Dan Lieberman [2]
Yasser Arafat creó la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en un intento de liberar a los palestinos de lo que él consideraba una grave injusticia y una persecución. La ocupación de tierras palestinas y las tácticas opresivas por parte de Israel facilitaron que los palestinos adoptaran un lenguaje, una cultura y una historia comunes para recuperar sus derechos. La política opresiva de Israel forjó una identidad nacional palestina.
Una serie de conferencias internacionales pronosticaron la aparición de un Estado palestino viable, pero varias negociaciones frustradas desbarataron ese esfuerzo, y la solución de los dos Estados no ha sido posible. Por esta razón se ha restablecido una difícil trayectoria de lucha para abrirse camino hacia la liberación nacional palestina, liderada principalmente por Hamas. [3] Esta lucha, a pesar de la confusión de la propaganda, intenta unir a los palestinos musulmanes y cristianos de Gaza, Cisjordania e Israel, y transformar el Israel actual en un nuevo Estado democrático, donde los palestinos gobiernen en pie de igualdad con los judíos israelíes, y en el que todos tengan una sola identidad nacional y los mismos derechos.
Mientras tanto, la idea original de crear un hogar nacional para el pueblo judío ha perdido fuerza y se ha desviado hacia la creación de un país nacionalista y militarista que recientemente se ha convertido en hogar de quienes intentan medrar económicamente e imponer ideas religiosas extremistas. De un modo similar a los puritanos que llegaron a América buscando la libertad religiosa y personal para luego eliminar a la población de nativos americanos y dar lugar a una empresa como la Colonia de la Bahía de Massachussets, los sionistas, que también llegaron a Palestina buscando la libertad religiosa y personal, han creado una Colonia del Mar Mediterráneo que elimina a la población indígena y parece especialmente interesada en los negocios de una élite gobernante. Israel parece transitar desde el intento de liberación de un pueblo hacia una indeseable empresa colonial de varias camarillas, lo cual plantea una serie de preguntas fundamentales: ¿Ha retomado el conflicto de Oriente Medio su carácter original de guerra de liberación? En caso afirmativo, ¿puede tener éxito? y ¿cuál será el resultado?. Por último, ¿puede hoy en día calificarse a Israel como un asentamiento colonial?
La historia proporciona indicios para responder a estas preguntas. Desentrañar estos indicios indicaría lo que puede ocurrir.
Guerras de liberación
Las guerras de liberación no tienen límite en el tiempo. Si una parte de la población oprimida tiene suficientes estímulos para continuar luchando, la historia demuestra que su guerra de liberación finalmente puede tener éxito. Las tribus que habitaban Estonia en el siglo XIV competían por el territorio. Los ataques de los cruzados forzaron a los paganos estonios a convertirse al Catolicismo y unieron a las tribus en una lucha común contra el invasor y su brutalidad. Los estonios combatieron contra los sucesivos invasores y gobernantes durante otros 600 años, hasta agosto de 1991, cuando se liberaron de la autoridad soviética y una vez más proclamaron ser una nación. Unos 350.000 rusos, que constituyen el 25% de la población de Estonia, permanecen en el país.
La penetración francesa en el norte de África en 1830 permitió que los argelinos poco a poco tomaran conciencia de sus derechos de soberanía. A pesar de ofrecer la nacionalidad francesa a los argelinos, éstos se dispusieron a librar una exitosa guerra de independencia [4] . El 3 de julio de 1962, el presidente francés declaró que Argelia era una nación independiente. La mayoría del 1.025.000 colonos franceses (pied-noirs) abandonó Argelia.
La expulsión o la colonización de una población indígena, seguida por una grave opresión, casi siempre forja una fuerte identidad nacional en personas que poseen un idioma, unas costumbres, una cultura, una perspectiva social y una historia comunes. El sometimiento conduce a la destrucción total y la idea de libertad estalla en una guerra muy intensa por la independencia.
Arafat Arafat comprendió que la promesa de independencia no podría cumplirse fácilmente y que a su pueblo le esperaba una catástrofe. Esta revelación dio forma a Hamas, que ha mostrado con sus acciones y declaraciones una renovación de lo que se entiende por guerra palestina de liberación. Para la mayoría de los palestinos, la liberación nacional promete un único Estado democrático con igualdad para todos en el territorio ocupado por el antiguo Mandato británico. Israel responde que tiene derecho a combatir a los grupos terroristas. Las acciones israelíes atacando Gaza y Cisjordania, y destruyendo infraestructuras humanitarias y de asistencia social como escuelas, orfanatos o clínicas, demuestran que Israel está luchando contra un movimiento de liberación nacional.
No hay duda de que el actual gobierno israelí está oprimiendo severamente al pueblo palestino. Esta acusación está bien documentada, aceptada y más allá de cualquier debate [5] . Otra cuestión es si la experiencia sionista original, aunque pudo haber sido razonable y bien intencionada, ha degenerado en una empresa colonial que alimenta una guerra de liberación. Podrían escribirse varios libros sobre este tema, aunque un análisis breve y metódico puede proporcionar una respuesta satisfactoria a la cuestión.
