Mostrando entradas con la etiqueta 11-S. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 11-S. Mostrar todas las entradas

viernes, 14 de mayo de 2010

El increíble caso de Kurt Sonnenfeld


El caso del camarógrafo estadounidense Kurt Sonnenfeld residente en la Argentina, y cuya extradición reclama su país, es muy interesante. Hoy comienza una campaña de recolección de firmas, entre las 12:00 y las 15:00 en el Obelisco, para impedir su regreso forzado a USA. Para ello también fue habilitado el sitio web elperseguido.wordpress.com/como-ayudar/

SILVANA VARELA | 12/05/2010 | 09:12

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Cuando el 11 de septiembre de 2001 Kurt Sonnenfeld recibió el llamado en el que le comunicaban que debía presentarse a trabajar con su cámara en el World Trade Center, ya había impactado contra las torres el 1er. avión, pero los medios de comunicación más importantes de USA todavía estaban lejos de suponer que se trataba de un atentado.

Para testigos y comentaristas, se había estrellado una avioneta.

Kurt trabajaba como camarógrafo documentalista para una agencia federal, a la que sólo se recurría cuando la capacidad operativa de las fuerzas locales se veían desbordadas.

Al momento de la llamada, nadie sabía (¿nadie sabía?) que un 2do. avión impactaría contra otra de las torres, ni que se derrumbaría su estructura, y que esto haría colapsar la capacidad de una ciudad como Nueva York, sin embargo, Kurt ya había sido enviado al lugar para documentar lo que ocurría allí.

Cuando él pisó los escombros, empezó la pesadilla.

Minuto tras minuto, día tras día, año tras año, esas imágenes sobrevuelan su cabeza y lo marcaron para siempre, porque vio cosas que no debía, y lo que es peor, las inmortalizó con la lente de su cámara.

Entre hierros retorcidos descendió a los sótanos que ocupaban el subsuelo del lugar. Lo conocía porque trabajaba para una agencia Federal, y sabía que allí, había un depósito idéntico al de las mejores películas de acción y trama seudo paranoica: puertas reforzadas, ingreso con clave, y mucha vigilancia, porque en su interior se guardaban documentos, pruebas y elementos confiscados. Bajaron allí porque imaginaron que podía haber alguien atrapado, sin embargo, no sólo no había nadie, sino que tampoco había nada.

Para su sorpresa, en el depósito que alguna vez guardó cosas tan importantes que mereció tener medidas de seguridad extremas, no había nada más que paredes y una puerta entreabierta.

La intuición de Kurt fue alertada de que algo no andaba bien, pero siguieron más advertencias.

La torre 7, en la que funcionaban agencias federales, sin explicación lógica alguna (porque allí no impactó ningún avión, y no presentaba daño estructural que lo justificara) se desplomó sobre sí misma.

No cayó hacia un lado ni cayó un poco, sino toda, y hacia abajo. Igualito que cuando se produce un derrumbe controlado, una suerte de implosión.

Allí, sin embargo, no hubo víctimas. Y la torre cayó varias horas después de los atentados, cuando ya el personal había sido evacuado.

En medio de la vorágine de la tarea, Kurt se percató tarde, que sus zapatos se derretían. Caminaba sobre los escombros, y las suelas de goma de las botas que supuestamente son especiales, no resistían una alta y también inexplicable temperatura que emanaba de los escombros y los hierros retorcidos.

Tampoco comprendió, por qué su país asegura que las cajas negras de los aviones (construidas para resistir todo) “se pulverizaron” en el aire, pero él pudo filmar partes del fuselaje, los asientos y hasta caucho de las ruedas del tren de aterrizaje.

El vallado de la escena también fue digno de una película porque abarcó varias manzanas a la redonda, y la explicación fue que era necesario preservar la escena del crimen.

Quizá por eso pocos sepan que luego, partes de los hierros fueron sometidos a la búsqueda de muestras de ADN en el lugar, y luego trasladados en camiones, pero no para guardarlos como evidencia, tal cual indica el procedimiento norteamericano en estos casos, sino para enviarlos a China donde aparentemente, fueron desguazados y vueltos a fundir.

Las dudas, los interrogantes, los conflictos internos fueron creciendo y empezaron a mostrar una trama difícil de digerir. No es el relato de la serie 24, ni Kurt Sonnenfeld es Jack Bauer (el papel de Kiefer Sutherland), pero al escucharlo se parecen.

Kurt no cree que su país haya atentado contra sí mismo.

No, ese capítulo de la conspiranoia no es para él.

¿Qué cree Kurt?

Él está convencido de que funcionarios federales conocían que Al Qaeda tramaba un atentado pero nada hicieron para impedirlo porque buscaban modificar el rumbo de los intereses geoestratégicos estadounidenses.

¿Pero dejar morir a más de 3.000 personas? ¿Se les escapó el asunto de las manos?

En cualquier caso, “son daños colaterales”, según la respuesta de quien conoce demasiado bien cómo pensaba el gobierno de George W. Bush.

“Después del 11 de septiembre vino la invasión a Afganistán y, en cadena, a Iraq en busca de armas químicas que nunca se pudo comprobar que tengan, y se amplió la guerra con la excusa de un eje del mal, con el terrorismo en primer plano”, explica a Urgente24 Paula, la esposa de Kurt.

Las horas de filmación y las imágenes capturadas por el documentalista están en la Argentina, al igual que él, donde reside desde hace varios años en carácter de refugiado pero con asilo provisorio.

Apenas 3 meses después de la tragedia de las torres, la que encendió la luz de alerta en Kurt, se produjo otra tragedia, pero personal.

En la madrugada del 1º de enero de 2002, Nancy (la primera esposa de Kurt) toma la trágica decisión de suicidarse. Él se encontraba en la habitación contigua cuando escuchó el disparo y corrió a socorrerla. La sostuvo entre sus brazos y llamó al 911 pidiendo asistencia, pero nada pudo hacerse.

Nancy había acabado con su vida, abatida por una adicción y una tendencia a la depresión que ya venía de mucho tiempo atrás, con intentos anteriores, y con antecedentes de suicidios en su entorno más cercano.

Allí comenzó el calvario para Kurt.

Aunque todas las pruebas apuntaban a comprobar que se trató de un suicidio, fue encarcelado, golpeado, torturado y sometido a tratos inhumanos, acusado del supuesto homicidio de su esposa, mientras curiosamente, la policía revisaba palmo a palmo mucho más que la supuesta escena del crimen: buscaban los videotapes que tenía guardados el camarógrafo.

Antes de la muerte de Nancy, a Kurt se le encargó la tarea de editar imágenes para un video homenaje a los bomberos que trabajaron en el lugar, por lo que llevó consigo todo lo grabado durante los días que estuvo trabajando a las órdenes de las agencias Federales.

Cuando fue encarcelado, su familia e inclusive un amigo fueron interrogados acerca de dónde podría tener él guardados los cassettes, que aunque revisaron la casa no pudieron encontrar porque buscaban tapes de tamaño generoso, y no supieron que Kurt había grabado en formato mini, cuyo cassette es de un tamaño similar a una caja de fósforos pequeña, y guardó todo en un portacosméticos que pasó inadvertido.

Meses más tarde fue liberado y se levantaron los cargos en su contra, porque fueron contundentes las pruebas de que su esposa tenía rastros de pólvora en las manos. Y las lesiones en los dedos de Nancy coincidían con quien ha jalado del gatillo. Los forenses también establecieron que los rastros de sangre indicaban un suicidio.

Y la carta que dejó antes de suicidarse. Y las anotaciones en su diario personal, elementos que habían sido descartados por los oficiales que se empeñaban en encarcelarlo.

Sin embargo, y aunque lo pidió insistentemente, Kurt nunca fue sometido (como él quería) a la prueba del polígrafo.

Al salir libre, realizó declaraciones públicas en contra de las autoridades; demandando al Denver Police Department, Chief of Police; Sheriff of Denver County; City Clerk, City of Denver, Colorado; Mayor, City of Denver, por falso arresto, apremios ilegales y torturas, falso encarcelamiento, difamación, excesivo uso de la fuerza, daños económicos y violación de derechos civiles, entre otros ítems.

Dolido, deprimido y con dudas, deambuló por USA en busca de una paz que nunca llegó, porque adonde fuera, sufría acoso, ingresaban a su domicilio o recibía amenazas, hasta que alguien le sugirió viajar al otro extremo del continente, a un país llamado Argentina, donde los amigos de unos amigos tenían departamentos en alquiler, en una ciudad tranquila y con playa.

Así, con sus pertenencias más preciadas y las cenizas de su esposa muerta bajó de un avión en Ezeiza y se hospedó en un hotel de la Ciudad de Buenos Aires, donde permanecería unos días hasta que estuviera desocupado el departamento en el balneario atlántico San Bernardo, en el que pensaba aplacar sus penas al menos, durante el mes que había planificado permanecer en nuestro país.

Pero el destino quiso que, antes de partir rumbo a la playa otoñal, conociera a Paula.

Abogada, pero con preferencia por la psicología, emprendedora, y voluntaria en hogares y tareas solidarias, Paula fue, en palabras de Kurt, “el ángel” que lo ancló a estas tierras.

Como era de imaginar, las playas solitarias del otoño de San Bernardo en las que cumplió su cometido de arrojar las cenizas al mar no lo retuvieron demasiado tiempo, y regresó a Buenos Aires para pocas semanas después, proponerle matrimonio a Paula, aquella bella mujer que lo había rescatado de su dolor, de su encierro y que le permitía creer que segundas oportunidades sí existen.

Más tarde llegaron las mellizas, y la familia Sonnenfeld se acostumbró a vivir su rutina rodeada de custodia; con la posibilidad de que los sigan para fotografiarlos, y con mensajes que intentaron amedrentarlos, pero no lograron torcer la voluntad del hombre que hoy necesitaría que la Argentina le conceda la categoría permanente de asilo y refugio.
Pero conocerla a Paula no fue el final de los problemas, sino quizá el apoyo necesario para sobrellevarlos.

Cuando ya creía que su futuro era argentino, dejando atrás su pasado en FEMA (U.S. Department of Homeland Security), donde fue Jefe de Operaciones de Transmisión y Difusión (Broadcast), y su trabajo para el Grupo de Respuesta a Emergencias Nacionales (ERT-N), empezó a buscar trabajo exhibiendo parte de su currículum-vitae.

Así pautó una entrevista laboral con una importante productora donde se conoció que todavía obraban en su poder, imágenes inéditas del atentado del 11 de septiembre.

Misteriosamente, después de esa reunión, llegó una nueva citación de la justicia estadounidense, que había decidido reabrir la causa, y que pedía su extradición pero con una cláusula un tanto extraña si lo que se investiga en realidad es la muerte de Nancy: la extradición pide “el secuestro del material” que permanece en poder del documentalista.

Según el pedido, Kurt es un fugitivo, aunque en realidad, se lo había declarado inocente, dando por cerrado el caso, y salió de su país e ingresó a la Argentina con su pasaporte.

También mantuvo abierto el pasaje de regreso en la aerolínea que lo depositó en estas tierras, siempre utilizando su nombre, con lo cual, no cuadra dentro de la categoría “fugitivo”.

No obstante, se puso a derecho y en agosto de 2004 fue encarcelado varios meses en la Argentina, ocasión en que la Embajada de USA insistió con su pedido de “embargo de todos los artículos, documentos y evidencia” que obrasen en poder de Kurt.

Finalmente, el juez Daniel Rafecas decidió que no debía continuar preso y desde entonces, sigue viviendo con la espada de Damocles sobre él y su familia.

El punto es que el 11/09/2001, no es lo único importante que filmó Kurt.

Antes había estado documentado locaciones secretas del gobierno norteamericano; instalaciones científicas y militares relacionadas con el almacenamiento, desarrollo y transporte de Armas Nucleares, Biológicas y Químicas o sus componentes “y el precario y real estado en que en algunos casos éstas se encuentran”, señala.

“El material es valiosísimo, y creemos que es lo que las autoridades estaban buscando en el 2002 y no han podido localizarlo hasta el día de hoy. Es obvio, que el objeto de esta búsqueda explicaría perfectamente todo el siniestro accionar por parte del gobierno
norteamericano en relación al caso”, relatan los Sonnenfeld.

Hoy (miércoles 12/05), organizaciones creadas por familiares de las víctimas del 11/09/2001 piden que Kurt cuente lo que vio; que declare judicialmente porque consideran que tiene “información valiosa”.

Desde USA exigen que se desclasifiquen todos los archivos, algo con lo que los argentinos nos sentimos identificados, sobre todo cuando se juntan las palabras archivos, secretos, muertos, víctimas y objetivos político-militares.

Mientras tanto, la familia Sonnenfeld, acá, pide ayuda para que el Estado conceda a Kurt la calidad de refugiado con asilo permanente.

Si bien se han acercado a ellos una cantidad de ONG’s y funcionarios representativos de los derechos humanos, se necesitan firmas, para peticionar con más fuerza ante las autoridades argentinas y que escuchen su caso, y firmen los documentos necesarios para que se termine al menos, con el acoso judicial.

Para iniciar la campaña de firmas estarán hoy (miércoles 12/05) entre las 12:00 y las 15:00 en el Obelisco.

Quienes no puedan pasar por allí a colaborar, pueden igualmente ingresar al sitio web http://elperseguido.wordpress.com/como-ayudar/, imprimir el formulario para firmas, completarlo y enviarlo a la dirección consignada.

Puede firmar toda persona mayor de 18 años de edad, todos los miembros de una familia, empleados públicos, integrantes de una misma empresa, grupos de estudiantes y todo aquel que desee ayudar.

Kurt, Paula, sus hijas y probablemente miles de familiares de las víctimas del 11 de septiembre estarán agradecidos.

