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sábado, 20 de febrero de 2010

Ciudad Juárez: el corazón de las tinieblas


Para la lógica del narco quizás éste sea el momento de establecer quién realmente manda en México. Como ha sucedido en Colombia

20 febrero 2010
europazapatista.org

La primera reacción del gobierno mexicano cuando la matanza de adolescentes en la ciudad Jarez, fue, sin más investigacion... culpar a las victimas: es@s muchachos y muchachas no eran más que delincuentes, pandilleros, narcotraficantes, drogadictos, etc. Calderón tuvo que disculparse ante la reacción de furia e indignación de padres y comunidad ante tal mentira.
Pero, un momento! No hemos visto ya esa película una y otra vez? No era algo así lo que se decía de las chicas asesinadas, torturadas, violadas? Que eran ellas quienes habían provocado eso? Pero para ellas y sus familias no hay ni siquiera disculpas. Vamos a ver si ahora el gobierno se limpia otra vez el trasero con la Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra México por Feminicidios.

Por Rocio Duque para Cuadernos Feministas

“Su discurso era, sin embargo, el de sórdidos bucaneros: imprudente , sin temeridad; avaricioso, sin audacia y cruel sin valentia; no había un sólo átomo de prudencia o de serias intenciones en toda su hornada , y ellos no parecían darse cuenta de que estas cosas se requieren para los trabajos del mundo” El corazon de las Tinieblas, Joseph Conrad

Hace muchos años las feministas en México, empezamos a gritar que el lobo rondaba Ciudad Juárez... porque el lobo ya estaba ahí.

Alrededor de 745 mujeres asesinadas en circunstancias particulares (secuestro, violación y tortura ) en Ciudad Juárez es la cuenta entre 1993 y 2009. Fueron Esther Chávez e Irma Campos (ambas recién fallecidas) las compañeras que iniciaron la cuenta.

No much@s hicieron caso. No los de la derecha, lo que no sorprende a nadie; tampoco l@s de la izquierda.

A 17 años, Juárez ha sido declarada la ciudad más violenta del mundo por segundo año consecutivo: “Juárez, una urbe de 1.3 millones de habitantes fronteriza con Estados Unidos, tuvo 2 mil 658 homicidios el año pasado, lo que representa una tasa de 191 por cada 100 mil habitantes. “

No sólo eso, en tan sólo dos años (entre 2007 y 2009) los asesinatos se incrementaron en más de un 800 por ciento. Ahora todo mundo escribe y habla sobre Juárez. Ahora todo mundo está horrorizado.

La ultima masacre hace apenas unos días, esta vez de adolescentes- uno de ellos tan joven como de 13 años – fue la copa que derramó el vaso. El pasado 13 de febrero una enorme marcha ciudadana desbordó las calles de Juárez: “ [en] la Marcha de Coraje, Dolor y Desagravio exigiero la renuncia del presidente Felipe Calderón, del gobernador José Reyes Baeza y del alcalde José Reyes Ferriz, y que se someta a consulta ciudadana la presencia del Ejército en esta frontera, ya que son pocos los beneficios y más los delitos que comete” (Con marcha en Juárez, exigen dimisiones de Calderón, Reyes Baeza y el alcalde.)

Calderón se había trasladado a Juárez con todo y gabinete el día anterior. Ahí fue increpado, especialmente por la madre de dos de los chicos asesinados (Discúlpeme, Presidente, no le puedo dar la bienvenida: madre de dos ejecutados. )

Los gobiernos central y local se rasgan las vestiduras y reconocen parcialmente errores en la táctica para enfrentar el problema, pero siguen en sus trece sobre que la solución es militar (Defiende Calderón presencia de fuerzas armadas en Juárez)

Muy tarde, muy poco. Y podemos apostar que el próximo paso, sea cual sea, será igualmente equivocado e inspirado nuevamente en la brutalmente fallida “guera contra las drogas”, financiada por Washington; en el Plan Merida o México, basado en el igualmente fallido Plan Colombia.

“La iniciativa Merida, diseñada por la administración Bush, es el vehículo de mil 400 millones de dólares para reforzar la lucha contra las drogas lanzada por el presidente mexicano Felipe Calderón en 2006. Provee ayuda de ejército a ejército para las batallas domésticas , peleadas por unas 40 mil tropas del Ejército Mexicano e impone entrenamiento policial, forense, penal y prácticas judiciales” , señala Laura Carlsen (Drug War Doublespeak. Las condiciones del plan pueden ser consultadas en nuestro artículo Andrea Caraballo buscando justicia. Y más en Plan México is Back in Congress )

A estas alturas, la condición de que el 15% de los fondos estaría condicionado al respeto a los derechos humanos en la lucha contra las drogas es, en el mejor de los casos, una broma sangrienta.

Los miles de soldados y policías (8 mil y 2 mil respectivamente, enviados por el gobierno de Calderón a la entidad desde 2008) han contribuído poco o nada en parar la violencia criminal pero sí mucho al incremento de violaciones a derechos humanos , lo que tampoco es ninguna sorpresa.

