Eric Toussaint. Presidente del Comité para la Abolición de la Deuda del Tercer Mundo. Quiere obligar al BM a reparar sus daños
Toni Polo | 5-3-2010
www.kaosenlared.net
El belga Eric Toussaint conoce de primera mano las economías del Tercer Mundo, más allá de la cortina de humo tejida por la prensa de los países llamados desarrollados. Miembro del Foro Social Internacional, presenta el libro 60 preguntas 60 respuestas (Icaria), escrito con Damien Millet. Antes de las pasadas elecciones europeas, firmó el manifiesto de apoyo a la candidatura de Izquierda Anticapitalista, invitado por el movimiento Revolta Global.
¿Su firma fue una demostración de optimismo?
De optimismo, de voluntarismo, pero, sobre todo, de convicción. Es una convicción, no una moda. Esta crisis internacional es sistémica, pero los gobiernos y el pensamiento dominante siguen en la misma línea neoliberal. Al principio, en 2007 y 2008, temieron tremendamente las consecuencias, pero ya se han reafirmado en su postura de defensa del sistema neoliberal.
¿Pero llegaron a temer por el sistema capitalista?
Es evidente que sí. Decían que era una crisis del capitalismo de la misma magnitud que la de los años treinta, que los mercados ya no se regularizarían, que se habían equivocado.
¿ Y ahora podemos estar hablando de que es necesario que todo cambie para que siga como antes?
Ni siquiera aplican esto porque aún falta una rebelión de los trabajadores. Los gobiernos pensaban que se iban a tener que enfrentar a tal rebelión y yo diría que estaban preparados para dar algún giro, pero faltó la presión de la calle. Los trabajadores y sus sindicatos están bajo el choque de la primera fase de la crisis, que es tremenda, y tiene más efecto de paralización que de estímulo para la lucha. También hay una responsabilidad de las direcciones sindicales, que no buscan organizar realmente una respuesta.
¿Se han acomodado a la situación de crisis?
Esperan que pase rápidamente y creen que conviene acompañar las iniciativas de los gobiernos, y eso es un gran error.
La deuda externa del tercer mundo es lo que más le preocupa...
La deuda pública externa de los países en desarrollo se convirtió en un instrumento de dominación de los acreedores sobre los deudores. Estos acreedores Banco Mundial (BM), Fondo Monetario Internacional (FMI), banca privada y mercados financieros del norte, a través de la gestión de la deuda externa pública de estos países, tratan de influir en el diseño de las políticas aplicadas por los gobiernos del sur.
¿El Banco Mundial es el origen de todos estos males?
Está bajo las órdenes de las potencias, la primera, EEUU, mientras que los países del sur no pintan nada. Los gobiernos del norte exigen a los países deudores la aplicación de tal o cual política a través de unas recetas económicas que van en un mismo sentido: abrir más las economías del sur a las inversiones del norte y las exportaciones y reducir el peso de los poderes públicos del Estado en la economía de esos países. Es decir, privatizar todas las empresas estratégicas pero también todos los servicios públicos.
¿Las democracias de izquierda suramericanas son la alternativa?
Venezuela, Ecuador y Bolivia son la vanguardia en un intento de construir una alternativa frente al BM, al FMI y a la banca privada internacional. Rafael Correa, presidente de Ecuador, suspendió el pago del 30% de la deuda pública externa por considerarla fraudulenta.
¿Qué repercusiones tienen estas políticas macroeconómicas?
Muy graves. Llevan inherentemente a la violación de los derechos humanos, además de los sociales, culturales, económicos... Crímenes contra la humanidad, masacres, desapariciones y desplazamientos forzados. Todo eso han conseguido apoyando dictaduras en los años sesenta, setenta y ochenta , y aún ahora, en África, por ejemplo.
¿Cómo se lucha contra eso?
Estamos intentando enjuiciar internacionalmente al Banco Mundial, algo inédito en su historia, en nombre de 10.000 víctimas, mineros de la República Democrática del Congo. Pero hay muchísimos casos denunciables. Se trata de esquivar las presiones de este organismo y obtener una condena que le obligue a pagar reparaciones y siente jurisprudencia.
sábado, 6 de marzo de 2010
"Vamos a llevar a juicio al Banco Mundial"
lunes, 1 de marzo de 2010
Hipócrita injerencia del FMI en el Congo
El BM y el FMI, instrumentos con fines geoestratégicos y económicos
Renaud Vivien, Yvonne Ngoyi, Victor Nzuzi,Dani Ndombele, José Mukadi, Luc Mukendi
CADTM
28-02-2010
El FMI ha obtenido una nueva victoria al final de su última misión en República Democrática del Congo (RDC) al obtener la revisión del famoso contrato chino pactado en el 2007. La supresión en este contrato de la garantía del Estado congoleño reduce así el polémico préstamo de China, que pasa de 9 a 6 mil millones de dólares.
