas de esas comisiones", sostuvo.

"Su existencia, su operativa y procedimientos contradicen claramente las leyes, los tratados y las políticas en las que Estados Unidos se ha comprometido a proteger los derechos humanos", añadió.


Fuente: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=95570

Leer más...

domingo, 18 de abril de 2010

La administración Obama ya no tiene planes para el cierre de Guantánamo


Eric Holder, ante la Comisión senatorial de Justicia, realizada el 14 de abril de 2010, terminó en desastre.

Al ser interrogado sobre el prometido, pero varias veces pospuesto, cierre del centro de detención de Guantánamo, el señor Holder no sólo fue incapaz de dar una nueva fecha sino que ni siquiera pudo enunciar al menos sus intenciones al respecto.
Quince meses después de su nominación, el secretario estadounidense de Justicia no tiene ni la más mínima idea de cuáles son los detenidos que deben ser liberados ni de cuáles deben ser juzgados por tribunales civiles.

En realidad, una campaña mediática ha convencido a la opinión pública estadounidense de que nuevos atentados tendrán lugar en territorio estadounidense si las personas detenidas en Guantánamo son trasladadas a Estados Unidos y juzgadas en ese país. Ya bastante maltratada en los sondeos de opinión, la administración Obama ha renunciado por lo tanto a juzgar en Nueva York a 5 de esos detenidos por temor a provocar una polémica local. Desde entonces, y a falta de solución alterna, el proyecto de cierre del centro de detención de Guantánamo simplemente se ha visto interrumpido.

Los senadores hicieron saber que ellos estarían dispuestos a apoyar la solución que proponga la administración, cualquiera que sea, pero expresaron su decepción ante el hecho que el gobierno de Obama ni siquiera haya sido capaz de presentar alguna proposición.

El cierre del centro de detención de Guantánamo a más tardar en enero de 2010 era una promesa de campaña del presidente Barack Obama y más tarde se convirtió también en un compromiso que contrajo el Attorney General Eric Holder durante su audiencia de confirmación ante el Senado.

Sin embargo, y como ya hemos señalado repetidamente desde estas páginas, el juicio de los detenidos de Guantánamo según las normas democráticas establecidas para los tribunales civiles resultará imposible mientras Washington mantenga su versión oficial de los atentados del 11 de septiembre, tema en el que la administración Obama ha caído en una parálisis total como consecuencia de sus propias contradicciones.

«El secreto de Guantánamo», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 6 de noviembre de 2009.

Leer más...

viernes, 15 de enero de 2010

En el 8º aniversario de la oprobiosa existencia del centro de detención


15-01-2010
Leyla Carrillo Ramírez
Rebelión

La bolsa es una entidad financiera surgida en el siglo XVI. Relatan que su aparición tuvo lugar en Londres en 1570, como un mercado regulador de capitales, hasta su fundación como bolsa de valores en 1801, bajo el título de London Stock Exchange (CSE). La bolsa de Frankfurt se originó, un decenio después, en 1585 y fue privilegiada en el siglo XIX por el monarca Luis IV de Baviera, quien la autorizó como un mercado secundario oficial, denominado Wertpapierbörse. En Francia la bolsa (Bourse) fue la última en surgir en los países más desarrollados de Europa y sólo en 1807 Napoleón I decidió construirle el palacio Brongiart para albergar a sus poderosos agentes de cambio.

De una u otra forma, la especulación, la tasación y el mercantilismo constituyen un símbolo de las sociedades donde impera el gran capital. Sin embargo, estos rasgos capitalistas fueron antecedidos por la compraventa de cualquier producto y –lo que es peor aún- de los seres humanos. Recordar la existencia de un mercado de esclavos donde subastaron a los ancestros africanos, asiáticos, mesorientales y latinoamericanos contribuye a comprender cómo se ha perfeccionado el mercado a lo largo de los siglos. En el capitalismo todo es mercancía: incluidas las personas.

Ha transcurrido un año desde la promesa electoral del Presidente estadounidense, Barack Obama, de cerrar el ilegal campo de detención erigido en la base naval de Guantánamo y un deleznable panorama asemeja la subasta de los prisioneros ilegales para su reenvío hacia varios países de la Unión Europea y a otras latitudes. El laberinto transitado por los detenidos (unos, supuestos terroristas, y otros, desde adolescentes eran inocentes, pero fueron convertidos en rehenes del imperio) es tan engorroso como ignominiosa la conversión de una base naval en campo de concentración de nuevo tipo. Para adentrarnos en el actual comportamiento de diversos países miembros de la Unión Europea respecto a Guantánamo, conviene actualizar la trayectoria más reciente del gobierno estadounidense y los inextinguibles vericuetos de su injusticia.

En septiembre de 2009 fueron absueltos 75 de los 223 prisioneros, mientras que el mandatario estadounidense anunciaba el 22 de enero de 2010 como límite para el cierre de la prisión. Sólo entonces los detenidos pudieron comunicarse con abogados y familiares, gracias a la persistente actuación del Comité Internacional de la Cruz Roja. En tanto, el Congreso de Estados Unidos “estudiaba reglas para los procedimientos a aplicar” y el 1 de octubre aprobó una enmienda propuesta por los republicanos (258 votos a favor y 163 en contra) que prohibía el traslado de los detenidos a territorio estadounidense. Del total, 80 prisioneros esperaban ser repatriados o acogidos por terceros países y alrededor de 60 podrían ser finalmente sometidos a los tribunales militares. Varios personeros del gobierno los consideraban “demasiado peligrosos” para liberarlos.

Sin embargo, lo más tenebroso no era la liberación de los peligrosos, sino su acogida en el país que los había secuestrado y torturado. Se generalizó un rechazo de los gobernadores cuyos Estados federales podrían ser seleccionados para acogerlos. Peor aún fue la encrucijada planteada por diversos funcionarios estadounidenses: juzgarlos en tribunales militares, que significa una violación de la Primera Enmienda a la Constitución, que imposibilitaría a los reos para recuperar las garantías judiciales conculcadas desde su captura.1 A esas alturas el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibss, anticipaba que “el cierre del campo era más difícil de lo que creían”, por lo que pospondrían el calendario planteado para el cierre del campo a finales de 2010.

Tres organizaciones dedicadas a los derechos humanos: la filial estadounidense de Amnistía Internacional, Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU) y Human Rights First rehusaron la invitación –luego de ingentes esfuerzos- para visitar el campo de Guantánamo, debido a que les negaba acceder a los prisioneros. La ONG2 Vote Vets, de corte demócrata, promovió una millonaria campaña publicitaria contrapuesta a los legisladores republicanos, con la finalidad de financiar mediante donaciones privadas la acogida de los reos en Estados Unidos.3

Diciembre de 2009 culminó con señales pésimas: la renuncia de Morris Davis, coronel retirado de la Fuerza Aérea y antiguo jefe de la Fiscalía Militar en la base de Guantánamo, quien no acató la utilización de evidencias obtenidas mediante las torturas; la decisión del Presidente de que los detenidos restantes fuesen internados en la cárcel de Thomson, Ilinois y la declarada “insolvencia” de la oficina federal de prisiones, carente de 150 millones de dólares necesarios para habilitarla. Los augurios de que el cierre podría postergarse hasta el año 2011 han sido recientemente confirmados por diversos funcionarios estadounidenses.

¿Cuál ha sido el desenlace para la Unión Europea? Conviene recordar la petición de “ayuda” a sus aliados por el Presidente Obama durante la Cumbre celebrada en Praga, para que acogieran a un grupo de prisioneros “trasladados” hacia Guantánamo. Hoy el mercadeo de los detenidos se añade a las incongruencias, las falacias y el ocultamiento. Los gobiernos que no vieron, no escucharon ni hablaron, prorratean recibir a los prisioneros negociados por Washington y retrasladados nuevamente, en una festinada manipulación del Derecho Internacional Humanitario. Queda claro que el método de LAS PÁGINAS VUELTAS con las que Washington suele abogar por una nueva etapa en sus relaciones internacionales fue aceptado por una mayoría de gobiernos de la Unión Europea.4

Una primera búsqueda sobre la “distribución” de los prisioneros ilegales arroja: dos argelinos en Francia, un etíope liberado en Reino Unido, cuatro chinos igures en las Bermudas, dos sirios en Portugal, dos uzbecos en Irlanda, un palestino en Hungría y dos tunecinos pendientes de juicio en Italia. Al respecto, el inventario de las declaraciones más recientes de representantes de varios gobiernos comunitarios es ilustrativo.

El gobierno británico es el más involucrado respecto a Guantánamo. Continúan las imputaciones de ex detenidos contra oficiales del MI 5 que participaron en torturas desde el año 2002. El titular de Exteriores, David Milliband insiste, sin resultados, en rechazar las acusaciones sobre los traslados, justifica la imposibilidad de controlar los actos de todos los integrantes de la inteligencia y contrainsurgencia británicas y no sin razón, el Primer Ministro ha debido comparecer para desvincular al gobierno de los interrogatorios en Guantánamo, limitándose a publicar una “revisión de las directrices para los agentes de su país”.

El gobierno alemán sigue en su contubernio en el tenebroso recorrido de los detenidos. El parlamentario Dick Marty había confirmado ante el Parlamento Europeo las versiones difundidas por el diario New York Times sobre la utilización de base de la OTAN en Francfort del Meno (la mayor en Europa) para la ejecución de planes que incluyeron los secuestros, dirigidos por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el traslado de los prisioneros hacia 3 cárceles secretas ubicadas en Bucarest, un lugar de Maruecos y un país del Este europeo. La Canciller Federal, Angela Merkel aboga por el cierre de Guantánamo, mientras que el ministro de Relaciones Exteriores, Guido Westerwelle rechaza que sean acogidos en territorio alemán, porque “pondrían en peligro la seguridad, la libertad y la paz “. La decisión sobre la cifra de acogidos está pendiente del debate en el Parlamento Federal.

La visita a Madrid del fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder fue el marco para una solicitud al Ministro de Justicia, con el propósito de que “durante la presidencia española de la Unión ayuden a explicar políticamente la importancia de aumentar la colaboración, como país que ha vivido directamente el terrorismo”. España, en un inicio, se ha brindado para acoger a dos detenidos “que no tengan causas pendientes”, es decir, que después de tantos años de cautiverio sean inocentes.

Finalmente ha sido revelado el resultado de las averiguaciones anunciadas por la actual Presidenta lituana (cuando ejercía como comisaria para asuntos presupuestarios de la UE). En diciembre de 2009 el Parlamento de ese país corroboró la existencia de dos cárceles de la CIA (instauradas entre 2003 y 2004), ubicadas en la antigua academia de equitación, donde se aplicaron torturas.

