04-06-2010
Syed Saleem Shahzad
Asia Times Online
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Durante los últimos años, el problema palestino, que ha presenciado el ascenso del fundamentalista Hamás en Gaza, ha sido reducido de un conflicto internacional a un complejo problema local.
El mortífero ataque de Israel el lunes contra un barco desarmado de ayuda turco que trataba de romper el bloqueo israelí de Gaza ha cambiado esto de un día para otro, provocando manifestaciones de protesta en todo el mundo musulmán. Incluso el mayor facilitador del sitio de Gaza, el aliado de Israel, Egipto, abrió el cruce fronterizo en Rafah hacia Gaza, como reacción ante las protestas.
El incidente también centró la atención en EE.UU. que puede terminar por ser el mayor perdedor, especialmente en Afganistán y Pakistán.
Cientos de miembros de un grupo islamista favorable a Irán, la Organización Estudiantil Imamia, marcharon el martes por las calles de Karachi, la ciudad portuaria del sur de Pakistán, en protesta contra el ataque israelí contra el Mavi Mármara. La protesta fue sólo una de cientos realizados en otras partes del país.
La manifestación debía tener lugar frente al Club de la Prensa de Karachi. Cuando los manifestantes iban en camino al club un grupo de hombres comenzó repentinamente a gritar consignas incendiarias. Incluían “La Sharqia La Gharbia Islamiya, Islamiya” (No creemos ni en Oriente ni en Occidente, sólo creemos en el Islam), “Muera EE.UU., muera Israel” y “Aliados de los estadounidenses y de Israel son traidores”.
En ese momento los manifestantes cambiaron de dirección hacia el consulado de EE.UU. y la protesta se volvió violenta cuando la policía trató de bloquear la marcha. Por lo menos dos docenas de activistas estudiantiles fueron arrestados y el resto fue dispersado por cañones de agua.
En términos paquistaníes fue un incidente relativamente pequeño sin muertes, pero es una señal de una nueva campaña anti-estadounidense en el país que podría ser fácilmente reproducida en otras naciones.
La temperatura elevada en las calles de Pakistán no podría haber acontecido en un momento peor.
El gobierno está bajo intensa presión de Washington para que lance una masiva ofensiva militar en el área tribal de Waziristán del Norte, que EE.UU. considera como la base crucial de la resistencia afgana y sede global de al-Qaida. Las tropas de la OTAN en Afganistán también están listas para una gran ofensiva contra los bastiones talibanes en la provincia Kandahar –una acción que es extremadamente impopular en la población local.
Aunque Pakistán es calificado de aliado no-OTAN de máxima importancia en la guerra en Afganistán, Islamabad no tiene relaciones diplomáticas con Israel. Tres ciudadanos paquistaníes estaban en el Mavi Mármara y el incidente, incluyendo la inequívoca condena turca del ataque, recibió amplia cobertura en los medios.
Movimientos islámicos internacionales aparecieron inmediatamente en las calles y formularon planes para manifestaciones, incluido Jamaat-e-Islami Pakistan, que después de una reunión a alto nivel en Lahore esbozó una prolongada campaña de protesta.
El ex primer ministro interino afgano, Ahmad Shah Ahmadzai, dijo a Asia Times Online desde Kabul que prolongadas protestas también podrían estallar en Afganistán.
La ofensiva en Kandahar, que supuestamente debía ser lanzada antes de abril, ha sido aún más postergada esperando la suerte de la operación en Waziristán del Norte, prometida originalmente por el ejército de Pakistán para el año pasado.
Mientras tanto, la Operación Fateh (Operación Victoria) de los talibanes tiene lugar tal como fue prevista, habiendo comenzado el mes pasado con el ataque contra un convoy de la OTAN en Kabul en el que murieron varios altos funcionarios, seguido por un ataque contra la masiva base aérea Bagram en las afueras de Kabul y otro contra el aeropuerto de Kandahar.
También ha habido batallas campales en la base aérea Logar y mortíferos asaltos en Helmand, Farah y Kuduz. Los talibanes capturaron el único distrito pro gubernamental en
Barge Matal en la provincia Nuristán, incluyendo todos los gobiernos gubernamentales. El martes, fuerzas de la OTAN recapturaron la sede del distrito, pero los talibanes siguen controlando las montañas y las aldeas cercanas.
Se espera que el nivel de la insurgencia aumente durante los meses del verano. En breve, es vital para la OTAN desmembrar las estructuras de comando central de los talibanes –la rama que controla la insurgencia en Afganistán suroriental, basada en Waziristán del Norte, y la rama suroccidental basada en la provincia Kandahar.
Ahora, con el sentimiento contra Israel y contra EE.UU. al nivel más alto en cinco años, el logro de apoyo político para una operación pro estadounidense en Waziristán del Norte y una ofensiva en Kandahar, a la que ya se oponen enérgicamente las tribus locales, parece imposible. Cualquiera demora favorece a la Operación Fateh de los talibanes –que tiene en sus miras a localidades fronterizas estratégicas en Khost, Paktia, Paktika, Kunar y Nangarhar.
