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jueves, 17 de junio de 2010

Según sus propias palabras: Abbas no pide un levantamiento incondicional del bloqueo a Gaza


17-06-2010
Ali Abuminah
CSCA

Después de la masacre israelí sobre la flotilla de Gaza, Abbas, presidente de la Autoridad Palestina (AP) en Ramallah ha estado reclamando que esto es una llamada para el “levantamiento incondicional” del bloqueo a Gaza. Esto para subirse al carro de los anti-bloqueo y para ocultar la vergüenza que supone para la AP el hecho de haber apoyado durante largo tiempo, junto a Egipto, el bloqueo.

La AP denegó también una noticia de Haaretz en la que Mahmoud Abbas dijo al presidente Obama que Israel no debería levantar el bloqueo naval.

La lectura entre líneas deja muy claro que Abbas continúa apoyando el bloqueo como un medio de ejercer presión sobre Hamas para conseguir lo que fracasó en el golpe EEUU-AP planeado en 2007, derrocar o vencer al movimiento que ganó las elecciones legislativas palestinas en 2006, y con ello tener a Gaza bajo el control de las milicias de la AP, las cuales coordinan todas sus actividades directamente con la ocupación israelí, exactamente como ocurre hoy en Cisjordania.

En un discurso en el Brookings Institution de Washington el 10 de junio dejó claro que su posición no ha cambiado. Opina que el bloqueo a Gaza debería permanecer efectivo tal cual hasta que sus milicias colaboracionistas entrenadas por EEUU y aprobadas por Israel regresen a Gaza en un contexto de “reconciliación” con Hamas, teniendo claro que “reconciliación” significa para Hamas ‘capitulación frente a Abbas’ control y autoridad. Aquí lo más relevante del dialogo mantenido entre Abbas y el lobista israelí Martin Indyk: Mr. INDYK: Muchas gracias, presidente Abbas. Me gustaría hablar con usted sobre asuntos relacionados con las negociaciones, pero primero creo que quizás deberíamos centrarnos en Gaza por el momento, ¿Qué papel juega su gobierno, la Autoridad Palestina, en el proceso de flexibilización del bloqueo y el cierre? ¿Hay algo sobre esto en lo que vea que se puede trabajar con los israelíes?

PRESIDENTE ABBAS: En mi opinión nuestro gobierno es el representante legítimo de los palestinos de Cisjordania y Gaza. Así que cualquier proceso, cualquier esfuerzo venga de Israel o desde la Comunidad internacional debería hacerse a través de este gobierno, y estamos dispuestos a hacer todo lo necesario en nuestras posibilidades.

Mr. INDYK: ¿Eso quiere decir que la Autoridad Palestina tendría el control de los accesos, por ejemplo?

PRESIDENTE ABBAS: Respecto a los accesos de Rafah, okay, tenemos que retroceder al acuerdo firmado en 2005 entre palestinos, israelíes, americanos, [y] europeos.Así que una manera de regresar a Rafah creo que sería con nuestra guardia presidencial. Pero esto necesita hablar de reconciliación. No podemos poner a ellos – y la parte egipcia??, ellos deberían regresar a la Franja de Gaza previa reconciliación, y nosotros estamos trabajando en la reconciliación.

El resto de la transcripción muestra que la idea de Abbas “trabajando en la reconciliación” es no hacer nada y culpar a Hamas por la situación de impasse, debido a que no acepta el conjunto de condiciones de entrega. Abbas está -- como Israel y los EEUU-- utilizando el bloqueo como una forma de terrorismo político: generando sufrimiento en la población de Gaza como medio de presión política para permitir que Gaza retorne al control de la Autoridad gobernada por Abbas en Ramallah, que proclama el desafío y la resistencia por el día, pero coordina los arrestos y la eliminación de palestinos por la noche.

http://www.nodo50.org/csca/agenda10/palestina/arti199.html

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viernes, 7 de mayo de 2010

¿Por qué, Sr. Presidente?


Carta abierta a Mahmoud Abbas, Presidente de la ANP

Nidal Azza
Badil.org
07-05-2010
(Esta carta abierta al Presidente palestino Mahmoud Abbas se publicó por vez primera en lengua árabe en la agencia de noticias Ma’an News, de Palestina, a primeros de marzo de 2010). Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo FernándezEscribe tu resumen aquí.

Desde que adoptaron la estrategia de la “paz de los valientes”, que intenta conseguir los derechos palestinos a través de negociaciones, las autoridades palestinas no han perdido la oportunidad de presentar sus demandas ante la comunidad internacional para que intervenga y asegure el respeto al Derecho Internacional y a las Resoluciones de las Naciones Unidas. Y aunque los dirigentes palestinos han limitado sus propias opciones estratégicas a la batalla de las relaciones públicas alrededor de las negociaciones de paz, la exigencia de que se aplicara el Derecho Internacional preservó una cierta “lógica” en medio del deterioro general y, especialmente, de la desintegración del sistema político palestino.

Sin embargo, lo que resulta extraño a la luz de esa estrategia es el hecho de que las autoridades palestinas hayan desafiado recientemente a honestas personalidades y entidades internacionales que identifican al régimen de Israel con una combinación de ocupación beligerante, colonialismo y apartheid. Es decir, ¿dónde está la lógica de reivindicar una estrategia palestina que exige la aplicación del Derecho Internacional y de las Resoluciones de las Naciones Unidas, cuando las autoridades palestinas son las primeras en oponerse a sólidos informes y resoluciones internacionales que intentan seriamente proteger y promover los derechos palestinos?

A finales de febrero de 2010, Ibrahim Khreisheh, el Representante Permanente de Palestina ante las Naciones Unidas en Ginebra, solicitó que el Consejo de los Derechos Humanos aplazara la discusión del informe del Relator Especial de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en el Territorio Palestino Ocupado, el Profesor Richard Falk. Antes de la solicitud formal de Khreisheh, muchas organizaciones por los derechos humanos palestinas e internacionales trataron de persuadir, a diversos niveles, a los representantes palestinos de los riesgos que tal decisión iba a acarrear para los intereses de las víctimas palestinas, para los derechos palestinos y para los derechos humanos en general, y del impacto negativo que tendría en las posiciones de los estados miembros de la ONU, especialmente en las de los miembros solidarios.

En respuesta, el Representante Khreisheh expuso en una entrevista con Al Yasira que la petición de aplazamiento fue consecuencia de las deficiencias que el Informe Falk presentaba, tales como referencias a las responsabilidades de Israel y Hamas y no a la Autoridad Palestina y por las críticas al Informe Goldstone. Dijo que discutir en ese momento el informe era contraproducente y que había otros y más importantes informes que debatir que el de Falk.

En reflejo de la controversia palestina que precedió a las votaciones sobre el Informe Goldstone, los representantes palestinos expusieron una serie de justificaciones que parecían ser coherentes con la estrategia de buscar el cumplimiento del Derecho Internacional y las Resoluciones de la ONU. Más aún, el Sr. Khreisheh consiguió presentar sus argumentos de tal manera que parecía que era él, más que nadie, el más preocupado por proteger los “supremos intereses nacionales”.

Esos razonamientos pueden confundir a quien no esté familiarizado con el Informe Falk, sobre todo porque al Profesor Falk se le ha presentado como “judío”, alguien que ataca a la Autoridad Palestina y al parecer simpatiza con Hamas, y que además ha causado un escándalo dando crédito a los rumores según los cuales el Presidente Abbas retiró inicialmente el apoyo oficial palestino al Informe Goldstone a cambio de que Israel aprobara un acuerdo de negocios de la compañía de teléfonos móviles Wataniya, con la cual, según se ha informado, su hijo tenía mucho que ver. De forma alternativa, Khreisheh sostuvo que desde un punto de vista práctico, la prohibición de Israel de que entrara el Profesor Falk en el país “le impedía controlar de cerca la situación de los derechos humanos en el territorio ocupado”, y que no convenía cooperar con un experto que Israel consideraba antisemita.

La pregunta lógica ante todo esto es: ¿Dónde está exactamente el supremo interés nacional al aplazar la discusión del Informe Falk?

Por falta de espacio, invito en primer lugar a todos los interesados a leer el informe que el Sr. Khreisheh pidió que se retirara de la agenda de las Naciones Unidas (nosotros, los palestinos, sabemos perfectamente que aplazar equivale a eliminar el informe y a excluir al autor responsable del mismo). La verdad que debe decirse es que el informe del Profesor Falk no es menos importante que el de Goldstone y puede que quizá sea mucho más.

En primer lugar, el informe recoge el período de julio a diciembre de 2009; por tanto no puede considerarse incompleto por no incluir los sucesos y violaciones israelíes que se produjeron después, como el hecho de que Israel haya incluido las mezquitas de Ibrahimi, en Hebrón, y Bilal Ibn Rabah, en Belén en la lista de sus lugares nacionales, culturales y religiosos. Además, el informe apunta a graves violaciones israelíes de los lugares sagrados y arqueológicos palestinos. ¿Es que acaso no abordaba el tema de la tumba de José en Nablus? ¿Y no se ocupaba también de los ataques perpetrados por los colonos judíos contra los palestinos, especialmente durante la recogida de la aceituna, y la protección que el ejército israelí prestaba a los primeros? Sr. Khreisheh, ¿dónde están exactamente las deficiencias en todo eso?

El Informe Falk reafirma las recomendaciones del Informe Goldstone y no las critica. Falk más bien trata de llenar los vacíos de la investigación que llevó a cabo la misión encabezada por el Juez Goldstone sobre la agresiva guerra israelí contra Gaza. ¿Dónde está la deshonra cuando el Profesor Falk afirma que la Misión Goldstone debería haber investigado las violaciones por parte de Israel de la tregua temporal que precedió a la guerra, como fue el asesinato de seis palestinos el 4 de noviembre de 2008? ¿Qué equivocación hay en subrayar que la Misión Goldstone no prestó suficiente atención al impacto del prolongado bloqueo contra la Franja de Gaza? ¿Dónde está el error al decir que Israel es responsable del fracaso de los esfuerzos para alcanzar una tregua duradera a lo largo de la pasada década? ¿En qué se equivocó Falk cuando afirma que la Misión Goldstone dio más importancia al único soldado israelí capturado Gilad Shalit que a las decenas de miles de prisioneros y detenidos palestinos, la mayoría de los cuales son civiles? ¿Es que algo de todo eso va en detrimento de los intereses supremos nacionales?

El Informe Falk afirma también la conclusión de la misión de la Liga Árabe para investigar los hechos, en el sentido de que el ataque de Israel contra los civiles palestinos en la ocupada Franja de Gaza no fue algo accidental, sino totalmente premeditado. ¿Qué deshonra supone afirmar que el ataque deliberado contra los civiles palestinos es una política sistemática de Israel desde que se estableció como tal Estado? ¿Es qué va todo eso en detrimento de los supremos intereses nacionales?

El informe de Falk crítica los análisis legales que tratan a ambas partes (israelíes y palestinos) como iguales. Al pedir a la comunidad internacional que examine el ataque de Israel contra la Franja de Gaza, explica que, a pesar de las violaciones del Derecho Humanitario Internacional por parte de Hamas, como el lanzamiento de cohetes hacia áreas civiles israelíes, esta fue una guerra desencadenada por una de las partes. ¿Qué error hay en pedir a las organizaciones internacionales, especialmente al Comité Internacional de la Cruz Roja que formule normas que regulen las responsabilidades de los estados cuando hay una situación de guerra desigual, especialmente si ese estado es una potencia ocupante como Israel? ¿Es que todo eso va en detrimento de los supremos intereses nacionales?

