Al-Manar
11/02/2010
Los talibanes prometieron el jueves continuar luchando en una campaña de guerrillas contra las fuerzas occidentales y afganas, que están preparándose para atacar uno de sus reductos en el sur de Afganistán.
Miles de marines norteamericanos, soldados de la OTAN y militares afganos han reunido una fuerza alrededor de la ciudad de Maryah preparados para lanzar una de las mayores operaciones contra los talibanes desde la invasión de 2001, que estuvo liderada por EEUU.
El asalto, denominado Operación Mushtarak (Compartida), comenzará dentro de varios días, dijeron instituciones del gobierno afgano, respaldado por Occidente.
En una declaración colocada en su sitio web, los talibanes prometieron defender la ciudad que se halla en la región de cultivo de la adormidera, en el valle del Río Helmand, que ellos han controlado durante años.
“Por lo que vemos sobre el terreno, esta operación no es diferente a las actividades diarias de las fuerzas invasoras,” dijo Yusuf Ahmadi, un portavoz talibán.
“El enemigo está haciendo un gran ruido con esta operación. Ellos están tratando de venderla a los medios como una gran ofensiva, a pesar del hecho de que Maryah es un lugar pequeño. La operación no es tan grande como afirman,” dijo la declaración.
Él prometió además que los talibanes harían frente a la ofensiva utilizando sus tácticas de “atacar y huir” y sus bombas situadas junto a las carreteras, que se han convertido en un instrumento básico de su arsenal.
“Yo puedo decir en este punto que utilizaremos las mismas tácticas que empleamos en las operaciones de Nawa y Janishin,” dijo en referencia a dos ofensivas que tuvieron lugar el pasado año en la provincia de Helmand por parte de fuerzas norteamericanas y británicas.
Hasta ahora, más de 60 soldados extranjeros han muerto en Afganistán desde el inicio del año, en su mayor parte por explosiones de artefactos explosivos improvisados.
El portavoz talibán, Ahmadi, dijo a principios de esta semana que el grupo militante había desarrollado una nueva bomba que era indetectable por parte de los sistemas de búsqueda.
Las bombas serán utilizadas una vez comience la operación, señaló.
sábado, 13 de febrero de 2010
Los Talibanes Prometen una Guerra de Guerrillas contra las Tropas de la OTAN
miércoles, 9 de diciembre de 2009
¿Quién es responsable de la anarquía en Afganistán?
Un mensaje de los talibanes
Emirato Islámico de Afganistán
09-12-2009
www.informationclearinghouse
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
La nueva estrategia de Obama, que es el resultado de la misma mentalidad que quiere continuar la ocupación de Afganistán por medios militares, aumentará la anarquía que prevalece en ese país. De hecho, los estadounidenses son responsables de la caótica situación. Entregaron el poder a tristemente célebres señores de la guerra, funcionarios venales y gobernadores vinculados a la mafia.
Pero, a pesar de todo, afirman que quieren un gobierno limpio en Kabul mientras sus convoyes logísticos son escoltados por algunas milicias asesinas involucradas en secuestros y en impuestos arbitrarios. Hay cientos de milicias privadas no registradas en Afganistán bajo el nombre de guardias de seguridad que transportan heroína en vehículos oficiales. Esas milicias tienen vínculos con señores de la guerra que controlan altas posiciones gubernamentales. Realizan impunemente sus actividades criminales.
Los señores de la guerra usurpan tierras y edificios del gobierno y del pueblo. Nadie puede preguntarles por qué. Un terreno gubernamental en Shirpur, ubicado al noreste de la ciudad de Kabul es un buen ejemplo. Otrora propiedad del Ministerio de Defensa, ahora es un área exclusiva usurpada por los señores de la guerra que han construido lujosas casas. El propio Karzai ha otorgado entre 2.400 y 2.800 hectáreas a sus favoritos. Muchos contrabandistas de drogas que fueron sentenciados a prisión por los tribunales han sido liberados por decretos del presidente.
El general Khudaidad, ministro de la campaña de narcóticos del gobierno de Kabul, ha reconocido en una conferencia de prensa que oficiales militares de EE.UU. tienen que ver con el narcotráfico. Abdul Jabbar Sabit, ex procurador general del gobierno de Kabul, dice que no pudo dar con algunos gobernadores de mala fama involucrados en el narcotráfico y en sobornos porque están protegidos por personas importantes en el gobierno. Finalmente, Abdul Jabar Sabit se vio obligado a renunciar. La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton se ha referido en numerosas ocasiones a Afganistán como Estado Mafioso pero no dijo que el Estado Mafioso era la obra de EE.UU.