Si las ofensivas llegan a concretarse, ciertamente provocarán pasiones ya inflamadas y radicalizarán aún más a la juventud en Pakistán y Afganistán –y no hay ninguna garantía de éxito.
………….
Syed Saleem Shahzad es jefe de la Sección Pakistán de Asia Times Online. Para contactos escriba a saleem_shahzad2002@yahoo.com
(Copyright 2010 Asia Times Online (Holdings) Ltd.
Fuente: http://www.atimes.com/atimes/South_Asia/LF03Df02.html
viernes, 4 de junio de 2010
Ataque israelí repercute en Pakistán
viernes, 6 de noviembre de 2009
EE.UU. encarga a militares paquistaníes la negociación con los talibanes
07-11-2009
Syed Saleem Shahzad
Asia Times Online
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Abdulá Abdulá, quien esta semana se retiró de la segunda vuelta de la elección presidencial en Afganistán, entregando así la victoria al actual presidente, Hamid Karzai, lo hizo bajo presión de EE.UU., según informaciones obtenidas por Asia Times Online.
A cambio de la retirada del no pastún Abdulá, los militares paquistaníes han aceptado mediar activamente entre Washington y los talibanes con respecto a un plan de reconciliación que permitirá la salida de EE.UU. de Afganistán, como está haciendo en Iraq, con una apariencia de éxito.
Un alto diplomático paquistaní involucrado en negociaciones por canales extraoficiales sobre relaciones entre Pakistán, Afganistán y EE.UU. dijo a Asia Times Online, bajo condición de anonimato, que el trato sobre Abdulá, a quien Islamabad considera como favorable a India, fue hecho durante la visita de tres días en la semana pasada a Pakistán de la secretaria de Estado de EE.UU. Hillary Clinton.
Además de otros altos funcionarios, Clinton se reunió con el jefe de estado mayor del ejército, general Ashfaq Parvez Kiani, y el director general de la Inteligencia Interservicios (ISI), teniente general Ahmad Shuja Pasha. Se acordó que se detendrían todas las negociaciones dirigidas por EE.UU. con Abdulá, que incluían la oferta del puesto de responsable jefe ejecutivo de Afganistán y que Karzai recibiría pleno respaldo para un segundo período en el poder.
También se reconoció que la dirigencia política en Washington, como el Pentágono, ahora acepta que la insurgencia dirigida por los talibanes en Afganistán es mejor encarada mediante el contacto entre las fuerzas armadas paquistaníes y los talibanes, y no por los gobiernos políticos de la región.
La visita de Clinton tuvo lugar en un momento crucial, ya que Pakistán está involucrado en una batalla contra los talibanes paquistaníes y otros combatientes; si fracasa, habrá un efecto de cascada en toda la región y una derrota segura de los intereses estadounidenses en Afganistán.
En este contexto, Clinton apoyó la visión paquistaní de Afganistán, de que la participación de Abdulá como protagonista importante en el gobierno sería perjudicial para la causa del diálogo con los talibanes. Clinton también tuvo un papel importante en la decisión de India de retirar sus fuerzas de la frontera entre Pakistán e India, cerca de Cachemira. Eso permite que el ejército paquistaní se concentre en su lucha contra al Qaeda en las áreas tribales paquistaníes. El ejército aseguró a Clinton que ampliará esa lucha en los próximos meses.
Estos eventos se desarrollaron dramáticamente en una coyuntura en la cual existía hostilidad evidente entre las fuerzas armadas paquistaníes y Washington por el tema de las condiciones adosadas al paquete de ayuda Kerry-Lugar para Pakistán que fue aprobado en EE.UU. el pasado mes.
El paquete, preparado en conjunto por el senador John Kerry con el senador Richard Lugar, triplica la ayuda no-militar a Pakistán a un monto anual de 1.500 millones de dólares durante cinco años. El ejército paquistaní ha expresado “serias preocupaciones” respecto a “cláusulas que impactan la seguridad.” El gobierno civil ha saludado el paquete.
El ejército está preocupado por condiciones relacionadas con la no intervención de las fuerzas armadas de Pakistán en asuntos políticos y garantías claras sobre la no proliferación nuclear y la acción contra proliferadores.
En correspondencia confidencial entre la oficina del jefe del comité del estado mayor conjunto de las fuerzas armadas y la oficina del presidente, las fuerzas armadas calificaron la ley de “conspiración contra la seguridad nacional de Pakistán.”
Antes de su visita, Clinton expresó categóricamente su apoyo al gobierno democrático de Pakistán y apoyó enérgicamente las condiciones adosadas a la ley y, arremetiendo contra los militares, dijo que si a Pakistán no le gustaba, tenía la opción de rehusar el paquete.