Leer más...

domingo, 18 de abril de 2010

Irán solicita a la ONU que se investiguen los atentados del 11 de septiembre


Diversas agencias mencionan en sus despachos una carta del presidente de la República Islámica de Irán, Mahmud Ahmadinejad, dirigida el 13 de abril de 2010 al secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon.

Los primeros despachos indicaban que Irán solicita la apertura de investigaciones sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001 y la adopción de una condena de los atentados cometidos en Irán por el Jundallah, organización terrorista dirigida por la OTAN.

Sin embargo, la revista Foreign Policy, publicación de la Brookings Institution, difundió a través de su sitio en Internet un documento que presenta como el texto íntegro de la carta iraní a pesar de que no contiene mención alguna sobre el 11 de septiembre de 2001… y la prensa dio marcha atrás.
Este tipo de manipulación refleja la gran inquietud reinante entre los defensores de la versión gubernamental estadounidense sobre los hechos del 11 de septiembre de 2001.

La verdadera carta, cuya versión en inglés publicamos integralmente en este sitio, tal y como nos fue entregada por la presidencia de la República Islámica de Irán, indica lo siguiente:

«Excelencia, esperamos al menos que designe usted un grupo investigador independiente en el que los pueblos de la región puedan confiar para abrir una investigación sobre los principales criminales que ordenaron los atentados del 11 de septiembre como excusa principal para atacar el Medio Oriente, sobre los objetivos de la presencia militar de la OTAN en Afganistán y en Irak, sobre los métodos utilizados y sobre las consecuencias de su presencia y de su intervención, [investigaciones] cuyos resultados serían presentados a la Asamblea General.»

Después de una serie de consultas con otros Estados miembros de las Naciones Unidas, Irán decidió dirigirse al secretario general de la ONU y, si –como es desgraciadamente de temer– este primer paso resultara infructuoso, presentar la cuestión directamente a la Asamblea General de la ONU.

En 2002, Thierry Meyssan expuso a la Liga Árabe y el Consejo de Cooperación del Golfo la necesidad de tramitar a través de la ONU la realización de acciones tendientes a aclarar los hechos del 11 de septiembre de 2001, pero ambas organizaciones renunciaron a hacerlo debido a las presiones estadounidenses.

==

«Mahmoud Ahmadinejad’s letter to Ban Ki-moon», Voltaire Network.

Leer más...

domingo, 21 de febrero de 2010

Lección del Mossad: Servicios secretos y conspiraciones


21-02-2010
Giulietto Chiesa
www.antimafiaduemila.com
Traducido para Rebelión por Susana Merino

Cuántas veces discutiendo sobre el 11-S, me han preguntado sobre los servicios secretos y su posible conexión con los atentados terroristas.

Siempre es difícil explicar al público inexperto cómo funcionan las cosas. Ni siquiera lo comprenden muchos periodistas, quienes desde hace años corren detrás de Al Qaeda, un nombre que no tiene nada tras de sí, salvo la capacidad inventiva de la CIA, del MOSSAD y del MI-5.


No es algo fácil de comprender ni siquiera lo comprende, figúrense, ese digno y admirable crítico llamado Noam Chomsky,.

Por eso escribo este comentario a las instructivas revelaciones que emergen del escandaloso asesinato en Dubai de Mahmoud al Mabhouh uno de los principales dirigentes del brazo militar de Hamas.

En la escena, obviamente el Mossad, pero nunca se encontrará al responsable. Los imbéciles que siguen pensando que los complots no existen por supuesto no pueden comprender un mundo en el que el complot se ha convertido en regla general, incluso en las finanzas y la economía. Pero basta con echar una ojeada al montón de cosas que se ven para comprender cómo funcionan estas operaciones. Dejemos de lado los pasaportes robados verdaderos y las falsas fotografías. Además del truco que nos recuerda de cerca el que se usó para descubrir la identidad de los presuntos 19 terroristas del 11-S: es el abc del espionaje. Pero veamos en cambio quién participó en la operación de Dubai.

Nota 1 – El Mossad está lleno de agentes árabes. Como en todos los escenarios de cualquier otra nacionalidad imaginable. Pero éste es sólo el primer nivel. Hay muchos más. Por ejemplo en las investigaciones de Dubai han caído dos ex funcionarios de la policía política palestina (Ahmad Hasnain y Awar Shekhaiber). Prestar atención al “ex”. Eran. Actualmente son hombres de negocios en Jordania. Siempre se hace así. Es la forma del “outsourcing” (N. de T. tercerización de una actividad) del servicio secreto. Sabemos sin embargo que el Mossad tiene hombres directamente incrustados en los ganglios vitales de la autoridad Nacional Palestina de Abu Mazen. Totalmente pagada por la CIA. Se denomina infiltración. Y luego vayan a pedirle a Hamas que haga la paz con Al Fatah, se les reirán en la cara y eso sólo porque son amables.

Nota 2 – Pero no vayan a pensar tampoco que el Mossad tiene brazos tan cortos como para detenerse en los amigos de los amigos, también hay infiltrados dentro de Hamas. Terminó en la cárcel en Siria uno de los asesores más cercanos a Khaled Mashaal, el jefe de Hamas. Se le acusa de haber sido un topo en el asesinato de Mahmoud al Mabhouh

Nota 3 – (histórica) Además del extrañísimo “anarquista” Gianfranco Bertoli, que arrojó la bomba contra la multitud reunida ante la Jefatura de Policía de Milán luego de que pasara el premier Mariano Rumor (el “anarquista” procedía de un kibutz israelí, ex agente –por admisión explícita de Nicolo Pollari– primero en el SIFAR y luego en el SID) nos recuerda la revelación de que Giovanni Galoni, estrecho colaborador de Aldo Moro, hizo luego el asesinato del estadista democristiano. Son las mismas palabras que pronunció Aldo Moro en persona antes de ser secuestrado y asesinado. “Ésta es mi preocupación: sé que es cierto que los servicios secretos, tanto estadounidenses como israelíes, tienen infiltrados en las Brigadas Rojas, pero no lo advertimos porque si no hubiéramos encontrado sus madrigueras.”

Lo recuerdo para que todos (en particular los más jóvenes) se cuiden de las tonterías que circulan y no me pregunten más si pienso que la CIA y el Mossad tuvieron infiltrados en los grupos terroristas que participaron en el 11-S. ¡Por supuesto que los tenían! Y aún los tienen. De modo que recuérdenlo siempre y cada vez que un atentado produce muerte y terror. Como mínimo lo sabían y cómo máximo participaron. El porcentaje accionario varía en cada caso.

Tomado de giuliettochiesa.it

Giulietto Chiesa, periodista, fue corresponsal de El Manifesto y de Avvenimenti, y colaboró con múltiples emisoras de radio y televisión en Italia, Suiza, el Reino Unido, Rusia y el Vaticano. Autor de diversos títulos, su trabajo se ha centrado en la disolución de la URSS y en el imperialismo estadounidense. Comprometido en la lucha contra la participación de Italia en la invasión a Irak. En 2004, fue electo miembro del Parlamento Europeo (alianza de demócratas y liberales).
Fuente: http://www.antimafiaduemila.com/content/view/25308/48/

Leer más...

sábado, 13 de febrero de 2010

Republicana de Texas Plantea la Implicación de EEUU en los Ataques del 11-S


Al-Manar
12/02/2010

Una republicana que hace campaña para el cargo de gobernadora en Texas ha planteado cuestiones sobre la supuesta implicación de círculos de poder estadounidenses en los atentados terroristas del 11 de Septiembre.

Debra Medina, una enfermera y profesora con vínculos con el congresista Ron Paul, dijo en el Glenn Beck Show que existen “muy buenos argumentos” que apuntan a una implicación estadounidense en los atentados del World Trade Center.

“No tengo todas las pruebas, Glen”, dijo Medina, al ser preguntada sobre los atentados. “Pienso que existen muy buenas preguntas que han sido planteadas. A este respecto creo que existen muy buenos argumentos y que al pueblo norteamericano no se le han mostrado todas las evidencias.”

Ella no acusó directamente al gobierno de estar implicado en los ataques, pero añadió “No voy a aceptar una tesis donde existen cuestiones que han sido planteadas y no han sido respondidas”.

Los ataques terroristas del 11 de Septiembre permitieron al ex presidente George W. Bush enviar al Ejército a Afganistán e Iraq e iniciar dos guerras costosas e impopulares que continúan hasta el día de hoy.

Las declaraciones de Medina han creado un vendaval en Texas. Sus oponentes, el senador Kay Bailey Hutchison y el gobernador Rick Perry, rápidamente la criticaron y cuestionaron la legalidad de su campaña, señaló The Dallas News.

Leer más...

jueves, 11 de febrero de 2010

EEUU y el complejo militaro-industrial


11S: Comprueban fuerte proporción de pasajeros vinculados a la defensa US en el vuelo que supuestamente se estrelló contra el Pentágono
por Pino Cabras*

Muchas son las incoherencias vinculadas al vuelo 77 de American Airlines que supuestamente se estrelló contra el Pentágono a las 9h37 del 11 de septiembre de 2001. Por lo tanto, no vamos a repetirlas aquí. Otros artículos de este sitio las enumeran detalladamente. Sin embargo, nuevos elementos han aparecido últimamente como resultado de las investigaciones de periodistas independientes. Les presentamos aquí un fragmento del libro Strategie per una guerra mondiale, de Pino Cabras. Este periodista italiano destaca la extraña proporción de pasajeros vinculados al sector militar estadounidense que viajaban en el vuelo 77, oficialmente dados por muertos en el ataque del 11 de septiembre contra el Pentágono.

El artículo de la Red Voltaire sobre la puerta de la cabina de pilotaje del vuelo 77 [1] –que nos revela inquietantes detalles poco o nada investigados de manera oficial, y que deberían ser objeto de profundo análisis en el marco de toda investigación, aunque sea de manera no oficial– llama nuestra atención hacia algunas de las anomalías de aquel terrible día. El comandante Burlingame no es el único en llamar nuestra atención. Entre las 58 personas que viajaban en el vuelo 77 había una gran proporción de pasajeros (entre 16 y 21) que trabajaban secretamente para el sector de la defensa.

La mayoría de esas personas eran ingenieros aeroespaciales. Uno de ellos, el señor Yamnicky, era desde hacía mucho agente operativo de la CIA y trabajaba como ingeniero aeroespacial para Veridian. Otro pasajero de esa lista, el señor Caswell, dirigía un equipo de un centenar de científicos de la Marina de Guerra estadounidense. Otros trabajaban para la Boeing y Raytheon en El Segundo (California) en el marco de un proyecto nombrado «Black Hawk».

Sobre estos interesantes pasajeros del vuelo 77 presentamos aquí algunas informaciones recogidas a través del estudio de las notas necrológicas publicadas en Internet o en los artículos de la prensa posteriores a los atentados.

1- John D. Yamnicky Sr., 71 años, de Waldorf, en Maryland, viajaba en el vuelo 77 de American Airlines por razones profesionales. Era un ex piloto militar retirado pero trabajó como proveedor de la defensa en Veridian Corp., con base en Virginia, donde –después de retirarse en 1979 con el grado de capitán– trabajaba con programas vinculados a los aviones de intercepción y los misiles aire-aire. Su hijo, John Yamnicky, declaró que su padre había trabajado en el desarrollo del interceptor F/A-18. Después de terminar sus estudios en la US Naval Academy, en 1952, John Yamnicky Sr., se hizo piloto de pruebas de la US Navy, a bordo de un bombardero A-4, y contó sus viajes y misiones con la Marina de Guerra estadounidense en Corea y Vietnam. “Se estrelló 5 veces, pero siempre salió ileso”, explicó Cindy Sharpley, amiga de la familia. “Menos esta vez” (AP, 2001).
Yamnicky obtuvo su diploma en la Navy Test Pilot School, situada en Patuxent River, en 1960. También se hizo Master en Relaciones Internacionales en la universidad George Washington, en 1966. El señor Yamnicky, que también trabajaba en aviones de pasajeros, se hizo capitán en 1971, durante su estancia en Patuxent River, y posteriormente se puso al servicio de la secretaría de Defensa.

2- William E. Caswell era un físico de 3ª generación cuyas funciones en el seno de la US Navy eran tan secretas que su familia prácticamente no sabía absolutamente nada de su quehacer cotidiano. Ni siquiera sabían con precisión por qué fue enviado a Los Angeles en aquel maldito vuelo de American Airlines el 11 de septiembre de 2001. Su madre, Jean Caswell, explica que William E. Caswell, viajaba frecuentemente a Los Angeles. «Nunca sabíamos qué hacía allá porque no podía decírnoslo. Uno aprende a no preguntar.» [2].

En una publicación de la universidad de Princeton, el director de tesis de Caswell declaró que en los años 1980 supo que la US Navy estaba buscando un experto científico que pudiera servir de consejero sobre un proyecto secreto relacionado con una tecnología avanzada y presentó el nombre de Bill Caswell. «Yo no participaba en su trabajo diario pero todo indica que todavía era su proyecto de tesis. Partiendo de cero, subió rápidamente hasta un puesto de responsable científico a la cabeza de un equipo de más de 100 investigadores en uno de los sectores más exigentes de la US Navy.» Sus colegas apreciaban profundamente sus capacidades técnicas y administrativas, que le valieron las más altas recompensas y distinciones de la Marina de Guerra.
La ironía del destino quiso que se encontrara como pasajero, precisamente por causa de aquel proyecto, a bordo del vuelo 77 de American Airlines, en el que encontró la muerte.

3- y 4- Wilson Flagg, 63 años, nacido en Millwood, Virginia. Almirante de la US Navy y piloto de American Airlines antes de pasar a retiro. Era uno de los 3 almirantes acusados en 1991 por la US Navy en el escándalo Tailhook, vinculado a casos de violencia sexual. Su esposa Darleen, que tenía la misma edad que él, también se hallaba a bordo del vuelo 77. La carta de advertencia incluida en su expediente [después del escándalo] anulaba toda posibilidad de ascenso, llevándolo a dejar la US Navy. Se convirtió en piloto de American Airlines antes de retirarse. Su sobrino Ray Sellek indicó que Wilson Flagg seguía yendo al Pentágono donde impartía consejos técnicos y que tenía incluso su propia oficina en el Pentágono.