Los informes de diversas organizaciones de derechos humanos, especialmente en lo que a las mujeres se refiere, son contundente sobre los resultados, tanto en Colombia: "Llegaron 500 paramilitares a la aldea, que se halla en territorio de la guerrilla. Mataron a muchachas, chicos, hombres y mujeres. No se nos permitió recogerlos y los perros se comieron los cadáveres. Ahorcaron a algunos niños y mutilaron sus órganos sexuales. Violaron a muchas mujeres". ("El Gobierno colombiano oculta la violencia sexual. - Un informe de la Intermón denuncia el uso de la violación como arma de guerra" / “Sexual Violence in Colombia: Instrument of War ) ...Como en México, como se puede leer en el informe de Human Rights Watch: "Abusos contra mujeres, efecto colateral de guerra contra narco en Chihuahua; México: Abusos aberrantes de soldados en operativos anticrimen: HRW"

El plan Colombia, modelo del mexicano, no sólo no ha tenido éxito alguno en disminuir la produccion y tráfico de drogas, sino que ha producido más violencia en general, corrupción en escala superlativa, deforestación y desplazamiento de comunidades (cosa que tambien sucede en Juárez: cerca de 100 mil personas han abandonado la ciudad en los ultimos años. Un dato digno de Kafka: el alcalde de la ciudad ya no vive ahí, sino en la vecina ciudad estadounidense de El Paso, Texas! Claro! Quién no tiene miedo de vivir en esa ciudad ingobernable?)

Y si el alcalde de Juárez se mudó a El Paso, los congresistas locales querían mudar los poderes del estado a Juárez. Es esto una broma o realmente es el tipo de “soluciones” que se les ocurre? Momento de cambiar la expresion “La iglesia en manos de Lutero” por “México en manos del congreso” En última instancia, a quién se engaña con que el gobierno está en lucha contra el narco? En dado caso el corruptísimo aparato de Estado está en lucha contra una o unas facciones de los narcos y el enfrentamiento entre grupos amenaza con salírsele de las manos. Y para la lógica narca quizás éste sea el momento de establecer quién realmente manda en México. Como ha sucedido en Colombia:

"Aunque en Colombia, la presencia y el poder de los narcos y su relación con la política ha sido avistada desde hace tantos años, sólo su encumbramiento en la cúspide del Estado puede explicar que la sociedad y su cultura no lo hayan confrontado de raíz." señala Carlos Gutiérrez en Política y poder: la marca del narco ( Le Monde Diplomatique Nº 82, Edición colombiana, Bogotá, setiembre 2009).

Hoy, a 17 años de darse a conocer las primeras muertas de Juárez, todo mundo se pregunta qué paso y cómo es que llegamos a esto.

La moralizante explicación favorita de la derecha es la descomposición familiar. No falta “especialista” que proponga que el problema empezó cuando las mujeres se fueron a trabajar a las maquiladoras (como si nunca antes hubieran trabajado...): "El origen de esta situación se vislumbra desde hace 50 años, cuando surge a principios de los años sesenta la industria maquiladora", advirtió. Recordó que fue entonces cuando las mujeres comenzaron a trabajar, a salir de sus hogares para ayudar a traer el sustento al hogar, y ese proceso, esa evolución "no fue atendida debidamente por las autoridades". Dijo Sergio Américo Lastra a Notimex. Después de eso, segun Lastra:”... los hombres dejaron de preocuparse por la manutención de la familia, además permitió que los hombres estuvieran en los centros nocturnos y giros negros, que es "cuna del vicio y el crimen organizado" (La violencia en Juárez, cinco décadas de descuido social: catedrático UACh)

Hay tantas cosas equivocadas en esos pocos párrafos de Lastra que se podría escribir una enciclopedia con ellos, pero me comformo con preguntar: Cuál es la moraleja de esto? “señoras, regresen a la cocina para evitar que se les descomponga la familia?” Pero hasta un catedrático tan tonto como éste se da cuenta de que la militarización no es ninguna solución para la casi mitad de jovenes, sin escuela ni trabajo, en Juárez. Ni lo fue para las muchachas de las maquiladoras que terminaron muertas.

Ah, si, las familias! La guerra fallida contra el narco ha dejado más de 10 mil huérfanos. Pero Calderon y su partido han estado mucho mas preocupados y ocupados por supuestos niños no nacidos que por éstos muy reales. Por lo menos, ni de éstos ni de los huérfanos de las muchachas asesinadas han hablado ni él, ni su gabinete ni su partido, ni su iglesia.

