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viernes, 12 de febrero de 2010

La lógica inútil de los números redondos


La guerra es criminal cualquier día

12-02-2010
Ramzy Barud
PalestineChronique.com

La costumbre de los medios de comunicación de volver a revisar ciertas cuestiones a intervalos regulares de tiempo puede parecer extraña e incluso a veces ilógica. Por ejemplo, muchas agencias de noticias han hecho comentarios acerca de los primeros cien días de gobierno del presidente Obama así como del aniversario de su victoria electoral y, nuevamente, después del día de su toma de posesión. A cada número redondo se han sumado más comentaristas y han tenido lugar acaloradas discusiones entre los partidarios y los detractores de la actuación de su gobierno.

No estoy exactamente seguro de por qué nos gustan los números redondos. ¿Es porque hacen fáciles las valoraciones incluso cuando el número en particular es irrelevante?
Algunos filósofos, Platón incluido, creían que el orden y la simetría son valores innatos en la psique humana. Tal vez. O, quizás, en el caso de los medios de comunicación los números nos dan la sensación, engañosamente, de que tenemos una comprensión de mayor alcance sobre ciertas verdades.
Determinamos el orden en que legados como el de Obama deben ser diseccionados. Después de una fecha determinada, el tema puede ignorarse hasta que llega la siguiente cifra redonda trayendo con ella más cháchara inútil.

Por supuesto se trata de un engaño. Al igual que la mayor parte de los comportamientos de los medios de comunicación, no tiene ninguna conexión con la realidad. Es un juego mental. Una mentira, incluso.

Para las víctimas de las políticas de EE.UU. en Afganistán, Iraq, Palestina y otros lugares, la atención a los números redondos es totalmente ilógica. Los aviones que sobrevuelan Afganistán y Pakistán cargados de tecnología asesina se preocupan poco por las cifras, incluidas el número de vidas que destruyen a diario.

¿Se mueren menos de hambre los habitantes de Gaza cuando “examinamos” el legado (proisraelí) de Obama tras los cien días de su presidencia?,
¿estaban mejor un año después de su victoria electoral o un año después de su toma de posesión?,
¿y cómo estaban 273 días desde su ascenso a la Casa Blanca?,
¿fue aquel un día especialmente caótico en las calles de Bagdad?,
¿dejan de matar los soldados en los días pares y reanudar la masacre en los impares?

Pero, ¿por qué interesa este debate? Es importante porque a menudo caemos en esta locura permitiendo que los medios determinen lo que es importante y cuándo una cuestión es pertinente. Los involucrados en esta farsa expresan sus opiniones mostrando su acuerdo con cortesía y su desacuerdo en voz alta. Al día siguiente los medios de comunicación vuelven a un estado de complacencia, como si las perniciosas políticas del gobierno de Obama hubieran dejado de existir, como si se hubiera erradicado la guerra y no hubiera nada de qué hablar.

Pero, la verdad, ¿les preocupan mucho a los palestinos de Gaza las cifras redondas? Lo dudo. Ni a los iraquíes, ni a los afganos ni tampoco ahora a los yemeníes. La miseria es miseria cualquier día, todos los días; la guerra, un infierno. El olor de la muerte, las escenas de sangre en Kabul y Bagdad y Gaza, seguirán siendo las mismas un viernes o un martes, a los cien días de la presidencia de Obama o 514 días después.

Cada minuto de la vida de una víctima o de una víctima potencial cuenta.
Aquellos que han vivido en zonas de guerra pueden comprender esta verdad.
Por eso Gaza quiere ver el fin de su miseria ahora en lugar de esperar al próximo debate de la mesa redonda de la CNN para valorar la siguiente fecha señalada de la presidencia de Obama. Los iraquíes y afganos igualmente escuchan las palabras y juzgan los hechos, poco les preocupan las cifras.

¿Recuerdan cuando Obama habló al "mundo musulmán" en El Cairo el 4 de junio? Esa es la fecha en que los musulmanes —muchos todavía víctimas, directamente o no, de las políticas de la Administración Obama— recuerdan y cuentan. Ese día Obama hizo promesas hablando con 'audacia' y mucho orgullo. Los musulmanes escucharon. Algunos aplaudieron e incluso le aclamaron; otros dudaron y expresaron cinismo pero todavía confiaban en un cambio. Por desgracia ninguna de esas esperanzas se han cumplido, ya que en lugar de cambio no hay más que una continuación de las políticas de su predecesor.

"He venido aquí en busca de un nuevo comienzo entre EE.UU. y los musulmanes de todo el mundo; uno basado en el interés mutuo y el respeto mutuo" dijo Obama en El Cairo. Sus acciones desde entonces han cosechado los resultados opuestos: desconfianza y falta de respeto. "No se equivoquen: no queremos mantener nuestras tropas en Afganistán" dijo. Desde entonces ha ordenado el aumento de 30.000 soldados adicionales a ese país ya angustiado. EE.UU., sus aliados y sus aviones han matado y mutilado a cientos de civiles inocentes desde que se hizo esa declaración.

