17-06-2010
Abdennur Prado
Rebelión
A principios del siglo XXI numerosos grupos musulmanes sufren sangrientas persecuciones a lo largo del planeta, por causas que oscilan entre lo étnico y lo religioso, pero con motivaciones económicas de fondo. Al margen de sus valores intrínsecos como religión, el islam tiene asignado un determinado papel en la situación política internacional. La demonización del islam y la llamada “guerra contra el terrorismo” son componentes de la globalización corporativa y el Nuevo Orden Mundial, una nueva forma de colonialismo y de expansionismo occidental, con el objetivo de apoderarse de los recursos energéticos. La Organización Mundial del Comercio y el Banco Mundial son los brazos seculares de dicho expansionismo.
A principios del siglo XXI los musulmanes son perseguidos a lo largo del planeta, en muchos casos tan sólo por tratar de vivir libremente según sus leyes y creencias. Esta persecución va desde la represión más violenta hasta simples discriminaciones, y varía según las circunstancias y los intereses geoestratégicos de cada zona. Sería arduo referirse a todos los conflictos donde los musulmanes luchan por sus derechos, a veces en situaciones de gran precariedad material, frente a ejércitos profesionales armados por las potencias de occidente. Esto hizo decir a Samuel Huntington en su Choque de civilizaciones que “las fronteras del islam están teñidas de sangre”. El analista del Departamento de Estado Norteamericano se refiere a los conflictos de Cachemira, Bosnia, Chechenia o Mindanao. Según él, estos conflictos muestran el carácter violento del islam, a pesar de que en todos estos casos los musulmanes son los agredidos. Los musulmanes de Bosnia sufrieron una invasión militar y fueron sometidos a una política de limpieza étnica por parte de Serbia. Matanzas y campos de exterminio donde eran recluidos cientos de hombres y mujeres por el simple hecho de ser musulmanes/as, donde los hombres eran torturados insistentemente y las mujeres violadas en masa y maltratadas con toda impunidad. Una vez más, se culpa a la víctima por la barbarie de los agresores (y en todos estos casos, se trata de países de mayoría cristiana).
Chechenia
Una situación trágica que continúa es la de Chechenia. Para comprender la inmensa tragedia de este pueblo hay que remontarse al 1944:
El 23 de febrero de 1944, Stalin ordenó la deportación de toda la población chechena e ingush a Asia Central. Más de la mitad de las 500.000 personas que fueron trasladadas a la fuerza murieron en el camino o en las masacres cometidas por las tropas soviéticas. Los chechenos fueron esparcidos en grandes colonias penales, situadas en lugares remotos de las actuales Kazajistán, Uzbekistán y Kirguizistán. En los años siguientes miles murieron de neumonía y hambre. En 1956, Nikita Kruschev reconoció los errores cometidos con los chechenos y se inició el retorno. Los chechenos a menudo se llevaron con ellos los huesos de sus seres queridos para enterrarlos en sus ancestrales cementerios. Pero sus vidas realmente nunca volvieron a ser lo que eran. Muchos de los antiguos Auls de la montaña estaban en ruinas y no estaban habitables, lo que obligó a la mayoría de los chechenos vivir en las llanuras, y a alterar irrevocablemente sus costumbres. Además, la pérdida masiva de vidas entre los ancianos rompió una rica tradición oral mantenida durante siglos, causando un grave daño a la cultura chechena.
En 2004, sesenta años después, el Parlamento Europeo aprobó una moción que reconocía esta catástrofe como un genocidio, declarando el 23 de febrero como Día Mundial de Chechenia. Y sin embargo, la tragedia continúa. Tras la desmembración de la Unión Soviética, los chechenos proclamaron su independencia de Moscú, un sueño que no se ha hecho realidad. Rusia invadió Chechenia, a causa de su importancia estratégica en el plan para los grandes gaseoductos del Asia Central. Durante el conflicto armado, se calcula que murieron unos 250.000 chechenos, una cuarta parte de la población. Entre ellos, 42.000 niños en edad escolar, menores de 11 años. También aquí se trata de demonizar la resistencia de los chechenos a su destrucción, olvidando su historia de sufrimientos y sus derechos como pueblo, y presentando sin contextualizar acciones terroristas deleznables, pero que no llegan ni a la ínfima parte de lo que los chechenios han sufrido como pueblo.
Mindanao
La situación de los musulmanes en Mindanao es una vez más una herencia de la colonización. La incorporación de Mindanao a Filipinas es un hecho artificial, que se deriva de la derrota de los españoles, quienes cedieron la isla a los EEUU. Los primeros contactos del islam con Mindanao se produjeron en una época tan temprana como el siglo X, a través de comerciantes musulmanes. Pero no será hasta el siglo XIV cuando se inicia un proceso de islamización, que dio paso a la creación de los sultanatos locales de Sulu y de Maguindanao. Se habla, una vez más, de un “islam sincrético” con tradiciones locales (ritos de paso y celebraciones propias), apegado a la tierra y alejado de modelos rigoristas. La islamización se vio frenada por la ocupación española (1565-1898), con un proyecto de evangelización agresiva y de persecución de las creencias musulmanas que duró varios siglos, en los cuales la población musulmana (llamados moros) fue reduciéndose drásticamente, a causa tanto de las muertes como de las emigraciones. Mindanao nunca fue totalmente ocupada por los españoles, quienes a pesar de ello la cedieron a los norteamericanos en el Tratado de París. La denuncia de este proceso está en la base de la demanda de independencia para Mindanao, una isla que fue autónoma hasta la unificación forzosa realizada por los colonizadores. Como resultado de la dominación norteamericana (a partir de 1896), se fomentaron las conversiones al cristianismo y se creó una clase dirigente cristiana, desplazando a los Moros a la marginalidad. La resistencia islámica a estas dominaciones los convirtió en enemigos del Estado creado por los colonizadores.
El Estado filipino independiente fomentó la colonización masiva de Mindanao por parte de las tribus del norte, leales al régimen, especialmente tras la segunda guerra mundial. Se hicieron concesiones de tierra y se ofrecieron amplias ventajas a los colonos, como un instrumento de ocupación y de erosión de la resistencia al dominio filipino, dando paso al conflicto actual por la disputa de la tierra. Los descendientes de estos colonos constituyen hoy la población mayoritaria de Mindanao. A la cuestión territorial y religiosa se une la existencia de diferentes tribus, con su idiosincrasia y su lenguaje. Desde los años 70 del siglo pasado existe una creciente conciencia de la islamicidad como hecho diferencial, frente al control por parte del ejército (ley marcial de 1972). Diferentes guerrillas musulmanas lucharon por la auto-determinación del Bangsmoro o Nación Musulmana en Mindanao. El año 1996 se firmó un acuerdo de paz que todavía está en proceso de ser completado. El Frente Moro Islámico de Liberación y el Frente Moro de Liberación Nacional trabajan por el reconocimiento de los derechos históricos y de la cultura de los Moros y de los Lumadnon (tribus nativas no musulmanas), convertidas hoy en “culturas minoritarias”. Actualmente, se calcula que tan solo el 5% de los filipinos son musulmanes, unos 4 millones de personas. La mitad de ellos viven en la llamada Región Autónoma del Mindanao Musulmán, creada tras un referéndum en la única región del archipiélago donde los musulmanes son la población mayoritaria, hasta el 90%. Los musulmanes de Mindanao tienen su propia historia, sus lenguas, sus tradiciones y referencias culturales, y luchan por su preservación.
Tailandia
Existen otros países —como China, Tailandia o Birmania—, donde se viven situaciones de persecución abierta del islam y falta de reconocimiento de los derechos de los musulmanes. Muchos de estos conflictos son el resultado de las fronteras arbitrarias legadas por la colonización, y de las dificultades de encajar una zona étnica, cultural y religiosamente muy diversa en un modelo de Estado-nación de tipo occidental.
En Pattani, al sur de Tailandia, se ha tratado durante años de imponer el budismo (un budismo concebido como religión de Estado, no el enseñado por el profeta Buda, que la paz y las bendiciones de Al-lâh sean sobre él) por la fuerza. Los enfrentamientos entre grupos separatistas y el ejército tailandés han sido constantes desde finales de la Segunda Guerra Mundial. Durante años, se prohibió todo signo externo que pudiese pasar por islámico, como llevar barba, el uso de turbantes o el hiyab. Se prohibieron las escuelas coránicas y los dialectos propios (de origen malayo), en los cuales está escrita la literatura de los musulmanes de Pattani. A pesar de siglos de dominio militar e imposición cultural tailandesa, los habitantes de Pattani permanecen fieles a sus tradiciones. Al igual que sucede con el budismo tailandés, estas aparecen muy imbricadas con prácticas animistas. En los años ochenta se calcula que había más de 2000 mezquitas en las 38 provincias tailandesas, la inmensa mayoría de ellas en el sur. Los musulmanes tailandeses son mayoritariamente de etnias malayas, pero también proceden de Pakistán, China, Camboya, en el norte. En mayo del 2004, cuando murieron más de cien jóvenes musulmanes que protestaban por la represión de sus creencias. Los jóvenes, en su mayoría adolescentes, se refugiaron en la histórica mezquita de Krue Se, construida en el siglo XVI, que fue tiroteada por el ejército de ocupación con fuego de ametralladoras y mortero. Según la “prensa libre”, se trataba de fundamentalistas islámicos que habían asaltado un arsenal de armas. Sin embargo, tal y como narró el corresponsal de The Angeles Times, entre las víctimas de la masacre (la mayoría adolescentes) no se encontraron más que machetes y pistolas.
India
La situación de los musulmanes es trágica en muchas zonas de la India. En este gigantesco país se calcula que viven 150 millones de musulmanes, entre ellos decenas de millones de niños no contabilizados por el censo. Superan el 15% de la totalidad de la población, y la inmensa mayoría se ha quedado en la cuneta del despegue económico que experimentó el país en el último lustro. Si el atraso es palpable en el campo, en las ciudades la marginación de los musulmanes se hace más lacerante. Viven amontonados entre montañas de basura de barrios semiderruidos o nunca acabados de construir, sin apenas servicios públicos.
Al dividirse India y Pakistán, el porcentaje de musulmanes que quedó bajo control de Nueva Delhi apenas llegaba al 12% de la población, pero ahora se acerca al 15%. En el distrito de Rampur (40 % de población musulmana), la media de las familias es de cinco hijos. Los niños suelen ir a la escuela hasta los 9 o 10 años, cuando muchos la abandonan para trabajar. Las niñas a esa edad hace ya tiempo que se dedican a cuidar a sus hermanos menores, mientras la madre trabaja en el campo. Pocas son las que acuden a la escuela. El analfabetismo entre musulmanes dobla al de los hindúes, y en zonas rurales supera el 60%.
Hablamos de la construcción de los Estados-nación modernos. Este problema es especialmente dramático en países del llamado tercer mundo, donde no existían hasta la colonización unas estructuras de Estado centrales a través de las cuales construir esa “nación homogénea y gobernable”. En esta tesitura, el Partido fundamentalista hindú BNJ representa un intento de cohesión social bajo la bandera de la religión, una de las más peligrosas en un contexto tradicionalmente abierto, plural, abigarrado. Este intento de homogenización lo sufren especialmente los musulmanes. La construcción de la historia nacional los excluye. Se habla del islam como de una religión extranjera, presente en el subcontinente asiático a raíz de feroces invasiones. El hinduismo es presentado como la religión autóctona, lo propio de los indios. Los musulmanes son, por tanto, unos renegados. Este tipo de planteamientos están presentes en muchos otros países del mundo. En España, sin ir más lejos, se ha tratado de construir una historia nacional en oposición al islam, tratando de inculcar a generaciones la absurda idea de que los musulmanes españoles entre los siglos VII y XVI eran todos árabes y extranjeros.