Del sionismo al colonialismo
El sionismo es presentado por el pueblo judío como un movimiento de masas. La historia contradice esta imagen. Los primeros sionistas de finales del siglo XIX y principios del XX eran un pequeño grupo de intelectuales europeos que apoyaba a una serie de movimientos sionistas rivales. Sus convicciones procedían de experiencias personales e intelectuales que cada uno pensaba sinceramente que representaban o debían representar al mundo judío. No muchos de los 11,2 millones de judíos de aquel entonces los apoyaban, y tenían buenas razones para ello. Los judíos se estaban emancipando, se integraban en la atmósfera democrática del nuevo siglo y estaban siendo rápidamente reconocidos en las ciencias, la educación, la literatura, el arte, las leyes y la política. El mensaje sionista impedía su avance. El sionismo ponía en cuestión la lealtad de los ciudadanos judíos a sus respectivas naciones y reforzaba una teoría racista según la cual los judíos participaban en conspiraciones internacionales. Theodore Herzl
“El primer Congreso Sionista (1887) tendría que haberse celebrado en Munich, Alemania. Sin embargo, debido a la considerable oposición de los líderes de la comunidad local, tanto ortodoxos como reformistas, se decidió trasladar el evento a Basilea, Suiza. Theodore Herzl actuó como presidente del Congreso, al que asistieron unos 200 participantes (sólo 69 de los cuales eran delegados).” [6]
“Los movimientos de emancipación del siglo XIX liberaron a los judíos de Europa Oriental y Central y les permitieron integrarse en la sociedad europea. Los judíos rusos, quienes tenían graves problemas, no consideraban el sionismo como un alivio a sus dificultades. Entre 1881 y 1914, dos millones y medio de judíos emigraron desde Rusia –dos millones a América y sólo treinta mil a Palestina (quince mil regresaron a Rusia). Otros quinientos mil se dirigieron a las grandes capitales de Europa Occidental.” [7]
En 1914, el experimento sionista, debido al bajo número de emigrantes a Palestina, parecía acabado, pero la destrucción del Imperio Otomano, la Declaración Balfour y la creación de un Mandato británico para Palestina resucitaron el objetivo sionista [8] . Sin embargo, la entrada de judíos en el Mandato no fue del todo debida a la fe en la causa sionista. El Mandato británico creó un vacío de poder político y socioeconómico en Palestina. Los judíos hablantes de inglés y los colonos de Europa oriental, no todos ellos impulsados por una convicción sionista, llenaron ese vacío de poder. En 1920, después de que la población judía creciera hasta las 60.000 personas en una Palestina habitada por 585.000 árabes, un reportero señaló que los antiguos colonos se sentían incómodos con los inmigrantes que llegaron más tarde. Estos últimos estaban menos dispuestos a trabajar en la agricultura y no tenían capacidad para sustentarse con la tierra disponible:
“Puede que en general no sea conocido, pero un buen número de los habitantes judíos de esta tierra no se muestra ansioso de ver una inmigración masiva hacia el país. Esto se debe en parte al temor de que el resultado de tal inmigración pudiera ser la sobresaturación del mercado industrial y agrícola; el caso es que algunos de los colonos más antiguos y respetados se han disgustado con la reciente llegada a Palestina de sus correligionarios, individuos descontentos procedentes de Rusia y Rumania que han entrado bajo los auspicios de la Comisión Sionista procedentes de las ciudades del sureste de Europa, y que no pueden ni quieren trabajar como agricultores o granjeros.
[...] el conjunto de la población se resistirá al plan de la Comisión Sionista de una inmigración masiva de judíos hacia Palestina, a razón de cien mil al año y hasta llegar a un total de tres millones, número que según ellos el país puede asumir si se cultiva al máximo.
Los actuales colonos judíos protestarían por un experimento semejante, pero los árabes cristianos y musulmanes harían algo más que protestar. Si fueran capaces, impedirían por la fuerza la inundación masiva de su país por colonos judíos a los que consideran forasteros y europeos.” [9]
Territoros Palestinos La siguiente ola de inmigración procedía de los judíos europeos perseguidos antes de la Segunda Guerra Mundial y de las personas desplazadas tras la contienda. En ambos casos, los sionistas del Mandato británico prestaron un admirable servicio facilitando un refugio a los judíos evadidos. Si los británicos no hubieran obstaculizado esta inmigración, muchas más personas podrían haberse fugado hacia el Mandato. Sin embargo, no existe ningún indicio de que todos estos inmigrantes llegaran expresamente para crear un hogar nacional judío. Igual número huyó a otros países, y de los que llegaron al Mandato, muchos lo hicieron a falta de otra opción; la crisis económica, las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial, las leyes restrictivas con respecto a la inmigración y el caos de la postguerra limitaron sus posibilidades de emigrar hacia otras naciones ya consolidadas.
La indiferencia fue el cruel modo de llevar a los desplazados judíos que habían sufrido las brutalidades de la Segunda Guerra Mundial hacia otro ámbito de violencia y un futuro incierto. Los desplazados judíos estuvieron temporalmente a salvo en los campos de refugiados. En 1947, estos campos comenzaron a vaciarse en dirección a las naciones de América del Norte que habían revisado las leyes de inmigración para admitir a las personas desplazadas.
La creación de Israel y el desplazamiento de los palestinos llevó a las naciones árabes a revisar su compromiso con sus ciudadanos judíos [10] . Las incertidumbres a las que se enfrentaban, debido al conflicto árabe-israelí, impulsó a estos ciudadanos (mizrahim) a abandonar sus hogares en Oriente Medio y el norte de África y emigrar a Israel. La libertad fue un estímulo, pero no necesariamente el principal factor. Una consecuencia de esta emigración desde territorio árabe ha sido la destrucción de una fuerte presencia y una arraigada historia judía en Bagdad, El Cairo, Kairawan, Túnez y otros lugares. Áreas que mantuvieron segmentos de población judía e hicieron posible su supervivencia durante varios siglos se convirtieron en un recuerdo.
