
martes 1 de junio de 2010
Michel Colon
¿Adonde se detendrá Israel? Solamente allí donde nosotros lo detengamos. Después de haber masacrado a las mujeres y los niños de Gaza, después de haber bombardeado escuelas y hospitales, después de haber disparado contra ambulancias y usado armas químicas, ahora masacra también a los humanistas europeos e internacionales.
Una vez más, la cobertura mediática está llena de mentiras. Esta mañana en la radio que estaba escuchando no se le daba la palabra a las víctimas sino tan solo al agresor que argumentaba sus excusas habituales.??
1) La Flotilla de la Paz no habría obedecido los apercibimientos del ejército israelí. Pero ¿desde cuando deben obedecerse las órdenes ilegales de un Estado que bloquea ilegalmente territorios que no le pertenecen???
2) ¿No tendrían derecho las naves a acudir en ayuda de los habitantes de Gaza hambrientos y privados de medicamentos? Pero el bloqueo israelí ¡sí a violar absolutamente el derecho internacional!
3) Los soldados israelíes habrían sido agredidos. ¡Cómo no lo habíamos pensado, ciertamente! Los crímenes israelíes son siempre en legítima defensa.
Todas esas mentiras no hacen sino usar los “principios de la propaganda bélica” tal como manifesté en mi libro ¡Hablemos Israel! Estoy actualmente en Francia, esta tarde estaré en Montpellier para participar de un debate sobre este tema. Todas las noches en todas partes se plantea la misma lacerante pregunta: ¿Qué podemos hacer nosotros, simples ciudadanos para combatir la desinformación, abrirle los ojos a la gente y detener estas masacres?
La respuesta es simple, en primer lugar ganar la batalla de la información hablando lo más posible con quienes están a nuestro alrededor (escuelas, empresas, barrios, amigos…) y lo mejor posible es decir contando con conocimientos concretos que permitan refutar los mitos y las mentiras de los medios y con métodos inteligentes y eficaces que permitan combatir los prejuicios, eliminar los tabúes e instalar un verdadero y democrático debate ciudadano. Esto es possible, muchas de las personas que concurren a nuestros debates y a nuestros talleres nos dicen luego que han logrado desbloquear las discusiones y abrir los ojos…??Los crímenes cometidos por Israel, ¿nos prueban que es todo poderoso? Por el contrario Israel se siente cada vez más débil, hasta sus partidarios se dividen. Y si todavía mantiene los beneficios de la impunidad es a causa del apoyo de los EEUU y de Europa. A nosotros, por lo tanto, ciudadanos europeos nos toca presionar a nuestros cómplices dirigentes políticos.
Pregonemos en todas partes que Europa acaba de acoger en los hechos a su miembro número 28. Repitamos en todas partes que Sarkozy que se ha vanagloriado de haber ido a rescatar a todos los prisioneros franceses en el extranjero, ¡no ha movido ni el dedo meñique para defender a Salah Hamouri, un joven franco-palestino prisionero político de Israel! Pregonemos en todas partes que Europa ayuda a Israel a importar productos ilegales y que es legítimo boicotearlo contrariamente a lo que pretende Alliot Marie, Ministra del Interior que eso viola el derecho internacional! Repitamos en todas partes que rechazando el reconocimiento y la negociación con el Gobierno elegido por los palestinos, Europa ha colocado el semáforo en verde para que Israel bombardee Gaza. Difundamos en todas partes que son los fabricantes europeos quienes proveen de armas a Israel con la ayuda de Sarkozy, Merkel y Cía ¡De modo que cuando Israel bombardea y masacra son también Sarkozy, Merkel y Cía quienes bombardean y masacran!
Si explicamos todo eso de manera simple y concreta, ateniéndonos a los hechos, la gente comprenderá y presionará para terminar con esos crímenes. Es responsabilidad de todos. Yo les hablaré esta tarde en Montpellier y luego en Mlhouse, Belfort, Besançon y seguiré luego en Bruselas…
Hagan circular esta información. Interpelen a sus dirigentes políticos y a los medios. Pero sobre todo convoquen a sus vecinos a movilizarse desde ahora para denunciar estos crímenes, divulgar explicaciones sobre la verdadera historia del colonialismo israelí, por las escandalosas razones económicas por las que EEUU y Europa lo apoyan, para refutar los mitos y las mentiras de los medios que Israel difunde a través de los medios.
Con suficiente presión podremos imponer el respeto al derecho y poner fin a los crímenes.
1) Los países europeos deben rechazar al embajador israelí y suspender todos los acuerdos económicos, políticos y militares con Israel
2) Hay que boicotear todos los productos israelíes mientras no se respete el derecho.
3) Los medios deben ofrecer la palabra a las víctimas y plantear un debate público sobre las mentiras de los medios de propaganda israelíes.
Traducción: Susana Merino (REBELION)
Autor imagen: Carlos Latuff
miércoles, 2 de junio de 2010
¡Israel se ha vuelto fascista, debemos pararlo ya!
sábado, 8 de mayo de 2010
Todo lo que usted no debería saber sobre Eritrea (1/3) Entrevista a Mohamed Hassan
09-05-2010
Grégoire Lalieu y Michel Collon
michelcollon.info
Traducido del francés por Beatriz Morales Bastos
El Cuerno de África es una de las regiones más desgarradas del continente: guerras incesantes, hambre, pobreza… Imágenes que conoce todo el mundo. Pero pocas personas saben que Eritrea considera que es posible salir de este círculo infernal, resolver los conflictos por medio del diálogo y alcanzar un nivel de desarrollo importante. Sería algo de lo que alegrarse, sin embargo; a ojos de la comunidad internacional Eritrea es un Estado paria, al que el Consejo de Seguridad de la ONU ha sentado en el banquillo de los acusados.
¿Cómo amenaza a las potencias occidentales este país, del que nadie habla? En este nuevo capítulo de nuestra serie “Comprender el mundo musulmán” Mohamed Hassan desvela todo lo que no deberíamos saber sobre Eritrea.