En los últimos años, la violencia contra los musulmanes ha estallado con una crueldad a veces increíble. Turbas de fundamentalistas hindús asesinando a hombres, mujeres y niños, en pogromos perfectamente calculados desde las instancias del poder. Un caso extremo fue la matanza de Gujarat. El año 2001, fueron asesinados más de dos mil musulmanes, y ciento cincuenta mil musulmanes tuvieron que huir, abandonando sus hogares, sus tierras ancestrales. El escritor indio Arundhati Roy definió lo sucedido del siguiente modo:
“El pasado marzo [del 2001], en la India, en Gujarat, turbas hinduistas de la derecha asesinaron a dos mil musulmanes en una orgía de violencia, haciendo gala de una destreza espeluznante. Tras violar de forma multitudinaria a las mujeres, las quemaron vivas. Arrasaron tumbas y altares musulmanes. Más de ciento cincuenta mil musulmanes han tenido que abandonar sus hogares. La base económica de la comunidad fue destruida. Informes de testigos y de comisiones investigadoras acusaron al gobierno estatal y a la policía de colusión con los actos de violencia. Yo estuve presente en una reunión donde un grupo de víctimas clamaba: Por favor, ¡sálvenos de la policía! Es todo lo que pedimos…”
Cachemira
Dentro de la India, Cachemira es una de las regiones más ricas del mundo, donde se encuentran grandes yacimientos de oro, esmeraldas y rubíes, localizada en una zona montañosa entre el Himalaya y la cordillera de Pin Panjal. El conflicto se inició en 1947, cuando el marajá de Cachemira, Hari Singh, un gobernante hindú apoyado por los británicos en un Estado con un 90% de población musulmana, decidió arbitrariamente la incorporación de su territorio a la India, para impedir el triunfo de los movimientos populares a favor de la anexión a Pakistán. Desde entonces, tanto Pakistán como la ONU han exigido en varias ocasiones un referéndum sobre el estatuto de Cachemira, nunca celebrado. La negativa India fue el detonante de una primera guerra, entre 1947 y 1948. En 1965 hubo una segunda secuencia de fuertes enfrentamientos. En 1971 se produjo la guerra que llevó a la independencia de Bangladesh. Tras casi tres décadas de frecuentes escaramuzas comenzó la escalada nuclear. Pero no se trata tan solo de un asunto entre Estados por apoderarse de una rica tierra: al margen de los partidos indio y pakistaní, en Cachemira se ha desarrollado un fuerte movimiento separatista autóctono. Los grupos de liberación que operan en Cachemira se dividen en dos grandes tendencias: la favorable a la independencia de Cachemira y a la unificación de las zonas que están actualmente en poder de la India y de Pakistán, y la que busca una unión a Pakistán de la Cachemira India. El problema no puede tener otra solución satisfactoria que una consulta democrática sobre la autodeterminación.
La situación de violencia continua se ceba sobre los civiles. Según Human Rights Watch (HRW), en las zonas de Cachemira controladas por la India, se producen habituales violaciones a los derechos humanos, tanto por parte de los rebeldes que luchan por la independencia, como por parte de las fuerzas de seguridad indias y sus grupos paramilitares. Las acusaciones son concretas, e incluyen casos documentados de ejecuciones sumarias, violaciones, tortura y desapariciones. El 90 % de la población de Cachemira, de 4 millones de habitantes, es musulmana. Para controlarles, se ha establecido un contingente permanente de 700.000 soldados indios. Entre 1990 y 1999, fueron asesinados en “operaciones de limpieza” 65.000 cachemires, incluyendo mujeres y niños. Una media de 20 personas mueren diariamente y los hospitales y las escuelas están siendo bombardeados.
A principios de los años 90, la persecución de musulmanes se recrudeció; el gobierno indio emprendió una brutal política de “hiduización” de Cachemira, acompañada de una represión despiadada contra la población: cierre de los centros de educación islámicos, encarcelamientos masivos, incendio de viviendas, prohibición de los medios de comunicación de orientación musulmana, etc. En Octubre de 1993, en Srinagar, capital de Cachemira, se realizó una operación terrorista a gran escala para eliminar a supuestos activistas musulmanes radicales. Durante la celebración del Namaz (plegaria de los Viernes), se puso cerco a todos los que estaban reunidos en la mezquita de Hazrabtal, ya que las autoridades consideraban esta mezquita como cuartel general de los extremistas musulmanes. El asedio se mantuvo durante un mes y como resultado del mismo, alrededor de 100 personas fueron asesinadas y otras 300 fueron enviadas a prisión sin ningún cargo. Al clima de violencia generalizada contribuye el discurso oficial de las autoridades indias. El Ministro Farooq Abdullah declaró públicamente que las áreas en las que existe presencia islamista deben ser “saneadas”. Para que no queden dudas, el 15 de enero del año 2003 explicó que se debe matar a los islamistas “ya que no hay espacio suficiente en las cárceles”.
Palestina
El caso de Palestina es uno de los casos más flagrantes de genocidio en marcha en estos momentos en el mundo. Asistimos a la colonización, subordinación y guetización de los habitantes de un país, con la intención de desplazarlos y ocupar su territorio. La ideología en la cual se apoya esta política es conocida: una forma extrema de nacionalismo que combina lo racial con lo religioso: el sionismo. El conflicto palestino-israelí es político antes que religioso. Tiene que ver con la pervivencia del colonialismo y con políticas de Estado. Para comprender la naturaleza de Israel, varios modelos similares pueden mencionarse: la España inquisitorial, la colonización americana y el exterminio de los indios, el apartheid sudáfricano, además del caso de la Alemania nazi, tantas veces evocado para describir la situación de Palestina. La principal diferencia es que el caso de la limpieza étnica en Palestina está teniendo lugar en el siglo XXI, a los ojos del mundo entero, en la era de las telecomunicaciones, y en un período en el cual ya casi nadie evoca el derecho de los occidentales a colonizar (y mucho menos a exterminar) a los salvajes. Todo lo contrario: en un tiempo histórico en el cual a los mismos políticos que permiten el genocidio se les llena la boca con el discurso de los derechos humanos, la democracia, la libertad, la modernidad occidental, como panaceas universales que deben ser impuestas. Es más: para realizar el genocidio cuenta con el apoyo incondicional de los EEUU, que se manifiesta tanto a nivel político (bloqueo de resoluciones en el Consejo de Seguridad de la ONU) como en ayuda económica, que según un informe del Congressional Research Service ha alcanzado en la década 2000-2010 la increíble cifra de 28,9 billones de dólares, utilizados por Israel para reforzar su poderío militar. Y cuenta con el apoyo masivo de los medios de comunicación y de centenares de mercenarios de la pluma, que se hacen pasar por analistas políticos y justifican abiertamente los crímenes más abominables ante las opiniones públicas occidentales.
Aunque el inicio de la colonización se dio bajo el amparo del mandato británico, el inicio de la limpieza étnica en Palestina puede fecharse en el año 1948, el año de la Nakba (catástrofe). Tras la independencia, y ante la resistencia de los palestinos, Israel mató a 13.000 palestinos y forzó el éxodo de otros 750.000 de sus ciudades y de sus pueblos. Cerca de 400 pueblos palestinos fueron arrasados. La ONU adoptó la Resolución 194 donde pide a Israel que permita el retorno de los refugiados. Seis décadas después, Israel sigue ignorando la resolución. Los expatriados se han convertido ya en cuatro millones. El segundo gran momento de expansión fue el año 1967, durante la guerra de los Seis Días, con la ocupación israelí del resto de la Palestina histórica (Cisjordania, Gaza, Jerusalén-Este), el Sinaí egipcio y el Golán sirio. La Resolución 242 de Naciones Unidas exigió la retirada de las tropas israelíes de los territorios ocupados. Israel ha ignorado la resolución, con la implantación de un sistema de control militar cada vez más violento en los territorios ocupados. Desde entonces, la ONU ha ido condenando a Israel, resolución tras resolución, sin que esto afectase en lo más mínimo al desarrollo de sus planes. La política israelí ha sido la de colonizar las tierras palestinas mediante asentamientos ilegales ferozmente armados, con licencia para matar, sitiando a los legítimos habitantes en guetos, destruyendo sus casas para crear asentamientos de colonos y ahogándolos día tras día para forzar su exilio. Cualquier atisbo de resistencia es calificado como “terrorismo” y es aprovechado para realizar castigos colectivos sobre la población civil.
Israel es un Estado no-democrático sino etno-crático, regido por leyes étnicas que otorgan precedencia a los judíos en todos los ámbitos, un Estado racista creado al amparo del colonialismo. Los dirigentes israelíes están llevando a cabo su plan de genocidio de forma sistemática desde su fundación, con total impunidad. Las atrocidades cometidas por Israel en los últimos 60 años sobrepasan lo imaginable. El objetivo último del Estado israelí es expulsar al pueblo palestino de su tierra y construir el Gran Israel, una utopía política fascista. De hecho, los propios líderes israelíes no han ocultado su proyecto: “Tenemos que expulsar a los árabes y ocupar su lugar” (David Ben Gurión); “La partición de Palestina no es justa. Nunca la aceptaremos. Eretz Israel será restituido al pueblo de Israel. Todo él y para siempre” (Menahem Beguin); “No existe nada que se pueda considerar un Estado palestino. Nosotros podemos llegar, echarlos y ocupar el país” (Golda Meir); “No puede haber sionismo, colonización ni Estado judío sin la expulsión de los árabes y la expropiación de sus tierras” (Ariel Sharon a la Agencia France Press, el 15 de noviembre de 1998); “He creído siempre en el eterno e histórico derecho de nuestro pueblo a toda esta tierra” (Ehud Olmert, ante al Congreso de Estados Unidos el 30 de junio de 2006).
Las últimas matanzas perpetradas por Israel se fechan en los años 2006 (bombardeo del Líbano) y en el 2009 (bombardeo del gueto de Gaza). Las autoridades israelíes hablan de “guerra contra Hezbollah” y “guerra contra Hamas”, pero en realidad no hay ninguna guerra, sino la continuación de una política iniciada mucho antes de que Hamas o Hezbollah existieran. Hamas y Hezbollah son calificados como grupos terroristas, tan solo por oponerse al genocidio de sus pueblos. La resistencia armada ha sido convertida por Israel en la única opción posible, de forma perfectamente calculada. Lo que quiere Israel es que haya atentados y una resistencia que se llame a si misma “islámica”, aprovechándose de la islamofobia dominante en occidente para justificar ante la opinión pública occidental (especialmente en los EEUU) la continuación del genocidio. Estos planes son básicamente los mismos desde antes de la existencia de Hamas y Hezbollah. Esta es la lógica del opresor: oprímeles hasta lo insoportable, mata a unos cuantos niños para que otros padres y madres lleguen a la conclusión de que es mejor marcharse o se decanten por la lucha armada, de forma que se pueda seguir matando impunemente, con la excusa del “derecho de Israel a defenderse”. Y mientras, se continúa con la repoblación de territorios con colonos étnicamente puros, lo cual implica traer extranjeros judíos de todo el mundo para ocupar las tierras de los palestinos desplazados.
Toda la política de Israel desde su fundación ha girado entre dos posibilidades: o la expulsión en masa de los palestinos o su concentración en guetos, reservas tribales. Y ha ido moviéndose de un polo al otro según las ocasiones, según los vaivenes de la política internacional. En los intermedios, como táctica de distracción, se emprenden “negociaciones de paz”, como un modo de dar tiempo a la política de hechos consumados. Pero Israel nunca ha querido la paz, ya que la guerra le ofrece el único marco posible para ejecutar sus planes. Cuando se habla de “negociaciones de paz”, se pasa por alto la naturaleza de Israel: se trata de un Estado étnico-religioso en el cual los no-judíos no tienen los mismos derechos que el resto, y son sujetos a todo tipo de arbitrariedades.
A pesar de que existen otros conflictos incluso más graves (Congo o Birmania, por ejemplo), la causa palestina está en el centro de la política internacional. Ha generado una simpatía en todo el mundo, incluidos judíos partidarios de los derechos humanos, que consideran como una infamia la manipulación que el Estado de Israel hace de su tradición milenaria, y que han dejado claro que Israel no es solo la antítesis del judaísmo, sino su peor enemigo actualmente. El Estado de Israel es una afrenta a todos los judíos perseguidos a lo largo de la historia, una afrenta a sus tradiciones y a sus sabios, a sus gentes y a su legado milenario. La causa palestina es hoy considerada en los cinco continentes como la causa de la humanidad, de los derechos humanos, de la supervivencia del hombre en tanto criatura solidaria, de todos aquellos que siguen pensando que los seres humanos pueden reunirse en torno a valores compartidos, más allá de la religión o de la raza, y fundar comunidades respetuosas con la diferencia. Todos somos palestinos.
Birmania
Tal vez el caso más trágico que padecen los musulmanes en el mundo actual sea el de Birmania (o Myanmar). El islam está presente en Birmania desde el siglo IX, a causa de la llegada de mercaderes, marinos y otros viajeros, venidos especialmente del subcontinente indio, pero también de Persia y de Anatolia. A lo largo de los siglos se han ido mezclando con las poblaciones locales, creando una cultura específica, claramente diferenciada de otras poblaciones musulmanas de Asia. A consecuencia del terror inherente a la colonización británica se produjeron desplazamientos masivos de población desde la India a algunas zonas de Birmania, donde los musulmanes son mayoritarios.