Las autoridades italianas insisten sobre la culpabilidad de sus tres primeros acogidos, a quienes acusan de vínculos directos con Al Quaeda, por lo que los tunecinos serán sometidos a juicio. Según el ministro del Interior, Robert Maroni “no supondrán ningún riesgo para el orden público ni la seguridad de su país”. Irlanda, por su parte, acogió a dos uzbecos. Al respecto, el titular de Justicia, Dermont Ahorn recabó de la prensa no invadir la privacidad de los ex prisioneros, quienes serán ubicados con sentido humanitario y hospitalario, recordando que “al igual que muchos otros miembros de la UE, su país había condenado durante años la detención, en las instalaciones militares, de los sospechosos de terrorismo sin un proceso judicial”. Bélgica ha acogido –mediante la suscripción de acuerdos individuales con Washington y Kuwait- a dos e xdetenidos.

Recién se confirmaron dos impugnaciones más sobre el protagonismo de varios Estados del Este comunitario: unos constituidos en sede de torturas, otros con la aceptación de varios detenidos en Guantánamo. En Polonia, 160 Kms al norte de Varsovia funcionó la prisión de Szymnany y junto a la base de Vilnius, en Antiviliai (Rumania) ha radicado otro centro de torturas. El Primer Ministro húngaro, Gordon Bajnai aceptó a un palestino, no sin declarar que “de acuerdo con el plan para cerrar ese centro, se crearía una situación más legal y habría más libertad… Hungría se compromete y demuestra ser un aliado confiable de Estados Unidos”. Mientras, el Viceprimer ministro y titular del interior búlgaro, Tsvétan Tsvétanov, anunció que recibirían a un prisionero “como solidaridad europea con todos los socios del Euro-Atlántico, ya que el presidente Obama es solidario con nosotros”. Huelgan las aclaraciones.

Cambiar la prisión ilegal de Guantánamo por una de alta seguridad en Estados Unidos no erradicará los delitos cometidos ni mejorará la suerte de los presos ilegales. Peor aún sería devolverlos a los escenarios bélicos. De ahí la insistencia de la actual administración estadounidense para que sus aliados comunitarios sean más hospitalarios.

Con la mencionada distribución se ahorra imputar a los torturadores, a los altos funcionarios y a los dos sucesivos gobiernos estadounidenses. No es ocioso repetirlo: las flagrantes violaciones de los derechos humanos y del Derecho Internacional Humanitario quedarán impunes, una vez más, gracias a la generosidad y comprensión de la Unión Europea para ayudar al Presidente Obama a clausurar el ilegal centro en Guantánamo.

La subasta de seres humanos indeseados rememora los orígenes de la bolsa de Londres, Frankfurt o París. Todavía puede surgir una nueva competencia para que los europeos mitiguen las penas de los atribulados gobernantes de Washington, que sólo pretenden desembarazarse del campo de torturas en Guantánamo, sin castigar -como de costumbre- a los agresores, a los secuestradores ni a los torturadores. Y los países miembros de la UE aceptan su cuota mercantilizada. La BOLSA pertenece a los potentados. LA VIDA es de quienes la perdieron o fueron humillados durante más de un lustro. ¿Quién da más?

Leyla Carrillo Ramírez. Centro de Estudios Europeos.

Leer más...

martes, 29 de diciembre de 2009

Las voces de Guantánamo


28-12-2009
Hermann Bellinghausen
desInformémonos

La poesía siempre es un milagro, pero hay de milagros a milagros, como demuestra el libro Poemas de Guantánamo: hablan los detenidos (Marc Falkoff, editor). Que hayan visto la luz pública es lo de menos; el verdadero portento es que siquiera existan poemas escritos por los presos islámicos en la base militar estadunidense de Guantánamo, el centro de reclusión y tortura más cruel y refinado que haya conocido el mundo. No se trata de un campo de exterminio, y de ahí su novedosa perversidad: la idea es que las víctimas sobrevivan en las peores condiciones, que sufran y “paguen”, lo mismo si confiesan o no, si son culpables o no.

Y en medio de la depravación y la degradación más calculadas y profundas, ¿qué hacen estos hombres? Escriben versos.
Resulta que un buen número de ellos ya eran poetas reconocidos, o alcanzaron maestrías y doctorados en literatura y diversas disciplinas. Otros, “amateurs”, escribieron sus primeros versos en el campo de concentración. Con guijarros en las paredes y el suelo, sobre manchas secas de pasta de dientes, con las uñas en vasos desechables de unicel que pasaban de celda en celda hasta terminar pepenados por los carceleros al final del día con la demás basura. Desde el último escalón de la condición humana cantan o se lamentan para sí mismos y lo comparten con sus compañeros de desgracia.
Creado después de la invasión de Afganistán y la declaración de “guerra contra el terror” de George W. Bush, en el neogulag (irónicamente establecido en territorio hurtado a Cuba) durante más de un año se impidió a los más de 500 reclusos usar lápiz y/o papel.
Después de 2003 se suavizó la prohibición, pero los militares confiscan versos y cartas de manera sistemática, para guardarlos en las bóvedas del Pentágono en Washington. Con frecuencia son arrebatados a los abogados voluntarios que visitan a los presos. Si ahora se conocen es porque, tras engorrosos trámites legales, unos cuántos fueron “desclasificados”.
Los mando militares han declarado que estos poemas representan “un riesgo especialmente elevado” para la seguridad nacional del imperio, “por su contenido y formato”. ¿No supera esta consideración cualquier elogio de la crítica literaria? Ni siquiera Stalin persiguiendo a Ossip Mandelstam o Pinochet a Víctor Jara fueron más implacables y obsesivos.
Estos “peligrosos” dispositivos verbales hablan de dolor, tristeza, desesperación, amor a los hijos o los padres ausentes, indignación íntima, la sombra de la muerte o la determinación de lucha. Algunos, claro, son de contenido religioso, parafrasean el Corán o elevan plegarias al mismo Dios de sus carceleros.
Hay piezas definitivamente hermosas. Otras poseen un poderoso valor testimonial. Todas son poderosamente humanas. Escritos en árabe (y en ciertos casos en inglés, pues entre los detenidos hay ciudadanos británicos y ex estudiantes de universidades estadunidenses), no pocos siguen las tradiciones poéticas árabes: son casidas, cánticos. Es menester subrayar que participan de una cultura mucho más literaria que la nuestra. Ante la prohibición sistemática de la representación visual, los pueblos árabes otorgan inmensa importancia a la palabra.
Según dictaminó a principios de la década el entonces secretario de Defensa Donald Rumsfeld –uno de los muchos protonazis que andan sueltos hoy en día, y quizá el más letal y pernicioso-, los “detenidos” de Guantánamo “se cuentan entre los asesinos más peligrosos, mejor entrenados y más malvados que existen sobre la faz de la Tierra”. El propio personal del Pentágono en la mencionada base militar han puesto en duda tal aserto al reconocer que, a lo más, unas pocas decenas de entre los 500 detenidos tuvieron alguna clase de relación con el terrorismo” (eufemismo para decir que son inocentes).
“Sí, por supuesto./Ellos hablan, ellos discuten, ellos asesinan./Ellos luchan por la paz”, ironiza Shaker Abdurrahim Aamer sobre sus captores.
Unos de estos poetas fueron capturados sin pruebas por grupos mercenarios occidentales y vendidos al ejército de Estados Unidos o sus aliados en Afganistán y otros países (precio aproximado por cabeza: cinco mil dólares); otros cayeron después de bombardeos sobre hospitales y escuelas (Abdulá Thani Faris Al Anazi era enfermero, perdió las dos piernas bajo las bombas y en esas condiciones fue trasladado a Guantánamo, luego de sufrir tortura, como todos los demás). Martin Mubanga, rapero ded Zambia, se las ingenió para informar a su familia sobre sus condiciones de confinamiento en forma de hip-hop.
Entre ellos se encuentran poetas, ensayistas, filósofos y periodistas. También jardineros, choferes, mecánicos. El delito de algunos, por ejemplo, fue llevar relojes estadunidenses marca Casio, pues se supone que sirven para armar bombas. Mohamed El Gharani, originario de Chad, fue encarcelado en Guantánamo a los 14 años. Varios de ellos salieron después de 2005, como Shaik Abdurrajim Muslim Dost, declarado inocente, pero al llegar a su natal Pakistán en 2006 fue recapturado por las fuerzas armadas y nunca más se supo de él.
Flagg Miller, antropólogo cultural y lingüista, especialista en letras arábigas de la universidad de Wisconsin, se sorprende al identificar una “profunda huella de la nostalgia romántica” en estos poemas, lo que considera un rasgo atípico en las literaturas islámicas tradicionales, a las cuales se adscriben culturalmente los prisioneros.
El escritor chileno Ariel Dorfman (aquel del clásico análisis Para leer al pato Donald), recuerda en el epílogo del volumen a las víctimas de la dictadura y la tortura pinochetistas que se salvaron gracias a la poesía que conservaban en la memoria. Lamenta que estos nuevos poetas sean víctimas extremas del país que se ostenta como paladín universal de la libertad y la democracia. Y nos revela el secreto del milagro.
“Lo que encuentro como verdadera fuente de los poemas de Guantánamo es la simple, casi primitiva aritmética de inspirar-y-espirar”. La inspiración más elemental, pues. Dirigida a los demás presos, o a veces a sus familias lejanas, “esta poesía convoca a respirar los mismos versos a aquellos que respiran el mismo aire”. Así sea el aire irrespirable de las ergástulas washingtonianas en el lugar más infame del mar Caribe.
———————————————
Poems from Guantánamo. The deteinees speak, editado por Marc Falkoff, abogado de 17 de los detenidos, con prólogo de Flagg Miller y epílogo de Ariel Dorfman (Prensa Universitaria de Iowa, Estados Unidos, 2007).
Fuente: http://desinformemonos.org/2009/12/poesia-de-los-presos-politicos-de-guantanamo/4/

Leer más...

jueves, 24 de diciembre de 2009

El traslado de Guantánamo



La decreciente banda de verdaderos creyentes de Obama ha recuperado los ánimos porque su hombre ha terminado por cumplir una de sus muchas promesas – el cierre de la prisión de Guantánamo. Pero no está cerrando la prisión. La trasladará a Illinois, EE.UU., si los republicanos lo permiten.

24-12-2009
Paul Craig Roberts
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

A decir verdad, Obama ha vuelto a derrotar a sus partidarios. El cierre de Guantánamo significaba dejar de retener a personas en violación de nuestros principios legales de habeas corpus y proceso debido y dejar de torturarlas en violación de las leyes estadounidenses e internacionales.

