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miércoles, 28 de abril de 2010

Mi… “¿Querido?”… FBI. (Séptima parte)


Percy Francisco Alvarado Godoy
Rebelión
28-04-2010

LUIS POSADA CARRILES, ETERNO PROTEGIDO DEL FBI (III)

Luego de la oleada terrorista de 1997 contra instalaciones hoteleras cubanas y su fracaso en cuanto a la desestimulación de la actividad turística, Posada Carriles estuvo realmente ocupado en los primeros meses de 1998, con la preparación de otro atentado contra Fidel Castro, durante la esperada visita de éste a República Dominicana, en ocasión de la Cumbre de Jefes de Estados Asociados del Caribe, a celebrarse meses después, entre los días 20 y 25 de agosto de ese año.

Luego de viajar e Estados Unidos el 10 de abril de 1998, presumiblemente para encontrarse con altos dirigentes de la FNCA, entre los que se entrevistó con Alberto Hernández y Francisco José Hernández Calvo, convocó a una importante reunión en el Hotel Holliday Inn, de Ciudad Guatemala, en la que participaron, entre otros, los contrarrevolucionarios de origen cubano Enrique Bassas, Ramón Font y Luis Orlando Rodríguez. La que se celebró entre los días 19 y 21 de julio de 1998. La reunión preparada en el Holliday Inn tenía el propósito de ultimar detalles y de recibir las instrucciones provenientes de sus jefes de la FNCA.

El plan inicial estipulaba realizar el atentado contra el jefe de estado cubano empleando dos lanzacohetes tierra aire o mediante la colocación de cargas explosivas durante su recorrido por Santo Domingo o en algún lugar al que éste asistiera. Mientras tanto, otros terroristas de origen cubano ensayaban distintos potenciales atentados en Miami y Santo Domingo como planes alternativos.

Los pasos previos a esta operación, y con fines logísticos, los había realizado Posada Carriles desde hacía cuatro meses. Para cumplir este objetivo, el terrorista ingresó a Nicaragua por el Aeropuerto Internacional “Augusto César Sandino” el 26 de marzo de 1998, con falsa identidad a nombre de Franco Rodríguez Mena avalada con el pasaporte salvadoreño Nro. 143258, empleado por él en varias oportunidades y que usaría en noviembre del año 2000 durante el fallido atentado contra Fidel en Panamá. En Nicaragua, específicamente en Estelí, contactó con un grupo de sus socios contrarrevolucionarios cubanos, miembros de su extendida célula, a los que encargó adquirir una cierta cantidad de explosivo plástico C-4 y dos lanzacohetes portátiles. El dinero para realizar esta operación, 10 000 dólares, había sido desembolsado por la FNCA a través de del ya fallecido Arnaldo Monzón Plasencia, directivo de la misma y radicado indistintamente en Miami y Nueva Jersey. La adquisición de estos medios de guerra, lo hicieron retornar nuevamente a Nicaragua el 7 de mayo siguiente, esta vez por vía terrestre, ingresando a la misma por el Paso de Las Manos, desde Honduras.

Paralelamente a esta conspiración magnicida, Roberto Martín Pérez, otro directivo de la FNCA, realizó varios viajes a República Dominicana para preparar un plan alternativo de atentado contra Fidel, contando con el apoyo en esa nación de los contrarrevolucionarios Frank Castro y Ramón Ignacio Orozco Crespo. Este último individuo pertenece al PUND y se ha afiliado con los terroristas Sergio González Rosquete, Frank Sturgis, Darío López, Higinio Díaz y Enrique J. Rabade. Las oficinas de este grupo terrorista radicaban en el 215 W 17th. Avenue y contaban con un campo de entrenamiento en Facahatchee Park, en Miami.

Al mismo tiempo, el contrarrevolucionario de origen cubano Rufino Álvarez Oquendo, jefe del auto titulado Ejército de Resistencia Interna, muy amigo de Martín Pérez y de Horacio Salvador García Cordero, en ese entonces miembros de la Junta de Directores de la FNCA, se encontraba preparando otro plan alternativo de atentado contra Fidel Castro cuando éste visitara Santo Domingo en el próximo agosto.

Los conspiradores del Hyatt Regency eran terroristas de amplio historial. Por ejemplo, Enrique Bassas, se dedicó a financiar varios planes terroristas de la FNCA, dada su holgada posición económica como dueño de varias clínicas y de Bassas Cargo Internacional, compañía naviera usada con fines oscuros en repetidas ocasiones y vigilada por los Feds, sin que su dueño fuera detenido ni molestado por el Buró de Miami. En 1994, algunos años antes, fue Bassas presumiblemente el encargado de facilitar a Posada Carriles algunos de los medios explosivos que el mismo me entregó para volar el famoso cabaret habanero “Tropicana”. Por su parte, Ramón Font, vinculado a Comandos L, sirvió a la CIA desde los años sesenta. En marzo de 1961 participó junto a Tony Cuesta, Ángel Puxes, Antonio Quesada y Mario Álvarez en el ataque contra el buque soviético “Bakú”, fondeado en ese entonces en Caibarién, antigua provincia de Las Villas, en Cuba. Unos años después, en 1964, participó en unión de los terroristas Plinio Manduley, Francisco Cid Crespo y otros, en el ataque contra el faro de Bahía de Cádiz. Por último, Luis Orlando Rodríguez, encargado de sufragar los gastos de los asistentes al encuentro en el Holliday Inn, fue miembro de la escolta de Fulgencio Batista en el Campamento de Columbia y escapó de la justicia revolucionaria en marzo de 1960, integrando el Frente Democrático Revolucionario, una organización terrorista fruto de la CIA. Fue miembro de la humillada Brigada 2605 como Jefe de la 2da Compañía del Batallón. Capturado y luego cambiado por compotas, fue entrenado en Fort Benning. A partir de allí se involucró con las fuerzas armadas norteamericanas en diversas aventuras como la guerra en Vietnam. Por último, fue enviado a El Salvador como asesor en 1985, ocasión en que se reencontró nuevamente con Posada Carriles y Félix Rodríguez Mendigutía en las actividades de Ilopango.

Mientras se encontraba envuelto en la tarea de realizar los planes de atentado contra Fidel Castro en República Dominicana, Luis Posada Carriles concedió una entrevista a dos periodistas del New York Times, Ann Louise Bardach y Larry Rohter, el 13 de julio de 1998, a los que impuso con desfachatez su participación en las actividades terroristas contra Cuba en las últimas décadas. Sin recato alguno, Posada Carriles narró a sus entrevistadores sus inicios como asalariado de la CIA en 1960, así como facetas de su largo historial como terrorista. No omitió un solo detalle de su fuga en Venezuela cuando purgaba una condena por su participación en el atentado a un avión comercial cubano en pleno vuelo, involucrando en sus confesiones a la propia FNCA. Su ego lo traicionó: los articulistas del New York Times escucharon con estupor sobre su involucramiento en los atentados terroristas contra hoteles, discotecas y restaurantes de Ciudad de la Habana y Varadero, hechos que provocaron la muerte al turista italiano Fabio Di Celmo, varios heridos y cuantiosos daños materiales. El reclutamiento de mercenarios centroamericanos por parte de Posada Carriles para ejecutar tales acciones, respondió, según él, a un plan organizado y financiado desde Miami, por parte de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), la que lo financió con 200 000 dólares, recibidos de parte de Jorge Mas Canosa, el extinto Chairman de la FNCA.

Ante los dos artículos del New York Times, la FNCA reaccionó como fiera acorralada. Incrédulos y sorprendidos por la noticia, los altos directivos de la FNCA se pusieron en guardia y reaccionaron de manera descompuesta. Tenían bien claro que Posada, como siempre lo hacía, soltaba la lengua fácilmente en busca de reconocimientos, tal como lo había hecho en Ilopango más de diez años atrás.

“La idea de que algún miembro de la Fundación ha estado, está o estará involucrado en actos de violencia contra el régimen de Castro es una mentira, pura y llana” , declaró el presidente de la FNCA, Alberto Hernández en forma airada. Y como para no dejar lugar a las dudas, agregó en la conferencia de prensa convocada por él el 15 de julio de 1998: “Esto nos es periodismo. Esto es una guerra política”.

Por su parte, Jorge Mas Santos, hijo del fundador de la FNCA, declaró con visible ira y turbación: “Estos artículos son ofensivos y difamatorios”.

Luego de recibir la primera estocada y rebasar la sorpresa, la FNCA intentó pasar a la contraofensiva, anunciando que demandaría al New York Times por difamación. Para ellos, según su apreciación, no había un solo cabo suelto que pudiera colocarlos en una situación desventajosa frente al rotativo neoyorquino. Se olvidaban, por supuesto que yo había sido testigo y participante de estos planes de atentado contra instalaciones turísticas cubanas y había recibido de parte de altos directivos de la FNCA el dinero y las orientaciones para ejecutarlos. Se olvidaban también que “Pepe” Hernández, su presidente, y dos de sus directores, Arnaldo Monzón Plasencia y Horacio Salvador García Cordero, estaban involucrados directamente en la planificación, financiamiento y organización de los mismos. Se olvidaban, por último, que fueron ellos los que me pusieron en contacto con Luis Posada Carriles para que éste me entrenara y abasteciera con los explosivos a detonar en el famoso cabaret “Tropicana”.

El nuevo milenio sorprendió a Posada Carriles y a sus socios de la FNCA tramando nuevos planes de terrorismo contra la Revolución Cubana, como si no bastaran para ellos el tiempo y el cansancio para desistir de su obcecada beligerancia.

Posada Carriles entró ilegalmente a los Estados Unidos el 26 de abril del 2000, procedente de Centroamérica, haciendo uso de un pasaporte falso salvadoreño a nombre de Franco Rodríguez Mena. El propósito de su visita era, sin lugar a dudas, organizar y coordinar un futuro atentado contra Fidel Castro en noviembre de ese año cuando éste visitara Panamá. Allí se reunió con sus viejos compinches residentes en Miami con vistas a recabar fondos para la operación y organizar el team terrorista que lo ejecutaría. Fue recibido particularmente por Alberto Hernández y Francisco José Hernández Calvo, quienes se encargarían de financiar la operación. Dentro de este plan contaba, desde luego, con la infraestructura terrorista que había creado en Centroamérica durante largos años.

El 3 de noviembre del 2000 Posada Carriles arribó a Panamá procedente de Costa Rica. En esta oportunidad volvió a emplear el mismo pasaporte salvadoreño A-143258 a nombre de Franco Rodríguez Mena, usado para su viaje a EE UU unos meses antes y que empleó también en agosto de ese año para desplazarse por la región. Una vez en Ciudad Panamá, se hospedó en la habitación 215 del Aparta hotel Las Vegas, donde contactó con uno de los miembros de la célula centroamericana, el cubano César Matamoros. Con el mismo analizó las cuestiones logísticas para la futura y tenebrosa operación de asesinar al mandatario cubano Fidel Castro Ruz.

Como una medida de lógica precaución y haciendo gala de su experiencia operativa, Posada Carriles se cambió al Coral Suites el día 8 de noviembre, comunicando previamente su intención a César Matamoros. De esta forma trataba de escabullirse de cualquier posible seguimiento de las autoridades panameñas o de otras personas. Un día después, el 9 de noviembre, arribó a Panamá por el Aeropuerto Internacional de Tocumen otro de los miembros de la célula terrorista centroamericana de Posada, el salvadoreño de origen cubano Raúl Hamouzova, quien integraría el comando magnicida. Tanto el recién llegado, como su cómplice, alquilaron un Mitsubishi Lancer de color rojo y con matrícula 223 251, en la agencia “Dollar-Rent-A-Car”, que les serviría para sus desplazamientos por la ciudad y que sería manejado por un empleado de Matamoros nombrado José Manuel Hurtado.

Posada dedicó los próximos días para preparar y organizar el futuro operativo terrorista sobre el terreno, chequeándose y contra chequeándose sistemáticamente. Dentro de los planes alternativos de fuga previó el apoyo de otro contrarrevolucionario, José Valladares, conocido como “Pepe, el Cubano”, a quien visitó en su hacienda en Chiriquí el 14 de noviembre. La ubicación de esta hacienda nombrada Jacu, en la zona fronteriza con Costa Rica, cerca del Puerto de Paso Canoa, punto fronterizo por donde él entró a Panamá apenas unos días antes, la hacía favorable como punto de recepción de los otros implicados. Allí esperó una noche el arribo de Guillermo Novo Sampoll, el que arribó un día después.