Tras reafirmar las recomendaciones del Informe Goldstone acerca de la jurisdicción universal sobre los responsables de graves violaciones de los derechos humanos y de crímenes de guerra en la Franja de Gaza, el Informe Falk pide a los estados que se tomen en serio esas recomendaciones y crítica implícitamente a los estados que rehúyen cumplir sus obligaciones legales. ¿Dónde está la deshonra al criticar la colaboración de terceras partes con Israel? ¿Dónde está el error por criticar al gobierno británico por tratar de cambiar sus leyes de jurisdicción universal para los crímenes internacionales ayudando así a los autores de los crímenes israelíes a escapar de sus responsabilidades? ¿Es que eso va en detrimento de los supremos intereses nacionales?

El Informe Falk aborda valientemente la continua colonización israelí de la Cisjordania ocupada. No sólo ofrece estadísticas y cifras relacionadas con la misma, sino que también refuta las alegaciones de los dirigentes israelíes y subraya que el objetivo último de Israel en su expansión de asentamientos es la anexión de Cisjordania. ¿Dónde está la deshonra al decir que la expansión de los asentamientos en la Jerusalén Oriental Ocupada no es consecuencia del “crecimiento natural” sino de una política que intenta reducir el número de los jerosolimitanos palestinos a menos del 8%, para extinguir cualquier posibilidad de que Jerusalén pueda convertirse en la capital de Palestina? ¿Qué deshonra hay en decir que la expansión de los asentamientos judíos llevará, en la práctica, al fracaso de los esfuerzos por una estatalidad palestina? ¿Va eso en detrimento de los supremos intereses nacionales?

El informe se refiere también a temas relacionados con el Muro que Israel no cesa de construir, con la supresión de la resistencia palestina (incluso la pacífica), el continuado bloqueo de la ocupada Franja de Gaza y el fracaso de la comunidad internacional para imponer su voluntad y proteger al pueblo palestino. ¿Dónde está la deshonra al afirmar que el Consejo de los Derechos Humanos tiene la obligación de ejercer su autoridad insistiendo en que Israel ponga fin a su ocupación y en que es preciso intervenir para parar las demoliciones, los desalojos forzosos y la expansión de los asentamientos en Jerusalén? ¿Va esto en detrimento de los supremos intereses nacionales?

El informe aborda también de forma notable la cuestión de los refugiados palestinos y su derecho al retorno. Sin limitarse al actual desplazamiento forzoso de palestinos por los Territorios Ocupados, el informe plantea la necesidad de cumplir la Resolución 194 de la Asamblea General de la ONU para facilitar el retorno de los refugiados palestinos a sus hogares de origen, la restitución de sus propiedades y la compensación por los daños y pérdidas, que es la base para conseguir una paz justa, global y duradera. ¿Qué deshonra hay en decir que el silencio que por todas partes rodea los derechos de los refugiados, especialmente de los de 1948, es totalmente inaceptable? ¿Va esto en detrimento de los supremos intereses nacionales?

Parece que los supremos intereses nacionales que el Sr. Khreisheh conoce son diferentes de los nuestros.

¿Por qué, Sr. Presidente, habría que aplazar la discusión del Informe del Profesor Falk hasta que se aprueben negociaciones “indirectas” con Israel? ¿Y mientras tanto va Israel y anuncia que las mezquitas Ibrahimi y Bilal Ibn Rabah en la Cisjordania ocupada son lugares sagrados judíos “nacionales” y que la expansión de los asentamientos judíos continúa?

¿Cómo pueden conseguirse los supremos intereses del pueblo palestino cuando la posición oficial palestina frente al Informe Falk es similar a la posición israelí?

¿Por qué, Sr. Presidente, no hemos recibido ninguna respuesta suya acerca de la petición de las organizaciones de derechos humanos de acabar con este irracional aplazamiento del Informe Falk?

En realidad, la posición palestina en las Naciones Unidas contradice la estrategia palestina declarada públicamente al menos desde enero de 2009 [cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas se reunió para decidir en qué forma poner fin a la guerra de Israel contra la Franja de Gaza]. Los archivos de las Naciones Unidas sobre la sesión urgente de la Asamblea General muestran una oposición al borrador de resolución que había propuesto el Presidente de dicha Asamblea que compartían tanto los representantes de Palestina como de Israel. Los medios occidentales y árabes describieron en aquel momento a Israel como el único estado que tiene el privilegio de tener dos representantes permanentes en la Asamblea General, uno, israelí, y otro, ¡palestino! Ecuador fue el país que presentó el borrador de resolución que apoyaron más de dos tercios de los estados miembros. Fue rechazado por los representantes de Palestina y Egipto, con la oposición de la Unión Europea y Estados Unidos. Si se hubiera adoptado, la resolución habría condenado a Israel y le habría responsabilizado por la guerra contra Gaza; se habría llamado a Israel a parar de inmediato la guerra, a retirarse de Gaza y a levantar el bloqueo contra la Franja; se habría recomendado el establecimiento de un tribunal internacional especial para que investigara y juzgara a los responsables de los crímenes de guerra y los graves abusos de los derechos humanos, también se habrían adoptado boicots, retirada de inversiones y sanciones contra Israel. Sin embargo, el representante palestino valoró que tal resolución sería “muy extremista”. Una serie de organizaciones y redes por los derechos humanos enviaron una carta a la oficina del Presidente, pidiéndole que investigara los sucesos de las Naciones Unidas. (No era la primera carta de ese tipo que se enviaba. Una carta parecida se envió en octubre de 2008, exigiendo que se clarificara por qué el representante palestino ante las Naciones Unidas se sentía tan molesto por la “interferencia” e informes de las ONG, y por qué insistió en excluirlas del trabajo del Comité de Naciones Unidas para el Ejercicio de los Inalienables Derechos del Pueblo Palestino).

¿Recibió esas cartas, Sr. Presidente? Si no fue así, ¿por qué no las recibió? Si las recibió, ¿por qué no ha habido respuesta?

La posición que la Autoridad Palestina ha adoptado ante el Informe Goldstone y el trato que le hado han sido muy frustrantes para todas las víctimas, los defensores de los derechos humanos y los defensores de los derechos del pueblo palestino. Quizá las justificaciones iniciales pueden haber confundido a quienes no son conscientes de los detalles. Sin embargo, para las ONG presentes en el Consejo de los Derechos Humanos, la situación estaba muy clara, aunque se abstuvieron de hacerla pública inmediatamente. En vez de eso, varias organizaciones por los derechos humanos y diversos miembros de las instituciones nacionales palestinas presentaron un memorando ante la Oficina del Presidente solicitando que se examinara el trabajo de los representantes palestinos ante las Naciones Unidas, así como que se adoptara una firme postura en contra de la manipulación del protocolo y títulos de las Naciones Unidas, tales como “Representante de la Autoridad Palestina”, o “Representante de Palestina-AP”, que socava la representación del pueblo palestino en la ONU:

¿Recibió ese memorando, Sr. Presidente? ¿No? ¿Por qué? ¿Sí? Entonces, ¿por qué no ha habido un seguimiento?

A principios de año, las organizaciones palestinas de la sociedad civil y de los derechos humanos enviaron una carta al Presidente pidiendo que instruyera a las autoridades especializadas responsables para que establecieran un mecanismo a fin de realizar la investigación criminal interna y enjuiciamientos requeridos por la Resolución de la Asamblea General al endosar las recomendaciones de Goldstone. La carta instaba a emprender una acción urgente para impedir que Israel utilizara las deficiencias palestinas como pretexto para eludir sus obligaciones (como ha sucedido). Sin embargo, las autoridades y funcionarios palestinos responsables no hicieron lo que se les requería. El resultado fue que el Secretario General de las Naciones Unidas dictaminó que ambas partes, la israelí y la palestina, no habían hecho prácticamente nada para cumplir sus obligaciones.

¿Recibió esa carta, Sr. Presidente? ¿No? ¿Por qué? ¿Sí? Entonces, ¿por qué no se reaccionó?

El 25 de febrero de 2010 más de veinte organizaciones hicieron un llamamiento al Presidente para que interviniera con la mayor urgencia e impartiera instrucciones a la delegación palestina ante la ONU en Ginebra para que no aceptara la petición de aplazar en el Consejo de los Derechos Humanos la discusión del informe del Profesor Falk, y de que parara todos los ataques personales contra el Relator Especial.

¿Recibió ese llamamiento, Sr. Presidente? ¿No? ¿Por qué? ¿Sí? ¿Por qué no ha habido entonces respuesta?

Tan pronto como Ibrahim Khreisheh, jefe de la delegación palestina ante las Naciones Unidas en Ginebra, confirmó esa petición de aplazar la discusión del Informe Falk, se contactó con numerosos miembros del Comité Ejecutivo de la OLP, dirigentes de grupos y facciones políticas palestinas y con el Secretario del Consejo Legislativo. Se les informó a todos, se les envió una copia de la carta dirigida al Presidente y se les urgió a actuar para corregir el error y evitar la repetición de la frustrante experiencia del Informe Goldstone.

Hasta este mismo momento, ¡ninguno de ellos nos ha respondido ni una sola palabra!

¿Qué queda de la estrategia que buscaba el cumplimiento del Derecho Internacional y las Resoluciones de las Naciones Unidas? Si el supremo interés nacional es un misterio que sólo entienden los representantes palestinos, entonces, que Dios nos coja confesados…

Nidal Azza es el Coordinador de la Unidad de Recursos de Badil, y profesor de Derechos de los Refugiados a la luz del Derecho Internacional en la Universidad Al-Quds.

Fuente: http://www.badil.org/en/al-majdal/item/1400-commentary

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jueves, 18 de febrero de 2010

Llamamiento para la disolución de la Autoridad Palestina y el procesamiento de sus dirigentes


18-02-2010
Walid Atallah
www.ism-suisse.org
Traducido para Rebelión por Caty R.

La guerra que llevó a cabo Israel el año pasado contra la población de Gaza dejó tras ella más de 7.000 víctimas, de ellas, más de 1.500 personas muertas y más de 5.000 heridas, además de decenas de miles de personas sin hogar que se añaden a las víctimas del bloqueo internacional, egipcio e israelí, que mata diariamente debido a la falta de medicamentos, de atención médica y de alimentos.

En el resto de la Palestina histórica la colonización israelí y la caza a la resistencia continúan con la colaboración de los servicios de seguridad de la Autoridad Palestina. Los responsables de dicha «Autoridad» han reconocido públicamente hace poco que los 16 años de negociaciones son un fracaso. Lo cual no les impide seguir negociando con la mediación de Estados Unidos.

En la época de Yasser Arafat los israelíes y estadounidenses, y otros, declararon que el líder palestino constituía un obstáculo para la paz porque no «luchaba» contra los «terroristas» que obstaculizaban «proceso que llevaría a la paz».

Después del envenenamiento de Yasser Arafat en 2004 escribí, el 16 de noviembre, las líneas siguientes con respecto a su asesinato: «A la vista de las declaraciones estadounidenses, israelíes y otras, es cierto que la muerte de Yasser Arafat sirve directamente a los intereses de estos últimos que desean encontrar «una dirección palestina dispuesta a negociar», es decir, dispuesta a firmar el acta de capitulación frente al imperialismo estadounidense y al sionismo del Estado de Israel. Lo que pone de manifiesto que estos últimos no renuncian a poner de rodillas al pueblo palestino y lo peor está por llegar».