Analistas independientes de todo el mundo creen que EE.UU. quiere mantener un gobierno corrupto instalado en Kabul porque suministrará una justificación para mantener la presencia militar estadounidense en el país. De la misma manera, por una parte, el consejero de seguridad de la Casa Blanca, James Jones, dice que hay menos de 100 miembros de al Qaeda en Afganistán, y por otra, Obama envía 30.000 soldados más a Afganistán. Esta gran laguna entre las palabras y los hechos muestra que EE.UU. tiene otros objetivos colonialistas en Afganistán y en la región, ostensiblemente en nombre de la llamada Guerra contra el Terror. Además, afirma que quiere resolver el problema afgano mediante negociaciones y reconciliación; pero en la práctica quiere que los muyahidín depongan las armas y acepten la Constitución concebida y tramada por EE.UU. y mantener sus bases en Afganistán durante un período prolongado. Por lo tanto, bajo la estratagema de la negociación, la Casa Blanca se propone encontrar un pretexto para continuar su ocupación de Afganistán.
Los afganos, en particular el Emirato Islámico de Afganistán, no tienen planes de entrometerse en los asuntos internos de otros países y están dispuestos a dar garantías legales si las fuerzas extranjeras se retiran de Afganistán. Pero los muyahidín no están dispuestos a permitir bases extranjeras en Afganistán ni a negociar la independencia del país. Irónicamente, después de la invasión estadounidense de Afganistán, el país se ha convertido en un campo de batalla de agencias de inteligencia rivales que están vinculadas al régimen de Kabul y tienen planes ocultos contra países vecinos.
Las explosiones de bombas en sitios públicos son obra de esas agencias. Mientras más se queden las tropas extranjeras en Afganistán, más sucesos horripilantes de esa clase tendrán lugar. Actualmente, los muyahidín son la única fuerza que quiere liberar a los afganos y a su país de ser un rehén en la telaraña de las agencias extranjeras. Con la victoria de los muyahidín en Afganistán, toda la región dará un suspiro de alivio y terminará el actual derramamiento de sangre. Pero la ayuda a que los muyahidín liberen la región del vórtice de las maquinaciones colonialistas es responsabilidad de todos los que tienen una conciencia libre.
Sitio oficial en la Red del Emirato Islámico de Afganistán (talibanes)
Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article24128.htm
sábado, 21 de noviembre de 2009
Los Talibanes Pakistaníes Culpan a Blackwater por los Atentados en el País
AL-MANAR
17/11/2009
El movimiento talibán en Pakistán realizó su primera declaración por video negando cualquier implicación en los últimos atentados contra civiles y ha culpado a fuerzas externas al menos por las últimas explosiones.
Azam Tariq, un portavoz de Tehrik i Talibán, colocó la declaración de video en YouTube el lunes.
El mensaje se refiere a un atentado ocurrido en la Universidad Islámica en Islamabad, que, según Tariq, fue orquestado con el fin de preparar el terreno para una operación militar en Waziristan del Sur, un feudo de los combatientes talibanes pakistaníes.
Él dijo también que su grupo no había tenido nada que ver tampoco con un atentado ocurrido en un mercado de Peshawar, que mató al menos a 100 personas, ni con otro que tuvo lugar en Charsada, una ciudad localizada en la Provincia Fronteriza del Noroeste.
Tariq dijo que los ataques talibanes nunca han estado dirigidos contra civiles y señaló que las explosiones estaban vinculadas a las actividades de Blackwater en el país.
Blackwater es una controvertida compañía militar y de seguridad, fundada en EEUU, que ha estado implicada en muchos ataques que han costado la vida a civiles en el Iraq ocupado. Blackwater ha negado tener contratos vigentes en Pakistán.
jueves, 5 de noviembre de 2009
Los talibanes rechazan la oferta de EE.UU. de 6 provincias por 8 bases
05-11-2009
Aamir Latif
IOL/ICH
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
El envalentonado movimiento talibán en Afganistán rechazó una oferta estadounidense de compartir el poder a cambio de la aceptación de tropas extranjeras, confirmaron fuentes del gobierno afgano.