Este convenio, calificado sin razón de «contrato del siglo», preveía inicialmente 6000 millones de inversiones en desarrollo de infraestructuras (construcción de carreteras, ferrocarriles, hospitales, universidades, viviendas sociales) y 3000 millones de dólares para el sector minero.
Así pues, el FMI ha ganado el partido contra China pero lo más importante es que conserva su poder sobre la política económica de la RDC. Esta nueva injerencia del FMI en los asuntos internos de la RDC demuestra, una vez más, la hipocresía con la que las potencias occidentales hacen uso de las instituciones financieras internacionales (IFI) para despojar a los congoleños de sus recursos naturales. De hecho, durante las negociaciones para la revisión del contrato chino, el Banco Mundial, respaldado por la embajadora de Canadá y Hillary Clinton durante su paso por Kinshasa, presionó al gobierno congoleño para que revocara su decisión de anular el «partenariado» KMT (Kingamyambo Musonoi Tailings) pactado de manera ilegal entre la empresa canadiense Fisrt Quantum, el Estado Congoleño, la empresa pública congoleña Gécamines, la sudafricana Industrial Development Corporation y la SFI (Sociedad Financiera Internacional), que no es ni más ni menos que la filial del Banco Mundial encargada de apoyar al sector privado.
Es obvio que los contratos leoninos ya no suponen un problema para las IFI cuando los intereses de las potencias occidentales están en juego. Estos dos hechos concomitantes en RDC muestran claramente que el Banco Mundial y el FMI son los instrumentos que los países del Norte utilizan con fines geoestratégicos y económicos.
No cabe duda de que el contrato chino, elemento fundamental para la realización de las cinco obras del presidente Kabila, no resulta beneficioso para todas las partes tal y como insinúa China, sino que constituye una nueva ofensiva del gigante asiático para acaparar los recursos mineros del continente negro. Gracias a este contrato, China tiene acceso a 10 millones de toneladas de cobre, 620 000 toneladas de cobalto y 300 toneladas de oro mientras que los congoleños tienen que reembolsar la deuda generada por este contrato de préstamo. Oficialmente, fue ese riesgo de sobreendeudamiento el que motivó la intervención del FMI en este convenio bilateral. Bajo pretexto de defender la buena gobernanza y practicando un chantaje inaceptable, el FMI cumplió sus propósitos, manteniendo de esa forma su tutela sobre la RDC.
El chantaje ha sido doble: sin revisión del contrato, la RDC ya podía ir olvidándose de un nuevo acuerdo trienal con el FMI con motivo del Servicio para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza (SCLP) así como decir adiós al punto de culminación de la iniciativa PPAE (Países Pobres Altamente Endeudados), supuestamente destinado a aliviar su deuda exterior que alcanza actualmente los 12 300 mil millones de dólares. Es aproximadamente el mismo importe que se le reclamó a la RDC tras la muerte de Laurent Désiré Kabila en el 2001, justo antes de que el Banco Mundial y el FMI se hicieran pasar por un salvador que organiza una gran operación de alivio de deudas, denunciada por el CADTM por considerarla que se trataba de una traición.
Cabe destacar que los servicios del FMI todavía tienen que confirmar «que el acuerdo así enmendado es conforme a la viabilidad de la deuda» antes de poder aprobar el nuevo programa trienal (2009-2011) y que, por lo tanto, la RDC es desde el 2003 el rehén de este punto de culminación que ya ha sido aplazado en tres ocasiones por decisión del FMI. Ahora bien, esta deuda que el Estado congoleño sigue reembolsando a pesar de la crisis económica mundial es el arquetipo de deuda ilegítima, ya que la mayor parte ha sido contraída por el dictador Mobutu con la complicidad de los acreedores occidentales, y en particular del FMI y del Banco Mundial.
