Por su experiencia y prestigio a Helen Thomas se le permite ocupar la primera fila en la Sala de Prensa de la Casa Blanca.
El precio de actuar con dignidad y manifestar la verdad
Nelly Marzouka
Rebelión
Revisado por Caty R.
11-06-2010
“Que se larguen de Palestina”, “Recuerden que esta gente [los palestinos] vive bajo ocupación y que se trata de su tierra, que no es Alemania ni Polonia”. “Que se vayan a su casa. A Alemania, a Polonia, a América o a otro sitio” (Helen Thomas*, 2010).
En el siguiente link se puede disfrutar de medio minuto de honestidad y dignidad sin cortes, sin censuras ni aprovechamientos de propaganda de corte antisemita-nazi-sionista, que son quienes, tras su deseo de segregar al judío del no judío, en su participación conjunta en el holocausto de la Segunda Guerra Mundial, justifican con total inmoralidad e impunidad la ocupación militar extranjera europea y latina en Palestina histórica o del 48: http://www.youtube.com/watch?v=HarA2mCrqjo&feature=player_embedded
Éstas fueron las afirmaciones de la periodista pionera número uno de la Casa Blanca, quien tras decir la verdad debido a las presiones del fuerte lobby sionista antisemita, fue forzada al retiro de su brillante labor periodística que dura desde hace 57 años.
Helen Thomas, consecuente defensora de la tolerancia y el respeto mutuo para que la paz con justicia sea posible en Oriente Medio, hace una semana interrogó a Robert Gibbs para poner en evidencia el respaldo de la administración de Obama al bloqueo de Gaza. De este modo otras verdades expresadas, acorde con la “libertad de expresión” que gozamos en “democracia”, por la periodista Señora Helen Thomas, fueron las de condenar al Estado sionista luego del acto de piratería terrorista en aguas internacionales, universales, contra los humanistas-pacifistas internacionales de la Flotilla de la Libertad, de cometer "una masacre intencionada, un crimen internacional", "si lo hubiese hecho cualquier otro país, nos habríamos levantado en armas".
Helen Thomas, que no ha hecho más que repetir en un lenguaje y tenor coherentes con el año 2010:“Díganles que deberían largarse cagando leches de Palestina”, lo ya dicho y señalado antaño por Ghandi sobre la ocupación militar extrajera sionista israelí en 1938:
“Palestina pertenece a los árabes de la misma manera que Inglaterra pertenece a los ingleses o Francia a los franceses… Lo que está sucediendo en Palestina en la actualidad puede ser justificado por ningún código moral de ninguna especie. Si ellos tienen que considerar a la Palestina geográfica como su hogar nacional, es incorrecto que entren al país bajo la sombra de los fusiles británicos. Un acto religioso no puede realizarse con la ayuda de bayonetas o de bombas. Pueden asentarse en Palestina sólo a través de la buena voluntad de los árabes. En la situación actual son los copartícipes de los británicos en el despojo de un pueblo que no les ha hecho ningún mal. No estoy defendiendo los excesos árabes. Desearía que hubieran escogido el camino de la no violencia en la resistencia contra lo que consideran –con justicia- como una invasión inaceptable de su país. Pero, según los cánones aceptados de lo que es justo o injusto, no se puede decir nada contra la resistencia árabe frente a desventajas abrumadoras”.
Este hecho muestra cómo aquellos que defienden a los totalitaristas y a los fanáticos religiosos, encarnados en el único Estado teocrático del mundo, hacen lo que les viene en gana, con total impunidad.
El caso de Helen Thomas demuestra que cuando se expresan las verdades aquéllos que detentan el poder, y conforme a sus intereses, reaccionan negativa y violentamente.
Este precario nivel de conciencia nos quita la esperanza en lo relacionado con el futuro de la libertad, la veracidad y la ecuanimidad en las noticias.
¿Dónde ha quedado la “libertad de expresión”?
Los medios son los responsables, en gran medida, de las tergiversaciones ideológicas, de la consecuente desinformación, así como de las consecuencias políticas que acarrean.
Y es aquí, para prevenir desde ya las malas interpretaciones y tergiversaciones que aprovecharía para manifestar, por enésima vez, que lo normal, como en cualquier otro país, es el restablecimiento de un Estado laico y democrático con el debido respeto de profesión de su respectiva confesión a las tres grandes religiones, conviviendo juntos palestinos cristianos, judíos y musulmanes en total armonía como en 1948, antes de la invasión militar extranjera europea.
Si el mundo marginara a aquellos periodistas que reciben dádivas del capitalismo sionista y a los extremistas y fundamentalistas que manteniéndose en el sionismo quieren retornar al absolutismo hitleriano, finalmente, el mundo reencontraría su natural senda de paz y humanidad.
BUSH SE VA, PERO HELEN THOMAS SE QUEDA
Por rreloj
La periodista más veterana de la Casa Blanca ha terminado mal con el presidente saliente.
Bush no le concedió la última pregunta en su despedida de la prensa
A sus 88 años sigue polemizando con sus compañeros por ser “blandos” con el poder
Por: CRISTINA F. PEREDA
Tomado de: SOITU.ES
Helen Thomas, veterana periodista en la Casa Blanca
WASHINGTON.- Con 88 años y la cobertura de nueve presidentes estadounidenses a sus espaldas, Helen Thomas se despidió ayer del presidente George W. Bush en su última rueda de prensa. Entrevistamos al icono de la prensa americana mientras espera a Barack Obama.
Helen Thomas perdió la simpatía por Bush con las mentiras de la guerra de Irak. Ayer el 43º presidente de EEUU no le concedió la última pregunta.
“La Primera Dama de la Prensa” norteamericana vio ayer como terminaba el mandato de un presidente más. Helen Thomas asistía a la última rueda de prensa del 43º presidente de EEUU. “Hoy es un día en el que la gente debe sentirse muy feliz, Bush se va de la Casa Blanca”, declara en una entrevista a Soitu.es, poco después de asistir a la despedida del presidente republicano.
Thomas se quedó ayer con las ganas de preguntar a Bush sobre la situación en Gaza y las acusaciones contra Israel por, aparentemente, estar utilizando fósforo y bombas de racimo en sus ataques. “Quería haber preguntado cuál es la responsabilidad que asume el presidente en todo esto”, nos explicó.
La relación entre la periodista de 88 años —la que más tiempo ha trabajado cubriendo a los presidentes norteamericanos— y Bush no está en su mejor momento desde hace un par de años. Y la rueda de prensa de ayer no fue más que un ejemplo: el presidente no le invitó a preguntar.
“C’est la guerre”
Por su experiencia y prestigio a Helen Thomas se le permite ocupar la primera fila en la Sala de Prensa de la Casa Blanca
Por experiencia y prestigio, Helen Thomas se sienta a diario en la primera fila de la sala de prensa. Todos los presidentes desde Kennedy han acostumbrado a dejarle hacer la última pregunta para que cierre la sesión con su ya famoso “Thank you, Mr. President”. Hasta que en marzo de 2006 preguntó a Bush lo que no ‘debía’. “¿Me gustaría preguntarle, señor presidente, por qué quiso ir a la guerra?”
En marzo de 2006 preguntó a Bush lo que no ‘debía’. “¿Me gustaría preguntarle, señor presidente, por qué quiso ir a la guerra?”
La pregunta le costó a Thomas no sólo el enfado de Bush, sino también las críticas de muchos de sus compañeros y un castigo muy especial. Los periodistas que cubren la Casa Blanca constituyen una especie de club de prestigio y los más veteranos deciden el reparto de asientos en las ruedas de prensa. A pesar de que no había nadie con más experiencia ni años que Helen Thomas, una mayoría decidió que debía sentarse en la última fila.
Pero la “Primera Dama” no se amedrentó. Ante sus insistentes preguntas sobre el número de víctimas civiles en Irak, la secretaria de prensa de Bush, Dana Perino, le contestó que estaba “desaprovechando su asiento privilegiado para insinuar de forma absurda y ofensiva que Estados Unidos está matando a inocentes”.
Cuando el presentador de la cadena FOX la llamó “la tía loca del ático”, Thomas contestó “c’est la guerre” (es la guerra), demostrando que las críticas sólo han inspirado a la periodista con más experiencia de Estados Unidos a seguir trabajando.
A primera hora ya está en la Casa Blanca
Nacida en 1920, Helen Thomas se convirtió en la primera mujer miembro del Club de la Prensa de Estados Unidos y también la primera en pertenecer a la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca. Durante 60 años, acudió a diario a las seis de la mañana a la sala de prensa de la residencia del presidente para prepararse. Después de atender a la sesión diaria, Helen Thomas se desplazaba al Congreso para, a media mañana, volver a su oficina y redactar la noticia del día siguiente.
Thomas dejó su trabajo de reportera en la agencia United Press International en el año 2000 para convertirse en columnista de los periódicos de la compañía Hearst, entre los que se encuentra el ‘San Francisco Chronicle’. Desde sus columnas de opinión y las diferentes salas de prensa ha atacado por igual a Bush y a los periodistas que, a su juicio, no han hecho su labor.
“El trabajo de los periodistas consiste, aparte de contar la verdad, en creer que la gente se dará cuenta de los abusos de poder y las injusticias”, declaró en 2007 al recibir el premio de la ‘Primera Enmienda de la Constitución estadounidense’, que hace referencia a la libertad de prensa. “He visto a dos presidentes perder la confianza de los ciudadanos -Lyndon B. Johnson, por la guerra de Vietnam y Nixon, por el caso Watergate- y pensé que los americanos nunca dejaríamos que esto pasara de nuevo. Estaba equivocada”, declaró.