Desde el golpe de Estado de 1988 la situación de los derechos de estos colectivos es crítica. Organizaciones internacionales denuncian la práctica habitual de asesinatos extrajudiciales, la tortura, las relocaciones forzadas de poblaciones enteras, la confiscación de tierras, la destrucción de viviendas, los trabajos forzados, el tráfico de seres humanos y la persecución de toda oposición a la Junta Militar gobernante. Las comunidades musulmanas y cristianas han sufrido todos estos abusos, además de otros específicamente anti-religiosos, debidas a que el Estado considera la etnia birmana y la religión budista como elementos vertebradores de la identidad nacional. Una vez más nos situamos ante una manipulación de la religión, utilizada como signo de una identidad nacional refractaria al pluralismo.
Musulmanes y cristianos se enfrenten a graves dificultades a la hora de practicar su religión. La adscripción religiosa de los ciudadanos figura en la carta oficial de identidad, que éstos están obligados a llevar permanentemente. La literatura racista y difamatoria contra el cristianismo y el islam es distribuida ampliamente. La presencia de musulmanes es presentada reiteradamente como una amenaza para la supremacía del budismo y de la raza birmana. En los últimos años han sido documentados casos de asesinatos de líderes religiosos, confiscación de escuelas coránicas y destrucción de templos. Estos crímenes son tolerados e incluso realizados por el propio Ejército. Existe una fuerte censura y restricciones a la edición o entrada en el país de literatura religiosa no budista, hasta el punto de que está prohibida la traducción de la Biblia a las lenguas locales. Resulta muy difícil conseguir permisos para realizar la peregrinación a Meka.
Existen zonas donde se prohíbe la construcción de mezquitas, e incluso se deniega el permiso a reparar las mezquitas existentes. En algunas zonas, los musulmanes son forzados a pagar impuestos especiales, que son destinados a la construcción de pagodas budistas. En ocasiones, éstas son levantadas mediante el trabajo forzado de los propios musulmanes, al lado de las mezquitas en estado ruinoso, y eso en poblaciones sin apenas presencia de población budista. Desde 1983 algunos pueblos han sido declarados como “zonas libres de musulmanes”, y en otros se ha prohibido la ubicación de nuevos residentes musulmanes.
Al margen de la política del Estado, se repiten los pogromos anti-musulmanes. El año 1997 monjes budistas asaltaron una mezquita, armados con palos, y realizaron destrozos de consideración. El 2001 en Taungoo, cerca de 20 musulmanes que rezaban en la mezquita de Ha Tha fueron asesinados. La mezquita fue demolida a petición de monjes budistas locales, en retaliación por la destrucción de los Budas de Bamiyan, en el Afganistán de los talibanes. En casos como este, los musulmanes denuncian la pasividad del ejército, que solo aparece tras dos o tres días de violencia.
La situación se agrava en los distritos de Shan y de Arakan, donde viven importantes poblaciones musulmanas. Los musulmanes de etnia Rohingya, en el distrito de Arakan, no comparten los dos elementos principales de la ideología del Estado: la religión budista y la etnia birmana. El Estado les niega la ciudadanía, lo cual implica restricciones a la libertad de movimiento, la prohibición de realizar determinadas actividades económicas, y la denegación del acceso a servicios públicos básicos, incluidos sanitarios y educativos. El ejército ha realizado confiscaciones masivas de tierras, quemas de pueblos, destrucción de mezquitas, relocaciones forzadas de poblaciones y violaciones sistemáticas. Existen sectores de la población sometidos a trabajos forzados en granjas del Estado, bajo la custodia del Ejército. Estas prácticas han provocado el éxodo de miles de personas, 250.000 de los cuales malviven en campos de refugiados en la frontera con Bangla Desh, mientras unos 110.000 lo hacen en la frontera con Tailandia. La inmensa mayoría de estos refugiados son musulmanes.
Musulmanes contra musulmanes
Hay que mencionar las persecuciones sufridas por musulmanes/as en países de mayoría musulmana, tales como Sudán, Marruecos, Uzbekistán o Turquía.
Uzbekistán es un caso típico de Estado con mayoría de población musulmana donde el islam es cruentamente perseguido. Por supuesto, no se puede encarcelar a todos los musulmanes en un país con el 80 % de población musulmana, pero la represión hacia todas las manifestaciones islámicas que se consideran fuera del “islam oficial” es rigurosa. Existen leyes que establecen horarios estrictos para la asistencia a las mezquitas, y que prohíben cualquier reunión de carácter islámico “fuera de programa”. La descripción de la represión realizada por Steve Crawshaw, director en Londres de Human Rigths Watch, es muy gráfica:
“La policía en Uzbekistán lleva a cabo descargas eléctricas, palizas y violaciones con el fin de lograr ‘confesiones’ de los detenidos. Los miembros de los servicios de seguridad asfixian a los detenidos con bolsas de plástico, les hacen respirar cloro y les cuelgan de sus muñecas o tobillos en las celdas. El pasado año, unos médicos extranjeros descubrieron que el cuerpo de un preso, que había muerto en custodia, había sido sumergido en agua hirviendo. Sus manos no tenían uñas. Éste es el estilo del régimen de Karimov”.
Esta brutal represión tiene lugar con la complacencia del gobierno de EEUU y otros países occidentales, que han estado ayudando económicamente al régimen, reforzando su ejército en nombre de la “lucha contra el terrorismo”. El régimen recibió 500 millones de dólares de ayudas económicas el año 2003. En un documento dado a conocer en mayo del 2004, el Departamento de Estado de EEUU señalaba que Uzbekistán estaba haciendo “sustanciales y continuados progresos” en lo referente a los estándares sobre derechos humanos y la democracia.
Tal vez el caso más extremo de represión y violencia del islam ejercida por otros (supuestos) musulmanes se está viviendo en Sudán, en la región de Darfur. Las milicias árabes llamados janjaweed irrumpen en las aldeas incendiando casas y matando a todos aquellos que se les oponen. En un informe elaborado por Human Rights Watch se documenta la destrucción de mezquitas, el asesinado de imames y líderes religiosos y la profanación de ejemplares del generoso Corán (aunque resulta difícil de creer, se cagan sobre ellos). En una escuela, los janjaweed violaron a 41 alumnas delante de sus padres. Se habla de ejecuciones sumarias, incendios de pueblos y de aldeas, de la hégira forzada de cientos de miles de personas ante la connivencia del ejército.
Islamofobia
Dentro de la creciente persecución del islam en el mundo hay que situar el auge de la islamofobia, la demonización del islam y el acoso en el que viven las comunidades musulmanas en occidente, en el marco de la llamada “guerra contra el terrorismo”. Sucesivos informes de la ONU, la UE y la OSCE vienen alertando sobre el auge de la islamofobia en occidente.
No podemos obviar que la islamofobia ocupa un lugar destacado en la política contemporánea. No se trata tan sólo del rechazo irracional de un sector de la población, sino de una fobia social inducida desde determinados centros de poder para justificar la suspensión del habeas corpus y el mayor control de los individuos por parte del Estado. La demonización de los musulmanes es parte fundamental de la geopolítica energética de Occidente, y se sitúa entre los mecanismos económicos y políticos que caracterizan el Nuevo Orden Mundial. Existe además una conexión entre la islamofobia y la ocupación israelí de Palestina, actuando la demonización del islam como ideología legitimadora de la colonización y la represión sin límites de la resistencia palestina. Se trata de la ideología marco mediante la cual se genera consentimiento respecto a actuaciones militares (a nivel global) y policiales (a nivel local) que en una situación normal no serían aceptadas.
Esta dimensión ideológica goza hoy en día de gran aceptación en círculos académicos y políticos, y se sitúa en consonancia con las políticas neoliberales de la globalización corporativa. La dimensión ideológica de la islamofobia la vincula con el orientalismo y con el antisemitismo clásico europeo. La islamofobia es un fenómeno con una larga historia, pudiéndose trazar una continuidad desde la Edad Media hasta nuestros días. La demonización del Islam como una religión opuesta a los valores de la cristiandad occidental fue forjada en un momento en el cual los diferentes países (en el contexto de la emergencia del Estado-nación) se configuraban en relación con una religión determinada. Es en algunos sectores del mundo académico y universitario donde se forjan y se mantienen en pie algunos de los mitos más divulgados sobre el Islam.
La aceptación e incluso respetabilidad de la islamofobia en amplios sectores del mundo intelectual y académico occidental resulta significativa, y la diferencia de otras formas de rechazo hacia otros colectivos. Es inimaginable hoy en día encontrar discursos racistas contra negros, judíos o gitanos entre la intelectualidad europea, y sin embargo se constata que numerosos intelectuales aceptan de forma acrítica todos los estereotipos característicos del discurso islamófobo.
Todo ello conduce a las crecientes dificultades que los musulmanes tienen a la hora de practicar su religión (abrir mezquitas, ser enterrados según sus ritos, acceso a la alimentación halal, enseñar su religión, etc.), así como a los cada vez más numerosos casos de ataques a mezquitas, profanación de cementerios y violencia física contra individuos. La islamofobia justifica ante la opinión pública la ausencia de derechos de los musulmanes y los miles de encarcelados sin cargos presos en cárceles de los EEUU, de Francia, de España, de Inglaterra… En todos estos países se reproduce la farsa de las detenciones arbitrarias de supuestas células terroristas, mediante la cual se trata de mostrar a la opinión pública la eficacia de los servicios de seguridad, dar ‘realidad’ a la amenaza terrorista y justificar políticas securitarias frente a las políticas sociales.
Guerra contra el terrorismo
En paralelo al crecimiento de la islamofobia se sitúa la construcción del “terrorismo islámico”, como instrumento del imperio. No nos detendremos en este tema, pues es suficientemente conocido. Bajo el paraguas mediático de la “guerra contra el terrorismo” se esconden intereses financieros y de geo-estrategia internacional. Más allá de si atentados como el 11-S son obra de “yihadistas musulmanes” o de auto-atentados, no cabe duda de que sirven a los intereses de las grandes multinacionales de occidente. Por un lado, justifican intervenciones militares y apoyo a dictaduras, que garantizan el control de las economías y del petróleo y el gas natural de los países musulmanes. Y por otro, sirve para deslegitimar a movimientos de resistencia, como los de Palestina, Chechenia, Cachemira o Mindanao.
En estos y otros casos, los musulmanes sufren la ocupación violenta y la tiranía, y su lucha está plenamente legitimada por los convenios internacionales, incluida la propia Carta de los Derechos Humanos de Naciones Unidas. Se trata de movimientos de liberación idénticos a los movimientos anti-colonialistas del siglo XX. Piden elecciones libres, un referéndum controlado por observadores internacionales que decida su futuro. Sin embargo, la paranoia global sobre el peligro del islam y su carácter expansionista sirve para demonizar estos movimientos. En todas partes donde existe un movimiento legítimo de liberación que choca contra los intereses de las multinacionales, aparece necesariamente el terrorismo, para justificar lo injustificable. La creación de estos grupos y la proliferación de acciones criminales contra la población civil constituyen la excusa perfecta para aplastarlos. Son calificados como “grupos terroristas”, para justificar el envío de tropas y apoyo financiero a regímenes corruptos. Se pretende cortar con la solidaridad tradicional de los musulmanes con los oprimidos. Al mismo tiempo, ofrece la excusa perfecta para aumentar el control policial sobre la población civil, llevando a cabo recortes en los derechos civiles de los ciudadanos. Estos son los que siempre pierden: quienes sufren la violencia terrorista a raíz de la cual se les recortan sus derechos. Para combatir el sentido igualitario del islam, se trata de crear “Estados-nación islámicos” que impongan el “islam moderado” (y muy reaccionario) que interesa a las multinacionales de occidente. Todo ello responde a una lógica perversa, la de los Estados totalitarios que se amparan indistintamente (e incluso alternativamente) en el islam o en los derechos humanos y la democracia, siempre como cobertura de los intereses de las grandes multinacionales.
La destrucción y colonización de Irak y Afganistán se sitúan dentro de esta lógica perversa. Como antaño se utilizaba el discurso de la evangelización de los infieles, hoy en día se apela a su democratización. Tal y como dijo Nietzsche sobre las Cruzadas, se trata tan solo de “piratería a gran escala”. No hemos cambiado tanto, al fin y al cabo.
Abdennur Prado es autor de ‘El lenguaje político del Corán’ (ed. Popular 2010)
Fuente: http://abdennurprado.wordpress.com/
jueves, 17 de junio de 2010
La persecución del islam en el mundo
viernes, 11 de junio de 2010
La ultraderecha islamófoba, la ganadora real en Países Bajos
11-06-2010
Gara
El ultraderechista e islamófobo Partido por la Libertad ha sido el gran vencedor de las elecciones legislativas del miércoles en Países Bajos a pesar de haber quedado en tercer lugar, al lograr quince diputados más que los que tenía. El país se encamina hacia una difícil formación de Gobierno tras la ajustada victoria, por un solo escaño, de los liberales de derecha.