Todo lo que se propone Obama es trasferir a 100 personas, contra las cuales el gobierno de EE.UU. no está en condiciones de presentar un caso, de la prisión en Guantánamo a otra en Thomson, Illinois.

¿Están consternados los residentes de Thomson porque el gobierno de EE.UU. ha elegido su ciudad para continuar su violación flagrante de los principios legales de EE.UU.? No, los residentes están felices. Significa puestos de trabajo.

Los desafortunados prisioneros tenían una mejor probabilidad de obtener su liberación de Guantánamo. Ahora se enfrentan a dos senadores de EE.UU., un representante de EE.UU., un alcalde, y un gobernador estatal que tienen un interés creado en la detención permanente de los prisioneros para proteger los nuevos puestos de trabajo en la prisión en una localidad devastada por el desempleo.

Ni el público ni los medios han mostrado el más mínimo interés en saber cómo llegaron los detenidos a la cárcel. La mayoría de los detenidos eran gentes sin protección que fueron capturados por señores de la guerra afganos y vendidos a los estadounidenses como “terroristas” para cobrar la recompensa ofrecida. Al público y a los medios les bastó que el secretario de defensa de la época, Donald Rumsfeld, declarara que los detenidos de Guantánamo eran las “780 personas más peligrosas del mundo.”

A la mayoría los liberaron después de años de abuso. Al parecer, los 100 que deben ser trasferidos a Illinois han sido tan terriblemente maltratados que el gobierno de EE.UU. teme liberarlos por el testimonio sobre su maltrato que podrían dar a organizaciones de derechos humanos y a los medios extranjeros.

Los aliados británicos de EE.UU. muestran más conciencia moral de la que pueden reunir los estadounidenses. El ex primer ministro Tony Blair, que dio cobertura a la invasión ilegal de Iraq del presidente Bush, está siendo condenado por sus crímenes por testimonios del oficialismo del Reino Unido ante la Investigación Chilcot.

El Times de Londres del 14 de diciembre resumió el caso contra Blair en un titular: “Intoxicado por el poder, Blair nos embarcó en la guerra.” Dos días después el First Post británico declaró: “El caso de crímenes de guerra contra Tony Blair es ahora sólido como una roca.” En un momento desprevenido a Blair se le escapó que estaba a favor de una conspiración para la guerra haciendo caso omiso de la validez de la excusa [armas de destrucción masiva] utilizada para justificar la invasión.

El movimiento para procesar a Blair como criminal de guerra gana fuerza. En el First Post Neil Clark informa: “Existe un desprecio generalizado hacia un hombre [Blair] que ha ganado millones [su recompensa del régimen de Bush] mientras cientos de miles de iraquíes mueren por el caos desatado por la invasión ilegal, y quien, con una arrogancia sobrecogedora, parece pensar que está por encima de las reglas del derecho internacional.” Clark señala que la práctica de Occidente de enviar a dirigentes serbios y africanos ante el Tribunal de Crímenes de Guerra, mientras se exime del mismo, está perdiendo fuerza.

En EE.UU., claro está, no hay un intento semejante de responsabilizar a Bush, Cheney, Condi Rice, Rumsfeld, Wolfowitz, y a la gran cantidad de criminales de guerra que formaron el régimen de Bush. Por cierto, Obama, al que gustan de odiar los republicanos, se ha excedido en su esfuerzo por evitar que la cohorte de seguidores de Bush tenga que rendir cuentas.

Aquí, en el Gran EE.UU. moral sólo responsabilizamos a celebridades y políticos por sus indiscreciones sexuales. Tiger Woods está pagando un mayor precio por sus amigas que el que Bush o Cheney tendrán que pagar un día por las muertes y vidas arruinadas de millones de personas. La consultora Accenture Plc, que basó su programa de mercadeo en Tiger Woods, ha eliminado a Woods de su sitio en Internet. Gillette anunció que está sacando a Woods de sus anuncios impresos y radiales. AT&T dice que reconsidera su relación con Woods.

Al parecer, los estadounidenses consideran que la infidelidad sexual es más grave que invadir países sobre la base de acusaciones falsas y engaños, invasiones que han causado las muertes y el desplazamiento de millones de personas inocentes. Hay que recordar que el Congreso no destituyó al presidente Clinton por sus crímenes de guerra en Serbia, sino por mentir sobre su affaire con Mónica Lewinsky.

Los estadounidenses están más molestos por las aventuras sexuales de Tiger Woods que por la destrucción de la libertad civil de EE.UU. por los gobiernos de Bush y de Obama. Parecería que a los estadounidenses no les importa que durante los últimos 8 años “su” gobierno haya recurrido a las prácticas de detención de hace 1.000 años – simplemente agarrar a una persona y arrojarla a un calabozo para siempre sin presentar una acusación y obtener una condena.

Según los sondeos, los estadounidenses apoyan la tortura, una violación del derecho estadounidense e internacional, y no les importa que su gobierno viole la Ley de Inteligencia Extranjera y los espíe sin obtener mandatos judiciales. Al parecer, los animosos ciudadanos de la “única superpotencia existente” tienen tanto miedo de los terroristas que están dispuestos a renunciar a la libertad por la seguridad, un logro imposible.

Con una complacencia sorprendente, los estadounidenses han renunciado al vigor de la ley que protegía su libertad. El silencio de las escuelas de derecho y de las asociaciones de abogados indica que la era de la libertad ha terminado. En resumen, el pueblo de EE.UU. apoya a la tiranía. Y es hacia donde vamos.

…………..

Paul Craig Roberts fue secretario adjunto del Tesoro en el gobierno de Reagan. Es coautor de “The Tyranny of Good Intentions.” Su nuevo libro “How the Economy was Lost,” será publicado el próximo mes por AK Press / CounterPunch. Para contactos, escriba a: PaulCraigRoberts@yahoo.com

Fuente: http://www.counterpunch.org/roberts12222009.html

Leer más...

lunes, 23 de noviembre de 2009

La imposibilidad de Obama de cerrar Guantánamo en la fecha fijada es un desastre


23-11-2009
Andy Worthington
andyworthington.co.uk
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
La admisión en China por parte del Presidente Obama de que no va a poder cumplir la fecha tope de enero que él mismo se impuso para cerrar Guantánamo representa un desastre para la mayoría de los 215 hombres retenidos aún allí y para quienes esperaban, hace diez meses, que actuaría con rapidez para clausurar ese amargo icono de las ilegales políticas de detención e interrogatorio de la administración Bush en la llamada “Guerra contra el Terror”.

A pesar de anunciar el cierre de Guantánamo en su segundo día en el poder, como parte de una serie de órdenes ejecutivas que intentaban corregir los excesos del ejecutivo de la administración Bush, Obama ha fracasado a la hora de poner en marcha un plan meticuloso a tal fin, al perder la oportunidad de llevar a la zona continental estadounidense a un conjunto de hombres erróneamente encarcelados (los uigures, musulmanes chinos cuya liberación en EEUU había ordenado un juez de tribunal de distrito), y por permitir que los alarmistas republicanos se carguen la iniciativa, movilizando a los congresistas (incluso a algunos del propio partido de Obama) y aprobando leyes que impiden que cualquier prisionero absuelto sea liberado en Estados Unidos.

Hace muy poco, los congresistas estaban incluso dispuestos a llegar tan lejos como para impedir que la administración, en ningún caso, pudiera llevar a los prisioneros a la parte continental estadounidense, ni siquiera para someterles a enjuiciamiento. Altos oficiales contraatacaron esta propuesta y anunciaron la pasada semana que diez prisioneros, incluido Khalid Sheikh Mohammed, el auto-confeso cerebro de los ataques del 11/S, iban a ser trasladados a EEUU para someterse a juicio, bien en tribunales federales o en una reformada versión de las muy criticadas Comisiones Militares, introducidas en noviembre de 2001 y reactivadas por el Congreso en 2006, aún después de que el Tribunal Supremo de EEUU hubiera dictaminado su ilegalidad.

Sin embargo, los funcionarios de la administración han explicado también, como describió el Washington Post, que el gobierno sólo va a intentar llevar a juicio a un total de 40 prisioneros, dejando a 175 hombres en Guantánamo en una situación difícil, que se ha ido complicando desde que el Congreso se levantó contra las intenciones de Obama con una actitud cada vez más alarmante.

Mientras la fecha límite fijada por Obama hubiera tenido vigencia, el Presidente habría podido intentar persuadir a los congresistas de que depusieran su oposición a llevar a esos 175 hombres al continente y así poder cerrar Guantánamo como prometió.
Sin embargo, con el Presidente concediendo públicamente ya que eso no va a ser posible y negándose a fijar una nueva fecha límite, es difícil calcular qué presiones va a poder ejercer la administración sobre los congresistas para persuadirles de que cambien su oposición a permitir que cualquier prisionero vaya a EEUU, a menos que sea para someterse a juicio.

La horrible verdad es que, como consecuencia de todo ello, los prisioneros liberados por las juntas militares de revisión bajo la administración Bush, por la comisión interinstitucional de la administración Obama, establecida como parte de sus órdenes ejecutivas, o por los tribunales estadounidenses, tras las peticiones conseguidas de habeas corpus, no pueden ser repatriados porque se teme que puedan ser torturados en sus países de origen y no tienen más alternativa que permanecer en Guantánamo hasta que, si fuera posible, se encuentren otros países que quieran aceptarles.

Según los funcionarios, alrededor de 90 prisioneros a los que se ha ordenado liberar siguen aún en Guantánamo y una mayoría de ellos –procedentes de países entre los que se incluyen Argelia, China, Libia, Siria, Túnez y Uzbekistán- no pueden ser repatriados. Los países europeos han aceptado hasta ahora un puñado de prisioneros libres de cargos, pero un factor importante que ha bloqueado que se pudieran acoger más ha sido la misma negativa de los estadounidenses a recibir a prisioneros declarados libres de cargos.

El otro grupo –alrededor de 75, según los funcionarios de la administración- está constituido por aquéllos a quienes el gobierno no desea acusar ni liberar, afirmando que son demasiado peligrosos para liberarles pero que no hay pruebas suficientes para llevarles a juicio, o que la prueba está contaminada por el uso de la tortura (o, como el Washington Post señaló, “debido a determinadas cuestiones de las pruebas efectuadas y límites en el uso de material clasificado”). Esto es profundamente inquietante porque, sencillamente, no hay excusa que valga para mantener a personas en una situación que es esencialmente una forma idéntica de “detención preventiva” a la practicada por la administración Bush, y a los prisioneros, o se les acusa de algo o se les libera.