A diferencia del establishment militar estadounidense, que ha desarrollado una estrecha relación con el de Pakistán, la dirigencia política estadounidense ha tendido a considerar la administración política de Pakistán como la verdadera fuerza en el país en el período posterior al fin del régimen militar de Pervez Musharraf en agosto del año pasado.
Los militares decidieron, según fuentes diplomáticas que hablaron con Asia Times Online, que la visita de Clinton ofrecía una buena oportunidad para recalcar la importancia de los hombres en uniforme, y que sin el apoyo del ejército, cualquier administración política es impotente.
La “lección” comenzó cuando Clinton llegó a la capital, Islamabad. La oficina del presidente aconsejó a la oficina del primer ministro que la recibiera en el aeropuerto, junto con miembros del gabinete. Pero el primer ministro Syed Yousuf Raza Gillani, quien está claramente asociado con el establishment militar, se negó, diciendo que un protocolo semejante está reservado a un jefe de Estado.
Del mismo modo, en una recepción en la residencia presidencial en Islamabad, el presidente Asif Ali Zardari quería que el gabinete se alineara para saludar a Clinton, lo que hicieron sus miembros, con la excepción de Gillani, quien dijo que iba “contra su decoro.”
Y una vez que Clinton se sentó con los jefes militares, quedó en claro que estaba hablando con los verdaderos protagonistas; terminó hablando durante horas con Kiani, y la reunión apoyó el papel del ejército paquistaní de Islamabad a Kabul en los próximos meses.
Revés para Zardari
Después de lo que pareció ser un comienzo pleno de esperanza una vez que llegó a ser presidente en septiembre pasado, la estrella de Zardari se ha puesto en la ciudad guarnición de Rawalpindi, así como en Washington.
En 2007, como resultado de un acuerdo negociado por Washington entre la fallecida Primera Ministra Benazir Bhutto y el presidente de entonces Musharraf bajo el cual él perdonaba todos los casos de corrupción contra Zardari y Bhutto (esposa de Zardari), Musharraf firmó una Ordenanza de Reconciliación Nacional (NRO). Esto allanó el camino para que Zardari y Bhutto volvieran a la política. La NRO que debía ser presentada al parlamento este mes para ser aprobada o rechazada como acto constitucional, ha sido fuertemente atacada por todos los sectores.
El mayor revés para el gobernante Partido del Pueblo de Pakistán provino de su principal aliado, el Movimiento Muttehida Quami, el único partido político del país que es genuinamente anti-talibán y pro-estadounidense. De manera muy humillante, aconsejó a Zardari que renunciara como presidente y se enfrentara a los tribunales.
Como resultado, Zardari decidió no presentar la NRO al parlamento y dejar que los tribunales, ya hostiles a su persona, decidieran la suerte de la ordenanza.
Los eventos que tienen lugar ahora entre Zardari y el ejército son similares a aquellos entre Musharraf y el ejército en sus últimos días antes de su renuncia en agosto pasado.
Musharraf, que había renunciado a jefe de estado mayor en noviembre de 2007, escogió a Kiani para reemplazarlo. Pero después de que los resultados de la elección en febrero de 2008 fueran negativos para los aliados de Musharraf, Kiani se distanció de este último. Musharraf, al ser comandante supremo de las fuerzas armadas por ser presidente, trató dos veces de cambiar al jefe del estado mayor del ejército.
En mayo de 2008 y luego en abril, instó al jefe del comité del estado mayor conjunto, general Tariq Majeed, para que ocupara ambas posiciones, pero Tariq se negó diciendo que sería perjudicial para los intereses del ejército. Kiani entonces reemplazó al personal de seguridad de Musharraf por el suyo. Musharraf se dio cuenta de que había perdido su apoyo en el ejército, y renunció en agosto.
Después de que Zardari llegó a presidente, trató de hacerse amigo personal de Kiani. Según se informa, hizo favores empresariales a dos de sus hermanos y homenajeó a Kiani con almuerzos y cenas. Esto tuvo un efecto negativo sobre los comandantes del ejército, quienes criticaron al jefe militar por su cercanía al presidente.
Sin embargo, una verdadera ruptura tuvo lugar después que los militares sintieron que Zardari estaba trabajando como un operador por su propia cuenta en temas de políticas nacionales. En ese momento, decidieron cortarle las alas.
El ejército impidió una alianza entre Quaid-i-Azam, una facción disidente de la Liga Musulmana de Pakistán, y el Partido Popular de Pakistán para derribar el gobierno dirigido por Nawaz Sharif en la provincia Punjab. Sharif, ex primer ministro, es un destacado opositor a Zardari.
En marzo, cuando una manifestación de la oposición partió de Lahore para sitiar Islamabad y exigir la restauración del presidente de la corte suprema, Ifikhar Mohammad Chaudhary, quien había sido despedido por Musharraf, Zardari instó a Kiani a que controlara la situación con el ejército. Éste se negó y se impuso al primer ministro para que ordenara la restauración de Chaudhary cuando la manifestación recién iba a mitad de camino hacia Islamabad.
