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miércoles, 9 de junio de 2010

Europa elige la depresión


09-06-2010
Mike Whitney
Information Clearing House
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Olvídense de una recuperación sin problemas. Los ministros de finanzas y los gobernadores de los bancos centrales del G-20, se reunieron este fin de semana en Busan, Corea del Sur y decidieron abandonar las políticas fiscales expansionistas “de probada calidad” a favor de su propio extraño brebaje de políticas de reducción de gastos y medidas de austeridad.

Los miembros de la UE están ansiosos de restaurar la ilusoria “confianza de los mercados”, algo que es seguro que se perderá cuando la eurozona se vuelva a deslizar hacia la recesión y el renqueante sector bancario comience a sangrar tinta roja. El recorte de los déficits mientras la economía todavía se está reponiendo debilitará la demanda y obligará a las empresas a despedir a más trabajadores. Esto disminuirá la actividad económica y frenará el crecimiento. Es una receta para el desastre.

Lo que sigue es un pasaje del blog de Paul Krugman: “El recorte de los gastos mientras la economía sigue estando profundamente deprimida es una manera muy costosa y bastante ineficaz de reducir la deuda futura. Costosa, porque deprime aún más la economía; ineficaz, porque al deprimir la economía, la contracción fiscal también reduce los ingresos de impuestos…

“Lo correcto, de manera abrumadora, es hacer cosas que reduzcan los gastos y/o aumenten los ingresos después que la economía se haya recuperado –específicamente, esperar hasta después que la economía tenga fuerza suficiente para que la política monetaria pueda compensar los efectos contraccionistas de la austeridad fiscal. Pero no: los halcones del déficit quieren su parte mientras las tasas de desempleo se mantienen casi a un nivel récord y la política monetaria sigue estando escasa de dinero cerca del límite cero” ("lost Decade, Here We Come", Paul Krugman, New York Times).

Europa marcha directamente hacia una depresión. El apego a una economía de la edad de piedra es impresionante. Es como si John Maynard Keynes no hubiera existido. Cuando el PIB se contrae –como inevitablemente lo hará– los déficits aumentarán y el rendimiento de los bonos se ampliará, haciendo que sea más costoso financiar los negocios. La confianza pública se desvanecerá, las relaciones entre los Estados miembros se estropearán, y las ciudades se llenarán de manifestantes enfurecidos. La consolidación fiscal desgarrará a los 16 Estados de la UE y provocará una crisis mayor que Lehman Bros. El BCE tiene que apoyar la demanda alentando los gastos de los gobiernos mientras los hogares reparan sus cuentas destrozadas y los reguladores se hacen cargo de bancos hundidos. Cualquier desviación de este plan sólo exacerbará los problemas.

¿Cuán enfermo está el sistema bancario de la UE? Al respecto, un pasaje del New York Times:

“Es un misterio de 2,6 billones (millones de millones) de dólares. Es el monto que los bancos extranjeros y otras compañías financieras han prestado a instituciones públicas y privadas de Grecia, España y Portugal, tres países tan sumidos en problemas económicos que según creen algunos analistas e inversionistas, una parte significativa de esa montaña de deuda nunca será reembolsada.

El problema es, lamentablemente, que nadie –ni los inversionistas, ni los reguladores, ni siquiera los propios banqueros– sabe exactamente qué bancos mantienen las mayores reservas de préstamos putrefactos dentro de ese montón. Y la duda, como siempre lo hace durante las crisis económicas, ha hecho que parezca ocasionalmente que el sistema financiero ya vulnerable de Europa se atasca. A principios del mes pasado, en una indicación de hasta qué punto la situación se había hecho peligrosa, algunos bancos europeos –que parecen tener más de la mitad de esos 2,6 billones de dólares en deuda– casi dejaron de prestarse mutuamente dinero…”

Analistas del Royal Bank of Scotland calculan que de los 2,2 billones de euros que los bancos europeos y otras instituciones fuera de Grecia, España y Portugal pueden haber prestado a esos países, unos 567.000 millones son deuda gubernamental, unos 534.000 millones son préstamos a compañías no bancarias del sector privado, y aproximadamente 1 billón de euros son préstamos a otros bancos. Aunque la crisis se originó en Grecia, mucho más fue pedido prestado por España y su sector privado –1,5 billones de euros, en comparación con los 338.000 millones de euros de Grecia- ("Debtors’ Prism: Who Has Europe’s Loans?", Jack Ewing, New York Times.

Esto prueba que el verdadero problema lo constituyen los bancos, no la “deuda soberana” (que sólo es de 567.000 millones del total de 2,2 billones de euros). La UE se enfrenta al mismo problema que EE.UU.; o se hace cargo de los bancos insolventes y reestructura su deuda –afectando a los dueños de bonos y valores– o sufre años de un diabólico rendimiento económico inferior con alto desempleo, decrecientes inversiones, una deflación agotadora y malestar social. La UE ha elegido este último camino, y por razones que podrían no ser demasiado claras a primera vista. Un euro más barato hace que las exportaciones de la UE sean más competitivas, lo que asegurará la felicidad del miembro más poderoso de la UE (Alemania). Las políticas deflacionarias también protegen los intereses de los dueños de bonos que han invertido fuertemente en instituciones financieras cuyos patrimonios han sido enormemente inflados por dinero barato y masivo apalancamiento. Finalmente, las medidas de austeridad transfieren las pérdidas de los bancos y de bancos fantasmas sobre las espaldas de trabajadores, consumidores y pensionados. El abuso contra los trabajadores para enriquecer a los dueños de bonos y a los banqueros es un cálculo político. No tiene sentido económico.

El apretón de cinturones en la UE significa que el mundo tendrá que depender (de nuevo) de la recuperación del consumidor estadounidense, superar su lastre histórico de deuda personal y reanudar los gastos como un demente. Con un desempleo que ronda el 10%, líneas de crédito que se reducen a diario y la jubilación que se aproxima (de muchos nacidos después de la Segunda Guerra Mundial), parece una perspectiva poco probable.

………

Mike Whitney es un analista político independiente que vive en el Estado de Washington y colabora regularmente con CounterPunch.

Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article25643.htm

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viernes, 4 de junio de 2010

La acometida de Merkel en Eurolandia


04-06-2010
Mike Whitney
CounterPunch

Angela Merkel ha dejado que un incendio de matorrales menor en la periferia se convierta en un infierno furioso que se abate por todo el continente. Ausentes los esfuerzos de la torpe diplomacia de Berlín y su apego feroz a la economía hooveriana, el tema griego habría terminado por el momento.

De hecho, el fuego continúa ardiendo mientras la canciller alemana empuja a la eurozona cada vez más cerca del borde del abismo. ¿Y para qué? ¿Para demostrar que el gasto pródigo de los estados miembros (Grecia) no debería quedar impune? ¿Es eso de lo que se trata? ¿Está Merkel realmente queriendo romper la UE para probar su posición y para acomodar su imponente sentido de su propia moralidad superior?

Hay una solución para los problemas de la UE, pero requiere cooperación, visión y una institución gubernamental supraestatal capaz de concretar una política fiscal sensata. Todo eso es muy factible, pero no en un ambiente cargado de acrimonia y división. Como miembro más poderoso, Alemania tiene un papel especial para desempeñar en el mantenimiento de la cohesión; es el pegamento que mantiene a la UE unida. Desgraciadamente, Merkel y cia. parecen estar menos interesados en construir puentes que en afincarse para establecer nuevas vías para castigar a las naciones que se aparten del 3 por ciento (la regla del déficit máximo). La canciller alemana quiere estar segura de que los países que excedan los límites serán despojados de los subsidios de la UE y de los derechos de voto. El Ministro de Hacienda austríaco resumió la política perfectamente cuando dijo: “los países que sean laxos con la planificación del presupuesto recibirán un rapapolvo”.

Ningún país del proyecto euro se unió porque querían ser sermoneados por los arrogantes burócratas germano-austríacos cuyo entendimiento económico propio de la Edad de Piedra ha empujado a los 16 Estados de la confederación al borde del desastre. Además, los mercados ya han votado con los pulgares hacia abajo al remedio de Merkel de austeridad frailuna. Quieren estímulos, crecimiento y liquidez; ninguno de los cuales están contemplados en el plan de contracción económica de la “Frau Nein”.

Vale la pena revisar algunos de los detalles del llamado “plan de rescate griego” para encontrarle el truquillo a las realmente debilitantes medidas de austeridad de la UE. He aquí un extracto de un artículo de Polyvios Petropoulos, ex profesor de economía en los EEUU, que resume algunos de los más duros recortes:

“En primer lugar, el programa del FMI-UE… no es ‘apoyo’ o ‘ayuda’ o ‘socorro’ o incluso ‘rescate’, como el FMI, la UE y varios comentaristas están diciendo. Consiste en una serie de préstamos, de hecho préstamos sin condiciones concesionarias… con condiciones draconianas sin precedentes, la tasa de interés normal que se cobra el FMI en todos los casos. En cuanto a la parte de la UE, ésta se cobra incluso una tasa de interés más alta… Pagar el 5-6 por ciento cuando el PIB del país está decreciendo al -4 por ciento anual, claramente convierte en un problema insostenible la deuda del país, como han mostrado algunos economistas…

En segundo lugar, [el programa] no se ofreció para ayudar al ‘pueblo griego’. Se ofreció para auxiliar a los tenedores de bonos, a los banqueros, al euro, y para evitar el contagio con sus desagradables consecuencias para la UE y la economía mundial…

En tercer lugar, no hay en absoluto ‘protección para los más vulnerables’, como uno esperaría del ‘socialista’ (¿o ‘exsocialista’?) al frente del FMI, o del gobierno griego ‘socialista’, para el caso, y esta afirmación se repite varias veces en los dos documentos más arriba mencionados. Lo contrario es cierto. Un mero listado de algunas de las medidas de austeridad será suficiente para demostrar mi afirmación.

- Un magro ‘subsidio de solidaridad social’, así llamado, para las personas indigentes queda abolido, a pesar de las garantías en la sesión de preguntas y respuestas del FMI acerca de que ‘la selección de los gastos sociales será revisada para fortalecer la red de seguridad social para los más vulnerables’.

- A pesar de las garantías en la sesión de preguntas y respuestas de que ‘las pensiones mínimas y los instrumentos de apoyo familiar no se reducirán’, todas las pensiones y subsidios públicos y del sector privado han sido reducidos, todos bajan, hasta las magras pensiones de 450, 500, 550 euros al mes, etc., que están muy por debajo del umbral de la pobreza (haciendo imposible la supervivencia a los pensionistas de más edad)…

- Reducción de los salarios incluso de los peor pagados funcionarios…

- Congelación de los salarios y pensiones más bajos durante los próximos años, aunque la inflación galopante ya supera el 4 por ciento…

- El IVA, que era mucho mayor en Grecia que en Portugal y España, se elevó en un 20 por ciento sobre todos los bienes, incluidos los alimentos básicos, que constituyen la mayoría de las compras de los pobres.

- Se aumentaron los impuestos a las ventas sobre los bienes, supuestamente, de lujo… como la gasolina (más del 50 por ciento), cigarrillos, cerveza, vino, etc…

Para ser justos… la reducción de las lamentables pensiones del sector privado no fueron impuestas por los funcionarios del FMI en Atenas, sino por los de la UE.” (“Verdades y mitos acerca de la ‘crisis griega’”, Polyvios Petropoulos, Credit Writedowns).

Así que las deudas de los banqueros y especuladores están siendo cargadas sobre las espaldas de los trabajadores pobres y de los ancianos. ¿Dónde hemos oído esto con anterioridad?

De todas formas los déficits de Grecia no son el problema. El verdadero problema es los bancos endeudados de la UE (que mantienen la deuda griega) que darán una vuelta de campana si Grecia no obtiene un salvavidas. Esto es de Reuters:

“Los bancos europeos tienen unos 2’8 billones de dólares expuestos en Grecia, España, Portugal, Irlanda e Italia, países de la zona euro altamente endeudados que han preocupado a los inversores. Estos bancos pueden ser golpeados con pérdidas que van de los 350.000 a los 700.000 millones, escribió Neela Gollapudi, un estratega de las tasas de interés del Citigroup…

‘El paquete de estabilización de la UE ayuda a la refinanciación de la deuda soberana, pero no corrige la deuda del sector privado’, dijo Gollapudi” (Reuters, "US 3-month Libor seen rising above 1 pct-Citigroup" [El Libor trimestral de EEUU crece por encima del 1 por ciento del Citigroup]).

