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miércoles, 16 de diciembre de 2009

Paraguay: El menos malo


15 de diciembre de 2009
José Antonio Vera
especial para ARGENPRESS.info

Varios hechos, acaecidos en los últimos días en este país, facultarían a cualquier jurado que pudiera formar el pueblo, a otorgar el collar de la inmoralidad al Poder Judicial, y el de la amoralidad al Parlamento, diferenciándose de esas condecoraciones el Ejecutivo por ser el menos malo de los tres poderes que, un día lejano, esquematizó Montesquieu.

Esa escala de antivalores se verificó en una reciente encuesta encomendada por el cotidiano Ultima Hora, uno de los eslabones de la cadena mediática que quiere destrozar al Gobierno de Fernando Lugo, lanzada en intensa campaña para convocar un juicio político con el fin de posicionar al ultraliberal Vicepresidente Federico Franco.


Éste, Presidente del Partido Liberal, con licencia, está obsesionado por el sillón, al punto que hace dos o tres días se declaró “presto a asumir” la jefatura del Estado, “siempre que se respete la Constitución”. Es decir que Franco, además de incurrir en traición, impulsa un Golpe tipo hondureño, revestido de legalidad.


En el sondeo, que calificó del cero al cinco, el Legislativo sacó un punto y dos el Judicial, doblados por el Ejecutivo, con un categórico apoyo a Lugo de más de la mitad de las personas consultadas, confirmando que van a encontrar serios escollos los grupos interesados en desplazar al mandatario.


La población, acostumbrada a soportar más de sesenta años de gobiernos autoritarios, represivos y corruptos, y harta de los dos partidos tradicionales, exhibe la convicción de que el urgente cambio político, económico, social y cultural que requiere el país, no llegará nunca de la mano de los colorados y de los liberales.


Con paciencia y tolerancia y, pese a la decepción que genera “el gobierno del cambio”, el grueso de los paraguayos continúa apoyando al exObispo porque, a su juicio, es el menos malo de los personajes políticos en lisa, postura que verificaría una clara evolución del pensamiento político de una importante franja de la población, que estaría forzando un paréntesis en los planes de la derecha.


Inclusive, ese sería el consejo que los golpistas estarían recibiendo de algunos servicios de inteligencia de embajadas extranjeras, tibiamente adversas a desplazar a Lugo, en el entendido de que éste, por el momento, es menos dañino que los otros políticos, en tanto no afecte la estructura del poder económico, ni al gran capital empresarial privado ni a los intereses y la estrategia diplomática de las grandes potencias.
Lugo encabeza el Ejecutivo de un Estado en el que el Derecho no existe, movido por una mayoría de actores que integran varias roscas financieras muy poderosas, encaramadas en los medios de comunicación, el tráfico de influencias, de drogas y de dineros malhabidos, que utilizan las leyes o adoptan las existentes para uso exclusivo de sus intereses, sin ninguna sensibilidad ni respeto por el pueblo.


El General Alfredo Strossner, de muy triste recuerdo, mandamás absoluto del país durante 35 años (1954/89), desplazado del poder por sus amigos y fallecido hace tres años en un dorado exilio en Brasil, legó los métodos represivos que practicó en la criminal Operación Cóndor y su herencia de corrupción administrativa y de prostitución del tejido social, siguen en plena vigencia. Fértil vientre, al decir de Brecht.


Unos pocos ejemplos confirman que el prevaricato continúa caracterizando el manejo del Parlamento y del Poder Judicial, leales herederos del estronismo, como lo fueron los distintos equipos que encabezaron el Ejecutivo hasta el 15 de agosto de 2008, cuando asumió Lugo, cuya defección de la esperanza popular, tiene expresiones muy distintas.


En descarada burla de la elemental decencia, el pasado día 10, conmemorando la jornada de los Derechos Humanos, un sector de la Cámara de Diputados galardonó al General ® Lino César Oviedo, un hombre que ha violado la Constitución en varias oportunidades, y que continúa desestabilizando la paz social.