“Negociadores de EE.UU. habían ofrecido a la dirigencia talibán a través de Mullah Wakil Ahmed Mutawakkil (ex ministro de exteriores talibán) que si aceptan la presencia de tropas de la OTAN en Afganistán recibirán los gobiernos de seis provincias en el sur y el noreste", declaró un alto funcionario del ministerio de exteriores afgano a IslamOnline.net bajo condición de anonimato, ya que no está autorizado para discutir el delicado tema con los medios.
Dijo que las conversaciones, negociadas por Arabia Saudí y Turquía, continuaron durante semanas en diferentes lugares, incluida la capital afgana, Kabul.
Arabia Saudí, junto con Pakistán y los Emiratos Árabes Unidos, fueron los únicos Estados que reconocieron al régimen talibán que gobernó Afganistán desde 1996 hasta 2001.
Según se informa, el primer ministro turco Recep Erodgan ha estado activo en las conversaciones de negociación entre las dos partes.
Sus emisarios también están en contacto con Hizb-e-Islami (del ex Primer Ministro Gulbadin Hikmatyar) porque es un importante factor en el noreste de Afganistán.
Un portavoz talibán admitió conversaciones indirectas con EE.UU.
“Sí, hubo algunas conversaciones indirectas, pero no dieron resultado,” dijo a IOL Yousaf Ahmedi, portavoz talibán en el sur de Afganistán, desde un sitio desconocido vía teléfono satelital.
“Hay alguna gente que transmite los mensajes (de los talibanes y de EE.UU.) pero no hubo conversaciones directas entre nosotros y EE.UU.,” explicó.
Fuentes afganas y talibanes dijeron que Mutawakkil y Mullah Mohammad Zaeef, ex enviado a Pakistán que había participado en conversaciones anteriores, representaron al lado talibán en las recientes conversaciones.
La embajada de EE.UU. en Kabul desmintió la existencia de semejantes conversaciones.
“No, no tuvimos ninguna conversación con los talibanes,” dijo a IOL desde Kabul la portavoz de la embajada Cathaline Haydan.
Al preguntarle si EE.UU. había ofrecido alguna fórmula para compartir el poder a los talibanes, dijo que no sabía nada sobre una oferta semejante.
“No sé nada sobre alguna conversación específica y el caso del que usted habla no es verdad.”
Provincias por bases
Las fuentes afirman que por primera vez los negociadores estadounidenses no insistieron en la fórmula “menos Mullah Omar”, que había constituido el principal obstáculo en conversaciones anteriores entre las dos partes.
Según se informa, los estadounidenses ofrecieron a los talibanes una posibilidad de compartir el poder a cambio de la aceptación de la presencia de tropas extranjeras.
“EE.UU. quiere 8 bases del ejército y de la fuerza aérea en diferentes partes de Afganistán a fin de encarar la posible reagrupación de la red al Qaeda,” dijo el alto funcionario.
Mencionó los posibles sitios de las bases como Mazar-e-Sharif y Badakshan en el norte, Kandahar en el sur, Kabul, Herat en el oeste, Jalalabad en el noreste y Ghazni y Faryab en Afganistán central.
A cambio, EE.UU. ofreció a los talibanes los gobiernos de las provincias sureñas de Kandahar, Zabul, Helmand y Orazgan así como de las provincias nororientales de Nuristán y Kunar.
Esas provincias forman el epicentro de la resistencia contra las fuerzas extranjeras dirigidas por EE.UU. y se consideran bastiones de los talibanes.
Orazgan y Helmand son las provincias de origen del supremo comandante de los talibanes, Mullah Omar, y del presidente afgano Hamid Karzai.
“Pero los talibanes no estuvieron de acuerdo,” dijo el alto oficial.
“Su exigencia era que EE.UU. tenía que presentar una fecha para su retirada si quiere que las negociaciones continúen.”
Ahmedi, el portavoz talibán sobre Afganistán meridional, confirmó su posición esencial.
“Nuestro punto de vista está muy claro, a menos que las fuerzas extranjeras se vayan de Afganistán, ninguna conversación tendrá éxito.”
Los talibanes gobernantes fueron derrocados por EE.UU., que invadió Afganistán poco después de los ataques del 11-S en 2001.
Desde entonces, los talibanes se han involucrado en una prolongada guerra de guerrillas contra las tropas extranjeras dirigidas por EE.UU. y el gobierno de Karzai.