La primera reacción del gobierno mexicano cuando la matanza de adolescentes fue, sin más investigacion... culpar a las victimas: es@s muchachos y muchachas no eran más que delincuentes, pandilleros, narcotraficantes, drogadictos, etc. Calderón tuvo que disculparse ante la reacción de furia e indignación de padres y comunidad ante tal mentira. Pero, un momento! No hemos visto ya esa película una y otra vez? No era algo así lo que se decía de las chicas asesinadas, torturadas, violadas? Que eran ellas quienes habían provocado eso? Pero para ellas y sus familias no hay ni siquiera disculpas. Vamos a ver si ahora el gobierno se limpia otra vez el trasero con la Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra México por Feminicidios.

Un gobierno que ha sido mucho más rápido y expedito en encarcelar mujeres por ejercer su derecho a controlar su reproducción que en resolver los casos de esas más de 700 asesinadas.

“Sólo en el año 2008 se presentaron 168 demandas en contra de México. La Comisión Interamericana tiene 75 casos mexicanos que se refieren a torturas, desapariciones, ejecuciones extrajudiciales, másacres, violaciones al debido proceso, expulsiones de extranjeros, impunidad, amenazas a defensores de derechos humanos, discriminación contra la mujer y derechos reproductivos entre otros. “ (De la guerra sucia a la violencia contra las mujeres en Ciudad Juárez)

Y, es justo decirlo, tampoco antes la llamada sociedad civil en su conjunto, se movilizó de esta manera para exigir justicia por las muertas de Juárez. Eramos las locas de siempre marchando, gritando. Las recomendaciones de los organismos internacionales ni siquiera ocupaban una primera plana en los periódicos, en la televisión ni siquiera existían!

A 17 años, Juárez es todo y tod@s somos Juárez (hace un par de semanas éramos Haití, y antes de eso Honduras... etc.)

Ahora, hasta las organizaciones patronales están alarmadas. Ahora son patriotas y rebeldes! Y... Wow! especialmente los de las maquiladoras! ”En conferencia de prensa realizada en el hotel Nikko de la ciudad de México, Eduardo Güereque; María Soledad Maynez, presidenta de la Asociación de Maquiladoras, y Miguel Galindo, representante de la Central de Abastos, exigieron que el gobierno de Felipe Calderón informe si no tiene la capacidad o voluntad para que regrese la tranquilidad a Ciudad Juárez, para que la sociedad se organice de otra forma, y demandaron la presencia del mandatario en esa comunidad. “ (Advierten grupos juarenses que actuarán por su cuenta)

Ahora, todo mundo tiene miedo; ahora, todo mundo está indignado. Pero no sólo es Juárez. En gran parte de México, la violencia criminal e institucional es apabullante.

Sí, fuera el ejército de Juárez!... y entonces? Qué sigue? Cuál es el plan B? Dónde esta el piloto?

Como ha señalado Sara Lovera en estas páginas: “2009 fue el más violento de los últimos 10 años con casi 8.000 ejecutados y falta de señales de algún interés del narco por desistirse de sus actividades. En total en lo que va del actual sexenio la cifra de muertes violentas es de 16.205. Tan sólo en diciembre de 2009 la cantidad de ejecutados fue de 842." (México: En riesgo defensores de derechos humanos) En ese artículo ustedes también podrán leer de otras mujeres asesinadas y amenazadas en Juárez: las que defendieron a las otras.

Adónde van a trasladarse Calderón y su gabinete de luego de que “limpien” Chihuahua? A Sinaloa, a Sonora, a Oaxaca, a Chiapas, a Michoacán...? Hay de veras opciones? De veras el gobierno federal o los gobiernos locales no han hecho nada sobre la cuestión del narco? Por qué poco o nada ha dicho el gobierno sobre el tremendo impacto de una economía criminal en más de un sentido?

El negocio del nacotráfico representa una economía de cerca 25.000 millones de dólares que se lavan anualmente en el sistema financiero nacional, mientras “Tan sólo entre 2008 y 2009 la tasa de desempleo entre los jóvenes de 15 a 24 años se disparó de 7.6 a 10.3 por ciento, dos veces y media más que la tasa de desempleo de los adultos, según la Organización Internacional del Trabajo. Los jóvenes que ahora delinquen son los hijos de los ajustes“ (Modelo juvenicida, Víctor M. Quintana S.) Cuál sería el verdadero impacto de retirar (si eso fuera posible!) de un brochazo semejante masa de divisas del mercado mexicano, de los bancos (que no son nacionales, finalmente, y que regresan gran parte de la ganancia a Estados Unidos y la UE.)? No es ésta una de las cuestiones que preocupa al gobierno pero que no se atreve ni a mencionar? Y qué hay del negocio del tráfico de armas de los Estados Unidos a México? Cuánto representa a su vez el dinero de la venta de drogas en Estados Unidos? Qué tan adicta es ya nuestra economía al narcotráfico? Y no sólo en México: segun la ONU, Narcotráfico, un negocio que mueve más de 64 mil mdd al año: ONU. Es ésta cuestion el verdadero convidado de piedra en el problema.