Ahora, considerando la reciente cooperación entre Washington y el Cuartel General en Rawalpindi, el próximo paso es erosionar aún más el poder de Zardari transfiriendo una parte al parlamento, o incluso imponiendo su alejamiento del poder.
De un modo muy similar a cuando se quedó contemplando mientras Musharraf perdía el poder, Washington está listo para ver cómo se margina a Zardari. Es así porque ha comprendido que el ejército constituye la última esperanza de que Pakistán cumpla con sus objetivos en el conflicto afgano.
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Syed Saleem Shahzad es jefe del Buró Pakistán de Asia Times Online. Para contactos escriba a saleem_shahzad2002@yahoo.com
(Copyright 2009 Asia Times Online (Holdings) Ltd.
Fuente: http://www.atimes.com/atimes/South_Asia/KK06Df02.html
viernes, 16 de octubre de 2009
“EE.UU. y la OTAN perdieron la guerra de Afganistán”
16-10-2009
Entrevista con jefe de guerrilla de Al Qaeda
Syed Saleem Shahzad
Asia Times Online
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
ANGORADA, Waziristán del Sur, en el cruce de caminos con Afganistán. Una reunión de alto nivel el 9 de octubre en el palacio presidencial entre dirigentes civiles y militares de Pakistán avaló una operación militar contra los talibanes paquistaníes y al Qaeda en el área tribal de Waziristán del Sur, calificada por los analistas como la madre de todos los conflictos regionales.
Al mismo tiempo, al Qaeda implementa su plan táctico en el teatro de operaciones del Sur de Asia como parte de su campaña general contra la hegemonía global estadounidense que comenzó con los ataques en EE.UU. del 11 de septiembre de 2001.
El objetivo de al Qaeda siguen siendo EE.UU. y sus aliados, como Europa, Israel y la India, y no prevé diluir esta estrategia abrazando resistencias musulmanas en parámetros estrechos. En este contexto, la actividad militante en Pakistán se ve como una complicación más que como parte de la estrategia de al Qaeda.
Los militantes han estado particularmente activos durante los últimos días. El jueves pasado, un coche cargado de explosivos se estrelló contra el muro del complejo de la embajada india en Kabul, capital de Afganistán, matando a por lo menos 17 personas. Luego, el sábado, hubo un audaz ataque contra el cuartel militar paquistaní en Rawalpindi, la ciudad gemela de la capital, Islamabad. El lunes, un atacante suicida detonó una bomba en una ciudad mercado en la región del Valle Swat, matando a 41 personas e hiriendo a 45.
Pakistán se encuentra en una coyuntura crítica, con sus fuerzas armadas reunidas en la mayor cantidad de todos los tiempos (casi un cuerpo, hasta 60.000 soldados) alrededor de Waziristán del Sur para eliminar a Pakistan Tehrik-e-Taliban (PTT), al Qaeda y sus aliados de las áreas tribales paquistaníes.
En estos tiempos de tensión, Mohammad Ilyas Kashmiri, un dirigente de al Qaeda quien, según los servicios de inteligencia estadounidenses es el jefe de operaciones militares de al Qaeda, cuya muerte había sido erróneamente confirmada en un reciente ataque de drones Predator de EE.UU. en Waziristán del Norte, habló con Asia Times Online.
Invitó a este corresponsal a un escondite secreto en la región fronteriza entre Waziristán del Sur y Afganistán, donde los drones vuelan regularmente.
Es la primera interacción con los medios de Ilyas desde que se unió a al Qaeda en 2005. Es un veterano comandante de la lucha contra la India por Cachemira dividida.
En los últimos meses, los combatientes parecen que llevan las de perder. Una serie de dirigentes han resultado muertos en ataques de drones en Pakistán, incluidos Osama al-Kini, keniano y jefe de operaciones exteriores de al Qaeda; Khalid Habib, comandante de Lashkar al-Zil o Ejército de la Sombra, la fuerza combatiente de al Qaeda; Tahir Yuldashev, dirigente del Movimiento Islámico de Uzbekistán, vinculado a al Qaeda; el líder del PTT Baitullah Mehsud, y varios más.
Los talibanes paquistaníes también han recibido una tremenda paliza de los militares en áreas tribales y urbanas. También se emprendieron negociaciones para llegar a acuerdos de paz con algunos comandantes talibanes en diversas provincias afganas.
Después, la semana pasada, por lo menos nueve soldados estadounidenses junto con varias docenas de miembros del Ejército Nacional Afgano (ANA, por sus siglas en inglés] murieron en una incursión contra un puesto avanzado en la provincia Nuristán, aparte del secuestro de más de 30 oficiales y soldados del ANA por los talibanes.
Este ataque se complementó con una serie de ataques contra bases de la OTAN en las provincias sudorientales de Khost, Paktia y Paktika, lo que obligó al máximo general de EE.UU., Stanley McChrystal a sacar a todos los soldados de puestos aislados en áreas remotas en esas provincias para reinstalarlos en centros de población.