Contra la actitud de la prensa en la guerra de Irak
George Bush abandona la Casa Blanca, mientras Helen Thomas aguarda por el próximo presidente de Estados Unidos
Una de las frases preferidas de Thomas durante estos años ha sido que la prensa finalmente estaba “saliendo del coma”. Para la periodista, como para algunos expertos estadounidenses, la prensa no preguntó lo suficiente a la Administración Bush sobre la legitimidad de la intervención en Irak.
En 2008, publicó el libro ¿Vigilantes de la democracia? Los periodistas de Washington y cómo fallaron al público. Thomas acusaba así a los reporteros de reproducir como un altavoz lo que se explicaba en las ruedas de prensa, en vez de servir como “la única institución social que puede cuestionar a un presidente”.
Sobre Bush dijo: “Estoy cubriendo al peor presidente de la historia de Estados Unidos”
Sin embargo, el impacto que tuvieron los ataques del 11 de septiembre en los norteamericanos y la estrategia del Gobierno de Bush hasta lanzar los primeros ataques en Irak volvieron todas las críticas contra Thomas. Inmediatamente después de preguntar a Bush por qué ir a Irak, en FOX News la acusaban de hacer una pregunta “fuera de todo límite”, como si estuviera tratando de “arruinar” todo el trabajo del presidente.
Lejos de amedrentarse, la periodista todavía tenía guardada una frase que pasará a la historia. Durante el banquete de la Asociación de Profesionales del Periodismo de 2006, un joven se acercó a pedirle un autógrafo y aprovechó para preguntarle por qué se sentía tan triste. “Estoy cubriendo al peor presidente de la historia de Estados Unidos”, contestó Thomas.
Obama: “demasiado blando y cuidadoso con la prensa”
¿Su favorito? Ronald Reagan, cuya figura no parece amenazada por la llegada de Barack Obama, a quien Thomas acusaba, al otro lado del teléfono, de “demasiado blando y cuidadoso con la prensa”.
A pesar de apoyar algunas de las propuestas del presidente electo, como utilizar el diálogo en labores diplomáticas, incluso si esto significa sentarse a hablar con el presidente de Irán, a Thomas no le gusta el trato que le da la prensa. “Parece que están jugando, nadie es capaz de hacer una pregunta importante ni relevante”, declaró cansada.
Para Thomas, la prensa realizó ayer el papel perfecto para rodear de nostalgia al presidente, sin hacer las preguntas que correspondía. “Creo que con Obama van a seguir el mismo juego, pero espero estar equivocándome”, dijo.
Una respuesta para “BUSH SE VA, PERO HELEN THOMAS SE QUEDA”
Marlon Doku Dice:
Enero 5, 2010 en 4:37 pm
Excelente periodista, un ejemplo para sus colegas del mundo entero, que suelen arrugarse ante cualquier presidente y se abstienen de preguntar lo esencial para limitarse únicamente a tonterías y libretos de los departamentos de prensa de los presidentes.
Hacen falta periodistas del valor de Helen Thomas, extraordinaria, honrada y fiel a sus seguidores que siempre esperaron de ella esa posición, radical, objetiva y decididamente liberal en todas sus apreciaciones.
* Artículo relacionado: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=107553
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viernes, 11 de junio de 2010
¡Hasta Siempre Señora Helen Thomas!
“Díganles que se larguen de Palestina"
La emboscada a la periodista Helen Thomas
Gary Leupp
Counterpunch
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
10-06-2010
¡Escándalo!
La periodista acreditada en la Casa Blanca que cubría una celebración del Mes del Patrimonio Judío-Estadounidense en la Casa Blanca el 27 de mayo fue abordada en la acera por alguien que le pregunta: “Algún comentario sobre Israel? Estamos preguntando a todos hoy –¿Algún comentario sobre Israel?”
Sonriendo como una abuela –como hace una mujer de 89 años cuando repentinamente se le acerca un muchacho de 17 que parece sinceramente interesado en sus pensamientos– replica: “¡Díganles que se larguen de Palestina!”
“¡Ohhh!... responde el encuestador. “¿Algún comentario mejor?” (Una voz en el fondo: “¡Helen es divertida!”)
“¡Ja, ja, ja!” ríe Helen. “Recuerde que esa gente está ocupada, y que se trata de su país, no alemán, y tampoco polaco.”
“¿Entonces adónde deberían irse? ¿Qué deberían hacer?”
“Deberían irse a casa. A Polonia. A Alemania.”
“¿Dónde se encuentra su casa? ¿Dice que los judíos deberían volver a Polonia y Alemania?”
“Y a EE.UU. y a todos los demás sitios”.
Una semana después el vídeo de la entrevista improvisada aparece en “RabbiLIVE.com,” sitio en Internet del rabino David Nesenoff. (A propósito, ¿quién es este “rabino vivo”? ¿Quién es este rabino que destruyó la carrera de un ícono de la prensa en Washington? ¿Cuántos periodistas se dan el trabajo de preguntarlo?)
El clip comienza y termina con un estridente acompañamiento musical y concluye con la nota: “Seis millones de judíos murieron en Alemania y Polonia. ¿Sabe Helen que los judíos han vivido en Israel mucho antes del Holocausto? ¿Cómo puede Helen informar sin prejuicios?”
Según un informe, el interrogador fue Adam Nesenoff, hijo de David. Este último “esperó con la primicia de Thomas” durante una semana mientras su “hijo-de-webmaster” pasaba sus exámenes finales.
“Por lo tanto esperamos” dijo el rabino Nesenoff a Yahoo News. “Y por cierto, durante la espera, sucedió lo de la flotilla”. Nesenoff no explica en qué tiene que ver el ataque israelí a la flotilla humanitaria a Gaza con Helen o con la oportunidad de la emisión del vídeo. Pero evidentemente influyó (¿y tal vez los comentarios de Thomas al respecto?) en la fecha escogida para el vídeo. Y una vez que estuvo en línea, la Casa Blanca –que no se indignó en absoluto por el asesinato de 9 trabajadores humanitarios por las “Fuerzas de Defensa de Israel” la semana pasada– condenó de inmediato a la periodista.
Nesenoff se puso en contacto con sus empleadores, Hearst Newspapers, diciéndoles que tenían que “librarse de ella”. Y lo hicieron.
¡Escándalo! ¿Por qué? Una periodista es repentinamente abordada en la acera por dos estudiantes universitarios que dicen que están preguntando a todos ese día si tienen comentarios sobre Israel. (Podría preguntar: ¿Para empezar, por qué ocurrió? ¿Era un proyecto para una escuela? ¿Hay otras entrevistas filmadas que el joven Adam que quisiera compartir para demostrar que él y su amigo estaban realmente “preguntando a todos” y no sólo a Helen?)
“Díganles que se larguen de Palestina”. Obviamente fue una declaración totalmente espontánea, y podría significar simplemente: “Díganles que se retiren de los territorios ocupados, como lo exige todo el mundo”.
El entrevistador responde con aparente humor, pidiendo más comentarios. Así que la veterana periodista dice: “Recuerde que esa gente está ocupada, y que se trata de su país.” Es, claro está, absolutamente cierto que los sionistas ocupan tierra palestina. Este hecho, no el comentario, es escandaloso. La mayor parte de la gente del planeta lo comprende.
“¿Adónde deberían ir?” pregunta retóricamente el joven, tal vez excitado por su momento de triunfo. En esta conversación elíptica, el “ellos” podría haber sido interpretado por Helen, que acaba de mencionar tierra “ocupada”, como referencia a los colonos ede Cisjordania o de los Altos del Golán. El tópico en discusión es Palestina, que es más probable que en el uso periodístico en EE.UU. se refiera a un futuro Estado palestino que al Estado de Israel en sus fronteras de 1967. Pero el vídeo está sesgado para que parezca como si Thomas hubiera dicho que todos los judíos en Israel y en los territorios ocupados deberían irse, y volver a sitios en los que tuvo lugar un asesinato masivo.
A los que se interesan por justicia, les sugiero que es injusto. No es lo que Helen Thomas dijo. Dijo que Israel debería abandonar Palestina. Cuando la instaron a decir adónde debería irse esa gente se refirió a países con poblaciones judías históricamente grandes. De hecho, numerosos israelíes abandonan Israel hacia esos países. (Unos 14.000 judíos israelíes se fueron cada año entre 1990 y 2005. Según un sondeo de 2007, la mitad de los jóvenes israelíes entre 14 y 18 años expresaron el deseo de vivir fuera de Israel, al que le auguran un futuro sombrío. Un inmenso porcentaje de israelíes ha solicitado una nacionalidad extranjera o planea informarse sobre el tema; muchos europeos la ofrecen generosamente a descendientes de ciudadanos que pueden demostrar su ascendencia. La sinagoga de Berlín tiene 12.000 miembros y prospera. Ahora hay posiblemente 55.000 judíos en Polonia, muchos de ellos emigrados de Israel después de la admisión de Polonia a la UE.)
No está claro qué dijo exactamente Thomas en esa espontánea conversación fragmentaria en la acera con muchachos que dijeron que, por algún motivo, estaban pidiendo a “todos que comentaran sobre Israel”. El rabino Nesenoff dice que publicará nuevos pasajes, pero es probable que la parte mencionada sea la más “controvertida”.
Supongamos simplemente que lo que Thomas dice es que el establecimiento del Estado judío fue algo malo en sí, una catástrofe para el pueblo palestino indígena. (Es casi seguro que éste incluye, a propósito, a descendientes de los antiguos habitantes de Judea. Nunca hubo una dispersión total –diáspora– de judíos de la Judea romana. Después de las rebeliones contra la dominación romana en la provincia entre los años 66 y 135, una cantidad grande pero indeterminada de judíos fueron expulsados de Judea como castigo. Pero los romanos no “dispersaron” completamente a los judíos, y probablemente no habrían podido hacerlo. Muchos se quedaron, algunos se hicieron cristianos y después musulmanes.