Con quince escaños más que los logrados en los comicios anteriores, el partido que lidera Geert Wilders, el ultraderechista e islamófobo Partido por la Libertad (PVV), ha sido considerado el gran triunfador de las elecciones del miércoles en Países Bajos y reclama poder entrar en el Gobierno para responder a los deseos de más de medio millón de neederlandeses, que lo situaron como tercera fuerza política del país con 24 diputados.
La formación de Wilders fue la gran sorpresa en la noche electoral a pesar de quedar por detrás de los los liberales de derecha (VVD) de Mark Rutte, que lograron 31 escaños -diez más que en 2006-, y de los laboristas de Job Cohen, que obtuvieron 30 -tres menos- de los 150 asientos del Parlamento, y de que las encuestan habían augurado su ascenso siguiendo la trayectoria iniciada el 2006.
El PVV entró en el Parlamento de La Haya en 2006, con nueve diputados. En las elecciones europeas de 2009 quedó en segundo lugar al lograr cinco de los 25 escaños que corresponden a Países Bajos en Estrasburgo. En los comicios municipales del 3 de marzo, la trayectoria ascendente de la ultraderecha neederlandesa fue confirmada con la victoria en Almere (190.000 habitantes) y su segunda posición en La Haya, las dos únicas ciudades en las que concurría.
En la madrugada de ayer, Geert Wilders mostró su confianza en poder gobernar y declaró que los partidos más votados «nos pueden tener cerca o dejarnos al margen».
Celebró con sus seguidores los resultados y defendió el rápido ascenso de su partido como el triunfo de su discurso de «mayor seguridad, menos delito, menos inmigración y menos Islam».
«Lo imposible se ha convertido en realidad. Es un día glorioso para todo el país», indicó.
Menos eufóricos se mostraban los vecinos de Oosterwei, barrio popular de Gouda (oeste) conocido como «Little Marocco», que se debatían entre la inquietud y la resignación. En Gouda (71.000 habitantes), el PVV logró caso el 16% de los votos, un porcentaje similar al del resto del país.
«Creo que todo el mundo tiene miedo. Miedo de que el PVV entre en el Gobierno», afirmó a AFP Zeynep, una mujer de origen turco-marroquí que lleva hiyab. El partido de Wilders aboga por su prohibición, como también quiere prohibir la inmigración desde países musulmanes, que él vincula a la delincuencia.
«Tiene razón, tiene que haber menos delincuencia, pero eso no tiene absolutamente nada que ver con el Islam», se indignó Rachid Dighadouid. Más resignado, Hamid, reconoció que «no podemos hacer nada, la gente ha votado, pero vamos a ver si los otros partidos se alían con él». En ese caso, añadió, «sólo espero una cosa: que la gene se dé cuenta de que su partido no ha hecho nada, que no tiene programa salvo su postura contra el Islam».
En el lado contrario, nativos neederlandeses del mismo barrio reconocen haber votado por el PVV porque «espero que las cosas cambien, especialmente que se endurezcan las penas para los delincuentes».
Para Aïcha, de 29 años y de origen marroquí, «después de estas elecciones una cosa está clara: parte de la gente está en contra nuestra, eso da miedo». «Si Wilders estuviera aquí -prosigue-, le diría una cosa muy simple: `déjenos tranquilos'».
Gobierno de coalición
Los resultados confirmaron el esperado giro a la derecha del electorado holandés y supusieron la renuncia del primer ministro saliente, Jan Peter Balkenende, como líder de los demó- cratacristianos tras sus «decepcionantes» resultados al perder 20 diputados y ser relegados a la cuarta plaza en las elecciones legislativas anticipadas del miércoles, que registraron una participación del 74%.
Por contra, en el lado de los vencedores junto a liberales, laboristas y ultraderechistas, se situaron también los liberales de izquierda (D66) que obtuvo diez escaños -siete más-, los mismos que los verdes (GroenLinks), que ganaron tres.
Para alcanzar la mayoría de 76 diputados necesaria, el VVD y el PvdA tendrán que alcanzar acuerdos con al menos otras dos formaciones para poder gobernar el coalición, por lo que se prevé un retraso en la formación del nuevo Ejecutivo.
Un portavoz del PvdA, Job Cohen, aseguró que sería «imposible» su formación tuviera en cuenta al PVV para gobernar. El VVD también había expresado su rechazo a negociar con Wilders pero Mark Rutte señaló el miércoles que su partido no descartaba ninguna posibilidad.
http://www.gara.net/paperezkoa/20100611/204286/es/La-ultraderecha-islamofoba-ganadora-real-Paises-Bajos
viernes, 21 de mayo de 2010
El "enemigo" dentro: los musulmanes en Francia
Sahar
http://nuseiba.wordpress.com/2009/07/04/the-enemy-within-muslims-in-france/
Parece que Francia no ha tenido la suficiente cantidad de atención negativa. Las noticias sobre la forma de vestirse han estado acaparando la atención. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha creado una comisión para estudiar el uso del burka en Francia-una prenda larga que cubre todo el cuerpo incluyendo la cara.
Según Sarkozy, la burka "priva a las mujeres de identidad" y cree que es inaceptable que las mujeres en Francia vivan como "prisioneras detrás de una red.".
Sarkozy tampoco está solo en esos sentimientos. Algunas feministas francesas se han sentido particularmente dolidas por el burka y, como Sarkozy, lo ven como un símbolo de sumisión. Según Silhem Habchi del Grupo de los derechos de las mujeres "Ni putas, Ni sumisas" es un símbolo del fascismo y de la "talibanización de la religión."
Más de 50 parlamentarios de todo el espectro político han pedido restricciones al uso de burka que ellos describen como “un ataúd ".
Sin embargo, el número real de burkas y de niqab (con una rendija para los ojos) usados en Francia es bajo. Grupos musulmanes estiman que tal vez sólo unos pocos cientos de mujeres se cubren totalmente, entre una población musulmana de más de 5 millones de personas. Irónicamente, muchas de las que se cubren totalmente son conversas.
Tras el lenguaje de la laicidad y el paternalismo subyace una historia que sólo en parte explica el enfoque fetichista por parte del Estado para mantener una identidad francesa particular, laica, europea y homogénea.
El pasado de Francia da fe de una larga lucha entre la Iglesia y el Estado que culminó con la laicidad francesa (secularismo)-la división estricta entre el Estado y la Iglesia. La ley de 1905 de la laicidad se aplica con devoción pero, y eso es algo relevante en el contexto actual, la ley se basa en una Francia homogénea que ya no existe hoy en día.
Desde la década de 1970, Francia ha ido creciendo en la diversidad cultural con la presencia de trabajadores de obra barata de sus antiguas colonias en el Magreb. Sin embargo, la actitud francesa hacia la diversidad cultural parece sugerir que poco ha cambiado en la composición demográfica del país. El estado no reconoce derechos de las minorías e impone un modelo de asimilación de estilo colonial de sus inmigrantes por el que se espera que se asimilen a una abstracción sobre lo que significa ser francés.
Por lo tanto, los derechos religiosos y culturales sólo son aprobados en función de un particular sentimiento del laicismo francés que relega el hecho religioso a la esfera de lo privado.
En el caso del Islam, esto ha sido muy problemático teniendo en cuenta que lo privado y lo público no se dividen, como tal, en la práctica religiosa. El pañuelo se ha convertido en símbolo de esta afirmación.
Hubo un interesante debate en Al Yazira entre el director de Human Rights Watch en París Jean-Marie Fardeau, la escritora Anne Elizabeth Moutet y una personalidad saudí de los medios de comunicación en el Oriente Medio, Muna Abdulsulayman.
Estoy de acuerdo con Abdulsulayman en que el burka no es obligatorio en el Islam y no debe ser defendido como tal, pero creo que ella debería haber defendido con énfasis el derecho de la mujer a usarlo si lo desea. He escrito en mi blog sobre el burka en Francia en http://nuseiba.files.wordpress.com/French woman in burqa: Part 2 , July 21, 2008
sin embargo, he señalado en mi post que creo que el derecho de la mujer a elegir la forma de expresar su religión (su interpretación de lo que es la modestia) o su cultura, como ella considere oportuno, es fundamental para su dignidad y debe ser protegido. Por lo tanto, es una cuestión de elección- y si estamos de acuerdo con ella o no, es irrelevante.
Mi otra objeción principal a la propuesta de prohibición del burka es en el contexto de la legislación de 2004, que prohíbe el uso de "símbolos religiosos ostentosos" en las escuelas públicas y oficinas gubernamentales.
Aunque se alegó que no estaba dirigido específicamente a ningún grupo religioso, afectó principalmente al uso del velo para las mujeres jóvenes musulmanas.
Igual que ha sucedido con la cuestión del burka, las feministas francesas fueron defensoras de su prohibición. Conocidas feministas francesas como Anne Vigerie, la líder de un think tank feminista y Elisabeth Badinter, enfatizan el tema elegido por los medios de asociar el hiyab con el extremismo islámico, en ver el pañuelo como «le drapeu sur la tete" (bandera en la cabeza) que confirma el estado de subdesarrollo de la mujer en el Islam radical.
La prohibición también se justificó con la afirmación de que era para "proteger" a las mujeres de la misoginia religiosa. En realidad, estos debates son una demostración evidente del intento del Estado para erradicar la presencia del Islam en público.
En su intento de justificar la violación de las libertades básicas religiosas y culturales, Francia ha respondido con vehemencia a las críticas, explicando que es para la seguridad del Estado.
¿De qué exactamente?
¿Un tipo de vestido usado por una ínfima minoría de las mujeres?
Es interesante observar que en el momento de la prohibición de 2004, el número de mujeres que usan era pequeño en proporción al total de la población musulmana. Pero en ambos casos, la histeria que el velo y el burka han provocado hace pensar que es usado por millones de personas tratando de dominar a la sociedad francesa.
El filósofo francés Alain Badiou escribe que lo que impulsa estas críticas al vestido de los "extranjeros" (musulmanes) es el miedo.
La justificación para la protección de una identidad secular es un frente para minar el Islam en Francia, y esto está estrechamente relacionado con otra parte de la historia de Francia: la conquista francesa de Argelia en 1830.
El país sufre de un miedo patológico a la "amenaza musulmana". Miedo nacido a lo largo de la lucha revolucionaria argelina contra el colonialismo francés.
El velo en su forma haik se utilizó como una forma de afirmación nacional y una reivindicación de la identidad cultural islámica.
Por lo tanto, persiste en la actualidad la misma misión francesa para civilizar a las mujeres musulmanas. Las mujeres musulmanas francesas están siendo “desveladas" como parte de una civilizadora misión francesa colonial contemporánea, con el fin de "enseñar"al resto de los musulmanes la superioridad del conocimiento occidental y de su cultura.
Hoy en día, la presencia del hiyab, en cualquiera de sus formas, ofende.
Esto se debe a que es un símbolo del fallo en la tarea de "civilizar" al argelino y, por extensión, a los musulmanes.
La presencia del burka en Francia despierta el temor y la humillación de la «pérdida» de Argelia y la derrota histórica ante el Islam.
Es también un símbolo de la diferencia irreductible y por tanto de la imposibilidad de que el Islam se deje “asimilar”. La identidad de los europeos-en este caso el francés-es construida convenientemente para contrastar con el “otro” (el musulmán), que no pertenece a Europa.
Estos miedos se acentúan aún más en el contexto posterior al 9/11 en el que el Islam y los musulmanes han sido víctimas de una campaña para presentarles como el “coco”, que ha tenido importantes repercusiones sobre los musulmanes: Ellos son el "enemigo interior”- deshumanizado hasta el límite.
Así que la cuestión burka actual sólo puede entenderse en su contexto adecuado, que reconoce la historia de Europa con el mundo musulmán, la colonización francesa del Magreb y el actual clima político, donde la islamofobia 9/11 ha penetrado todos los niveles de la sociedad europea.
Traducción al español, de Raúl González Bórnez
jueves, 20 de mayo de 2010
Francia: Prohíben uso del burka en lugares públicos
El gobierno francés adoptó hoy el proyecto de ley que prohíbe usar burka, el traje tradicional de algunos países musulmanes que oculta enteramente a la mujer dejando sólo una rejilla para los ojos, en los espacios públicos, incluyendo la calle.
