
Iraq: Washington se Inmiscuye en la Formación del Nuevo Gobierno
Al-Manar
11/06/2010
Los dos principales bloques políticos shiíes se han fundido en uno con el fin de formar un gobierno tras las elecciones parlamentarias de marzo.
La coalición Estado de Derecho de Nuri al Maliki y la Alianza Nacional Iraquí han anunciado su voluntad de unirse en un solo bloque que llevará el nombre de Alianza Nacional, señaló Reuters.
La coalición Estado de Derecho quedó en segundo lugar y la Alianza Nacional Iraquí ocupó el tercero tras la Lista Iraquí del ex primer ministro Iyad Allawi, que ocupó el primer puesto por sólo dos escaños de diferencia y debido a la división de los partidos shiíes.
Las facciones políticas deberían negociar alianzas para conseguir los suficientes escaños para formar un gobierno, dado que ningún bloque posee la mayoría absoluta, según la ley iraquí.
La Alianza Kurda, que consiguió más de 40 escaños, dijo también que se uniría al nuevo bloque shií para formar gobierno, lo que da a esta nueva coalición suficientes escaños para controlar el Parlamento.
Iraq: Washington se Inmiscuye en la Formación del Nuevo Gobierno
13/06/2010 Según fuentes mediáticas iraquíes, los norteamericanos intentan inmiscuirse en la formación del nuevo gabinete de Iraq.
El subsecretario de Estado de EEUU debe partir esta semana hacia Bagdad, mientras que la Alianza por el Estado de Derecho del primer ministro Nuri al Maliki y la Alianza Nacional Iraquí acaban de formar una nueva gran coalición shií con el nombre de Alianza Nacional.
El portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Philip Crowley, ha anunciado que el subsecretario de Estado para Oriente Medio, Jeffrey Feltman, va a viajar a Iraq para discutir con los responsables iraquíes la formación del nuevo gobierno.
“Feltman se encuentra en Iraq para hablar con responsables iraquíes y el personal de la Embajada y evaluar los progresos obtenidos en el cambio de las relaciones entre EEUU e Iraq y el incremento de la colaboración no militar,” añadió Crowley.
Las injerencias norteamericanas tienen lugar en un momento en el que el vicepresidente iraquí ha hecho conocer su oposición a que otros países se inmiscuyan en los asuntos internos iraquíes.
jueves, 17 de junio de 2010
Se Funden en Uno Solo los Dos Principales Bloques Políticos Shiíes en Iraq
domingo, 16 de mayo de 2010
Iraq: Sadr Acepta que Maliki Siga Siendo Primer Ministro
Al-Manar
15/05/2010
El movimiento liderado por Muqtada al Sadr levantó el sábado su veto a un nuevo mandato del actual primer ministro, Nuri al Maliki, después de haberse opuesto abiertamente al mismo.
“El movimiento sadrista no se opone en principio a que Nuri al Maliki desempeñe un nuevo mandato, aunque tenemos reservas,” dijo el portavoz del movimiento, Salah el Obeidi, a AFP.
“Hasta ahora, no ha logrado darnos unas completas garantías, especialmente en lo que se refiere al arresto de sadristas, de tal modo que podamos eliminar nuestras reservas,” añadió.
“Si nos da las garantías suficientes, entonces no bloquearemos su candidatura para un segundo mandato,” añadió.
Estas declaraciones representan un giro de 180 grados de la postura del movimiento sadrista, cuyos dirigentes y la base se habían pronunciado hasta hace poco en contra de que Maliki volviera a ocupar el cargo.
Obeidi no explicó lo que había empujado al movimiento de Muqtada al Sadr, que reside en Irán, a modificar sus posiciones.
Este movimiento se ha convertido en el primer partido religioso shií de Iraq y logró resultados muy buenos en las elecciones legislativas del 7 de marzo al obtener 39 escaños en el fragmentado Parlamento, que cuenta con 325. Esto le ha convertido en un actor fundamental en cualquier intento de formación de gobierno.
El Ejército del Mahdi, la rama militar del movimiento, protagonizó dos rebeliones armadas contra los ocupantes norteamericanos en abril y agosto de 2004 y Muqtada al Sadr ha pedido de forma continuada el fin de la ocupación estadounidense de Iraq.
miércoles, 12 de mayo de 2010
Las elecciones en Iraq, ¿a favor o en contra de la ocupación?
Entrevista a Mohamed Hassan
Abdellah Boudami y Gregoire Lalieu
michelcollon.info
11-05-2010
Traducido del francés por Beatriz Morales Bastos
El pasado mes de marzo se celebraron elecciones legislativas en Iraq. Pero el país sigue sin gobierno desde entonces. El laico Iyad Alaui fue declarado vencedor por poco pero el primer ministro saliente, Nuri Al Maliki, juega con las coaliciones y podría prorrogar su mandato. ¿Cuáles son los retos de este escrutinio?¿Cómo se han convertido estas elecciones iraquíes en un pulso entre Washington et Teherán? ¿Por qué Iraq vuelve a ser el teatro de atentados mortíferos? Hemos hecho estas preguntas a Mohamed Hassan, especialista en el mundo árabe. Para él las elecciones eran un referendum, ¿a favor o en contra de la ocupación?
Iraq ha conocido una nueva oleada de violencia con las elecciones. ¿Quiénes son los autores de estos atentados? ¿Qué reivindicaciones tienen?
En realidad, existen dos actores: por una parte la resistencia clásica y los por otra los mercenarios que trabajan para unas sociedades militares privadas estrechamente vinculadas con los servicios secretos estadounidenses. Se sabe que la resistencia clásica lucha contra la ocupación y tiene objetivos como el Ministerio de Finanzas, el del Interior y los servicios de seguridad. Esta resistencia no tiene interés alguno en atacar a la población civil. En cambio, las bombas puestas en lugares públicos como los mercados son el resultado de acciones de mercenarios. Su objetivo es dividir cada vez más a la sociedad iraquí entre sus diferentes comunidades. Para comprender este aspecto del conflicto hay que leer a Roger Faligot, un especialista en los servicios secretos. Él demuestra que este tipo de acción terrorista es una técnica clásica para instalar el caos, como hicieron, por ejemplo, los servicios secretos británicos en Irlanda del Norte para calentar el ambiente entre protestantes y católicos. Azuzando la violencia sectaria Estados Unidos espera que estallen las luchas intestinas y esto ahorre víctimas a su ejército, porque teme mucho que aumente el número de muertos en combate.
¿Quiénes eran los actores de las elecciones legislativas iraquíes del pasado 7 de marzo?
Desde la invasión estadounidense de 2003 han hecho su aparición toda una serie de partidos laicos o anticlericales. Entre ellos hay una personalidad importante que ha sido declarada vencedora de las elecciones: Iyad Alaui. Este neurólogo fue cuadro baathista, a la derecha en el tablero político y pro estadounidense. Proviene del medio chií pero es laico. Alaui dirige el Movimiento Nacional Iraquí, una coalición laica apoyada por Estados Unidos. En esta coalición encontramos sobre todo al Partido Comunista Iraquí que desde la invasión estadounidense ha conocido un renacimiento. Además, y es un hecho inédito, los cuadros más a la derecha del Partido Comunista apoyaron la intervención militar de Washington. Siempre entre estos partidos laicos tenemos al movimiento kurdo que apoya indirectamente a la coalición de Alaui.
A continuación tenemos los partidos clericales próximos a Irán. Es el caso de la Alianza Nacional Iraquí, una coalición en la que se encuentra un partido poderoso fundado en Teherán en 1982, el Consejo Supremo Islámico Iraquí. El primer ministro saliente Nuri al Maliki, que antes era miembro de esta coalición, ha fundado su propia alianza, la Alianza del Estado de Derecho, que reúne a partidos clericales también próximos a Irán y que ocupan muchos puestos y lugares de poder en Iraq.
Entre los partidos laicos apoyados por Washington y los partidos clericales apoyados por Teherán encontramos movimientos que se han creado espontáneamente. Un ejemplo típico, el partido de Moqtada al-Sadr, un chií que no tiene más conexión con Irán que con Estados Unidos. Es un movimiento puramente iraquí, radical, nacionalista y que ha sorprendido al lograr muchos escaños en el Parlamento.
Finalmente, el último gran actor de estas elecciones, la resistencia iraquí. Comprende una docena de movimientos reunidos en una coalición dirigida por Ezzat al Duri, ex-número dos del régimen de Sadam Husein. Estos movimientos dan prioridad a la resistencia armada y consideran que los partidos que participan en las elecciones son agentes de Estados Unidos. Sin embargo, su peso es tal en Iraq que podemos considerar que han influido en el proceso electoral.
¿Qué retos presentan estas elecciones para Estados Unidos?
Hay dos retos. El primer objetivo sobre el terreno que no se ha realizado plenamente todavía es crear divisiones en Iraq sobre la base de las confesiones religiosas. El hecho es que la mayoría de la población iraquí es árabe y está compuesta tanto por sunníes como por chiíes. Pero en la historia de este país no han existido luchas entre estos dos componentes. Además, hay que saber que el Islam chií está dividido en varias corrientes y que los chiíes iraquíes e iraníes vienen de la misma familia. Esto crea unos vínculos entre ambos países que Washington quiere romper.
Llegamos con ello al segundo objetivo que persigue Estados Unidos: bloquear la influencia de Irán sobre su vecino iraquí. Cuando Bush derrocó a Sadam Husein, Irán ayudó a formar un nuevo gobierno porque Estados Unidos no lo conseguía. Evidentemente, entonces Ahmadinejad no estaba todavía en el poder . Así pues, Teherán ha tenido una fuerte influencia sobre el curso de las elecciones. Pero hay que recordar que no es Irán quien ha invadido a su vecino. En realidad ha sido Estados Unidos quien ha permitido que emerjan unos partidos iraquíes vinculados a Teherán . Así pues, Estados Unidos hoy trata de poner palos en las ruedas del régimen iraní apoyando a la coalición laica de Alaui y a toda una serie de partidos laicos opuestos al clericalismo chií de obediencia iraní.
¿Que interés saca Irán de su influencia en Iraq?
En Iraq se ha desarrollado una verdadera burguesía chií y pro iraní. El año pasado el comercio exterior iraní se hizo principalmente con Iraq, lo que generó enormes ingresos, ¡dos mil millones de dólares! En efecto, iraquíes apoyados por Irán ocupan puestos estratégicos y detentan las carteras ministeriales importantes. Estos iraquíes privilegian los productos iraníes para los que Iraq se ha convertido en un floreciente mercado.
Así pues, ¿la invasión de Iraq habría beneficiado más a Irán que a Estados Unidos?
En cierto modo. Estados Unidos pensaba sobre todo en los recursos petrolíferos. Pero cuando se liberalizó el mercado hace algunos meses sólo una compañía estadounidense, la Esso, se abrió camino para llegar a la cabeza de las concesiones petrolíferas. ¡La segunda compañía es china y la tercera, malasia! Por lo tanto, la influencia iraní contraría a los intereses de Estados Unidos que no ha logrado tener poder efectivo sobre Iraq. Para lograr este objetivo Washington consideró que era más juicioso poner por delante la coalición de Alaui. La intelligentsia iraquí, en la que hay muchas mujeres, universitarios, toda esta capa de población surgida del baathismo y reprimida por el poder chií religioso que preconiza una vuelta a una sociedad casi feudal, se ha resignado a votar a favor de Alaui para evitar una vuelta a estos métodos medievales. Es ahí donde podemos descubrir una victoria de Alaui contra al-Maliki.
Precisamente la victoria de Alaui en las urnas ha sido por tan poca diferencia que va a ser difícil formar gobierno. ¿Verdaderamente ha habido un vencedor?
Es cierto que aunque Alaui haya ganado oficialmente las elecciones, el primer ministro saliente al Maliki ha obtenido una cantidad considerable de escaños. Creo que en términos políticos es Moqtada al-Sadr quien verdaderamente se ha desmarcado habilidosamente. Proviene de los chiíes más pobres de la población, muy proletarizados, que nunca se han beneficiado de los cambios que ha habido. Hay que entender que Iraq sigue sin ser reconstruido, en muchos lugares todavía no hay agua ni electricidad. Así pues, al-Sadr ha obtenido muy buenos resultados en estas elecciones gracias al apoyo que tienen en los barrios desheredados. Pero también de quienes ven con malos ojos la injerencia de las potencias extranjeras. Sadr no está conectado ni a Washington ni a Teherán. Por lo tanto se beneficia también del apoyo de quienes desean la independencia de Iraq. Así pues, probablemente Moqtada al-Sadr será indispensable para formar gobierno.
