19 muertos y 60 heridos: la impunidad de Israel es una amenaza para todos
01-06-2010
Tribunal Russell
http://brusselstribunal.org
Incluso para ojos que están dolidos de ser testigos del sufrimiento humano hay algo chocante, algo imposible, en el hecho de ver a soldados israelíes, armados y con máscaras antigas descolgándose con cuerdas sobre la cubierta de un barco de ayuda repleto de civiles —periodistas, parlamentarios, activistas de derechos humanos, madres, médicos— navegando hacia Gaza para romper el inhumano bloqueo que mantiene a un millón y medio de personas entre la vida y la muerte.
En el Mavi Marmara, que transportaba 10.000 toneladas de ayuda humanitaria, ondeaban una bandera blanca: un símbolo universal de no violencia. También ondeaba una bandera turca, en aguas internacionales, que le otorgaba un estatuto como extensión soberana de Turquía. A pesar de todo, Israel atacó. ¿Para qué lucha Israel? ¿Por su existencia o por la continuación de un régimen de castigo colectivo calculado para destruir a los palestinos? ¿O bien son ambas cosas lo mismo? 19 muertos y 60 heridos. ¿Quién dio la orden? ¿Reaccionará la OTAN ante el ataque a uno de sus miembros?
Un simple asesino público
No se puede reivindicar el derecho a existir por medio del asesinato. El mismo hecho de que Israel fuera aceptado en el sistema de las Naciones Unidas —en 1948— estuvo condicionado a que Israel reconociera derechos iguales a los árabes, en particular el derecho al retorno de los palestinos. Israel no sólo impidió el retorno de los refugiados sino que en 1967 tomó por la fuerza y ocupó el resto de la Palestina histórica. Desde el momento de su fundación hasta el día de hoy hemos sido testigos de un catálogo interminable de atrocidades israelíes. Debido a sus infinitas atrocidades Israel ha perdido el derecho a cualquier afirmación de legalidad —además es un Estado que se niega a firmar el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares o a plantearse abandonar sus armas nucleares-.
Gaza es tanto la prisión al aire libre más grande del mundo como el campo de concentración no declarado del siglo XXI. Todo el mundo lo sabe. Las Naciones Unidas lo saben. El presidente de Estado Unidos lo sabe. Decenas de miles de funcionarios de países de todo el mundo lo saben. El bloqueo es una forma de cerrar las salidas y de asesinato lento. Es una atrocidad que está al mismo nivel que el genocidio. En esto cada hombre y cada mujer tiene el mismo deber: la inacción es complicidad y una traición a la humanidad. Todos los derechos legales están con aquellas personas que tratan de acabar con esta situación por cualquier medio.
La Flotilla de la Libertad es uno de estos intentos: es un rechazo del sufrimiento humano. Su simbolismo es más poderoso que cualquier armada. En este sentido sigue siendo lo que era cuando emprendió este viaje: una señal de colapso del bloqueo. Donde los anteriores barcos solitarios trataban de llegar a Gaza, ahora van en grupos. Seguirán más. Cuando zarpen miles de barcos, ¿qué hará Israel?
Proceso a Israel
Israel perdió la batalla por [ganarse a] la opinión publica internacional hace mucho tiempo. Nadie puede olvidar el implacable bombardeo de una población civil prisionera durante la última guerra de Israel contra Gaza. ¿A quién puede esperar persuadir Israel ahora?