Así que Merkel puede dejar de fingir que el rescate es un acto de caridad desinteresada. No lo cree nadie. Ni está nadie confundido acerca de la pila del billón de euros que la UE reunió para repeler a los especuladores. Los vendedores a corto vieron la bufonada en menos de 24 horas y enviaron a los mercados a hundirse de nuevo. ¿Piensan realmente los líderes del euro que son lo suficientemente listos para engañar a Wall Street? Wall Street inventó el fraude.

¿Alguien en la UE al menos muestra que comprende el problema básico? La integración europea es algo más que una moneda y un tratado. Requiere política, gobernanza y unificación. La moneda no es política y los tratados no sustituyen el gobierno de las instituciones. La farsa ha ido tan lejos como podía ir sin más concesiones de los estados miembros para establecer una autoridad central que aplique una política fiscal.

El punto de vista de Merkel es que Alemania debería mantener su independencia soberana –junto a sus excedentes gigantescos− a la vez que cosecha los beneficios de una moneda que sirve a sus propios intereses económicos. Pero los defectos de este plan ya han sido expuestos. Los países dependientes no exportadores más pequeños (por otro nombre Grecia, Portugal, España) necesitan acomodo fiscal o se verán forzados a abandonar la Unión. No es una cuestión de gasto libertino griego frente a la propensión al ahorro alemana. Es una cuestión práctica de la realidad económica.

Así que, ¿cómo puede la UE salir adelante con los mercados antes de que el euro se vaporice y la economía caiga en la recesión?

En primer lugar, Bruselas debe cambiar su contraproducente y punitivo tono con Atenas y fortalecer relaciones de amistad. No más condescendiente cháchara acerca de “dar el rapapolvo”, por favor. Grecia debe reestructurar su deuda (todo el mundo está de acuerdo en este punto) a la vez que el BCE inicia un programa de flexibilización cuantitativa (comprando la deuda gubernamental y corporativa griega) para aumentar la liquidez para que la economía de Grecia pueda crecer y así salir de la depresión. Esto significa que los bancos (y los tenedores de bonos) alemanes y franceses tendrán que aceptar una devolución menos óptima al perdonar la deuda, lo que podría llevarlos a la bancarrota. Si se da ese caso, entonces el BCE tendrá que establecer una línea de crédito para proveer un soporte (temporal) a fin de ayudar a las instituciones financieras apuradas mientras los reguladores las controlan para verificar que tengan bastante capital como para poder seguir funcionando.

Los mercados están hipersensibles porque los remedios propuestos son todos deflacionarios y conducirán inevitablemente a la recesión. De modo que la UE debe promulgar políticas alternativas que incrementen el empleo, estimulen la demanda y restauren la confianza. Aquí van unas pocas recomendaciones:

El BCE debe estar dispuesto a gastar lo que sea necesario para evitar una nueva catástrofe.

Deben poner en funcionamiento políticas para la retirada ordenada de los países que no caben dentro del sistema económico de la UE.

Deberán elaborarse regulaciones sobre las actividades bancarias en la sombra, los derivados, las transacciones sobre los acuerdos de recompra (repos) para evitar otro hundimiento del mercado.

La UE debería desarrollar una estrategia para proveer estímulos fiscales a largo plazo en toda la zona del euro hasta que el desempleo caiga, la demanda agregada se levante, y el balance de los hogares muestre signos de mejora.

Mike Whitney es un analista político independiente que vive en el estado de Washington y colabora regularmente con la revista norteamericana CounterPunch.

Traducción para www.sinpermiso.info: Daniel Raventós

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3352

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lunes, 24 de mayo de 2010

Inestabilidad sistémica: Hacia una recaída en la recesión

25-05-2010
Mike Whitney
CounterPunch

Los avatares de la deuda que pesa sobre Grecia han subido al techo los tipos de interés de los bonos y han aumentado las posibilidades de default. Una reestructuración de la deuda griega golpeará a los acreedores en Alemania y Francia que están insuficientemente capitalizados para administrar las pérdidas.
Los ministros de finanzas, jefes de estado de la UE y el Banco Central Europeo han respondido enérgicamente para tratar de evitar otro desplome bancario que pueda sumergir al mundo en una recesión. Han creado un Fondo de Estabilización Europeo de casi mil billones de dólares para calmar a los mercados y alejar a los especuladores. Pero el contagio ya se ha extendido a España, Portugal e Italia, donde sus líderes han comenzado a recortar agresivamente el gasto público e iniciado programas de austeridad. Estos programas de ajuste en la Eurozona harán decrecer la demanda agregada y amenazarán la frágil recomposición. Estamos en un punto de inflexión crítico.

Desde American Banker

“Las cotizaciones bursátiles de los bancos cayeron la semana pasada bajo la teoría de que las compañías bancarias tendrán grandes pérdidas en Europa. La teoría está en lo cierto. Los bancos serán dañados.” Escribió Richard Bove, de Rochdale Securities LLC, en una nota de investigación.

Bove señaló en otro informe de la pasada semana que “los grandes bancos americanos tienen más intereses de lo que se cree en este drama”. Él estima que JPMorgan Chase tiene una exposición en torno a 1,4 mil millones de dólares en toda Europa, mientras que Citigroup Inc. tiene 468,4 mil millones de dólares (N de la T: en la jerga financiera, se entiende por exposición al hecho de estar sujeto a un riesgo).

Varios analistas han señalado que los grandes bancos estadounidenses tienen lazos ocultos con la región a través de sus contrapartes de ultramar. Los Bancos del tipo money-center [1] negocian derivados financieros, intercambian divisas y realizan otras transacciones con grandes bancos europeos. Los bancos de EEUU pueden no tener mucha deuda soberana en Europa, pero esas instituciones europeas sí. Si Grecia entra en cesación de pagos, podría generarse una crisis de confianza en el mercado bancario europeo que se extendería a los grandes bancos estadounidenses.