¿Cómo interpreta usted los resultado de estas elecciones?
Personalmente interpreto estas elecciones como un referéndum sobre la ocupación estadounidense. El nacionalismo y el patriotismo iraquíes han salido reforzados de él. Quienes han votado por Alaui saben bien que sólo es un títere, pero le han votado en reacción a la injerencia iraní y en contra del clericalismo.
Así pues, este referéndum, como usted lo denomina, ¿tendría bastante que ver con las relaciones entre Estados Unidos e Irán?
Es una cuestión central que tiene que ver con la naturaleza de las contradicciones entre Estados Unidos e Irán. Irán es un país estratégico que domina varias vías importantes en el Golfo. Pretende permanecer independiente, lo que contraría los intereses estadounidenses. Por ejemplo, Teherán ya no vende su petróleo en dólares, lo cual le ha permitido ganar mucho más dinero. Ahora bien, la mayor fuerza de Estados Unidos no vienen directamente de su economía sino de la influencia del dólar en los mercados petrolíferos. El lucro cesante para las compañías y bancos estadounidenses es enorme si Irán persiste en no seguir el ejemplo de los países árabes productores de petróleo que comercian en dólares. Por consiguiente, Estados Unidos no puede dejar que Irán aumente su poder. Y para ello, debe reforzar su hegemonía en Iraq.
¿Qué impacto puede tener el resultado de las elecciones sobre la política iraquí?
Si Irán analiza estos resultados, constatará que la política que ha tenido hasta ahora no es la buena. Es un país vecino de Iraq con el que tienen intereses comunes. Pero Irán debería sacar lecciones de este referéndum y dejar de interferir en los asuntos iraquíes. El pueblo iraquí tienen derecho a la autodeterminación. Si declinara la influencia iraní es seguro que la fuerza ascendente sería el patriotismo iraquí laico e independiente. Se afirmaría más que en cualquier país árabe. El clericalismo ha fracasado claramente tras la ocupación.
Pero usted decía que Iraq representaba un mercado importante para los productos iraníes. ¿Teherán estaría dispuesto a renunciar a él?
Pero Irán no es un país imperialista que busca absolutamente exportar sus capitales y ocupar tierras extranjeras. Sin invasión estadounidense, Iraq probablemente habría importado sus productos a China o a otros lugares. También los habría producido directamente. E Irán no se habría aprovechado del mercado iraquí. Pero esto no es un problema porque nunca ha buscado lograr este objetivo invadiendo Iraq. Estados Unidos lo ha hecho e Irán se ha aprovechado de la situación.
¿Y si Estados Unidos decidiera acabar con la existencia de los grupos pro iraníes?
En todo caso, militarmente es imposible porque su ejército no aguantaría. Estados Unidos se enfrenta ya a graves problemas en Afganistán, en Pakistán y en el propio Iraq. Washington es consciente de que su ocupación de Iraq ha beneficiado a Irán. Lo asume pero sólo va a tolerar esta situación hasta el día en que pueda contar con una policía y un ejército iraquíes verdaderos a su sueldo. Ahora bien, por el momento la resistencia y los grupos pro iraníes están infiltrados en ellos. Por consiguiente, Estados Unidos es el gran perdedor de este “referéndum”. Pensaba que las elecciones iban a transcurrir de la misma manera que en Georgia o en Ucrania.
Estas elecciones demuestran que la mayoría de los iraquíes están en contra del clericalismo, en contra de una revolución chií a la iraní y en contra de cualquier sistema feudal. Se podría creer que todo esto beneficia a Estados Unidos, pero no hay que olvidar que paralelamente al rechazo de las injerencias iraníes hay un rechazo de la ocupación estadounidense y una toma de partido por la independencia de Iraq. A pesar de las dominaciones causadas por la ocupación, el imperialismo y el capitalismo semejante resultado es prodigioso.
Fuente: http://michelcollon.info/index.php?option=com_content&view=article&id=2735:elections-en-irak-pour-ou-contre-loccupation&catid=6:articles&
sábado, 8 de mayo de 2010
¿El fin de Maliki y Allawi? Poder chií en Iraq
Patrick Cockburn
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Iraq dirige sus pasos a formar un nuevo gobierno una vez que los dos bloques políticos religiosos chiíes han llegado a un acuerdo para compartir el poder.
Es probable que el Primer Ministro Nuri al-Maliki pierda su cargo como precio del acuerdo entre su Coalición del Estado de la Ley y la Alianza Nacional Iraquí, un grupo poderoso dominado por los seguidores del clérigo chií Muqtada al-Sadr.
La alianza confirma que la comunidad de mayoría chií en Iraq continuará dominando el gobierno en alianza con los kurdos, que disfrutan ya de una autonomía cercana a la independencia en el norte del país. La nueva agrupación chií dispondrá de 163 escaños en un parlamento de 365, insuficiente para alcanzar la mayoría, pero los kurdos cuentan con otros 43 escaños.
Fuera del poder quedan los seguidores árabes mayoritariamente sunníes del grupo al-Iraqiya de Iyad Allawi, que acudieron en masa a las urnas en las elecciones generales del 7 de marzo para conseguir sólo 91 escaños.
Allawi tenía dificultades para aliarse con los kurdos debido a las disputas territoriales entre sunníes y kurdos en el norte de Iraq. El nuevo gobierno tratará de incorporar una parte al menos del bloque de Allawi, de mayoría sunní, para que los sunníes no se sientan totalmente excluidos del poder. Pero como los puestos de gobierno disponibles son limitados, los seguidores de Allawi van a sentirse inevitablemente decepcionados.
Patrick Cockburn es autor del libro “Muqtada Al-Sadr, the Shia Revival and the Struggle for Iraq”.
Fuente: http://www.counterpunch.org/patrick05072010.html
miércoles, 14 de abril de 2010
Iraq sigue frustrando a Estados Unidos
14-04-2010
Abdel Bari Atwan
www.abdelbariatwan.com
Estados Unidos ha luchado por el cambio de régimen en Iraq durante la mayor parte de las dos últimas décadas. En 1991 el ejército estadounidense desembarcó en el Golfo para “liberar Kuwait”; en 2003 el lema se había cambiado por el de “liberar Iraq” pero la intención seguía siendo la misma —derrocar a Sadam y al partido Ba’as y establecer en su lugar un gobierno amigo que apoyase las propias ambiciones de Estados Unidos para la región y diese cabida a Israel.
Cuando las armas de destrucción masiva quedaron desacreditadas como justificación de la invasión de 2003, el Gobierno de Bush se apresuró a izar las banderas de la democracia, la transparencia y los derechos humanos, comprometiéndose a hacer de Iraq un modelo regional estable.
Las elecciones del 7 de marzo controladas y supervisadas internacionalmente, han supuesto una mejora respecto a las de 2005, cuando muchos sunníes boicotearon el proceso en su totalidad. Esta vez, el 63% de la población acudió a votar —con algunos resultados inesperados y no deseados.
Aunque el candidato que apoyaba Estados Unidos, el chií laico Iyad Allawi, ha conducido a su partido de la coalición Iraqiya a una apretada victoria con 91 escaños y un gran porcentaje de votos sunníes, el complicado sistema electoral —establecido tras muchos debates— establece que el próximo primer Ministro ha de elegirse por mayoría de los 325 miembros del Consejo de Representantes.
El primer Ministro titular, Nuri al-Maliki, ha conseguido 89 escaños para su partido del Estado de Derecho creado para estas elecciones después de haberse librado de la Alianza Unida Iraquí que, renombrada como Alianza Nacional Iraquí, ha obtenido 70 escaños. La Alianza Kurda ha quedado en cuarto lugar con cuarenta escaños.
Como Allawi y al-Maliki compiten por el poder, los otros dos grupos han pasado a ser, en efecto, muy influyentes. La Alianza Nacional, por supuesto, tiene vínculos muy estrechos con Irán, donde varias de sus principales figuras pasaron décadas de exilio.
Mientras tanto Washington, tras haber gastado 900 mil millones de dólares, después de haber perdido 4.386 soldados y habiendo causado la muerte de más de un millón de civiles iraquíes y el desplazamiento de cinco millones más, está obligado a retroceder en aras de la democracia mientras la batalla por el poder —que es probable que dure varios meses— continúe en pleno vigor fuera de su control.
Utilizar la democracia como medio para garantizar un cambio de régimen o para promover una agenda oculta es un negocio arriesgado como ya descubrieron antes las potencias occidentales —la victoria electoral de Hamas en Gaza en 2006, por ejemplo, o el desembarco inesperado del fundamentalista Frente Islámico de Salvación de Argelia en las primeras elecciones parlamentarias libres de este país, en 1991.
El candidato seleccionado por Estados Unidos puede ser moralmente dudoso o incluso abiertamente corrupto —viene al pensamiento el presidente de Afganistán Karzai— pero lo único que importa, según parece, es que el acceso del candidato al poder se legitime a través de las urnas.
Sin embargo, el fruto de las elecciones iraquíes del mes pasado sabe particularmente amargo a Estados Unidos al contemplar la mortificante perspectiva de su archienemigo Irán mediando para un acuerdo de poder compartido. Un acuerdo que casi seguro consolidará el control del país que Estados Unidos ha estado tratando de “liberar” a los propios aliados próximos a Teherán.
Poco después de las elecciones, Teherán recibió la visita de dirigentes de la Alianza Nacional, una delegación de la alianza del Estado de Derecho, de al-Maliki, y de Yalal Talabani, de la Alianza del Kurdistán. De hecho, el único actor importante no invitado a Irán fue Iyad Allawi.
En un intento de resolver el problema internamente, Muqtada al-Sadr, líder del principal partido de la Alianza Nacional, organizó un referéndum informal. Votaron 1.4 millones y los resultados, anunciados el 7 de abril, no daban ni a Allawi ni a al-Maliki como opción favorita para primer Ministro sino al ex primer Ministro interino, Ibrahim al-Yaafari —una opción que poco probablemente aprobará cualquiera de los otros partidos.
Nuri al-Maliki (cuya ex milicia integra una parte importante del ejército iraquí) ha amenazado con recurrir a la violencia en su intento por mantenerse en el poder, y la perspectiva de una guerra civil total vuelve, una vez más, a levantar su horrible cabeza.
Las diferencias sectarias que conforman en la actualidad la política iraquí seguirán debilitando el tejido social del país; la población, ya agotada por siete años de violencia, está soportando una nueva ola de atentados y ataques criminales. Al-Qaida, también, está resurgiendo en Iraq explotando la debilidad del aparato de seguridad producida por el vacío de poder actual. Solo durante la campaña electoral, murieron 228 personas.
Divisivas como sus resultados están demostrando ser, estas elecciones reflejan, sin embargo, el deseo de la población de alejarse de la política basada en la religión. La opción de Iraqiya, de Iyad Allawi, que fue la que consiguió más votos, era firmemente laica y nacionalista.
Aunque dejó el partido Ba'az hace muchos años, cuando Allawi anunció que intentaría convertirse en primer Ministro en agosto de 2007, recibió el refrendo de su dirección en el exilio. En declaraciones a la revista Time, un portavoz lo describió como "un patriota iraquí" que allanaría el camino para que el Partido Ba'az volviese a la vida política de Iraq, de la que formamos parte por derecho”.
Cuanto más cambian las cosas...
Fuente: http://www.abdelbariatwan.com/
martes, 9 de marzo de 2010
La Coalición de Maliki Emerge Como Favorita en las Elecciones de Iraq
Al-Manar
08/03/2010
Comienza el Recuentos de Voto en Iraq; la Participación Relativamente Alta
07/03/2010 Desafiando las bombas y los ataques con mortero y cohetes, que causaron la muerte a 38 personas el domingo, los iraquíes acudieron en gran número a votar en unas elecciones que han sido vistas como un test para la frágil democracia de un país azotado por la guerra.
Las puertas se cerraron y el recuento de votos comenzó al final de un día que fue testigo de largas colas en los colegios electorales de la nación, que celebra sus segundos comicios desde la invasión norteamericana de 2003, con la esperanza de que el resultado vea al país entrar en una nueva fase de estabilidad y seguridad.