En efecto, lo peor ha llegado para los palestinos de Gaza con la bendición de los responsables de la Autoridad, de los cuales algunos también son responsables de la OLP. No podemos olvidar las declaraciones de Yasser Abed Rabo, secretario general del comité ejecutivo de la OLP y uno de los dirigentes de la Autoridad, quien afirmó que Israel tendría que haber «terminado el trabajo» aplastando a la resistencia en Gaza, ni las de Abu Mazen, según el cual la guerra contra Gaza se debió a las acciones de Hamás… Aunque sea verdad que Hamás ha cometido errores, no se le puede imputar semejante responsabilidad.

Lo que ocurre en la actualidad se sitúa en la continuidad de la lógica iniciada por los acuerdos de Oslo de 1993, que crearon la Autoridad Palestina con el único objetivo de aniquilar la resistencia palestina. El texto de dichos acuerdos estipula que «la Autoridad debe impedir cualquier acto de violencia contra Israel». Sobre esta base, las detenciones de los militantes por parte Israel y la Autoridad Palestina no han cesado nunca hasta hoy. Así se constituyó la Autoridad y así se ha utilizado, como fuerza supletoria y colaboradora de la ocupación.

Hay que señalar que actualmente el presupuesto de la Autoridad está financiado principalmente por Estados Unidos y Europa y se utiliza directamente para la corrupción de los responsables de la Autoridad y para el reclutamiento de fuerzas de seguridad palestinas bajo la supervisión del general estadounidense Dayton quien, de hecho, es el auténtico gobernador de la Autoridad Palestina ayudado por colaboradores como Mohamed Dahlan y sus «escuadrones de la muerte».

La Autoridad está totalmente desacreditada desde el envenenamiento de Yasser Arafat, por los posicionamientos de sus responsables durante y después de la guerra contra Gaza, hasta la reciente aprobación de Mahmud Abbas de la construcción del muro de Egipto para reforzar el bloqueo a Gaza y la reciente participación de Salam Fayadh, el «Primer Ministro de la Autoridad» en la conferencia anual de Hertzeliya sobre la «seguridad nacional israelí» que condenó a la resistencia.

Yasser Arafat se negó a ser el hombre de la capitulación y por eso le envenenaron. Cuando escribí esto en noviembre de 2004, Leila Shahid, Fatah y sus funcionarios en Francia me tacharon de loco de atar y afirmaron que no se podía hablar de envenenamiento de Yasser Arafat. En 2009, después de cinco años de silencio sobre el crimen, archivado sin seguimiento y sin que haya habido ninguna investigación, se celebró el sexto congreso de Fatah con el permiso y bajo control de la potencia ocupante, lo que es una vergüenza para un movimiento que se presenta como un movimiento de liberación nacional y declara, con la boca pequeña, que la responsabilidad de la muerte de Yasser Arafat se imputa a Israel…

¿Cuál es la alternativa?

Muchos se hacen esta pregunta: ¿Cuál es la alternativa? Para responder es necesario partir de la experiencia del pueblo palestino, bien en Gaza, en Cisjordania, en el resto de Palestina, en Galilea, o en otros lugares del mundo. De los más de 10 millones de palestinos que hay en el mundo, más de la mitad viven en la ocupación y el resto en el exilio. El pueblo palestino vive y resiste en su tierra histórica contra la ocupación y continúa reclamando el derecho al retorno a su tierra. Ésta es la alternativa, la misma de hace 62 años, desde la Naqba de 1948: resistencia y derecho al retorno.

El pueblo palestino paga a diario el precio de esta alternativa en la Palestina ocupada o en el exilio, así como las faltas de quienes se autoproclaman sus dirigentes. A veces paga con su sangre como en Gaza, o últimamente en Nablús cuando los militantes son perseguidos y a veces ejecutados, unas veces por el ejército israelí y otras veces por las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina.

A los que se plantean la cuestión de la alternativa hay que decirles que deben tener en cuenta esta realidad y apoyar la resistencia del pueblo palestino y sus reivindicaciones más básicas de vivir libres en su tierra y volver a ella. Además hay que decir al movimiento de solidaridad que Palestina no se reduce a Cisjordania, Gaza y Jerusalén Oriental. Palestina se extiende desde el mar Mediterráneo al río Jordán. Palestina es Galilea, Akka, Haifa, Jaffa, Tiberias, Safad o Saffuriya; es Bir es Sabe, el Negev. Y también, y sobre todo, es su capital, Jerusalén, en su totalidad.

Eso es Palestina; y nosotros, los palestinos, reclamamos nuestra tierra histórica, reclamamos el derecho al retorno a esta tierra y reclamamos el derecho de un único Estado democrático: Palestina. En resumen, liberación y retorno, éstas son las palabras claves del movimiento nacional palestino de liberación, tal como se plasmaron en la Carta Nacional Palestina de 1968.

Conclusión

Las razones que condujeron a Israel a llevar a cabo las guerras contra Líbano en julio-agosto de 2006 y contra Gaza hace un año, siguen presentes, a saber, la resistencia que emana de organizaciones, o simplemente del pueblo. El Estado colonial de Israel y sus aliados, entre ellos Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, no pueden sostener a esta resistencia, ni siquiera con un solo Kalashnikov. Así lo demuestran las últimas declaraciones de Bernard Kouchner, el ministro francés de Asuntos Exteriores, quien declaró durante su recepción al Primer Ministro libanés que el peligro para Líbano viene de Hezbolá y no de Israel, que destruyó Líbano en 2006.

Está claro que Israel prepara una nueva guerra contra Líbano, y contra Hezbolá en particular, y que va a recrudecer su guerra contra el pueblo palestino en Gaza y otros lugares porque no consiguió sus objetivos en las guerras anteriores.

En ese contexto debemos, como movimiento de solidaridad, organizarnos en la perspectiva de nuevas guerras, y sobre todo no seguir con los ojos cerrados con respecto al papel de la Autoridad Palestina y sus dirigentes, los cuales lo único que merecen es que los juzguen por sus actuaciones en calidad de colaboradores de la potencia ocupante.

Sí, hay que juzgarlos porque si somos coherentes con nosotros mismos y con lo que declaramos en del movimiento de solidaridad cuando condenamos a Israel por el bloqueo y por sus crímenes de guerra, y cuando hablamos del Informe Goldstone, de la misma forma debemos condenar a los responsables de la Autoridad que aprueban el muro del bloqueo asesino que construye Egipto y que de hecho inflige un castigo colectivo a más de un millón y medio de personas y constituye, también, un crimen de guerra.

Si, hay que juzgarlos cuando Abbas envía sus fuerzas de seguridad para cazar y matar a los resistentes palestinos.

Sí, hay que juzgarlos cuando la Autoridad no solamente no quiere presentar el Informe Goldstone a las instancias internacionales bajo las órdenes, entre otros, de Estados Unidos, y cuando esa misma Autoridad no lleva a cabo ninguna investigación sobre la guerra contra Gaza como ha reconocido Ban Ki Monn –el Secretario General de las Naciones Unidas-. Todo ello para no enojar a la potencia colonial y no llevar nunca a los responsables israelíes ante los tribunales.

El movimiento de solidaridad debe tener en cuenta esta situación y determinar claramente su posición, porque el pueblo palestino paga el precio todos los días. La solidaridad con el pueblo palestino no puede tolerar el mantenimiento de una entidad colonial al lado de Palestina ni avalar a una Autoridad colaboracionista a la que hay que denunciar y condenar como tal.
Walid Atallah es miembro de la Asociación de Palestinos en Francia AL JALIYA.

Fuente: http://www.ism-suisse.org/news/article.php?id=13436&type=analyse&lesujet=Collabos

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sábado, 13 de febrero de 2010

El sinsentido de las no-conversaciones


13-02-2010
Editorial de Al Ahram Weekly
Al Ahram Weekly
Traducción para Rebelión de Loles Oliván

El presidente de la Autoridad Palestina (AP) sucumbe a la presión estadounidense para que abandone todas las exigencias y precondiciones para reanudar las negociaciones de paz con Israel, informan fuentes palestinas. Abbas ha estado de gira por las capitales del mundo para explicar la posición de su autoridad en relación con el proceso de paz. En este contexto, ha visitado varias capitales europeas y árabes así como Tokio.



Sin embargo, en contactos secretos con los estadounidenses, Abbas parece haber aceptado la idea de que se pueden reanudar las conversaciones con Israel prácticamente sin condiciones, incluso sin obtener por parte del gobierno de Netanyahu la congelación o la detención de la construcción de asentamientos en los territorios ocupados palestinos. El lunes, 8 de febrero, el periódico israelí Haaretz citaba "fuentes fidedignas" en la sede de gobierno de la AP en Ramalah según las cuales Abbas había acordado iniciar "conversaciones indirectas" con Israel a finales de febrero.

Según este periódico, Abbas ha acordado mantener conversaciones “de proximidad” con Israel que se llevarán a cabo probablemente en Washington, en dos salas diferentes y en las que el enviado estadounidense a Oriente Próximo, George Mitchell, comunicará mensajes entre ambas partes.

Este tipo de negociaciones se considera un retroceso habida cuenta de que Israel y la AP habían mantenido numerosas conversaciones directas. Ello significa que la "barrera psicológica" entre las dos partes se había roto de manera irreversible.

Sin embargo, los observadores cuentan que Abbas quiere utilizar las “conversaciones indirectas” para poder seguir diciendo que sigue aferrado a su posición previa que excluye cualquier reanudación de conversaciones si no se congela definitivamente la expansión de asentamientos judíos.

El dirigente palestino tampoco quiere “involucrarse demasiado” en otra serie de conversaciones que puedan resultar perfectamente tan inútiles como las negociaciones anteriores, especialmente a la luz de que las dos partes habían agotado en varias ocasiones la discusión de todas las cuestiones pertinentes y que lo que realmente se necesitaba era la toma de decisiones, no llevar a cabo más conversaciones.

No está claro todavía de qué temas discutirán las dos partes en las próximas conversaciones. El gobierno israelí encabezado por el primer ministro Benjamín Netanyahu se ha negado a reanudar las conversaciones en el punto donde se quedaron bajo el gobierno de Olmert-Livni, en tanto que la AP ha exigido que el gobierno de Israel muestre su compromiso con los acuerdos alcanzados anteriormente. Lejos de adherirse a tales acuerdos, el ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Avigdor Lieberman, ha declarado que el concepto global de “territorios por paz” está acabado.

Los observadores han señalado que la voluntad de Abbas de reanudar las conversaciones con Israel mientras Israel expande el ritmo de la construcción de asentamientos en Jerusalén Oriental y en el resto de Cisjordania constituye un claro retroceso y un reconocimiento de facto de debilidad y de derrota. "Este hombre ha estado diciendo durante muchos meses que no iba a volver a la mesa de negociaciones con el régimen sionista de Israel hasta que se congelasen los asentamientos. Y ahora dice mantendrá conversaciones indirectas con Israel. Bueno, ¿cuál es la diferencia?” se pregunta Ahmed Hamdan, comentarista independiente de la región de Hebrón.

Y añade, “[…] Este serio retroceso envía un mensaje peligroso a los estadounidenses y a los sionistas porque establece que se puede forzar a la parte palestina a hacer más y más concesiones en las cuestiones fundamentales y que cuando los palestinos dicen ‘no’ no significa que sea su posición final”. Por otra parte, Hamdan sostiene que el retroceso de Abbas sobre la cuestión de los asentamientos podría aumentar la popularidad de Netanyahu. "Ahora Netanyahu podría jactarse de que su intransigencia y tozudez han dado resultado. Podrá argumentar que si Israel muestra sólo un poco más de paciencia logrará sus objetivos".