“Obviamente, los bancos europeos tienen una exposición financiera con Grecia. Los bancos americanos han colocado préstamos en estos bancos”, dice Keith Davis, un analista de Farr Miller & Washington. “La exposición puede asumir variados canales –no es difícil imaginar cómo puede expandirse el incendio-”. (Europe's debt Crisis, US Banks Exposure", Paul Davis and Matt Monks, American Banker)

China y los EEUU han comenzado a resguardarse y a perseguir políticas deflacionarias. China ya fue sorprendida con un repentino aumento del 14,5% del renminbi sobre el euro en los últimos 4 meses, lo que empezó a dañar las exportaciones. Pero los líderes chinos también están tratando de desinflar la burbuja inmobiliaria que se formó por políticas monetarias laxas y el estímulo de una masiva inyección fiscal de 600 mil millones de dólares. En lugar de secar la liquidez mediante el incremento de las tasas de interés (lo que podría fortalecer el renminbi), China está aumentando los estándares de concesión de préstamos para poner más presión sobre los especuladores. Es una estrategia circular para lidiar con problemas serios. Esto es del The People`s Daily online:

“El 16 de abril, el Consejo de Estado extendió una serie de medidas para frenar el mercado inmobiliario doméstico en medio de las preocupaciones sobre las burbujas de activos. Estas medidas incluyen una paga inicial del 30% para quienes compran su primera vivienda de más de 90 m2, y del 50% más aumentos del tipo de interés hipotecario para los compradores de segundas viviendas. El gobierno también impuso una prohibición temporaria de las solicitudes hipotecarias para quienes deseen adquirir terceras viviendas y adquisiciones en otras ciudades Shanghai será la tercera región después de Pekín y Shenzhen en tener reglamentos sobre la compra de propiedades”, dijo Sun.

Al colocar los pies en el freno, China probablemente limitará los problemas derivados de la explosión de la burbuja crediticia, pero también ralentizará la inversión, que es el principal motor del crecimiento. Esto deja a los expertos divididos sobre el futuro que le espera al gigante asiático; muchos creen que China se dirige a un “aterrizaje forzoso”. Aquí va un extracto del administrador de fondos de riesgo Hugh Hendry, con un particular y sombrío pronóstico:

“La composición del crecimiento chino se ha sometido a un cambio potencialmente traicionero: ante la ausencia de demanda extranjera en expansión para sus exportaciones, ha apostado por un masivo aumento en el crédito bancario doméstico para avivar su tasa de crecimiento. Además, cuando se lo mide en términos relativos al tamaño de su economía, el salto de 27 puntos porcentuales en los préstamos bancarios respecto al PIB no tiene precedentes; en ningún momento de la historia hubo una nación que intentara tal inusitado incremento en la dirección estatal del crédito bancario.

Qué gran cambio: de una bestia exportadora a un adicto al crédito. ¿Quién podría haberlo pensado en 2001, el año en que todo comenzó a ir bien para China? ...China se ha convertido en el mayor prestamista del mundo, después de haber amasado cerca de 2,3 billones de dólares de intercambio comercial sobre nosotros. De todos modos, el espectro de una nación prestamista que obtiene ganancias comerciales persistentes tiene presagios históricos que no auguran nada bueno. Ha sucedido sólo dos veces antes, con la economía estadounidense en la década de 1920 y con la economía japonesa en los 80.” ("China: Hugh Hendry warns investors' infatuation is misguided" UK Telegraph)

La economía china marcha con sobreinversión, subconsumo y muy ajustados márgenes de.beneficios. Una ralentización de la economía china sólo acentuará la recesión en la UE, al reducir la cantidad de liquidez en el sistema. Esto conducirá a una contracción del crédito y a la caída de la demanda. Las presiones deflacionarias siguen creciendo.

Los derroteros de China y Europa aparecen en un mal momento para los Estados Unidos, donde la recuperación es tan débil que la Reserva Federal no ha aumentado el tipo de interés por encima de cero en más de 14 meses, ni vendido ninguno de los 1,7 mil billones de reservas en la forma de activos “tóxicos”. Si hubiera un destello de luz al final del túnel, la Reserva Federal ya habría aumentado los tipos de interés. Así las cosas, Ben Bernanke se ha resistido a vender cualquiera de los títulos respaldados con hipotecas (mortgage backed securities) que compró a los bancos en crisis. Está preocupado por el hecho de que aun una pequeña subasta –digamos, de 20 o 30 mil millones de dólares— podría desviar la liquidez de los mercados y enviar las cotizaciones bursátiles en picada. A la timidez de Bernanke, le subyace la severidad de la depresión. No se arriesga en lo absoluto.

El reciente incremento en Gastos de Consumo Personal fue el resultado de transferencias gubernamentales, ya que de otro modo, estos gastos permanecerían sin modificaciones. El estímulo fiscal de 787 mil millones de dólares de Obama no ha restaurado el gasto en consumo a los niveles previos a la crisis o creado los cimientos para una recuperación autosostenida. Al final del tercer trimestre, el estímulo disminuirá (excluyendo otra burbuja de activos) y la contracción se reanudará. La burbuja del mercado de valores –diseñada especialmente por el programa de monetización de Bernanke y las inyecciones de liquidez- no ha reducido el desempleo, ni reactivado la actividad económica o cercenado la deflación. A continuación, una cita del economista principal de Gluskin Shef, David Rosenberg, quien ofrece un buen resumen de la marcha de la economía:

Por cierto que existen señales clásicas de que la recesión en los Estados Unidos finalizó el pasado verano… Pero la depresión continúa. El ingreso personal es cerca de 500 mil millones de dólares menos de lo que lo fue en su máximo hace 16 meses, y esto nunca ha ocurrido antes de salir de cualquier recesión técnica…