El 16 de noviembre ambos esperaron el arribo de Pedro Crispín Remón y Gaspar Jiménez Escobedo, quienes entraron a Panamá por el mismo Puerto fronterizo de Paso Canoa. Con total impunidad y con la posible ayuda de funcionarios aduanales lograron introducir dentro del equipaje la cantidad de 33,4 kilogramos de explosivos de nueva generación, así como los medios detonantes necesarios. Otra versión plausible es que los explosivos entraron a Panamá por uno de los senderos secretos fronterizos dedicados al frecuente contrabando en la zona y que Pedro Crispín Remón los recogió al adentrarse en la espesura aledaña a la frontera. No cabe duda que, de ser cierta esta versión, fueron previamente colocados allí por cómplices de su célula centroamericana residentes en Costa Rica. Lo sorprendente de este paso por la frontera es que si bien Guillermo Novo y Pedro Remón utilizaron pasaportes norteamericanos legales con números 043788076 y 084987631, respectivamente, Gaspar Jiménez Escobedo empleó un pasaporte falso de la misma nacionalidad a nombre de Manuel Díaz y con número 044172940. Nadie se percató ni de los explosivos ni del pasaporte falso empleado por Jiménez Escobedo.

Una vez reunidos todos en la hacienda Jacu discutieron el plan operativo para el atentado y analizaron las orientaciones provenientes de sus socios de Miami. Posteriormente, ese mismo día, todos se desplazaron hacia Ciudad Panamá. Posada Carriles, Guillermo Novo y Pedro Crispín Remón lo hicieron en una avioneta alquilada previamente por su socio Valladares, mientras Gaspar Jiménez Escobedo lo hizo por tierra, en el Mitsubishi Lancer manejado por José Manuel Hurtado, haciéndose acompañar por la poderosa carga explosiva.

Ya en Ciudad Panamá, todos se hospedaron en el Coral Suites: Posada y Remón en la habitación 310, mientras Jiménez Escobedo y Novo Sampoll lo hacían en la 509. Indudablemente fue un error operativo el concentrarse todos en el mismo hotel, lo que permitió su fácil y posterior captura. Posiblemente fue un exceso de confianza del tradicionalmente desconfiado Luis Posada Carriles.

Una medida lógica fue tratar de deshacerse del Mitsubishi Lancer que emplearon en los días iníciales, por lo que rentan dos autos diferentes: un Mitsubishi Lancer de color negro y otro Mitsubishi modelo Galant. Novo y Gaspar Jiménez se movieron en el primero, empleando a Hurtado como chofer, mientras Posada Carriles y Remón usaron el Galant para desplazarse por la ciudad. En el Mitsubishi negro se dedicaron Novo Sampoll y Gaspar Jiménez a realizar los primeros estudios operativos con vistas a seleccionar el lugar del futuro atentado contra Fidel Castro. Recorrieron inicialmente las áreas aledañas al Ceasar Park, hotel en que se llevarían a cabo las sesiones de la Décima Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, comprobando la existencia de severas medidas de seguridad, lo que les hizo descartar este sitio. Posteriormente se dirigieron a la Universidad y se acercaron al Paraninfo, lugar en que se reuniría Fidel Castro con más de un millar de estudiantes universitarios. En horas de la noche del 17 de noviembre ya estaba claro que el lugar idóneo para el magnicidio sería el Paraninfo de la Universidad de Panamá, sin importarles poner en riesgo la vida de numerosas personas inocentes. Novo y Gaspar Jiménez Escobedo emplearon a José Hurtado para que realizara un estudio “in situ” dentro de las áreas de la Universidad de Panamá.

Mientras los terroristas daban punto final a la organización de su criminal operativo, Hurtado llevaba el Mitsubishi rojo a un punto de fregado, ya que sería entregado al día siguiente, 18 de noviembre. Al revisar el auto, José Hurtado se percató del inexplicable olvido por parte de Luis Posada Carriles de la maleta negra portadora de los explosivos. Al llamar a su jefe, César Matamoros, éste le indicó que la devolviera a sus dueños. Todavía hoy sorprende este “olvido” del material explosivo por parte de los operativos contrarrevolucionarios, los que contaban con amplia experiencia en operaciones encubiertas dada su larga actividad como expertos de la CIA.

Los acontecimientos se sucedieron de manera precipitada una vez que el Comandante en Jefe Fidel Castro denunció en una conferencia de prensa los planes de magnicidio que involucraban a Posada Carriles y sus cómplices. Todos los complicados en el fallido atentado fueron capturados sobre las 4 de la tarde del 17 de noviembre en el Coral Suites y sus áreas aledañas, viéndose Hurtado imposibilitado de devolverles la maleta con los explosivos. Ante este imprevisto escondió la maleta con los explosivos en un terreno baldío cercano al aeropuerto de Tocumen.

La detención de Posada Carriles y sus cómplices por parte de efectivos de la Dirección de Seguridad de la Policía Técnico Judicial, dirigidos por Roger Díaz Quintero, dio paso a los interrogatorios preliminares en que los detenidos negaron su vínculo con el Mitsubishi Lancer en que Hurtado logró fugarse inicialmente.

El día 19 de noviembre, una vez capturado Hurtado, éste indicó a la Policía Técnico Judicial el lugar en que se encontraban ocultos los explosivos. Al abrirla se comprobó su peligroso contenido. A los 33,44 kilos de explosivo plástico le acompañaban todos los medios iniciadores y de control remoto requeridos para asegurar la detonación. De la misma manera, las indagaciones periciales corroboraron la presencia de muestras y trazos humanos dentro del contenido. La negación inicial de los complotados a ser sometidos a la indagación judicial, establecida para los primeros días de diciembre del año 2000, despertó profundas sospechas en los investigadores.

Por su parte, Raúl Hamouzova consiguió evadir a la justicia panameña, mientras César Matamoros logró evadir la prisión mediante diversos vericuetos legales.

Otro de los implicados, José Valladares Acosta, falleció en su hacienda Jacu el 7 de octubre de 2003 mientras se encontraba bajo arresto domiciliario y en espera de la realización del juicio a sus cómplices. Era, sin lugar a dudas, uno de los miembros de la célula terrorista centroamericana, confabulado en la preparación y aseguramientos de acciones violentas, así como uno de los miembros de las actividades de narcotráfico en la región, en unión de su socio Orestes Cosío, deportado a EE UU por actividades de narcotráfico.

Durante la celebración del juicio a los cuatro terroristas en la sede del Tribunal Marítimo en Ciudad Panamá, llamó la atención la presencia de un sinnúmero de contrarrevolucionarios de origen cubano entre los que se destacaron Francisco Pimentel, Osiel González Rodríguez, Pedro Gómez, Ernesto Abreu y Alicia del Busto.

Los terroristas juzgados en Panamá recibieron condenas irrisorias entre 8 y 7 años de prisión en el 2004, sin tenerse en cuenta los crímenes cometidos por ellos y que algunos, como Posada Carriles y Gaspar Jiménez Escobedo, se encontraban prófugos de la justicia venezolana y mejicana respectivamente.

Sin tener en cuenta todos estos antecedentes criminales de los implicados en el frustrado magnicidio de Panamá, estos fueron condenados, irrisoriamente, de la siguiente manera: Luis Posada Carriles y Gaspar Jiménez Escobedo: 8 años de prisión; Pedro Crispín Remón, Guillermo Novo Sampoll y César Matamoros: 7 años de prisión; y José Manuel Hurtado: cuatro años de prisión.

La decisión del juez panameño Ho Justitiani, ignoró los delitos de asociación para delinquir y posesión de explosivos, ampliamente comprobados en el proceso judicial. Bueno es aclarar, que dicho juez y otros miembros del tribunal recibieron serias presiones y amenazas durante la celebración del proceso penal contra estos terroristas.

Mientras los cuatro frustrados magnicidas purgaban prisión en Panamá, gozando de innumerables privilegios, el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió el 29 de abril de 2004, un documento titulado “Perspectiva general del Hemisferio Occidental”, en el que se evaluó la actividad terrorista durante el año 2003. Aunque en el mismo se ignoró la actividad terrorista de los grupos anticubanos, incluyendo a los detenidos en el país istmeño, los EE UU plantearon: “La amenaza del terrorismo en el Hemisferio Occidental siguió siendo baja en 2003, en comparación con otras regiones del mundo. Aun así, la región no está de ningún modo exenta de ser explotada por grupos que la utilizarían para procurar refugio, financiamiento, documentos de viaje ilegales o acceso a Estados Unidos por rutas, establecidas desde hace tiempo, para el contrabando de narcóticos y de migrantes indocumentados.”



EL FBI EN PANAMA: ¿CEGUERA O COMPLICIDAD?

La total impunidad con la que se movió Posada Carriles en Centroamérica es una prueba de la confabulación de los Oficiales del FBI acreditados en la embajadas norteamericanas como attaches jurídicos (Legats), con su avatar terrorista, incluso cuando los federales incrementaron en esa zona los cursos denominados "Panorámicas y técnicas de investigación", impartidos a jueces y a otros estamentos policiales. De la misma manera, el caso omiso del Buró al terrorismo contra Cuba se puso de manifiesto de que la representación del Buró en Panamá no estuvo al tanto de los planes magnicidas contra Fidel durante la realización de la X Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado en el país del Istmo. La ineficacia o deliberado silencio de la Oficina del FBI en Panamá ante el plan terrorista y la falta de contacto con la Interpol, la CIA y otras agencias federales norteamericanas, tiende a levantar serias sospechas sobre su conocimiento o no de este plan.

Con independencia de existir varios antecedentes de hechos terroristas en Panamá, tales como el atentado contra la embajada de Panamá en Caracas el 1 de octubre de 1974; la destrucción el 11 de julio de 1976 de las oficinas de “Air Panamá,” en Bogotá, Colombia, por hombres al mando de Orlando Bosch; así como el atentado contra las oficinas de “Cubana de Aviación” en Ciudad Panamá, el 18 de agosto de 1976; el plan de atentado contra Fidel si éste asistía a los funerales del mandatario panameño Omar Torrijos, luego que falleciera en un hecho no dilucidado cuando su helicóptero se precipitó a tierra el 31 de julio de 1981, organizado por Huber Matos; la preparación en Panamá de una célula del CID con fines terroristas en 1982; plan de atentado contra el Ministro del MININT cubano durante una posible visita de éste a Panamá en 1989, organizado por Gaspar Jiménez Escobedo y que incluía la participación de un comando terrorista, el cual fue capturado por la policía panameña; la presencia en Panamá desde 1994 de Raymond Molina, de amplio pasado terrorista y prófugo de la justicia norteamericana por el delito de fraude electoral; amenaza de bomba contra la Embajada de Cuba en Panamá, el 11 de enero de 1997; la presencia en Panamá en abril de 1998, de dos connotados terroristas, Jorge Enrique Bringuier y "Cuco" Bringuier, posiblemente para preparar acciones extremistas; ni las autoridades panameñas ni el FBI tomaron acciones contra los terroristas involucrados en el plan magnicida, permitiendo su entrada al país con total libertad.

Por su parte, la Oficina del FBI de Miami, dirigida por Héctor Pesquera desde 1998 hasta el 2003, ignoró la partida de estos terroristas hacia el país istmeño, sabiendo que ésta coincidía con un evento internacional en el que participaría Fidel, ignorando la participación de estos en el plan de atentado “investigado” por él en 1997.

El meses siguientes, mientras se encontraban detenidos en el centro penitenciario “El Renacer”, a media hora por carretera de Ciudad Panamá, los cuatro terroristas cubanos gozaron de privilegios excesivos, tales como disponer libremente de los teléfonos, el fax y el internet situados en las propias oficinas del Director de la prisión, Ricardo Apú. Para ellos todo parecía ir viento en popa sabiendo que los hilos de varias conspiraciones para excarcelarlos se iban tejiendo en Miami por sus socios de la FNCA y, particularmente, por Santiago Álvarez Magriñá. Realmente sus prerrogativas eran bastantes y recibían libremente las visitas de muchas personas con los que no los unían lazos familiares, sino otros lazos más complicados y uno de ellos era el de ser sus cómplices del intento de magnicidio en Panamá, entre los que se encontraba Nelsy Ignacio Castro Matos y el propio Santiago. Así iban pasando los días y se mantenían debidamente informados por sus socios de los avances de los planes de excarcelación. Ya otras veces habían salido de iguales atolladeros pensaba cada uno. Solo les quedaba esperar y hacer acopio de paciencia.