Sin embargo, oleadas de ataques con bombas y morteros sacudieron Iraq, matando al menos a 38 personas e hiriendo a otras 80 el domingo. Decenas de granadas con mortero cayeron sobre Bagdad poco después de que los colegios electorales abrieran sus puertas para las elecciones, que Al Qaida prometió sabotear, dijeron responsables de seguridad. Baquba, Samarra y otras ciudades sufrieron también el ataque de morteros y bombas, muchas de las cuales estallaron cerca de los colegios electorales.
La capital sufrió el peor ataque. Una masiva explosión destrozó un edificio residencial matando a 12 e hiriendo a ocho personas, señalaron fuentes oficiales. Otro edificio más fue blanco de otro aparente ataque con dinamita.
Los ataques se produjeron a pesar de una masiva operación de seguridad que tuvo lugar el domingo, durante la votación. Más de 200.000 policías y soldados fueron desplegados sólo en Bagdad.
El primer ministro Nuri al Maliki dijo que los ataques eran “sólo ruido dirigido a impresionar a los votantes”, pero añadió que “los iraquíes son gente que ama los desafíos y veréis como todo esto no daña su moral.” Maliki depositó su voto en la Zona Verde fortificada de Bagdad, que sufrió el domingo el ataque de varias granadas de mortero.
Las elecciones harán surgir un gobierno que habrá de abordar multitud de cuestiones, incluyendo la reelección de Maliki, el líder de la coalición Estado de Derecho y actual primer ministro, que podría convertirse en el primer iraquí que sea reelegido para un cargo por voluntad del pueblo, que durante décadas no tuvo más opción que el Partido Baaz de Saddam Hussein.
Sus rivales electorales incluyen a Iyad Allawi, un ex primer ministro que encabeza la Lista Iraquí, una coalición laica. También son candidatos Ahmad Chalabi, antiguo viceprimer ministro que fue en una ocasión apoyado por Washington pero que mantiene ahora malas relaciones con los norteamericanos; Adel Abdel Mahdi, actual vicepresidente del país; y Baqir Yabir Solag, actual ministro de Finanzas. Chalabi, Mahdi y Solag son miembros todos de la Alianza Nacional Iraquí.
Al Qaida en Iraq amenazó en una declaración publicada el viernes a los votantes, sólo unos días después de que se produjeran varios atentados suicidas, que costaron la vida a miles de iraquíes.
19 millones de iraquíes con derecho a voto escogerán una asamblea de 325 miembros entre más de 6.000 candidatos pertenecientes a 86 bloques electorales. Las elecciones estarán supervisadas por 120 observadores internacionales. Más de 600.000 personas, incluyendo soldados, presos y personal sanitario, votaron la pasada semana junto con cientos de miles de iraquíes que viven en el extranjero.
El primer ministro Nuri al Maliki surgió hoy como principal favorito en las elecciones, que han sido vistas como un test para la joven democracia.
Aunque no hay estimaciones importantes de voto en la región de Bagdad, que puedan servir como indicador de los resultados de las elecciones del domingo, responsables locales dijeron que la coalición de Maliki iba en cabeza en nueve de las 18 provincias de Iraq.
Los resultados oficiales no se conocerán hasta finales de marzo y después de eso habrá probablemente meses de negociaciones antes de que se forme un nuevo gobierno, ya que ningún bloque político surgirá dominante del voto.
Maliki fue nombrado primer ministro en 2005, como candidato de compromiso, y su administración redujo los enfrentamientos sectarios que causaron miles de muertos.
Su principal rival electoral, según las estimaciones iniciales, es Iyad Allawi, cuya Lista Iraquí ha llevado a cabo una campaña con un tinte nacionalista. La otra lista principal es la Alianza Nacional Iraquí, que está dominada por dos partidos, el Consejo Supremo Islámico Iraquí y el movimiento leal a Sayyed Muqtada al Sadr. Esta lista incluye también al ex viceprimer ministro Ahmed Chalabi.
La participación en todo el país se estimó en más del 60%, lo que mostró que la mayor parte de los iraquíes no se dejaron intimidar por las amenazas de Al Qaida a los votantes.
La participación más alta, más del 70%, se dio en Arbil, en la región autónoma del norte del Kurdistán, y en la provincia de Kirkuk.
sábado, 6 de marzo de 2010
Elecciones iraquíes 2010: clave para la evolución interna y regional
Un analisis del proceso iraquí desde el punto de vista de los baazistas: El proceso preelectoral ha dejado claro que la ocupación de EEUU en Iraq ha fracasado
Pedro Rojo Pérez *
5 de marzo de 2010
Real Instituto El Cano (www.realinstitutoelcano.org)
El quinto gobierno desde la caída del régimen de Saddam Husein en 2003 no sólo tendrá que gestionar la retirada de las tropas estadounidenses (el 1 de septiembre de 2010 quedarán 50.000 de las actuales 96.000, y a finales de 2011 tendrán que haber salido de Iraq todas las tropas de combate), sino crear “un Estado que no existe” en palabras del ex primer ministro Iyad Alawi en una entrevista realizada para la televisión iraquí al-Sharquiya el 22 de febrero. Los cuatro gobiernos que han precedido al que se formará tras el 7 de marzo han rivalizado en corrupción, inoperancia y sectarismo.
El clima en el que se van a celebrar estas elecciones no invita a ser optimistas. Solo el rechazo al discurso sectario de los votantes de las elecciones provinciales y locales del 31 de enero de 2009 da motivos para el optimismo.
Los comicios de 2009 fueron los primeros calificados de “completos”, tras el boicot suní a las elecciones legislativas de 2005. En esas elecciones no hubo un claro ganador, pero el que más rendimiento sacó a sus votos fue la Lista del Estado de Derecho del primer ministro Nuri al-Maliki. La conclusión unánime fue que se produjo un voto de castigo contra los partidos de discurso sectario y federalista. Esta llamada de atención ha provocado la desaparición de estos dos aspectos de la discusión política, cuando hasta esas elecciones habían sido temas centrales, tal y como queda recogido en la Constitución aprobada en 2005. Al-Maliki se dio cuenta a principios de 2008, cuando más baja era su popularidad, de la falta de calado de este concepto en el electorado, y cambió su discurso sectario por uno centralista e integrador, llegando a poner en marcha su propio programa de reconciliación nacional. En base a este programa, creado, según algunos analistas, bajo presión estadounidense, intentó sin éxito acercarse, a mediados de ese año, a algunos sectores del Partido Baaz para escenificar una reconciliación entre todos los sectores de la sociedad iraquí.
La fortaleza con la que Nuri al-Maliki salió de las elecciones de 2009 le permitió mantener su independencia del resto de las fuerzas chiíes ligadas a Irán cuando, en mayo de 2009, Teherán reunificó el campo político vinculado a sus postulados. Irán ha logrado recomponer la Alianza Iraquí Unida (siglas bajo las cuales se presentaron los partidos chiíes pro-iraníes en las elecciones de 2005) bajo el nombre de Alianza Nacional Iraquí con la vuelta de líderes y partidos que en estos cuatro años habían abandonado la formación. Esta disgregación empezó con la negativa del partido al-Fadila de formar parte del gobierno de al-Maliki por la negativa a renovarles la cartera de petróleo que ostentaron en el gobierno de al-Yaafari. La ruptura llegó al enfrentamiento armado en la primavera de 2008 con la lucha entre el Ejército del Mahdi, comandado por Muqtada al-Sáder, y las fuerzas del orden, controladas por las milicias Báder, pertenecientes al Consejo Supremo Islámico de Iraq (CSII), liderado por la familia al-Hakim. No sólo Muqtada al-Sáder ha vuelto a esta lista, sino que también figuras como Ahmed Chalabi y el ex primer ministro Ibrahim al-Yaafari han abandonado su aventura en solitario que tan malos resultados les granjearon en las elecciones provinciales. El único político de peso de este espectro que decidió seguir con su propia lista fue al-Maliki.
Algunos analistas defienden la teoría de que los atentados de agosto, octubre y enero pasados (con más de 300 muertos) fueron orquestados por los servicios de inteligencia iraníes para que al-Maliki perdiese parte de su popularidad, basada en buena medida en la mejora de la seguridad, y aceptase volver a la Alianza chií. La reacción de al-Maliki tras los primeros atentados (19 de agosto de 2009 con 100 muertos) fue acusar a Siria de dar cobijo y entrenar a las células de baazistas que, en connivencia con grupos de al-Qaeda, se habían infiltrado desde territorio sirio. Desde entonces, la combinación Baaz-al-Qaeda ha sido la coartada del gobierno respecto a todos los males de la seguridad iraquí, a pesar de que Mohamed al-Shawani, director de los servicios secretos iraquíes, intentó en agosto de 2009 exponer los datos que apuntaban a las milicias pro-iraníes. Al-Maliki le mandó callar y al-Shawani dimitió y se refugió en Londres. Los comunicados del Baaz y del resto de las fuerzas de la resistencia, condenando no sólo estos atentados sino sistemáticamente todos los ataques que tienen como objetivo los civiles iraquíes, tampoco han hecho cambiar la actual fijación del primer ministro iraquí por los baazistas. Este giro, tras su “acercamiento” a los baazistas de 2008, ha vuelto a colocar a al-Maliki en la órbita de Teherán.
El cambio más importante en el campo chií pro-iraní respecto a las elecciones de 2009 es, sin duda, esta concentración de fuerzas en torno a dos listas, así como la vuelta de al-Maliki al sectarismo y a la retórica del miedo. Si bien es cierto que la discusión sobre el federalismo ha desaparecido de la batalla política, al-Maliki tampoco ha mantenido públicamente sus demandas de revisión de la Constitución de cara a otorgar más poder al gobierno central, seguramente con vistas a una posible coalición poselectoral en la que necesite tanto a la lista de al-Hakim como a los partidos kurdos.
En el panorama kurdo, la Alianza Kurda de los dos partidos hegemónicos, Partido Democrático del Kurdistán (PDK) y Unión Patriótica del Kurdistán (UPK), van a enfrentarse por primera vez desde 2003 a un fuerte adversario interno: la Lista del Cambio. Este grupo de fuerzas políticas, liderado por Nushiruán Mustafa (antiguo miembro de la UPK), critica con dureza la corrupción y la ineficacia de los gobiernos de Masuud al-Barzani. En las elecciones regionales del Kurdistán, celebradas en julio de 2009, ya se hicieron con el 22,5% de los votos a pesar de tener que hacer frente al aparato del gobierno kurdo, controlado desde hace décadas por los dos partidos mayoritarios. Los escaños que le reste la Lista del Cambio a la Alianza Kurda pueden ser determinantes para la formación del próximo Gobierno en Bagdad. En las elecciones de 2005 los dos partidos kurdos se hicieron con 53 escaños de los 275 del actual Parlamento. Todo indica que en estas elecciones no sólo la Lista del Cambio les va a restar escaños en las tres provincias del Kurdistán, sino que también perderá escaños de zonas donde los partidos suníes y laicos boicotearon los comicios de 2005, tales como Nínive y Diyala.
La experiencia, probada con éxito en las elecciones de 2009, de listas no sectarias, basadas en un programa político y no en una etnia o confesión, es el aspecto más novedoso de las elecciones de 2010. Esta fórmula, bien aplicada en Nínive por el Frente al-Habda, le llevó a lograr el 52% de los votos, convirtiéndose así en la única lista en alcanzar una mayoría absoluta en las elecciones provinciales. Este modelo es el que se ha intentado reproducir en el Movimiento Nacional Iraquí, conocido como al-Iraquiya. Liderada por el laico de origen chií Iyad Alawi y por el suní Saleh al-Mutlak, también participan miembros destacados del frente al-Habda, como Osama al-Nuyeifi, hermano del actual gobernador de Mosul, Izal al-Nuyeifi. A pesar de las negociaciones auspiciadas por países árabes y EEUU, esta alianza no ha llegado a un acuerdo para presentarse de forma unificada con el otro gran bloque de semejantes características: la Alianza por la Unidad de Iraq del ministro del Interior Yawad al-Bulani (chií) y el jeque Ahmed Abu Risha (suní), presidente de los Consejos del Sahua (o del Despertar) de Iraq. Un tercer partido que está ganando importancia en este ámbito es Ahrar, del clérigo chií Ayad Yamaleddín, que acusa a Irán y a sus partidos de sectarismo chií y aboga por un Estado laico. Estas listas no sectarias están apoyadas por EEUU y los países árabes, que las ven como una posibilidad real de hacer frente al control político y administrativo que actualmente ejerce Irán sobre Iraq. Este apoyo estadounidense es más frágil que la convicción iraní de que no se repitan los malos resultados que obtuvieron en las elecciones provinciales de 2009 sus partidos más cercanos (el CSII no gobierna en ninguna provincia de Iraq), aunque esto signifique poner en duda la transparencia y respeto a los procedimientos administrativos y judiciales iraquíes. La principal arma usada para este fin ha sido la Institución Responsabilidad y Justicia (IRJ), heredera del Órgano de Desclasificación creado, paradójicamente, por Paul Bremer, gobernador estadounidense de Iraq en 2003.