¿Sería Eritrea la fuente de todas las violencias en el Cuerno de África? Esto es lo que parece pensar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que recientemente ha votado unas sanciones contra este país. Sobre todo se ha acusado a Eritrea de suministrar armas a los rebeldes somalíes.
Estas sanciones se basan en una campaña mentirosa que tiene el objetivo de desestabilizar al gobierno eritreo. Desde 1992 existe un embargo al suministro de armas a Somalia, hay expertos internacionales sobre el terreno para comprobar la situación y hoy cada arma tiene un número de serie que permite asegurar que se siguen sus trazas. ¡A pesar de todas estas disposiciones, el Consejo de Seguridad no tiene más pruebas sobre este supuesto tráfico de armas de las que había sobre las armas de destrucción masiva en Iraq! En cambio, una vez más encontraremos a Washington detrás de este tipo de campaña mentirosa. Y, sin embargo, ni siquiera se lo cree el Secretario de Estado adjunto a los Asuntos Africanos de Estados Unidos. La verdad, explica, es que Somalia está en guerra desde hace veinte años y está repleta de armas. Cualquiera puede venderlas o comprarlas en el mercado negro. Por consiguiente, los rebeldes somalíes no necesitan ir a Eritrea para aprovisionarse de armas.
También se acusa a Eritrea de mantener tensiones conEs posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen. Yibuti por unas diferencias fronterizas. Además, en 2008 hubo una escaramuza entre ambos ejércitos.
Eritrea nunca ha manifestado la menor reivindicación territorial sobre Yibuti. Como la mayoría de las fronteras de África, la que separa ambos países la trazaron las potencias coloniales. Por consiguiente, se marcó hace mucho tiempo y nunca se ha discutido. Este “incidente” de 2008 es una pura fabricación del gobierno de Bush. Todo empezó en el mes de abril cuando el presidente eritreo, Isaias Afwerki, recibió una llamada de teléfono del emir de Qatar. Éste le transmitía una queja del presidente de Yibuti, Ismail Omar Guelleh: Eritrea estaba reuniendo tropas en la frontera. Ahora bien, el presidente Afwerki no había dado ninguna orden a su ejército y le sorprendió mucho esta llamada. ¿Por qué su homólogo recurría a una tercera parte? De todos modos, Isaias Afwerki propuso reunirse con Guelleh en Yibuti, en Eritrea o incluso en Qatar si él lo prefería. El presidente de Yibuti no respondió a la invitación. Unas semanas después, el 11 de junio 2008, soldados del ejército de Yibuti atacaron a las tropas eritreas en la frontera. Hubo un breve combate que causó una treintena de muertos y decenas de heridos en ambas partes. El presidente de Yibuti clamó enseguida que Eritrea había atacado a su país. Con una desconcertante rapidez Estados Unidos emitió un comunicado condenando “la agresión militar de Eritrea contra Yibuti”. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se hizo eco inmediatamente de esta condena. Y sólo a continuación propuso enviar una comisión de expertos para analizar la situación sobre el terreno y establecer los hechos. ¿Por que el Consejo de Seguridad había puesto el carro delante de los bueyes? ¿En qué se basaban sus acusaciones? No hay diferencias entre Eritrea y Yibuti. Los pueblos de ambos países siempre han tenido buenas relaciones, pero una vez más Estados Unidos manipula a la comunidad internacional y al Consejo de Seguridad para presionar a Eritrea.
¿Cómo se explica la actitud de Yibuti?
El presidente Ismail Omar Guelleh prácticamente no tiene base social. Sólo se mantiene en el poder gracias al apoyo de las potencias extranjeras. En consecuencia, no puede negarles nada. Esto explica sobre todo por qué hay tantos soldados extranjeros en Yibuti. Por ejemplo, Estados Unidos sólo tienen una base en África y está en Yibuti. Este pequeño país también abriga contingentes de otras naciones y la mayor base francesa en el continente africano. Por lo tanto, Guelleh depende completamente de Washington. Si Estados Unidos tiene necesidad de él para crear una nueva crisis en la región, él obedece. Esto se ha convertido en una especialidad estadounidense: fomentar problemas para a continuación proponer resolverlos. En este caso Estados Unidos trata de hacer pasar a Eritrea por un país belicoso que sería la causa de todos los problemas en el Cuerno de África.
¿Por qué quiere Estados Unidos marginar a Eritrea?
El gobierno eritreo tiene una visión para su propio país y para la región: es posible alcanzar un buen nivel de desarrollo y resolver los conflictos por medio del diálogo si se libran de las interferencias de las potencias extranjeras. Si se observa la crisis en Somalia, Eritrea siempre ha predicado reunir a todos los actores políticos de este país en torno a una mesa para dialogar. Para encontrar una solución al conflicto y reconstruir Somalia, Eritrea propone también implicar a la sociedad civil: mujeres, ancianos, jefes religiosos… Reunir a todo el mundo más allá de las separaciones para reconstruir un país que desde hace veinte años no tiene gobierno. Sin duda este método será eficaz para devolver la paz al país. Pero Estados Unidos, por su parte, ha mantenido voluntariamente a Somalia en el caos. En 2007 incluso ordenó al ejército etíope que atacara Mogadisco aunque había vuelto la paz. Y a fin de cuentas, ¡a quien sancionó la ONU fue a Eritrea! De hecho Estados Unidos teme que la visión de Eritrea haga adeptos en el Cuerno de África, lo que significaría el final de la injerencia estadounidense en esta región estratégica. Por consiguiente, Washington intenta poner a Eritrea en cuarentena para evitar que se propague el “virus”. Es una técnica que Estados Unidos siempre ha aplicado y que ha estudiado Noam Chomsky. Éste habla de la “teoría del manzana podrida”: si hay una manzana podrida en un cesto hay que quitarla antes de que se pudran las demás manzanas. Ésta es la razón por la que Estados Unidos siempre ha tratado de derrocar gobiernos (con o sin éxito): Castro en Cuba, Allende en Chile, Laos en la década de 1960… Chomsky señala que Washington interviene entonces con el pretexto de asegurar la “estabilidad” del mundo. Pero esta “estabilidad”, explica Chomsky, significa “seguridad” para las multinacionales y para las clases dirigentes.
