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sábado, 6 de marzo de 2010

"Vamos a llevar a juicio al Banco Mundial"


Eric Toussaint. Presidente del Comité para la Abolición de la Deuda del Tercer Mundo. Quiere obligar al BM a reparar sus daños

Toni Polo | 5-3-2010
www.kaosenlared.net

El belga Eric Toussaint conoce de primera mano las economías del Tercer Mundo, más allá de la cortina de humo tejida por la prensa de los países llamados desarrollados. Miembro del Foro Social Internacional, presenta el libro 60 preguntas 60 respuestas (Icaria), escrito con Damien Millet. Antes de las pasadas elecciones europeas, firmó el manifiesto de apoyo a la candidatura de Izquierda Anticapitalista, invitado por el movimiento Revolta Global.

¿Su firma fue una demostración de optimismo?

De optimismo, de voluntarismo, pero, sobre todo, de convicción. Es una convicción, no una moda. Esta crisis internacional es sistémica, pero los gobiernos y el pensamiento dominante siguen en la misma línea neoliberal. Al principio, en 2007 y 2008, temieron tremendamente las consecuencias, pero ya se han reafirmado en su postura de defensa del sistema neoliberal.

¿Pero llegaron a temer por el sistema capitalista?

Es evidente que sí. Decían que era una crisis del capitalismo de la misma magnitud que la de los años treinta, que los mercados ya no se regularizarían, que se habían equivocado.

¿ Y ahora podemos estar hablando de que es necesario que todo cambie para que siga como antes?

Ni siquiera aplican esto porque aún falta una rebelión de los trabajadores. Los gobiernos pensaban que se iban a tener que enfrentar a tal rebelión y yo diría que estaban preparados para dar algún giro, pero faltó la presión de la calle. Los trabajadores y sus sindicatos están bajo el choque de la primera fase de la crisis, que es tremenda, y tiene más efecto de paralización que de estímulo para la lucha. También hay una responsabilidad de las direcciones sindicales, que no buscan organizar realmente una respuesta.

¿Se han acomodado a la situación de crisis?

Esperan que pase rápidamente y creen que conviene acompañar las iniciativas de los gobiernos, y eso es un gran error.

La deuda externa del tercer mundo es lo que más le preocupa...

La deuda pública externa de los países en desarrollo se convirtió en un instrumento de dominación de los acreedores sobre los deudores. Estos acreedores Banco Mundial (BM), Fondo Monetario Internacional (FMI), banca privada y mercados financieros del norte, a través de la gestión de la deuda externa pública de estos países, tratan de influir en el diseño de las políticas aplicadas por los gobiernos del sur.

¿El Banco Mundial es el origen de todos estos males?

Está bajo las órdenes de las potencias, la primera, EEUU, mientras que los países del sur no pintan nada. Los gobiernos del norte exigen a los países deudores la aplicación de tal o cual política a través de unas recetas económicas que van en un mismo sentido: abrir más las economías del sur a las inversiones del norte y las exportaciones y reducir el peso de los poderes públicos del Estado en la economía de esos países. Es decir, privatizar todas las empresas estratégicas pero también todos los servicios públicos.

¿Las democracias de izquierda suramericanas son la alternativa?

Venezuela, Ecuador y Bolivia son la vanguardia en un intento de construir una alternativa frente al BM, al FMI y a la banca privada internacional. Rafael Correa, presidente de Ecuador, suspendió el pago del 30% de la deuda pública externa por considerarla fraudulenta.

¿Qué repercusiones tienen estas políticas macroeconómicas?

Muy graves. Llevan inherentemente a la violación de los derechos humanos, además de los sociales, culturales, económicos... Crímenes contra la humanidad, masacres, desapariciones y desplazamientos forzados. Todo eso han conseguido apoyando dictaduras en los años sesenta, setenta y ochenta , y aún ahora, en África, por ejemplo.

¿Cómo se lucha contra eso?

Estamos intentando enjuiciar internacionalmente al Banco Mundial, algo inédito en su historia, en nombre de 10.000 víctimas, mineros de la República Democrática del Congo. Pero hay muchísimos casos denunciables. Se trata de esquivar las presiones de este organismo y obtener una condena que le obligue a pagar reparaciones y siente jurisprudencia.

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jueves, 1 de octubre de 2009

“Cada persona puede construir su red de redes de comunicación”


01-10-2009
Entrevista a Manuel Castells, Premio Nacional de Sociología
Laura Corcuera
Plataforma SINC

A través de una comunicación cibernética, hablamos con el científico social Manuel Castells, uno de los mayores expertos mundiales en tecnologías de la información y su impacto social. Acaba de recibir en Madrid el Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política que concede el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Como catedrático de Sociología y de Urbanismo, ¿puede dar una explicación a la actual crisis?
Es una crisis financiera, resultante de la volatilidad estructural de los mercados financieros globales como consecuencia de su carácter global, interdependiente y desregulado.
La tecnología de modelos financieros basados en la creación de capital virtual, tales como derivados, opciones y futuros, así como la titularización de cualquier bien y servicios y la colateralización de activos financieros e inmobiliarios, han llevado a la destrucción de más de la mitad del valor financiero creado en el mundo desde 2003 y a la insolvencia actual o potencial de algunas de las principales entidades financieras. Por tanto el crédito se seco y la economía se detuvo porque 2/3 del crecimiento en Europa y 3/4 en Estados Unidos es inducido por la demanda de los consumidores y dicha demanda se ha hecho esencialmente mediante la expansión del crédito sin garantías de solvencia de los endeudados. La crisis es estructural y liquida, en la práctica, el modelo de capitalismo global desregulado que había triunfado en las dos ultimas décadas.
¿Podría describir los mecanismos estructurales que está utilizando la sociedad occidental hoy para salir de esa crisis?
El más importante es la intervención sistemática del Estado sobre los mercados financieros, procediendo a un nuevo ciclo de regulación y control de la economía. Excepto entre algunos fundamentalistas del mercado, en la conciencia publica se ha terminado la confianza en la capacidad del mercado de auto-regularse y corregir excesos y desequilibrios. Al mismo tiempo, para sustituir al flujo de crédito, se ha inyectado, tanto en Europa como en Estados Unidos o China, una enorme masa de capital público (la mayor parte obtenido mediante préstamos o emisión de títulos de deuda hacia el futuro), más de dos billones de euros en Estados Unidos, un billón en Europa y otro tanto en China. Esa inyección ha servido para frenar la caída libre de la producción y el empleo (crecimiento negativo durante los últimos 12 meses en Europa y EEUU). Pero como es insostenible mantener ese nivel de estímulo fiscal las causas de la crisis no se han resuelto y lo que se plantea es la reforma del modelo de crecimiento de la economía de mercado, algo que nadie realmente sabe cómo hacer. Y como la crisis es global y no hay regulador global, los desequilibrios seguirán acentuándose.
Usted sugiere que la futura estructura social estará fragmentada por la gran flexibilización e individualización del trabajo…
No digo que estará, digo que está, yo nunca hablo en futuro. La mayoría de los trabajadores tienen empleos y realizan actividades definidas por proyectos empresariales concretos, que son temporales o intermitentes, sobre todo si se incluyen los trabajadores autónomos y de servicios especializados. La plantilla fija en la gran fábrica es ahora la excepción, no la regla, entre otras cosas porque las grandes fábricas en Europa o Estados Unidos están desapareciendo. Las trayectorias profesionales no son previsibles, dependen de proyectos de las personas y de acuerdos puntuales con sus empleadores. En esas condiciones lo esencial es contar con una buena formación de base que permita reprogramar la propia actividad en función de los intereses propios y de la demanda del mercado.
Hoy la fuente de la productividad se basa en la tecnología que genera conocimiento, en el procesamiento de la información y en la comunicación de símbolos, pero Occidente sigue orientado al crecimiento y aceleración económica (propio de la sociedad industrial),
¿cómo está evolucionando el modelo capitalista?
La información y la comunicación de símbolos son actividades económicas fundamentales en nuestra sociedad. La industria de la comunicación y el ocio son el doble, en el mundo, en términos de valor y empleo que las industrias del automóvil y de la electrónica juntas. El modelo capitalista se transforma mediante la globalización de la producción y mercados y la flexibilización del trabajo y la gestión basándose en tecnologías de comunicación en red. Ahora bien, el modelo capitalista desregulado y liberalizado de hace dos décadas está cambiando rápidamente hacia una mayor regulación e intervención del Estado en todos los ámbitos, porque hemos visto que los mercados no se regulan a si mismos, más aun cuando los ejecutivos se ocupan de sus ganancias sin pensar ni en la empresa, ni en sus trabajadores ni en la economía. Parece que la era de las gratificaciones de escándalo llega a su fin.
Ha afirmado que “en un mundo de flujos globales de salud, poder, e imágenes, la búsqueda de la identidad colectiva o individual, asignada o construida, se vuelve la fuente fundamental de sentido social”. ¿Puede explicarse un poco más?
No es tan difícil. Si las personas pierden el control de sus vidas que depende de flujos financieros globales, cuyo origen y destino ignoran, y de sistemas de comunicación de símbolos que priorizan la cultura global sobre la local, entonces se refugian en aquello que conocen y en que se reconocen: su casa, su familia, su lugar, su religión, su lengua, o sea, todo lo que los sociólogos llamamos identidades primarias históricamente construidas.
En medio de los cambios que están viviendo los medios de comunicación (precarización, cambios de formas de producción informativa, de formatos, nuevas “virtualidades reales”…) ¿Qué límites y potencialidades ve en los llamados medios 2.0?
No tienen límites: crecen exponencialmente y se han convertido en los canales fundamentales de sociabilidad y comunicación entre la gente, al menos en las generaciones jóvenes que son las que (eso sí es seguro) serán el futuro de la sociedad. La potencialidad está en que cada persona puede construir su red de redes de comunicación y en que cada colectivo puede escapar en gran medida el control ejercido por las empresas y los gobiernos sobre la comunicación procesada a través de los medios de comunicación. Se crea un blog cada segundo y se visionan 100 millones de vídeos al mes en YouTube. Ningún medio de comunicación es comparable.
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Manuel Castells Oliván (Albacete, 1942) se exilió a Francia durante la dictadura fascista española. Estudió sociología con el prestigioso teórico Alain Touraine y a los 24 años se convirtió en el profesor más joven de la Universidad de París. En sus clases los estudiantes franceses iniciaron el mayo francés de 1968. Por ello fue expulsado del país galo y se trasladó a Estados Unidos, donde investigó las tecnologías de la información y su impacto social. Es catedrático en sociología y urbanismo en la Universidad de California en Berkeley (EE UU) y director del Internet Interdisciplinary Institute de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). A caballo entre California y Cataluña, este experto de renombre internacional lleva más de dos décadas investigando la evolución económica y las transformaciones políticas, sociales y culturales en el marco de una teoría integral de la información. Los resultados de su trabajo se recogen en la conocida trilogía La era de la información.Fuente: http://www.plataformasinc.es/index.php/esl/Entrevistas/Cada-persona-puede-construir-su-red-de-redes-de-comunicacion

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lunes, 24 de agosto de 2009

La crisis no se va: Aumentan dudas y temen una recaída en EEUU


IAR/ InSurGente.-

A pesar de las débiles señales de recuperación que exhiben algunas variables de la economía USA, entre los economistas, medios y analistas especializados persisten las dudas y los interrogantes sobre los verdaderos alcances -y la duración- de la crisis y de la desocupación con caída del consumo en la primera potencia imperial.