El escándalo producido en torno a este proceso de “desbaazificación” de las elecciones ha eclipsado el episodio de la gestación de la nueva ley electoral. A pesar de no ser más que una enmienda de la ley que rigió los comicios de 2005, los parlamentarios han tardado más de cinco meses en redactarla. Cinco meses en los que se ha visto de todo en el Parlamento iraquí: desde amagos de veto por parte del vicepresidente suní Tareq al-Hashemi, hasta amagos de boicot por parte del presidente de la Región Autónoma del Kurdistán, Masuud al-Barzani, si no se concedía a su región 53 escaños (finalmente lograron 41) o interpelaciones del embajador estadounidense para que los diputados entrasen en la sala a votar la ley. Finalmente se aprobó una ley que mantiene los principios básicos impuestos por Paul Bremer y que benefician a los grandes bloques, otorgando a las minorías religiosas y étnicas con unos pocos escaños de compensación, y asumiendo a priori que los 18,9 millones de iraquíes que pueden votar lo harán en términos sectarios. También se acordó la utilización de la cartilla de aprovisionamiento alimentario —puesta en marcha por el gobierno depuesto— como censo electoral, a pesar de que el Ministerio de Comercio, responsable de la misma, ha reconocido graves problemas de falsificación de ellas, además de 100.000 casos de muertos cuyas cartillas no se han dado de baja. Pese a ello y debido al bloqueo político que ha sufrido la creación del nuevo censo previsto para 2009, se sigue usando la cartilla como método censal.
La lucha por la inclusión o exclusión de varios candidatos electorales en base a su posible filiación al Baaz colocó en primer plano la lucha entre Irán y EEUU en Iraq, y todos sus recursos de presión sobre la clase política y judicial. El 9 de enero, la IRJ dio a conocer una primera lista de 458 candidatos y partidos excluidos de las elecciones. Los más destacados de la lista fueron Saleh al-Mutlak y Dafer al-Ani, número dos y tres de la lista de al-Iraquiya, o el Frente al-Habda, que gobierna Nínive. Las acusaciones de los generales estadounidenses David Petraeus y Ray Odierno señalando a los máximos responsables de IRJ –Ahmed Chalabi y Ali Feisal al-Lami– de tener estrechos vínculos con Irán (al-Lami fue detenido en agosto de 2008, acusado de colaborar con las Brigadas al-Quds iraníes, y pasó un año en las cárceles estadounidenses) y de falta de imparcialidad (pues ambos son candidatos electorales por la Alianza Unida Iraquí), la visita del vicepresidente de EEUU –Joe Biden– a Bagdad el 23 de enero y la creación de un comité de apelación ad hoc sólo han servido para cambiar varias veces el signo de la decisión para, finalmente, reafirmar la medida de excluir de la carrera electoral a dos personajes que han formado parte del proceso político iraquí desde 2003.
El precio de las elecciones para el pueblo iraquí
“¿No tienen derecho los ciudadanos iraquíes a preguntarse sobre el precio que están pagando por participar en las elecciones o simplemente por el mero hecho de que se vayan a celebrar? El panorama, a la espera de este acontecimiento ‘democrático’, es aterrador”. Estas palabras del reconocido columnista Fáteh Abdelsalam en al-Zamán fueron escritas el 31 de noviembre de 2009 tras los dos atentados de agosto y octubre de ese mismo año y ante la previsión de que la situación empeorase, como así ha sido. El quirúrgico recuento de muertes que a diario hacen medios como la televisión al-Sharquiya y la agencia Reuters es demoledor. A modo de ejemplo, el informe de esta agencia del día 22 de febrero deja un balance de 24 muertos a mano de “hombres armados desconocidos”, entre ellos una madre y sus tres hijas, o los ocho miembros de una misma familia que recuerdan los peores momentos de los asesinatos sectarios de 2005 a 2007. La cifra que ese mismo día publica el periódico iraquí más vendido, al-Zamán, citando fuentes de la morgue es de 67 cadáveres, sólo en Bagdad.
La mejora de la seguridad sobre la que al-Maliki respalda su campaña electoral hay que relativizarla en el contexto iraquí: la situación es mejor que en 2006, cuando se asesinaba a cerca de 100 personas al día, pero si la situación se compara con datos internacionales, Iraq sigue siendo, según el Índice de Riesgo Terrorista que elabora Maplecroft, el país más peligroso del mundo. Por su parte, en su informe del 17 de noviembre de 2009, la organización Transparencia Internacional situaba a Iraq como el cuarto país más corrupto del mundo y lo incluía en la categoría de “Estados marcados por la guerra y el conflicto constante”.
Una de las razones del aumento de la violencia en los últimos meses es la reactivación del Ejército del Mahdi, responsable de buena parte de los asesinatos sectarios de los últimos años. A pesar de que teóricamente esta milicia comandada por el clérigo Muqtada al-Sáder, está disuelta o dedicada a obras pías y al estudio del Corán tras su derrota militar de 2008, nunca entregó las armas. La paulatina liberación de los presos custodiados por las tropas estadounidenses ha propiciado la vuelta a las milicias de muchos de sus cabecillas, lo que sumado a la cercanía de las elecciones habría propiciado en los últimos dos meses la reanudación de su actividad, como reconoce Said Husein Kamal, jefe de Inteligencia del Ministerio de Interior iraquí.
Otra milicia que ha vuelto a actuar sin contemplaciones en las zonas en disputa son los peshmergas kurdos. A pesar de que, tras perder el poder en las elecciones de 2009, la alcaldía de Mosul y el gobierno provincial de Nínive (provincia colindante con el Kurdistán), las milicias de la Alianza Kurda han vuelto a estar presentes en Mosul, deteniendo a personas ligadas a otros partidos políticos sin tener jurisdicción para ello. Un oficial de la policía de Mosul ha denunciado que todos los barrios de la ciudad situados en la orilla izquierda del Tigris están ocupados por los peshmergas.
Otro foco de violencia es al-Qaeda, que a través de Abu Omar al-Bagdadi, su líder en Iraq, ha amenazado con “impedir la celebración de las elecciones con todos los medios legítimos posibles, principalmente los medios militares”, con lo que ello significa de atentados indiscriminados contra civiles o miembros de las fuerzas de seguridad iraquíes.
Por su parte, las distintas facciones de la resistencia armada, aglutinadas en torno a tres frentes: Frente Yihad, Liberación y Redención Nacional (baazistas), Frente Yihad y Cambio (islamistas moderados) y el Frente Yihad y Reforma (islamistas más radicales) rechazan el proceso electoral al considerar que se produce en una situación de ocupación militar extranjera, lo que viola el artículo 23 de la Convención de La Haya de 1907 que prohíbe el cambio de ninguna ley fundamental por parte de una potencia ocupante. Los asesinatos de civiles y los atentados en clave electoral son condenados contundentemente por los tres frentes. Todas las facciones de la resistencia iraquí han hecho púbico que su objetivo son exclusivamente las tropas ocupantes y que no atacan a iraquíes. Según ellos, los responsables de estas muertes son “los partidos políticos y sus fuerzas de seguridad […] Dirimen sus diferencias mientras nuestra gente de Iraq paga el precio de estas disputas”, tal y como se puede leer en un comunicado del Consejo Político de la Resistencia tras los atentados de octubre de 2009.
Thomas Ricks, veterano periodista estadounidense y ganador del premio Pulitzer por sus escritos sobre temas militares, pone en duda la mejora de la seguridad por cuestiones de fondo: “[…] cuando comenzó la retirada de las tropas [el máximo número de tropas en Iraq se alcanzó en octubre de 2007 con 166.000 soldados], los problemas políticos fundamentales a los que se enfrenta Iraq siguen siendo los mismos que cuando se decidió aumentar el número de soldados. La teoría de este incremento era que la mejora de la seguridad llevaría a un avance en lo político. Esto no ha sido así”. Nada ha cambiado en el sistema político iraquí, marcado, según Yahya al-Kubaisy, profesor invitado del Instituto Francés de Próximo Oriente (IFPO) en Ammán, por “dar prioridad a la confesión y la etnia frente a la identidad nacional, construyendo un Estado de entidades y no de ciudadanos, pues el sistema político –y con él la construcción del Estado– estará gobernado por un sistema de cuotas demográficas y no políticas”.
Dudas sobre el proceso y el resultado
Este ambiente de incertidumbre quizá explique la reactivación de la campaña de “desbaazificación” desatada de nuevo en todos los estamentos sociales por los aparatos del Estado controlados por al-Maliki y los partidos sectarios chiíes. El fracaso en la consecución de la “libertad y democracia” que prometió el presidente George W. Bush a los iraquíes en 2003 pone en cuestión todo el proceso político, que está asociado a la ocupación estadounidense, y empuja a algunos ciudadanos iraquíes a perder el miedo y defender abiertamente en televisión que “en tiempos de Saddam se vivía mejor”. Pero a día de hoy, el debate sobre la realidad inapelable de la presencia del Baaz en la sociedad iraquí se va a seguir postergando, a pesar de que políticos de la importancia de Amar al-Hakim, líder del CSII, pidiese en noviembre de 2009 la participación de los baazistas no saddamistas porque “el dossier de los baazistas debe cerrarse. No debe quedar pendiente de por vida”. Sin embargo, la contestación fue contundente por parte del resto de los grupos chiíes: “el Baaz, como pensamiento y como institución, está prohibido constitucionalmente”. Es evidente que la cuestión del partido Baaz y su participación en la vida iraquí está cerrada en falso y debido a la actual campaña en su contra se está produciendo un aumento de su popularidad entre el pueblo iraquí y de su fuerza como alternativa al actual proceso político. A medio plazo, esta alternativa es potencialmente peligrosa en caso de que se planteen abiertamente dudas sobre la legitimidad y la transparencia de los resultados de las próximas elecciones. Mantener al margen del proceso político a una fuerza potencialmente importante siempre planteará un interrogante sobre la legitimidad del mismo y hará imposible saber el apoyo real que sigue teniendo el Partido Baaz entre los iraquíes.
Estas dudas no sólo han sido lanzadas por los grupos políticos o agrupaciones de tribus que han llamado al boicot, sino también por analistas y editorialistas de los principales medios estadounidenses y europeos, además de políticos como el eurodiputado Struan Stevenson, presidente de la Delegación del Parlamento Europeo para las Relaciones con Iraq, quien ha escrito: “La situación actual es repugnante y ha ensombrecido la legitimidad de todo el proceso electoral […] Los débiles cimientos de la democracia ya están convertidos en polvo, una señal para el lóbrego futuro de Iraq”. El análisis de Reidar Visser, investigador del Instituto Noruego de Relaciones Internacionales de Oslo, no es más positivo: “Es difícil describir estos acontecimientos como algo más que el fallo total del sistema de la nueva democracia iraquí […] Sigue habiendo serios límites para la democracia y para el gobierno del Estado de Derecho en el país”.
La previsión estadounidense de inestabilidad política y aumento de la violencia sectaria ha sido descrita por el general Kevin Mangum, responsable de las tropas estadounidenses en el este de Bagdad, como “nuestro mayor temor”. Esta posibilidad puede llevar a un replanteamiento del calendario de retirada de las tropas estadounidenses de Iraq, según anunció el 22 de febrero desde el Pentágono el general Ray Odierno, máximo responsable militar estadounidense en Iraq.
Escenarios poselectorales
En este contexto, los resultados de las elecciones pueden arrojar una amplia gama de escenarios futuros, de los que destacan tres:
1. Reparto confesional-sectario de los escaños del nuevo Parlamento. Si se cumplen las previsiones de los análisis mayoritarios y los iraquíes que acudan a votar lo hacen en clave sectaria y los no sectarios deciden no acudir a las urnas, entonces la listas pro-iraníes, junto con la Alianza Kurda, serán las grandes vencedoras,. Esta sería la columna vertebral del futuro gobierno, un gobierno más radical, más vinculado a Irán y que retomará el proyecto federal para Iraq.