Mientras tanto, por indicaciones de su abogado Rogelio Cruz se presentaban como un grupo de abuelos indefensos a los que se acusaba falsamente. Apoyados en el veneno nocivo de la prensa mediática controlada por sus socios, acusaban una imagen de hombres enfermos y desvalidos. Esos pretendidos abuelitos pretendieron engañar al mundo mostrando un aparente estado de salud frágil y delicado. Sin lugar a dudas, se estaba preparando la opción de fuga con la complicidad de su narco leguleyo abogado Rogelio Cruz y miembros del gobierno de la ex presidenta Mireya Moscoso. Prueba de ello es que, a fines de junio de 2002, Posada Carriles fue trasladado al hospital privado San Fernando, aludiendo un cuadro clínico totalmente dudoso, entre el que se encontraban un sinnúmero de dolencia y padecimientos tales como insuficiencia circulatoria en el cerebro, atrofia encefálica, arterioesclerosis múltiple con degeneración de los tejidos, insuficiencia cerebro vascular, cáncer de piel, hipertensión y afecciones auditivas.

Un rol destacado en los planes de fuga durante el período carcelario de Posada Carriles lo tuvo, como ya señalamos, el abogado panameño Rogelio Cruz vinculado con traficantes como Gilberto Rodríguez Orihuela, Jorge Ochoa, jefes en los carteles de Cali y Medellín, respectivamente. Otros de los narcotraficantes con los que mantuvo relaciones fueron Celso Fernández Espina y José Castrillón Henao, este ultimo sucesor en la dirigencia del cartel de Cali.

Mientras Posada Carriles y sus cómplices se encontraban en prisión, Santiago Álvarez y la FNCA organizaron una infiltración el 26 de abril de 2001. En esa oportunidad fueron capturados Ihosvany Suris de la Torre, Santiago Padrón Quintero y Máximo Robaina con cuatro fusiles automáticos AK-47 de procedencia rumana, un fusil M-3, tres pistolas Makarov, visores nocturnos, radios y abundante dinero.

Otro hecho que puso al desnudo la complicidad del FBI con Posada Carriles y sus cómplices, fue que todos los documentos originales de su expediente, conservados durante años en la cámara fuerte del FBI de Miami, fueron destruidos por órdenes de Héctor Pesquera, el mismo oficial que decidió y realizó, el 12 de septiembre de 1998, el arresto de los Cinco Héroes cubanos bajo falsas acusaciones de espionaje. Si algo se ofreció al gobierno panameño fue solo lo que el FBI quiso, solo eso y nada más.

Pesquera no fue el único cómplice de Posada. Otro agente del FBI, George Kiszynski, el oficial del FBI que se reunió con Posada Carriles en Honduras en 1992, fue quien recibió de los detectives Sergio Pinion y Ozzie Austin la información de las actividades del CORU y todo parece indicar que Kiszynski la hizo llegar a miembros de esa organización terrorista unos días después. Ya diez años antes, en 1982, otra vez el FBI había entorpecido la actividad de la policía de Miami sobre Omega 7 y Pedro Crispín Remón.

La complicidad de Kiszynski con Posada Carriles quedó evidenciada cuando en julio 1998 se dio a conocer la frustración del ingeniero guatemalteco Antonio Jorge Álvarez, quien dijo haberse comunicado con el FBI ante las sospechas de que Posada Carriles participaría en un atentado contra Fidel Castro en Isla Margarita, Venezuela, así como una serie de sabotajes en Cuba. Para sorpresa del guatemalteco, un agente del FBI lo llamó desde Miami para interesarse por su declaración y alertarlo de que abandonara el país, pero realmente el Buró no hizo nada contra el terrorista. Mucho después se supo que el federal que mantuvo sin divulgar los temores de Álvarez no era otro que George Kiszynski.

LA MAFIA MIAMENSE CONSPIRÓ PARA LIBERAR A POSADA.

Que la mafia fanática de Miami desarrolló una fuerte ofensiva dentro del gobierno norteamericano para liberar a los terroristas encerrados en Panamá, no resultó extraño para nadie. Ésta se arreció el 2 de mayo del 2003 cuando Feliciano Foyo, Roberto Martín Pérez y Horacio Salvador García Cordero, cómplices de Posada Carriles en muchos planes de asesinato para asesinar a Fidel Castro, fueron recibidos en las oficinas de la Secretaría de Estado por Roger Noriega, en esos momentos Subsecretario para el Hemisferio Occidental. Días después, fueron invitados un grupo de terroristas por el propio presidente norteamericano para asistir a una celebración en la Casa Blanca. George W. Bush recibiría el 10 de octubre del 2003, en la Casa Blanca, a otro grupo de terroristas, entre los que se encontraban Ninoska Pérez-Castellón y Luis Zúñiga Rey. Otra vez la mafia clamó por la excarcelación de sus amigos.

El 18 de marzo de 2004 terminó el juicio relámpago contra Posada Carriles y sus cómplices. Fue en realidad un juicio complicado, lleno de inconsistencias y que por su esencia y debilidades daría como solución legal a una irrisoria condena: penas de entre 4, 7 y 8 años de privación de libertad. De inmediato, sentenciados ya, se arreciarían las gestiones para excarcelarlos por cualquier vía.

El 24 de abril de 2004 se dieron los primeros pasos cuando la mafia se alborotó para tratar de liberar a sus ya sentenciados congéneres. Con bombo y platillo, anunciaron su esfuerzo por recabar fondos para apoyarlos. Cumpliendo este cometido, se llevó a cabo una cena en el Reinassance Ballroom de West Miami, la que sobresalió por sus peculiaridades: recabar fondos para ayudar a Posada Carriles y a sus cómplices, detenidos en Panamá. Participaron 400 personas con un valor por cubierto de 100 dólares. Entre los presentes se encontraban decenas de ex integrantes de la Brigada 2506, vapuleada una vez en las arenas de Girón por los cubanos dignos de la Isla.

Francisco José Hernández Calvo, Humberto Hernández, Santiago Álvarez, Luis Zúñiga Rey, Ninoska Pérez Castellón y muchos más. Por su parte, el narco defensor de los terroristas, Rogelio Cruz, alardeaba públicamente de que sus defendidos pronto estarían en la calle.

La componenda no se hizo esperar: la presidenta mafiosa Mireya Moscoso indultó arbitrariamente a los terroristas el 26 de agosto de 2004, seis meses después de la condena y cinco días antes de que expirara su mandato presidencial. En una madrugada, tomando extremas precauciones, fueron extraídos de la prisión “El Renacer” y conducidos al aeropuerto bajo fuerte custodia, sin el conocimiento del director de la prisión, los fiscales del caso y el propio juez Ho Justiniani. Allí los esperaban uno o dos aviones que los transportarían fuera de Panamá, los que fueron alquilados por Santiago Álvarez y la FNCA.

Años después este indulto fue declarado como violatorio de la constitucionalidad panameña por parte de la Corte Suprema de Justicia de Panamá, la que adoptó esta decisión por unanimidad. Un juicio contra los implicados dentro del gobierno panameño se realizaría el día 3 de septiembre de 2005, con vistas a juzgar su implicación en estos hechos.

Cuando la presidenta Mireya Moscoso, por obra y gracia de su unilateral voluntad, liberó a Posada Carriles y sus cómplices, santificó una nueva forma de fuga: aquella en la que la impunidad es capaz de maniatar a la justicia y no dejarle el más mínimo espacio a la razón. Fuga al fin, fraguada en silencio y efectuada en las sombras, ejecutada sobre la base de subterfugios y falsificación de identidades, conspiraciones y sobornos, consumó una de las iniquidades más repudiables de nuestros tiempos. Fue, sin lugar a dudas, la mayor ofensa cometida contra el antiterrorismo.

En el Aeropuerto Internacional de Tocumen los terroristas fueron despedidos por Carlos Barés, en ese entonces director de la Policía Nacional de Panamá, así como por Javier Tapia, subdirector de Inmigración, y Arnulfo Escobar, jefe de la Dirección de Investigación e Información de la Policía por aquellos tiempos.

Hoy se han podido aclarar las verdaderas motivaciones que tuvo la ex presidenta panameña para indultar arbitrariamente a los terroristas. Su decisión no fue solamente provocada por su identificación ideológica con los mismos y por las presiones del Departamento de Estado norteamericano, entre éstas las realizadas por el propio Collin Powell, Secretario de Estado, en diciembre de 2003, y por Otto Reich, Secretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, el 20 de enero de 2004. Previamente había recibido la propuesta de recibir cuatro millones de dólares, los que le fueron entregados mediante una operación que involucró al Mellon United National Bank y un auto titulado Comité Pro Libertad de los Hermanos Presos en Panamá. El pago se realizó mediante gestiones de Ruby Moscoso, hermana de la ex presidenta, a través de un banco de Liechtenstein.

Detrás de estos hechos pudo haber estado la anuencia y presiones de la CIA, cuyo director en agosto de 2004, nombra por George W. Bush, era nada más y nada menos que Porter Goss, socio de correrías de Luis Posada Carriles durante la Operación 40. Desde 1997 era el Presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara Baja de Estados Unidos.

Los hechos hablan por sí solos: Los recién indultados recibieron falsas identidades. Posada Carriles recibió un pasaporte norteamericano a nombre de Melvin Cloyde Thompson, hurtado a su dueño meses antes en Costa Rica. Por su parte, Guillermo Novo Sampoll, Pedro Crispín Remón y Gaspar Jiménez Escobedo, utilizarían en su periplo Panamá – Honduras - Miami, los pasaportes de Ernesto Abreu, Orlando González y Miguel Álvarez, respectivamente.

Horas después de su despegue, ambos aviones aterrizaron en el aeropuerto “Ramón Villeda Morales” de San Pedro Sula, Honduras, sobre las 7.30 a.m. de dicho jueves 26 de septiembre. Los cuatro terroristas eran esperados allí por Rafael H. Nodarse quien realizó los trámites migratorios requeridos por las autoridades hondureñas sin ninguna dificultad. Momentos después acompañaron a Rafael Nodarse en su camioneta Nissan Pathfinder. Regresaron horas después para partir rumbo a Miami, sobre las 11.45 a.m., en una avioneta Lear. Posada Carriles se quedó en San Pedro Sula en compañía de los dos hijos de Nodarse.

Fue Santiago Álvarez Fernández Magriñá y otros miembros de la FNCA quienes rentaron los dos aviones ejecutivos usados para recoger a Posada, Gaspar Jiménez Escobedo, Guillermo Novo Sampoll y Pedro Remón. En las aeronaves llegó una comparsa de terroristas radicados en Miami, integrada por Ernesto Abreu, Orlando González y Miguel Álvarez para fiscalizar el operativo. Luego, al despegar las aeronaves, Luis Posada Carriles se uniría a ellos en una de ellas.

Mientras los terrorista salían de Panamá rumbo a Honduras, la presidenta Moscoso telefoneó al entonces embajador de Estados Unidos en Panamá, Simón Ferro, informándole de la excarcelación de los terroristas, tal como previamente se había acordado con el Secretario de Estado Collin Powell.

Posada Carriles fue identificado en Honduras en diferentes ocasiones. Se le vio en una oportunidad saliendo del aeropuerto “Ramón Villeda Morales” y, en otra, almorzando con Ralph Nodarse en un lujoso restaurante. Está claro, pues, que el entonces presidente hondureño Ricardo Maduro y sus Ministro de Seguridad y Vice ministro de la misma institución, Oscar Álvarez y Armando Calidonio, respectivamente, ignoraron la presencia de este criminal en su país. Las noticias sobre el escandaloso refugio de Posada Carriles en Honduras, durante un tiempo, luego de su excarcelación por la Moscoso, han creado fuertes denuncias contra miembros del gobierno del ex presidente Ricardo Maduro, quien gobernaba ese país en aquellos momentos.

Maduro, quien participó en el criminal golpe de estado contra el presidente constitucional, Manuel Zelaya, visitó Washington en julio de 2009, donde fue recibido por los congresistas cubanoamericanos de la Florida, Ileana Ros Lehtinen y los hermanos Díaz Balart, así como el ex candidato presidencial John Mc Cain. Era, sin lugar a dudas, un justo premio y un “merecido” espaldarazo a quien gobernaba honduras y permitió que Posada carriles obtuviera refugio allí mientras se preparaba su ulterior ingreso a los Estados Unidos.

La presencia de John McCain en el encuentro con Ricardo Maduro no resultó sorprendente ya que se conocía que este personaje mantuvo fuertes vínculos con la derecha hondureña desde los años 80 del siglo pasado. Por esa época fue Asesor del Consejo Norteamericano para la Libertad Mundial, el capitulo USA de la Liga Anticomunista Mundial. La LAM fue una asociación internacional radicada en Taipéi y que aglutinaba a lo más selecto de la ultraderecha y el anticomunismo internacional.