Al margen del impacto tardío de todo el estímulo gubernamental y del impacto de la acumulación de inventarios, la economía no está creciendo… Si se toma la información del gobierno a valor nominal, los últimos cuatro trimestres han promediado sólo un 1,38% en términos de ventas finales reales, lo cual las sitúa en la trayectoria post recesión más débil de toda la historia… el gobierno ha hecho todo lo que pudo para perpetuar el ciclo de gastos de consumo aun a pesar de que tales gastos ya representan un porcentaje récord por encima del 70% del PIB. Más aun, una vez que finalice la moratoria sobre las ejecuciones hipotecarias, y que el gobierno no intente seguir jugando con las fuerzas del mercado y permitiendo que se revelen los verdaderos precios, el valor de las viviendas seguirá su camino descendente, lo cual es evidente en todas las series de datos. Hay un exceso de 5 millones de viviendas vacías en todos los Estados Unidos actuando como un gran lastre sobre el precio de los inmuebles…

El informe sobre pequeña empresa de la Federación Nacional de Negocios Independientes está mostrando que el crecimiento económico está, como mínimo, estancado. ("Why the depression is ongoing", David Rosenberg, Gluskin Sheff & Associates)

Cerca de 800 mil millones de dólares en estímulos fiscales apenas consiguieron colocar la economía en el terreno de los números positivos. Fuera de la reconstitución de inventarios, el PIB creció solo un 1,38% (como señala Rosenberg) “una de las trayectorias post recesión más débiles de toda la historia”. En los Estados Unidos, los consumidores se enfrentan a un duro porvenir; escasas oportunidades de empleo, crecimiento acelerado de deudas personales, incrementos salariales estancados, y acceso cada vez más restringido al crédito. Los consumidores están demasiado apretados como para sacar del barro a la economía, y Wall Street lo sabe. Esta es la razón por la que Bernanke ha defendido tan ferozmente los instrumentos de deuda de alto riesgo y la titulización de activos, [2] porque representan los únicos medios con que mantener la rentabilidad en una economía estancada. La batalla sobre los derivados financieros es la batalla por el futuro mismo del capitalismo.

Nadie ha escrito de manera más brillante o persuasiva sobre el estancamiento que padecen las economías capitalistas maduras que el historiador de la UCLA, Robert Brenner. En la introducción de su libro de 2006, “The Economics of Global Turbulence”, Brenner explica el defecto estructural inherente al capitalismo, el cual inevitablemente conduce a la crisis. [3] He aquí un párrafo (aunque el libro merece ser leído en su totalidad):

“La principal fuente de la crisis actual es el declive constante de la vitalidad de las economías capitalistas avanzadas a lo largo de tres décadas, tras ciclos de auge y depresión, uno tras otro, hasta llegar al presente. La debilidad de largo plazo de la acumulación de capital y de la demanda agregada ha estado enraizada en un profundo declive de todo el sistema y el fracaso en la recuperación de la tasa de retorno del capital, lo que resulta principal, pero no solamente, de una persistente tendencia a la sobrecapacidad (sobreoferta) en las industrias manufactureras mundiales. Desde el comienzo del largo ciclo de declive en 1973, las autoridades económicas evitaron el tipo de crisis que históricamente asoló el sistema capitalista mediante el recurso de endeudarse pública y privadamente cada vez más para subsidiar la demanda. Pero ellos solamente lograron un mínimo de estabilidad y al costo de un estancamiento cada vez más pronunciado, a medida que el creciente endeudamiento y el fracaso para eliminar la sobre-capacidad dejaron la economía con cada vez menos capacidad de reacción frente a los estímulos...”

Para enfrentar este estancamiento permanente, Brenner dice que la Reserva Federal se embarcó en un plan que usaría a las “corporaciones y los hogares, más que al gobierno; en consecuencia, impulsaría la economía mediante enormes sumas de préstamos y de gasto público, posibilitado por el incremento histórico de su riqueza en los papeles. Ellos mismos lo permitieron acumulando históricos aumentos en los precios de activos, esto último animado por el bajo costo de los préstamos. Los déficits privados, empresariales y de los hogares, remplazarían entonces al déficit público. El nudo de todo el proceso sería una incesante oferta de crédito barato para avivar los mercados de activos, a la larga asegurados por la Reserva Federal” ("What's Good for Goldman Sachs is Good for America: The Origins of the Current Crisis", Robert Brenner, Center for Social theory and comparative History, UCLA, 2009)

La crisis actual no es accidental. El sistema se está comportando tal como fue diseñado. Las bajas tasas de interés, laxos criterios de otorgamiento de crédito, derivados maximizando el apalancamiento financiero, incluso flagrantes fraudes en el mercado de valores, todos han sido implementados para sortear el defecto estructural básico del capitalismo –su tendencia de largo plazo hacia el estancamiento-. Naturalmente, este cocktail letal de políticas ha generado una mayor inestabilidad en el sistema e incrementado la posibilidad de otro desplome.

¿ La Gran Depresión, segunda parte?

Existen muchas semejanzas entre la actual crisis y los eventos que tuvieron lugar durante la Gran Depresión. Como señala la periodista Megan McArdle, la Gran Depresión también tuvo “dos partes”; el crack del mercado estalló en 1929 y fue seguido un año y medio después por una caída aun más profunda en 1932. La segunda fase de la Gran Depresión comenzó en Europa. A continuación, citamos un pasaje de su artículo:

La Gran Depresión estaba compuesta por dos pánicos separados (…) las condiciones económicas creadas por el primer pánico royeron los cimientos de instituciones financieras y gobiernos, y señaladamente, provocaron el fracaso de Creditanstalt en Austria. El gobierno austríaco, enredado en sus propios problemas, no pudo anticiparse a la bancarrota (y) el contagio se expandió. Hacia Alemania. Esta fue una de las razones por las que los nazis consiguieron el poder. También fue una de las razones por las que tuvimos nuestra segunda crisis bancaria, que empujó a los Estados Unidos al fondo de la Gran Depresión, y aquí le dió el poder a la Reserva Federal. ("Why Should You Be Freaked Out About Greece? Remember, The Great Depression Had Two Parts", Megan McArdle, businessinsider.com)

Con la implementación de los programas de austeridad a lo largo de todo el Club Med (Grecia, Portugal, España e Italia) los superávits externos de Alemania se secarán y el PIB de la Unión Europea se achicará. Los esfuerzos para enfriar la economía china tendrán igualmente efectos sobre el crecimiento mundial, al ahogar la liquidez y ralentizar la inversión total. Las restricciones sobre el gasto impactarán adversamente en el estímulo fiscal de los EEUU, y acelerará la tasa de deterioro. El clima político ha cambiado en ese país y no hay más apoyo público suficiente para una segunda ronda de estímulos. Sin otro paquete de estímulos, la economía caerá nuevamente en la recesión hacia finales de 2010.