Ante la amplia gama de posibles escenarios, los consumidores y las empresas estadounidenses muestran sentimientos que van desde un fuerte optimismo hasta una preocupante cautela, señala este miércoles The Wall Street Journal. La primera economía imperial viene de su recesión más profunda y prolongada desde la Gran Depresión, y los pronósticos de los especialistas están divididos entre los que anticipan una "recuperación leve" y los que anuncian un breve repunte seguido de una recaída. Los más escépticos sostienen que la salida de la recesión se verá más como una W (alza temporal) , o incluso como una sucesión de letras W, que convertirá a la recuperación en un espejismo transitorio que tiende a desvanecerse. "Estamos iniciando una recuperación en la construcción de viviendas y en vehículos de motor, pero al proceso le faltan piernas para sostenerse", afirma Alan Greenspan, máximo gurú financiero de Wall Street en un reportaje. "Los consumidores norteamericanos, el 70% del PIB, gastan más de lo que ingresan y ahora difícilmente consiguen préstamos al consumo. Y en estos momentos, suman ya tres años de caída del valor de su patrimonio inmobiliario", subraya Greenspan. Más allá de la forma que adopte la recuperación, muchos consumidores no detectarán un cambio en su situación. Se han perdido tantos trabajos que el desempleo seguirá siendo alto una vez que la economía repunte, señala por su parte The Wall Street Journal. Además, algunas industrias probablemente se recuperarán antes que otras, agrega. "Los sectores manufacturero y de la vivienda, por ejemplo, se han contraído tanto que es probable que pronto empiecen a crecer. El alicaído sector financiero, no obstante, sigue en proceso de contracción a medida que los bancos reestructuran sus balances, lo que pospone aún más su recuperación", apunta el financiero neoyorquino. Arrojando otra peligrosa señal, los mercados bursátiles desde Shanghai hasta Nueva York cayeron con fuerza el lunes y ahuyentaron el optimismo de las últimas jornadas en medio de los temores acerca de la sostenibilidad de la incipiente recuperación de la economía global. El Índice Compuesto de Shanghai descendió 5,8%, su caída diaria más pronunciada desde noviembre. El Nikkei de Japón tuvo su peor día desde marzo. El Promedio Industrial Dow Jones cerró con un declive de 186,06puntos, 2%, para quedar en 9.135,34 unidades. Los precios de las materias primas cayeron en forma generalizada. Las bolsas europeas abrieron las cotizaciones del miércoles con pérdidas después de que las acciones chinas cayeran más de un tres por ciento en la recta final de la sesión. “La volatilidad está estallando por todas partes”, explicaba este miércoles un analista de Stutland Equities en Bloomberg Televisión. “El mercado nos ha dado finalmente la dosis de volatilidad que los bajistas estaban anunciando”. Esta semana, el dólar estadounidense, un refugio tradicional para los inversionistas que huyen del riesgo, subió contra la mayoría de las monedas. También escalaron los precios de la deuda del Tesoro de EEUU, considerada la más segura a pesar del enorme aumento del déficit fiscal del país. Para seguir subiendo -señala el Journal- , el mercado necesita una señal de verdadera recuperación en la economía, lo que requiere aumentos en el consumo, la inversión de las empresas y la compra de viviendas. Para un conjunto de analistas y economistas estadounidenses, la clave de la "reflote económico" pasa por una reactivación del consumo y una recuperación plena de la tasa de empleos. The Wall Street Journal arroja sombras sobre la recuperación inmediata del empleo argumentando que las empresas sólo vuelven a tomar personal cuando tiene la certeza y las evidencias de una recuperación total de la economía, condiciones que no son las presentes. Los economistas del sector privado que participaron en la última encuesta de The Wall Street Journal, a su vez, afirman que la economía estadounidense empieza a expandirse, aunque esperan un crecimiento moderado de entre 2% y 3% el próximo año. La mayoría de las empresas mantiene la cautela y se prepara para otro año difícil, apunta el diario. Un informe de la Reserva Federal publicado hace dos semanas señaló que los mercados laborales e inmobiliarios en EEUU permanecen débiles y las condiciones crediticias siguen siendo restrictivas. En resumen, y de acuerdo con el informe de la Fed, y aunque el ritmo de descenso económico parece haberse "desacelerado", el mercado laboral continúa debilitándose, los mercados financieros permanecen bajo tensión y las condiciones crediticias siguen siendo inferiores a lo normal. Algunos analistas oficiales sostienen que los mercados reflejan los temores de que la economía mundial tenga problemas para cortar su dependencia de los estímulos gubernamentales. "Una recuperación sostenida en EEUU y otros lugares eventualmente requerirá un rebalanceo del gasto público al privado", dijo a Reuters Olivier Blanchard, economista jefe del Fondo Monetario Internacional. En su último informe, el jueves de la semana pasada, el Banco Central Europeo advirtió que si bien se detectan "señales débiles" de un principio de salida de la recesión, las condiciones generales de la economía continúan siendo precarias, mientras que las proyecciones indican un agravamiento de las condiciones del mercado laboral con cifras de desocupación que seguirán en crecimiento durante todo el 2010. El dato -que coincide con evaluaciones de la Reserva Federal de EEUU- refuerza la estimación de un "crecimiento débil" de la economía mundial dentro de un cuadro de crisis social en ascenso, como producto del "achicamiento" del costo empresarial y su emergente más inmediato: Los despidos y la reducción de salarios de trabajadores. Algunas de las mayores cadenas minoristas de EEUU informaron el martes que los consumidores estadounidenses siguen con baja demanda, lo que pone en duda la sostenibilidad de la recuperación y destaca el rol fundamental de la demanda externa para la recuperación de la economía mundial. Los reportes de las cadenas minoristas norteamericanas sirven a su vez como un recordatorio de la importancia del consumo, que representa un 70% de la economía estadounidense. Las bajas reportadas el martes se suman a la caída de 1,2% en las ventas en EEUU anunciada por Wal-Mart la semana pasada. El Departamento de Comercio anunció la semana pasada que las ventas minoristas declinaron en julio, luego de subir en los dos meses. "No sólo ha caído el desempleo, sino que mucha gente afronta una congelación salarial u otros recortes", dijo al Journal, Lou Crandall, economista jefe de Wrightson ICAP. "Eso va a reducir el gasto en el futuro". Según los especialistas, la confianza del consumidor cae a medida en que aumenta el desempleo. Y así como las empresas no toman personal hasta estar seguras de la recuperación, los consumidores no gastan hasta estar seguros de que la crisis ha pasado. Estos dos factores se retroalimentan y conspiran contra la vuelta del consumo y la recuperación de puestos de trabajo. Las recesiones causadas por estallidos de burbujas, como el reciente colapso inmobiliario -a diferencia de grandes incrementos en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal- parecen ser seguidas de recuperaciones sin creación de empleos, apuntan los especialistas. Para el Financial Times, la economía USA experimentará alguna leve reactivación de la mano del programa de estímulos fiscales hasta fines de este año e inicios del 2010, pero luego podría volver a la depresión. Hay dudas sobre que pasará cuando disminuya el estímulo estatal, y hay temores de que el enorme gasto gubernamental (de los rescates financieros) siga disparando el déficit fiscal y haga subir las tasas de interés para los consumidores y las empresas. "La economía permanece débil, y aun cuando empiece a recuperarse, la suma de capacidad productiva ociosa es excesiva", dijo Peter Kretzmer, del Bank of America Para el Wall Street Journal, la capacidad ociosa en la economía es tan grande que los consumidores no verán aumentos de sueldo durante años y tendrán que ajustar sus gastos en desmedro de la recuperación del consumo, el principal activador de la recuperación económica. La tasa oficial de desempleo en todo EEUU es de 9.5%, pero, según The New York Times, no incluye a aquellos que se han dado por vencido y han cesado de buscar trabajo y a los que se han visto obligados a reducir sus horas de trabajo. Kenneth Rogofff, un ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional y experto en crisis bancarias, dijo la semana pasada que EEUU enfrenta una posibilidad de 50-50 de sufrir una segunda recesión en los próximos cinco años. El experto señaló además que EEUU tendrá que subir impuestos pronto, en medio de alzas en los niveles de deuda y en las tasas de interés. Rogoff espera un impuesto nacional a las ventas en tres años. La tasa de desempleo -según los informes oficiales- se está acercando al pico registrado en la recesión de 1981-82 y la magnitud de la pérdida de trabajos es la peor desde la recesión de 1948-49. La caída en el Producto Interno Bruto es la más profunda desde la crisis de 1957-58 y los estadounidenses no han visto su fortuna personal evaporarse tanto desde la Gran Depresión. En consecuencia, la crisis social (consecuencia de la caída del consumo y los despidos laborales) se perfila como un potencial emergente de la crisis recesiva- laboral que detonó escalonadamente como consecuencia de la crisis financiera en EEUU. Las señales son claras: La crisis financiera ya devino en recesión y amenaza (por efecto de la desocupación masiva) en convertirse en una crisis social de difícil pronóstico en EEUU. "El mercado laboral de Estados Unidos tiene un desempeño aún peor que el de la economía en general, lo que causa temores dentro y fuera del gobierno de que el resultado podría ser el de una recuperación sin empleos incluso cuando termine la recesión", señala The Wall Street Journal. De esta manera, la desocupación (emergente de la desaceleración económica) se ha convertido en una cuestión clave para la recuperación de la primera potencia imperial. Pero en el actual escenario de "crecimiento débil" o de "recaída" que pronostican los especialistas del sistema, todo indica que la crisis social se seguirá profundizando como consecuencia de la no reactivación del consumo y del agravamiento del desempleo a escala masiva.

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martes, 18 de agosto de 2009

Un mundo nuevo y cruel


Entrevista con el sociólogo Zygmunt Bauman

15-08-2009
Héctor Pavón
Ñ Revista de Cultura

El sociólogo que sacudió a las ciencias sociales con su concepto de "modernidad líquida" advierte que hay un temible divorcio entre poder y política, socios hasta hoy inseparables en el estado-nación. En todo el mundo, dice, la población se divide en barrios cerrados, villas miseria y quienes luchan por ingresar o no caer en uno de esos guetos.