Es totalmente posible que el ADN de muchos palestinos esté más cerca del de los judíos del Siglo I que del de judíos con siglos de ascendencia europea. Y en el Siglo I ya había inmensas cantidades de judíos fuera de Judea, muchos voluntariamente, constituyendo comunidades comerciales desde Gran Bretaña a India. San Pablo visitó numerosas sinagogas en Anatolia y Grecia y soñó con predicar el evangelio cristiano a los judíos de España.
Supongamos que Thomas dice que los sionistas deberían haberse quedado en Europa (donde el antisemitismo había disminuido considerablemente en el último medio siglo y ahora vuelve a aumentar sobre todo como resultado de la política israelí hacia los palestinos) en lugar de impulsar sus planes en Palestina bajo la dominación turca o el mandato británico. Tal vez dice que fue erróneo que los sionistas aterrorizaran a los palestinos para que huyeran de sus aldeas en la diáspora de 1948. Tal vez dice que es erróneo que Israel acepte a cualquier judío (según la definición del establishment rabínico) como ciudadano, mientras niega a cientos de miles de árabes el derecho a retornar a su patria. Si es así, muchos están de acuerdo con ella. Yo, en todo caso, lo estoy.
Pero hay algunos que piden que todos aceptemos una cierta manera de ver a Israel. Todos deben, para evitar acusaciones de antisemitismo, estar de acuerdo con los puntos siguientes:
El establecimiento del Estado de Israel fue absolutamente necesario, para impedir la aniquilación del pueblo judío en un futuro holocausto. (Por cierto, una afirmación que no se puede demostrar. La población judía global es ahora aproximadamente la que era en los años diez del siglo pasado –unos 16 millones– y si está disminuyendo es sobre todo por el control de natalidad y los matrimonios mixtos. La perspectiva de futuros Auschwitz parece mínima).
El Estado judío debe estar en las fronteras del antiguo Estado de Israel, como existió durante el reino (legendario) del Rey David, como lo describe la Biblia. Es el derecho de los judíos reconstituir ese Estado, del que fueron injustamente expulsados. Siempre ha sido su derecho, no importa dónde hayan estado. Es su derecho “inalienable” vivir en Israel. (Decenas de millones de cristianos sionistas apoyan esta idea, y señalan que Dios, en la Biblia, convirtió a los judíos en su Pueblo Elegido, y les dio esa tierra. ¡Y basta!
El establecimiento del moderno Estado de Israel fue el resultado de una lucha justa y humana. El desplazamiento de cientos de miles de palestinos árabes fue culpa de ellos mismos, o una consecuencia de propaganda de los regímenes árabes que los instaba a huir. (Historiadores israelíes como el admirable Ilan Pappé han desmentido efectivamente esta afirmación.)
La ocupación de tierras invadidas en 1967 es necesaria como medida de seguridad contra el antisemitismo árabe, un odio irracional contra los judíos. (Tal vez se puede propugnar la retirada de los territorios ocupados, e incluso promover una solución de dos Estados, sin ser llamado antisemita. Pero si se señala con toda naturalidad que la ocupación contraviene el derecho internacional, es cruelmente implementada, y produce enormes sufrimientos, hay que contar con acusaciones de antisemitismo.)
Si no se está de acuerdo con que Israel es un ejemplo de moralidad y un fanal para el mundo, “la única democracia en Oriente Próximo” que sólo vela razonablemente por sus necesidades de seguridad contra un mundo que es (sin motivo) hostil, puede ser acosado, hostigado, intimidado, desacreditado, perder su titularidad, despedido. Helen fue despedida. Ése es el verdadero escándalo en este caso.
“Por lo tanto esperamos. Y, por cierto, durante la espera, ocurrió lo de la flotilla.” Sí, un muchacho turco-estadounidense de 19 años (entre otros nueve) fue asaesinado a tiros a quemarropa en la cabeza y en la espalda en aguas internacionales por secuestradores israelíes que después afirmaron que sus víctimas querían “lincharlos”. Efectivamente transmitieron el mensaje: “No os metáis con Israel.” Y luego Helen, de 89 años, fue emboscada (¿linchada?) en la calle por ese muchacho de apariencia inocente.
¿El mensaje? ¡Cállense, críticos de Israel, terroristas, antisemitas!”
Espero que Helen Thomas siga hablando y escribiendo. Ella comprendió y denunció las brutales realidades de la historia reciente, y es demasiado joven para callarse.
……
Gary Leupp es profesor de historia en la Universidad Tufts, y profesor adjunto de Religión Comparativa. Es autor de “Servants, Shophands and Laborers in the Cities of Tokugawa Japan”; “Male Colors: The Construction of Homosexuality in Tokugawa Japan”; e “Interracial Intimacy in Japan: Western Men and Japanese Women, 1543-1900”. También colaboró con la despiadada crónica de CounterPunch sobre las guerras en Iraq, Afganistán y Yugoslavia: “Imperial Crusades.” Para contactos escriba a: gleupp@granite.tufts.edu
Fuente: http://www.counterpunch.org/leupp06082010.html
domingo, 16 de mayo de 2010
Benjamin Franklin, Presidente de los EE.UU: comentarios sobre Judíos

Durante la redacción de la Constitución en 1789, Benjamin Franklin dijo en la convención relativa a la inmigración judía. (Original en el Instituto Franklin de Filadelfia.):
"Existe un gran peligro para los Estados Unidos de América. Ese gran peligro es el judío.
Caballeros, en cualquiera lugar de la tierra en el que los judíos se han asentado, han reducido el nivel moral y el grado de honestidad comercial.
Ellos han creado un Estado dentro de un Estado, y cuando ellos estaban en la oposición, trataron de estrangular económicamente a la nación como fue el caso de Portugal y España. "
"Durante más de 1700 años ellos se han lamentado de su triste destino, a saber, que fueron expulsados de la patria, pero señores, si el mundo civilizado de hoy volviera a darles Palestina como su propiedad, de inmediato encontrarían razones imperiosas para no regresar allí . ¿Por qué? Porque son vampiros y no puede vivir entre otros vampiros. No pueden vivir entre ellos. Tienen que vivir entre los cristianos y otros que no pertenecen a su raza ".
"Si ellos no son excluidos de los Estados Unidos por la Constitución, en menos de cien años van a entrar a nuestro país en tal número que nos gobernarán y nos destruirán, y cambiarán nuestra forma de gobierno por la que los americanos han derramado su sangre y sacrificado la vida, la propiedad y la libertad personal.
Si los judíos no son excluidos, en menos de 200 años nuestros hijos estarán trabajando en los campos para alimentar a los judíos, mientras ellos permanecen en la Counting House frotándose las manos con regocijo. "
"Les advierto, señores, si no excluyen al judío para siempre, los hijos de sus hijos les maldecirán desde su tumba. "
"Sus ideas no son las de los americanos. El leopardo no puede cambiar sus manchas. Los judíos son un peligro para esta tierra, y si se les permite entrar, pondrán en peligro sus instituciones".
"Deben ser excluidos por la Constitución".
- Ben Franklin .... 1789
viernes, 16 de abril de 2010
La telaraña neoconservadora en Estados Unidos
17-04-2010
Eliades Acosta
Resumen Latinoamericano
Resumen Latinoamericano dialogó con el intelectual cubano Elíades Acosta. El movimiento neoconservador, el poder sionista en Estados Unidos y el futuro de la potencia imperial fueron algunos de los temas tratados
Nacido en la década del 30 del siglo pasado, arropado y financiado por el poder estadounidense, el movimiento neoconservador mantiene intacta su fuerza dentro y fuera del país, produciendo ideas a través de tanques pensantes y definiendo la actual política de Estados Unidos. Con una trayectoria en la que lo imperante es sostener el sistema imperial, los neocon tuvieron su momento de máximo esplendor durante las presidencias de Ronald Regan y George W. Bush, pero esto no quiere decir que hayan desaparecido. En esos períodos aplicaron a ultranza sus métodos, donde nunca faltan la “teoría del miedo” para contener y confundir a la sociedad estadounidense, sus favores extremos al complejo militar-industrial, y su respeto absoluto al poder sionista.
Resumen Latinoamericano entrevistó en La Habana a Elíades Acosta, intelectual y escritor que desde hace años sigue la pista a este movimiento. Licenciado en Filosofía, ex director de la Biblioteca Nacional José Martí de Cuba, Acosta logró armar una red de las políticas, costumbres y decisiones que lleva adelante este polo de poder. En sus libros Los colores secretos del imperio, El Apocalipsis según San George, Siglo XXI: intelectuales militantes e Imperialismo del siglo XXI: las guerras culturales, detalló los inicios del neoconservadurismo, cuando un grupo de intelectuales judíos rompió con la Unión Soviética y, apropiándose de herramientas del marxismo, pasó a servir al sistema estadounidense en plena “Guerra Fría”.
El avance de la izquierda dentro de Estados Unidos, la gran crisis económica por la que atravesaba el país en los años 30 y la pérdida de fe en el sistema fueron algunos de los puntos que visualizó Acosta para dar una coyuntura al surgimiento de los neoconservadores. Sus declaraciones de salvaciones mesiánicas, el terror al siempre presente “agresor externo” y una supuesta nueva doctrina para que el capitalismo funcione, calaron en la sociedad estadounidense a través del poder mediático que solventa a los neocon. Para Acosta, el grupo inicial de los neoconservadores “surge espontáneamente” y comparte las opiniones de que “la izquierda y el socialismo eran antiestadounidenses, que no necesariamente la crítica al capitalismo tenía que ser de izquierda, que el capitalismo no tenía rival como sistema político, económico y social mundial, que la alternativa socialista no era viable, mucho menos en las condiciones de Occidente y de Estados Unidos, y que los métodos utilizados por Stalin, y aquí tenían parte de razón, se alejaban mucho de los métodos democráticos y lícitos en la política internacional”.