Aamir Latif es corresponsal de IslamOnline.net
Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article23861.htm
miércoles, 14 de octubre de 2009
Testigo presencial: los talibanes en Kunduz
14-10-2009
Gran parte de la provincia afgana bajo control de la insurgencia
Gul Rahim Niazmand
. IWPR/ICH
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
El vehículo está marcado cuartel de la policía provincial de Kunduz, pero sus ocupantes no son necesariamente servidores del Estado.
Los talibanes en Kunduz capturaron recientemente ocho camiones Ford Ranger de la policía en el distrito Chahr Dara, y las utilizan para movilizarse.
No cuesta notar la diferencia, sin embargo. Cuando los que están tras el volante son talibanes, hacen tronar canciones islámicas y nacionales por los altavoces montados sobre el techo del vehículo; se abrazan y ríen.
A veces, los talibanes usan motocicletas, cuando los caminos son demasiado estrechos o difíciles para las Ranger. Se cubren las cabezas y caras con pañuelos cuadriculados.
Una fila de talibanes en motocicletas acaba de pasar en camino a Chahr Dara, y desaparece rápidamente en una nube de polvo.
Los talibanes tienen el control total del distrito. Han establecido su propia forma de ley islámica y se mueven abiertamente por las aldeas y bazares, sin temor. Aquí no existe la autoridad del gobierno.
“Sólo controlamos la oficina del gobernador,” dijo el gobernador del distrito de Chahr Dara, Abdul Wahid. “Fuera de estos muros no tenemos ninguna jurisdicción. La gente no viene a la oficina del gobernador a resolver sus problemas, van donde los talibanes.”
Otros cuatro distritos están aproximadamente en la misma situación. La ciudad de Kunduz, capital de la provincia, está rodeada de áreas en las cuales el control del gobierno prácticamente ha desaparecido.
Archi, a 50 kilómetros al norte de Kunduz, está, como Chahr Dara, totalmente bajo control talibán. Ali Abad, 25 km al sur, está dominada en gran parte por los fundamentalistas. El control gubernamental es casi inexistente en Imam Saheb, 70 km al norte, y en Abad, a sólo 25 km al este, el gobierno sólo controla el centro del distrito y unas pocas aldeas cercanas.
Hace sólo un año la provincia Kunduz se consideraba estable, los negocios florecían y los residentes se mostraban optimistas.
Los funcionarios afganos y extranjeros se pelean por explicar el cambio. Las razones y explicaciones son tan diversas como extravagantes. Cada cual tiene una teoría, pero parece que nadie puede presentar pruebas.
El gobernador de Kunduz, ingeniero Mohammad Omar, culpa a Pakistán por la emergencia de los insurgentes.
Hasta hace muy poco, la mayoría de los suministros para las fuerzas internacionales llegaba a Afganistán a través del vecino al sur del país, lo que representaba vastas sumas de dinero en impuestos y aranceles para Islamabad.
Pero con la creciente inseguridad en las rutas de aprovisionamiento por Pakistán, algunos países de la OTAN tratan de traer su combustible y otros suministros desde Tayikistán, a través del puerto de Sher Khan, en el río entre los dos países y Kunduz.
“El suministro logístico de la OTAN a través del puerto de Sher Khan a Afganistán traerá beneficios económicos para la región y el país,” dijo el gobernador. “Esto no es aceptable para Pakistán, porque no quiere perder los privilegios que recibe de la OTAN. Por eso trata de desestabilizar la situación en esta región para que la OTAN se vea obligada a pedir ayuda a Pakistán en cuanto a rutas de abastecimiento.”
Funcionarios paquistaníes en Kabul no respondieron a las solicitudes de comentario.
El teniente coronel Carsten Spiering, portavoz del Equipo Provincial de Reconstrucción alemán en Kunduz, no descartó la idea de que el cambio de rutas de abastecimiento podría tener que ver con parte de los problemas en la provincia.
“Hay varios motivos detrás del deterioro de la situación de la seguridad en Kunduz, uno de los cuales es el cambio de los convoyes de suministro de las fuerzas de la coalición dirigidas por la OTAN y [EE.UU.] a través del puerto de Sher Khan,” dijo, sin entrar en detalles.
Los talibanes, dice el gobernador Omar, también han sido alentados por la escasez de fuerzas policiales en Kunduz.