Así pues, ¿ para Washington Eritrea es la manzana podrida del Cuerno de África?
Completamente. Pero el verdadero enemigo de la región es el imperialismo, particularmente el imperialismo estadounidense. Por consiguiente, Eritrea desea que los países del Cuerno de África se libren de las injerencias de las potencias neocoloniales y desarrollen un proyecto común. El Cuerno de África goza de una posición geoestratégica muy ventajosa: está conectado a la vez con los países del Golfo y con el océano Índico donde se lleva a cabo la mayor parte del comercio marítimo mundial. También dispone de muchos recursos, minerales, gas, petróleo, biodiversidad… Si los países de esta región se libraran del neocolonialismo y unieran sus esfuerzos, lograrían salir de la pobreza. Eso es lo que desea Eritrea para el Cuerno de África. Evidentemente, Estados Unidos no desea que este proyecto nazca porque se podría ir despidiendo del control de esta región estratégica y del acceso a sus materias primas. Por lo tanto, Washington trata de presionar al presidente Isaias Afwerki para que cambie su política. A fin de cuentas Eritrea, que tuvo que llevar a cabo un largo combate para lograr su independencia en 1993, hoy sigue luchando para proteger su soberanía nacional.
El combate que Eritrea llevó a cabo por la independencia es el más largo de la historia de África. El país fue colonizado por los italianos en 1869. ¿Cómo Italia, que no era un gran imperio colonial, se encontró en Eritrea?
Hay que situar esto en el contexto de la Europa del siglo XIX. Entonces el viejo continente era el escenario de una lucha despiadada entre las potencias imperialista por el control de las colonias y de sus materias primas. Existía ya una fuerte rivalidad entre Francia y Gran Bretaña. La unificación de Italia en 1863 y después la de Alemania en 1871 hicieron surgir nuevos rivales de altura. Además, el mundo capitalista conoció su primera crisis importante en 1873. Esta crisis provocó el desmantelamiento progresivo del imperio Otomano y exacerbó aún más los apetitos rivales de las potencias europeas. Alemania, por ejemplo, quería aprovecharse del desmantelamiento del imperio Otomano para adquirir nuevas colonias. Los británicos, por su parte, apoyaban a Estambul para bloquear la expansión alemana. El canciller Bismarck decidió entonces organizar la Conferencia de Berlín en 1885. Es un acontecimiento fundamental en la historia de las colonias: mientras que hasta entonces éstas se habían instalado sobre todo en las costas de África para establecer en ellas factorías comerciales, durante esta Conferencia las potencias europeas proyectan colonizar gradualmente el conjunto del continente. Así, para evitar nuevos conflictos y relanzar la economía capitalista, Europa se puso de acuerdo en el reparto de la tarta africana. Durante estas discusiones Gran Bretaña animó a los italianos a instalarse en el Cuerno de África. La estrategia de los británicos era invitar a una potencia colonial que no era muy amenazante (Italia) para bloquear la expansión de rivales más serios (Francia y Alemania).
Europa se repartió África pero a principios del siglo XX Etiopía era el único país independiente del continente, ¿por qué? Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.
Esta particularidad resulta de un compromiso entre franceses y británicos. Los primeros tenían el proyecto de extenderse desde Dakar a Yibuti. Ahora bien, los segundos ambicionaban desplegar su imperio desde El Cairo a Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Si se observa un mapa de África se ve que estos proyectos coloniales estaban llamados indefectiblemente a chocar frontalmente. Para evitar un conflicto que habría provocado enormes pérdidas a ambos campos, Francia y Gran Bretaña decidieron no colonizar Etiopía. Pero no por ello los imperialistas renunciaron a este territorio. Apoyaron y armaron a [el emperador] Menelik II que reinaba en una de las regiones más ricas de Etiopía. Con el apoyo de las potencias coloniales tomó el poder en toda Etiopía y permitió a franceses y británicos tener acceso a los recursos de su imperio. Al final, si bien Etiopía era el único país que no había sido colonizado, por ello no se puede decir que fuera independiente. Quien se hacía llamar Menelik II, Negusse Negest de Etiopía, león conquistador de la tribu de Judah, elegido de Dios, no era sino un agente de las potencias imperialistas, incapaz de construir un Estado moderno. Había sido elegido sobre todo porque era un cristiano ortodoxo y porque provenía de una de las regiones más ricas de Etiopía. Por consiguiente, Menelik II dirigía un régimen minoritario en un sistema feudal en el que la mayoría de las nacionalidades no tenían ningún derecho. Se practicaba la esclavitud. Todo esto creó muchas desigualdades que todavía hoy se resienten en Etiopía.
Eritrea, en cambio, fue colonizada por Italia. Más tarde, Mussolini incluso declaró que sería el corazón del nuevo imperio romano. ¿Qué efectos tuvo la colonización italiana de Eritrea?
Cuando Italia colonizó Eritrea tenía demasiados campesinos dentro de sus fronteras. Muchos emigraron a Suiza o a Francia y otros fueron a instalarse en Eritrea. Con su paisaje de postal y su clima agradable, la nueva colonia italiana hacía soñar a más de uno. Los colonos se implantaron sobre el terreno junto con los campesinos. La burguesía italiana invirtió entonces mucho en Eritrea. La situación geográfica de esta colonia le interesaba particularmente. En efecto, el país tiene largas costas que bordean el mar Rojo, está cerca del Canal de Suez al norte y del Estrecho de Bab-el-Mandeb al sur: uno de los corredores de navegación más frecuentados del mundo que une el mar Rojo con el océano Índico. Así pues, los italianos invirtieron mucho en Eritrea y desarrollaron plantaciones, puertos, infraestructuras… Para que se haga una idea del nivel de desarrollo de esta colonia, cuando los ingleses invadieron Eritrea durante la Segunda Guerra Mundial, ¡directamente desmontaron las fábricas para llevárselas!