5- Stanley Hall, 68 años, de Rancho Palos Verdes, California. Director de programa en Raytheon Co. «Era nuestro maestro en guerra electrónica», explica un de sus colegas de Raytheon, firma proveedora del Departamento de Defensa estadounidense. Hall había desarrollado y perfeccionado varias tecnologías antirradar. Era un hombre pausado y competente, una especie de figura paternal. «Muchos de nuestros jóvenes ingenieros lo veían como un mentor», declaró el vocero de Raytheon, Rn Colman.

6- Bryan Jack, 48 años, de Alexandria, Virginia, analista de presupuesto y director de la División de Programación y Economía Fiscal del Departamento de Defensa (DOD). Jack, que trabajaba en el Pentágono, había sido enviado a California para impartir un curso en la Escuela de Oficiales de la Navy (Naval Postgraduate School). Según sus colegas, era un brillante matemático. Como jefe de programación y de políticas fiscales de la oficina del secretario de Defensa, era un analista de primera línea en cuestiones de presupuesto. Llevaba 23 años trabajando en el Pentágono.

Jack se había casado en junio de 2001 con la artista Barbara Rachko. La señora Rachko trabajaba durante toda la semana en su estudio de Nueva York y ellos se veían solamente los fines de semana, en su casa de Alexandria o en su apartamento de Nueva York. Barbara Rachko posee una licencia de piloto de aviones de pasajeros y había trabajado durante 7 años como oficial naval. La señora Rachko había dejado el servicio activo pero seguía siendo comandante de reserva en la Navy.

7- Keller, Chandler ‘Chad’ Raymond. Chad nació en Manhattan Beach, California, el 8 de octubre de 1971. Era un eminente ingeniero especializado en propulsión y jefe de proyecto en Boeing Satellite Systems [3].

8- Dong Lee, 48 años, de Leesburg, Virginia. Ingeniero en Boeing Co.

9- Ruben Ornedo, 39 años, de Los Angeles. Era ingeniero en propulsión en Boeing en El Segundo, California.

10- Robert Penninger, 63 años, de Poway, California. Ingeniero electricista en BAE Systems, proveedor del Departamento de Defensa. Trabajaba en San Diego desde 1990.

11- y 12- Robert R. Ploger III, 59 años, de Annandale, Virginia. Arquitecto de programas informáticos en Lockheed Martin Corp., y su esposa Zandra Cooper.

13. John Sammartino, 37 años, de Annandale, Virginia. Responsable técnico en XonTech Inc., en Arlington, Virginia, compañía científica y tecnológica vinculada al sector militar y especializada en misiles de defensa y en tecnología de sensores. Esta compañía fue comprada en 2003 por otra firma que también trabaja para los militares, la Northrop Grumman. Sammartino viajaba asiduamente con su tarjeta Platino de American Airlines. Iba a la sede de su compañía en Van Nuys, California, con su colega Leonard Taylor.
Al terminar la universidad, Sammartino había sido contratado como ingeniero en el Naval Research Lab. Llevaba 11 años trabajando para XonTech.

14. Leonard Taylor, 44 años, de Restons, Virginia, responsable técnico en XonTech, había nacido en Pasadera, California. Terminó sus estudios en la Andover High School, en 1975, y en el Worcester Polytechnic Institute, en 1979 [4].

15. Vicki Yancey, 43 años, de Springfield, viajaba a Reno para una reunión de trabajo pero no había previsto tomar el vuelo 77. Yancey, ex técnica en electrónica naval, trabajaba para la empresa Vredenburg, otro proveedor del Departamento de Defensa. En realidad, tenía que partir para Washington más temprano pero su salida se retrasó por problemas con los pasajes, según explicó su esposo al Washington Post. Llamó a su esposo 10 minutos después de abordar el avión para anunciarle que finalmente había conseguido un asiento en aquel vuelo [5].

16. Charles F. Burlingame III, 52 años, graduado de la US Naval Academy en 1971. Era el capitán del vuelo 77 de American Airlines. Burlingame era reservista de la Marina de Guerra e incluso había trabajado en el ala del Pentágono contra la que se estrelló su avión [según la versión oficial. Ndt.].

17. Barbara K. Olson, 45 años, abogada y comentarista conservadora. Los telespectadores la conocían como una periodista política combativa y segura de sí misma que representaba el punto de vista de los conservadores. En el paisaje político de Washington, ella formaba una influyente pareja con su esposo Theodore B. Olson, conocido abogado que había defendido exitosamente ante la Corte Suprema la causa de la elección de George W. Bush en la Florida. El presidente Bush había nombrado al señor Olson fiscal general de Estados Unidos, o sea responsable de la estrategia de la administración ante los tribunales estadounidenses.

Resulta curiosa la historia de la llamada telefónica. El señor Olson contó que, estando él en su oficina del Departamento de Justicia, había recibido una llamada telefónica de su esposa, supuestamente realizada desde su teléfono celular, que se hallaba a bordo del vuelo 77 de American Airlines y le decía que el avión había sido secuestrado. Esa versión, muy criticada porque en aquel entonces era imposible utilizar un teléfono celular desde un avión en vuelo, fue modificada posteriormente por otra en la que Barbara Olson utilizaba un teléfono del avión. Sin embargo, como se señala en otro artículo de la Red Voltaire, no existe en el menor rastro de esa llamada en las grabaciones.

Los Olson, que tenían 4 años de casados, se completaban perfectamente en materia de estilo. De los dos, ella era la más sincera en sus comentarios de televisión mientras que él se mostraba más pausado en su papel de abogado constitucional a cargo del establishement republicano. Barbara Olson estuvo entre los más incansables críticos de Bill y Hillary Clinton y realizó implacables investigaciones contra ellos. Escribió, entre otros, un libro titulado Hell to Pay (Regnery 1999), extremadamente crítico contra Hillary Rodham Clinton, seguido de un libro póstumo sobre las ultimas semanas de los Clinton en la Casa Blanca, titulado Final Days (Regnery, 2001). [6].

18. Karen Kincaid, 40 años, de Washington DC. Nacida en Iowa, tenia la categoría de socio en la firma de abogados Wiley Rein & Fielding de Washington, firma que se especializa en las leyes sobre las comunicaciones. Karen Kincaid iba a Los Angeles para participar en una conferencia sobre la industria del inalámbrico. Estaba entrenándose para correr en el maratón del Cuerpo de Marines, que debía tener lugar el 28 de octubre, con el hombre con quien había contraído matrimonio 5 años antes, Peter Batacan, abogado de otra firma.

Wiley Rein & Fielding es una poderosa firma de abogados que trabaja para los republicanos, fue parte del gran equipo de abogados que ayudó a Bush y Cheney durante el controvertido asunto postelectoral que tuvo lugar después de la elección presidencial del año 2000, y constituyó una importante arma de defensa en los escándalos de delitos de cuello blanco. 19. Steven ‘Jake’ Jacoby era el director de operaciones de Metrocall Inc, cuya sede se encuentra en Alexandria, Virginia, y que es una de las mayores firmas nacionales de pagers, dispositivos también conocidos como «beepers» o «buscapersonas». «El hecho que la red operativa de Metrocall haya seguido funcionando y garantizando las comunicaciones vitales durante ese espantoso día se lo debemos a Jake», declaró Vince Nelly, el responsable financiero de la firma.

El último trabajo de Jacoby consistió en supervisar el desarrollo de dispositivos «buscapersonas» bidireccionales destinados a los enfermos graves en caso de urgencia, reveló el vocero Timothy Dietz. La firma distribuyó ese tipo de aparatos al personal de auxilio que trabajaba en los lugares de los atentados en Washington y Nueva York. […] Hay que señalar que las listas de pasajeros de los demás vuelos también presentan cierta densidad en el número de personas vinculadas al sector militar y de inteligencia.

Tres empleados de Raytheon se encontraban a bordo del vuelo 11 de American Airlines que se estrelló contra la torre norte del World Trade Center. Raytheon es uno de los principales proveedores del Departamento de Defensa y constituye un elemento fundamental para las tecnologías Global Hawk de control a distancia que tanto aprecia el Pentágono. Entre las numerosas hipótesis, imposibles de demostrar pero técnicamente posibles, debido a lo cual debieran ser investigadas, se encuentra el posible uso de aviones teledirigidos [en los atentados del 11 de septiembre].

Hay elementos especialmente inquietantes que tienen que ver con Raytheon. En octubre de 2001, un artículo publicado en USA Today anunciaba que Raytheon había teleguiado en 6 ocasiones un Boeing 727 de Fedex durante un aterrizaje sin piloto perfectamente ejecutado en una base aeronaval de Nuevo México, en agosto de 2001.

El sistema utilizaba señales de radio emitidas hacia el avión desde el final de la pista de aterrizaje. Los dispositivos electrónicos situados en tierra coordinaban la localización a través del sistema GPS haciendo innecesaria la intervención de ningún piloto a bordo del aparato. Repetimos: se trataba de una tecnología perfectamente concebida y ya disponible en agosto de 2001, un mes antes de los fatídicos atentados. Ya a principios de 2001 un avión especial del programa Global Hawk había cruzado el océano Pacífico, desde Estados Unidos hasta Australia, sin personas a bordo.

Como acabamos de ver, los principales actores de esos programas, al igual que otros expertos del sector aeroespacial, encontraron oficialmente la muerte el 11 de septiembre de 2001.

Una de las objeciones que se mencionan en cuanto a la credibilidad de un complot interno en el seno de las instituciones y de la inteligencia estadounidenses es lo difícil, o incluso imposible, que sería mantener el secreto cuando hay demasiados ejecutores y conspiradores implicados. Los organizadores de una tragedia como la del 11 de septiembre son de todas maneras lo suficientemente implacables como para prever incluso el sacrificio de los ejecutores que pudiesen hablar, mezclándolos con los demás víctimas.

El manejo de los restos de las víctimas está enteramente en manos de los militares. Resulta por lo tanto extremadamente difícil hoy en día saber cómo y dónde murieron los pasajeros. Por el momento, todo no es más que una hipótesis que debe ser investigada.
Pino Cabras

Periodista italiano, director del sitio Megachip. Su última obra publicada es Strategie per una guerra mondiale. Dall’11 settembre al delitto Bhutto (Aisara, 2008).

Aclaración de Thierry Meyssan
En septiembre de 2002, en Teherán, tuve la oportunidad de conversar de forma muy detallada sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001 con Husein Shariatmadari, director del grupo de prensa Kheyan y vocero del Guía de la Revolución. Era la primera vez que tenía ante mí un interlocutor que mostraba un conocimiento tan preciso de los detalles de los atentados. Incluso proseguimos la conversación hasta bastante tarde. En aquella ocasión, el señor Shariatmadari me mostró el trabajo de sus investigadores. Estos habían seguido la misma pista que Pino Cabras, pero con medios muchos más importantes. Habían conformado expedientes biográficos de cada uno de los pasajeros de los 4 aviones implicados.
Así lograron comprobar que el 75% de los pasajeros estaban vinculados al Pentágono, no sólo en el vuelo 77 sino en todos los aviones implicados.

Traducido al español por la Red Voltaire.

[1] «11 septiembre: el vuelo AA77 no pudo haber sido secuestrado», Red Voltaire, 29 de noviembre de 2009.

[2] Fragmento de un artículo del Chicago Tribune.

[3] Los Angeles Times, 21 de septiembre de 2001.

[4] Globe Star, 27 de septiembre de 2001.

[5] Chicago Tribune.

[6] Sección necrológica del New York Times, 13 de septiembre de 2001.


Leer más...

jueves, 14 de enero de 2010

"El derrumbe de los tres rascacielos del World Trade Center no fue causado por el impacto de los dos aviones"


Entrevista con el químico Niels Harrit, coautor de un trabajo científico en el que se revela el uso de un explosivo militar en los restos del WTC

15-01-2010
Carlos Martín Tornero
El Impulso

El derrumbe de los tres rascacielos del World Trade Center fue una obra maestra de la demolición controlada. Ésta es la conclusión a la que llegan el Doctor Niels Harrit y otros nueve científicos en el artículo "Material Termítico descubierto en los restos del World Trade Center", publicado el pasado año en una revista especializada. Tras analizar muestras de los escombros del World Trade Center, descubrieron unas partículas de color rojo y gris que podrían ser nanotermita sin reaccionar, un explosivo de uso militar.

Niels Harrit, profesor en la Univesidad de Copenhage, se declara ante todo científico y se desmarca de las llamadas teorías de la conspiración. Harrit, no especula sobre quién colocó ese material allí, con su trabajo reivindica que se lleve a cabo una investigación independiente y exhaustiva de la tragedia del 11-S. Para este doctor en química, los informes oficiales realizados por el Instituto de Estándares y Tecnología -una agencia federal- omiten una explicación científica del colapso de los tres edificios.

Los atentados del 11-S siempre se asocian con las Torres Gemelas, sin embargo hubo un tercer rascacielos, el World Trade Center Seven, que se desplomó horas más tarde y del que nadie suele acordarse. Según los informes oficiales este rascacielos con estructura de acero se vino abajo a causa del fuego. Sin embargo para Harrit, esta explicación sería improbable ya que el edificio se derrumbó en perfecta caída libre, sin dañar ninguna construcción contigua, dejando los escombros ordenadamente apilados, siguiendo en definitiva el patrón de una demolición controlada que llevaría meses preparar y que no puede surgir espontáneamente.