“Cuando la policía llega a un área, [los insurgentes] corren y se ocultan,” dijo. “No son suficientemente fuertes para combatir cara a cara. Pero [los insurgentes] no tienen una ubicación fija, la policía no puede establecer un frente en la lucha. En su lugar, los insurgentes realizan ataques de guerrilla.”
El jefe de policía de Kunduz, Mohammad Razaq Yaqubi, sin embargo, vincula los problemas de seguridad con contrabandistas de narcóticos en Kunduz.
“Los talibanes tratan de aumentar el cultivo y la producción de opio en esta región,” dijo. “Esta guerra en Kunduz pertenece a la mafia de los narcóticos, que opera en nombre del Islam.”
Yaqubi llamó a las fuerzas internacionales a combatir a los contrabandistas.
“Tienen que luchar contra ellos,” insistió. “Al Qaeda obtiene una gran parte de sus ingresos de la droga y compra equipos militares con ellos”
Kunduz ha sido declarada libre de amapolas durante los últimos tres años, pero los expertos en narcóticos estiman que es un centro importante para el contrabando de opio y heroína a Tayikistán o Uzbekistán, y de ahí a Rusia y Europa.
El analista político Ghulam Haidar Haidar cree que los extranjeros son responsables de la inseguridad en Kunduz.
Según Haidar, las fuerzas de la coalición están entrenando y equipando a los insurgentes con el fin de extender la inseguridad a Asia Central.
“EE.UU. quiere una base desde la cual amenazar a Rusia,” dijo. “Los intereses políticos de EE.UU. en Asia Central no son ningún secreto. EE.UU. puede lograr sus objetivos sólo si los talibanes pasan al otro lado del Oxus (el río Amu Darya, que forma la frontera entre Afganistán y Tayikistán y Uzbekistán). Entonces las fuerzas estadounidenses podrán entrar en Asia Central en nombre de la guerra contra el terror.”
La versión de Haidar parece estar de acuerdo con la de los residentes del distrito de Chahr Dara.
Un residente local, que no quiso dar su nombre, insistió en que los talibanes están apoyados por EE.UU.
“Lo vi con mis propios ojos,” dijo. “Yo llevaba mi ganado a casa por la tarde y vi a talibanes que bajaban de helicópteros estadounidenses. También estaban descargando motocicletas de esas naves. Más tarde, un mulá local al que conozco muy bien fue a hablar con los estadounidenses y luego los helicópteros partieron.”
La capitana Elizabeth Mathias, hablando por las fuerzas de EE.UU. en Afganistán, rechazó la acusación.
“EE.UU. no apoya a militantes talibanes, ni estamos expandiendo el conflicto a Asia Central… la región Afganistán-Pakistán, y específicamente la inestabilidad dentro de esos dos países, mantienen suficientemente ocupadas a las fuerzas de EE.UU. y la OTAN,” dijo.
“En cuanto a los rumores, creo honradamente que es una reacción natural de gente que trata de comprender las situaciones difíciles que enfrenta… [El gobierno y las fuerzas de la coalición] siguen combatiendo contra fuerzas desestabilizadoras en el área y comunican esos esfuerzos a los residentes de Kunduz.”
Otro tema que puede haber aumentado la influencia de los talibanes es la percepción entre los pastunes de que la OTAN y las fuerzas de la coalición libran la guerra sólo contra un grupo étnico: el suyo.
Los talibanes son pastunes en su abrumadora mayoría, y la guerra se ha concentrado en áreas pastunes. Esto ha llevado a un sentimento de agravio entre los pastunes, según Haidar, y a una disposición a apoyar a los insurgentes por venganza o para obtener protección.
“Dondequiera que viven pastunes, hay enfrentamientos, y matan a civiles,” dijo. “Esta guerra ha sido impuesta a los pastunes, pero ya no quieren más guerra.”
Incidentes como el bombardeo en Chahr Dara del 4 de septiembre, cuando los militares alemanes pidieron un ataque aéreo contra dos camiones cisterna que habían sido secuestrados por los talibanes, sólo profundizan el enojo local.
Varias docenas de civiles resultaron muertos cuando las bombas dieron en un grupo de personas reunidas alrededor de los vehículos. Aunque los alemanes dicen que pensaron que todos eran insurgentes, muchos eran aldeanos que trataban de conseguir combustible gratuito de los camiones.
El gobernador del distrito Chahr Dara, Abdul Wahid, culpa al gobierno por no hacer más.