Condenamos el ilegal, inmoral e inhumano bloqueo a Gaza y a todas aquellas personas que lo mantienen
Condenamos a Israel
Condenamos el brutal ataque de Israel contra activistas pacifistas en aguas internacionales. Declaramos que 700 almas valientes, procedentes de 50 naciones, representan algo real que la propaganda israelí no puede borrar
Lloramos a las 19 personas asesinadas y expresamos nuestra esperanza y solidaridad con las 60 personas heridas. Exigimos a Israel la liberación de todos los activistas detenidos
Apelamos a todas las instituciones internacionales —incluyendo las Naciones Unidas, la Unión Europea y las agencias y organizaciones de derechos humanos— para que se manifiesten claramente acerca de esta ultima atrocidad israelí y que trabajen para acabar con la impunidad israelí
Exigimos un tribunal internacional para juzgar todos los crímenes israelíes, presentes y pasados. Apelamos a la Asamblea General de las Naciones Unidas para que solicite a la Corte Internacional de Justicia una opinión consultiva sobre la legalidad de Israel dentro del sistema de las Naciones Unidas dada su sistemática y flagrante falta de respeto por el derecho internacional y la autoridad moral
Apoyamos todos los esfuerzos por todos los medios para liberar al pueblo de Gaza de su prisión y de su sufrimiento, incluyendo las sanciones y la desinversión contra Israel, un boicot general y el boicot —por parte de las federaciones de trabajadores— de todos los barcos que se dirigen a Israel o vienen de ahí
Apelamos a todas las personas de todas partes del mundo para que expresen su solidaridad con los muertos y heridos, y con los palestinos que están bajo la ocupación, en expresiones locales de indignación ahí donde se considere necesario.
Apelamos a todas las asociaciones, sindicatos, parlamentarios, profesionales y otras personas a que se adhieran a este llamamiento y a sus demandas. Rogamos que se distribuya y se actúe en consecuencia.
Comité del Tribunal BRussells
http://brusselstribunal.org
Para información y contactos: info@brusselstribunal.org
Para firmar la declaración: http://www.petitiononline.com/GazaSol/petition.html
martes, 1 de junio de 2010
Esto es Israel
martes, 9 de marzo de 2010
En apoyo del Tribunal Russell
09-03-2010
Carlos Sanchis
Rebelión
Revisado por Caty R.
La semana pasada, del 1 al 3 de marzo, tuvo lugar en Barcelona la primera sesión internacional del Tribunal Russell sobre Palestina dedicada a juzgar el comportamiento de la UE y sus Estados miembros con respecto a las violaciones de la legalidad internacional en Israel y Palestina. El tribunal carece de poder para ejecutar su sentencia pero es un referente moral y jurídico para muchos ciudadanos e instituciones. En esta línea se expresaba Julio Cortázar, que formó parte del tribunal, cuando afirmaba que “política y moral son indisolubles aunque la práctica tienda a mostrar otra cosa”.
En 1967, el filósofo Bertrand Russell impulsó este tribunal civil para juzgar los crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos en Vietnam. En 1974 se reunió de nuevo e hizo lo propio con las dictaduras de Latinoamérica, logrando un considerable impacto en la opinión pública mundial.
Actualmente representa un enérgico rechazo a las repetidas y numerosas violaciones del derecho internacional. No nos cabe duda alguna de que el objetivo del fundador del tribunal sigue vigente y ha sido el que ha inspirado al jurado, de un elevado perfil moral y una gran calidad intelectual (compuesto por la ex congresista de Estados Unidos Cynthia McKinney, el magistrado emérito del Tribunal Supremo español José Antonio Martín Pallín, la ex ministra de Cultura de Mali Aminata Traoré, el abogado británico Michael Mansfield, la activista francesa Gisèle Halimi, el actor español Alberto San Juan, el ex ministro sudafricano y líder contra el apartheid Ronald Kasrils, la Premio Nobel de la Paz 1976, Mairead Corrigan-Maguire y Stéphane Hessel, corredactor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos). El fallo de este tribunal señaló que, ante las repetidas violaciones del derecho internacional por parte de Israel, la UE ha fracasado en su elemental obligación de velar por el cumplimiento de las normas básicas del derecho internacional y «exige utilizar todas las vías del Estado de derecho e ir más allá de las simples declaraciones de condena». Para ello se reclama a la UE que «imponga las sanciones diplomáticas, comerciales y culturales necesarias para poner fin a la impunidad con la que actúa Israel desde hace decenios».