Esto creó un inmenso espacio para que los talibanes operen libremente, lo que quiere decir que si Pakistán realiza operaciones en Waziristán del Sur, los combatientes podrían moverse a través de la frontera sin encontrar dificultades para buscar refugio.
Los ataques durante los últimos días también han mostrado que los guerrilleros siguen siendo capaces de atacar importantes objetivos a voluntad. También representan un rediseño del teatro de operaciones en el cual Pakistán tendrá que trasladar sus soldados del frente oriental (India) al frente occidental (Afganistán), ya que los talibanes son ahora el enemigo número uno.
Washington planifica el envío de por lo menos otros 40.000 soldados a Afganistán, mientras India complementará esos esfuerzos con su pericia en la inteligencia y en lo militar contra el enemigo común, los grupos musulmanes militantes.
La próxima batalla
Ilyas Kashmiri dio sus puntos de vista sobre cómo será la próxima batalla, cuáles serán sus objetivos y cómo impactará a Occidente en relación con la desestabilización de un Estado musulmán como Pakistán.
El contacto con Asia Times Online comenzó con un llamado de los combatientes el 6 de octubre, invitando a este corresponsal a la ciudad de Mir Ali en Waziristán del Norte. No se mencionó el motivo. Al día siguiente, viajé a Mir Ali, una ciudad que fue duramente atacada por drones durante el año pasado. Después de siete horas de viaje continuo, me recibió un grupo de hombres armados quienes me transfirieron a la casa de un miembro de la tribu local.
“El comandante [Ilyas Kashmiri] está vivo. Usted sabe que el comandante nunca ha hablado antes con los medios, pero ya que todos están seguros de su muerte como resultado de un ataque de drone [en septiembre], el shura [consejo] de al Qaeda decidió desmentir esa noticia mediante una entrevista de su persona con un periódico independiente, y por ello el shura se decidió por usted,” me dijo en cuanto llegué a la casa segura una persona que yo conocía como elemento clave en la famosa Brigada 313 de Ilyas. La brigada, una colección de grupos yihadistas, combatió durante muchos años contra India en Cachemira administrada por India.
“Tendrá que permanecer en esta habitación hasta que le informemos del próximo plan. Puede escuchar los drones que vuelan arriba, por ello no abandonará la habitación. El área está repleta de talibanes, pero también de informantes cuya información sobre la presencia de extranjeros en una casa puede llevar a un ataque de drones,” dijo el hombre.
Al día siguiente, me transfirieron a otra casa en un lugar desconocido, a unas tres horas de distancia. Durante ese tiempo me acompañó permanentemente una escolta armada. No me permitieron que hablara con ellos, y ellos no pudieron comunicarse conmigo. Es el mundo interno de al Qaeda. Finalmente, temprano por la mañana del 9 de octubre, unos pocos hombres armados llegaron en un coche blanco.
“Por favor deje aquí todos sus artefactos electrónicos. Ni teléfono celular ni cámara, nada. Le daremos pluma y papel para que escriba la entrevista,” me informaron. Después de varias horas de un viaje muy poco cómodo, pasando por senderos enlodados y pasos montañosos, llegamos a una habitación en la que Ilyas debía encontrarse con nosotros.
Después de un par de horas, el silencio fue repentinamente roto por un poderoso vehículo. Mi escolta y los hombres que ya estaban en la habitación tomaron posiciones rápidamente. Todos llevaban bolsas de balas y fusiles de asalto AK-47.
Ilyas ingresó en la pieza. Tenía mucha presencia: más de 1,80 m de alto, llevaba un turbante color crema y qameez shalwar (camisa y pantalones tradicionales) blancos, portaba un AK-47 sobre su hombro y un bastón de madera en una mano, e iba flanqueado por comandos de su famosa Brigada 313.
Ilyas lleva ahora una larga barba blanca teñida con henna roja. A los 45 años, tiene una constitución fuerte, aunque con las cicatrices de la guerra, ha perdido un ojo y un dedo índice. Cuando nos dimos la mano, me dio un apretón fuerte.
El anfitrión sirvió de inmediato almuerzo y nos sentamos a comer en el suelo.
“Así que ha sobrevivido un tercer ataque con drones… ¿por qué anda husmeando tanto alrededor suyo la CIA? pregunté.
La pregunta era más bien retórica. Es un de los comandantes más destacados de al Qaeda, con una recompensa paquistaní de 50 millones de rupias (600.000 dólares) sobre su cabeza. Su posición es definida de modo diferente por diversas organizaciones de inteligencia y de los medios. Algunas dicen que es comandante en jefe de las operaciones globales de al Qaeda, mientras que otras dicen que es jefe del ala militar de al Qaeda.
Si actualmente al Qaeda está dividida en tres esferas, Osama bin Laden es indudablemente el símbolo del movimiento y su adjunto Ayman al-Zawahiri define la ideología de al Qaeda y su visión estratégica más amplia. Ilyas, con su pericia guerrillera sin igual, convierte la visión estratégica en realidad, suministra los recursos y logra objetivos, pero prefiere trabajar entre bastidores y mantiene un perfil muy bajo.