Otro de los elementos que descartan cualquier sorpresa del recibimiento dado por Mc Cain al ex presidente Maduro y su asociación con los congresistas de la derecha norteamericana, lo es el hecho de que siempre ha apoyado abiertamente el terrorismo contra Cuba. No en balde, recibió el apoyo del Foro Patriótico Cubano de Miami, integrado por lo más cavernario de la mafia miamense, como lo son el Consejo por la Libertad de Cuba, la Brigada 2506 y otras organizaciones, en agosto de 2008.

Finalmente, como todos conocemos, Posada Carriles logró regresar a los Estados Unidos, bajo la anuencia de la mafia terrorista de Miami y la confabulación del entonces jefe de la oficina del FBI en Miami, Johnatan I. Salomon. Otra vez la impunidad campeaba por su libre albedrío.

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miércoles, 21 de abril de 2010

Campaña de limpieza dentro de la CIA


De izquierda a derecha, Stephen Kappes, Barack Obama y Leon Panetta.

Servicios Secretos

La jubilación del número 2 de la CIA permitirá quizás aclarar el funcionamiento de la agencia estadounidense de inteligencia. Stephen Kappes, quien ya había sido puesto al margen de la CIA en 2004, era un representante de los más sórdidos métodos de la agencia sin poder presentar resultados concretos que justificaran su uso. Parece sin embargo poco probable que «el viejo sabio» de la CIA, como gustaba de hacerse llamar a sí mismo, se dé por vencido tan rápidamente. En todo caso, los odios internos deben resultar finalmente provechosos para Michael Morell, quien parece ser ahora el mejor ubicado para convertirse en el próximo director de la CIA. En definitiva, si bien los métodos de ciegos que caracterizaron todo lo que se hizo después del 11 de septiembre reciben así cierta forma de condena, paradójicamente los hombres del 11 de septiembre parecen tener grandes posibilidades de tomar el control de la CIA.

El número 2 de la CIA, el muy temido Stephen R. Kappes, solicitó su jubilación de forma anticipada y se retiró en medio de un sinnúmero de elogios, lo cual confirma en realidad que el hombre ha caído en desgracia en un medio en que el secretismo constituye la única regla.
En la hoja de servicio del saliente director adjunto de la CIA se encuentra el haber convencido a Libia de renunciar a su programa de desarrollo nuclear.

El número 3, Michael J. Morell, sube ahora un escalón en la jerarquía de la CIA y se convierte así en el principal candidato a la categoría de sucesor del actual director, Leon E. Panetta, quien llegará en 2013 a la edad límite para ocupar ese cargo. Fran Moore se convierte a su vez en número 3 mientras que Stephanie O’Sullivan se hace cargo de la supervisión de las operaciones cotidianas.

El director de operaciones especiales, Michael J. Sulick, especialmente vinculado a Kappes, pudiera verse obligado a pasar a él también a la jubilación anticipada.

En 2004 se produjo un conflicto entre la CIA y la administración Bush, cuando la casa Blanca reveló la identidad de la agente Valerie Plame para vengarse así de su esposo, el embajador Joseph Wilson, quien había desmentido los informes según los cuales Sadam Husein había realizado compras de uranio en Níger. El asunto se convirtió rápidamente en una especie de revuelta de la agencia contra los neoconservadores, acusados con toda justicia de estar fabricando informes falsos con fines políticos y de poner en peligro el funcionamiento de la CIA.

En definitiva, el presidente George W. Bush acabó por deshacerse del director de la CIA, poniendo en su lugar a Porter J. Goss, un ex agente que se había reciclado como parlamentario.

Porter Goss fue nombrado también director de la Inteligencia Nacional, lo cual no sólo le permitió purgar la CIA sino meter igualmente en cintura a todos los demás servicios de inteligencia estadounidenses. Después de su nominación, su primera decisión fue la expulsión inmediata de Stephen R. Kappes y Michael J. Sulick. Al extremo que los dos fueron escoltados inmediatamente a sus respectivas oficinas para que recogieran sus efectos personales y sacados del edificio al instante.

Kappes y Sulick prepararon después, durante meses, su venganza contra Goss, hasta que lograron precipitar su caída y volver ellos mismos a la CIA de la mano de su sucesor, el general Michael Hayden. Víctimas de los neoconservadores, Kappes y Sulick recibieron el apoyo de los demócratas, esencialmente a través de Diane Feisntein (actual presidenta de la Comisión de Inteligencia del Senado), apoyo motivado por razones de orden estrictamente políticas y sin que se cuestionaran los resultados de su labor.

Kappes y Sulick habían sido sin embargo los artífices de la generalización de las prisiones secretas en el extranjero y de los asesinatos perpetrados con el uso de aviones sin piloto.
Después de la elección de Barack Obama, los demócratas esperaban poner a Kappes a la cabeza de la CIA y situar a Sulick como número 2. Pero el secretario republicano de Defensa Robert Gates y el ex consejero republicano de seguridad nacional Brent Scowcroft obligaron al presidente demócrata a seleccionar como director de la agencia a un miembro de la Comisión Baker-Hamilton, Leon Panetta, quien aceptó a su vez mantener en su equipo a Kappes y Sulick.

Sólo después de haberse alcanzado la solución de todo este enredo político empezó a salir a colación la cuestión de los métodos de Kappes y Sulick. Ellos se esforzaron por globalizar la gestión de la inteligencia y del personal. Basaron su trabajo en la cooperación con agencias extranjeras, consideradas más competentes en sus respectivas regiones.

Al hacerlo lograron ganar mucho tiempo en el montaje de operaciones, pero perdieron el control del reclutamiento de agentes en el terreno. La cooperación entre agencias les había permitido también secuestrar opositores en cualquier lugar del mundo, mantenerlos en cautiverio en prisiones secretas instaladas en 66 países y someterlos a la tortura. El descubrimiento de la envergadura que alcanzó el uso de esas prácticas suscitó la cólera de Leon E. Panetta, católico militante, muy preocupado por las cuestiones éticas.

Aparentemente, esa forma de trabajar dio al principio excelentes resultados, pero pronto empezaron a aparecer problemas. El error fatal parece haberse producido a fines de 2009. En ese momento, Stephen R. Kappes anunció personalmente al presidente Obama que acababa de reclutar, gracias a los servicios secretos jordanos, a uno de sus agentes infiltrado en la cúpula de al-Qaeda: Khalil Abu-Mulal al-Balawi. Gracias a este hombre, la CIA podía abrigar esperanzas de acabar rápidamente con Osama Ben Laden, de quien se afirma que sigue escondido entre las tribus afgano-pakistaníes.

El 30 de diciembre de 2009 se organizaba en la base estadounidense de Khost, en Afganistán, un brindis de bienvenida para celebrar la llegada de este providencial espía. Pero el hombre traía un cinturón explosivo que hizo estallar en medio de los presentes, matando a 7 personas e hiriendo a muchas otras. Todos los responsables locales de la CIA quedaban así fuera de combate.

Por su parte, la prensa estadounidense se hizo eco de la muerte, en 2002 y a consecuencia de las torturas, de un detenido de la CIA en Afganistán, Gul Rahman, y de la manera como Kappes había ordenado quemar el cadáver para evitar el escándalo. Su actitud fue interpretada como una luz verde para todo tipo de abusos, que desde aquel momento fueron cosa cotidiana.

Para terminar, una denuncia sobre las torturas en Guantánamo se encuentra actualmente en su fase de instrucción en Estados Unidos, por iniciativa de los abogados del John Adams Project (un programa que conducen en común la ACLU y la ACDL).
La asociación logró conseguir fotos de varios torturadores de la CIA y está exigiendo que estos sean enviados a los tribunales. La cadena de mando, si la Justicia tratara de reconstruirla, conduciría inexorablemente hasta Kappes y Sulick, a menos que los abogados sean enviados a su vez a los tribunales por haber revelado los retratos de los agentes al servicio de la CIA, lo cual equivale a un acto de traición.

Por otra parte, el número 2 de la CIA, Michael J. Morell, fungía como oficial de enlace de la CIA ante el entonces presidente George W. Bush. Morell acompañaba al presidente en la mañana del 11 de septiembre de 2001 y fue él quien le presentó el informe cotidiano en su automóvil antes de llegar a la escuela elemental de Longboat Key, en la Florida.

Fue también el propio Morell quien le anunció al presidente que lo que se había estrellado contra la primera torre del World Trade Center no era un simple avioncito sino un gran avión de pasajeros. También fue Morell quien acompañó después al presidente Bush en su huida a través de los Estados Unidos y le presentó inmediatamente toda la argumentación destinada a atribuir los hechos a Osama Ben Laden.

En ese sentido, Michael J. Morell dispone del más absoluto apoyo del establishement y puede aspirar a obtener rápidamente el puesto de director de la CIA.

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«Porter Goss, veterano de la acción secreta», Red Voltaire, 27 de junio de 2005.

«Purga política en la CIA», Red Voltaire, 10 de enero de 2005.

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martes, 12 de enero de 2010

El agente “Chris” Sabatini propone a Obama incrementar la injerencia


Christopher “Chris” Sabatini

11 de enero de 2010
Jean-Guy Allard

Para comentar y promover las agresiones de la USAID contra Cuba, la revista Foreign Policy se ha buscado, para su última edición, un autentico especialista: Christopher “Chris” Sabatini, un ex alto funcionario de la NED identificado hace ya años en Venezuela como agente de la CIA y promotor de acciones ilegales de los grupos de extrema derecha.

En Foreign Policy, Sabatini no solo reduce las intervenciones de injerencia en la Isla de los llamados “contratistas” de la USAID al nivel de ayuda humanitaria sino que insta al gobierno norteamericano a incrementar masivamente tales actividades encubiertas, orientadas por la Agencia Central de Inteligencia.
Con el propósito evidente de engañar, Sabatini habla de una distribución gratuita de “laptops y otros accesorios de comunicaciones” a los informantes reclutados en La Habana por la inteligencia estadounidense.
Pretende ignorar que un portavoz del Departamento de Estados ya admitió que Washington busca proveer a sus mercenarios de la Isla “comunicaciones globales”, es decir satelitales, con el evidente propósito de controlarlos y orientarlos desde el exterior con facilidad.
Ex encargado de programas para América Latina del norteamericano Fondo Nacional para la Democracia (NED por sus siglas en inglés), “Chris” Sabatini es ningún desconocido para quien observa las operaciones de injerencia desarrolladas en el continente por la CIA, bajo la cobertura de una amplia telaraña de ONG’s, de fundaciones “para la democracia y la paz”, de supuestos centros de investigación académica, como de grupos que se pretenden, cómodamente, “evangelistas”.
El pitcher designado de la NED
En febrero del 2004, en un análisis consagrado a este mismo personaje, el periodista y investigador Ernesto Villegas Poljak señalaba, usando la terminología del béisbol, como Sabatini era “el pitcher designado de la NED para América Latina y el Caribe” y se consagraba a alimentar con los millones de aquel fondo federal para la injerencia a decenas de grupos políticos y presuntas ONGs bajo el pretexto de “promover la democracia”.
En el 2009, el nombre de Sabatini aparece en una investigación del venezolano Alejandro Ruiz cuando la oposición venezolana intenta conseguir una condena del supuesto antisemitismo del Presidente Chávez, aprovechando que - el sábado 31 de enero de este año - un grupo asaltó la Sinagoga Tiferet de la comunidad judía en Caracas.
En el ataque mediático contra el líder bolivariano participa activamente, desde Argentina, el llamado Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL), una organización fachada de la CIA financiada por la USAID, la NED, la Fundación Ford, la Fundación Atlas.
Casualmente, en su Consejo Asesor el CADAL tiene a Christopher Sabatini, “un agente operativo CIA, ex jefe de Programas de la NED”, precisa Ruiz.
Otras publicaciones señalan como Sabatini reconoció que la NED financió las elecciones que, en 1989, llevaron a la derrota a los sandinistas en Nicaragua.
Patrocinador del grupo fascista Primero Justicia
En Venezuela, se atribuyó a la gestión de Sabatini que dos jefes del fracasado golpe de 2002 recibieron financiamiento de la NED. Igualmente, el grupo Súmate usó el dinero proveído por Sabatini para recoger de firmas al fin de forzar un referéndum contra el presidente Chávez.
Pero hay mucho más grave: en un informe redactado después de un viaje a Caracas en este mismo periodo, Sabatini reconoce que Primero Justicia era el socio principal en Venezuela del Instituto Republicano Internacional, organización de extrema derecha subsidiada a golpe de millones por la NED.
La organización Primero Justicia fue la criatura de nada menos que el golpista Alejandro Peña Esclusa, hoy jefe de UnoAmérica, la organización fascista latinoamericana, promovida por ex militares de la Operación Cóndor y cómplice de acciones terroristas.
Al lado de extremistas de derecha tales como Otto Reich, Roger Noriega, Dan Fisk y los terroristas Carlos Alberto Montaner y Armando Valladares, el venezolano Peña Esclusa, ahora auto exilado en Colombia, asesoró en los últimos meses a los militares y empresarios golpistas hondureños.
Hay que señalar como las operaciones de injerencia, confesada sin el menor escrúpulo por Sabatini, llevo a que el Gobierno venezolano solicitó a Estados Unidos que la NED que ponga fin de inmediato al financiamiento otorgado a organizaciones y partidos políticos involucradas en el golpe de Estado de abril de 2002 y en el sabotaje a la industria petrolera.
En una declaración ante la OEA, el gobierno bolivariano denunció como “Christopher Sabatini, director de la NED para América Latina y el Caribe, se ha convertido en un asesor político clave de la oposición en Venezuela. Que promueve y apoya toda una red conspirativa en nuestro país. Que tiene relaciones estrechas, permanentes y de complicidad con los principales líderes de la oposición, incluida la golpista”.
Otro detalle de la biografía inconfesable de Sabatini. Manejó para la NED el vergonzoso dossier de Haití cuando el presidente Aristide fue cobardemente secuestrado y expulsado de su país para ser exilado en África. Un escenario similar al rapto del presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya,
De tal forma que uno se asombra cuando descubre, de repente, que este mismo agente Sabatini trabajó con el actual presidente Barack Obama durante su campaña presidencial.
El promotor de una injerencia acelerada contra Cuba fue luego citado como uno de los favoritos del nuevo mandatario para puestos de máxima importancia tanto en el Consejo de Seguridad Nacional como en le Departamento de Estado, al lado de Dan Restrepo.
Desde su puesto de director del departamento político del Consejo de las Américas - con sede en Nueva York –y de editor de Americas Quarterly. Sabatini aprovecha ahora los disparates de Obama en su política latinoamericana para auto promocionarse.
Especialista imperial del hemisferio se exhibe, por supuesto, con la esperanza de encantarse, tarde o temprano, a un nivel estratégico de las operaciones en esta guerra sucia que Washington sigue manejando, contra los países progresistas del continente.