Los timidísimos anteriores paso del gobierno en dirección a la descriminalización de las drogas ilegales -parte de las opciones sensibles en búsqueda de las complejísimas soluciones – fueron inmediatamente puestos a “descansar” por Washington: “En abril de 2006 el senado mexicano aprobó una iniciativa para descriminalizar la posesión de pequeñas cantidades de mariguana, cocaína , heroína y otras drogas para uso personal. La oficina del presidente Fox dio señales de buena voluntad para pasar la iniciativa a ley. ’No podemos cerrar los ojos a esta realidad’ dijo el senador Jorge Zermeño del conservador Partido de Acción Nacional de Fox. ’No podemos seguir llenando nuestras cárceles con gente que tiene adicciones’. No tomó más de 24 horas para que un ’consejo’ de los Estados Unidos hiciera al gobierno mexicano cambiar de opinión. La medida fue echada para atrás para ’futuro estudio’, lo cual quiere decir que fue enviado a una tumba legislativa” Lo cuenta el médico especialista en drogas y adicciones Gabor Mate, en su libro In the Realm of Hungry Ghosts. Close encounters with addiction.

Claro! Y qué con la otra parte de la ecuación: los Estados Unidos, el mayor consumidor (y no un menor productor y distribuidor, como veremos)? Eso es parte de nuestra próxima entrega... Mientras tanto, seguiremos contando cuerpos?

http://cuadernosfem.blogspot.com/

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martes, 6 de octubre de 2009

Ciudad Juárez: matanza de Mujeres


Conferencia de Humberto Robles
Lunes 5 de octubre de 2009,
por http://mexico.indymedia.org
CUMBRE MUNDIAL DE LA PAZ Mesa: Mujeres y cultura de paz

“Recuerdo, recordamos. Ésta es nuestra manera de ayudar a que amanezca sobre tantas conciencias mancilladas, sobre un texto iracundo, sobre una reja abierta, sobre el rostro amparado tras la máscara. Recuerdo, recordemos Hasta que la justicia se siente entre nosotros.”