Las conclusiones a las que llega el tribunal tras examinar los informes y trabajos aportados por los comités de expertos y las comparecencias de testigos están fundamentadas en hechos precisos y constatables de los que se derivan unas responsabilidades jurídicas concretas. Entre estos hechos pueden citarse la venta de armas a Israel por algunos estados de la UE que se emplearon en la última gran ofensiva contra Gaza, la pasividad ante dicho ataque, la falta de cumplimiento de sus obligaciones legales con respecto al fallo de la Corte Internacional de Justicia referente a la construcción del muro israelí en Cisjordania y las que se derivan de las numerosas convenciones y convenios internacionales. Hechos como estos han motivado que el Tribunal Russell concluya que la UE es corresponsable de las violaciones del derecho Internacional cometidas por Israel, al otorgarle una asistencia ilícita y legitimar sus actos. Recordemos que el Consejo de Seguridad de la ONU ha emitido nada menos que 79 resoluciones que son directamente críticas con Israel por violaciones de resoluciones de la ONU, de la Carta de las Naciones Unidas, de las Convenciones de Ginebra, terrorismo internacional u otras violaciones del Derecho Internacional.
Nuestro país acaba de aprobar un importante recorte de la jurisdicción universal y otros países están recibiendo presiones para que lo hagan. Estas modificaciones legislativas, garantizarán la impunidad, incluso, de presuntos criminales de guerra. Estamos en un momento en el que algunos Estados están tratando de cambiar los principios y estipulaciones del derecho internacional para acomodarlo abiertamente a sus propios intereses; aunque con ello se lleven por delante los derechos de personas y comunidades enteras. Así pues, vemos que el derecho internacional se aplica con dos varas de medir: una para estados pobres y con escasa influencia y otra para los que gozan de recursos, poder y notoriedad para eludir el peso de la ley. Por todo eso es de una importancia capital que iniciativas como el Tribunal Russell tengan un amplio apoyo y vean garantizada su continuidad. Ésa es, sin duda, la intención y el compromiso del amplio, plural y cualificado Comité de Apoyo Internacional. Este Comité cuenta con prestigiosos juristas, políticos, artistas e intelectuales de todo el mundo entre los que se hallan Boutros-Ghali, Noam Chomsky, José Saramago, Eduardo Galeano, Jonathan Cook, Susan George, John Dugard, Costa Gravas, Juan Goytisolo, Naomi Klein, Illan Pape Vandana Shiva o Ken Loach; por citar unos pocos de una larga lista que encabezan el presidente de la Fundación Bertrand Russell para la Paz del Reino Unido, Ken Coates; el Premio Sajárov por la libertad de pensamiento 2001, el israelí Nurit Peled, y la Delegada general de Palestina en la Unión Europea, Bélgica y Luxemburgo, Leila Shahid.
Cualquier ciudadano preocupado por la justicia y la dignidad de las personas, cualquier contribuyente con un mínimo sentido de la solidaridad, cualquier persona que desee que los derechos humanos universales se apliquen a todos por igual, puede tener la seguridad de que esos valores guían al Tribunal, al comité de expertos, a los voluntarios, equipos técnicos y, si se me permite, organizaciones e instituciones que tanto han trabajado para que las sesiones fueran posibles.
El próximo mes de octubre se celebrará en Londres otra sesión de este Tribunal para juzgar las responsabilidades de las empresas multinacionales en el conflicto, más tarde, en Nueva York y Sudáfrica, se examinarán las de otras instituciones como la ONU o la Liga Árabe.
La embajada de Israel en España ha reaccionado al fallo con descalificaciones personales a cuantos han participado en este juicio, que ha calificado de «tribuna de linchamiento». En este sentido hay que dejar muy claro que lo que ha juzgado el tribunal ha sido el comportamiento de la UE, aunque es bien conocido que un buen número de actos cometidos por Israel han sido calificados por las Naciones Unidas como actos ilegales. Por consiguiente, según el tribunal y acogiéndose al derecho internacional público, algunos vínculos entre la UE con Israel son igualmente ilícitos.