Aunque Abbas ha acusado a la Administración Obama del incumplimiento de los compromisos anteriores hechos a los palestinos y a todo el mundo árabe, ha declarado que no está buscando nuevas garantías de Washington en cuanto a la duración de la propuesta de conversaciones “de proximidad” indirectas. "La parte palestina no ha establecido ninguna condición en particular", declaró Abbas ante periodistas en Japón cuando se le preguntó en qué condiciones iba a aceptar la oferta de EE.UU. en las conversaciones de proximidad.

Añadió que espera que Mitchell vuelva a explicarle con más claridad las conversaciones propuestas a mediados de febrero. Después, Abbas agregó, consultará con líderes árabes y tomará una decisión.

Otro comentarista palestino. Hani al Masri, opina que Abbas intenta volver a las conversaciones gradualmente para desensibilizar a la opinión pública palestina tanto como sea posible. “Se enfrenta a un dilema: si no regresa a las conversaciones será acusado por Washington e Israel de obstruir el proceso de paz, y si regresa, no recibirá casi nada de Israel. Tratará de eludir esa situación buscando seguridad y garantías por parte de los estadounidenses. Pero el problema no radica en la obtención de garantías y seguridad de Washington. El problema es que Israel se niega a poner fin a la ocupación y poner fin a su robo de tierras palestinas”.

Netanyahu ha indicado que sus reiterados llamamientos a la reanudación de conversaciones de paz con los palestinos en ningún modo implican que esté dispuesto a hacer concesiones a los palestinos. De hecho, el primer ministro israelí ha añadido nuevas condiciones a su infame discurso en la Universidad Bar Illan de Tel Aviv en junio de 2009, cuando dijo que cualquier futura entidad palestina tendría que estar totalmente controlada por Israel, incluidas las fronteras, los pasos fronterizos, las relaciones exteriores, las redes de comunicaciones, el espacio aéreo y las aguas territoriales.

Hace dos semanas, Netanyahu declaró que Israel tendría que mantener una presencia militar en Cisjordania en el contexto de cualquier futuro acuerdo con los palestinos. Asimismo señaló que Israel tendría que mantener el control militar del Valle del Jordán, que constituye la frontera entre Jordania y cualquier futura entidad política palestina. Según algunas fuentes en Ramalah, Abbas cree que Washington podría estar tratando de obligar a los dirigentes palestinos a abandonar, aunque no necesariamente ante la opinión pública, las constantes palestinas tradicionales con respecto a la inviolabilidad de las fronteras de 1967, el estatuto de Jerusalén y los refugiados.

Una fuente ha dado a entender que Washington podría recurrir a fortalecer al primer ministro Fayyad a expensas de Abbas. Fayyad es definitivamente más aceptable para Israel que Abbas. Mientras asistía a la conferencia anual de evaluación estratégica de Herzliya, cerca de Tel Aviv, Fayyad declaró que él estaba más preocupado por "construir" un Estado palestino que por declararlo.

Huelga decir que esto es música a los oídos de Netanyahu y del stablishment de la extrema derecha israelí. Ellos lo entienden en el sentido de que Israel tendrá más tiempo para construir más asentamientos mientras los palestinos estén ocupados en construir su Estado en lo que quiera que reste de Palestina ocupada.

Fuente: http://weekly.ahram.org.eg/2010/985/re7.htm

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miércoles, 20 de enero de 2010

Yuval Diskin a Abbas O aplaza la votación del Informe Goldstone en la ONU, o se enfrentará a una "segunda Gaza"



20-01-2010
Akiva Eldar
Haaretz
Traducido para Rebelión por J.M. y revisado por Caty R.

El pedido del presidente palestino Mahmud Abbas al Consejo de Derechos humanos de las Naciones Unidas, formulado el año pasado, de posponer la votación sobre el informe Goldstone, estuvo precedido por una reunión particularmente tensa con el jefe del Shin Bet (servicio de seguridad israelí), según ha sabido Haaretz. En la reunión celebrada en Ramala en octubre, el jefe del Shin Bet, Yuval Diskin, comunicó al presidente Abbas que si no pedía un aplazamiento de la votación del crítico informe sobre la operación militar del año pasado, Israel convertiría Cisjordania en una «segunda Gaza».

Diskin, que informa directamente al primer ministro Benjamin Netanyahu, amenazó con revocar las facilidades al movimiento dentro de Cisjordania que se implementaron a principios del año pasado. Añadió que Israel podría revocar el permiso otorgado a la empresa de telefonía móvil Wataniya para operar en el territorio de la Autoridad Palestina. Esto tendría un coste de compensación a la compañía de decenas de millones de dólares a pagar por la AP.

Un vocero de la Autoridad Palestina cercano a Abbas dijo a Haartez que Diskin llegó a la reunión en la Muqata, en octubre, con una delegación diplomática extranjera. Según la misma fuente, un alto oficial del ejército de Israel hizo al mismo tiempo amenazas similares a otros dirigentes de la Autoridad Palestina. El Shin Bet dijo en respuesta a los requerimientos que no informa sobre las reuniones o la agenda de Diskin.

Abbas asumió su responsabilidad por el aplazamiento ante una comisión de investigación interna palestina que él mismo convocó y desmintió que fuese como resultado de presiones externas. El jefe de la comisión parlamentaria y legislador de la Autoridad Palestina Azmi Shuaibi, declaró en Al-Watan TV que el presidente Abbas compareció durante tres horas ante la comisión, admitió que fue un error por su parte pedir al Consejo de las Naciones Unidas aplazar la votación y añadió que lamentaba que el hecho se haya utilizado con fines políticos.

La Autoridad Palestina obtuvo el apoyo de 33 de los 47 miembros del Consejo de la ONU en la aceptación del informe Goldstone. El objetivo era continuar con la votación en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y, para sorpresa de los diplomáticos, el representante de la Autoridad Palestina, en el último momento, acordó posponer la votación para marzo de 2010.

La Comisión Goldstone recomendaba conceder a Israel un plazo hasta el mes de marzo para que complete una investigación independiente interna sobre los ataques a Gaza y para juzgar a quienes se encontraran responsables de crímenes de guerra. Si Israel o Hamás fracasaran en llevar a cabo investigaciones propias, el caso debería pasar a la Corte Penal Internacional.

Ahora Estados Unidos está intentando persuadir a Israel para que establezca una comisión investigadora y para que publique sus investigaciones sobre un número de incidentes en los cuales perdieron la vida civiles palestinos.
Fuente: http://www.haaretz.com/hasen/pages/ShArtVty.jhtml?sw=akiva+eldar&itemNo=1143038

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viernes, 4 de diciembre de 2009

¿El fin anunciado de la Autoridad Palestina?


04-12-2009
Julien Salingue
Rue89

Los debates sobre las declaraciones de Mahmoud Abbas (Abu Mazen), que amenaza con no volverse a presentar a la Presidencia de la Autoridad Palestina (AP), se focalizan sobre una pregunta: ¿Estamos, sí o no, ante un “farol” del Presidente palestino, destinado a “poner bajo presión” a la Administración Obama para que suba su nivel de exigencia respecto a Israel?
Esta pregunta, demasiado coyuntural, oculta lo esencial: la decisión de Abu Mazen, aún cuando la reconsiderara, revela en realidad el callejón sin salida estratégico en el que se encuentra la dirección de la AP y, más allá, anuncia el fin del “proceso de paz” abierto en 1993.

Un aparato de Estado sin Estado.
La “Autoridad Palestina de autogobierno interino” creada por los Acuerdos de Oslo (1993-1994) fue concebida como un protoaparato de Estado encargado de administrar las “zonas autónomas” palestinas, territorios palestinos ocupados desde 1967 de los que el ejército israelí se ha retirado progresivamente a partir de 1994.

Para extender la superficie de los territorios bajo su responsabilidad, y para avanzar hacia un “acuerdo sobre el estatuto final”, la AP debía demostrar su capacidad de imponerse como poder legítimo y estable, capaz de mantener el orden en “sus” zonas, previniendo todo acto de hostilidad hacia Israel, instalaciones militares israelíes y colonias.

Desde 1967 y la conquista militar del conjunto de Palestina, Israel estaba confrontado a una dificultad mayor, revelada a ojos del mundo entero por la Intifada de 1987: el Estado “judío y democrático” administraba directamente territorios poblados por varios millones de no judíos y debería tarde o temprano elegir entre el carácter judío y el carácter democrático del Estado.

La creación de la AP debía responder a esta problemática, librando a Israel de la gestión de las zonas palestinas más densamente pobladas a la vez que no ponía en cuestión su dominio sobre más del 90% de la Palestina histórica.
La AP no ha sido jamás, en los hechos, el futuro gobierno del futuro Estado palestino, sino un aparato de Estado sin Estado integrado en las estructuras de la ocupación y sobrefinanciado por los países donantes.

Su tarea ha sido descargar a Israel de las atribuciones que corresponden, según el derecho internacional, a toda potencia ocupante (educación, salud, servicios sociales…). Ha jugado también el papel, vía una cooperación securitaria cotidiana con los servicios israelíes, de subcontrata de las tareas de mantenimiento del orden en las zonas autónomas.

Por último, mediante la firma de acuerdos económicos con Israel, ha jugado un papel clave en la normalización de las relaciones comerciales israelo-árabes.
Durante los “años de Oslo”, los territorios palestinos se han fragmentado en decenas de entidades con estatutos jurídicos diversos, aisladas las unas de las otras por múltiples puntos de control israelíes y las carreteras reservadas a los colonos.

El número de colonos se ha doblado entre 1993 y 2000, mientras que la superficie de las zonas autónomas alcanzaba a penas el 18% de Cisjordania y Gaza.
Desprovista de soberanía real, la AP ha desarrollado un sistema patrimonial, autoritario y clientelista, en el que solo una minoría de privilegiados ha parecido beneficiarse del “proceso de paz”.

Abbas, ¿”Hombre adecuado”?
Todas las condiciones estaban reunidas para un nuevo levantamiento, que ocurrió en septiembre de 2000, dirigido tanto contra la política israelí como contra los atascos del proceso negociado. Yasser Arafat alentó este levantamiento, sobre el que esperaba apoyarse para obtener más en las negociaciones, a la vez que favorecía su militarización para no perder terreno frente a Hamas.

Israel decidió entonces aislar a Arafat y favorecer el ascenso de dirigentes más proclives al compromiso, en cuya primera fila estaba Mahmoud Abbas.
Fue así como Abbas fue invitado a una “cumbre por la paz” con Georges Bush y Ariel Sharon en junio de 2003, mientras Arafat seguía encerrado en su cuartel general en Ramalá.

¿Iba a triunfar Abu Mazen allí donde Yasser Arafat había fracasado?
Tal fue la apuesta de los Estados Unidos y de Israel cuando apoyaron al candidato Abbas en las elecciones presidenciales de 2005.
Pero las legislativas de 2006 revelaron el carácter arriesgado de la apuesta: victoria de Hamas y derrota de la mayor parte de los dirigentes de la AP.

La población palestina expresó su rechazo al sistema de Oslo y a su personal político, eligiendo una organización que encarnaba la prosecución de la resistencia a la ocupación y el rechazo a los compromisos.
Son las contradicciones inherentes al proceso de Oslo las que quedaron al desnudo: ningún poder autóctono será legítimo y estable si no obtiene la satisfacción de los derechos nacionales de los palestinos.

