08-06-2010
David McWilliams
The Irish Independent
Ahora sí que las cosas se están poniendo estrambóticas. Hace pocas semanas, esta columna destacaba de qué forma había pasado a Irlanda a convertirse de una democracia en una "bancocracia".
Una bancocracia es un Estado en el que la política gubernamental pone los intereses de sus bancos por encima de los intereses de sus ciudadanos.
Nuestro gobierno actúa de cauce de transferencia de riqueza, de nuestros "outsiders" [los que se quedan fuera] -- en este caso, la gente corriente -- a nuestros "insiders" [los que están dentro, en la pomada] del sistema bancario. Pero ahora resulta peor incluso, porque transfiere esa riqueza a los "insiders" de otro país.
No nos equivoquemos: el rescate de Grecia, que va a costarnos 1.300 millones de euros, no es el rescate del pueblo griego, es el rescate de los bancos que le prestaron dinero a Grecia. Tampoco se trata de un préstamo: es un regalo. Lo que se ha disfrazado de rescate soberano apelando a nuestra solidaridad europea no es más que una transferencia directa de dinero suyo, de ustedes, a los acreedores extranjeros de los bancos franceses y alemanes. Eran estos acreedores los que iban a salir perdiendo si Grecia suspendía sus pagos la semana pasada. La "bancocracia" es hoy transnacional.
Pensemos en esto. El rescate llega con condiciones. Los griegos tendrán que ajustarse a la austeridad y pagar más impuestos. Pero, ¿para qué se está utilizando exactamente el dinero? Una cantidad considerable del mismo se usará para refinanciar las obligaciones existentes. Esto significa que a quienes habían invertido originariamente en Grecia -- bancos y fondos de inversión -- se les permitirá que no queden tan expuestos ante Grecia. A su vez, el contribuyente corriente -- usted -- asume este riesgo. De modo que el contribuyente griego y los demás contribuyentes europeos acaban todos en la misma categoría, mientras que los bancos que podían salir perdiendo quedan impunes y nos dejan la factura de sus errores a nosotros, que somos quienes nada teníamos que ver con las obligaciones griegas.
¿Cómo ha podido pasar esto?
Nos dicen que todo ello se hace con el fin de incrementar la credibilidad del euro. ¿Pero cómo se puede hacer que aumente la credibilidad de algo tan patentemente increíble? ¿Cómo se puede fortalecer la reputación de una zona financiera recompensando el fracaso de los bancos y no el éxito bancario?
Cuando tratamos de comprender por qué gente aparentemente inteligente -- como quienes pertenecen a los bancos centrales y son funcionarios públicos experimentados -- hace tonterías, resulta útil echar un vistazo a la historia. Cuando se discute la atracción fatal por el euro y la incapacidad de los economistas ortodoxos de ver que el euro, tanto como Grecia, constituye el problema, resulta útil tomar en consideración al patrón oro, igualmente defectuoso.
En la década de 1920 y 1930, el patrón oro, como hoy el euro, era considerado artículo de fe por bancos, financieros, funcionarios públicos y políticos. Lo cierto es que no podían ni imaginar un mundo en el que el dinero no estuviese ligado al oro. Cualquiera que pusiese en cuestión el patrón oro se veía ridiculizado.
Fue, como siempre, el gran John Maynard Keynes quien arremetió contra el consenso y sostuvo que el patrón oro obligaba a efectuar recortes a los gobiernos cuando estos debían estar haciendo gasto durante la Depresión. Argumentó que hacer que Alemania pagase todas las reparaciones [de la Primera Guerra Mundial] provocaría una crisis, puesto que, o bien los alemanes no podrían pagar, provocando el caos en Alemania, o bien, si Alemania pagaba, sería tan competitiva como para destruir la competitividad de otros países, lo que conduciría a un desempleo masivo en ellos. Se rieron de él. Después afirmó que debía abandonarse el patrón oro: lo pusieron en ridículo.
El patrón oro, al igual que el euro, suponía que no existiera riesgo en la tasa de cambio entre todas las grandes economías. Eso facilitaba un enorme incremento de los préstamos de los banqueros de un país a los prestamistas de otro país. Gran Bretaña debía grandes cantidades a los EE.UU. y Alemania debía cantidades inmensas a todo el mundo. Francia se convirtió en el banquero de Europa y prestó miles de millones a Alemania, al mismo tiempo que le exigía a ésta que pagase las reparaciones de guerra. De manera que, de modo creciente a lo largo de la década de 1920, el patrón oro se convirtió en garante de estos ingentes préstamos entre los sistemas bancarios de los distintos países.
Los bancos habían cifrado su apuesta en que el patrón oro resultaba tan importante para el prestigio de las grandes potencias y tan central para la forma de pensar de éstas acerca del mundo que los préstamos siempre se devolverían. Actuar de otro modo "minaría la credibilidad del sistema". Keynes vio claramente lo que significaba este bulo desde muy al principio.
Si examinamos el euro en el momento de auge, vemos que operó exactamente del mismo modo que el patrón oro. La moneda única animó a los bancos a realizar apuestas arriesgadas. Los bancos prestaban dinero a cualquiera, dando por seguro que aun en en el caso de crisis, el euro sería tan sacrosanto para la mentalidad de los políticos que todos los préstamos -- no importa lo arriesgados que fueran -- se devolverían. Pues actuar de modo distinto "minaría la credibilidad del sistema". ¿Les suena conocido?
Si echamos un vistazo a la ilustración de arriba, que sería divertida de no ser tan seria, observaremos que nos muestra a quién adeuda dinero el sistema bancario irlandés y quién nos debe dinero a nosotros. Se puede ver que estamos en el centro de una intrincada madeja de préstamos y por qué le preocupa a la banca internacional los posibles impagos. Explica también por qué se salvó a Grecia con el fin de proteger a los bancos internacionales en lugar de al pueblo griego.
Tomemos el balance general irlandés en relación a España, por ejemplo. Los bancos irlandeses han prestado 21.987 millones de euros a los bancos españoles, mientras que los bancos españoles nos han prestado 10.153 millones de euros. Ya se puede ver quién saldría perdiendo de seguir el camino de Grecia o si España acabara cayendo.
Y ahora pensemos en la relación que la ilustración presenta entre Alemania, Francia e Irlanda. Los bancos irlandeses deben 127.458 millones de euros a la banca alemana y 41.844 millones a los bancos franceses. Se trata de deudas en las que se incurrió en momentos de bonanza y la mayor parte del dinero se prestó para poder comprar propiedades inmobiliarias. ¿Podemos pagarlas ahora? Yo lo dudo. ¿Deberíamos proceder a su devolución al término de la garantía? Nos hará falta mucha austeridad con el fin de generar el excedente necesario para reintegrar estos préstamos.
Volvamos por un momento a la historia. Conforme el auge de los años 20 dejó paso al derrumbe de los años 30, los gobiernos se dieron cuenta de que no disponían de dinero para devolver sus deudas. Pero en lugar de declarar un impago, los gobiernos de aquí y allá recortaron primero el presupuesto y elevaron los impuestos. Los nuevos préstamos se concedieron a condición de someterse a la austeridad.
De modo que a un país como Alemania se le alentó a que pidiera prestado a través de sus bancos para que pudiera cumplir con sus deudas, aun cuando, al mismo tiempo, el país se viera obligado a ceñirse a la austeridad.
Esto, precisamente, es lo que está sucediendo hoy en día en la periferia de Europa. Se nos pide que caigamos en la deflación, mientras los países que constituyen el núcleo del euro disfrutan de condiciones de crédito más fáciles. Es una receta de división e inestabilidad en la que el desempleo de la periferia engendra más inestabilidad, más aumentos de impuestos y mayor fuga de capitales.
En la década de 1930, tal como Keynes predijo, el resultado fue que el centro no aguantó y uno por uno los países principales abandonaron el patrón oro y suspendieron el pago de su deuda.
¿Podría pasar lo mismo con el euro? Podría. Sobre todo, si con el fin de mantenerlo unificado, los políticos tienen que llevarse el dinero de los pobres "outsiders" para rescatar a los "insiders" ricos a la vez que lo visten de solidaridad europea. ¡Venga ya!
David McWilliams (1966), comentarista estrella de los medios de información irlandeses, se formó como economista en el Trinity College de Dublín y el Collège d´Europe de Brujas (Bélgica). Antes de dedicarse al periodismo, trabajó para el Banco Central de Irlanda y la banca privada (UBS y BNP). Actualmente es columnista de The Irish Independent y The Sunday Business Post, así como presentador y creador de varios programas y documentales de la RTE, la televisión pública irlandesa. McWilliams es autor de libros de gran éxito en los que describe y critica la realidad irlandesa, como The Generation Game y The Pope´s Children, además de Addicted to Money, una crónica de los desastres de la economía global. Además, es uno de los fundadores de Leviathan, un cabaret satírico-político que aboga por reformas políticas y la adopción de una nueva constitución. Su último espectáculo, 'Outsiders', una combinación de monólogo cómico, debate y crítica social, se pondrá en escena a partir del 9 de junio en el Abbey Theatre dublinés, el más célebre e ilustre de los teatros de Irlanda.
Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón
martes, 8 de junio de 2010
La fatal atracción por el euro nos ha llevado al borde del abismo
domingo, 6 de junio de 2010
¿Desaparecerá pronto el euro?
06-06-2010
Pierre Charasse
La Jornada
En la masa de informaciones que circula sobre la crisis del euro, no es fácil detectar los fenómenos de fondo que se están produciendo. Por eso, es importante tomar un poco de distancia, situar esta crisis en el curso de los acontecimientos de los últimos 20 años después del derrumbe de la Unión Soviética y proyectar una mirada geopolítica a mediano y largo plazo. La crisis griega confirmó, si fuera necesario, que Europa como unión política ya no existe. En las ultimas semanas, la Unión Europea (UE) reveló al resto del mundo su extrema debilidad. El euro no resistió a las ofensivas de todo tipo que sufrió en los últimos meses, a pesar de ser la moneda de una de las regiones mas ricas e industrializadas del mundo. A la primera gran crisis financiera mundial de la era de la globalización, saltó a la vista que la moneda europea no podía aguantar las turbulencias del mercado y los ataques especulativos, sencillamente porque no tenía el respaldo de una sistema político sólido y coherente. Los ideólogos ultraliberales que inventaron la moneda europea decidieron aplicar con rigor el principio de laisser-faire, prohibiendo a los gobiernos intervenir en las políticas del Banco Central Europeo (BCE). Los gobiernos de la zona euro se automutilaron cuando aceptaron el dogma de la independencia del BCE, renunciando a cualquier posibilidad de someter las políticas financieras a condiciones políticas. Después de mucha discusiones presentaron como un gran avance la decisión de constituir un fondo de rescate de 440 mil millones de euros. Y ningún gobierno, viendo el desastre social que producen los planes de ajuste impuestos por el BCE y el Fondo Monetario Internacional (FMI), quiso oponer políticas a contracorriente de la Doxa ultraliberal.
Lo que no ve el público europeo en general es que con la intervención del FMI Estados Unidos tienen ahora derecho de intervenir en la economía europea. Todas las decisiones del FMI necesariamente requieren la aprobación del gobierno estadunidense si es que no vienen inspiradas directamente por él. En la reforma del los derechos de voto en el FMI anunciada en la última cumbre del Grupo de los 20, Estados Unidos conserva intacta la minoría de control con 16 por ciento de los votos. A la UE se le pidió reducir su parte para poder aumentar la cuota de los países emergentes. El presidente Obama ejerce plenamente el poder que le da la nueva arquitectura financiera internacional, llamada gobernanza mundial, y exige de Grecia y de otros países europeos que bajen los sueldos de sus funcionarios, que reformen el régimen de las jubilaciones y que disminuyan el gasto publico en general. Y los europeos obedecen.
Con la crisis financiera europea, se está realizando un paso más en el avasallamiento de Europa. Con el Tratado de Lisboa, Europa entregó su defensa a la Organización del Tratado del Atántico Norte (OTAN): se acabó el viejo sueño de una defensa europea independiente. Y ahora con una política financiera controlada por el FMI, la UE renunció a un pilar esencial de su independencia. Sin la defensa y la moneda, no le queda nada para afirmar su independencia dentro del bloque occidental y frente al resto del mundo.