How to spend it.... Cómo gastarlo. Ese es el nombre de un suplemento del diario británico Financial Times. Ricos y poderosos lo leen para saber qué hacer con el dinero que les sobra. Constituyen una pequeña parte de un mundo distanciado por una frontera infranqueable. En ese suplemento alguien escribió que en un mundo en el que "cualquiera" se puede permitir un auto de lujo, aquellos que apuntan realmente alto "no tienen otra opción que ir a por uno mejor...". Esta cosmovisión le sirvió a Zygmunt Bauman para teorizar sobre cuestiones imprescindibles y así intentar comprender esta era.
La idea de felicidad, el mundo que está resurgiendo después de la crisis, seguridad versus libertad, son algunas de sus preocupaciones actuales y que explica en sus recientes libros: Múltiples culturas, una sola humanidad (Katz editores) y El arte de la vida (Paidós). "No es posible ser realmente libre si no se tiene seguridad, y la verdadera seguridad implica a su vez la libertad", sostiene desde Inglaterra por escrito.
Bauman nació en Polonia pero se fue expulsado por el antisemitismo en los 50 y recaló en los 60 en Gran Bretaña. Hoy es profesor emérito de la Universidad de Leeds. Estudió las estratificaciones sociales y las relacionó con el desarrollo del movimiento obrero. Después analizó y criticó la modernidad y dio un diagnóstico pesimista de la sociedad. Ya en los 90 teorizó acerca de un modo diferente de enfocar el debate cuestionador sobre la modernidad. Ya no se trata de modernidad versus posmodernidad sino del pasaje de una modernidad "sólida" hacia otra "líquida". Al mismo tiempo y hasta el presente se ocupó de la convivencia de los "diferentes", los "residuos humanos" de la globalización: emigrantes, refugiados, parias, pobres todos. Sobre este mundo cruel y desigual versó este diálogo con Bauman.
P. Uno de sus nuevos libros se llama Múltiples culturas, una sola humanidad . ¿Hay en este concepto una visión "optimista" del mundo de hoy?
R. Ni optimista ni pesimista... Es sólo una evaluación sobria del desafío que enfrentamos en el umbral del siglo XXI. Ahora todos estamos interconectados y somos interdependientes. Lo que pasa en un lugar del globo tiene impacto en todos los demás, pero esa condición que compartimos se traduce y se reprocesa en miles de lenguas, de estilos culturales, de depósitos de memoria. No es probable que nuestra interdependencia redunde en una uniformidad cultural. Es por eso que el desafío que enfrentamos es que estamos todos, por así decirlo, en el mismo barco; tenemos un destino común y nuestra supervivencia depende de si cooperamos o luchamos entre nosotros. De todos modos, a veces diferimos mucho en algunos aspectos vitales. Tenemos que desarrollar, aprender y practicar el arte de vivir con diferencias, el arte de cooperar sin que los cooperadores pierdan su identidad, a beneficiarnos unos de otros no a pesar de, sino gracias a nuestras diferencias.
P. Es paradójico, pero mientras se exalta el libre tránsito de mercancías, se fortalecen y construyen fronteras y muros. ¿Cómo se sobrevive a esta tensión?
R. Eso sólo parece ser una paradoja. En realidad, esa contradicción era algo esperable en un planeta donde las potencias que determinan nuestra vida, condiciones y perspectivas son globales, pueden ignorar las fronteras y las leyes del estado, mientras que la mayor parte de los instrumentos políticos sigue siendo local y de una completa inadecuación para las enormes tareas a abordar. Fortificar las viejas fronteras y trazar otras nuevas, tratar de separarnos a "nosotros" de "ellos", son reacciones naturales, si bien desesperadas, a esa discrepancia. Si esas reacciones son tan eficaces como vehementes es otra cuestión. Las soberanías locales territoriales van a seguir desgastándose en este mundo en rápida globalización.
P. Hay escenas comunes en Ciudad de México, San Pablo, Buenos Aires: de un lado villas miseria; del otro, barrios cerrados. Pobres de un lado, ricos del otro. ¿Quiénes quedan en el medio?
R. ¿Por qué se limita a las ciudades latinoamericanas? La misma tendencia prevalece en todos los continentes. Se trata de otro intento desesperado de separarse de la vida incierta, desigual, difícil y caótica de "afuera". Pero las vallas tienen dos lados. Dividen el espacio en un "adentro" y un "afuera", pero el "adentro" para la gente que vive de un lado del cerco es el "afuera" para los que están del otro lado. Cercarse en una "comunidad cerrada" no puede sino significar también excluir a todos los demás de los lugares dignos, agradables y seguros, y encerrarlos en sus barrios pobres. En las grandes ciudades, el espacio se divide en "comunidades cerradas" (guetos voluntarios) y "barrios miserables" (guetos involuntarios). El resto de la población lleva una incómoda existencia entre esos dos extremos, soñando con acceder a los guetos voluntarios y temiendo caer en los involuntarios.
P. ¿Por qué se cree que el mundo de hoy padece una inseguridad sin precedentes? ¿En otras eras se vivía con mayor seguridad?
R. Cada época y cada tipo de sociedad tiene sus propios problemas específicos y sus pesadillas, y crea sus propias estratagemas para manejar sus propios miedos y angustias. En nuestra época, la angustia aterradora y paralizante tiene sus raíces en la fluidez, la fragilidad y la inevitable incertidumbre de la posición y las perspectivas sociales. Por un lado, se proclama el libre acceso a todas las opciones imaginables (de ahí las depresiones y la autocondena: debo tener algún problema si no consigo lo que otros lograron ); por otro lado, todo lo que ya se ganó y se obtuvo es nuestro "hasta nuevo aviso" y podría retirársenos y negársenos en cualquier momento. La angustia resultante permanecería con nosotros mientras la "liquidez" siga siendo la característica de la sociedad. Nuestros abuelos lucharon con valentía por la libertad. Nosotros parecemos cada vez más preocupados por nuestra seguridad personal... Todo indica que estamos dispuestos a entregar parte de la libertad que tanto costó a cambio de mayor seguridad.
P. Esto nos llevaría a otra paradoja. ¿Cómo maneja la sociedad moderna la falta de seguridad que ella misma produce?
R. Por medio de todo tipo de estratagemas, en su mayor parte a través de sustitutos. Uno de los más habituales es el desplazamiento/trasplante del terror a la globalización inaccesible, caótica, descontrolada e impredecible a sus productos: inmigrantes, refugiados, personas que piden asilo. Otro instrumento es el que proporcionan las llamadas "comunidades cerradas" fortificadas contra extraños, merodeadores y mendigos, si bien son incapaces de detener o desviar las fuerzas que son responsables del debilitamiento de nuestra autoestima y actitud social, que amenazan con destruir. En líneas más generales: las estratagemas más extendidas se reducen a la sustitución de preocupaciones sobre la seguridad del cuerpo y la propiedad por preocupaciones sobre la seguridad individual y colectiva sustentada o negada en términos sociales.
P. ¿Hay futuro? ¿Se puede pensarlo? ¿Existe en el imaginario de los jóvenes?
R. El filósofo británico John Gray destacó que "los gobiernos de los estados soberanos no saben de antemano cómo van a reaccionar los mercados (...) Los gobiernos nacionales en la década de 1990 vuelan a ciegas." Gray no estima que el futuro suponga una situación muy diferente. Al igual que en el pasado, podemos esperar "una sucesión de contingencias, catástrofes y pasos ocasionales por la paz y la civilización", todos ellos, permítame agregar, inesperados, imprevisibles y por lo general con víctimas y beneficiarios sin conciencia ni preparación. Hay muchos indicios de que, a diferencia de sus padres y abuelos, los jóvenes tienden a abandonar la concepción "cíclica" y "lineal" del tiempo y a volver a un modelo "puntillista": el tiempo se pulveriza en una serie desordenada de "momentos", cada uno de los cuales se vive solo, tiene un valor que puede desvanecerse con la llegada del momento siguiente y tiene poca relación con el pasado y con el futuro. Como la fluidez endémica de las condiciones tiene la mala costumbre de cambiar sin previo aviso, la atención tiende a concentrarse en aprovechar al máximo el momento actual en lugar de preocuparse por sus posibles consecuencias a largo plazo. Cada punto del tiempo, por más efímero que sea, puede resultar otro "big bang", pero no hay forma de saber qué punto con anticipación, de modo que, por las dudas, hay que explorar cada uno a fondo.
P. Es una época en la que los miedos tienen un papel destacado. ¿Cuáles son los principales temores que trae este presente?
R. Creo que las características más destacadas de los miedos contemporáneos son su naturaleza diseminada, la subdefinición y la subdeterminación, características que tienden a aparecer en los períodos de lo que puede llamarse un "interregno". Antonio Gramsci escribió en Cuadernos de la cárcel lo siguiente: "La crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo está muriendo y lo nuevo no puede nacer: en este interregno aparece una gran variedad de síntomas mórbidos". Gramsci dio al término "interregno" un significado que abarcó un espectro más amplio del orden social, político y legal, al tiempo que profundizaba en la situación sociocultural; o más bien, tomando la memorable definición de Lenin de la "situación revolucionaria" como la situación en la que los gobernantes ya no pueden gobernar mientras que los gobernados ya no quieren ser gobernados, separó la idea de "interregno" de su habitual asociación con el interludio de la trasmisión (acostumbrada) del poder hereditario o elegido, y lo asoció a las situaciones extraordinarias en las que el marco legal existente del orden social pierde fuerza y ya no puede mantenerse, mientras que un marco nuevo, a la medida de las nuevas condiciones que hicieron inútil el marco anterior, está aún en una etapa de creación, no se lo terminó de estructurar o no tiene la fuerza suficiente para que se lo instale. Propongo reconocer la situación planetaria actual como un caso de interregno. De hecho, tal como postuló Gramsci, "lo viejo está muriendo". El viejo orden que hasta hace poco se basaba en un principio igualmente "trinitario" de territorio, estado y nación como clave de la distribución planetaria de soberanía, y en un poder que parecía vinculado para siempre a la política del estado-nación territorial como su único agente operativo, ahora está muriendo. La soberanía ya no está ligada a los elementos de las entidades y el principio trinitario; como máximo está vinculada a los mismos pero de forma laxa y en proporciones mucho más reducidas en dimensiones y contenidos. La presunta unión indisoluble de poder y política, por otro lado, está terminando con perspectivas de divorcio. La soberanía está sin ancla y en flotación libre. Los estados-nación se encuentran en situación de compartir la compañía conflictiva de aspirantes a, o presuntos sujetos soberanos siempre en pugna y competencia, con entidades que evaden con éxito la aplicación del hasta entonces principio trinitario obligatorio de asignación, y con demasiada frecuencia ignorando de manera explícita o socavando de forma furtiva sus objetos designados. Un número cada vez mayor de competidores por la soberanía ya excede, si no de forma individual sin duda de forma colectiva, el poder de un estado-nación medio (las compañías comerciales, industriales y financieras multinacionales ya constituyen, según Gray, "alrededor de la tercera parte de la producción mundial y los dos tercios del comercio mundial").
P. La "modernidad líquida", como un tiempo donde las relaciones sociales, económicas, discurren como un fluido que no puede conservar la forma adquirida en cada momento, ¿tiene fin?
R. Es difícil contestar esa pregunta, no sólo porque el futuro es impredecible, sino debido al "interregno" que mencioné antes, un lapso en el que virtualmente todo puede pasar pero nada puede hacerse con plena seguridad y certeza de éxito. En nuestros tiempos, la gran pregunta no es "¿qué hace falta hacer?", sino "¿quién puede hacerlo?" En la actualidad hay una creciente separación, que se acerca de forma alarmante al divorcio, entre poder y política, los dos socios aparentemente inseparables que durante los dos últimos siglos residieron -o creyeron y exigieron residir- en el estado nación territorial. Esa separación ya derivó en el desajuste entre las instituciones del poder y las de la política. El poder desapareció del nivel del estado nación y se instaló en el "espacio de flujos" libre de política, dejando a la política oculta como antes en la morada que se compartía y que ahora descendió al "espacio de lugares". El creciente volumen de poder que importa ya se hizo global. La política, sin embargo, siguió siendo tan local como antes. Por lo tanto, los poderes más relevantes permanecen fuera del alcance de las instituciones políticas existentes, mientras que el marco de maniobra de la política interna sigue reduciéndose. La situación planetaria enfrenta ahora el desafío de asambleas ad hoc de poderes discordantes que el control político no limita debido a que las instituciones políticas existentes tienen cada vez menos poder. Estas se ven, por lo tanto, obligadas a limitar de forma drástica sus ambiciones y a "transferir" o "tercerizar" la creciente cantidad de funciones que tradicionalmente se confiaba a los gobiernos nacionales a organizaciones no políticas. La reducción de la esfera política se autoalimenta, así como la pérdida de relevancia de los sucesivos segmentos de la política nacional redunda en el desgaste del interés de los ciudadanos por la política institucionalizada y en la extendida tendencia a reemplazarla con una política de "flotación libre", notable por su carácter expeditivo, pero también por su cortoplacismo, reducción a un único tema, fragilidad y resistencia a la institucionalización.
P. ¿Cree que esta crisis global que estamos padeciendo puede generar un nuevo mundo, o al menos un poco diferente?
R. Hasta ahora, la reacción a la "crisis del crédito", si bien impresionante y hasta revolucionaria, es "más de lo mismo", con la vana esperanza de que las posibilidades vigorizadoras de ganancia y consumo de esa etapa no estén aún del todo agotadas: un esfuerzo por recapitalizar a quienes prestan dinero y por hacer que sus deudores vuelvan a ser confiables para el crédito, de modo tal que el negocio de prestar y de tomar crédito, de seguir endeudándose, puedan volver a lo "habitual". El estado benefactor para los ricos volvió a los salones de exposición, para lo cual se lo sacó de las dependencias de servicio a las que se había relegado temporalmente sus oficinas para evitar comparaciones envidiosas.
P. Pero hay individuos que padecen las consecuencias de esta crisis de los que poco se habla. Los protagonistas visibles son los bancos, las empresas...
R. Lo que se olvida alegremente (y de forma estúpida) en esa ocasión es que la naturaleza del sufrimiento humano está determinada por la forma en que las personas viven. El dolor que en la actualidad se lamenta, al igual que todo mal social, tiene profundas raíces en la forma de vida que aprendimos, en nuestro hábito de buscar crédito para el consumo. Vivir del crédito es algo adictivo, más que casi o todas las drogas, y sin duda más adictivo que otros tranquilizantes que se ofrecen, y décadas de generoso suministro de una droga no pueden sino derivar en shock y conmoción cuando la provisión se detiene o disminuye. Ahora nos proponen la salida aparentemente fácil del shock que padecen tanto los drogadictos como los vendedores de drogas: la reanudación del suministro de drogas. Hasta ahora no hay muchos indicios de que nos estemos acercando a las raíces del problema. En el momento en que se lo detuvo ya al borde del precipicio mediante la inyección de "dinero de los contribuyentes", el banco TSB Lloyds empezó a presionar al Tesoro para que destinara parte del paquete de ahorro a los dividendos de los accionistas. A pesar de la indignación oficial, el banco procedió impasible a pagar bonificaciones cuyo monto obsceno llevó al desastre a los bancos y sus clientes. Por más impresionantes que sean las medidas que los gobiernos ya tomaron, planificaron o anunciaron, todas apuntan a "recapitalizar" los bancos y permitirles volver a la "actividad normal": en otras palabras, a la actividad que fue la principal responsable de la crisis actual. Si los deudores no pudieron pagar los intereses de la orgía de consumo que el banco inspiró y alentó, tal vez se los pueda inducir/obligar a hacerlo por medio de impuestos pagados al estado. Todavía no empezamos a pensar con seriedad en la sustentabilidad de nuestra sociedad de consumo y crédito. La "vuelta a la normalidad" anuncia una vuelta a las vías malas y siempre peligrosas. De todo modos todavía no llegamos al punto en que no hay vuelta atrás; aún hay tiempo (poco) de reflexionar y cambiar de camino; todavía podemos convertir el shock y la conmoción en algo beneficioso para nosotros y para nuestros hijos.
Fuente: Revista Ñ / IADE, traduccion Joaquin Ibarburu.
Fuente original http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/07/18/_-01960446.htm