En el caso de un número pequeño de esos hombres –ocho, hasta la fecha-, la administración puede justificar sus acciones porque perdieron su petición de habeas corpus ante los jueces del tribunal de distrito, que dictaminaron que el gobierno había establecido, mediante prueba irrefutable, que estaban asociados con al-Qaida y/o los talibanes.
Como consecuencia, el gobierno puede continuar reteniéndoles en virtud de la Autorización para el Uso de la Fuerza Militar, el documento fundador de la “Guerra del Terror” de la administración Bush, a través de la cual el Congreso autorizó al Presidente “para utilizar toda la fuerza necesaria y apropiada contra aquellas naciones, organizaciones o personas que él pudiera determinar que habían planeado, autorizado, cometido o ayudado en los ataques terroristas acaecidos el 11 de septiembre de 2001, o que pudieron dar refugio a tales organizaciones o personas”.

Es difícil comprender por qué los funcionarios de la administración mencionaron la cifra de prisioneros a los que la administración intenta retener indefinidamente sin acusación ni juicio, aunque sus actuales peticiones de habeas corpus pongan esas decisiones en manos de los jueces, que son quienes deben decidir.
A la larga, resulta dudoso que se pueda aceptar retener prisioneros sobre esta base, especialmente si resulta que pueden seguir detenidos por el resto de sus vidas por “crímenes” no más atroces que, por ejemplo, haber cocinado para una fuerza de combate árabe que apoyaba a los talibanes en 2001.

En un mundo no corrompido por la ilegalidad de la administración Bush, se les habría retenido como prisioneros de guerra en virtud de los Convenios de Ginebra, que establecen que pueden ser retenidos hasta el fin de las hostilidades (en cuyo caso seguirían aún detenidos, porque nadie parece tener idea alguna de cuando esta particular guerra va a llegar a su fin).

Sin embargo, esto no sucedió así, desde luego, y, como consecuencia, la administración necesita hacer todo cuanto esté en su poder para facilitar las peticiones de habeas corpus de la mayoría de esos 75 hombres, y liberar a aquéllos cuyas peticiones sean aceptadas (como se ha decidido hasta ahora en 30 de los 38 casos).

Incluso así, sigue siendo inaceptable que esos hombres tengan que permanecer en Guantánamo mientras sus peticiones pasan a los tribunales, al igual que sigue siendo inaceptable que prisioneros declarados libres de cargos sigan pudriéndose en Guantánamo un minuto más, y mucho menos meses o posiblemente años, más allá de los límites que la administración ha demostrado que es incapaz de respetar.

En una entrevista a Fox News que siguió a su anuncio sobre Guantánamo, el Presidente Obama explicó: “Estamos en el sendero y en un proceso donde anticiparía que Guantánamo se cerrará el próximo año. No voy a fijar una fecha exacta porque gran parte de esta cuestión depende también de la cooperación del Congreso”.

Esa última línea resume sucintamente el problema, y sólo puedo confiar en que esta cooperación sea inminente, aunque un problema importante y que se aprecia con toda claridad, es que los republicanos están dispuestos a seguir fastidiando todo lo que puedan al Presidente. Sin embargo, si eso no sucede, el fracaso en el cierre de Guantánamo arrojará una sombra oscura sobre la presidencia de Obama, y otra más oscura aún sobre los prisioneros –ya sean hombres declarados libres de cargos o quienes aún continúan sin acusación ni juicio-, que llegarán a la muy justa conclusión de que, para ellos, no hay justicia alguna en los Estados Unidos.

Andy Worthington es autor de The Guantánamo Files: The Stories of the 774 Detainees in America’s Illegal Prison (publicado por Pluto Press, distribuido por Macmillan en EEUU, y que puede solicitarse de Amazon, haciendo clic en US y UK). Para recibir nuevos artículos en su buzón, por favor suscríbase aquí: RSS feed (también puede encontrarse en Facebook y Twitter). Puede consultarse también la lista definitiva de prisioneros de Guantánamo, publicada en marzo de 2009, y detalles sobre mi película en: "Outside the Law: Stories from Guantánamo" (codirigida con Polly Nash y lanzada in octubre de 2009). Si Vd. aprecia mi trabajo, puede hacer aquí una donación.
Fuente: www.andyworthington.co.uk/2009/11/21/obamas-failure-to-close-guantanamo-by-january-deadline-is-disastrous/

Leer más...

domingo, 8 de noviembre de 2009

Estados Unidos, Imperio de la barbarie


Detenido a la salida de una sesión de “acondicionamiento” en Guantánamo.

6 de noviembre de 2009

El secreto de Guantánamo
por Thierry Meyssan*

Usted cree quizás que está informado sobre lo sucedido en Guantánamo y le sorprende que el presidente Obama no logre cerrar ese centro de tortura. Pues se equivoca. Usted no conoce la verdadera finalidad de ese dispositivo y lo que lo hace indispensable para la actual administración. 

¡Cuidado! Si lo que usted quiere es seguir pensando que existen valores comunes entre nosotros y Estados Unidos y que debemos seguir siendo aliados de Washington, este artículo puede perturbarle.

Todos recordamos las fotos de torturas que circularon por Internet. Se presentaban como trofeos de guerra que habían recogido unos cuantos soldados estadounidenses. Pero, al no poder verificar su autenticidad, los grandes medios de difusión no se atrevían a reproducirlas. En 2004, la cadena CBS les dedicó un reportaje. Comenzó así un gran movimiento de denuncia de los malos tratos infligidos a los iraquíes.

La cárcel de Abu Ghraib demostraba que la supuesta guerra contra la dictadura de Sadam Husein era en realidad una guerra de ocupación como cualquier otra, con la misma secuela de crímenes. Washington aseguró, como era de esperar, que se trataba de excesos cometidos a espaldas de los mandos por unos cuantos individuos no representativos, calificados como «manzanas podridas». Algunos soldados fueron arrestados y juzgados para que sirvieran de ejemplo. Y se cerró el caso hasta las siguientes revelaciones.

Simultáneamente, la CIA y el Pentágono iban preparando a la opinión pública, tanto en Estados Unidos como en los países aliados, para un cambio de valores morales. La CIA había nombrado un agente de enlace con Hollywood, el coronel Chase Brandon (un primo de Tommy Lee Jones), y contratado a célebres escritores (como Tom Clancy) y guionistas para escribir nuevos guiones para películas y series de televisión. Objetivo: estigmatizar la cultura musulmana y banalizar la tortura como parte de la lucha contra el terrorismo. Como ejemplo de ello, las aventuras del agente Jack Bauer, en la serie 24h, han sido abundantemente subvencionadas por la CIA para que cada temporada llevara un poco más lejos los límites de lo aceptable.

En los primeros episodios, el héroe intimida a los sospechosos para sacarles información. En los episodios siguientes, todos los personajes sospechan unos de otros, y se torturan entre sí, con más o menos escrúpulos y cada vez más seguros de que están cumpliendo con su deber. En la imaginación colectiva, siglos de humanismo fueron así barridos y se impuso una nueva barbarie. Esto permitía al cronista del Washington Post, Charles Krauthammer (que además es siquiatra) presentar el uso de la tortura como «un imperativo moral» (sic) en estos difíciles tiempos de guerra contra el terrorismo.

La investigación del senador suizo Dick Marty confirmó al Consejo de Europa que la CIA había secuestrado a miles de personas a través del mundo, entre ellas varias decenas –posiblemente cientos– habían sido secuestradas en territorio de la Unión Europea. Vino después la avalancha de testimonios sobre los crímenes perpetrados en las cárceles de Guantánamo (en la región del Caribe) y de Baghram (Afganistán). Perfectamente acondicionada, la opinión pública de los Estados miembros de la OTAN aceptó la explicación que se le dio y que tan bien cuadraba con las novelescas intrigas que la televisión le venía sirviendo: para poder salvar vidas inocentes Washington estaba recurriendo a métodos clandestinos, secuestrando sospechosos y haciéndolos hablar mediante métodos que la moral pudiera rechazar pero que la eficacia había hecho necesarios.

Fue a partir de esa narración simplista que el candidato Barack Obama se levantó contra la saliente administración Bush. Convirtió la prohibición de la tortura y el cierre de las prisiones secretas en medidas claves de su mandato. Después de su elección, durante el periodo de transición, se rodeó de juristas de muy alto nivel a los que encargó la elaboración de una estrategia para cerrar el siniestro episodio. Ya instalado en la Casa Blanca, dedicó sus primeros decretos presidenciales al cumplimiento de sus compromisos en la materia. Aquella prontitud conquistó a la opinión pública internacional, suscitó una inmensa simpatía hacia el nuevo presidente y mejoró la imagen de Estados Unidos ante el mundo.

El único problema es que, al cabo de un año de la elección de Barack Obama, se han resuelto unos cientos de casos individuales pero en el fondo nada ha cambiado. El centro de detención creado por Estados Unidos en su base militar de Guantánamo sigue ahí y no hay esperanzas de cierre inminente. Las asociaciones de defensa de derechos humanos señalan además que los actos de violencia contra los detenidos han empeorado.
Al ser interrogado sobre el tema, el vicepresidente estadounidense Joe Biden declaró que mientras más avanzaba en el expediente de Guantánamo, más cosas que hasta entonces ignoraba iba descubriendo. Y después advirtió a la prensa, enigmáticamente, que no se podía abrir la caja de Pandora.
Por su parte, el consejero jurídico de la Casa Blanca, Greg Craig, quiso presentar su renuncia, no porque considere que haya fallado en su misión de cerrar el centro, sino porque estima en este momento que se le ha dado una misión imposible.

¿Por qué el presidente de los Estados Unidos no logra que lo obedezcan en su propio país? Si ya todo está dicho sobre los abusos de la era Bush, ¿por qué se habla ahora de una caja de Pandora y qué es lo qué es lo que causa tanto temor?

El problema es que el sistema es en realidad mucho más extenso. No se trata solamente de unos cuantos secuestros y una prisión. Y lo más importante es que su finalidad es radicalmente diferente de lo que la CIA y el Pentágono le han hecho creer al público. Antes de emprender este descenso al infierno, es conveniente aclarar algo.