Judios Falashas Las posteriores emigraciones a Israel desde Etiopía (judíos falashas) y la antigua Unión Soviética se debieron sobre todo a razones económicas y no tanto a un deseo de participar en la creación de un hogar nacional judío. Los falashas , que no se identifican genéticamente con los demás judíos, estaban atrapados en una hambruna [11] . La mayoría de los emigrantes soviéticos preferían ir a los Estados Unidos, pero sólo se les permitió ir a Israel.
Otra inmigración a gran escala de judíos ultra-ortodoxos llegó a Israel tras la guerra de 1967. Este grupo ha resultado ser problemático. Sus costumbres especiales los separan de los israelíes laicos y de gran parte del mundo judío.
En lugar de integrar a los judíos en una relación compatible entre correligionarios diversos, Israel eliminó las culturas de los inmigrantes y creó un nuevo judío: el judío israelí. El gobierno impuso condiciones artificiales, incluyendo el renacimiento y la revisión de la lengua hebrea, para establecer una identidad específica e implicar a sus ciudadanos judíos en una nación que negaba las identidades previas. Mantener vivo el trauma y construir toda una identidad en torno a él está en el corazón de la corriente principal del judaísmo:
“Desde que tengo memoria, en Israel se nos ha dicho que los judíos no tienen otro sitio a donde ir porque el mundo no los quiere. Hace diecisiete años, cuando mi ex-marido y yo nos disponíamos a emigrar a Australia, casi todos nuestros conocidos estaban consternados por nuestra decisión. Muchos me dijeron que estaba cometiendo un gran error. El cardiólogo de mi padre, por ejemplo, se mostró absolutamente conmocionado cuando conoció la noticia. Me llevó aparte y dijo que no comprendía cómo podía marcharme; que él nunca estaría dispuesto a vivir en ningún lugar donde pudiera haber un solo antisemita. Como muchos otros, pensaba que los judíos sólo pueden vivir a salvo en Israel.” [12]
La clase dirigente de Israel unió a los mizrahim dispersos y a otros miembros del mundo judío. Sin embargo, los mizrahim, que incluyen a los judíos sefardíes cuya herencia se remonta a la época dorada en España antes de la Reconquista católica, han visto interrumpida su trayectoria histórica y su herencia se ha convertido en un débil recuerdo [13] . Los judíos están ahora divididos entre los del oeste, o judíos ashkenazi, y los del este, o judíos israelíes. Los dos mundos judíos tienen poca relación entre sí desde un pasado reciente, no tienen ningún objetivo común en el presente y no es previsible que muestren una identidad común en el futuro.
La historia demuestra que sólo una relativa minoría de los judíos que abandonaron sus hogares y emigraron a Israel eran fervientes sionistas. The Economist (11 de enero de 2007) menciona que sólo el 17% de los judíos estadounidenses se considera pro-sionista y sólo el 57% dice que “interesarse por Israel es un aspecto muy importante de ser judío”. El término “nación judía” no ha sido adecuadamente definido e Israel no ha sido aceptado como criterio para definir la moral y la cultura judías o como creador de un ambiente judío.
Resulta cada vez más difícil aclarar quién es israelí. De acuerdo con el Resumen Estadístico de Israel del 2007 [14] , 1.875.000 judíos israelíes son israelíes de segunda generación (aquellos que al menos uno de sus padres nació en Israel); no muchos más del 1.400.000 árabes israelíes, la mayoría de los cuales pueden remontar su ascendencia en Israel a varias generaciones atrás. Los nativos árabes israelíes son casi los mismos que los judíos, si entendemos por nativos quienes tienen al menos dos generaciones nacidas en Israel, y también considerando que algunos de entre el 1.875.000 judíos israelíes de segunda generación viven fuera del país. La inmigración judía a Israel se ha detenido casi por completo (quizás unos 20.000 al año) y la emigración judía fuera de Israel ha aumentado considerablemente. Muchos inmigrantes de la antigua Unión Soviética han regresado a Rusia y Alemania, donde ahora hay más de 100.000 judíos. Israel proclama tener 5,4 millones de judíos, y oficialmente admite que 600.000 viven fuera del país. Esa estadística podría haber sido elaborada a la baja, y la cifra de un millón y medio de judíos israelíes fuera del país podría ser más exacta. Sin embargo, Israel se comporta como si hablara en nombre de todos los judíos, aunque no representa a una gran parte de los 15 millones de judíos que hay en el mundo.
Mediante su Ley de Retorno, Israel acoge sin restricciones a todos los judíos. El Estado israelí convoca a todos los judíos a su territorio, pero no ha fundado una patria a cuya llamada esté respondiendo actualmente un número suficiente de judíos. Por lo tanto, si Israel no se ha convertido en lo que pretendía, una patria para el pueblo judío, ¿qué es, entonces?
Muchos argumentos pueden definir el estatus de Israel. Desde el punto de vista israelí, es un hogar para el pueblo judío. Desde la perspectiva palestina, es un territorio que se le niega al pueblo palestino. Para los palestinos, los franceses que se trasladaron a Argelia, los boers que se desplazaron a Sudáfrica y los ingleses que llegaron a América fueron todos ellos considerados colonos. Los israelíes en Cisjordania también son considerados colonos. Los judíos en Israel están viviendo en tierras usurpadas a los palestinos e Israel no puede acoger más inmigración judía sin apoderarse de más tierras palestinas, lo cual está haciendo a diario. Si la mayoría de los judíos llegó principalmente por razones económicas y políticas y no expresamente para formar parte de un hogar nacional judío o para expresar su libre determinación, ¿no son también ellos colonos? ¿No confirman los hechos la perspectiva palestina que considera a Israel como una empresa colonial?