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domingo, 26 de julio de 2009

El desastre californiano


26-07-2009
Jacques Coubard
L’Humanité

Estados Unidos. Al borde de la quiebra, el presupuesto del Estado de California anuncia recortes enloquecidos en todos los servicios públicos. Traducido para Rebelión por Caty R.

Un nuevo mito estadounidense está atrapado en la tormenta de la recesión. El Estado más rico, el más poblado, el más poderoso económicamente (independiente, sería la octava economía mundial), el estandarte de las nuevas tecnologías con la Silicon Valley, el más conocido gracias a Hollywood, California, acaba de aprobar un presupuesto catastrófico que arrojará a la pobreza a cientos de miles de personas.

El empleo en el sector público es el gran perdedor en el acuerdo que acaban de elaborar entre los dirigentes republicanos y demócratas del Estado. Afecta a todos los servicios. Se cerrarán escuelas para aumentar el número de alumnos por aula y se despedirá a los maestros; seis campus de la UCLA, la Universidad de Los Ángeles, echarán el cierre; desaparecerán las ayudas a los préstamos de 50.000 estudiantes mientras las tasas de matriculación baten récords, lo que implica, según Los Angeles Time, que miles de alumnos tendrán que renunciar a sus estudios. El presupuesto de educación, que ya perdió 1.100 millones de dólares (casi 800 millones de euros), se ve privado de otros 650 millones.

Los hospitales seguirán suprimiendo servicios y puestos de trabajo en esta cuarta reducción de crédito del presupuesto del Estado. Unos 230.000 funcionarios cobrarán tres días de salario por mes, cada vez menos, hasta junio de 2010, cuando se les despedirá, sin sueldo, durante un plazo indeterminado que podría llegar hasta un año.

Los salarios se pagarán con los reconocimientos de deudas, que los bancos se niegan a negociar porque el aval que se atribuye al crédito de un Estado prácticamente en quiebra es negativo. El presupuesto del programa del seguro infantil que el gobernador republicano Arnold Schwarzenegger quiere suprimir (ya lo hizo Bush y Obama lo restableció) ha perdido 650 millones de dólares a pesar de las protestas. El director de una asociación para el acceso de los pobres a la cobertura sanitaria, Anthony Wright, considera que «es una vergüenza; millones de californianos vivirán más enfermos y morirán más jóvenes debido a esas reducciones». Las condiciones para hacerse cargo de los expedientes serán mucho más duras, e incluso se suprimirán para decenas de miles de niños, ancianos y discapacitados (1).

Se cerrarán prisiones y se liberará a 30.000 presos. Los guardias perderán sus puestos de trabajo. Incluso se plantea vender el célebre centro de detención de los sentenciados a muerte, el islote de San Quintín. Los planes de construcción de viviendas (mientras crece el número de personas sin techo y familias arrojadas a la calle por no pagar sus créditos inmobiliarios), de carreteras y de obras de transportes públicos se posponen sin que nadie sea capaz de decir cuándo se podrá saldar el déficit de 26.300 millones, mientras el Estado ha perdido el 11,7% de sus ingresos en el primer trimestre debido a la baja actividad empresarial y al bajón del consumo. Y se anuncian más pérdidas. La tasa de desempleo, del 11,6%, es superior a la media del 9,5%. California no es una excepción en la lista negra de los Estados golpeados por la recesión originada por la demencia especulativa de Wall Street. Pero para Terminator Schwarzenegger, el compromiso cerrado en lunes por la tarde «globalmente, es un gran éxito».

Nota de la traductora:

(1) ¡Y mientras tanto, Susan Boyle desplaza en el horario prime time televisivo al presidente Obama cuando éste iba a explicar su anunciada reforma del sistema sanitario! http://www.20minutos.es/noticia/483877/0/susan/boyle/obama/

Texto original en francés:

http://www.humanite.fr/2009-07-22_International_Le-desastre-californien





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viernes, 24 de julio de 2009

Colapso laboral en EEUU: Se multiplican los riesgos de explosión social


24-07-2009
IAR Noticias

Lo que suena como un panorama fantástico para el Imperio norteamericano (las huelgas y los conflictos sociales) es un escenario de corto plazo que ya están manejando entre líneas analistas y medios norteamericanos a la luz de la crisis industrial y de las quiebras empresariales que están desatando una creciente ola de despidos y un récord de la desocupación en EEUU.

Desde el estallido de la crisis financiera, en septiembre pasado, la ONU, el Banco Mundial, la mayoría de los expertos y últimamente el G-8, vienen advirtiendo sobre el peligro de estallidos sociales a escala global que podrían generarse por el impacto de la crisis recesiva con despidos masivos y por la escalada de los precios de la energía y de los alimentos en los países más pobres de Asia, África y América Latina.

Esta semana, el Grupo de los Ocho (G-8), considerado el "Directorio del Mundo", afirmó en una declaración que la situación "sigue incierta" en la economía global, con "riesgos significativos para la estabilidad". De acuerdo con las potencias centrales nucleadas en la entidad, el aumento de la desocupación este año y el próximo puede producir estallidos y revueltas sociales.

Sorpresivamente, la evolución de la crisis (que devino de financiera a crisis estructural con la recesión) hoy golpea con más fuerza a las potencias centrales que a los países emergentes o subdesarrollados.

El malestar social que generan la desocupación creciente y el deterioro de las condiciones salariales, así como el achicamiento de la capacidad de consumo, alimenta y exacerba el estado de frustración colectiva, provoca pérdida de confianza en los políticos y alienta las huelgas y protestas sociales que ya comienzan a extenderse por toda la geografía europea y amenazan con extenderse a EEUU.

La crisis social (consecuencia de la caída del consumo y los despidos laborales) se perfila como un potencial emergente de la crisis recesiva- laboral que detonó escalonadamente como consecuencia de la crisis financiera en EEUU.

Las señales son claras: La crisis financiera ya devino en recesión y amenaza (por efecto de la desocupación masiva) en convertirse en una crisis social de difícil pronóstico en EEUU.

"El mercado laboral de Estados Unidos tiene un desempeño aún peor que el de la economía en general, lo que causa temores dentro y fuera del gobierno de que el resultado podría ser el de una recuperación sin empleos incluso cuando termine la recesión", señala este jueves The Wall Street Journal.

"En un desafío a las normas históricas, la tasa de desempleo --que asciende a 9,5%-- es de 1 a 1,5 puntos porcentuales más alta que lo que se hubiera previsto bajo el sentido común económico, dice al Journal Lawrence Summers, uno de los asesores económicos del presidente de EEUU, Barack Obama.

Desde que comenzó la crisis en diciembre de 2007, la economía estadounidense perdió 6,5 millones de trabajos, 4,7% del total de empleos en el país. La tasa de desempleo subió cinco puntos porcentuales mientras que la economía se ha contraído alrededor del 2,5%.

En los últimos días, Summers, el director de presupuesto de la Casa Blanca Peter Orszag y el presidente de la Fed Ben Bernanke han hecho declaraciones públicas sobre la "desconexión inusual" entre el crecimiento y el desempleo.

El propio presidente estadounidense, Barack Obama, pronosticó el miércoles pasado que el desempleo en el país, que alcanzó un récord de 9,5%, probablemente seguirá en aumento en los próximos meses, pues los puestos de trabajo tardan más en recuperarse que otros sectores de la actividad económica.

Según The Wall Street Journal, las recuperaciones económicas sin empleos no son nada nuevo: las empresas suelen ser reacias a contratar cuando recién sube la demanda.

Sin embargo, hay posibilidades más sombrías --agrega--, ya que los trabajadores con problemas podrían arrastrar una economía frágil a una recesión más profunda.