Esto parece estar lejos de los saqueos habituales o de las manos cortadas del Congo Belga. ¿Eritrea era un excepción en el despiadado mundo del colonialismo?
Hubo aspectos positivos, pero no hay que engañarse, el colonialismo italiano seguía siendo un concepto discriminatorio en el que los negros no tenían muchos derechos con respecto a los blancos. ¿Por qué? De hecho, cuando a finales del siglo XIX Italia se apropió de Eritrea y de una parte de la actual Somalia trató de proseguir su expansión en Etiopía. Pero los soldados italianos fueron derrotados por Menelik II durante la batalla de Adua en 1896. Durante los años siguientes en el seno de la intelligentsia italiana se fue desarrollando la ideología fascista con la voluntad de restituir el honor del país que había sido vencido por los negros. Por consiguiente, el colonialismo italiano era muy racista en relación con éstos. La población eritrea había sido integrada al proyecto colonial pero como clase inferior. Además, el fascismo italiano (que llegó al poder en 1922) se basaba ante todo en un racismo antinegro, no era antisemita como el fascismo alemán. ¡En el seno de las organizaciones fascistas en Italia trabajaron judíos! Y Mussolini tenía una amante judía, ¡imagine eso en Hitler! Sólo más tarde, hacia finales de la década de 1930 Italia va a empezar a perseguir a los judíos. En primer lugar, porque Mussolini se había acercado a Hitler. A continuación, porque el partido fascista italiano necesitaba cobrar nuevo impulso. Por consiguiente, utilizó a la comunidad judía como chivo expiatorio para movilizar a la población italiana.
Finalmente, los fascistas italianos tuvieron su revancha en Etiopía: en 1935 las tropas de Mussolini invadieron el único país no colonizado de África.
Sí, aunque la ocupación de Etiopía no duró mucho tiempo. En 1941, en plena guerra mundial, el ejército británico expulsó a los italianos de la región y los Aliados tomaron el control del Cuerno de África. Tras la guerra, si bien Etiopía recuperó su “independencia”, la suerte de Eritrea, en cambio, fue objeto de debate. La Unión Soviética deseaba que esta colonia obtuviera su independencia. Los británicos, por su parte, deseaban dividir al país en dos con base en la religión, tal como habían hecho por todas partes: los musulmanes debían unirse a Sudán y los cristianos ortodoxos a Etiopía. Es interesante señalar que la Iglesia etíope era favorable a esta opción y presionaba a los cristianos de Eritrea para que aceptaran. Les decía que si se negaban no serían enterrados y su alma no alcanzaría el paraíso. A pesar de todo, los cristianos de Eritrea se negaron: ¡antes que nada se sentían eritreos! Este sentimiento de pertenencia se explica sobre todo por el hecho de que a la inversa de muchas potencias imperialistas los italianos habían integrado al pueblo eritreo en el proyecto colonial sin distinción étnica. Pero la que ganó finalmente fue la tercera opción, la de Estados Unidos: Eritrea se debía integrar en Etiopía en un sistema federal.
¿Por qué Estados Unidos apoyaba esta opción?
La posición geográfica de Eritrea le había conferido una gran importancia a ojos de Washington durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Desde la década de 1940 el Pentágono y empresas de armamento privadas desarrollaron importantes proyectos en el país: una línea de ensamblaje de aviones, talleres de reparación, una fuerza naval… Y, sobre todo, en la década de 1950 los servicios de inteligencia estadounidenses establecieron en Asmara, su capital, una de sus bases de telecomunicaciones más importantes en el extranjero. Entonces no había vigilancia vía satélite como hoy y los sistemas de escucha tenían un alcance limitado. Pero desde Eritrea se podía vigilar lo que pasaba en África, en Oriente Medio, en el Golfo e incluso en algunas partes de la Unión Soviética. Por consiguiente, Estados Unidos defendió que Eritrea se uniera a Etiopía, que era un aliado de Washington. John Foster Dulles, una figura eminente de la política estadounidense, dirigía la oficina de Asuntos Exteriores. En un debate del Consejo de Seguridad reconoció: “Desde el punto de vista de la justicia se deben tener en cuenta las opiniones del pueblo eritreo. Con todo, los intereses estratégicos de Estados Unidos en la cuenca del mar Rojo y las consideraciones para la seguridad y la paz en el mundo hacen necesario que este país se una a nuestro aliado, Etiopía”. Así fue cómo se solucionó la suerte de Eritrea con graves consecuencias: iba a comenzar la lucha más larga por la independencia en África…
A lo largo de las próximas semanas continuarán la segunda y tercera parte de nuestra entrevista sobre Eritrea. Junto con Mohamed Hassan repasaremos los treinta años de un combate en equipo llevado a cabo por los resistentes. Descubriremos los retos de la revolución eritrea, sus similitudes con Cuba. También abordaremos la cuestión de los derechos humanos en Eritrea, objeto de ataques de las potencia occidentales. Por último, analizaremos esta famosa paradoja africana: tanta riqueza para una población tan pobre.
Mohamed Hassan recomienda las siguientes lecturas:
- Dan Connell, Against All Odds. A Chroincle of the Eritrean Revolution, The Red Sea Press, Inc, 1997
- Firebrace & Holland, Never Kneel Down, Spokesman, 1984
Mohamed Hassan es especialista en geopolítica y en el mundo árabe. Nacido en Addis Abeba (Etiopía), participó en los movimientos estudiantiles en el marco de la revolución socialista de 1974 en su país. Estudió ciencias políticas en Egipto antes de especializarse en administración pública en Bruselas. Diplomático de su país durante la década de 1990, trabajó en Washington, Pekín y Bruselas et Bruxelles. Coautor de L’Irak sous l’occupation (EPO, 2003), también ha colaborado en obras sobre el nacionalismo árabe y los movimientos islámicos, y sobre el nacionalismo flamenco. Es uno de los mejores especialistas contemporáneos del mundo árabe y musulmán.