Confeso fascista, Oviedo es Jefe del Partido Unace, un desprendimiento colorado. Oveja bajo Strossner, una vez volteado éste, fue ascendido a General y, desde ese puesto, se convirtió en activo político colorado y, desde la década del 90, amenaza constantemente con derrocar gobiernos.


Está acusado de participar en el asesinato del Vicepresidente Luis María Argaña y de ocho manifestantes, en marzo de 1999, cuando huyó hacia Argentina, protegido por Menem. Poseería una injustificada fortuna superior a los mil millones de dólares, a juzgar por la información vertida por los escritores Aníbal Miranda e Idilio Méndez.


Tras la derrota del riojano, Oviedo huyó a Brasil, donde quedó preso un año, hasta que retornó a Paraguay y fue detenido otro tiempo, logrando su libertad con el compromiso de apoyar a Blanca Ovelar, candidata del Partido Colorado contra Lugo.


La Corte Suprema de Justicia, en otra de sus farsas, rápidamente lo eximió de culpas y ahora Oviedo exige al Estado una millonaria indemnización, por los daños causados a su “honorabilidad”.


Nuevos actos ratifican la vieja ilegitimidad de esa misma Corte y su inconducta sigue sacrificando a la justicia, a los derechos humanos y al pueblo todo. Algunos Jueces Civiles, Fiscales y otros funcionarios honestos que intentan concursar y hacer bien su trabajo, son presionados, chantajeados y saboteados por jerarcas que, desde años, vienen secuestrando tan noble función.


Uno de sus ministros, Víctor Núñez, es investigado por enriquecimiento ilícito y por posesión de una estancia y de una multimillonaria empresa en las que figuran como titulares su esposa e hija, sin poder justificar el origen del capital invertido.


Tiempo atrás, Núñez estuvo involucrado en la utilización de maquinaria municipal en una perforación nocturna en el Parque Bernardino Caballero, plena Asunción, en la búsqueda de baúles de oro que habría enterrado el Mariscal Francisco Solano López en su repliegue hacia el interior, durante la Guerra de la Triple Alianza, entre 1864/70.


La corrupción no tiene límites, y una de las estratagemas de los Ministros es dejar que transcurra el tiempo para que se extingan los casos más importantes, como ocurrió esta semana cuando fue eximido el exPresidente Luis González Macchi, contra múltiples evidencias de enriquecimiento ilícito. Para colmo, sus defensores pretenden que el Estado les pague sus gestiones.


El Tribunal del Jurado de Enjuiciamiento estuvo presidido por Enrique Bachetta, recién reelecto, tras una campaña electoral tipo Presidencia de la República, sorprendente por la enorme cantidad de dinero que insumió. Bachetta ha sido o es socio comercial de González Macchi y uno de sus abogados defensores.


Las cárceles del país son verdaderos depósitos de adolescentes, mujeres y hombres. Hacinados, hambrientos, sucios, enfermos, miles de seres purgan penas, mayoría sin condena, producto de la desidia del Poder Judicial, incapaz de mínima atención y de diseñar propuestas de recuperación de los presos y su posterior reinserción social.


Un entramado siniestro está en funcionamiento y todo apunta a desacreditar y asfixiar a Lugo, ante un pueblo habituado a que el mandatario es el principal responsable de todo lo que ocurra en el país, en particular en lo que respecta a la política económica, cuyo encare registra una conducta grosera, autista, frente el cuarto de población con hambre.


En otro paso en la atávica impunidad por la que camina el Poder Judicial, esta semana quedó suspendido el procesamiento del exDirector paraguayo de la Represa binacional de Itaipú, Víctor Bernal, igualmente acusado de corrupción y malversación de los “fondos sociales”, que volcaba para la campaña electoral del Partido Colorado que, para protegerse y protegerlo, lo designó Senador, otorgándole inmunidad.