2. Una victoria de las listas no confesionales apoyadas por EEUU. Este resultado sería sólo una sorpresa relativa, pues esta fórmula ya consiguió muy buenos resultados en las elecciones de 2009 a pesar de la maquinaria del Estado, de la maquinaria mediática (se calcula que hay hasta 60 canales por satélite subvencionados por Irán) y paramilitar que se usó en su contra. Las encuestas que manejan las Embajadas de EEUU y el Reino Unido avalarían estos resultados. Pero seguramente se trate de encuestas que fueron realizadas antes de la exclusión de al-Mutlak. Este hecho tendrá un efecto más allá del peso específico de su persona en la lista al-Iraquiya, sobre todo una vez que ha decidido cambiar su decisión primera llamando al boicot y participar en la campaña electoral. El método de exclusión de candidatos ha generado mucho descontento y escepticismo sobre la transparencia de las elecciones a la vista de la hegemonía iraní demostrada en el proceso preelectoral y de la incapacidad de EEUU de hacerle frente.
3. Un reparto similar de escaños entre los partidos chiíes, kurdos y no sectarios y la reedición del actual gobierno de unidad nacional. Esta sería la mejor de las soluciones malas tanto para iraníes como para estadounidenses. Los primeros seguirían controlando el país, mientras que los segundos se aseguran cierta estabilidad a corto plazo para gestionar la retirada según está programado. El gran perdedor de este tercer escenario sería el pueblo iraquí, que continuará cuatro años más siendo rehén de una clase política concentrada en satisfacer proyectos exteriores que profundizarían en la división de la sociedad, al tiempo que trataría de lucrarse a gran velocidad ante un futuro incierto a corto plazo.
La resistencia armada: factor clave para el futuro
El actual proceso electoral, aunque más plural que el de 2005, sigue siendo incompleto pues no cuenta con la participación de las fuerzas resistentes iraquíes. Si la resistencia armada ha jugado un papel fundamental a la hora de desbaratar el proyecto inicial estadounidense en Iraq, ahora será de nuevo un factor clave. Las organizaciones políticas que representan a los frentes armados vienen trabajando en crear un Consejo de Coordinación política desde 2007. Desde el verano de 2009, cuando varios grupos armados (del Frente Yihad y Cambio) designaron al jeque Harez al-Dari, secretario general de la Asociación de Ulemas Musulmanes, como su representante político, el proceso se ha acelerado y engloba principalmente a los grupos de la órbita del Partido Baaz (Frente Yihad y Liberación) y el Consejo Político de la Resistencia (Frente Yihad y Reforma). En los próximos meses podría darse a conocer un primer comunicado político conjunto en los que se planteen los puntos básicos de su propuesta de futuro para Iraq, y que se basarían en el rechazo a la ocupación, la reconstrucción democrática y soberana del país y el rechazo al terrorismo [1].
Pero el proceso de unificación política que viven las fuerzas resistentes iraquíes debe llevarles a profundizar en este sentido, como expone Jáled al-Maani, director del Centro Independiente de Estudios de Damasco, ya que deben “construir una estrategia posicionándose como una resistencia política [una vez terminada la fase más dura de enfrentamiento militar] para adaptarse a las nuevas amenazas, tales como el dominio iraní directo y, así, poder salir de la marginación del proceso político aprovechando la popularidad lograda por su lucha contra la ocupación militar”. Esta reconversión política pasa por un apoyo discreto pero efectivo a las listas no sectarias, como ya hicieran a pequeña escala en las elecciones de 2009. Esta sería para ellos la solución menos mala de entre todas las posibles. A cambio de este apoyo de la resistencia, en caso de gobernar, estas listas se habrían comprometido a reconstruir los servicios de seguridad sobre bases profesionales, lo cual significaría la vuelta de muchos oficiales del antiguo Ejército, actualmente en la resistencia o en el exilio, y un menor acoso contra sus combatientes.
Si, por el contrario, el escenario fuese el primero, es decir, la formación de un gobierno para los cuatro próximos años más cercano aún si cabe a Irán, y una retirada real de las tropas estadounidenses, todo parece indicar que la resistencia rompería su compromiso de no atacar a los iraquíes y empezaría a luchar contra el Ejército iraquí por el control de ciudades. Esta posibilidad podría romper la gélida actitud árabe hacia Iraq, ya que, por una parte, observan con temor cómo Irán se hace fuerte en el país que históricamente ha sido el muro de contención de la influencia persa sobre el mundo árabe, pero al mismo tiempo cumplen las órdenes de Washington de asfixiar económicamente a la resistencia armada. Esta falta de colaboración con grupos que podrían haber frenado el dominio iraní sobre Iraq se debe a dos factores: por un lado el mencionado compromiso con EEUU, pero también la prevención que les causa el éxito de un movimiento insurgente popular cuyo modelo se pueda extender a sus pueblos, ahogados por férreas dictaduras, además de las consecuencias que, para países como Siria y Jordania, podría tener este enfrentamiento en cuanto a la afluencia de nuevos refugiados. Sin embargo, la posibilidad de que EEUU permita a Irán aumentar su dominio sobre Iraq puede hacerles cambiar de opinión y empezar a apoyar a la resistencia como arma para luchar contra Irán, erigido en los últimos años como principal amenaza para los países árabes, para alivio de Israel.
Un futuro lúgubre
Los resultados finales de las elecciones del 7 de marzo pueden bien dar lugar a un cambio en el equilibrio de fuerzas, recuperando poder las facciones laicas apoyadas por Washington y los países árabes, bien generar un Parlamento controlado mayoritariamente por los partidos pro-iraníes. Este último escenario resultaría explosivo, pues podría hacer que el actual cerco árabe sobre la resistencia armada iraquí se levantase y empezase a recibir fondos y apoyo exterior para hacer frente al dominio iraní sobre Iraq.
Independientemente del resultado de las elecciones, el proceso preelectoral ha dejado claro que la ocupación estadounidense en Iraq ha fracasado en la creación de mecanismos que le aseguren el control del país en la etapa posterior a la ocupación militar, basada en la dependencia económica, administrativa y militar de la metrópoli. La errante política estadounidense no ha logrado ninguno de esos tres anclajes en Iraq, por lo que el futuro a corto plazo de su presencia allí y de la estabilidad en Iraq y la región es “lúgubre” y “aterrador”. Un futuro que aún está muy lejos de los deseos expresados por el presidente Obama de colaborar con los iraquíes en “promover la paz y la prosperidad en la región”.
Los Líderes Religiosos de Iraq Piden una Fuerte Participación Electoral

Al-Manar
05/03/2010
Los líderes religiosos iraquíes pidieron el viernes a sus compatriotas que voten en las elecciones parlamentarias de este fin de semana para salvaguardar la débil democracia del país azotado por la guerra y asegurarse de que las elecciones no se vean afectadas por un fraude.
“Debéis acudir a los colegios electorales porque es vuestro deber,” dijo Sheij Abdurrahman al Yurani, el imam sunní de la Mezquita de Al Hai, situada en la ciudad de Baquba, en el centro del país, donde 33 personas fallecieron en tres ataques suicidas el pasado miércoles. “Incluso si no queréis votar, id a los colegios electorales para destruir vuestras papeletas, de tal modo que ellas no puedan ser usadas por otros para cometer un fraude.”
Los llamamientos en favor de una participación numerosa se produjeron en un momento en el que más de un millón de iraquíes que viven en el extranjero comenzaron a votar en unas elecciones en las que se espera que los sunníes participen de forma masiva en contraste con su boicot de los comicios en 2005.
Ahmed al Safi, un representante del Gran Ayatollah Sayyed Ali Husseini al Sistani, el clérigo shií de más alto rango de la nación, dijo que las elecciones eran “un tema enormemente importante” y que era esencial asegurar que los iraquíes “pueden diseñar su propio futuro.”
“El alejarse de los centros de votación o el participar en un pequeño número en las elecciones por la razón que sea, daría a otros la oportunidad de lograr sus objetivos ilegítimos,” dijo Safi durante una Oración del Viernes en la ciudad santa de Kerbala, en el sur de Iraq.
Sayyed Hakim: los Iraquíes Decidirán su Destino en unas Elecciones “Decisivas”
Batoul Wehbe
Al-Manar
05/03/2010
Mientras los iraquíes están esperando a que abran las puertas de los colegios electorales, más de un millón de ellos que viven en el extranjero comenzaron a votar en sus países de residencia, incluyendo Jordania, los Emiratos Árabes Unidos, Líbano e Irán.
En una entrevista con el sitio web de Al Manar, el secretario general de la Fundación Imam al Hakim de Líbano dijo que las elecciones iraquíes eran decisivas y que todos los iraquíes comprenden que no existe más salvación para Iraq que una activa participación en el proceso político.
Sayyed Ali al Hakim, respondiendo a una cuestión planteada por el editor de Al Manar, Wail Karaki, subrayó la importancia de estas elecciones, que suponen la base sobre la que se sostiene la democracia consensual que mantiene la paz civil.
Hakim dijo que los iraquíes hoy en día tienen libertad de elección y para escoger a los candidatos que consideren apropiados. Sayyed al Hakim dijo que “la nueva ley electoral mantiene los derechos de todos los iraquíes a través del sistema proporcional. Los iraquíes también pueden seleccionar a los candidatos a través de una lista abierta,” subrayando en este sentido que la ley electoral iraquí era la mejor de la región.
Con respecto a las injerencias externas, Hakim no negó que existan tales interferencias en el proceso electoral, pero se negó a acusar a ningún partido de traición, señalando que “existe una intersección de intereses entre las partes internas, regionales e internacionales y eso es normal.”
“Los iraquíes son libres de decidir su propio destino sin la injerencia de nadie, ya sea de los países vecinos, los de la región u otros.”
Durante la entrevista, Sayyed Hakim dijo que todos los partidos desean que el proceso electoral discurra pacíficamente.
Además, él añadió que la mayor parte de las listas de los candidatos que participan en el proceso electoral son de un solo color: el del nacionalismo. Él hizo notar que lo que distingue a la Alianza Nacional Iraquí, de la que el partido de Hakim es miembro, es su diversidad, en términos de nacionalidades, género y afiliación política.
Con respecto a la autoridad religiosa, Hakim dijo que ella no presionará a las fuerzas políticas, sino que seguirá siendo una barricada frente a los planes de EEUU. “La autoridad religiosa está pidiendo una participación activa en las elecciones parlamentarias de Iraq, creyendo en la importancia de este proceso, en su impacto positivo a nivel político y en su capacidad para estabilizar la situación social y económica en Iraq.”
Sayyed Ali al Hakim subrayó que el proceso electoral sería muy favorable para la Alianza Nacional Iraquí, añadiendo: “Estas elecciones son una competición justa y reconoceremos la victoria de aquel que consiga la confianza de los iraquíes.”
Con respecto a la nominación de un candidato para dirigir el gobierno, Hakim dijo que después de que terminen las elecciones parlamentarias, la coalición nominará a una persona para el cargo de primer ministro.
En las elecciones parlamentarias iraquíes unos 6.300 candidatos de unas 300 fuerzas políticas y alianzas se disputan 325 escaños en el Parlamento. Las principales coaliciones que concurren son la Coalición Estado de Derecho del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki; la Alianza Nacional Iraquí, respaldada por el Consejo Islámico Supremo Iraquí, a la que Hakim pertenece; la Lista Iraquí, liderada por el ex primer ministro Ayad Allawi; la Coalición por la Unidad de Iraq, encabezada por el ministro del Interior Yawad al Bolani; la Alianza por el Kurdistán, un grupo dominado por el Partido Democrático del Kurdistán, que tiene como líder al presidente del Kurdistán, Massud Barzani; y el Frente por el Acuerdo Iraquí, que incluye al actual presidente del Parlamento, Ayad al Samarrai.
