29-11-2009
Khaled Amayreh
Al Ahram Weekly
Traducción para Rebelión de Loles Oliván
Está previsto que el presidente de la Autoridad Palestina (AP) Mahmud Abbas anuncie formalmente el retraso de las elecciones generales palestinas hasta nuevo aviso.
Esta semana un funcionario de la AP próximo a Abbas declaraba que éste no tenía más opción que retrasar las elecciones. "El presidente ha llegado a la conclusión de que es imposible celebrar elecciones sin la Franja de Gaza. Tampoco estamos seguros de que Israel permita participar a los habitantes de Jerusalén en las elecciones".
Hace unas semanas Abbas emitió un decreto por el que se convocaban "elecciones presidenciales y legislativas" a celebrarse en Cisjordania, Jerusalén Oriental y la Franja de Gaza el 24 de enero de 2010. Sin embargo, el estancamiento en los intentos de reconciliación entre Fatah y Hamas y, sobre todo, un proceso de paz con Israel aparentemente sin esperanza han motivado que el dirigente de la AP anuncie que no participará en las próximas elecciones.
En una serie de entrevistas recientes en medios de comunicación árabes y extranjeros, Abbas ha subrayado que su decisión no es un farol y que es probable que ponga fin a su carrera política. "Tal vez las elecciones se retrasen un año más o menos, no lo sé. Lo que estoy diciendo ahora es que no voy a ser candidato", declaraba el dirigente de la AP en una entrevista con la BBC en árabe.
Abbas dijo que la dirección de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) tomará “medidas” no especificadas para evitar un vacío constitucional cuando su mandato expire el 25 de enero de 2010. La dirección de la OLP, incluida Fatah, ha tratado en vano de convencer a Abbas para que reconsidere su decisión. Los dirigentes de Fatah declararon que no elegirían un sucesor de Abbas, lo que podría agravar aún más la crisis política y constitucional que afrontan tanto la AP como la OLP, poniendo en peligro la supervivencia de la primera.
El Comité Central de la OLP, en su intento de hacer frente a la creciente crisis celebrará previsiblemente una importante reunión a mitad de diciembre. Según funcionarios de Fatah, el comité, que ocupa una posición intermedia entre el Consejo Nacional Palestino (CNP) y el Comité Ejecutivo de la OLP, intentará cambiar la decisión de Abbas al respecto de su intención de dimitir.
Sin embargo, en caso de que Abbas insista en dejarlo, tal y como se espera, el Comité Central tomaría "decisiones de largo alcance", incluida la disolución del Consejo Legislativo Palestino (CLP) —controlado por Hamas aunque de hecho paralizado—, así como habilitaría a la OLP para que asuma muchas de las principales funciones y competencias de la AP —del gobierno de Salam Fayyad respaldado por Occidente.
La disolución del CLP, que es el Parlamento palestino de facto, podría ser muy complicada. El consejo, un órgano elegido, es una parte integral de la autoridad de autogobierno y su disolución, sin disolver toda la estructura de la AP, sería interpretada por Hamas como un acto hostil por parte de Fatah dirigido en primera instancia contra la organización islamista. "Un órgano no electo no puede disolver un órgano elegido", manifestaba Ahmed Bahr, vicepresidente del CLP. Aziz Duweik, presidente del CLP ha reiterado en diversas ocasiones la misma observación.
No está claro aún qué medidas de represalia tomaría Hamas contra Fatah y contra la OLP en caso de que el Comité Central decidiese disolver el CLP. Lo que está claro es que la crisis que se generaría si se tomase tal decisión agravaría seriamente la crisis actual.
Azzam al Ahmed, antiguo dirigente de Fatah, expresaba el temor ante la salida de Abbas de la vida pública diciendo que "hundiría a la dirección y al pueblo palestino en una crisis real". "Si el presidente no da marcha atrás (a su decisión de no presentarse a las próximas elecciones), ello conducirá a un colapso total de la AP y no sólo a su desmantelamiento", declaró Ahmed al diario árabe de Jerusalén, Al Quds.