Fuente: http://www.michelcollon.info/index.php?option=com_content&view=article&id=2709:tout-ce-que-vous-ne-devriez-pas-savoir-sur-lerythree-13&catid=6:articles&Itemid=11
sábado, 12 de diciembre de 2009
Somalia: De cómo las potencias coloniales mantienen al país sumido en el caos
Entrevista a MOHAMED HASSAN
12-12-2009
Gregoire Lalieu y Michel Collon
La Haine
Somalia tenía todo lo necesario para salir adelante: una situación geográfica privilegiada, petróleo, minerales y, algo raro en África, una sola religión y una única lengua para todo el país. Somalia hubiera podido ser una gran potencia regional. Pero la realidad es muy diferente: hambrunas, guerras, pillaje, piratas, atentados... ¿Cómo se ha desmoronado este país? ¿Por qué no existe un gobierno somalí desde hace casi veinte años? ¿Qué escándalos se ocultan tras los piratas que secuestran nuestros barcos? En esta nueva entrega de la serie “Comprender el mundo musulmán”, Mohammed Hassan nos explica por qué y cómo las potencias imperialistas han aplicado a Somalia la teoría del caos.
¿Cómo se ha desarrollado la piratería en Somalia? ¿Quiénes son los piratas?
Desde 1990, no existe un gobierno en Somalia y el país se encuentra en manos de los señores de la guerra. Los barcos europeos y asiáticos se han aprovechado de la situación caótica para pescar en las costas somalíes sin licencia alguna y sin respetar unas normas elementales. No han respetado las cuotas vigentes en sus países de origen para preservar las especies, y han empleado técnicas de pesca- en especial, dinamita- que han producido graves daños a la riqueza pesquera de los mares somalíes.
Pero eso no es todo. Aprovechándose, asimismo, de esta falta de autoridad política, las empresas europeas, ayudadas por la mafia, han vertido residuos nucleares a lo largo de las costas de Somalia.
Europa estaba al corriente, pero ha cerrado los ojos porque esta solución presentaba ventajas prácticas y económicas para el tratamiento de los residuos nucleares.
Por otra parte, el tsunami de 2005 depositó gran parte de esos residuos nucleares en las tierras somalíes, lo que ha ocasionado la aparición de enfermedades desconocidas entre la población de Somalia.
Este es el contexto en el que se ha desarrollado, esencialmente, la piratería somalí. Los pescadores de Somalia, con técnicas rudimentarias, no estaban en condiciones de faenar, por lo que han decidido protegerse y proteger sus mares. Es exactamente lo mismo que hizo Estados Unidos en su guerra civil contra los británicos (1756-1763): al no disponer de fuerzas navales, el presidente Georges Washington llegó a un acuerdo con los piratas para proteger la riqueza de las costas estadounidenses.
¿Cómo es posible que desde hace casi veinte años no exista un Estado somalí?
Es la consecuencia de una estrategia estadounidense. En 1990, el país estaba conmocionado por los conflictos, el hambre y el pillaje, y el Estado se vino abajo. Ante la situación, Estados Unidos, que había descubierto unos años antes las reservas de petróleo de Somalia, lanzó en 1992 la operación Restore Hope [Restaurar la Esperanza], y por primera vez, los marines estadounidenses intervinieron en África para controlar el país. También por vez primera, una invasión militar se llevó a cabo en nombre de la injerencia humanitaria.
¿Se refiere a los famosos sacos de arroz exhibidos en una playa somalí por Bernard Kouchner?
Sí, todo el mundo recuerda las imágenes, cuidadosamente preparadas. Pero las verdaderas razones eran estratégicas. Un documento del departamento de Estado estadounidense preconizaba que, tras la caída del bloque soviético, Estados Unidos se mantuviera como la única super potencia mundial y, para conseguir este objetivo, recomendaba ocupar una posición hegemónica en África, muy rica en materias primas
Sin embargo la operación Restore Hope fue un fracaso. La película La chute du faucon noir [La caída del halcón negro] impactó a los estadounidenses con sus pobres soldados “asaltados por los perversos rebeldes somalíes”...
Ciertamente, la resistencia nacionalista somalí derrotó a los soldados estadounidenses y desde entonces, la política de Estados Unidos ha sido mantener Somalia sin un verdadero gobierno, es decir, balkanizarla.
La antigua estrategia británica, ya aplicada en numerosos lugares: establecer Estados débiles y divididos para manejar mejor el tinglado. Esa es la razón de que no exista un Estado somalí desde hace casi veinte años: Estados Unidos mantiene su teoría del caos para impedir la reconciliación de los somalíes y mantener así al país dividido
En Sudán, tras la guerra civil, Exxon tuvo que abandonar el país después de descubrir la existencia de petróleo. ¿Dejar que Somalia se suma en el caos no es contrario a los intereses de Estados Unidos que no pueden explotar el petróleo hallado?
La explotación del petróleo somalí no es su objetivo prioritario. Estados Unidos sabe que las reservas están ahí y no tienen una necesidad inmediata de ellas.
Para su estrategia, son otros dos los factores más importantes. Ante todo, impedir a sus competidores negociar ventajosamente con un Estado somalí rico y fuerte.
Ustedes hablan de Sudán, y la comparación resulta interesante.
El petróleo que las compañías petroleras descubrieron hace treinta años, ahora se vende a los chinos. Podría ocurrir lo mismo en Somalia.
Cuando Abdullah Yussuf era presidente del gobierno de transición se fue a China, a pesar de estar apoyado por Estados Unidos, y los media estadounidenses criticaron ferozmente la visita.
El hecho cierto es que EE.UU. no tiene garantía alguna en este tema: si mañana se estableciera un gobierno somalí, con independencia de su color político, podría adoptar una estrategia independiente de la estadounidense y comerciar con China.
Así que los Estados occidentales imperialistas no quieren en modo alguno un Estado somalí unido y fuerte.
El segundo objetivo, buscado mediante la teoría del caos, está relacionado con la situación geográfica de Somalia, estratégica para los imperialistas de Estados Unidos y Europa.