En similar honda de perversidades y chicanerías, anda el Tribunal Supremo de Justicia Electoral, encabezado por Manuel Morales, acusado ante los tribunales de delator y de complicidad en varios delitos cometidos durante la larga tiranía de Strossner.


Documentos y fotografías muy comprometedoras contra Morales y otros secuaces siguen saliendo a la luz, mediante la labor infatigable de luchadores por los derechos humanos, entre ellos Martín Almada, quien descubrió en 1992 varios sitios donde estaban acumulados irrefutables pruebas de los crímenes del estronismo.


Incondicional servidor al coloradismo. Morales ha sido descubierto por la Controlaría General de la República de mantener contratados, desde fecha imprecisa, a cerca de tres mil “comisionados”, con un salario que ronda los 400 dólares mensuales, quienes estarían fungiendo de simples operadores de fracciones coloradas y liberales, en dirección a las elecciones municipales de mayo próximo.


La función de los mismos, según Morales, es la de registrar a las personas que no figuran en el padrón electoral, pero la Controlaría sostiene que, entre todos ellos, apenas 57 han identificado algún trabajo.


Octogenario y enfermo, el delator (piragué) podría irse al cementerio sin exculpar sus delitos ni los de la genocida empresa a la que continúa sirviendo, en actitud similar a la de muchos torturadores y asesinos, como es Augusto Montanaro, uno de los más siniestros ministros de Strossner, quien retornó al país, de su exilio hondureño, fingiendo amnesia y demencia senil, protegiendo complicidades.

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jueves, 13 de agosto de 2009

Paraguay: Presidente blindado (Primer año de Lugo)


12 de agosto de 2009
José Antonio Vera (especial para ARGENPRESS.info)

El primer aniversario de la asunción de Fernando Lugo Méndez, a la presidencia de la República de Paraguay, se cumplirá este sábado 15, ocasión que convoca al balance de su gestión, iniciada con una inmensa alegría y esperanza popular que se está mostrando incapaz de administrar, a juzgar por el desánimo que se registra en diferentes ámbitos de actividad, donde se le acusa de falta de definición, decisión y autoridad para el cargo.

Quizás el elemento que va sobresaliendo más en estos meses, es la figura de un mandatario blindado, por obra de pusilánimes fuerzas internas y externas, que le aportan protección y, a la vez, impedimento, es decir, ingobernabilidad, dos propósitos que aparentemente están funcionando a satisfacción de sus inspiradores.

Por voluntad o ingenuidad, consciente o no, el Jefe de Estado ha ido quedando cercado por la acción de habilidosas fuerzas que, por un lado, no le dejan hacer y, por otro, talvez han evitado alguna agresión de nostálgicos estronistas o antichavistas rabiosos contra el socialismo, creados por los grandes medios de comunicación, burdos inventores de la idea de que el ex Obispo quiere hacer de Paraguay otra Venezuela.

De las seis promesas electorales, que tanto entusiasmaron al pueblo, ninguna ha sido cumplida y ni siquiera atacada, suplidas apenas por pequeñas asistencias.

Para empezar, la Reforma Agraria Integral, que encabezó la plataforma de buenas intenciones, con el compromiso, incumplido, de proceder a un catastro nacional, pese a que hay documentación suficiente sobre la posesión ilegítima de siete millones de hectáreas, por parte de varios terratenientes.

El campesinado pobre está más pobre y sólo ha recibido represión, con algún muerto, varios heridos y cientos de presos, trabajo del Ministerio del Interior que si continúa en los cuatro años que le queda a Lugo, emulará a los últimos gobiernos colorados. Desde el pasado fin de semana, varias marchas de protesta campesina recorren el país.