El intelectual cubano también señala que al ser detectados por el sistema, estos pensadores comenzaron a ser “muy útiles y eficaces”, además de que “no hay nada que pueda desmoralizar más que un converso, entonces usan ese bagaje cultural que traen, el discurso de izquierda, las categorías apropiadas del marxismo, el propio concepto de vanguardia política, y lo enfrentan, copian métodos de cohesión de grupos de izquierda, de disciplina partidaria, y los usan para contrarrestar las ideas de izquierda”.
Diferenciados de los liberales estadounidenses y de los propios conservadores tradicionales, el movimiento neocon “demostró ser más eficaz”, razón por la cual “fue avanzando en la estimación del sistema y de las propias agencias de inteligencia”. Acosta recuerda que los neoconservadores pasaron a trabajar directamente con la CIA, ya que en esos tiempos en Estados Unidos la mayor central de inteligencia del mundo asumía directamente la función de ministerio de Cultura. “Este grupo es detectado y es promovido -enumera-, se le fabrican autoridades, se le da prestigio, se le hace ganar premios, se financia, se publican sus trabajos, se le promueve, se le dan tareas concretas. Esa fue la época en que Irving Kristol fue vicedirector de la revista Encounter, que la CIA publicaba en Londres y era dirigida por Stephen Spender, un poeta de izquierda que estuvo en 1937 en el Congreso de Valencia contra el fascismo y que también se había pasado a la derecha”.
Para la década del 60, los neoconservadores seguían siendo minoría en el panorama de las ideas estadounidenses, “pero van preparando el camino, dentro de un programa de contrainteligencia doméstica que se llamó Cointelpro, o Programa de Contrainteligencia dentro de los Estados Unidos, que usó también herramientas de la Guerra Fría hacia el interior: desde asesinatos selectivos hasta manipulación, difamación, fabricar autoridades falsas, mentir, trucar, usar herramientas culturales en la lucha ideológica. Eso dio un resultado que fue liquidando todo el movimiento de las décadas del sesenta y setenta donde estaban los Panteras Negras, las Brigadas Venceremos, los Macheteros puertorriqueños, los indios que luchaban por sus tierras, las feministas, el derecho de los homosexuales, de los negros con el movimiento de los derechos civiles, el movimiento pacifista, el rock. Todo aquello fue controlado y eso abrió el camino para que este grupo pasara a la primera escena. A través de lobbies de presión y de tanques pensantes, logró preparar el camino para el triunfo de Regan, cuando ellos entran por primera vez en el gobierno”, relata Acosta.
El miedo como política suprema
El terror, la agresión exterior, la vida como continua desestabilización parecen las herramientas más preciadas de los neoconservadores. El ejemplo más radical fue luego del 11 de septiembre de 2001, cuando fueron derribadas las Torres Gemelas de Nueva York y atacado el Pentágono. De forma automática, el poder neoconservador dentro del gobierno de Bush aplicó a ultranza sus políticas que terminaron en los “ataques preventivos” contra Iraq y Afganistán. Eran tiempos en que los neocons manejaban los hilos del poder a nivel mundial con total impunidad.
“En Estados Unidos hay una cultura del miedo ancestral, no es solo ahora –asevera el escritor cubano- Eso forma parte de cómo ve el mundo la burguesía, espantada frente a las revoluciones y los cambios violentos y dramáticos. Hay que recordar que el padre del conservadurismo moderno, Edmund Burke, formula esas ideas como respuesta a la Revolución Francesa. Espantado al ver que un pueblo se ha alzado contra sus monarcas, contra el clero y las clases dominantes, que las ha barrido de la faz de la tierra, entonces trata de vertebrar una teoría moderna de conservadurismo en la cual la paz, la seguridad del burgués, la intangibilidad del sistema, el carácter sacrosanto de la propiedad privada, la necesidad de jerarquías, de que las élites dominen y las masas acaten de buena fe, la necesidad de sometimiento, esa vida de apacibilidad burguesa e hipócrita donde nunca pasa nada pero es segura, donde nada cambia y mucho menos de forma violenta, esos puntos de vista conservadores son una respuesta a ese mundo que la burguesía veía llena de peligros cuando dejó de ser una clase revolucionaria y se convirtió en una clase reaccionaria”.
Según Acosta, el miedo y el terror son recursos “sembrados en el ADN de la sociedad estadounidense, el miedo a lo de afuera, al foráneo, el miedo al cambio, a la revolución, a perder un nivel de vida, a perder la apacibilidad burguesa que es el sueño americano”. Ante esta situación, desde el neoconservadurismo “saben que con ese combustible funcionan la maquinaria política y las relaciones públicas en el interior de Estados Unidos, entonces viven agitando el miedo frente a peligros exteriores –indica-. En la Guerra Fría fue el comunismo, ahora es el terrorismo islámico, mañana será el cambio climático y luego la lucha por la tierra, pero siempre agitarán algo. Se han dado cuenta de que los peligros exteriores hacen que se una el sistema y que los dos partidos fundamentales cierren filas y se conviertan en un solo partido que es el de la burguesía y el capitalismo. Todas las participaciones de Estados Unidos en guerras imperialistas a finales del siglo XIX y el XX partieron de un ataque exterior, inesperado, traidor, que encontró a los Estados Unidos inerme, en la siesta, durmiendo tranquilos, confiados, que los estremeció y los obligó a entrar en guerras. Es el caso de la guerra de 1898 contra España, la explosión del Maine en la bahía de La Habana; el hundimiento del Lusitania en la Primera Guerra Mundial que hizo que entraran en la guerra; el Pearl Harbor, ataque del 7 de diciembre del 41 contra la séptima flota en Hawai; el incidente del golfo de Tomkín en el 64 que hace la escalada contra Vietnam, la guerra de Vietnam propiamente dicha y el 11 de septiembre de 2001”.
Respondiendo a sus postulados y llevándolos al extremo, los neocon viven exacerbando el terror del ciudadano estadounidense promedio para lograr sus fines políticos concretos. Para lograrlo, no existen escrúpulos por parte de este movimiento. “No estamos ante un problema sólo cultural sino de clase –analiza Acosta-. Lo importante son los intereses de la clase que representan y no le interesan el costo humano ni social que pueda tener esta política constante del miedo”. A través de tanques pensantes (Rand Corporation, Heritage Fundation o American Enterprise Institute, son algunos de ellos), publicaciones y conferencias financiadas por cifras millonarias, el movimiento neoconservador siempre se expresó desde órganos como el Comity on Present Danger (Comité sobre el Daño Presente) que arengó a favor del triunfo de Regan, o el Proyect for the New American Century (Proyecto para el Nuevo Siglo Americano), utilizado para atacar a la administración Clinton y abrir paso a Bush hijo.
Para el intelectual cubano, el éxito de estos mecanismos tienen como base la “cultura del miedo” estadounidense, razón por la cual “hay 200 millones de armas en manos de la población estadounidense porque viven con miedo”.
El sionismo como base neocon
En sus libros, Acosta sostiene que los cuatro pilares del movimiento neoconservador son las grandes corporaciones orientadas al mercado interno, de donde sale el dinero para la política, el complejo militar-industrial, las agencias de inteligencia y el sionismo. Este último movimiento, que se encuentra encarnado en el Estado de Israel y en sus políticas expansionistas contra los países de Oriente Nedio, se encuentra en los orígenes del neoconservadurismo. El escritor recuerda que “hay quienes creen que el neoconservadurismo en general es una gran movida sionista para influir a través de herramientas culturales dentro de los Estados Unidos. La verdad es que surgen en el gueto judío en Nueva York en los años 30 y que sus principales promotores han sido de origen judío, lo cual no quiere decir que la crítica sea antijudía, sino que la crítica que se hace es antisionista. Lo que criticamos de ese movimiento no es la religión a la que pertenecen los pensadores. Marx era judío, por lo tanto no estamos hablando de judíos buenos o malos, estamos hablando de sionistas que siempre son malos, porque son expansionistas, hegemónicos, pro capitalistas, imperialistas, despiadados y lo están demostrando con la política sionista israelí en Oriente Medio”.
Como ejemplo del poder sionista no sólo entre neoconservadores, sino dentro de Estados Unidos, Acosta manifiesta que “AIPAC, el lobby israelí tan poderoso, está detrás y financia una buena parte de estas figuras, al extremo de que un crítico desde la derecha de los neoconservadores, como es Pat Buchanan, que es paleo-conservador, un conservador del parque jurásico, está en contra de los neoconservadores porque dice que es una jugada sionista. Como es racista y blanco, anglosajón y protestante, dice que no puede haber en el poder tantos judíos que además son conversos, porque vienen de la izquierda, y que quieren ser más conservadores que él que toda la vida lo fue. Dice que son leninistas disfrazados metidos como quinta columna dentro del movimiento neoconservador”.
Tanto con demócratas como con republicanos, el poder de Israel sigue intocable y fundamental a la hora de la toma de decisiones dentro de las administraciones estadounidenses. Acosta explica que una imagen de esta presión fue que Barack Obama “lo primero que hizo fue nombrar a un sionista como Rahm Emanuel como su jefe de gabinete”, por lo cual se “explica también por qué el énfasis del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano en Oriente Medio y concretamente la necesidad de eliminar los rivales de Israel en la región, Irán e Iraq fundamentalmente, además de Siria, Libia y pacificar Líbano, pero sobre todo Irán e Iraq. Eso explica por qué hay esa ligazón tan estrecha entre sionismo y neoconservadores, además de que tienen una raíz común: la filosofía de Leo Strauss, que era un sionista y es el fundamento filosófico de las ideas de los neoconservadores”.