El sufrimiento provocado por la ocupación y el hecho de percibir a Israel como un colonizador impulsan a los palestinos a una guerra de liberación. La esperanza de éxito es mayor debido a la incapacidad israelí de reunir la suficiente cantidad de judíos de todo el mundo para trabajar por un hogar nacional judío. La desesperación que augura el fracaso es dictada por la cruel actuación y la violencia diaria de Israel que machaca a los palestinos. A pesar del intento de presentar el conflicto como una guerra contra el terrorismo, la ferocidad de la campaña israelí confirma que Israel está combatiendo contra un movimiento de liberación, con tácticas diseñadas para destruir por completo la existencia de los palestinos. Israel emplea los medios más agresivos para evitar una guerra de liberación que hiciera fracasar el destino que ha elegido para sí mismo.
Entonces, ¿qué puede suceder?
Si Israel tiene éxito en destruir la vida de los palestinos, todo el mundo pierde. La esperada patria para los judíos seguiría siendo un alto económico en el camino para algunos de ellos, Israel continuaría enfrentándose a sus antagonistas en todo Oriente Medio y los palestinos que han alimentado y cultivado una tierra durante siglos serían derrotados. La continua represión contra los palestinos hasta sus últimas consecuencias aumentaría de por vida el resentimiento y los ataques contra los judíos. Si los palestinos tienen éxito y se liberan, no todo el mundo gana. Se truncarían las expectativas de un Israel más grande, pero la vida humana no se vería aplastada. Israel ya no podría reivindicar un hogar nacional para los judíos, pero ese proyecto ya ha provocado varios enfrentamientos y parece estar condenado al fracaso. Cualquier posibilidad de éxito supondría nuevas y terribles consecuencias para los palestinos y probablemente para el mundo entero.
Contrariamente a las predicciones, es probable que surja un nuevo Estado democrático que permita el regreso de los palestinos a sus tierras usurpadas, facilite que todos sus ciudadanos estén representados y les ofrezca la igualdad. Las masas palestinas no son extremistas religiosos o políticos y su adhesión a Hamas se debe sobre todo a su ausencia de corrupción y a las instituciones benéficas de esta organización. Los judíos que temen perder su estatus mayoritario e imaginan que su bienestar está en peligro podrían emigrar. ¿Es esa posibilidad más dura que la situación actual de permanente conflicto y probable eliminación de los palestinos? Es posible que muchos palestinos salgan también de Tierra Santa si consiguen tener una identidad nacional y un pasaporte que les permita emigrar.
Si los palestinos tienen una causa justificada y se liberan, ¿cambiará de manera apreciable la situación de los judíos en otras naciones, quienes todavía representan la abrumadora mayoría de la sociedad civil judía? Es poco probable, aunque posiblemente se reduciría el sentimiento anti-judío y disminuirían los ataques contra instituciones judías. La situación de los judíos en Israel cambiaría de una posición de dominio a otra de igualdad compartida. La situación mundial cambiaría enormemente por una simple razón: se habría dado un gran paso para alcanzar la paz en el Oriente Medio y reducir el terrorismo internacional.
BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA
- Nur Masalha, Israel: teorías de la expansión territorial , Bellaterra, Barcelona, 2002.
- Ghaleb Jaber Ibrahim, Palestina, crónica de una injusticia , Ir Indo, Vigo, 2002.
- Nur Masalha, Política de la negación: Israel y los refugiados palestinos , Bellaterra, Barcelona, 2005.
- Rafael Escudero Alday (ed.), Segregados y recluidos: los palestinos y las amenazas a su seguridad , La Catarata, Madrid, 2008.
- Arturo Vinuesa, Palestina: el holocausto ignorado , Fundamentos, Madrid, 2008.
NOTAS.-
[1] Traducción y adaptación del inglés. Fuente: http://www.countercurrents.org/lieberman310708.htm (Nota de la Redacción).
[2] Dan Lieberman es el editor de Alternative Insight, un boletín mensual publicado en internet. Desde el año 2000, Dan ha escrito numerosos artículos sobre el conflicto de Oriente Medio que se han difundido en distintas páginas web y medios de comunicación de todo el mundo.
[3] Para un análisis crítico sobre la organización Hamas, véase Matthew Levitt, Hamás , Belacqva, Barcelona, 2008; Carmen López Alonso, Hamás, la marcha hacia el poder , La Catarata, Madrid, 2007. (Nota de la Redacción).
[4] Para más información, véase VV.AA, La guerre d'Algérie (DVD), 2005; José Luis Gómez Puyuelo, La república pretoriana. Ejército y poder político en Argelia (1954-1978) , Ibersaf, Madrid, 2009, Franz Fanon, “ La mujer argelina: su papel como factor de resistencia anticolonial ”, revista Alif Nûn nº 43, noviembre de 2006. (Nota de la Redacción).
[5] Véase, por ejemplo, los muchos informes de Amnistía Internacional sobre los territorios ocupados:
( http://www.es.amnesty.org/paises/israel-y-territorios-ocupados/ ). (Nota de la Redacción).
[6] Fuente: http://www.jewishvirtuallibrary.org/jsource/Zionism/firstcong.html
[7] Bernard Avishai, The Tragedy of Zionism.