Como viene siendo habitual en ocasiones parecidas, alguna que otra pluma acólita y vergonzosamente servil a la que se da pábulo en los medios de comunicación, se ha afanado en repetir el mensaje del embajador israelí casi sin variar una coma, al más puro estilo de los papagayos amaestrados de uno de esos parques de loros para turistas. Se trata de un intento chabacanamente obsceno de justificar lo injustificable y de insultar la inteligencia de sus lectores tratando de que lo negro parezca blanco, los opresores oprimidos y los verdugos víctimas. Ese intento será en vano porque los ciudadanos de todo el mundo recuerdan con claridad las imágenes de violencia desproporcionada, la destrucción aterradora y la humillación despiadada que impone la ocupación israelí. Recordarán también que en la ofensiva contra Gaza del pasado invierno perdieron la vida 1.434 palestinos de los cuales 960 eran civiles desarmados y 288 eran niños. A estas víctimas no las citan esos desinformadores. A ellos les recuerdo estas palabras de Cortázar:
«Las máquinas de escribir de los hombres libres deben abrir su fuego de palabras contra la violencia y el desprecio de tanto déspota empobrecido».
Carlos Sanchis es vicepresidente de Acsur Catalunya
miércoles, 3 de marzo de 2010
Tribunal Russell sobre Palestina
Una diputada admite que la UE sabía que Israel atacaría Gaza
Alberto Pradilla
Gara
La eurodiputada Véronique de Keyser, del Partido Socialista valón, reveló ayer que la Comisión Europea sabía que Israel bombardearía Gaza varias semanas antes del inicio de la operación «Plomo Fundido» y denunció que «no hicieron nada» para frenar un ataque que habría sido anunciado por la ex ministra de Exteriores israelí Tzipi Livni.
«No conocíamos el día, pero sabíamos que sería inminente». La eurodiputada Véronique de Keyser, del Partido Socialista valón, aseguró ayer que la Comisión Europea estaba informada «desde principios de diciembre» acerca del plan israelí de bombardear Gaza.
De hecho, fue la propia ministra de Exteriores israelí, Tzipi Livni, quien comunicó las intenciones bélicas de Tel Aviv tras ser interrogada sobre el futuro de la Franja durante una reunión con la Comisión de Asuntos Exteriores de la UE, de la que De Keyser es miembro.
Posteriormente, la dirigente israelí celebró un encuentro con los miembros de la comisión donde, según la parlamentaria europea, también les habría anunciado su intención de poner en marcha una operación militar a gran escala contra Gaza. De Keyser realizó esta revelación durante una de las sesiones del Tribunal Russell sobre Palestina, que concluye hoy en Barcelona y que trata de juzgar la complicidad europea con los crímenes israelíes.
No intervención europea
A pesar de conocer de antemano los planes de Tel Aviv de atacar Gaza, la Comisión Europea «no hizo nada» para intentar frenar el ataque. «Esperábamos que Europa tratase de persuadir a Israel, que les advirtiesen de que bombardear a una población de un millón y medio de personas tendría consecuencias», señaló De Keyser, en relación al acuerdo de asociación preferente firmado entre Israel y la Unión Europea.
«Hicieron todo lo contrario de lo que cabía esperar. No sólo no intentaron convencer a Tzipi Livni de que no lanzase una operación militar, sino que aprobaron la profundización de las relaciones con Israel», denunció, tras constatar que la posición europea otorgó a Tel Aviv «el refuerzo que necesitaba» para iniciar la ofensiva.
Según la europarlamentaria, el argumento al que se aferraron los líderes europeos fue que, con la firma del tratado, podrían «controlar mejor» al Estado sionista, e indicó que un grupo de diputados advirtió que una eventual operación militar israelí «sería un baño de sangre».
«Acusan a Hamas de utilizar escudos humanos y se defienden diciendo que avisaron lanzando unos papeles. ¿Dónde iba a escapar la población civil?», se preguntó.
«Llevábamos meses hablando sobre la posibilidad de que algo ocurriese en Gaza», reconoció De Keyser. Lo cierto es que el 19 de diciembre, ocho días antes del inicio de la operación «Plomo Fundido», se rompió la tregua de seis meses mantenida entre Israel y varios grupos palestinos, entre los que se encuentran Hamas, FPLP, FDLP y Yihad Islámica. No obstante, la eurodiputada socialdemócrata admitió que «no se esperaba que fuese de tal magnitud».