En este contexto, parece lógico que el euro tienda a acercarse a la paridad con el dólar. Se habla en los círculos financieros de una posible dolarización de la zona euro. Técnicamente le conviene a los grandes países industrializados de Europa para recuperar su competitividad económica, castigada en la última década por un euro fuerte. Políticamente le conviene a Estados Unidos eliminar una moneda rival del dólar frente a China y otros grandes países emergentes. Los nuevos miembros de la UE ven con muy buenos ojos la dolarización de Europa, que sería para ellos una garantía suplementaria de contar con el paraguas estadunidense, como para su defensa frente a Rusia, su enemigo de siempre.
El director del FMI, Dominique Strauss Khan, se refiere con frecuencia a la necesidad de una moneda mundial, consecuencia lógica de la globalización económica y financiera. En Zurich, el 12 de mayo, él hizo un llamado a favor de la creación de un banco central mundial con una moneda mundial. En Francia el secretario de Estado para Europa, Pierre Lellouche, incansable militante atlantista, anunció triunfalmente que en el plano monetario se llegó a un mecanismo de solidaridad automática idéntico a lo que prevé el articulo 5 del tratado de la OTAN. Con esto se da el último toque a la construcción de un espacio europeo subsidiario del territorio estadunidense para formar un bloque perfectamente homogéneo bajo el liderazgo de Washington. Desde su elección, el presidente Barack Obama pide a sus aliados cerrar filas para enfrentar las nuevas amenazas mundiales.
Otro efecto de la crisis, los planes de ajuste estructural impuestos como remedio tendrán como consecuencia a corto plazo la tacherización de la Europa continental, o sea el fin del modelo social europeo. Gran Bretaña, aliado incondicional de Estados Unidos, no miembro de la eurozona con la libra esterlina, será el gran vencedor de esta crisis, con la imposición de su modelo económico y financiero a toda Europa, y el fortalecimiento de la City como plaza financiera impermeable a todos los intentos de regulación que se sugieren para prevenir nuevas catástrofes financieras mundiales.
Con la dolarización de Europa se cerrará un capítulo de la historia moderna abierto con el derrumbe del campo socialista. Para la corriente atlantista europea, actualmente mayoritaria, la desaparición de Europa como actor político y financiero autónomo es el precio a pagar para que Occidente continúe controlando el mundo frente a los países emergentes.
*Ex embajador de Francia
http://www.jornada.unam.mx/2010/06/05/index.php?section=opinion&article=022a1mun
sábado, 5 de junio de 2010
No son los mercados, sino los bancos, los que dominan la UE
Vicenç Navarro
revista digital SISTEMA
4 de junio de 2010
Este artículo documenta el enorme poder e influencia que la banca de los países del centro de la UE tienen sobre el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, causa de que se estén desarrollando las políticas neoliberales que están dañando el bienestar de las clases populares de los países (tanto centrales como periféricos) de la UE y que retrasan la recuperación económica. El artículo muestra también el daño que el FMI ha impuesto a los países de América Latina y del Este de Europa, con resultados económicos muy negativos.
En una entrevista reciente para La Vanguardia (09.05.10), el ex Presidente Felipe González, que ha estado dirigiendo un grupo de reflexión nombrado por el Consejo Europeo para reflexionar sobre el futuro de Europa, hizo una observación de carácter personal que apenas tuvo impacto en los medios y que describe muy claramente el mayor problema que tiene Europa. Es una lástima que esta observación no apareciera en el informe de tal grupo de reflexión. Decía el ex Presidente Felipe González que lo que pasaba en Europa le recordaba lo que dijo en su día el Presidente Eisenhower cuando, en su discurso de despedida, el último día de su mandato, alertó a la sociedad estadounidense de las consecuencias negativas que tenía para EEUU el enorme poder del complejo industrial militar (The Military Industrial Complex). En una declaración sorprendente, al ser hecha por el que había sido un General del Ejército, el Presidente Eisenhower alertó de la excesiva influencia que tenía la industria armamentística en EEUU en configurar la política doméstica y exterior de aquel país. Pues bien, añadía el ex Presidente Felipe González, que hay que alertar a las sociedades europeas del excesivo poder que tiene en nuestro continente el complejo financiero. Hoy, tal complejo está determinando las políticas domésticas de los países de la UE.
He publicado, extensamente, (ver artículos publicados en varios forums, y colgados en mi blog www.vnavarro.org, secciones Neoliberalismo y Economía Política) refiriéndome al peligro que supone para Europa el enorme poder e influencia que tiene la banca europea (y, muy en especial, la alemana) sobre el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, y que ha determinado enormes gastos públicos por parte de los países de la UE y del FMI (más de un billón de euros) en ayudas a banqueros y accionistas, sin que ello haya repercutido en una mayor disponibilidad de crédito a la sociedad. Tales instituciones están, a la vez, exigiendo una enorme austeridad de gasto público, incluyendo gasto público social, que está significando un enorme sacrificio para las clases populares de los países de la UE y, muy en particular, de los países llamados periféricos -Grecia, Portugal, España e Irlanda-, a fin de que aquellos estados puedan pagar a la banca de los países del centro de la UE la deuda pública a unos intereses exuberantes y confiscatorios.
Como se expresa este poder de la banca
La excesiva influencia que la banca alemana ha tenido en la construcción de la Unión Europea (tanto en el establecimiento del Banco Central Europeo (BCE), como la definición del Pacto de Estabilidad (cuyo objetivo principal ha sido el de mantener estable el precio del dinero, en lugar de estimular el crecimiento económico) explica la orientación neoliberal de las instituciones de la UE.
Un indicador de tal orientación neoliberal es que tal Unión no tiene un banco central, y ello a pesar de que la institución financiera de la UE se llame Banco Central Europeo. A primera vista esta afirmación parece una provocación. Pero el análisis de sus funciones y comportamientos muestra que no es un banco central, como lo es, por ejemplo, el Federal Reserve Board, FRB (el Banco Central de EEUU) o el Banco de Inglaterra.
Un banco central tiene como misión realizar las intervenciones financieras que permitan a sus estados realizar las políticas económicas conducentes al desarrollo y bienestar de la población. Para conseguir tal objetivo, los bancos centrales son altamente intervencionistas, impidiendo o dificultando, por ejemplo, las actividades especulativas de agentes financieros nacionales o internacionales, que imposibiliten el desarrollo de las políticas económicas y fiscales estatales.
Así, cuando los especuladores financieros internacionales quisieron especular con la deuda pública de EEUU y de Gran Bretaña, sus bancos centrales intervinieron activamente, imprimiendo grandes cantidades de dinero con los cuales compraron gran cantidad de la deuda pública de sus propios estados, vendiéndola a un precio menor del que habían comprado, forzando la bajada de su precio e intereses, con lo cual los especuladores salían escaldados, pues perdían mucho dinero.
Esto es lo que hace un Banco Central. Ni que decir tiene que imprimir mucho dinero puede aumentar la inflación (el enemigo número uno de la Banca), pero en momentos de recesión, como ahora, el peligro no es éste, sino el contrario –la deflación-. Será cuando la economía se recupere que pueda aumentar la inflación, pero este aumento (siempre que pueda mantenerse en dimensiones moderadas) es incluso positivo pues ayuda al estado a poder pagar su deuda más rápidamente. Si el estado debe una cantidad fija de dinero, esta cantidad, al cabo del tiempo, disminuye su valor monetario cuando la inflación aumenta.
Esto es lo que han hecho los bancos centrales ahora y siempre (véase el reciente comportamiento del Federal Reserve Board en EEUU). No así el BCE, el cual tiene total independencia. Es decir puede hacer lo que quiera. Y lo hace según el deseo e intereses de la banca de Alemania y de otros países del centro de la UE.
El primer objetivo del BCE es ayudar a los bancos, no ayudar a los estados.
El BCE, que es el único banco en la UE que tiene el poder de definir la cantidad de moneda que se imprime, ha estado enviando este dinero como préstamos a la banca privada, a unos intereses de sólo un 1%. Con este dinero, la banca privada compró deuda pública, que ofrecía unos intereses de 3%, 4%, 6% o incluso 9%, con lo cual lograron el chanchullo del año.
Mientras, el crédito brillaba, y continúa brillando, por su ausencia.
Es más, el BCE tiene prohibido comprar deuda pública.
Últimamente, se ha saltado a la torera esta prohibición, cuando los estados estaban ya en pie de guerra en contra del BCE, rebelión liderada por el Sr. Sarkozy (la cultura política republicana francesa da más protagonismo a los estados que el que se da en la cultura neoliberal alemana).
Pero aún así tal compra de bonos de deuda pública se está haciendo con timidez y en dosis muy limitadas, nada comparables a lo que hizo el Federal Reserve Board, en EEUU
¿Por qué esta timidez? La respuesta puede parecer paranoica pero no lo es. La banca tiene un objetivo, nunca explicitado, pero que aparece constantemente entre líneas en sus escritos. En realidad, existe una robusta evidencia de que la Banca y sus agentes, que incluyen desde el BCE al Fondo Monetario Internacional (lo que se llama en la terminología anglosajona el establishment financiero), quieren utilizar esta Gran Recesión para conseguir lo que han deseado desde el principio de la UE: debilitar el estado del bienestar, diluir y reducir la dimensión social de Europa, y reducir los derechos sociales y laborales.
Si se leen los documentos internos del BCE, del FMI y del Banco de España (y yo lo he estado haciendo todos estos años) verán que desde hace ya muchos años están subrayando la necesidad de que se hagan tales cambios. Y ahora quieren aprovechar esta crisis para, en colaboración de los grandes grupos empresariales, conseguir que se hagan, ayudados por unos medios que están intentando persuadir a la población de que tales cambios son necesarios para salir de la Gran Recesión (argumentos que ya se utilizaron incluso antes de que hubiera la Gran Recesión).
Y resultado de su gran influencia en los medios, hemos visto como los cinco rotativos más importantes en España han escrito editoriales apoyando las medidas de austeridad promovidas por el FMI. Estos medios por cierto, nunca han analizado objetivamente las consecuencias de llevar a cabo tales medidas. Analicémoslas y veamos primero que es el FMI.
Las recetas desastrosas del FMI
Desde que el Presidente Reagan inició en las Américas la época neoliberal, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha sido el mayor promotor de las políticas neoliberales en el mundo, habiendo desarrollado sus políticas en mayor intensidad en Latinoamérica.
El FMI ha sido siempre propuesto por el Secretario del Tesoro del Gobierno Federal de EEUU (equivalente al Ministerio de Economía y Hacienda en España). Nunca se ha dado el caso de que la mayoría de los 184 estados miembros del FMI hayan votado en contra de las posturas adoptadas por el representante estadounidense en el Consejo de Dirección. De ahí que el FMI haya sido el mayor propagandista del “Consenso de Washington”, cuya versión europea ha sido el “Consenso de Bruselas”.
Según tal consenso, los países receptores de la “ayuda” ofrecida por el FMI tenían que reducir, e incluso eliminar, cualquier restricción a la movilidad internacional de capitales y comercio, privatizar sus servicios públicos y sus transferencias públicas (como la Seguridad Social), eliminar los déficits del estado y ofrecer plena independencia y autonomía a los bancos centrales, priorizando el control de la inflación, a costa del estímulo del crecimiento económico.
A estas políticas se añadieron medidas desincentivadoras de las políticas estatales intervencionistas en las áreas industriales de la economía, enfatizando la desregulación de los capitales financieros y de los mercados laborales. Estas políticas se expandieron por toda América Latina con resultados que el director del prestigioso Center for Economic and Policy Research de Washington D.C., Mark Weisbrott, ha definido como “desastrosas” para aquellos países.
La renta per capita en Latinoamérica, que había crecido un 82% durante el periodo 1960-1980, bajó a un mero 9% durante el periodo 1980-2000, bajando incluso más, a un 4%, en el periodo 2000-2005. Para darnos cuenta del significado de estas cifras, tenemos que darnos cuenta de que si varios países de Latinoamérica, como Argentina, México y Chile (todos ellos expuestos a las políticas liberales impuestas por el FMI), hubieran continuado creciendo como lo hicieron en la época 1960-1980, habrían alcanzado ya el nivel de desarrollo de España. Hoy están muy retrasados, con un nivel de riqueza muy inferior al español.
El fracaso de tales políticas es lo que llevó a un cambio de casi 180º a partir del 2003 y 2004, con la elección de partidos de centro izquierda y de izquierda en la gran mayoría de países de América Latina, y que se dio como rechazo a las políticas impuestas por el FMI.