[8] “Parece que no existe mucha duda de que el poder impuesto por parte de los Estados europeos, el cual comenzó a sentirse en Oriente Medio a finales del siglo XIX, promovió un nuevo plan para la región: el plan sionista. No es necesario recordar que si occidente no hubiera derrotado al Imperio Otomano en 1918, el Estado de Israel nunca habría sido creado. Éste fue el resultado de una promesa hecha por Lord Balfour el 2 de noviembre de 1917 en nombre del gobierno de Su Majestad, el cual permitió finalmente la creación del Estado de Israel. En ella se afirma: ‘El Gobierno de Su Majestad contempla favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo.’” Joseph Maila, “ Los árabes cristianos (II) ”, revista Alif Nûn nº 57, febrero de 2008. (Nota de la Redacción).
[9] Anstruther Mackay, “Zionist Aspirations in Palestine”, en The Atlantic Monthly , julio de 1920. (Nota del autor).
Véase la traducción completa de este texto al castellano: Anstruther Mackay, “ Las aspiraciones sionistas en Palestina ”, revista Alif Nûn nº 67, enero de 2009. (Nota de la Redacción).
[10] En muchos casos, estas comunidades judías pagaron las consecuencias y sufrieron la represión, lo cual ha sido denunciado por muchos intelectuales árabes. Véase, por ejemplo, Edward Said, “Las consecuencias de 1948”, revista Alif Nûn nos 59 (abril de 2008) y 60 (mayo de 2008) . (Nota de la Redacción).
[11] “Los judíos negros de Etiopía, los llamados falashas, tampoco tuvieron un reconocimiento rápido y completo por parte de Israel, pero la mayoría de los judíos etíopes fueron finalmente trasladados a Israel en los años ochenta, a raíz de la Operación Moisés y posteriores traslados. Unos pocos judíos etíopes emigraron a los Estados Unidos y se nacionalizaron estadounidenses.” Ali A. Mazrui, “ El factor africano en los Estados Unidos ”, revista Alif Nûn nº 45, enero de 2007. (Nota de la Redacción).
[12] Avigal Arbanel, The Charter of the Israeli State.
[13] Para más información, véase Haim Zafrani, “ Los judíos del occidente musulmán ”, revista Alif Nûn nº 44, diciembre de 2006. (Nota de la Redacción).
[14] Véase http://www.cbs.gov.il/reader/shnaton/templ_shnaton_e.html?num_tab=st02_24x&CYear=2007
martes, 2 de marzo de 2010
DE LA USURPACIÓN A LA LIBERACIÓN: [1] LA ESPERANZA PALESTINA
domingo, 26 de julio de 2009
Brasil Critica a Israel por no Firmar el Tratado de No Proliferación Nuclear

23/07/2009
Las autoridades brasileñas han rechazado la idea de cambiar su postura hacia Teherán durante una visita del ministro de Exteriores israelí, Avigdor Lieberman, a la región, que está dirigida a contrarrestar la influencia de Irán en la región.
Lieberman, que se encuentra realizando una visita de 10 días a los estados sudamericanos, dijo que Brasil debe hacer uso de sus crecientes vínculos con Teherán para ayudar a frenar las actividades nucleares de ese país.
“Creo que Brasil, más que otros países, podría intentar convencer a los iraníes para que detengan su programa nuclear,” dijo Lieberman en una conferencia de prensa conjunta con el presidente brasileño, Inacio Lula da Silva, y con su homólogo brasileño, Celso Amorim, el miércoles.
Los países occidentales, liderados por EEUU e Israel, acusan a Irán de desarrollar un programa dirigido a fabricar armas nucleares. Teherán, sin embargo, rechaza estas alegaciones y señala que, a diferencia de Israel, ha suscrito el Tratado de No Proliferación Nuclear, que garantiza a sus miembros el derecho a tener un programa nuclear para fines pacíficos.
Israel no sólo se niega a firmar el Tratado, sino que es el único estado de Oriente Medio que tiene armas nucleares; más de 200 cabezas, según diversas fuentes.
En respuesta a la petición israelí de un cambio de postura hacia Irán en relación a su programa nuclear, el ministro brasileño de Exteriores defendió el derecho de Irán a desarrollar la energía nuclear para propósitos “exclusivamente no militares” y dentro de un marco “verificable.”
El responsable brasileño criticó luego indirectamente a Israel por su rechazo a firmar el TNP. “A Brasil le gustaría que todos los países firmaran el Tratado de No Proliferación Nuclear”, dijo el ministro, que añadió que Brasil quiere ver un “Oriente Medio libre de armas nucleares”
Lieberman comenzó recientemente su gira por América Latina, que el Ministerio de Exteriores israelí describió como un intento de contrarrestar la creciente influencia de Irán en la región.
El embajador iraní en Brasilia, Mohsen Shaterzadeh, reaccionó a la visita diciendo esta última no tendría un impacto en las relaciones entre Irán y Brasil. “En este momento, el régimen israelí es conocido por ser un gobierno racista que tiene en sus manos la sangre de los palestinos. Este régimen ha perdido incluso a sus más cercanos amigos,” dijo el embajador.
viernes, 24 de julio de 2009
La agenda oculta de Israel: ¿Por qué es tan importante Jerusalén?

25-07-2009
Dan Lieberman
Al Ahram Weekly
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Tres inmensas piedras de granito reposan acomodadas en la parte alta de la Calle Midabar Sinai, en Givat Havatzim, el distrito situado más al norte de Jerusalén. Cortadas a medida, las imponentes piedras simbolizan diversos preparativos del Movimiento del Monte del Templo y la Fidelidad a la Tierra de Israel, que tienen como objetivo levantar un Tercer Templo sobre el Monte del Templo de Haram Al–Sharif. Ya que es el Culto Islámico quien posee y controla todas las propiedades en Haram Al-Sharif, ¿cómo es posible que esas piedras puedan ser trasladadas allí para construir un templo? No a través de medios legales, por supuesto.