Ciudad Juárez se encuentra enclavada en una zona desértica, al borde del Río Bravo, en la frontera que separa a México de Estados Unidos. Tiene una población de alrededor de 1, 300,000 habitantes; es la ciudad más poblada de Chihuahua, el estado más grande del país, y este año el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública la declaró la urbe más violenta del mundo.
Es aquí donde desde hace más de 16 años se ha venido ejecutando una serie de asesinatos a niñas y mujeres de edades que oscilan entre los cinco y los 35 años.
Desde 1993 a la fecha, según reportes de diversas organizaciones, se han cometido más de de 576 crímenes de mujeres en Ciudad Juárez y en la ciudad de Chihuahua, y hay aproximadamente 600 desparecidas. En lo que va del año 2009, se han encontrado 88 cuerpos sin vida, y se ha reportado la desaparición de varias jovencitas, con una edad promedio de 17 años.
Las víctimas son mujeres de escasos recursos, estudiantes, obreras, empleadas de maquiladoras (las cuales son empresas ensambladoras transnacionales que importan materiales sin pagar aranceles), muchas son migrantes de otros estados que van a Ciudad Juárez “buscando una vida mejor”.
En su mayoría son jóvenes, bonitas, pobres, morenas, de cabellos y ojos negros. Muchas son madres solteras o con hijos que mantener.
Ellas suelen ser secuestradas, torturadas durante varios días, golpeadas, violadas tumultuariamente, mutiladas partes de su cuerpo y finalmente asesinadas, ya sea amarradas con alambre de púas hasta desangrarse, estranguladas, apuñaladas o quemadas.
Muchos de los cadáveres muestran los pezones arrancados por dientes humanos, la piel con huellas de quemaduras de cigarros, la carne mordisqueada, violencia sexual extrema y señales de prolongados tormentos.
A este fenómeno, digno de las peores películas de terror, se le ha catalogado como feminicidio: el asesinato brutal y sistemático de mujeres, el cual involucra al crimen organizado y a autoridades del gobierno.
No hablamos de violencia doméstica, que también la hay. En este caso se trata de una serie de asesinatos perfectamente planeados, organizados y sistematizados que han alarmado y llamado la atención de investigadores del FBI, de periodistas, de defensores de derechos humanos y de organizaciones internacionales como Amnistía Internacional, entre otras. Irónicamente, Ciudad Juárez fue llamada alguna vez “la mejor frontera de México” ya que, a raíz del Tratado de Libre Comercio entre México, Canadá y Estados Unidos, en esta ciudad, así como a lo largo de la frontera, se instalaron las maquiladoras. Desde entonces comenzaron estos asesinatos.
Después del crimen, las siguientes víctimas son las madres y familiares de estas niñas y mujeres masacradas. Ellos encuentran el cuerpo sin vida de su hija, madre, novia, esposa, prima o hermana, abandonado en un lote baldío o apenas cubierto por las arenas del desierto, descubriendo así la forma brutal en la que murió la joven, e imaginándose todo lo que habrá sufrido. Cabe mencionar que invariablemente, los cuerpos han sido encontrados por gente que pasaba por ahí, jamás por elementos policiacos.
En muchos casos, las víctimas son reconocidas sólo por sus ropas, por la dentadura o por alguna seña particular, ya que el resto del cuerpo se encuentra irreconocible. Por otro lado, las otras víctimas de las que poco se habla, son las huérfanas y huérfanos de estas mujeres asesinadas. Como si este dolor no fuera suficiente, las familias deben enfrentar la total ineficacia, ineficiencia, negligencia e insensibilidad de la policía, de las autoridades locales, de los gobernadores del estado y de los propios presidentes de México. Porque desde hace 16 años las autoridades competentes (a las que habría que llamarlas “incompetentes”), junto con los medios de información (a los que habría que llamarlos de “desinformación”), se han dedicado a desprestigiar a las víctimas acusándolas de ser prostitutas, drogadictas, personas sin valores, mujeres que salen de sus casas a buscar el peligro. Este no es el caso, pero si lo fuera, no habría nada que justificara la tortura, la violación y el asesinato de prostitutas o de drogadictas. Constantemente el gobierno minimiza las cifras de los crímenes. Además, los gobernadores del estado y los presidentes del país hacen caso omiso de las recomendaciones internacionales. Tampoco prestan oídos a los reclamos de justicia de las madres, familiares y organizaciones de derechos humanos. Los procuradores de justicia, así como los y las fiscales especiales pierden o desaparecen pruebas de vital importancia como la ropa de las víctimas en las que se encuentran muestras de sangre, cabellos o semen.
Para colmo, los medios de comunicación y los empresarios locales acusan a aquellos que claman justicia (a las madres y a las organizaciones) de “vende-patrias” y “de ensuciar el buen nombre de Ciudad Juárez”. Esto se suma a otras intimidaciones y amenazas a quienes exigen que termine esta ola de crímenes. Todas y todos los que nos hemos participado, solidarizado y comprometido con esta causa hemos recibido desde pequeños “sustos”… hasta persecuciones, disparos e incluso amenazas de muerte.