Esta deuda no tiene ningún valor legal y debería ser declarada nula por el gobierno congoleño. Para poder justificar la prescripción de esta deuda y su no-reembolso, los poderes públicos deberían, tal y como lo exige la declaración de la octava Cumbre de los pueblos de la SADC reunida en Kinshasa del 5 al 6 de septiembre de 2009, proceder inmediatamente a la auditoria de la deuda con el fin de dar a conocer la parte ilegítima de ésta: es decir aquella de la que la población no se ha podido beneficiar. Cada año, el servicio de la deuda dilapida cerca de 500 mil millones de dólares, lo que representa casi tres veces más que la ayuda de emergencia concedida por el FMI en marzo pasado.
La RDC no es un caso aislado. En la mayoría de los países en vía de desarrollo, el reembolso de deudas ilegítimas combinado con unas condiciones impuestas por los acreedores internacionales constituye un obstáculo a la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales así como una violación evidente del derecho de los pueblos a disponer de ellos mismos y, especialmente, de sus recursos naturales. Por consiguiente, la emancipación de las poblaciones del Sur está claramente sujeta a la anulación incondicional de la deuda de los países del tercer mundo y a la ruptura en seco de los acuerdos con las IFI. En efecto, los países en vía de desarrollo no tienen nada que esperar de estas dos instituciones incapaces de emanciparse del credo neoliberal conocido bajo el nombre de «Consenso de Washington», responsable del empobrecimiento de miles de millones de individuos desde la crisis de la deuda de 1982.
Cabe recordar, por otra parte, que estas instituciones se han hecho cómplices de graves violaciones de los derechos humanos al apoyar económicamente a dictaduras como la de Mobutu o al financiar el apartheid en Sudáfrica. Por lo tanto, el Banco Mundial y el FMI deben obligatoriamente rendir cuentas ante la justicia y ser reemplazadas por nuevas organizaciones internacionales democráticas y respetuosas de los derechos humanos fundamentales.
Publicado en: http://www.cadtm.org/
Traducción: Audrey Esnault
lunes, 23 de noviembre de 2009
Encubridores de la mafia planetaria

23 de noviembre de 2009
Andrés Soliz Rada (especial para ARGENPRESS.info)
La revista “Forbes” ha declarado a Obama el personaje más poderoso del mundo. La desorientadora decisión oculta que el poderío del planeta está en los Bancos. Los Bancos controlan a los gobiernos (incluyendo al de EEUU) y deciden cuanto dinero manejan, y no a la inversa.
“Forbes” silencia que el Banco Central de EEUU, denominado Banco de la Reserva Federal (BRF), es una asociación de Bancos privados, que, desde 1913, imprime dólares en forma exclusiva, sin fiscalización adecuada, en cantidades que él decide y fija las tasas de interés. Los grandes Bancos se fundan, se organizan, se auto financian y se rescatan con dinero de los contribuyentes. Predican el libre mercado, pero sólo caerán si cae el sistema, por que son su esencia.
Nadie eligió a los poderosos banqueros. Son el poder más totalitario y anti democrático imaginable ¿De dónde salen los dólares que emite el BRF? La respuesta es increíble: Del aire. ¿Y cuánto vale el dólar? Lo que los banqueros deciden. Todas las monedas del mundo dependen del dólar y el dólar de la voluntad de los banqueros. El BRF emite dólares respaldados por deudas reconocidas por los gobiernos, los que, a su vez, las garantizan con el patrimonio de las naciones. Si incumplen sus obligaciones, se produce fuga de divisas, recesiones, insolvencias y quiebras, con lo que los banqueros se apropian de esos bienes.
Desde 1944, el BRF emite dólares sin respaldo del oro. A partir de 1973, (guerra de Israel contra Egipto y Siria), emergieron los petrodólares (dólares respaldados por reservas de petróleo). Hoy, gran parte de esas reservas son de empresas estatales, lo que precipitó los bombardeos a Irak y Afganistán. China, gracias a su crecimiento, comparte con EEUU el manejo de divisas y la India acumula oro, en reemplazo del devaluado billete verde.
El BDF tiene sus sabuesos: El FMI y el Banco Mundial. Digita los Paraísos Financieros que lavan el dinero del narcotráfico, del comercio de armas, de las mafias farmacéuticas y de transgénicos, con la bendición del Vaticano, otro paraíso financiero, que guarda sus capitales en Suiza, la capital de la delincuencia de cuello blanco.