La de la europarlamentaria del Partido Socialista valón no fue la única intervención que denunció los crímenes israelíes cometidos durante la agresión contra Gaza ocurrida entre diciembre de 2008 y enero del pasado año. Desmond Travers, coronel irlandés retirado, miembro de la misión de la ONU encabezada por el juez Richard Goldstone y uno de los encargados en realizar el informe que calificó como crimen de guerra la operación militar israelí en la Franja, relató el uso de armas prohibidas como fósforo blanco por parte del Ejército sionista, a quien acusó de llegar a utilizar «armas experimentales».
El Tribunal Russell sobre Palestina, que se celebra desde el lunes en Barcelona, emitirá hoy sus consideraciones sobre la responsabilidad europea en la ocupación israelí de Palestina.
http://www.gara.net/paperezkoa/20100303/186129/es/Una-diputada-admite-que-UE-sabia-que-Israel-atacaria-Gaza
viernes, 12 de febrero de 2010
El Tribunal Russell despierta de nuevo para examinar las responsabilidades de la UE en Palestina
Contra el crimen de silencio
12-02-2010
Coordinadora de entidades Amb Palestina al Cor
Rebelión
Barcelona acogerá los próximos 1, 2 y 3 de marzo la I Sesión Internacional del Tribunal Russell sobre Palestina, un tribunal popular de conciencia impulsado por la sociedad civil ante las violaciones del Derecho internacional de las que es víctima el pueblo palestino. Aunque sus resoluciones no son vinculantes, el Tribunal se basa en la legislación internacional y está formado por expertos y juristas de renombre mundial. La primera sesión arranca en Barcelona con el mandato de examinar el grado de complicidad de la Unión Europea y de sus Estados miembros en la prolongación de la ocupación de los Territorios Palestinos y en las violaciones de los derechos del pueblo palestino por parte de Israel.
¿De dónde surge el Tribunal?
El primer Tribunal Russell se celebró en 1967 para investigar la política exterior y la intervención de los Estados Unidos en Vietnam de acuerdo al Derecho internacional. Bautizado originalmente como Tribunal Internacional contra Crímenes de Guerra, fue impulsado por Bertrand Russell, premio Nobel de Literatura en 1950, y presidido por Jean-Paul Sartre. El Tribunal contó con la participación de destacados intelectuales de la época, como Lelio Basso, Simone de Beauvoir, Julio Cortázar y Lázaro Cárdenas. El Tribunal, a pesar de carecer de validez jurídica, actuó como un tribunal popular de conciencia frente a las injusticias e impunidad de los crímenes de guerra y violaciones del derecho internacional cometidos durante la guerra de Vietnam.
Ahora, más de cuarenta años después, la Fundación Bertrand Russell patrocina el establecimiento de un Tribunal Russell sobre Palestina (TRP) para examinar una serie de deficiencias, omisiones y complicidades de terceros Estados y de organizaciones internacionales que han dado lugar a la continua ocupación de los Territorios Palestinos y a la impunidad de que goza el Estado de Israel.
El TRP está constituido por reconocidas figuras de muy diversos países, Israel incluido, y su legitimidad no proviene de ningún Gobierno o partido político, sino del prestigio, la carrera y el compromiso respecto a los derechos humanos de los miembros que lo integran.
El Comité de apoyo internacional cuenta con más de 100 personalidades de todos los ámbitos, como Boutros Boutros-Ghali (ex secretario general de la ONU), Mohammed Bedjaoui (ex presidente del Tribunal Internacional de Justicia), Noam Chomsky (catedrático del MIT), Ken Loach (cineasta) o José Saramago (premio Nobel de Literatura en 1998).
¿Por qué es necesario?
El 9 de julio de 2004, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) dictaminó la ilegalidad del muro construido por Israel en la Palestina ocupada con una opinión consultiva. Once días después, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó, por una aplastante mayoría, la Resolución ES-10/15, por la que reconoce la opinión de la CIJ y exige a los Estados miembros de la ONU que cumplan con sus obligaciones jurídicas según lo establecido por la opinión consultiva: no hacer nada que implique una ayuda a la construcción del muro ni el reconocimiento de la situación ilegal que lo genera, además de garantizar que Israel observe sus deberes en virtud del derecho internacional humanitario y del derecho a la autodeterminación del pueblo palestino. Sin embargo, todos esos Estados que votaron a favor de la Resolución ES-10/15, se han contentado posteriormente con emitir condenas y declaraciones políticas, y han permitido a Israel seguir con su política de confiscaciones, de implantación de colonias ilegales en territorios ocupados y de violación de los derechos del pueblo palestino.