¿Por qué es estratégica?
Miren el mapa, para controlar el océano Índico. Tal como he dicho antes, las potencias occidentales tiene una gran responsabilidad en el desarrollo de la piratería en Somalia. Pero en lugar de decir la verdad y pagar indemnizaciones por lo que han hecho, criminalizan el fenómeno con el fin de justificar sus actuaciones en la región. Con el pretexto de combatir la piratería, la OTAN sitúa su marina de guerra en el océano Índico.
¿El verdadero objetivo?
Controlar el desarrollo económico de las potencias emergentes, en especial de India y China: la mitad de la flota mundial de transporte de contenedores y el 70% del tráfico total de productos petroleros pasa por el océano Índico.
Y, desde el punto de vista estratégico, Somalia ocupa un lugar importante: el país tiene la costa más grande de África (3.300 kilómetros) y se encuentra frente al golfo Árabe y el estrecho de Ormuz, dos de los centros neurálgicos de la economía de la región.
Además, si se llegara a una solución pacífica al problema somalí, las relaciones entre África e India y China podrían desarrollarse a través del océano Índico y los competidores de Estados Unidos podrían entonces influir en esta zona de África. Mozambique, Kenia, Madagascar, Tanzania, Zanzíbar, Sudáfrica..., todos ellos unidos por el océano Índico tendrían un fácil acceso al mercado asiático y podrían desarrollar unas relaciones económicas beneficiosas.
Nelson Mandela, cuando era presidente de Sudáfrica, ya aludió a la necesidad de una revolución en el Índico con nuevas relaciones económicas. Proyecto que tanto Estados Unidos como Europa no quieren. Y esa es la razón por la que prefieren que Somalia siga sumida en el caos.
Usted afirma que Estados Unidos no quiere la reconciliación en Somalia, pero ¿Cuáles han sido los orígenes de las divisiones somalíes?
Para comprender la actual situación caótica, es preciso remontarse a la historia de Somalia, un país dividido por las fuerzas coloniales.
En 1959, Somalia consigue la independencia con la unión de las colonias italiana del sur y británica del norte.
Pero los somalíes viven además en ciertas zonas de Kenia, de Etiopía y de Djibuti. El nuevo Estado somalí, en principio, adopta como bandera una estrella, en la que cada punta representa una de las partes de la Somalia histórica. El lema que se incluye tras este símbolo es el siguiente: “Se han reunificado dos Somalias pero todavía quedan tres que siguen colonizadas”.
Ante la legimitidad de sus reivindicaciones, los británicos- que controlaban Kenia- organizaron un referéndum en la región del país que reivindicaba Somalia. El 87% de la población, originaria esencialmente de etnias somalíes se pronunció por la unión con Somalia.
Pero al hacerse públicos los resultados, Jomo Kenyatta, líder de un movimiento nacionalista keniano, amenazó a los británicos con la expulsión de sus colonos si cedían una parte del territorio a Somalia. Y Gran Bretaña decidió entonces no tener en cuenta el resultado del referéndum y, todavía hoy, una importante comunidad de somalíes vive en Kenia.
Hay que entender que estas fronteras coloniales han sido una verdadera catástrofe para Somalia. Es una cuestión que, por otra parte, ya ha sido motivo de un debate importante sobre el continente africano.
¿Qué estaba en juego en el debate?
En los años sesenta, mientras muchos países africanos alcanzaban la independencia, un debate enfrentó a los países pertenecientes a los grupos de Monrovia y de Casablanca.
Este último, formado entre otros por Marruecos y Somalia, aspiraba a que se replantearan las fronteras heredadas del colonialismo, que en su opinión no tenían legitimidad alguna, ya que la mayoría de los países africanos y sus fronteras son producto del colonialismo.
Finalmente, la Organización de la Unidad Africana (OUA), antecesora de la actual Unión Africana, puso fin al debate al decidir que las fronteras eran intocables, y que volver a sus delimitaciones provocaría guerras civiles en todo el continente. Con posterioridad, uno de los promotores de la OUA, el tanzano Julius Nyerere, confesó que esta decisión fue la mejor pero que se arrepentía de ella en el caso somalí.
¿Cuál fue el impacto de las divisiones coloniales en Somalia?
Produjeron tensiones con los países vecinos.
Durante los años en que Somalia reclamaba la revisión de las fronteras, Etiopía se había convertido en un bastión del imperialismo estadounidense que, asimismo, tenía bases militares en Kenia y en Eritrea.
Fue entonces cuando Somalia, joven democracia de nómadas, expresó el deseo de tener su propio ejército, con el fin de no ser demasiado débil frente a sus vecinos armados, de ayudar a los grupos somalíes en Etiopía e incluso de recuperar mediante la fuerza algunos territorios. Pero las potencias occidentales se opusieron a la creación de un ejército somalí.
En aquella época, Somalia tenía relaciones tensas con sus vecinos. ¿No era razonable oponerse a la idea de un ejército somalí? ¿No hubiera provocado guerras?
A occidente no le preocupaban los conflictos entre países africanos sino sus propios intereses.
Estados Unidos y Gran Bretaña equipaban y formaban a los militares en Etiopía, en Kenia y en Eritrea, países que todavía vivían bajo el yugo de sistemas feudales muy represivos.
Pero se trataba de gobiernos neocoloniales sometidos a los intereses de occidente. En Somalia, por el contrario, el poder era mucho más democrático e independiente, por lo que los occidentales no tenían interés alguno en armar a un país que podía escapar a su control.
Por consiguiente, Somalia decidió volverse hacia la Unión Soviética, lo que produjo una gran preocupación entre las potencias occidentales, temerosas de que la influencia de la URSS se extendiera por África. Temores que se acentuaron con el golpe de Estado de 1969.
¿Qué quiere decir?