Por su parte, el gobierno, lejos de investigar, juzgar o castigar a los responsables de tantas y tantas irregularidades, los premia. Por ejemplo, al ex gobernador del estado de Chihuahua, Francisco Barrio Terrazas, a quien se le acusa de una actitud misógina y de denigrar a las mujeres juarenses justificando sus asesinatos con argumentos tales como que “las mujeres son responsables por vestir minifaldas”, “por salir a altas horas de la noche”, acusarlas de vivir una doble vida, y declarar que el número de mujeres asesinadas «es normal», minimizando las tragedias, en abril de este año se le nombró embajador en Canadá. Otro caso para documentar la historia de la ignominia: en marzo de 2005, mientras Marisela Ortiz Rivera, co-fundadora y co-presidenta de Nuestras Hijas de Regreso a Casa, daba una conferencia sobre los asesinatos y desapariciones de mujeres en Ciudad Juárez, el ombudsman mexicano José Luis Soberanes acaparó la atención de todos… ¿Por qué? Porque se durmió durante la conferencia. Otro ejemplo indignante es el de Arturo Chávez Chávez, quien, sin importar el rechazo y la oposición de la sociedad civil y las organizaciones de derechos humanos, la semana pasada fue ratificado como procurador general de la República. Las investigaciones hechas por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Human Rights Watch y Amnistía Internacional sobre los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez coinciden en que Arturo Chávez Chávez, siendo procurador de justicia de Chihuahua, cometió graves irregularidades durante las indagatorias en los crímenes de mujeres en Ciudad Juárez, pues hubo retrasos en la búsqueda de las mujeres que eran reportadas como desaparecidas, hubo deficiencias en la integración de las averiguaciones previas y no se ejecutaron órdenes de aprehensión contra presuntos responsables. Por ejemplo, él expresó que las mujeres eran culpables de sus propios crímenes por vestir ropas provocativas. Debido a lo anterior, es inaceptable e indignante que Felipe Calderón y el senado de la república hayan entregado la procuraduría a un enemigo de la justicia. Hasta la fecha y a más de 16 años de asesinatos, no se ha resuelto satisfactoriamente ni uno de los más de 576 crímenes de mujeres en Ciudad Juárez. Ni uno. La mayoría de las personas que están en la cárcel acusadas por estos crímenes son chivos expiatorios; con amenazas y bajo torturas fueron obligados a firmar sus declaraciones inculpatorias. Algo que enturbia aún más el tema del feminicidio en México, y que genera graves sospechas, es que los casos de las mujeres asesinadas no se han atraído al fuero federal (esto es, dejar que sea un problema local para convertirse en un problema nacional), porque el gobierno arguye, falseando como siempre las cifras, que “sólo se trata de unos 300 asesinatos”.
Entonces nos preguntamos, ¿cuántas muertes necesitará el gobierno mexicano para atraer estos casos y declarar zona de desastre humano a Ciudad Juárez? ¿Cuántas mujeres más deberán ser masacradas para que se tomen cartas en el asunto? ¿No basta una sola mujer asesinada para actuar? La barbarie parece no tener límites: las niñas Brenda Berenice Delgado Rodríguez de 5 años, Airis Estrella Enríquez de 7 años y Anahí Orozco de 10 años, fueron atacadas sexualmente, torturadas y asesinadas. ¿No existe alguien en el gobierno mexicano que se conmueva y decida hacer algo para prevenir y acabar con esta guerra de baja intensidad contra las niñas y las mujeres? Parece que la respuesta es simple y llana: no.
Para seguir documentando la infamia: el Código penal de Chihuahua determina que el violador de una mujer «recibirá una pena de tres a nueve años de prisión». En cambio, para los ladrones de ganado, el Código Penal prevé una pena de seis a cuarenta años de cárcel. Queda claro que en Chihuahua vale más una vaca que una mujer. A su vez, tampoco a las maquiladoras que emplean a mujeres pobres y obreras les importan sus vidas. Deberían, pero no hacen nada, porque si matan a una, afuera de la fábrica hay una fila de ciento de mujeres esperando conseguir trabajo por unos míseros dólares. Ahora, las hipótesis que se manejan con respecto a quiénes son los probables asesinos son muy variadas, pero algunas son las siguientes: La realización de películas de cine snuff. Estas cintas son grabaciones de asesinatos reales con el fin de registrar estas atrocidades y posteriormente distribuirlas comercialmente como macabro “entretenimiento” de mentes enfermas. Otra hipótesis es: Traer el pezón de una mujer, violarla o asesinarla puede ser prueba suficiente de valor y virilidad para los nuevos integrantes de pandillas o de bandas de narcotraficantes que abundan en el país. Se habla también de ritos satánicos, y de fiestas, que son orgías, de ricos empresarios y gente vinculada a los gobiernos locales y federales donde se viola a jovencitas y se les sacrifica. Sin embargo, aunque no sepamos quiénes son los asesinos y cuál es su verdadero móvil, lo que sí sabemos es que la policía, las autoridades y los gobiernos estatal y federal no hacen nada para prevenir, investigar y erradicar esta violencia de género. Como la impunidad en torno a estos asesinatos es absoluta, Ciudad Juárez se ha convertido en tierra fértil para que, por los motivos que sean, se cometan homicidios contra las mujeres. Porque la ecuación es elemental: la impunidad genera más crímenes. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿A quién encubren los gobiernos mexicanos? ¿A quiénes protegen? ¿Qué ganancias y beneficios obtienen de estos asesinatos? Porque al entorpecer las investigaciones e impedir la justicia surgen, entre otras, estas interrogantes. Así que definitivamente el gobierno mexicano es, de menos, cómplice, por omisión, encubrimiento y negligencia, de los asesinos. Alarmantemente estos crímenes contra las mujeres se han ido extendiendo a otros estados del país. En el estado de Morelos, en sólo un año se reportaron 84 feminicidios. En el estado de Sinaloa, en lo que va del año 2009, se han registrado 31 asesinatos. En el Estado de México, en los recientes 4 años, han habido 672 crímenes, de los cuales el 89% de los casos permanecen impunes, lo cual ha convertido a esta entidad en la mayor tasa de feminicidios en el país, superando con creces las cifras de Ciudad Juárez. Resumiendo números: en el país, cada año mueren víctimas del feminicidio mil 200 mujeres. A lo largo y