En las últimas semanas Hamas ha mostrado indicios contradictorios respecto al futuro de los esfuerzos de reconciliación nacional bajo la mediación de Egipto. Los dirigentes del movimiento islámico en Gaza han afirmado el deseo de Hamas de alcanzar un acuerdo con Fatah tan pronto como sea posible. Algunos portavoces anunciaron incluso que Hamas firmaría el documento formulado por Egipto después de la fiesta de Eid al-Adha.
Sin embargo, otros dirigentes de Hamas fuera de Palestina ocupada han indicado que la reconciliación con Fatah está todavía muy lejos. Señalaban que la atmósfera actual en los territorios palestinos ocupados, especialmente en Cisjordania, no es propicia para la celebración de elecciones.
En un acontecimiento relacionado, el gobierno egipcio ha invitado a El Cairo a "la Comisión de Reconciliación Nacional", integrada por intelectuales independientes y dirigentes comunitarios palestinos, para discutir las reservas y observaciones de Hamas al documento de proyecto de la reconciliación.
Un miembro del comité, Iyad al Sarraj, neuropsiquiatra de Gaza, habló con optimismo sobre las perspectivas de la firma del documento de Hamas en el futuro próximo. El jefe de la comisión, Yaser Wadiya, señaló que los esfuerzos de reconciliación se reanudarán después de Eid Al-Adha. Citado por la Agencia de Noticias Maan, declaró que los delegados, en coordinación con Egipto, ofrecerían garantías y adoptarían medidas de fomento de la confianza para llegar a un acuerdo final.
Mientras tanto, la guerra de propaganda entre las dos partes no disminuye. Abbas, por su parte, ha venido reiterando las acusaciones de que Hamas ha estado manteniendo "conversaciones secretas" con Israel en Ginebra y ha dicho que el movimiento no estaba en condiciones de reclamar "una posición moral".
Las acusaciones, negadas con vehemencia por Hamas, parece que carecen de credibilidad, a menos que Abbas y sus asesores se refieran a las conversaciones indirectas con mediación alemana acerca de un posible acuerdo de intercambio de prisioneros entre Israel y Hamas. Fatah está especialmente preocupado por el hecho de que la liberación por parte de Israel de centenares de dirigentes palestinos de cárceles israelíes a cambio de la liberación por parte de Hamas del soldado israelí Gilad Shalit constituya un refuerzo de popularidad enorme para Hamas.
Eso explica el hecho de que funcionarios de la AP hayan tratado de restar importancia al posible acuerdo para que no fortalezca a Hamas y debilite a Fatah. Los portavoces de Fatah han atacado a Hamas por haber aceptado supuestamente la exigencia de Israel al respecto de que un número indeterminado de los presos palestinos excarcelables sean enviados al extranjero durante varios años. Hamas no ha confirmado las informaciones a este respecto.
Igualmente preocupa a Fatah que la liberación por parte de Israel de dirigentes de la OLP como Marwan Barghuti, posible sucesor de Abbas, y Ahmed Saadat, jefe del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), situase a Fatah en deuda con Hamas y pudiera bloquear a Abbas si decidiese renegar de su amenaza de dejar la política.
Fuente: http://weekly.ahram.org.eg/2009/974/re2.htm
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domingo, 29 de noviembre de 2009
Palestina: Atolladero perpetuo
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OLP,
Palestina
domingo, 30 de agosto de 2009
¿Está la OLP jugando con la causa nacional palestina?
30-08-2009
Khalid Amayreh
Uruknet.info
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
A pesar de las negativas retóricas, la OLP y la Autoridad Palestina (AP), en las que Fatah constituye la columna vertebral, están cambiando velozmente y adoptando posiciones que podrían comprometer profundamente los inalienables derechos palestinos y que incluso podrían llevar a la liquidación de la causa palestina.
La tendencia que la OLP presenta a “considerar positivamente” dudosos “planes de paz” que eliminarían los derechos palestinos debería alarmar a todos los patriotas palestinos.
Después de todo, la causa palestina no es propiedad de políticos que no han sido elegidos y que piensan que tienen carta blanca para comportarse como les venga en gana con respecto a cuestiones fundamentales como el derecho al retorno y Jerusalén.