La Alianza Nacional Iraquí incluye al Consejo Islámico Supremo Iraquí, liderado por Ammar al Hakim (CSII), y que está considerado como la principal organización shií en el país. La Alianza engloba también a los seguidores del clérigo anti-norteamericano Sayyed Muqtada al Sadr, al ex primer ministro Ibrahim al Yaafari y a un antiguo líder del Congreso Nacional y ex viceprimer ministro Ahmad Chalabi. Chalabi encabeza también el comité que se encarga de verificar que los candidatos no poseen vínculos con el antiguo Partido Baaz de Saddam Hussein. La Alianza es la principal rival electoral de la Coalición Estado de Derecho de Maliki, pero, según los observadores, es probable que ambos unan sus fuerzas para formar el próximo gobierno tras las elecciones.
ELECCIONES EN IRAK: Al-Maliki busca ganar; Obama, poder marcharse
Los cálculos más optimistas excluyen la posibilidad de que el primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, consiga la mayoría absoluta en las elecciones del domingo, por lo que, de salir vencedor, tendrá que negociar el poder con otras alianzas.
05/03/2010
GARA
AGDAD-. Fuentes políticas próximas a Al-Maliki calculan que la coalición que dirige, el Estado de Derecho, obtendrá unos 100 de los 325 diputados en liza, aunque el primer ministro confía en alcanzar los 120 escaños. "El nuevo Gobierno dependerá de la mayoría política, no está excluida ninguna alianza si estamos de acuerdo con un programa político", dijo a Efe el jeque Sayyed Raadi al-Husseini, dirigente del partido Dawa, el grupo político del primer ministro.
En cualquier caso, no se puede hablar de elecciones normalizadas en Irak, cuando la campaña ha estado marcada por atentados cruentos, como el que el miércoles golpeó Baqubah, provocando 33 muertos.
Al-Maliki, hace cinco años una figura política de bajo perfil, llegó al poder en abril de 2006 después de varios meses de negociaciones para buscar un primer ministro y tras descartarse candidatos de mayor peso.
Ahora, sin embargo, el primer ministro ha perdido parte de los apoyos políticos que tenía, incluyendo amplios sectores chiíes que se han dirigido principalmente a la coalición Congreso Nacional Iraquí (INC), dominado por el principal grupo chií, el Consejo Supremo Islámico Iraquí (SIIC).
No hay encuestas fiables en Irak que anticipen cuál podrá ser el voto de hoy, pero, en la calle, los electores consultados se dividen entre la coalición de Al-Maliki, el INC y la alianza Iraqiyah, encabezada por el ex primer ministro Iyad Alawi y el político sunní Saleh al-Mutlaq.
Ninguno de los dirigentes políticos consultados se atreven a vaticinar cómo quedará configurado el próximo Parlamento, pero todos ellos coinciden en que no habrá un claro vencedor.
"No va a haber una mayoría en esta elección. Posiblemente haya tres, cuatro o cinco bloques", dijo a Efe Mizal al-Alusi, máximo líder del partido independiente Umma (Nación), con dos escaños en el Parlamento y opuestos los grandes bloques políticos.
Todo indica que Irak entrará en un escenario de negociaciones políticas parecido al que surgió tras las elecciones parlamentarias de 2005, que se prolongó durante varios meses, hasta que Al-Maliki fue designado primer ministro.
"Estamos intentando construir alianzas mayores que se unan a Estado de Derecho, con un sentimiento patriótico, y que estén dentro de nuestros objetivos y con la misma tendencia", sostiene Al-Husseini, quien evitó precisar cuáles serían las alianzas más probables.
De momento, Al-Maliki ha dado pocas pistas sobre cuáles pueden ser sus futuros socios en caso de que le toque negociar el poder y sólo ha apuntado hacia la Alianza de Kurdistán, que suele prestar su apoyo a quien satisfaga los deseos de autonomía de esa nación.
El partido Dawa, dirigido por Al-Maliki, confía en que pueda repetir los resultados de las últimas elecciones municipales, en enero de 2009, en las que Estado de Derecho ganó en nueve de las catorce provincias en las que se celebró la votación.
Entonces, Al-Maliki enarboló la bandera nacionalista, al calor de la negociación con EEUU para fijar un calendario de la retirada de las tropas, pero el escenario político de ahora ha cambiado y en la campaña electoral están primando otros intereses.
"Al-Maliki ha fallado en muchas cosas: en los servicios básicos, en la política exterior con los países árabes y también en la reconciliación con quienes no son parte del proceso", sostiene Al-Shabandar, candidato de la lista de Al-Maliki.
A ello se une la corrupción, que ha convertido a Irak en uno de los países menos transparentes del mundo, y la gran inseguridad, que ha marcado la campaña electoral, con ataques contra comunidades como las cristianas.
Mientras los iraquíes arriesguen la vida para acudir a las urnas, en Washington se mirará con atención el resultado, ya que la Casa Blanca considera estos comicios como esenciales para fortalecer su estrategia de retirada de tropas para centrarse en el conflicto de Afganistán y Pakistán.
Barack Obama basó buena parte de su campaña electoral presidencial de 2008 en sus promesas de poner fin a la impopular ocupación de Irak, en la que han muerto 4.380 militares estadounidenses hasta la fecha y que ha supuesto un gasto de miles de millones de dólares para las arcas de EEUU.
El año pasado Obama anunció la salida de las tropas de combate para finales de agosto, reduciendo el actual nivel de 96.000 efectivos a 50.000, y la marcha de los últimos soldados para finales de 2011.
En enero, en su discurso sobre el Estado de la Unión, aseguró que "la guerra se acerca a su fin y los soldados vuelven a casa".
Por eso, estas elecciones son un verdadero test para Obama. Si las elecciones se desarrollan sin complicaciones, las tropas abandonarán progresivamente Irak, según el calendario anunciado, pero si se desata una crisis, Obama se vería forzado a modificar su estrategia, lo que además podría afectar a su principal objetivo económico para este año, la creación de empleo.
Con una tasa de desempleo del 9,7% -que en EEUU está considerada como elevada- y una economía que sólo comienza a recuperarse de la recesión, Irak ha dejado de ser una prioridad para Obama, quien se centra en el segundo frente bélico heredado de George Bush, Afganistán, y la política doméstica.
La fase crítica para EEUU será la que comenzará el lunes, cuando los líderes políticos iraquíes de las diferentes coaliciones tendrán que formar Gobierno.
El embajador estadounidense en Bagdad, Christopher Hill, advirtió recientemente de que la formación de un nuevo Gobierno iraquí "puede tomar algún tiempo", lo que provocaría una especie de vacío de poder, aunque destacó que el clima político y de seguridad es diferente al de 2005.
Pese a admitir que la seguridad en Irak "siempre es un motivo de preocupación", Hill se mostró confiado en que las elecciones "serán percibidas como libres y justas, porque de lo contrario sería bastante desalentados para la democracia en ese país".
En cualquier caso, el jefe de las tropas estadounidenses en Irak, el general Ray Odierno, ha elaborado "planes de contingencia" para cualquier eventualidad y poder reducir el ritmo de la retirada si así se decidiera, según admitió la pasada semana el Pentágono.
El secretario de Defensa, Robert Gates, ha matizado que tendría que producirse "un deterioro considerable" de la seguridad en Irak para que se recurriera a un ajuste de los planes de Washington. "Y ciertamente, no estamos viendo esa situación hasta ahora", destacó, queriendo zanjar la cuestión. "La verdadera prueba no será la reacción de los ganadores, sino cómo los perdedores acepten los resultados. La calidad de una democracia queda determinada por los perdedores", sentenció Hill.
La salida de EEUU culminará sin haber cumplido una de las misiones más importantes de su presencia, terminar con la inseguridad, una tarea que quedará en manos de cerca de un millón de soldados y policías iraquíes.
jueves, 4 de marzo de 2010
Atentados de Bagdad Matan a 14 mientras Comienzan las Votaciones en Iraq
Al-Manar
04/03/2010
Siete soldados y cinco iraquíes han muerto en diferentes ataques contra colegios electorales en Bagdad el jueves, dijo un responsable del Ministerio de Exteriores, ya que algunos iraquíes depositan sus votos antes del domingo, día de las elecciones legislativas.
En uno de los atentados, un atacante se hizo detonar a las 10 de la mañana en una escuela que estaba siendo utilizada como colegio electoral en una vecindad del este de Bagdad. Tres soldados resultaron muertos y 15 heridos.
En el segundo ataque que tuvo lugar alrededor de las 1:45 de la tarde, otro atacante hizo detonar sus explosivos cerca de otra escuela convertida también en colegio electoral en Baab al Muadham, en el centro de Bagdad, matando a cuatro soldados e hiriendo a otros 10.
Poco antes tuvo lugar otro tercer ataque en la capital iraquí, que causó la muerte a cinco personas e hirió a otras 10.
Los responsables de seguridad han ofrecido diferentes versiones sobre este ataque. Una fuente afirma que se trató de un artefacto explosivo improvisado y otra dijo que un cohete katiusha había alcanzado un edificio residencial en la vecindad de Hurriyah, en el norte de Bagdad.
Este colegio electoral, sin embargo, no estaba siendo utilizado para el voto de soldados, presos y enfermos y personal hospitalario antes de las elecciones del domingo.
Los organizadores de las elecciones esperan que unas 800.000 personas que no podrán votar el domingo tomen parte en esta sesión electoral previa.
La seguridad es muy estricta en el centro de la capital y las fuerzas de seguridad cerraron las calles situadas alrededor de los colegios electorales.
Los soldados y policías, personal del hospital y los enfermos y los presos con condenas menores a cinco años tienen derecho a votar. Estos grupos pueden ejercer este derecho en comisarías, hospitales o prisiones.
Casi 19 millones de iraquíes de una población total de 30 millones podrán votar en 10.000 colegios electorales de todo el país. Alrededor de 6.200 candidatos se disputan los 325 escaños parlamentarios.
Los expatriados de Iraq comenzarán a votar en 80 ciudades de todo el mundo el viernes, en un proceso que continuará hasta el domingo. La Comisión Electoral de Iraq ha señalado que 1,4 millones de iraquíes votarán en el extranjero.
Tres Atentados Suicidas en Diyala Matan a 33 a Pocos Días de las Elecciones
03/03/2010 Tres potentes atentados suicidas coordinados en la ciudad iraquí de Baquba, situada en el centro del país, han causado la muerte a 33 personas y herido a otras 55 el miércoles, sólo unos días antes de las elecciones parlamentarias.
Las explosiones, las más mortíferas que afectan al país en casi un mes, llevaron a la policía a decretar el toque de queda en la provincia de Diyala, situada a 60 kilómetros al norte de Bagdad.
Los ataques tuvieron lugar a pesar de las fuertes medidas de la seguridad en el país antes de las elecciones del próximo domingo.
Dos vehículos conducidos por conductores suicidas exploraron junto a las Oficinas del Departamento de Vivienda provincial y junto a una intersección de tráfico a alrededor de las 9:30 de la mañana, mientras un hombre se hizo detonar en el principal hospital de Baquba, donde las víctimas estaban siendo tratadas. “Los tres atentados con bomba mataron a 33 personas,” dijo un responsable de seguridad del mando de operaciones de Baquba, hablando bajo la condición del anonimato. “El tercer atacante suicida intentó volarse junto al jefe de policía, cuando éste llegó a visitar a los heridos al hospital.”
El jefe de policía, mayor general Abdul Hussein al Shimmari, escapó ileso, pero algunos miembros de su equipo de seguridad, incluyendo el coronel de la Policía Nabil Ibrahim, resultaron heridos.
El jefe provincial de Sanidad en Diyala, Ali al Timimi, resultó también herido.
El primer vehículo se estrelló contra la entrada del complejo del Departamento provincial de la Vivienda, situada junto a la comisaría, antes de explotar.
Momentos después en una intersección de tráfico cercana, un atacante suicida hizo estallar los explosivos colocados en su vehículo creando una potente explosión. La explosión en el hospital ocurrió poco tiempo después.
El ataque del miércoles fue el más mortífero en golpear el país desde el 5 de febrero, cuando 41 visitantes fallecieron en Kerbala.
Los iraquíes irán a las urnas el domingo día 7 en unas elecciones legislativas que son la segundas desde la invasión norteamericana de 2003.