Con demócratas o republicanos: neoconservadores al poder
Dentro de las incoherencias del sistema de partidocracia estadounidense (que alardea de ser una democracia occidental intachable), tal vez la más asombrosa es que desde siempre dos partidos políticos se alternan en el gobierno y las ideas fundamentales de ese sistema son intocables. Demócratas o republicanos encabezan invasiones militares, financian golpes de Estado (Honduras es el ejemplo más reciente), reciben apoyo de grandes empresas multinacionales a las que después benefician y defienden a toda costa el publicitado American Way of Life, que por estos tiempos se encuentra en franca debacle.
Para Acosta, situar al movimiento neoconservador con el partido Republicano es erróneo, ya que ese grupo “no encaja en el esquema tradicional bipartidista de la política estadounidense. Estamos en presencia de una operación bipartidista”.
Los neocon “son especialistas en la distracción, sacan de foco el problema, dicen que no existe un movimiento de ese tipo, lo que hay es una percepción neoconservadora”, expresa el intelectual. El neoconservadurismo, a la hora de definirse, lo hace con elegancia y buscando desconcertar, por eso dicen ser liberales con los dientes muy largos o republicanos que hablan de derechos humanos.
“Siempre se definen con ese tipo de mezcla que a veces te desconcierta, una mezcla muy dialéctica, y tratan de definirse a través del contrario –señala Acosta- En realidad lo que están diciendo es que el neoconservadurismo es una apuesta por el sistema para funcionar allí donde lo tradicional de la política no funciona. Y por eso son una especie de parásitos que se aloja en el cuerpo político de la nación y mutan, reciclan y usan de uno y de otro. Tanto un lenguaje conservador para defender ideas liberales, como ropajes liberales para esencias conservadoras. Si se ve la lista de firmantes del Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, había independientes, demócratas y republicanos, porque hay un ala dura del partido Demócrata. Hillary Clinton pertenece a esa ala dura y está muy cercana al partido Republicano y a las ideas neoconservadoras”.
Utilizando uno de los mecanismos que más resultados les brinda, los neocon siempre buscan enemigos a quienes combatir. Acosta indica que frente a la ausencia de partidos u organizaciones de izquierda estadounidenses fuertes, el neoconservadurismo inventó “un enemigo falso que son los que llaman ellos los gatos gordos del Partido Demócrata. Es decir, las élites de poder de ese partido que consideran que no representan al pueblo y que son corruptos. Entonces dentro de esos enemigos falsos que han creado, o por lo menos enemigos de matices, están los Clinton porque son la negación de la utopía neoconservadora: gente que viene del pueblo. El caso de Bill, un liberal que sintonizó con la gente y logró ocho años de mandato, un hombre de una política de diálogo más que de fuerza o de confrontación, bien visto en general por el mundo. Esto por supuesto a ellos les afecta el esquema de dominación que tienen por lo que han hecho una campaña contra ellos terrible, hasta les llamaban Billary, la unión de Bill con Hillary. Billary era el enemigo, hasta que llegó Obama, que ahora es el enemigo mortal”.
Pero lo que parece tan tajante y sin matices, nunca es real con los neoconservadores. La situación más cercana se produjo luego del triunfo de Obama. Con un discurso renovado, de esperanza y de cambio, el nuevo presidente estadounidense sigue aplicando políticas que durante la administración Bush fueron moneda corriente, pero a su vez es atacado por el neoconservadurismo. Al respecto, Acosta aclara que las apreciaciones son diversas: hay quienes creen que Obama fue un cachetazo contra los neocon, aunque otros sostienen que el presidente demócrata “es una gran jugada del sistema” para “lograr lo mismo pero con el consentimiento del agredido”.
Según el intelectual cubano, “la verdad está a medio camino entre todas estas partes. Obama es sin duda un rostro bonachón del sistema que ha logrado dar una tregua externa, y sobre todo interna, para lograr salvar el principio de autoridad del sistema. Obama es también un fruto de grandes sectores fuera y dentro de los Estados Unidos que se oponen a Bush, a los neoconservadores y a las guerras. Y Obama es también ese chivo expiatorio que los neoconservadores necesitaban y que por eso le permitieron la entrada siendo lo que ellos odian: un hombre humilde, de ideas avanzadas, negro, a favor del diálogo y de la paz, siempre hablando de su discurso no de la realidad. Si se le elimina, se elimina de paso todo lo que significa y se vuelve a una etapa en la cual ya no hay alternativa ni esperanza porque la alternativa ha sido derrotada”.
Pero en medio de esta telaraña de la política interna imperialista, ¿qué hacen ahora los neoconservadores, siempre ávidos para los complots y desestabilizaciones? “Creo que ha habido un repliegue organizativo estando Bush aun en el poder –sostiene Acosta- Empezaron a salir del poder de manera suave, algunos mediante aparentes escándalos, otros cansados, otros en desacuerdo aparente con Bush, y de esa manera el neoconservadurismo salvó de la debacle a sus cuadros esenciales, los puso a buen resguardo antes de rendirse. Y como es soberbio no se rindió, se fue con la frente alta”.
Al hombre que los llevó a la cúspide más alta del poder, los neocon no lo olvidaron, por eso mientras se encuentran recomponiendo fuerzas, a Bush “lo han mantenido en un perfil muy bajo”, todo lo contrario que al ex vicepresidente Dick Cheney, al que se le asignó desde el neoconservadurismo la “lucha contra la política antiterrorista de Obama”.
En esta nueva etapa, los neoconservadores no dejaron que los superasen y pusieron a funcionar organismos como “Kepp America Safe” (Mantén a EEUU seguro), que lucha para que no cierren Guantánamo y lo encabeza una hija de Cheney o el “Foreing Polity Iniciative”, que se dedica a la política exterior y es un clon del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano. Acosta confirma que estos espacios “siguen usando el miedo como herramienta, exacerbando la necesidad de grandes presupuestos militares y de seguridad”, mientras que “Obama tampoco rompió radicalmente con la política anterior, mantuvo a Robert Gates que era el Secretario de Defensa de Bush y mantiene a un criminal de guerra fascista y neoconservador de pura cepa como John Dimitri Negroponte, que fue embajador en Iraq y embajador en Honduras, y es el jefe de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos. Por lo tanto estamos hablando de que mantiene a los personajes más virulentos en grandes puestos decisivos, mantiene vigente la misma documentación estratégica, programática del gobierno de Bush, por lo tanto la política opositora despiadada contra Obama tiene en cuenta también que Obama está dejando hacer muchas cosas. Apoyó el golpe de Estado en Honduras. Apoyó la invasión de Gaza al no pronunciarse, todavía no era presidente pero ya era electo. Apoya a Israel, apoya ahora la nueva campaña contra Cuba, contra Venezuela. Estamos en presencia de más de lo mismo”.
Articulando movimientos de calles y teorías e ideas surgidas de las academias o tanques pensantes, el movimiento neoconservador no dejó de exacerbar la tensión interna en Estados Unidos, reclamando mano dura o directamente sosteniendo que en el país, luego de la aprobación de la reforma sanitaria, se podría desatar una “guerra civil”.
Para Acosta, lo que se observa en la política interna de Estados Unidos es “el renacimiento de la confederación sureña, intransigente con respecto al Gobierno central, declarada en rebeldía, y que va a llegar hasta la rebelión si lo necesitan porque no tienen escrúpulos. Porque esta crisis, que es el gran trasfondo de todo esto, la crisis económica galopante, la pérdida de liderazgo a nivel mundial, la debacle de su industria y comercio, el avance de China, el resurgir ruso, el avance del Bric (Brasil, India, China, Rusia), la pérdida de iniciativa política en Europa, ahora mismo repunta la izquierda en Francia, los avances de América Latina con la izquierda, a eso le tienen pánico. Y se puede salir por la derecha. Puede haber un movimiento fascistoide estadounidense del cual los neoconservadores son el anuncio de lo que puede venir, y puede terminar en una dictadura posmoderna. ¿Qué fue lo de Bush sino una dictadura fascista posmoderna? Sólo en un país quemaron la biblioteca nacional, han acabado con la historia, con la cultura de Iraq y dejaron un millón de muertos y cuatro millones de huérfanos. Digan si eso no es mucho peor que lo que hizo Hitler en cualquier país de Europa”.
Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/index.php?option=com_content&task=view&id=1832&Itemid=1〈=es
viernes, 28 de agosto de 2009
Jefe del Ejército de EEUU: Permaneceremos Siempre al Lado de Israel
27/08/2009
EEUU permanecerá siempre al lado de Israel, dijo el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor de EEUU, Almirante Mike Mullen, el jueves durante una fiesta de despedida del agregado militar israelí en Washington, general Benny Gatz, que volverá a Tel Aviv tras su nombramiento como segundo jefe del Estado Mayor del Ejército israelí.
A la fiesta, que tuvo lugar en la residencia del embajador israelí, Michael Oren, asistieron varios responsables estadounidenses, incluyendo Dan Shapiro, que encabeza el departamento para Oriente Medio en el Consejo de Seguridad Nacional, y la subsecretaria de Defensa, Michele Flournoy. Los agregados militares de Egipto y Marruecos también estuvieron presentes. Mullen dijo que la asistencia de algunos altos responsables militares norteamericanos era una señal de los fuertes vínculos existentes entre EEUU e Israel. Gantz, que tiene previsto regresar a la entidad sionista el jueves, será informado de las responsabilidades de su nuevo cargo por el segundo jefe saliente del Estado Mayor, General Dan Harel, el domingo. Gantz asumirá oficialmente el puesto el 1 de octubre. Él será reemplazado en Washington por el jefe saliente del Mando Central, General Gadi Shamni.
martes, 21 de julio de 2009
Cómo Israel se apoderó de la política exterior de EE.UU.