“Hoy EE.UU. tiene una doble responsabilidad: ayudar a Iraq a forjar un futuro mejor y dejar Iraq a los iraquíes” afirmó. Uno no consigue ver la prueba de un futuro mejor basándose en la conducta de su Administración en Iraq en el último año más o menos. Poco se ha hecho para dejar Iraq a los iraquíes.

En El Cairo incluso tuvo la osadía de dar lecciones a los palestinos, las verdaderas víctimas de la brutal ocupación de Israel, que está armado y financiado con dinero de EE.UU. "Los palestinos deben abandonar la violencia. La resistencia a través de la violencia y matar es malo y no tiene éxito. Ahora es el momento de que los palestinos se concentren en lo que se puede construir." Debemos señalar que el gobierno de EE.UU. continúa haciendo estas exigencias a los palestinos, ignorando el hecho de que el reino de terror de Israel no ha cesado, incluida la violencia israelí contra los palestinos de la resistencia no violenta en Cisjordania.

Sin embargo, Obama afirmó que "EE.UU. no acepta la legitimidad de la continuación de los asentamientos israelíes. Israel también debe cumplir con su obligación de garantizar que los palestinos puedan vivir y trabajar y desarrollar su sociedad”.

Por desgracia, la Administración Obama ha flaqueado en la exigencia de que Israel congele totalmente [la expansión de los asentamientos] y en la actualidad acosa al ineficaz dirigente Mahmud Abbas en Cisjordania para que vuelva a la mesa de negociaciones incondicionalmente.

Además, la esperanza de asegurar que "los palestinos puedan vivir y trabajar y desarrollar su sociedad," no es más que una utopía, teniendo en cuenta que los palestinos de Gaza se tambalean entre la desnutrición crónica y el hambre. No podemos olvidar el hecho de que el asedio a Gaza no habría sido posible sin el apoyo de EE.UU.

Así que antes de reunirnos vertiginosamente para discutir el legado de Obama la próxima vez que se conmemore un número redondo en nuestras pantallas de televisión, recordemos que para un padre iraquí que busca desesperadamente los restos de su hijo en una calle de Bagdad, poco importan los números, sean pares o impares, redondos o de cualquier combinación. Una masacre es una masacre y una guerra elegida es un crimen, cualquier día y a cualquier hora.

* Ramzy Barud es columnista y editor de Palestine Chronique.com. Su último libro es Mi padre fue un combatiente por la libertad: la historia no contada de Gaza (Pluto Press, Londres, 2009)

Fuente: http://www.uruknet.de/?s1=1&p=63083&s2=09

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jueves, 11 de febrero de 2010

Cuidado con la próxima guerra


11-02-2010
Ramzy Barud
PalestinianChronic.com
Traducción para Rebelión de Loles Oliván

El ejército israelí puede ser mucho menos eficaz ganando guerras que en el pasado gracias a la rigidez de la resistencia árabe,pero sus estrategas militares son tan astutos e impredecibles como siempre. La retórica que se escucha cada vez más en Israel sugiere que una futura guerra en Líbano tendrá como objetivo probablemente también a Siria. Aunque ello no signifique necesariamente que Israel tenga la intención de dirigirse contra cualquiera de estos países en un futuro próximo, sin duda se trata del tipo de lenguaje que a menudo precede a las maniobras militares israelíes.

Descifrar las pistas disponibles sobre la naturaleza de los objetivos militares inmediatos de Israel no siempre es fácil, pero es posible. Un indicador que podría servir como base para una predicción rigurosa de las acciones de Israel es la tendencia histórica de Israel a mantener un perpetuo estado de guerra. La paz —la verdadera paz— nunca ha sido una política a largo plazo.

"A diferencia de muchos otros, considero que la paz no es un fin en sí mismo, sino sólo un medio para garantizar nuestra existencia", afirmaba Yosi Peled, ex general del ejército y ministro del actual gobierno de extrema derecha de Binyamin Netanyahu. La política oficial de Israel —militar o de otro tipo— se rige por los mismos dictados sionistas que precedieron al establecimiento del Estado de Israel. Si algo ha cambiado desde que los primeros sionistas esbozaron su visión ha sido la interpretación de dichas directivas. Su esencia se ha mantenido intacta.

Por ejemplo, el visionario sionista Vladimir Jabotinsky declaró en 1923 que "...la colonización sionista puede continuar y desarrollarse sólo bajo la protección de una fuerza independiente de la población local; un muro de hierro que la población autóctona no pueda franquear". No se refería en aquellos momentos a un muro real. Si bien su visión se llevó a cabo en distintas manifestaciones a lo largo de los años, en 2002 se tradujo en un verdadero muro destinado a perjudicar cualquier solución justa con los palestinos. Ahora, desgraciadamente, Egipto también ha comenzado a construir su propio muro de acero a lo largo de su frontera con la devastada por la guerra y empobrecida Franja de Gaza.