Un total de 352 iraquíes han muerto como consecuencia de la violencia en Iraq desde febrero, incluyendo 211 civiles, 96 policías y 45 soldados, casi el doble de víctimas que el mes anterior.
fuente:http://www.almanar.com.lb/NewsSite/NewsDetails.aspx?id=127569&language=es
sábado, 27 de febrero de 2010
EE.UU. utiliza la discordia política iraquí para justificar el mantenimiento de la ocupación
27-02-2010
Dahr Yamail
Mideast Dispatches
Traducido para Rebelión por Loles Oliván
La violencia y el desacuerdo político aumentan vertiginosamente en el país según se aproximan las elecciones nacionales iraquíes del 7 de marzo. El 22 de febrero, el general Ray Odierno, comandante en jefe estadounidense en Iraq, anunció que EE.UU. preparaba planes de contingencia para retrasar la retirada de todas las fuerzas de combate de Iraq si la violencia o la inestabilidad política aumentaban tras las elecciones nacionales programadas para el 7 de marzo [1].
Hay aproximadamente 96.000 efectivos militares de EE.UU. en Iraq. Según el plan actual del presidente Obama, que es una continuación de la política de George W. Bush, la intención declarada es reducir el número de tropas estadounidenses en el país hasta 50.000 el 31 de agosto. El gobierno estadounidense tiene previsto mantener indefinidamente al menos 50.000 soldados en Iraq como una denominada fuerza de entrenamiento para las fuerzas de seguridad iraquíes.
Sólo el 22 de febrero, el mismo día que el general Odierno hizo sus declaraciones [2], por lo menos 44 iraquíes y un soldado de EE.UU. murieron en enconados ataques por todo el país. En uno de los ataques, una bomba suicida de una mujer mató a 22 personas e hirió a otras 33 en un ataque en la casa de un comisario de policía de Balad Ruz. En otro, tres rondas de mortero impactaron la denominada Zona Verde en Bagdad hiriendo al menos a seis personas.
Los ataques han motivado comparaciones por parte de analistas iraquíes con los ataques desenfrenados que se produjeron durante el derramamiento de sangre sectario que asoló Iraq entre 2006-2007.
El 19 de febrero, pocos días antes de que Odierno hiciera la declaración acerca de la posibilidad de que la violencia actual desacelerara la retirada de EE.UU., el general de brigada estadounidense Kevin Mangum advirtió de que la violencia en Iraq podría empeorar como resultado de las próximas elecciones.
La Administración Obama ha considerado las elecciones como un punto crucial esperando que proporcionen mayor estabilidad política en Iraq permitiendo con ello una retirada de EE.UU. En su lugar, hasta ahora, están teniendo el efecto contrario, como el general Mangum sugirió que podría suceder.
“¿Se producirá una lucha sectaria tras las elecciones?" se preguntaba Mangum [3]. "Esa es nuestra mayor preocupación en este momento". Mangum, uno de los comandantes militares de más alto rango en Iraq, advirtió de que el período después de la votación nacional iraquí puede ser más peligroso que el día de las elecciones en sí. Sus observaciones muestran que los militares podían esperar ya que los planes de contingencia de Odierno para retrasar la retirada eran una realidad. Mientras tanto, el proceso político iraquí parece encontrarse ya en estado de descomposición en gran medida fomentado por los actores que antes y ahora han sido y están siendo respaldados por EE.UU.
Meses de retrasos y crecientes llamamientos al boicot, junto con el boicot efectivo de las elecciones por parte de los candidatos y de los grupos a los que recientemente se les ha prohibido participar están alimentando la discordia política que amenaza con impedir que ninguna parte forme con éxito un gobierno derivado de las elecciones.
Uno de los más prominentes parlamentarios suníes de Iraq, Saleh al-Mutlaq del Frente del Diálogo Nacional, ha decidido recientemente retirar su partido de las elecciones y boicotear la votación [4] después de haber sido prohibida por el Comité de Rendición de Cuentas y la Justicia acusado de tener afiliaciones con el disuelto Partido Baas iraquí.
Al-Mutlaq protesta por lo que denomina, junto con otros muchos políticos shiíes, una campaña de "trucos sucios", que él considera está ideada por Irán y que tiene por objeto asegurar el poder a un gobierno shií. Muchos analistas evalúan su posición en gran medida como un reflejo del boicot suní a las elecciones parlamentarias de 2005, que supuso que una gran parte de la población iraquí quedase marginada por la votación y que se consideró como una importante contribución a la violencia sectaria que siguió después.
En lo que respecta al primer ministro Nuri al-Maliki, las acusaciones de al-Mutlaq ganan credibilidad. El gobierno de EE.UU. y los medios corporativos prefieren centrarse en la intromisión "de Irán" en Iraq, sin embargo, los principales actores responsables de la mayoría de la discordia política iraquí son hombres instalados y apoyados por EE.UU. que siempre han tenido una clara relación con Teherán.
Al-Maliki es un buen ejemplo [5]. Es un iraquí que estuvo exiliado en Teherán entre 1982 y 1990 y que posteriormente permaneció en Siria antes de regresar a Iraq tras la invasión de EE.UU. de 2003. Al-Maliki trabajó como político del partido Dawa mientras estuvo en Siria desarrollando estrechos vínculos con Hizbulá e Irán. El partido Dawa apoyó la revolución iraní, así como al ayatolá Ruholah Jomeini durante la guerra Irán-Iraq. El grupo sigue recibiendo el apoyo financiero de Teherán. Al-Maliki es el secretario general del partido Dawa.
En abril de 2006, la entonces secretaria de Estado de EE.UU. Condoleezza Rice y su homólogo británico, Jack Straw, viajaron a Bagdad para reemplazar al entonces primer ministro iraquí Ibrahim al-Yafari por Nuri al-Maliki. No hubo un proceso democrático relacionado con esta decisión.
Otro iraquí expatriado respaldado por EE.UU. con lazos con Irán es Ahmed Chalabi. Hace poco el embajador estadounidense en Iraq, Christofer Hill, junto al general Odierno, se refirieron a Chalabi como el agente principal de Teherán en Iraq. De Chalabi —que preside el Comité de Rendición de Cuentas y la Justicia que ha prohibido a ciertos candidatos presentarse a las próximas elecciones— dijo la semana pasada el general Odierno que “estaba claramente influenciado por Irán”.
Chalabi desempeñó un papel importante proporcionando a la Administración Bush la información que quería para justificar la invasión de Iraq. Él es el responsable de haber eliminado a al-Mutlaq junto a otros centenares de candidatos de las elecciones bajo la acusación, en la mayor parte de los acaso falsa, de que son o fueron leales al Partido Baas de Sadam Husein.
Junto a los líderes suníes, sus objetivos también incluyen a los nacionalistas laicos; los dos candidatos más importantes que han sido prohibidos son los miembros principales de alianzas sectarias lo que aumenta los temores de que Iraq podría estar derivando hacia una autocracia shií.
Otro importante partido político suní, el Partido Islámico Iraquí, culpa a EE.UU. de haber abierto la puerta a "la influencia iraní" en Iraq y al Frente del Diálogo Nacional (FDN) por la decisión de boicotear las elecciones de marzo.
“[…] Al Partido Islámico Iraquí le sorprende leer declaraciones de EE.UU. relacionadas con la injerencia negativa de Irán en asuntos internos iraquíes”, afirmaba una declaración del partido el 22 de febrero expresando su “tristeza” por la decisión de boicot del FDN. "Nos preguntamos: ¿Quién ha convertido la tierra iraquí en un escenario abierto a la injerencia regional e internacional?, ¿quién es legal y éticamente responsable de las violaciones en Iraq?", se pregunta el comunicado del grupo [6].
Amenazas y acusaciones se lanzan por igual tanto por el gobierno iraquí como por la oposición. El 20 de febrero, As-Sabah News [7] informaba de que al-Maliki había denunciado que en Iraq se está introduciendo dinero desde el exterior para cambiar el resultado de las próximas elecciones.
El 21 de febrero, el periódico Al-Yarida [8] informó de que al-Mutlaq dio como razón para su decisión de boicotear las elecciones lo siguiente: "Después de las declaraciones que hizo ayer el comandante de las tropas estadounidenses en Iraq, general Ray Odierno, y de las del embajador de EE.UU. en Bagdad, Christopher Hill, creo que el Comité para la Rendición de Cuentas y la Justicia está dirigido por actores exteriores, es decir, por Fuerza al-Quds de Teherán. Por lo tanto, el Frente de Diálogo ha anunciado su boicot de las elecciones”.
Fuerza al-Quds es una unidad especial de la Guardia de la Revolución Islámica del ejército iraní. Fuerza al-Quds ha sido descrita como un grupo cuya misión principal es organizar, capacitar, equipar y financiar movimientos revolucionarios islámicos extranjeros; informan directamente al líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei.
Como resultado de todo esto, los observadores internacionales de las próximas elecciones en Iraq han reducido sus expectativas respecto a los comicios. Pocos diplomáticos hablan ahora de "elecciones libres y justas" en Bagdad. En cambio, el nuevo objetivo públicamente declarado es tener unas "elecciones creíbles", sin embargo, incluso esto parece dudoso en este momento.
El 23 de febrero, el periódico árabe Al-Arab publicó un artículo de opinión de Fadel al-Rubaie. "Los observadores políticos aseguran que el periodo poselectoral será mucho más peligroso que el actual (antes de las elecciones) porque estallará el conflicto entre los diferentes poderes y en más de un frente", escribía Rubaie [9] antes de pasar a discutir gran parte de las maquinaciones políticas mencionadas anteriormente entre los candidatos y los partidos.
Por estas razones así como por otras cuestiones volátiles como el control kurdo de Kirkuk en el norte y el tema del federalismo en Iraq, la conclusión de Rubaie es inquietante: "Por todas estas razones, sería ilusorio decir que la solución mágica a la situación de Iraq reside en las elecciones ya que antes al contrario, estas elecciones podrían abrir las puertas del infierno”.
Notas:
1. http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2010/02/22/AR2010022202933.html
2. http://news.yahoo.com/s/ap/20100223/ap_on_go_ca_st_pe/us_us_iraq
3. http://www.google.com/hostednews/canadianpress/article/ALeqM5iqjENwIYS7v97mmyq6FLcIrKefow
4. http://www.timesonline.co.uk/tol/news/world/middle_east/article7035621.ece. El candidato al-Mutlaq ha rectificado su posición y afirma ahora que se presentará a las elecciones haciendo un llamamiento para que se acuda a las urnas masivamente. http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2010/02/25/AR2010022504962.html [Nota de la Traductora].
5. http://www.guardian.co.uk/world/2008/jan/23/iraq.usa
6. http://www.monstersandcritics.com/news/middleeast/news/article_1535528.php/Sunni-Iraqi-party-blames-US-for-foreign-interference-poll-boycott#ixzz0gNpooixb
7. http://www.alsabaah.com/paper.php?source=akbar&mlf=interpage&sid=98296
8. http://www.aljarida.com/aljarida/Article.aspx?id=148937
9. http://www.alarab.com.qa/details.php?docId=120064&issueNo=799&secId=15
Fuente: http://dahrjamailiraq.com/us-using-iraqi-political-discord-to-justify-continuance-of-occupation#more-1744
miércoles, 17 de febrero de 2010
La ocupación de EEUU causa la muerte de más de un millón de iraquíes
Tema 1 - Investigaciones del Proyecto Censurado 2009
por Michael Schwartz *, Joshua Holland*, Dahr Jamail*, Luke Baker, Maki al-Nazzal
Publicamos a continuación la primera de las 25 investigaciones premiadas por el «Proyecto Censurado» en 2009. Se trata del trabajo de Michael Schwartz que nosotros habíamos difundido ya en 2007 y que Joshua Holland, Luke Baker, Maki al-Nazzal y Dahr Jamail han continuado la investigación. Varias fuentes oficiales permiten de validar los estudios de sondeo del ORB y los demógrafos de la revista Lancet y establecer que la invasión anglo-sajona y la ocupación de Irak han causado ya la muerte de más de un millón de civiles.
Esta información, que ha sido dada a conocer por los medios de comunicación en los países cuyos gobiernos se opusieron a la guerra, ha sido ignorada por los medios de comunicación en los países que participaron y aprobaron la operación militar anglo-sajona. Una vez más, se demuestra que el consorcio mediático se alinea a los intereses dominantes del país donde se encuentra.