AIPAC el agente extranjero que domina la política exterior de EE.UU. y se disfraza de lobby nacional
Jeff Gates
Information Clearing House
21-07-2009
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
A comienzos de los años sesenta, el senador William J. Fulbright luchó por obligar al Consejo Sionista Estadounidense a registrarse como agente de un gobierno extranjero. El Consejo eludió el registro al reorganizarse como Comité de Asuntos Públicos EE.UU.-Israel (AIPAC). Desde entonces AIPAC se ha convertido en lo que más temía Fulbright: un agente extranjero que domina la política exterior de EE.UU. y se disfraza de lobby nacional.
Los israelíes y los pro-israelíes objetan cuando escuchan esa acusación. ¿Cómo, preguntan, podrían tan pocos tener tanta influencia sobre tantos? La respuesta es: es cosa de matemáticas. Y de la concentración en un solo tema en las decisiones políticas de EE.UU. por docenas de organizaciones ‘nacionales’ que ahora componen el lobby de Israel, entre las cuales AIPAC es la fuerza más visible.
Las matemáticas políticas fueron facilitadas por el senador John McCain cuyo apoyo para todo lo israelí le aseguró la candidatura del Partido Republicano para reemplazar al cristiano-sionista G.W.Bush. El estilo de reforma de las finanzas electorales de McCain resultó ser un ajuste perfecto para la recolección de fondos en la Diáspora en la que se basa el lobby. Co-auspiciado por el senador Russ Feingold de Wisconsin, ese cambio en la ley electoral federal tipifica cómo la influencia israelí se hizo sistémica.
‘McCain-Feingold’ aumentó el monto (de 1.000 a 2.300 dólares) que los candidatos pueden recibir de individuos en elecciones primarias y generales. Una pareja puede contribuir ahora 9.200 dólares a candidatos federales: 4.600 en cada una de las elecciones primarias y generales. Es particularmente fácil influenciar las elecciones primarias, usualmente de bajo presupuesto.
De mucha importancia para la Diáspora es también que este cambio duplicó los fondos que los candidatos pueden recibir no importa dónde residan los donantes. Una candidato en Iowa, digamos, puede tener sólo unos pocos electores favorables a Israel. Si el apoyo a la campaña es suministrado por una red nacional de pro-israelíes, ese candidato puede ser más fácilmente persuadido a apoyar políticas requeridas por Tel Aviv.
La recolección de fondos basada en la Diáspora ha sido utilizada desde hace tiempo por el lobby con un éxito que multiplica su fuerza para conformar la política exterior de EE.UU. Bajo la guisa de reforma, John McCain duplicó los recursos financieros que el lobby puede desplegar para elegir y retener a sus partidarios.
Fulbright tenía razón
El proceso de tráfico de influencias funciona como sigue. Los candidatos son convocados a entrevistas exhaustivas con AIPAC. Los que son considerados suficientemente comprometidos con la agenda de Israel reciben una lista de donantes que probablemente “maximizarán” sus contribuciones a la campaña. O el proceso puede ser aún más fácil cuando los candidatos aprobados por AIPAC reciben el nombre de un “combinador.”
Los combinadores reúnen fondos de la Diáspora y combinan esas contribuciones para presentarlas al candidato. No se necesita mencionar un quid pro quo. Después que McCain-Feingold se convirtió en ley en 2003, los combinadores identificados por AIPAC pudieron reunir más de un millón de dólares para candidatos aprobados por AIPAC simplemente mediante el contacto con diez partidarios de la misma opinión. El cálculo es el siguiente:
El combinador y su cónyuge “llegan a un máximo” de 9.200 dólares y llaman a otros diez, digamos en Manhattan, Miami, y Beverly Hills. Cada uno de ellos “llegan a un máximo” (10 por 9.200 dólares) y llaman a otros diez para llegar a un total de 11 [111 x US$9.200 = US$1.021.200.]
Imaginad el incentivo para obtener una buena calificación en una entrevista con AIPAC. Un llamado del lobby y el candidato puede reunir suficiente dinero para montar una campaña verosímil para el Congreso en la mayoría de los distritos. Desde la perspectiva de Tel Aviv, la palanca política es apalancada adicionalmente porque menos de un diez por ciento de las 435 carreras a la Cámara están en competencia en cualquier ciclo electoral (típicamente entre 35 y 50).
Otros factores de multiplicación provienen de: (a) el mantenimiento de ese enfoque financiero durante múltiples ciclos, (b) la utilización de fondos para obtener y mantener la antigüedad de los que sirven en los comités del Congreso que son cruciales para promover los objetivos israelíes, y (c) la oposición a todo candidato que cuestione dichos objetivos.
Jewish Achievement informa que un 42% de los mayores donantes políticos al ciclo electoral del año 2000 fueron judíos, incluidos cuatro de los cinco principales. Eso se compara con que menos de un 2% de los estadounidenses son judíos. De los 400 estadounidenses más ricos de Forbes, un 25% son judíos según
Michael Steinhardt, fundador clave del Democratic Leadership Council. El DLC era dirigido por el senador judío sionista Joe Lieberman cuando renunció en 2000 para presentarse como vicepresidente con el candidato presidencial pro-israelí Al Gore.
El dinero nunca representó una restricción. Los donantes pro-israelíes se veían limitados sólo por la cantidad de dinero que podían contribuir legalmente a los candidatos seleccionados por AIPAC. McCain-Feingold elevó un límite esencial. Todavía hay que evaluar el impacto total de esa influencia extranjera. Lo que se sabe, sin embargo, basta para aplicar la Ley de Registro de Agentes Extranjeros. De los principales 50 neoconservadores que propugnaron la guerra en Iraq, 26 eran judíos (un 52%).
Harry Truman, sionista cristiano, fue uno de los receptores de fondos más destacados. En 1948, iba bastante atrás en los sondeos y en la recolección de fondos. Sus posibilidades mejoraron dramáticamente en mayo después que reconoció como Estado legítimo a un enclave de extremistas judíos que originalmente habían planeado establecerse en Argentina antes de decidirse por Palestina.
El secretario de Estado George C. Marshall se opuso a ese reconocimiento, así como el Estado Mayor Conjunto, la mayor parte del cuerpo diplomático, la incipiente Agencia Central de Inteligencia, y numerosos distinguidos estadounidenses, incluyendo a judíos moderados y seculares preocupados por los problemas que seguramente sobrevendrían. Recién en 1984 se reveló que una red de judíos sionistas había financiado la campaña de Truman al reabastecer su tren de campaña con 400.000 dólares en efectivo (3 millones en dólares de 2009).
Para comprar tiempo en la radio y la televisión, el dinero reunido por la red del lobby de Israel es pagado a medios que en gran parte son poseídos y administrados por miembros de la misma red. Presidentes, senadores y congresistas van y vienen pero los que reciben los cheques acumulan los favores que representan una influencia política duradera.
Se pretende que el sistema de gobierno de EE.UU. asegure que los miembros de la Cámara de Representantes representen los intereses de los estadounidenses que residen en los distritos respectivos – no a una red dispersa en el país (una Diáspora) comprometida con la promoción de la agenda de una nación extranjera. Se pretende que las elecciones federales hagan que los senadores rindan cuentas a sus electores que residen en los Estados que representan – no ante residentes en el exterior o a un gobierno extranjero.
En sus efectos prácticos, la ley McCain-Feingold aceleró una retirada del gobierno representativo al otorgar a una red nacional de agentes extranjeros una influencia desproporcionada sobre las elecciones en cada Estado y distrito parlamentario. La ‘reforma’ de las finanzas electorales permitió que esa red acumule aún más influencia política – una influencia desproporcionada respecto a su cantidad, indiferente en cuanto a su sitio de residencia y frecuentemente contraria a los intereses de EE.UU.
Este multiplicador de fuerzas es empleado ahora a plena vista, con impunidad y bajo la cobertura de la libertad de expresión, elecciones libres, prensa libre e incluso la libertad de religión. En él residen los peligros de una alianza enmarañada que indujo a EE.UU. a invadir Iraq y que ahora busca la guerra contra Irán. Al permitir que agentes extranjeros operen como un lobby interior, se indujo a EE.UU. a confundir los intereses sionistas con los suyos propios.
http://informationclearinghouse.info/article23098.htm
viernes, 3 de abril de 2009
Entrevista al ex embajador Charles Freeman
Chas Freeman renunció por las presiones del "lobby pro-israelí"
de los EE.UU, inteligencia versus corrección política
Jim Lobe
IPS
Designado hace dos meses para presidir el Consejo Nacional de Inteligencia de Estados Unidos, el diplomático retirado Charles "Chas" Freeman renunció tras una dura campaña del llamado "lobby pro-israelí".
El Consejo está a cargo de coordinar la producción de análisis basados en datos aportados por las 16 agencias de inteligencia de Estados Unidos, dirigidos al Poder Ejecutivo, al Congreso legislativo y a la opinión pública.
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jueves, 26 de marzo de 2009
Asunto Freeman: el Lobby israelí vacila
Una intromisión demasiado visible
por John J. Mearsheimer*21 marzo 2009
La coalición que ha llevado Barack Obama a la Casa Blanca se contradice.
El Lobby israelí (AIPAC) ha conseguido apartar al embajador Freeman de la presidencia del Consejo de la Información nacional.