"El gobierno está tomando, con plena conciencia, un recorrido exigente pero justo", declaró hoy el presidente Nicolas Sarkozy, mientras el texto de la ley que prohíbe en Francia el uso del velo integral estaba siendo estudiado por el Consejo de Ministros.
"Somos una vieja nación reunida en torno a una cierta idea de la dignidad de la persona, en particular de la dignidad de la mujer, y en torno a una cierta idea de la vida en común", agregó Sarkozy. "El velo integral, que disimula completamente el rostro, atenta contra estos valores tan fundamentales para nosotros, tan esenciales para el contrato republicano", agregó. El proyecto de ley que estipula que "nadie, en el espacio público, puede usar una vestimenta destinada a disimular el rostro", fue adoptado por el gobierno pese a la opinión contraria de los juristas y de gran parte de la comunidad musulmana en Francia. El texto será discutido en julio en el parlamento.
viernes, 14 de mayo de 2010
Lo colonos judíos intensifican sus agresiones ante la complicidad del ejército
Marwan Jebril
Al-Ayam
14-05-2010
Una nueva mezquita se suma a la larga lista de mequitas quemadas por los colonos en Cisjordania, esta vez es la mezquita del poblado de Al- Laban, al sur de la ciudad Nablus.
En madrugada del lunes 3 de mayo, colonos israelíes prendieron fuego en la mezquita de dicho pueblo construida en 1977. El fuego calcinó todo el recinto y su contenido sobre todo libros y otros enseres.
Los habitantes del pueblo, abatidos por esta salvajada, se agruparon alrededor de la mezquita en un intento desesperado para luchar contra el fuego inútilmente, ya que nadie percató de los hecho hasta que el Imama de la mezquita llegó al recito para a hacer la llamada a oración de la madrugada. El modos operandi de los colonos siempre el mismo, ya que hecho similares ocurrieron hace unas semanas con la profanaron una mezquita en Howara, y hace unos meses en la mezquita de Yusuf en la misma zona.
Los habitantes del poblado no tienen ninguna duda sobre la autoría de este crimen, puesto que el pueblo ya sufrió varias agresiones contra las propiedades de y los campos pertenecientes a los campesinos.
Los innumerables testimonios de los habitantes del poblado no dejan lugar a duda sobre la autoría, según las declaraciones hechas por las autoridades locales.
Recordamos que en la periferia de pueblo existe tres colonias judías que son Shilo, Ily, y Alia Lebuna, habitadas por extremistas judíos. El primer ministro palestino, Salim Fayad, visitó el recinto siniestrado, se comprometió a reconstruir la mezquita y afirmó que la intensificación de las agresiones por parte de los radicales colonos se enmarca en un plan tendente a extender la construcción de asentamientos judíos en los territorios ocupados, sobre todo alrededor de la ciudad santa Jerusalén. Insistió que este hecho demuestra la imperiosa necesidad de una protección internacional para el pueblo palestino. Pidió a las autoridades de Israel que tomen las medidas necesarias para evitar la repetición de estos hechos, en vez de lanzar las amenazas contra la AP por su política de llamar al boicot contra los productos de las colonias
jkLOS COLONOS SIONISTAS CRONICAS DE UNA GUERRA NO DECLARADA
La presión a la que someten tanto el ejército israelí como los colonos de los asentamientos en Cisjordania a la población palestina es cada día es más fuerte. Los colonos llevan a cabo las agresiones bajo la mirada complaciente de los soldados, que les protegen, les animan y les proporcionan la inmunidad.
El objetivo final de todas estas agresiones de los colonos es la confiscación de terrenos palestinos para construir nuevas asentamientos, la ampliación de las ya existentes, o para aumentar los perímetros que ellos llaman de seguridad. Los ataques, absolutamente planificados y coordinados, se enmarcan en una estrategia establecida, por su reiteración y alcanza a todos los territorios ocupados.
1 ) Día 24 de abril: Los colonos del asentamiento de Meskiut, armados y acompañados de perros feroces, atacaron las laderas de las colinas y los pastizales de las tierras del pueblo palestino de Ein El Helwe, perteneciente al la municipalidad de Tubas, en el norte del valle del Jordán. Durante la irrupción amenazaron y agredieron a los pastores que se encontraban en la zona para obligarles a marchar y así apropiarse de sus tierras. Por otra parte, el ejército se presentó en el pueblo y procedió a confiscar las bombas de regadío, las desmantelaron y se las llevaron, privando a la gente de cualquier posibilidad de llevar el agua a los cultivos.
2) Día 24 de abril: Los habitantes del pueblo palestino Al Maasara, al sur de Belén, encabezados por el Comité Popular Contra el Muro y con la participación de activistas solidarios de varias nacionalidades, realizaron una marcha de protesta por la expropiación por parte del ejército de grandes extensiones de tierras del pueblo. La marcha se dirigía hacia los terrenos confiscados. Los soldados cerraron con alambradas todos los accesos e impidieron que la marcha llegase a los terrenos.
3) Día 24 de abril: Los habitantes del pueblo de Al Walaja, al oeste de Beit Jala, en la provincia de Belén, acompañados por activistas internacionales contra la ocupación, organizaron una marcha pacífica para protestar por la expropiación de terrenos y el arranque de los árboles, con el pretexto de construcción de una carretera que lleva hasta un asentamiento, también construido en los terrenos propiedad del pueblo. Los manifestantes trataron de bloquear la carretera con barricadas. La intervención del ejército fue muy dura y excesivamente violenta, lo que provocó varios heridos y el arresto de varias personas introducidas en los vehículos militares, entre ellos el diputado palestino Mustafa Barguti.
4 ) Día 28 de abril: De nuevo en el pueblo de Ein El Helwe fueron asesinadas dos hermanas de siete y diez años, además resultaron heridos de gravedad el padre de las niñas y un hermano de doce años. Los hechos se produjeron en la tarde del mismo día, cuando el padre y los niños que le acompañaban en las labores de cultivo se disponían a regresar a su domicilio, en éste momento fueron embestidos por un vehículo del ejército que circulaba a toda velocidad, que siguió su marcha sin detenerse. Según el testimonio de un tío de los niños, el vehículo militar se desvió de la carretera a toda velocidad y se dirigió hacia la familia, que se disponía a regresar del campo en el remolque la familia.
El crimen se produce en el mismo pueblo que hacia pocos días fue objeto de ataques y agresiones por parte de los colonos. Últimamente intensificaron las agresiones y ataques contra los pueblos palestinos en toda la zona norte del valle del Jordan.
Traducción para el CSCA: Jalil Sadaka (http://www.nodo50.org/csca/agenda10/palestina/arti129.html)
www.alquds-palestina.org
martes, 11 de mayo de 2010
El debate del velo: islam, mujer y racismo.
En Lucha Sevilla
08-05-2010
El debate del velo: islam, mujer y racismo
Viernes, 14 de mayo, 20'30h.
Casa de la Paz
C/ Aniceto Saenz, 1. Plaza del Pumarejo
Sevilla
La agrupación de En Lucha Sevilla continúa con su espacio de formación y debate distendido para los viernes por la noche.
El caso de la alumna de Pozuelo que quiere decidir por sí misma cómo viste ha destapado el debate sobre el derecho a llevar velo en la escuela.
Además de los posicionamientos abiertamente racistas y reaccionarios, encontramos confusiones “progresistas” muy peligrosas.
Dicen que vivimos en un Estado laico: pero hace poco, en Semana Santa, hubo procesiones religiosas con participación institucional e incluso del ejército. Este Estado “laico” da 6 mil millones de euros anuales a la Iglesia católica. El laicismo debe significar eliminar este apoyo institucional, no imponer el ateismo a las personas.
Al mismo tiempo, en toda Europa crece una extrema derecha que utiliza la islamofobia como su arma principal.
En este coloquio plantearemos cuestiones referentes a la polémica levantada en torno al uso del velo, los derechos de la mujer, la islamofobia...
Os invitamos a participar en este acto el próximo viernes por la noche. Como siempre, tendremos cervecita y aperitivos para amenizar este interesante debate.
Más información: sevilla@enlucha.org // Telf. 625 930 521 // www.enlucha.org
sábado, 8 de mayo de 2010
Laicismo y mercado
Aprovecho el artículo de Santiago Alba Rico para colar algunas reflexiones personales. Me disculpan.
Sigue la polémica sobre el derecho de los individuos a su imagen y a la manifestación de sus creencias religiosas, obviando la cuestión principal, es decir, que una escuela laica, significa que el Estado no privilegia la enseñanza de ninguna religión ni sus símbolos (aunque esa religión sea el darwinismo), no que los estudiantes no puedan tomar partido por una determinada creencia religiosa y adaptar sus vidas, y entre ellas su forma de vestir, a las mismas, como, de hecho, lo hacen.
Lo que se oculta claramente tras la "polémica del velo" es una islamofobia virulenta, que desearía eliminar el Islam mismo de los corazones y que teme, como siempre Occidente ha temido, la difusión del Islam.
En España, especialmente, la derecha, mejor dicho, la derechona, porque ahora todos son de derechas, la derechona carpetovetónica de los Reyes Católicos, teme especialmente que la gente termine descubriendo, con el revivir islámico, que España fue Palestina, que se adulteró la historia con el cuento de la Conquista y la Reconquista y que se exterminó, en una cruzada interminable, no sólo a los nativos convertidos al Islam, sino hasta los brotes del recuerdo histórico. Y lo teme, sobre todo, porque continúa siendo la dueña de la tierra arrebatada a sus habitantes y de los privilegios conseguidos a sangre y fuego hace 500 años.
De ahí que el PP nos advierta histéricamente de que nos precipitamos hacia una república islámica. Tiene razón...a medias. Si cae la monarquía y Spain se transforma en una república federal, Andalucía terminará encontrando las huellas de su pasado morisco y descubriendo lo que ya dejó escrito el secuestrado padre de la patria andaluza: "Los jornaleros sin tierra andaluces son los moriscos desheredados por los Reyes Católicos." Por eso les pone tan nerviosos el pañuelito islámico.
----------------------------------------------------
Laicismo y mercado
Santiago Alba Rico
Diagonal
08-05-2010
El caso de Najwa Malha, una joven española expulsada de un instituto de Pozuelo (Madrid) por cubrirse la cabeza con un velo, ha reavivado de nuevo una polémica destinada -aquí como en el resto de Europa- a colorear y ocultar una cuestión mucho más seria: la dificultad que encuentra el laicismo para imponerse, no en una sociedad religiosa, no, sino en una sociedad capitalista.
Así las cosas, la discusión sobre símbolos religiosos sirve en España sobre todo para que gobierno y oposición escenifiquen una pugna fundamentalmente hipócrita. El alcalde de Pozuelo y Esperanza Aguirre disfrazan la islamofobia del PP bajo ropajes inflexiblemente laicos, mientras que los ministros socialistas, incapaces de enfrentarse a la iglesia católica para abordar una verdadera laicización de la enseñanza, cacarean por su parte su laica tolerancia multicultural.
En todo caso, la cuestión del laicismo está mal planteada. Prohibir el uso individual de símbolos religiosos en nombre del laicismo significa en realidad -al revés- prohibir el uso laico de los símbolos y, en consecuencia, reconocer legalmente su monopolio por parte de doctrinas o instituciones religiosas. Las paredes de una escuela, materialización de la res publica, no pueden admitir identificaciones parciales o sectarias; pero el pecho y la cabeza de un niño tienen muy poca autoridad social. Una cosa es oponerse a la islamización del espacio público -o a utilizarlo, como de hecho hace el catolicismo, para difundir cosmovisiones religiosas contradictorias con el contenido mismo del curriculum escolar- y otra muy distinta impedir que los individuos decidan sobre el valor simbólico de un signo indumentario.
Al expulsar la medallita o el velo de las escuelas, lo que hace el Estado es entregar en propiedad esos objetos al cristianismo o al islam e impedir su desacralización individual; está reconociendo a la Iglesia y a la Mezquita, por así decirlo, el derecho de propiedad o copyright sobre esos símbolos y protegiéndolos de toda intervención profana. Está vedando el uso ornamental, lúdico, estético o -por qué no- blasfemo de los signos indumentarios.
Nada menos laico. Podemos decir que una escuela que impide el uso arbitrario e idiosincrásico de los símbolos representa paradójicamente a un Estado totalitario y teocrático: totalitario porque impone el valor unívoco de esos símbolos contra la libertad semiótica individual; teocrático porque de esa manera delimita y protege precisamente su exclusiva condición religiosa.