“Al principio había muy pocos talibanes y el gobierno podría haberlos derrotado,” dijo. “Pero ignoraron el problema. Ahora [la insurgencia] está creciendo a diario.”
Gul Rahim Niazmand es un aprendiz del IWPR basado en Kunduz.
Institute for War & Peace Reporting
Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article23695.htm
sábado, 5 de septiembre de 2009
Periodista desde la zona taliban
Entrevista con Anand Gopal, corresponsal del Christian Science Monitor en Afganistán
06-09-2009
Ron Jacobs
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Todos estamos tratando de interpretar la situación en Afganistán y Pakistán, sobre todo a la luz de los recientes informes en los medios que hablan de una escalada aún mayor de la participación de EE.UU. en esos conflictos. Anand Gopal es un periodista basado en Kabul que ha informado desde todas partes de Afganistán. Habla el lenguaje local y a menudo viaja independientemente al campo para tratar de comprender la perspectiva de los afganos. Se sintió inspirado para comenzar a cubrir Afganistán después de perder algunos amigos en los ataques del 11-S. Oí a Anand Gopal cuando dio una conferencia sobre Afganistán durante este verano (2009) y me puse de acuerdo para realizar un intercambio por correo electrónico con él. Nuestro intercambio, aunque breve, suministra una perspectiva muy necesaria.
Ron: Le oí hablar sobre la guerra de EE.UU. en Afganistán hace un par de meses. Usted mencionó que se había ‘adscrito’ a los talibanes afganos. ¿Podría contarnos cómo lo hizo y, más importante aún, qué observó?
Anand: Tengo algunos contactos talibanes bien posicionados y me ofrecieron la posibilidad de salir y ver cómo operan realmente los insurgentes. Como hay tan poco al respecto en el dominio público, me pareció una excelente oportunidad. El paso de Kabul al campo rural donde resiste el talibán fue bastante esclarecedor: todos los indicios de presencia del gobierno desaparecen y en su lugar las calles están repletas de insurgentes armados de fusiles. Los talibanes mandan mediante el miedo, pero también gozan de un grado de apoyo en las áreas en las que existen. En algunos casos vi a gente del lugar que llegaba y les ofrecía alimentos o albergue.
Los insurgentes, como la mayoría de los afganos del campo, carecían de educación y no eran de mucho mundo. Sin embargo, lograban desarrollar un análisis bastante sofisticado de la situación en Afganistán. Sentían que estaban luchando para liberar su país de la opresión extranjera, y que estaban luchando para preservar su cultura y sus valores.
No debemos interpretar esto como si significara que son heroicos guerrilleros o liberadores del pueblo afgano. Representan los valores y el punto de vista de la vida rural pastún, algo que no es aplicable al resto de la sociedad, sea la población urbana o los grupos étnicos no-pastunes. Por eso, por ejemplo, los talibanes cuentan con poco apoyo entre esos grupos.
Ron: ¿Se están fortaleciendo las fuerzas de la resistencia, como dicen todos los generales? ¿Cambiarían algo en cuanto a sus probabilidades de victoria si van más soldados estadounidenses?
Anand: La insurgencia ciertamente se está fortaleciendo. El área que controla aumenta todos los años, y en las áreas pastunes es mucho más fuerte que el gobierno afgano. Esta tendencia ha tenido lugar a pesar del aumento anual de la cantidad de soldados en el país, de modo que es obvio que el envío de más soldados no basta para detener la creciente influencia de los insurgentes. Cada vez que nuevos soldados llegan a un área, los insurgentes usualmente desaparecen o se van a un área vecina. Es muy difícil eliminar una fuerza de guerrilla sólo mediante la fuerza de las armas.
La reducción del crecimiento de la insurgencia requeriría llevar el desarrollo, suministrar trabajo y oportunidades de progreso social a los pastunes rurales. También necesitaría un gobierno honesto y sensible.
Ron: En julio pasado, oficiales en Washington dijeron que el nuevo comandante de las fuerzas ocupantes en Afganistán, general McChrystal, ordenará que todas las fuerzas internacionales en Afganistán dejen de iniciar enfrentamientos con combatientes cerca de las casas de civiles afganos. Se permitirá que los soldados devuelvan el fuego si están “en peligro inminente,” pero la opción preferida será retirarse del área. También declaró oficialmente en público que reducirá la cantidad de ataques aéreos de EE.UU. Desde su perspectiva y conocimiento de la situación, ¿ha ocurrido realmente? ¿Piensa realmente que ocurrirá en la práctica y, si es así, influirá en la opinión afgana sobre la presencia de tropas extranjeras?