Por desgracia, los signos y señales que siguen saliendo de los cuarteles de la OLP y de la AP no auguran nada bueno para el futuro. Por tanto, es urgentemente necesario hablar claramente y advertirles a esos dirigentes no elegidos que están jugando con fuego.
En primer lugar, tenemos la visión de Fayyad o el plan para crear un estado palestino con fronteras temporales bajo la ocupación israelí, un estado que se parecería mucho a un Judenrat (consejo comunitario judío bajo la ocupación nazi de Europa). ¿Cómo puede alguien referirse con honestidad a una entidad que carece completamente de soberanía, libertad y de los elementos más esenciales de la estatalidad?
Fayyad, un economista convertido en político al socaire de Washington, parece pensar que construir una base económica sólida con apoyo internacional sería suficiente para transformar en realidad sus sueños acerca de un enfoque determinado de la estatalidad.
Sin embargo, según se informó, el sujeto que se describió a sí mismo como el “hombre de George Bush en Palestina” no debería decirnos cómo se puede crear una base económica sólida en un país que continúa agonizando bajo una ocupación militar de estilo nazi que controla estrechamente todos y cada uno de los aspectos de la vida palestina.
Bien, ¿es que no se ha dado cuenta el Sr. Fayyad que los palestinos apenas pueden moverse desde Ramala, la sede de su gobierno, a cualquier otra ciudad palestina en Cisjordania sin un permiso israelí?
¿No se ha dado cuenta de que Israel tiene en todo la última palabra sobre la más pequeña transacción monetaria desde el extranjero hasta la ocupada Palestina y viceversa?
¿Es que no sabe que el Shin Beth, la principal agencia de seguridad interior, decide qué palestino puede viajar al extranjero?
Finalmente, Fayyad debería explicar al pueblo palestino cómo y de qué manera esa tan fantástica entidad podría funcionar sin la necesaria continuidad territorial que una los diversos bantustanes y distritos segregados de ese supuesto estado.
Por tanto, uno se pregunta cómo ese estado, que estaría plagado de grandes y rimbombantes nombres y un montón de símbolos, pero que carecería completamente de sustancia, puede servir a los intereses nacionales del pueblo palestino.
Con toda honestidad, un estado tal sería un completo desastre para la causa y el pueblo palestinos. Demostraría que es “la” solución para los problemas sionistas y de Israel, primero y principal porque posibilitaría que Israel pudiera proclamar que la cuestión palestina está ya resuelta con la creación de un estado palestino.
Es más, Israel podría utilizar esa farsa como eficaz herramienta propagandística para conseguir las simpatías del mundo árabe-musulmán argumentando que árabes y musulmanes no pueden ser más palestinos que los mismos palestinos que tan satisfechos están con su suerte.
Además, los esfuerzos de la hasbara (propaganda) israelí recibirían un buen empujón por parte de algunos funcionarios y portavoces palestinos ansiosos de defender el “nuevo estado” frente a quienes no cesan de extender “dudas y rumores” sobre sus credenciales nacionales.
Fayyad no sólo está lanzando un globo sonda para averiguar las reacciones palestinas e internacionales ante su táctica. Debe estar también coordinando su campaña con los dirigentes de la OLP, quienes están continuamente abandonando las constantes nacionales de siempre a pesar de que éstas siguen gozando de un abrumador consenso nacional.
Así es, la OLP, especialmente el liderazgo de Fatah, continúa haciendo afirmaciones retóricas asegurando su compromiso con la retirada total de Israel de los territorios ocupados en 1967, así como el derecho de unos 4,5 millones de refugiados, dispersos por todos los rincones del planeta, a regresar a sus hogares y pueblos de los que fueron brutalmente arrancados cuando el estado sionista se creó hace más de sesenta y un años.
Sin embargo, todos sabemos que el declarado compromiso de los dirigentes de Fatah con el derecho al retorno es sólo simbólico y de naturaleza principalmente propagandística.
En efecto, los funcionarios de la OLP, incluido Mahmoud Abbas, han dicho en numerosas ocasiones que cuando los palestinos hablan del derecho al retorno de los refugiados lo que quieren significar ahora es un retorno al contemplado estado palestino y no “a Israel”, donde la gran mayoría de esos refugiados y sus antecesores habían estado viviendo durante siglos.