ancho de México se aplica la siguiente frase: Cuerpo de mujer, peligro de muerte. Como una luz de esperanza, el 23 de febrero del año en curso, dos organizaciones de derechos humanos presentaron ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos una denuncia sin precedentes contra el Estado mexicano por el caso de 3 mujeres que fueron asesinadas, con signos de tortura, violación y mutilación de sus cuerpos. La Corte Interamericana está analizando en estos momentos la responsabilidad del Estado en relación con la violencia que se ejerce contra las mujeres, la violencia institucional, así como la falta de protección y prevención de estos crímenes. El caso es emblemático, no sólo porque es el primero que asume la Corte Interamericana por asesinato de mujeres con connotaciones sexuales, sino porque es el primero que juzga de entre los casi 600 homicidios que han ocurrido en Ciudad Juárez desde 1993. La Corte tiene previsto dictar sentencia el próximo mes de noviembre. Desgraciadamente este no es el único problema de la terrible injusticia y de la absoluta impunidad que aqueja a México en cuanto a derechos humanos y en específico contra los derechos de las mujeres. A la impunidad que reina en torno a los feminicidios, se suman otros casos aún no resueltos como estos: El anunciado asesinato en 2001 de la abogada y defensora de derechos humanos Digna Ochoa y Plácido, crimen que el gobierno insiste en declarar como “suicidio”. La violación de más de 25 mujeres por parte de la policía en San Salvador Atenco en 2006. En este caso, las mujeres fueron el botín de guerra de los elementos policiacos, y a la fecha no se ha castigado a ninguno de los responsables. El único policía detenido por el cargo que llamaron “actos libidinosos”, salió libre con una fianza equivalente a unos 800 dólares. En cambio, el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, quien asumió ser el artífice del criminal Operativo Atenco, mantiene como presos políticos a 12 luchadores sociales, tres de ellos, Ignacio del Valle, Felipe Álvarez y Héctor Galindo, con penas que suman más de 430 años de cárcel en prisiones de alta seguridad, superando así las condenas que reciben muchos secuestradores, narcotraficantes y delincuentes de alta peligrosidad. Y el gobernador Peña Nieto ha comenzado su campaña para lanzarse como candidato a la presidencia de la república para el año 2012. Prosigo: La violación tumultuaria por militares y la posterior muerte de la indígena de la sierra de la Zongolica doña Ernestina Ascencio, en 2007. Para proteger al ejército, Felipe Calderón y el ombudsman mexicano aseveraron que la muerte de doña Ernestina se debió “a males gastrointestinales y anemia”. El caso de violación tumultuaria y crimen de la activista estadounidense de derechos humanos Marcella Sali Grace, asesinada en septiembre de 2008. Los asesinatos de Felícitas Martínez y Teresa Bautista, locutoras de la radio comunitaria La voz que rompe el silencio, ocurrido en la región Triqui de Oaxaca en 2008. En 1994 tres hermanas indígenas tzeltales de 12, 15 y 17 años fueron violadas en Altamirano, estado de Chiapas, por un grupo de soldados que participaban en acciones militares contra el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. En 1997, doce indígenas zapotecas del estado de Oaxaca fueron violadas por soldados. Ese mismo año, en el estado de Guerrero, Aurelia Méndez Ramírez y Delfina Flores Aguilar, indígenas tlapanecas, fueron violadas por cinco soldados. En 1999, en el mismo estado, dos indígenas mixtecas, Victoriana Vázquez Sánchez, de 50 años, y Francisca Santos Pablo, de 33 años, fueron violadas por miembros del ejército. En 2002, Valentina Rosendo Cantú, indígena tlapaneca de 17 años, es violada por ocho militares, e Inés Hernández Ortega, también indígena tlapaneca de 27 años, es violada por once soldados, ambos casos en el Estado de Guerrero. Seis años de recomendaciones internacionales y nacionales de los principales organismos defensores de derechos humanos no han valido para lograr que los militares que violan los derechos humanos en México, incluidos los casos de violación sexual contra mujeres, sean juzgados por la vía civil. Con el pretexto, y en el contexto de la fracasada lucha contra el narcotráfico, los militares violan los derechos humanos de norte a sur gozando de plena impunidad y contando con “fuero militar”. Para engrosar la trágica lista que pone en evidencia la total falta de justicia y de la impunidad que impera México, menciono otros casos: El asesinato del joven estudiante y luchador social Pável González en 2004, crimen que el gobierno también insiste en declarar como “suicidio”. En los últimos años, ser periodista en México se ha convertido en una «profesión de alto riesgo». Del año 2000 al 2008, han habido 41 muertes y 8 desapariciones de periodistas y trabajadores de medios informativos, entre ellos el asesinato del norteamericano Brad Will, de la red Indymedia, acaecido en Oaxaca en 2006. Juan Manuel Martínez Moreno, de oficio panadero y padre de 3 hijos, ha sido injustamente encarcelado desde octubre de 2008 acusado por este asesinato, cuando el propio Brad Will grabó con su cámara la imagen de los asesinos al momento de dispararle. El Gobierno Federal de México trata de cerrar el caso, porque de éste dependen recursos retenidos del convenio económico–militar conocido como Iniciativa Mérida o Plan México. El Congreso de Estados Unidos condicionó parte del envío del dinero a la situación de derechos humanos en México y específicamente al esclarecimiento del asesinato de Brad Will. Para lograrlo, una vez más, se ha inculpado a una persona inocente. Otro caso es el de los 49 niños y niñas, todos menores de 5 años, que murieron calcinados en una guardería en Hermosillo, Sonora. “Curiosamente” algunos