El primer país que se rebeló en contra del FMI, fue Argentina, la cual se estaba hundiendo económicamente al seguir las políticas neoliberales propuestas por el FMI. En mayo de 2003, el nuevo gobierno electo, presidido por Néstor Kirchner, expulsó en la práctica al FMI de Argentina, rompiendo con el neoliberalismo impuesto por tal institución. Kirchner declaró al país en bancarrota, forzando a renegociar la deuda con los bancos y con el FMI, que tuvieron que absorber grandes pérdidas de sus fondos.
Rompió también con la paridad peso argentino-dólar (medida impuesta por el FMI) y siguió políticas expansivas de gasto público que estimularon la economía, creciendo un 9% durante los próximos tres años, lo cual le permitió ir pagando su deuda pública.
A este hecho hizo referencia la presidenta Kirchner, esposa del presidente Kirchner, cuando en una conferencia reciente en Barcelona con el mundo empresarial, indicó que la manera de salir de la recesión no era bajar el déficit y la deuda pública, sino crecer económicamente, incluso a costa de aumentar el déficit y la deuda pública.
Casos parecidos han ocurrido en Bolivia, con Evo Morales, que también terminó con el FMI y adoptó políticas radicalmente distintas a las neoliberales propuestas por el FMI. En Mayo de 2006 el Presidente Morales nacionalizó el gas y el petróleo, exigiendo a la vez al FMI y a los bancos que renegociaran la deuda, absorbiendo grandes pérdidas. Desde entonces, Bolivia ha sido uno de los países con mayor tasa de crecimiento económico en América Latina.
Antes, durante la época neoliberal, la economía permaneció estancada, de manera que en 2006 (después de haber estado bajo el dominio del FMI durante veinte años) su renta per cápita era menor que la existente 27 años antes.
Lituania, en Europa, es otro ejemplo. El FMI y la UE han impuesto unas políticas liberales de gran austeridad que han causado una reducción del 25% de su PIB, con una tasa de desempleo de 22% de la población activa. Según las propias proyecciones del FMI, Lituania no alcanzará el nivel del PIB que tuvo en el año 2006, hasta el año 2015.
Y ahora, Grecia. Las políticas impuestas por el FMI han hecho que el PIB haya disminuido un 18% en el 2009, y tendrá que esperar ocho o nueve años para recuperar el PIB que tenía en el 2008. Y algo semejante ocurrirá en España, resultado del mandato de la UE y del FMI.
Éstas y otras experiencias explican no sólo el descrédito del FMI, sino también la aparición de alternativas, como el Banco del Sur, en América Latina, en sustitución del FMI.
La evidencia muestra como el FMI ha sido utilizado por el capital financiero (la banca) para forzar una austeridad de gasto público social, con el fin de conseguir que se pague a la banca.
En la UE, la mal llamada ayuda de la UE-FMI a Grecia, ha sido, en realidad, una ayuda a la banca alemana y de los otros países del centro de la UE, prestando dinero al estado griego para que le pague su deuda externa.
Termino, pues, esta presentación acentuando que no son los mercados financieros, sino la banca la que está dominado el mundo, consecuencia de la excesiva influencia de complejo bancario, el cual está dominando la vida política y mediática de los países, conduciendo a estos países a una situación de enormes sacrificios para las clases populares, las cuales se exigen para respetar los beneficios de tal complejo. El complejo financiero es hoy, en la Unión Europea, lo que el complejo militar industrial ha sido en EEUU.
viernes, 28 de mayo de 2010
Del mecanismo de rescate de la UE a las medidas de ajuste de ZP (o sobre la política y los mercados)
Ricardo Molero Simarro
Economía Crítica y Crítica de la Economía
El autor muestra en este artículo cómo dos medidas tan diferentes y aparentemente inconexas, (el fondo de rescate de la Unión Europea y el ajuste anunciado en España) tienen un origen común y un mismo objetivo: seguir asegurando y fortaleciendo la rentabilidad del capital.
El pasado lunes día 10 la Unión Europea anunciaba la aprobación de un mecanismo que supuestamente debía rescatar a la economía griega de los ataques que estaba sufriendo y, sobre todo, debía asegurar la estabilidad del Euro. Al día siguiente el diario español Público abría su edición impresa con un candido titular que rezaba: “La UE pone freno a los especuladores”; afirmando en el antetítulo: “La política gana a los mercados (por una vez)”. Sin embargo, si la política había ganado a los mercados, ¿por qué, entonces, el IBEX-35 lograba ese mismo día la mayor subida de su historia (siguiendo al resto de índices bursátiles de Europa y EE.UU. que también celebraban el acuerdo)? La respuesta ha tardado menos de dos días en llegar y se encuentra en el paquete de medidas de ajuste aprobadas por el Gobierno del PSOE: disminución del sueldo de los funcionarios, congelación de las pensiones, recorte de las ayudas a la dependencia y a la maternidad/paternidad, reducción de la ayuda al desarrollo y una sustancial contracción de la inversión pública, que se unen a la subida del IVA y el recorte de gasto público anunciados hace meses. ¿Qué vínculo concreto hay entre éstas y aquél?
En primer lugar, el núcleo del “Mecanismo de Estabilización Financiera” aprobado por los Ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea consiste en la posibilidad de movilizar hasta 750.000 millones de euros hacia la compra de los títulos de deuda pública de cualquiera de los Estados miembros que se encuentren con problemas para financiar su deuda pública en los mercados financieros. De esos 750.000 millones de Euros la Comisión Europea podrá aportar hasta 60.000 millones en forma de préstamos, respetando el límite puesto al presupuesto comunitario; 440.000 millones serán aportados, en su caso, por el resto de Estados miembros que, a su vez, habrán obtenido los recursos mediante la emisión de eurobonos con garantías públicas; y, por último, el FMI llegará a aportar hasta 250.000 millones, es decir, un tercio del total del fondo de estabilización creado.
De este modo, la participación del FMI toma un carácter más que simbólico. El montante de los recursos potencialmente prestables que tendrá origen en sus arcas asegura a los inversores el cumplimiento de las condiciones puestas al país que necesite la ayuda para darle el préstamo. Por otro lado, esas condiciones serán similares a las aplicadas en los planes de ajuste estructural que se impusieron durante las tres últimas décadas a lo largo y ancho de África, América Latina y Asia. No en vano, para obtener la financiación el Estado del que se trate deberá presentar un plan de ajuste fiscal detallado que asegure la rápida reducción de su déficit. Pero no sólo eso, sino que, como segundo paso, también deberá asegurar la puesta en marcha de toda una serie de las denominadas “reformas estructurales”. En aquéllos países éstas consistieron básicamente en la desregulación del mercado laboral, las privatizaciones, la liberalización general de la economía y su apertura externa, es decir, el recetario neoliberal básico.
En realidad, un paquete de medidas de ajuste como éste ya se había aprobado la semana anterior en Grecia. Como adelantábamos en nuestro anterior artículo (1) el razonamiento con el que se trataba de justificar su adopción partía de constatar la imposibilidad de utilizar la devaluación de la moneda para mejorar la competitividad de la economía. A partir de aquí se afirmaba que sólo era posible lograrlo a través de una “devaluación interna” de los precios y los salarios (2). La “devaluación” de los salarios se llevaría a cabo a través de la aprobación de los dos tipos de medidas de ajuste ya citadas: las de reducción del déficit público y las reformas estructurales. En primer lugar, con la excusa de tratar de disminuir los diferenciales de interés pagados por la deuda pública, se tendría que recortar el salario indirecto (es decir, el gasto social) y el salario diferido (las pensiones). En segundo lugar, con la excusa de incrementar la competitividad de la economíam se tendría que actuar sobre el salario directo a través de la aprobación de una nueva reforma laboral que disminuyese la protección a los trabajadores y, gracias a ello, las remuneraciones. Obviamente se olvidaba que el otro componente de los precios lo componen los (intocables) márgenes de beneficio, cuya disminución podría igualmente ayudar a mejorar la competitividad.
A pesar de ello, se trataba de justificar las injustificables medidas finalmente tomadas en economías como la griega, que estaban siendo devoradas literalmente por la acción de los, tantas veces nombrados, “especuladores". Lo que no esperábamos era que tan repentinamente los gobiernos del PSOE en España y del Partido Socialista de Portugal se apresurasen a aprobar paquetes de ajuste similares. ¿Cómo se explica esta prisa o, mejor, cómo puede explicar esto PRISA cuando las deudas públicas española y portuguesa respecto a sus PIB (64,9% y 85.8% respectivamente para 2010) se encuentran tan por debajo de la griega (124,9%), de la italiana (118,2%), o, en el caso de España también de la francesa (83,6%), de la inglesa (79,1%) e incluso de la alemana (78,8%)? Ciertamente, resulta muy difícil de hacerlo. Sólo sabemos que éste ha sido el precio a pagar para que los jefes de gobierno de países como Alemania u Holanda aceptasen la puesta en marcha de un Mecanismo de Estabilización Financiera que salva al Euro con la condición de asegurar la rentabilidad del capital, única clase social a la que la moneda única beneficia.
Porque si alguien se cuestiona que esto último sea así deberá explicar, entonces, un hecho que es aún más inexplicable que el de que el ajuste se haya puesto en marcha en un país con uno de los niveles de deuda pública más bajos de toda la UE. En efecto, más allá de ello, es necesario preguntarse también ¿por qué, además, se ha hecho recaer ese ajuste sobre las rentas de los trabajadores (aquí, obviamente, incluyo a los pensionistas) cuando existían otras opciones igual de eficaces para acabar con el déficit? Como ya hemos dicho muchas veces (y no nos cansaremos de repetir), mientras los salarios no han parado de perder participación en la renta nacional, los beneficios empresariales han seguido una tendencia a aumentarla desde hace al menos treinta años, es decir, desde que el neoliberalismo comenzó a imponerse como única política económica, a lo largo y ancho del mundo. No sólo eso, sino que en plena crisis, en España, al igual que en muchas otras economías, dicha participación del capital en la renta no ha dejado de crecer, desde el 43% en que se encontraban en 2007, hasta casi el 45% al que según los datos de AMECO (base de datos de la Comisión Europea) llegaron el pasado año 2009.
A pesar de todo ello, ZP no tuvo ningún rubor en afirmar en su intervención en el Congreso de los Diputados que “hasta ahora, (…) los empresarios que han visto frustradas o reducidas sus aspiraciones han pagado con creces su peaje en esta crisis. No es a ellos a los que quepa demandar solidaridad, sino a la inversa, ofrecérsela” (3). Partiendo de esta absoluta mentira, quería justificar el hecho de que no haya tomado absolutamente ninguna medida, ni siquiera de cara a la galería, que afecte a los más favorecidos. En efecto, después de una legislatura y media ahondando en una política fiscal regresiva, ni en plena crisis se han atrevido a plantear una subida del IRPF a las rentas más altas, una subida del tipo impositivo del Impuesto de Sociedades a las empresas, o una recuperación del Impuesto de Patrimonio para las grandes fortunas. Todas ellas son medidas que tienen una capacidad recaudatoria suficiente como para disminuir ampliamente el déficit público, objetivo que era el supuestamente buscado.
Sin embargo, si la hoy más que nunca necesaria respuesta social, sindical y política no lo impiden (y ahora mismo no parece que vaya a ser así), en vez de ver su aprobación, a lo que asistiremos muy pronto será a la puesta en marcha de la segunda fase del ajuste: la de las reformas estructurales y, más concretamente, la de la reforma laboral.
Si todo esto es una victoria de la política sobre los mercados, mejor no nos preguntemos qué ocurrirá cuando éstos ganen.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
(1) Molero Simarro, Ricardo: “¿Se va a convertir la Unión Europea en el nuevo FMI?”, en Economía Crítica y Crítica de la Economía, número 10, marzo de 2010:
http://economiacritica.net/web/index.php?option=com_content&task=view&id=184&Itemid=38
(2) Un proceso que ya se había llevado a cabo en Letonia a finales de 2009 y que hace apenas un par de semanas se emprendía también en Rumania.