La ideología socialista se había extendido por el país y, en efecto, una comunidad importante de somalíes vivía en Adén, al sur del Yemen. Es decir, la ciudad a la que Gran Bretaña acostumbraba a enviar al exilio a todas las personas que consideraba peligrosas en la India: comunistas, nacionalistas, etc., que eran arrestadas y enviadas a Adén, donde se desarrollaron rápidamente las ideas nacionalistas y revolucionarias que afectaron después a los yemeníes y también a los somalíes.
Con la presión de civiles de ideología marxista, los militares organizaron un golpe de Estado que llevó al poder en Somalia a Siad Barré.
¿Qué motivó el golpe de Estado?
El gobierno somalí era un gobierno corrupto que, sin embargo, tenía en sus manos todos los requisitos para convertir al país en una gran potencia de la región: situación estratégica, una lengua única, una sola religión y demás elementos culturales comunes. Algo que resulta muy raro en África.
Pero al fracasar en el desarrollo económico del país, el gobierno creó un clima favorable a la división en clanes.
Con el pretexto de dedicarse a la política, las élites somalíes se dividieron y crearon cada una su propio partido sin auténtico programa y reclutando sus electorados según los clanes existentes, lo que acentuó las divisiones y resultó totalmente inviable.
Una democracia de tipo liberal no se adaptaba a Somalia: ¡en un momento dado hubo 63 partidos políticos en un país de tres millones de habitantes!
Y el gobierno se sintió incapaz, incluso, de establecer una lengua oficial, lo que produjo graves problemas en la Administración. El nivel educativo era muy bajo, pero a pesar de ello se creó una burocracia, una policía y un ejército, que por otra parte, jugaron un papel fundamental en el golpe de Estado progresista.
¿“Progresista” con el ejército?
El ejército era la única institución organizada en Somalia.
Como aparato para la represión, se suponía que debía proteger al supuesto gobierno civil y a las élites. Pero para muchos somalíes procedentes de familias de regiones distintas, el ejército era también un lugar de encuentros y de intercambios, en el que no existían fronteras, ni tribus ni división entre clanes... Y así las ideas marxistas traídas desde Adén empezaron a propagarse en el seno del ejército.
El golpe de Estado lo prepararon oficiales ante todo nacionalistas que, sin tener buenos conocimientos del socialismo, sentían simpatía por sus ideas. Además, estaban al corriente de lo que ocurría en Vietnam y abrigaban sentimientos anti-imperialistas. Los civiles, buenos conocedores de Marx y Lenin, pero carentes de un partido político de masas, apoyaron el golpe y se convirtieron en asesores oficiales cuando los militares tomaron el poder.
¿Que cambios aportó el golpe de Estado a Somalia?
Un importante aspecto a resaltar fue que el nuevo gobierno adoptó de inmediato una lengua oficial. Además, tenía el apoyo de la Unión Soviética y China; los estudiantes y el pueblo se movilizaron; se mejoraron la educación y la situación social... los años inmediatos al golpe de Estado fueron así los mejores que Somalia haya conocido. Hasta 1977.
¿Qué cambió entonces?
Somalia, dividida por las potencias coloniales, atacó Etiopía para recuperar el territorio de Ogadén, donde los somalíes eran mayoritarios. Pero, en aquella época, Etiopía también era un Estado socialista apoyado por los soviéticos. El país había estado dirigido por el emperador Selassie, pero durante los años setenta la movilización para derrocarle había sido muy intensa y los movimientos estudiantiles- en los que yo participé personalmente- planteaban cuatro reivindicaciones principales.
La primera, resolver las tensiones con Eritrea de forma democrática y pacífica.
En segundo lugar, llevar a cabo una reforma agraria que distribuyera la tierra entre los campesinos.
La tercera, establecer el principio de igualdad entre las diversas nacionalidades: Etiopía, era todavía un país multinacional dirigido por una élite no representativa de la diversidad.
Por último, abolir el sistema feudal y establecer un Estado democrático.
Al igual que en Somalia, el ejército era la única institución organizada en Etiopía, y los civiles se unieron a los oficiales para derrocar a Selassie en 1974.
¿Cómo fue posible que dos Estados socialistas apoyados por la Unión Soviética se enfrentaran bélicamente?
Tras la revolución etíope, una delegación de representantes de la Unión Soviética, Cuba y Yemen del Sur organizó una mesa redonda, con la participación de Etiopía y Somalia, para resolver sus diferencias.
Castro fue a Addis Abeba y a Mogadiscio y, según él, las reivindicaciones de Somalia estaban justificadas. Finalmente, la delegación etíope aceptó estudiar seriamente las peticiones de su vecino somalí y ambos países firmaron un acuerdo en el que se estipulaba que no habría provocación alguna mientras se tomaba una decisión. Las cosas parecían bien encarriladas pero Somalia no respetó el acuerdo...
Dos días después del regreso a su país de la delegación etíope, Henry Kissinger, ex ministro del presidente Nixon, desembarcó en Mogadiscio.
Kissinger representaba a una organización no oficial: el Safari Club, que agrupaba al Irán del Shah, al Congo de Mobutu, Arabia Saudí, Marruecos y los servicios secretos franceses y paquistaníes.
El objetivo de la organización era combatir la supuesta infiltración soviética en el Golfo y en África.
Movido por las presiones y las promesas de ayuda del Safari Club, Siad Barré iba a cometer un desastre, un grave error estratégico: atacar Etiopía.
¿Cuáles fueron las consecuencias de esta guerra?
Los soviéticos abandonaron la región, y Somalia, todavía presidida por Siad Barré, se integró en la red neocolonial de las potencias imperialistas.
El país había quedado gravemente afectado por el conflicto, y el Banco Mundial y el FMI se encargaron de su “reconstrucción”, lo que iba a agravar las contradicciones en el seno de la burguesía somalí.
Cada una de las élites regionales aspiraban a tener sus propios mercados, lo que acentuó las divisiones entre clanes y contribuyó al desmembramiento progresivo del país hasta la caída de Siad Barré en 1990. Desde entonces, no ha habido ningún otro jefe de Estado.
Pero, treinta años después de la guerra de Ogaden, la situación se invierte: Etiopía, apoyada por Estados Unidos, ataca a Somalia...