Sus bases y actividades han permanecido siempre envueltas en un velo de misterio. Sin embargo, el arresto de cinco de sus hombres en Pakistán a comienzos de este año y su interrogatorio ayudaron a alzar el velo. Su información condujo a ataques con drones de la CIA en su contra, el primero en mayo y luego el 7 de septiembre, en el que la inteligencia paquistaní anunció su muerte, y finalmente el 14 de septiembre, después del cual la CIA dijo que estaba muerto y lo llamó un gran éxito en la “guerra contra el terror.”
Ilyas respondió orgullosamente: “Tienen razón en sus esfuerzos. Conocen bien a su enemigo. Saben lo que me propongo.”
Nacido en Bimbur (antiguo Mirpur) en el Valle Samhani de Cachemira administrada por Pakistán el 10 de febrero de 1064, Ilyas pasó el primer año de un curso de comunicación de masas en la Universidad Abierta Allama Iqbal, Islamabad. No continuó debido a su fuerte participación en actividades yihadistas.
El Movimiento por la Libertad de Cachemira fue su primer contacto con el campo de la militancia, luego Harkat-ul Jihad-i-Islami (HUJI) y finalmente su legendaria Brigada 313. Ésta se convirtió en el grupo más poderoso en el Sur de Asia y su red está fuertemente consolidada en Afganistán, Pakistán, Cachemira, India, Nepal y Bangladesh. Según algunos despachos de la CIA, las huellas de la Brigada 313 están ahora en Europa y es capaz del tipo de ataque en el cual un puñado de combatientes aterrorizó la ciudad india de Mumbai en noviembre pasado.
Se sabe poco de la vida de Ilyas, y lo que se ha informado es a menudo contradictorio. Sin embargo, es descrito invariablemente, por cierto por las agencias de inteligencia del mundo, como el más efectivo, peligroso y exitoso líder guerrillero del mundo.
Abandonó la región de Cachemira después de su segunda liberación de la detención por la Inteligencia Inter-Servicios (ISI) de Pakistán y partió a Waziristán del Norte. Previamente había sido arrestado por fuerzas indias, pero escapó de la cárcel. Luego fue detenido por la ISI como el presunto cerebro de un ataque contra el entonces presidente Pervez Musharraf, en 2003, pero fue absuelto y liberado. La ISI entonces volvió a detener a Ilyas en 2005 después que se negó a terminar sus operaciones en Cachemira.
Su traslado a las turbulentas áreas fronterizas provocó escalofríos en Washington, ya que se dieron cuenta de que con su vasta experiencia, podía convertir modelos primitivos de batalla en Afganistán en una audaz guerra de guerrillas moderna.
El historial de Ilyas hablaba por sí mismo. En 1994, lanzó la operación al-Hadid en la capital india, Nueva Delhi, para lograr la liberación de algunos de sus compañeros yihadistas. Su grupo de 25 personas incluía al Jeque Omar Saeed (secuestrador del periodista estadounidense Daniel Pearl en Karachi en 2002) como su adjunto. El grupo secuestró a varios extranjeros, incluyendo a turistas estadounidenses, israelíes y británicos y los llevó a Ghaziabad cerca de Delhi. Luego exigió que las autoridades indias liberaran a sus compañeros, pero en lugar de hacerlo atacaron el escondite. El Jeque Omar fue herido y arrestado. (Después fue liberado en un cambio por los pasajeros de un avión indio secuestrado). Ilyas escapó indemne.
El 25 de febrero de 2000, el ejército indio mató a 14 civiles en la aldea Lonjot en Cachemira administrada por Pakistán después que comandos habían cruzado la Línea de Control que separa las dos Cachemiras. Volvieron al lado indio con muchachas paquistaníes secuestradas, y lanzaron las cabezas cortadas de tres de ellas a soldados paquistaníes.
El mismísimo día siguiente, Ilyas realizó una operación de guerrilla contra el ejército indio en el sector de Nakyal después de cruzar la Línea de Control con 25 combatientes de la Brigada 313. Secuestraron a un oficial del ejército indio quien fue decapitado – su cabeza fue exhibida en los bazares de Kotli en territorio paquistaní.
Sin embargo, la operación más significativa de Ilyas tuvo lugar en un acantonamiento de Akor en Cachemira administrada por India contra las fuerzas armadas indias después de la masacre de musulmanes en la ciudad india de Gujarat en 2002. En ataques ingeniosamente planificados que involucraron a la Brigada 313 dividida en dos grupos, generales, brigadieres y otros altos oficiales indios fueron atraídos a la escena del primer ataque. Dos generales fueron heridos (el ejército paquistaní no pudo herir a un solo general indio en tres guerras) y varios brigadieres y coroneles fueron muertos. Fue uno de los más contundentes reveses para India en la prolongada insurgencia cachemirí.