No permitir el uso de cruces y velos a los alumnos es, bien mirado, un privilegio concedido al cristianismo y al islam. En estas condiciones, a los comunistas nos gustaría que se expulsara a los chavales que visten camisetas con la imagen del Che porque de esa manera se estaría devolviendo esa imagen a la ideología por la que luchó. Si no se hace, si la escuela admite camisetas con imágenes del Che, con la hoz y el martillo y hasta con las siglas de la fenecida URSS, huelga decirlo, no es por tolerancia hacia los comunistas sino porque, completamente profanadas, esas imágenes no representan ningún peligro.
Pero ésta es la lógica del mercado y no del laicismo. La ley reconoce que la cruz pertenece al cristianismo y el velo al islam como reconoce que la imagen de Cristiano Ronaldo pertenece al Real Madrid, la botella de Fanta a la casa Coca-Cola y el Pato Donald a Walt Disney -y el Che a una marca de camisetas.
Pero si es la lógica del mercado, ¿por qué no respetarla de veras? Si el velo es el logotipo de la marca islam y la cruz el logotipo de la marca cristianismo, ¿por qué no permitir también estas marcas junto a todas las demás? Y si, como yo creo, todas las marcas son perturbadoras y peligrosas en el ámbito de la enseñanza, donde los niños se miden unos a otros a través de signos indumentarios, ¿por qué no prohibir también, junto a la cruz y el velo, los logos de Nike, de Levis, de Nestle, de Dolce & Gabbana?
No hay más que dos soluciones coherentes al dilema planteado por Najwa Malha. Una admitir todas las marcas -incluidas las religiosas- en nombre de la libertad semiótica, que es verdaderamente laica, aunque capitalista. El otro asimilar los pechos y las cabezas de los niños, mientras estén en la escuela, a las paredes públicas, materialización de la res publica, e imponerles un cómodo, barato y elegante uniforme que deje fuera todas las diferencias de religión, de clase y de marca. Lo que -para dar la razón a Libertad Digital- es, además de laico, socialista.
Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Laicismo-y-mercado.html
rCR
jueves, 29 de abril de 2010
El velo, basta de hipocresía y racismo
28-04-2010
David Karvala
Rebelión
El caso de la alumna de Pozuelo que quiere decidir por sí misma cómo viste ha destapado confusiones “progresistas” muy peligrosas. Dicen que vivimos en un Estado laico: pero hace poco, en Semana Santa, hubo procesiones religiosas con participación institucional e incluso del ejército. Este Estado “laico” da 6.000 millones de euros anuales a la Iglesia católica. El laicismo debe significar eliminar este apoyo institucional, no imponer el ateismo a las personas.
Se argumenta que el velo atenta contra la dignidad de la mujer. ¿No atenta más la falta de trabajo, de servicios sociales, y el hecho de que las mujeres cobran un 27% menos de salario? Y ¿cómo fomenta esta dignidad el permitir a las autoridades dictar la vestimenta de las musulmanas?
En toda Europa crece una extrema derecha que utiliza la islamofobia como su arma principal.
En los años 30, ante los delirios antisemitas de Hitler, ¿la izquierda debía dedicarse a criticar la “falta de integración” de la gente judía y a obligar a los hombres judíos a quitarse la kipá? Esto es lo que hacen algunos “progres” hoy.
En el este de Londres, en 1936, la izquierda consecuente, sin dejar de ser atea, salió masivamente a la calle —codo con codo con la población judía, irlandesa-católica, y gente obrera de todas las procedencias— para pararles los pies a los fascistas antisemitas, mediante una manifestación de 100.000 personas. Gritaron, literalmente, “¡No pasarán!”
Eso es lo que necesitamos hoy contra los nuevos fascistas islamofóbicos, como “Plataforma per Catalunya”.
Lo que no necesitamos son frases vacías acerca del laicismo, ni un pseudofeminismo a la medida de Esperanza Aguirre.
David Karvala es militante de En lluita y activista de la Plataforma Aturem la Guerra
martes, 27 de abril de 2010
Relaciones entre el islam y la Unión Europea. Propuestas para la presidencia española
Abdennur Prado
Presidente de la Junta Islàmica Catalana
Seminario “Estados y Sociedad civil en la Unión Europea: Un proyecto común”, organizado por la Federación de Asociaciones de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos-España.
Madrid, 29-30 de octubre del 2009
Las relaciones entre el islam y las instituciones europeas se basan en una necesidad mutua. Como sabemos, el islam es una religión europea, se calcula que hay unos 16 millones de musulmanes en la Unión Europea. Por parte de las comunidades musulmanas, como parte integrante pero minoritaria de la ciudadanía europea, necesitan de canales de interlocución con las instituciones europeas para tratar de solucionar los graves problemas que los afectan: discriminaciones, dificultades a la hora de practicar su religión, islamofobia. Suele pasar que lo que preocupa a las instituciones no es lo que preocupa a las comunidades musulmanas, y al revés. Por parte de las instituciones, los musulmanes son una parte de la ciudadanía, con unas problemáticas concretas que demandan una atención creciente. En el contexto post 11-S, la presencia del islam es a menudo representada como una amenaza, deja de ser una opción de vida más en un contexto de pluralismo, y es tratada como una cuestión que requiere ser vigilada y controlada. Una perspectiva que (siendo comprensible) ha sido denunciada como insuficiente (véase el informe de la Comisión parlamentaria española tras el 11-M).
En esta pequeña intervención plantearé el tema desde la perspectiva de las comunidades musulmanas, con el objetivo de realizar una serie de recomendaciones para la presidencia española de la UE. Brevemente, diré que la situación de las comunidades musulmanas en Europa se define por la precariedad social e incluso la marginalidad de centenares de miles de musulmanes, la mayoría de origen inmigrante, las dificultades por practicar su religión y ver reconocidos sus derechos religiosos, y el aumento de la islamofobia y del racismo anti-musulmán.
Nos remitimos a las conclusiones del informe elaborado por el Observatorio Europeo del Racismo y la Xenofobia (EUMC, actualmente Oficina de Derechos Fundamentales de la Unión Europea) el 2007, titulado: “Musulmanas en la Unión Europea: discriminación e islamofobia”:
1. Con independencia de su origen étnico o su manera de enfocar la religión, muchos musulmanes europeos sufren discriminación en el empleo, la educación y la vivienda.
2. La discriminación contra los musulmanes puede atribuirse a actitudes islamófobas, así como a resentimientos racistas y xenófobos, elementos que suelen ir unidos. Por tanto, la hostilidad contra los musulmanes tiene que situarse en el contexto más general de la xenofobia y el racismo contra emigrantes y minorías.
3. Es evidente que los musulmanes están sufriendo actos islamófobos que van desde amenazas verbales hasta agresiones físicas, a pesar de la poca información que se recaba sobre los incidentes agravados por motivos religiosos.
4. Los datos disponibles sobre las víctimas de la discriminación indican que los musulmanes europeos suelen estar desproporcionadamente representados en zonas con peores condiciones de vivienda, mientras que sus logros académicos están por debajo de la media y sus tasas de desempleo por encima de la media. Los musulmanes suelen ocupar puestos de trabajo que requieren una menor cualificación. Como grupo, están desproporcionadamente representados en los sectores menos remunerados de la economía.
5. Muchos musulmanes europeos, sobre todos los jóvenes, se encuentran con barreras que les impiden avanzar en la escala social, lo cual puede generarles un sentimiento de desesperanza y exclusión social.
La existencia de una opinión pública contraria a una determinada religión conduce, inevitablemente, a estallidos aislados de violencia. Según el informe anual para 2007 de la ODIHR (Oficina para los Derechos Humanos de la OSCE), titulado “Crímenes de odio en la región de la OSCE: incidentes y las respuestas” (6 de octubre de 2008):
Durante el 2007, el odio y la intolerancia hacia los musulmanes se expresó a través de violentas agresiones físicas contra personas; incendios provocados y vandalismo contra mezquitas, escuelas islámicas y cementerios; acoso verbal y amenazas, y la petición de que los musulmanes sean deportados o expulsados de Europa. Los crímenes y los incidentes contra los musulmanes fueron alimentados por una combinación de racismo, hostilidad hacia el Islam y sus adeptos, el sentimiento anti-inmigrante, y la asociación de los musulmanes y el islam con el terrorismo. Individuos identificables visualmente como musulmanes, como mujeres musulmanas con velo e imanes usando vestimenta religiosa, así como mezquitas, centros islámicos, y escuelas musulmanas, fueron los principales objetivos de los ataques anti-musulmán en toda la región de la OSCE. Además, 2007 fue testigo de la aparición de organizaciones de base y de redes paneuropeas que han manifestado su rechazo de la presencia de los musulmanes y su cultura en Europa a través de diversas protestas, en particular centrándose en la construcción de mezquitas. En muchos casos, las manifestaciones violentas de odio contra los musulmanes tuvieron lugar en un clima social de intolerancia general.
En los últimos años han sido recogidos numerosos casos de incidentes y violencia anti-musulmana en toda la Unión Europea. Sólo en Francia, durante el año 2004, fueron reportadas 182 agresiones, según el Observatorio de la Islamofobia. Existe el problema de la falta de organismos encargados de su monitorización, ya de por sí significativa. Tan sólo los gobiernos de los EE. UU. y del Reino Unido documentan sistemáticamente los casos de violencia anti-musulmana[1].
Otro nivel de discriminación que preocupa a los musulmanes es el incumplimiento de sus derechos religiosos a muchos lugares de Europa. Esta carencia de desarrollo se manifiesta en las dificultades por abrir mezquitas, en la negación del derecho a ser sepulto según el ritos islámico, dificultades por acceder a la alimentación halal, asistencia religiosa a prisiones…
En este contexto surge la necesidad imperiosa por parte de las comunidades de organizarse y de luchar por mejor la situación. Las dificultades son enormes, debidas tanto a la propia precariedad social, como las injerencias extranjeras o la inmensa diversidad interna. Sólo en el Reino Unido la comunidad musulmana proviene de 65 nacionalidades diferentes y habla más de 100 lenguas aparte del inglés. Con miras a paliar esta situación y de llevar ante las instituciones europeas las reivindicaciones de los musulmanes, en los últimos años se ha producido la emergencia de diferentes grupos de presión (también denominados grupos de interés), organizaciones y activistas que luchan por los derechos de los musulmanes, tanto a nivel nacional como europeo. A menudo, estos grupos han tratado de presionar a sus gobiernos –generalmente poco receptivos- a través de las instituciones europeas.
La necesidad de elaborar un discurso reivindicativo eficaz conduce inevitablemente a plantear este discurso en clave europea, en términos de derechos humanos y valores democráticos, y a defender el islam como parte de la identidad europea. Se trata de buscar puntos de encuentro, tanto en el plano histórico –la influencia del islam en la formación de Europa- como en el plano de los valores –compatibilidad entre el islam y la democracia, la libertad de conciencia, la justicia social, e incluso la igualdad de género. Lo que puede ser una mera estrategia, tiene unos efectos en la formación de un discurso islámico europeo sobre el islam en Europa, diferenciado de los discursos islámicos no europeos y de los discursos no-islámicos europeos, pero que puede coincidir con ellos en determinados puntos. Las relaciones establecidas pueden ser un instrumento para facilitar la contextualización[2]. Insistencia en una serie de claves:
* El islam es parte de la identidad europea: necesidad de recuperar la memoria de al-Andalus y de dar a conocer las aportaciones de la civilización islámica clásica en la formación de Europa.
* El islam es plenamente compatible con los valores básicos de las sociedades europeas, como serían los derechos humanos, la democracia, la libertad de conciencia o la justicia social.
* Desvincular los principios religiosos de las culturas de origen, insistiendo en que muchas prácticas que se dan entre los musulmanes no son propiamente hablando islámicas, sino propias de las culturas en las cuales el islam ha arraigado.
* Los musulmanes europeos quieren ser tratados como ciudadanos de pleno derecho, y no como extranjeros. Y denuncian las discriminaciones que sufren los musulmanes como contrarias a los valores que dan sentido a la Unión Europea.
* Los musulmanes quieren participar en la construcción de sus sociedades y en la construcción europea, desde sus convicciones, consideran que desde sus valores y desde su fe tienen muchas cosas a decir sobre materias diversas, y esto implica el derecho a la crítica de las patologías de la modernidad: la destrucción del medio ambiente, el racismo estructural de las sociedades occidentales, el neoliberalismo, la transformación del ser humano en un consumidor-productor…
Asistimos pues a la emergencia de un discurso islámico europeo, al mismo tiempo reivindicativo pero no cerrado en sí mismo ni comunitarista, sino abierto al resto de la sociedad y que se presenta como interlocutor de las instituciones, un discurso plenamente europeo por su estilo y por su lenguaje, y al mismo tiempo plenamente islámico por los valores que defiende. Todo hace que las organizaciones que defienden los derechos de los musulmanes se decanten hacia estas posturas, conduciendo a la emergencia del denominado euro-islam. Por euro-islam entendemos un islam contextualizado a la realidad europea del siglo XXI. Otros autores prefieren hablar de un “islam de las luces”, que no seria sino una actualización del mensaje del islam, centrado en la ética y en la espiritualidad antes de que no en los aspectos jurídicos o normativos.