Sí, tal como ya he dicho, desde el fracaso de la operación Restore Hope, Estados Unidos ha preferido mantener Somalia sumida en el caos.
Sin embargo, en 2006, se desarrolló un movimiento espontáneo, que enarbolaba la bandera de los tribunales islámicos, para combatir a los señores de la guerra locales y rehacer la unidad del país. Fue una especie de Intifada.
Para impedirlo, Estados Unidos decidió de repente apoyar al gobierno de transición somalí al que nunca había querido reconocer. De hecho, se dieron cuenta de que su plan de una Somalia sin un Estado real ya no era posible, y que un movimiento estaba a punto de conseguir la reconciliación del país, ¡y además era islámico!
Con el propósito de sabotear la unidad del país, decidieron entonces apoyar al gobierno de transición. Pero como éste no disponía ni de una base social ni de un ejército, fueron las tropas etíopes, dirigidas por Washington las que atacaron Mogadiscio para acabar con los tribunales islámicos.
¿Lo consiguieron?
No. El ejército etíope fue derrotado y debió abandonar Somalia. Por su parte, los tribunales islámicos se disgregaron en diversos movimientos que todavía hoy controlan buena parte del país. En lo que respecta al gobierno de transición de Abdullah Yussuf, se desmoronó y Estados Unidos lo ha sustituidos por Sheik Sharif, antiguo portavoz de los tribunales islámicos.
¿Entonces Sheik Sharif se ha pasado al “otro bando”?
Él era el portavoz de los tribunales islámicos porque es un buen orador pero no tiene experiencia política, ni idea alguna de qué es el imperialismo o el nacionalismo. Por eso lo han recuperado las potencias occidentales.
Era el eslabón más débil de los tribunales islámicos y hoy preside un pseudo gobierno, establecido en Djibuti. Un gobierno sin base social ni autoridad en Somalia y que se mantiene en la escena internacional porque le apoyan las potencias occidentales.
En Afganistán, Estados Unidos dice estar dispuesto a negociar con los Talibán. ¿Por qué no trata de dialogar con los grupos islámicos de Somalia?
Porque estos grupos pretender expulsar a los ocupantes extranjeros y conseguir una reconciliación nacional del pueblo somalí. Así que Estados Unidos quiere acabar con esos grupos, porque una reconciliación – bien sea a través de los movimientos islámicos o bien sea por medio del gobierno de transición- no sirve a los interese de las fuerzas imperialistas. Quieren el caos.
El problema es que hoy este caos se extiende también a Etiopía, muy debilitada tras la guerra de 2007. Allí ha aparecido un movimiento de resistencia nacional que lucha contra el gobierno pro-imperialista de Addis Abeba. Con su teoría del caos, Estados Unidos ha provocado problemas en toda la región. Y ahora la emprenden con Eritrea.
¿Por qué?
Este pequeño país mantiene una política nacional independiente.
Eritrea tiene también una perspectiva global de la región: el cuerno de África (Somalia, Djibuti, Etiopía, Eritrea) no necesita la injerencia de las potencias extranjeras, y sus riquezas deben permitirles establecer unas relaciones económicas nuevas, basadas en el respeto mutuo.
Para Eritrea, esta región debe ponerse a la tarea y sus miembros deben discutir sus problemas. Pero está claro que esa política asusta a Estados Unidos que teme que otros países sigan el ejemplo. Por eso, acusan a Eritrea de enviar armas a Somalia y de promover disturbios en Etiopía.
En su opinión, ¿Eritrea no envía armas a Somalia?
¡Ni un solo cartucho! Eso es propaganda pura y dura, como la que se montó contra Siria en relación con la resistencia iraquí. La visión global de Eritrea se ajusta al proyecto de revolución para el océano Índico de la que hemos hablado antes. Las potencias occidentales no lo aceptan y aspiran a meter a Eritrea en el círculo de los Estados neocoloniales que controlan, como Kenia, Etiopía o Uganda.
¿No hay terroristas en Somalia?
Las potencias imperialistas siempre califican de terroristas a los pueblos que luchan por sus derechos. Los islandeses eran terroristas hasta que firmaron un acuerdo. [Mahmud]Abbas era un terrorista, ahora es un amigo.
Sin embargo se habla de la presencia de Al Qaeda
Al Qaeda está por todas partes, ¡desde Bélgica a Australia!
Esta Al Qaeda invisible es un logotipo destinado a justificar ante la opinión pública las operaciones militares.
Si Estados Unidos dijera a sus ciudadanos y a sus soldados: “ Vamos a enviar nuestras tropas al océano Índico por si hay que enfrentarse a China”, por supuesto que la gente tendría miedo. Pero si dicen que se trata de luchar contra los piratas y contra Al Qaeda, no les plantea problemas.
En realidad, el auténtico objetivo es otro. Se trata de desplegar fuerzas en la región del Índico que va a ser el escenario de conflictos de más importancia en los próximos años. Pero eso lo analizaremos en el capítulo siguiente...
Mohammed Hassan es especialista en geopolítica y mundo árabe. Nacido en Addis Abeba (Etiopía), en 1974 participó en los movimientos estudiantiles durante la revolución socialista de su país. Ha estudiado ciencias políticas en Egipto antes de especializarse en Administración Pública en Bruselas. Como diplomático de su país natal en los años 90, ha trabajado en Washington, Pekín y Bruselas. Es co-autor de L’Irak sous l’occupation (EPO, 2003), y ha participado en obras sobre el nacionalismo árabe y los movimientos islámicos, así como sobre el nacionalismo flamenco. Es uno de los mejores conocedores actuales del mundo árabe y musulmán.
Traducido del francés para La Haine por Felisa Sastre
Fuente: http://www.lahaine.org/index.php?p=41978
La fuente original se encuentra aqui : http://www.michelcollon.info/index.php?option=com_content&view=article&id=2426:somalie-comment-les-puissances-coloniales-maitiennent-le-pays-dans-le-chaos&catid=1:articles&Itemid=2