Las piedras suponen una provocación pero el gobierno israelí se niega a quitarlas. Negligencia y pasividad han llevado a creer que una eventual reacción musulmana ante las crecientes provocaciones serviría de excusa a Israel para apoderarse del control total de la Cuenca Santa: las propiedades que Israel trata de incorporar a un Gran Jerusalén.
Durante décadas, las autoridades israelíes han hablado de un Jerusalén unido –apuntando una cualidad espiritual en su mensaje-, como si Israel quisiera ser la patria de las tres fes monoteístas para así ganar en solidez y estabilidad. Si llegara a establecerse una autoridad central, un Jerusalén unido ofrecería también la posibilidad de preservar una ancestral y común herencia.
Sin embargo, al subrayar la palabra “unido”, Israel oculta la ausencia de una narrativa histórica verificable de apoyo que refuerce su idea dominante de incorporar dentro de sus fronteras todo un Gran Jerusalén artificialmente creado. Además de un sinfín de contradicciones e inconsistencias, el ansia de Israel por crear un Gran Jerusalén bajo su total control es plenamente sospechosa. Tan intensiva concentración en un Jerusalén “unido” revela una agenda oculta que degrada la unificación religiosa de Jerusalén y fomenta la división, el odio y el enfrentamiento.
Examinemos la Cuenca Sagrada. La Cuenca Sagrada contiene instituciones y santos lugares musulmanes y cristianos bien señalados que desde hace milenios tienen su ubicación histórica. Aunque gentes de fe judía tuvieron mayor presencia en Jerusalén durante los siglos del Jerusalén Bíblico, representada por el gobierno del rey Hezekiah y el control de las dinastías hasmoneas, su dominio y presencia se vieron interrumpidos durante dos mil años.
Numerosas y extendidas crónicas han posibilitado que parezca que esos 2000 años de ausencia y falta de control nunca hubieran sucedido y que tan sólo hubiera transcurrido un breve tiempo desde los años de Hezekiah. En la “Ciudad Vieja” de la Jerusalén actual pueden encontrarse algunas moradas y baños rituales, pero muy pocos, si es que hay alguno, monumentos, edificios o instituciones judíos importantes del período bíblico. El tan a menudo citado Muro Occidental es el muro de apoyo de la plataforma de Herodes y no tiene relación directa alguna con el Segundo Templo. En Jerusalén no se ha encontrado resto alguno del Templo Judío, ni una sola piedra.
Según la escritora religiosa Karen Armstrom, los judíos de Jerusalén no rezaron ante el Muro Occidental hasta que los mamelucos les permitieron trasladar sus congregaciones desde un peligroso Monte de los Olivos, y es a partir del siglo XV cuando empezaron a orar a diario ante el Muro. Estima que puede que en esa época no hubiera más de 70 familias judías en Jerusalén. Una vez que los otomanos reemplazaron a los mamelucos, Suleiman el Magnífico emitió un edicto formal en el siglo XVI que permitía que los judíos tuvieran un lugar para rezar ante el Muro Occidental.
El único símbolo importante que queda de presencia judía en la Ciudad Santa de Jerusalén es el barrio judío, que Israel desalojó de árabes y volvió a construir en 1967. Durante sus operaciones de desalojo, Israel demolió el Barrio Baghribi, que estaba junto al Muro Occidental, destruyó la Mezquita Al-Buraq y la Tumba del Sheij Al-Afdhaliyah, desplazando a unas 175 familias árabes.
Aunque la población judía en siglos anteriores ocupó un gran segmento de la Ciudad Vieja (se estima que había 7.000 judíos a mediados del siglo XIX), los judíos fueron dejando gradualmente la Ciudad Vieja y emigraron a nuevas barriadas del Oeste de Jerusalén, quedando allí sólo unos 2.000 judíos. El control jordano tras la guerra de 1948 redujo el número a cero. En 2009, la población del barrio judío en la Ciudad Vieja ha crecido hasta 3.000 habitantes, el 9% de la población de la misma. Las poblaciones cristiana, armenia y musulmana son sus principales integrantes y sus barrios contienen casi todo el comercio de la Ciudad Vieja.
Tratando de vincular el antiguo Israel con la actual Jerusalén, las autoridades israelíes continúan adjudicando denominaciones falsas a los puntos de referencia de la Cuenca Sagrada, mientras proclaman que la falsificación se debe a los bizantinos. Los restos de la más temprana Torre del Rey David, por ejemplo, fueron construidos varios cientos de años después de la fecha en que la Biblia sitúa el reino de David. Ahora es un obvio minarete islámico. Los restos más tempranos de la Ciudadela del Rey David son del período hasmoneo (200 años a.C.). La ciudadela fue enteramente reconstruida por los otomanos entre 1537 y 1541.
La tumba del Rey David, que se encuentra en la Abadía de la Dormición, es un cenotafio cubierto por un paño (no hay restos) que honra al Rey David. El casco relacionado con David no es más que un huésped no verificado. Se considera que las Piscinas de Salomón, ubicadas en un pueblo cerca de Belén, forman parte de una construcción romana durante el reinado de Herodes el Grande. Las piscinas suministraban agua a un acueducto que llevaba el agua a Belén y Jerusalén. Está asumido que los Establos de Salomón, bajo el Monte del Templo, son unas criptas que el Rey Herodes construyó para ampliar la plataforma del Monte del Templo. La Tumba de Absalón es obviamente un edificio esculpido por los griegos y por tanto no puede ser la tumba del hijo de David.