(3) Discurso del Presidente del Gobierno en la comparencencia para informar de la reunión extraordinaria del Eurogrupo en relación con el rescate de Grecia y la situación de los mercados financieros. Congreso de los Diputados, 12 de mayo de 2010 (página 13 del documento).
http://economiacritica.net/web/index.php?option=com_content&task=view&id=206&Itemid=38
viernes, 14 de mayo de 2010
Lo que no se dice de la crisis
Vicenç Navarro
diario PÚBLICO
13 de mayo de 2010
Este artículo muestra el error de muchos supuestos que se reproducen en la sabiduría convencional sobre las causas de la crisis, entre los cuales, uno de amplia difusión, es que la crisis de los países mediterráneos e Irlanda se debe a su excesivo gasto público que debe reducirse. El artículo señala los datos que cuestionan tal supuesto, subrayando que las causas de sus problemas radican en sus enormes desigualdades y polarización de las rentas (que crean problemas de falta de demanda y que generan un profundo endeudamiento), así como el excesivo poder del capital financiero que tiene gran influencia sobre el Consejo Europeo, la Comisión Europea y El Banco Central Europeo.
La crisis que están viviendo algunos países mediterráneos –Grecia, Portugal y España– e Irlanda se está atribuyendo a su excesivo gasto público, que se supone ha creado un elevado déficit y una exuberante deuda pública, escollos que dificultan seriamente su recuperación económica. De ahí las recetas que el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo (BCE) y el Consejo Europeo han estado imponiendo a aquellos países: hay que apretarse el cinturón y reducir el déficit y la deuda pública de una manera radical.
Es sorprendente que esta explicación haya alcanzado la dimensión de dogma, que se reproduce a base de fe (el omnipresente dogma liberal) y no a partir de una evidencia empírica. En realidad, ésta muestra lo profundamente errónea que es tal explicación de la crisis. Veamos los datos.
Todos estos países tienen los gastos públicos (incluyendo el gasto público social) más bajos de la UE-15, el grupo de países más ricos de la Unión Europea, al cual pertenecen. Mírese como se mire (bien gasto público como porcentaje del PIB; bien como gasto público per cápita; bien como porcentaje de la población adulta trabajando en el sector público), todos estos países están a la cola de la UE-15. Su sector público está subdesarrollado. Sus estados del bienestar, por ejemplo, están entre los menos desarrollados en la UE-15.
Una causa de esta pobreza del sector público es que, desde la Segunda Guerra Mundial, estos países han estado gobernados la mayoría del periodo por partidos profundamente conservadores, en estados con escasa sensibilidad social. Todos ellos tienen unos sistemas de recaudación de impuestos escasamente progresivos, con carga fiscal menor que el promedio de la UE-15 y con un enorme fraude fiscal (que oscila entre un 20 y un 25% de su PIB). Son estados que, además de tener escasa sensibilidad social, tienen escaso efecto redistributivo, por lo que son los que tienen mayores desigualdades de renta en la UE-15, desigualdades que se han acentuado a partir de políticas liberales llevadas a cabo por sus gobiernos. Como consecuencia, la capacidad adquisitiva de las clases populares se ha reducido notablemente, creando una economía basada en el crédito que, al colapsarse, ha provocado un enorme problema de escasez de demanda, causa de la recesión económica.
Es este tipo de Estado el que explica que, a pesar de que su deuda pública no sea descomunal (como erróneamente se presenta el caso de Grecia en los medios, cuya deuda es semejante al promedio de los países de la OCDE), surjan dudas de que tales estados puedan llegar a pagar su deuda, consecuencia de su limitada capacidad recaudatoria. Su déficit se debe, no al aumento excesivo del gasto público, sino a la disminución de los ingresos al Estado, resultado de la disminución de la actividad económica y su probada ineficacia en conseguir un aumento de los ingresos al Estado, debido a la resistencia de los poderes económicos y financieros.
Por otra parte, la falta de crédito se debe al excesivo poder del capital financiero y su influencia en la Unión Europea y sus estados miembros. Fue la banca la que, con sus comportamientos especulativos, fue creando burbujas que, al estallar, han generado los enormes problemas de falta de crédito. Y ahora están creando una nueva burbuja: la de la deuda pública. Su excesiva influencia sobre el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (este último mero instrumento de la banca) explica las enormes ayudas a los banqueros y accionistas, que están generando enormes beneficios. Consiguen abundante dinero del BCE a bajísimos intereses (1%), con el que compran bonos públicos que les dan una rentabilidad de hasta un 7% y un 10%, ayudados por sus agencias de cualificación (que tienen nula credibilidad, al haber definido a varios bancos como entidades con elevada salud financiera días antes de que colapsaran), que valoran negativamente los bonos públicos para conseguir mayores intereses. Añádase a ello los hedge funds, fondos de alto riesgo, que están especulando para que colapse el euro y que tienen su base en Europa, en el centro financiero de Londres, la City, llamada el “Wall Street Guantánamo”, porque su falta de supervisión pública es incluso menor (que ya es mucho decir) que la que se da en el centro financiero de EEUU.
Como bien ha dicho Joseph Stiglitz, con todos los fondos gastados para ayudar a los banqueros y accionistas se podrían haber creado bancos públicos que ya habrían resuelto los problemas de crédito que estamos experimentando (ver mi artículo “¿Por qué no banca pública?”, en www.vnavarro.org).
En realidad, es necesario y urgente que se reduzca el sobredimensionado sector financiero en el mundo, pues su excesivo desarrollo está dañando la economía real. Mientras la banca está pidiendo a las clases populares que se “aprieten el cinturón”, tales instituciones ni siquiera tienen cinturón. Dos años después de haber causado la crisis, todavía permanecen con la misma falta de control y regulación que causó la Gran Recesión.
El mayor problema hoy en la UE no es el elevado déficit o deuda (como dice la banca), sino el escaso crecimiento económico y el aumento del desempleo. Ello exige políticas de estímulo económico y crecimiento de empleo en toda la UE (y muy especialmente en los países citados en este artículo). No ha habido una crisis de las proporciones actuales en el siglo XX sin que haya habido un crecimiento notable del gasto público y de la deuda pública, que se ha ido amortizando a lo largo de los años a base de crecimiento económico. EEUU pagó su deuda, que le permitió salir de la Gran Depresión, en 30 años de crecimiento. El mayor obstáculo para que ello ocurra en la UE es el dominio del pensamiento liberal en el establishment político y mediático europeo, imponiendo políticas que serán ineficientes, además de innecesarias. Y todo para asegurar los beneficios de la banca. Así de claro.
sábado, 8 de mayo de 2010
Las políticas promovidas por la Unión Europea son ineficaces e injustas
Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 7 de mayo de 2010
El artículo critica las políticas públicas promovidas por el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo para salir de la crisis actual (que enfatizan las políticas de austeridad de gasto y empleo público) subrayando que tales políticas están dificultando la recuperación económica, además de dañar innecesariamente la calidad de vida de las clases populares.
Existen muchas interpretaciones de las causas de la enorme crisis financiera y económica que estamos sufriendo en el mundo y, muy en particular, en la Unión Europea y en el sur de nuestro continente. Una, que pertenece a la sensibilidad liberal, asume que la culpa la tiene el excesivo desembolso del gasto público, que ha ahogado el crecimiento económico. De esta interpretación se derivan las propuestas de que hay que disminuir tal gasto a fin de reducir el déficit y la deuda pública. Hoy, esta visión está generalizada en la mayoría de fórums financieros, políticos y mediáticos de la Unión Europea. Como prueba de la certeza de su diagnóstico, muestran que los países que están en peor situación hoy en la Unión Europea son los países del Sur de Europa –Grecia, Portugal y España-, e Irlanda, que tiene unos mayores déficits, como resultado de su supuesta falta de disciplina en sus políticas de gasto. La supuesta exhuberancia de tal gasto (la posibilidad de jubilación a los 55 años en Grecia, es el caso más citado) es la causa de sus dolores de cabeza. De ahí la presión de que deben reducir muy significativamente su “exagerado” gasto público, a fin de recuperarse y salvarse del colapso (y salvar así también el euro, que está experimentando dificultades por culpa de estos países). En cuanto al elevado desempleo, éste se atribuye predominantemente a las supuestas rigideces del mercado laboral, consecuencia de unos sindicatos excesivamente poderosos e influyentes que están obstaculizando la recuperación económica, en su acérrima defensa de los trabajadores con contrato fijo (y salarios demasiado altos) creando un elevado desempleo.
De esta interpretación de las causas de las crisis se derivan las políticas públicas promovidas por la Unión Europea, que consisten en reducción del gasto y empleo público, en disminución de los derechos sociales y laborales, y en desregulación de los mercados laborales. El desarrollo de tales políticas (que alcanzan su máxima expresión en el caso de Grecia), se consideran necesarias para salir de la crisis. En realidad, es el desarrollo de las políticas liberales que los mundos financieros y empresariales han deseado durante muchos años, y que ahora utilizan la crisis para llevarlas a cabo. Su coste social y humano será enorme, y su impacto en la crisis será mayor, acentuándola.
Lo que es llamativo es que tal dogma liberal, reproducido en los medios de información y persuasión, tiene muy escasa evidencia empírica que lo sustente. Es fácil mostrar que la causa de los problemas de los países con grandes dificultades no es su excesivo gasto público. En realidad, todos ellos (Grecia, Portugal, España e Irlanda) tienen un gasto público, como porcentaje del PIB, más bajo que el promedio de la Unión Europa de los Quince, el grupo de países más desarrollados de la UE, al cual todos ellos pertenecen. Lo mismo ocurre con el gasto público social como porcentaje del PIB, también más bajo que el promedio de la UE-15. Idéntica situación ocurre con el empleo público. El porcentaje de la población que trabaja en el sector público en todos estos países es más bajo que el promedio de la UE-15 (ver Navarro, V. (dir). La situación social en España, Vol III. Biblioteca Nueva).
Y en cuanto a los supuestamente exuberantes salarios, las cifras muestran que, tomando los salarios de los trabajadores de la manufactura, como punto de referencia, todos ellos tienen niveles salariales más bajos que el promedio de la UE-15 (más bajos incluso de lo que les correspondería por el nivel de riqueza que tienen) (ver V. Navarro, Marta Tur y Miquel Campa, La situación de la clase trabajadora en España, en www.navarro.org, sección Economía Política). En cambio, los beneficios empresariales y de la banca están entre los más altos, así como su fraude fiscal. Todos estos datos muestran que los problemas que tienen no se deben a su “excesivo” gasto público y “exuberantes” salarios.
De ahí que sea mucho más creíble otra explicación del origen y causas de las crisis financieras y económicas, que está siendo marginada y discriminada en los fórums y medios de información y persuasión españoles y en la UE. Las crisis actuales son consecuencia directa de las políticas liberales promovidas por el establishment europeo que ha provocado una enorme polarización de las rentas y creación de grandes desigualdades. Los países citados son los más desiguales en la UE, en un continente en el que las desigualdades han crecido enormemente. Las rentas del trabajo como porcentaje de las rentas totales han ido disminuyendo enormemente, disminuyendo con ello la demanda, una de las causas más importantes de la crisis. La otra causa de la crisis es la falta de crédito, resultado también de la polarización de las rentas con el crecimiento exuberante de los beneficios del capital, que se invirtieron predominantemente en actividades especulativas (como las inmobiliarias y el desarrollo de instrumentos de alto riesgo) que crearon las burbujas que al estallar provocaron el enorme problema de falta de crédito.
LA ALTERNATIVA PROGRESISTA
Las soluciones son fáciles de ver. Hay que estimular la demanda en aquellos países, así como en toda la UE, a base de una redistribución de las rentas con un incremento de la capacidad adquisitiva de las clases populares, impidiendo bajos salarios (que son la causa de la baja productividad) y una enorme expansión del gasto público con el objetivo de crear empleo, precisamente las políticas opuestas a las que se están realizando en la UE. Nunca se ha salido de ninguna depresión y gran recesión en el siglo XX (como la actual) sin que haya habido una enorme expansión del gasto público y crecimiento de la deuda. La Gran Depresión se resolvió con el New Deal y el enorme incremento del gasto público durante la II Guerra Mundial. En Europa, la reconstrucción de las economías casi destruidas como consecuencia de la II Guerra Mundial se basó en unas enormes inversiones públicas fiscales y sociales, facilitadas por el Plan Marshall. Creerse ahora que se puede salir de esta enorme recesión sin tal crecimiento del gasto público en toda la UE es ignorar las lecciones de la historia. Reducir el gasto público es una nota de suicidio. En realidad, si no fuera por la reducción del gasto público, España ya habría salido de la recesión.