Cabe mencionar que la BBC retransmitió en riguroso directo que el edificio se había derrumbado cuando aún estaba en pie. Con veinte minutos de antelación, se informa de este hecho dando paso a la corresponsal en Nueva York quien, a pesar de tener a su espalda el rascacielos, en su crónica señala que el WTC7 se había desplomado. La BBC en un comunicado fechado en 2007 reconoció los hechos aclarando que se había tratado de un error y que no disponían de información previa al respecto.

Aunque han transcurrido varios años, la discusión sobre qué ocurrió aquel 11-S -día en que EEUU inició su particular guerra global contra el terror- sigue viva en innumerables blogs, sitios web y medios de comunicación en Internet.

Niels Holger Harrit es doctor en Fotoquímica por la Universidad de Copenhage y fue investigador post-doctoral en la Universidad de Columbia, Nueva York. Actualmente es profesor de Química en la Universidad de Copenhage y miembro senior del Centro de Excelencia para el Estudio de las Moléculas en la misma universidad. El Dr. Harrit imparte clases de química orgánica, fotoquímica y fotofísica. Sus trabajos han aparecido en las principales publicaciones científicas sobre química del mundo. Ésta es su primera entrevista para un medio en español.

¿Por qué un grupo de nueve científicos en Dinamarca decide llevar a cabo una investigación de los escombros del World Trade Center durante 18 meses?

Hay cierta confusión en este punto. Siete de los nueve autores del artículo sobre la nanotermita son norteamericanos, uno es australiano y otro danés. Además, todos los datos de nuestro trabajo fueron recogidos en Estados Unidos

¿Tienen todos ustedes el mismo perfil profesional y académico?

El perfil académico de mis compañeros no lo he comprobado, le sugiero que les pregunte a ellos directamente. Pero no importa, todos han demostrado ser grandes científicos y experimentalistas.

¿Qué le movió a unirse a este grupo de trabajo?

Me involucré con el grupo cuando Kevin Ryans me mencionó en su artículo "Anomalías medioambientales en el World Trade Center: la evidencia de los materiales energéticos" publicado en The Environmentalist. En aquel momento Steven Jones ya había descubierto unas partículas rojas y grises que podían ser nanotermita.

¿Cómo consiguieron las muestras?

Las muestras fueron aportadas por ciudadanos particulares. Todo el proceso de obtención está explicado con detalle en nuestra publicación.

¿Cómo explicaría a una audiencia no científica lo que descubrieron entre los restos del World Trade Center?

La nanotermita es un material energético. Cuando reacciona, su energía se libera bien como calor o bien como presión, depende de los ingredientes y la forma de preparación de la nanotermita. Si la energía se expande como calor, estaríamos ante una bomba incendiaria. Si la energía se expande como presión, podemos llamarlo artefacto explosivo. No hay duda de que ambos se usaron en la demolición del World Trade Center aunque no sabemos qué rol exacto jugó la nanotermita.

¿Para qué se usa la nanotermita? ¿Se puede encontrar fácilmente en el mercado?

La nanotermita no se puede encontrar en el mercado porque no tiene un "uso normal", está reservada para uso militar.

¿Podría haber alguna teoría que explicase la presencia previa de la nanotermita en el WTC?

No, la nanotermita no debía haber estado allí, por eso demandamos que se realice una investigación independiente. Así quizá obtengamos alguna explicación por parte de quienes colocaron ese material allí.

¿Qué pudo haber causado el colapso de las Torres Gemelas, según las nuevas evidencias de su artículo?

Nuestro trabajo es simplemente una nota a pie de página. Las evidencias que demuestran el empleo de nanotermita y el que se tratara de una demolición controlada ya eran irrefutables antes de que comenzara nuestra investigación.

¿Y qué papel desempeñaron los dos aviones?

El derrumbe de los tres rascacielos del WTC no fue causado por el impacto de los dos aviones. Sin embargo se usaron métodos diferentes para la demolición de las Torres Gemelas y para el tercer rascacielos.

¿Cómo valora entonces la versión oficial de los hechos?

Los informes del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST: The National Institute of Standars and Technology) son un intento fracasado de encubrir un hecho delictivo y por tanto un crimen. Cientos de científicos han contribuido, unos más y otros menos, al descubrimiento de un gran número de evidencias que contradicen las versiones oficiales. Y, por cierto, el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología no ha proporcionado ninguna teoría que explique por qué se derrumbaron las torres, sencillamente lo omite en sus informes.

¿Cree que el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología reconocería algún error como sí lo hizo la BBC cuando retransmitió en directo (con 20 minutos de antelación) que el tercer rascacielos se estaba cayendo mientras aún permanecía en pie?

No, o al menos, no antes de que se inicie un proceso judicial. No sabía que la BBC hubiera reconocido su error pero no pueden negar que así sucedió.

¿Teme que se le critique o que se le malinterprete de algún modo?

En absoluto, mi reputación no me preocupa, salvo en lo que pueda afectar al movimiento global por la verdad y a la gente estupenda que lo apoya. Todos los "9/11 truthers" actúan movidos por una honesta motivación, un impulso interior que les dice que esto es importante y que deben hacer algo. Nadie actúa en beneficio propio.

El 11-S me cogió en la Universidad de Copenhage con una educación que me permitía analizar e interpretar los informes técnicos oficiales. Era una cuestión de compromiso para mí informar sobre ellos. Tengo que reconocer que he adquirido cierta visibilidad o cierto "status" entre la gente del movimiento por la verdad del 11-S, pero no porque lo haya buscado sino porque me uní a un grupo de científicos entre los que estaba Steven E. Jones. Este status me impone una responsabilidad. Lo que me preocupa es defraudar a toda esta gente y a las generaciones futuras. Sólo me preocupa la verdad.

¿Y no cree que le pueden asociar con las teorías de la conspiración?

Soy enemigo de las teorías de la conspiración. Estoy en contra de la teoría oficial de la conspiración.

Su trabajo no debe de haber sido bien acogido en la prensa convencional ni entre el "stablishment". ¿Qué diría a aquellos lectores que no darán crédito a ninguna otra versión que no sea la oficial?

Que se llevarán una dolorosa sorpresa. Sólo hay una teoría de la conspiración y es la de Osama Bin Laden y los 19 secuestradores. Si alguien se la cree, pregúntele por qué. No hay ninguna prueba de que sea cierta, sin embargo tenemos 100 razones para contradecirla. Nuestro descubrimiento de la nanotermita es sólo una de ellas.

Fuente: http://elimpulso.es/?cmd=displaystory&story_id=10351&format=html

Leer más...

viernes, 1 de enero de 2010

11 septiembre: el vuelo AA77 no pudo haber sido secuestrado


Según el informe de la Comisión presidencial Kean-Hamilton, el vuelo AA77 fue secuestrado el 11 de septiembre de 2001 por un grupo de personas que lo estrellaron contra el Pentágono.
El informe precisa que el secuestro del vuelo AA77 se produjo entre las 8h51 (hora de su último contacto por radio) y las 8h54 (hora en que el avión cambió de rumbo) y que, al apagarse el transpondedor del avión, se perdió todo rastro del vuelo a las 8h56. No fue hasta las 9h32 que la aviación civil observó un avión cerca de Washington y lo identificó, por deducción, como el vuelo AA77.

Según ese mismo informe, dos pasajeras de ese vuelo, Renée May y la periodista Barbara Olson, se comunicaron por teléfono con sus familiares y les dijeron que había 6 secuestradores a bordo del avión (no 5) y que estaban armados con cuchillas. Según el testimonio de Ted Olson, que a la sazón era fiscal general de los Estados Unidos, su esposa –Barbara Olson– le precisó por teléfono que los secuestradores habían obligado a los pasajeros y a los miembros de la tripulación del avión a agruparse al fondo del aparato y le preguntó qué instrucciones debía ella transmitir al capitán del avión, que se encontraba a su lado.

La investigación del FBI invalidó posteriormente los testimonios de los pasajeros ya que, durante el juicio contra Moussaoui, quedó demostrado que en aquel entonces era materialmente imposible comunicarse por teléfono con un avión en vuelo a la altitud a la que se encontraba el vuelo AA77, además de que no existía el menor rastro de aquellas llamadas en los registros de las compañías telefónicas.

Un nuevo elemento acaba de aparecer ahora. Documentos del National Transportation Safety Board (NTSB) que acaban de ser desclasificados a pedido de la asociación «Pilot for 9/11 Truth» señalan que en el vuelo AA77 se registró el parámetro «CI», correspondiente al «Flight Deck Door». Ese parámetro demuestra que la puerta de la cabina de pilotaje del vuelo AA77 permaneció cerrada, haciendo por lo tanto imposible que alguien penetrara en la cabina de pilotaje y sacara de ella al piloto.

O sea, el comandante Charles F. Burlingame y el copiloto David Charlebois eran las únicas personas que se encontraban en la cabina de pilotaje del vuelo AA77 cuando el avión cambió de rumbo.

El comandante Charles F. Burlingame había sido piloto de combate en la Marina de Guerra de los Estados Unidos y fue vocero del Pentágono durante la operación Tormenta del Desierto. También había dirigido un ejercicio que consistía en la realización de un simulacro de catástrofe provocada por… el choque de un avión de pasajeros contra el Pentágono. En virtud de una ley ad hoc, los supuestos restos mortales del comandante Burlingame fueron inhumados en el prestigioso cementerio militar de Arlignton, aunque se considera que murió como civil.

Su hermana, Debra Burlingame, es copresidenta de la asociación Keep America Safe, junto Liz Cheney (hija del ex vicepresidente de los Estados Unidos Dick Cheney).

Leer más...

martes, 1 de diciembre de 2009

Imperialismo yanki, el 11/9 y la "guerra" de Irak


http://www.wsws.org/articles/2009/nov2009/pers-n28.shtml
World Socialist Web Site - WSWS
28 November 2009
Trad: José Petrosino

Mientras que la corporación mediática yanki le ha prestado poca atención, una investigación oficial británica de la "guerra" contra Irak ha puesto en evidencia el testimonio condenatorio sobre el deliberado lanzamiento de una invasión por parte de la administración Bush para derrocar al régimen de Saddam Hussein y someter a Iraq a la dominación norteamericana.

Ex-diplomáticos británicos y funcionarios de seguridad durante el período 2001-2003 comenzaron a declarar bajo juramento esta semana ante un panel encabezado por Sir John Chilcot, encargado de examinar el curso de la guerra, desde sus orígenes hasta la retirada británica final en junio de 2009

Más que suficiente evidencia ya se ha producido para acusar a altos dirigentes de la administración Bush, incluyendo a éste, Cheney, Rumsfeld, Powell y Rice, con similares cargos por los cuales los líderes nazis fueron condenados por el Tribunal de Nuremberg en 1946: esto es, que deliberadamente libraron una guerra de agresión.

Jeremy Greenstock, embajador británico ante las Naciones Unidas desde 1998 hasta 2003, describe a la administración Bush como "un infierno exaltado" para ir a la guerra con Irak durante más de un año antes de la invasión real en marzo de 2003. Describió los esfuerzos de EE.UU. y la diplomacia británica para obtener una resolución de la ONU que podría utilizarse como pretexto para la guerra y la impaciencia de los funcionarios de EE.UU. con los plazos impuestos por los trámites en el Consejo de Seguridad de la ONU.

La reacción de Washington "incluyó argumentos destemplados como 'esto es una pérdida de tiempo, lo que necesitamos es un cambio de régimen, ¿porqué nos estamos complicando con esto?, debemos barrerlo a un lado[a Saddan] y hacer lo que se va a tener que hacer de todos modos y resolver esto con el uso de la fuerza'", declaró Greenstock.

Lo único que pudo hacer la diplomacia británica fue retrasar la invasión por dos semanas, dijo. "La presión para una pronta acción de los Estados Unidos era demasiado fuerte para nosotros poder confrontarla", dijo en una declaración escrita para la investigación.

Greenstock afirmó que la invasión encabezada por USA era legal[????] conforme al derecho internaciona, pero admitió que era de "dudosa legitimidad" y no tenía "el respaldo democrático necesario", ya sea entre los Estados miembros de la ONU, o de la población de Gran Bretaña. Unos dos millones de personas marcharon en protesta por la guerra en Londres en febrero de 2003, la mayor manifestación en al menos una generación, y tal vez en toda la historia británica

Ambos Greenstock y Christopher Meyer, ex embajador británico en Estados Unidos, dijeron a los investigadores que una reunión entre Bush y el primer ministro británico, Tony Blair, en el rancho Bush en Crawford, Texas, fue el punto de decisión clave para la guerra. Esto tuvo lugar en abril de 2002, casi un año antes de la invasión y mucho antes de los debates en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en el otoño de 2002

Su testimonio confirma el famoso "Memorando de Downing Street", que se filtró a la prensa en 2005, y que develó la reunión de abril de 2002 y dejó claro que ambos, los EE.UU. y la diplomacia británica sólo mentían para engañar a la opinión pública

Aún más importante es el testimonio de altos funcionarios de seguridad británicos sobre que el derrocamiento de Saddam Hussein había estado siendo discutido abiertamente entre Gran Bretaña y USA dos años antes de la invasión, incluso antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Sir Peter Ricketts, el entonces presidente del Comité Conjunto de Inteligencia, dijo que aunque el cambio de régimen fue discutido como deseable, una invasión para tal fin "era algo que pensábamos que no iba podía tener una base legal

Sir Peter Ricketts dijo que las autoridades en EE.UU. y Gran Bretaña estaban preocupados[??] porque el sistema de sanciones contra Irak se estaba derrumbando[????] y que más acción directa sería necesaria[?????] para derrocar a Saddam Hussein.

Ricketts añadió que "él era consciente de que había otras voces en Washington, algunas de los cuales estaban hablando de un cambio de régimen", citando en particular un artículo académico escrito en 2000 por la Consejera de Seguridad Nacional del presidente Bush, Condoleezza Rice, que advirtió que "nada va a cambiar en Irak hasta que Saddam sea sacado del poder".