Rechazando admitir el fracaso de la lógica de Oslo, la “comunidad internacional” no reconoció la victoria de Hamas. La dirección histórica de la AP, por su parte, hizo todo lo posible, en el espíritu de Oslo, para conservar su legitimidad internacional a la vez que se debilitaba un poco más aún en el plano interno: nombramiento de un antiguo alto funcionario del FMI al puesto de Primer Ministro (Salam Fayyad), desarrollo de un régimen policial y desarme de la resistencia en Cisjordania, demanda de atraso del examen del informe Goldstone… Abbas ha aceptado todo. A cambio de nada.

El muro y las colonias han continuado extendiéndose (500.000 colonos hoy, es decir 4 veces más que en 1993), la judaización de Jerusalén se ha acelerado, las incursiones israelíes en el corazón de las zonas “autónomas” son cotidianas….

Más que el desgaste de un hombre, las amenazas de Abu Mazen son reveladoras del desgaste de un proyecto. Ante nuestros ojos se cierra el paréntesis de Oslo: el “proceso de paz” es una ficción, la autonomía palestina una quimera, y el Presidente de la Autoridad Palestina no es en realidad Presidente de nada. La descomposición del sistema puesto en pie por los Acuerdos de Oslo se acelera y es la idea misma de un Estado palestino independiente la que esta desapareciendo.

El Estado de Israel se verá entonces confrontado a una situación que ha querido siempre evitar pero a la que su política le habrá llevado inexorablemente: palestinos que no luchan por una entidad política independiente sino por la igualdad total de derechos, en el seno de un mismo Estado.

Publicado el 23 de noviembre de 2009 en http://www.rue89.com/2009/11/23/vers-la-fin-de-l-autorite-palestinienne-127004
Traducción: Alberto Nadal para VIENTO SUR

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viernes, 27 de noviembre de 2009

¿Adieu, Presidente Abbas?


27-11-2009
Osama al-Sharif
The Star
Traducido para Rebelión por Loles Oliván

Resulta irónico que probablemente la única petición directa y seguramente sincera a Mahmud Abbas para que se quede y revoque su decisión de no participar en las elecciones del próximo año no haya venido de sus aliados árabes y occidentales sino del presidente israelí, Shimon Peres.

El anuncio de Abbas la semana pasada de que no se presentará a un segundo mandato como presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) ha recibido reacciones encontradas de amigos y enemigos, leales y disidentes. Pero en general, pocos han lamentado su presunta salida de escena mientras que muchos de sus críticos, palestinos y otros, afirman que su reciente comunicación no es más que una estratagema.

Ha habido palabras duras contra el hombre que tomó las riendas hace cinco años tras la muerte de Yaser Arafat. Comentándolo en la revista Foreign Policy bajo el provocativo título de "¡Ya era hora, Abbas!”, Sari Makdisi, un académico palestino con sede en California, escribió: "El anuncio de que Mahmud Abbas ha decidido no presentarse a la reelección como jefe de la Autoridad Palestina debe tomarse como un alivio para todos los palestinos. De hecho, la salida de Abbas, abre una oportunidad muy necesaria para hacer un balance de cómo están las cosas y evaluar el curso futuro de la lucha palestina".

Pero no todos están de acuerdo en que la denominada fase Abbasi de la lucha palestina por el reconocimiento y la liberación esté a punto de acabar. La alegría que muchos palestinos han expresado, incluido Hamas, por la muerte política de este hombre puede ser prematura. Un columnista en un diario jordano prevé que la salida de Abbas allane el camino para el regreso de Abu Mazen.

Tácticas para mantener el control

Esta no será la primera vez que Abbas haya empleado una táctica. En varias ocasiones anteriormente ha amenazado con abandonar el escenario únicamente para ser "persuadido" de que su presencia era esencial para la resistencia de la causa palestina. Incluso aunque no se presente a las próximas elecciones presidenciales, el presidente elegido va a tener que responder ante él en tanto que presidente de la OLP y presidente de su comité ejecutivo. También mantiene su puesto de jefe de Fatah, la facción palestina más grande, y es previsible que mantenga el simbólico título de Presidente del Estado de Palestina.

Ésta es probablemente la razón por la que la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, reaccionó a la decisión reciente de Abbas diciendo que EEUU trabajará con él en calidad de lo que sea. El año pasado, cuando las conversaciones de reconciliación estaban empantanadas, Abbas fue capaz de consolidar su control sobre las principales instituciones nacionales, incluida la OLP, Fatah y el Consejo Nacional de Palestina mediante la implantación de sus leales en puestos clave.

Pero en su reciente anuncio, Abbas no ha ocultado su frustración con las políticas israelíes y el fracaso para relanzar las conversaciones de paz. También ha advertido de que puede verse obligado a adoptar nuevas medidas, que algunos analistas consideran que pueden incluir una sorpresiva decisión de disolver la ANP. Abbas tiene todo el derecho a sentirse agraviado, si no por las manipulaciones de Israel durante muchos años, por lo que la mayoría de los palestinos creen que es la traición de EEUU, especialmente por la Administración Obama. La visita de la secretaria de Estado Clinton a la región, que incluyó una reunión con Abbas en Abu Dhabi y una visita a Israel, Marruecos y Egipto, culminó en un amplio retroceso para los palestinos, sobre todo en la cuestión de las colonias. Incluso se considera que Egipto, que disfruta de una relación especial con la ANP de Abbas, ha cedido a las presiones de EEUU al alinearse con la posición de Washington y con la del gobierno de Netanyahu al respecto de que las conversaciones de paz deben reanudarse sin condiciones previas.

Balance patético

El balance conjunto del término de la presidencia de Abbas que había expirado a principios de este año es patético. Al suceder a Arafat, se suponía que era el hombre de confianza de EEUU y un negociador con el que los israelíes estaban acostumbrados a trabajar. Había renunciado a los actos de violencia/resistencia palestina y en varias ocasiones denunció las tácticas de Hamas. Sin embargo, bajo su control los palestinos se han dividido más y se han desanimado. No ha conseguido ganar ninguna concesión significativa de los israelíes —ni siquiera la liberación de miles de detenidos palestinos— y, finalmente, cuando fue contra el gobierno electo de Hamas perdió el control de Gaza. El papel de la ANP durante el ataque israelí en Gaza a principios de este año sigue siendo sospechoso. Su posición sobre el informe Goldstone en Ginebra fue un escándalo. La capacidad de Abbas para liberar a la ANP de la corrupción y mantener la unidad de Fatah ha resultado débil.

Sin luz al final del túnel, Abbas se ha visto acorralado. El anuncio de que se celebrarían nuevas elecciones presidenciales y legislativas el próximo año en ausencia de un acuerdo con Hamas en Gaza ha provocado críticas de todos lados. Sus más acérrimos críticos lo acusan de servidumbre a Israel y a EEUU.

¿Fin de Oslo?

Así que, ¿se va Abbas realmente o es que tiene un plan? No ha tenido nunca cualidades optimistas como dirigente que pudieran preocupar a sus enemigos o atraer la simpatía de su pueblo. Ahora se está estableciendo el escenario para un nuevo acuerdo, uno cuyo control podría perder fácilmente. Si, por el contrario, decide disolver la ANP y se aparta, podría lanzar una bomba en vivo en el regazo de Israel. Pero, ¿puede dejar de hacerlo? La Administración Obama tiene que expiar sus pecados y podría haber comenzado ya el proceso de reparación a través de un nuevo canal. Los informes de que Obama puede haber dado al primer ministro palestino Salam Fayad luz verde para declarar unilateralmente un Estado palestino han enviado ondas de choque a través de Israel. La iniciativa de Fayad sigue una ruta hacia el objetivo de un Estado palestino diferente de la que Abbas ha seguido durante muchos años. No está claro que ambos estén coordinando sus movimientos.

Si Abbas y el proceso de Oslo están viviendo sus últimos días, ¿cuál será la alternativa? Sólo se puede especular pero lo que está claro hoy es que Abbas ha lanzado una piedra a un estanque. Tenemos que esperar a que comience el efecto dominó antes de que podamos pronunciarnos.

Fuente: The Star http://www.star.com.jo

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sábado, 24 de octubre de 2009

La Autoridad Palestina contra la liberación de Palestina y la solidaridad internacional


Azmi Bishara
http://mrzine.monthlyreview.org/bishara211009.html
24-10-2009
Traducido para Rebelión por S. Seguí

La decisión de comportarse en Ginebra como la Autoridad Palestina made-in-Oslo ha sido una prolongación de la ocupación israelí y el último clavo en el ataúd de la solidaridad internacional con la causa palestina en su sentido habitual. Las personas que tomaron esta decisión lo sabían.