La Ciudad de David contiene artefactos que datan de antes y durante la época de David. Sin embargo, algunos arqueólogos sostienen que su número es insuficiente para poder estar seguros de una presencia israelita, incluida la del Rey David, antes de finales del siglo nueve. En ningún caso, una presencia israelita podría haber aparecido en un asentamiento pequeño y sin fortificar.
El Parque Arqueológico de Jerusalén en el interior de la Ciudad Vieja, junto con el Centro de Reconstrucción Virtual y Exhibición Davidson, arrojan en realidad poca luz sobre la cuestión. El Centro Davidson contiene una exposición de monedas, de cuencos y vasijas de piedra de Jerusalén. El Parque Arqueológico en la Ciudad Vieja contiene entre otros muchos objetos, incluyendo estructuras de la época de Herodes, baños rituales, un suelo de un palacio omeya, una calzada romana, puertas otomanas y la fachada de lo que se ha denominado el Arco de Robinson, una entrada al parecer herodiana al Monte del Templo. Sin embargo, las exposiciones no muestran muchas, ni siquiera alguna, estructuras o instituciones antiguas hebreas de especial importancia.
Arqueólogos serios, tras examinar las excavaciones que han hallado fragmentos de cerámica y restos de edificios, han concluido también que los hallazgos arqueológicos no sostienen la historia bíblica de Jerusalén y su importancia durante las eras de un reinado judío único bajo David y Salomón.Margaret Steiner, por ejemplo, en un artículo titulado: “No es ahí: la arqueología prueba una negativa”, en la revista Biblical Archaelogy Review de julio/agosto de 1998, afirma que “desde el siglo décimo antes de Cristo no hay pruebas arqueológicas de que en Jerusalén hayan vivido muchos pueblos, sólo que fue una especie de centro administrativo público… No tenemos nada que indique que ahí hubo una ciudad durante los supuestos reinos [de David y Salomón]… Parece improbable, por tanto, que esta Jerusalén fuera la capital de un gran estado, la Monarquía Unida, como aparece descrita en los textos bíblicos”.
Jerusalén Oeste es ya otra canción. Con la proliferación del bandidaje y las puertas de la Ciudad Vieja cerradas antes de que anocheciera, la población prefería vivir dentro de las puertas de la ciudad. Sin embargo, el rico filántropo Moses Montefiore quería atraer a la población judía a los nuevos alrededores y construyó la primera comunidad judía fuera de la Ciudad Vieja; las primeras casas de Yemin Moshe se completaron en 1860. Desde aquel momento en adelante, la presencia judía jugó un papel fundamental en la creación de Jerusalén Oeste.
Otras instituciones –las ortodoxas griegas, católicas, ortodoxas rusas y musulmanas- se atrevieron pronto a salir también y empezaron a poseer propiedades en el desarrollo de Jerusalén Oeste.
En 1948, una vez que el ejército israelí se apoderó del control de Jerusalén Oeste, el nuevo gobierno israelí confiscó allí todas propiedades pertenecientes a instituciones musulmanas. La razón que se dio fue que eso era “propiedad del enemigo”. Pocos musulmanes y ninguna mezquita quedan hoy en la zona.
Pero esto suponía una contradicción. Al atacar y limpiar étnicamente las comunidades árabes cristianas de Deir Yassin y Ein Kerem, las fuerzas israelíes definían a los palestinos cristianos como su enemigo. Sin embargo, Israel no confiscó las propiedades cristianas, muchas de las cuales son evidentes en Jerusalén Oeste. La Iglesia Ortodoxa Griega posee amplias propiedades en Jerusalén Oeste, muchas de las cuales están marcadas por su símbolo “T…”, interpretado como la palabra “sepulcro”.
Otra contradicción es que Israel ha cuidado el cementerio judío del Monte de los Olivos y lo ha ampliado como patrimonio cultural. Parte del famoso cementerio musulmán Mamilla en Jerusalén Oeste ha sido clasificado como propiedad refugiada y se están haciendo los preparativos para demolerlo y construir el nuevo Museo de la Tolerancia.
Jerusalén Este revela aún más contradicciones. La repetida advertencia de los dirigentes israelíes de que no es posible la coexistencia y que hay que separar a las comunidades judías y musulmanas se contradice con el deseo israelí de incorporar Jerusalén Este a Israel. Esa incorporación significaría aceptar en una parte del estado judío entre 160.000 y 225.000 palestinos.
¿Sería así? Mientras que las antiguas e históricas barriadas judías en Jerusalén Este han mantenido sus particularidades meticulosamente cuidadas, o se han ido reconstruyendo en su estilo original, las barriadas antiguas de Jerusalén Este han sido totalmente descuidadas (todo el Jerusalén Este árabe está abandonado) o destruido. ¿Cuánto deterioro y destrucción son capaces de aguantar los palestinos antes de decidir marcharse?
La construcción de casas judías en las barriadas del Jerusalén Este Árabe prosigue imparable su marcha, así como la destrucción de hogares árabes, a base de declararlos ilegalmente construidos o ilegalmente adquiridos. Sobre 44 dunums [44.000 metros cuadrados] de tierra confiscada de familias palestinas, una compañía privada ha construido la comunidad cerrada de Nof Zion, y ha separado convenientemente el palestino Yabal Al-Mukabir de otras partes de Jerusalén Este. Ningún árabe puede concursar. Los condominios, por valor de millones de dólares, se anuncian para inversores estadounidenses.