Anand: Es demasiado temprano para decir qué efecto tendrán las instrucciones de McChrystal. Parece que la cantidad de víctimas civiles ha bajado en comparación con el año pasado, aunque es muy difícil decirlo con seguridad porque hay muchos casos semejantes sobre los que no se informa. Además, la premisa del nuevo pensamiento estratégico de los militares estadounidenses en el país es que exista una división estricta entre civiles y los insurgentes. En realidad, a veces es difícil definir la línea divisoria. En muchos lugares donde operan los insurgentes, por ejemplo, cuentan con el apoyo activo y la protección de la gente del lugar. ¿Cómo se encara a esa gente? ¿Cómo cómplices de los insurgentes o como civiles embaucados para que apoyen a los guerrilleros? Una cosa es trazar esa línea en el papel, pero es algo completamente diferente hacerlo en el calor de la batalla.
Por ejemplo, la orden de McChrystal de prohibir a las fuerzas internacionales que inicien escaramuzas con los combatientes cerca de las casas de civiles afganos podría significar que haya muy pocos enfrentamientos, ya que los talibanes (por ejemplo) están arraigados en las aldeas y operan en ellas.
Además, McChrystal ha dejado en claro que el componente militar es sólo parte de la estrategia para cambiar las cosas en este país – que es igual sino más importante asegurar un buen gobierno y oportunidades económicas. No ha habido un anuncio de un plan para hacerlo, y tampoco tienen los militares la capacidad de hacerlo, de modo que sospecho que los militares seguirán recurriendo a lo que hacen mejor – combatir. El mismo día en el que McChrystal anunció su doctrina de contrainsurgencia readecuada, las fuerzas de EE.UU. atacaron un hospital, por ejemplo – una violación evidente del derecho internacional y de la nueva doctrina.
Ron: Ahora, a Pakistán. ¿Qué pasa en el territorio Noroeste y en otras áreas tribales?
Anand: Ha habido un giro muy perceptible en los últimos seis meses en Pakistán, a partir de esta primavera. Entonces los talibanes paquistaníes estaban cerca de la cima de su poder – controlaban grandes partes de las Áreas Tribales bajo Administración Federal y franjas importante de la Provincia de la Frontera Noroeste. Pero parecen haber ido demasiado lejos en dos frentes. Primero, su régimen bastante brutal produjo una reacción popular – muchos pastunes de a pie en esas áreas, que habían apoyado originalmente a los talibanes, comenzaron a volverse contra ellos. Segundo, se acercaron a la provincia del Punjab, que es el corazón de Pakistán y la sede del establishment gobernante. Aunque los talibanes paquistaníes crecieron por la radicalización relacionada con la invasión estadounidense de Afganistán, en los últimos años dirigieron su atención al Estado paquistaní. Pero este año las cosas comenzaron a desestabilizarse en todo el país, no sólo en las áreas tribales. Esto produjo una reacción del Estado paquistaní, que derrotó rápidamente a las fuerzas talibanas en agencia Bajaur y luego pasó a Swat y eliminó el régimen talibán.
La serie de reveses para los talibanes paquistaníes ha continuado en este verano. Su líder Baitullah Mehsud fue recientemente muerto en un ataque de un drone estadounidense, y él era el cemento que unía a un movimiento muy fracturado. Hay docenas de comandantes rivales, algunos en guerra con el Estado paquistaní, otros en paz con Islamabad y en guerra con los estadounidenses en Afganistán, y algunos en guerra los unos contra los otros. Eso llevado a una cierta desorganización entre las fuerzas insurgentes, que afecta de modo muy visible la lucha en Afganistán. El otoño pasado, por ejemplo, rutas de aprovisionamiento de la OTAN y del ejército de EE.UU. (que pasan por Pakistán y hacia Afganistán) estuvieron en peligro porque eran atacadas permanentemente por las guerrillas. Pero este verano hemos visto muy pocos ataques semejantes, lo que representa una gran ventaja para las fuerzas estadounidenses.
Ron: ¿Puede describir brevemente lo que ve como diferencias entre los talibanes afganos y los talibanes paquistaníes? ¿Coordinan del todo sus actividades? ¿Existe una dirección compartida a algún nivel que usted conozca?