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sábado, 9 de enero de 2010

La CIA se toma la revancha lanzando misiles en Pakistán


Los agentes de la CIA ejecutados eran los responsables de la elección de objetivos para los ataques con Predator

10-01-2010
Bill Van Auken
World Socialist Web Site

Desde el ataque suicida que acabó con la vida de 7 agentes de la CIA y un espía jordano, se ha producido una aparente campaña de represalias en Pakistán, y al menos 20 personas han muerto debido a ataques con misiles procedentes de aviones teledirigidos.
El más letal de los ataques de los aviones de la CIA tuvo lugar el miércoles en la región de Datta Khel en Waziristan del norte, cerca de la frontera con Afganistán.

Citando fuentes anónimas, la Associated Press informaba de que uno de los aviones no tripulado disparó dos misiles contra una vivienda, asesinando a siete personas. Y un poco más de una hora después, lanzó otro mientras los campesinos de la aldea estaban intentando rescatar a los supervivientes y sacar los cadáveres de los escombros. Este segundo ataque mató, como mínimo, a otras cinco personas. Algunos medios paquistaníes cifran el total de muertos de los dos ataques en 15.
La International News Network Web site, con sede en Islamabad, informaba de que los ataques aéreos desataron el pánico en la región. Existe un creciente miedo en Pakistán a que la respuesta al atentado suicida de la semana pasada en la base de operaciones de Chapman, situada en la provincia afgana de Khost junto a la frontera de Waziristan del norte, sea una campaña intensa y continuada con aviones teledirigidos que producirá un mayor número de víctimas.
Los ataques con este tipo de aviones Predator han provocado una cólera generalizada en Pakistán, por la pérdida de vidas y por la flagrante violación de la soberanía del país. Aunque altos funcionarios del gobierno han condenado de forma rutinaria estos ataques, resulta evidente que Islamabad ha permitido que la mayoría se lleven a cabo desde un aeródromo secreto situado en la provincia paquistaní de Baluchistán.
Los agentes de la CIA y los mercenarios muertos en la base de Afganistán eran los responsables de la elección de objetivos para los ataques teledirigidos.
El kamikaze que los mató, Humam Khalil Abu-Mulal al-Balawi, era un médico jordano, considerado por la agencia de espionaje estadounidense uno de sus principales “activos” en la guerra secreta en la frontera afgano-paquistaní.
Tras el bombardeo, altos responsables de los servicios de espionaje confirmaron que Balawi había atraído a la base a los agentes, incluido el segundo responsable de la CIA en Afganistán, con la promesa de darles información sobre Ayman al-Zahwari, médico egipcio considerado mayoritariamente como el líder actual de Al Qaeda.
El miércoles, el noticiario de la CBS informaba de que Balawi había facilitado a la CIA “informaciones útiles” que sirvieron para fijar los objetivos de los ataques con misiles. Habida cuenta de que Balawi trabajaba también para Al Qaeda mientras alegaba que se había infiltrado en su estructura, puede deducirse que la información que proporcionaba era falsa y que los misiles se dirigieron a lugares sin relación alguna ni con Al Qaeda ni con organizaciones armadas que se enfrentan a las fuerzas de ocupación de Estados Unidos en Afganistán.
La bomba en la Base Chapman supone un duro revés para la campaña de la CIA en Pakistán, y amenaza con debilitar la estrategia del gobierno Obama de intensificar la intervención militar estadounidense en la región.
El suceso ha planteado, asimismo, incómodas preguntas a la CIA.
A Balawi lo presentó a la CIA el servicio de espionaje jordano- la policía secreta del régimen monárquico, conocida como Mujabarat Y uno de sus agentes, Ali bin Zaid, resultó muerto en el atentado del 30 de diciembre. Supuestamente, Bin Zid era el “mentor” de Balawi.
A principios de 2009, el médico jordano fue arrestado por la mujabarat por haberse unido voluntariamente a una misión en Gaza tras la invasión ísraelí del territorio palestino. Se dice que se le reclutó para infiltrarse en Al Qaeda mientras estaba en la cárcel, y se le envió después a Pakistán.
El suceso ha concentrado la atención en la continuada y estrecha relación entre la CIA y la mujabarat jordana. El Washington Post citaba al ex agente de la CIA, Jamie Smith, quien afirmaba que la policía secreta jordana es “especialmente valorada por su habilidad tanto en los interrogatorios de los presos como en la incorporación de confidentes”.
Y en efecto, Jordania fue uno de los principales centros de “interrogatorios especiales”, en los que las personas secuestradas por la CIA en diversos países, detenidas sin acusación alguna eran enviadas a terceros países, donde se les interrogaba aplicando torturas.
Los grupos defensores de los derechos humanos han denunciado repetidamente la “maestría” de los mujabarat en las torturas habituales a los disidentes jordanos.
Tal como informaba el Post, las “especiales relaciones entre la CIA y la Muhabarat son tan estrechas que “el agente de enlace de la CIA en Ammán tiene acceso sin restricciones a la fortificada sede central de la Agencia General de Espionaje jordana (GID, en sus siglas inglesas.)
Estas informaciones desagradan profundamente al gobierno jordano, que intenta ocultar su papel de delegado de Washington, debido a la abrumadora oposición a las políticas estadounidenses existente en Jordania y todo Oriente Próximo.
En cuanto al papel de la CIA, la continuación y profundización de estas relaciones plantea la pregunta de si el gobierno Obama sigue aprovechándose de la “extraordinaria maestría” de la policía secreta jordana.
Otra de las consecuencias del atentado ha sido la identificación de dos de sus víctimas como empleados de Xe, conocida antes como Blackwater, la mayor proveedora de mercenarios para las guerras estadounidenses de Iraq y Afganistán, quienes, al parecer, fueron contratados por la CIA.
El director de la CIA, Leon Panetta, anunció el mes pasado que la Agencia había rescindido un contrato secreto con Blackwater-Xe, cuyos mercenarios cargaban los misiles y se encargaban del mantenimiento de los aviones no tripulados en Pakistán. Con anterioridad, Panetta había revelado al Congreso de Estados Unidos la existencia de un programa secreto de asesinatos a cargo de los mercenarios de Blackwater, que aseguró nunca había superado la fase de planificación.
Por lo ocurrido, parece que Blackwater sigue actuando en nombre de la CIA con otro contrato secreto no hecho público.
La empresa cambió su nombre de Blackwater a Xe para intentar deshacerse de su infame reputación, que incluye la matanza de 17 civiles iraquíes en Bagdad en septiembre de 2007.
Traducido del inglés para La Haine por Felisa Sastre
Fuente: http://www.wsws.org/articles/2010/jan2010/cia1-j07.shtml

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La CIA, engañada en Medio Oriente


09-01-2010
Robert Fisk
La Jornada

En la amplia embajada estadunidense, ubicada en las colinas de las afueras de Ammán, la capital jordana, un oficial de fuerzas especiales encabeza una oficina igualmente especial. Compra –con dinero en efectivo, desde luego– información de funcionarios del ejército y la inteligencia jordanos, pero también ayuda a entrenar a policías y soldados afganos e iraquíes.

La información que busca no es sólo sobre Al Qaeda, sino sobre los mismos jordanos, sobre la lealtad del ejército al rey Abdullah II, así como sobre los insurgentes antiestadunidenses que viven en Jordania, primordialmente iraquíes. Pero también se dedica a lo relacionado con los contactos de la rama iraquí de Al Qaeda en Afganistán.

En Medio Oriente es fácil comprar funcionarios militares. Estados Unidos dedicó buena parte de los años 2001 y 2002 a comprar a los señores de la guerra afganos. Pagó a soldados jordanos para que se unieran a su ejército de ocupación en Irak, razón por la cual la embajada jordana en Bagdad fue ferozmente bombardeada por los enemigos de Washington.

Lo que hizo el doble agente de la CIA Humam Jalil Abu Mulal Balawi, que era médico como muchos seguidores de Al Qaeda, era cosa de rutina. Trabajaba para ambos lados porque los enemigos de Estados Unidos hace mucho que infiltraron las fuerzas de inteligencia árabes de los aliados de Washington. Incluso Abu Musab Zarqawi, quien con gran eficacia encabezó la insurgencia de Al Qaeda en Irak, es ciudadano jordano; mantuvo contacto con el Departamento General de Inteligencia de Ammán, cuyo director, Sharif Ali bin Zeid, murió junto con siete estadunidenses esta semana en el peor desastre sufrido por la CIA desde el ataque con bomba a la embajada estadunidense en Beirut, en 1983.

El espionaje en Medio Oriente no tiene nada de romántico. De hecho, varios de los agentes de la CIA que murieron en Afganistán eran mercenarios a sueldo, mientras los matones Mujabarati, que trabajan tanto para Bin Zeid como para Balawsi, se usan de rutina contra los supuestos enemigos de Jordania, de la misma manera en que se torturaba habitualmente a hombres que luego eran entregados por la CIA en rendición a Ammán durante el gobierno de Bush.

El misterio, no obstante, no es tanto la existencia de dobles agentes en el aparato de seguridad estadunidense en Medio Oriente, sino de qué puede servir un infiltrado jordano en Afganistán. Pocos árabes hablan pasthu, dari o urdu; en cambio, son muchos más los afganos que hablan árabe. Esto sugiere que hay vínculos mucho más estrechos de lo que se cree entre la insurgencia antiestadunidense iraquí con base en Ammán y su equivalente en Afganistán.

Hasta ahora se creía que las operaciones de transferencia eran puramente inspiracionales, pero ahora está claro que, pese a que el vasto territorio de Irán separa a los activistas de Al Qaeda en Irak y Afganistán, han colaborado estrechamente.