El secretario de Defensa Donald Rumsfeld participó en las reuniones del Grupo de los Seis, que se encargó de escoger las formas de tortura que debían aplicar los militares estadounidenses.
Lo que hizo el ejército estadounidense en Abu Ghraib no tenía nada que ver, por lo menos al principio, con los experimentos que está realizando la US Navy [la Marina de Guerra de los Estados Unidos] en Guantánamo y en sus otras prisiones secretas. Se trataba entonces simplemente de lo que hacen todos los ejércitos del mundo cuando se transforman en policía y se enfrentan a una población hostil. Tratar de dominarla a través del terror. En este caso, las fuerzas de la coalición reprodujeron [en Irak] los crímenes que los franceses cometieron durante la llamada batalla de Argel contra los argelinos, a los que además los franceses seguían llamando «compatriotas». El Pentágono recurrió al general francés retirado Paul Aussaresses, especialista en «contrainsurgencia», para que se reuniera con los oficiales superiores.

Durante su larga carrera, Aussaresses acompañó a los Estados Unidos dondequiera que Washington emprendió «conflictos de baja intensidad», principalmente en el sudeste asiático y en Latinoamérica.

Al término de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos instala dos centros de entrenamiento en esas técnicas, la Political Warfare Cadres Academy (en Taiwán) y la School of Americas [conocida en español como Escuela de las Américas] (en Panamá). En ambas instalaciones se impartían cursos sobre la tortura destinados a los encargados de la represión en el seno de las dictaduras asiáticas y latinoamericanas.

Durante los años 1960 y 70, la coordinación de ese dispositivo se desarrollaba a través de la World Anti-Communist League, de la que eran miembros los jefes de Estado interesados [1]. Aquella política alcanzó considerable extensión durante las operaciones Phoenix en Vietnam (“neutralización” de 80,000 individuos sospechosos de ser miembros del vietcong) [2] y Cóndor en América Latina (“neutralización” de opositores políticos a escala continental) [3]. El esquema de articulación entre las operaciones de limpieza en las zonas insurgentes y los escuadrones de la muerte se aplicó exactamente de la misma manera en Irak, sobre todo durante la operación Iron Hammer [4].

La única novedad en el caso de Irak es la distribución entre los soldados estadounidenses de un clásico de la literatura colonial, The Arab Mind, del antropólogo Raphael Patai, con un prefacio del coronel Norvell B. De Atkine, jefe de la John F. Kennedy Special Warfare School, nueva denominación de la siniestra Escuela de las Américas desde que ésta se mudó a Fort Bragg (en Carolina del Norte) [5]. Este libro, que presenta en tono doctoral toda una serie de estúpidos prejuicios sobre los «árabes» en general, contiene un célebre capítulo sobre los tabúes sexuales, utilizados en la concepción de las torturadas aplicadas en Abou Ghraib.

Las torturas perpetradas en Irak no son simples casos aislados, como afirmó la administración Bush, sino que se integran en toda una estrategia de contrainsurgencia. La única forma de ponerles fin no es la condena moral sino la solución de la situación política. Pero Barack Obama sigue dilatando el retiro de las fuerzas extranjeras que ocupan Irak.

Exitoso autor, inventor de la psicología positiva, profesor de la universidad de Pensilvania y ex presidente de la American Psychological Association, Martin Seligman supervisó las torturas experimentales aplicadas a los prisioneros en Guantánamo.

Los experimentos del profesor Biderman
Fue con una perspectiva muy diferente que el profesor Albert D. Biderman, siquiatra de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, estudió para la Rand Corporation el acondicionamiento de los prisioneros de guerra estadounidenses en Corea del Norte.

Mucho antes de Mao y del comunismo, los chinos habían perfeccionado refinados métodos destinados a quebrar la voluntad de un detenido e inculcarle el deseo de hacer confesiones. Su uso durante la guerra de Corea dio ciertos resultados. Prisioneros de guerra estadounidenses confesaban con toda convicción ante la prensa crímenes que quizás no habían cometido. Biderman presentó sus primeras observaciones durante una audiencia en el Senado, el 19 de junio de 1956, y más tarde, al año siguiente, ante la Academia de Medicina de Nueva York (Ver documentos disponibles en línea a través del vínculo que aparece al final de este artículo). Biderman definió 5 estados a través de los cuales transitan los «sujetos».

1. Al principio el prisionero se niega a cooperar y se encierra en el silencio.
2. Mediante una mezcla de brutalidades y gentileza, es posible hacerlo pasar a un segundo estado en que se le induce a defenderse de las acusaciones que se le hacen.
3. Posteriormente el prisionero empieza a cooperar. Sigue proclamando su inocencia pero trata de complacer a sus interrogadores reconociendo que quizás ha cometido alguna falta sin querer, por accidente o por descuido.
4. Cuando transita por la cuarta fase, el prisionero está ya completamente desvalorizado a sus propios ojos. Sigue negando las acusaciones de que es objeto, pero confiesa su naturaleza criminal.
5. Al final del proceso el prisionero admite ser el autor de los hechos que se le imputan. Incluso inventa detalles complementarios para acusarse a sí mismo y reclama que se le castigue.

Biderman examina también todas las técnicas utilizadas por los torturadores chinos para manipular a los prisioneros: aislamiento, monopolización de la percepción sensorial, cansancio, amenazas, gratificaciones, demostraciones del poder de los carceleros, degradación de las condiciones de vida, formas de sometimiento. La violencia física tiene un carácter secundario, la violencia sicológica se hace total y tiene carácter permanente.

Los trabajos de Biderman sobre el «lavado de cerebro» adquirieron una dimensión mítica. Los militares estadounidenses empezaron a temer que el enemigo pudiera utilizar contra Estados Unidos a los propios soldados estadounidenses ya acondicionados para decir cualquier cosa y quizás para hacer también cualquier cosa. Concibieron entonces un programa de entrenamiento destinado a los pilotos de caza estadounidenses para lograr que éstos se volvieran refractarios a aquella forma de tortura y evitar que el enemigo pudiera “lavarles el cerebro” si caían prisioneros.

Dicha forma de entrenamiento se denomina SERE, siglas que corresponden a Supervivencia, Evasión, Resistencia, Escape (Survival, Evasion, Resistance, Escape). En sus inicios, este curso se impartía en la Escuela de las Américas, pero hoy se ha extendido a otras categorías del personal militar y se imparte en varias bases. Este tipo de entrenamiento se ha implantado además en cada uno de los ejércitos que forman parte de la OTAN.

La decisión de la administración Bush, después de la invasión de Afganistán, fue utilizar esas técnicas para lograr inducir a los prisioneros a hacer confesiones que demostrarían, a posteriori, la implicación de Afganistán en los ataques del 11 de septiembre, validando así la versión oficial sobre los atentados.

Se procedió a construir nuevas instalaciones en la base naval estadounidense de Guantánamo y comenzó allí la realización de experimentos. La teoría del Albert Biderman se completó con los aportes de un psicólogo civil, el profesor Martin Seligman, conocida personalidad que fue presidente de la American Psychological Association.

Seligman demostró que la teoría de Ivan Pavlov sobre los reflejos condicionados tenía un límite. Se pone un perro en una jaula cuyo suelo está divido en dos partes. De forma aleatoria, se envían descargas eléctricas a uno u otro lado del suelo. El animal salta de un lado a otro para protegerse. Hasta ahí no hay nada sorprendente. Posteriormente, se electrifican los dos lados de la jaula.
El animal se da cuenta de que nada puede hacer para escapar de las descargas eléctricas y que sus esfuerzos son inútiles. Y acaba entonces por rendirse. Se acuesta en el suelo y cae en un estado de indiferencia que le permite soportar pasivamente el sufrimiento. Se abre entonces la jaula y… ¡sorpresa! El animal no huye. En el estado psíquico en que se encuentra ya ni siquiera es capaz de hacer oposición. Permanece acostado en el suelo electrificado, soportando el sufrimiento.

La Marina de Guerra estadounidense formó un equipo médico de choque. Esta envió al profesor Seligman a Guantánamo. Conocido por sus trabajos sobre la depresión nerviosa, Seligman es una vedette. Sus libros sobre el optimismo y la confianza en sí mismo son best-sellers mundiales. Y fue él quien supervisó experimentos realizados con personas como conejillos de indias. Algunos prisioneros, al ser sometidos a terribles torturas, acaban sumiéndose espontáneamente en el estado psíquico que les permite soportar el dolor, y que los priva también de toda capacidad de resistencia. Al manipularlos de esa forma, se les lleva rápidamente a la fase 3 del proceso de Biderman.

Basándose también en los trabajos de Biderman, los torturados estadounidenses, bajo la guía del profesor Martin Seligman, realizaron experimentos con cada una de las técnicas coercitivas y las perfeccionaron. Para ello se elaboró un protocolo científico que se basa en la medición de las fluctuaciones hormonales. Se instaló un laboratorio médico en la base de Guantánamo y se recogen muestras de saliva y de sangre de los “conejillos de indias” a intervalos regulares para evaluar sus reacciones. Los torturadoras han ido refinando sus métodos. Por ejemplo, en el programa SERE se monopolizaba la percepción sensorial impidiendo, mediante una música estresante, que el prisionero pudiese dormir.

En Guantánamo se han obtenido resultados muy superiores con los gritos de bebés reproducidos durante días enteros. Antes, el poderío de los carceleros se demostraba mediante golpizas a los prisioneros. En la base naval estadounidense de Guantánamo se creó la Immediate Reaction Force. Se trata de un grupo encargado de castigar a los prisioneros. Cuando esta unidad entra en acción sus miembros portan corazas de protección al estilo de Robocop. Sacan al prisionero de su jaula y lo meten en una pieza de paredes acolchadas y recubiertas de madera enchapada.
Proyectan al “conejillo de indias” contra las paredes, como para romperle los huesos, pero el tapizado amortigua parcialmente los golpes de forma que el prisionero queda atontado sin que se produzcan fracturas.

Pero el principal “adelanto” se ha logrado con el suplicio de la bañera [6]. Antiguamente, la Santa Inquisición sumergía la cabeza del prisionero en un tina llena de agua y lo sacaba justo antes de que muriera ahogado. La sensación de muerte inminente provoca una angustia extrema. Pero se trataba de un procedimiento primitivo y los accidentes eran frecuentes. Actualmente, ni siquiera hace falta una tina llena de agua sino que se acuesta el prisionero en una bañera vacía. Se le ahoga entonces vertiendo agua sobre su cabeza, con la posibilidad de parar inmediatamente. Ahora hay menos accidentes.

Cada “sesión” se codifica para determinar los límites soportables. Varios ayudantes miden la cantidad de agua utilizada, el momento y la duración del ahogamiento. Cuando esta se produce, los ayudantes recogen el vómito, lo pesan y lo analizan para evaluar el gasto de energía y el agotamiento provocado.
En resumen, como decía el director adjunto de la CIA ante una Comisión del Congreso de los Estados Unidos: «Eso no tiene nada que ver con lo que hacía la Inquisición, con excepción del agua» (sic).