El Ministerio israelí del Interior ha aprobado un plan para demoler un jardín de infancia y el mercado para mayoristas situado en la barriada Wadi Yoz de Jerusalén Este para construir un nuevo hotel cercano a la Ciudad Vieja y al Museo Rockefeller. La consecuencia será la destrucción de una barriada árabe y su sustitución por intereses judíos, a los que un día se unirán otros intereses judíos más.
Esos son sólo dos ejemplos de un plan maestro para sustituir la presencia árabe de siglos de antigüedad en Jerusalén Este con una moderna presencia judía. La antigua presencia árabe se sigue subdividiendo cada vez más por el Muro de Separación que discurre a través del paisaje de Jerusalén Este, separándolo de Cisjordania, haciendo que sea imposible que un estado palestino pueda tener su capital en Jerusalén Este.
El plan maestro amplía los límites de Jerusalén para incluir el gran asentamiento (ciudad) israelí de Maale Adumim. Entre Maale Adumim y Jerusalén Este, Israel se propone construir el Corredor E1, que uniría los asentamientos formando un anillo y reforzaría la separación de Jerusalén Este de Cisjordania. El Corredor E1 dividirá el norte y el sur de Cisjordania e imposibilitará el tránsito directo entre la Belén palestina, que está al sur de E1, y la Ramala palestina, que está al norte de la E1. La construcción del Corredor E1, partes del cual son propiedad palestina, podría así impedir la formación de un estado palestino viable.
Si Israel está destruyendo el patrimonio cultural de Jerusalén y aplastando su significación espiritual, ¿por qué Israel quiere unificar Jerusalén?
Israel es físicamente un pequeño y nuevo país con una población codiciosa y grandes ambiciones. Necesita conseguir más prestigio y quiere que la consideren como un poder emergente en la escena mundial. Para conseguir esas cosas, Israel necesita una capital que inspire respeto, contenga tradiciones antiguas y sea reconocida como una de las ciudades importantes del mundo. Casi todas las naciones principales del planeta, desde Egipto a Alemania a Gran Bretaña tienen capitales que son grandes ciudades. Para conseguir sus objetivos, Israel quiere una Jerusalén descomunal que contenga la Ciudad Santa.
Sin embargo, eso no es todo. Jerusalén tiene un importante mercado turístico que podría ampliarse. Eso podría proporcionarle nuevas oportunidades comerciales y una vía de entrada en todo Oriente Medio. Una Jerusalén indivisible bajo control israelí supondría un buen montón de shekels.
Israel compite con Estados Unidos como centro del pueblo judío. Necesita un Jerusalén unificado para conseguir reconocimiento como la patria del judaísmo. Al controlar todos los lugares sagrados, Israel conseguiría la atención de los dirigentes musulmanes y cristianos. Esos dirigentes se verían forzados a hablar con Israel, y éste tendría ventaja a la hora de negociar en las disputas.
Todo lo que Israel consiga, será a costa de los palestinos. Incluso aunque Israel esté de acuerdo con el establecimiento de un estado palestino, dirigirá sus políticas a limitar la eficacia de ese estado. Ya que Jerusalén Este y sus lugares santos benefician en gran medida la economía palestina y aumentan la legitimidad palestina, Israel hará todo lo que pueda para impedir que se ceda Jerusalén Este al nuevo estado de Palestina. Un Jerusalén “indivisible” forma parte de ese esfuerzo.
Jerusalén Oeste sólo le proporciona a Israel una capital norte/sur. Un Jerusalén íntegro le daría a Israel una mirada a largo plazo hacia una capital este/oeste, o una capital centralizada para la tierra de las anteriores tribus judías bíblicas.
Los ideales socialista sionista y el movimiento cooperativo de los kibbutzim recibieron apoyo durante muchos de gente idealista de todo el mundo. El equiparar a Israel con la tragedia del Holocausto extendió esa simpatía y apoyo. Con el fin del sueño sionista, la decadencia de la vida del kibutz y la vulgarización del Holocausto, Israel necesita un nuevo símbolo de identidad que pueda capturar la atención mundial.
Si es que Israel tiene algo que reivindicar sobre Jerusalén, esa reivindicación debería oírse y discutirse en un foro adecuado. Sin embargo, no es ese el proceso puesto en marcha. Al contrario, el gobierno israelí está utilizando procedimientos ilegales e ilegítimos, así como métodos falsos e hipócritas para cumplir a la fuerza su agenda. Israel no está defendiendo su postura sino empleando su poder para atropellar todas las consideraciones legales, morales e históricas.
En el Museo de la Ciudadela de David hay una inscripción: la tierra de Israel está en el centro del mundo y Jerusalén es el centro de la tierra de Israel.
Esta autoalabanza fue recogida recientemente en un café de Jerusalén Oeste durante una conversación que mantuve con varios israelíes. Un joven israelí que estaba sentado en la mesa intervino bruscamente en la conversación con las palabras: “El mundo mira a Jerusalén. Jerusalén es el centro del mundo y Jerusalén es la capital de Israel. Todo el mundo necesita a Jerusalén y por lo tanto tendrán que hablar con Israel”.
Esa es la razón por la que Israel necesita desesperadamente su Gran Jerusalén.
Dan Lieberman es editor de “Alternative Insight”, un boletín informativo que se publica de forma mensual en Internet.Enlace con texto original: http://weekly.ahram.org.eg