En otras palabras, de la misma forma en que la CIA, sin mayor preocupación, asumió que podía hacer amistad con los agentes de inteligencia locales del mundo musulmán y confiar en ellos –sin suponer que los grupos rebeldes harían lo mismo–, la presencia de espías antiestadunidenses jordanos en Afganistán, dispuestos a sacrificar su vida lejos de su hogar, prueba que existen nexos entre los enemigos de Estados Unidos en Ammán y en el este de Afganistán. No es demasiado aventurado sugerir que los jordanos antiestadunidenses tienen conexiones que llegan hasta Islamabad.

http://www.jornada.unam.mx/2010/01/08/index.php?section=opinion&article=026a1mun


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lunes, 4 de enero de 2010

El encubierto agente de la revolución


Obama fue el candidato del ala izquierda de la CIA y con él han recuperado el poder los pupilos de la Trilateral

04-01-2010
Eliseo Bayo
Público

Barak Obama fue el candidato de la comunidad de la Inteligencia. Más exactamente, representa el ala izquierdista de la CIA, lo que no es sorprendente salvo si se tiene una idea demasiado simplista de la Central. El mundo lo mueven las fuerzas revolucionarias, aunque aparentemente no se note su fuerza de gravedad.
El escenario ha cambiado radicalmente. Se han ido los neocons de la Casa Blanca. Todavía acarrean las culpas de casi todo lo malo que ha ocurrido en el mundo, y es cierto que se equivocaron. Casi nadie se acuerda ya de que el mundo era un lugar apetecible para vivir y esperar vivir mejor. La seguridad colectiva, el mundo de la estabilidad cambiante, el paraíso de los pequeñoburgueses viviendo de las migajas de los grandes especuladores, se fue literalmente al carajo.

Los neocon no han sido sustituidos por una clase política honesta y limpia, dispuesta a cambiar los paradigmas, porque tal cosa no existe. Han vuelto los viejos monstruos agentes de la revolución: tipos como Brzezinski y Soros, los inmortales, dispuestos a cambiar la cara visible del imperialismo.

El poder en Washington ha pasado de los neocon a la Trilateral. Vuelven los pupilos de una organización nacida para lograr una utopía contra natura: que las riendas del mundo sigan en las mismas manos de los que las tuvieron durante siglos, hasta que fueron arrebatadas por los rebeldes del gran sueño americano.

La Trilateral entró en la Casa Blanca con Carter, apoyado por sus amos David Rockefeller, Zbigniew Brzezinski y Paul Volcker. Aquella Administración provocó no menos de cinco millones de muertos, sin contar los que fueron condenados en el libelo Informe Mundial 2000 con el que se inició la despoblación de África.

Brzezinski manipuló las cosas para que los rusos invadieran Afganistán, provocó la guerra Irak-Irán, mientras que Volcker elevó el interés del dinero hasta el 22%, lo que significó la destrucción de la infraestructura industrial norteamericana (y de rebote, la española).

Obama fue reclutado por Brzezinski cuando estudiaba en la Universidad de Columbia. Allí entró en contacto con la Trilateral y el Club de Bilderberg, uno de cuyos mentores es el neoliberal Joseph Nye, el principal apoyo ideológico de Obama y el que lo introdujo también en la Ford Foundation (la institución más conservadora de EEUU, al servicio de la oligarquía financiera), en el Council on Foreign Relations y en la Escuela de Chicago (con el profesor Austin Goolsby, de la extrema derecha económica).

La Fundación Gamaliel
La madre de Obama, Stanley Ann Dunham, de fachada procomunista pero relacionada con los servicios de inteligencia, sirvió a la Ford Foundation y al Banco Mundial. Su hijo trabajó para la Fundación Gamaliel, junto al militante palestino y amigo suyo Rashid Khalidi, portavoz de Arafat. Probablemente allí es donde Obama se interesó por el programa de llevar la sanidad pública a toda la gente y aprendió a gestionar el trabajo social.

En la misma fundación estaba Bill Ayres, activista revolucionario en la década de los sesenta y protector de Obama. Este se sentó durante 20 años en las rodillas de Jeremiah Wright el activista de la teología de la liberación negra.

La compleja personalidad de Obama dibuja la figura de un presidente de la primera potencia en guerra permanente, puesto que la paz no es posible hasta que el imperio imponga su Pax Mundial. Su pensamiento político se sustenta en los orígenes de EEUU, surgidos de una guerra por la libertad, la justicia y la igualdad. La estrategia global sería lograr la hegemonía de EEUU como garante de sus principios.

Brzezinski y los suyos hace tiempo que estigmatizaron a Rusia y a China como los principales enemigos, por lo que quieren utilizar a los radicales contra los enemigos de EEUU. Desde antes del 11-S, el servicio de inteligencia norteamericano apoyaba a Al Qaeda y a los talibanes para lanzar a los uigures musulmanes contra el Gobierno chino, y a los talibanes contra los aliados rusos de Asia Central.

El objetivo de la presencia en Afganistán no es erradicar Al Qaeda, ni a los talibanes, con los que no tardarán en entenderse, sino estar en situación de golpear a Rusia y a China. China tiene la economía más fuerte del mundo, disciplina social, abundante mano de obra y clase media en ascenso. Rusia posee las mayores reservas mundiales de gas y de petróleo. Las dos superpotencias convergen en la Organización para la Cooperación Shanghai, creada en 2001 (con Kazakstán, Kirguistán, Tayikistán, y Uzbekistán).

El viejo Gran Juego
La esencia del nuevo imperialismo es reproducir el viejo Gran Juego de utilizar a una pequeña potencia para atacar al objetivo y hacer que los vecinos se peleen entre sí de forma que gane el aliado. Se destruye a Pakistán, con el pretexto de bombardear a Al Qaeda. Curiosamente ni Bush, ni McCain, ni Clinton estuvieron de acuerdo en bombardear Pakistán, Obama, sí. ¿Por qué? Porque Pakistán es un aliado tradicional de China.

Esta depende de África para abastecerse de materias primas y de petróleo, especialmente de Sudán que le suministra el 8% de sus necesidades de crudo. Hay que echar a China de África y aislarla, para que si se le priva de aprovisionamiento de energía vaya a buscarlo a Siberia Oriental, donde hay abundancia de materias primas y muy poca población.

El problema está en que Pekín y Moscú conocen el juego, y al mismo tiempo toda la estructura financiera anglo-estadounidense está en profunda crisis. Obama domina el escenario ideológico que llevaría a una revolución sin precedentes, pero carece de aliados capaces de entenderla y el mundo ha sido ganado por la irracionalidad y el caos destructivo. La esperanza es una quimera, por lo que ningún revolucionario consecuente la ofrece. El mundo nuevo, precisamente por serlo, surge cuando el viejo ha desaparecido por completo sin que pueda imaginar cómo será el que le suceda.


Fuente: http://www.publico.es/internacional/282422/encubierto/agente/revolucion



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viernes, 1 de enero de 2010

Obama respaldó a los agentes de la CIA tras divulgación de sus métodos de tortura


Barack Obama se dirige a los agentes de la CIA acompañado por el director del organismo, León Panetta, en el cuartel general de la CIA en Virginia.
Foto: Ron Sachs.

30 de diciembre de 2009

Apenas cuatro meses depués de asumir el cargo de presidente de los EEUU, Barack Obama defendía ya los casos de tortura masiva efectuados por la CIA. A continuación este artículo de archivo no publicado en la Red Voltaire.

«Deben estar orgullosos de ser de la CIA». Obama respaldó a los agentes de la CIA tras divulgación de sus métodos de tortura. El presidente de Estados Unidos trató de levantar la moral de los servicios secretos tras divulgar los métodos de interrogatorio de la era Bush. Pese a que la Casa Blanca anunció que no procesaría a quienes emplearon técnicas de tortura, crece la presión para que se abra una investigación.

«Sé que los últimos días han sido difíciles», dijo Barack Obama en el cuartel general de la CIA ante unos 1.000 agentes, que le confirmaron su intuición con aplausos eufóricos.

El presidente norteamericano intentó el lunes levantar la moral de las tropas, tras divulgar la semana pasada cuatro memos secretos con detalles concluyentes sobre los interrogatorios de la era Bush a sospechosos de terrorismo, catalogados de tortura por organizaciones de DDHH.

Los métodos publicados mencionaban entre otros procedimientos el «submarino», aplicado en 266 oportunidades contra dos supuestos miembros de Al Qaeda

El presidente invocó «circunstancias excepcionales» para defender contra los críticos su decisión de hacer públicos los documentos de la administración Bush. Esas circunstancias extraordinarias, según Obama, eran que su administración enfrentaba una demanda judicial de una gran organización de defensa de las libertades civiles y que era «muy difícil montar un sistema de defensa eficaz» sin reconocer la existencia de esos modos de interrogatorio.

Obama aseguró que en muchas ocasiones los agentes se ven obligados a «trabajar con una mano atada a la espalda», forzados a obedecer leyes democráticas, frente a enemigos que ni las respetan ni se sienten constreñidos por ellas. «Al Qaeda no está limitada por ninguna Constitución. Pero lo que hace especial a EE.UU. es que mantenemos los valores aún en los tiempos difíciles, no sólo cuando es fácil hacerlo», declaró.

«No se desanimen por lo que ha ocurrido en las últimas semanas. No se desanimen por el hecho de haber reconocido que eventualmente cometimos algunos errores. Así es cómo aprendemos. Pero el hecho de que estemos listos para aprender de ellos y seguir adelante es justamente lo que hace que esté orgulloso de ser el presidente de Estados Unidos y que ustedes deban estar orgullosos de ser miembros de la CIA».

«Luché en el pasado para proteger la confidencialidad de las informaciones consideradas secretas, y continuaré haciéndolo en el futuro. Nada es más importante que defender la identidad de los agentes de la CIA», agregó.

El acto celebrado en el cuartel de Langley (Virginia) sirvió para respaldar a Leon Panetta, cuya designación en el Senado fue criticada por su falta de experiencia en inteligencia. Como Obama el jueves, Panetta aseguró que no sometería a juicio a sus empleados que utilizaron métodos como el del submarino.

Sin embargo, de acuerdo con huffingtonpost.com, Obama dio a conocer que está dispuesto a llevar a juicio a los funcionarios de la administración de George W. Bush involucrados en los escándalos de tortura en las cárceles de la CIA.

Declaró que estaría dispuesto a una investigación siempre y cuando estuviera a cargo de los dos partidos políticos de Estados Unidos, el Demócrata y el Republicano.

Obama dejó a criterio del procurador general de justicia de Estados Unidos el llevar a juicio a los abogados de la administración de George W. Bush que escribieron los memorandos aprobando métodos de tortura en interrogatorios.

El caso no está cerrado
Mientras tanto, la decisión de Obama de publicar los documentos secretos abrió distintos frentes contra la Casa Blanca. El primero, encabezado por el ex vicepresidente Dick Cheney, que acusa a Obama de vulnerar la defensa nacional, aseguró al canal de noticias Fox News que pediría una desclasificación de los resultados obtenidos gracias a los interrogatorios. Un punto de vista compartido por el ex director de la CIA, Michael Hayden, que subrayó el valor de los polémicos métodos utilizados.

Del otro lado del espectro político, la líder demócrata de la Comisión de Inteligencia del Senado, Dianne Feinstein, escribió a Obama pidiéndole que se abstenga de opinar en los próximos seis meses en procesos que tienen pendiente una revisión a puertas cerradas de su comisión, por el programa de interrogatorios.

Por otro lado, un relator especial de Naciones Unidas, Manfred Nowak, aseguró que la decisión de Obama de eximir a los agentes que practicaron torturas es ilegal.

«Estados Unidos, como otros países que participan en la convención de la ONU contra la tortura, está comprometido a realizar investigaciones criminales sobre la tortura y a llevar ante un tribunal a todos aquellos contra los que haya una sólida evidencia al respecto», dijo Novak citado por el diario austriaco Der Standard.


Fuente: RFI / YVKE Mundial, 21 de abril de 2009.

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Agentes de la CIA muertos en Afganistán trabajaban para empresa fachada activa en Venezuela y Cuba


01-01-2010
Eva Golinger
Rebelión

Al menos ocho estadounidenses fueron matados en una base de operaciones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Afganistán el miércoles 30 de diciembre. El ataque suicida penetró la base de operaciones de avanzada Chapman, ubicada en la provincia oriental Khost, que sirvía como el centro de operaciones y espionaje de la CIA. Fuentes oficiales de Washington han confirmado que los muertos eran todos empleados civiles y contratistas de la CIA.

Hace apenás 15 días, cinco estadounidenses de la empresa contratista Development Alternatives, Inc. (DAI), fueron también matados en Afganistán cuando explotó una bomba en una oficina de la Agencia del Desarrollo Internacional de EEUU (USAID) en Gardez. El mismo día, otra bomba explotó en las afueras de la oficina de DAI en Kabul, aunque no resultó ningún herido.