La guerra librada por el Gobierno y el ejército israelíes entre diciembre de 2008 y enero de 2009 en la franja de Gaza, sometida ya a un brutal bloqueo, hizo más patente que nunca el desprecio de Israel por el derecho internacional, y la responsabilidad y complicidad del resto de países –especialmente de los Estados Unidos y de la Unión Europea– en la perpetuación de la injusticia cometida contra el pueblo palestino. Puesto que las condenas no han ido acompañadas de ninguna sanción, Israel goza de un apoyo tácito de la comunidad internacional.
Es en este contexto en que cabe entender el establecimiento del Tribunal Russell sobre Palestina, una iniciativa cívica que promueve el derecho internacional como pieza clave para avanzar en el conflicto entre Israel y Palestina y que pretende movilizar a la opinión pública internacional para que las Naciones Unidas y sus Estados miembros adopten las medidas necesarias para poner fin a la impunidad del Estado de Israel y alcanzar una solución justa y duradera del conflicto. Así, más allá de la consabida responsabilidad de Israel, su objetivo es demostrar la complicidad de terceros Estados y organizaciones internacionales que, mediante su pasividad o su apoyo activo, permiten que Israel siga violando sistemática y reiteradamente los derechos del pueblo palestino y que la situación se perpetúe y agrave.
¿Cómo funciona?
El establecimiento del TRP surge a raíz de un llamamiento de Ken Coates (presidente de la Fundación Bertrand Russell), Nurit Peled (israelí, premio Sajárov por la libertad de expresión 2001) y Leila Shahid (delegada de Palestina ante la Unión Europea), que avalan el proyecto en calidad de patrones.
La organización del Tribunal Russell sobre Palestina depende de su Comité Internacional Organizador (CIO), integrado por los siguientes miembros: Ken Coates, Pierre Galand, Stéphane Hessel, Marcel-Francis Kahn, Robert Kissous, François Maspero, Paulette Pierson-Mathy, Bernard Ravenel y Brahim Senouci.
La estructura de funcionamiento del Tribunal cuenta además con:
* El Comité de Apoyo Internacional, formado por personas de los sectores académico, científico, cultural y político con una reputación internacional y sin cargos políticos en activo.
* Los Comités nacionales de apoyo, que contribuyen a la recaudación de fondos, y garantizan la movilización popular y la difusión mediática. También pueden ser los encargados de organizar una sesión en su país o participar en la de otros. Hasta el momento, se han constituido Comités nacionales de apoyo en los siguientes países: Francia, Bélgica, Reino Unido, Irlanda, Suiza, Portugal, Alemania, Italia y España y Cataluña. También están en proceso de constitución Comités nacionales en los Países Bajos, Austria, Argelia, Líbano, India y Chile.
* El Comité Nacional para Cataluña y España acogerá la primera sesión del Tribunal Russell sobre Palestina que se realizará en Barcelona los días 1, 2 y 3 de marzo de 2010. Este comité está impulsado por la coordinadora de entidades Amb Palestina al Cor, que reúne a muchas organizaciones catalanas que trabajan activamente para la defensa de los derechos humanos y de la legalidad internacional en Palestina.
* Los Expertos y Testigos. Los contenidos de las sesiones del Tribunal se preparan gracias a la colaboración de decenas de expertos y académicos provenientes de distintos países. Las audiencias del Tribunal contarán con presentaciones por parte de expertos y también con la presencia de testigos que puedan testificar de manera relevante respecto a las temáticas tratadas.
* El Jurado. Cada sesión del Tribunal contará con un jurado compuesto por personalidades ilustres del mundo jurídico, académico, científico, cultural o político.
Una vez celebradas las audiencias con la presentación de los informes elaborados por los expertos y la intervención de testigos, el jurado del Tribunal después de su deliberación, entregará sus conclusiones.