De hecho, la retirada de la OLP no se detiene sencillamente en la acción de comprometer el derecho al retorno sino que también afecta a la cuestión de al-Quds al Sharif (la Noble Jerusalén), que el régimen ocupante israelí prosigue judaizando a una velocidad alarmante, arrancando la identidad árabe-islámica utilizando para ello bulldozer, explosivos y cualquier otro método de limpieza étnica.
Por tanto, las declaraciones y observaciones de los funcionarios de la OLP, especialmente de Abbas y del grupo más inmediato de ayudantes, asesores y parásitos, que continúan haciendo diluidas declaraciones sobre Jerusalén, revelan una voluntad de principio a aceptar la anexión por Israel de inmensas zonas de la ciudad ocupada en el contexto de cualquier acuerdo de estatuto final con el estado sionista.
“Tenemos que ser realistas y pragmáticos”, suelen decir estos desmoralizados “dirigentes” y funcionarios en conversaciones privadas.
Desafortunadamente, el “nuevo” liderazgo de Fatah-OLP parece haber interpretado las recientes elecciones de Fatah no como una reafirmación de las tradiciones posturas que se oponen a la expansión territorial israelí y a los esfuerzos por liquidar el derecho al retorno, sino más bien como un reconocimiento de la línea Abbas-Fayyad por la cual los palestinos tendrían que aceptar lo que sea internacionalmente posible: que los palestinos consientan de forma realista en lo que puedan sacar de las mezquinas manos de Israel.
Esto se contradice con la mendaz y engañosa retórica de muchos dirigentes de Fatah que no paran de proclamar que el sexto congreso del grupo, que tuvo lugar en Belén a primeros de agosto, constituyó un activo valioso que beneficia a la causa palestina y que reafirma la denominada línea Arafat.
Bien, los próximos días y semanas mostrarán que el liderazgo de Fatah o bien está fantaseando o no está diciendo deliberadamente la verdad al pueblo palestino.
No hay duda de que hay muchos patriotas dentro de Fatah, una organización que de forma innegable llevó la causa nacional sobre sus hombros durante muchos años.
Pero es también verdad que los elementos corruptos y mediocres llevan en ella la voz cantante y, lo que es más importante, controlan las arcas de Fatah, lo que les posibilita dictar e imponer sus puntos de vista sobre el resto del movimiento, excepto quizá a gentes honestas como Faruk Kaddumi, que son demasiado mayores y que no tienen casi poder para cambiar la corriente de los “pragmáticos”, que piensan que el objetivo de la estatalidad anula cualquier otra causa, incluida la del derecho al retorno y la liberación de al-Quds de las garras del sionismo.
Uno querría ver siempre el vaso medio lleno y no caer en el pesimismo. Sin embargo, uno debe también guardarse contra los falsos optimismos para evitar sus desastrosas ramificaciones.
Se dice que la supervivencia financiera de Fatah depende casi completamente de la AP, que se mantiene a flote gracias a las limosnas de los donantes occidentales, especialmente de EEUU y sus regímenes-títere árabes.
Esta dependencia financiera, como se ha demostrado repetidamente, se traslada casi siempre al ámbito de la cooptación política, como está claro en el desgraciado silencio de Fatah frente a la criminal coordinación vis-à-vis de seguridad entre el recién fundado aparato de la seguridad de la AP y el ejército ocupante israelí.
Bien, hay quienes defienden cándidamente que si Fatah puede tolerar la estrecha “coordinación operativa” con Israel, probablemente estará también deseando aceptar la liquidación de la causa palestina de una forma u otra en aras a la supervivencia política y especialmente en aras a un alto salario a final de mes.
Confío en que no sea así.
Enlace con texto original:
http://www.uruknet.info/?p=57391
Khalid Amayreh
Uruknet.info
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
A pesar de las negativas retóricas, la OLP y la Autoridad Palestina (AP), en las que Fatah constituye la columna vertebral, están cambiando velozmente y adoptando posiciones que podrían comprometer profundamente los inalienables derechos palestinos y que incluso podrían llevar a la liquidación de la causa palestina.