En un cuadro recesivo, la pérdida de empleos en EEUU se aceleró el mes pasado y la tasa de desempleo aumentó a 9,5%, arrojando dudas sobre la capacidad de recuperación de la primera economía imperial.

"La demanda final y la producción han mostrado señales tentativas de estabilidad", dijo el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, a reguladores el miércoles, como parte de su presentación ante el Congreso de EEUU. No obstante, aclaró: "El mercado laboral, sin embargo, sigue debilitándose".

Según los últimos datos, en un récord histórico, el rojo fiscal en EEUU se disparó a más de US$ un billón (doce ceros, un millón de millones) en los primeros nueve meses del ejercicio anual e implica ya el 8% del PBI. Pero cerraría en más de US$ 1,8 billón, contra "sólo" US$ 455.000 millones del año pasado.

El Departamento del Tesoro de EEUU informó que entre octubre de 2008, cuando empieza el año presupuestario, y junio último, el "rojo" fue de 1,086 billón de dólares, una marca sin antecedentes.

La crisis económica recesiva en la mayor economía del mundo, ya se expresa en recesión, desempleo, menos recaudación impositiva y más gastos para paliarla, entre otras variables, complica las cuentas públicas.

En este marco, lo que suena como un panorama fantástico para el Imperio norteamericano (las huelgas y los conflictos sociales) es un escenario de corto plazo que ya están manejando entre líneas analistas y medios norteamericanos a la luz de la crisis irresuelta del sector automotriz y de las quiebras empresariales que están desatando una creciente ola de despidos en EEUU.

Cada jornada de la economía norteamericana (desde finales de 2008) se convirtió en un vértigo marcado por una dinámica inevitable: Recesión industrial y comercial con baja del consumo y desempleo masivo que se proyecta desde EEUU y los países centrales al mundo periférico "subdesarrollado" y/o emergente.

De esta manera, la desocupación (emergente de la desaceleración económica) se ha convertido en una cuestión clave para el equipo de Obama y el establishment de poder estadounidense que temen que su propagación convierta a EEUU, la primera potencia mundial, en un polvorín de huelgas y conflictos sociales que terminen paralizando aún más a la economía.

En un orden secuencial, para que se produzca un desenlace del proceso recesivo, tiene que haber una convergencia interactiva de la "crisis financiera" (los mercados del dinero), la "crisis estructural" (la economía real) y la "crisis social" (el impacto de la crisis económica-financiera en la sociedad).

Por estas horas, medios y analistas norteamericanos coinciden en que la desocupación (como emergente de la recesión industrial) se ha convertido en la prioridad absoluta de la agenda de Obama y su equipo.

Desde hace varios meses, el protagonismo de la crisis financiera-bursátil fue rebalsado y cedió paso a un nuevos actores: Las quiebras empresariales y los despidos masivos.

Los billonarios paquetes de "rescate bancario" estatal con dinero de los impuestos (pagado por toda la población estadounidense) no han servido de antídoto y han fracasado estrepitosamente como medida para enfrentar la crisis que ha devenido de financiera a recesiva a escala global.

El mapa de la crisis social

El desempleo en la región occidental de Estados Unidos superó el 10% en mayo pasado, la primera vez en 25 años que una región del país tiene ese porcentaje de desocupación.

Ocho estados alcanzaron cifras de desempleo sin precedente y sólo dos - Nebraska y Vermont - no reportaron aumento alguno.

El Departamento del Trabajo informó en junio pasado que 48 estados y el Distrito de Columbia sufrieron aumento en el desempleo en mayo. La peor situación es en Michigan, donde las empresas automotrices se han visto obligadas a eliminar miles de empleos. La tasa de desocupación allí ascendió a 14,1%.

La región occidental del país fue la que tuvo mayor desempleo, con 10,1%. La última vez que una región tuvo esa cifra fue en septiembre del 1983, cuando el país apenas se recuperaba de una recesión.

En esa región se encuentra California, donde el desempleo ascendió a un récord de 11,5% el mes pasado, Nevada, donde ascendió a otro récord con 11,3% y otros estados golpeados por la crisis de vivienda y donde han descendido el empleo y los ingresos.

California es el mayor Estado del país por población (36,75 millones de habitantes) y por PIB (con 1,84 billones de dólares supone el 13,3% de todo EEUU, según datos de 2008). Si fuera un país independiente estaría entre las diez primeras potencias del mundo.

La debacle de la construcción (tanto residencial como terciaria) ha sumido a California en la mayor recesión desde la Gran Depresión. Así, el Estado ha perdido 904.300 puestos de trabajo desde diciembre de 2007.

La Casa Blanca indica que California es el tercer estado con más créditos fallidos. Además, en lo que va del año 391.611 propiedades inmobiliarias han comenzado el proceso de ejecución hipotecaria, la cifra más alta de EEUU, que supone un alza del 15% respecto al mismo periodo de 2008. Esta coyuntura está afectando a la banca de EEUU, sobre todo a Bank of America, el primer banco del país, que tiene una gran exposición a la costa oeste.

Los otros seis estados que tienen una tasa de desempleo inédita desde 1976 son Carolina del Norte, Oregón, Rhode Island, Carolina del Sur, Florida y Georgia.

En cuanto a despidos, Arizona y Florida fueron los que más sufrieron, seguidos por Oklahoma, Arkansas, Kentucky y Michigan.

El riesgo del estallido

Los despidos masivos de obreros y empleados en EEUU son el barómetro y marcan el momento en que la crisis comienza a salir de la "superestructura" económico financiera y a meterse dentro de la sociedad estadounidense.

Todo el planeta (globalizado y nivelado por el sistema capitalista "único") está aquejado de los mismos síntomas: Nuevo repunte y vuelta a la especulación financiera del petróleo y de las materias primas, devaluación de las monedas y revaluación el dólar, crisis crediticia con achicamiento del consumo, suba de precios internos de los alimentos y la energía y oleadas de despidos laborales constantes en EEUU y las potencias centrales.

En su última reunión el G-8 sostuvo que para atacar la crisis, "hay que sostener la demanda y recuperar el crecimiento", lo que implica afrontar la situación con nuevos recursos si hacen falta.

Pero mientras Alemania quiere frenar la hemorragia de fondos públicos en la economía, EEUU, Gran Bretaña y otras naciones como Francia creen que es necesario impedir que la crisis -ya devastadora- se convierta en una bomba social por el alza del desempleo.

En marzo de este año, el diario francés Le Monde publicó un informe con un pronóstico de especialistas del LEAP/Europa 2020, un grupo de reflexión europeo, en el que anticipó que la crisis financiera y económica generará explosiones sociales violentas en Europa y EEUU donde podrían crearse las condiciones de una guerra civil.

De esta manera, la crisis podría incluso fomentar violentas rebeliones populares cuya intensidad se vería agravada por la libre circulación de armas de fuego, pronostica el LEAP.

América Latina, pero también los EEUU, son las zonas que corren mayores riesgos. "Hay 200 millones de armas de fuego en circulación en los EEUU y la violencia social ya se manifiesta a través de pandillas", advierte Franck Biancheri, quien preside la asociación.

Esta visión apocalíptica parecería "fantástica" si este grupo de reflexión no hubiese vaticinado, en febrero de 2006, con una precisión asombrosa la actual crisis recesiva mundial.

Hace tres años, la asociación describía la llegada de una "crisis sistémica mundial", iniciada por una infección financiera global vinculada al endeudamiento norteamericano, seguido por la caída bursátil, particularmente en Asia y en los EE.UU. (de -50% a -20% en un año) y el estallido de las burbujas inmobiliarias mundiales. Un paquete que provocaría recesión en Europa y una "muy Grande Depresión" en los EEUU.

De cualquier manera, y a la luz de los datos económicos, un escenario de huelgas y conflictos sociales en el Imperio USA no está sacado de una novela de Julio Verne sino (además de la crisis global) de una proyección lógica y emergente de la desocupación desatada por la recesión industrial y empresarial estadounidense, para la cual ni la administración saliente de Bush ni la administración de Obama han conseguido soluciones concretas.






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martes, 21 de julio de 2009

América Latina: Trabajadores del sector energético en época de crisis


19-07-2009
James Petras
Rebelión
Traducido por Andrés Prado para Rebelión.org

La situación del sector energético en América Latina está determinada por correlaciones tanto internas como externas de fuerzas políticas, el nivel de organización de clase y poder dentro de las clases trabajadoras y dominantes, la situación de la economía mundial y la fuerza y debilidad del imperialismo estadounidense.

La “situación del sector energético” hace referencia a diversas variantes en términos de propiedad, volumen económico y distribución de las ganancias dentro de la estructura clasista.

Correlación de fuerzas internas y externas

La correlación de fuerzas entre capitalistas y trabajadores en el sector energético en América Latina varía ampliamente: en Venezuela el Gobierno de Chávez, con el apoyo del sindicato de los trabajadores del petróleo, ha incrementado la propiedad pública y ha distribuido las ganancias del petróleo entre las clases populares mediante subsidios alimenticios, sanidad para todos y programas públicos de educación. En el otro extremo se encuentra Colombia en la que, bajo el Gobierno de Uribe, las compañías privadas extranjeras de petróleo están aumentando su control, los beneficios son repatriados a los países imperialistas o sacados del país por la élite doméstica y las ganancias del gobierno subvencionan a la oligarquía, y a escuadrones de la muerte apoyados por el gobierno y al ejército para asesinar y amenazar a líderes sindicales y sociales.

Entre estos dos polos de la izquierda nacionalista y la derecha neofascista existen otras cuantas variantes: socialdemócrata, social liberal y neoliberal.

Bolivia y Ecuador, con Evo Morales y Rafael Correa, representan el enfoque social democrático. Proponen “sociedades” entre el “Estado” y compañías capitalistas extranjeras de petróleo, que compartan los beneficios de la explotación de crudo. Las compañías extranjeras controlan todavía la mayor parte, si no todo, del refinamiento y del comercio y el gobierno social democrático tiene todavía que establecer sus propios “sistemas de marketing”.

Las políticas “social liberales” las encontramos en Brasil y Argentina donde las compañías petrolíferas mayores son del Estado sólo nominalmente pues son comercializadas en los mercados de bolsa en Latinoamérica y Wall Street. Las ganancias del Estado son distribuidas en una proporción desigual: la mayor parte usada para subvencionar el sector agro mineral y la parte menor para financiar programas sociales- incluidos programas básicos contra la pobreza.

Las políticas neoliberales las encontramos en México y Perú donde compañías petrolíferas anteriormente pertenecientes al Estado se han transferido a compañías extranjeras de petróleo y energía. En México, sólo la militancia del Sindicato Mexicano de Electricistas ha impedido que el Gobierno privatizara esta industria estratégica. Bajo los regímenes neoliberales las ganancias energéticas y del petróleo se han distribuido casi exclusivamente entre las clases dominantes extranjeras y locales y sólo han quedado unas pocas migajas para los trabajadores, los campesinos y las comunidades indígenas en la forma de programas de “pobreza de subsistencia”. Los regímenes neoliberales desinvierten y desvalijan las empresas públicas, disminuyendo su cuota de producción y dejándolas con deudas, tecnología obsoleta y una capacidad en declive para satisfacer obligaciones de ultramar.