Sir William Patey, ex funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores, dijo que se le había encargado la redacción de un documento sobre el cambio de régimen en Irak como una, de una variedad de opciones para resolver el problema "Irak". Dijo que las referencias al cambio de régimen fueron retiradas cuando el documento llegó al nivel del Gabinete, porque esta posibilidad fue desestimada en su momento como que no tenía fundamento legal"

Añadió que el principal cambio que vino por los [auto-]ataques del 11/9 fue que la responsabilidad de la política de EE.UU. hacia Irak pasó del Departamento de Estado al Pentágono, encabezada por el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, partidario de línea dura de la guerra con Irak.

El ex embajador Meyer describe una conversación con la entonces Consejera de Seguridad Nacional de EE.UU., Condoleezza Rice, el 11 de septiembre de 2001, que fue la primera en sugerir que Saddam Hussein podría estar relacionado con los atentados terroristas - una de las principales mentiras utilizadas por la administración Bush para justificar la invasión de EE.UU.

La otra gran mentira fue que Irak poseía vastos arsenales de "armas de destrucción masiva" (ADM). Sin embargo, Sir William Ehrman, director de seguridad internacional de la Oficina de Relaciones Exteriores de 2000 a 2002 y director general de defensa y de inteligencia desde 2002 hasta 2004, dijo a los investigadores que la inteligencia británica estaba al tanto, antes de la invasión estadounidense-británica, que el régimen de Saddam Hussein había desmantelado sus armas químicas y biológicas y, por tanto no tenía la capacidad de armas de destrucción masiva

Meyer agregó que los funcionarios de EE.UU. también citaron las cartas contaminadas con ántrax, que mataron a cinco personas en el este de Estados Unidos en los meses después de 11/9, como una razón más para apuntar a Saddam Hussein

Bush "sólo quería ir allí y sacar a patadas a Saddam", dijo. "El plan de los militares de EE.UU. ya estaba en vigor antes de que los inspectores de armas fueran ahí"

En otras palabras, la administración Bush llegó al poder con un plan preconcebido de política exterior [los pusieron para eso], que incluía un agresivo plan para el cambio de régimen en Irak, para "terminar el trabajo" iniciado en la primera Guerra del Golfo

Los ataques 11/9, llevados a cabo por un grupo salido de las guerrillas del fundamentalismo islámico en Afganistán organizadas por la CIA, fue aprovechado como un pretexto útil para justificar un programa abierto de agresión militar.

Nada de esto será una sorpresa para los lectores de siempre del portal World Socialist Web Site.
Desde el inicio de la campaña de propaganda de la administración Bush para la guerra con Irak, el WSWS ha expuesto y denunciado las mentiras acerca de una participación iraquí en los ataques del 11/9, y de los presuntos vínculos de Saddam con Al Qaeda y del "peligro" de las "armas de destrucción masiva" iraquíes - viniendo estas "prevenciones" del país con el mayor arsenal de "armas de destrucción masiva" del planeta

Pero esta revisión es útil para reflexionar ahora que el sucesor de Bush se prepara para organizar su sistema de propaganda para una nueva guerra imperialista de agresión no provocada: la guerra de EE.UU. contra Afganistán. Barack Obama se presentará en la televisión nacional el próximo martes para afirmar que - a más de ocho años del 11 de septiembre 2001 - decenas de miles de soldados estadounidenses deben ser enviados a Afganistán para combatir a los responsables de los ataques del 11/9

Al mismo tiempo, la ocupación de Irak continúa, y ninguno de los responsables del lanzamiento de este crimen de guerra han tenido que rendir cuentas

Millones de personas votaron por Obama con la ilusión de que pondría fin a la política exterior militarista de la administración Bush. En cambio, más tropas estadounidenses están combatiendo en Irak y Afganistán que en el pico de la "oleada de Bush" en Irak.
El "comandante en jefe" es diferente, las mentiras son un poco más refinadas, pero el eje de la política exterior imperialista sigue siendo el mismo: la defensa de los intereses estratégicos y económicos de la aristocracia financiera que gobierna USA, servidos por Obama no menos que por George W. Bush.

En vísperas de la invasión a Irak, el WSWS advirtió: "La guerra en sí representa un fracaso devastador de la democracia estadounidense. Una pequeña camarilla de conspiradores políticos - trabajando con un plan oculto y que llegó al poder sobre la base del fraude - ha llevado al pueblo de Estados Unidos a una guerra que los norteamericanos no entienden ni quieren

Pero no existe absolutamente ningún mecanismo político establecido a través del cual la oposición a las políticas de la administración Bush a la guerra, el ataque a los derechos democráticos, la destrucción de los servicios sociales, el asalto implacable en el nivel de vida de la clase trabajadora, pueda encontrar contención.

El Partido Demócrata - el cadáver apestoso del liberalismo burgués - está profundamente desacreditado. La masas de trabajadores se encuentran completamente privadas de sus derechos.
"(“The crisis of American capitalism and the war against Iraq,” March 21, 2003).

Seis años y medio más tarde, esta perspectiva ha sido plenamente confirmada. La lucha contra las guerras imperialistas no puede llevarse a cabo a través de la elección de los demócratas o poniendo presión sobre los partidos gemelos de los grandes negocios. Poner fin a la guerra debiera ser la tarea de la clase obrera, tanto en los Estados Unidos, como a nivel internacional, es esta la que debe llevar a cabo una lucha política independiente sobre la base de un programa socialista.

Patrick Martin

Leer más...

viernes, 23 de octubre de 2009

Thierry Meyssan: «El 11 de septiembre no tiene nada que ver con Al Qaeda»


por Mustapha Farhat*
2 DE OCTUBRE DE 2009
En momentos en que el periodista Frederic Taddei acaba de abrir en Francia un debate sobre la posibilidad de una discusión sobre los atentados del 11 de septiembre, Thierry Meyssan responde a las preguntas del importante diario argelino Echorouk sobre este mismo tema.

Echorouk: Ocho años después del famoso 11 de septiembre, los expertos parecen cada vez más escépticos ante la versión oficial estadounidense de los atentados. Usted fue uno de los primeros en denunciar esa versión y en pronunciarse por una investigación independiente que aclarara los hechos y en exigir verdad y justicia. En aquel entonces, usted era una voz discordante. Pero actualmente muchos expertos apoyan la tesis que usted expresó en aquel momento. ¿Qué fue lo que cambió haciendo que la versión oficial americana haya dejado de inspirar confianza hoy en día?
Thierry Meyssan: En primer lugar, la palabra del gobierno de los Estados Unidos, respetada en 2001, ha perdido su credibilidad. Después del escándalo de Colin Powell mintiendo descaradamente ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, después del escándalo de George W. Bush inventando las armas iraquíes de destrucción masiva, es lógico que la opinión pública cuestione lo que esos mismos personajes dijeron sobre otros temas. 

En segundo lugar, al día siguiente de los atentados todas y cada una de las agencias estadounidenses ofrecieron informaciones fragmentadas sobre los atentados. Yo subrayé que todos aquellos elementos del discurso se contradecían entre sí, pero yo era el único que los comparaba en aquel entonces. En 2004, ante la presión de las familias de las víctimas, el presidente Bush nombró una comisión investigadora. Esta, por supuesto, se dio a la tarea de darle la razón al presidente. Pero se vio obligada a redactar una versión única de los atentados. Al no poder resolver las contradicciones oficiales, lo que hizo fue evitar todo lo que fuera problemático. Son esos defectos flagrantes de ese informe los que provocaron la cólera de las familias de las víctimas y suscitaron la creación de numerosas asociaciones en pro de la verdad. 

Finalmente, el tiempo disipó el choque emocional. Hoy en día resulta más fácil debatir serenamente sobre ese tema y, por lo tanto, albergar dudas.
Echorouk: Según las investigaciones que usted mismo ha realizado y el cúmulo de estudios realizados por numerosos expertos, ¿qué fue lo que realmente sucedió el martes 11 de septiembre de 2001?
Thierry Meyssan: Nuestra memoria es selectiva. Recordamos tal o mas cual hecho de aquel día, pero también hemos olvidado muchos de ellos. Todos recordamos que dos aviones chocaron contra el World Trade Center, que un tercer avión explotó en vuelo sobre Pensilvania, que hubo una explosión en el Pentágono y que las Torres Gemelas se derrumbaron. Generalmente se olvida que hubo «gente informada» que especuló en los días anteriores [al 11 de septiembre] en base a una [futura] caída de las acciones de las compañías aéreas y de las compañías de seguros implicadas, que un incendio devastó el anexo de la Casa Blanca, que en la Casa Blanca se recibió una llamada de los atacantes en la que se usaron los códigos presidenciales, que hubo un tercer edificio que también se derrumbó en la zona del World Trade Center, que Israel cerró todas sus embajadas, que el Servicio Secreto desplegó equipos especiales para impedir un ataque aerotransportado en Washington y que la marina de guerra estadounidense puso dos portaviones en estado de alerta para impedir un desembarco naval en la costa de Washington. 

En definitiva, esa operación es un choque interno de las élites estadounidense, una forma de golpe de Estado. A partir de aquella fecha, el presidente Bush no fue más que una marioneta en manos de una facción del complejo militaro-industrial.
Echorouk: ¿Y los presuntos organizadores… «Al Qaeda»?
Thierry Meyssan: La idea de que un grupúsculo de una veintena de fanáticos pudiera infligir tanto daño al país más poderoso del mundo es digna de los comics estadounidenses. De ser así, las armas clásicas ya no tendrían utilidad alguna. Esos son cuentos de niños.
Echorouk: El grupo de Ben Laden sigue siendo un enigma en cuanto a su creación y su financiamiento, así como su propagación por el mundo islámico y sus objetivos. ¿Es posible que exista un vínculo entre los Estados Unidos, la CIA o el Mossad y otros servicios secretos con «Al Qaeda»?
Thierry Meyssan: Osama Ben Laden era un financista. Había sido reclutado por la CIA en 1977 y enviado a Afganistán para apoyar a la oposición de derecha contra el gobierno de izquierda. Cuando los soviéticos respondieron a las provocaciones con su apoyo militar al gobierno, se presentó a Ben Laden como un capitalista saudita que lo había dejado todo para luchar contra el Ejército Rojo. Hasta era miembro por aquel entonces de la Liga Anticomunista Mundial (WACL, siglas en inglés.), junto a varios dictadores proestadounidenses. 

En 1990, cuando los soviéticos salen de Afganistán, Osama Ben Laden recibe una nueva misión. Bajo las órdenes del príncipe Bandar, se le ordena utilizar a los antiguos combatientes árabes de Afganistán en la realización de diversas operaciones de desestabilización en otros países. Pero los muyahidines habían luchado contra el Ejército Rojo en defensa de un país musulmán, no para servir a los Estados Unidos, y sólo estaban dispuestos a emprender nuevas aventuras si se les proponía un objetivo que les pareciera noble, no para servir al príncipe Bandar y a la monarquía saudita. Fue en ese momento que Ben Laden adoptó la retórica antioccidental y antisionista. Pero siempre actuó como un títere de la CIA y de Bandar. 

Hay que saber que todos esos personajes eran amigos íntimos. Salim, el hermano mayor de Osama [Ben Laden], era socio de George W. Bush en Houston (Texas), en la sociedad petrolera Harken. La familia Ben Laden creó con la familia Bush el fondo de gestión de acciones conocido como Carlyle. Bandar se convirtió en una especie de hijo adoptivo de Bush padre, lo cual le valió el sobrenombre de «Bandar Bush». Pero Osama Ben Laden estaba gravemente enfermo y tenía que someterse constantemente a hospitalizaciones y tratamientos de diálisis. Su huella se pierde en octubre del año 2001. Desde entonces nos han estado alimentando con casetes groseramente falsificados, como lo demostró el instituto suizo Dalle Molle, la principal autoridad mundial en materia de autentificación de grabaciones de audio y de video.
Echorouk: Paradójicamente, ese grupo golpea fuertemente en los países musulmanes, como Arabia Saudita, Irak y Argelia, cuando se supone que su objetivo es «defender las tierras del Islam contra la cruzada occidental». ¿No existe duda alguna sobre el papel que desempeña para favorecer una injerencia americana en esos países?
Thierry Meyssan: Al Qaeda no es una organización estructurada. Es una firma que está siendo utilizada para la realización de diversas operaciones por parte de diferentes agentes. Cuando se trata de terrorismo, no se juzga a la gente por su retórica sino por sus actos. Y esa firma ha sido utilizada para desestabilizar a numerosos países, nunca para atacar a Israel y liberar la Palestina ocupada.
Echorouk: ¿Puede realmente el «presidente del cambio» –Barack Obama– cambiar los Estados Unidos de George Bush y cambiar a los neoconservadores construyendo un Estado de derecho que tenga en cuenta el porvenir de la humanidad en vez de los caprichos de las transnacionales?
Thierry Meyssan: Barack Obama es el presidente del cambio de apariencia, no del cambio de fondo. Los neoconservadores se unieron a él durante su campaña electoral. Ahora se han hecho más discretos para que se produzca la ilusión, pero siguen ahí. Se ha olvidado que esa gente cambia de partido político como de camisa. En su juventud eran trotskistas. Se hicieron republicanos con Reagan y con Bush padre, con Clinton se convirtieron en demócratas, volvieron a ser republicanos con Bush hijo, y ahora vuelven a ser demócratas con Obama. Son como las veletas, que indican la dirección del viento.
Pero su visión política sigue siendo la misma: extender los intereses estadounidenses a través del mundo mediante la guerra y la utilización de Israel. El nuevo secretario general de la Casa Blanca, Rahm Emanuel, es mucho más peligroso que los anteriores porque no está gastado.
Echorouk: Usted se exiló de Francia desde hace algún tiempo. ¿Cuáles son las razones de ese exilio?
Thierry Meyssan: Estados Unidos puso precio a mi cabeza desde el año 2002. Mi país me protegió durante años. Las cosas cambiaron con el fin del mandato de Jacques Chirac y con la llegada de Sarkozy [al poder]. Recibí información sobre lo que se estaba preparando contra mí y tuve que tomar rápidamente el camino del exilio. Todos mis colaboradores se exilaron también. Actualmente estoy viviendo entre Damasco y Beirut.
Echorouk: Usted ha denunciado la falta de libertad de expresión en Francia. ¿Cómo es posible cuando todo el mundo sabe que Francia es sinónimo de libertad personal y profesional?
Thierry Meyssan: La libertad nunca es definitiva. Es un ideal que se conquista día a día. Francia ha cambiado mucho en dos años. Hoy en día sus medios de prensa se han hecho monolíticos. Permiten expresar muchos matices pero no la expresión de opiniones disidentes. La presión es extremadamente fuerte cuando se trata de tres temas en particular: la OTAN (lo cual incluye el 11 de septiembre y la guerra en Afganistán), Israel y el presidente Sarkozy. Para citar un ejemplo, por decisión del Consejo Superior Audiovisual las cadenas de radio y televisión tienen prohibido dejarme hablar sobre el 11 de septiembre, y por consiguiente sobre ninguno de los grandes temas de política internacional. Otro ejemplo, el año pasado los seis principales sindicatos de periodistas denunciaron la omnipresencia de la censura en todo lo que tenga que ver con el presidente Sarkozy. Dijeron que la libertad de prensa nunca ha sido tan limitada en los últimos 60 años, incluyendo el terrible periodo de la guerra de independencia de Argelia.