Esta tendencia es inevitable, se da incluso entre sujetos no conscientes de ello. No es el momento de desarrollar el tema, pero quiero hacer referencia a las investigaciones de Serge Moscovici sobre el papel de las minorías activas y sus relaciones con la mayoría obediente: “Los sujetos que se hayan ante puntos de vista incompatibles respecto a un objeto de juicio único emprenderán un proceso de negociación tácita a fin de reducir o eliminar el desacuerdo y reestablecer el consenso social”. (Psicología social, I, Paidós 1985, p.86). El euro-islam correspondería al “estilo de comportamiento flexible de las minorías”, el cual, según los autores, es el más capaz de influir y modificar la situación previa. Pero junto al euro-islam o discurso flexible y contextualista, encontramos el salafismo y su discurso rígido. De ahí la imperiosa necesidad de atender a aquellos sectores que abogan por el euro-islam, como discurso integrador, como mejor antídoto a aquellos discursos intra-islámicos que tienden a crear una fractura con el resto de la sociedad.
Se puede decir que actualmente centenares de líderes musulmanes en Europa han interiorizado el discurso de los derechos humanos. Pero justo en este momento nos encontramos que la respuesta negativa a las reivindicaciones de los musulmanes se plantea no en términos de derechos y deberes, sino en términos culturalistas y de identidades nacionales. La vinculación entre musulmán y extranjero traza una frontera entre el islam y la cultura autóctona, de forma que los musulmanes quedarían necesariamente excluidos de la misma. Se considera que el islam es esencialmente contrario a los valores encarnados por la cultura dominante. Se da una dialéctica y también una práctica centro/periferia, en la cual, por ejemplo, las mezquitas son expulsadas del centro urbano hacia polígonos industriales inaccesibles. Los musulmanes deben aceptar su marginación en una Europa todavía anclada en un concepto de Estado-nación decimonónico. La situación es paradójica. En el momento en el cual los musulmanes se remiten al Estado de derecho, son rechazados con argumentos culturalistas e identitarios. Se apela a una identidad nacional de la cual el islam estaría excluida, tanto por sus valores como por cuestiones históricas.
Se comprende pues que la UE constituya una “tabla de salvación” para los musulmanes europeos. El musulmán puede identificarse más fácilmente con una identidad europea transnacional en construcción, basada en valores y en derechos iguales para todos. Pero difícilmente se sentirá partícipe de una identidad nacional basada en mitos nacionales fundacionales que se remontan a la Edad Media, y en los cuales el cristianismo biológico suele ser determinante (el nacional-catolicismo español sería un buen ejemplo). De ahí la importancia de recuperar las “raíces islámicas de Europa”, entendiendo como tales todos aquellos elementos culturales y científicos que pasaron desde el mundo islámico a Europa, como uno de los elementos que dieron lugar a la emergencia de la Europa moderna. Entre las muchas citas al respecto, basten dos como muestra:
John Davenport, un destacado científico, escribió: “Debe reconocerse que todo el conocimiento –sea en física, astronomía, filosofía o matemáticas– que floreció en la Europa del siglo XX fue derivado de las escuelas árabes, y que la España musulmana puede ser vista como el padre de la filosofía europea”. Y Robert Briffault, reconoce en su obra La formación de la humanidad: “Es sumamente probable que si no fuera por los árabes, la civilización europea moderna nunca hubiera asumido ese carácter que le ha permitido superar todas las fases anteriores de su evolución. Ya que, aunque no haya ni un aspecto de crecimiento humano en el que la influencia decisiva de la cultura islámica no sea detectable, en ninguna parte es tan clara y trascendental como en la génesis de aquel poder que constituye la fuerza suprema distintiva del mundo moderno y la base suprema de su victoria –las ciencias naturales y el espíritu científico”.
Como conclusión, consideramos urgente y necesario un cambio de perspectiva por parte de las instituciones europeas en su interlocución con los musulmanes. Escuchar a aquellas voces reivindicativas y trabajar por el desarrollo de los derechos religiosos de los musulmanes, en la lucha contra la islamofobia y en la disminución de las discriminaciones que sufren los musulmanes en Europa. Es esto lo que favorecerá el surgimiento de un islam europeo, concebido como una opción espiritual más en un espacio laico compartido, y respetuoso de los valores que están en la base de la construcción europea. Un euro-islam que habla el lenguaje reivindicativo de los derechos civiles, pero que precisamente por el hecho de ser reivindicativo y crítico del status quo, es más europeo.
Propuestas de Junta Islámica Catalana para la presidencia española de la Unión Europea (2010), en relación a los derechos humanos de los musulmanes europeos:
* Tener en cuenta la dimensión islámica en cualquier reflexión o acción en torno a la identidad europea.
* Realizar una campaña o serie de actividades que de a conocer las “raíces islámicas de Europa”, con especial incidencia en el legado andalusí y en el legado científico del periodo clásico del islam. España está en una posisión privilegiada: reivindicar el pasado islámico de Europa es poner el foco en el “paradigma andalusí”, un momento de la historia en el cual España estaba en la vanguardia de la civilización.
* Promover la realización de un plan europeo contra la islamofobia, tendente a concienciar a la ciudadanía sobre la naturaleza de la islamofobia y el peligro que representa para una Europa basada en los derechos humanos.
* Urgir a los estados miembros a implementar las leyes y protocolos europeos sobre no discriminación en el acceso a la vivienda y al empleo, con especial atención a las discriminaciones que sufren las minorías étnicas y religiosas.
* Realizar encuestas nacionales entre los musulmanes europeos, con el objetivo de conocer cuales son sus preocupaciones, reivindicaciones y espectativas en relación a la UE, y con el objetivo de tener en cuenta dichas espectativas de cara a las políticas europeas respecto a dicho colectivo.
Anexo:
Propuestas incluidas en el informe elaborado por un grupo de expertos para el Parlamento Europeo, titulado Study: Islam in the European Union: What’s at stake in the future? (May 2007):
* To take the Muslim dimension into consideration in any reflection upon a European identity (as much in respect of the state of things at present as in respect of the question of the rootedness of identity in the past).
* To find an equilibrium between principles of equity and innovation in the political management of the reality of European Islam (meaning equity with regard to the Muslim faithful in relation to the faithful of other religions); the desire for integration in general must involve the integration of Muslims into European space, and also the education of non-Muslim European citizens as regards Muslim reality. For all citizens of the European Union, there should be an emphasis on education about citizenship and democratic foundations (which are often taken for granted) and a pluridisciplinary investigation concerning the place of the religious dimension in public space.
* To avoid reducing questions about European Islam that arises to stock patterns of encounter and dialogue between religions.
* To avoid getting stuck in situations that are, on the institutional level, responses to current expectations, expectations that may not yet have stabilized. Here, we need to be aware that some Muslim organisations consider themselves as the representatives of European Muslims and attempt to function, sometimes improperly, as their spokespersons. In this context, it is important to find out what the expectations of the great silent majority are, as these are sometimes situated quite far from the concerns of their “representatives”.
* To promote, with great caution and prudence, the development of tolerant and open Islam through activities of elaboration and circulation of ideas (translations and communication).
* To promote profound debates which do not hesitate to evoke themes that may make people angry. They must be conducted in a spirit of openness and freedom to speak, without limitation, in an atmosphere of mutual respect, reciprocity, and “reciprocal co- inclusion”. It is a question of going beyond a relatively passive cohabitation in order to reinvent and render actively operational the promotion of interculturalism in the city, now often confined to expressive forms, cultural forms, or even the folkloric.
Notas
[1] Para obtener más datos de más agresiones a individuos, ataques a mezquitas, etc., pueden consultarse los siguientes informes del “European Monitoring Centre on Racism and Xenophobia” (EUMC): Racism and Xenophobia in the EU Member States – Trends, developments and good practices, Annual Report 2005. http://fra.europa.eu/fra/material/pub/ar05/AR05_p2_EN.pdf. Y EUMC (2006): The Annual Report on the Situation regarding Racism and Xenophobia in the Member States of the EU, Vienna 2006. http://fra.europa.eu/fra/material/pub/ar06/AR06-P2-EN.pdf
[2] Esta es la tesis de Melissa Anne Parker: The Europeanization of Islam: The Role of the Multi-Level Structure of the European Union.
Cabellos velados, miradas veladas
El de la chica del 'hiyab' de Pozuelo es otro caso de tremendismo al abordar los asuntos islámicos. Entretanto, España tiene pendiente una tarea crucial: la completa separación del Estado y la Iglesia católica
Javier Valenzuela
26/04/2010
El pasado 7 de abril, los ministros de Interior y Justicia presentaron una encuesta de Metroscopia sobre el estado de ánimo de los inmigrantes musulmanes en España. El resultado no podía ser más positivo. El 89% de los encuestados declaraba que es posible ser a la vez buen musulmán y buen español; el 87% que el islam es compatible con la democracia y los derechos humanos, y el 83% que el Estado debe ser neutral en el terreno religioso. Una gran mayoría se felicitaba porque en España haya más libertad y tolerancia y menos discriminación de la mujer que en sus países de origen. La conclusión era que los inmigrantes musulmanes se están integrando a buen ritmo en los derechos y deberes de nuestra democracia.
¿Recuerdan haber leído esa información? Probablemente no, apenas ocupó espacio en los periódicos.
En febrero, con un acto en la Casa de la Panadería y una feria en Lavapiés, se celebraron en Madrid unas jornadas de divulgación de las actividades de las comunidades musulmanas españolas. Políticos del PSOE y del PP, representantes de la sociedad civil y portavoces musulmanes coincidieron en hablar de un islam instalado en España para quedarse, un islam respetuoso del marco laico y democrático.
¿Les suena? Lo más seguro es que no. En estas páginas de Opinión, el teólogo católico Juan José Tamayo glosó esas jornadas el 12 de marzo, pero poco más.
Y sin embargo, los medios llevan días destacando la noticia de la expulsión de un instituto público de Pozuelo de una alumna musulmana que pretendía acudir a clase con el cabello cubierto por un pañuelo. Las tertulias le han dado ya cien vueltas al caso y la mayoría de los comentarios se han inclinado por condenar la actitud de la chica y satanizar el hiyab.
Como en el resto de Occidente, el rechazo a esa prenda amalgama en España una amplia coalición de ideas y sentimientos. Las feministas la consideran un funesto signo de discriminación de la mujer; los laicistas, una intolerable manifestación de religiosidad; los ultraderechistas, otra muestra de que España está siendo reconquistada por los sarracenos; los xenófobos, la prueba de que los inmigrantes se niegan a adoptar las costumbres carpetovetónicas. Aquí como en otras partes, el resultado de tal amalgama es la islamofobia, convertida en el sucesor de lo que durante siglos fue el antisemitismo: el catalizador del rechazo al que es diferente y la expresión de toda suerte de miedos y angustias.
Conviene también desvelar las miradas. Así que vayamos por partes:
1. Un argumento muy escuchado estos días reza así: si los progresistas proponen eliminar los crucifijos de las aulas de las escuelas e institutos públicos, ¿cómo podrían tolerar que en ellas hubiera alumnas con hiyab? La comparación es grosera: el aula en sí es un espacio público, pagado con el dinero de todos los contribuyentes, gestionado por representantes del Estado y en el que trabajan profesores y alumnos de creencias muy diferentes. Y se supone que nuestro Estado no es confesional. No debería, pues, haber símbolos de religión alguna en ninguno de sus ámbitos.
En cuanto a llevar un hiyab, un crucifijo o una kipá judía, esto pertenece a la esfera individual. Es la expresión estrictamente personal de una pertenencia religiosa (un pariente de cosas como llevar la camiseta de tal o cual equipo de fútbol o la ropa de tal o cual moda o tribu urbana).
En Estados Unidos el aula es completamente aséptica, pero los alumnos son libres de llevar los símbolos de identidad -religiosos o de otro tipo- que deseen. En Francia, por el contrario, los alumnos no están autorizados a llevar muestras de identidad, deben ser tan asépticos como las aulas. Uno y otro país representan tanto modelos diferentes de laicismo, de separación de religión y Estado, como de integración de la diversidad cultural.