El incidente del 15 de diciembre recibió poca atención, aunque ocurrió apenás días después de la captura de un empleado de DAI en Cuba, acusado de subversión. El presidente y jefe ejecutivo de la DAI, Jim Boomgard, emitió una declaración el 14 de diciembre sobre la detención de un subcontratista de su empresa en Cuba, confirmando que “el individuo detenido era empleado de un subcontratista de un programa que estaba implementando un subcontrato para ayudar a organizaciones de la sociedad civil cubana.”
La declaración también destacaba el “nuevo programa” que DAI estaba manejando para la el gobierno de Estados Unidos en Cuba, el “Programa de Democracia en Cuba y Planificación de Contigencias”. DAI fue otorgado 40 millones de dólares en 2008 para ayudar el gobierno de Estados Unidos “apoyar actividades pacíficas de un amplio grupo de organizaciones no violentas a través de becas y subcontratos” en Cuba.

El 15 de diciembre, DAI publicó una nota de prensa “lamentando la muerte” de sus empleados en Afganistán. “DAI está profundamente triste con la muerte de cinco empleados asociados con nuestros proyectos en Afganistán… El 15 de diciembre, cinco empleados del subcontratista de seguridad de DAI fueron asesinados por una explosión en la oficina en Gardez del programa Gobernabilidad Local y Desarrollo Comunitario (LGCD por sus siglas en inglés), un proyecto de la USAID implementado por DAI.”

DAI también manejaba un proyecto en Khost, donde ocurrió el incidente del 30 de diciembre, aunque aún no ha sido confirmado que los ocho estadounidenses de la CIA que murieron en ese ataque también trabajaban para la empresa contratista. Desde la base en Khost, la CIA manejaba los aviónes no tripulados, también conocidos como “drones”, responsables por varios asesinatos selectivos de supuestos miembros de Al Qaeda en Afganistán y Pakistán.

Un alto funcionario de la USAID confirmó hace dos semanas que la CIA utiliza el nombre de la USAID para otorgar fondos y contratos a terceras partes que promueven sus operaciones. Según el funcionario, un veterano de la agencia que ocupa el cargo de gerente regional, la CIA está otorgando contratos bajo el nombre de la USAID sin que ésta este involucrada.

Desde junio 2002, la USAID mantiene una Oficina para las Iniciativas hacia una Transición (OTI) en Venezuela, a través de la cual ha canalizado millones de dólares a la oposición contra el Presidente Hugo Chávez. La misma empresa activa en Afganistán y conectada con la CIA, Development Alternatives, Inc. (DAI) fue contratado por la USAID en Venezuela para manejar el presupuesto multimillonario con el objetivo de “apoyar a la sociedad civil y la transición a la democracia”. Más de dos mil páginas parcialmente desclasificadas de la USAID sobre sus actividades en Venezuela evidencian la relación entre DAI y sectores de la oposición, con programas que buscan “fortalecer” sus partidos políticos, diseñar sus campañas políticas y ayudarles consolidar un movimiento contra el gobierno venezolano.

En Bolivia, la USAID fue expulsada este año por los habitantes de dos municipios, Chapare y El Alto, bajo la acusación de intervencionista. En septiembre, el presidente Evo Morales anunció la terminación del convenio oficial con la USAID debido al desvío de fondos multimillonarios hacia grupos separatistas que buscaban la desestabilización del país.

En el 2005, la USAID también fue expulsada de Eritrea y acusada de ser una agencia “neocolonista”. Etiopía, Rusia y Bielorrusia, han ordenado la salida de la USAID y sus contratistas durante los últimos cinco años.

Development Alternatives, Inc. es uno de los contratistas de la USAID y la CIA más grandes del mundo. Actualmente tiene un contrato de 50 millones de dólares en Afganistán. En América Latina, opera en Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Perú, República Dominicana y Venezuela.

Este año, el presupuesto de la DAI en Venezuela se acerca a los 15 millones de dólares y su programa esta orientado hacia el fortalecimiento de los candidatos y campañas de oposición para las elecciones legislativas en 2010. El Presidente Chávez también denunció hace dos semanas la detección de un avión no tripulado en territorio venezolano, confirmando que era “tecnología estadounidense”.

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martes, 15 de diciembre de 2009

Última Hora: Agente de la CIA capturado en Cuba



14 de diciembre de 2009
Eva Golinger

Funcionario de una empresa fachada de la CIA que financia la desestabilización en Venezuela fue detenido en Cuba mientras repartía recursos a la contrarrevolución.
Un artículo publicado el sábado 12 de diciembre de 2009 en el New York Times reveló que un contratista del gobierno de Estados Unidos fue detenido en la Habana el 5 de diciembre pasado mientras repartía teléfonos celulares, computadoras y otros equipos de comunicación a grupos de la contrarrevolución.

El funcionario, cuyo nombre aún no se ha hecho público, trabaja para la empresa estadounidense Development Alternatives, Inc. (DAI), uno de los grandes contratistas del Departamento de Estado, el Pentágono y la Agencia Internacional del Desarrollo de Estados Unidos (USAID).
El año pasado, el Congreso de Estados Unidos aprobó 40 millones de dólares para ³promover la transición a la democracia² en Cuba. DAI fue otorgado el contrato principal, el ³Programa de Democracia en Cuba y Planificación de Contigencia², que además autorizaba el empleo de subcontratistas supervisados por la empresa DAI. El uso de una cadena de organismos es un mecanismo que emplea la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para canalizar y filtrar fondos y apoyo político y estratégico a grupos y personas que promueven su agenda en el exterior.
DAI en Venezuela
DAI fue contratado en junio 2002 por la USAID para manejar un contrato multimillonario en Venezuela, justamente dos meses después del fracaso del golpe de Estado contra el Presidente Hugo Chávez. Previo a esa fecha, la USAID no operaba en Venezuela, ni mantenía oficinas en el país. DAI fue encargado de abrir la Oficina para las Iniciativas hacia una Transición (OTI, por sus siglas en inglés), un brazo especializado de la USAID encargado de distribuir fondos multimillonarios a organizaciones favorables a los intereses de Washington en países estratégicamente importantes que transitan por una crisis política.
El primer contrato entre la USAID y la DAI para sus operaciones en Venezuela autorizaba el uso de 10 millones de dólares por un periódo de dos años. DAI abrió sus puertas en el sector financiero de Caracas, El Rosal, en agosto de 2002, y comenzó inmediatamente a financiar los grupos que apenás hace meses habían ejecutado ­ sin éxito ­ el golpe de Estado contra el Presidente Chávez. Los fondos de la USAID/DAI en Venezuela fueron repartidos durante ese primer año a organizaciones como Fedecámaras y la Confederación de Trabajadores Venezolanos (CTV), dos de los principales grupos que ejecutaron el golpe en abril 2002 y que luego encabezaron un sabotaje económico, paro petrolero y guerra mediática con el propósito de derrocar al gobierno venezolano. Un contrato entre la DAI y éstas organizaciones, de fecha diciembre 2002, otorgaba más de 10 mil dólares para el diseño de propaganda en radio y televisión a favor de la Coordinadora Democrática, la coalición de las fuerzas opositoras contra el Presidente Chávez.
En febrero 2003, la DAI comenzó a financiar a un grupo recién creado de nombre Súmate, liderada por Maria Corina Machado, quien fue una de las firmantes del ³Decreto Carmona², el famoso decreto que disolvió todas las instituciones democráticas de Venezuela ­ desde la Asamblea Nacional, el poder Ejecutivo y el Tribunal Supremo de Justicia, entre otras ­ durante el golpe de Estado de abril 2002. Súmate luego se convertió en el principal organismo de la oposición que diseñaba y coordinaba las campañas electorales, incluyendo el referendo revocatorio contra el Presidente Chávez en agosto 2004. Los tres principales organismos de Washington que operaban en Venezuela en aquel momento, la USAID, DAI y el National Endowment for Democracy (³NED²), invertieron más de 9 millones de dólares en la campaña de la oposición durante ese referéndo, sin éxito.
La USAID en Venezuela, que aún mantiene su principal presencia a través de la OTI y la DAI, tenía previsto una estadía de no más de dos años en el país. El entonces jefe de la OTI en Venezuela, Ronald Ulrich, afirmó públicamente al comenzar sus labores en agosto 2002 que ³Este programa se habrá terminado en dos años, como ha sucedido con iniciativas similares en otros países; la oficina se cerrará transcurrido ese periódo de tiempo². Técnicamente, las OTI son equipos de respuesta rápida de la USAID, equipados con fondos líquidos de altas cantidades y un personel especializado para ³resolver una crísis² de manera favorable a Washington. En el documento mediante el cual se estableció la operación de la OTI en Venezuela, se explicaba claramente los objetivos, ³En los últimos meses, su popularidad ha decrecido y las tensiones políticas se han incrementado dramáticamente, ya que el presidente Chávez ha puesto en práctica varias reformas controvertidasŠLa situación actual apunta fuertemente a una participación rápida del gobierno de Estados Unidosв
Hasta la fecha, la OTI aún permanence en Venezuela, con la DAI como su principal contratista, pero ahora con cuatro entidades más que comparten la torta multimillonaria de la USAID en Caracas: el Instituto Republicano Internacional (IRI), el Instituto Demócrata Nacional (NDI), Freedom House, y la PanAmerican Development Foundation (PADF). De los 64 grupos que financiaban en el 2004 con 5 millones de dólares anuales, hoy financian más de 533 organizaciones, partidos políticas, programas y proyectos de la oposición con un presupuesto por encima de los 7 millones de dólares anuales. Su presencia no solamente ha permanencido en el país, también ha crecido. Obviamente esto se debe a una razón muy sencilla: aún no han logrado su objetivo original, que es derrocar al gobierno de Hugo Chávez.
Development Alternatives INC. es una fachada de la CIA
Ahora aparece en Cuba este organismo de la desestabilización, con fondos multimillonarios destinados a la destrucción de la Revolución Cubana. El antiguo funcionario de la CIA, Phillip Agee, afirmó que la DAI, tanto como la USAID y la NED, ³Son instrumentos de la embajada de Estados Unidos y detrás de esas tres organizaciones está la CIA². De hecho, el contrato de la USAID con la DAI en Venezuela decía específicamente que ³El representante local mantendrá una estrecha colaboración con los funcionarios de la embajada para identificar oportunidades, seleccionar colaboradores y garantizar que el programa mantenga su coherencia con la política exterior de Estados Unidos.² No deja duda sobre su trabajo de captación de agentes al servicio de los intereses de Washington, ni que su presencia y sus actividades son directamente coordinadas por la embajada de Washington.
La detención del funcionario de la DAI es un paso muy importante para frenar las acciones de desestabilización dentro de Cuba, dirigidas por Washington. También comprueba que no hay cambio ninguno con la administración de Barack Obama en cuanto a la política de Washington contra Cuba ­ siguen empleando y utilizando las mismas tácticas de espionaje, infiltración y subversión como en los años anteriores.
Venezuela también debe expulsar la DAI del país
Ahora que Cuba se ha puesto al descubierto el trabajo de inteligencia (captación de agentes, infiltración en los grupos políticos y entrega de recursos para promover la desestabilización ­ son actividades de inteligencia) que realizaba la DAI en la isla caribeña, el gobierno de Venezuela debe responder de manera contundente para sacudir de su país esta grave amenaza interna, que durante siete años y media ha alimentado con más de 50 millones de dólares a la desestabilización y la oposición interna.
No es por más comentar que en Estados Unidos hay cinco ciudadanos cubanos presos por supuestos actos de espionaje, aunque sus acciones no atentaban contra los intereses estadounidenses. Al contrario, el funcionario detenido de la DAI ­ una fachada de la CIA ­ sí estaba atentando contra los intereses de Cuba, promoviendo la desestabilización interna y repartiendo ­ de forma ilegal ­ materiales y recursos de Washington que estaban destinados a alimentar un conflicto que provocaría ³una transición política² favorable a la agenda de Estados Unidos.
Development Alternatives, Inc. es uno de los contratistas de Washington más grandes del mundo. Actualmente tiene un contrato de 50 millones de dólares en Afganistán. En América Latina, opera en Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Perú, República Dominicana y Venezuela.

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domingo, 13 de diciembre de 2009

Mercenarios de EE.UU. asesinan a ‘militantes’ por cuenta de la CIA


Guardias privados participaron en incursiones contra ‘militantes’ de al Qaeda

13-12-2009
Giles Whittell y Tim Reid
The Times/ICH
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Mercenarios han estado participando en incursiones estadounidenses contra ‘militantes’ de al Qaeda en Iraq y Afganistán, según informes en la prensa que intensificarán la presión sobre el Congreso para limitar el uso de guardias privados de seguridad en zonas de guerra.
La revelación de que ex Seal de la Armada y otros soldados de fuerzas especiales de EE.UU. empleados por Blackwater Worldwide participaron en incursiones de la CIA también llevarán a un nuevo examen cuidadoso del general Stanley McChrystal.