Los experimentos de los médicos estadounidenses no se hicieron en secreto, como los del doctor Josef Menguele en Auschwitz, sino bajo el control directo y exclusivo de la Casa Blanca.
Todo se informaba a un grupo encargado de tomar las decisiones, grupo que se componía de 6 personas: Dick Cheney, Condoleezza Rice, Donald Rumsfeld, Colin Powell, John Ashcroft y George Tenet. Este último atestiguó que había participado en una docena de reuniones de trabajo de dicho grupo.

Pero el resultado de esos experimentos no es satisfactorio. Son pocos los “conejillos de indias” que han resultado receptivos. Se logró imponerles lo que debían confesar, pero su estado se mantuvo inestable y no ha sido posible presentarlos en público ante una contraparte.
El caso más conocido es el del seudo Khalil Sheikh Mohammed. Se trata de un individuo arrestado en Pakistán y acusado de ser un islamista kuwaití, aunque es evidente que no se trata de la misma persona.

Al cabo de un largo periodo de torturas, durante las cuales fue sometido 183 veces al suplicio de la bañera sólo durante el mes de marzo de 2003, el individuo dijo haber organizado 31 atentados diferentes a través del mundo, desde el atentado cometido en 1993 en Nueva York contra el WTC hasta los del 11 de septiembre de 2001, pasando por la explosión de una bomba que destruyó un club nocturno en Bali y la decapitación del periodista estadounidense Daniel Pearl. El seudo Sheikh Mohammed mantuvo sus confesiones ante una comisión militar, pero los abogados y jueces militares no pudieron interrogarlo en público porque se temía que, ya fuera de su jaula, se retractara de lo que había confesado.

Para esconder las actividades secretas de los médicos de Guantánamo, la Marina de Guerra estadounidense organizó viajes de prensa a Guantánamo para periodistas complacientes. El ensayista francés Bernard Henry Levy se prestó así para desempeñar el papel de testigo moral visitando lo que quisieron enseñarle. En su libro American Vertigo, Bernard Henry Levy asegura que el centro de detención de la base naval estadounidense de Guantánamo no se diferencia de las demás penitenciarías estadounidenses y que los testimonios sobre las torturas «han sido más bien inflados» (sic) [7].


Una de las cárceles flotantes de la US Navy. Se trata del navío USS Ashland. La cala de fondo aplanado fue modificada para recibir las jaulas con prisioneros y disponerlas en varios niveles. Las prisiones flotantes de la US Navy
En definitiva, la administración Bush estimó que era muy reducido el número de individuos que podían ser “acondicionados” al extremo de creer que habían cometido los atentados del 11 de septiembre. Concluyó entonces que una gran cantidad de prisioneros debían ser puestos a prueba para seleccionar a los más receptivos.

Teniendo en cuenta la polémica que se desarrolló alrededor de Guantánamo y para garantizar que fuese imposible cualquier acción legal en su contra, la Marina de Guerra de los Estados Unidos creó otras prisiones secretas y las situó fuera de toda jurisdicción, en aguas internacionales.

17 barcos de fondo plano, como los que se destinan al desembarco de tropas, fueron convertidos en prisiones flotantes con jaulas como las de Guantánamo. Tres de esos navíos han sido identificados por la asociación británica Reprieve. Se trata del USS Ashland, el USS Bataan y el USS Peleliu.

Si se suman todas las personas que han sido hechas prisioneras en diferentes zonas de conflicto o secuestradas en cualquier lugar del mundo y transferidas a ese conjunto de prisiones durante los 8 últimos años, resulta que un total de 80,000 personas deben haber pasado por ese sistema, entre ellas por lo menos un millar pudieran haber sido llevadas hasta las últimas fases del proceso de Biderman.

A partir de todo lo anteriormente mencionado, el problema de la administración Obama se resume de la siguiente manera: No será posible cerrar Guantánamo sin que se sepa lo que allí se hizo. Y no será posible reconocer lo que allí se hizo sin admitir que todas las confesiones recogidas son falsas y que fueron inculcadas de forma deliberada a través de la tortura, con las consecuencias políticas que ello implica.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, el tribunal militar de Nuremberg actuó en 12 juicios. Uno de ellos estuvo dedicado a 23 médicos nazis. Siete de ellos fueron absueltos, 9 fueron condenados a penas de cárcel y otros 7 fueron condenados a muerte. Desde entonces existe un Código Ético que rige la medicina a nivel mundial. Ese Código prohíbe precisamente lo que los médicos estadounidenses hicieron en Guantánamo y en las demás cárceles secretas.

Documentos adjuntos
«Communist attempts to elicit false confessions from Air Force prisoners of war», por Albert D. Biderman

Bulletin New York Academy of Medecine 1957 Sep ;33(9):616-25.

(PDF - 964 KB)


«The Manipulation of Human Behavior», bajo la dirección de Albert D. Biderman y Herbert Zimmer


John Wiley & Sons, Inc., New York (1961).


(PDF - 2.4 MB)


Documentos desclasificados por la Comisión del Senado de los Estados Unidos para las fuerzas armadas que demuestran el uso de la tortura de acondicionamiento en Guantánamo.


U. S. The Senate Armed Services Committee, 17 de junio de 2008.


(PDF - 3 MB)


Thierry Meyssan

Analista político francés. Fundador y presidente de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).

Este artículo se publicó inicialmente en la edición del 19 de octubre de 2009 del semanario ruso Odnako.

--------------------------------------------------------------------------------


[1] «La Liga Anticomunista Mundial, internacional del crimen», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 12 de mayo de 2004.

[2] «Operación Fénix», por Arthur Lepic, Red Voltaire, 16 de noviembre de 2004.

[3] Ver Operación Cóndor, Pacto criminal, libro de referencia de nuestra colaboradora la historiadora Stella Calloni. «Stella Calloni presentó en Cuba su libro “Operación Cóndor, Pacto criminal”», 16 de febrero de 2006. Ver también, en el sitio de la Red Voltaire: «Berríos y los turbios coletazos del Plan Cóndor», por Gustavo González, 26 de abril de 2006. «Los militares latinoamericanos no saben hacer otra cosa que espiar», por Noelia Leiva, 1º de abril de 2008. «El Plan Cóndor universitario», por Martín Almada, 11 de marzo de 2008.

[4] «La Operación US «Martillo de hierro» en la guerra de Irak», por Paul Labarique, Red Voltaire, 11 de septiembre de 2003.

[5] The Arab Mind, por Raphael Patai, prefacio de Norvell B. De Atkine, Hatherleigh Press, 2002.

[6] También conocido como “el submarino” o con el término inglés “waterboarding”. Nota del Traductor.

[7] American vertigo, por Bernard-Henry Lévy, Grasset & Fasquelle 2006.

Leer más...

viernes, 23 de octubre de 2009

Bruce Springsteen Nine Inch Nails y otros artistas presentan demanda contra Obama por uso de música para torturas en Guantánamo


Cubadebate
23-10-2009


Washington, DC, October 22, 2009 – En nombre de una coalición de músicos internacionales y estadounidenses, incluidos R.E.M, Pearl Jam, Tom Morello y Jackson Brown, el National Security Archive presentó hoy solicitudes a través de la ley de libre información (FOIA), pidiendo una desclasificación completa de los documentos secretos sobre la estrategia de utilizar la música como una herramienta en Guantánamo y otros centros de detención.

Bruce Springsteen, uno de los más libertarios músicos estadounidenses, es uno de los que han entablado la demanda. Foto: AP
El archivo también publicó varios documentos que están desclasificados, y estos informes publicados hacen referencia a la utilización de “música a altos volúmenes” para frustrar y desesperar a los detenidos que no cooperan con sus interrogadores en Guantánamo.
Un informe de 2004 del Departamento de Defensa sobre los abusos en la base militar de Guantánamo, por ejemplo, declaró que la “técnica de frustración incluye el sonido de Metallica, Britney Spears y el rap.”
Los analistas de NSA presentaron solicitudes para la desclasificación ante la CIA, el Comando de Operaciones Especiales de EE.UU., y el FBI, entre otros organismos.
Solicitan toda la documentación en relación a cómo la música fue escogida y el papel específico que desempeña en los interrogatorios de los detenidos en la base de Guantánamo.
“En Guantánamo, el gobierno de EE.UU. convirtió el jukebox (tocadiscos) en un instrumento de tortura,” dijo Thomas Blanton, Director Ejecutivo del NSA. “Los músicos y el público tienen el derecho de saber cómo una expresión de la cultura popular se transformó en una técnica de tortura”.
Haga clic aquí para leer el comunicado de prensa emitido hoy por los músicos y la Campaña para cerrar Guantánamo.

Una foto de archivo del 15 de marzo de 2002 muestra a un prisionero del Campo Rayos X, escoltado por guardias, mientras otros reclusos están en sus celdas en la Base Naval de la Bahía de Guantánamo, en Cuba. (Foto AP/Tomas van Houtryve)
http://www.cubadebate.cu/noticias/2009/10/22/bruce-springsteen-nine-inch-nails-y-otros-artistas-famosos-presentan-demanda-contra-obama-por-uso-de-musica-para-torturas-en-guantanamo/

•Lea el reporte de torturas en Guantánamo (en inglés) publicado por el Archivo de Seguridad de la Universidad George Washington: Army Regulation 15-6: Final Report–Investigation into FBI Allegations of Detainee Abuse at Guantánamo Bay, Cuba Detention Facility [Furlow Report; Amended June 9, 2005], April 1, 2005
Archivo de Seguridad Nacional, George Washington
Para mas información llame a
Thomas Blanton - 202/994-7000
Kate Doyle - 646/670-8841

Leer más...

domingo, 28 de junio de 2009

17 cárceles secretas ya reemplazaron a Guantánamo


Mientras Estados Unidos se concentra en la desocupación de la cárcel de Guantánamo, para su pronta clausura, el Pentágono y la CIA ya desplegaron un amplio sistema de centros de tortura y de cárceles secretas, bastante más severo que el primero.

Esto es lo que se apresta a revelar la asociación de juristas británicos Reprieve, los mismos a quienes debemos la revelación detallada de los vuelos secretos de la CIA. Según el documento, del cual el periódico The Guardian ya entregó un informe, la Casa Blanca habría optado, para escapar de toda acción judicial, por instalar sus prisiones secretas en las calas de los buques de guerra que cruzan las aguas internacionales. Diecisiete de estas prisiones flotantes ya han sido identificadas, entre ellas el USS Ashland, el USS Bataan y el USS Peleliu. Se trata, principalmente, de buques de asalto anfibio que tienen la particularidad de contar con calas fáciles de acondicionar. Los prisioneros se mantienen allí, dentro de celdas alineadas. Se trataría, actualmente, de 26.000 personas recluidas en estos « recintos ».