Es que, desde hace varios años, Chas Freeman es el líder de una corriente, en el seno del departamento de Estado y de la CIA, que intenta resituar la política de Washington en el Oriente Próximo a partir de los intereses nacionales USA.
Ha organizado la publicidad en torno al libro crítico de los profesores John J. Mearsheimer y Stephen M. Walt, ha ayudado a la conclusión de los contratos petroleros entre China e Irán, ha organizado la invitación del presidente Ahmadineyad a la universidad de Columbia y, más recientemente, le ha aportado su apoyo al enviado especial de las ONU en los Territorios palestinos Richard Falk.
Para obstaculizarle la carretera, el Lobby israelí le acusó de servir los intereses saudíes y chinos, algo que no podía desmentir sin revelar su papel exacto en el seno de los servicios de información USA.
Sin embargo, la acción demasiado visible del Lobby israelí contra un miembro eminente de la Comunidad de la Información USA ha tenido por efecto movilizar a ésta contra él.
El profesor John J. Mearsheimer.
M. Freeman tenía una notoria carrera de treinta años al servicio de la diplomacia y del ministerio de la Defensa, pero ha criticado públicamente la política israelí y la relación especial que Estados Unidos mantienen con este país, diciendo, por ejemplo, en el transcurso de un discurso pronunciado en 2005, que «Hace también mucho tiempo que los Estados Unidos están proporcionando de manera incondicional la financiación y la protección política que necesita la ocupación israelí y la política violenta y autodestructora que esta ocupación genera. Hay muy pocas razones, incluso ninguna, para esperar que, pase lo que pase, el difunto proceso de paz pueda resucitar».
Palabras como estas son raramente pronunciadas en Washington y quien las utiliza puede estar casi seguro de no acceder a una responsabilidad gubernamental de altura. Pero el almirante Dennis Blair, el nuevo director de la Información nacional, admira mucho a Freeman, pues estima que él es exactamente el tipo de persona capaz de revitalizar los medios de información, que habían sido politizados extremadamente, durante los años Bush.
Conmocionado, como era previsible, el Lobby israelí ha lanzado una campaña de difamación en contra de Freeman, con la esperanza que éste o bien dimitiría o bien seria revocado por Obama.
El Lobby lanzó su primera andanada en un texto, aparecido en un blog, escrito por Steven Rosen, un antiguo responsable del AIPAC (American Israel Public Affairs Committee), hoy bajo control por haber transmitido secretos a Israel.
La opinión de Freeman sobre Oriente Medio, decía, «es la que se esperaría del ministro de Asuntos Exteriores saudí, al cual está muy unido».
Los periodistas pro-israelíes de gran renombre, como Jonathan Chait y Martin Peretz, del bimensual The New Republic, y Jeffrey Goldberg del mensual The Atlantic, se juntaron muy rápidamente a la jauría, y Freeman fue machacado en publicaciones que defienden permanentemente a Israel, como The National Review, The Wall Street Journal y el Weekly Standard.
El verdadero golpe, sin embargo, provino del Congreso, donde el AIPAC (que se califica él mismo de «Lobby pro-israelí de América») tiene un poder aplastante.
Todos los miembros republicanos de la Comisión senatorial de la Información se han lanzado contra Freeman, y también los senadores demócratas tales como Joseph Lieberman y Charles Schumer.
«He exhortado no sé cuántas veces a la Casa-Blanca a apartarle», ha dicho Schumer « y estoy feliz que hayan acabado haciendo la única cosa que debía hacer».
La misma historia se repitió en la Cámara del Congreso, donde la carga estuvo a cargo del republicano Mark Kirk y el demócrata Steve Israel, lo que empujó a Blair a poner en marcha una encuesta despiadada acerca de las finanzas de Freeman.
Finalmente, la presidenta del Congreso, Nancy Pelosi, declaró que la nominación de Freeman era abusiva.
Freeman habría podido sobrevivir este ataque si la Casa-Blanca lo hubiera sostenido, pero las humillantes alabanzas pronunciadas por Barack Obama al Lobby israelí durante la campaña electoral y su silencio ensordecedor durante la guerra contra Gaza, muestran que el Lobby no es, para él, un opositor al que osaría enfrentar. Por tanto, sin sorpresa, siguió en silencio y Freeman no tuvo otra elección más que la de dimitir.
Desde entonces, el Lobby ha desplegado enormes esfuerzos para negar su papel en la dimisión de Freeman. El portavoz del AIPAC, Josh Block, ha dicho que su organización «no había tomado posición sobre esta cuestión y que no había ejercido ninguna acción de lobby sobre el Capitolio en ese asunto».
El Washington Post, cuya página editorial es dirigida por Fred Hiatt, un hombre totalmente consagrado a la eternización de la «relación especial» entre Estados Unidos e Israel, ha publicado un editorial afirmando que el hecho de acusar al Lobby de la dimisión de Freeman son sólo sueños del Sr. Freeman y de los teóricos del complot que piensan como él».
En realidad, las pruebas de la profunda implicación del AIPAC y de otros partidarios fanáticos de Israel en la campaña que apunta a Freeman son superabundantes. Block ha reconocido haberles hablado de Freeman a periodistas y a bloggers y haberles dado informaciones, siempre después de haberse puesto de acuerdo con ellos para que sus comentarios nunca le sean atribuidos a él personalmente, ni al AIPAC.
Jonathan Chait, que ha negado que Israel haya sido en el origen de la controversia, antes de la destitución de Freeman, ha escrito, después de golpe: «Por supuesto, reconozco que el lobby israelí es poderoso y que ha sido un elemento clave en el enfrentamiento contra Freeman, y que este lobby no es siempre una potencia benéfica».
Daniel Pipes, que dirige el Middle East Forum, donde Steven Rosen trabaja hoy, ha enviado hábilmente una carta circular por que muestra al desnudo el papel jugado por Rosen en el alejamiento de Freeman.
El 12 de marzo, día en el que Washington Post ha publicado su editorial en la que se burla de quienes han sugerido que era el lobby israelí el que había contribuido ampliamente a despojar Freeman, este mismo periódico ha publicado un artículo en primera página, describiendo el papel central que el Lobby había interpretado, en este asunto. Había también un comentario de un periodista experimentado, David Broder, que empezaba así: La administración Obama acaba de experimentar una derrota molesta por parte de estos mismos lobbyistas que el presidente ha jurado devolver en su lugar. »
Los detractores de Freeman mantienen que su opinión en relación a Israel atañía a otros. Se dice de él que tiene relaciones particularmente estrechas, hasta quizás incluso inapropiadas con Arabia Saudita, dónde ha sido, en el pasado, embajador de Estados Unidos. Este tiro no ha llegado, sin embargo, a su objetivo, puesto que no existe ninguna prueba para apuntalarlo.
Los seguidores de Israel han dicho, también, que había hecho observaciones desprovistas de toda compasión a propósito de la suerte que habían conocido los manifestantes chinos de Tiananmen en Pekín [en 1989], pero esta acusación, que los defensores de Freeman discuten, ha sido sacada del bolso únicamente porque los detractores pro-israelíes de Freeman estaban a la búsqueda de cualquier argumento que les permite manchar su reputación.
EL LOBBY PRO ISRAEL Y LA POLITICA EXTERIOR AMERICANA
¿Por qué el Lobby se preocupa en este punto por una nominación en un puesto, en efecto importante, pero seguramente no supremo?
He aquí una razón, entre otros: Freeman habría sido responsable de la publicación de las evaluaciones de los servicios de información nacionales. Israel y sus partidarios estadounidenses han estado locos de rabia después de que el Consejo de la Información nacional hubo concluido, en noviembre 2007, que Irán no construía la bomba nuclear, y han trabajado a fondo con el fin de minar este informe, y lo siguen haciendo hasta hoy día.
El Lobby quiere asegurarse que la próxima evaluación de las capacidades nucleares de Irán que hagan los Estados Unidos llegue a la conclusión diametralmente opuesta, y eso tenía pocas posibilidades de suceder con Freeman en el cargo. Mejor vale tener alguien que esté debidamente marcado por el sello AIPAC, para llevar el ritmo.
Una razón -todavía más importante-, del Lobby para echar a Freeman de su puesto, es la debilidad de la argumentación susceptible de justificar la política actual de América hacia Israel, que hace imperativo intimarles al silencio o marginar a quien se atreva a criticar la relación especial.
Si Freeman no hubiera sido castigado, otros habrían visto que se podía criticar abiertamente Israel y hacer una carrera brillantemente en Washington. Y también que, desde el instante en que se instaurase un debate abierto y libre en torno a Israel, la relación especial quedaría seriamente comprometida.
Uno de los aspectos más destacables del asunto Freeman, fue el hecho que los medios de comunicación consensuales le han concedido muy poco de atención. Así, por ejemplo, el New York Times no ha publicado el menor artículo acerca de Freeman hasta el día siguiente de su dimisión, mientras que una batalla feroz en torno a su nominación había empezado a hacer furor en la blogosfera desde la fecha de dicha nominación.
Pero algo ha sucedido en dicha blogosfera que no habría podido darse nunca en los medios de comunicación consensuales: el Lobby ha sido confrontado a una real oposición.
De hecho, todo un abanico de bloggers, enérgicos, bien informados y altamente respetados, defendió a Freeman en todas las circunstancias y habrían llevado verosímilmente el ascua a su sardina si el Congreso no hubiese hecho oídos sordos de ellos.
En resumen: Internet ha permitido un debate serio en Estados Unidos, sobre una cuestión que implica a Israel: fue una primicia absoluta. El Lobby nunca ha tenido muchas dificultades para hacer observar la línea del partido al New York Times y al Washington Post, pero tiene pocos medios hacer callarse a los críticos que se expresan en Internet.