La reciente quiebra de Bancos tradicionales ha mostrado las fisuras del sistema. Pero aún así, se trata de quiebras controladas, ya que han afectado, de manera premeditada, a Bancos de EEUU, conectados a Francia y Alemania, a fin de equilibrar las pérdidas. El déficit fiscal de EEUU es monstruoso e irresoluble. El desempleo, que avanza junto al narcotráfico y la inseguridad ciudadana, se ha instalado en el corazón del sistema e irá creciendo como alud, sin respuestas estructurales.
El cambio climático aparece ahora como el único responsable de los mil millones de hambrientos que hay en el mundo, en tanto las petroleras, que cuentan con el silencio de sus ONG, deciden explotar el petróleo de Alaska, la zona más vulnerable de la tierra.
El neoliberalismo postula la total independencia de los Bancos Centrales de los gobiernos, para que dependan directamente del poder mundial. Evo dice luchar contra el capitalismo, pero, al igual que otros presidentes de la región, envía las reservas monetarias de Bolivia a Bancos de EEUU y Europa. El vicepresidente García Linera cree que el país se industrializará con créditos del Banco Mundial.
Para luchar contra los banqueros se requiere mostrar su corrupción y desenmascarar a sus encubridores no sólo de “Forbes”, sino también del ultra indigenismo y las ONG, quienes sostienen que la lucha contra el imperialismo y sus banqueros no es prioritaria, sino la destrucción de débiles estados nacionales, sustentados en entramados indo mestizos. La conclusión es inversa: Si los pueblos, incluyendo el pueblo norteamericano, no acaban con la mafia de los bancos, esa mafia acabará con la especie humana.
miércoles, 28 de octubre de 2009
Brasil, el FMI y el Banco Mundial
27 de octubre de 2009
Andrés Soliz Rada
Brasil, al convertirse en acreedor del FMI e incrementar sus votos en el Banco Mundial (BM), se ha asociado a las naciones opresoras que estrangulan a las naciones oprimidas. El FMI y el BM organizan, monitorean y vigilan el orden mundial que imponen las grandes potencias. Son la parte informal del gobierno de EEUU y eficaces centinelas del Consenso de Washington, instaurado al disgregarse la URSS. Son, junto con la Organización Mundial de Comercio (OMC), los “fieles perros guardianes” del imperialismo (Atilio Borón).
La actual crisis económica mundial, con sus monstruosas quiebras bancarias, hizo temer (temor aún latente) un descontrolado colapso financiero. En ese escenario, los poderosos de siempre abren las puertas a un país emergente como Brasil, a fin de parchar las grietas del sistema. No es verdad, como dijo Lula, que ahora su país dictará las reglas al FMI y del BM. El mencionado ingreso no altera el equilibrio de poder dentro de ambas instituciones, en las que EEUU mantiene de facto su derecho a veto.
Lo cierto, sin embargo, es que Brasilia ha fortalecido su influencia en América Latina,
en tanto EEUU y la Unión Europea han preferido compartir su poderío con Brasil, como lo hicieron antes con China, en la OMC. Es mejor distribuir la plus valía de la periferia, a cambio de prolongar el dominio imperial. Antes de conocerse la decisión brasileña, el Presidente Correa denunció que el FMI busca provocar un cataclismo social en Nicaragua, ya que una solicitud de crédito de 90 millones de dólares fue condicionada a la supresión total de subsidios, congelamiento salarial y rentas a jubilados. Como siempre, se exige control inflacionario, ajuste presupuestario, contracción económica, liberalización comercial y financiera, privatización de servicios básicos y recursos naturales, garantía ilimitada a las inversiones extranjeras y debilitamiento de los Estados nacionales.
Cuando Lula dice que a partir de ahora el FMI y el BM cambiarán las reglas de juego para proteger el medio ambiente y ayudar a los países pobres exhibe una hipocresía sin límites. Recuérdese que ya privatizó un tercio de la amazonía y vende enormes volúmenes de etanol a EEUU. Su respaldo al FMI y al BM incrementará la ingerencia transnacional en el MERCOSUR e impedirá que el Banco del Sur despliegue sus nacientes potencialidades. Y todo a nombre del abnegado pueblo brasileño.
La decisión de Lula coincide con la declaración de nueve gobiernos del ALBA, que avanzan en su integración soberana y en la creación de una moneda común. La realidad muestra que la integración latinoamericana no podrá hacerse con Brasil sino contra su gobierno y los demás centros de poder mundial. De manera paradójica, Bolivia pedirá al BM diez mil millones de dólares para su industrialización. La misma cantidad que Brasil transferirá al FMI para cortar afanes industrialistas.