Desde 2001, más de 80.000 personas, en total, habrían transitado dentro de estas prisiones secretas de los Estados Unidos. Además de esto, Reprieve ha identificado más de 200 nuevos casos de « restituciones extraordinarias »(extraordinary renditions, N. de la T.), en otras palabras, de nuevos casos de secuestro, luego de que el Consejo de Europa publicara el informe de Dick Marty y las promesas de George Bush en que expresaba la renuncia total de su país a estas prácticas.

Leer más...

martes, 2 de junio de 2009

Estados Unidos: Un juez rechaza el intento gubernamental de sellar la evidencia de Guantánamo


2 de junio de 2009
Un juez estadounidense rechazó el lunes el intento del gobierno federal para lograr que se selle la evidencia que se utilizó para justificar la detención de los prisioneros en la Bahía de Guantánamo, en Cuba.

El juez de distrito Thomas Hogan decidió que la propuesta gubernamental de mantener toda la evidencia como secreta no era permisible, ya que tal acción violaría los precedentes legales que declaran que los expedientes judiciales son presuntamente públicos."La Corte encuentra que el gobierno no ha logrado dar una base suficiente para retener la información no clasificada en estos casos", escribió Hogan en una opinión de 19 páginas relativa a las docenas de casos de habeas corpus promovidos por los reclusos de Guantánamo."La moción del gobierno está desprovista de especificidad", agregó el juez.Hogan llevó a cabo el fallo en respuesta al desafío legal de la prensa y los abogados de los detenidos quienes argumentan que el gobierno debe mantener la evidencia pública.Sin embargo, un portavoz del Departamento de Justicia señaló que el gobierno de Estados Unidos nunca buscó mantener la evidencia sellada de forma indefinida, pero que la evidencia puede ser hecha pública "hasta que se complete una revisión de clasificación apropiada".El presidente estadounidense, Barack Obama, planea cerrar la prisión de Guantánamo dentro de un año, pero se enfrenta actualmente a un gran número de retos legales y políticos para lograrlo.Foto: Estados Unidos – El presidente Barack Obama en una reunión en el Salón Roosevelt de la Casa Blanca. / Autor: Pete Souza – White House

Leer más...

viernes, 29 de mayo de 2009

17 cárceles secretas ya reemplazaron a Guantánamo


Mientras Estados Unidos se concentra en la desocupación de la cárcel de Guantánamo, para su pronta clausura, el Pentágono y la CIA ya desplegaron un amplio sistema de centros de tortura y de cárceles secretas, bastante más severo que el primero.

Esto es lo que se apresta a revelar la asociación de juristas británicos Reprieve, los mismos a quienes debemos la revelación detallada de los vuelos secretos de la CIA. Según el documento, del cual el periódico The Guardian ya entregó un informe, la Casa Blanca habría optado, para escapar de toda acción judicial, por instalar sus prisiones secretas en las calas de los buques de guerra que cruzan las aguas internacionales. Diecisiete de estas prisiones flotantes ya han sido identificadas, entre ellas el USS Ashland, el USS Bataan y el USS Peleliu. Se trata, principalmente, de buques de asalto anfibio que tienen la particularidad de contar con calas fáciles de acondicionar. Los prisioneros se mantienen allí, dentro de celdas alineadas. Se trataría, actualmente, de 26.000 personas recluidas en estos « recintos ».

Desde 2001, más de 80.000 personas, en total, habrían transitado dentro de estas prisiones secretas de los Estados Unidos. Además de esto, Reprieve ha identificado más de 200 nuevos casos de « restituciones extraordinarias »(extraordinary renditions, N. de la T.), en otras palabras, de nuevos casos de secuestro, luego de que el Consejo de Europa publicara el informe de Dick Marty y las promesas de George Bush en que expresaba la renuncia total de su país a estas prácticas.

___________________________________________

Leer más...

jueves, 21 de mayo de 2009

El fenómeno del demopublicanismo


Por Juan Gelman

Los marchatrases de Obama sorprenden a demócratas y a republicanos. El grupo progresista de los primeros no sabe a qué atenerse y los últimos lo aplauden. La política de Bush, que en su campaña electoral el nuevo mandatario se comprometió a cambiar, vive y colea todavía. Se dirá que es un hecho frecuente: los políticos prometen lo que no cumplirán cuando acceden al gobierno. Sólo que, en este caso, la elección de BO levantó oleajes de esperanza en EE.UU. y en el mundo entero, harto de guerra. El oleaje parece haberse acostado tranquilamente en alguna playa.

Obama prometió, insistente, retirar las tropas estadounidenses de Irak en 16 meses. Fue una promesa de humo: quedarán allí 50.000 efectivos de manera permanente (AP, 26-2-09). Su compromiso de gobernar con transparencia hoy es palabra desvanecida: anuló la decisión del Pentágono de dar a conocer 2006 fotografías que registran las torturas a que fueron sometidos los prisioneros en la cárcel iraquí de Abu Ghraib (The New York Times, 24-4-09). Repitió la censura que el presidente republicano Nixon impuso en 1968 a las fotos de la matanza de 500 ancianos, mujeres y niños que las tropas norteamericanas llevaron a cabo en My Lai, Vietnam.
Otra demostración de “transparencia”: los abogados del Departamento de Justicia invocaron el “secreto de Estado” para bloquear una demanda contra el espionaje ilegal de teléfonos y otros medios de comunicación impuesto por la Ley Patriótica de Bush. John McCain y otros líderes republicanos elogian estas decisiones y dicen que BO “ha madurado”, que “ahora sí” se ha convertido en un verdadero gobernante.
La decisión de cerrar Guantánamo conoce su agonía: Obama firmó en enero una orden ejecutiva que suspendió el funcionamiento de los tribunales militares en esa cárcel, teatro de torturas y detenciones ilegales. Hace días resolvió que los tribunales se mantengan, con algunos cambios cosméticos (AP, 15-5-09). El voto de la mayoría de sus conmilitones demócratas, sumado al de todos los republicanos menos uno, anuló en el Congreso una partida de 50 millones de dólares destinada a cubrir los gastos que cerrar Guantánamo demanda. No hay plata, no hay cierre.
Hay cuestiones que rara vez aparecen en los medios. Una es el accionar en Guantánamo de las Fuerzas de Reacción Inmediata (IRF, por sus siglas en inglés). La cadena NBC, amparándose en la ley de libertad de información, solicitó y obtuvo centenares de páginas de informes sobre la represión de las IRF. Cada uno de sus equipos está formado por cinco policías militares que, según una investigación abierta por el juez español Baltasar Garzón, golpean los testículos de los prisioneros, los detienen tres semanas en completa oscuridad sin comer ni dormir, les inyectan una enfermedad de la vesícula de los perros y, desde luego, los someten al submarino (www.drivingcalgary.com, 29-4-09). En Guantánamo nada ha cambiado y, al parecer, nada cambiará.
Otro hecho casi inadvertido es que Obama nombró al general Stanley McChrystal comandante en jefe de las tropas estadounidenses y de la OTAN en Afganistán. Pese a su apellido, el general estuvo a cargo de las operaciones especiales conjuntas del Pentágono (JSO, por sus siglas en inglés), es decir, encubiertas, desde el 2003 al 2008. Sus equipos de tareas organizan escuadrones de la muerte que se dedican a asesinar a líderes locales en el extranjero, aterrorizar a movimientos sociales que molestan a los gobiernos de países clientes de EE.UU. y a torturar a presos políticos y sospechosos de subversión. La Casa Blanca arguye que el nombramiento de McChrystal era necesario por la “complejidad” de la situación afgana. Dicho de otra manera: los talibán están ganando terreno y la nueva estrategia del general consistirá en aplicar los métodos de las JSO (www.alternet.org, 18-5-09). El general fue un niño mimado de Rumsfeld y Cheney. Ahora lo están mimando de nuevo.
Los demócratas tienen una mayoría de 79 bancas en la Cámara de Representantes y 59 bancas de 100 en el Senado. El presidente Obama es demócrata. Aun así, no se cumple el deseo de muchos que lo votaron para terminar con el estado de guerra incesante que Washington practica. El veterano representante demócrata por Missouri, William Lacy Clay, declaró en una sesión de la Cámara que en miles de personas de su distrito, pertenecientes a diferentes sectores económicos y raciales, incluida la ciudad de Saint Louis y suburbios, “impera un extendido sentimiento contra la guerra” (www.mcclatchydc.com, 16-5-09). Difícil que se concrete.
Es verdad que Obama intentó convencer al premier israelí Benjamin Netanyahu que apoye el establecimiento del Estado palestino y que se abstenga de atacar a Irán por su cuenta. En vano. No es menos cierto que el ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman, señaló que EE.UU. aceptaría cualquier posición que Israel adopte. Hasta ahora, siempre ha sido así: el lobby norteamericano pro-israelí es muy poderoso.














Leer más...

sábado, 16 de mayo de 2009

El presidente Obama anuncia el reestablecimiento de juzgados militares en Guantánamo


15 de mayo de 2009
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció el restablecimiento de las comisiones militares para juzgar a presos sospechosos de terrorismo retenidos en el penal de Guantánamo.

Las nuevas comisiones militares estarán dotadas de mejores garantías legales, según Obama, y por ejemplo no podrán admitir rumores o pruebas obtenidas mediante interrogatorios "crueles, inhumanos o degradantes".

También tendrán más facilidades para elegir a su abogado defensor y se darán protecciones básicas a quienes se nieguen a testificar, agregó el presidente en un comunicado distribuido hoy por la Casa Blanca.

Los jueces de las nuevas comisiones militares también podrán establecer la jurisdicción de sus propios tribunales, explicó.

Según Obama, las reformas "comenzarán a restablecer las comisiones como un foro legítimo para el enjuiciamiento, al tiempo que las adaptan al Estado de Derecho".

El presidente prometió también colaborar con el Congreso para reformas adicionales, que permitan que estas comisiones "enjuicien de manera efectiva a los terroristas y sean un camino, junto a los juicios en tribunales federales, para la administración de la Justicia".

"Este es el mejor camino para proteger nuestro país al tiempo que respetamos nuestros valores más queridos", destacó Obama.

Dos días después de jurar su cargo, en enero, Obama había firmado una serie de órdenes ejecutivas en las que exigía el cierre de la prisión de Guantánamo en el plazo de un año y suspendía las comisiones militares.