A pesar de lo que aseveran algunos informes, Ilyas nunca formó parte de las fuerzas especiales de Pakistán, ni siquiera del ejército. Hace cerca de 30 años, cuando se sumó al yihad afgano contra los soviéticos desde la plataforma de HUJI, desarrolló su pericia en la guerra de guerrilla y en explosivos.
Unos meses después de llegar al teatro de operaciones de la guerra afgana en 2005, Kashmiri redefinió la insurgencia dirigida por los talibanes sobre la base de la estrategia de guerra de guerrilla en tres flancos del legendario general vietnamita Vo Nguyen Giap. Para los talibanes, el principal énfasis era cortar las líneas de aprovisionamiento de la OTAN desde los cuatro lados de Afganistán, y realizar en Afganistán operaciones especiales similares al ataque en Mumbai.
Durante los años, Ilyas ha adoptado deliberadamente una presencia de bajo perfil en la jerarquía de los combatientes. Sus ataques son todo lo contrario, aunque nunca emite declaraciones ni reivindica la responsabilidad por alguna operación.
Se cree que su Brigada 313 es el principal catalizador de operaciones prominentes como la de Mumbai y otras en Afganistán, así como operaciones de al Qaeda en Somalia y en cierta medida en Iraq.
“¿Cree que la próxima operación en Waziristán del Sur será la ‘madre de todas las operaciones’ en la región, como dicen algunos analistas?” pregunté después que terminamos de almorzar y estaba solo con Ilyas y su confidente.
“No sé cómo jugar con palabras durante una entrevista,” respondió Ilyas. “Siempre he sido un comandante en el terreno y conozco el lenguaje de los campos de batalla. Trataré de responder a sus preguntas en el lenguaje con el que estoy familiarizado. (Ilyas habló sobre todo en urdu, mezclado con un poco de punjabi.)
"¡Saleem! Llamaré su atención a los elementos básicos del actual escenario de la guerra y los utilizaré para explicar toda la estrategia de las próximas batallas. Los que planificaron esta batalla realmente apuntaban a atraer al mayor Satanás del mundo [EE.UU.] y a sus aliados a esta trampa y pantano [Afganistán]. Afganistán es un país único en el mundo, donde el cazador tiene la posibilidad de elegir todo tipo de trampas.
“Pueden ser desiertos, ríos, montañas y también centros urbanos. Fue el pensamiento de los planificadores de esta guerra, repugnados por las intrigas globales del gran Satanás, que apuntan a su fin para hacer que este mundo sea un sitio de paz y justicia. Sin embargo, el gran Satanás estaba lleno de la arrogancia de su superioridad y pensó que los afganos eran estatuas indefensas que podían ser atacadas de los cuatro lados por sus máquinas de guerra, y que no tendrían el poder y la capacidad para contraatacar.
“Fue la ilusión con la que una gran alianza de potencias mundiales vino a Afganistán, pero debido a sus concepciones erróneas quedaron gradualmente atrapados en Afganistán. Hoy en día, la OTAN no tiene ninguna importancia o relevancia. Han perdido la guerra en Afganistán. Ahora, cuando se dan cuenta de su derrota, han desarrollado un énfasis en que toda esta batalla se está librando desde fuera de Afganistán, es decir, desde los dos Waziristanes. Para mí, esa tesis militar es un espejismo que ha creado una situación compleja en la región y creado reacciones y contra-reacciones. No quiero entrar en detalles, para mí no fue más que una desviación. Como comandante militar, la realidad es que la trampa de Afganistán es exitosa y que los objetivos militares básicos en el terreno han sido logrados.”
Respondí que el traslado de la Brigada 313 desde Cachemira era en sí una prueba de que había manos extranjeras involucradas en Afganistán.
“Toda la base de su argumento es errónea, de que esta guerra está siendo librada desde fuera de Afganistán. Es sólo un entendimiento fuera de contexto de toda la situación. Si usted habla de mí y de la Brigada 313, decidí unirme a la resistencia afgana como individuo y tuve un buen motivo para hacerlo. Todos saben que hace sólo una década estaba luchando en una guerra de liberación de mi patria Cachemira.
“Sin embargo, me di cuenta de que décadas de luchas armadas y políticas no podían ayudar a hacer avanzar una solución de ese problema. No obstante, el tema de Timor Oriental fue resuelto sin perder mucho tiempo. ¿Por qué? Porque todo el juego estaba en manos del gran Satanás, EE.UU. Órganos como la ONU y países como India e Israel eran simplemente la extensión de sus recursos y por eso no se resolvía el problema palestino, el problema de Cachemira y el sufrimiento de Afganistán.
“De modo que yo y mucha gente de todo el mundo nos dimos cuenta de que el análisis de la situación desde una estrecha perspectiva política regional era un enfoque incorrecto. Ésta es una situación totalmente diferente para la cual es obligatoria una estrategia unificada. La derrota de la hegemonía global estadounidense es indispensable si quiero la liberación de mi patria, Cachemira, y por ello ese hecho produjo el razonamiento para mi presencia en este escenario de operaciones bélicas.