NOTA T.: [1] Bancos cuyo negocio está concentrado en la intermediación entre grandes inversores, gobiernos y grandes empresas en lugar de consumidores, por ejemplo, JPMorgan, Citigroup y Bank of America Corporation]. [2] La titulización o segurización de activos es un procedimiento que consiste en agrupar instrumentos financieros similares, por ejemplo, deudas hipotecarias, para transformarlos en un nuevo instrumento negociable). [3] Robert Brenner es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso. Un buen resumen de su visión de la catual crisis del capitalismo puede encontrarse AQUÍ.

Mike Whitney es un analista político independiente que vive en el estado de Washington y colabora regularmente con la revista norteamericana CounterPunch.

Traducción para www.sinpermiso.info: Camila Vollenweider

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3340

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miércoles, 19 de mayo de 2010

Capitalismo sin capital: vuelve la volatilidad, y con ánimo de venganza


19-05-2010
Mike Whitney
CounterPunch

La volatilidad está de regreso y las bolsas han comenzado a zigzaguear salvajemente otra vez. En esta ocasión, el catalizador es Grecia, pero mañana podría ser otro. El problema es que existe demasiado apalancamiento (N de la T: toma de deuda para financiar la adquisición de activos) en el sistema, y eso está generando incertidumbre sobre la verdadera situación de la economía.

Durante mucho tiempo, el apalancamiento no significó un problema porque había suficiente liquidez como para mantener todo dentro de un tranquilo subibaja. Pero esto cambió cuando Lehman Brothers entró en bancarrota y los fondos no bancarios se cerraron. Cuando el llamado “sistema bancario fantasma estalló (N de la T: se entiende por shadow banking a las instituciones que actúan como bancos, es decir, realizan actividades de intermediación financiera, pero que no son reguladas como bancos, tal el caso de los bancos de inversión y los Hedge Funds entre otros)”, la liquidez se secó y los mercados cayeron en picada. Esta es la razón por la cual el jefe de la Reserva Federal, Ben Bernanke, intervino y otorgó préstamos a corto plazo a instituciones financieras descapitalizadas. La operación de rescate de Bernanke revitalizó el sistema, pero asimismo transfirió 1,7 billones de activos ilíquidos y activos con problemas de mora (non-performing loans) al balance general de la Reserva Federal. En realidad, el problema no se arregló en lo absoluto; las deudas se trasladaron de un balance a otro.

El martes pasado, los problemas en Grecia dispararon las ventas en todos los principales índices de mercado. En un momento, las acciones en el Dow se desplomaron 998 puntos antes de recuperar 600 puntos hacia el final de la sesión. Algunas de las pérdidas se debieron a las “Operaciones de Alta Frecuencia” (N de la T: High Frequency Trading, HFT en sus siglas en inglés), que es un programa computarizado de comercio que ejecuta millones de órdenes de compra y venta de acciones en milésimas de segundo. Las HFT ahora representan más del 60% de toda la actividad comercial de acciones en la Bolsa de Nueva York. Paul Kedrosky explica con mayor detalle lo que sucede en su artículo, “The Run on the Shadow Liquidity System”. He aquí un pasaje:

“Como la mayoría debe saber, la liquidez es, como muchas otras cosas en el ámbito financiero, una abundancia en la que puedes nadar siempre y cuando no la necesites… La liquidez es una función de varias cosas que trabajan bastante bien juntas, incluyendo otros inversores, creadores de mercado y, claro está, algoritmos técnicos rasguñando fracciones de céntimos en las compraventas. Conjuntamente, todos estos actores crean esa liquidez que todos quieren, y, principalmente, la que todos dan por asegurada…”

“Sin embargo, la mayoría aún no se ha percatado, al menos entre los inversores no profesionales, que la provisión de liquidez ha cambiado inmensamente en los últimos años. Es más inconstante, impredecible, y más propensa a desaparecer de repente, como la nieve sublimada en vapor durante una ola de calor primaveral. ¿Por qué? Porque los tradicionales generadores de liquidez, creadores de mercado y otros participantes no están demasiado predispuestos a ser la contraparte del mercado. Hay muy pocos comerciantes de bolsa preparados para hacer mercado por el bien de la salud del mercado…”

“Por primera vez tenemos gran cantidad de proveedores de esta liquidez imaginaria, algoritmos y operaciones automáticas de alta frecuencia, que individualmente dan cuenta de un alto porcentaje de las operaciones diarias y, que al mismo tiempo, pueden desaparecer con un botón o un algoritmo. En consecuencia, durante la crisis del mercado financiero, cuando la liquidez es habitualmente muy difícil de encontrar, ahora no tan sólo cuesta encontrarla, sino que ha desaparecido completamente, como el agua saliendo a borbotones por una escotilla hacia el infierno. Los creadores de mercado a la vieja usanza, se mantienen a un lado mientras fluyen en el mercado las transacciones de pánico, y miran directo a los creadores de la liquidez imaginaria y dicen, “no, gracias”. (Paul Kedrosky, “The Run on the Shadow Liquidity System”. La infecciosa codicia).

El hecho de que la Comisión de Valores (SEC, por sus siglas en inglés) no pueda entender lo que ha sucedido, ha sido un golpe mayor para la confianza de los inversores que el propio comportamiento errático de los propios mercados. Esto muestra que los reguladores en realidad no tienen ningún control sobre la tecnología que están manejando los mercados. Ello refuerza la percepción de que el comercio financiero es una aventura arriesgada e incierta, y el mercado, un casino.