Entonces, el presidente estadounidense alegó que el sistema de comisiones militares no funcionaba, pero no descartó que se pudiera retomar en el futuro tras introducirle reformas.

Las nuevas comisiones no juzgarán a todos los presos actualmente retenidos en Guantánamo, en la actualidad 241, sino a algunos de los sospechosos de pertenecer a la red terrorista Al Qaeda, más destacados.

Entre ellos se encuentran cinco acusados de haber participado en la trama para los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra EE.UU., como el supuesto "cerebro" de la operación, Jalid Sheij Mohamed.

Además, las comisiones podrían juzgar a otros presos sospechosos de terrorismo que se capturen en el futuro.

El anuncio de la vuelta de las comisiones militares, que Obama describió durante su campaña electoral como "un tremendo fracaso", causó consternación entre los grupos pro derechos humanos.

La organización Amnistía Internacional afirmó hoy que "no se puede reformar un sistema que es básicamente injusto".

"Estados Unidos cuenta con un sistema de justicia penal civil que está acostumbrado a enfrentarse a casos complejos. Este es el sistema que el Gobierno de EE.UU. debería emplear para cada preso de Guantánamo que quiera llevar a los tribunales", indicó la organización.


Leer más...

sábado, 9 de mayo de 2009

EEUU Pide a Alemania y Francia que Acepten Presos de Guantánamo

07/05/2009 Tras la promesa del presidente de EEUU, Barack Obama, de cerrar la polémica prisión de Guantánamo dentro de un año, responsables norteamericanos dijeron el martes que Washington había pedido a Alemania que reciba a algunos de los 17 uigures presos allí y a Francia que se ocupe también de un preso argelino en una fecha tan cercana como los próximos diez días.

Los uigures son musulmanes que viven principalmente en la Región Autonónoma China Uigur de Xinjiang. Ellos son uno de los mayores y más antiguos pueblos turcos que viven en Asia Central.

El fiscal general Eric Holder dijo en Berlín la pasada semana que Washington ha identificado a unos 30 presos en Guantánamo que están listos para ser liberados.

Confirmando un informe aparecido el lunes en la revista alemana Der Spiegel, un portavoz del ministro del Interior, Wolfgang Schaeuble, dijo el domingo que el Ministerio está estudiando el asunto en la actualidad. La revista informó que Washington ha entregado a Berlín una lista de “cerca de 10” prisioneros. Schaeuble, un líder del partido de los cristiano-demócratas de la canciller Angela Merkel, ha expresado sus reservas sobre la aceptación de detenidos por parte de Alemania.

Los uigures sufren el riesgo de persecución si vuelven a China. Pekín los considera “terroristas chinos.”

Por su parte, Francia ha aceptado al argelino Lajdar Bumedien, de 43 años, que lleva preso en Guantánamo siete años y fue exculpado de cualquier comportamiento ilícito el pasado noviembre, dijeron fuentes oficiales a AFP el martes. Un responsable norteamericano confirmó que Francia está preparada para aceptar a Bumedien. Él fue uno de los seis presos de Guantánamo arrestados en Bosnia en 2001 y fue inicialmente acusado de conspirar para atacar la Embajada de EEUU en Sarajevo.

Muchos de los así llamados presos en la “guerra contra el terrorismo” han sido ya exculpados y se hallan a la espera de su liberación, pero responsables norteamericanos están teniendo dificultades políticas en casa para mantenerlos en suelo estadounidense y están buscando países que los reciban.



Leer más...

miércoles, 1 de abril de 2009

El proxenetismo de Mohamed VI


Tema: marruecos, tortura



Diaspora Sahraoui
01-04-2009

El residente británico Binyam Mohamed fue liberado del presidio de Guantánamo en Marzo 2009, y autorizado a volver al Reino Unido. Su familia, sus abogados y militantes de la defensa de los derechos humanos, particularmente los miembros de Amnistía Internacional, llevaron a cabo una inmensa campaña para obtener su liberación. Binyam Mohamed, que es de nacionalidad etíope, dice haber sido torturado y sometido a otras formas de maltrato durante su detención que duró en resumen más de seis años.Su estado de salud se deterioró gravemente durante este período. Binyam Mohamed fue detenido en Paquistán en abril de 2002, y arrojado en un avión privado. Dirección: Rabat. Luego fue salvajemente torturado (como ejemplo, se le practicaron cortaduras al cuchillo sobre el pene según el contenido de la queja que planteó ante las autoridades inglesas) por los servicios marroquíes durante 18 meses antes de ser devuelto en un avión a Guantánamo en 2004. Se le mantuvo en detención durante más de seis años, primero en lugares secretos de detención en Paquistán, en Marruecos y en Afganistán, luego, a partir de septiembre de 2004, en Guantánamo.Nunca fue juzgado. Declaró haber sido torturado y sometido a maltratos de una manera repetida durante toda su detención, y sus alegaciones son plausibles. Informaciones recientes y dignas de crédito indican que el servicio de inteligencia y órganos de seguridad del Reino Unido podrían haber sido cómplices de estas torturas y malos tratos.El 30 de mayo de 2008, tres víctimas de esta guerra desapiadada denunciaron a una filial de Boeing : Jeppesen Dataplan Inc. La acusan de haber servido de prestatario a la CIA cuando ésta transportaba por avión privado a los presuntos terroristas, capturados ilegalmente y enviados hacia destinos oscuros para ser interrogados allí bajo tortura. Estos tres hombres son: Mohamed Binyam, Abou Elkassim Britel y Ahmed Agiza.A causa de esta historia, Londres está en apuros. Marruecos debería estarlo todavía más, pero no lo parece , porque el régimen marroquí es antidemócrata y está dispuesto a todo para ganar los favores de las potencias occidentales que eran, hasta ahora, la única garantía de su perennidad. El Rey Mohamed VI es capaz de prostituir todo Marruecos para agradar a EEUU y Francia con tal de seguir sobre su trono.Los informes abrumadores de Amnistia Internacional, Human Rights Watch, la Comisión ad-hoc del Parlamento europeo, el Consejo de Derechos Humanos de Ginebra, etc. fueron claros respecto a la tortura como práctica banalizada en Marruecos bajo el régimen de Mohamed VI, pero de ahí a practicar la subcontratación para hacer lo que los verdugos americanos e ingleses no pueden hacer sobre su territorio es grotesco e infame! Pero es también la prueba de que en el reino de las tinieblas de Marruecos nada ha cambiado.¿ Quién no oyó, por lo menos una vez, que Marruecos había cambiado con la entronización de Mohamed VI? ¿ Que Marruecos hizo " progreso sustanciales " en materia de democracia y libertades fundamentales? No es difícil adivinar la fuente de estas mentiras: los estados occidentales para los que los servicios marroquíes prestados son infinitos. ¿ Acaso no es Marruecos quién se ha erigido, en tiempos de la guerra fría, como muralla contra el comunismo a través de la eliminación de todas las fuerzas progresistas en Marruecos, clausurando su obra con el asesinato de Mehdi Ben Barka? ¿ Quién no oyó hablar de un "Marruecos, bastión contra el integrismo y el islamismo?" En todo caso, es una de las recetas que trata de vender con la llegada de Obama a la Casa Blanca. ¿ No es Marruecos quién, según el periódico El mundo Diplomático, se hizo gendarme de Europa en África a cambio de algunos visados y un puňado de cupones para el trabajo agrícola en Francia y España y un tratamiento de los más inhumanos reservado a los candidatos de la inmigración clandestina? Marruecos es también el único país que pidió albergar al contingente americano Afrikom, mientras que todos los demás países de la región lo habían rechazado.Es el país de M-6 quien acaba de romper sus relaciones diplomáticas con Irán bajo el falso pretexto de temer al expansionismo chiíta, olvidando el expansionismo marroquí que lo condujo a declarar la guerra a Argelia en 1963 y al pueblo saharaui en 1975.El reino cherifiano es un régimen feudal, lejos de ser un estado de derecho y la historia de las prisiones secretas de la CIA es otra prueba de la putrefacción que castiga con severidad al sistema marroquí de gobernanza.Para Marruecos hubiera sido mejor reflexionar sobre esto antes de hacerse embarcar en una empresa que puso al rey Mohamed VI en una situación embarazosa, porque la historia de las prisiones secretas es sólo el árbol que esconde el bosque.La prisión de Guantánamo fue mediatizada, lo que no impidió violar al Convenio de Ginebra y torturar a los presos. La revelación y la entrada en detalles de estas prisiones esclarecerá todo sobre las atrocidades practicadas por la policía marroquí con los ciudadanos inocentes como Mohamed Binyam cuyo pene ha sido tallado con la ayuda de un escalpelo. Es la vergüenza para los países que hablan de democracia y del respeto de los derechos humanos. Los verdugos marroquíes y sus colegas del servicio de contraespionaje británico y estadounidenses deben ser demandados ante la justicia, los dirigentes implicados deben pedir excusas a las víctimas e indemnizarlas.En el contexto de las historias de las prisiones secretas, el Profesor Carlos Ruiz Miguel, Catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela, bajo el título de " USA-MARRUECOS: ¿ fin del programa " Sáhara a cambio de tortura? " subrayaba las repercusiones del culebrón de las prisiones secretas sobre el conflicto de Sáhara Occidental. He aquí un extracto:Guantánamo tenía sus límites. Esto explica el por qué de los "vuelos de la CIA" a países que no tenían límites a la hora de torturar. Uno de ellos era Marruecos. Pero esos países pedían algo a cambio. Ahora parece que el nuevo presidente Obama ha puesto fin a estas siniestras "sub-contratas". Los "vuelos de la CIA" transportaban a ciertos detenidos de Guantánamo a países donde no había "problema" en aplicarles técnicas de "interrogatorio" que ni en Guantánamo estaban permitidas. Pero, claro, este "trabajo" no se hacía gratis. Entre los destinos de esos vuelos están Marruecos y Kosovo, según Le Nouvel Observateur. Esto explicaría el por qué Bush se empeñó tanto en reconocer la independencia de Kosovo (el cuarto país más corrupto del mundo después de Camboya, Camerún y Albania, según Transparencia Internacional), acto claramente ilegal que está pendiente del dictamen del Tribunal Internacional de Justicia. En relación con Marruecos, el precio de las torturas parece que fue el apoyo de Bush a Marruecos en el asunto del Sahara Occidental, lo cual explicaría cómo el mismo presidente que apoyó en 2003 el "Plan Baker" luego se desdijo apoyando la propuesta de llamada "autonomía" que Marruecos presentó en abril de 2007.

Leer más...