En cuanto al otro gran problema, la falta de crédito, éste debe resolverse a base de una intervención pública, no para ayudar a los banqueros, como se está haciendo ahora, sino para garantizar el acceso al crédito. Como era predecible, las medidas de austeridad exigidas a las clases populares por parte de la UE van acompañadas con medidas muy generosas a la banca, tanto la griega como la alemana (entre otras), propietarios de la deuda griega.Tal como bien ha dicho Joseph Stiglitz, si todas las “ayudas” a la banca se hubieran invertido en crear bancos públicos de crédito, la falta de crédito ya se habría resuelto. Se han gastado 700.000 millones de dólares, sólo en EEUU, para salvar la banca, cuando con este dinero podría (y debería) establecerse una banca o bancas públicas que garantizaran el acceso al crédito por parte de empresas (sobre todo medianas y pequeñas) y ciudadanía. Un tanto semejante ha ocurrido en la Unión Europea (ver V. Navarro, ¿Por qué no banca pública? www.vnavarro.org, sección Economía Política).
Lo que estamos viendo hoy es la plena expresión de lo que solía llamarse “lucha de clases”, en la que las clases dominantes lideradas por el capital financiero están imponiendo sus exigencias a las clases populares a fin de recuperar su rentabilidad. Como bien ha dicho Warren Buffet, una de las personas más ricas del mundo, conocedor del mundo financiero empresarial, al cual pertenece, “hay clases y lucha de clases, y mi clase está ganando esta lucha”. La famosa frase de apretarse el cinturón sólo aplica a las clases dominadas. Las dominantes ni siquiera llevan cinturón. La nula regulación de la banca, a pesar de haber sido la causa de la crisis financiera, dos años ya tras haber creado la crisis, muestra hasta qué punto el mundo político está configurado por tales intereses financieros empresariales, que están dañando enormemente la economía real. No es sorprendente que las llamadas democracias tengan problemas tan graves de credibilidad que están cuestionando su legitimidad. La agitación social en Grecia es el inicio de un proceso que pondrá en vivo lo que hasta ahora aparecía sólo en pasivo, expresándose en abstención en los procesos electorales. La transformación de tal abstención pasiva en agitación activa será, a partir de ahora, una constante en los años venideros. El peligro es que esta agitación la capitalicen las derechas, tal como está ocurriendo en EEUU. Veremos qué ocurre en la Unión Europea.
jueves, 6 de mayo de 2010
Consecuencias del “libre” comercio
Vicenç Navarro
PÚBLICO,
6 de mayo de 2010
Este artículo muestra como el mal llamado libre comercio (poniendo entrecomillas “libre” porque no es tal) está dañando enormemente a las clases trabajadoras y clases populares de los países subdesarrollados. Esta tesis, expuesta por el autor en un artículo anterior publicado en PÚBLICO, ha sido ahora corroborada sorprendentemente por el Presidente Clinton de EEUU, el cual ha reconocido que las políticas promovidas por su gobierno, por el Banco Mundial, y por el Fondo Monetario Internacional (y por los medios liberales), dañaron enormemente a Haití, tal como el autor de este artículo había señalado anteriormente. El artículo subraya que tales políticas de “libre” comercio están dañando, no solo a Haití, sino a la mayoría de países de Latinoamérica.A raíz del terremoto ocurrido en Haití el pasado 12 de enero de 2010, escribí el artículo en Público “Haití no es un desastre natural” (28-01-10), en el que denunciaba la cobertura por parte de los medios de información españoles de la situación desastrosa que aquel país estaba sufriendo. Tales medios presentaron aquella tragedia como un fenómeno natural e imprevisible, el terremoto, ignorando las causas políticas del enorme subdesarrollo del país que le había hecho tan vulnerable frente a aquel fenómeno natural. La información proveída por los medios estaba encaminada a estimular una enorme movilización internacional de ayuda “humanitaria”, liderada por el Gobierno federal de EEUU, presentado por muchos articulistas, como la predecible Pilar Rahola de La Vanguardia, como “el bueno de la película” (21-01-10).
Escribí un artículo muy crítico de tal cobertura mediática subrayando que el desastre de Haití no era exclusivamente (ni siquiera primordialmente) un desastre natural, sino un desastre previsible, consecuencia de la enorme pobreza de la mayoría de la población, resultado de unas estructuras político-económicas dominadas por unas élites corruptas, sostenidas por los gobiernos estadounidenses y franceses. Añadía que el Gobierno federal de EEUU, lejos de ser “el bueno de la película”, era “el malo”, no sólo por haber ayudado al mantenimiento de las élites dominantes de aquel país, sino también por haber promovido políticas que dañaron enormemente su capacidad productiva agrícola. Mostraba, como ejemplo, que Haití, que había sido un país exportador de arroz, pasó a ser más tarde importador de arroz como consecuencia de la imposición al Gobierno haitiano de medidas antiproteccionistas (eliminando los aranceles, entre otras medidas) por parte de los gobiernos Clinton y Bush. Estos gobiernos forzaron al Gobierno de Haití a aceptar el arroz importado de los productores arroceros estadounidenses (la mayoría de Arkansas, el Estado del que el presidente Clinton había sido gobernador), altamente subvencionados por el Gobierno federal de EEUU. Ello explica que el arroz importado fuera más barato en Haití que el producido en aquel país, con lo cual se destruyó la capacidad de producir arroz, empobreciendo a miles de familias productoras de arroz. El supuesto benefactor (el bueno de la película) estaba creando las condiciones para que un desastre natural pusiera al descubierto la enorme tragedia e injusticia que se había impuesto a aquel país.
Como era predecible, el artículo causó gran revuelo, con la consiguiente sistemática retahíla de insultos hacia las voces que cuestionamos el dogma liberal dominante en el país, en los medios que reproducen la sabiduría convencional. Algunas respuestas no fueron insultos, sino expresiones de desacuerdo, sin que estuvieran avalados, sin embargo, por una evidencia que cuestionara mi diagnóstico.
La mayoría de voces, sin embargo, coincidió con la postura reflejada en el artículo del embajador del Gobierno de EEUU en Madrid, Adam D. Solomont, en el que defendió la bondad de las intervenciones del Gobierno de EEUU en Haití (Público, “Una mano que ayuda”, 31-01-10). Con todo ello, mi artículo pasó al olvido.
Hasta ahora. Hace unas semanas (10-03-10), nada menos que el propio ex presidente Clinton, en un testimonio ante el Senado de EEUU, reconoció que en 1995 presionó al Gobierno haitiano para que disminuyera los aranceles (en respuesta a las presiones de los agricultores de arroz de su Estado natal) bajando las tasas aduaneras del arroz del 50% al 3%, destruyendo con ello el sector arrocero de Haití. Añadió Clinton que, tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional, también habían favorecido tal liberalización que, retrospectivamente –admitía–, había tenido un impacto muy negativo en la economía de aquel país. El arroz estadounidense, altamente subvencionado por el Estado federal, se vendió a 3,8 dólares por libra, frente al precio local, 5,12 dólares. Miles y miles de agricultores tuvieron que dejar el campo y pasaron a engrosar las masas que vivían en condiciones miserables en las ciudades. Haití se convirtió, así, de mayor exportador de arroz a un importador. De hecho, hoy el 80% del arroz es importado. “Haití –concluyó Clinton en su testimonio ante el Senado– es un caso que muestra que, en lugar de ayudar, perjudicamos a aquel país”. Hay que agradecer la sinceridad y el arrepentimiento mostrados por el presidente Clinton. Pero el hecho es que era fácil de ver que todas estas políticas ahora denunciadas causarían el daño que hicieron, como algunas voces solitarias predijimos. No era culpable, pues, sólo él, sino toda la sabiduría convencional liberal dominante en aquel y otros países (incluído España), así como el FMI y el Banco Mundial, y que los medios –también los españoles– reprodujeron. ¿Cuándo pedirán perdón los medios españoles, la mayoría de persuasión liberal, fundamentalistas del libre comercio?
En realidad, la evidencia de que el fundamentalismo liberal de libre comercio está dañando, no sólo a Haití, sino a toda América Latina, es abrumadora, tal como documenta el libro Las relaciones económicas entre la Unión Europea y América Latina: sus impactos en los mercados laborales (1990-2007). Sus autores, dos académicos chilenos, Claudio Lara y Consuelo Silva, ofrecen evidencia empírica que muestra que, con contadas excepciones, tales inversiones extranjeras, en ausencia de medidas proteccionistas, están perjudicando más que favoreciendo la calidad de vida de las clases trabajadoras de aquellos países. El libro, escrito a petición de la Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas (CSA-TUCA), ha documentado un aumento de la destrucción de empleo, de la temporalidad, precariedad y deterioro de las condiciones de trabajo, junto con un descenso salarial en muchos países de América Latina. Esta es la situación ignorada en la promoción del mal llamado “libre” comercio. En realidad, de libre, tiene muy poco.
jueves, 29 de abril de 2010
Charla de Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO
Vicenç Navarro respondió a las preguntas de los lectores de PÚBLICO el viernes 23 de Abril
Le sigo desde q leí El Subdesarrollo social..q recomiendo. Ud fue asesor de Allende ¿Qué le parecen las acusaciones de V. Farias? ¿Cree que se está tratando de criminalizar todos los símbolos obreros para q perdamos referentes en esta crisis neoliberal?
Victor Jara
Las acusaciones de tal señor no merecen ser respondidas. En cuanto a la dilución en la visibilidad de los símbolos obreros, es parte de un proyecto de eliminar la cultura obrera y trabajadora que ha sido la fuerza determinante en la creación del Estado del Bienestar y en el establecimiento de la democracia, tanto aquí en España como en América Latina.
Vicenç Navarro
Leo todos los días su blog, y uno de sus argumentos favoritos es la crisis de consumo ¿No cree que esta política keynesiana choca con informes como el del Mit de 1972 y que llega un momento que es necesario un paso más hacia el socialismo?
Republicano
La crisis actual se basa en la polarización, en la distribución de las rentas, tanto a nivel mundial como a nivel de mayoría de países desarrollados. Por un lado tenemos un descenso de las rentas del trabajo como porcentaje de la riqueza del país que ha determinado un enorme problema de demanda. Pero por otra parte el exuberante crecimiento de las rentas del capital y muy en especial del capital financiero ha determinado unos comportamientos especulativos que crearon la crisis financiera. Esta crisis requiere no sólo un incremento muy notable de las rentas del trabajo, sino también una intervención pública muy activa en la generación del capital y su acumulación. Lo cual quiere decir que se requieren políticas redistributivas junto con políticas de intervención pública en los medios de producción, que pueden alcanzar la nacionalización de algunos de tales medios, como la banca. Lo que se requiere por lo tanto es el desarrollo de aquel principio de que “a cada uno según su necesidad y de que cada uno según su habilidad”. Este principio es no sólo un principio de equidad, sino también un principio de eficiencia económica. La propia exigencia de resolver los enormes problemas actuales lleva a la necesidad de implementar tales principios.
Vicenç Navarro
¿Cómo se le explica a una persona que vivimos en un país democrático cuando tenemos un sistema electoral injusto (sobretodo por Izquierda Unida) y una justicia cada vez menos justa? ¿Qué se puede hacer para revertir la situación?
Rayo de fuego
El enorme dominio de las derechas en la mal llamada “Transición modélica” configuró un sistema electoral que es escasamente proporcional y beneficia sobre todo a las fuerzas conservadores, discriminando de una manera profundamente injusta a IU. Esto fue un proyecto exitoso de la nomenclatura del Estado dictatorial en contra de las izquierdas y muy en especial en contra del Partido Comunista. Cualquier persona con sensibilidad democrática debiera protestar que España es uno de los países en Europa que se distancia más del principio básico de la democracia de que cada persona tiene que tener el mismo poder de decisión a través del voto.
Se requiere una movilización muy extendida a lo largo del Estado español para democratizar todo el Estado. El problema mayor que tiene España es que su democracia es muy limitada, lo cual explica el bienestar tan insuficiente que tiene nuestro país. Permítanme que les sugiera mi libro ‘Democracia incompleta, bienestar insuficiente - De lo que no se habla en nuestro país’.
Vicenç Navarro
Sr. Navarro ¿qué podemos hacer en España para disminuir la fuerza de las políticas liberales que llenan la agenda de los dos principales partidos políticos así como los medios de comunicación?. Gracias por su trabajo.
Michael
Creo que es esencial de que la juventud del país se movilice activamente para cambiar y mejorar la tan limitada democracia y el tan insuficiente bienestar de nuestra población. Las fuerzas conservadoras y liberales tienen una enorme fuerza y ello requiere una movilización más intensa por parte de los partidos de izquierda y movimientos sociales (y muy en particular los sindicatos) en una agitación social que ocurra en bases diarias para forzar cambios más sustanciales de los que se están considerando. La crisis actual está dañando las clases populares de una manera muy marcada y las fuerzas progresistas tienen que movilizar y agitar un panorama político que es excesivamente estable.