Anand: Los talibanes afganos y paquistaníes son entidades diferentes. Los talibanes paquistaníes están primordialmente en guerra con el Estado paquistaní, mientras los talibanes afganos están enteramente concentrados en la lucha contra el Estado afgano y la presencia de EE.UU. en Afganistán. Por cierto, las diferencias no están tan claramente definidas – hay comandantes talibanes paquistaníes que no luchan contra Islamabad y concentran sus energía únicamente en Afganistán, por ejemplo. Pero en general los talibanes paquistaníes tienen muy poca presencia en Afganistán, mientras los talibanes afganos no combaten en Pakistán.
Los talibanes afganos son productos del campo afgano arrasado por la guerra. Sin embargo, los talibanes paquistaníes son en la misma medida un producto de las grandes desigualdades sociales y económicas de las áreas tribales de Pakistán como de los eventos en Afganistán. Esto significa que los dos movimientos tienen un carácter muy diferente. Los talibanes paquistaníes tienden a atacar a jefes de aldeas y a algunos terratenientes, creando casi un ambiente de Robin Hood a su alrededor – uno de los motivos para su apoyo inicial entre las poblaciones locales – mientras los talibanes afganos no hacen nada parecido. Estos últimos están aliados con jefes de aldeas y terratenientes. Además, los talibanes paquistaníes son producto de la naturaleza facciosa de la política tribal – el movimiento está delineado según líneas tribales; a menudo si dos tribus están en guerra significa que los comandantes talibanes de esas tribus también estarán en guerra entre ellos. En Afganistán, sin embargo, 30 años de guerra han erosionado las estructuras tribales en muchas partes del país y raramente vemos a talibanes atrapados en conflictos tribales.
Los dos movimientos son aliados y se apoyan mutuamente cuando es posible – por ejemplo, comandantes talibanes paquistaníes dirigen campos de entrenamiento y envían atacantes suicidas a Afganistán. Pero cada grupo se concentra sobre todo en el conflicto en su propio territorio, de modo que este tipo de coordinación no es sustancial. La mayoría de los comandantes talibanes paquistaníes han jurado lealtad a Mullah Omar, el líder de los talibanes afganos. Pero en la práctica, esto significa muy poco, ya que los talibanes paquistaníes tienen una total independencia operativa y política.
Ron: En los últimos años he entrevistado y me he comunicado con miembros del Partido del Trabajo de Pakistán – una organización de izquierda en Pakistán. Ahora bien, sé que la izquierda paquistaní fue diezmada en los años setenta, pero usted mencionó en su conferencia que existe una izquierda en Pakistán. ¿Piensa que tiene el potencial para influenciar la política paquistaní, en vista de la naturaleza corrupta y autocrática de los políticos burgueses, los militares autoritarios, y la influencia de las fuerzas islamistas?
Anand: La izquierda ha mostrado que tiene un tremendo potencial para influenciar la política paquistaní – el movimiento de los abogados, que luchó por reincorporar a los jueces despedidos y defender el vigor de la ley ante la dictadura – es un destacado ejemplo. Uno de los mayores desafíos para la izquierda paquistaní, sin embargo, es que su alcance es limitado en las áreas tribales y en la Provincia de la Frontera Noroeste. Esto significa que hay pocas alternativas creíbles para los pastunes desilusionados y descontentos en esas áreas aparte de las estructuras religiosas tradicionales y movimientos extremistas como los talibanes. Y el peso que carga la izquierda paquistaní es especialmente grande considerando el hecho de que esencialmente no hay izquierda en Afganistán. Como le dirán muchos en la izquierda paquistaní, es imposible que haya una solución fundamentalmente transformativa de los problemas en Afganistán sin un impulso concomitante para solucionar los problemas de Pakistán.
Ron: Gracias, Anand. Tengo un sentimiento de que volveremos a comunicarnos sobre este tema.
Ron Jacobs es autor de “The Way the Wind Blew: a History of the Weather Underground, que Verso acaba de publicar. Su primera novela “Short Order Frame Up”, está publicada en Mainstay Press. Puede contactarse con él en: rjacobs3625@charter.net
Anand Gopal escribe frecuentemente sobre Afganistán, Pakistán y la “guerra contra el terror”. Es corresponsal del Christian Science Monitor basado en Afganistán. Para leer más informaciones y despachos suyos de la región, visite su sitio en la Red.