La segunda propuesta, la Reactivación económica, quedó en las declaraciones soberbias del titular de Hacienda, el fondomonetarista confeso Dionisio Borda, quien se declara ayudado por la Nacional Endowment for Democracy (NED), que según el New York Times, fue creada “para realizar públicamente lo que la CIA hace clandestinamente”.

A principios de año, presionado por los sindicatos y movimientos sociales, Borda debió cajonear un plan económico diseñado a puertas cerradas con los empresarios, sin ninguna participación de los trabajadores.

Ahora dice que recién el año próximo comenzará la recuperación, aunque un misterioso cálculo le permite pronosticar la aparición de 400 mil nuevos pobres, sobre el 40 por ciento oficial, que otras fuentes sitúan en 70 %.

La Recuperación Institucional de la República, ocupa el tercer lugar, una noble aspiración que el equipo de Lugo no alcanza, maniatado y sobrepasado por un parlamento retrógrado, mañoso, nido lascivo de viejas alimañas de todo tipo, donde se están estrellando todos los proyectos de reformas, entre ellos el Impuesto Personal.

Similar es el universo judicial, al que el ex Obispo prometió convertir en órgano de una Justicia Independiente, pero sigue siendo coto cerrado de los Partidos Colorado y Liberal, que han posibilitado la coronación vitalicia de los Ministros de la Corte, experimentados expertos en victimizar víctimas.

El quinto punto fue un Plan de Emergencia Nacional que, aparte algunas acciones de socorro a víctimas de catástrofes naturales, está ausente de las urgencias más inmediatas de tres de cada diez paraguayos que sobreviven en la más absoluta miseria, a los cuales la Secretaría de Asistencia Social les anda entregando unos 70 dólares de ayuda.

Otro tercio de los seis millones de habitantes, se defiende con trabajos informales. En la cresta de la marginación destacan los indígenas, parias entre los parias, deambulando haraposos y hambrientos por los pueblos, arrastrando tuberculosis, sida, alcoholismo, drogadicción y prostitución. Miles de niños hambrientos tienen las calles por hogar.

En vísperas del festejo oficial, la inoperancia del gobierno ha sido aliviada por la posibilidad de cumplir parte de su sexta reivindicación electoral, la Recuperación de la Soberanía Energética, es decir, lograr que Brasil respete el Tratado de la Binacional Itaipú, por el cual los dos países son dueños a partes iguales de la energía producida.

El Presidente Lula Da Silva le prometió a Lugo enmendar la injusticia, que tiene tres décadas de abusos y explotación, porque el poderoso vecino se lleva el 95 por ciento y paga mendrugos al socio pequeño por el 45 por ciento que no consume.

Brasil comenzaría a triplicar el pago de los royalties de 120 a 360 millones de dólares por año, lo cual significará una mana que, bien administrada, puede darle mucho oxígeno a Lugo, quien también habría conseguido que Brasil invierta en un inmenso tendido eléctrico y en la construcción de otro puente sobre el Río Paraná.

Durante años, Lugo supo granjearse simpatías y confianza entre la gente, visitando con humildad y franqueza a los poblados más recónditos de la geografía nacional, bebiendo mate y tereré y compartiendo mendrugos con las familias más míseras, para ver si tenían alguna idea del tipo de gobierno que los pudiera sacar de tanta marginación.

Con ese capital, que ningún dirigente partidario tiene en el país, más el aval de su prestigio como Obispo, solidario con las luchas de los campesinos que reclaman tierra, Lugo comenzó a representar una carta política interesante para varios partidos y movimientos sociales que, acéfalos, buscaban una personalidad aglutinadora.

A partir del 2005, los principales referentes de las numerosas fuerzas progresistas atomizadas, más los pequeños caudillos del Partido Liberal, habían comenzado a dirigir sus miradas hacia ese jerarca religioso al que todos querían atraer, incluso sectores del propio gobernante Partido Colorado y del empresariado.