Vicenç Navarro
Profesor navarro ¿si ya existen propuestas alternativas a las políticas del gobierno, las derivadas de su propuesta del 4rto pilar del bienestar, ¿qué impide tomar al gobierno dichas propuestas como válidas para ser tenidas en cuenta?
Roberto
El cuarto pilar del bienestar incluía en la versión original que yo propuse en el año 2000 no sólo los servicios de dependencia, sino también las escuelas de infancia. La Ley que establece los primeros es una buena ley, aunque está sub-financiada. Lo que se requiere ahora es establecer otra ley que garantice el derecho al acceso de todos los niños y niñas de España a escuelas de infancia de alta calidad. Y digo escuelas de infancia y no guarderías, término que conceptualiza una visión muy errónea de lo que debe ser una escuela de infancia. Guardería da la imagen de “aparcamiento de niños”. Lo que se requiere son auténticas escuelas de alta calidad, como ocurre en los países nórdicos de Europa, siendo Suecia uno de los países que en esa dimensión debe ser un punto de referencia.
Vicenç Navarro
Leyendo su biografía, ¿que experiencias positivas y negativas saca usted de su estancia como asesor del gobierno de Bill Clinton?
RaGe
Los sindicatos estadounidenses y el movimiento Rainbow (el movimiento de los derechos civiles, liderados por Jesse Jackson) me pidieron que respondiera afirmativamente a la invitación del presidente Clinton a que me integrara al grupo de trabajo presidido por su esposa para la reforma sanitaria. Yo tenía mis dudas sobre la orientación de la administración Clinton, pero acepté su invitación por la estima y respeto que tengo a los sindicatos que me lo pidieron. En general considero que el equipo económico de Clinton era un equipo liberal que contribuyó a la crisis financiera. En las áreas sociales se hicieron propuestas más positivas, pero poco financiadas. En general tengo una valoración negativa de la administración Clinton. No era tan mala como la administración Bush, pero su política económica en general fue liberal.
Vicenç Navarro
Hola, querido Profesor: ¿Cuáles son las ventajas de las políticas públicas sobre las privadas? y, ¿por qué se nos engaña con que lo privado funciona mejor? ¿a quién le interesa decir esto? Gracias, compañero Profesor.
JACOBINO
El mejor ejemplo de que lo privado no es necesariamente mejor que lo público es el sistema sanitario estadounidense, que es el más caro del mundo, con el nivel de insatisfacción popular más elevado.
Vicenç Navarro
¿Por qué las ideas neoliberales en la economía, que han demostrado ser ineficaces e injustas, se suelen aceptar como un dogma?.
Michael
El liberalismo es la ideología del capital financiero predominantemente y hoy este capital tiene un enorme poder. Su influencia en la vida política es enorme y de ahí que haya ese dominio tan extenso en España del pensamiento liberal entre los economistas y los políticos. La fortaleza de tal pensamiento no se basa en la riqueza intelectual que le sustenta (que es muy poca), sino en las enormes cajas de resonancia que la banca ofrece a ese pensamiento. Por lo demás, la mayoría de las tesis liberales son fácilmente demostrables que son erróneas y falsas. Todo el edificio liberal se basa en creencias casi de carácter religioso más que en evidencias empíricas de carácter científico.
Vicenç Navarro
Visto que la democracia es una farsa de las multinacionales y poderosos, querido Profesor, ¿qué podemos hacer, los iguales, para conseguir una sociedad más justa? Salud, compañero.
JACOBINO HASTA EL TUÉTANO
La respuesta es fácil: hacer más viva la democracia. La lucha por una democracia verdadera es la lucha más importante del siglo XXI. Hay que hacer una realidad que la ciudadanía controle al Estado.
Le sugiero que abandone el jacobinismo, que centra el poder cuando el poder debe descentralizarse y democratizarse el máximo posible.
Vicenç Navarro
Señor Navarro, España se encuentra como otros países en un desfase histórico, aún tenemos un monarca del estado burgués, pero, ¿realmente cree que la III república comportaría la liberación de los oprimidos y los obreros? ¿O es una gatopardada?
Ximo
La Monarquía es el centro de las fuerzas conservadoras en el país, que dominaron el proceso de Transición. De allí la importancia de democratizar el Estado basándose en unos principios republicanos que nos conducirán, sin duda, a un sistema político distinto al presente. El progreso democrático es imparable. Hoy en España la juventud está cuestionando dogmas que podían considerarse inamovibles sólo hace unos años.
Vicenç Navarro
Compañero: ¿Por qué, Noruega? He visto que muchas veces lo ponías como ejemplo. ¿No tienen una derecha y una socialdemocracia tan derechista como aquí? Gracias, compañero.
JACOBINO
Los países nórdicos de Europa son los que tienen Estados del Bienestar más avanzados y ello se debe a la fortaleza del mundo del trabajo. La clase trabajadora en alianza con las clases medias estableció el Estado del Bienestar más avanzado en Europa. Ni que decir tiene que continúan habiendo muchos problemas, pero no hay duda de que a mayor fuerza la clase trabajadora tiene en un país, mayor es la calidad democrática de su Estado y más avanzado su Estado del Bienestar. La poca calidad de nuestra democracia y el escaso bienestar se debe a la debilidad de la clase trabajadora y a la enorme fortaleza de la clase empresarial y financiera de nuestro país. Hay una lucha de clases muy intensa en España y el hecho de que no se hable de ella es en si un síntoma de que aquellos que ganan aquella lucha en bases diarias no quieren que se hable de ella.
Vicenç Navarro
Buenos días Sr. Navarro: Si el PP gana las próximas elecciones, que diferenciaría a la política económica del PP de la que está tomando el PSOE últimamente? Leo con fervor todo lo que usted publica, moitas grazas.
Xabi
Me parece un error profundo homologar el PSOE con el PP. El hecho de que los equipos económicos del PSOE en general han tenido una sensibilidad liberal no quiere decir que sean idénticas que las políticas del PP. Y las políticas sociales del PSOE son mucho más avanzadas que las del PP. No hay plena conciencia en España de que el PP es una fuerza que en el panorama político de Europa corresponde a la ultraderecha. El ‘caso Garzón’ es un ejemplo de ello. Los mayores medios de la derecha europea han condenado el enjuiciamiento del juez Garzón y denunciado al Tribunal Supremo. Los partidos europeos más afines a los postulados del PP son de ultraderecha.
Vicenç Navarro
Soñemos: Izquierda Unida aumenta su representatividad parlamentaria, tras una reforma de la Ley Electoral, y forma parte del Gobierno. Entre otros, asume la gestión del Ministerio de Economía y te ofrecen participar. ¿Aceptarías?
Silgo
Siempre he respondido afirmativamente a la petición de ayuda y asesoramiento de cualquier partido de izquierda o centro-izquierda. Tengo gran respeto por IU y desearía que tuviera mucha mayor fuerza. El PSOE necesita una fuerza a su izquierda que le empuje hacia la izquierda. Es una lástima que el PSOE no se haya aliado más con otros partidos a su izquierda como IU-ICV, ERC, el BNG y otras fuerzas de izquierda. En general las políticas del gobierno tripartito catalán son más a la izquierda que las del PSOE y ello se debe a que la alianza de las fuerzas de izquierda han configurado unas políticas sociales más avanzadas que en otras partes de España.
Vicenç Navarro
¿Decir Aznar es decir Franco?
Pollo de fuego
Aznar representa la derecha dura española homologable a la ultraderecha en Europa. Es la figura política que representa más claramente la sensibilidad heredada del régimen fascista anterior.
Vicenç Navarro
¿Cómo solucionaría el follón montado por la sentencia sobre el Estatuto catalán?
Emilio Ferrando Escrivá
Me parece obvio que el Tribunal Constitucional no sólo debería cambiarse, sino también debería eliminarse o al menos no permitirle que tome decisiones en contra de la soberanía popular. Su poder deriva de esa soberanía y es profundamente antidemocrático de que un Estatuto aprobado por el Parlamento de Catalunya y las Cortes españolas y refrendado por el pueblo catalán ahora no se apruebe por un Tribunal Constitucional en donde están dominando las fuerzas conservadoras que quieren conseguir lo que no se consiguió a través del voto y del referendo.
Vicenç Navarro
Muchas gracias por las preguntas. Muy interesantes! A todos los que tomaron el tiempo para pasarlo conmigo les agradezco su interés y les animo a que lean mi blog (www.vnavarro.org) y que lo distribuyan ampliamente entre los círculos en los que se muevan. Hay que promover entre la población información que no les llega por los medios habituales. Información es poder y de allí la enorme importancia que los que luchamos por la democracia y el bienestar de la población tengamos a nuestro alcance argumentos y datos que refuercen nuestra postura y denuncia de la situación actual. Soy profundamente optimista puesto que en mis años de vida he podido ver cambios enormes en España. En los años 50 vivimos y luchamos bajo uno de los regímenes más horribles que ha conocido Europa en el siglo XX. Hoy vivimos ya en otro mundo, pero el reto es el mismo.
viernes, 23 de abril de 2010
Los jueces y las víctimas
Grecia no es la causa principal de la crisis del euro
Vicenç Navarro
revista digital SISTEMA,
23 de abril de 2010
Este artículo señala que la situación financiera y fiscal de Grecia no es la causa principal de la crisis del euro. De ahí que la ayuda que se ha pactado para ayudar a Grecia, aunque necesaria, es insuficiente. La crisis del euro responde al comportamiento especulativo de la banca (incluyendo la banca alemana) junto a las políticas de austeridad (seguidas también por Alemania) que están dificultando la recuperación económica.
La visión que se está transmitiendo, por la mayoría de medios de información en España, sobre la crisis del euro es que esta crisis está causada por el comportamiento irresponsable del gobierno griego, que ha gastado en exceso en su estado del bienestar, creando un déficit y una deuda pública que no son sostenibles y que han generado dudas sobre si el gobierno podrá pagar sus deudas, con lo cual la moneda que utiliza Grecia –el euro- quedará muy afectada.
Ejemplo de esta lectura del euro es el artículo de Sala i Martín en La Vanguardia (17.02.10), en el que critica a Grecia (y a otros países de la eurozona mediterránea, incluyendo España) de ser responsables de la crisis de la moneda europea, debido a un excesivo gasto público, derrochado –según él- en exuberantes beneficios sociales y laborales (ver mi artículo “La crisis, ¿qué debería hacerse?” Sistema 05.03.10).
En este contexto, aparecen frecuentemente los pensionistas griegos, muchos de los cuales pueden ya jubilarse a la temprana edad de 55 años. De esta lectura se deriva que la solución es que los griegos (así como los españoles, portugueses y otros mediterráneos -aunque incluyen también a Irlanda- inclinados a excesos en sus gastos públicos) se aprieten el cinturón recortando su gasto público y reduciendo sus exuberantes beneficios sociales y laborales, tal como instruyen el Banco Central Europeo (máxima autoridad monetaria de la Eurozona) y el Pacto de Estabilidad.
Hasta aquí el dogma liberal. Veamos ahora los datos.
En realidad, la economía griega en los últimos quince años (hasta 2009) había sido altamente exitosa. Su crecimiento económico (medido en el PIB per capita) creció más rápidamente que el promedio de la UE. Es cierto que ahora su déficit es elevado (13% del PIB), y su deuda es también elevada (113%), aunque no mucho más elevada que la deuda que se proyecta para el 2011 para el promedio de los países de la OCDE y mucho menor que la deuda de Japón (192% del PIB).
Lo que ha ocurrido en Grecia, y en la mayoría de países de la OCDE, es que la disminución de los ingresos del estado, consecuencia del descenso muy marcado de la actividad económica, ha causado el crecimiento del déficit. Lo que los liberales olvidan es que el problema del déficit se basa más en el déficit de ingresos al estado (impuestos), que en la exuberancia del gasto.
Grecia es un país pequeño (que además tiene un fraude fiscal enorme), y el gobierno conservador anterior prefirió más conseguir dinero de los bancos extranjeros que aumentar los impuestos de la gente más pudiente y así corregir el fraude fiscal.
El 95% del dinero que consiguió, vendiendo bonos, fue a bancos europeos. En otras palabras, el 95% de la deuda del estado griego la tienen los bancos europeos (y muy en especial los alemanes).