Mustapha Farhat
Periodista, islamólogo, redactor jefe adjunto del diario argelino Echorou

Leer más...

lunes, 28 de septiembre de 2009

11-S: En honor a la verdad


11 de septiembre de 2009

El 11 de septiembre de 2001, los Estados Unidos de América, así como el resto del mundo, fueron testigos de unos hechos dramáticos e insólitos. Hoy, 11 de septiembre de 2009, estos mismos hechos siguen siéndolo pero por razones muy distintas. Esta entrada quiere ayudar al lector a reflexionar sobre ello.La entrada es larga y requiere de una dedicación considerable tanto en tiempo como en esfuerzo. Sin embargo, el tema lo merece. Las víctimas se lo merecen. La generaciones venideras y presentes se lo merecen. La verdad se lo merece.

Algunos trabajos publicados de investigación científica

Steven E. Jones es físico y autor de un estudio que rebate la versión que aún hoy día sigue siendo publicitada por los principales medios informativos ``Why indeed did the WTC buildings completelly collapse´´ [enlace]. Existe una versión traducida al español [enlace].Niels H. Harrit es profesor asociado del departamento de química de la Universidad de Copenhague y es coautor de un artículo de investigación en el que se muestra que se encontraron restos de explosivos activos tecnológicamente avanzados (nanoexplosivos). Este artículo , ``Active Thermitic Material Discovered in Dust from the 9/11 World Trade Center Catastrophe´´, puede descargarse gratuitamente de la propia revista [enlace]. Debajo podemos ver una entrevista suya subtitulada en español:2. Diversos documentales sobre el 11SLos siguientes documentales son imprescindibles si se quiere tener una perspectiva mayor y más profunda sobre lo sucedido y lo que aún sigue sucediendo:1 In plane site (subtitulado en español)Está disponible en YouTube dividido en 6 partes: [1], [2], [3], [4], [5] y [6].2 911 mysteries (subtitulado en español)Pincha en este enlace [enlace] para verlo.3 Painful deceptions (subtitulado en español)Pincha en este enlace [enlace] para verlo.4 Press for truth (subtitulado en español)Pincha en este enlace [enlace] para verlo.5 Loose Change (subtitulado en español)Pincha en este enlace [enlace] para verlo.6 Bandera falsa (subtitulado en español)Pincha en este enlace [enlace] para verlo.3. La verdad y algunos medios de comunicaciónEl lector que haya llegado aquí sabrá que la teoría que no se sostiene es la que a día de hoy sigue siendo ampliamente publicitada.Hay más motivos para dudar. En el siguiente fragmento de noticia televisiva podemos ver que el arquitecto Richard Gage declara que en su día la BBC aunció en directo ---y veinte minutos antes de que ocurriera--- que el edificio WTC7 ya se había derrumbado (por sus características, este edificio nunca se debió haber caído). La imagen de la izquierda se puede ver más grande al pinchar sobre ella. El fragmento televisivo es éste:September cluesEste documental está dividido en dos partes: [1] y [2].4. El movimiento por la verdad sobre el 11SExiste un movimiento que cada vez va ganando mayor protagonismo y solidez y que se propone averiguar y dar a conocer qué fue realmente lo ocurrido. Es una fuente de información de gran calidad.9/11 truthwww.911truth.orgJournal of 9/11 studieshttp://journalof911studies.comArquitectos e ingenieros por la verdadwww.ae911truth.orgEruditos por la verdadhttp://911scholars.orgVeteranos por la verdadwww.v911t.org5. David Gray Griffin: «Un nuevo enfoque sobre el 11 de septiembre»David Gray Griffin es profesor retirado de Teología y Filosofía de la religión de Claremont, California; sobre él puede leerse más en la Wikipedia [enlace].Fuente: Voltaire [enlace]El profesor David Ray Griffin es una distinguida personalidad en el movimiento por la verdad sobre el 11 de septiembre en los EEUU y viene de realizar una gira en Europa dando varias conferencias que ha contado con numeroso público y que reproducimos aquí a continuación. El profesor Griffin hace un balance de cómo ha evolucionado la visión en su país acerca del 11/S: numerosas asociaciones profesionales se han creado y han realizado estudios, análisis e investigaciones científicas que demuestran la gran mentira de la versión oficial del presidente Bush de estos atentados. El FBI por su lado ha indicado no contar con ningún elemento permitiendo de acusar a Osama Bin Laden como responsable. También se ha demostrado que las pretendidas llamadas telefónicas de los pasajeros hechas desde los aviones secuestrados nunca existieron. La versión gubernamental no tiene ya ninguna consistencia.- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