El Impacto del boom económico y la recesión global (2003-2009)

La actuación y propiedad del sector energético se ven influenciados por la lucha de clases interna, la situación de la economía mundial y la ascensión y caída del imperialismo estadounidense. La crisis del neoliberalismo y las revueltas populares entre 1999 y 2005 cerraron la primera fase de privatización a gran escala en muchos países de Latinoamérica. El derribo de los gobiernos de De la Rua en Argentina, Sánchez de Losado en Bolivia y Noboa y Gutiérrez en Ecuador, la derrota de los golpistas en Venezuela (abril 2002) y el encierro de los jefes (la huelga del petróleo) (diciembre 2002-febrero 2003) llevó a los movimientos radicales de masas a establecer una nueva agenda: la renacionalización del sector energético, del petróleo, del sector eléctrico, de la minería y de otros sectores estratégicos.

Sin embargo las revueltas populares no llevaron, con la excepción de Venezuela, a gobiernos de trabajadores y campesinos. En su lugar, alianzas de centro izquierda de orientación de clase media con las clases populares llevaron a algunas reformas parciales. En Bolivia Evo Morales aumentó el rol del Estado en su sociedad con 42 compañías de gas y petróleo de propiedad extrajera. Kirchner montó una compañía estatal pero se negó a renacionalizar Repsol YPF en Argentina. En Ecuador Correa incrementó los impuestos a las compañías petrolíferas pero las compañías multinacionales extranjeras todavía producen el 57% del petróleo. En Brasil Lula rechazó renacionalizar las empresas privatizadas- y la mayoría de las participaciones de Petrobras siguen en las manos de los inversores privados.

La mayor lucha contra la explotación de las compañías mineras y de energía en Perú, Colombia, Ecuador y Chile la llevaron a cabo los movimientos indígenas, en algunos casos apoyados por trabajadores del petróleo y organizaciones de campesinos. La razón está clara: las compañías energéticas no estaban simplemente explotando a la mano de obra, estaban destruyendo sus economías y condiciones de vida mediante la contaminación masiva del medio ambiente y el embargo de sus tradiciones.

En Brasil la promoción a gran escala y a largo plazo de inmensas plantaciones multinacionales de azúcar y refinerías que producen etanol desplazó a miles de pequeños granjeros y comunidades indígenas e intensificó la explotación de los trabajadores del campo. El movimiento de los trabajadores rurales sin tierra (MST) y otros movimientos sociales del campo, aliados con Lula, se enfrascaron en luchas defensivas. Sin embargo, sin aliados urbanos, no pudieron con la combinación Lula-agro mercado.

Trabajadores urbanos y sindicatos

La principal fuerza motriz de las revueltas populares contra el neoliberalismo varía según los países y el momento.

En Ecuador los trabajadores del petróleo, la minería y las fábricas se unieron a los movimientos masivos de campesinos para deponer a Noboa al comienzo de la década. En Argentina los parados y la clase media lideraron la lucha en el derrocamiento de De la Rua. En Venezuela los trabajadores del petróleo se dividieron entre una minoría que apoyaba el encierro de los jefes y una mayoría que tomó el control y operó los pozos en apoyo del Presidente Chávez. Sin embargo, a lo largo de la década, los trabajadores del sector energético se han organizado y militado en defensa de su sector económico, oponiéndose a la privatización y protegiendo sus estándares de vida mediante lucha de masas. Pero su presencia en las revueltas populares ha sido escasa. En muchos de los casos los líderes de los sindicatos de la energía han apoyado a los regímenes de centro izquierda para asegurarse concesiones salariales y trabajo seguro. En el mejor de los casos estos sindicatos se han unido en manifestaciones de solidaridad con la lucha masiva de los campesinos, indígenas y parados.

Paradójicamente la fuerte y militante organización de los sindicatos de la energía ha llevado a ganancias económicas y reformas del sector, que han llevado a su vez a la creación de islas altamente segregadas de afluencia entre una masa de pobres rurales y urbanos. La pasada década ha sido testigo del declive de los trabajadores de la energía como vanguardia de las revueltas populares: otras clases han ocupado su lugar. Esto ha dado lugar a un peligro de carácter estratégico porque, en el transcurso de privatizaciones a gran escala del sector de la energía, los trabajadores fracasarán en asegurarse el apoyo del resto de la clase trabajadora y los campesinos.

Mientras que la explotación del petróleo en el Amazonas crea “trabajos para trabajadores del petróleo”, destruye la forma de vida de las comunidades indígenas y da comienzo a un conflicto entre compañías petrolíferas y sus trabajadores contra la masa de artesanos, pequeños granjeros y comunidades indígenas dependientes de la ganadería, la pesca y la artesanía, próximas a las operaciones mineras y de petróleo.

La recesión mundial y el sector energético

La crisis mundial no se puede resolver solamente con huelgas y protestas. Incluso la renacionalización no puede, por sí misma, crear las bases para una recuperación nacional. La única alternativa que enfrentan los trabajadores del sector energético es una “revolución cultural y política” interna en la que se replanteen su estrategia básica y vayan más allá de las luchas sectoriales.

La actual recesión profunda y prolongada sólo puede ser afrontada a nivel político nacional mediante un giro hacia la formación de una alianza política amplia y de masas con las clases populares, con una estrategia para ganar poder estatal. A las puertas del colapso del capitalismo, la lucha sindical ya no es efectiva. Los sindicatos sólo pueden tener éxito dando un giro decisivo hacia los movimientos anticapitalistas- un giro hacia una aceptación explícita del socialismo.

Hoy día, la totalidad de la clase capitalista se ha apoderado del control del Estado, especialmente de la Hacienda estatal, para financiar su supervivencia y recuperación a expensas de los trabajadores, los campesinos, los indígenas y los pobres urbanos. Según la crisis se hace más profunda, la rebelión de la masa rural y urbana romperá de nuevo los lazos de la burguesía hegemónica. Se elevará la pregunta: ¿serán los trabajadores de la energía parte de una solución socialista o serán parte del problema capitalista? ¿Volverán a ser los trabajadores de la energía parte de la vanguardia o seguirán siendo parte de la retaguardia? Lo que está absolutamente claro es que los trabajadores de la energía ocupan una posición estratégica en el sistema capitalista mundial- sin petróleo nada se mueve, sin electricidad los banqueros no pueden contar sus beneficios y los inversores no pueden leer sus pagos de dividendos.

El sistema capitalista nunca ha demostrado en su totalidad hoy día, en la vida real, que es un sistema fallido- ni produciendo bienes y servicios ni proveyendo crédito y financiación ni dando trabajo.

La famosa frase de Kart Marx me viene a la mente: “Un fantasma está acechando a la clase capitalista: el advenimiento de la revolución socialista”.

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Presentado en una sesión plenaria de la reunión internacional de trabajadores del sector de la electricidad en México organizada por el Sindicato Mexicano de Electricistas. (SME) Julio 2009.

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jueves, 16 de julio de 2009

Goldman Sachs, vampiro del Capitalismo


16-07-2009
S. McCoy
cotizalia.com

Ha sido la sensación bloguera en Estados Unidos la semana pasada. En su edición del mes de julio, la revista Rolling Stone recoge una pieza absolutamente demoledora acerca del papel jugado por Goldman Sachs en la formación y posterior estallido de las distintas burbujas que se han producido en los mercados a lo largo del último siglo, desde la Gran Depresión a nuestros días.