Estos bancos compraron los bonos griegos en masa y a precios muy reducidos. Tiene millones de euros en bonos. Estos bonos los tienen asegurados en lo que se llama Credit Defaults Swaps (CDS); lo cual quiere decir que el aseguramiento de los bonos no se basa en su precio real, sino en un precio ficticio, resultado de la especulación. De ahí las campañas de los bancos y de los hedge funds (fondos de carácter especulativo) a fin de inflar el precio de los bonos que generan un interés exorbitante de un 7% por año. Y se están forrando como consecuencia de ellos. De esto, los liberales ni hablan.
Pero este crecimiento exuberante de los intereses de los bonos lo tiene que pagar el ciudadano griego a base de ajustarse el cinturón. Y ahí está el Pacto de Estabilidad, el instrumento por antonomasia de rectitud monetaria. Lo que al ciudadano griego se le dice es que tiene que ser más austero, vivir con menos transferencias y servicios públicos y reducir sus beneficios sociales y laborales. Todo ello para que se puedan pagar a los bancos sus escandalosamente altos beneficios bancarios, basados en mera especulación.
Y los bancos tienen sus propias agencias de certificación (que están en su bolsillo), que catalogan los bonos de los estados según la voluntad de los gobiernos de seguir las instrucciones de los bancos (que se llaman los mercados financieros).
Ahora bien, este descenso del gasto público está creando un enorme problema, pues acentúa más la recesión y dificulta la recuperación en todos los países de la eurozona y no sólo en los países mediterráneos (e Irlanda), sino también en los países centrales, incluida Alemania.
La austeridad de gasto público (iniciada ya con las reformas Schroeder) en Alemania, junto con la falta de crecimiento de los salarios en aquel país, hace que la escasa demanda interna esté imposibilitando el estímulo económico necesario para salir de la crisis. De ahí que los círculos liberales y conservadores que gobiernan en Alemania intenten basar la recuperación económica en el crecimiento de las exportaciones. Pero el problema es que la gran mayoría de exportaciones en Alemania (2/3 partes) van a los países de la Eurozona que no están importando por las mismas razones: las prácticas de austeridad (bajada de gasto publico y de salarios), que están imposibilitando que se importen los productos alemanes. De ahí que el comercio alemán y europeo se está paralizando.
En realidad, en Irlanda, donde más se han aplicado las recetas de austeridad (al igual que en Lituania), el PIB ha disminuido nada menos que un 8% (en 2009), desembocando aquel país en una profunda recesión. Un tanto igual ocurrirá en Grecia (y puede ocurrir en España si las políticas de austeridad no cambian). El paquete de ayuda de la UE a Grecia que el presidente Zapatero, Presidente de la UE, ha organizado, es una medida necesaria pero profundamente insuficiente, pues la solución a la crisis de Grecia pasa por cambios más profundos de lo que la UE está considerando, pues se necesita un giro de 180º en sus políticas, pasando de políticas liberales a políticas keynesianas de estímulo de la demanda.
Cuando se creía que la crisis presente (generada por las políticas liberales) significaría el fin del neoliberalismo, resulta que, paradójicamente, estamos viendo como la mayoría de gobiernos de la UE, alentados por sus instituciones (tanto el BCE como la Comisión Europea y el Consejo Europeo) están reincorporando tales políticas.
miércoles, 14 de abril de 2010
«No estamos dispuestos a seguir financiando sus guerras»
China propone abandonar el dólar como moneda de referencia… ¿Y qué hace Europa?
por Jochen Scholz*
El futuro de la economía mundial no sólo interesa y preocupa a los trabajadores e inversionistas financieros sino que en la actualidad es un tema sumamente estratégico, estudiado y analizado por las cúpulas dirigentes, quiénes encargan este trabajo a sus mejores servicios y especialistas. En el caso de Alemania que le presentamos a continuación, el gobierno germano encargo un estudio a los servicios de inteligencia, dicho análisis fue consultado por nuestros colegas de la Red Voltaire gracias a la autorización de las autoridades alemanas. Allí surge el pensamiento de alianzas y tácticas y otras alternativas económicas a desarrollar para fortalecer su economía frente al agotamiento y pérdida de poder de los EEUU.
Los servicios de inteligencia alemanes (BND) hicieron, al parecer por primera vez en toda su historia, un análisis que la izquierda [el autor se refiere a las fuerzas políticas de izquierda en Alemania, nota de la redacción] no podrá rechazar como una legitimación o una recomendación dirigida al gobierno federal para que actúe a favor de mantener o de extender el predominio de los países industrializados desarrollados.
Aunque no se ha observado hasta ahora ninguna divergencia en el seno del aparato gubernamental, la Deutsche Gesellschaft für Auswärtige Politik ha tenido en todo caso la amabilidad de permitirnos, a través de su publicación internacional Internationale Politik (IP), echar un vistazo al estudio confidencial del BND [1].
La izquierda alemana y europea tendrá que acostumbrarse al concepto de «geopolítica» porque no fue el BND quien lo inventó. [2].
Sin ese concepto no es posible entender ni la historia de Europa, desde la estrategia del «equilibrio de poderes» que le sirvió al Imperio británico para mantener a Europa a raya, ni la Guerra Fría, ni los acontecimientos posteriores a 1989 [caida del muro de Berlín y del comunismo], dos factores en los que tuvo gran influencia el alumno del geopolítico Halford Mackinder [3], Zbigniew Brzezinsky [4], principal consejero del presidente Obama.
Abordemos el estudio del BND con la esperanza de que Andreas Rinke, autor de la IP, haya resumido correctamente la hipótesis fundamental de los redactores de dicho estudio.
El BND toma como punto de partido de sus reflexiones –que nos conducen a 3 posibles escenarios: la crisis financiera y económica mundial y las recetas que Estados Unidos, China y Rusia han implementado para enfrentarla.
La economía estadounidense es frágil
Es cierto que el BND señala, con toda justicia, que las consecuencias del gigantesco mecanismo de bola de nieve organizado por la oligarquía financiera anglosajona –sistema que se derrumbó– tendrán un impacto sobre la correlación de fuerzas a nivel mundial. Pero deja entrever que los escenarios –eficaces o no– resultantes de las diferentes medidas anticrisis tienen una influencia decisiva sobre algo que viene perfilándose desde hace años: el fin definitivo del «siglo americano», cuyas bases se establecieron, a partir de los War and Peace Studies [5], en 1944, en Bretton Woods [6] con sus instituciones y con el dólar como moneda de referencia. Pero esto es, aparentemente, confundir deseos con realidades.
Cierto es que la economía estadounidense es todavía la más importante del mundo, pero no es menos cierto que ha perdido su base industrial favoreciendo la creación de valores en el ámbito financiero.
Esto ha sido posible porque el sistema mundial está basado en el dólar, lo cual ha permitido a Estados Unidos acumular una deuda cada vez más elevada con el resto del mundo, deslocalizar su producción en el extranjero y estimular un consumo basado en el endeudamiento.
A fines del año 2008, la deuda estadounidense representaba el 70% del producto interno bruto [7].
El atlantismo...
Según Rinke, el estudio del BND se abstiene de indicarle al gobierno cómo reaccionar ante los cambios en la correlación mundial de fuerzas. Lo anterior constituye ciertamente un defecto ya que es de temer que los grupos de prospectiva de la Cancillería federal [de Alemania] y del ministerio de Relaciones Exteriores [de Alemania] limiten sus perspectivas a los 4 años de mandato cuando los cambios que se están gestando tienen que ver con un periodo mucho más largo.
Sin embargo, las políticas de Alemania y de Europa tienen que adaptarse a ese proceso que los especialistas vienen abordando desde hace al menos 10 años. Mencionemos esencialmente a Chalmers Johnson [8], James Cumes [9], Andre Gunder Frank [10] y Kishore Mahbubani [11].
Lo que un público cada vez más numeroso va aprendiendo sobre la crisis actual no cae del cielo. Pero la política europea sigue estando determinada por quienes se imaginan que pueden resistirse a las fuerzas económicas de Asia y de América Latina.
Prueba de ello es el intento de instauración de una zona transatlántica de libre comercio [12], proyecto al que se dedica principalmente Elmar Brok, eurodiputado por la CDU.
...no tiene en cuenta las realidades
La historia militar nos enseña que todas las estrategias de defensa –desde la Gran Muralla china hasta la línea Sigfried de Hitler, pasando por la línea Maginot– fracasaron tarde o temprano. Esos ejemplos históricos palidecen cuando se comparan con las fuerzas económicas potenciales de que disponen solamente los países del BRIC (Brasil, Rusia, la India y China) [13]. A lo anterior se agrega la vulnerabilidad de Estados Unidos, que se debe a la dependencia de ese país del sistema del dólar que con toda intención ha evolucionado durante los últimos 65 años para contribuir de forma decisiva a las actuales modificaciones de los equilibrios a través del mundo [14].
El reclamo de liderazgo [15] formulado en 1948 en el exclusivo interés de Estados Unidos por el planificador en jefe del ministerio de Relaciones Exteriores George F. Kennan fue puesto en tela de juicio, por vez primera, durante los años 1970 por los países en desarrollo en el marco de CNUCED (ver UNCTAD por sus siglas en inglés) con la iniciativa conocida como «New Inter¬national Economic Order» [16]. Su objetivo era la disolución del sistema de Bretton Woods. El proyecto fracasó en aquel entonces debido a la correlación de fuerzas y la guerra fría. Hoy en día, la situación es totalmente diferente.
Siendo el mayor deudor a nivel mundial, Estados Unidos no puede seguir dictando solo las condiciones de la economía mundial.
Estados Unidos ya no está en condiciones de reducir el enorme déficit de su balanza comercial. Su economía no dispone de un abanico de productos lo suficientemente amplia y la calidad de sus productos no le permite lanzar una ofensiva exportadora.
Tampoco cuenta Estados Unidos con los medios necesarios para recobrar con suficiente rapidez la competitividad que puso en juego de forma deliberada.
La validez de la anterior afirmación se hace más evidente cuando vemos que la mayor parte de los planes de salvamento por miles de millones de dólares están destinados a mantener el sistema de la bola de nieve de los grandes bancos de Wall Street.
En ese contexto, los esfuerzos de los atlantistas alemanes y europeos por impedir, apoyando a Estados Unidos según las condiciones que dicta ese mismo país, un desplazamiento del poder económico y la influencia política hacia Asia parecen, más que dignos de un autista, decididamente suicidas.
Asia y América Latina abandonan el Titanic
En momentos en que China, principal acreedor de Estados Unidos, no parece sentir el menor deseo de agregar al balance de su banco central más obligaciones estadounidense carentes de valor [17] y estudia junto a los Estados del BRIC y otros socios asiáticos diversas alternativas al dólar, Estados Unidos está preparando para los 2 próximos años la emisión de nuevos bonos del Tesoro por un monto de 3 o 4 millones de millones de dólares [18] para financiar su propio déficit presupuestario, que será este año de 1,8 millones de millones de dólares y representará el 13% de su PIB.
Como es previsible que no haya suficientes compradores, la FED tendrá que intervenir y poner en marcha la máquina de hacer billetes. El problema es que ese incremento de la masa monetaria no se corresponde con la producción de bienes. Como consecuencia de ello el resto del mundo confía menos en la sabiduría del equipo gubernamental del presidente Obama que en el dólar.
En efecto, el billete verde sigue siendo considerado un refugio seguro cuando se producen fuertes turbulencias en el mercado de valores.
En Asia y en América Latina comienzan a implementarse otras soluciones para romper con el sistema del dólar. Los 6 Estados de la Organización de Cooperación de Shangai (OCS) [19] y los Estados del BRIC tienen intenciones de concretar sus transacciones utilizando sus propias monedas. Varios acuerdos bilaterales se han firmado ya entre China, Argentina y Brasil, así como entre China y Malasia [20].
Aunque esos acuerdos son por el momento de carácter regional, lo cierto es que eran algo inimaginable antes de la crisis. Hace menos de 5 años, el gobierno estadounidense tenía todavía la capacidad de impedir, presionando a Japón, la conclusión de un acuerdo energético de 20,000 millones de dólares con Irán sobre la base del yen.