Sesión de Barcelona (1, 2 y 3 de marzo de 2010)
El Tribunal Russell sobre Palestina está concebido como una iniciativa descentralizada que se celebrará en varias sesiones y en distintas ciudades entre 2010 y 2012. Así, se está organizando ya una segunda sesión del Tribunal para 2010 en Londres, sobre las complicidades y omisiones de las empresas transnacionales. Posteriormente, se celebrarán otras sesiones en diferentes continentes para abordar complicidades y omisiones como las de los Estados Unidos y las Naciones Unidas.
La primera sesión internacional del Tribunal Russell sobre Palestina se celebrará en Barcelona los días 1, 2 y 3 de marzo de 2010, en el Paraninfo de la Universitat de Barcelona, con el mandato de examinar en qué medida la Unión Europea y sus Estados miembros son cómplices de la prolongación de la ocupación de los Territorios Palestinos y de las violaciones por parte de Israel de los derechos del pueblo palestino.
Los contenidos de la sesión de Barcelona se están preparando con la colaboración de decenas de académicos expertos en derecho internacional público y legislación comunitaria en los siguientes países: España, Reino Unido, Francia, Bélgica, Portugal e Irlanda. El Comité de expertos para España y Cataluña está integrado por David Bondia, Luciana Coconi, Rafael Escudero, Ignacio Álvarez-Osorio, Margalida Capellà i Roig, Ferran Izquierdo Brichs, Jaume Saura, Alejandro Pozo, Antoni Pigrau Solém y Agnes Bertrand-Sanz.
El Jurado del Tribunal está integrado por nueve personas de reconocido prestigio moral o jurídico a escala internacional. Las personas que conformarán el jurado de la sesión de Barcelona son las siguientes:
◦ Sr. Michael Mansfield (Reino Unido) - Abogado
◦ Sra. Gisèle Halimi (Francia) - Abogada y política
◦ Sr. José Antonio Martín Pallín (España) - Magistrado del Tribunal Supremo ◦ Sr. Ronald Kasrils (Sudáfrica) - Líder anti-apartheid y ex ministro sudafricano
◦ Sra. Mairead Corrigan-Maguire (Irlanda del Norte) – Premio Nobel de la Paz 1976
◦ Sra. Cynthia McKinney (Estados Unidos de América) – Ex congresista de Estados Unidos y candidata presidencial por el Partido Verde
◦ Sra. Aminata Traoré (Mali) – Activista, escritora y ex-ministra
◦ Sr. Alberto San Juan (España) – Actor
** Sr. Juan Guzmán Tapia (Chile) – Juez retirado. No estará en Barcelona pero formará parte del jurado en las próximas sesiones.
El programa provisional ya se puede consultar en la página web del Tribunal.
Cómo colaborar con el Tribunal
Hay varias formas de colaborar con el Tribunal; he aquí algunas propuestas:
Como organización:
* Adhiriéndose al llamamiento para la constitución del Tribunal:
http://tribunalrussell.blog.pangea.org/lang/es/sobre-el-tribunal/adhesions-i-suports-adhesiones-y-apoyos/
* Difundiendo la iniciativa a través de los canales de comunicación de la organización, ya sea incluyendo un artículo en su boletín mensual o añadiendo un enlace al Tribunal en la página web (bàner disponible escribiendo a comunicacio@tribunalrussell.org)
Como periodista:
* Cubriendo el evento para garantizar su máxima difusión en todos los medios, tanto alternativos como predominantes. En este sentido, puede ser de ayuda el dosier de prensa:
http://tribunalrussell.blog.pangea.org/lang/es/premsa-prensa/dossier-de-premsa-dosier-de-prensa/
Y la sala de prensa del Tribunal:
http://www.comedia.cat/es/comediateca/tribunal-russell-palestina
A título individual:
* Asisitiendo a las sesiones del Tribunal en Barcelona para contribuir al éxito de la iniciativa. Para solicitar la preinscripción:
http://tribunalrussell.blog.pangea.org/sessio-de-barcelona-sesion-de-barcelona/formulari-de-pre-inscripcio-formulario-de-preinscripcion/
Tomando prestadas las palabras que pronunció Bertrand Russell en el acto inaugural de la primera sesión histórica sobre Vietnam: “Que este Tribunal prevenga el crimen de silencio”.