Síntesis
Más de 1,2 millones de iraquíes han tenido una muerte violenta como resultado de la invasión iniciada en 2003, según un estudio del prestigioso grupo británico de investigación Opinion Research Business (ORB). Estas cifras sugieren que la invasión y la ocupación de Irak rivalizan con las matanzas masivas del siglo XX -el número de víctimas mortales sobrepasa las 800.000 a 900.000 que se estima murieron durante el genocidio de Ruanda en 1994, y ya se aproxima a la cantidad (1,7 millones) de los que fallecieron en los tristemente famosos «Campos de la Muerte» en Camboya, durante la era del Khmer Rojo en la década de los 70 del siglo pasado.
La investigación de ORB cubrió quince de las dieciocho provincias de Irak.
Las zonas no cubiertas incluyen dos de las regiones más inestables de Irak —Kerbala y Anbar— y la norteña provincia de Arbil, donde las autoridades locales les negaron el permiso de trabajo.
En entrevistas cara a cara con 2.414 adultos, la encuesta encontró que más de uno de cada cinco encuestados había tenido por lo menos una muerte en sus hogares como resultado del conflicto, a diferencia de causa natural.
Los autores Joshua Holanda y Michael Schwartz señalaron que la narración dominante [de la propaganda] en Irak -que la mayor parte de la violencia contra los iraquíes es cometida por los propios iraquíes y no es responsabilidad de los EEUU- está mal concebida.
En su reportaje de octubre de 2006 (Ver Proyecto Censurado 2006, # 2 en inglés), los entrevistadores de la revista The Lancet les preguntaron a los encuestados iraquíes cómo murieron sus seres queridos. Entre los familiares que estaban seguros acerca del autor de dichas muertes, el 56% era imputable a las fuerzas de los EEUU y sus aliados.
Schwartz sugirió que si una parte proporcional de la mitad del resto de las muertes de iraquíes no atribuidas fue causada por las fuerzas de EEUU, el resultado final sería que aproximadamente el 80% de todas ellas fueron cometidas directamente por EEUU.
Incluso con las cifras más bajas confirmadas a finales de 2006, las fuerzas de EEUU habían dado muerte a un promedio de 5.000 iraquíes por mes desde el principio de la ocupación. Sin embargo, la tasa de víctimas mortales en 2006 fue dos veces más alta que el promedio total, lo que quiere decir que el promedio de muertes provocadas por los estadounidenses ese año estuvo por encima de 10.000 por mes, o más de 300 por día. Con la ola que comenzó en 2007, la cifra actual probablemente sea mucho más alta.
Schwartz precisó que la lógica de esta carnicería radica en una estadística emitida por los militares estadounidenses y divulgada por el Instituto Brookings: durante los primeros cuatro años de ocupación militar estadounidense fueron enviadas a los barrios hostiles más de 1.000 patrullas diarias, con órdenes de capturar o matar a «insurrectos» y «terroristas». (Desde febrero de 2007, el número ha aumentado a casi 5.000 patrullas por día, si incluimos a las tropas iraquíes que participan con las fuerzas estadounidenses). Cada patrulla invade un promedio de 30 hogares diarios, con la misión de interrogar, arrestar o matar a iraquíes sospechosos. En este contexto, cualquier hombre en edad de luchar no sólo es un sospechoso, sino un adversario potencialmente letal. A los soldados estadounidenses se les advierte que no corran riesgos (Véase artículo # 9).
Según las estadísticas militares de EEUU, divulgadas también por el Instituto Brookings, estas patrullas actualmente dan lugar a unos 3.000 tiroteos por mes, o poco menos de un promedio de 100 diarios (sin contar los 25 adicionales que involucran a los aliados iraquíes). Miles de rondas de patrullas dan como resultado millares de muertes de iraquíes inocentes y detenciones desmesuradamente brutales.
La ignorada crisis de los refugiados
Los intentos de los iraquíes por escapar de la violencia han originado una crisis de refugiados de enormes proporciones. Según informes de 2007 del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para la Migración (OIM), casi 5 millones de iraquíes han sido desplazados por la violencia, la mayor parte de los cuales huyó de su país a partir de 2003. Más de 2,4 millones abandonaron sus hogares por áreas más seguras dentro de Irak, 1,5 millones se fueron a vivir a Siria y más de un millón de refugiados a Jordania, Irán, Egipto, Líbano, Turquía y los países del Golfo Pérsico.
Los refugiados de Irak, que aumentan a un promedio de casi 100.000 por mes, no tienen ninguna opción legal de trabajo en la mayoría de las provincias y estados receptores, y su desesperación es casa vez mayor. [1] Sin embargo, son más los iraquíes que continúan abandonando sus hogares que los que han retornado a sus casas, a pesar de las afirmaciones oficiales que indican lo contrario. Miles de los que huyen opinan que la seguridad es tan mala como siempre y que retornar significaría aceptar la muerte. La mayoría de los que vuelven son posteriormente desplazados una vez más.
Los periodistas Maki al-Nazzal y Dahr Jamail entrevistaron a un ingeniero iraquí que ahora trabaja en un restaurante de Damasco, Siria:
«¿Regresar a Irak? No hay un Irak adonde volver, mi amigo. Irak sólo existe en nuestros sueños y recuerdos».
Otro entrevistado dijo a los autores: «Los militares de EEUU dicen que ahora Fallujah es segura, mientras más de 800 hombres permanecen detenidos allí en las peores condiciones... Por lo menos 750 de los 800 detenidos no son combatientes de la resistencia, sino gente que se niega a colaborar con las fuerzas de ocupación y sus ‘colas’». (Los iraquíes llaman comúnmente “colas de los americanos” a quienes colaboran con las fuerzas de ocupación).
Otro refugiado de Bagdad dijo: «Regresé a mi hogar con mi familia en enero. Durante la primera noche después de nuestra llegada los estadounidenses allanaron nuestra casa y nos mantuvieron a todos en una misma habitación mientras sus francotiradores utilizaban nuestro tejado para dispararle a la gente. Decidimos volver aquí [a Damasco] a la mañana siguiente, tras una noche de horror que nunca olvidaremos».
Actualización de Michael Schwartz
Las estadísticas de mortalidad citadas en “Is the United States Killing 10,000 Iraqis Every Month?” se basaron en una investigación científica de las muertes causadas por la guerra en Irak, publicada en otro artículo plausible para Proyecto Censurado. El artículo original, publicado en The Lancet en 2006, recibió una cobertura desdeñosa cuando se dio a conocer y después desapareció de la vista de los lectores, mientras los grandes medios volvían a divulgar estimados parciales que reflejaban la cifra de iraquíes muertos en una décima parte de los cálculos de The Lancet. El bloqueo informativo de los medios corporativos también se extendió a mi artículo, y no ha disminuido en lo más mínimo, aunque el artículo de The Lancet ha resistido varias oleadas de críticas, en tanto que otros estudios lo confirman y actualizan (Ver Proyecto Censurado 2006, # 2 en inglés).
A principios de 2008, la mejor valoración, basada en extrapolaciones y reproducciones del estudio de The Lancet, señaló que 1,2 millones de iraquíes habían muerto como consecuencia de la guerra. Esta cifra, a mi entender, no se ha divulgado en ninguno de los medios de comunicación de EEUU.
El bloqueo informativo de las cifras de víctimas fue acompañado de uno similar de otra prueba fundamental en mi artículo: que la estrategia militar de la administración Bush en Irak asegura diariamente una enorme destrucción de propiedades y una elevada mortandad. Las reglas de reclutamiento que exigen que las aproximadamente mil patrullas estadounidenses respondan diariamente a cualquier acto hostil con un aplastante poder de fuego –armas de bajo calibre, artillería, y poderío aéreo- garantizas que gran cantidad de civiles sufran y mueran. Pero los principales medios rehusaron cubrir este delito de mutilación, aún después de las reuniones de la organización Soldados de Invierno de marzo de 2003 en las que se destacaron las declaraciones hechas por más de cien veteranos de guerra de Irak sobre su participación en lo que llamaron «situaciones generadoras de atrocidades».
La eficacia del bloqueo informativo de los medios fue ilustrada vívidamente por una encuesta de Associated Press de febrero de 2007, mediante la cual se le preguntó a una muestra representativa de residentes estadounidenses cuántos iraquíes habían muerto como resultado de la guerra. El encuestado promedio pensó que la cifra era menos de 10.000, equivalente a cerca del 2 por ciento del total real para aquella época. Este notable desconocimiento masivo, al igual que muchos otros aspectos de la noticia sobre el desarrollo de la guerra en Irak, no recibió ninguna cobertura de los medios de comunicación, ni siquiera de la Associated Press, que encargó el estudio.
La organización «Veteranos de Irak Contra la Guerra» señala la brutalidad de la ocupación en Irak como la principal causa de la situación y su principal objetivo de su trabajo como activistas es denunciar este hecho.
La masacre del pueblo iraquí es la base de sus demandas de retiro inmediato y completo de las tropas de EEUU y el tema en las históricas reuniones de Soldados de Invierno en Baltimore. Aunque no hubo cobertura de este acontecimiento por parte de los principales medios de comunicación de EEUU, el flujo de información de actualidad de Pacifica Radio y del sitio Web de IVAW alcanzó una enorme audiencia —incluyendo a un gran número de soldados en servicio activo—, con vívidas descripciones de las atrocidades cometidas por la maquinaria bélica de EEUU. Un número creciente de sitios independientes de noticias ofrece ahora cobertura regular sobre este aspecto de la guerra, incluyendo a Democracy Now, Tom Dispatch, Dahr Jamail’s Mideast Dispatches, Informed Comment, Antiwar.com, y ZNet.
Actualización de Maki Al-Nazzal y Dahr Jamail
El ascenso de los generales de EEUU David Petraeus, a jefe del CentCom [Comando Central de EEUU], y Raymond Odierno, como sustituto de Petraeus como comandante general de la Fuerza Multinacional en Irak, provocó mucha cólera entre los iraquíes que viven en Siria y Jordania. Los dos generales que convencieron a EEUU y a la sociedad internacional de «las mejoras en Irak» parecen no haber tenido éxito para convencer de tales «mejoras» a los refugiados iraquíes.
«Tal como la administración de Bush condecoró a Paul Bremer (el jefe anterior de la Autoridad Provisional de la Coalición), ellos están premiando a otros que participaron en la destrucción de Irak», dijo Muhammad Shamil, un periodista iraquí que huyó a Siria en 2006. Lo que ellos llaman violencia se concentró en algunas áreas de Irak, pero ahora se ha expandido a todo el país, gracias a los héroes de guerra de EEUU. «Son miles los que matan, desalojan o detienen, desde Basra (en el sur) hasta Mosul (en el norte)».
Otros refugiados iraquíes parecen haber cambiado su actitud con respecto a la esperanza de volver. Desde que se publicó este artículo en marzo de 2008, ha continuado profundizándose la crisis de los refugiados. Esto lo agrava el hecho de que la mayoría de los iraquíes no tiene intención alguna de volver a casa. En su lugar, están buscando residencia permanente en otros países.
«Decidí dejar de soñar con regresar a mi tierra y tratar de buscarme un nuevo hogar en cualquier lugar del mundo», dijo Maha Numan, de 32 años, en Siria. «Soy un refugiado desde hace tres años, viviendo hasta ahora del sueño de regresar, pero decidí dejar de soñar. He perdido la fe en todos los líderes del mundo después de las oleadas en Basra, Ciudad Sadr y ahora Mosul. Esto parece no tener fin y hay que esforzarse más por encontrar un refugio seguro para la familia».
La mayor parte de los iraquíes en Siria conoce mucho más noticias sobre su país que la mayoría de los periodistas. En cualquier café Internet de Damasco, cada uno de ellos llama a su ciudad o pueblo natal y le informa a otros refugiados iraquíes sobre los sucesos del día. Las noticias de la violencia en curso en gran parte de Irak les reafirman su convicción de permanecer en el exterior.
« ¡Hoy hubo cuatro explosiones en Fallujah!», dijo Salam Adel, quien trabajó como traductor para las fuerzas de EEUU en Fallujah en 2005. «¡Y dicen que es seguro regresar! Malditos sean; ¿volver para qué? ¿Para las bombas de carretera o los coche bomba?»
Para la administración de Bush, fue políticamente importante asegurar que la situación en Irak está mejorando. Esta afirmación ha sido apoyada por la complicidad de los medios corporativos. Sin embargo, 1,5 millones de iraquíes en Siria, y más de 750.000 en Jordania, tienen una opinión muy diferente. Si no, no permanecerían fuera de Irak.
Michael Schwartz
Michael Schwartz es profesor de sociología en la universidad Stony Brook (New York)