La desregulación también ha erosionado la confianza en los mercados. Desde que la ley Glass Steagall fue revocada en 1999, los mercados financieros se han rediseñado por completo. Desafortunadamente, la nueva arquitectura está plagada de defectos. Los principales proveedores de liquidez están ahora en manos de la banca fantasma en vez de en las altamente reguladas instituciones bancarias de “depósito”. Este es un problema, porque los hedge funds (Nota de la T: fondos de inversiones de alto riesgo), las aseguradoras, los corredores de bolsa, SIVs (N de la T: vehículos de inversión estructurada o “conductos –conduits-”, activos que invierten en los flujos de fondos generados por activos de largo plazo, como los hipotecarios, y se financian con fondos obtenidos a muy corto plazo, por ejemplo, en el mercado de recompra- repo market-), y las operaciones de inversión fuera de la hoja de balance (N de la T: off-balance sheet, inversiones en empresas no vinculadas a la empresa madre, la cual habitualmente sale de garante de los fondos solicitados por la nueva empresa) están, en su mayoría, sin supervisar, por lo que ellos pueden ignorar los requisitos de capitalización y los estándares tradicionales de préstamos. Aún peor, ellos pueden generar tanto crédito como quieran mediante el mercado de recompra (N de la T: repo market, operaciones de venta de títulos con el compromiso de recompra, habitualmente por un día) o usando instrumentos financieros (como los títulos con garantía hipotecaria, obligaciones de deuda garantizadas, y cobertura de riesgos crediticios; MBS, CDO y CDS, respectivamente, por sus siglas en inglés). El economista James Hamilton explica este comportamiento en una nota reciente titulada “Follow the Money”. A continuación, un fragmento:

“Si compras un título con respaldo hipotecario MBS (u obligaciones de deuda garantizadas –CBS- creadas a partir de un conjunto de MBS) entonces puedes emitir un título comercial garantizado con éste para recuperar la mayoría de tu dinero, en esencia, haciendo que la compra se autofinancie. Esta fue la idea que estuvo detrás de los SIV fuera de hoja de balance, los cuales básicamente utilizaron dinero prestado por el mercado de deuda comercial (N de la T: títulos de deuda empresaria a corto plazo) para comprar títulos con respaldo hipotecario creados por los negociadores de préstamos. El valor en dólares de los títulos garantizados por activos en circulación casi se dobló entre 2004 y 2007.”

“El profesor de Yale, Gary Gorton, también ha destacado la importancia de las operaciones de recompra que implican títulos relacionados con hipotecas. Si yo compro un título, puedo entonces prometerlo como colateral para obtener un préstamo de recompra, obteniendo nuevamente la mayor parte de mi dinero y permitiendo que la compra se autofinancie mientras yo pueda mantenerme girando operaciones de recompra. Aunque yo no he sido capaz de encontrar números sobre el volumen de tales transacciones, parece que han sido bastante sustanciales.”

“La pregunta de cómo el precio explosivo de la vivienda se financió, tenía un muy clara respuesta: el dinero de otras personas. El precio subió porque se vertió una enorme cantidad de dinero en la compra de viviendas”. (“Follow The Money”, James Hamilton, Econbrowser)”

Así es como Wall Street fogoneó el apalancamiento hasta niveles inverosímiles, conduciendo el sistema financiero hasta el precipicio. Los instrumentos de deuda y el mercado de recompra fueron utilizados para crear una enorme pirámide de deuda precariamente equilibrada arriba de unas pocas migajas de capital. El sistema iba rumbo al estallido.

Naturalmente, quienes se beneficiaron de la cobertura de riesgos crediticios (Credit Defaul Swaps) y otros derivados, continúan cantando sus alabanzas, pero sus números crecen menos y menos todo el tiempo. Mucha gente ahora comprende el papel que esos derivados jugaron en la ruptura del sistema y están reclamando cambios. Pero a Wall Street no le interesa la opinión pública. Los grandes bancos ya han desplegado su ejército de cabildantes hacia el Capitolio para asegurarse de que una nueva legislación de reforma del sistema financiero no restringirá su uso de derivados híbridos, los cuales se han convertido en sus mayores generadores de beneficios. Considerando la cantidad de dinero que ellos han untado por doquier… sería un milagro que no obtuvieran lo que quieren.

Las bajas tasas de interés no causaron la crisis

La pasada semana, los economistas Edward L. Glaeser, Joshua Gottlieb y Joseph Gyourko publicaron una investigación académica y presentaron sus conclusiones al Banco de la reserva Federal de Boston. Aquí va lo que dijeron:

“No es que las bajas tasas de interés no empujaran los precios de la vivienda. Lo hicieron. No es que una mayor tasa de concesión de préstamos no este asociada al creciente valor de las casas. Lo está. Pero el impacto de esas variables, como predice la teoría económica y ha sido estimado empíricamente durante muchos años, es demasiado pequeño como para explicar lo que hemos experimentado en el mercado de la vivienda”.

Glaeser, Gottlieb y Gyourko dicen que esos factores pueden explicar sólo un 10% del incremento en los precios de los inmuebles entre 2000 y 2006. Esto representa sólo 1/3 del incremento del 30% en los precios (ajustado por la inflación) durante ese periodo, tal como estimó la Agencia federal de Financiamiento de Vivienda (Housing Finance Agency), o el aumento del 74% medido por el índice de precios de Case Shiller/Standard and Poor en 20 grandes áreas metropolitanas.

Entonces, ¿a qué se debe la burbuja? Ellos no pueden asegurarlo. “Utilizando el herramental de la economía empírica, no somos capaces de ofrecer una explicación para lo que ha sucedido”, escriben” (“Low interest rates didn't cause the bubble economists say” Elizabeth Razzi, Washington Post)

La crisis no fue suscitada por tasas de interés ni por la laxitud de criterios de otorgamiento de créditos, sino por el apalancamiento. De hecho, el mercado de recompra, titulización y la vasta colección de instrumentos de deuda son todos diseñados con un sólo propósito, para esconder el volumen de apalancamiento en el sistema. Es capitalismo sin capital.