La solidaridad internacional se sintió confundida por los interrogantes que suscitaban los Acuerdos de Oslo, un tratado concertado con el poder ocupante antes de tener una solución a la vista. ¿Continuaba la lucha de liberación mientras la ocupación seguía en su sitio? ¿O es que el proceso de Oslo significaba que los asuntos descansaban en la capacidad de “las dos partes” para llegar a un acuerdo? Aunque el movimiento de solidaridad resurgió un poco con la segunda Intifada, la querella palestina y el comportamiento de la AP hacia la guerra en Gaza la sumió de nuevo en la confusión. Aun así, fragmentados y desordenados como estaban, todas las organizaciones y movimientos populares y semipopulares de base hicieron lo posible por respaldar a los palestinos, por divididos que estén, tras el ataque israelí contra Gaza. El Informe Goldstone ha sido el resultado de esta iniciativa. Pero ahora, después del 2 de octubre en Ginebra, ¿quién va a demostrar su solidaridad con los palestinos?, ¿cómo lo haría? y ¿por qué debería hacerlo?
Los representantes palestinos que declararon en Ginebra que iban a retirar su apoyo al Informe Goldstone no se comportaron como si los palestinos necesitaran el mayor apoyo posible, sino como si fueran parte del orden internacional. La solidaridad de base avergüenza a dichos funcionarios, no se ajusta a la imagen que tienen de sí mismos. Están allí con los de la Casa Blanca, y ¿quién precisa de la solidaridad popular cuando eres huésped del presidente de Estados Unidos? Además, el movimiento de solidaridad puede ser a veces más un enemigo que un amigo. Este movimiento apoya al pueblo de Gaza, por ejemplo, mientras que los funcionarios palestinos en cuestión están del otro lado del bloqueo, haciendo lo posible por impedir cualquier iniciativa que pudiera dar una ventaja a sus adversarios políticos palestinos. Estos funcionarios se despidieron del movimiento de liberación hace ya algún tiempo. “¡Hasta la vista, movimiento de liberación!” dijeron mucho antes de que la liberación fuera siquiera un atisbo en el horizonte, en un giro dolorosamente evidente para todos aquellos que tengan ojos y oídos. Sin embargo, su conducta en Ginebra, vino como el adieu definitivo e imposible de ignorar al espíritu y la lógica de la liberación y a los movimientos de solidaridad.
El conjunto y la esencia de la causa palestina se han perdido entre los detalles de las maniobras políticas y la letra menuda del proceso de solución que predominan en las noticias. Este es precisamente el problema que los medios de comunicación responsables y comprometidos con la objetividad deben superar.
La escena internacional en la era de Obama está llena de acciones políticas más orientadas a poner en marcha el proceso de paz que a alcanzar una paz justa. Por supuesto que podríamos ver una conferencia de paz en el plazo de tres meses, según algunos funcionarios árabes, que traiga de vuelta las glorias de Camp David II, aunque sin Arafat, que se negó a renunciar a Jerusalén, pero con Netanyahu. Pero podemos confiar en que este último rechace las propuestas que Arafat rechazó y algunas más, dado que es un israelí muy patriota. Tampoco debemos esperar que el actual gobierno de Washington se aparte de las normas establecidas por sus predecesores para el llamado proceso de paz. El gobierno de Obama puede ser el producto del fracaso de las políticas de los neoconservadores, incluido el abandono de la exportación de la democracia y el reconocimiento del fracaso de la expedición iraquí. Sin embargo, la situación de los estados árabes es tal que serían incapaces de explotar la debilidad de este gobierno en política exterior. E incluso si pudieran, los gobiernos del “eje moderado” no están interesados en entrar en una batalla sobre Palestina, con la felicidad que los embarga tras la llegada de un gobierno que ha abandonado la retórica de la exportación de la democracia y los derechos humanos.
Al parecer, algunos funcionarios árabes vieron aquí una oportunidad de presionar a Washington para que diera marcha atrás en su insistencia en la congelación de la expansión de los asentamientos israelíes y se centrase en reactivar las negociaciones para una solución duradera, aparentemente sobre la base de que, en cualquier caso, la cuestión de los asentamientos se resolvería en este marco. Pero ni siquiera en Iraq, el eslabón más débil de la política exterior norteamericana, el orden árabe oficial no es capaz de traducir esta debilidad, producto de los logros alcanzados por la resistencia árabe, en una política árabe que garantice que los intereses y las causas árabes tengan un lugar preferente en la agenda de las negociaciones entre EE.UU., Irán y Turquía. Así pues, con respecto a lo que, en un despliegue de imaginación oriental, se refieren los árabes cuando hablan de presiones de EE.UU. sobre Israel, Washington sigue fiel a la vieja rutina. La sustancia del vaivén diplomático de Mitchell puede resumirse en tres puntos: persuadir a los árabes para que tomen iniciativas de buena voluntad hacia la normalización de las relaciones con Israel; obtener asistencia árabe para la financiación de la Autoridad Palestina, financiada principalmente por Europa; y garantizar que los árabes están oficial y firmemente en contra de quienes detentan el poder en Gaza.
A través de estas acciones, la administración de Obama espera terminar lo que Bush y Clinton dejaron inconcluso, es decir, convencer a Israel y el mundo árabe de que conviertan la propuesta de Estado palestino en un “paquete de negociación” completo. El “paquete” aquí es el establecimiento de un Estado palestino a cambio de que los árabes renuncien al derecho de retorno para los refugiados palestinos y la exigencia de que Israel se retire de todos los territorios que ocupó en junio de 1967, incluida Jerusalén Oriental. Para los árabes, la conclusión de este acuerdo no sólo significaría abandonar la causa palestina, tal como se ha entendido históricamente, sino también la línea de base de la iniciativa de paz árabe. Israel, por su parte, ha abrazado esta fórmula desde la época de Sharon. Desde entonces, ha centrado sus esfuerzos en comprimir el Estado propuesto en un pedazo de tierra tan pequeño como sea posible y con tan pocos derechos de soberanía como sea posible. Con este fin, se está aprovechando de la renuncia por parte de la Autoridad Palestina y el orden oficial árabe de todos los instrumentos de gestión de conflictos, aparte de su formato de negociación, con el fin de imponer una “paz” de facto sobre el terreno, (en la que los patrones y condiciones de vida de las personas, entre ellas los cortes de carreteras y demás, se conviertan en las principales consideraciones), y se está explotando el concepto de “solución de dos Estados” con el fin de presionar para el reconocimiento árabe del carácter judío de Israel, lo que implícitamente significará el abandono del derecho de retorno, el reconocimiento retroactivo del sionismo, y un reconocimiento retroactivo de que Israel ha estado histórica y moralmente en lo correcto, y que los árabes han estado histórica y moralmente equivocados.
Mientras tanto, el nuevo gobierno de EE.UU. interpreta la melodía de exigir un alto a los asentamientos israelíes; por su parte, los árabes, incluidos los palestinos, se han hecho eco del estribillo. Sería útil recordar aquí que en la historia de la construcción de asentamientos, los periodos en los que la construcción ha sido más prolífica han sido los periodos en los que se proclamó una congelación de los asentamientos. Cualquiera que esté familiarizado con Israel y la forma en que opera, sabe que la planificación y la construcción es una actividad central de un Estado fundado en la planificación y la construcción. La planificación se realiza con más de 20 años de antelación. Cualquier congelación que implique la exención de los proyectos de construcción con permisos obtenidos antes de la congelación, autoriza de hecho la continuación de la construcción durante otros 20 años.
En todo caso, el gobierno israelí actual no podría ni siquiera aceptar una congelación formal, por cuanto, a diferencia de su predecesor, su estabilidad se basa en fuerzas políticas que sostienen que la mera declaración de una congelación, por fraudulenta que sea, es un compromiso moral. Israel, en opinión de la ultraderecha, debe proclamar su legítimo derecho a ampliar sus asentamientos, en vez de hacerlo furtivamente. El debate en Israel no ha sido sobre la congelación (ya que nunca hubo o podría haberla realmente), sino sobre si procede o no declarar una congelación. Que los medios de comunicación árabes hagan el juego y por su parte mantengan la opinión pública árabe atenta a los detalles del tema de la congelación de los asentamientos es realmente lamentable y desastroso, ya que oscurece el hecho de que la construcción de asentamientos está avanzando a todo vapor, especialmente en estos momentos en Jerusalén Oriental, y que el bloqueo de Gaza sigue siendo tan firme como siempre y es poco más que una continuación de la guerra de diciembre-enero por otros medios.
Volviendo al meollo del asunto cuya implementación choca con las ambiciones de Israel, ¿qué pasa con el derecho de retorno? Por encima de todo, debemos destacar que el derecho de retorno no emana de una resolución internacional, y que el pueblo palestino y árabe cree en este derecho incluso sin una resolución que lo sancione oficialmente, aunque de hecho esta resolución existe. Es imposible obtener el derecho de retorno a través de un acuerdo con Israel, y sólo se podrá conseguir tras una derrota israelí lograda en el contexto del combate árabe-sionista. Por lo tanto, si los árabes abandonan la lucha, incluso la estrategia de lucha, entonces están efectivamente renunciando al derecho de retorno. Aunque la Organización para la Liberación de Palestina siga existiendo como organización militante, e incluso si la Autoridad Palestina sigue siendo una autoridad que opera de acuerdo con la lógica de la liberación, no habrán podido obtener el derecho de retorno en la mesa de negociación con Israel por la sencilla razón de que Israel considera este derecho como una negación de sí mismo. Tal vez por esta razón, muchos árabes se han alejado de la retórica de ganar el derecho de retorno a través de una victoria sobre Israel y han pasado a la retórica de la negativa a naturalizar a los refugiados palestinos en el contexto del proceso de negociación. Además, como ha sucedido en la práctica, el rechazo de la naturalización frecuentemente equivale a decir: “No a la naturalización en este país, pero si otros países quieren darles la ciudadanía es asunto de ellos.”
De hecho, es una posición racista que, como el sectarismo y el faccionalismo, es contraria a la afiliación a una identidad árabe única. El rechazo del concepto de naturalización en los países que han hecho la paz con Israel, sin incluir el principio del derecho de retorno en el acuerdo de paz, y en los países que confían en un eventual acuerdo de paz para recuperar las tierras que Israel ocupó en 1967 y años posteriores, no dará lugar al derecho de retorno. ¿Consideran estos países que el asunto debía dejarse en manos del gobierno Abbas-Fayyad? Seguramente no, ya que en términos prácticos la AP renunció al derecho de retorno hace mucho tiempo, y aunque no lo hubiera hecho no podría imponerlo en el contexto de su relación con Israel. Así pues, deben ser que estos países consideran que el derecho de retorno es un asunto que debe negociarse no entre ellos e Israel, sino entre los palestinos que residen en estos países e Israel. El único resultado lógico sería la incitación racista contra los refugiados palestinos en estos países, que se ajustaría así a la difusión de la mentalidad sectaria, provinciana y tribal en la cultura política de las sociedades árabes y sus regímenes en el poder.
¿Cómo puede ser una “paquete de negociación” la creación de un estado palestino? Es evidente que aquí debemos entrar en el reino árabe-americano de la imaginación, con independencia de la posición israelí. En el imaginario de Washington, los dictados del realismo llevarán a los árabes a aceptar un intercambio de tierras en vez de un regreso de Israel a las fronteras de 1967. Además, considera que unas “soluciones creativas” para los lugares santos resolverán el problema de Jerusalén sin que Israel se tenga que retirar de la parte árabe de la ciudad. En cuanto a la cuestión de los refugiados, ésta se resuelve automáticamente mediante la existencia de un Estado que convierta a los refugiados palestinos en ciudadanos residentes en el extranjero y con pasaporte palestino. Aunque, de acuerdo con esta imaginación pragmática, muchos problemas quedan pendientes, la situación jurídica de los refugiados se habrá resuelto sin necesidad de recurrir al derecho de retorno o la naturalización.
Este es el reto ahora. La sordidez que se está desplegando en Ginebra y Nueva York tiene más ávidos servidores, para los que el fin justifica los medios, que en ningún otro momento anterior. Estos servidores prefieren verse a sí mismos como parte integrante del orden internacional. Ya no están fuera de él, como militantes revolucionarios, ni tampoco están al margen, como Arafat durante la Intifada y el período post-Oslo. Y mediante su mera pertenencia al orden internacional, se imaginan, tendrán éxito en su búsqueda de un Estado. Aquí encontramos la fuente del desprecio por lo que los movimientos de liberación en general consideran el corazón de su misión: la movilización del mundo contra los crímenes de la ocupación extranjera con la esperanza de contener la mano de las fuerzas de ocupación, como mínimo. También aquí encontramos motivos para abandonar la idea de conflicto con el Estado colonialista. Se ven a sí mismos como iguales de ese Estado, lo que les da derecho a utilizar los mismos términos e idéntico lenguaje pragmático, y restar importancia a la invocación de la justicia y el respeto de los derechos humanos, como hicieron de manera tan flagrante en la votación sobre el Informe Goldstone, en Ginebra .
Son financieramente corruptos; se coordinan con la potencia de ocupación en asuntos de seguridad; crean una entidad represiva de gobernación, con una milicia encargada de sacar a palos de la cabeza de la gente la idea misma de solidaridad, y participan en un cruel bloqueo económico contra un gran parte de sus compatriotas palestinos. De hecho, actúan con arreglo a la naturaleza y el espíritu de un orden internacional que miente sobre los crímenes de guerra. No sirve de nada ni siquiera intentar llegar hasta gente así porque te dirán que ellos estaban en la misma posición y consideran que han madurado, no como tú a quien te ven como un ingenuo. Pertenecen a una generación que tenía un movimiento de liberación, pero al que han infectado con su propia decadencia antes de que pudiera conducir a un Estado. En esto han demostrado no tener rival.
Azmi Bishara es palestino, con ciudadanía israelí. Ex miembro del Knesset, parlamento israelí, por el partido Balad, se vio forzado a abandonar Israel por ser objeto de persecución política.
S. Seguí es miembro de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística.
Fuente: http://mrzine.monthlyreview.org/bishara211009.html

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lunes, 19 de octubre de 2009

Palestina: Cae la popularidad del presidente Mahmoud Abbas por el retraso del informe Goldstone


19 de octubre de 2009
Nacional Palestina (ANP) para retrasar la votación sobre un informe de la ONU acerca de la guerra en Gaza provocó la caída de la popularidad del presidente Mahmoud Abbas, sugirió hoy una encuesta.
La confianza de la población en Abbas "disminuyó a 12,1 por ciento en esta encuesta en comparación con una proporción de 17,8 por ciento de junio pasado y de 15,5 por ciento en octubre pasado", dice la encuesta, realizada por el Centro de Medios y Comunicaciones de Jerusalén (CMCJ), con sede en Ramala.