El FMI prometió inmediata ayuda al golpista Carmona que derrocó a Chávez por algunas horas el año 2002. Cuba organizó decenas de foros contra la deuda externa, tutelada por el FMI y el BM. Correa y Ortega denuncian nuevas agresiones. ¿Por qué el ALBA guarda silencio frente a la decisión de Lula? Fidel Castro ha manifestado su alegría por la designación de Río de Janeiro como sede de las olimpiadas del 2016. También alabó el poderío bélico e industrial de China. Sería importante que ahora se pronuncie sobre la nueva relación de Brasil con el FMI y el BM y sobre los métodos usados por China para controlar recursos naturales en África, los que no tienen nada que envidiar a los usados por las transnacionales de Occidente.
jueves, 22 de octubre de 2009
Proyecto Censurado: Fiasco del Banco Mundial con la venta de Bonos de Carbono

21 de octubre de 2009
Mary Tharin (UPSIDE DOWN WORLD)
Traducción: Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)
Invocando la protección del medio ambiente, el Banco Mundial comercializa bonos por emisión de carbono que provocan la destrucción de las tierras indígenas de labradío en todo el tercer mundo.
El esfuerzo global por reducir las emisiones del gas de efecto invernadero (GHG, por su sigla en inglés) comenzó en 1997 con el Protocolo de Kyoto, ahora ratificado por 183 naciones, con ciertas estrategias supuestamente alentadoras, pero algunas demostraron tener efectos fatales. El programa de inversión en bonos o “créditos” conocido como Mecanismo para el Desarrollo Limpio (Clean Development Mechanism, CDM), se convirtió en un medio para que los países industrializados eludan reducir sus propias emisiones desarrollando proyectos “reductores de emisión” en países subdesarrollados.
Acatando en apariencia el Protocolo de Kyoto, muchos gobiernos establecieron “topes” a la emisión de gas de efecto invernadero en sus países, pero las industrias dispuestas a evadir esta imposición gubernamental de límites, en vez de reducir responsablemente sus emisiones pueden eludir completamente sus compromiso ambiental mediante la compra de “créditos de carbono” a otras industrias de distintas partes del mundo, es decir, adquiriendo los bonos CDM comercializados por el Banco Mundial.
En otras palabras, en lugar de reducir sus emisiones excesivas, los países ricos pueden “compensarlas” comprando “créditos” de reducción de emisiones en los países pobres. Joris den Blanken, especialista del cambio de clima de Greenpeace, dijo: “La compensación significa exportar las responsabilidades al mundo en vías de desarrollo y anula el incentivo a la industria para que mejore su eficacia o invierta en energía renovable”.
Mientras el Banco Mundial alega que este sistema “apoya el desarrollo sustentable… y beneficia a las comunidades más pobres del mundo en vías de desarrollo”, el programa en realidad se ha convertido nada más que en un lucrativo negocio de beneficio corporativo. De hecho, muchas corporaciones transnacionales utilizan el límite y la comercialización del programa no sólo para eludir su responsabilidad en las emisiones, sino para beneficiarse aún más con el desarrollo de industrias ambiental y socialmente destructivas en países del tercer mundo.
En América Latina, donde una larga historia de expoliación corporativa ya adoptó este peaje escarpado, los ecologistas y las comunidades indígenas están comenzando a protestar abiertamente sobre los peligros del CDM. Debido a un enfoque miope de la sola reducción del gas de efecto invernadero y a una falta de responsabilidad de las comunidades locales, muchos proyectos están produciendo otros males ambientales y sociales que contradicen diametralmente los objetivos indicados por el programa.
Pero los informes del Programa Ambiental de Naciones Unidas (UNEP, sigla en inglés) indican que hasta la fecha se han aprobado 4.364 proyectos con financiamiento del CDM, y el movimiento continúa ganando ímpetu. Según el Fondo de la Fauna del Mundo, el número de nuevas ofertas de proyectos subió drásticamente en apenas pocos años, de menos de diez por mes a principios de 2005, a cerca de 100 mensuales en 2007.