La tendencia que la OLP presenta a “considerar positivamente” dudosos “planes de paz” que eliminarían los derechos palestinos debería alarmar a todos los patriotas palestinos.
Después de todo, la causa palestina no es propiedad de políticos que no han sido elegidos y que piensan que tienen carta blanca para comportarse como les venga en gana con respecto a cuestiones fundamentales como el derecho al retorno y Jerusalén.
Por desgracia, los signos y señales que siguen saliendo de los cuarteles de la OLP y de la AP no auguran nada bueno para el futuro. Por tanto, es urgentemente necesario hablar claramente y advertirles a esos dirigentes no elegidos que están jugando con fuego.
En primer lugar, tenemos la visión de Fayyad o el plan para crear un estado palestino con fronteras temporales bajo la ocupación israelí, un estado que se parecería mucho a un Judenrat (consejo comunitario judío bajo la ocupación nazi de Europa). ¿Cómo puede alguien referirse con honestidad a una entidad que carece completamente de soberanía, libertad y de los elementos más esenciales de la estatalidad?
Fayyad, un economista convertido en político al socaire de Washington, parece pensar que construir una base económica sólida con apoyo internacional sería suficiente para transformar en realidad sus sueños acerca de un enfoque determinado de la estatalidad.
Sin embargo, según se informó, el sujeto que se describió a sí mismo como el “hombre de George Bush en Palestina” no debería decirnos cómo se puede crear una base económica sólida en un país que continúa agonizando bajo una ocupación militar de estilo nazi que controla estrechamente todos y cada uno de los aspectos de la vida palestina.
Bien, ¿es que no se ha dado cuenta el Sr. Fayyad que los palestinos apenas pueden moverse desde Ramala, la sede de su gobierno, a cualquier otra ciudad palestina en Cisjordania sin un permiso israelí?
¿No se ha dado cuenta de que Israel tiene en todo la última palabra sobre la más pequeña transacción monetaria desde el extranjero hasta la ocupada Palestina y viceversa?
¿Es que no sabe que el Shin Beth, la principal agencia de seguridad interior, decide qué palestino puede viajar al extranjero?
Finalmente, Fayyad debería explicar al pueblo palestino cómo y de qué manera esa tan fantástica entidad podría funcionar sin la necesaria continuidad territorial que una los diversos bantustanes y distritos segregados de ese supuesto estado.
Por tanto, uno se pregunta cómo ese estado, que estaría plagado de grandes y rimbombantes nombres y un montón de símbolos, pero que carecería completamente de sustancia, puede servir a los intereses nacionales del pueblo palestino.
Con toda honestidad, un estado tal sería un completo desastre para la causa y el pueblo palestinos. Demostraría que es “la” solución para los problemas sionistas y de Israel, primero y principal porque posibilitaría que Israel pudiera proclamar que la cuestión palestina está ya resuelta con la creación de un estado palestino.
Es más, Israel podría utilizar esa farsa como eficaz herramienta propagandística para conseguir las simpatías del mundo árabe-musulmán argumentando que árabes y musulmanes no pueden ser más palestinos que los mismos palestinos que tan satisfechos están con su suerte.
Además, los esfuerzos de la hasbara (propaganda) israelí recibirían un buen empujón por parte de algunos funcionarios y portavoces palestinos ansiosos de defender el “nuevo estado” frente a quienes no cesan de extender “dudas y rumores” sobre sus credenciales nacionales.
Fayyad no sólo está lanzando un globo sonda para averiguar las reacciones palestinas e internacionales ante su táctica. Debe estar también coordinando su campaña con los dirigentes de la OLP, quienes están continuamente abandonando las constantes nacionales de siempre a pesar de que éstas siguen gozando de un abrumador consenso nacional.
Así es, la OLP, especialmente el liderazgo de Fatah, continúa haciendo afirmaciones retóricas asegurando su compromiso con la retirada total de Israel de los territorios ocupados en 1967, así como el derecho de unos 4,5 millones de refugiados, dispersos por todos los rincones del planeta, a regresar a sus hogares y pueblos de los que fueron brutalmente arrancados cuando el estado sionista se creó hace más de sesenta y un años.