Cuando las fuerzas pro-israelíes han entrado en conflicto con una personalidad política mayor, en el pasado, esta personalidad, generalmente, ha retrocedido. Jimmy Carter, arrastrado por el barro después de que hubo publicado su libro Palestina: la Paz, no el apartheid, ha sido el primer norteamericano eminente que ha resistido los ataques y ha replicado. El Lobby no ha podido hacerle callar a pesar de todo lo que lo ha intentado.
Freeman anda tras los pasos de Carter, pero con más tenacidad. Después se ser apartado, ha publicado una denuncia denunciando el vitriolo [1] de «gente privada de escrúpulos totalmente entregada a defender los puntos de vista de una facción política de un país extranjero» cuyo objetivo es« impedir por todos los medios que las opiniones diferentes a las suyas puedan ser difundidas. «Hay», continuaba,« una ironía particular en el hecho de verse acusado de defender las posiciones de gobiernos y de sociedades extranjeras, por un clan tan manifiestamente consagrado a imponer la adhesión a la política de un gobierno extranjero»].
La remarquable déclaration de Freeman est parvenue au monde entier, elle a été lue par des personnes innombrables. Cela n’est pas bon, pour le lobby, qui aurait préféré briser dans l’œuf la nomination de Freeman sans laisser d’empreintes digitales. Mais Freeman continuera à s’exprimer au sujet d’Israël et du lobby pro-israélien, et peut-être que certains de ses alliés naturels, à l’intérieur du Beltway, finiront par le rejoindre.
Lentement, mais sûrement, un espace commence à s’ouvrir, aux États-Unis, où il sera possible de parler sérieusement d’Israël.
La destacable declaración de Freeman ha conseguido ser leída por innumerables personas en todo el mundo. Eso no es bueno para el lobby, que habría preferido romper en ciernes la nominación de Freeman sin dejar sus huellas digitales. Pero Freeman se seguirá expresando acerca de Israel y del lobby pro-israelí, y puede ser que algunos de sus aliados naturales en el interior del Beltway se acaben uniendo a él.
Lenta, pero seguramente, un espacio se empieza a abrir, en Estados Unidos, donde será posible hablar de forma seria de Israel.
John J. Mearsheimer
Profesor de ciencias políticas en la universidad de Chicago. Última obra publicada: The Israel Lobby and U.S. Foreign Policy (versión francesa: El lobby pro-israelí y la política
Versión francesa: Marcel Charbonnier Red Sillón, 20 marzo 2009.
[1] «Declaración de retirada de Ojo Freeman»,
domingo, 22 de marzo de 2009
Declaración de retirada del embajador Charles W.Freeman
por Charles W. Freman
En respuesta a una violenta campaña mediática, el embajador Charles W. Freman ha renunciado al puesto de presidente del Consejo de la Información Nacional de Estados Unidos para el cual acababa de ser nombrado.
Ha hecho su decisión pública con la declaración siguiente:
A quienes me han sostenido y apoyado durante la polémica de estas dos últimas semanas les envío mi gratitud y mi respeto.
Ustedes han podido ver la declaración del director de la Información Nacional, Dennis Blair, diciendo que he cambiado de parecer sobre mi precedente aceptación de su invitación a la presidencia del Consejo de la Información nacional.
Y de ello he concluido que el diluvio de deformaciones calumniosas de mis antecedentes no cesaría con mi toma de posesión. En lugar de eso, los esfuerzos desplegados para mancharme y destruir mi credibilidad continuarían.
No creo que el Consejo de la Información nacional (NIC) pueda funcionar de manera eficaz si su presidente es constantemente objeto de ataques que vienen de personas poco escrupulosas, con un ferviente apego a las opiniones de una facción política de un país extranjero. He aceptado presidir el NIC para reforzarlo y protegerlo contra toda politización y no para someterlo a los esfuerzos desplegados por un grupo de interés especial que desea imponer su control a través de una larga campaña de politiqueo.
Como los que me conocen lo saben bien, he disfrutado mucho de la vida desde que me he retirado del gobierno. Nada está más alejado de mi pensamiento que la vuelta al servicio público. Cuando el almirante Blair me ha pedido que presida el NIC, he respondido que él «me pedía que entregase mi libertad de expresión, mi ocio y la mayor parte de mis ingresos, para someterme al caleidoscopio mental de un polígrafo y retomar una ocupación cotidiana con largas horas de trabajo y una ración diaria de malos tratos políticos». He añadido que me preguntaba a mí mismo «si no había algún tipo de inconveniente en esta oferta», pues era consciente del hecho de que nadie es indispensable, y yo no soy una excepción.
He necesitado semanas de reflexión antes de concluir que, dada la situación difícil y sin precedentes en la cual se encuentra actualmente nuestro país en el extranjero y al nivel interno, no tenía otra elección más que de aceptar el llamamiento a regresar al servicio público.
He dimitido entonces de todos los puestos que tenía y de todas las actividades en las cuales estaba comprometido. Espero ahora con impaciencia volver a la vida privada, libre de todas mis obligaciones anteriores.
No soy bastante presumido para creer que esta polémica me concernía directamente a mí y no a cuestiones de política pública. Estas cuestiones no tienen gran cosa a ver con el NIC y no están en el corazón de lo que yo esperaba hacer para contribuir a la calidad de los análisis que se ponga a disposición del presidente Obama y de su administración.
Por ello estoy entristecido de lo que la polémica y las críticas públicas han revelado acerca del estado de nuestra sociedad civil y del vitriolo de los que se han dedicado a mantenerlas. Es evidente que nosotros, los Estados Unidos, no podemos tener una seria discusión pública o un juicio independiente sobre cuestiones de gran importancia para nuestro país y para nuestros aliados y amigos.
Las difamaciones que me han sido lanzadas y cuyas pistas a través de los emails son fáciles de seguir, muestran, de modo cierto, que existe tras ellas un lobby poderoso decidido a impedir que sea difundida cualquier opinión diferente a la suya y, todavía menos, a permitir que los Estados Unidos comprendan las tendencias y los acontecimientos en Oriente Próximo.
La estrategia del Lobby Israelí llega al fondo del deshonor y de la indecencia y comprende la difamación, las citaciones selectivas inexactas, la deformación voluntaria de un informe, la fabricación de mentiras y un total desprecio de la verdad.
El objetivo de este lobby es el control del proceso político por medio del ejercicio de un derecho de veto sobre la nominación de las personas que discuten la legitimidad de su punto de vista, la sustitución de una política del análisis justo y la exclusión de todas las opciones para la toma de decisiones por los americanos y nuestro gobierno diferentes a aquellas que les puedan favorecer a ellos.
Es particularmente irónico ser acusado de consideraciones tendenciosas acerca de sociedades y de gobiernos extranjeros, por un grupo que tiene claramente la intención de hacer que se aplique una política de adhesión a un gobierno extranjero, en este caso, el gobierno de Israel.
Pienso que la incapacidad de la opinión pública estadounidense para debatir, o del gobierno para considerar cualquier opción política USA en Oriente Próximo que se oponga a la mantenida por la facción que se encuentra en el poder en Israel, ha permitido a esta facción adoptar y mantener políticas que en definitiva amenazan la existencia del Estado de Israel mismo. Pero los Estados Unidos tienen prohibido decirlo. No es solamente una tragedia para los israelíes y sus vecinos en Oriente Próximo, sino que eso perjudica cada vez más a la seguridad nacional de los Estados Unidos.
La agitación escandalosa que se ha realizado en respuesta a mi nominación inminente será considerada por muchos como la causa que ha sacado a la luz graves cuestiones relativas al hecho de saber si la administración Obama será capaz de tomar sus propias decisiones sobre Oriente Próximo y las cuestiones vinculadas.
Lamento que mi voluntad de servir en la nueva administración haya acabado arrojando una duda sobre su capacidad para examinar, sin hablar de decidir, qué políticas podrían servir mejor los intereses de Estados Unidos, en lugar de las de un lobby que tiene la intención de hacer respetar la voluntad y los intereses de un gobierno extranjero.
Delante del tribunal de la opinión pública, contrariamente a un Tribunal de justicia, se es culpable mientras no se demuestra lo contrario. Los discursos de donde se han tomado las citas para sacarlas de su contexto están disponibles para todos los interesados en leer la verdad. La injusticia de las acusaciones realizadas contra mí es evidente para los que tienen el espíritu abierto. Los que han intentado atacar a mi persona no están interesados por las refutaciones que yo o alguien más pueda realizar.
Sin embargo, para que conste en el informe: nunca he intentado ser pagado o he aceptado el pago de un gobierno extranjero, ya sea Arabia Saudí o China, a cambio de algún servicio. Nunca he hablado en nombre de un gobierno extranjero, de sus intereses, o de sus políticas. Nunca he hecho presión sobre cualquier agencia de nuestro gobierno por una razón cualquiera, extranjera o nacional.
Soy yo mismo, nadie más, y a mi regreso a la vida privada no serviré, una vez más y para mi gran placer, a nadie más que a mí mismo. Seguiré expresándome como me parezca sobre los temas que me preocupan, sobre mí, y sobre otros americanos.
Quiero expresar mi respeto y mi confianza al presidente Obama y al Director de la Información nacional Blair. Nuestro país debe ahora hacer frente a terribles desafíos en el extranjero y a nivel nacional. Como todos los estadounidenses patriotas, sigo rezando para que nuestro presidente nos pueda ayudar a llevarlos hacia adelante con éxito.
Charles W. Freman
Antiguo embajador de los Estados Unidos en Arabia Saudita (1989-92), presidente del Middle East Policy Council (desde 1997), administrador del American Iranian Council