Las industrias de madera y celulosa muestran gran interés en el aprovechamiento del mercado del carbono para justificar y financiar proyectos que implican expropiar granjas indígenas y tierras de pastoreo para sembrar enormes plantaciones mono específicas, que amenazan la biodiversidad del área, absorben el agua y pueden agotar seriamente los recursos hídricos. Según un informe de 2008 de Plantaciones de Japón en Ultramar para Madera y Pulpa Papelera (JOPP, por su sigla en inglés), titulado “Estudio de viabilidad de la repoblación forestal CDM para el desarrollo de la comunidad en extensas tierras de pasto en Uruguay”, “desde un punto de vista ecológico, el establecimiento de plantaciones a gran escala de especies extranjeras en esta área es claramente un paso en la dirección equivocada. Desde un punto de vista social, podría llamarse genocidio cultural”.
La tierra que sería utilizada en “proyectos de repoblación forestal” JOPP, según el informe, se utiliza actualmente para el “pastoreo extenso” de ganado y ovejas. El informe, que preconiza la “elegibilidad de la tierra”, no hace ninguna mención de la gente que la posee, vive en ella, o hace su vida con el uso de la tierra en cuestión. La única alusión a este problema es la breve garantía de que todo el ganado desplazado “sería vendido en el mercado libre”. Pese a que la “producción de ganado y ovejas, desde el siglo XVII ha sido la actividad rural tradicional en el área del proyecto y en todas las regiones circundantes”, el informe sostiene que las plantaciones significan un uso más rentable de la tierra que el pasto. Entonces surge la pregunta: ¿rentable para quién?
El Banco Mundial levanta al CDM como “parte integrante de su misión para reducir la pobreza con sus estrategias de ambiente y energía”. Sin embargo, en América Latina, como en otras partes del mundo en vías de desarrollo, el mercado global del carbono está demostrando ser en gran parte perjudicial para los indígenas y los pobres. Con poco o nada de participación en cómo se conduce un proyecto, las comunidades locales no tienen virtualmente ningún control sobre cómo afectará su tierra, agua y recursos.
En un documental reciente del Observatorio Comercio del Carbono, los aldeanos explican que las plantaciones masivas que cubren cerca de 40.000 hectáreas están absorbiendo el agua de las corrientes locales, causando una disminución aguda de la pesca y la mortandad de plantas medicinales. En una entrevista, una mujer local se lamentó que las plantaciones corporativas “continúan destruyendo nuestra comunidad, destruyendo a nuestros ciudadanos, destruyendo nuestra fauna, destruyendo nuestra flora, y nadie hace ninguna cosa [para detenerlo].”
La falta de responsabilidad de las poblaciones locales es un defecto fundamental en la manera en que se presentan, evalúan y ejecutan los proyectos CDM. El formulario de diseño de proyectos que utiliza el consejo de dirección del CDM para aprobar o negar financiamientos, desatiende en gran parte el impacto de los proyectos en las comunidades locales. El documento no contiene ningún lenguaje jurídico obligatorio y solamente pide un “informe sobre cómo fue tomada la deuda y cualquier comentario recibido” por los tenedores locales. En su evaluación de cuatro proyectos CDM realizados en Brasil y Bolivia, el UNEP indicó que fue encontrada limitada la “participación de los miembros de la comunidad local”.
Mientras el Banco Mundial finge dar importancia a la sustentabilidad y aliviar la pobreza mediante los CDM, fracasa continuamente en entregar resultados positivos para el ambiente o las comunidades perjudicadas del mundo subdesarrollado. El mercado global del carbono está demostrando ser simplemente otra arma utilizada por las corporaciones transnacionales para acelerar su incursión en los derechos de los pueblos indígenas y pequeños tenedores de tierras de América Latina.
La ironía de esta situación adquiere una tonalidad especialmente trágica al observarse que muchas comunidades en riesgo han vivido de manera sustentable durante siglos y deberían ser vistas como verdaderos modelos en la lucha contra la degradación ambiental y el cambio de clima. En lugar de eso, el Banco Mundial adoptó un sistema inadecuado que representa un peligro acuciante para el medio ambiente a expensas de otros aspectos medioambientales importantes y del bienestar de las poblaciones más vulnerables del mundo, a menudo mejor informadas.
Janet Redman, del Instituto de Estudios Políticos, dijo: “Los granjeros [del sur global] están negociando sus derechos de tierra comunales y su capacidad de alimentarse por los caprichos y las fluctuaciones de precio del mercado internacional de los bonos de carbono”.