He titulado mi conferencia «Un nuevo enfoque sobre el 11 de septiembre». Al sugerir que es hora ya de ver aquellos hechos con nuevos ojos, estoy pensando sobre todo en los que decidieron, desde hace mucho tiempo, que los atentados del 11 de septiembre se desarrollaron de la manera en que los describe la administración Bush-Cheney, y como se afirmó en los informes oficiales; estoy pensando en los que creen que el Movimiento por la Verdad sobre el 11 de septiembre, que pone en duda aquella versión de los hechos, se compone de adeptos de la teoría de la conspiración, desprovistos de toda capacidad de juicio objetivo. Esas personas, en su mayoría periodistas, que se han forjado su opinión desde hace tiempo, son impermeables a cualquier argumento que presente nuestro Movimiento. Se conforman con levantar los ojos al cielo y continuar su camino.Pero nuestro Movimiento, al igual que los elementos con los que contamos, ha evolucionado considerablemente en estos tres últimos años. Rechazar de entrada nuestros argumentos, sin tomarse el tiempo necesario para examinarlos, no es un acto racional. Hoy más que nunca resulta inconcebible el levantar los ojos al cielo sin demostrar la naturaleza irracional de aquellos a los que se trata de desacreditar llamándolos «adeptos de la teoría de la conspiración».Mi conferencia se dirige también, aunque indirectamente, a mis amigos, miembros del Movimiento por la Verdad. Algunos de ellos estiman, efectivamente, que como Bush y Cheney ya no están en funciones y como la administración Obama ha revocado algunas de las políticas basadas en los hechos del 11 de septiembre, ya no es tan importante que se sepa la verdad. Otros, al ver que la administración Obama sigue partiendo del principio que fue al-Qaeda quien atacó los Estados Unidos el 11 de septiembre, han llegado a la conclusión que no hay esperanza alguna de que se sepa la verdad y que lo mejor que podemos hacer es rendirnos.Quiero decirles a todos ellos que la búsqueda de la verdad es ahora más importante que nunca, ya que muchas políticas, empezando por la guerra en Afganistán, no han sido modificadas. Además, la actual coyuntura, en la que los cambios políticos vienen a agregarse a la evolución de nuestro Movimiento, nos ofrece actualmente, por vez primera, una posibilidad razonable de obtener una verdadera investigación.Entraré ahora en el tema de mi conferencia. ¿Por qué los adeptos de la teoría oficial de la conspiración tendrían que aceptar echar una nueva mirada al 11 de septiembre. Y estoy utilizando con toda intención el término «adeptos de la teoría oficial de la conspiración». Muy a menudo, la gente que cree en la teoría oficial sobre el 11 de septiembre llama desdeñosamente a los miembros del Movimiento por la Verdad «adeptos de la teoría de la conspiración», lo cual no es racional. Se habla de conspiración cuando varias personas conspiran en secreto para cometer un acto ilegal, como un asalto contra un banco o cualquier tipo de estafa.Creer en una teoría de la conspiración, cuando se trata de un hecho, significa simplemente creer que ese hecho es resultado de una conspiración. Según la interpretación del 11 de septiembre que hizo el tándem Bush-Cheney, y que se convirtió en versión oficial, los atentados fueron resultado de una conspiración entre Osama Ben Laden y 19 miembros de al-Qaeda. Esa versión oficial es, por consiguiente, una teoría de conspiración.Eso quiere decir que cada cual defiende su propia teoría de la conspiración sobre el 11 de septiembre. El debate sobre el 11 de septiembre no es, por consiguiente, un debate entre adeptos y antiadeptos de la teoría de la conspiración. Se trata simplemente de un debate entre quienes aceptan la teoría de la conspiración de la administración Bush-Cheney y los que se inclinan por una teoría alternativa, según la cual el 11 de septiembre fue producto de una conspiración en el seno de esa administración.Los defensores de la teoría oficial de la conspiración no pueden por tanto, de manera racional, rechazar la teoría alternativa simplemente porque se trate de una teoría de la conspiración. La única interrogante racional que hay que plantearse es la siguiente: ¿Cuál es la teoría que mejor se sostiene en base a elementos probatorios?Quiero precisar que cuando utilizo el término «teoría oficial de la conspiración» no lo hago de forma peyorativa. No hay nada de malo en el hecho de creer en esa teoría. Yo mismo la acepté, al principio. El problema es saber si usted cree en ella verdaderamente, si usted está tan convencido de la teoría oficial que eso le impide ver de manera objetiva los elementos que puedan contradecirla.Razones para ver con escepticismo la teoría de la conspiración de Bush-CheneyHoy más que nunca resulta irracional seguir creyendo en la teoría oficial de la conspiración, ya que disponemos de muchos elementos nuevos en comparación con el momento en que se grabó esa teoría en las mentes.No sabíamos en aquel entonces, por ejemplo, que la administración nos iba a contar mentiras enormes, que provocarían a su vez millones de víctimas, entre ellas miles de americanos. Y mucho antes de mentir sobre las armas de destrucción masiva en Irak, la Casa Blanca había ordenado a la Agencia de Protección del Medio Ambiente, justo después del 11 de septiembre, que mintiera sobre la calidad del aire en el lugar donde se encontraba el World Trade Center.El resultado es que alrededor del 60% de las personas que participaron en las operaciones de salvamento o de limpieza de los escombros hoy en día están enfermas, cuando no están muertas, y que la cantidad que va a morir como consecuencia de diversas enfermedades va a ser probablemente superior al número de víctimas que dejaron los propios hechos del 11 de septiembre. Ante tales hechos, sería difícil afirmar que la administración Bush-Cheney no estaba moralmente implicada en la organización del 11 de septiembre y en la disimulación de estos.Tenemos también otras razones, poco conocidas en aquel entonces, que nos llevan a ser escépticos en cuanto a los informes oficiales. La mayoría de la gente creyó que la Comisión Investigadora sobre el 11 de septiembre se encontraba bajo la dirección de sus dos copresidentes: Thomas Kean, ex gobernador republicano, y Lee Hamilton, ex miembro demócrata del Congreso. Por consiguiente, aquella Comisión Investigadora parecía independiente, y no partidista. Pero la Comisión estuvo en realidad bajo la dirección de Philip Zelikow.Fue Zelikow quien dirigió el equipo de 85 personas y quien se encargó de elaborar el Informe de la Comisión Investigadora sobre el 11/9. Y Zelikow era ante todo un miembro de la administración Bush-Cheney, cercano en particular a Condoleezza Rice, con quien coescribió un libro. Gracias a un libro de Philip Shenon, periodista del New York Times, sobre la Comisión Investigadora, ahora sabemos que Zelikow se mantenía en contacto con Rice, al igual que con Karl Rove, por aquel entonces secretario adjunto de la Casa Blanca. Shenon revela que, incluso antes de que el equipo comenzara su trabajo, Zelikow ya tenía trazadas las grandes líneas del Informe, y hasta había escrito los «títulos y subtítulos de los capítulos y títulos de secciones». Shenon nos dice también que Kean y Hamilton se habían puesto de acuerdo con Zelikow para que el equipo no conociera la existencia de aquel plan preestablecido.En el libro que escribieron juntos sobre la Comisión Investigadora, Kean y Hamilton acusan a los «partidarios de la teoría de la conspiración» de que no basan sus teorías en los hechos sino que parten de sus teorías para buscar hechos que las corroboren. Kean y Hamilton afirman que, por el contrario, la Comisión Investigadora se basó en hechos probatorios y no en una conclusión: «Estábamos allí para oponer una teoría o una interpretación del 11 de septiembre a otra», escribieron. Admitieron, sin embargo que Zelikow atribuyó «el tema de al-Qaeda a [uno de los miembros del equipo]», a quien se le pidió «contar la historia de la más lograda operación de al-Qaeda: los atentados del 11 de septiembre». Si eso no es partir de una teoría, ¿de qué otra forma se le pueda llamar?Si la Comisión Investigadora no fue independiente de la administración Bush-Cheney, ¿qué se puede decir entonces del NIST (el Instituto Nacional de Normas y Tecnologías), que redactó los informes oficiales sobre la destrucción del World Trade Center? El NIST es una agencia del ministerio americano de Comercio. Era, por consiguiente, una agencia que dependía, en aquel entonces, de la administración Bush-Cheney y se encontraba bajo la dirección de una persona nombrada por aquella administración.Un ex empleado del NIST reveló recientemente que este organismo fue «ampliamente desviado del campo científico hacia el campo político». Los científicos que trabajaban para el NIST, afirma esa persona, «perdieron [su] independencia científica, y no eran más que ‘ejecutantes’». Y agrega: «Todo lo que producían los ejecutantes pasaba por el filtro de la dirección, y se evaluaba según criterios políticos, antes de la publicación.»Además, según esa persona, los informes del NIST sobre el World Trade Center también tuvieron que ser sometidos a la aprobación de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y del Buró de Administración y Presupuesto –«brazo del Buró Ejecutivo del presidente»–, quien a su vez «había delegado especialmente a una persona para que supervisara nuestro trabajo.Los informes del NIST, que afirman que las Torres Gemelas y el edificio 7 se derrumbaron sin ayuda de explosivos, son más informes políticos que científicos –lo cual confirma cualquier examen serio. No se concibe que los autores, personas que ostentan diplomas de física y de ingeniería, pudieran creer realmente lo que allí escribieron.El nuevo rostro del Movimiento por la VerdadSi el disponer de nuevos elementos sobre la administración Bush-Cheney y sobre los informes oficiales que acreditan su teoría de la conspiración nos conduce a un nuevo enfoque de lo sucedido el 11 de septiembre, lo mismo sucede con la evolución del Movimiento por la Verdad. Al principio, la imagen que se daba de ese Movimiento era la de «una banda de chiquillos en Internet». Posteriormente, yo me uní al Movimiento con la publicación de mi libro El nuevo Pearl Harbor, y la imagen se convirtió en «una banda de chiquillos en Internet, más un teólogo menopáusico». En el Guardian, George Monbiot los llama «brutos» e «idiotas».En Counterpunch y The Nation, Alexander Cockburn los designa como «conspiracionistas dementes» (término que se edulcoró al llevarlo al francés, en Le Monde diplomatique, mediante la expresión «adeptes de la conspiration») [Esta última expresión es la que hemos traducido aquí al español como “adeptos de la teoría de la conspiración”. Nota de la Red Voltaire.] que nada saben del «mundo real», y menos aún de la historia militar. Carentes de «toda comprensión de las pruebas», agrega, representan «el predominio de la magia sobre el sentido común [y] la razón».Si algunos de nuestros detractores me han descrito como el jefe de este Movimiento (…) –Monbiot me designó como su «sumo sacerdote» , otro como su «gurú»– es el objetivo era presentarlo al gran público como un movimiento religioso (o incluso una especie de secta), que se componía de gente que no sabe nada del mundo real. Uno de esos críticos expresó: «Como teólogo, Griffin no está calificado para hablar de otra cosa que de mitos y fábulas». A lo cual respondí yo que, en ese caso, yo estaba perfectamente calificado para hablar de la teoría oficial de la conspiración. Sin embargo, el Movimiento padece aún de esa imagen ante el gran público, y todavía se le describe como una agrupación dirigida por gente que no tienen ninguna capacidad en los sectores que tienen que ver con este asunto.Aunque, como cualquier caricatura, esta en particular haya tenido algo de cierto, esa imagen es hoy totalmente errónea. El liderazgo intelectual del Movimiento está ahora en manos de los científicos y profesionales que indudablemente conocen el mundo real. Muchos de esos profesionales se han reagrupado en asociaciones, dedicadas a la investigación de la verdad sobre el 11 de septiembre.Varios científicos crearon, hace algunos años, el Panel Científico por una Investigación sobre el 11/9. Más recientemente, principalmente físicos y químicos crearon los Universitarios por la Verdad y la Justicia sobre el 11/9. A raíz de esto nuestros detractores declararon que si nuestras afirmaciones sobre el World Trade Center resultaban ser justificadas, serían objeto de publicaciones en revistas científicas con la aprobación de colegas. Durante el año concluido, científicos afiliados a los Universitarios por la Verdad y la Justicia publicaron 3 artículos en revistas de ese tipo (que cuentan con un comité de lectura).El principal autor del más reciente de esos artículos, publicado en el Open Chemical Physics Journal, es Niels Harrit, profesor de química en la Universidad de Copenhague. Esos científicos encontraron en el polvo del World Trade Center elementos químicos que no deberían estar allí, de ser cierta la teoría oficial según la cual los edificios se derrumbaron únicamente debido a la acción de los incendios y de la gravedad.Cuando físicos y químicos se unieron al Movimiento, algunos críticos dijeron: «En realidad, ellos no determinan nada. Las razones del derrumbe de las torres del WTC son cosa de ingenieros, y no hay ninguno en ese Movimiento.» Así era en 2005. Al año siguiente, el arquitecto Richard Gage creó la asociación «Arquitectos e Ingenieros por la Verdad sobre el 11/9», y ahora más de 600 de esos especialistas han firmado su petición, llamando a la apertura de una nueva investigación. Son personas que conocen bien los grandes edificios de estructura de acero del mundo real, y que saben que la teoría oficial del derrumbe de las Torres Gemelas y del edificio 7 sobre sí mismos, prácticamente a la velocidad de caída libre, simplemente no puede ser cierta.Por ejemplo, Jack Keller, profesor emérito de ingeniería civil en la Universidad de UTA, que obtuvo el reconocimiento especial de la revista Scientific American, declaró, refiriéndose al derrumbe del edificio 7: «Es claramente el resultado de una demolición controlada.» Similar juicio emitieron dos profesores eméritos de ingeniería estructural del Instituto Fédéral Suizo de Tecnología, al igual que cientos de ingenieros y arquitectos.Los bomberos disponen conocimientos a nivel de expertos sobre lo sucedido el 11 de septiembre en Nueva York. El año pasado crearon la asociación de Bomberos por la Verdad sobre el 11/9. Y demuestran por qué no son creíbles los informes del NIST sobre el World Trade Center.Además, existe ahora una asociación de Veteranos por la Verdad, a la que pertenecen varios ex oficiales [de las fuerzas armadas]. Y me imagino que sepan mucho más que Alexander Cockburn sobre el mundo militar real. Otra asociación, en otro sector vinculado [a lo sucedido el 11 de septiembre], cuenta entre sus miembros a numerosos ex pilotos de líneas aéreas y [ex pilotos] militares. Para ellos, la versión oficial, que explica por qué los aviones de pasajeros no fueron interceptados el 11 de septiembre, resulta inverosímil. Ellos concentraron su atención en lo sucedido en el Pentágono y señalaron numerosas razones por las cuales la versión oficial sobre ese hecho no resulta creíble.La más reciente de esas asociaciones de profesionales reagrupa a los oficiales de inteligencia. Uno de los primeros en unirse a ella fue William Christison, ex cuadro de la CIA. (…) Veamos lo que escribió en 2006:«Durante cuatro años y medio me negué categóricamente a prestar atención seriamente a las teorías de la conspiración alrededor del 11 de septiembre… Pero, durante los seis últimos meses, y luego de muchas dudas, cambié de opinión. … En este momento, pienso que existen pruebas convincentes de que esos atentados no se desarrollaron de la manera en que la administración y la Comisión Investigadora quisieron hacérnoslo creer.»La espina dorsal del Movimiento por la Verdad la conforman actualmente asociaciones de científicos, de arquitectos, de ingenieros, de bomberos, de pilotos, de oficiales militares y de inteligencia. Y existen otras más. El año pasado se crearon asociaciones de Profesionales de la Salud, de Abogados, de Responsables Religiosos y, muy recientemente, la asociación de Responsables Políticos por la Verdad sobre el 11/9. Esta última cuenta en sus filas con ex miembros y miembros en funciones del Parlamento Europeo, de los parlamentos de Japón, Italia, Reino Unido, Nueva Zelanda y Suecia, así como un ex gobernador estadounidense. Parece que los que piensan que el Movimiento se compone de dementes, idiotas o gente bruta van tener que revisar esa opinión, si quieren que su opinión se corresponda con el mundo real.La situación actual es la siguiente (y si tienen ustedes que recordar una sola frase de esta conferencia, esa frase es la que sigue): Entre los expertos de los sectores vinculados que han estudiado el asunto, el peso de la opinión científica y profesional inclina actualmente la balanza del lado del Movimiento por la Verdad sobre el 11/9. Más de mil se han expresado públicamente sobre la teoría oficial, y prácticamente ningún científico o profesional de los sectores vinculados ha apoyado abiertamente esa teoría –con excepción de los que no son independientes y cuya carrera se vería amenazada si se negaran a hacerlo. Este último punto es importante ya que, como señaló Sinclair Lewis: «Es difícil hacerle comprender algo a alguien cuando su salario lo obliga a no comprender.» Con excepción de esas personas, prácticamente todos los expertos de los sectores vinculados que han estudiado cuidadosamente la cuestión rechazan la teoría oficial de la conspiración. Por consiguiente, es hora de que los periodistas, y todos en general, echen una nueva mirada sobre el 11 de septiembre.Nuevos elementosLos periodistas dicen a menudo que no pueden trabajar con «historia antigua». Necesitan nuevos elementos. El caso es que la cantidad de nuevos elementos justifica ampliamente un nuevo enfoque sobre el 11 de septiembre. Son tantos que solamente puedo mencionar algunos.Sorprendentemente, algunos de esos elementos han sido proporcionados por el FBI. Aunque inicialmente fue la principal agencia encargada de crear y defender la versión oficial, recientes revelaciones que hacen planear la duda sobre esa versión se deben precisamente al FBI.Un ejemplo de ello tiene que ver con uno de los pilares centrales de la teoría oficial de la conspiración: la afirmación de que los atentados se realizaron por orden de Osama Ben Laden. Esa afirmación se utiliza aún para justificar la acción militar americana en Afganistán, acción para la cual el presidente Obama pidió el apoyo sin reservas de los europeos. Pero si ustedes visitan el sitio [Most Wanted Terrorists] dedicado a Osama Ben Laden, descubrirán que los atentados del 11 de septiembre no aparecen entre los hechos por los cuales se busca a este hombre. Un miembro del Movimiento por la Verdad se puso en contacto con el Cuartel General del FBI para pedirle una explicación. Un responsable de relaciones públicas le respondió: «No disponemos de ninguna prueba formal que permita vincular a Ben Laden con el 11 de septiembre».Otro ejemplo tiene que ver con las llamadas telefónicas desde los aviones, que permitieron que se supiera en tierra que los aviones habían sido secuestrados. Alrededor de quince personas declararon que sus familiares las habían llamado desde sus teléfonos celulares (o móviles). Desde el vuelo UA93 –que parecía haberse estrellado en Pensilvania– se realizaron una docena de llamadas con teléfonos celulares. Deena Burnett declaró haber recibido 3 o 4 llamadas de su marido, Tom Burnett. Ella sabía que él estaba utilizando su móvil porque, según declaró al FBI, reconoció el número que se veía en la pantalla de su propio teléfono.La mayor parte de esas llamadas se realizaron, supuestamente, mientras que los aviones a 10 000, incluso a 12 000 metros de altitud.Los pilotos y los científicos del Movimiento señalan, sin embargo, que, teniendo en cuenta la tecnología telefónica disponible en el año 2001, era imposible poder realizar una llamada desde un avión en vuelo a gran altitud. Los defensores de la versión oficial, como Popular Mechanics, afirmaron lo contrario. Pero el propio FBI les opuso un serio desmentido.En 2006, durante el juicio contra Zacarias Moussaoui, el supuesto 20º pirata, se le solicitó al FBI que presentara pruebas sobre las llamadas [telefónicas] realizadas desde los 4 aviones de pasajeros. Su informe indica que de las 37 llamadas provenientes del vuelo UA93, sólo 2 se hicieron desde un móvil, en momentos en que el avión –a punto de estrellarse– se encontraba a muy baja altitud. En otras palabras, el FBI apoyo de forma implícita la tesis del Movimiento por la Verdad, según la cual era imposible realizar llamadas con teléfonos celulares desde un avión a gran altitud. Un duro golpe para Popular Mechanics.Lo importante, sin embargo, es que el FBI afirma actualmente que Deena Burnett y todos los que decían haber recibido llamadas desde teléfonos celulares se equivocaron. Pero, ¿cómo pudo Deena Burnett equivocarse si reconoció varias veces el número de Tom que se veía en la pantalla de su propio teléfono? El FBI, que había recogido su testimonio sin discutirlo, no responde a esa pregunta. La única explicación posible parece ser, sin embargo, que las llamadas que recibió Deena eran falsas. La tecnología que permite falsear las llamadas ya existía en aquel entonces. Algunos aparatos permiten falsificar cualquier número. Sin contar que la tecnología de transformación de la voz estaba lo bastante adelantada como para engañar incluso a la esposa del individuo que supuestamente estaba realizando la llamada. Al poner en duda el origen de esas llamadas telefónicas, el FBI admitió implícitamente que estas podían haber sido falsificadas. Y si las llamadas desde teléfonos celulares fueron falsificadas, se puede suponer que todas lo fueron igualmente.El informe del FBI sobre las llamadas provenientes del vuelo AA77 contradice más seriamente aún la versión oficial. Las más importantes de todas las «llamadas desde los aviones» fueron las de Barbara Olson, una presentadora de la CNN muy conocida y esposa de Ted Olson, fiscal general del ministerio de Justicia. Fue Ted Olson quien representó a Bush y Cheney ante la Corte Suprema, en el litigio sobre los resultados del escrutinio en La Florida, cuando la elección presidencial del 2000. El 11 de septiembre, Ted Olson declaró a la CNN y al FBI que su esposa Barbara, quien se encontraba a bordo del vuelo AA77 –el que supuestamente se había estrellado contra el Pentágono–, lo había llamado dos veces afirmando que piratas que los piratas, armados de cuchillos y de cuchillas para cortar papel o cartón, habían secuestrado el avión.Esas llamadas fueron muy importantes porque eso implicaba que el vuelo AA77 estaba todavía en vuelo –en vez de haberse estrellado en Ohio, o en un Estado vecino, como pensaban algunos. Eso significaba también que podía tratarse del avión que iba a estrellarse contra el Pentágono. Y, sobre todo, la idea de que musulmanes hubieran asesinado a Barbara Olson sería manipulada como argumento a favor de la supuesta guerra contra el terrorismo.Pero, durante el juicio contra Moussaoui, el FBI no confirmó las declaraciones de Ted Olson sobre aquellas llamadas. Su informe sobre las llamadas del vuelo AA77 no mencionan las de Barbara Olson. El informe dice que ella «trató» de hacer una llamada, que «no tuvo éxito», y que, de hecho, [la llamada] duró «0 segundos». Esa historia resulta increíble. El FBI forma parte del ministerio de Justicia. El informe del FBI fechado en 2006 señala, sin embargo, que las dos llamadas mencionados por el ex fiscal general de ese mismo misterio nunca existieron. Eso nos deja solamente dos posibilidades: O Ted Olson inventó esa historia, o fue engañado, al igual que Deena Burnett y otras personas. En ambos casos, uno de los elementos que sirven de fundamento a la teoría oficial de la conspiración se basa en esas mentiras.¿Cuántas personas creerían aún la versión oficial si supieran que el FBI la contradice de varias maneras? Seguramente serían pocas. Esto ilustra lo que intento demostrar: la mayoría de los que siguen creyendo en la teoría oficial de la conspiración, la versión Bush-Cheney, ignoran decenas de hechos que la contradicen.El edificio 7 del World Trade CenterVoy ilustrar este punto, para terminar, referiéndome al derrumbe del edificio 7 del WTC. El movimiento considera desde hace mucho tiempo que este es el talón de Aquiles de la teoría oficial de la conspiración, por varias razones: ningún avión se estrelló contra el edificio 7; los incendios afectaron solamente algunos pisos; y se derrumbó sobre sí mismo, prácticamente a la velocidad de una caída libre, exactamente como en un tipo de demolición controlada que se conoce con el nombre de implosión, en la cual el edificio se retrae sobre sí mismo y termina convertido en un compacto montón de escombros. Está claro que los defensores de la versión oficial no quieren que alguien se interese por el derrumbe de ese inmueble. El Informe de la Comisión Investigadora ni siquiera lo menciona. Ese derrumbe raramente apareció en televisión antes del año 2008, cuando el NIST por fin publicó un informe sobre él, informe que había rechazado año tras año publicándolo sólo cuando la administración Bush-Cheney se preparaba para partir.El informe del NIST sobre el edificio 7 será el tema de mi próximo libro. Ese informe revela, involuntariamente, que no es posible defender la teoría oficial, según la cual ese inmueble se derrumbó solamente por causa de los incendios. Para lograr lo imposible, el NIST tuvo que ignorar diferentes tipos de pruebas físicas [halladas] en el polvo del WTC, como la presencia de partículas que solamente pudieron formarse a muy altas temperaturas –en varias veces superiores a las provocadas por un incendio. Ese polvo también contiene elementos que no pueden ser otra cosa que residuos de nadotermita, clasificada como altamente explosiva. Contiene incluso una sustancia termítica activa, descubierta por el físico Steven Jones, que no es otra cosa nanotermita [unreacted].Esa es la conclusión del nuevo artículo al que me referí anteriormente, cuyo principal autor, Niels Harrit, es experto en nanoquímica.Cuando se le preguntó al NIST si se había realizado la búsqueda de rastros de explosivos en el polvo del WTC, la respuesta fue negativa. Al ser interrogado sobre las razones de que no se realizara esa búsqueda, Michael Newman, vocero del NIST, respondió: «Porque no había prueba alguna.» Ante tan oscura respuesta, el periodista preguntó: «Pero, ¿cómo saben ustedes que no hay pruebas si no las buscan?» Nueva respuesta, tan oscura como la anterior: «Si se busca algo que no está, se despercia el tiempo… y el dinero de los contribuyentes».El NIST también ignoró, o deformó, los testimonios en los que se hablaba de explosiones en el edificio 7. El más importante era el de Barry Jennings, del Buró de Vivienda de la ciudad de Nueva York. En el momento del impacto contra la torre norte, a la 8h46, Jennings corrió, naturalmente, hacia su oficina, en el piso 23 del edificio 7, donde también se encontraba el Buró de Manejo de Situaciones de Urgencia del alcalde Giuliani. Pero cuando Jennings y Michael Hess, el consejero de negocios de Giuliani, llegaron allí, cerca de las 9h, ya todo el mundo se había ido. Llamaron para saber lo que tenían que hacer, y les dijeron que salieran del edificio inmediatamente. Como no funcionaba el ascensor, los dos corrieron hacia abajo por las escaleras. Al llegar al piso 6, una enorme explosión levantó el piso bajo sus pies. Al subir de nuevo al piso 8, Jennigs romper un cristal para pedir auxilio, y en ese momento pudo ver las Torres Gemelas, aún en pie.Sin embargo, cuando Giuliani contó lo que su amigo Michael Hess había vivido aquel día, escribió que la enorme cosa que Hess y Jennings llamaron una explosión no era sino el efecto producido por los escombros del derrumbe de la torre norte, que no se derrumbó hasta las 10h28. Así que Giuliani sitúa ese episodio por lo menos una hora más tarde que Jennings. La versión de Giuliani se convirtió en la versión oficial. El NIST la defendió en su informe del año 2005 sobre las Torres Gemelas, al igual que en 2008 en un reportaje de la BBC sobre el edificio 7.Jennings contó su historia en una entrevista concedida a los realizadores de Loose Change Final Cut. Pero, antes de la difusión del film, pidió que se retirara la entrevista, por miedo a perder su empleo. Más tarde, sin embargo, volvió a contarla en una entrevista concedida a la BBC. Pero la BBC reinsertó su testimonio en la cronología oficial, haciendo creer así que la enorme explosión que describía Jennings se debía en realidad a los «escombros de un rascacielos que se derrumba». La BBC incluso hace creer que Jennings estaba solo, aunque éste último dice varias veces «nosotros», al hablar de sí mismo y de Hess.El programa de la BBC se transmitió en julio de 2008. El NIST, cuya cronología sigue la BBC, publicó al mes siguiente la primera versión de su informe sobre el edificio 7. Sólo 2 días antes de la publicación, Barry Jennings, que tenía 53 años, murió de forma misteriosa. Los que trataron de obtener más información no lograron saber nada más, aparte de que su muerte se produjo en el hospital.Sea cual sea la causa de su fallecimiento, lo cierto es que se produjo en el momento preciso. Cuando el NIST publicó su informe, ya Jennings no estaba presente para hablar del asunto. Y la BBC pudo transmitir una segunda versión de su documental, esta vez con el testimonio de Michael Hess, vicepresidente (desde 2002) de la firma de consultoría del ex alcalde Giuliani. De forma nada sorprendente, Hess apoya la cronología que defienden Giuliani, el NIST y la BBC, así como sus afirmaciones de que no hubo ninguna explosión en el edificio 7.La entrevista de Barry Jennings a los realizadores de Loose Change Final Cut, en la que contradice esa cronología, está disponible en Internet (ver Testimonio de Barry Jennings). El caso de Jennings ilustra perfectamente la amenaza que la verdad sobre el edificio 7 representa para la teoría oficial de la conspiración.Como quiera que sea, existen otras razones por las cuales el edificio 7 constituye efectivamente el talón de Aquiles de esa teoría. Dije, hace un momento, que el edificio 7 se había derrumbado prácticamente a la velocidad de una caída libre. En la primera versión de su informe, publicado en 2008, el NIST afirmaba que el derrumbe había durado mucho más tiempo que si se hubiera producido a la velocidad de una caída libre. Y también explicaba por qué, según su teoría del «derrumbe progresivo», la caída libre absoluta habría sido imposible. Pero David Chandler, un profesor de física, hizo un video que muestra el inmueble derrumbándose en caída libre absoluta durante más de 2 segundos. Chandler confrontó al NIST exponiéndole su trabajo durante un debate público, que se transmitió en vivo.Sorprendentemente, en su informe final publicado en noviembre, el NIST admite que el edificio 7 se derrumbó en caída libre durante más de 2 segundos. Pero no por ello modificó su teoría. En su informe final, el NIST admite entonces la caída libre como un hecho empírico, a la vez que elabora una teoría que simplemente no concuerda con la caída libre. Esa contradicción constituye la más importante autodestrucción de la teoría oficial de la conspiración, según la cual un grupo de terroristas musulmanes ocasionó el derrumbe de 3 inmuebles del WTC estrellando aviones de pasajeros contra 2 de ellos.ConclusiónConcluiré dirigiéndome a los miembros del Movimiento por la Verdad sobre el 11 de septiembre –tanto a los viejos como a los nuevos. Yo les diría que hoy más que nunca es necesario redoblar nuestros esfuerzos por lograr que se sepa la verdad. Tenemos un nuevo presidente en la Casa Blanca. Sugiero que nos dirijamos principalmente a él. Él prometió que basará su política en la ciencia y en la inteligencia. Es un político, pero también es abogado y un hombre de fe, y tiene que saber que son muy numerosas las asociaciones de profesionales que les están pidiendo que autorice una nueva investigación.Además de proseguir nuestras actividades, tenemos también que hacer todo lo posible conseguir que más científicos, abogados, militares, oficiales de los órganos de inteligencia y, sobre todo, más responsables políticos se unan a nosotros, porque es eso lo que necesitamos: ganarnos el apoyo de responsables políticos a través del mundo para que nos ayuden a obtener una nueva investigación, realmente independiente, y que se revele la verdad sobre el 11 de septiembre, para que las políticas basadas en la teoría del complot desarrollada por la administración Bush-Cheney sean definitivamente abolidas.Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la traducción al francés de ReOpen911.info- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