Y no sólo eso. El artículo, firmado por Matt Taibbi y que se ha filtrado antes de su publicación, constata el poder acumulado con el paso del tiempo por los distintos banqueros de la Casa, estratégicamente situados hoy día en puestos de influencia financiera alrededor del Planeta; ahonda en el aprovechamiento en interés propio de los sucesivos fenómenos de pánico y euforia, a cuya gestación el banco de inversión habría decididamente contribuido; y alimenta las sospechas acerca del protagonismo que está jugando la entidad en la gestación del siguiente gran descalabro… para todos menos para ella.El documento es extraordinario y no deja lugar a dudas de su posicionamiento desde el primer párrafo, donde califica a la firma de vampiro que clava sus colmillos allá donde hay un dólar que ganar. Se extiende a lo largo de doce páginas, que no tienen desperdicio. Así, el autor no duda en afirmar que mientras América da vueltas alrededor del sumidero, Goldman Sachs ha encontrado el camino para ser él mismo ese sumidero: un desafortunado agujero en el sistema capitalista democrático occidental que nunca imaginó que, en una sociedad pasivamente gobernada por la libertad de mercado y de elección, la ambición organizada siempre prevalece sobre la democracia desorganizada. Un análisis interesante que pudiera parecer reduccionista, toda vez que carga las tintas sobre la desmedida avaricia de los banqueros y se olvida de otros responsables de la situación actual como políticos, reguladores, agencias de rating, banqueros centrales e, incluso, los propios ciudadanos. No es de extrañar cuando se considera a gran parte de tales actores como parte del universo Goldman.Su crítica no queda ahí, sino que aterriza desde lo genérico en lo específico: todo el dinero que usted pierde va a algún sitio y, tanto en sentido literal como figurativo, se puede decir que el destinatario es Goldman. El banco se ha convertido en una gigantesca y sofisticada máquina de convertir la riqueza de la sociedad en beneficio para sus arcas (…) La fórmula es relativamente simple: el banco de inversión se posiciona en mitad de una burbuja especulativa, y vende productos que sabe que son basura. Con la ayuda de una Administración adecuadamente engrasada con sus donativos, consigue cantidades ingentes de dinero de los incautos inversores. Cuando estalla la situación se presenta como aquel benefactor que puede aliviar la difícil situación de los sufridos ciudadanos. Quizá esta es la parte más lírica y menos justificada del argumentario. De ahí que sea relevante lo que viene a continuación.Así, Taibbi enumera hasta cinco ocasiones en las que la actuación de Goldman habría sido, cuando menos, cuestionable… para lucro de sus directivos y/o empleados. Hoy nos centraremos en las cuatro primeras y dejaremos para mañana la más reciente de ellas (¿más todavía?) y la que, a juicio del comentarista, está por llegar. En primer lugar, el reportero habla de la participación de Goldman en los Investment Trust que tan de moda estuvieron en los felices años 20 y cuyo colapso acentuó la caída bursátil de finales de la década. 475.000 millones de agujero a valor de hoy. Tras un impasse de cerca de 70 años, en los que la entidad adopta un modelo de banca a largo plazo, es con la llegada de su empleado Robert Rubin a la Casa Blanca, y con el cambio que impulsa de las reglas que hasta entonces regían los mercados financieros, que Goldman vuelve a orientarse hacia el pan para hoy, con independencia de lo que traiga el mañana. Una tarea a la que contribuyeron otros reputados miembros de la firma, citados adecuadamente a lo largo del texto.A partir de ese momento el banco vive sus momentos de mayor esplendor, según el autor (que imagino tendrá buena cobertura legal): manipulando valoraciones y precios en las OPVs de los años dorados de las compañías de Internet (cinco billones de dólares de riqueza evaporada sólo en el Nasdaq), gracias a la violación de la norma no escrita que limitaba las salidas a bolsa a empresas rentables; fomentando la titulización y aseguramiento de hipotecas de baja calidad con el despegue del mercado inmobiliario, a la vez que apostaba por su hundimiento hasta el punto de ser de las pocas sociedades que se beneficiaron con su caída mediante la utilización de instrumentos derivados; alentando la inversión financiera en materias primas como el petróleo -cuyo precio se disparó hasta cerca de los 150 dólares gracias a que un barril se negociaba en 2008 hasta 27 veces, de media, antes de que fuera entregado y consumido- que tomaban como referencia índices creados por la propia Goldman, actividad que explotó igualmente gracias a un cambio normativo.Una panoplia de actuaciones que pondrían de manifiesto el poder oculto de Goldman y su influencia en la construcción de la peor cara del capitalismo financiero, rostro sobre el que ahora se quiere verter una pesada capa de maquillaje de carácter social y de adecuación a su fundamento originario que es la economía productiva. Grave responsabilidad que, sin embargo, no le ha hecho perder ni un ápice de su relevancia. Mañana desarrollaremos con Taibbi lo relativo tanto al lugar que Goldman ha ocupado dentro del Plan de Rescate auspiciado por la Administración norteamericana, por una parte, como a la renovada apuesta de la entidad por el siguiente negocio susceptible de convertirse en burbuja: el cambio climático y los derechos de emisión de CO2, donde ya ha tomado posiciones. Casi nada. Con todo esto, ¿a alguien le extraña la inversión de Buffett en la compañía? Es fácil comprender, a la luz de esta lectura, de qué va este negocio, condición primera y principal impuesta por el Oráculo de Omaha para cometer cualquier inversión. Y en finanzas, Goldman es y ¿será? la apuesta ganadora.IINos hacíamos eco ayer de la repercusión que está teniendo, en el mundo financiero estadounidense, el artículo que Matt Taibbi firma en la edición de Rolling Stone del mes de julio bajo el aparatoso titular de The Great American Bubble Machine o La Gran Fábrica Americana de Burbujas, que es la forma en que el autor bautiza al banco de inversión Goldman Sachs. Un alegato demoledor que pone en tela de juicio las prácticas llevadas a cabo por la entidad a lo largo del último siglo de actividad financiera y que cuestiona el enorme poder acumulado por la firma con el paso del tiempo y, en especial, desde la incorporación de su directivo Robert Rubin a la Administración Clinton en la década de los 90. Se trata de un documento extraordinario que se desarrolla a lo largo de doce páginas, de fácil lectura, y que, para su exposición, hemos dividido en dos grandes partes: el cuestionable papel desempeñado por el banco de inversión en el pasado, que fue el grueso principal de nuestro Valor Añadido de hace 24 horas, y la importancia actual de Goldman en la gestión de la crisis y en la, a juicio de Taibbi, siguiente burbuja que está por llegar y que ya se está gestando. Un modo de actuación que define de modo brillante Simon Johnson, al que cita Taibbi, en The Atlantic como El Golpe de Estado Silencioso, análisis éste de imprescindible lectura.En efecto, señala el reportero que, tras crear y beneficiarse del esplendor y el colapso tanto de los Investment Trust en la década de los 30, como de las acciones de Internet, las hipotecas basura y el precio del crudo a finales de siglo XX y principios del XXI, Goldman ha alcanzado el cénit de su influencia de la mano del que fuera su presidente Hank Paulson, a la sazón Secretario de Tesoro norteamericano hasta el desembarco de Tim Geithner como parte del equipo de Obama. Tras el colapso financiero, el dinero parecía haberse evaporado. La cacería de Goldman necesitaba nuevas piezas que abatir. Y sólo las podía encontrar allá donde seguro había capital del que alimentarse: las arcas públicas. Es en el mayor rescate de la Historia donde la entidad va a hacer patente su influencia. De hecho, no sólo consiguió posicionar a uno de sus chicos en la gestión del Fondo de Rescate sino que se benefició de una serie de decisiones que le han permitido salir casi de rositas de la coyuntura actual. Como entendió perfectamente en su momento Warren Buffett, verdaderamente Goldman is too big to fail. No es de extrañar que haya sido su principal apuesta bancaria en la crisis.Maquillaje de resultados gracias al aparcamiento de pérdidas en meses fantasma, por cambio de calendario de publicación, como diciembre de 2008; conversión en banca comercial que les permite recalar bajo la supervisión de otro ex Goldman, Stephen Friedman; beneficios extra derivados del rescate de AIG que evita que tenga que provisionar sus contrapartidas, mientras que se deja morir a un competidor directo como Lehman; sospechas de información privilegiada en relación con los stress tests; uso de tasas impositivas sorprendentemente bajas, etcétera, son la pléyade de acusaciones documentadas que el texto recoge y que evocan, a juicio de distintos agentes del mercado consultados por Taibbi, que se ha perdido el pudor y se ha pasado de una ayuda implícita comúnmente aceptada, y derivada de la incorporación del talento creado en el seno de la entidad a las finanzas públicas, a otra explícita que tiene por objeto consolidar la posición del banco de inversión y conservar su capacidad de maniobra.Pero Goldman no duerme. No puede hacerlo, concluye el autor. Así, sus empleados se convirtieron en los principales donantes privados de la campaña electoral a la presidencia de Estados Unidos de Obama con cerca de un millón de dólares. Tras haber atravesado el campo de minas del rescate bancario de manera exitosa, Goldman ha vuelto una vez más a sus viejos hábitos y trata de colocar a sus peones dentro de la Administración a fin de beneficiarse de los agujeros que, en la renovada actividad pública, se puedan vislumbrar (…) Y la nueva apuesta de la entidad se llama derechos de emisión o carbon credits, un mercado de un billón de dólares que apenas existe a día de hoy pero que forma parte principal de la Ley Energética aprobada por el Congreso el pasado viernes. Con una particularidad, señala: el hecho de que el límite de derechos a subastar fijado por el Gobierno caiga anualmente implica que Goldman ni siquiera se va a tener que pringar en hacer que los precios suban.De momento, de acuerdo con Taibbi, la firma financiera habría ido engrasando la maquinaria con las oportunas contribuciones a los diferentes lobbies, la inversión directa en compañías productoras de energías renovables, la adquisición del 10% del Mercado de Chicago en el que los derechos se van a negociar, la compra de un pequeño trader que se dedica ya a tal actividad y así sucesivamente. Cualquiera podría afirmar que se trata de un ejercicio de buena gestión, de anticipación de cara al futuro, como probaría el dramático alegato de Krugman de esta semana, pero a estas alturas de la película el autor ya no concede a la entidad el beneficio de la duda. Puede incluso que al final la actividad real, como ocurre en Europa, sea mucho menos que la inicialmente predicada y que los precios se mantengan bajo mínimos. No importa, de lo que se trata es de denunciar el papel del banco y añadir argumentos a su condena. Su conclusión, de hecho, no admite dudas: Así es como funcionan las cosas. Este es el mundo en que vivimos, donde algunos tenemos que respetar las reglas mientras que otros no sólo se ven excusados de ajustarse a ellas sino que reciben dinero por hacerlo. Un esquema mafioso en el que uno no se puede fiar de los precios y donde hay peajes ocultos en cada dólar de impuestos que pagas. Quizá no podamos pararlo pero, al menos, tenemos la obligación de denunciarlo.http://www.cotizalia.com/cache/2009/07/01/opinion_96_goldman_sachs_vampiro_capitalismo.html

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España: Previsiones sobre la evolución de la crisis


El autor expone cuál es el horizonte inmediato que espera a la economía española: más paro, déficit e insolvencia bancaria.

Roberto Calera

En el artículo publicado en DIAGONAL nº 104 se hablaba de la relación de la burbuja inmobiliaria y la crisis económica. En esta ocasión se intentará hacer unas previsiones de cómo puede evolucionar la crisis en los próximos dos años.

1- PARO EN LA CONSTRUCCIÓN. El sector de la construcción está tocado de muerte, sin capacidad de generar empleo en los próximos años. La caída de visados de obra nueva está siendo de hasta un 90%. La obra pública también ha descendido, según SEOPAN, la patronal de los constructores, la licitación de obra pública ha caído un 70% en el primer trimestre, y tan pronto como acabe el plan E, la destrucción de empleo será mayor. La actividad que generará este sector será parecida a la del año 1995, cuando había un millón de personas empleadas en la construcción. El efecto multiplicador de la construcción es 1,4, es decir, por cada empleo que se crea o destruye en construcción se crean o destruyen 1,4 empleos en sectores auxiliares. Sabiendo esto, es casi seguro que acabemos el 2009 con una cifra de parados de cinco millones (o muy cercana), y es posible que en los próximos años se lleguen a los seis millones de parados antes de tocar fondo.

2- AUSENCIA DE RECUPERACIÓN.

Desde los medios de comunicación y desde el Gobierno se lanza el mensaje de que ya hay “brotes verdes” y que hay que aguantar hasta que llegue la recuperación, pero en el caso del Estado español la recuperación del sector de la construcción simplemente no va a llegar.

Para que lo peor pase debe aparecer una industria capaz de absorber los parados creados por la construcción. Es previsible que tengamos que recurrir al modelo que daba trabajo antes de la burbuja, es decir, a trabajar por menos dinero que nuestros vecinos, con la esperanza de que nos pasen producción que sería más cara en su país. Desafortunadamente, la globalización ha hecho que la competencia en costes de mano de obra sea muy dura, básicamente por la entrada en escena de China y los países del Este, que ya tienen salarios y precios inferiores a los nuestros.

Y en el exterior, el resto de las economías tampoco están en condiciones de “tirar” del Estado español; todos están mal, es complicado esperar un milagro vía exportaciones y la pertenencia al euro impide devaluar la moneda para ganar competitividad por esa vía.

3- BAJADA DE LOS PRECIOS DE LA VIVIENDA Y DE LOS TERRENOS.

Con la sobreoferta existente es previsible apuntar a bajadas de precios de un 50% o más en las grandes ciudades y de hasta un 80% en la costa.

Esto será un drama para los afectados; descubrirán que se encuentran en inmovilizado negativo (negative equity), esto es, que lo que resta por pagar de la hipoteca es más que el valor real de la vivienda. En esta situación, ningún banco les va a poder dar ningún tipo de crédito. El consumo de las familias se retraerá aún más.

4- DÉFICIT DEL ESTADO.

La hiperactividad económica durante la burbuja había saneado las cuentas del Estado. Conforme los trabajadores son despedidos el Estado pasa de ingresar a pagar. El cierre de empresas también resta ingresos. El superávit ya no existe. En lo sucesivo será necesario recurrir a la deuda externa (el Gobierno ya lo está haciendo), cuyo tipo de interés irá aumentando a medida que la deuda sea mayor.

5- QUIEBRA DE BANCOS Y CAJAS. Se han dado créditos que no va a ser posible devolver, especialmente los dados a los promotores. Muchos van a quebrar y van a dejarlos impagados. Como parte de los créditos que se han dado estos años es dinero prestado del interbancario europeo y no se van a poder devolver, ahora los bancos y cajas españoles van a tener a su vez problemas de solvencia y habrá más fusiones e intervenciones del Banco de España. En la vertiente bancaria de la crisis, sólo estamos empezando, el año 2010 será mucho peor.

Adicionalmente, son los bancos quienes más pelean para mantener la valoración actual de las viviendas. En muchos casos, cuando el promotor no puede devolver los préstamos, en lugar de dar el préstamo como fallido y tener que provisionarlo, han preferido “cobrar en especie” (dación en pago) y han recibido pisos como pago.

Los bancos tienen en sus balances esas viviendas valoradas a precio de burbuja (de esa forma sus balances se mantienen bien), pero actualmente es imposible que las vendan a ese precio. Están intentando venderlas lo más caras posibles, y por ese motivo la poca financiación que dan es para vender (a precios de burbuja o con pequeños descuentos) las viviendas que tienen en sus balances, en lugar de destinarlos a la creación de empresas en la economía productiva.