Así que, para empezar, dejemos sólidamente asentado el principio de neutralidad del ámbito público en un Estado democrático y discutamos a continuación los límites, si los hay, de la libertad individual de expresión de una identidad religiosa.
2. El velo es una manifestación de discriminación y opresión de la mujer, se dice mayoritariamente. No voy a discutir que los monoteísmos -judaísmo, cristianismo e islam- tienen un fuerte componente original misógino. El dios de Abraham es duro con las mujeres. Interpretado de modo tradicional y/o fundamentalista, les impone un papel secundario: el de esposa fiel, madre y ama de casa abnegada y creyente modesta y piadosa. Aún hoy, el catolicismo de las epístolas de San Pablo, oportunamente recordadas por el filme Ágora, impide a las mujeres ser sacerdotes.
Pero, bueno, si el hiyab (al que se confunde con esas auténticas cárceles que son el burka y el niqab) es una intolerable muestra de segregación de la mujer, ¿por qué no aplicamos ese mismo razonamiento a las monjas católicas? Ellas también cubren sus cabellos con tocas. Incluso en lugares públicos pagados por todos los contribuyentes como las aulas o los hospitales.
3. También se escucha este argumento zafio: puesto que a las españolas se les obliga a cubrirse el cabello en los países musulmanes, nosotros debemos hacer lo contrario en nuestra patria. Amén de que responder a una barbaridad con otra no parece propio de gentes civilizadas, los que esto dicen ni tan siquiera se han bajado al moro más cercano: Marruecos. Allí nadie obliga a las españolas a cubrirse.
Y es que ni siquiera está claro que el islam establezca la obligatoriedad del hiyab. A favor de la misma pueden citarse varias aleyas del Corán, pero muchos pensadores musulmanes creen que lo que de ellas se desprende es más bien una recomendación. Como del Antiguo y el Nuevo Testamento, de El Corán puede efectuarse una lectura literal o una lectura racional.
Hay países musulmanes que imponen a las mujeres distintas variedades del velo, tal es el caso de Arabia Saudí e Irán. Pero hay otros en que esto no ocurre: Marruecos, Argelia, Túnez, Egipto, Jordania, Siria... En Marruecos el hiyab no es obligatorio desde que Mohamed V, el abuelo del actual monarca, así lo decidió en su condición de Amir al Muminin o Príncipe de los Creyentes. No lo llevan ni la esposa del rey ni las princesas. Lo mismo en Jordania. ¿No han visto ustedes a Rania con el cabello descubierto en la portada de ¡Hola!?
4. Se argumenta que la prohibición del hiyab en el instituto de Pozuelo es fruto de un reglamento interno. Dicho así, suena indiscutible. Pero supongo que no estamos aceptando a priori que pueda haber reglamentos contrarios a la Constitución y las leyes españolas sobre educación y libertad religiosa y a la Declaración Universal de Derechos Humanos. No sé si es el caso de Pozuelo, lo apunto sólo para señalar el terreno de la discusión. Lo que lleva a pensar que sí que hay un principio superior a cualquier reglamento interno: el derecho -y la obligación- de todo niño y adolescente español, o residente en España, a recibir educación, a ser escolarizado. Máxime si se trata de un centro público, esto es, pagado con el dinero de los contribuyentes. Es lo que sobre este caso ha dicho el siempre razonable ministro Gabilondo.
5. El libre arbitrio, la autonomía personal, es la base de la civilización democrática occidental. Su único límite es ese momento en que empieza a dañar a los demás. Y resulta difícil ver en qué puede dañar a otros alumnos el que una chica lleve tal o cual prenda, sea el hiyab o un look a lo Lady Gaga. Ah, dicen muchos, es que la chica de Pozuelo, de 16 años, se ve forzada a llevar el hiyab por su padre. Pues, bien, preguntémoslo. Sólo los que no tienen hijos de esas edades pueden pensar que en un país como la España actual los padres pueden imponerles algo. Pero, en fin, nunca se sabe. En todo caso, cabe recordar que la carga de la prueba recae siempre en el acusador.
Podemos, pues, optar por el modelo estadounidense o por el francés. Pero en uno y otro caso, no debería haber crucifijos en las escuelas y, permitidos o prohibidos, el crucifijo y la kipá deberían acompañar el hiyab. Y si el problema de esta última prensa es su condición de humillante para la mujer, entonces seamos coherentes y empecemos prohibiendo que las monjas católicas se cubran la cabeza en ámbitos públicos.
En cuanto a los musulmanes, se trata de que terminen siendo ciudadanos españoles. Eso sí, de la España democrática, la que dice no tener una religión oficial, la que dice garantizar las libertades y derechos de todos. No de la España nacionalcatólica.
Una última reflexión: ¿por qué importamos de Francia polémicas como ésta, como si en España no tuviéramos ya suficientes problemas? ¿Por qué, puestos a importar debates foráneos, no lo hacemos, por ejemplo, sobre la ecotasa?
******************************************************
Asociaciones musulmanas llaman a la unión contra la prohibición del 'hiyab'
I. CEMBRERO / P. ÁLVAREZ
Las asociaciones de musulmanes residentes en España han decidido hacer causa común contra la prohibición del uso del hiyab (velo islámico) en las escuelas. Miembros de diferentes colectivos han distribuido un argumentario entre las asociaciones para lograr "una actuación conjunta de todos los musulmanes de España". Pedirán a todos los imanes de las mezquitas españolas que el viernes 30 de abril dediquen el sermón a hablar de hiyab como precepto religioso. Quieren evitar que el asunto parezca "una guerra entre moros y cristianos" e implicar a intelectuales laicos en la causa.
La movilización surge tras el rechazo de un instituto madrileño a dejar entrar a clase a una alumna con hiyab. El caso de Najwa Malha, alumna del instituto Camilo José Cela (Pozuelo de Alarcón), sienta "un precedente peligroso y trágico", según el argumentario al que ha tenido acceso EL PAÍS, en el que los colectivos manifiestan el temor a que otros colegios, institutos y universidades sigan "el mismo ejemplo". Hasta la fecha, la hoja de ruta cuenta con el respaldo de 37 asociaciones islámicas de distintos puntos de España, entre las que hay siete de mujeres musulmanas. Todas se comprometen a "dejar de lado" sus diferencias internas" para hacer frente común.
Para evitar que cunda el ejemplo, las asociaciones están dispuestas a plantar batalla hasta el Tribunal Constitucional. Proponen abrir "una caja de solidaridad" con fondos para que la familia agote la vía judicial "sin que el dinero sea un obstáculo". "El hiyab no es un símbolo ni religioso ni machista, forma parte de la práctica religiosa de la mujer musulmana", manifiestan. Y así lo dirán también en las mezquitas. "Existe un gran desconocimiento del velo islámico que a veces afecta a los propios musulmanes", señala Amparo Sánchez Rosell, miembro del Centro Cultural Islámico de Valencia y una de las promotoras de la hoja de ruta. "El hiyab no es un símbolo, es un precepto, una obligación religiosa", según Sánchez Rosell que, como musulmana, promete ser la primera en combatir que el hiyab se imponga a la fuerza. "Si una musulmana se pone el velo contra su voluntad, el precepto no serviría de nada", añade.
Los colectivos musulmanes temen además que el asunto se politice. Aluden al enfrentamiento de posturas entre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre (PP), partidaria de que el velo no entre en clase, y el ministro de Educación, Ángel Gabilondo (PSOE) que pide que prevalezca el derecho a la educación. Consideran que si el asunto del velo se convierte en un arma electoral "puede suponer un adiós a la libertad religiosa". "No podemos permitir que esto aparezca como una guerra entre moros y cristianos y que unos partidos defiendan a los españoles cristianos y otros partidos defiendan a los moros 'invasores", según el texto.
El caso de Najwa es "una prueba" enviada por Dios "para comprobar quiénes estamos realmente por Alá en defensa del Islam y de los musulmanes y quiénes en defensa de intereses personales y partidistas".
Las asociaciones musulmanas buscan el respaldo de colectivos laicos -movimientos sociales, ONGs, universidades, intelectuales, ...- y al mismo tiempo proponen "alejar la cuestión de los medios de comunicación" con argumentos que se centren en la Constitución, a la libertad religiosa y al derecho a la educación y a la propia imagen.
Najwa Malha, española de 16 años, fue apartada de clase en el instituto Camilo José Cela por ponerse el velo y contravenir las normas del centro que impiden cubrirse la cabeza en clase. La semana pasada se quedó en casa, mientras el Consejo Escolar de su centro aprobó por 15 votos a dos mantener el reglamento como hasta ahora, con el respaldo de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid. Pero la alumna vuelve hoy al instituto, según Said Bourhim, amigo y portavoz de la familia.
El padre de la alumna, Mohamed Malha, que preside el Centro Cultural Islámico de Pozuelo y la asociación musulmana que regenta la mezquita local de Al Gohfran, rechaza la solución adoptada por el centro y la propuesta de traslado a un instituto cercano, tal como ha comunicado al director del Camilo José Cela. Najwa no tendrá hoy problemas para estar con el resto de sus compañeros. Su clase sale de excursión. El reglamento no prohíbe cubrirse la cabeza en las actividades extraescolares.
**********************************
Otro instituto cambia sus reglas para dejar fuera a Najwa y su velo
La menor Nawja a su llegada esta mañana al IES Camilo José Cela de Pozuelo de Alarcón- CARLOS ROSILLO
Najwa Malha, de 16 años, regresó ayer a su instituto, con capucha y velo, pero no para asistir a clase sino para participar a una excursión. Fue, probablemente, su última actividad en el instituto Camilo José Cela de Pozuelo de Alarcón (Madrid). Su madre, Fátima, le dio ayer de baja. La Consejería de Educación había anunciado ya en días previos un posible traslado a otro centro, el instituto San Juan de la Cruz, pero ayer cambió de forma urgente su normativa para impedir que se pueda dar clase con la cabeza cubierta, es decir, dejaron a la chica y a La Consejería de Educación anuncia que si persiste en su actitud puede ser expulsada definitivamente
AGENCIA ATLAS
Con una celeridad inhabitual la Consejería de Educación notificó, ayer mismo, el traslado de la alumna de cuarto de la ESO al Instituto Gerardo Diego, cuyo reglamento interno permite el uso del hiyab. Fue la propia consejería la que confirmó la reunión del consejo escolar en el centro San Juan de la Cruz. El cambio, que sorprendió a la administración, tuvo una respuesta tímida. Educación prepara una resolución para impedir a partir del próximo septiembre que los centros cambien sus reglamentos con el curso ya empezado.
La decisión del San Juan de la Cruz no sólo sorprendió a la consejería. "No sé qué argumento pueden esgrimir para hacer esta modificación ahora", señalaba anoche Mario López, portavoz de la Asociación de Directores de Instituto de Madrid (Adimad). "Esta decisión va a resultar muy difícil de explicar", admitía.
Los padres de la adolescente han aceptado el traslado para "no convertir a Najwa en una mártir", según Said Bourhim, amigo de la familia. Pero emprenderán acciones judiciales. La familia se reunió el viernes con Iván Jiménez-Aybar, de 38 años, abogado zaragozano de extranjería. Tiene experiencia en la materia. Aspectos institucionales del estatuto jurídico del islam en España fue el título de su tesis doctoral.
Hace ya tres años una treintena de comunidades islámicas de Valencia se dirigieron a él tras constatar que la renovación del DNI era denegada a mujeres que entregaban fotografías con hiyab o, en el mejor de los casos, se les pedía, para aceptarlas, una certificación de la mezquita de que eran musulmanas.
Antes incluso de que el asunto llegase a los tribunales, el Defensor del Pueblo emitió un informe tras recibir una queja de Jiménez-Aybar. El pronunciamiento de Enrique Múgica incitó, a su vez, a la Dirección General de la Policía a rectificar.
En una circular enviada a las comisarías ordenó que se dieran por válidas las fotos con hiyab siempre y cuando se viera el óvalo de la cara, desde el mentón hasta el nacimiento del cabello. "Aquella batalla se ganó sin ruido", recuerda el letrado. "Por culpa de la mediatización Najwa, en cambio, ha dejado ya de ser un caso para convertirse en una causa", añade. "Eso encrespa los ánimos y dificulta alcanzar acuerdos", sostiene.
El primero paso es un recurso de alzada contra la decisión de la Consejería de Educación que refrenda la actuación del colegio. Paralelamente será necesario recurrir al Defensor del Pueblo. Si la consejería ratifica de nuevo la decisión del centro, irá entonces al contencioso-administrativo. "Estamos dispuestos a llegar al Constitucional", recalca. Para entonces, Najwa ya podría estar realizando su sueño de estudiar la carrera de matemáticas en la universidad para convertirse en profesora.