Los 1,5 billones en hipotecas basura (subprime) no fueron suficientes para derribar el sistema financiero en su totalidad. Pero las pérdidas generadas por billones de dólares de derivados que fueron colocadas en la cúspide sobre estas hipotecas ciertamente lo fueron. Por lo tanto, ¿qué sucedió realmente? Aquí va un resumen del análisis del economista Henry Liu:

“…la actual crisis financiera que comenzó a mediados de 2007 no fue causada por las corridas bancarias de los depositantes, sino por un desplome en todo el mercado de crédito cuando los inversores institucionales aversos al riesgo huyeron en masa de los instrumentos de deuda de corto plazo”.

“El fracaso de la totalidad del mercado de crédito dejó a los bancos en un precario estado al ser incapaces de renovar su deuda de corto plazo para apoyar sus créditos de largo plazo. Aún a pesar que el desplome del mercado tuvo una dimensión de liquidez, la causa real del default sistémico que afectó a todas las partes, fue la inminente insolvencia resultante de bancos en posesión de garantías cuyos valores cayeron por debajo del nivel de las deudas que garantizaban en cuestión de días. Para muchos bancos grandes y reconocidos las pérdidas generadas por sus propias operaciones bursátiles también redujeron su capital a niveles de insolvencia, causando caídas bruscas en sus cotizaciones.” (“Two Different Banking Crisis—1929 y 2007” Henry Liu)

Los bancos no se fundieron a sí mismos tomando depósitos y luego usándolos para prestar dinero a tasas altas. Lo que hicieron fue comprar activos líquidos de largo plazo (títulos garantizados con hipotecas, títulos garantizados con activos) e intercambiarlos en el mercado de recompra por activos de corto plazo. Esto es como ir a una casa de empeño y pedir prestado dinero entregando una garantía, excepto que en este caso la contraparte es una institución financiera.

Cuando el mercado de hipotecas basura (subprime) comenzó a estallar, las instituciones que habían estado tomado la otra parte del trato (las contrapartes), se pusieron nerviosas, porque pensaron que las garantías en forma de hipotecas subprime podrían llegar a valer menos que el dinero que ellos habían prestado. Por ello, demandaron más garantías de los bancos, forzando a los bancos a vender más activos para juntar el dinero hasta cubrir sus pérdidas. Esto hizo que los precios bajaran, provocando una ráfaga de liquidaciones, y condujeron a las instituciones más débiles a la bancarrota.

El monto del apalancamiento construido con estos derivados financieros fue simplemente asombroso. Echa una mirada a este artículo del Wall Street Journal:

“Documentos publicados por investigadores del Senado la pasada semana brindan pistas sobre por qué las pérdidas fueron tan severas. Los documentos muestran cómo los bancos de Wall Street empaquetaron y reempaquetaron los mismos bonos riesgosos en títulos que a fin de cuentas ayudaron a magnificar el impacto del default de las hipotecas subprime sobre el sistema financiero”.

“En un caso, un bono garantizado por hipotecas subprime de 38 millones creado en junio de 2006 terminó en más de 30 fondos de deuda y también causó casi 280 millones de dólares en pérdidas para los inversores cuando el bono fue retirado en 2008, de acuerdo a la información proporcionada por el Wall Street Journal… (“Senate’s Goldman Probe Shows Toxic Magnification”, Carrick Mollenkamp and Serena Ng, Wall Street Journal)

Entonces no fueron las hipotecas subprime las que causaron la mayor parte del daño, sino la cantidad de apalancamiento atado a derivados en el mercado de recompra. El Congreso necesita centrar su atención sobre los instrumentos y procesos particulares (derivados, recompras y garantías) que son utilizados para maximizar el apalancamiento e inflar burbujas. Ahí es donde reside el problema.

Nomi Prins lo explica de manera algo diferente en The American Prospect de este mes. Aquí va un extracto de su artículo “Shadow Banking”:

“Entre 2002 y comienzos de 2008, alrededor de 1,4 billones de préstamos subprime fueron otorgados por los ahora alicaídos prestamistas, como New Century Financial. Si tales préstamos fueran nuestro único problema, la solución teórica podría haber implicado subsidios gubernamentales sobre estas hipotecas por un costo máximo de 1,4 billones. Sin embargo, de acuerdo con Thomson Reuters, se crearon casi 14 billones de complejos productos financieros basados en los anteriores, precisamente porque los fondos apalancados estimularon su producción y difusión. Entonces, en el apogeo de los subsidios federales en julio de 2009, el gobierno tuvo que poner 17,5 billones de dólares para darle soporte al sistema piramidal Ponzi de Wall Street, no 1,4 billones. La destrucción en el mercado de préstamos comerciales pudo desparramar la siguiente implosión”. (“Shadow Banking”, Nomi Prins, The American Prospect)

Este es un punto que merece ser repetido: “…se crearon casi 14 billones de complejos productos financieros basados en los anteriores” en la cúspide de una pirámide de “sólo 1,4 billones” en créditos subprime. Sin duda, los banqueros de inversión y los administradores de hedge funds que inflaron esa monstruosa pelota, sabían que estaban condenados desde el comienzo, pero luego, ellos seguramente deben haber conocido esa expresión “M. H. I. - T. H. I.”, que en la jerga de Wall Street significa, “Me habré ido y Tu te habrás ido”.

Durante mucho tiempo, Wall Street ocultó su participación en la creación de burbujas y chantajes detrás de teorías que glorificaban la sabiduría y flexibilidad de los mercados desregulados. La intervención del gobierno fue una menospreciada e innecesaria intrusión dentro de un sistema divinamente armónico. Ahora la cortina ha sido corrida y la farsa ha quedado expuesta. El Estado tiene un claro interés en asegurar que las instituciones otorgadoras de créditos están adecuadamente capitalizadas, que los estándares de otorgamientos de crédito sean estrictamente cumplidos y que se pongan límites razonables a la cantidad de apalancamiento que las instituciones financieras pueden usar. Esta es la única manera de proteger a la gente.

Mike Whitney es un analista político independiente que vive en el estado de Washington y colabora regularmente con la revista norteamericana CounterPunch.

Traducción para www.sinpermiso.info: Camila Vollenweider

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