Sin embargo, todos sabemos que el declarado compromiso de los dirigentes de Fatah con el derecho al retorno es sólo simbólico y de naturaleza principalmente propagandística.
En efecto, los funcionarios de la OLP, incluido Mahmoud Abbas, han dicho en numerosas ocasiones que cuando los palestinos hablan del derecho al retorno de los refugiados lo que quieren significar ahora es un retorno al contemplado estado palestino y no “a Israel”, donde la gran mayoría de esos refugiados y sus antecesores habían estado viviendo durante siglos.
De hecho, la retirada de la OLP no se detiene sencillamente en la acción de comprometer el derecho al retorno sino que también afecta a la cuestión de al-Quds al Sharif (la Noble Jerusalén), que el régimen ocupante israelí prosigue judaizando a una velocidad alarmante, arrancando la identidad árabe-islámica utilizando para ello bulldozer, explosivos y cualquier otro método de limpieza étnica.
Por tanto, las declaraciones y observaciones de los funcionarios de la OLP, especialmente de Abbas y del grupo más inmediato de ayudantes, asesores y parásitos, que continúan haciendo diluidas declaraciones sobre Jerusalén, revelan una voluntad de principio a aceptar la anexión por Israel de inmensas zonas de la ciudad ocupada en el contexto de cualquier acuerdo de estatuto final con el estado sionista.
“Tenemos que ser realistas y pragmáticos”, suelen decir estos desmoralizados “dirigentes” y funcionarios en conversaciones privadas.
Desafortunadamente, el “nuevo” liderazgo de Fatah-OLP parece haber interpretado las recientes elecciones de Fatah no como una reafirmación de las tradiciones posturas que se oponen a la expansión territorial israelí y a los esfuerzos por liquidar el derecho al retorno, sino más bien como un reconocimiento de la línea Abbas-Fayyad por la cual los palestinos tendrían que aceptar lo que sea internacionalmente posible: que los palestinos consientan de forma realista en lo que puedan sacar de las mezquinas manos de Israel.
Esto se contradice con la mendaz y engañosa retórica de muchos dirigentes de Fatah que no paran de proclamar que el sexto congreso del grupo, que tuvo lugar en Belén a primeros de agosto, constituyó un activo valioso que beneficia a la causa palestina y que reafirma la denominada línea Arafat.
Bien, los próximos días y semanas mostrarán que el liderazgo de Fatah o bien está fantaseando o no está diciendo deliberadamente la verdad al pueblo palestino.
No hay duda de que hay muchos patriotas dentro de Fatah, una organización que de forma innegable llevó la causa nacional sobre sus hombros durante muchos años.
Pero es también verdad que los elementos corruptos y mediocres llevan en ella la voz cantante y, lo que es más importante, controlan las arcas de Fatah, lo que les posibilita dictar e imponer sus puntos de vista sobre el resto del movimiento, excepto quizá a gentes honestas como Faruk Kaddumi, que son demasiado mayores y que no tienen casi poder para cambiar la corriente de los “pragmáticos”, que piensan que el objetivo de la estatalidad anula cualquier otra causa, incluida la del derecho al retorno y la liberación de al-Quds de las garras del sionismo.
Uno querría ver siempre el vaso medio lleno y no caer en el pesimismo. Sin embargo, uno debe también guardarse contra los falsos optimismos para evitar sus desastrosas ramificaciones.
Se dice que la supervivencia financiera de Fatah depende casi completamente de la AP, que se mantiene a flote gracias a las limosnas de los donantes occidentales, especialmente de EEUU y sus regímenes-títere árabes.
Esta dependencia financiera, como se ha demostrado repetidamente, se traslada casi siempre al ámbito de la cooptación política, como está claro en el desgraciado silencio de Fatah frente a la criminal coordinación vis-à-vis de seguridad entre el recién fundado aparato de la seguridad de la AP y el ejército ocupante israelí.
Bien, hay quienes defienden cándidamente que si Fatah puede tolerar la estrecha “coordinación operativa” con Israel, probablemente estará también deseando aceptar la liquidación de la causa palestina de una forma u otra en aras a la supervivencia política y especialmente en aras a un alto salario a final de mes.
Confío en que no sea así.
Enlace con texto original:
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