Se niega el mundo a seguir a los Estados que se autoproclaman líderes
El mundo exterior a los 950 millones de habitantes de «Occidente» [21] se ha despertado. Y no acepta ya una división duradera de la economía mundial entre ricos y pobres, entre aprovechadores y mendigos, en la que estos últimos tendrían que seguir poniendo sus recursos a la disposición del lujoso estilo de vida de los Estados que se han autoproclamado líderes y a los que habría que seguir obedeciendo.
La nueva seguridad de los 5 800 millones de habitantes de los países emergentes o en vías de desarrollo también se manifesta en África. La Unión Africana, a la que pertenecen 53 países, rechaza la cooperación con la Corte Penal Internacional en el caso la orden de arresto contra el presidente del Sudán del Sur. Más de 40 Estados africanos prefieren colaborar con China porque ese país no les impone las «condiciones» [22] deshonrosas que el FMI impone a la concesión de préstamos y que favorecen al capital financiero occidental.
El hecho de que el Bundeszentrale für politische Bildung organice un debate público en el marco de un ciclo de conferencias sobre titulado «La penetración de China en África: una relación inmoral» [23] demuestra la soberbia del pensamiento capitalista, soberbia que se desarrolló a lo largo de 450 años de opresión colonial y de 250 años de explotación capitalista. La soberbia antecede a la caída, según dice el proverbio. La vida castiga a quien llega demasiado tarde, declaró el último secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética.
Arrogancia hasta el final
Es por ello que, ante la situación de Estados Unidos, es importante preguntarse lo que está pasando en las mentes de los adeptos del atlantismo que han sido, desde 1949, socializados desde su juventud en redes [24] cuyos convergen, en Alemania, hacia la Fundación Bertelsmann et, en Estados Unidos, hacia el Council on Foreign Relations y que ocupan posiciones claves en la política, la economía y la ciencia. ¿Qué les hace pensar que la Unión Europea es capaz, junto a la economía estadounidense en bancarrota, oponerse a la pérdida de predominio de Occidente?
Con un PIB de 14,3 millones de millones de dólares, Estados Unidos acumula una deuda de unos 12 millones de millones de dólares [25]. Nouriel Roubini piensa que el índice de endeudamiento público se multiplicará por 2 de aquí al año 2014 [26]. El número de desempleados crece cada mes en varios cientos de miles.
La tasa de desempleo, si se tiene en cuenta también la cantidad de personas que no cuentan con empleos a tiempo completo y las que han renunciado a la búsqueda de empleo, se sitúa en el entorno del 16,5%. El 50% del presupuesto estadounidense está dedicado al pago del servicio de la deuda. Al final del año fiscal, las deudas representarán el 13% del PIB [27]. El aumento del déficit presupuestario, el elevado costo de los planes destinados al salvamento del sector financiero y el aumento de la deuda pública tendrán un efecto inflacionista y provocarán un alza de las tasas de interés que impedirá una mejora en la demanda familiar.
Según Roubini, el margen de maniobra de las incitaciones coyunturales se restringe cada vez más. Paul Craig Roberts, ministro de Finanzas adjunto durante la presidencia de Ronald Reagan y ex cronista del Wall Street Journal, planteó recientemente, refiriéndose a su país, la siguiente interrogante: «¿Qué economía? Ya no queda nada que mejorar. Por culpa de las deslocalizaciones hacia el extranjero y la ideología del libre comercio, la producción económica americana ya no existe.» [28]
Al referirse a la política económica que han aplicada hasta el momento los gobiernos de Bush y de Obama, Paul Craig Roberts fue implacable:
«Ninguna de las medidas adoptadas es capaz de resolver los verdaderos problemas.» En cuanto a los déficits: «Sólo un modo de financiarlos: imprimiendo moneda.»
Una alianza que costará más guerras y nuevas crisis
En ese estado se encuentra el país al que los Brok [el autor hace referencia a Elmar Brok diputado alemán y atlantista pro EEUU] de la Unión Europea quieren unirse más estrechamente aun para luchar contra los inevitables cambios geoeconómicos y geopolíticos, cambios que sólo podrán frenar, en el mejor de los casos. Pero ese magro resultado tendrá un costo en cambios políticos e implicará riesgos de nuevos conflictos armados en las regiones claves de Eurasia [29].
El sistema del dólar ya no es sostenible a mediano plazo porque los acreedores de Estados Unidos están retirándole poco a poco su confianza y ahora prefieren invertir sus excedentes en sus propios países antes que financiar el consumo estadounidense. Pero no se puede crear una zona de libre comercio sobre una base que se desmorona.
La Unión Europea y Alemania tienen que tener en cuenta esa realidad en vez de aferrarse a un Titanic que se está hundiendo. Sobre ese tema, el BND no ha cumplido su misión.
¿Sigue Europa anestesiada por la «comunidad transatlántica de valores»?
Estados Unidos, que fue hasta ahora el principal beneficiario del sistema económico y financiero basado en el dólar, hará todo lo posible por conservar su posición.
Esa ha ocasionado ya, fuera de Europa, muestras de resistencia que han conducido a la adopción de acuerdos y de medidas de respuesta [30].
China está pidiendo que se cree una moneda mundial de referencia que no esté bajo el control de ningún Estado en particular [31] y el desplazamiento de las exportaciones de Japón hacia la zona asiática en detrimento del mercado estadounidense –del 50 al 20%– es un síntoma de los cambios que se avecinan, cambios motivados por el caos mundial desencadenado por la crisis económica y financiera [32].
No se puede dejar que esos cambios se desarrollen solos. Hay que encauzarlos y para ello es necesaria la creación de nuevas estructuras para la economía mundial, creación que exige la colaboración de todos los Estados con vista al establecimiento de un orden económico mundial equitativo [33]. Mientras los Estados claves de Asia se crean nuevos mercados, Europa parece estar caminando en círculos, anestesiada por 50 años de «comunidad de valores transatlánticos» y preocupándose esencialmente por sí misma.
Es evidente que nadie ha previsto aquí la posibilidad de una caída del 40 al 60% del dólar provocada por la imposibilidad para Estados Unidos de financiar sus deudas y por la repercusión que ello tendría sobre la economía mundial.
Emancipación del hermano mayor y alternativas justas
Las medidas unilaterales de los Estados del BRIC y de otros países asiáticos son comprensibles, pero son también todo lo contraria de una transición ordenada. Es evidente que la Unión Europea no ha comprendido qué tipo de responsabilidades está evitando si no crea puentes con vistas a una futura cooperación económica de igual a igual con Rusia, con el Asia central y con América Latina.
Teme un conflicto previsible con Estados Unidos que consiste en hacerle entender a su principal aliado que, en un futuro orden económico mundial, sólo será, en el mejor de los casos, un primus inter pares y que Europa ya no está dispuesta a seguir librando las guerras estadounidenses.
En ese aspecto, China es más valiente ya que su pedido de abandonar el dólar como moneda de referencia también equivale a decir: No estamos dispuestos a seguir financiando sus guerras.
La Unión Europea tampoco ha entendido que aprovecharse de su superioridad no le proporciona socios seguros. Las negociaciones actualmente en marcha –bajo la responsabilidad de Alemania– con la alianza regional sudamericana CAN (Comunidad Andina) sobre un acuerdo de libre comercio están impregnadas de la ya conocida mentalidad del «divide y vencerás» imperialista [34].
Pero más condenables aun son la estupidez y la falta de previsión políticas y económicas que caracterizan ese tipo de negociaciones. Estamos estafando a los aliados que necesitamos para transformar la economía mundial. Pero los pueblos tienen una memoria colectiva histórica. ¿Quién puede saberlo mejor que los alemanes?
¿Qué está haciendo la izquierda europea ante esos inéditos desafíos mundiales? ¿Dónde está su concepto del papel activo que Europa y la Unión Europea deberían desempeñar en el contexto de los transformaciones en marcha para atenuar los efectos de cambios que pueden tener consecuencias desastrosas para gran parte de la humanidad?
El comunista Francis Wurtz, quien presidió durante muchos años el grupo Izquierda Unida Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE/GNL) en el Parlamento Europeo, estaba convencido de que Europa no se imponía lo suficiente a nivel mundial. Con el peso que ella representa, Europa debería desempeñar un papel mucho más importante [35].
Sin embargo, al igual que los autores del estudio del BND, la izquierda europea no presenta propuestas de acciones al único actor sobre el que puede tener alguna influencia: la Unión Europea.
¿No se trata acaso de cambiar el mundo? [36]
Jochen Scholz
Investigador.
* Conferencia pronunciada en el congreso «Mut zur Ethik» dedicado al tema «Soberanía del pueblo o imperialismo - ¿Qué es la auténtica democracia?» (4–6 de septiembre de 2009, Feldkirch/Vorarlberg).
Fuente: Zeit-Fragen, 15 de marzo de 2010
Traducción de H.V. para la Agencia IPI / Informe de Prensa Internacional / Perú.
[1] www.internationalepolitik.de...
[2] http://de.wikipedia.org/wiki/Geopolitik
[3] http://de.wikipedia.org/wiki/Halfor...
[4] cf. su libro «le Grand Echiquier» www.sandiego.indymedia.org/m...,
[5] http://en.wikipedia.org/wiki/War_an...
[6] http://de.wikipedia.org/wiki/Bretto...
[7] http://de.biz.yahoo.com/29052009/34...
[8] http:www.amazon.de/Imperium-verf%...
[9] www.authorsden.com/visit/vie... und www.authorsden.com/jameswcumes
[10] www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/0520214749/o/qid=977701789/sr=2-1/102-4888843-1948159 sowie reorient.net/index.html
[11] www.mahbubani.net
[12] http://sandimgetriebe.attac.at/4947.html
[13] http://de.wikipedia.org/wiki/BRIC-S...
[14] Incluso antes de los planes de salvamento, Estados Unidos ya venía necesitando un aporte cotidiano de capitales por 2 000 millones dólares. Cf. Richard Haass (presidente del Council on Foreign Relations, in: Newsweek du 3/11/2008: «We require 2 bn a day just to stay afloat» www.newsweek.com/id/165648/o...
[15] http://de.wikipedia.org/wiki/George_F._Kennan, cf. «citations»
[16] http://en.wikipedia.org/wiki/New_In...
[17] Los bonos del Tesoro representan actualmente cerca de la mitad de las reservas de más de 2 millones de millones de dólares. Cf. también www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=13969
[18] www.handelsblatt.com/finanzen/breakingviews/wer-soll-nur-all-diese-us-staatsanleihenkaufen; 2152349
[19] http://es.wikipedia.org/wiki/Organi...
[20] Cf. Michael Hudson, «Dollarization: Dismantling America’s Financial-Military Empire», www.globalresearch.ca/index.... va&aid=13969
[21] América del Norte, Unión Europea, Australia, Nueva Zelanda, Japón.
[22] http://de.wikipedia.org/wiki/Internationaler_W%C3%A4hrungsfonds#Konditionalit. C3.A4t
[23] www.bpb.de/presse/E5HFUQ,0,Chinas_Engagement_in_Afrika:_eine_unmoralische_Beziehung. html
[24] Puente atlántico, Institut Aspen, Iniciativa atlántica, Deutsche Gesellschaft für Auswärtige Politik. Cf. también www.heise.de/tp/r4/artikel/28/28513/1.html
[25] http://de.wikipedia.org/wiki/Liste_der_L%C3%A4nder_nach_Bruttoinlandsprodukt
[26] www.ftd.de/wirtschaftswunder/index.php?op=ViewArticle&articleId=2060&blogId=16
[27] www.faz.net/s/Rub0E9EEF84AC1... 87F57F85384D1 ATpl Ecommon Scontent.html?rss_aktuell
[28] www.counterpunch.org
[29] Cf. Zbigniew Brzezinski, «Le Grand Echiquier», 1997.
[30] Cf. señalamientos 20 y 21 así como www.handelsblatt.com/politik/international/asiatenbauen-gemeinsamen-krisenfonds-aus;2263811.
[31] www.manager-magazin.de/geld/...
[32] «Exporte retten Japan», Financial Times Deutschland du 22/7/2009.
[33] Cf. Elmar Altvater «Stosst den Dollar vom Thron», in: Freitag du 9/7/2009 ainsi que Joseph Stiglitz, «Lasst die Armen mitentscheiden», in: Financial Times Deutschland du 21//2009.
[34] Cf. «Eine neue Kolonisation» www.german-foreign-policy.com/de/fulltext/57580.
[35] Cf. «Die drei aus dem Versuchslabor», Süddeutsche Zeitung du 29/5/2009.
[36] Karl Marx, «Tesis sobre Feuerbach», 1845.