El máximo comandante de la OTAN en Afganistán fue jefe del Comando de Operaciones Especiales Conjuntas del Pentágono entre 2003 y 2008, cuando dirigió ataques clandestinos contra la dirigencia de al Qaeda en Iraq.

Según antiguo personal de Blackwater, enviado para proteger a agentes de la CIA en el terreno, ayudaron a matar a ‘militantes’ que habían sido objeto de incursiones de “agarrar y aprisionar”.

Es “muy poco probable” que el general McChrystal no haya sabido de la participación de la compañía, dijo a The Times ayer Bruce Riedel, ex agente de la CIA.

Blackwater se ha convertido en un sinónimo de uso de fuerza excesiva más allá del control de las jerarquías militares de EE.UU. desde que el gobierno iraquí acusó a cinco miembros de su personal de la muerte de diecisiete civiles desarmados en Nisoor Square, Bagdad, hace dos años. Su lucrativo contrato con el Departamento de Estado fue cancelado después de esas afirmaciones.

La compañía, a la que desde entonces su controvertido fundador Erik Prince, un multimillonario ex Navy Seal [miembro de las fuerzas especiales de la Armada, N. del T.], ha cambiado su nombre a Xe Services, niega que su personal haya sido contratado alguna vez para participar en incursiones con fuerzas especiales o la CIA, pero un ex manager de Blackwater dijo a The New York Times que la participación de la compañía era “ampliamente conocida” con la “participación de cientos de individuos.”

Ex personal de la compañía citado ayer dijo que guardias asignados a la protección de agentes de la CIA en incursiones estaban frecuentemente armados de armas automáticas M4 recortadas con silenciadores – una combinación potente prohibida según las regulaciones estadounidenses.

Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article24164.htm

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sábado, 12 de diciembre de 2009

Wall Street, la CIA y los golpes de Estado


12-12-2009
Marcelo Pérez Suárez
Granma
"La bandera sigue al dólar, y los soldados a la bandera", declaró el ex mayor general estadounidense, Smedley D. Butler, en su libro "War is a Racket". Nacía la filosofía con la que el imperio yanki intervino con su marina de guerra en casi todo el continente. Aseguraba así la incipiente expansión de sus transnacionales en América Latina durante la primera mitad del siglo XX.

Y mientras aplicaba la "diplomacia de las cañoneras", invertía y otorgaba préstamos, compraba deudas, dictaba leyes, controlaba las aduanas y no reconocía a ningún gobierno que no respondiera a las pretensiones imperiales. En 1913, la embajada norteamericana probó el primer golpe de Estado en México. La razón: una reforma agraria.

CONTRA LOS ENEMIGOS DE WALL STREET

Termina la segunda guerra mundial. Florecen sentimientos antifascistas y antimperialistas en América Latina.
Wall Street y las transnacionales se alarman.
La CIA comienza a recibir encargos mayores.
Antes de invadir, se empezó a considerar definitivamente el golpe de Estado desde dentro de los gobiernos, y el asesinato mediante acciones encubiertas.
En Guatemala se descubre que el "buen vecino" es fachada. Cuando Jacobo Arbenz aplicó la reforma agraria, directivos de la CIA y representantes del establishment vinculados a la United Fruit Company, restablecieron el "orden".

Nixon exclama que por primera vez "un gobierno comunista" había sido reemplazado.
No importaba si lo era, pero afectó al capital.
Empezaba así la "guerra fría" y el nuevo argumento: la cruzada contra el comunismo.

En 1952 había sendos "problemas" en Cuba y Bolivia. En el país andino el Movimiento Nacionalista Revolucionario asumió el poder y nacionalizó la industria del estaño. Afectó al poderoso grupo norteamericano Guggenheim.

Eisenhower da instrucciones a la CIA de restaurar el régimen a su favor.
La Agencia penetró las estructuras políticas, militares y los servicios secretos bolivianos.
Escogió como futuro presidente a René Barrientos, quien fue reclutado por el Jefe de la Estación CIA en Bolivia.
Después vino el golpe de Estado con el apoyo también de la transnacional petrolera Gulf Oil Company.
Barrientos enseguida abrió las puertas a los monopolios norteamericanos.

En el caso de Cuba existía la más importante penetración del capital yanki en América.
Pero al gobernante Carlos Prío se le "mal" ocurrió tener una participación como accionista en el negocio del níquel, a través de la firma holandesa Billinton. Afectó intereses norteamericanos de los Grupos Rockefeller, Guggenheim, Sullivan & Cromwell y de la familia Dulles.
Sumado a otros factores, se gestó el golpe de Estado en 1952 por Fulgencio Batista, hombre de la CIA, quien rápidamente multiplicó las inversiones norteamericanas.

Con estos "malos" ejemplos, en agosto de 1954 el Consejo Nacional de Seguridad de Estados Unidos emitió el documento NSC-5432 "La política de los Estados Unidos hacia América Latina", el que definió como peligro los "regímenes nacionalistas", "demasiado sensibles" a las "demandas populares" y que "no favorecen un buen clima para las inversiones".

En este informe se proponen penetrar y tener bajo control a los militares latinoamericanos por su influencia en los gobiernos del continente.
En septiembre de 1955, Estados Unidos apadrinó un golpe de Estado en Argentina. Derrocan a Juan Domingo Perón.
Su "error": aumentar salarios, nacionalizar intereses yankis en la telefonía y una Constitución que le dio al Estado los derechos de explotación de las fuentes de energía y minerales.

En 1959 triunfa el movimiento revolucionario cubano. Se aplica una Reforma Agraria y un proceso progresivo de nacionalización.
Las trasnacionales afectadas y la CIA intentaron e hicieron todo tipo de acciones de bloqueo, sabotajes y subversión interna, hasta que en 1961 acuden a la invasión militar.
Es hasta hoy el más voluminoso "expediente inconcluso".

Ante la efervescencia revolucionaria del continente, Kennedy comienza su estrategia: "Alianza para el Progreso".
Pero se consideró inefectiva para ejercer el dominio real.
Se impuso la doctrina "Johnson", que incluyó más tareas para la CIA y de nuevo la opción de la invasión directa.

Ahí estaba entonces Juan Bosh en República Dominicana.
En 1963 inició una reforma agraria.
Primero actuó la CIA y después desembarcaron 40 mil efectivos.

En Brasil, Joao Goulart, pretendió una reforma agraria y nacionalizar el consorcio International Telephone and Telegraph (ITT), más otras industrias primarias.
La CIA compró generales, políticos y oligarcas brasileños.
Le dio el golpe de Estado en 1964.

Se lograba, mediante la coerción, que durante las décadas del 60 y 70 las inversiones norteamericanas crecieran en el continente a un ritmo anual de un 5%.

Pero América Latina siguió intentando nacionalizar sus recursos.
En Bolivia, se produce la nacionalización de la Gulf Oil Company en 1969 y de las minas de zinc en manos del monopolio International Mining Processing Corporation.
La CIA primero intentó comprometer al general Juan José Torres para que abandonara su política de nacionalizaciones. Pero no lo hizo.
Entonces asesoró a Hugo Bánzer a darle el golpe de Estado en 1971.
El cadáver de Torres apareció en Argentina en 1976.

En Chile, el capital norteamericano había calado profundo durante las décadas del 50 y 60. Junto a la CIA, estas transnacionales dirigidas por J. Rockefeller, financiaron candidatos para que Salvador Allende no asumiera la presidencia.
Sabían que se perjudicarían, y así fue. Allende decide nacionalizar la gran minería de cobre, el carbón y bancos privados.
Nixon indicó derrocarlo.

Según la propia CIA, Nixon tenía una relación personal con el Presidente de la Pepsi-Cola, con negocios en Chile, e influyó en sus decisiones.
Las trasnacionales ITT, Anaconda, Kennecott Copper, Grace Corporation, Dow Chemical y Ford Motor, se afectaban, e intervinieron en la actividad subversiva contra Allende.
Se aplicaron tácticas de bloqueo, sabotaje, guerra psicológica, acuñar dinero falso, etcétera, hasta que llegó el golpe militar de Pinochet.
El gobierno norteamericano, la CIA y la ITT tuvieron que reconocer después su confabulación para derrotar a Allende y al Gobierno de la Unidad Popular.

La CIA, en coalición con los servicios secretos y gobiernos testaferros, fortaleció su maquinaria. Había que evitar que llegaran al poder otros hombres como Fidel y Allende. Los escuadrones de la muerte y operaciones como "Cóndor", asesinaron, desaparecieron y torturaron a cientos de miles de líderes y fuerzas progresistas de la región.
¿Bajo qué argumento?
Un informe de la CIA en 1980 expresaba: "de 1968 a 1980 se registraron 6 714 manifestaciones de terrorismo internacional. Hoy, en 63 países operan 370 grupos terroristas, principalmente marxistas".
Como dijera un autor, eso fue "terrorismo a la norteamericana".

A inicios de los 80, se producen dos "accidentes" aéreos donde fallecen dos presidentes latinoamericanos: Omar Torrijos, de Panamá y Jaime Roldós, de Ecuador. En común: aplicaron reformas y defendieron la nacionalización de los recursos naturales, entre ellos los energéticos. Ambos sufrieron las consecuencias del trabajo de un mismo agente encubierto de la Inteligencia norteamericana.
Este agente denunció en su libro "Confesiones de un sicario económico", que actuó bajo fachada de consultor privado y utilizó métodos de engaño para estimular créditos e inversiones.
El objetivo: endeudar a dichos países.

A pesar de lograrlo, no fue suficiente, y por eso los dos fueron asesinados por la CIA.
Lo aseguran igual otros agentes de la CIA.

Con la victoria sandinista en Nicaragua en 1979, se nacionalizaron las minas y los recursos no renovables.
Reagan dio instrucciones a la CIA de atacar por todos los medios posibles.
En ese contexto, invadió Granada en 1983.
Maurice Bishop había roto con 25 años de dominación de un gobierno títere de Estados Unidos e inició reformas que afectaron los intereses yankis.
La CIA y la oligarquía aplicaron el plan "Pirámide" para su derrocamiento.

EL ALBA NO SE COTIZA EN LA BOLSA

Estados Unidos garantizaba que sus trasnacionales mantuvieran su predominio en la "Gran Área", mediante la fórmula: CIA + militares títeres + oligarquías corruptas.
Es por eso que Wall Street adoró a gobernantes como Leonidas Trujillo, Bánzer, Pinochet y a otros en el continente, que llenaron de sangre sus pueblos y vendieron la soberanía a los capitales yankis.

Las trompetas de Wall Street sonaron jubilosas en la década del 90.
Un informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo, llegó a decir en 1993: "Fuera de las transnacionales: ¡no hay salvación!".

El neoliberalismo, las recetas "salvadoras" del FMI, la libre impresión del dólar, los TLC y el ALCA, fueron los acorazados yankis de los últimos 20 años en América Latina.
Algo confiados de este escenario, se fueron a la conquista del petróleo del Medio Oriente y de otros intereses estratégicos en Asia Central y del Sur.
América Latina se levantó de su lecho de miseria y muerte.
El surgimiento paulatino de líderes y movimientos progresistas, desde los propios estratos sociales heredados, han devuelto la luz a la vida.

Los procesos más radicales —los que nacionalizan recursos naturales y perjudican a Wall Street y a su corporatocracia—, resultan lógicamente los blancos principales.

Primero el doble golpe a Chávez.
Uno clásico —el primero—, y uno moderno: el paro petrolero del 2003.
La CIA tratando de hacer de las suyas, pero la Dirección de Inteligencia y Servicios de Prevención (DISIP), no es la misma que daba oficinas y cargos al agente Posada Carriles.

En Bolivia, otro tanto con Evo.
Se probó un golpe "constitucional".

En Honduras, a las evidencias de la participación de la trasnacional Chiquita Brands (sucesora de la United Fruit Company) en el golpe de Estado, se le suma ahora la decisión de Estados Unidos de reconocer el resultado de las "elecciones".
Con ello "legitima" el tipo de golpe que estaba "fuera de moda", ahora maquillado en la seudo versión del "golpe suave".

La vuelta atrás al sistema yanki de golpes de estado, es más que una señal.
La élite norteamericana debe estar buscando una nueva doctrina para seguir enmascarando su ideología real: la colocación de sus capitales y sus ganancias, que a su vez, le sirva para justificar los cohetes que querrá lanzar desde las bases militares.

Parece que Obama era parte de la fórmula, pero la realidad en América Latina no es cosmética, es profunda.
La Wall Street construida por los "padres fundadores" nunca se ha conformado con una cuña, sino con todo el pastel. Pero el ALBA no se cotiza en la bolsa, representa el capital humano de los pueblos.

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