Actualización de Mary Therin (de “Upside Down World”)
Mientras los gobiernos, los ecologistas y los líderes industriales promueven la conferencia de la ONU sobre cambio de clima para diciembre de 2009 en Copenhague, el debate sobre las compensaciones del carbono tomó el lugar central. Los grupos, incluyendo la Comisión Europea, reconocen los muchos defectos del Mecanismo de Desarrollo Limpio y están pidiendo reformas. A finales de abril de 2009, los delegados de todo el mundo que asistieron a la Cumbre Global de los Pueblos Indígenas sobre el Cambio de Clima, sacaron una declaración que invitó a los gobiernos a abandonar las “falsas soluciones al cambio de clima que impactan negativamente los derechos de los pueblos indígenas… por ejemplo el comercio del carbono, el Mecanismo de Desarrollo Limpio y las compensaciones por bosques”.
Desafortunadamente, el consejo de dirección del CDM, en vez de abordar aplicaciones de transparencia y responsabilidad, propuso intensificar algunos aspectos más problemáticos del esquema de compensación al carbono, al presentar planes para ampliar su aplicación en la silvicultura y simplificar el proceso de utilización del financiamiento. Según Óscar Reyes, del Observatorio Comercio del Carbono, estas reformas expandirían drásticamente el CDM a la vez que “bajarán los controles ya inadecuados para la sustentabilidad ambiental y la justicia social”.
Mientras tanto, el Mecanismo de Desarrollo Limpio continúa ampliándose. Solamente en mayo de 2009, se aprobaron 132 nuevos proyectos CDM, marcando el punto más alto en el proceso de su aplicación. Al mismo tiempo, por todas partes del globo están apareciendo más pruebas de que muchos “proyectos de reducción de emisiones” hacen más daño que bien al mundo desarrollado. En junio de 2009, el Daily Mail del Reino Unido publicó un reportaje a una fábrica flotante de productos químicos que envenenó el abastecimiento de agua en Gujarat, India. Según Eva Filzmoser, del Observatorio CDM, los grandes proyectos hídricos y de gas son los receptores más perjudiciales de financiamiento otorgado por este mecanismo. Arguyó que estos proyectos raramente ahorran emisiones adicionales y de hecho, ofrecen incentivos perversos para ampliar industrias de degradación ambiental.
En Estados Unidos, el debate sobre las compensaciones al carbono y los esquemas de límite y comercio entraron en erupción en mayo de 2009, desde que el Comité de Energía de la Cámara de Representantes aprobó la Ley de Energía Limpia y Seguridad Americana, también conocida como proyecto Waxman-Markey. Mientras muchos grupos ecologistas elogian el proyecto como un paso enorme hacia la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en EEUU, otros denuncian la prominencia de la compensación al carbono en la ley, que abriría un escape para que las corporaciones eludan cualquier compromiso real de reducir las emisiones. Según el Instituto de Estudios Políticos (IPS, sigla en inglés), bajo esta legislación se podría “comprar” compensaciones hasta por 2 mil millones de toneladas de carbono -cerca del 30 por ciento de las emisiones actuales en EEUU-, donde la mitad llegaría desde países subdesarrollados a través de programas como el Mecanismo de Desarrollo Limpio.
Mientras la mayor parte de los grandes medios principales y muchos grupos ambientales se han subido al tren en marcha del “límite y comercio”, organizaciones como el Instituto de Estudios Públicos, Observatorio del Comercio del Carbono y Observatorio CDM continúan promoviendo la conciencia pública sobre los peligros de este engañoso sistema. Un número importante de voces, incluyendo a The Economist, salieron a favor de un impuesto al carbono como un modo más eficaz de producir reducción de emisiones. Estos grupos llaman a la gente del mundo desarrollado a que tome el liderazgo disminuyendo sus propias huellas de carbono y exijan una solución real para que el cambio de clima comience en casa.
Para más información:
Sustainable Energy and Economy Network (Institute for Policy Studies): http://www.seen.org
Carbon Trade Watch: http://www.carbontradewatch.org/
Friends of the Earth: http://www.foe.org/global-warming
CDM Watch: http://www.cdm-watch.org/
Fuente:
Upside Down World, 11 de febrero de 2009, “The World Bank and Climate Change: Sustainability or Exploitation?”, por Mary Tharin.
Estudiantes investigadores: Victoria Masucci y Christine Wilson.
Evaluador académico: Elaine Wellin, Ph.D., Sonoma State University.