Retrasar la votación del 2 de octubre del Consejo de Derechos Humanos de la ONU (UNHRC) sobre el informe de la guerra en Gaza también hizo caer el nivel de satisfacción en el gobierno de Abbas. El nivel de esa satisfacción ha "caído de 48,5 por ciento en octubre pasado a 39,4 por ciento en esta encuesta".
Con un margen de error de 3 por ciento, una muestra de 1.200 palestinos en la Franja de Gaza y en Cisjordania fue entrevistada en este estudio entre el 7 y el 11 de octubre, antes de que UNHRC sostuviera su sesión extraordinaria el viernes y adoptara una resolución de condena a Israel y remitiera el informe del juez sudafricano Richard Goldstone a la Asamblea General.
La mayoría de los entrevistados (43,8 por ciento) culpó a la ANP del retraso en la votación sobre el informe Goldstone, mientras que 18,1 por ciento dijo que Estados Unidos es el culpable. En tanto que 17,2 por ciento dijo que Israel es responsable y 14,5 por ciento dijo que los países árabes son los culpables de diferir la votación sobre el informe de crímenes de guerra.
La encuesta también descubrió que se han incrementado los palestinos que no esperan mucho que la administración estadounidense resuelva los problemas de Medio Oriente. La proporción de la gente que sigue creyendo en la administración de Barack Obama "descendió de 40,6 por ciento en junio pasado a 25 por ciento en esta encuesta".

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sábado, 10 de octubre de 2009

El “Caso Goldstone” Desata una Furia sin Precedentes contra Abbas


08/10/2009
Al-Manar

Mientras el furor contra Mahmud Abbas no ha producido ninguna sorpresa en Gaza, que está gobernada por Hamas, ha habido también una ola de indignación en su propio territorio de Cisjordania. Abbas ha sido acusado de traición por haber cedido ante la presión estadounidense en una votación sobre un informe que critica la ofensiva israelí en Gaza y que podría haber servido para llevar a Israel ante un tribunal por crímenes de guerra, lo que muchos desean dentro y fuera de Palestina.

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU con sede en Ginebra, Suiza, pospuso una votación el pasado viernes que habría condenado la negativa de Israel a cooperar con una investigación sobre la guerra de diciembre y enero en Gaza. Sin embargo, después de haber trabajado para que el Consejo aprobara el informe y lo remitiera al Consejo de Seguridad, la Autoridad Palestina cedió ante la presión estadounidense y accedió a posponer el tema durante seis meses. Esta actitud provocó una ola de indignación a nivel doméstico y regional, con protestas en las calles palestinas y una condena que se extendió desde Doha hasta Damasco. “El nivel de protestas públicas no tiene precedentes,” dijo Hassan Jatib, director del centro de medios de la Autoridad Palestina. “No recuerdo ninguna situación anterior en la que el liderazgo fuera tan impopular,” señaló en una conversación por teléfono desde Ramallah, en Cisjordania. Jatib dijo que había un sentimiento entre los líderes palestinos de que “tienen que reconsiderar” su postura. En Gaza, los pósters en los muros el miércoles llamaban a Abbas traidor y afirmaban que él debería ser consignado al “basurero de la historia.” Un manifestante dijo que Abbas había traicionado la causa y merecía que le fueran arrojados zapatos a los posters de la calle que mostraban su rostro. Muchos de manifestantes se quitaron los zapatos y golpearon con ellos los posters del presidente palestino. Centenares de palestinos se manifestaron en Ramallah el martes en contra de la conducta del liderazgo y pidieron que Abbas y otros responsables dimitan. LA PRENSA PALESTINA INDIGNADA CON ABBAS En la prensa palestina, la intervención de Abbas para convencer a la ONU de que retrasara su respuesta ha sido recibida con furia, incluso en los periódicos normalmente leales a la facción Fatah del presidente. “Esto ha sido una capitulación humillante frente a la presión israelí y estadounidense,” dijo Hani al Masri en el diario Al Ayyam, de tendencia pro-Fatah. En otro periódico pro-Fatah de propiedad privada, Al Quds, Rana Bishara señaló que el retraso había, de hecho, “abortado” el Informe Goldstone, añadiendo que incluso la promesa de Abbas de formar un comité para investigar su propia decisión de cesar su apoyo a la presentación del informe ante el Consejo no corregiría la situación. “La única forma de reducir parcialmente el daño es devolver el Informe a la ONU lo antes posible,” señaló. En el diario pro-Hamas Filastin, el comentarista Fayiz Abu Shammalah dijo que el pueblo palestino había perdido la paciencia con Abbas y “su grupo.” “No se puede confiar ya en ellos para que lideren al pueblo palestino y protejan sus derechos y su causa después de este sonoro y vergonzoso escándalo de la retirada del Informe Goldstone por parte de la AP.” CONSEJERO DE ABBAS: COMETIMOS UN ERROR Incluso el propio gobierno de Abbas ha sido crítico. En una declaración publicada por el gabinete palestino el lunes, los ministros reafirmaron su posición, expresada a finales de septiembre, que pedía al Consejo de Derechos Humanos de la ONU que adopte el Informe Goldstone y señaló que era “inaceptable” que tales esfuerzos se hubieran visto socavados. Un alto consejero de Abbas intentó suavizar la presión calificando de “error” la decisión de pedir el retraso de la votación sobre el Informe Goldstone. Otro líder palestino dijo que Abbas estaba ahora considerando el recomendar que el informe sea remitido al Consejo de Seguridad de la ONU. Yasser Abed Rabbo, alto consejero de Abbas, dijo a la radio La Voz de Palestina que lo ocurrido había sido un “error” y añadió que éste “puede ser reparado. Tenemos el coraje de admitir que hubo un error.” Un responsable de Hamas, Salah Bardawil, dijo en una declaración que su grupo se uniría a las conversaciones de reconciliación con el movimiento Fatah de Abbas en El Cairo, realizadas bajo mediación egipcia y previstas para finales de este mes, únicamente si Abbas se disculpaba ante el pueblo palestino por la debacle relativa al Informe Goldstone. EL GIRO DE ABBAS Ahmed Yibril, un portavoz del gobierno libio, dijo que su país había pedido una reunión del Consejo de Seguridad “debido a la seriedad del informe y porque creemos que es demasiado tiempo el esperar hasta marzo.” El Consejo accedió a dicha petición y la sesión, dirigida a debatir este tema, tendrá lugar la próxima semana. Marcando un giro en la política de la AP, la Misión de Observadores Palestinos en la ONU ha mostrado su “pleno apoyo” a la acción. “Damos la bienvenida al paso dado por Libia de pedir al Consejo de Seguridad que se reúna para discutir el Informe Goldstone,” dijo Abbas a la agencia de noticias AFP en una conversación telefónica desde Roma. “La decisión de Libia es la de apoyar los derechos del pueblo palestino.” Palestina TV, el canal de televisión oficial de la Autoridad Palestina, informó que Abbas enviaría a Riyadh al Malki, el ministro de Exteriores palestino, a Nueva York para asistir al intento de Libia de hacer que el Consejo debata el informe. La sesión del Consejo de Seguridad, sin embargo, podría no ser suficiente para limitar el daño político sufrido por Abbas y Fatah.

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Carta a Mahmud Abbas de las comunidades palestinas residentes en España

“Su vergonzoso comportamiento acaba con la poca credibilidad que le quedaba a la AP”

Rebelión

Presidencia de la Autoridad Nacional Palestina (ANP)

Ramallah – Palestina

Las comunidades palestinas residentes en España, y abajo firmantes, expresan su más enérgica repulsa y condena por el comportamiento pasivo y dilatorio de la delegación palestina ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, siguiendo las instrucciones directas del presidente de la ANP, Mahmud Abbas.




Los palestinos, tanto en el exilio como en los territorios ocupados, somos plenamente conscientes de nuestra posición de debilidad en la actual coyuntura regional y mundial, debilidad que se agrava día tras día ante la división y pugna que sostienen las dos principales fuerzas políticas palestinas. Pero nada de ello significa, ni justifica, una renuncia a nuestros derechos, incluido el de condenar a Israel por los crímenes de guerra cometidos en la franja de Gaza.

El comportamiento vergonzoso mostrado por la delegación de la OLP ante la ONU, posponiendo la votación de una investigación independiente que denuncia las atrocidades cometidas por Israel durante el pasado invierno en la franja de Gaza, no tiene justificación alguna por muchas que fueran las presiones ejercidas sobre la ANP. La pasividad mostrada ante la ONU sólo otorga a la OLP/ANP un papel cómplice de las artimañas israelíes y estadounidense para silenciar los crímenes cometidos contra nuestro pueblo. Cabe preguntarse, Sr. Abbas, con qué autoridad moral seguiremos demandando el apoyo y la solidaridad de los diferentes actores de la sociedad internacional, ya sean Estados o bien organizaciones, grupos e individuos, cuando quienes nos representan ante las más altas instituciones internacionales renuncian con su silencio cómplice a denunciar el crimen cometido en Gaza.

De nada sirve eludir las responsabilidades creando una comisión de investigación para averiguar qué ha sucedido. Nada contribuirá a que la ANP gane tiempo con esa vieja estratagema. El tiempo corre en contra de la credibilidad de la ANP si es que todavía le queda alguna. A estas alturas son muchas las señales que a nadie se oculta y, por el contrario, desvelan en manos de quién está la responsabilidad. Ahora le corresponde a usted, como máxima autoridad de la ANP, asumir la responsabilidad con sabiduría y dignidad. De lo contrario, su mandato en la sociedad palestina no parará a la historia. Es de temer que, de persistir en su comportamiento, será la historia la que pase por encima de usted.

Asociación de la Comunidad Hispano-Palestina ( Madrid )
Comunidad palestina en Catalunya
Comunidad Palestina en Valecia
Comunidad palestina en Canarias
Comunidad Palestina en Andalucia
Comunidad Palestina en Galicia

Clamor sin fronteras contra la decisión de Abbas de negociar el informe de la ONU sobre crímenes de guerra israelíes
Compila: ANMCLA
http://www.medioscomunitarios.org/palestina/pag/index.php?id=33&idn=7595
Un traidor y criminal palestino llamado Mahmud Abbas
Susana Khalil
http://www.medioscomunitarios.org/palestina/pag/index.php?id=33&idn=7596
Nuevas reacciones contra la decisión de Abbas de patear la justicia
http://www.medioscomunitarios.org/palestina/pag/index.php?id=33&idn=7597
Federación Palestina de Chile: La ANP ha perdido el derecho de dirigir los destinos de la causa palestina
http://www.medioscomunitarios.org/palestina/pag/index.php?id=33&idn=7603
Crónicas de una “Traición” anunciada
Comité Democrático Palestino – Chile”
http://www.medioscomunitarios.org/palestina/pag/index.php?id=33&idn=7601
Abbas y el informe Goldstone: Justicia retrasada es justicia denegada
http://www.medioscomunitarios.org/palestina/pag/index.php?id=33&idn=7600
Otra traición de la AP
Khalid Amayreh
http://www.medioscomunitarios.org/palestina/pag/index.php?id=33&idn=7598
Abbas ayuda a Israel a enterrar sus crímenes de guerra
Ali Abunimah
http://www.medioscomunitarios.org/palestina/pag/index.php?id=33&idn=7593

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viernes, 9 de octubre de 2009

Mahmoud Abbas convenció a Israel para continuar el ataque a Gaza


Según la red de noticias del Líbano Al Tayyar

08-10-2009
politicaltheatrics.org
Traducido para Rebelión por Marwan Pérez

Fuentes de noticias palestinas han descrito que la verdadera razón de la Autoridad Palestina para retirar su apoyo al proyecto de resolución (es decir, al informe Goldstone) del Consejo de Derechos Humanos de la ONU sobre las violaciones de la reciente guerra de Israel contra la Franja de Gaza, ha sido la existencia de un video.