David Ray Griffin, es profesor emérito de filosofía de las religiones y de teología en la Claremont School of Theology y la Claremont Graduate University.Es también codirector del Center for Process Studies, que divulga y desarrolla la corriente filosófica de Alfred North Whitehead, basada en las ciencias.Griffin ha publicado 34 libros, entre ellos 7 sobre el 11 de septiembre, 3 de los cuales han sido traducidos al francés: Le Nouveau Pearl Harbor, Omission & manipulations de la Commission d’enquête (premio de la Fundación Helios en 2006) y La Faillite des médias (medalla de bronce en la categoría Actualidades del Independent Publisher Book Awards en 2008).Su más reciente obra es The New Pearl Harbor Revisited: 9/11, the Cover-Up, and the Exposé, elegido en noviembre del año 2008 como «Selección de la Semana» por Publishers Weekly (el equivalente estadounidense de Livres Hebdo). Sus 2 próximos libros estarán dedicados al 11 de septiembre y tendrán por título: Oussama ben Laden: Dead or Alive? y The Mysterious Collapse of World Trade Center 7: Why the Final Official Report about 9/11 is Unscientific and False.David Ray Griffin6. Esto es una manzanaComo despedida, una vídeo-reflexión. Debajo de la ventana de YouTube está su transcripcción al español.[0:00] Esto es una naranja. Si se te dijera que es otra cosa, no lo creerías ¿verdad? A esto se lo conoce como identificación visual basada en la experiencia.[0:10] Este edificio está a punto de ser destruido en lo que se conoce como demolición controlada. Los edificios no hacen esto espontáneamente. Aquí tenemos otro ejemplo de demolición controlada. Las cargas iniciales están separadas por 1 segundo. Y puedes ver cómo cada sección cae por separado.[0:38] Las demoliciones controladas exitosas necesitan que todas las columnas estructurales se colapsen prácticamente a la vez. Si no lo hacen o algo sale mal, el resultado será algo parecido a esto.[0:57] Este es el edificio WT7 justo antes de que se derrumbara el 11 de septiembre de 2001. No había sido impactado por ningún avión, había sido dañado por escombros que cayeron y por fuego. Sobre las 17:20, la mayoría del fuego había sido extinguido. Aunque el edificio tenía 47 plantas de altura, no cae hacia un lado ni se derrumba asimétricamente. Para que esto haya ocurrido, todas las columnas estructurales verticales debieron colapsarse prácticamente al mismo tiempo.[1:30] Aún así la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) declaró que el derrumbe fue debido principalmente al fuego.``...aparentemente el derrumbe fue debido principalmente al fuego...´´FEMA - abril de 2002[1:40] Pero... ¿qué te parece a ti? A fecha de julio de 2007, no hay un informe final sobre el derumbe del WTC7 pero el Instituto Nacional de Tecnología y Normalización (NIST) todavía descarta la demolición controlada.``el NIST no ha visto evidencia de que el derrumbe del WTC7 fueracausado por bombas, misiles o demolición controlada.´´NIST - abril de 2005[2:00] Así que la pregunta es... ¿todavía crees en lo que ves con tus propios ojos? ...¿o crees en lo que se te dice? [en este instante aparece la imagen de una naranja con un subtítulo que pone "manzana"].[2:09] Dedicado a las víctimas del 11S, de Afganistán e Iraq... ...y a aquellas que puedan ser las siguientes.
Publicado por El explorador paciente

Leer más...