Todo esto lo saben los bancos europeos que desconfían de la solvencia de la banca española y les prestan poco dinero y caro. La quiebra de un banco es contagiosa porque hay mucha dependencia financiera entre bancos y por la desconfianza de los depositantes que posiblemente correrían a sacar sus ingresos produciendo nuevas quiebras (mejor no hablamos del coeficiente de reserva). Por todo ello, nuestro gobierno decide crear un fondo de rescate bancario, que consiste en pedir prestado unos fondos que enviará a los bancos. Nuevamente, tendremos que pagar con nuestros impuestos los intereses de ese préstamo en las próximas dos décadas.

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viernes, 10 de julio de 2009

Exigen la disolución del G-8 y un cambio de rumbo en las políticas públicas ante la crisis global




8 de julio de 2009

Ecologistas en Acción y el Observatorio de la Deuda en la Globalización critican a Zapatero por asumir un papel hipócrita en la Cumbre del G-8 en L’Aquila

Ante la ilegitimidad de la Cumbre del club de los ocho países más industrializados y militarizados del mundo, Ecologistas en Acción y el Observatorio de la Deuda en la Globalización denuncian que el Presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, no tiene autoridad moral para hablar en L’Aquila (Italia) de “cooperación al desarrollo” y “seguridad alimentaria”, mientras España sea altamente corresponsable de la crisis alimentaria, social, económica y ambiental que sufre gran parte de la humanidad. Además, el G-8 ha incumplido repetidamente sus “promesas” de ayuda y no ha cancelado la deuda externa de los países empobrecidos.
“Las políticas públicas españolas actuales generan hambre, pobreza, destrucción medio ambiental en los países del Sur, a raíz de sus emisiones de gases de efecto invernadero, sus políticas financieras y comerciales, y la creciente importación de combustibles fósiles y otras materias primas. Todas estas políticas tienen un impacto mucho mayor que toda la cooperación española junta.”, enfatiza Mónica Vargas del Observatorio de la Deuda en la Globalización.
“El G-8 no podrá nunca erradicar el hambre en el mundo, porque lo ha creado, por lo tanto lo más coherente que pueden hacer los gobiernos reunidos en L’Aquila es declarar la disolución del G-8”, argumenta Tom Kucharz, de Ecologistas en Acción, “Seguir con el dogma del libre mercado y profundizar la liberalización comercial con la conclusión de la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio, como pretende el G-8, sentenciaría a muerte a millones de personas y supone un crimen contra la humanidad, la OMC ha mostrado repetidamente que sus políticas tienen efectos catastróficos en la agricultura”, añade.
Además, el libre comercio es una de las causas fundamentales del Cambio Climático por lo que ambas organizaciones abogan por cambiar urgentemente las políticas comerciales.
Ecologistas en Acción y el Observatorio de la Deuda en la Globalización participaron, junto con otras 70 organizaciones de más de 40 países, del 2 al 6 de julio en Cerdeña (Italia), en el foro de la sociedad civil “Gsotto” para denunciar las políticas del G8. Allí se abogó por dejar los combustibles fósiles en el subsuelo e impedir cualquier nuevo proyecto de exploración de estos recursos, paralizar la extracción de arenas bituminosas (tar sands), y prohibir la minería a gran escala como algunas de las medidas más efectivas de lucha contra el Calentamiento Global. Los movimientos sociales exigen políticas públicas de energía, transporte, vivienda y agricultura diferentes, que transiten hacía una economía que rompe con la dependencia del petróleo y reduzca radicalmente el consumo de energía. Lo que implicaría para España el cierre de centrales térmicas de carbón y ciclo combinado, la cancelación del Plan Estratégico de Infraestructuras de Transporte (PEIT) y descartar el proyecto de la refinería de Extremadura, entre otras medidas urgentes.
Finalmente, Ecologistas en Acción y el Observatorio de la Deuda en la Globalización se solidarizan con la población local afectada por el terremoto en abril, que ha denunciado la falta de dinero público para la reconstrucción de sus viviendas -desviado al confort de los invitados del G-8-, servicios públicos y colegios, así como el asedio militar en una ciudad destruida. 15.000 personas siguen viviendo en campamentos improvisados con falta de agua y servicios básicos.
Condenamos asimismo la ola de detenciones que se registraron en la mañana del pasado 6 de julio en toda Italia, usando el nuevo paquete legislativo de “seguridad”, aprobado por el gobierno de Berlusconi, y que permite detener preventivamente a los ciudadanos violando los más básicos derechos humanos, políticos y civiles.

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jueves, 9 de julio de 2009

Argentina: Las elecciones abrieron una crisis política nacional


10-07-2009
Manolo Romano y Ruth Werner
La Verdad obrera

El resultado de las elecciones del 28J derivó en la apertura de una verdadera crisis política nacional. La “gobernabilidad” que fue esgrimida como argumento ante la crisis capitalista internacional para el adelantamiento de las recientes legislativas y su transformación en un Plebiscito General, terminó siendo lo que quedó en crisis.

El gobierno y el peronismo fueron derrotados en su propio terreno, la provincia de Buenos Aires que habían elegido para “jugar de local” y con el “mejor candidato”, el gobernador Scioli, para acompañar al propio Kirchner. A todo o nada, se quedaron sin nada: el gobierno intenta capear la situación echando lastre como con la renuncia del Ministro de Transporte Jaime pero es tarde. Ha quedado debilitado en la provincia más importante del país. El principal partido del régimen, el PJ, está dirigido por los perdedores de la elección, incluyendo a Moyano a su vez al frente de la CGT..

La mentada “reorganización del peronismo” está así dificultada por la desautorización de su actual conducción. Reutemann, el ganador en su provincia que podría realinear a todas las fracciones hacia las presidenciales acaba de desconocer a Scioli como jefe del PJ, mientras los menemistas como Romero son recibidos por De Narváez que a su vez mantiene una alianza con Macri que tensiona hacia un proyecto político por fuera del peronismo. En tanto en el pan-radicalismo, Cobos es quien se ha posicionado como la figura presidenciable eclipsando a Carrió, pero el Acuerdo Cívico de conjunto sigue sin mostrarse como una alternativa estable de gobernabilidad para la burguesía ni poder superar la frontera del voto antiperonista tradicional. El bloque agrario consigue bancas en distintas listas, pero no un partido que sea alternativa de poder. La “crisis de gobernabilidad” no es sólo producto de la derrota oficial sino también de la falta de un partido de sus opositores patronales que pueda acudir en reemplazo del fin de ciclo kirchnerista. Estamos ante una nueva evidencia de una crisis en el régimen de partidos que se muestra fragmentado.

Esta crisis estratégica de la clase dominante no puede hacer perder de vista que la elección expresó, coyunturalmente, el giro a la derecha de amplios sectores de las clases medias que se venía dando desde el conflicto con el campo. El triunfo electoral tanto de De Narváez como de los sojeros Reutemann en Santa Fé y Cobos en Mendoza, ha sido leído por las corporaciones patronales como una señal. La unidad que no consiguen partidariamente, la están intentando las corporaciones patronales. La UIA fue la vanguardia en proponer unificarse con la Mesa de Enlace agraria, para imponer condiciones. “En breve se le sumará el resto del Grupo de los Siete (G-7), que también incluye a la Bolsa, los bancos, las constructoras, el comercio y el campo. El objetivo es ‘abrir nuevos canales de diálogo’ para imponer una serie de reclamos que arrastraban desde antes de los comicios: postergación de las negociaciones salariales por la crisis, rebaja de impuestos y retenciones, coto a la intervención del Estado en la economía y reapertura de las negociaciones con el Club de París y los bonistas que rechazaron el canje de 2005” (Crítica 1/7/09). El frente de las corporaciones patronales intenta por ahora una política de sitiar al desgastado gobierno de los Kirchner para imponer sus condiciones, tratando de que la sangre no llegue al río de una desestabilización. Esta presión incluirá necesariamente ataques a los trabajadores para modificar en el terreno la relación de fuerzas.


El resultado de las elecciones y la clase trabajadora

La clase trabajadora de las grandes concentraciones de la provincia de Buenos Aires acaba de expresarse mayoritariamente en apoyo al gobierno con un voto conservador, en especial en los sectores sindicalizados en los que se apoya la CGT, donde caló la propaganda oficial de “mantener lo conquistado”. El resultado de la elección abre una crisis en esta conciencia ante la defección de sus supuestos “protectores”. En tanto, un sector de la clase trabajadora ‘no peronista’ de la Capital, mayoritariamente docentes, estatales y de los servicios, fue un componente del apoyo que recibió el emergente de Pino Solanas como expresión de un discurso contra la derecha macrista gobernante y un intento de superación ‘por izquierda’ del kirchnerismo. Tanto los que tienen ilusiones en esta nueva variante, como aquellos trabajadores que en la industria olfatean que el triunfo de la alianza neomenemista de De Narváez envalentonará a las patronales, tendrán planteado enfrentar acontecimientos convulsivos en la crisis política nacional que está en curso.

Las fuerzas de la clase trabajadora están intactas y darán duras luchas de resistencia, más allá de los niveles de conciencia con que sus distintos sectores entren a la lucha y despierten a la vida política. La crisis capitalista que se ha iniciado a escala internacional mostrará la intransigencia de la que es capaz la clase empresaria que buscará por todos los medios alistar sus instrumentos contra los trabajadores. El abogado de las patronales Julián A. de Diego (quien fuera defensor de los viejos dueños de Zanon) ha planteado el enemigo a vencer: “lo que ha crecido es un cierto estado de rebelión en el mundo laboral, que ni siquiera está promovido en forma explícita y mucho menos controlado por los sindicatos y sus líderes. (...) el estado asambleario creado en muchas empresas líderes o con grandes dotaciones, a propósito del cuestionamiento a la representatividad de los distintos estamentos de la estructura sindical”. (El Cronista, 29/06/09).
Tenemos plena confianza que en este proceso madurará la experiencia política con el peronismo, y las ilusiones en la centroizquierda serán un fenómeno pasajero porque no se puede parar a la derecha con discursos. Los dirigentes de la CGT que participan en la conducción del PJ y buscan el “pacto social” con los empresarios no dudan en mandar las patotas de matones contra los trabajadores que se organizan para resistir despidos. Los dirigentes de la CTA que alientan el proyecto de Pino Solanas no tuvieron ningún empacho en ubicarse en el campo de las patronales agrarias en medio de un lockout patronal que fue el que le dio base al actual corrimiento a la derecha, y fue el propio Víctor De Gennaro quien dijo que había que construir un movimiento político que exprese a los miles y miles que estaban en la ruta.

Tanto para defenderse de los ataques que las patronales lancen contra lo conquistado como para impedir que la resolución de la crisis política nacional derive en un cambio hacia la derecha impuesto por los bloques patronales que acaban de salir triunfantes de las elecciones, se necesita conquistar la más intransigente independencia política de la clase trabajadora. La campaña que con el Frente de Izquierda hicimos en las elecciones por esta perspectiva no tiene ningún futuro si no la continuamos con una pelea en las propias organizaciones de lucha, en los sindicatos y en los lugares de trabajo, para conquistar una poderosa corriente clasista que impulse la construcción de un partido de trabajadores.

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