dueños y responsables de la seguridad de esta guardería están emparentados con la esposa de Felipe Calderón, y varios de ellos están prófugos. El próximo 5 de octubre se cumplen 4 meses de este crimen, y hoy no hay un solo responsable detenido. Y sumándose a esta sangrienta lista que parece interminable, agregamos los casos no resueltos de los asesinatos perpetrados por el gobernador Ulises Ruiz en Oaxaca durante el movimiento magisterial de 2006. La red de pederastas y pornografía infantil denunciada por la valiente periodista Lydia Cacho, red que involucra a empresarios y funcionaros gubernamentales como el gobernador de Puebla Mario Marín, quienes permanecen libres e impunes. A esto hay que añadir la masacre de Acteal, Chiapas, de 1997, donde perecieron 45 personas, la mayoría de ellos niños y mujeres embarazadas. Con machetes y balas, mientras oraban, fueron abatidas 14 niñas, 4 niños, 4 mujeres embarazadas, otras 15 mujeres y 8 hombres. Ése fue el primer crimen, el segundo ocurrió en agosto pasado cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación decretó la libertad inmediata de una veintena de los responsables de este crimen. Y continúa la vergonzosa lista: las masacres de El Charco, de Aguas Bancas y de El Bosque, así como la matanza de el “Jueves de Corpus”, también conocido como el “halconazo”, de 1971, y la matanza de estudiantes en Tlatelolco, ocurrido precisamente un día como hoy, hace 41 años, el 2 de octubre de 1968. Y un largo, larguísimo etcétera de crímenes sin castigo. Todos estos casos que he mencionado permanecen impunes, los responsables gozan de plena libertad y, con un gobierno como el actual, seguramente va a pasar mucho, muchísimo tiempo para que se haga justicia a estos crímenes de lesa humanidad. Porque aunque México siga promoviendo en el extranjero la imagen de defensor de derechos humanos, y firme tratados y acuerdos internacionales, actualmente es el primero en violarlos en su propio país. A esta incongruencia entre el discurso y la realidad, Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional, en su pasada visita a México en 2007, la llamó “política esquizofrénica”. Por todo lo anterior, afirmo categóricamente que en México reinan la corrupción y la impunidad. En México se practica cotidianamente la tortura. En México se violan los derechos humanos de lunes a domingo. En México se criminaliza la lucha social. Porque para el gobierno son más peligrosos los que luchan, que los que secuestran o trafican con drogas, menores de edad o personas. En México ser activista y defensor de derechos humanos es vivir en peligro de muerte. En México se matan mujeres por ser mujeres. El caso de los feminicidios en Ciudad Juárez y el resto de México es una vergüenza nacional. La falta de acción, la indolencia y la indiferencia ponen en evidencia el sexismo, machismo, misoginia, clasismo y racismo de los gobiernos mexicanos. Ante este panorama, y en el marco de esta Cumbre Mundial de la Paz, las preguntas que surgen inevitablemente son: ¿Qué hacer en un país cuyo gobierno que lejos de garantizar la paz de sus habitantes, la quebranta día con día? ¿Qué hacer si los responsables de preservar la indispensable paz la violentan cotidianamente? ¿Qué hacer para acabar con la impunidad que fomenta el gobierno mexicano y cómo poder alcanzar la elemental justicia? El gobierno mexicano es un lobo con piel de oveja. Tras la máscara, su rostro se asemeja más al de una dictadura que al de una democracia. En México estamos gobernados por delincuentes y criminales. ¿Cómo hablar de “Cultura de Paz” si en México la justicia es para unos cuantos y la impunidad es el cobijo de los poderosos? Nosotras, nosotros, la sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos buscamos la paz y luchamos por ella cada día, anhelamos un país donde las niñas y las mujeres puedan caminar tranquilas, ir a sus trabajos o escuela, y poder volver de regreso a casa. No queremos un estado policiaco ni al ejército en nuestras comunidades. Repudiamos que se burlen de nosotras, de nosotros, al encumbrar a individuos como Francisco Barrio Terrazas y Arturo Chávez Chávez, de oscuros antecedentes y nefasta reputación. Nosotras, nosotros deseamos la paz, pero el Estado mexicano no pone el menor empeño en garantizar este derecho fundamental y es el primero en violentarlo. Actualmente, en México la única paz que existe, la única paz que promueve el Estado mexicano… es la paz de los sepulcros. Y a tres metros bajo tierra, las niñas y mujeres asesinadas en Ciudad Juárez: Lilia Alejandra, Alma Mireya, Brenda Berenice, Sagrario, Perla, Patricia, Airis Estrella, Araceli, Elizabeth, Erika, Esmeralda, María Elena, y el resto de nuestros muertos, claman justicia. Solamente justicia. Desde esta importante reunión, exhorto al gobierno mexicano a que nos devuelva la paz. Nuestras Hijas de Regreso a Casa, la sociedad civil, las organizaciones de derechos humanos, las mujeres y hombres conscientes exigimos que cese la impunidad en torno a estos asesinatos y que haya voluntad política para combatir la violencia de género. Aprovecho este foro para hacer un llamado a la comunidad internacional a fin de que se juzgue, se condene y se sancione al Estado mexicano por el feminicidio que se extiende desde Chihuahua hasta Chiapas. Para finalizar, quiero compartir con ustedes un fragmento del poema de Juan Ríos Cantú titulado ¿Hay un dios cerca de Juárez?: “Juárez, qué se alce tu voz hasta curarle a la justicia la sordera. Qué se alce también tu razón y tu cordura, Que te regrese la calma.
Juárez, mi más sentido pésame. Si mis manos no hacen nada que lo haga mi palabra.
Qué regrese la hija, la hermana y la madre del trabajo a la casa cuando caiga la tarde.”
Humberto Robles

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