Las fuentes dijeron que recientemente ha habido una reunión en Washington entre los representantes de la Autoridad Palestina y una delegación de Israel para tratar la situación del informe; las fuentes señalaron que los representantes rechazaron inicialmente la petición israelí de no tramitar el informe, y mantuvieron su posición, hasta que el Coronel Eli Avraham amenazó con mostrar un vídeo de un diálogo que tuvo lugar entre el presidente palestino Mahmoud Abbas y el ministro de Defensa israelí Ehud Barak en presencia del ex ministro de Relaciones Exteriores Tzipi Livni.
Según las mismas fuentes, Abbas, apareció en el video tratando de convencer a Barak de continuar la guerra en Gaza.
Las fuentes señalaron que Ofarham también presentó a la delegación de la AP la grabación de una conversación telefónica entre el director de la oficina del jefe del estado Mayor Dov Weisglass, y Tayeb Abdel Rahim secretario general de la presidencia palestina, quien dijo que las condiciones estaban maduras y listas para la entrada del ejército israelí en Ŷabaliya y el campo de refugiados de la playa, añadiendo que la caída de los campos terminaría con la ley de la Resistencia Islámica (Hamas) en la Franja de Gaza. Según el registro de llamadas, Weisglass dijo a Tayeb Abdel Rahim que esto provocaría las bajas de miles de civiles, Abdul Rahim respondió que "todos ellos eligieron a Hamás, por lo que ellos han elegido su propio destino, no nosotros".
Las mismas fuentes indicaron que la delegación israelí amenazó a los representantes con llevar el material grabado ante las Naciones Unidas y los medios de comunicación, lo que llevó a la delegación de autoridad a aprobar la solicitud de Israel. Abbas hizo un compromiso por escrito de no conceder ningún permiso a ningún Estado que opte por apoyar el informe Goldstone.
El negocio de la telefonía móvil
El diario Maariv dijo que la retirada de la Autoridad Palestina del informe Goldstone, ayudaba a Abbas en la consecución de una nueva red de telefonía móvil en la “nacional” Cisjordania, que será dirigida por el hijo de Mahmoud Abbas.
El diario citó una fuente de seguridad que informaba que el ejército israelí estaba en contra de la creación de una nueva red de telefonía móvil, alegando que interferiría con otras ondas; el ejército israelí declaró que "funcionarios palestinos fueron avisados que si retiraban su apoyo al informe Goldstone recibirían ayuda para el establecimiento de una segunda red de telefonía móvil en Cisjordania”
Al Jazeera y fuentes palestinas cercanas a Abbas, antes de la votación sobre el informe de la ONU el pasado viernes, declararon que la Autoridad Palestina retiraría su reconocimiento del informe.
Israel había requerido días antes a la autoridad palestina la retirada de su apoyo al informe -que condena a Israel de cometer crímenes de guerra durante la guerra en Gaza- a cambio de permitir la empresa palestina de telecomunicaciones y darle las frecuencias necesarias para el nuevo trabajo.

Guerra de Gaza
En este contexto y propósito se confirma la información de la agencia, a la que se refiere el el periódico israelí Maariv en 11/5/2009, sobre las declaraciones del jefe de las FDI (Fuerzas de Defensa Israelíes) Gabi Ashkenazi, que la Autoridad Palestina
-representada por su presidente, Mahmoud Abbas-, fue con Israel a la guerra en Gaza.
Ashkenazi, envió una carta al fiscal general del gobierno de Israel, en esta carta se reveló que la Autoridad Palestina -representada por el Presidente Abbas- tuvo una cooperación sin precedentes con el ejército israelí durante la guerra en Gaza.
La autoridad de Ramallah presionó a Israel para derrocar a Hamas antes de que comenzara la guerra, también se refirió a un documento preparado en la oficina de Livni que reveló la puesta en marcha de elementos de presión de alto nivel palestino sobre Israel para que acabase con el gobierno de Hamas en Gaza.
Hay declaraciones relacionadas con Ashkenazi dadas en el Canal 2 de la televisión israelí, en el que dijo que "Israel y la Autoridad de Ramallah lucharon codo con codo durante la operación plomo fundido en la Franja de Gaza".
El ministro de relaciones exteriores de Israel, Avigdor Lieberman, amenazó a la Autoridad Palestina, diciendo que iba a revelar su papel en la guerra en Gaza si insiste en continuar apoyando el informe Goldstone.
El periódico israelí Ha'aretz ha insistido en artículos anteriores que la decisión del presidente Mahmoud Abbas de la Autoridad Palestina de pedir al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas un aplazamiento del debate sobre el informe de la Goldstone, se debía a la presión de EE.UU.
La decisión de aplazar el informe de la ONU de Richard Goldstone, ha despertado la ira y el enojo de todos los organismos dentro y fuera de las facciones palestinas, incluido el Movimiento de Liberación Nacional Palestino (Fatah), encabezado por Abbas. Esta acción de Abbas, también aumentó la ira y la censura de organizaciones de derechos humanos.
Para concluir:
La Autoridad Palestina trabaja mano a mano con Israel con el fin de provocar sufrimiento bajo el pretexto de luchar contra el gobierno democráticamente elegido de Hamas. Abbas ha trabajado con Israel según las grabaciones obtenidas, y por lo tanto, más allá de un motivo de duda es un accesorio de facto de los crímenes de la Operación de plomo fundido.
Las barras de hierro están empezando a doblarse y pronto veremos la llegada del mayor levantamiento en la historia de Palestina: La tercera Intifada. http://politicaltheatrics.org/2009/10/05/mahmoud-abbas-convinced-israel-to-continue-strike-on-gaza/

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jueves, 6 de agosto de 2009

Al-Fatah Celebra su Primer Congreso en 20 Años


Mientras Hamás dice que el discurso de Mahmoud Abbas es hostil

04/08/2009 El partido Fatah, liderado por el presidente Mahmud Abbas, inauguró su primer congreso en dos décadas el martes buscando poner fin a las disputas internas y reconstruir su influencia entre los palestinos.

El Congreso, que se prolongará durante tres días en la ciudad cisjordana de Belén, es el sexto desde que el partido fue fundado por el histórico líder palestino, Yasser Arafat, a finales de los años cincuenta. El partido tiene previsto aprobar un nuevo programa político y reemplazar a algunos de sus altos dirigentes.

Los 1.900 delegados tenían previsto renovar tanto el Comité Central como el Consejo Revolucionario, los principales órganos de gobierno del partido que se halla a la cabeza de la Autoridad Palestina.

Según un documento obtenido por AFP, Fatah reafirmará su negativa a reconocer a Israel como estado judío y a reanudar las “negociaciones de paz” hasta que Israel detenga la construcción en los asentamientos judíos situados en el Jerusalén Este y la Cisjordania ocupados.

Aunque es seguro que Abbas, que pronunció el discurso de apertura, permanecerá en su cargo, existen muchas especulaciones sobre quiénes serán elegidos para integrar el Comité Central, compuesto por 21 personas. Sin embargo, parece muy probable que algunos líderes veteranos dejarán paso a otros más jóvenes.

“En el nombre de los Shuhada (mártires) y en el nombre de Jerusalén, la capital del estado palestino, declaramos abierto el Sexto Congreso de nuestro movimiento, el movimiento Fatah,” declaró el antiguo primer ministro palestino, Ahmed Qureia, el martes por la mañana, inaugurando así el histórico congreso de Fatah, mientras permanecía sentado al lado de Abbas.

El presidente palestino atacó en su discurso al inicio del congreso de nuevo a “los príncipes de la oscuridad, que están dividiendo la patria y el pueblo y dañando la democracia al impedir a los miembros de Fatah unirse a la conferencia.” Él se estaba refiriendo aquí a los miembros de Hamas en la Franja de Gaza. Abbas señaló que el movimiento Fatah había liderado a la Organización para la Liberación de Palestina y la lucha nacional palestina. “Es la misma OLP que Hamas intentó eliminar, justo como otros en el pasado intentaron también. Sin embargo, la OLP continuará existiendo hasta que nuestro estado sea establecido.”

Las disputas internas han debilitado significativamente el partido. Hace unas pocas semanas, el secretario general de Fatah, Faruq Kaddumi, acusó públicamente a Abbas de conspirar junto con Israel para matar a Arafat, que falleció en 2004. Kaddumi, que reside en Túnez, se negó a que el congreso se celebrara en la Cisjordania ocupada, que él no ha visitado desde 1967.

Los preparativos se han visto también obstaculizados por la negativa de Hamas a permitir a algunos de los 400 delegados de Fatah viajar desde la Franja de Gaza a Cisjordania para asistir al Congreso. Israel ha dado luz verde a los aproximadamente 500 delegados que viven en el extranjero para que participen en el evento.

El Congreso fue convocado tras repetidas dilaciones, que fueron percibidas como un intento del veterano liderazgo para evitar el encuentro, que podría llevar a la salida de muchos líderes del cargo que ahora ocupan. El lunes por la noche y el martes de la mañana varios altos líderes de Fatah fueron vistos firmando pactos, construyendo coaliciones e intentando recabar apoyos.

miércoles 5 de agosto de 2009
Palestina: El movimiento de Hamás dice que el discurso de Mahmoud Abbas es hostil
El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) criticó fuertemente el martes el discurso político que el presidente palestino Mahmoud Abbas pronunció durante el congreso del movimiento Al Fatah, por considerarlo "hostil".

"Este es un discurso hostil y no habla de una inminente reconciliación con él y con su movimiento Al Fatah", declaró a Fawzi Barhoum, portavoz de Hamás.

Durante su discurso en la sesión inaugural del sexto congreso de Al Fatah en la ciudad cisjordana de Belén, Abbas atacó a Hamás por impedir que los miembros de Al Fatah que residen en Gaza, se unieran a su primera conferencia del partido en veinte años.

Con la celebración de la conferencia, Abbas manifestó que "Al Fatah demuestra su rechazo a ser rehén en las manos de estos golpistas en la Franja de Gaza".

Abbas afirmó su compromiso con el diálogo entre Hamás y Al Fatah, mediado por Egipto, estableciendo que las pláticas "avanzan un paso y retroceden dos".

"Hamás dice que debe haber un completo acuerdo en todos los detalles o que no habrá un acuerdo en lo absoluto, lo cual es una condición imposible porque no hay tal cosa como un acuerdo absoluto en el contexto palestino", agregó el presidente palestino.

Barhoum dijo que tales acusaciones "significan que Abbas prefiere una asociación de seguridad con la ocupación sionista a expensas de la asociación nacional con Hamás".

Asimismo, el portavoz rechazó las declaraciones de Abbas respecto a que Hamás organizó un golpe de Estado contra Abbas en Gaza en junio de 2007, señalando que Hamás ha puesto fin al "golpe de Abbas y Al Fatah contra la legitimidad palestina".

Los desacuerdos entre Hamás y Al Fatah comenzaron en 2006, cuando el movimiento islámico ganó las elecciones parlamentarias. Un año después, Hamás tomó control de Gaza por la fuerza.


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