Una cosa que todos sabemos ahora es que Israel es un país altamente militarizado. Su definición de "existencia" sólo puede garantizarse mediante su dominio militar indiscutible en todos los frentes. Ahí radica el vínculo devastador entre Palestina y Líbano. Este vínculo hace que cualquier análisis sobre las intenciones militares de Israel en Gaza que excluya a Líbano —y de hecho, a Siria— sea muy deficiente.

Consideremos, por ejemplo, la represión israelí sin precedentes en la segunda intifada palestina que comenzó en septiembre de 2000. ¿De qué manera estaba vinculada con Líbano? Israel había sido recién derrotado por la resistencia libanesa dirigida por Hezbolá y se vio obligado a poner fin a su ocupación de la mayor parte del sur de Líbano en mayo de 2000. Israel quería mandar un mensaje inequívoco a los palestinos de que esa derrota no lo era en absoluto, de que cualquier intento de repetir el modelo de la resistencia libanesa en Palestina sería suprimido sin contemplaciones. La exageración de Israel en el uso de su altamente sofisticado ejército para sofocar una revolución en gran parte popular fue extremadamente costosa para los palestinos en términos de vidas humanas.

Los 34 días de guerra israelí en Líbano en julio de 2006 fueron un intento de Israel de destruir la resistencia árabe y de restaurar su metafórico muro de hierro. Fue contraproducente pues dio lugar a una verdadera —no figurativa— derrota israelí. Israel entonces hizo lo que mejor sabe hacer. Utilizó su superior fuerza aérea destruyendo gran parte de la infraestructura civil de Líbano y mató a más de 1.200 personas, la mayoría civiles. La resistencia, con medios humildes, mató durante el combate a más de 160 israelíes, principalmente soldados.

Hezbolá no sólo penetró el muro de hierro israelí sino que también lo llenó de agujeros. Desafió como nunca antes la idea de la invencibilidad del ejército israelí y la ilusión de la seguridad. Algo fue terriblemente mal en Líbano. Desde entonces, el ejército israelí, el aparato de inteligencia, los propagandistas y los políticos han estado en constante preparación para otro enfrentamiento. Pero antes de la siguiente batalla la nación necesitaba renovar la fe en su ejército y en la inteligencia del gobierno; de allí la guerra en Gaza a finales de diciembre de 2008.

Siendo espantoso como lo fue que las familias israelíes se reunieran en masa cerca de la frontera de Gaza con Israel para ver vertiginosamente como Gaza y sus habitantes eran volados en pedazos, la acción fue de lo más racional. Las víctimas de la guerra pueden haber sido los palestinos en Gaza pero la audiencia era israelí. La brutal y muy desigual guerra unió a los israelíes, entre ellos a sus autoproclamados partidos de izquierda, en un raro momento de solidaridad. Allí estaba la prueba de que el ejército israelí tenía todavía fuerza suficiente para brindar logros militares.

Por supuesto, los estrategas militares de Israel sabían muy bien que sus crímenes de guerra en Gaza eran un torpe intento de recuperar la confianza nacional. Los taciturnos políticos y los generales del ejército querían dar la impresión de que todo estaba funcionando según lo previsto. Pero el apagón total de los medios de comunicación y las imágenes orquestadas de los soldados israelíes silbando canciones militares u ondeando banderas en su camino de vuelta a Israel fueron claros indicios de un intento de mejorar una imagen problemática.

Así, los comentarios calculados de Yossi Peled el 23 de enero: "Según mi opinión, mi comprensión y mis conocimientos, es casi evidente que un enfrentamiento militar en el norte es cuestión de tiempo". Además, afirmó: "Vamos hacia una nueva confrontación pero no sé cuándo tendrá lugar, al igual que no sabía cuándo estallaría la segunda guerra del Líbano". Peled, por supuesto, tiene razón. Habrá un nuevo enfrentamiento. Se emplearán nuevas estrategias. Israel subirá las apuestas y tratará de atraer a Siria y empujar a una guerra regional. Un Líbano que se define sobre la base de los términos de la resistencia —después del fracaso de cooptar políticamente a Hezbolá— es totalmente inaceptable para Israel. Dicho esto, Peled podría estar creando una distracción calculada con el objetivo de encender otra guerra contra la resistencia sitiada en Gaza o algo completamente diferente. (El reciente anuncio de Hamás de que su dirigente de más alto rango Mahmud al Mahbuh ha sido asesinado a finales de enero en Dubai a manos de los servicios de inteligencia israelí es también es una indicación de que las tentativas de Israel van mucho más allá de las fronteras inmediatas).

¿Qué será primero, Gaza o Líbano? Israel está enviando mensajes contradictorios y lo hace deliberadamente. Hamás, Hezbolá y sus simpatizantes comprenden bien la táctica israelí y se deben de estar preparando para diversas posibilidades. Saben que Israel no puede vivir sin sus muros de hierro y están decididos a impedir que se construyan más a sus expensas.

* Ramzy Barud es editor de PalestineChronicle.com.

Fuente: http://palestinechronicle.com/view_article_details.php?id=15725

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