La Embajada de Estados Unidos, una especie de poder monárquico dentro del Estado paraguayo desde hace unas siete décadas, también comenzó a mirar con simpatías a ese pregonador de sandalias que, por méritos propios, comenzaba a pesar en la vida política nacional. El entonces titular de la misión, James Cason, expresó su bendición, antes que el Vaticano lo dispensara.

El objetivo que avecinó a tan disímiles sectores, fue el de expulsar a la fracción colorada que se había apropiado del Estado, con el irreverente y megalómano Nicanor Duarte Frutos al frente del Ejecutivo Nacional, quien los excluía del reparto de la torta y desoía el pedido del representante imperial de otorgarle inmunidad a las tropas USA que operaran en el país.

La realidad mostraba la ausencia, entre todos los personajes públicos, de uno sólo capaz de conquistar al pueblo, porque los partidos, en su totalidad, no sólo el colorado y liberal, jamás se habían interesado en formar dirigentes de relevo, atornillados los de siempre en los sillones de mando.

Comenzaron entonces a llover las ofertas a Lugo y éste fue respondiendo a todos por igual, con una actitud dubitativa que los desconcertaba y, aunque nada dijera, siempre les sonreía, hasta que un día se decidió y le dijo a la izquierda que ellos pretendían que se lanzara a una pileta sin agua, porque nada de concreto le ofrecían.

Con la derecha fue más duro, porque manifestó que olfateaba que lo querían meter en una centrifugadora.

Así comenzó a surgir la personalidad política y ha nacer la negociación que, un año y medio antes de las victoriosas elecciones de abril del 2008, culminó con la creación de la Alianza Patriótica para el Cambio, un conglomerado heterogéneo con más vocación electorera que programática, en particular de la dirección liberal.

Siete de cada diez paraguayos celebraron la victoria, al igual que las representaciones diplomáticas extranjeras, muchas de ellas apoyos vergonzantes de los sesenta años del coloradismo, más de la mitad bajo una tiranía militar criminal y hondamente corrupta.

El país fue una fiesta y la población, mayoría católica, comenzó a alimentar una esperanza como nunca había saboreado, de cambios sociales, con justicia, empleo, salud, vivienda, tierra para los pobres, tal como lo prometía el ex Obispo y toda la campaña electoral de la Alianza, aunque no le faltara demagogia y oportunismo.

Al mes nomás, la principal fuerza en votos, el Partido Liberal, comenzó a mostrar la avaricia de algunas de sus corrientes internas, encabezadas por el Vicepresidente de la República, Federico Franco, quien andaba diciendo “y…por ahora está él (Lugo)”.

Ese y otras groserías propias y de su entorno, develaban las verdaderas intenciones de ciertos sectores, interesados en desplazarlo en la primera oportunidad, valiéndose de las perversidades del parlamento y del Poder Judicial, aliados con grupos empresariales.

Políticos vocacionales del gatopardismo aparecieron rápidamente aliados con la parte de la derecha que había contribuido al triunfo electoral, convencida de que sería fácil cooptar a Lugo, tal como lo sugerían algunos diplomáticos extranjeros, expertos en esos raros golpes palaciegos que no trascienden pero que silenciosamente redireccionan la marcha de muchos países.

Pero los oportunistas se equivocaron en su coincidencia de explotar la inexperiencia política del nuevo mandatario quien reveló una personalidad desconocida, reiterando su compromiso de cambiar la vida del pueblo paraguayo, sacándolo de la miseria y el atraso cultural, objetivo que vuelve inevitable el enfrentamiento con los privilegiados.

La contradicción nace, entonces, y no se sabe cómo terminará, cuando Lugo insiste en respetar sus compromisos con el pueblo, ignorando que su oración de paz social, armonía, consenso, tiene por delante el muro de la desigualdad abismal que sufre el grueso de la población, víctima de más de un siglo de abusos de una minoría parasitaria, necrófila, enemiga del menor intento de modernizar el país y redistribuir la riqueza.


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