Ilyas siguió diciendo: “Cuando llegué aquí vi que mi paso era justificado; cómo las potencias regionales del mundo operan bajo el manto del gran Satanás y cómo apoyan sus grandes planes. Esto puede ser visto aquí en Afganistán.” Agregó que la estrategia de guerra regional de al Qaeda, en la cual han atacado objetivos indios, es realmente cercenar la fuerza estadounidense.
“RAW [Ala de Investigación y Análisis de India] tiene centros de comando de destacamentos en las provincias afganas de Kunar, Jalalabad, Khost, Argun, Helmand y Kandahar. Las operaciones encubiertas son compañías de construcción de carreteras. Por ejemplo, el contrato de construcción de carretera de la ciudad de Khost al área tribal Tribai es operado por un contratista quien es en realidad un coronel del ejército indio. En Gardez, compañías de telecomunicaciones son la cobertura para operaciones de la inteligencia india. En su mayoría, sus hombres operan bajo nombres musulmanes, pero en realidad los empleados son indios.”
“¿De modo que el mundo debe esperar más ataques como en Mumbai?” pregunté.
“Eso no fue nada comparado con lo que ya ha sido planificado para el futuro,” respondió Ilyas.
“¿Incluso contra Israel y EE.UU.?” pregunté.
“Saleem, yo no soy un clérigo yihadista tradicional involucrado en el lanzamiento de eslóganes. Como comandante militar, diré que cada objetivo tiene un tiempo y motivos específicos, y que las respuestas vendrán en su momento,” dijo Ilyas.
Mientras tomaba nota de las respuestas de Kashmiri, pensaba en cómo hace algunos años era el favorito de las fuerzas armadas paquistaníes, su orgullo. Los más altos oficiales militares estaban orgullosos de encontrarlo en su base en Cachemira, pasaban tiempo con él y escuchaban las leyendas de sus actos de guerra. Hoy, tenía frente a mí una persona diferente– un hombre condenado como terrorista por el establishment militar paquistaní y su mayor deseo es su muerte.
“¿Qué lo impresionó para unirse a al Qaeda?” pregunté.
“Éramos víctimas del mismo tirano. Hoy todo el mundo musulmán está cansado de los estadounidenses y por eso están de acuerdo con el Jeque Osama. Si a todo el mundo musulmán le pidieran que eligiera a su líder, su elección sería [el líder talibán] Mullah Omar o el Jeque Osama," dijo Ilyas.
“Si es así, ¿por qué una sección de los combatientes está decidida a la guerra contra Estados musulmanes como Pakistán? ¿Piensa que eso sea correcto?”
“Nuestra batalla no puede ser contra musulmanes y creyentes. Como dije antes, lo que sucede actualmente en el mundo musulmán es complejo debido a los juegos del poder estadounidense que han resultado en reacciones y contra-reacciones. Es un debate totalmente diferente y podría desviarme del verdadero tema. Lo que está en juego realmente es la lucha contra el gran Satanás y sus adherentes,” dijo Ilyas.
“¿Qué hizo que pasara de ser el amigo preferido a ser el enemigo más odiado a los ojos del establishment militar paquistaní?” pregunté.
“Pakistán es mi amado país y la gente que vive allí, son nuestros hermanos, hermanas y parientes. Ni siquiera puedo pensar en oponerme a sus intereses. Nunca fue el ejército paquistaní el que estaba en mi contra, sino ciertos elementos que me marcaron como enemigo para encubrir sus debilidades y apaciguar a sus amos,” dijo Ilyas.
“¿Qué es la Brigada 313?” pregunté.
“No se lo puedo decir, excepto que la guerra es toda táctica y que de eso se trata en la Brigada 313: leer la mente del enemigo y reaccionar correspondientemente. El mundo pensó que el Profeta Muhammad sólo dejó atrás a las mujeres. Olvidaron que hubo verdaderos hombres que no sabían lo que era una derrota. El mundo sólo está familiarizado con esos así llamados musulmanes, quienes sólo siguen la dirección del aire y que no tienen su propia voluntad. No tienen sus propias dimensiones o sus propias mentes. El mundo todavía tiene que ver a los verdaderos musulmanes. Hasta ahora sólo han visto a Osama y al Mullah Omar, mientras hay miles de otros. Los lobos sólo respetan el golpe de hierro del león; a los leones no los impresiona la lógica de una oveja,” dijo Ilyas.
Mientras emergían las sombras, la conversación terminó. El día siguiente, impondrían un toque de queda en Waziristán del Norte en preparación para la gran operación en la región, y tuve que abandonar el área. Ilyas también tenía que irse a un nuevo destino, como lo hace regularmente para ocultarse a los ojos de los drones Predator.
Syed Saleem Shahzad es jefe del Buró Pakistán de Asia Times Online. Para contactos escriba a saleem_shahzad2002@yahoo.com
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